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Vamos a oler. Padres, damos muchas
gracias por habernos reunido. Cada persona que ha logrado asistir
el día de hoy a pesar del lío con la contingencia y las restricciones
en tránsito en la ciudad. Muchas gracias por habernos ayudado
con los estudios este fin de semana en Mérida, por habernos
protegido de ese calor increíble que está afectando especialmente
en la península. Te pedimos ahora, por lo que
vamos a tratar de abarcar, su gran importancia para salir de
dudas y tener más claridad en cuanto a tu amor y la relación
que cada creyente tiene contigo dentro del contexto de este amor
y cómo esto es importantísimo para que podamos ser instrumentos
en tus manos, pacificadores, personas que en base a nuestra
amistad contigo los puedes usar para procurar que los demás encuentran
en Cristo reconciliación, salvación y aún este gran amor y una relación
de amistad. Por eso te pedimos el día de
hoy, por cada persona presente, que podamos entender el tema
sin confusión y sin lagunas, sin malentender lo que vamos a ver. Por eso te pedimos, te damos
las gracias. En el nombre de Cristo Jesús. Amén. Volviendo
a este texto, estamos en la parte en que lo que nos tiene detenidos
en el tema de la amistad con Dios es esta relación de amor
que tenemos con Él y esto nos obliga a analizar más a fondo
lo que el amor de Dios es lo que significa, lo que hace, lo
que no hace. Estamos en una forma detenidos
con la pregunta sobre el amor y habíamos señalado hace ocho
días, esta fórmula es muy conocida. Se pueden poner quizás otras
palabras en vez de las que estamos usando. Los tres elementos en
el verdadero amor son Deseo, esto viene de, es un gran argumento
sobre la palabra Eros que no está en el Nuevo Testamento y
sin embargo el concepto de amor como deseo está constantemente
en la Biblia. Luego afecto, estos dos son aspectos
del elemento emocional en el amor. Y si tú te dices a una
persona, te amo, pero no deseo ninguna relación contigo, ni
menos siento afecto o alguna emoción a tu favor, entonces
te van a decir, ¿qué? Y luego, las personas que les
incomoda porque estos son elementos del amor de Dios, ¿no? Y a estas
controversias sigo haciendo referencia, estos que nos dicen que Dios
no tiene emociones, ¿no? Es increíble esa necesidad. Bien intencionado quizás en algunos
contextos, pero en otros es, no lo voy a decir. El tercer
elemento, bienestar. Esto quizás no es la mejor palabra,
esta fórmula de que el amor busca el bien, lo mejor para el objeto
no amado, busca lo mejor a favor de ella, a favor de él, a la
luz de la eternidad, busca su bienestar espiritual, su bienestar
en sentido eterno. Y aquí viene una parte, vamos
a tardar un poco para llegar a discutir esto, de si este bienestar
que busca el amor, es de manera incondicional o condicional y
yo entiendo que las palabras mismas pueden provocar cierta
confusión. Pero lo vamos a volver a discutir
el día de hoy. Muchas personas creen en un amor
incondicional, y este es el amor de Dios, es incondicional. Pero
luego, como vamos a ver, no quieren aceptar el hecho de que este
mismo amor que busca nuestro bienestar es un amor condicional,
como vamos a volver a, espero el día de hoy que salgamos de
cualquier duda sobre la doble naturaleza de este amor que busca
nuestro bienestar, Y lo vamos a vincular más adelante en el
tema del día de hoy y también de hoy en noche con los que creen
que el amor es Sin ley, y su concepto de incondicional significa
que este amor da luz verde a lo que sea, ¿no? Si me amas tienes
que aceptar lo que sea, o esto no, para estas personas eso no
es el amor, a menos que aceptemos lo que sea, pero como vamos a
ver, no existe un amor antinomiano o un amor sin ley, menos, menos
amor sin disciplina. Supresivamente, esos temas los
vamos a aclarar con la ayuda de Dios en nuestro sermón del
día de hoy. Comencemos con la lectura en
Efesios 3, tan solo la primera parte de la petición, en donde
Pablo pide que los creyentes en Efesios 3 sean fortalecidos
por medio de la obra del Espíritu Santo, que en el versículo 16
os de conforme a las riquezas de su gloria el ser corroborados
fortalecidos con esto es su poder omnipotente dinamita el poder
soberano de Dios en el hombre interior Dios tiene que fortalecernos
y esto lo vamos a ver en parte también el día de hoy por medio
de su espíritu y luego la fórmula para que habita Cristo por la
fe en vuestros corazones para que arraigados y fundados o sumentados
en amor podáis comprender bien o bien entender con todos los
demás creyentes, todos los santos y la fórmula cual sea la anchura,
la longitud, la profundidad y la altura y conocer el amor de Cristo. que excede todo conocimiento
y increíblemente termina con el efecto de todo esto, que seamos
llenos de toda la plenitud de Dios. Y lo que nos interesa aquí
es la dificultad que hay. No vamos a discutir más sobre
este texto el día de hoy. La dificultad que existe en cada. Aquí estamos hablando de creyentes
para entender y comprender la la realidad de este amor y lo
que este amor incluye, o sea, lo que es este amor en el sentido
práctico, lo que este amor, yo estoy diciendo de entrada, está
buscando, deseando con afecto y profunda emoción el bienestar
de cada creyente en un sentido de forma incondicional y como
vamos a ver en otro sentido, todo esto es algo condicionado.
Sorpresivamente, ¿no? Las dos cosas. Y luego vamos a Romanos ahora,
a su capítulo 13, y vamos a leer rápidamente este texto. Es una
parte de todo lo que vamos a discutir. Cuando termina con su discurso
sobre las autoridades, los gobernantes, los impuestos y el hecho de que
no debemos deberle a nadie nada, sino en el versículo 8 amarnos
unos a otros. Luego dice, porque el que ama
al prójimo cumplió la ley. Y ahí vemos de inmediato que
hay una relación entre el amor y la ley, que vamos a tratar
de explicar, espero que sea de una forma muy fácil de entender. Pero esto es la bomba, ¿no? Todas
esas personas que tienen su propia idea acerca de su propia definición
acerca de lo que es el amor y todo el mundo en conversación y tristemente,
increíblemente muchísimos cristianos tienen de igual manera su propio
concepto del amor. Resulta que su concepto del amor
no es éste. Y luego viene después de decir
que el que ama al prójimo cumplió la ley, viene una lista de mandamientos. No adulteras, no matarás, no
robarás, no verás falso testimonio, no mentir, no robar. No matar,
no codiciarás. Y luego se corta la lista y dice,
si hay algún otro mandamiento, y eso es mandamiento moral, en
esta sentencia, en esta forma resumida se comprende, se comprende,
la versión antigua dice sumariamente, resumiendolo todo, amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Y luego el amor no hace mal al
prójimo. La otra parte, procura su bienestar, procura su bien
y vamos a definir ese bien el día de hoy de una forma más contundente. Así que, el cumplimiento de la
ley es el amor. Y vuelvo a empezar
con esta misma introducción que hemos estado escuchando cada
semana. Esos que dicen que el amor es simplemente emociones
románticas. o la atracción física, o algo
en relación con la relación íntima en la sexualidad, o simplemente
un sentido profundo de necesidad, ¿no? Te amo, ¿qué quieres decir?
Te necesito, por eso te amo y te quiero, ¿no? O simplemente porque
me das, esto es el amor, o por eso te amo, un cambalache, o
simplemente porque me hablas con palabras bonitas, ¿no? Amorosas,
cariñosas, Algunos van a decir, pero yo
veo que haces cosas que parecen ser motivadas por el amor. A
favor. de mí, haces estas cosas y esto se me hace que esto es lo
que tiene que ser el amor. Como vuelvo a decir, repasando
la lista, tantas personas con esto de que no, no, no, hermano,
esto no, es a nivel afectivo, se acaba el asunto, deseos y
afectos, me siento enamorado y ya. Se acabó el asunto para
tantas personas. Y los problemas, ¿no? En 1 Corintios
3, la parte negativa, el amor, todo lo que no hace, no busca
lo suyo, no se regocija en la maldad, nunca lleva cuentas del
mal, ni siquiera piensa el mal, y todo es benigno, no tiene envidia,
es bondadoso, no es injurioso, y termina con todo lo que es,
todo lo sufre, todo lo soporta. Y muchos pretenden en esa fórmula
encontrar un argumento para apoyar la idea de que el amor es incondicional.
¿De veras? Porque dice, todo lo sufre, todo
soporta, todo lo cree y todo lo espera. En 1 Corintios 13
dice, no, ahí está el hermano. Ese es el amor incondicional.
Pero en la misma lista hay una lista de cosas mencionadas que
parecen condicionar este amor, las cosas que este amor no hace,
pero no quieren saber nada de eso. Ahora vimos en el estudio
hace 8 días que el amor no existe como algo abstracto. No existe
como algo aire, agua, luz, algo físico, algo ni siquiera filosófico,
intelectual, menos. Algunos dicen, no, no, no, con
razón, el amor es una emoción y no estamos negando que hay
un amor, un elemento afectivo emocional en el amor, pero No, eso no es algo que sirve
o que pudiera ser suficiente para definir el amor. El carácter de Dios define el
amor, ¿se acuerdan? Los atributos de Dios se relacionan
con el amor. Y el atributo divino, el texto,
Dios es amor, ¿no? Es más citado en la Biblia y
no quiere decir lo que muchos piensan, que el amor es algo
ajeno de Dios. Dios mismo es el amor, ¿no? Y Dios mismo en todos sus atributos
es el amor. Y todos sus atributos que fluyen
de su amor, bondad, misericordia, gracia, es una tremenda lista.
