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Dice la palabra del Señor en
Marcos capítulo número 8, versículo número 14 en adelante. Habían
olvidado de traer pan y no tenían sino un pan consigo en la barca.
Y él les mandó diciendo, mirad, guardaos de la levadura de los
fariseos y de la levadura de Herodes. Y discutían entre sí
diciendo, es porque no trajimos pan. Y entendiendo Jesús, les
dijo, ¿qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni
comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro
corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo
oídos no oís, y no recordáis? Cuando partí los cinco panes
entre cinco mil, ¿y cuántas cestas de los pedazos recogisteis? Y
ellos dijeron, ¿doce? Y cuando los siete panes entre
los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron, ¿siete? Y les
dijo, ¿cómo aún no entendéis? El título de mi mensaje, hermanos,
es una advertencia contra el endurecimiento del corazón. Y
obviamente esta es la porción de la escritura en la que vamos
a estar meditando. Yo quiero comenzar haciéndoles la siguiente
pregunta. ¿Cuál es el propósito de los
anuncios, tanto en la carretera, en la calle, en las etiquetas
de las medicinas? ¿Cuál es el propósito de tener
anuncios o signs, como se les dice en inglés? Cuando va usted
manejando en la carretera y tiene un destino, generalmente va poniendo
atención a los anuncios porque ellos le van a indicar qué es
lo que sigue y tienen el propósito de llevarlo a un destino específico. Cuando está manejando en la calle
y ve que en el siguiente bloque hay una flecha que indica solo
hacia una dirección, nos indica que no entremos porque estaríamos
en sentido contrario y tendríamos algún accidente. Cuando tiene
una medicina que está tomando, que le acaba de recetar el doctor,
y esa medicina le dice, le va a ayudar a aliviar el dolor de
cabeza, pero posiblemente si toma mucha, le va a destruir
su hígado, los anuncios, las advertencias. Todo esto lo vemos
en la vida diaria, en la vida cotidiana. En la vida espiritual
también tenemos advertencias, tenemos avisos. Y el pasaje que
nosotros hemos leído en esta mañana, encontramos una advertencia. Hay aquí en la palabra del Señor
advertencias, a que no caigamos en la incredulidad como muchos
ya han caído. En Marcos capítulo 8 del versículo
14 al 21, se nos relata una conversación entre el Señor Jesucristo y sus
discípulos, donde después de que el Señor alimentó a una multitud
de cuatro mil personas y les sobraron muchas canastas de pan,
los discípulos, estando en la barca, recordaron que no habían
traído pan para la navegación. Y Jesús les advierte enseguida
de que ellos están haciéndose y cuestionándose eso acerca de
la levadura de los fariseos y la levadura de Herodes. Pero ellos
no entienden lo que está pasando. Y el Señor Jesucristo en una
serie de cinco preguntas que van en un incremento gradual
tiene el propósito de hacerlos pensar, de hacerlos entender,
de que ellos puedan ver. Y el versículo 21 culmina diciéndole
y les dijo ¿Cómo aún no entendéis? Y este aún tiene que ver con
todo lo que ha acontecido en el contexto donde el Señor Jesucristo
viene probando un punto y el punto es lo que dice Marcos capítulo
1 versículo número 1 que es el evangelio de Jesucristo hijo
de Dios y que viene a culminar aquí en el capítulo número 8
en el versículo 27 donde dice salieron Jesús y sus discípulos
por las aldeas de cesarea de Filipo y en el camino preguntó
a sus discípulos diciéndoles ¿Quién dicen los hombres que
soy yo? ¿Quién es el Señor Jesucristo?
¿Quién es Jesús? Y en este pasaje nos muestra
la dificultad que los discípulos tenían para creer en todo lo
que aún ellos habían visto de primera mano. Y el Señor Jesucristo
los invita a reflexionar o más bien los exhorta a reflexionar
con esta serie de preguntas. Nosotros vamos a hacer cuatro
preguntas que van a ser respondidas en el pasaje y la primera de
ellas es ¿Qué significa la levadura de Herodes, de los fariseos y
de Herodes? La segunda pregunta es ¿Qué peligro
representa para nuestra fe? Y la tercera ¿Cómo podemos evitar
ser contagiados por ella? Cuarta, ¿qué papel tiene el pan
en la enseñanza del Señor Jesucristo, al menos en este contexto? Entonces,
en este estudio vamos a explorar estas preguntas para que las
apliquemos a nuestra vida personal, hermanos, y nosotros seamos hombres
y mujeres que crecen y que son aumentados en su fe. El primer
punto en esta mañana lo vamos a encontrar en los versículos
14 al 16. Y en el segundo, los versículos 17 hasta el versículo
número 21. En los versículos 14 al 16, nosotros
encontramos la confusión de los apóstoles. A pesar de que habían
visto al Señor obrar de una y otra manera en repetidas ocasiones,
eran hombres que estaban confundidos, no estaban claros totalmente
en cuanto a la persona del Señor Jesucristo, como lo vamos a ver
más adelante en el capítulo 8, versículo número 29, donde Pedro
dice respondiendo Pedro le dijo tú eres el Cristo tú eres el
Cristo esta claridad aún no estaba en ellos entonces encontramos
en esos versículos que ya leímos del 14 al 16 que Marcos nos dice
que los discípulos después de que Jesús tuvo la confrontación
con los fariseos al subirse a la barca olvidaron llevar pan siendo
que habían tenido una gran sobra de ellos porque según lo que
vemos aquí en el versículo número 20 cuando ellos responden a la
pregunta de Jesús dice que eran siete canastas Y si ustedes recuerdan
cuando estudiamos la alimentación de los 4.000 e hicimos una distinción
entre los 5.000, hablamos que las canastas de los 5.000, aunque
