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El capítulo 20 del libro de los
hechos. En base a este pasaje vamos a hablar esta mañana sobre
la suficiencia de la escritura, la suficiencia de la Biblia.
Vamos a explicar por qué decimos que la Biblia es suficiente,
vamos a explicar para qué la Biblia es suficiente y vamos
a hablar sobre las consecuencias de no respetar y de no comprender
la suficiencia de la Biblia. Pero vamos a leer nuestro pasaje,
hechos capítulo número 20 Y mientras lo leemos, yo quiero
que ustedes noten, hermano, el lugar que el apóstol San Pablo
le da a las Escrituras. En el versículo 27 él se refiere
a las Escrituras como todo el Consejo de Dios. Y en el versículo
32 se refiere a las Escrituras como la palabra de su gracia.
Pero eso es lo mismo que la Biblia. Pero leamos, dice así, Hechos
20, 27. Leamos desde el 26. Por tanto, yo protesto en el
día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos. Porque no
he rebudido de anunciaros todo el Consejo de Dios. Todo el Consejo
de Dios es la Biblia entera. Por tanto, mirad por vosotros
y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por
obispos para apacentar la Iglesia del Señor, la cual Él ganó por
su propia sangre. Porque yo sé que después de mi
partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no
perdonarán al rebaño, y de vosotros mismos se levantarán hombres
que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos
que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar
con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo
a Dios y a la palabra de Su gracia, que tiene poder para sobreedificaros
y para daros herencia con todos. los santificados. Amén. Señor, nos encomendamos a Ti,
te rogamos que hables a nuestros corazones, que nos permitas tener
sensibilidad, que les des claridad a nuestra mente, nos libres de
toda distracción, y que por el poder de Tu Palabra, alimentes,
restaures, conviertas, consueles, ilumines, Señor, nuestras vidas.
En el nombre de Cristo te lo rogamos. Amén. El apóstol Pablo
le está hablando en este pasaje a un grupo de pastores en la
región de Éfeso. Les está recordando lo que ha
pasado durante todo ese tiempo, los tres años que él ha estado
allí con ellos, y les protesta, les recuerda el hecho de que
si a ellos, el día del juicio, los encuentran culpables, o si
ellos arruinan su vida o fracasan en su vida espiritual o en su
vida personal, Pablo dice, yo protesto que si algo malo le
pasa a ustedes, soy libre de la sangre de todos ustedes. En
otras palabras, Pablo está diciendo, yo no voy a tener la culpa si
ustedes son condenados el día del juicio, si ustedes fracasan
como cristianos. Y Pablo está hablando con el
lenguaje de un atalaya, aquellos antiguos guardias, Las ciudades
para ser protegidas en la antigüedad tenían muros porque habían tribus
o naciones enemigas que las podían invadir por la noche y ponían
siempre a un guardia en los muros. Habían torres en donde los guardias
estaban velando por si se acercaba algún enemigo y la tarea de los
guardias o atalayas como se le llamaba era avisarle al pueblo
si había algún peligro. Pablo está usando ese lenguaje
y está diciendo yo les protesto a ustedes que yo no voy a tener
la culpa si ustedes fracasan como dicen o si ustedes son condenados
el día del juicio. Y en el versículo número 27 explica
por qué razón porque no he reunido, anunciados, todo el consejo de
Dios. Todo el consejo de Dios es la
Biblia, las Escrituras, lo que Dios ha revelado. Pablo está
diciéndole a estos pastores, ustedes saben lo que necesitan
saber para que sus ovejas sean salvas el día del juicio, para
que sus vidas cristianas prosperen, sean fructíferas, para que agraden
a Dios. Y yo les protesto que si no sucede
eso en sus vidas, no es mi culpa porque yo no he rehuido de anunciarles
todo el consejo de Dios. En otras palabras, Pablo era
el hombre de las Escrituras. Y no tenía temor de hablar claramente
las Escrituras. Esa era su responsabilidad. Así
que él le hace una recomendación a estos ancianos en base a lo
que les está diciendo. De hecho, Pablo en esta ocasión
les está diciendo que él ya nunca más los va a volver a ver porque
él sabe que lo van a matar dentro de poco. Entonces en el versículo
28 les dice, por tanto, mirad por vosotros. y por todo el rebaño
en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar
la iglesia del Señor, la cual Él ganó por Su propia sangre. Porque yo sé que después de mi
partida entrarán en medio de vosotros los rapaces que no perdonarán
al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán
hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los
discípulos. Por tanto, velar acordándonos
que por tres años de noche y de día no he cesado de amonestaros
con lágrimas a cada uno. Así que Pablo, no solamente les
dice, yo no voy a ser culpable si ustedes fracasan, si sus familias
fracasan, si su matrimonio fracasa, si su vida con Dios fracasa,
porque ustedes saben lo que necesitan saber. Yo se los he predicado.
Pero ahora, pastores, ustedes son responsables con su rebaño
también. Y ustedes tienen que velar por
ustedes mismos, y tienen que velar por el rebaño, porque el
Espíritu Santo los ha puesto a ustedes por obispos. Por cierto,
la palabra obispo quiere decir supervisor. Y un supervisor es
una persona que visualiza por encima de los demás. Eso es un
supervisor. Y Pablo les dice, ustedes son
los supervisores, ustedes son los obispos, tienen que velar
ahora por el rebaño. Y les advierto que después de
mi partida se van a meter en medio de vosotros lobos rapaces,
que no perdonarán el rebaño. Y no sólo se van a meter de afuera,
sino que de entre vosotros mismos, de aquí mismo, de la iglesia.