De igual manera como vamos a volver a ver santidad y justicia, Todas
estas cualidades divinas dependen y se relacionan con su amor.
El mismo carácter de Dios, lo vuelvo a decir, define el amor. Y es un principio, un punto de
partida. Sin empezar con Dios, este amor,
¿se acuerdan de la fórmula que señalábamos hace ocho días en
Romanos 11? Es de Él y es por medio de Él. y es para él, la triple fórmula,
metiendo de por medio el amor que tiene su causa, su fuente,
su origen en Dios y que en la medida en que se lleve a cabo
o exista este amor en nosotros es por medio de una obra de Dios,
que este amor se convierta en una realidad en quien sea y todo
el asunto no es antropocéntrico sino teocéntrico, es para él,
es increíblemente fuerte esta fórmula Y esto explica muchas
cosas, como vamos a volver a discutir el día de hoy. Pero las personas
que quieren definir el amor a su manera, siempre van por el lado
de que el amor es algo incondicional, sin ley y sin nada parecido a
disciplina, y piensan que por eso hay que darle la bienvenida
a lo que sea. Y hay que aceptar lo que sea.
Y están más que equivocadas todas estas personas en su intento
de redefinir lo que significa la palabra amor y lo que es la
fuente de este amor. Se equivocan y se desvían por
completo. Ahora, concluimos hace ocho días
con este elemento misterioso del amor celoso de Dios. A esto
vamos a llegar en un momento. Pero para introducir el argumento
del día de hoy, Voy a volver a poner aquí en una forma ordenada
algunos aspectos de este tema del amor de Dios. Estos los vimos
hace ocho días en una forma resumida y los vuelvo a repetir. El amor
de Dios desde un principio es soberano. ¿Qué quiere decir eso? Que Dios ama a los que Él quiere
amar. Y para la mayor la gente de inmediato
se descarriló todo, ¿no? Porque piensan que Dios está
obligado a amar a todos y de la misma manera. Pero esto no
es así. A Jacob amé, mas a Isaú Aborrecí,
¿no? Desde un principio. Tendré misericordia
del que tendré misericordia, me compadeceré del que me compadezca. En la respuesta de parte de Giles
a la petición de Moisés, muéstrame tu gloria. ¿No? Y luego habla
de que guarda, este Dios guarda para millares y millares, tiene
como una reserva de amor almacenado y guardado para, para muchísima
gente, pero para otras personas, no. No. Y esta distinción necesaria entre
un amor general de Dios y un amor especial de Dios está en
un sinnúmero de textos y argumentos bíblicos. Es la historia del
Antiguo Testamento en síntesis. A Israel, este es mi pueblo.
A estos, los menos indicados. A estos, los más malvados. A
estos, sí. Son los objetos especiales de
mi amor. Y todas las demás naciones a lo largo de miles de años Y
todo esto se narra en Romanos 1 a detalle, todos los detalles
acerca de cómo los demás pueblos fueron reprobados, abandonados,
a la ruina, a las consecuencias temporales y las consecuencias
eternas de sus pecados. Y esto es Dios haciendo una distinción
entre los que ama en forma especial y los que no son amados así. El amor redentor, salvador, electivo,
No está en el infierno y ninguna persona que va al infierno recibe
ese amor. Es lo contrario. Por un tiempo
son tratados amorosamente con lo que llamamos gracia común
y reciben un sinnúmero de beneficios y todas estas bondades deberían
de conducir a todos estos a arrepentirse, dice Romanos capítulo 2, pero
no les conduce a endurecerse. y a pecar y revelarse más en
contra de Dios. Y el texto dice, ok, estás atesorando,
entonces cada día más ira, un derramamiento de ira. Es lo
que van a recibir estas personas. Este amor de Dios no pertenece
a todos los seres humanos. Esto se ve desde cualquier perspectiva,
¿no? Y para muchas personas de inmediato
explota la bomba. ¿Cómo puede ser un Dios de amor
este Dios y luego enviar a una muchedumbre de personas a la
perdición eterna? Esto es el amor soberano de Dios.
No hay otro. Nos guste. Yo entiendo que a
nadie le gusta, en un sentido, nada de lo que estamos escuchando.
Pero luego este amor es inteligente, es un amor de propósito. No es
un amor flutuante, caprichoso. Es un amor que cumple los propósitos
de Dios en relación con los amados. No es un mero deseo, va más allá
de eso. No es un simple afecto, va más
allá de eso. Este amor procura el bienestar
de los que lo reciben. Y en este sentido, este amor
se vuelve en la vida de estas personas, se vuelve omnipotente
e irresistible. En su propósito de procurar el
bienestar eterno de los que reciben este amor, de los que son los
objetos de este amor, Dios no se verá frustrado, menos decepcionado. jamás fracasado en esto. Este
amor es omnipotente, irresistible, eterno y inmutable. Con amor
eterno. La frase tantas veces, ¿no? En
relación con el profeta Jeremías, pero en relación con cada persona
amada por este amor especial de Dios, es igual. Amados desde
la eternidad, ¿no? Y el misterio del origen, la
causa, en el misterio de la trinidad. Este amor inmutable, eterno,
soberano, al grado en que nada ni nadie nos puede apartar. En
Romanos 8, no la lista. Nada, ni el diablo, ni todos
los demonios, ni nada en el presente, en el porvenir, nada ni nadie.
Este amor no cambiará ni puede cambiar. Y este amor salva a
los pecadores. Y estas son personas específicas,
¿no? Son personas buscadas y salvadas
de una tras otra. No son salvadas en grupos, no
son salvadas en denominaciones cristianas, no son salvadas por
alguna profesión de fe equis, no. Son buscadas y salvadas una
tras otra, individualmente, personalmente, alcanzadas. Sus nombres fueron
escritos en el libro de Vida del Cordero antes de la fundación
del mundo. Y Dios escoge busca, salva, regenera y como vamos
a volver a ver ahora cambia a estas personas. Los propósitos de este
amor en Efesios los vimos hace ocho días y si no me equivoco
antes son de santificar, perfeccionar y presentar a estas personas
ante el trono El Padre Celestial serán alcanzadas, cambiadas y
las palabras para santificarla y perfeccionarla y presentársela
gloriosa, hablando de la iglesia, sin manchas, sin arrugas. Esto
es increíble como vamos a ver, espero el próximo domingo, todavía
no estoy seguro, de todo lo que este amor hace por dentro en
estas personas. Que está resumido en santificar,
perfeccionar, para presentársela para así una iglesia gloriosa
y santa. Este es el amor de Dios. Así. Ahora concluimos hace ocho
días metiéndole por medio este tema de la naturaleza celosa
de este amor. El amor celoso. de Dios, incluso
en Éxodo, se identifica con mi nombre mismo, celoso, ¿no? Y en un tema tremendo, escuchen
ahora, no hemos, muchos siguen preguntando por qué estamos hablando
de todo esto en el tema de guerras y pacificadores, y lo vuelvo
a decir, esto es, a grandes rasgos, la amistad con Dios, que recibimos
por medio de su amor, que nos conduce a buscar en la obra de
ser instrumentos de paz y buscar que otras personas conozcan este
amor de Dios y sean reconciliadas. Esto es la pacificación. que
logra el Evangelio. Y es importantísimo que entendamos
que en esta relación de amistad que tenemos con Dios no es como
ninguna otra relación. Vuelvan a escuchar, en ninguna
otra relación sabe una de las dos partes todo, pasado, presente
y futuro. En ninguna otra relación, escuchen,
en ninguna otra relación de amistad Hay un conocimiento perfecto
acerca de una de las dos partes en relación con la otra. En ninguna
otra relación hay una parte de las dos personas que siempre
es confiable, siempre verá, siempre fiel, siempre cumple, nunca falla. En ninguna otra relación hay
una dependencia total de parte de una o de la otra, ¿no? Una
dependencia total en esta relación de amistad y en ninguna otra
relación, salvo, yo podría meter de por medio de la excepción
del matrimonio, existe este amor celoso. Celoso, ¿no? Y este tema que sorprende tanto
Porque no es el celo vicioso, es el celo, como vamos a ver,
para proteger esta relación de amor y como vamos a ver, es en
relación con el bienestar de estas personas, que este amor
se vuelve más que celoso. Más que celoso. Y con esto concluimos
hace ocho días, con la ilustración del matrimonio y este increíblemente
fuerte texto en Santiago, que el Espíritu que mora en nosotros
es el Espíritu Santo. ¿Qué dice el texto? En esta relación
de amistad con Dios, en este amor de Dios, el Espíritu Dios,
el Espíritu nos ama celosamente, dice el texto. Y esto coincide
con otros textos que hablan del amor del Espíritu. Es increíblemente
fuerte este asunto. Es el Espíritu Santo que mora
en cada creyente. anhela celosamente. ¿Qué es lo que anhela celosamente? El bienestar de esta persona.