eran 12 canastas, eran canastas pequeñas, canastas pequeñas donde
la gente podía llevar los alimentos como para un día de campo o un
día de trabajo. Pero acá en el capítulo número 8, estamos hablando
de 7 canastas que son canastas grandes. Y vimos que esa misma
palabra se utilizaba en el libro de los hechos en el capítulo
9 para hablar de cómo ayudaron los discípulos a Pablo a escapar
colgado en una canasta. Entonces ellos olvidan, a pesar
de que hay tantas sobras de la comida, ellos se olvidan de traer
quizá, no sabemos los detalles, no sabemos la razón por la que
ellos se olvidan, pero no es porque no les preocupara, ciertamente
les preocupaba. y vemos que ellos están preocupados. Yo quiero pensar que una de las
razones por las que ellos estaban preocupados era por el tipo de
geografía en el lugar donde ellos se encontraban. En primer lugar,
están en el mar. En segundo lugar, en las regiones
aledañas, de acuerdo al capítulo 6, versículo 35, nos dice la
escritura que Dice que ahí alrededor era un
lugar desértico y que no había nada en ese lugar. Dice Marcos 6.35, cuando ya era
muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él diciendo, el
lugar es desierto y la hora ya muy avanzada. Este tipo de preocupaciones
nosotros no las tenemos en nuestros días. Yo le digo, si usted sale
de aquí a la primera luz, que está en la calle Durfi, y usted
avanza un bloque, ¿cuántos lugares de comida encuentra? A ver, están
las hamburguesas, unas hamburguesas de un lado de la calle, otras
hamburguesas del otro lado, el Panda Express, la Superior que
también vende comida, el Subway que está enfrente, y eso solo
en el primer shopping. Está hablando de cuatro lugares
para comprar comida. Hay variedad de comida, pero
aquí ellos no tenían esa variedad. Están en medio del agua y van
a un lugar donde es un lugar desértico. Un comentarista bíblico
dice, la costa noreste cerca de Bethsaida estaba menos poblada
y bastante remota, y los discípulos se preguntaron dónde tendrían
su próxima comida. Aunque llevaba mucho tiempo con
Jesús, su manera de pensar aún funcionaba primeramente a un
nivel natural. Y esto es importante de entender
porque nos muestra cuál es la situación en la que ellos se
encuentran ahí. Cuando el Señor Jesucristo en
el versículo número 15 los escucha hablar no les responde a la pregunta
no no se preocupen muchachos vamos a ver qué es lo que vamos
a hacer, hago otro milagro o no se preocupen por la comida o
no los regañó diciéndoles mira tanta comida sobró y ustedes
no fueron capaces de levantar un pedazo No, no hay una reacción
de esa. En el versículo 15 el Señor se
va más allá de lo que ellos están hablando, se va a la fuente de
la razón por la cual ellos están hablando de esa manera. Y en
el versículo 15 dice, y Él les mandó diciendo, mirad, guardaos
de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes. Aquí el Señor Jesucristo no les
responde a ellos de acuerdo a las peticiones terrenales, de acuerdo
a la necesidad de comer, sino que más bien, hermanos, les da
un mandato de que tengan cuidado de la levadura de los fariseos
y la de Herodes. Si ustedes pusieron atención
a la lectura bíblica en Mateo 16, se agregan los saduceos. Y esto quiere decir que tenemos
básicamente tres grupos descritos e implícitamente hay otro grupo
que eran los Herodianos. seguidores de Herodes. Entonces
tenemos los fariseos, los saduceos, Herodes y los herodianos. Y la
pregunta que nos hacemos en este punto es ¿qué significa la levadura
de los fariseos y la levadura de Herodes? Ya hemos visto que
se han agregado los saduceos. En las escrituras la levadura
se utiliza en primer lugar en una forma literal y todos sabemos
que la levadura se usa para leudar la masa. Un poquito de levadura
hace que la masa se permee y que se hinche y crezca a tal punto
de que usted corta otro pequeño pedazo de esa misma levadura
y lo pone en harina nueva y hace la misma función. Entonces, en
un sentido está hablando de una forma literal, pero aquí no se
refiere a una forma literal, está hablado en una forma figurada. Y en la forma figurada se utilizan
las escrituras para hablar de una influencia malévola, una
influencia que destruye. Y hay pasajes en la escritura,
como por ejemplo, en el capítulo de primera de corintios capítulo
5 en el versículo 6 dice no es buena vuestra actancia no sabéis
que un poco de levadura leuda toda la masa y ustedes recuerdan
el contexto de este pasaje está hablando de un hombre inmoral
que estaba cometiendo una clase de inmoralidad que ni siquiera
se mencionaba entre los incrédulos y los Corintios están envanecidos. Pablo les exhorta a que se reúnan
y en el nombre del Señor lo expulsen. Y en el versículo número siete
y ocho dice, limpiaos pues de la vieja levadura para que seáis
nueva masa sin levadura como sois. Porque nuestra Pascua que
es Cristo ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos
la fiesta no con la vieja levadura, ni con la levadura de la malicia
y de maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y verdad. observamos y vemos que en el
sentido en el que el Señor Jesucristo lo está usando es en este, en
la forma, en una forma figurada y Jesús lo que está haciendo
aquí es advirtiendo a sus discípulos acerca de este peligro de adoptar
las enseñanzas de tener la actitud incrédula de los fariseos y de
los escribas, o el pragmatismo de los saduceos, o el libertinaje
de Herodes. Recuérdense que necesitamos entender
esto un poco más. Por ejemplo, cuando hablamos
de los fariseos, en el contexto se mencionan cinco ocasiones
donde el Señor Jesucristo tiene cinco conflictos que han venido