Yo no estoy diciendo de esta iglesia, aunque es posible también. Pero le estoy diciendo de entre
ustedes, pastores, es posible también que se levanten hombres
que hablen cosas perversas y comiencen a arrastrar trasía a los discípulos.
y en el verso 32 Pablo da la receta para combatir esto. Ahora
hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia. Lo que Pablo llamó todo el consejo
de Dios en el verso 27, en el verso 32 le llama la palabra
de su gracia, o sea, las escrituras, la Biblia. Pablo dice, os encomiendo
a Dios y a la palabra de su gracia. Y Pablo le atribuye ciertas características
a esta palabra, diciendo, la palabra de gracia que tiene poder
para sobredificaros y daros herencia con todos los santificados. Estos
pasajes nos muestran lo que nosotros conocemos como la doctrina de
la suficiencia de las Escrituras, la suficiencia de la Biblia.
Pablo acá está refiriéndose al hecho de que la Biblia es suficiente. Y que nosotros teniendo todo
el consejo de Dios, o sea, todo lo que Dios nos ha revelado en
Su Palabra, que si nosotros tenemos la Palabra en Su gracia, porque
aunque aquí hay ley, pero en realidad es gracia, detrás de
la ley está la gracia, Entonces lo que Pablo está diciendo es
que si nosotros tenemos todo el consejo de Dios, las Escrituras,
si tenemos la palabra de su gracia, nosotros tenemos las herramientas,
todas las herramientas necesarias, suficientes para no fracasar
en nuestra vida cristiana. Para poder ser sólidos en nuestro
entendimiento de Dios, en nuestro entendimiento de la vida, en nuestro entendimiento de cómo
agradar a Dios, de cómo vivir nuestra vida matrimonial,
nuestra vida con nuestros hijos, nuestra vida en el trabajo, nuestra
vida íntima, nuestra vida personal, nuestra vida en la iglesia, tenemos
todas las herramientas, porque la palabra de la gracia es suficiente,
porque el consejo de Dios es suficiente. Hermanos, el verdadero
poder espiritual de un creyente reside en la suficiencia y en
la autoridad de la Biblia. Y para que comprendamos, hermanos,
lo que queremos decir cuando hablamos de la suficiencia de
las Escrituras, Comencemos hablando de lo que no queremos decir cuando
hablamos de la suficiencia de las Escrituras. Porque a veces
uno escucha la suficiencia de la Biblia y uno no lo interpreta
correctamente. Es bueno siempre, hermano, describir
lo que uno no quiere decir cuando dice algo para que no se vaya
a equivocar. Cuando decimos que la Biblia
es suficiente, no estamos diciendo que la Biblia es suficiente para
aprender álgebra, por ejemplo. A veces ni siquiera los libros
de álgebra son suficientes para eso. especialmente si no nos
gusta la matemática. La Biblia no es suficiente para
aprender ciencia, para aprender medicina, para aprender mecánica
de carros o para aprender carpintería. Porque no es esa la suficiencia
para la cual Dios nos dio la escritura. No es ese su propósito. También es importante entender,
hermano, que cuando decimos que la Biblia es suficiente, no estamos
diciendo que nosotros no necesitamos leer otros libros. No estamos
diciendo que no vamos a leer o que no vamos a estudiar lo
que otros dicen sobre la Biblia. Nosotros sostenemos, creemos
en la suficiencia de la escritura, pero eso no significa que nosotros
no vamos a aprender de otras fuentes. Les voy a decir por
qué razón. Si alguien dice, bueno, yo no
voy a leer ningún libro sino solamente la Biblia. Bueno, claramente
la Biblia debe ser nuestro libro principal de lectura, nuestro
alimento, nuestra única fuente de alimento. Pero para leer la
Biblia, hermano, primero tuvimos que aprender gramática española,
¿no es cierto? Tuvimos que ir a la escuela, para que habiéndonos
educado, habiendo aprendido a leer, ahora podamos leer la Biblia.
Desde leer la Biblia tuvimos que aprender otras cosas, para
que habiendo aprendido esas cosas, ahora podamos aprender de la
Biblia. Y una vez que ya sabemos leer la Biblia, siendo esta nuestra
autoridad, siendo ella suficiente, todavía necesitamos leer otros
libros que nos ayuden a entender mejor la Biblia. Ahora, estos
otros libros no son nuestra autoridad, pero son una ayuda para entender
nosotros mejor la Escritura. Por ejemplo, tenemos que estudiar
gramática para entender ciertos términos de la Escritura. Tenemos
que consultar en muchos casos libros de griego, de hebreo.
Hay diccionarios de griego y de hebreo hoy que son bastante fáciles
de usar para una persona que pone un poquito de diligencia
aunque no conozca griego ni hebreo. O diccionarios bíblicos que nos
ayudan a entender mejor ciertos aspectos de la Biblia. Por ejemplo,
necesitamos estudiar algunos aspectos de la geografía para
ubicar las historias de la Biblia. Necesitamos estudiar teología
para organizar y sistematizar los temas de la Biblia. Necesitamos
entender un poco de historia para poner en contexto los relatos
de la Biblia. En muchos casos necesitamos estudiar
algo de filosofía, o sea, cómo piensan los hombres del mundo
para comparar las ideas humanas con las verdades de la Biblia.
