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Colosenses capítulo 4, versos
7 al 18 en esta mañana nosotros llegamos a la parte final de
esta serie que hemos visto varias semanas, meses basada en el libro
de Colosenses Colosenses 4, 7 al 18 El tema del mensaje esta mañana
es ¿Qué aprendemos de estas exhortaciones finales? ¿Qué aprendemos de estas
exhortaciones finales? Nos dice así la palabra del Señor En cuanto a todos mis asuntos
les informará Tíkico, nuestro amado hermano, fiel ministro
y consiervo en el Señor. porque precisamente para esto
lo he enviado a ustedes para que sepan de nuestras circunstancias
y que conforten sus corazones y con el aúnesimo, fiel y amado
hermano que es uno de ustedes. Ellos les informarán acerca de
todo lo que pasa aquí. Aristarco, mi compañero de prisión,
les envía saludos También Marcos, el primo de Bernabé, acerca del
cual ustedes recibieron instrucciones, si va a verlos, recibanlo bien. También Jesús, llamado Justo.
Estos son los únicos colaboradores conmigo en el reino de Dios que
son de la circuncisión. y ellos han resultado ser un
estímulo para mí. Epafras, que es uno de ustedes,
siervo de Jesucristo, les envía saludos, siempre esforzándose
intensamente a favor de ustedes en sus oraciones para que estén
firmes, perfectos y completamente seguros en toda la voluntad de
Dios. porque de él soy testigo de que
tiene profundo interés por ustedes y por los que están en la Odisea
y en Hierápolis. Lucas, el médico amado, les envía
saludos y también temas. Saluden a los hermanos que están
en la Odisea, también a Ninfas y a la iglesia que está en su
casa. Cuando esta carta se haya leído entre ustedes, háganla
leer también en la iglesia de los laodicenses. Ustedes, por
su parte, lean la carta que viene de la Odisea. Díganle a Arquipo,
cuida el ministerio que has recibido del Señor para que lo cumplas. Yo, Pablo, escribo este saludo
con mi propia mano. Acuérdense de mis cadenas, la
gracia sea con ustedes. Amén y Amén. Pueden sentarse
mis hermanos. Nosotros en este pasaje bíblico
nos adentramos en la sección que después de Romanos 16, es
la sección que más saludos personales y afectivos tiene una Carta del
Nuevo Testamento. Es muy importante esta parte,
en esta Carta precisa y bajo las circunstancias que rodeaba
esta Iglesia, ya que los colosenses necesitaban saber que ellos no
estaban solos en la lucha, sino que ellos formaban una gran familia
universal. La única cura para los errores
doctrinales en la vida de la iglesia o del cristiano es precisamente
predicar a Jesucristo. Y precisamente esto es lo que
Pablo ha hecho. Pablo ha utilizado libremente
este remedio a lo largo de su carta. Él constantemente en esta
carta, como hemos visto, ha dado a Jesucristo el lugar más elevado
y le ha mantenido en el lugar más alto como la única respuesta,
Cristo, la única respuesta a todos los problemas que afrontaba la
Iglesia Primitiva. Así mismo nosotros también debemos
de verlo y así debemos de darle ese lugar. Cristo es el único,
la única solución a todo problema que puede afrontar una iglesia
en todas las épocas. En esta carta nosotros hemos
visto a la persona de Jesús, la imagen perfecta de Dios, porque
Él es Dios, Cristo es Dios. la meta y el señor del universo. Él es la cabeza de la iglesia.