a culminar en este último. Y cada uno de esos conflictos
va en aumento. Por ejemplo, vayan conmigo al
capítulo número 2. En capítulo número 2 encontramos
el primer conflicto. En los versículos número 15 al
versículo número 17, y es la acusación de que versículo 16
dice y los escribas y los fariseos viéndole comer con los publicanos
y con los pecadores dijeron a los discípulos que es esto que él
come y bebe con publicanos y pecadores al oír esto Jesús les dijo los
sanos no tienen necesidad de médico ni de los enfermos no
he venido a llamar a los justos sino a pecadores este es el primer
conflicto Segundo conflicto capítulo 2 versículo 23 en adelante al
28 pero dice el versículo 24 entonces los fariseos dijeron
mira porque hacen en el día de reposo lo que no es lícito Entonces
vemos aquí el segundo conflicto. Tercer conflicto está en el capítulo
número 3 del versículo número 1 al versículo número 6, donde
se le acusa al Señor de obrar en el día de reposo. Y para que
vean hay hermanos en el versículo número 6 dice, y salido los fariseos
tomaron consejo con los erodianos contra él para matarlo o para
destruirlo. En ese tercer conflicto ha aumentado
el grado de dificultad al punto que lo quieren ya matar. Entonces,
más adelante siguen los conflictos. No es el único en el que termina. El cuarto conflicto está en el
capítulo número 7. Capítulo número 7, del versículo
1 hasta el versículo número 13, y ahí se discute lo que contamina
al hombre. Los fariseos acusan a los discípulos
de Jesús a comer sin lavarse las manos. Y aquí viene una serie,
una confrontación que culmina en el versículo número 13, bueno
sigue hasta el versículo número 23, pero en el versículo 13 dice,
Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis
transmitido y muchas cosas así y semejantes. Aquí ellos tienen
en primer lugar la tradición de los ancianos antes que la
palabra de Dios y esta es la levadura de la cual se debían
de guardar. Vamos ahora al capítulo 8, en el versículo número 11
está el quinto y último conflicto. Y esto es importante entenderlo
por lo que sucede de aquí en adelante. Dice, vinieron entonces
los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del
cielo para atentarle. Y ya sabemos que la señal no
se les dio. Y tiene su conflicto y en el
versículo 13 los abandona. Él se va y nunca más él vuelve
a tener un conflicto, un encontrón con ellos. ¿Por qué razón? Él
ha terminado de discutir con ellos. El corazón de ellos es
un corazón duro. El corazón de ellos es un corazón
que viendo, no ve. Escuchando, no escucha. Mostrándosele,
no responde. Es un corazón incrédulo. Ahora,
¿cuál es el problema con los, no solamente con los fariseos
que están aquí con esto? Tenemos también a los saduceos.
Los saduceos eran, por decir así, un grupo de hombres pragmáticos. La mayoría de ellos eran gente
laica, que no eran sumos sacerdotes ni sacerdotes, pero si era gente
que estaba involucrada en la política, en la religión, en
todas partes, pero eran muy pragmáticos. No les importaba la verdadera
adoración a Dios, sino los beneficios que traía la adoración a Dios
en el sentido terrenal. Luego tenemos a Herodes. Ustedes
conocen a Herodes Antipas. En el contexto, Herodes Antipas
es mencionado y la hija de la esposa de su hermano, él la toma
por mujer y la hija de ella baila un baile sensual delante de Herodes
a tal punto que pierde la cabeza y le dice pídeme lo que quiera
hasta la mitad de mi reino y te será dado. Entonces aquí el punto
es que vemos la inmoralidad de Herodes y esto es una cosa que
está el Señor Jesucristo exhortando a que se guarden de ellos. Y
luego vienen, hermanos, los herodianos. Bueno, los herodianos son los
libertinos, los inmorales, que son personas que no les importa
absolutamente nada más que la vida rápida, la vida fácil. Y estos herodianos eran, como
ya lo mencioné hace un momento, eran hombres que tenían influencia
pero habían sido totalmente impactados por la cultura romana. Entonces,
ya hemos visto quiénes son todos estos. Entonces, ¿cuál es el
peligro del que Jesús está advirtiendo? Porque en este versículo que
acabamos de leer, ahí en el versículo número 17, perdón, versículo
15, dice, mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y
de la levadura de Herod, o sea, cuídense. velen, sean vigilantes
a no contaminarse con sus enseñanzas, con su incredulidad, con su inmoralidad
y su manera pragmática de ver la vida. O sea, estamos hablando
de no ser impactados. Esto es importante, hermanos,
porque vemos pasajes en la Escritura, como por ejemplo en Corintios,
donde Pablo dice que las malas conversaciones corrompen las
buenas costumbres, o las malas compañías corrompen las buenas
costumbres. O el Salmo número uno, donde
habla de la bienaventuranza, de no andar en camino de pecadores,
de no detenerse en el camino a hablar con ellos, de no sentarse
en la silla de los escarnecedores. O sea que hay una exhortación
a no ser contaminados porque un poquito de esta contaminación
leuda totalmente toda la masa. Absolutamente todo. Ayer me estaban
contando la historia de una persona que fue criada en escuela en
casa y que en un grupo del internet
descubrió su sexualidad. Los padres les enseñan lo que
es la palabra de Dios, los llevan a la iglesia, los protegen hasta
donde pueden, pero entra el internet y en esos momentos de estar chateando
con este tipo de personas inmorales, fue persuadida y ahora se ha
cambiado el nombre y ya no es mujer, ahora es hombre según
su persuasión. Un poco de levadura leuda toda
la masa, hermanos. Y por esa razón está la exhortación.