¿Cómo vamos nosotros a poder entrar en una conversación con
un incrédulo si no conocemos algo de cómo ellos piensan? Necesitamos
estudiar algo de hermenéutica. Hermenéutica quiere decir la
interpretación de la Biblia. Necesitamos estudiar algo de
cómo interpretar la Biblia para poder tener un mejor entendimiento
de la Biblia. O necesitamos también, por ejemplo,
las confesiones para expresar de una manera más clara y mejor
las verdades de la Biblia. O leemos testimonios, o leemos
testimonios de Juan Calvino, o de Martín Lutero, o de John
Owen, o de hombres que se han convertido para que nos ilustren
y nos deleitemos y del efecto que la Biblia produce en otras
personas. Hermanos, pero ninguna de esas cosas, ni los libros
de hermenéutica, ni los libros de historia, ni los diccionarios
bíblicos, ni los comentarios bíblicos son autoritativos, son
simplemente ayudas para comprender esto, porque cada día lo queremos
comprender mejor. Esto es importante, hermano,
para no malinterpretar lo que queremos decir con la suficiencia
de la Biblia. La Escritura es suficiente, pero
aún necesitamos estudiar otras materias para poder comprender
mejor este libro que es nuestra única autoridad. Por ejemplo,
en nuestra Iglesia, hermano, nosotros tenemos una confesión.
Esa confesión es una ayuda y es una guía para todos los miembros
de la Iglesia. En esa confesión se resumen las doctrinas esenciales
de la Escritura. Para que todo el mundo que esté
interesado sepa lo que nosotros creemos y cómo es que lo creemos.
Pero esa confesión no es nuestra autoridad, nuestra autoridad
es la Escritura. Eso no es nuestro alimento, eso nos ayuda, nos
ilumina. Pero nuestro alimento es la Palabra
de Dios. Ella es suficiente. Es la única
suficiente. En una ocasión, un hombre fue
con un doctor porque el doctor no iba a operar. Y toca la puerta
en la oficina del doctor y el doctor no le abre. Se da cuenta
que la puerta está abierta. Él abre la puerta y encuentra
al doctor absurdo leyendo la Biblia. El paciente, que era
un incrédulo, le dice, y usted está leyendo la Biblia, ¿y eso
le va a servir a usted antes de operarme o después de operarme?
Y el doctor le dice, ¿sabe qué, señor? Me va a servir mientras
me estoy operando. Porque este libro me enseña a hacer bien
mi trabajo, a confiar en Dios, a ser responsable y a amar a
la vida humana. Así que a ese hombre, hermano,
le dio mucha confianza. ¡Qué bueno que mi doctor lee
la Biblia! Claro, el hecho de que alguien
lea la Biblia, hermano, no quiere decir que la obedezca. Pero es
mejor si lee la Biblia. Es mejor si tiene principios
bíblicos. ¿Ven ustedes la diferencia, por ejemplo, entre los países
subdesarrollados de América, Y este país, los Estados Unidos
de América, este país no es cristiano, nunca ha sido cristiano, porque
no hay países cristianos. Hay individuos cristianos, pero
países cristianos no. Lo que sí este país tiene y ha
tenido es una gran influencia de cristianos, especialmente
la tuvo en sus inicios cuando fue fundada. Muchos de los fundamentos
ilegales, sociales, políticos, económicos de este país están
basados en principios bíblicos. Aquí en este país se enseñó la
Biblia por muchos años al principio. se enseñaba a leer a todos para
que conociera la Biblia, se le predicaba la Biblia, se le enseñaba
a la gente a pensar, se abrieron universidades para que los ministros
pudieran educarse, se promovió la libertad de culto, se promovió
la disciplina en el trabajo, y eso hizo grande a este país.
Ustedes lo saben. Ahora se está corrompiendo este
país porque están perdiendo todos esos valores, esos principios
que habían, pero esos principios inicialmente hicieron grande
este país. Ahora, comparen ustedes los países subdesarrollados. Esos países subdesarrollados
estaban fundados en la mentira de la idolatría, del romanismo,
en donde la Biblia no era el fundamento. y los principios
eran una especie de feudalismo en donde a la gente no se le
enseñaba a leer se le decían, para qué va a leer la Biblia,
esa no la puede entender la gente y lo que hacían era hacerle dibujos
hacerle bultos para que la gente venerara los bultos y los dibujos
en lugar de leer la Biblia hermanos, leer la escritura entender la
suficiencia de la escritura aclaramente estimula la lógica, la razón
nos hace más seres humanos, nos hace más prósperos y sobre todo
nos acerca a Dios. La Biblia es suficiente para
moldear el alma de los hombres, para transformar nuestro carácter
a la imagen de Dios, para moldear la iglesia conforme al diseño
divino. para que la iglesia refleje la
santidad de Dios, para que la iglesia aprenda a adorar a Dios
y para que nosotros aprendamos cada uno como individuo a caminar
delante de Dios. La vida es suficiente para enseñarnos
cómo vivir los que estamos casados con nuestra esposa, los que tenemos
hijos con nuestros hijos, los que son solteros con su soltería,
los que trabajan en cualquier trabajo. A un plomero no le enseña
cómo reparar las tuberías y los conductos del agua, pero le enseña
cómo comportarse con sus clientes. y le enseña cómo hacer un trabajo
diligente, responsable. Sé que la insuficiencia de la
Escritura toca absolutamente a todos los hijos de Dios, a
todo el pueblo de Dios, aunque no tiene que ver específicamente
con las cosas particulares que cada uno de nosotros hacemos.