Él es Cristo, el único mediador entre Dios y los hombres, la
fuente, la inspiración, el modelo de la verdadera vida cristiana. Eso lo hemos visto en esta carta,
porque Él es el origen, porque Él es la sustancia de todas las
cosas. Ese es el tema principal que
el apóstol Pablo ha ido ilvanando en toda esta carta, como hemos
visto. Así que yo le invito, por favor,
si usted tiene un tiempo, volver a estos estudios, a estos mensajes,
a estos sermones que han quedado grabados en las diversas plataformas
a las cuales el Señor nos ha concedido la oportunidad de poder
predicar su nombre. Pero aquí, En estos últimos renglones
que acabamos de leer, se nos hace, si se pudiera decir así,
bajar repentinamente de esas alturas, donde allí hemos visto
la gloria de Cristo, lo que Él es, cómo estamos completo en
Cristo, y de un momento dado vemos acá una serie de mensajes
personales que pudieran aparentar ser de poco interés para nosotros,
pudieran aparentar. ¿Qué hay para nosotros en estos
saludos? ¿Qué hay para nosotros en estas
instrucciones dirigidas a amigos del apóstol Pablo que están tan
distantes en el tiempo de nosotros y que en verdad nos resultan
totalmente desconocidos? ¿Es así como uno de los libros
de la Palabra de Dios deberían de terminar? ¿Por qué no termina
mejor con un buen sermón en una nota elevada como hemos visto
en toda esta doctrina que se nos ha presentado en los primeros
capítulos? Por el contrario, aquí nosotros
vemos que nos hace volver a las realidades terrenales que conocemos
tan bien y que a veces parecen realidades indignas de Dios,
estos saludos. ¿Son estas palabras finales parte
de la revelación divina? Y si la respuesta fuera corta
yo le diría sí, es parte de la revelación divina. Y es más aún
mis hermanos, esta parte, esta sección, estos saludos, estas
recomendaciones tienen algo que enseñarnos a nosotros todavía
hoy en día. tiene algo que enseñarnos. Y
lo primero que nosotros podemos ver que en este caso la palabra
de Dios toma la forma de una carta, una carta escrita por
un hombre en circunstancias especiales y que termina como podría esperarse
con unos mensajes personales, una carta como muchas otras.
Así a Dios le plació darnos su palabra. ¿Por qué, mis hermanos? Porque la Palabra de Dios no
siempre viene en forma de enseñanza sistemática, como por ejemplo
la Ley de Moisés en el Libro de Éxodo, el Sermón del Monte
en Mateo, en Lucas, los grandes argumentos que nosotros vemos
en la Epístola a los Romanos. No, no todas las veces llega
así. Generalmente esa palabra que
Dios nos da está ligada a la vida de los hombres, se hace
viva en su vida, moldea y utiliza sus sentimientos, se transmite
a través de relaciones humanas y se expresa como aquí mediante
simples saludos. Así a Dios le ha placido darnos
su revelación y así tenemos que recibirla como palabra de Dios. Y la última parte de esta epístola
no es un epílogo vacío de interés teológico. Es tanto acá la Palabra
de Dios como las grandes verdades con sus implicaciones prácticas
que han mantenido nuestra atención hasta ahora en los versos y capítulos
que hemos visto con anterioridad. En particular esta sección nos
recuerda a nosotros que la revelación divina no pertenece al terreno
del mito. no pertenece al terreno de una
revelación extrasensorial como un documento caído del cielo,
como ciertos escritos sagrados de varias religiones humanas
siempre quiere hacer ver como que fue algo que descendió y
la gente lo recibió así. No, mis hermanos, sino que nosotros
podemos ver que esa revelación que Dios nos ha dado está situada
en un contexto geográfico histórico en medio del mundo. son más exactamente
la historia de individuos, seres humanos virtuosos y también otros
débiles, algunos fieles y otros cobardes, como veremos más adelante. Nosotros podríamos ser olvidados,
podríamos ser tentados a olvidar Esto que les acabo de decir al
intentar entender e interpretar el mensaje de Dios y aplicarlo
a nuestro propio tiempo. Es decir, como pensar que estos
hombres que escribieron estas cartas tenían un áurea extrasensorial
que iba más allá de ser simples mortales como usted y yo. Y esa herencia que nosotros podemos
tener esa tendencia a verlo así, es herencia del catolicismo romano.