Pero vean lo que ocurre en el versículo 17. Dice, y entendiéndolo
Jesús les di, versículo 16 perdón, y discutían entre sí diciendo,
es porque no trajimos pan. O sea, ni siquiera se preocupan
en decirle, qué quieres decir, no te entendemos. No, ni siquiera
buscan clarificar. Nos está diciendo esto por esta
razón? O por qué no lo está diciendo? Y aquí vemos en este versículo
que ellos discutían entre sí, diciendo, es que no trajimos
pan. Y es increíble ver que los discípulos
respondieran de esta manera a la enseñanza que el Señor les está
dando. Él está hablando de la influencia de estos personajes
y ellos están pensando todavía en lo físico. El Señor había
estado usando en las advertencias, en el contexto, por ejemplo,
un lenguaje que habla de influencia, de persuasión, que es destructivo. En Mateo 16, 12 dice, Entonces
entendieron que no les había dicho que se guardasen de la
levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de
los saduceos. O sea que llegaron un punto,
pero aquí todavía no llegaban a ese punto. Y es increíble que
los discípulos no respondieron aquí a la enseñanza del Señor
Jesucristo, sino que seguían confundidos. Y aquí nos lleva
hermanos al segundo punto, que son los versículos 17 al versículo
número 21, en donde vemos la respuesta del Señor Jesucristo
a la gran confusión de sus discípulos, de los apóstoles. Vean que en
los versículos 17 al 18 está exhortando acerca de la ceguera,
de la torpeza espiritual. Versículos 17 dice, Entendiéndolo
Jesús les dijo, Son una serie de preguntas que cada una de
esas preguntas tiene el propósito de hacer pensar, de hacer razonar,
de volver en sí, de persuadir a seguir una línea de pensamiento. Y dice el versículo, hermanos. Dice, y entendiendo lo Jesús
les dijo, ¿qué discutís porque no tenéis pan? ¿No entendéis
ni comprendéis? Esto es muy importante observarlo
aquí. Segunda pregunta, tercera pregunta.
¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis
y teniendo oídos no oís y no recordáis? Y aquí viene el recordatorio
de la alimentación de los cinco mil, versículo 19 y recordatorio
de los cuatro mil, el versículo número 20. Pero noten lo que
el versículo 21 dice. Y les dijo, ¿cómo aún no entendéis? En primer lugar, debemos de clarificar
que los discípulos no están en la misma condición espiritual
que la de los fariseos y de los escribas, de los saduceos o de
Herodes y los Herodianos. No están en esa misma situación. Ellos están en un punto en que
aún no entienden. Pero la pregunta es, ¿qué es
lo que no entienden? ¿Qué es lo que ellos no habían
entendido? Y la respuesta está en entender todo el contexto
de lo que nosotros hemos visto, donde Marcos comienza explicando
cuál es el propósito por el cual él está escribiendo. En el capítulo
número 1, En el versículo número uno nos dice exactamente el propósito
de su evangelio. Principio del evangelio de Jesús,
Jesucristo, Hijo de Dios. Jesús es el Cristo, Jesús es
el Mesías, Jesús es el Prometido, es el Hijo de Dios. Y todo esto
es lo que viene haciendo cada uno de los milagros. Jesús recuerden
que muestra su poder sobre la enfermedad, sobre los demonios,
autoridad sobre el día de reposo, autoridad sobre la naturaleza,
y luego en una forma providencial, proveyendo alimento para estas
multitudes, probando que él es verdaderamente el soberano del
universo. Todo esto apunta no a lo magnífico y genial de los
milagros, sino más bien a probar que Jesucristo es el Hijo de
Dios, que Él es el Cristo, como lo vemos en el versículo número
29 del capítulo número 8. Entonces Él les dijo, ¿y vosotros
quién decís que soy? Versículo 21, ¿cómo aún no entendéis? O sea, ¿qué es lo que ellos no
entendían? que Jesús podía proveer? No necesariamente
esa es la respuesta. Lo que ellos no entendían es
que Él es el pan de vida, que Él es el Hijo de Dios, que Él
es el Salvador del mundo. Entonces, yendo otra vez al versículo
17, Jesús responde a sus discípulos por su falta de comprensión.