Dios envió esta palabra para regenerar a los pecadores, para
santificar a su pueblo, para edificar a su iglesia, y para
ejecutar todos sus decretos sabios y eternos. El profeta Isaías
dice que los pensamientos de Dios no son como nuestros pensamientos,
ni sus caminos son como nuestros caminos. Como los cielos son
más altos que la tierra, así son más altos los pensamientos
de Dios que nuestros pensamientos. Y que los pensamientos de Dios,
o sea, la palabra de Dios desciende del cielo. desciende como la
lluvia de la misma manera que desciende del cielo la lluvia
pues desciende del cielo la palabra de Dios y riega la tierra y la
hace germinar y la hace producir y le da fruto al que come y le
da semilla al que siembra así hermanos como la lluvia es suficiente
para que la vegetación se mantenga saludable la Biblia es suficiente
para que tu vida se mantenga saludable. El pasado diciembre
invitamos a unos hermanos a ir a casa para comer juntos y uno
de ellos llegó con una maceta así de este tamaño, con unas
flores y unas plantitas. La maceta es relativamente pequeña
y no muy profunda, se veía muy linda. Pero esa es la maceta
que uno compra en Publix y que a las dos semanas ya están secas.
Pero a mí me dio por irla regando y regando. Eso fue en diciembre.
Hasta el día de hoy sigue dando flores, hermano. La macetica. El hermano se siente
muy orgulloso de su maceta. Y yo también. Pero todo está
en el aguita que le echamos, hermano. A veces pasan dos, tres
días, entonces me doy cuenta y voy y le pongo agua y al rato
ella está verde otra vez. A eso se refiere Isaías cuando
dice que Dios envía su palabra como el agua. y que ella hace
germinar y producir. Y Dios dice, así será mi palabra
que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino hará lo que
yo quiero y será prosperada en aquello para que la envíe. O sea, Dios envía su palabra
con un propósito. Él quiere hacer algo con su palabra
y cuando la envía, ella es prosperada y hace aquello para lo cual le
la envió. Pero es necesario que nosotros
respondamos a esa palabra. Por eso el apóstol San Pablo
le dice a los ancianos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia,
la cual es poderosa para sobredificaros y daros herencia con los santificados. Dios, hermano, envía su palabra
y libra de la ruina a los hombres. ¿No te recuerdas tú cuando la
palabra llegó a tu vida por primera vez? Yo recuerdo cuando buscaba
consejo y no lo encontraba por ninguna parte, y una persona,
hermano, vino con un versículo de la Biblia. que yo no andaba
buscando. Y ese versículo fue el detonante
para después llevarme a la vida eterna, a conocer a Cristo Jesús.
Dios envía su palabra y libra de la ruina a los hombres. Dice
el Salmo 147, verso 15, Él envía su palabra a la tierra, velozmente
corre su palabra. Dice la Escritura que cuando
el pueblo de Israel iba por el desierto, Dios les envió maná
para enseñarles Que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios. Para enseñarles que aún
en el desierto, con la escasez, el calor, los peligros del desierto,
con las privaciones del desierto, ellos podían sobrevivir si se
aferraban a la palabra que Dios les había dado. La palabra que
Dios le dio a Abraham, la palabra que le dio a Isaac, la palabra
que le dio a Jacob. La palabra que les dio a José,
la palabra que les dio a Moisés, si ellos se aferraban a esa palabra,
ellos iban a poder pasar por el desierto. En eso consiste,
hermanos, la suficiencia de la Escritura. Esa es la suficiencia
que nosotros anhelamos, que nosotros buscamos, que nosotros deseamos.
La suficiencia de la Biblia es el poder de la Biblia. Es la
vida que tiene la Biblia, la eficacia que tiene la Biblia
para hacer todo lo que Dios se propone. La palabra de Dios es
como un martillo que quebranta la piedra. La Palabra de Dios
es como una espada que penetra hasta partir el alma y el espíritu,
iniciando los pensamientos y las intenciones del corazón. La Palabra
de Dios es como fuego que quema la paja, el pecado. La Palabra
de Dios es agua que sacia al sediento. Es pan que sacia al
hambriento. Isaías dice a todos los sedientos,
venir a las aguas. Que a los que no tienen dinero,
venir. Comprar y comer, venir. Comprar sin dinero, sin precio,
vino y leche. Eso es como lo que uno escucha
en un mercado. ¡Vino y leche! ¡Aquí hay vino! ¡Vengan! ¡Obténganlo! Sólo que aquí es una oferta.