En el contexto, por eso no permite ningún rival, ningún ídolo, ninguna
cosa ni persona pueda meterse de por medio en esta relación. Y en su amor celoso, fíjense bien
en el argumento, este Dios aborrece cualquier cosa que haga daño
a estas personas, a sus amados, a sus elegidos. Su santo celo,
que procura siempre lo mejor, se manifiesta como aborrecimiento
en cuanto a cualquier cosa o persona que pudiera afectar esta relación. Y en esta relación, no lo vamos
a repasar nuevamente, el asunto termina con que Dios quiere a
nosotros. Y lo que quiere es nuestro corazón. Y todos los textos lo dicen. ¿Qué significa amar a Dios? Con
toda tu mente, con toda tu emoción, con toda tu fuerza, con toda
tu alma. ¿Qué significa esto? Dios, este
Dios, nos ama ¿De todo corazón? ¿De su parte? Metafóricamente,
¿no? Algunos dicen, no, hermano, Dios
no tiene un corazón, pero en la ciencia de su personalidad,
Dios nos ama, ¿no? Con toda su mente, con todo su
afecto y con toda su voluntad, nos ama y exige lo mismo. Y si no tiene el corazón de una
persona, no tiene nada. Cero. Nos quiere a nosotros y
no aceptará menos. Y esto va más allá de algo sentimental,
va más allá de todos los conceptos humanos del amor. Incluso, no
vamos a discutirlo, ¿podrías tú exigir este tipo de amor de
cualquier otra persona? ¿Tienes que amarme con todo tu
alma? ¿Con todo tu ser? ¿Con todo lo
que podría algún ser humano exigir algo así de nosotros? Les pregunto. Y el que vino a
manifestar todo esto, nuestro Señor Jesús, el mensajero del
amor y todo lo que hizo, su vida en el ministerio y muerte en
la cruz del Calvario, todo, todo, se entregó de todo corazón. No, en una de las fórmulas muy
discutidas, no escatimó, no dio escatimar sin discutir la traducción,
es dar menos. en vez de más, dar menos de todo,
pero no escatimó a su propio hijo, dice. Y es increíble que Dios desea
este amor de parte de nosotros, cuando no hay nada en nosotros
para traerlo, nada para merecerlo, nada para ganarlo. Desde esta
perspectiva, este amor es el 100% incondicional. Pero luego,
Y va al extremo, y se acuerdan, esto lo vimos, de decir, pero
el que ama, padre, madre, toda la lista, todos tus seres queridos,
más que a mí. Y esto es el gran tema de que
este amor es teocéntrico, de principio a fin. Tú puedes amar
a todos tus seres queridos, pero no más que a Dios. Y en la medida
en que amas correctamente a estos seres queridos, lo haces para
que ellos vengan y lleguen a estar incluidos en el círculo de este
mismo amor. No sé si me explico. A esto volveremos. En comparación con el amor para
con los demás, lo van a ver como si los odiáramos. Cuando ven,
tú amas a tu Dios más que a mí, la madre, diciendo esto a su
hijo. No se quiere quedar en casa el domingo ni para ver el
fútbol, menos para tomar las cervezas. Quiere ir a la iglesia.
Ya no me amas, hijo. ¿Qué pasó? Aquí tengo tu mejor
guisado. Aquí tengo todo preparado. Aquí
están tus amigos, incluso, al lado, esperándote. Sentarte frente
a la tele. Y la mamá, ¿qué pasó aquí? ¿Resulta que amas a alguien más
que a mí? Y así lo toman. Y nos vemos obligados a escoger
en todo el círculo de nuestra familia, ¿a quién vamos a amar
más? Es increíble el tema. Y terminaremos
sacrificando el amor de otras personas porque amamos más a
Dios Así lo dijo Pablo, por amor al
cual le hizo su reputación, nombre. Es increíble. Les estaba comentando
en el instituto algo que leí ayer en un devocional, un pastor
ahí entrevistando a una persona que estaba considerando entregarse
a Cristo, hacer una profesión de fe, y sabía que iba a perder
su chamba, que ya no iba a continuar en esa profesión. Que si llegara
a entregarse a Cristo, que perdería su trabajo, sus ingresos. Eso es lo que me va a costar.
Y el pastor le dijo, como trabajaba en un antro. Es increíble la
cantidad de personas que han renunciado a su profesión, su
carrera, su trabajo, en relación con esto. Y luego, otro muchacho
ahí en la entrevista, pero vivo en unión libre con mi novia.
No estamos casados, ni nos vamos a casar. Vivo en unión libre
con él o con ella, pero aquí era un muchacho. ¿Qué va a pasar
con ella si me entrego a Cristo? ¿Acaso la voy a tener que dejar?
¿La voy a perder entonces? Y el pastor le dijo, si tú a
de veras te entregues a Cristo, lo que va a pasar, te lo aseguro,
ella te va a dejar. Ella te va a abandonar. Y esto es lo que sucede. Y lo comentamos hace ocho días
en Filipenses, toda la lista de cosas, fama, renombre, reputación,
carrera, poder, incluso dinero sobre la mesa, su familia, descendencia,
herencia, su ocupación como rabino, todo lo he perdido, dice. Por este amor, Y los concededores
acuerdan, la versión antigua no es basura, estiércol dicen. Todas estas cosas pérdidas por
el amor y el conocimiento de esta persona que se llama el
Cristo, el Salvador. Y esto es lo que sucede en este
amor. Eso es lo que sucede. Han escuchado
tantas veces mi testimonio. ¿Cómo es que morí mil veces?
Yo sabía, ahí se va mi carrera, ahí se va la música, ahí se va
todo lo que esto... Y ahí se van todos mis amigos.
Los perdí todos, mis amigos. Algunos desde chicos tocábamos
la música, desde primaria. Y yo sabía a ciencia cierta que
me darían la espalda. Y eso es lo que pasó. Y a muchos
les ha costado la vida misma. Es increíble. ¿Qué te ha costado
a ti? ¿A nuestros antepasados? Y la
línea de la verdadera iglesia no pasa por Roma. No, perdóname. Esos grupos reformados que creen
que salieron de la iglesia católica romana, las verdaderas iglesias.
Por favor, no. No tienes que saber nada de historia.
Tienes que creer lo que la Biblia dice. Que las puertas del infierno
no prevalecieron en contra de las verdaderas iglesias, la verdadera
iglesia de Cristo. No. Pero los antepasados, en
el sobrenombre que se llama Ana Bautista, los grupos dicen reformadores,
pre-reformadores. Estos grupos, cientos de miles, si no millones
de ellos, les costó a todos su vida. Este amor por no bautizar
a sus niños, por no sujetarse a la iglesia estatal, por negarse
a creer en la unión de iglesia y estado, por rechazar la autoridad
del farsante menteroso, el que dice ser el papa en Roma. Un baño, un río, un derramamiento
de sangre, simplemente por reunirse en templos no autorizados, no
registrados, no aceptados, incluso en Inglaterra por la Iglesia
Nacional Anglicana. los 12 años de nuestro querido
hermano Juan Bunyan en la cárcel. Es increíble. Estaba leyendo.
A Bunyan todo el mundo le gusta citar y hacer referencia a Juan
Bunyan. Los detalles en estos 12 años
de dolor y sufrimiento son los más tristes que te puedes imaginar.
Y sin embargo, estaba leyendo y el autor decía, ¿habría escrito
el progreso del peregrino Juan Bunyan? si no le hubieran encarcelado
en Bedford. ¿Habría escrito ese libro? ¿No? Sin hablar de la guerra santa,
el otro. ¿Habría escrito El progreso peregrino, Bunyan, si nunca lo
encarcelaron, si no lo hubieran agarrado? ¿No? Pero hay que decirlo. Nos va a costar algo si Y la realidad, ninguno de los
detalles aquí es en realidad la causa del dilema. No es que
mataban a los que se negaban a bautizar a sus hijos. No es que perseguían a los que
no se obligaban. No, no. La causa de todo esto,
de toda esta persecución, su amor para con Dios. Nada más. Su amor para con Cristo les condujo
a todos estos a sufrir, a perder, a entregar sus vidas, no? Amándole a Cristo más. Más que sus hijos, más que sus
hijas, más que sus propias vidas, como lo dice Lucas 14. Más que
sus casas, más que sus pertenencias. Y así el eco de todo el tema,
estoy celoso de vosotros con un celo de Dios, os he despojado,
desposado, mejor dicho, a un solo marido para presentaros
como una virgen para Cristo. Todos estos temas provocaremos a celos al Señor.
Este elemento misterioso que ahora viene en Hebreos 12, agregamos
a esto, rápido Tomás, en Hebreos 12, por favor, se agrega esto Este tema en Hebreos 12 se agrega
a lo anterior. Estamos aquí bosquejando este amor de Dios que no corresponde
a ningún concepto humano. En Hebreos 12 viene esto y no
podemos pasarlo por alto, no vamos a detenernos a discutirlo. Y hay que terminar ya con este
punto. En Hebreos 12, ya estáis en el
versículo 5, olvidados de la exhortación, que como ahí Cursa
habla con vosotros diciendo, hijo mío, no menosprecies. Y
las palabras aquí son, la mejor traducción es disciplina del
Señor. Ni desmayes cuando eres de él.
Y la palabra corregido, reprendido, no reprensión. Y luego, la última palabra, porque
el Señor, ¿qué? ¿Cómo? El Señor al que ama, disciplina,
la fórmula aquí en nuestra versión antigua es la más fuerte, castiga
y azota cualquiera que recibe como hijo, como hija. Y luego
dice que si ustedes sufren este tipo de trato de parte de este
Dios, es porque este Dios les está tratando como trata a todos
sus hijos. Porque ¿qué hijo es aquel a quien
su padre no lo disciplina? Y si esto no es una realidad
en tu vida, es porque no estás en esta relación de amor. Son
hijos ilegítimos, la versión antigua, son bastardos. Y luego
agrega para salir de ellos, ni son hijos. ¿Y qué es esto? Ya estamos comenzando a meternos
en nuestro tema aquí. Este amor busca nuestro bienestar
incondicionalmente, pero ahora viene aquí una condición. ¿Cuál
es la condición que se ve en este argumento? Este texto lo
conocemos. La primera palabra viene de la pedagogía desde chicos,
todo el proceso de disciplina a lo largo de la vida. La segunda
palabra reprensión habla de todo lo que Dios hace al corregirnos.