A pesar de que este mensaje es eterno, es universal, este mensaje
encuentra su expresión en el tiempo, en el lugar. Y eso es
notorio especialmente en las epístolas, principalmente en
las partes finales, cuando nosotros vemos que fueron hombres comunes
y corrientes a los que Dios usó para transmitirnos estas verdades
de las Escrituras. Cada parte de la Biblia fue escrita
para tratar una situación concreta en el mundo de aquel tiempo antes
de tratar la necesidad de los hombres en cada época. Eso siempre
es bueno entender. Tenemos que ver primero el contexto,
el momento histórico al cual fue dirigida la carta o quién
eran los oyentes primarios de esa carta para entonces, luego
de conocer ese contexto cultural, entonces ver qué enseñanzas se
pueden aplicar a nuestras vidas en el siglo XXI. Ese es el error
de muchos falsos movimientos, sectas, en todos los tiempos
lo ha habido pero con más fuerza en nuestros tiempos, de querer
ver una aplicación de un mensaje que fue dicho hace dos mil años,
verla de una vez tirada a nuestro entorno, aplicarlo de una vez
sin ver todo el contexto en el cual fue dicho y fue escrito
o fue expresada esas verdades. Entonces, así al final de esta
epístola a los colosenses, nosotros podemos ver que la Palabra de
Dios entonces viene en forma de simples saludos, señales de
relaciones totalmente espontáneas entre hombre y hombre, entre
una iglesia y otra iglesia, y está presente en esa cordial comunión
que nosotros vemos en todos estos hombres que son mencionados y
las iglesias que son mencionadas acá. No hay aquí un intelectualismo
doctrinal, sino el crecimiento de un conjunto de amistades que
expresan el amor de Dios en las vidas humanas y prueban que el
Evangelio es real, que el Evangelio es algo práctico, no es solamente
algo teórico. ¿Qué asombrosa es la Palabra
de Dios? ¿Qué diferente es la Palabra
de esos tratados teológicos y éticos que muchas veces pululan en nuestro
entorno? ¿Fue realmente la Palabra de
Dios tomada de carne y sangre en el destino de los hombres
y en el ser humano entero, mente, corazón, alma y cuerpo, en esos
grandes momentos de la historia, en esos eventos pequeños e insignificantes? de esos hombres que Dios usó
para legarnos esa palabra. Y es por esa razón que nosotros
vemos que el Evangelio es algo que empapa toda nuestra existencia
también. Debe de empapar toda nuestra
existencia también y debe de capacitarnos para vivir de una
manera completamente ordinaria y, sin embargo, completamente
diferente. Esa es la idea, esa es la meta
de esta porción de las escrituras y esto es probablemente la razón
por la que, y vuelvo, repito, Dios nos preservó esta carta
y especialmente estos saludos finales de entre muchos otros
escritos que podría Dios haber escogido para dejarnos y learnos
su palabra, su revelación escrita. Amén. simples hombres mortales
Dios usó para traernos estas verdades. Así también, ya no
hay más revelación nueva, ya no vamos a caer en la misma categoría
de ellos, de recibir esa revelación eterna, pero así mismo Dios también
puede usarnos a nosotros para transmitir estas verdades en
nuestro contexto cultural, en nuestro entorno familiar, social,
con nuestras virtudes y también con nuestras debilidades. Por
esa razón yo digo que en estos renglones, en estos pasajes bíblicos,
también tenemos una enseñanza inestimable acerca de lo que
es la Iglesia de Dios, y la vemos precisamente en su realidad humana,
como realmente es la Iglesia. La Iglesia es una congregación
de personas que nunca se habrían unido o nunca hubieran encontrado,
nunca nos hubiéramos encontrado mutuamente si Dios no hubiera
obrado. tan diferente entre sí, como
somos nosotros, tan diferente en trasfondo, incluso en ocasiones
cuando son iglesias que están compuestas por personas de diferentes
idiomas, diferentes países, principalmente en esos países desarrollados
donde la gente emigra mucho y entonces en una iglesia usted puede encontrar
personas que su lenguaje materno es diferente al que se habla
en la congregación o al que se habla en ese país. Usted puede
encontrar tantas culturas diferentes precisamente por esa razón de
que Dios es el que ha obrado de esa forma para atraer personas
de toda lengua, de todo idioma, de todo país, de toda cultura.