Y estos habían llegado a un punto que eran como estando ahí como
si no fueran de ahí. Y eso me hace recordar hermanos
que a veces como creyentes sabemos lo que la palabra de Dios dice,
pero nos podemos comportar como gente que no conoce absolutamente
nada. Podemos estar en un ambiente
entre incrédulos y actuar como si fuéramos de la misma manera,
como si tuviéramos la misma manera de pensar, aprobando los pensamientos
de lo que se está diciendo, de lo que se está haciendo. Y esto
es lo que vemos en el contexto, en el capítulo número 8, versículo
11. Vean los fariseos cómo se conducen,
versículos 11 y 12. Vinieron entonces los fariseos
y comenzaron a discutir con él. No vinieron para creer, no vinieron
para investigar si verdaderamente él es el hijo de Dios. No, vinieron
para discutir con él y pedirle algo sensacional, no un milagro. Algo más allá de lo que él ya
ha hecho. Algo sensacional para tentar, le dice el versículo.
Y Jimienzo en su espíritu dijo, ¿por qué pide señal esta generación? De ciertos digo que no será señal
a esta generación. Y los discípulos están actuando
en parte como si fueran de esta generación. Incrédula. Sin embargo, sabemos que no lo
son por resultado de lo que vemos en las Escrituras. Entonces,
aquí ellos deberían de haber recordado la abundante cantidad
de milagros y ocasiones en las que el Señor Jesucristo proveyó
para los necesitados no solamente en la alimentación de los cinco
mil y cuatro mil sino en proveer para todas las demás cosas de
hecho en esos versículos hay como como un eco a pensar en
todo lo que ya es lo que ha hecho por ejemplo vean el versículo
18 teniendo ojos no veis él había sanado un ciego dice y teniendo
oídos y teniendo oídos no oís él había sanado un sordo mudo
O sea, no han visto lo que he hecho y todavía están como aquellos
en una condición espiritual, pero como aquellos en su condición
física. Entonces aquí, Jesucristo, ellos están en la barca con un
solo pan, preocupados, sin darse cuenta que tienen al proveedor
de la vida eterna. al que da no solamente para las
cosas de esta tierra, sino que da lo más valioso, lo más importante,
la vida eterna. Y teniéndolo ahí con él, no se
dan cuenta que tiene nada. Y nosotros podríamos decir, wow,
que incrédulos. Pero no ha clamado usted en tiempos
de aflicción como si no existiera Dios. No se ha preocupado en
tiempos de angustia como si Dios no existiera. Y ha orado y sigue
viviendo como si no hubiera orado, como si no hubiera confiado,
como si Dios no existiera. Hermanos, nosotros hemos vivido
y hecho la misma cosa. Aquí el Señor está en la barca
con ellos y ellos no han entendido, todavía no entienden quién está
con ellos. Jesús comienza aquí entonces con esta serie de cinco
preguntas retóricas que apuntan todas ellas a la falta de discernimiento
espiritual de los discípulos. Este es el punto. Cada pregunta
apunta a eso. Les hace pensar. No tienen discernimiento
espiritual. No han visto. Jesús comienza
entonces a hacer las preguntas y la primera pregunta que Jesús,
la primera pregunta, Jesús, noten que los amonesta por discutir
y hablar de la importancia espiritual de la levadura. En la segunda
pregunta, él enfatiza la falta de la perspectiva espiritual
que ellos tienen. En la tercer pregunta, es una
pregunta retórica que va incluso ya más allá de la incapacidad
para ver y de entender, habla de la ignorancia y de la dureza
del corazón. Y esto, vean hermanos el versículo,
en el versículo 17, la última pregunta dice, ¿aún tenéis endurecido
vuestro corazón? ¿Aún tenéis endurecido vuestro
corazón? La dureza de corazón es algo,
hermanos, que cualquier creyente puede llegar a caer aún viendo
y escuchando y conociendo a Dios. Hay un ejemplo en el Antiguo
Testamento, que obviamente no era un creyente, pero vemos cómo
se puede llegar a caer en esta dureza de corazón. y es el ejemplo
de Faraón. En Éxodo capítulo número 7 al
capítulo 10, versículo número 1, vamos a ver en repetidas ocasiones
cómo este hombre endurece su corazón. Versículo, capítulo
7, versículo 3 dice, y yo Endureceré el corazón de Faraón y multiplicaré
en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. En primer lugar,
noten que es Dios mismo quien endurecerá el corazón de este
hombre. Versículo 13, ahí mismo. El corazón de Faraón se endureció
y no lo escuchó como Jehová lo había dicho. Otra vez hay una
fuente externa que está contribuyendo para el endurecimiento del corazón.