Es gratis. Y no hay que pagar nada. Sin
dinero y sin precio. Dios ofreciendo. Ofreciendo lo
que nutre. Lo que alimenta. Y en el versículo
número dos se le hace una pregunta ¿Por qué gastáis el dinero en
lo que no es pan? ¿Por qué gastáis vuestro trabajo
en lo que no es sacia? Ese es un reproche para los hombres
porque la tendencia humana es a buscar la satisfacción donde
no está. Así que el profeta pregunta eso
y luego agrega oídme atentamente y comed del bien y se deleitará
vuestra alma con grosura. inclinar vuestro oído y venir
a mí oír y vivirá vuestra alma y haré con vosotros pacto eterno
las misericordias firmes a la vida. Fíjese todo lo que está
ofreciendo. Está ofreciendo vino, leche, agua, pan y grosura, o
sea, grasita. La grasa no es buena en exceso,
hermanos, pero la grasa la necesitamos, ¿ok? Y Dios está ofreciendo aquí
grasa también. Pero Él dice que la clave es
inclinar Nuestro oído, venir a Él, oír, porque entonces vivirá
nuestra alma. Y dice Él, yo haré, si ustedes
escuchan, si ustedes inclinan su oído, yo voy a hacer un pacto
con ustedes, un pacto eterno. Las misericordias firmes a David,
cuando se refiere a las misericordias firmes a David, Dios está diciendo,
yo voy a cumplir con ustedes las misericordias que le prometí
a David. Y nosotros sabemos que esas misericordias
que Dios le prometió a David se cumplen en la persona de nuestro
Señor Jesucristo. Así que Él está invitando aquí
a que nosotros nos acojamos, tomemos para nosotros, nos apropiemos
de la suficiencia de la Biblia. Que vengamos y nos alimentemos
con la suficiencia de la Escritura. Afuera de la Biblia nada es suficiente
para guiarnos en el camino de la vida eterna. ¡Afuera de la
Biblia! No hay manera de caminar una
vida piadosa. No hay forma de edificar la Iglesia. No hay manera de que se levanten
nuevos ministros aptos para la proclamación de la verdad. Es
la Biblia la que nos da esa capacidad. La suficiencia de la Biblia es
la que hace que la Iglesia sea una institución única. Porque
la Iglesia es la casa del Dios viviente, es columna. evaluarte de la verdad. No existe
otra institución, no existe ni en el gobierno americano, ni
en las Naciones Unidas, en absolutamente ningún lugar, ni los bancos o
las universidades, las instituciones educativas, las instituciones
científicas o políticas, ninguna institución es columna a evaluarte
de la verdad, sólo la Iglesia. Y por supuesto hermano, la iglesia
es menospreciada, porque los hombres piensan que la verdad
la encuentran ellos con su propio razonamiento, con sus propios
recursos. Pero precisamente por eso es que es tan preciosa la
doctrina de la suficiencia de la escritura. La iglesia se sostiene
en la suficiencia de la escritura. Hermano, nadie ama la escritura,
nadie cree en la escritura como la iglesia. La verdadera iglesia
de Cristo. Nadie depende de la escritura
como la iglesia de Cristo. Nosotros sabemos que todo lo
que Dios hace en esta tierra, lo hace conforme a su palabra.
Y por eso amamos la palabra de Dios. Así será mi palabra, dice
el Señor. Mi palabra que sale de mi boca,
no volverá a mi vacía. Hará todo lo que yo quiero y
será prosperada en aquello para lo que le envíe. Así que hermanos,
nosotros no necesitamos más revelaciones. Porque tenemos todo el consejo
de Dios. Ahora Dios ocasionalmente puede
mostrarnos algo particular, alguna situación particular, para utilidad
privada, pero revelaciones de tipo doctrinal, eso no. Yo les
conté a ustedes, les comenté el testimonio del pastor Wayne
Anderson, que estuvo predicando aquí hace unas pocas semanas.
Él fue a México como misionero, porque fue lo que él deseaba
hacer, fue aprender español. Cuando estaba terminando de aprender
español, tuvo que salir de México de emergencia para ir a visitar
a su padre que le habían diagnosticado cáncer y en el camino un camión
arrolló el carro y mató a su esposa y a su hijita de cinco
años. Y mientras estaba aquí, el Pastor Andes se nos contaba
cómo un poco de tiempo antes de que eso pasara, estando él
en la iglesia, él le dijo a los hermanos, si mi esposa y si mi
hija mueren, yo regreso a México. Y él lo hizo en ese momento conmovidos,
como que si iba a pasar. sin saber que eso iba a pasar.
Y exactamente eso se dio. Y él se recordó de esas palabras
y regresó a México. Hermano, cuando él nos estaba
contando eso, él estaba conmovido diciendo, eso el Señor me lo
mostró sin yo saberlo. Ahora, lo curioso, hermano, es
que el humano es un hombre que no cree en revelaciones ni nada
de ese tipo. Él rechaza todo eso, pero él
reconoce que eso el Señor se lo mostró. A eso me refiero cuando
digo, no necesitamos más revelaciones. Sin embargo, ocasionalmente Dios
en algún momento, para una situación particular, puede mostrarnos
algo. Pero nosotros tenemos la suficiencia
de escritura y no dependemos ni de sueños, ni de revelaciones,
ni de manifestaciones. Mucho menos, hermano, profecías
que vengan de hombres que pretendan ser profetas de Dios y que vayan
en contra de la palabra de Dios. Recuerdo el caso de un hermano
que se movía en un ambiente donde La gente decía que profetizaba
y que tenía sueños y visiones. Y vino una hermana y le dice,
Señor, no sé si usted se tiene que casar con fulana de tal.
Y él le dice, bueno, que me lo muestre a mí. No necesitamos, hermano, más
revelación que ésta. La Biblia. Las Escrituras. Esta
es la medida perfecta por la cual nosotros juzgamos todo lo
que conocemos. Todo lo que pensamos. Todo lo
que escuchamos. Todo lo que hacemos. Porque todas
esas cosas tienen que ser juzgadas por la Biblia. Esto, hermanos
queridos, es una invitación para que cada uno de nosotros aprendamos
a ajustar nuestros pensamientos, nuestras opiniones, nuestras
emociones, nuestras decisiones al Consejo de la Escritura. Porque
hay demasiados cristianos mundanos, son cristianos, son creyentes
que vienen a la iglesia, pero cuando toman decisiones, cuando
piensan, cuando deciden las cosas, las piensan a la manera del mundo,
viven pensando como piensa el mundo, no piensan bíblicamente.