En esta ocasión nosotros podemos ver que allí habían judíos, como
menciona Pablo, Aristarco, probablemente de Tesalónica, Marcos, el que
era primo de Bernabé, Jesús llamado Justo, que no se sabe quién era,
Y habían también griegos, no judíos. Ahí está Epafras de Colosas,
Lucas el médico amado, que quizás era de Troas, Demas el tesalonicense. Habían hombres cultos en aquel
lugar, como les mencioné a Lucas, que era médico. Habían hombres
libres, como Epafras, pero también habían esclavos, como Onésimo. y todos estos hombres de diferentes
nacionalidades, ocupaciones y trasfondos y con experiencias muy diferentes
de la vida estaban unidos en una hermandad y formaban un vínculo
vivo de ese cálido afecto que se manifiesta a través de estas
cartas, a través de estos viajes, a través de estas oraciones.
Qué precioso es encontrar, por ejemplo, el caso de Marcos, que
quizá por su timidez, o quizás era un cobarde, había abandonado
a Pablo y Bernabé en Asia, y había causado de esa manera un desacuerdo
entre Pablo y Bernabé. Eso lo leemos en Hechos, capítulo
15. Marcos, a quien Pablo había decidido no tomar consigo de
nuevo, a causa de que lo había abandonado, a pesar de ello,
a pesar de ello, aquí nosotros vemos que Pablo habla de él sin
amargura. ¿Por qué? Porque el pasado, lo
que había ocurrido en el pasado ya había sido perdonado. Incluso
él da cartas de recomendación, como podemos ver en el verso
10, Recomendando a Marcos, aquel que Pablo había sido un instrumento
para que Bernabé no siguiera con él en su viaje misionero,
ya lo había perdonado, ya su nombre había sido restaurado.
Incluso Pablo recomendaba que lo trataran como. ¿Cómo dice?
Si él va a ustedes, ¿cómo dice Pablo que debe de tratarlo? Recíbanlo
bien. Una debilidad, un error, un fallo
nunca son irreparables en los caminos de Dios. El amor siempre
espera. Así debe de ser la Iglesia. Así
debe de ser la Iglesia de todos los tiempos. En la Iglesia podemos
encontrar personas que eran enemigos previos y ya son reconciliados. Ya están trabajando juntos. El
amor ha efectuado su obra. Pero también, lamentablemente,
tenemos el caso de Demas. Demas, por otro lado, aquí está
con Pablo, pero más adelante había de abandonar a Pablo. Como nosotros vemos en II Timoteo,
capítulo 4, verso 10, Entonces tal es la Iglesia, mis
hermanos, en su fuerza y su debilidad, en sus gozos y sus tristezas,
en sus ánimos y sus decepciones. La Iglesia de Dios es una congregación
de gente muy humana siendo transformada por el poder de Dios. Consideremos siempre eso en toda
nuestra participación en la Iglesia, no podemos esperar una iglesia
o un hermano perfecto aquí en la tierra. No podemos esperar
eso. No podemos esperar eso. La iglesia
no es un grupo cerrado, una asociación como cualquier otra. No es ni
de clase media, ni de clase alta, ni de clase trabajadora, ni aristocrática,
ni de clase intelectual, ni de clase no intelectual, no preparada
académicamente. La Iglesia de Dios, ese cuerpo
vivo, esa variedad rica, esa variedad enriquecedora de hombres,
y mujeres de todos los trasfondos redimidos, claro está, y unidos