Y la tercera palabra habla de algo más grave. Esta palabra
azota, que viene de azotes, es la mismísima palabra usada en
relación con lo que le hicieron los soldados romanos a nuestro
Señor Jesús. Lo azotaron. ¿No? No nos vamos
a meter en todos los detalles sobre ese punto, pero esa es
la misma palabra aquí, la mismísima palabra. Pero todo el argumento
procede de qué? Del amor de Dios. El Señor al
que ama, ¿qué tipo de amistad es esta? ¿Qué tipo de relación
es esta? El Señor al que ama, no hay excepciones,
Todos estos son los amados, son disciplinados, y eso es un gran
tema, no lo vamos a discutir. Muchos quieren saber cómo y cuándo
sucede esto, y la respuesta es cada vez que sea necesario, cada
vez que no te arrepientes de algo, como vamos a ver, cada
vez que te vuelvas rebelde o soberbio, presumido incluso, o cada vez
que sales del camino indicado, cada vez que no estás avanzando,
creciendo y madurando, La lista aquí es muy larga, cuando sea
necesario. Este amor de Dios nos disciplina
a todos, no hay excepciones. Y la lista de cosas que usa para
disciplinarnos es increíble, la lista. Y de inmediato, problemas,
pruebas, aflicciones, dificultades, sufrimientos, oposición. cosas que nadie esperaba llegan
a suceder, circunstancias totalmente contrarias a lo que pensábamos,
dificultades de las cuales nos es imposible librarnos. Increíble. Y muchas veces Dios simplemente
permite que otras personas sean instrumentos de esta disciplina.
Otras personas que te van a decepcionar, te van a fallar, en un momento
dado te van a traicionar. Otras personas de quienes esperábamos
algo totalmente diferente o por lo menos mejor, nos devuelven lo peor. Y este Dios que te va a lastimar
pero que nunca te va a perjudicar en su amor disciplina a cada
uno de sus hijos. Y esto introduce lo que vamos
a discutir el día de hoy. En el tiempo que nos resta Vamos
a discutir. Aquí estoy preguntando, ¿habrá
un amor sin disciplina? Acabamos de ver la respuesta.
No. Ese amor no existe. Por eso,
en Proverbios, los padres que se niegan a disciplinar a sus
hijos, ¿qué dicen? No los aman, sino que los aborrecen. Aborrecen
a sus hijos. Porque al no disciplinarlos,
no están buscando a de veras su bienestar. Y en el contexto, ¿no? Esto da
por sentado que son caídos, rebeldes, inclinados a pecar, que alguien
les tiene que frenar, que alguien les tiene que enseñar, que alguien
les tiene que disciplinar. Y esto le corresponde a sus papás
en amor. Y sus papás dicen, no, yo amo
incondicionalmente y mi amor no tiene ley, hijo. No tiene
ley, hija. Haz lo que quieran. Y aquí viene la pregunta. ¿Cuál
es la relación entre el amor y la ley? Ahora, este tema es
mucho más grande de lo que el tiempo nos permite abarcar el
día de hoy. ¿Habrá una relación entre el amor y la ley? Claro
que sí. Claro que sí. Pero muchísimos
dicen que no, en un contexto cristiano incluso muchos dicen
que no. Muchos dicen, no, no, no, estamos bajo la ley del amor,
entonces no debes hablarnos nunca de mandamientos. No. No. ¿Con cuál texto empezamos
el sermón? ¿Cuál es lo que acabamos de leer? ¿Qué dice? El que ama al prójimo
cumple la ley. Y luego la lista. No adulterás,
no robarás, no mentirás, no codiciarás, y se corta, no sigue. Y cualquier
otro mandamiento moral, todo está resumido en que amarás a
tu prójimo como a ti mismo. Pero esto define el amor en términos
de ley. Y lo que sucede hoy en día en
muchos grupos cristianos en todo el mundo es que creen la definición
mundana de la palabra amor, que sostienen que este amor busca
incondicionalmente tu bienestar y que nunca pone de por medio
ninguna condición y que hay un amor que no tiene ley. Y esto es lo que ha destruido
las iglesias históricamente identificadas como protestantes o reformadas
en todo el mundo. Por eso creen que el amor es
incondicional, el amor es el amor, no tiene leyes, entonces
tú tienes que aceptar todo. Por eso el Papa en Roma incluso
ha cambiado radicalmente su discurso y lleva por un tiempo, son varios
años, lleva a cabo una campaña dentro del Vaticano para dar
luz verde a todo, a lo que sea. Incluso ha llegado al extremo
de decir, al fin y al cabo se van a salvar todos, sean de la
religión que sea. Este es el discurso del Papa
en Roma, porque su concepto del amor es igual. Es un amor incondicional,
es un amor sin ley. Es un amor que al cual al fin
y al cabo le va a obligar a Dios. Y Dios mismo se verá obligado
a dar la bienvenida a todo y a todos, incluso en el cielo. Bienvenidos
al cielo todos. No tiene que ser por Cristo,
no tiene que ser por el Evangelio. No, es por el amor de Dios. Bienvenidos
todos. Y este mismo concepto es lo que
ha infectado el discurso político. En donde nos dicen, no, no se
puede legislar la moralidad de nadie, es lo que dicen. Y sin
embargo, la mayor parte de su código penal, judicial, en donde
hay cosas prohibidas, no serían cosas que se relacionan con la
ley de Dios. ¿No prohíban acaso el robo? ¿No
siguen, en teoría, prohibiendo el homicidio? ¿No hasta hace
poco no castigaban severamente al adulterio en la ley penal
en la mayor parte de los países en este mundo? ¿Legislando la
moralidad y la ética por medio de leyes? Pero ya no. Ya no. En la práctica ya no. En la aplicación de las leyes
ya no. Y ahora lo que vamos a ver es,
estas personas creen en un amor antinomiano. Antinomos del griego,
no? Antinomiano es una transliteración
de una palabra griega que quiere decir en contra de la ley. No
hay un amor real si ese amor está en contra de la ley. ¿Cuál? Es lo que vamos a discutir. Pero
como vamos a combinar esto, van a ver, les dije hace 8 días,
nos vamos a ir metiendo aquí en aguas profundas. Y lo mismo
con la gracia. Muchísima gente interpreta la
gracia en forma antinomiana. No, no hay gracia antinomiana
y no hay amor antinomiano. Estas cosas no existen. El amor
antinomiano y la gracia antinomiana no existen. salvo en la mente
perversa de mucha gente inconversa y increíblemente en las enseñanzas
erradas y falsas de muchas iglesias dentro del contexto del cristianismo. Ahora rápido, tenemos que apurarnos
ya y ir con un paso más acelerado. Todos los seres humanos son antinomianos
por naturaleza. Buscan en Romanos 8, capítulo
8. ¿Qué quiere decir eso? Todos
los seres humanos por naturaleza se oponen a cualquier ley. No
quieren sujetarse. No, a ninguna restricción, a
ninguna prohibición. Eso es una parte de nuestra naturaleza
caída pecaminosa. Todos somos por naturaleza antinomianos. La definición bíblica del pecado
es esta. En 1 Juan 3, el pecado es transgresión
de la ley, oposición a la ley. O la contraparte del pecado es
dar luz verde, dar aprobación, dar licencia, luz verde a todo. Eso es lo opuesto del amor. Y
es la esencia misma de todo pecado. Y aquí, vean rápido, en Romanos
8, es lo que acabo de decir, de que todos somos por naturaleza
antinomianos, vean lo que dice. Los que viven conforme a la carne,
en Romanos 8.5, este bosque lo conocemos, La carne es su naturaleza
pecaminosa, caída, rebelde. De estas cosas se ocupan. Toda
su vida está centrada en cómo agradarle a esta naturaleza caída,
¿no? Y luego, en el versículo 6, la
intención, la palabra es técnica, designio, meta, propósito, en
la talioquía de esta naturaleza, la carne se llama la naturaleza
caída. La intención de esta naturaleza
es muerte. ¿Muerte? Y hay que entenderlo,
es separación de Dios. Esto es lo que les conduce a
matar a Nuestro Señor Jesús. Esto es porque todos son ateos
prácticos por naturaleza, aunque pueden decir que creen en Dios
en la práctica, Dios está muerto para estas personas. Y si fuera
a volver a venir a este mundo Nuestro Señor Jesús, no tardarían
Ni un día para volver a mostrar esta intención de acabar con
él. La intención de signio y muerte,
quiere decir la intención de esta naturaleza en la palabra
muerte, quieran que Dios muera. El argumento es espiritual. Y
luego, en el porqué de esto, en el versículo 7 se repite la
intención de signio, meta, propósito de esta carne, de esta naturaleza,
es enemistad contra Dios. Aborrecen a Dios. Le odian a
Dios. Y de inmediato nuestro tema,
ah, y por ese aborrecimiento para con él, no se sujetan a
su ley. No se sujetan a la ley de Dios.