Las implicaciones de esta doctrina es que nosotros tenemos que aprender
a pensar bíblicamente. El apóstol San Pablo dice que
nosotros nos presentemos como sacrificios vivos santo, agradable,
a Dios, que es nuestro culto racional, que no nos conformemos
a este mundo, sino que nos transformemos por medio de la renovación de
nuestro entendimiento. Por eso es que Pablo le dijo
a los pastores de Éfeso, yo les protesto el día de hoy, que yo
soy libre de la sangre de todos ustedes, porque yo no he rehuido
de enseñarles todo el consejo de Dios, ya ustedes lo saben,
ustedes tienen que aprender a pensar bíblicamente, no pueden estar
pensando como piensa el mundo, No pueden estar pensando como
piensan los hombres, no pueden estar siendo impulsados por sus
emociones, por sus sentimientos, por sus opiniones, o por las
opiniones del mundo, porque tienen todo el consejo de Dios. Y tienen
que velar por ustedes mismos, tienen que velar por el rebaño,
porque vendrán nuevos rapaces. ¿Saben lo que es un nuevo rapaz?
Un nuevo rapaz es un nuevo salvaje con hambre. Entonces Pablo dice,
se va a meter gente falsa salvajes y con hambre de arrastrar discípulos
tras ellos. Y a los que no piensen bíblicamente,
a los que no entiendan la suficiencia de la Escritura, se los va a
arrastrar. Eso, hermanos, es la suficiencia de la Escritura.
Ahora, hermanos, cada vez se pierde la confianza en la Biblia.
En una encuesta que hicieron hace unos cuantos años atrás,
entre estudiantes de seminario, en diferentes seminarios de diferentes
denominaciones, entre estudiantes de seminario, los resultados
fueron los siguientes. En un seminario de Episcopales,
le preguntaron a los estudiantes si ellos pensaban que la Escritura
era inspirada por Dios e infalible, o sea, que no tiene faltas, que
no tiene errores, y el 95% de ellos dijeron que ellos no creían
eso. O sea, que ellos creían que sí la Biblia tenía errores
y que no era inspirada por el Espíritu Santo. En un seminario
metodista, el 87% dijeron que no creían que la Biblia era inspirada.
En un seminario presbiteriano, el 82% debe haber sido un seminario
presbiteriano liberal, ¿verdad?, porque hay seminarios presbiterianos
conservadores y allí la cantidad hubiera sido menor. Entre los
luteranos, el 77% y entre los bautistas, el 67%. lo cual nos dice que hoy muchos
de los que están parados detrás de los púlpitos no creen en la
suficiencia de la Biblia. Son predicadores, pero no creen
en la suficiencia de la escritura. Creen que la Biblia es un libro
útil, es un libro inspirador, es un libro con recetas para
el éxito, para el mejoramiento personal, para la justicia social,
pero no creen que es la palabra infalible de Dios. No creen que
es todo el consejo de Dios, no creen que esta palabra de gracia
es poderosa para sobredificar a la iglesia y guardarla de los
errores, porque ya el error se les ha metido. Pero hermano, después de examinar
lo que no es la suficiencia de la Escritura, y lo que es la
suficiencia de la Escritura, hablemos de las consecuencias
de rechazar La suficiencia y la autoridad de las escrituras.
La suficiencia y la autoridad de las escrituras tienen muchos
enemigos, hermano, y estos mismos enemigos son las consecuencias.
Quiero decir que una cosa lleva a la otra. El desechar la suficiencia
de la escritura lleva a estos errores, y estos errores se siguen
multiplicando y cada vez se vuelven más grandes. En la Biblia tenemos
nosotros el ejemplo de los fariseos que menospreciaban la suficiencia
de las escrituras. Y por esto los fariseos, hermanos,
eran sumamente tradicionalistas y formalistas. El Señor se refirió
a ellos como sepulcros blanqueados, por fuera muy hermosos y por
dentro llenos de huesos de muerto. Sepulcros blanqueados. A estos
es a los que el Señor les dijo, vosotros invalidáis la Palabra
de Dios con vuestra tradición. Uno sabe que la Biblia no puede
ser invalidada. Sin embargo, esta gente le quitaba
validez, le quitaba poder. ¿Por qué? Por su tradición. Esta
es una consecuencia de despreciar la suficiencia y la autoridad
de las Escrituras. Algo que hoy día, hermanos, es sumamente común
por todas partes, y que es producto del rechazo a la suficiencia
de las Escrituras, es el sensacionalismo y el emocionalismo. La mayoría
de cristianos, muchos cristianos hoy día, hermano, son cristianos
sentimentales. Uno los puede oír hasta en las
canciones que hacen. Hay canciones que ponen en la
radio cristiana, hermano, que uno tiene que esperar un buen
rato para saber si es cristiana o si es una canción de amor.