unos a otros en Jesucristo mediante la gracia de Dios. Y así mismo
nosotros debemos de verlo cuando llevamos a cabo nuestro trabajo
evangelístico. No podemos pensar que la gracia
de Dios no puede alcanzar a alguien por muy malo que sea o por muy
religioso que sea. Tenemos que sacar eso de nuestra
mente, pensar, no, que ese muy, para dar un ejemplo, ese muy
católico, ese no se va a arrepentir nunca. O es un testigo de Jehová,
esa gente no son fácil. O es una persona que es tan dura,
tan malviviente, una persona de lo peor de la sociedad, no,
ese nunca se va a arrepentir. saque eso de su mente porque
quien hace la obra es el Señor. Y ese mensaje no debe de estar
limitado a personas que quizás nosotros pensamos que Dios puede
traer a salvación porque pudiera darse el caso contrario y quizás
los que pensamos que Dios va a traer a salvación nunca lo
traerán. Amén. Sáquese siempre eso de la mente. Otra cosa que nosotros podemos
aprender de este pasaje de las Escrituras, es que estos hombres
en el servicio de Dios están al mismo tiempo, de todo corazón,
al servicio de los hombres. ¿Qué es lo que dice ahí en el
verso 7? Ahí nosotros vemos a Tíquico que dice que es nuestro amado
hermano fiel, ministro y consiervo en el Señor. También está Aristarco,
en el verso 10 y 11, que se dedicó a cuidar a Pablo durante su cautividad,
y que junto con Marcos, y justo, ayudaron, como dice ahí, en el
reino de Dios, y consolaron al apóstol en su tiempo de prueba.
También está Epáfras en verso 12 que Pablo dice que es siervo
de Jesucristo quien cuando estaba lejos de su iglesia continuaba
luchando en oración por ella y por sus dos iglesias hermanas
en Hierápolis y la Odiseas. Acuérdense que al principio yo
les dije que probablemente el pastor de esta iglesia en Colosas
era Epáfras. y que Páfra era aquel que había
acudido a Pablo a causa de esos problemas que se habían levantado
en esta iglesia. Y él estaba lejos de su iglesia,
y por esa razón él continuaba luchando, como podemos ver allí,
en oración por su iglesia. Luego está Lucas, Lucas cuidando
de la salud de Pablo, quien a menudo estaba bajo una severa presión.
Era también un evangelista, un pastor fiable. Y varias veces
se le dio la responsabilidad de proseguir la obra del apóstol. Y finalmente está Ninfas, donde
dice el apóstol que en su casa se reunía la iglesia de la Odisea. Entonces, esa lista, mis hermanos,
deja en claro que la gran obra del apóstol Pablo también vino
a ser la obra de todo un equipo de hombres capacitados, unidos
por el Espíritu, consagrados al Reino de Dios. La obra del
Señor nunca es una obra que debe de ser ejercida por una sola
persona. no debe de ser ejercida por el
pastor o por un líder, debe de ser ejercida por todo. Pablo
aquí no sufrió el aislamiento que pudo haber sufrido a causa
de sus prisiones. Él fue ayudado, él fue consolado,
él fue complementado por personas de muchas valías. Y todas esas
personas estaban al mismo tiempo completamente al servicio de
Dios, claro está, pero también estaban completamente al servicio
de los hombres. Porque usted no puede decir yo
sirvo a Dios si usted no está dispuesto a servir a los hombres.