Y luego se agrega el tema de la incapacidad, el parálisis
espiritual, ¿no? Ni tampoco pueden sujetarse. Y concluye con, así que los que
están en esta condición que se llama la carne, no regenerados,
no nacidos de Dios, no pueden agradar a Dios, no pueden hacer
ni una sola cosa, motivados o motivadas por el amor para con Dios. Y
por eso no le agradan en nada. Aun el bien que hacen no es motivado
por el verdadero amor. Y por lo tanto, no le agradan en nada. Punto. Todos los seres humanos son antinomianos
por naturaleza. No pueden sujetarse, no pueden
someterse a ninguna ley de Dios. Ahí está el tema. Y claro, la
contraparte, no lo vamos a ver el día de hoy, es que los que
han nacido del Espíritu se ocupan de las cosas espirituales, en
vez de muerte es vida, en vez de enemistad es paz, comunión,
compañerismo, amistad con Dios, todo lo contrario. En la contraparte,
el bosquejo de este texto lo hemos visto mil veces. Ahora
rápido, en el contexto del cristianismo, en tiempos modernos, tenemos
estos grupos dispensacionalistas y otros legalistas. Es increíble,
no vamos a discutir nada de esto, pero los dos están en contra
de la misma santa ley de Dios en diferentes aspectos de su
teología. Y manifiestan cómo todo esto ha infectado al cristianismo. y van por argumentos, algunos
de los cuales vamos a discutir en un momento, normalmente es
bajo el pretexto de la libertad cristiana, que se oponen a cualquier
relación entre el amor y la ley. Pero malentendiendo todo, como
vamos a ver, malentienden por completo todo este asunto, malentienden
el amor de Dios, y por eso se desvíen en todo lo demás. Ahora,
aquí vamos a introducir rápido un contexto antes de meternos
en detalles. Cuando comenzamos a discutir
este asunto de los que creen en un amor sin leyes o una gracia
antinomiana, O una salvación en donde no hay leyes de por
medio, en relación con esto. Cuando les preguntamos a estas
personas entonces, ¿cuál es el criterio que usan para definir
el bien y el mal? Y lo que nos interesa aquí es,
¿cómo vamos a definir entonces este bienestar? Cuando leemos,
sed santos, porque yo soy santo. Si este amor acaba con la ley,
¿qué significa santos? ¿Se puede definir la palabra
santo sin ley? ¿Sin leyes? ¿Se puede definir
el amor sin ley? Cuando nuestro Señor Jesús dijo
en el sermón del monte, se vosotros perfectos, como nuestro Padre
en los cielos es perfecto. ¿Dónde encontramos las normas
y reglas de perfección? Cuando Hebreos dice, seguid la
paz y la santidad, seguid la paz, pacificadores, y la santidad,
sin la cual nadie verá al Señor. ¿Cuál es esta santidad entonces?
Si no hay ley. Todos los que niegan La relación
entre el amor y la ley está negando los preceptos morales que definen
la santidad. Ahora rápido, para no detenernos
aquí, descarto un punto que puede ser mal entendido en el argumento. Cuando nosotros estamos hablando
aquí de la ley y el amor, no estamos hablando de la ley ceremonial
bajo el antiguo pacto, no estamos hablando de la ley civil que
gobernaba al pueblo de Israel como una sociedad sacralista
y un gobierno teocrático. No estamos hablando de nada de
esto cuando vinculamos la ley con el amor, no estamos hablando
de la ley ceremonial, que era la sombra en relación con la
tipología, los sacrificios, ofrendas, ritos, ceremonias, holocaustos,
todo el tema desde el sacerdocio hasta el día de propiciación
y el tabernáculo y sus muebles y cada uno, nada de esto es el
tema aquí. Nada, no? El libro de Hebreo
se enseña que Cristo puso fin a la ley ceremonial, puso fin
a los ritos, puso fin a las ofrendas, puso fin a los holocaustos, puso
fin incluso al sacerdocio bajo la ley mosaica, no? Y ahora Cristo
al haber cumplido todo lo que todo esto apuntaba a su persona
y obra, Se cumplió en él, siendo la sombra y la sustancia. Ahora,
Cristo es nuestro sacerdote. Cristo es nuestro único sacrificio. Cristo es nuestro altar. Cristo
es nuestro sumo sacerdote. Cristo es nuestro único mediador.
Así, así, así. Todo libro de hebreos y gálatas
y romanos argumentan así. Ni hablar de la ley civil que
gobernaba al pueblo de Israel como teocracia o sociedad sacralista
bajo la ley mosaica. Cristo quitó todo aquello. Incluso
la unión de iglesia y estado que formó la Iglesia Católica
Romana y que increíblemente hicieron lo mismo. Todos los líderes reformados
en el continente europeo trataron de hacer lo mismo. Cristo anuló
todo aquello. Ceremonial, civil, etc. Pero la ley moral, no. Acabamos de leerlo, ¿no? Otra vez en romanos. La ley moral
es saber los 10 mandamientos. No fueron, esas leyes no fueron
anuladas por Cristo. Y estas leyes que exigen obediencia
perfecta en pensamiento, deseo y hecho, ¿no? Siguen vigentes. Hay que decirlo. Cristo vino,
¿cómo lo dice Gálatas? Hecho de mujer. ¿Cómo lo dice
Gálatas 4? Hecho súbdito a la ley. Cristo
vino y en pensamiento, deseo y hecho cumplió con la ley moral
y vivió una vida perfecta, todo lo que la ley exige. Y esto es
lo que se llama su justicia, su vida perfecta. Y cuando creemos
en Cristo, lo que él hizo para cumplir con la ley moral, nos
es acreditadas las palabras aquí abonada, acreditada, atribuida
la palabra técnica puesta en la cuenta del creyente, su vida
perfecta. lo que él hizo para cumplir con
cada detalle, amando perfectamente a su prójimo como a sí mismo
y amando perfectamente a su padre. Cristo cumplió con la ley moral
y su vida perfecta es tan necesaria como su muerte en la cruz para
salvarnos las dos cosas. Y en su muerte, Cristo sufrió
la condenación y maldición por todas nuestras violaciones de
la misma ley. En Gálatas 3 nos redimió de la
maldición de la ley hecho por nosotros maldición. Esta es la
doctrina fundamental del cristianismo bíblico. Esta es la verdadera
obra salvadora de Cristo. Cristo vino a este mundo, vivió
y murió bajo la ley moral y la cumplió la perfección y luego
recibió su castigo en lugar de los que no cumplimos. Cada creyente. Cristo es mi sustituto. La ley
no me puede condenar porque él fue condenado en mi lugar. Mis
pecados le fueron acreditados. Su vida perfecta ha sido acreditada
a mi cuenta. Esa es la gran doctrina de la
justificación por la fe. Y lo que estamos diciendo es
que nuestras obligaciones legales a la ley de Dios como un medio
de salvación, como un pacto de obra, sin discutir estos términos,
estas obligaciones las cumplió Cristo y las quitó. Y los creyentes
no estamos bajo la ley como un medio de salvación, no estamos
bajo la ley como un pacto de obras, no estamos bajo la ley
como algo que nos puede salvar o condenar. No, si estuviéramos
bajo la ley, Cristo jamás habría venido, no? Ni habría hecho todo
esto, si tan solo para colocarnos nuevamente bajo esta, este medio
de salvación. ¿Cuál es el defecto en la ley?
La ley exige, demanda, manda, ordena, ¿Pero qué es lo que exigen? Perfección absoluta. En Santiago
2, cualquiera que hubiera guardado toda la ley y ofendiendo en un
solo punto, es culpable de haber fallado en todos los puntos,
porque Dios no va a aceptar menos que la perfección. Y así funciona
la salvación. Cristo nos salva de la condenación,
la culpa, y el castigo de la ley. Siendo condenado, castigado
y declarado culpable en mi lugar, me libra de esta ley en todos
sus aspectos. Y la ley exige muerte para los
que no cumplen y Cristo murió para cumplir con la ley. Ahora
bien, con mucha atención. ¿Hasta ahí todo marcha bien?
Y hasta este punto llegan, yo diría, si no, la mayoría, muchas
iglesias cristianas están totalmente de acuerdo con esto, hasta este
punto. Pero luego lo que sucede es este dilema, ¿no? Como ya no estamos bajo la ley
para salvarnos, justificarnos, ganar o merecer la salvación,
¿no? ¿Ahora entonces la vamos a echar
a un lado? ¿Ahora vamos a vivir sin ley?
Esa es la pregunta. Y muchos contestan diciendo,
hermano, estamos bajo la ley del amor. OK, estoy de acuerdo,
pero ¿qué quiere decir eso? Y luego nos dicen, bajo la ley
del amor, no debemos hablar de mandamientos. El amor es todo
lo que Dios quiere de nosotros. ¿Contradecir el evangelio, entonces,
hablar de la ley? Y lo que nos quieren decir es
que el amor ha anulado, abrogado, acabado con la ley. Pero acabamos
de leer, vuelven a leer conmigo. ¿Qué dice? El que cumplió la
ley es el que ama. ¿Pero qué quiere decir cumplir
la ley? Y se da la lista de los mandamientos de la misma ley. El texto no dice que el amor
anula la ley. El texto dice, el amor nos conduce a cumplir
la ley. Vuelvan a leerlo, ¿no? No debáis a nadie nada sino amaros
unos a otros porque el que ama al prójimo cumple la ley. Pero no es cumplir la ley en
forma abstracta, genérica, a su modo, a su manera, a su estilo,
¡no! No adulterar, no robar, todo
el paquete de la ley moral se resume No, diciendo esto es lo
que significa amar. ¿Cómo se manifiesta este amor?