Versículo 22. Y los hechiceros de Egipto hicieron
lo mismo con sus encantamientos, y el corazón de Faraón se endureció
y no los escuchó como Jehová lo había dicho. Capítulo 8, versículo
15. Pero viendo Faraón que le habían
dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó como Jehová
lo había dicho. Versículo 32, ahí mismo en este
capítulo. Mas Faraón endureció aún esta
vez su corazón y no lo dejó ir al pueblo. Noten que ahora es
Faraón quien endurece su corazón. Capítulo 9, versículo 12. Pero
Jehová endureció el corazón de Faraón y no lo soy yo como Jehová
lo había dicho a Moisés. Capítulo 10 versículo 1 Jehová
dijo a Moisés entra a la presencia de Faraón porque yo he endurecido
su corazón y el corazón de sus siervos para mostrar entre ellos
estas mis señales. Ahora Aquí en estos versículos
hay como una especie de, hay una paradoja. Dice en un lado
Dios endureció su corazón, dice en otro lado Faraón endureció
su corazón. Y cuando decimos ¿Quién endureció
el corazón? ¿Faraón se lo endureció a mismo
o Dios se lo endureció? Y la respuesta es los dos. Dios
endureció su corazón, pero no porque Dios sea el autor de lo
malo. Dios no es autor de la maldad
en ninguna forma. Dios no es responsable de que
Faraón tenga el corazón endurecido. Sin embargo, Faraón es 100% responsable
por el endurecimiento de su corazón. Y lo que vemos aquí es que Dios
está dando su orden, su palabra. Faraón la está desobedeciendo. Dios está obrando prodigios,
maravillas, milagros portentosos, y Faraón sigue endureciendo su
corazón. ¿Cómo entendemos esto? Aquí el
punto es que Faraón es culpable por el endurecimiento de su propio
corazón. Y cuando la Biblia dice que Dios
endureció el corazón, no es que Dios actúa en una forma directa,
siendo el autor de algo malo, sino que Dios simplemente se
aleja y deja que lo que hay en el corazón simplemente se manifieste. Y eso se puede ilustrar de una
manera, como por ejemplo, yo no sé cuando ustedes tienen experiencia
en la alfarería. El alfarero trabaja con barro
y trabaja con agua. y esta maquinita mecánica o manual
que hace girar el pedazo de barro, avienta su pedazo de barro y
comienza a darle una forma. Mientras que el alfarero tiene
su mano y está poniendo el agua, el barro no realiza su función
natural que es secarse, endurecerse. Pero cuando el alfarero termina
de moldear lo que quiere en su producto final y lo toma y lo
pone en una mesa y lo deja exponerse al sol y sus efectos, nosotros
decimos, oh es que el sol endureció el barro. No, no fue el sol. quien endureció el barro. El
sol actuó como un elemento para que se fusionara y actuara aquello
que al exponerse al aire y el interperie tendrá un efecto que
siempre será el mismo y es endurecerse. El barro no permanece flexible,
moldeable. Su naturaleza es endurecerse. En este caso, Dios obró de esta
manera. y el corazón de Faraón fue endurecido. Ahora Jesús está utilizando la
palabra aquí mismo. Versículo número 17 dice, aún
tenéis endurecido vuestro corazón. Y eso es algo hermanos que nosotros
también esta mañana debemos de tener cuidado y no cultivar un
corazón duro. Nosotros hermanos somos expuestos
a la palabra del Señor constantemente. los miércoles estudiamos la Biblia,
el domingo estudiamos la Biblia, personalmente estudiamos la Biblia,
algunos toman clases en el Instituto Bíblico, otros tienen libros
que están leyendo, lectura de la Biblia que están haciendo,
entrenamiento que están recibiendo, consejería que se les está dando,
y a pesar de tener todas las herramientas, actúan en una forma
como si no estuvieran expuestas a ellas y simplemente el corazón
permanece endurecido. Y este es uno de los peligros
que más adelante vamos a ver en cuanto a esto. Un corazón
que es ignorante se puede endurecer por sí mismo. Solamente un corazón
que es moldeado por la palabra de Dios puede creer y dar gloria
a Dios. Entonces observamos ahí hermanos
que el lenguaje que el Señor Jesucristo está utilizando cuando
le dice tenéis ojos pero no veis y oídos pero no oís que es lo
que sigue más adelante versículo 18 tenéis ojos y no veis y tenéis
oídos y no oís y no recordáis ya ahí viene la clarificación
los siguientes versículos este lenguaje es un lenguaje que se
utiliza también en las escrituras especialmente en el libro en
los libros de los profetas En Jeremías capítulo número 5 en
el versículo 21 dice, Oíd ahora esto, pueblo necio, sin corazón,
que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye. En Ezequiel capítulo
12 versículo número 2, Hijo de hombre, tú habitas en medio de
casa de rebeldes, los cuales tienen ojos para ver y no ven
y tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa del rebelde. Pero La idea, el concepto de
la dureza, de tener ojos y no ver, y oídos y no escuchar, es
como dice el profeta Isaías en el capítulo número 6, versículo
número 9. Y dijo, dice, Anda, iré a este
pueblo, oíd bien y no entendáis. Ved por cierto, mas no comprendáis. Y uno hace la pregunta, hasta
este punto, Y es, ¿a qué se refiere la escritura con esto? ¿Por qué
algunos pudieron ver y seguir y creer? ¿Y por qué otros viendo
no veían y escuchando no oían? Y eso tiene que ver, hermanos,
en la teología bíblica con el hecho, en primer lugar, al hecho
de los que han sido elegidos para salvación Pero aún los que
no han sido elegidos para la salvación son culpables por la
dureza de su corazón y porque viendo no ven. En la última pregunta,
una pregunta retórica que dice, ¿no recordáis? Aquí llama la
atención sobre todo al punto hacia los dos milagros que él
ha hecho anteriormente. Y vean que se refiere al versículo
19 al milagro de la alimentación de las cinco mil y dice, Versículo
18 al final. Y no recordáis, cuando partí
los cinco panes entre cinco mil, noten que se está refiriendo
a la acción que él hizo. ¿Cuántas cestas llenas de los
pedazos recogisteis? Y ellos dijeron, doce. Versículo
20. Cuando los siete panes entre
cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los peces recogisteis?