¿Cómo usted va a servir a Dios? A quien no se puede ver, si no
está dispuesto a servir al hombre, a entregarse por los hombres. ¿Cómo puede usted decir eso? Ese conocimiento de estar trabajando
para Dios de ninguna manera nos puede separar del servicio que
Dios nos llama a tener a los hombres. Estar cerca de Dios
es estar también cerca de los hombres. Esa identificación es
real, eso no es algo imaginario, es algo humano. No es sólo obediencia
a Dios, sino respuesta del corazón a la necesidad de la otra persona. Entonces usted no puede decir
yo soy parte de la Iglesia universal cuando usted no tiene vida en
una Iglesia visible, cuando usted no tiene vida en una Iglesia
local, cuando usted no está dispuesto a servir en una Iglesia local. Física. Física. Es una relación que se manifiesta,
claro está, verticalmente, mi relación con Dios, pero siempre
va de la mano, con esa relación horizontal hacia mis coetáneos,
hacia mis compañeros de milicia. ¿Y en qué contexto se da eso? En el contexto de una iglesia
local. en el contexto de una iglesia
local. Entonces, ese doble llamamiento
de Dios y los hombres y la entrega total del siervo de Dios en respuesta
a ese llamamiento, se destacan muy claramente en el testimonio
de Pablo, en el verso 12. Como dice el apóstol Pablo, Epafras,
que es uno de ustedes, siervo de Jesucristo, les envía saludo,
siempre esforzándose intensamente a favor de ustedes en sus oraciones. Y verso 13 dice, porque de él
soy testigo de que tiene profundo interés por ustedes y por los
que están en la Odisea y en Hierápolis. Este pastor se mantuvo en estrecho
contacto con los problemas de esas iglesias, a pesar de que
estaba distante, oró por ellas con verdadero sufrimiento y ese
sufrimiento que está basado en el amor de no poder estar con
ellos físicamente. El evangelista, el pastor, el
doctor, no están satisfechos con traer un mensaje de Dios
a un mundo perdido, sino que se unen en la batalla. Sus corazones
están llenos de compasión y todos sus seres sufren por y con sus
semejantes. Eso es lo que vemos en estas
recomendaciones de estos hombres, en esta porción de las Escrituras. Pero hay una lección final que
aprender del final de esta epístola a los colosenses, y es que aunque
Dios puede revelarse a los hombres directamente, sin ningún intermediario,
ha escogido a menudo darse a conocer a través de hermanos cristianos. Puede revelarse a cada uno de
manera individual. Dios es soberano, lo puede hacer.
Pero Dios no lo ha decidido hacer así. Por lo común, no lo ha decidido
hacer así. Sino que Dios ha decidido revelarse
a través de hombres, a través de otros hermanos cristianos.
Revelarse a mi vida a través de otros hermanos cristianos.
Y eso es lo que nosotros podemos ver en el verso 16. Si usted
gusta lo puede leer conmigo. Cuando esta carta se haya leído
entre ustedes, háganla leer también en la iglesia de los laodicenses. Ustedes, por su parte, lean la
carta que viene de la Odisea. Nosotros vemos aquí, mis hermanos,
que Pablo envió dos cartas, una a Colosas y la otra a la Odisea,
y cada una buscaba complementar a la otra. Los colosenses necesitaban
saber lo que Dios tenía que decir a los laodicenses, y de la misma
manera que los laodicenses necesitaban saber cuál era el mensaje de
los colosenses. El conocimiento de Dios, pues,
es inseparable de la solidaridad humana. Amén. la solidaridad de iglesias y
de cristianos. Es inseparable. En ese principio
divino nosotros tenemos protección contra el orgullo y también una
obligación de trabajar por la unidad. Y esto se aplica igualmente
a los miembros de la iglesia y a los de diferentes iglesias.
Nosotros no somos seres aislados, cuando Dios nos salva no es para
estar aislados de otros cristianos. No nos llamas para eso. Otras
personas necesitan lo que Dios nos ha enseñado y nosotros necesitamos
lo que Dios les ha enseñado a ellos también. Por eso es tan vital
lo que es la Iglesia, el reunirnos, el congregarnos, el participar
de ella. El ser miembro de ella. Todos
estamos en ese proceso de aprender humildad y amor. Lo que Dios
me ha dicho a través del hermano. Lo que Dios me ha dicho a través
del pastor. Lo que Dios me ha dicho a través
de otro siervo de Dios. Y por eso es tan importante,
hermanos, que cuando se anuncia la visita de algún predicador,
de algún pastor o misionero, nosotros pongamos nuestro mayor
empeño en no faltar a esa reunión, en no faltar a ese estudio bíblico,
en no faltar a ese culto al cual nosotros hemos sido convocados.
que no escatimemos esfuerzos o recursos para ver realizada
nuestra participación en dichas actividades. Hay personas que
no entienden eso, piensan, ah bueno, dijimos que viene el pastor
fulano de tal en tal fecha, lo mismo de siempre. o que viene
el misionero fulano de tal en tal fecha, es lo mismo de siempre.