Guardando la ley. Y los que dicen que no, todos
estos grupos antinomianos dicen que no, escuchan de la boca de
Cristo. Si me aman, guardan mis mandamientos. De la boca de Cristo, ya no de
Pablo. Pueden decir, no, este Pablo se equivocó. Está bien.
Pero Cristo dice lo mismo, Juan 14, 15, y dice, y el que tiene
mis mandamientos y los guarda, aquel es el que me ama. Versículo 21, Juan 14, y luego
vuelve por tercera vez, y el que me ama, ¿no? Guarda mis mandamientos,
lo invierte, diciendo el que no me ama, no guarda mis palabras,
y sus palabras hablan de sus mandamientos, lo pone de forma
inversa, no, lo pone de cabeza, Dando a entender que hay una
relación entre el amor y la ley. Que no existe el amor sin ley. Ahora rápido, para salir de dudas,
vamos a encaminarnos. Espérame, tenga paciencia. Vamos
a terminar aquí más que felices con la ayuda de Dios. Y vamos
a salir de cualquier duda. Tenga paciencia que esa es la
meta. Vamos por partes, rápido. El
amor y los mandamientos están vinculados y unidos en estos
textos porque el amor es el motivo y los mandamientos guían, dirijan,
instruyan la manifestación de este amor. Los textos que hablan
así son interminables en el Nuevo Testamento. Y para seguir basándonos en lo
que estos textos dicen, permítanme leer otro ejemplo. que dice,
en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios cuando amamos
a Dios y guardamos sus mandamientos. Primero de Juan 5, 2. Y primero
de Juan 5, 3, porque este es el amor de Dios, que guardemos
sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos,
no son penosos. Y por si todavía pudiera existir
alguna duda, en su segunda epístola lo vuelve a repetir, el mismo
Juan que escuchaba de Cristo, si me aman, guardan mis mandamientos
bajo inspiración del Espíritu, ahora dice en su segunda epístola,
y este es el amor, que andemos en sus mandamientos. Y este es
su mandamiento, que andes en él como vosotros habéis oído
todo esto desde un principio. ¿Desde cuál principio? Desde
que lo escuchaban de la voz de Cristo mismo. Entonces, para
los que están confundidos, el propósito de los 10 mandamientos
es para conducirnos a practicar y vivir en el amor. No en forma legal, no para ganar,
no. No para merecer, no. No para
salvarme, tampoco. Nada de esto. Cristo ya hizo
la obra salvadora, no. Pero ahora que me ha perdonado,
me ha salvado, ¿ahora me va a dar licencia para aborrecer a mi
prójimo? ¿Para violar estos mandamientos
de la boca de Spurgeon? ¿Cuál precepto moral de la ley
de Dios ya no se aplica al creyente? ¿Algún precepto de la ley moral? ¿Acaso hay libertad para adorar
a otro Dios porque somos salvos por gracia? ¿Hay libertad para
llenar mi vida y corazón de todos los ídolos del mundo? ¿Todos los ídolos que ocupan
su lugar en la vida de todos sus encobazos pueden llenar mi
corazón? ¿Tengo libertad de violar el
segundo mandamiento? Les pregunto. Tomar su nombre
en vano es un gran tema que es más que decir algo. Negarme a
adorar al señor en el contexto de su iglesia el día domingo.
No, no voy a ir nunca a ningún culto, no voy a adorar nunca.
El día domingo tengo otras cosas que hacer. Hablando del cuarto
mandamiento. Incluso no voy a honrar a mis
padres. Estoy buscando la oportunidad para matar a mis vecinos. Ando
buscando cómo cometer adulterio con ¿Quién sea? Me dedico a robar,
a mentir, a codiciar. ¿Y soy creyente? Sí, creo en el amor de Dios. Creo en un amor incondicional.
¿De veras? Creo en la libertad cristiana.
¿Eso es lo que significa la libertad cristiana? En Gálatas, esta libertad
cristiana es la libertad de la obligación de guardar los mandamientos
para salvarme. para justificarme. Pero no es
la libertad, no, para vivir en pecado. No, creo que no. Aquí estoy con esta otra. Es
que en estas Biblias, escuchan el texto en Gálatas, que citan
muchos de estos, ¿no? Dicen, está pues en la libertad
con la cual Cristo nos hizo libres y en novo vais a ser presos en
el yugo de servidumbre. Y el argumento es en relación
con la circuncisión y la ley ceremonial, y los judíos creyentes
que decían a los creyentes gentiles, ustedes tienen que volver a ser
judíos y guardar aspectos de la ley ceremonial para salvarse
de esa ley. Ya lo vimos hace unos momentos,
hemos sido librados de la ley ceremonial. Sí. De la ley, incluso como medio
de salvación, librados. Sí. Claro que sí. Pero no librados. de los preceptos morales de esta
ley? No, obviamente no. Los 10 mandamientos, y tenga
paciencia que vamos a salir de dudas, los 10 mandamientos definen
el verdadero amor como un amor en el primer mandamiento de lealtad
hacia Dios, en el segundo mandamiento de fidelidad para con Dios, en
el tercer mandamiento de reverencia respecto por el nombre, la fama,
la gloria, los atributos de Dios, en el cuarto mandamiento un amor
de comunión, intimidad en relación, en el contexto del día domingo
de la adoración pública de Dios, pero va más allá de eso, El cuarto
mandamiento. El quinto, un amor respetuoso,
honrando las autoridades constituidas por Dios, comenzando con nuestros
padres. Un amor inofensivo, que lejos de matar, procura la vida
y el bienestar del prójimo. Un amor puro, en contra de todas
las perversiones interminables de la sexualidad humana. Un amor
no egoísta, que nunca hace nada para robar o quitar lo ajeno
de nadie, sino lo contrario. Un amor veraz, honesto, transparente,
real, Y en el décimo, un amor satisfecho y contento al grado
en que ya no hay codicia, ya no hay avaricia, hay plena satisfacción
en esta relación de amor con Dios. Y el tema es que los preceptos
de la ley moral de Dios tienen una suma importancia para los
que amamos a Dios. ¿Amarás al Señor tu Dios de todo
tu corazón, de toda tu alma, de toda tu mente? Los primeros
cuatro mandamientos explican cómo hacer esto. Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. La segunda tabla, quinto al décimo,
explica cómo amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. De tal modo que los que aman
van a guardar esos mandamientos, y los que guardan esos mandamientos
aman. Así de sencillo. Ahora vamos
a Romanos 6, hay un texto aquí que es necesario leerlo, porque
los grupos antinomianos tienen una lista de textos que son sus
favoritos textos, los que citan, y con citar estos textos siempre
leen tan solo una parte de lo que cada texto dice. En Romanos
6 dice, él lo tiene en el versículo 14, el pecado
no se enseñó y hará seis catorce sobre vosotros, pues ya no estáis
bajo la ley, sino bajo la gracia. Este tema lo vamos a discutir
en otro sermón en forma profunda. Pero lo que estas personas hacen
es agarran la frase no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
y cierran sus biblias y dicen, la ley incluye la ley moral. Entonces, ustedes al vincular
el amor con la ley moral están mal, son legalistas o peor, judaizantes
es lo que algunos dicen. Pero hay que seguir leyendo.
Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. Tres
veces el negativo, no doble, triple en el griego. No, no,
no. El hecho de que no estamos bajo
la ley como medio de salvación, pacto de obras, para salvarnos.
no nos conduce a vivir como antinomianos, no nos conduce a deshacernos
de la ley, no nos conduce a anular la ley. No, el texto dice que
no, dice tres veces que no. Y luego da una tremenda ilustración
de cómo los que practican cualquier pecado se vuelven, se convierten
en esclavos del pecado. Y esto no puede pasar en la vida
de ningún creyente Porque el poder de la gracia se lo impide,
no lo permiten. Ahora, llegamos a este punto
felizmente. Si no han prestado mucha atención
ahora para conducirnos a concluir el día de hoy, ahora vamos a
salir de dudas. Y la forma en que vamos a salir
de decir algo ya está muy confundido. Ahora vamos a Romanos 7. Aquí
estamos leyendo Romanos 6. Ahora pasamos a Romanos 7. Y
aquí vamos a salir, espero, de cualquier duda sobre cómo esto
no es una contradicción, no hay nada incongruente aquí. Todo
esto es perfectamente entendible. Hay una armonía increíble entre
estos puntos. Y ahora para llegar al grano
del asunto, ¿no? ¿Ya lo tienen? Y en Romanos 7
agarramos este hilo. ¿Ya lo tienen? Es un gran tema,
en un contexto más amplio nos interesa un solo argumento de
este texto. De manera que en Romanos 7.12 La ley, y aquí es la ley moral,
no es la ceremonial, no es la judicial, no es la civil, la
ley moral, es el tema aquí. Vean lo que dice. A la verdad
es santa. En otras palabras, la ley define
la santidad. La ley, a la verdad, se repite la fórmula tres veces. El mandamiento, y eso es los
mandamientos de la ley moral. El mandamiento, ¿ven lo que dice?