Y ellos dijeron, siete. Y les dijo, ¿Cómo aún no entendéis? ¿Qué es lo que ellos debían de
entender? Ya lo enfatizamos y lo que ellos debían de entender
era que Jesucristo es el Hijo de Dios, es el Mesías prometido. Porque todo apunta hacia Él,
todo lo que ha venido. Recuerden que las señales, o
en este caso el Evangelio de Marcos, que no se usa la palabra
señal, sino se usa la palabra milagro, poder. Todo esto apuntaba
al Señor Jesucristo para mostrar quién verdaderamente es Él. Por
eso, si seguimos una lectura, después viene la sanidad de un
ciego, versículos 22 al 26, y después la confesión de Pedro. Pregunta
en el versículo 27, ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Respuesta
de Pedro. Pregunta de Jesús, ¿Y vosotros
quién decís que soy yo? Versículo 29, Tú eres el Cristo. Tú eres el Cristo. Ellos, la
dureza de su corazón se está yendo. Ellos están empezando
a comprender y su entendimiento se iría abriendo gradualmente. De tal manera que de aquí en
adelante el Señor Jesucristo ya no trata con los fariseos.
Ellos son pueblo olvidado. Ellos son como se menciona gráficamente
en el capítulo número 3. Bajen conmigo al capítulo número
3, donde lo acusan al Señor Jesucristo de que la razón por la que él
echa a los demonios es por Belzebú. Entonces, Se me perdió el capítulo en mi biblia hermanos. 3.22 ¿verdad? Gracias hermanos. Si comenzando desde el versículo
número 20 en adelante Noten que la conclusión del Señor en el
versículo número 29 dice, pero cualquiera que blasfeme contra
el Espíritu Santo no tiene jamás perdón. Esta frase, no tiene
jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Un reo es uno
que ya está con una sentencia y la sentencia es el juicio eterno. Yo quiero aventurarme a decir,
hermanos, por lo que vemos aquí en el capítulo número ocho, que
cuando en el versículo número número trece, donde dice ocho
trece, y dejándolos volvió a entrar en la barca y se fue a la otra
ribera. Pero si vemos el contexto, la
pregunta que él hace, ¿por qué pide señal esta generación De
ciertos digo que no se dará señal a esta generación y en el otro
pasaje de Mateo dice sino la señal del profeta Jonás. Pero
aquí el Señor se va de ellos, los abandona, los conflictos
terminan y es como si este grupo de hombres se ha convertido en
un grupo que está totalmente sin esperanza. no porque Dios
no les haya mostrado misericordia, no porque Dios no les haya hablado,
no porque Dios no les haya mostrado, sino porque ellos endurecieron
su corazón. Y la Escritura, hermanos, está
llena de exhortaciones a que no endurezcamos nuestro corazón.
En Hebreos capítulo número 3, en el versículo número 12, dice,
Mirad, hermanos, que no haya, que no haya en ninguno de vosotros
corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo.
Hermanos, muchos podemos hacer profesión de fe en Cristo Jesús
y estar aquí en esta mañana. Pero necesitamos de ver cuál
es el fruto de nuestro corazón, cómo está nuestro corazón respondiendo
a la palabra de Dios. Aquí la exhortación es mirar,
tiene que ver con prestar atención, que no haya en ninguno de vosotros
corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo.
Y eso tiene que ver con la autoexaminación, pero también tiene que ver con
la ayuda de los otros creyentes, observando la vida de cada uno
de nosotros, ayudándonos, exhortándonos. En primera de Timoteo capítulo
1, versículo número 13, Pablo habla de su incredulidad, de
su ignorancia. Dice, habiendo yo sido antes
blasfemo, perseguidor, injuriador, mas fui recibido misericordia
porque lo hice por ignorancia en incredulidad. Él escuchó la magnífica defensa
de Esteban ante sus acusadores. Pablo no tenía un argumento para
debatir a Esteban. Él no tenía argumentos para poder
decir que estaba equivocado. Él actuó con una dureza de corazón,
con incredulidad, con la incredulidad del corazón. Y en mismo Marcos
capítulo número 9, en el versículo número 24, noten cuando el padre
del niño que viene a pedir que Jesús sane a su hijo, pide y
clama en su incredulidad. Dice inmediatamente, el padre
del muchacho clamó y dijo, creo ayuda a mi incredulidad. Y eso
tiene que ver, hermanos, con aquellos que estamos acercándonos
al Señor, que nos hemos acercado a Dios por mí o nuestro Señor
Jesucristo. Necesitamos de, en primer lugar,
escuchar la advertencia del Señor Jesucristo de tanta falsa enseñanza
que hay por todos lados, hermanos. Yo recuerdo a un joven que me
dijo en una ocasión, estoy en un grupo de chat donde se debata
el tema de si se puede ser cristiano y homosexual. Dice, y los argumentos
que escucho son ridículos. Tres años después ese muchacho
se declaró homosexual. La levadura de los confundidos, de los libertinos,
de los pecadores, Esa levadura le contaminó, le endureció su
corazón. Y ese es un peligro tremendo. Cuántas enseñanzas que decimos,
por ejemplo, a fulano de tal, es un maestro, es un muy buen
comunicador, pero por ahí tiene unas cosas extrañas. Pero bueno,
es como comer pescado. Tú las escamas, las pones a un
lado, pero te comes solo la carne. Hermanos, tarde que temprano,
las enseñanzas de ese hombre van a corromperte. Bueno, eso
que dicen, yo sé que no es bueno, pero no es tan malo tampoco.