O que tenemos una actividad en tal fecha y vienen unos hermanos
de otro lugar, es lo mismo de siempre. No, mis hermanos, no
debe de ser así. No debe de ser así. Las iglesias
o los cristianos que se apartan de ese principio de solidaridad,
rehusando oír lo que otros tienen que decir, están comenzando,
están desviándose al camino del sectarismo, al camino incluso
de la herejía. Siempre esos grupos que han terminado
siendo heréticos, son grupos que se han apartado de lo que
han recibido por décadas. Siempre son grupos que han comenzado
de alguien que recibió algo nuevo, un sueño nuevo, una visión nueva,
una unción nueva, una palabra fresca. Siempre que usted oiga
de alguien hablando eso, a través de cualquier medio, salga huyendo,
salga huyendo, porque todo movimiento herético, toda herejía ha comenzado
así. Nosotros somos motivados a aprender
los unos de los otros, no para aguar la enseñanza en la palabra
de Dios, ni tampoco para abandonar nuestros principios, sino para
comprobar con otros si nuestra fe es sana, para acercarnos a
la verdad al tiempo que ampliamos nuestra visión. Amén. Como dice Efesios 3.18, es con
todos los santos, es con todos los santos como podemos llegar
a conocer a Dios. Y esa fue la experiencia de Colosas,
y esa fue la experiencia de la Odisea. Nosotros tenemos razones
para creer que la carta a los Efesios, que es muy similar a
la eucolosencia, era una carta circular. ¿Qué quiere decir una
carta circular? Que es una carta que fue dirigida
a esa iglesia en Éfeso, pero que también se utilizó para ser
leída en otras iglesias en otros pueblos. Y así, probablemente,
esta Carta a la Odisea vino a ser una combinación de la Carta a
los Colosenses y a los Efesios, según algunos escritores, según
algunos comentaristas. Y por esa razón, las enseñanzas
de la Carta a los Laodicenses se perdieron con el tiempo. Pero
lo que sí sabemos es que el mensaje sí llegó hasta nuestros tiempos
a través de esta Carta a los Colosenses y la Carta a los Efesios. A los Colosenses se les concedió
recibir parte de la verdad, parte de la revelación divina y a los
Efesios se les dio otra parte. Y a nosotros que ya vivimos Siglos
después de estas revelaciones tenemos la verdad completa y
a través de ella Dios nos habla y a través de ella Dios se nos
ha revelado. Pero claro está, mis hermanos,
esa revelación que ya tenemos completa en la Palabra de Dios
Esa revelación debe de ser compartida y debe de ser recibida en el
contexto, debe de ser explicada, debe de ser reafirmada en el
contexto de esa relación fraternal que tenemos en una iglesia local
y también en esos instrumentos humanos que Dios usa para darnos
mayor claridad de esa revelación que ya está completa en las Escrituras. Amén. La palabra final que nosotros
encontramos en esta carta, la frase final es, la gracia sea
con ustedes. la gracia sea con ustedes. Y
si usted no se había dado cuenta, aquí el apóstol Pablo repite
la misma oración, el mismo deseo que abriera la epístola. El mismo deseo con el que abrió
la epístola, la gracia. La gracia es el alfa, es la omega
de la obra y la revelación de Dios. Es el comienzo, es el final,
es la inspiración, es la fuerza de todas nuestras vidas. Todo
lo que nosotros recibimos, lo recibimos por gracia. Por gracia. Y por gracia es que
nosotros hemos sido hechos completos en Cristo. Al llegar a la conclusión
de nuestro estudio de esta carta sobresaliente, nosotros debemos
de volver a recalcar que estamos completos en Cristo, que ya hemos
recibido todo del Señor. Que esa gracia que hemos recibido
en la salvación solamente debe de ser reafirmada, debe de ser
reconfirmada, debe de ser reavivada, si pudiera utilizarse esos términos,
a través de esa comunión que el Señor nos manda a tener con