Específicamente, cada mandamiento en la ley moral, santo. Y luego,
justo. Y ahora viene la bomba. La última
palabra en este versículo 12. Estos mandamientos son buenos,
dicen. ¿Qué es esto? Aquí se resuelve
cualquier dilema que puede haber, ¿no? Y aquí viene la pregunta. El
amor, elementos, deseo, afecto y bienestar. Sí o no, sí. Incondicionalmente busca este
bienestar, este amor a favor de los amados, sí. ¿Pero qué
quiere decir este bienestar? El amor busca lo mejor. Yo voy
a usar la palabra que acabamos de leer aquí. El amor busca lo
bueno a favor del amado. Busca lo bueno, busca el bien.
Ahí se abre el panorama y la caja de Pandora para muchos.
Porque ¿cómo se define este bien? ¿Cómo se define este bienestar?
Ya hemos estado diciendo, no se puede definir sin leyes. Lo
hemos estado diciendo. Menos, menos indisciplina para
aplicar estas leyes, la disciplina, para forzar el asunto, la disciplina,
en relación con estas leyes. Y ahora bien, aquí, este argumento,
¿no? En el tiempo que nos resta ya.
¿Cómo vamos a definir el bien? Aquí podríamos tardar media hora.
Dándole vueltas a esta pregunta, ¿qué significa el bien? En teoría,
todos buscan el bien. Todos anhelan y valoran el bienestar. Todas las campañas están, ninguna
es imposible, separar a algún candidato a decir, créanme, no
pretendo buscar el bienestar de nadie, salvo de mí mismo. A lo mejor eso sería por primera
vez un político diciendo la verdad. No, ofrecen con la palabra bienestar
para que cada uno lo define a su modo, a su manera. ¿Qué quiere decir el bien? El
amor busca este bien. ¿Habrá alguna definición de ese
bien? ¿Cómo podríamos definir lo bueno? Y aquí tengo toda una lista de
formas en que las personas pretenden buscar el bien, definir el bien. Nosotros entendemos de inmediato,
estamos hablando del bien en sentido espiritual y moral. Si se trata del bien en sentido
espiritual y moral, algunos, y créanme estoy resistiendo muchos,
podríamos quitar todo el argumento en términos de bien y poner en
su lugar felicidad. Todo el mundo busca el bienestar,
el bienestar o el bien, mi felicidad, es lo mismo. No, no estamos hablando,
no, estamos hablando del bien en sentido moral, ¿En sentido
espiritual? Y increíblemente, ¿no? ¿Cómo es que los diez mandamientos
son de valor permanente aún en la vida de los creyentes salvados
por gracia? ¿Cómo es que, aunque no estén
sujetos a ganar o merecer nada, guardando ninguno de sus mandamientos,
nos vamos a salvar? Incluso, no sé si es imposible.
Tendríamos que guardarlos a la perfección. Pero, aunque pudiéramos
guardar, en teoría, ninguno de sus mandamientos, ¿no? Entonces,
¿sería necesaria la obra de Cristo? Nunca jamás habría venido Cristo,
si podríamos salvarnos así. Es porque nadie puede que vino
Cristo. Entonces ahora que conocemos
a Cristo, y ahora escuchan con mucha atención, y conocemos su
amor, y de inmediato el mismo Cristo dice, ah, entonces si
ahora me aman, guardan mis mandamientos. Y estos mandamientos están en todos
los textos. Muchos dicen, lo que hemos leído
ya repetidas veces en Romanos 13, que estos mandamientos son
la ley moral. Amor para con Dios y el prójimo.
Pero sigo dudando. ¿Cuál es el bien entonces que
el amor busca? Ahora, para salir de dudas, por
favor. De inmediato, espero que ya saben
hacia dónde hemos estado encaminando esto. ¿Quién define este bien? ¿La cultura? No. ¿La sociedad? Menos. ¿El voto
democrático? Nunca, nunca. ¿Quién define este
bien? Dios. No, es tan solo Dios. ¿Y qué es lo que acabamos de
leer aquí? Este Dios dice, mi mandamiento es santo, justo y
buenísimo. Buenísimo. En otras palabras,
el bienestar que Dios busca es lo que su misma ley enseña. Y
para que esto sea lo más fácil de entender, perdónenme, tengo
que volver a esta ilustración. Este pueblito existe en algún
lugar y en este pueblito todos guardan el quinto mandamiento. que exige respeto, reverencia,
obediencia en la relación de padres e hijos. Es un gran tema
en relación con la realidad de autoridad y leyes. Todo encapsulado
en el quinto mandamiento. Y en este pueblito, como consecuencia,
ven qué tipo de bienestar está en este lugar. Resulta que nunca
ha sucedido nada. de una familia destruida en este
lugar. Esto nunca ha sucedido porque
guardan el quinto mandamiento. Y esto ha resultado en que nunca
ha sucedido ningún caso de hijos rebeldes, hijos pródigos, hijas
rebeldes. Esto nunca ha sucedido. ¿Nunca? Nunca. Y nunca ha sucedido ni
un caso de abuelos abandonados No. ¿De hijos o hijas abandonados
por el papá o la mamá? No. Y como consecuencia, nada
de abuso de menores jamás ha sucedido, nunca ha sucedido eso. Aquí guardan el quinto mandamiento.
Y nada, como consecuencia, nada de hijos que no se sientan amados
no existen aquí. hijos con problemas psicológicos
y emocionales, olvídenlo. Olvídenlo. Nada de esto. Jamás. Y así comienza el argumento. Y anuncien para todos los que quieren
venir a vivir aquí, habrá bienestar para su familia. Si vienen a
radicarse en este lugar, a vivir en esta vecindad o comunidad,
aquí todos guardamos el quinto mandamiento. Ese saber, aquí vivimos el amor. Y ya de inmediato, si no entiendes
lo que esto significa, ahora lo voy a ampliar con cada uno
de los mandamientos. Aquí no hay ningún robo, el octavo
mandamiento, nunca. Al grado en que ningún engaño,
no. Deshonestidad, jamás. Personas, no. Que se aprovechan,
nadie. Nada. Ni un candado, ni llaves. Las llaves se quedan en los coches.
Las puertas abiertas. Ningún robo ni en el hoxo. Ni en el hoxo. Nada. No hay ninguna persona floja,
negligente, irresponsable, un vividor, alguien que pretende
sacar provecho. Todos aquí trabajan y viven de lo que ganan, nada
más. ¿Qué tipo de bienestar? No hay muros, ni policías, ni
patrullas. Nunca se ha metido aquí a investigar
ningún robo, eso nunca ha pasado. ¿Qué tipo de bienestar? Y así,
haz tu lista, ya saben. Ningún mentiroso, el noveno mandamiento,
ningún caso de calumnia, perjuicio, ni una persona chismosa aquí. Ningún pecado de esta índole.
Ni siquiera rumores. Nada. Transparencia total. La verdad en todo. De modo que si en el sermón del
monte, si dicen que sí, significa sí. Y si dicen que no, significa
no. Y así la lista. Si llegamos al
tema de avaricia, codicia, materialismo, nadie jamás ha caído nunca en
la envidia. Nada. Nadie codiciando. Nadie, no. Ni por un momento
deseando lo ajeno. Ni lo desear, no. Hay un amor
aquí de deseo y afecto y que busca el bienestar al grado en
que jamás caerían en algo así, de envidiar, de desear lo ajeno. En la lista
en Éxodo XX, no, es increíble la lista. Ni la casa, no, ni
el coche, es el medio de transporte creo que es un burro, no, no.
Ni la mujer, menos. Ninguna cosa, no. ¿Qué es lo que estamos diciendo?
¿Qué es lo que estamos viendo? Con cada uno de estos mandamientos
es el mismo punto. Si hay algún lugar en donde no
hay ningún caso de homicidio, violencia, suicidio, aborto,
agresión, odio, aborrecimiento, nada, nada, nada. Ni enojo injusto,
ni se enojan aquí. No, el enojo pecaminoso, ¿qué
es eso? Ningún intento de matar el nombre,
la reputación, el bienestar de nadie. No, esto no sucede aquí. ¿Qué es lo que estamos viendo?
Que estos mandamientos definen este bienestar. Y cuando Dios
dice motivados por el amor, hemos de procurar obedecer con su ayuda
estos mandamientos hasta el punto en que en que por su gracia sea
posible. Dios está procurando nuestro
bienestar. Entonces, con razón, no hay contradicción
alguna aquí, no hay incongruencia, no, no, en lo más mínimo no,
porque al definir el amor en términos del bienestar y en forma
detallada en su ley moral explicar lo que significa este bienestar
en términos de su ley, De eso se habla y se trata, ¿no? El tema del infierno. Es el lugar
en donde nadie quiere obedecer nada de esto. Y por lo tanto
es imposible que haya bienestar. Y la contraparte en el cielo,
todos viven guardando a la perfección estos mandamientos. Estamos hablando
aquí tan solo con su prójimo nada más. Y el cielo es el mundo
de amor. en donde todos se aman, en donde
todos cumplen con la ley moral, en donde jamás entrará ningún
pecador. De igual manera, de eso se trata
la semejanza a Cristo. ¿Qué es esto? ¿Predestinados
a ser hechos semejantes a Cristo? ¿A tener nuestro carácter moldeado
y transformado para que seamos semejantes a Cristo? ¿Pero qué
vemos en Cristo? La personificación de esta ley.
La perfección moral de esta ley. la santidad que enseña esta misma
ley, el amor que enseña esta ley. Esto es lo que vemos en
nuestro Señor Jesús. De tal modo que si vamos a ser
semejantes a Cristo, vamos a imitar a Cristo en su obediencia a la
santa ley de Dios, Sí o no. Ayúdenme, sí o no. Ahora, para
concluir, si no hayas entendido el argumento, lo vamos a volver
a discutir en otra ocasión en una forma más profunda de lo
que estamos viendo aquí. Pero para mí esto resuelve cualquier
duda. Esto lo vemos en muchas fórmulas.