Hermanos, un poco de levadura leuda toda la masa. Tengamos cuidado hermanos. Escuchemos
la exhortación del Señor en esos versículos que nos muestra que
la incredulidad es un obstáculo para entrar en el verdadero reposo
y en el descanso de nuestro Señor Jesucristo, para recibir su misericordia,
para experimentar el poder de Dios. Aquí, hermano, la palabra
de Dios nos exhorta a tener fe en Dios y animarnos unos a otros,
como dice la Escritura, cuanto más cuando vemos que aquel día
se acerca. El día viene en el que el Señor
vuelve y necesitamos estar preparados hermanos, de estar preparados
y tener cuidado de no ser contaminados por estas levaduras, no solamente
de las que se mencionan en este contexto, sino por cualquier
levadura que tengan que ver con enseñanza que no es bíblica,
con grupos e ideologías, con conversaciones con algunos amigos,
familiares que no nos llevan a ninguna edificación. De todo
ese tipo de influencias tenemos que tener cuidado porque esas
son las cosas que poco a poquito minan el corazón. Y cuando menos
se acuerde, pasa lo que la contaminación hace, lo que la levadura hace
cuando se mezcla. Se sabe que una vez impregnada
la masa con la levadura, no puede haber separación. No hay separación. Y eso también puede ocurrir en
cada uno de nosotros. ¿Cuál es la solución para esto? Bueno, la solución es creer. Creer y rogar a Dios que ayude
nuestra incredulidad. es avanzar y acercarnos a Dios
con un espíritu de confianza. Como lo dice el escritor de Hebreos
en el capítulo número 11, hablando de los héroes de la fe, dice
en el versículo número 6, pero sin fe es imposible agradar a
Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay y que es galardonador de los que le busquen. Y luego
se van a mencionar a Noé, Abraham, Azara y una lista larga de personajes
que se encuentran, incluso algunos nombres solo se encuentran aquí.
Y cada uno de ellos, se dice algo de ellos al final del capítulo
número 11. Dice el versículo 38, de los
cuales el mundo no era digno. Errando por los desiertos, por
los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra, todos
éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no
recibieron lo prometido, proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros
para que no fuesen ellos perfeccionados a parte de nosotros. ¿Qué es
lo que proveyó Dios? Capítulo 12. Dice, por tanto,
nosotros también, teniendo alrededor nuestro tan grande nube de testigos,
estos que se acaban de mencionar en el capítulo 11, ¿qué tenemos
que hacer? Despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia. Todo, todo peso y todo pecado
que nos asedia. Y corramos con paciencia la carrera
que tenemos por delante. ¿Cómo? puestos los ojos en Jesús,
el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante
de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra
del trono de Dios. Considerad aquel que sufrió tal
contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo
no se canse hasta desmayar. Vamos a orar, hermanos. Padre,
te damos gracias por tu palabra. Te damos gracias por habernos
permitido leer y extraer un poco de lo mucho que
en ella hay y recibir la exhortación de tu palabra a que tengamos
cuidado cada uno de nosotros a recibir la advertencia de no
tener un corazón endurecido. a tener cuidado cómo lidiamos
sobre todas las cosas con nuestro corazón. Como dice tu palabra
en Proverbios, ante toda cosa guarda tu corazón porque de él
mana la vida. Saber qué llevamos al corazón,
qué meditamos en nuestro corazón en nuestros tiempos de solitud,
a qué le damos espacio en nuestro corazón a ideas, a palabras,
a personas, a conversaciones, a ideologías. Ayúdanos, Señor,
a guardarnos de esta levadura que contamina todo. Guárdanos
de las malas enseñanzas, guárdanos de la hipocresía, guárdanos de
leer tu palabra y permanecer con un corazón duro. Guárdanos,
Señor, de la inmoralidad que ha impregnado este mundo. Guárdanos
Señor de hombres perversos y libertinos que solo buscan los placeres
de esta vida. Estas cosas te las rogamos en
el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Una Advertencia Contra El Endurecimiento Del Corazon
Series Marcos
| Sermon ID | 6523522183230 |
| Duration | 54:06 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Mark 8:14-21 |
| Language | Spanish |
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