nuestros hermanos en la fe y con el Señor. Es solamente una reafirmación
de lo que hemos recibido. Entonces por esa razón nosotros
debemos de tener mucho cuidado con cualquier enseñanza que pretenda
darnos algo más de lo que ya tenemos en Cristo. Toda la plenitud
de Dios mora en Cristo y Él nos ha equipado perfectamente para
la vida que Dios quiere que vivamos en esta tierra. Si no estamos
viviendo esa vida que Dios quiere que vivamos en esta tierra, el
problema no es de Dios ni que tampoco nos lo haya dado por
parte, sino sencillamente nosotros no nos hemos apropiado de esas
verdades. Y no nos hemos apropiado de esas
verdades porque no hemos sabido darle un correcto uso a los medios
de gracia que Dios nos ha dado para recibir esas verdades. Como
es la oración, como es el congregarnos, como es el leer su palabra, aprender
de ella. Entonces la exhortación en esta
mañana, mis hermanos, es que el Señor nos ayude al terminar
con esta serie a vivir a la altura de la posición que tenemos y
es precisamente que estamos completos en Cristo. si no nos encontramos
satisfechos en el hay un problema en su vida una de dos cosas o
probablemente usted no ha conocido al señor y es tremendo esto es
terrible la invitación es que usted pueda venir en arrepentimiento
y fe delante del señor confesar sus pecados reconocer que usted
ha estado pero no ha sido parte del pueblo de dios o lo segundo,
quizás ha tenido un entendimiento incorrecto de estas verdades,
pensando que es necesario buscar algo más, aparte de lo que ya
Dios le ha dado en su Palabra. Cualquiera que sea su condición,
si está en una de estas dos, la invitación es que usted venga
al Señor, confíese su pecado, confíese que usted no ha obrado
conforme a lo que Dios ya ha revelado en su palabra pero que
ahora Dios le ha concedido a través de esta serie entender de que
el cristiano está completo en Cristo que nada más le hace falta
y que necesita entonces de esa gracia para seguir avanzando
seguir manteniéndose firme en estos caminos hasta que lo llame
a su presencia Pero si por el contrario usted es un cristiano,
usted ha sido edificado por estas palabras, porque ha tenido esa
confirmación de parte del Señor, de que estamos completo en Cristo,
de que todo lo que hemos recibido del Señor es por gracia, entonces
en esta mañana la exhortación, la exhortación es que usted dé
gracias al Señor, que usted se ponga de pie como un gesto físico
venga delante del Señor y decirle Señor gracias porque tú me has
dado esta palabra, esto reafirma estos principios que he recibido
a través de los años y me ayuda entonces a mantenerme firme en
lo que tú me has dado hasta el momento en que tú me llames a
tu presencia. Cualquiera que sea nuestra condición, la invitación
es que vengamos delante de él, demos gracias al Señor y pidamos
más de su gracia para poder mantenernos firmes en esta verdad de que
estamos completos en Cristo. Estemos de pie mis hermanos y
oremos al Señor.
¿Qué aprendemos de estas EXHORTACIONES FINALES?
Series Colosenses
Al leer COLOSENSES 4:7-18 bien podríamos preguntarnos: ¿Qué hay para nosotros en estos saludos e instrucciones dirigidos a amigos de Pablo que están tan distantes de nosotros y que, en verdad, nos resultan totalmente desconocidos? ¿Es así como uno de los libros de la Palabra de Dios debería terminar? ¿Por qué no termina, como un buen sermón? ¿Son aún estas palabras finales parte de la revelación divina? Y la respuesta es: ¡Ciertamente que sí! Lo que, es más, tienen algo que enseñarnos acerca de ella.
| Sermon ID | 66212117291583 |
| Duration | 40:23 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 4:7-18 |
| Language | Spanish |
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