Uno no sabe si uno agarró la comisera cristiana o agarró la
clásica 92. Es algo tan emocional, tan sentimental, Se habla de
la vida cristiana como algo muy dulce, como algo muy cercano,
pero no hay nada de solidez teológica, de solidez doctrinal, no hay
nada concreto y específico. La vida cristiana para muchos
es simplemente una cuestión de lo que están sintiendo, de las
sensaciones que perciben, de las experiencias que tienen,
no de las verdades que Dios ha hecho posible, porque a través
de la historia Él ha estado actuando. verdad es de las cuales la más
grande es el hecho de que él envió a su hijo y aquel verbo
se hizo carne y habitó entre nosotros y fue a morir en una
cruz. Los cristianos ya no miran hacia
afuera, hacia la cruz para descansar en ella. Los cristianos miran
hacia adentro para ver cómo se sienten, a ver si tienen la paz
de Dios ahí adentro. Si no la sienten, ellos piensan
que el Señor no está con ellos. Bueno, eso es un producto de
rechazar la suficiencia de la autoridad de las Escrituras.
Por eso es que la gente hoy prefiere lo que se ve, lo que se siente,
en lugar de lo que Dios dice. Un ejemplo lo tenemos hermano
en aquellos israelitas que en los días de Elías se habían ido
detrás de los Baales y cuando Elías los confronta y confronta
a los sacerdotes de Baal, él lleva a los sacerdotes al monte
y los desafía. Los israelitas estaban sumamente
entusiasmados de ver a Elías frente a los sacerdotes en aquel
encuentro. Me imagino que para ellos debía
haber sido algo así como las finales de la NBA, como partido
de Miami Heat contra Dallas. Era algo emocionante, hermano.
Elías contra los profetas. Y cuando hablan de hacer caer
fuego del cielo, se puso mejor la cosa. Eso a ellos les emocionaba,
hermano. la competencia, el fuego pero
miren hermano lo que el libro les dijo el primer libro de reyes
capítulo número 18 verso 21 y acercándose elías a todo el pueblo dijo hasta
cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos si Jehová
es Dios, seguidle y si Baal, id en por de él y el pueblo dijo
amén, aleluya, vamos a ir en por de él, así dijo no, el pueblo
no respondió a palabra O sea, cuando se trataba del
fuego y de la competencia, ellos estaban muy entusiasmados, pero
cuando Elías les dijo, y ustedes van a seguir claudicando, yo
sé que les gusta el fuego y les gusta la competencia y les gusta
el espectáculo, pero ¿cuándo van a dejar de claudicar entre
dos pensamientos? ¿Cuándo se van a decidir? ¿Cuándo
verdaderamente van a seguir a Dios? Y ellos no dijeron palabras,
se quedaron callados. Esto, hermano, no es otra cosa
que el cumplimiento de lo que dijo el profeta. Les di las grandezas
de mi ley y ellos las tuvieron por cosa ajena. Nosotros tenemos
que ser cuidadosos, hermanos, porque hoy eso es lo más popular
por todas partes. Eso no siempre va a ser los desiertos
cristianos en otro lugar, ese es un problema del corazón de
cada uno de nosotros. Ese es un problema al que se
inclina nuestra naturaleza humana, el de querer ver resultados,
el de querer ver lo físico, lo espectacular, lo fabuloso, en
lugar de seguir la palabra de Dios. Por eso tenemos que tener
clara la doctrina de la suficiencia de las actitudes. Y esto del
emocionalismo, del sensacionalismo, hermano, que es tan popular hoy
día. Hay unos espectáculos que te ven hoy en las iglesias, hermano,
en donde aquello parece un show terrible. Pero todo esto va conectado,
hermano, con otro mal que proviene del rechazo a la suficiencia
de las escrituras, y es el mal del misticismo. El misticismo
es la tendencia de querer encontrar a Dios a través de experiencias,
no a través de la Escritura. El emocionalismo es querer encontrar
a Dios a través de sentimientos. El misticismo es a través de
experiencias. Experiencias que pueden ser visiones,
pueden ser sueños, pueden ser revelaciones, pueden ser profecías.
Estábamos viendo hace un momento que los tesalonicenses estaban
perturbados porque por espíritu o por palabra persuasiva o por
cartas falsas. Alguien los había convencido
de doctrinas erróneas. Y el apóstol Pablo los advierte
en contra de eso. El misticismo, hermano, es lo
que el profeta Jeremías le llama ver visiones de su propio corazón. Vengan conmigo al libro de Jeremías,
por favor. Capítulo número 23. Verso 16. Así ha dicho el Jehová
de los ejércitos. No escuchen las palabras de los
profetas que os profetizan. o se alimentan con vanas esperanzas,
hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. ¿Ven ustedes lo que Jeremías
está escribiendo acá? Está hablando de profetas que
no hablan la palabra de Jehová, no hablan de la boca de Jehová,
hablan visión de su propio corazón. Y alimentan al pueblo con vanas
esperanzas. Verso 17 Dicen atrevidamente
a los que me irritan. Jehová dijo, Paz tendréis. Y
a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón dicen,
no vendrá mal sobre vosotros. Ahora, estos profetas se especializan
en profetizarle a los rebeldes, a los que irritan a Dios y a
los que andan en la obstinación y en la rebeldía de su corazón.
Ellos se especializan en alimentar a esa gente con vanas de esperanzas. No usan la palabra de Dios. Usan
visiones de su propio corazón para satisfacer las concupiscencias
de la gente. Hermanos, queridos, no busquemos
nosotros los profetas, los predicadores, que satisfacen nuestras concupiscencias
y que no nos dicen la verdad. Eso es lo que el apóstol San
Pablo le estaba protestando a los jefeses cuando les dijo, Dios,
protesto el día de hoy, que soy limpio de la sangre de todos
vosotros, porque no he reunido, anunciaros, todo el consejo de
Dios. El apóstol Juan Pablo en el Nuevo
Testamento habla de esta gente, de estos místicos. Quieren encontrar
a Dios a través de visiones, profecías y experiencias personales.