Cuando en filipenses hemos de pensar en todo lo verdadero,
en vez de lo falso, engañoso, mentiroso, en todo lo que es
honesto o digno de honor. Es la misma cosa, en la misma
lista en Filipenses, ¿no? Y luego llega a decir, en todo
lo justo, la ley a la verdad es justa, ¿no? Y en todo lo puro,
la ley a la verdad es santa. Es el mismo argumento. Y en la
medida en que estamos enfocados en todo lo que es digno de ser
amado, dice Filipenses 4, y todo lo de buen nombre, y cualquier
otra virtud, ¿no? En estas cosas hay que fijar
nuestra atención, hay que concentrar nuestra mente y lo contrario,
en todo lo falso, deshonesto, injusto, impuro, feo, repugnante,
vano, vacío y sin valor, no pensar, ni siquiera pensar, no, ni prestar
atención y esto todo el tiempo, ¿a qué es lo que estamos prestando
nuestra atención? No, nada de esto, es el mismo tema. en donde
el amor nos conduce a obedecer la ley. Y la ley garantiza nuestro
bienestar, nuestra felicidad. En la medida en que seamos capacitados
para practicar la ley moral de Dios, estamos viviendo como ciudadanos
del cielo, la colonia del cielo aquí en la tierra, vivimos como
si ya estuviéramos en el cielo. Pero lo hacemos rodeados por
todas las personas, cuyo concepto del amor es antinomiano, cuyo
amor es sin ley, cuyo amor no tiene disciplina. Y aquí se resuelve
todo este asunto de si el bienestar que el amor busca es incondicional
o condicional. ¿Qué quiere decir eso? Al salvarnos
es incondicional este amor. Pero al procurar nuestro bienestar,
si me aman, la condición que demuestra su amor, con mi ayuda
guardan mis mandamientos. Ahora, esta es la promesa del
nuevo pacto. Que la ley de Dios, sin discutirlo
el día de hoy, se escribe en el nacimiento nuevo en el corazón
de las personas. Esto es el famoso corazón circuncidado. La cirugía dice Pablo hecha sin
manos. en donde Dios vuelve a escribir
en una lista de textos que hablan del nuevo pacto, la salvación
por gracia, resulta en una transformación de nuestra relación con Dios
y su santa ley, todo por medio de su amor, y su ley queda grabada
en las tablas, dice Pablo del corazón, no con tinta, no, no,
por el poder del Espíritu Santo, la ley escrita internamente,
ya no externamente, Escrita en el corazón de cada creyente.
Y eso es la reorientación de nuestra misma naturaleza. La
que no se sujetaba a la ley, ahora puede sujetarse. La que
no quería agradar a Dios, ahora quiere agradar a Dios. El corazón
que aborrecía a Dios, ahora ama a Dios. Entonces, ya más aquí,
lo voy a terminar. Concluyo con esto. ¿Qué tipo
de relación de amistad es esta? Esto sigue siendo nuestro tema.
En esta relación de reconciliación y amor para con Dios, en esta
relación de amistad con Dios, hay un amor que nos desea de
manera omnipotente, irresistible, de forma soberana, nos desea
y nos busca. y nunca será por vencido. En
esta relación de amistad con Dios, su amor, su afecto, se
vuelve celoso, y ahora ven todo lo que hemos discutido aquí,
celoso por nuestro bienestar. Cualquier cosa que afecte el
bienestar espiritual de nosotros, ¿no?, provoca su amor celoso. Su afecto celosamente busca nuestro
bienestar y nuestro bienestar está encapsulado en la capacidad
de no a la perfección pero en principio amar a Dios y a nuestro
prójimo. Y esto es, en síntesis, más que
el bienestar. Esa es la verdadera felicidad
que este amor produce. Y con razón, Primero de Cuán
dice, este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos.
¿Y qué dice? ¿Qué agrega? ¿Qué dice al final? Y para nosotros
estos mandamientos ya no son gravosos, ¿no? Ya no son, en
muchas versiones, la antigua, penosos. No, sino lo contrario. Lo que descubrimos es gozo, alegría. Ahora, para los que
nunca han vinculado todo esto, lo hago para concluir. El amor
de Dios es incondicional para con cada creyente. porque nos
busca y nos salva sin que nosotros hagamos cosa alguna. Y luego,
en su amor de complacencia, en su amor condicionado, nos conduce
a obedecer. Y el testimonio de este asunto
en relación con nuestro Señor Jesús en cada detalle de su vida. Este es mi amado Hijo. Ahí está
su amor entre el Padre y el Hijo. en el cual tengo complacencia. Y ustedes que son padres de hijos,
lo vuelvo a decir, entiendan sin saber más esta realidad en
relación con tus hijos, sus hijos, nuestros hijos. Les amamos incondicionalmente
y buscamos su bienestar, pero cuando obedecen la ley, y nos
honran y nos respetan y nos obedecen, nosotros sentimos en relación
con nuestros hijos este misterioso, maravilloso amor de complacencia. Nos da placer, nos da gozo, nos
da felicidad. al ver que en esta relación de
amor están comenzando nuestros hijos a experimentar el verdadero
bienestar que nuestro amor desea por ellos, a favor de ellos.
Y si esto es así a nivel humano, Cuanto más en esta relación de
amistad, concluyo diciendo, hemos visto la lista de textos en el
pasado, es una súper interesante lista de textos que hablan de
esto en este sentido, diciendo que hemos de procurar agradar
a Dios. Lo vimos en Romanos 8, los que
son sus enemigos declarados, los que le odian, los que tienen
un corazón lleno de amistad en su contra, no pueden y nunca
han agradado a Dios. Pero para los creyentes, así
le mostramos nuestro amor, nuestro agradecimiento, ¿no? ¿Pero cómo
es que lo hacemos? Le queremos agradecer a nuestro
Dios. ¿Y cómo lo vamos a hacer? Haciendo caso de su ley y haciendo
caso de su disciplina en nuestras vidas. Llevo tantos años, es
una cosa misteriosa para mucha gente. Yo veo la mano disciplinaria
de Dios en alguna medida, en algún sentido, en la vida de
cada creyente que conozco. Yo veo esto como desde una perspectiva
objetiva pastoral. Procuro ver esto. Quiero verlo. ¿En la vida mía? ¿No? ¿Cuánto? ¿Más? ¿De igual manera como en
la vida de mi propia familia? Claro que sí. Como en la vida
de la familia en el contexto eclesiástico de cada creyente. Cuando veo esta disciplina amorosa
de Dios en la vida de cualquier creyente, a veces esto se vuelve
más que evidente. A mí me agrada. No sé si me explico. Cuán misterioso
es esto. Ah, porque me convence de que
estos no son ilegítimos. No, estos no son creyentes falsos. No, estos no son bastardos, la
palabra en la versión antigua. No, estos son sus hijos amados
y su disciplina está procurando su bienestar. Y eso a mí me da gozo, inexplicablemente. El mismo texto
luego dice ninguna disciplina es causa de gozo en la vida de
las personas, claro que no. Pero luego dice, Vende frutos
esta disciplina. Hay que seguir leyendo, permítanme,
¿no? Es la verdad que ninguna de estas
disciplinas es causa de gozo, sino de tristeza en la vida de
los que están siendo yo y ustedes, estamos siendo disciplinados.
Al principio no hay nada de gozo. Más después, el fruto apacible,
¿no? Esa es la paz. el fruto de justicia,
esta justicia es obediencia a la ley, en los que son por medio
de esta disciplina, y esto es la tremenda palabra del gimnasio,
una palabra técnica, disciplinados dice, no, ejercitados dice, ejercitados,
no, en el gimnasio de Dios, creo que lo ayeron haciendo un sermón
con ese título, y el tema ya se resuelve, ¿No? Se resuelve por sí solo, porque
sabemos que en su amor nos disciplina, al que ama disciplina. En todo
el asunto, si el fruto es justicia, si el fruto es santidad, si el
fruto es obediencia, y nosotros somos los padres de Juanito,
¿cuánto gozo habrá en nuestro corazón por nuestro hijo Juanito
amado? Y así funciona esto. Padre, te
damos muchas gracias por habernos reunido, por habernos permitido
dar la vuelta a este tema en cuanto a tu amor. Y te pedimos que en el corazón
de cada creyente haya este deseo de agradecerte, de agradarte,
de obedecer tus mandamientos motivados tan solo por amor,
como respuesta al amor tuyo. a la encarnación de tu amor,
nuestro Señor Jesús, cuyo amor excede todo intento de comprender
su magnitud. Te pedimos que nos ayudes a irnos
de aquí con una comprensión nueva, renovada de la relación entre
el amor, el bienestar, y tus mandamientos, que tan solo procuran
nuestro bienestar. Por eso te pedimos, por los que
no te conocen, te pedimos para que puedan ver lo que este amor
divino hace en la vida de cada creyente, de modo que sean impulsados
por tu amor a buscar a Cristo y encontrar este bienestar en
su amor. Te lo pedimos en su nombre. Amén.
Guerras y Pacificadores 22
Series Guerras y Pacificadores
Todos los seres humanos son antinomianos por naturaleza, pero no existe el verdadero amor sin ley...
| Sermon ID | 6424236351512 |
| Duration | 1:59:46 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Ephesians 3:16-21 |
| Language | Spanish |
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