Él dice que estos afectan humildad, o sea, hacenlos humildes. Y dicen
que tienen encuentros con los ángeles, vanamente hinchados
por su propia mente carnal. O sea, que es una hinchazón cerebral
la que tienen. Es una infección teológica y
entonces se les infecta la cabeza y comienzan a ver, a oír, a sentir
y a hablar cosas que no son de la boca del Señor, son de su
propio corazón. Todo eso, hermanos, es por rechazar
la suficiencia y la autoridad de la Escritura. Pero una de
las cosas quizás más comunes en nuestros días, hermano, es
lo que se conoce como el pragmatismo. El pragmatismo es una actitud,
una inclinación o una filosofía, digamos de esa manera, que busca
la verdad no de acuerdo a lo que la Biblia dice, sino busca
la verdad de acuerdo a las cosas que salen bien, a las cosas que
funcionan. Si algo funciona, si algo da resultados, si algo
atrae gente, si algo nos hace sentir bien, si algo nos trae
bienestar o prosperidad, pues los pragmáticos dicen, eso es
verdad porque funciona. La Biblia habla de los pragmáticos
en el libro de Proverbios, capítulo número 1, verso 32, dice, el
desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los
necios los echará a perder. Cuando habla de la prosperidad
de los necios, está hablando de gente que ha prosperado, pero
son necios. Hay gente que es próspera, pero son necios. Han
prosperado con sus métodos antibíblicos. necios, y el libro de Proverbios
dice que la prosperidad de los necios los echará a perder. Así
que hermanos, los pragmáticos defienden la verdad no por lo
que Dios prescribe, por lo que Dios dice en las Escrituras,
sino por lo que produce resultados. En realidad eso es mundanalidad
disfrazada de espiritualidad. Un hombre muy pragmático en la
Biblia era Balaam. Balaam era un profeta. Dios le
hablaba hermano, a ese hombre. Pero él usaba el guion que Dios
le había dado para ganar dinero. Profecisaba por negocio. Este
usualmente es el método de la gente que busca el éxito personal,
las ganancias, más que la verdad. Hermanos, solamente la suficiencia
de las escrituras puede librar a una iglesia, a un ministro,
a un cristiano de esos métodos. Son plagas, son vicios espirituales. Esa es la razón de que haya tantas
prácticas y doctrinas extrañas. En la iglesia, en la vida de
los cristianos. Esa es la razón por la que muchos
cristianos no prosperan, mi hermano. Porque no han entendido o no
se han aferrado a la suficiencia de las escrituras. No aman las
escrituras, no leen las escrituras. No meditan las escrituras. Este
rechazo a la suficiencia de las escrituras hace que los púlpitos,
los libres y las iglesias enteras se contaminen. Y por eso vemos
la iglesia, hermano, llena de malos obreros, de mercaderes,
de materialismo, de entretenimiento, de inmoralidad, de supersticiones,
de abusos contra el Evangelio. El Evangelio no es predicado
y los cristianos no crecen espiritualmente. Aterrémonos. Busquemos la suficiencia
de las escrituras. El poder de la vida espiritual
está en la suficiencia de las Escrituras. Sin una conciencia
clara de la suficiencia nos vamos a ser vulnerables a los engaños,
a los métodos, a las ideas de los hombres. Las iglesias, hermano,
se vuelven campos de experimentación de ideas humanas. La gloria de
Dios es pisoteada. Las almas de los hombres no son
alimentadas. El Evangelio es degradado. y
nuestras vidas no prosperan espiritualmente. Busquemos, cultivemos, sometámonos
a la suficiencia en las escrituras. De otra manera, yo te digo, vas
a ser una persona insatisfecha, vas a ser un cristiano inestable,
inmaduro, débil, confundido, porque vas a estar cambiando
la roca de la palabra por la arena de la imaginación humana
y de las experiencias carnales. Por eso fue que Oseas dijo, mi
pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Yo le escribí
las grandezas de mi ley y fueron tenidas por cosa extraña. Que
Dios nos ayude, hermanos, a poder decir un día como Pablo, yo no
he reunido de anunciaros todo el consejo de Dios, que podamos
nosotros decir, yo no he reunido de recibir todo el consejo de
Dios, de alimentarme de todo el consejo de Dios.
La Suficiencia de Las Escrituras
Series Autoridad y Suficiencia
La iglesia necesita vivir consciente de esta vital doctrina para evitar y combatir la trivialidad en los púlpitos, en el liderazgo, en la adoración y en la vida del pueblo de Dios. Sin sometimiento a la suficiencia de la Biblia las alternativas son nefastas: tradicionalismo, emocionalismo, misticismo y pragmatismo. Estas son las raíces malignas que alimentan las iglesias contemporáneas de malos obreros, entretenimiento mundano, materialismo, inmoralidad, fanatismo, supersticiones y abusos contra la fe del evangelio. Es tiempo de recuperar y rendirse a la maravillosa y poderosa palabra de Dios y su suficiencia.
| Sermon ID | 67112237220 |
| Duration | 46:38 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Language | Spanish |
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