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proceso. Estoy leyendo un libro que se
llama El Hijo de Hamás. Muchos de ustedes seguramente
han escuchado del grupo terrorista que se llama Hamás, que está
en una guerra ahora en contra de Israel. El libro fue escrito
hace un tiempo, pero es de un hombre palestino que creció cerca
de Israel. Su padre era uno de los siete
fundadores de Hamás. Entonces, su padre era un musulmán
muy fuerte y él creció allí odiando a los de Israel. Creció siempre
buscando hacer guerra en contra de ellos. Aún como joven, cuando
los de Israel, los soldados vinieron, tiraba piedras a ellos y cuando
creció trató de a buscar armas y buscar ir en contra de Israel. Básicamente, él dice en el libro
que estaba siempre en peligro de su vida, y por las decisiones
malas, por el pecado que él había decidido hacer, estaba en camino
de destrucción. Pero estaba cegado. Él creía
que las cosas que él estaba haciendo eran buenas. Él creía que estaba
haciendo lo correcto, que estaba justificado en lo que hacía,
en buscar dañar y matar a otros. Pero un día, gracias a Dios,
el evangelio llegó a su vida. El Señor abrió sus ojos y le
mostró que lo que él creía que era bueno en verdad era pecado.
Y ese hijo jamás fue salvo. Y su vida fue transformada y
pudo, por la gracia de Dios, evitar la destrucción física
de su vida, pero aún más que eso, evitó la destrucción eternal
de su alma. Y aquí en Génesis capítulo 6
tenemos una de las historias más conocidas de la Palabra del
Señor. a la historia de Noé y el arca
y el diluvio. Ahí vemos aquí la verdad muy
simple, pero muy importante, que sólo la gracia de Dios puede
salvarnos de nuestra destrucción merecida. Sólo la gracia de Dios
puede salvarnos de nuestra destrucción merecida. Igual como ese hijo
de Hamás estaba viviendo una vida que iba a llevarle a la
destrucción. Probablemente la destrucción
física. Era muy probable que si seguía
en sus caminos que iba a morir joven. Pero aún más que eso,
la destrucción eterna. Y solamente fue la gracia de
Dios que le guardó esa destrucción que él en verdad merecía. Y de
la misma manera cada uno de nosotros. Nacemos rebeldes en contra de
Dios. Nacemos en camino de destrucción
y es solamente la gracia de Dios que puede salvarnos de nuestra
destrucción merecida. Vamos a empezar a leer aquí en
Génesis capítulo 6 y el versículo 1. Génesis capítulo 6 versículo
1 y dice, Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse
sobre la faz de la tierra, Y les nacieron hijas, que viendo los
hijos de Dios, que las hijas de los hombres eran hermosas,
tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Aquí son uno de
los versículos más difíciles en toda la Biblia para interpretar.
Hay muchas diferentes interpretaciones. Algunos creen que cuando habla
aquí de que los hijos de Dios llegan a las hijas de los hombres
como Muchas veces en la Palabra de Dios, cuando habla de los
hijos de Dios, como en Job, está hablando de ángeles. Y muchos
creen que está diciendo aquí que ángeles de alguna manera
vinieron y se casaron con mujeres. Pero la Biblia es muy clara. Jesús dice claramente en Mateo
que ángeles no pueden tener, no se casan ni se dan en casamiento. Sabemos que los ángeles no se
casan con humanos, no hay ninguna mezcla entre ángeles y humanos. Otros dicen que a lo mejor eran
hombres poseídos por demonios, y entonces los hombres se casaron,
pero poseídos por demonios. Algunos dicen que muchas veces
se usa esa frase, hijos de Dios, para hablar de líderes, de reyes
y personas con mucho poder. Y está diciendo que esos reyes
empezaron a casarse con muchas mujeres, como vimos con Lamec
en capítulo 4, y así se fue de mal en peor la situación. Pero creo que la mejor interpretación
que muchos dan de ese pasaje, en base a los capítulos anteriores. Recuerda que en capítulo 4 vemos
el linaje de Caín, y cómo el linaje de Caín se va de mal en
peor, y están alejándose de las cosas del Señor y termina con
la Mecca y su deseo de violencia y cómo se casa con varias mujeres
y se pone de mal y en peor. Y entonces en capítulo 5 vemos
el linaje de Seth. Y vemos a personas como Enoch
que andaron con Dios y trataron de servir al Señor. Y muchos
creen que está hablando aquí de que el linaje de Caín, los
que en verdad no querían nada que ver con Dios, se casaron
ya con el linaje de Seth, el linaje piadoso. Y habla allí
de que los hijos de Dios, muchos creen que está hablando allí
de personas que antes, siguiendo el ejemplo de Noc y otros, como
dice, con los hijos de Zek, que entonces empezaron a buscar a
Dios, que esas personas que estaban buscando al Señor, vieron a las
hijas de Caín, y aunque no estaban siguiendo al Señor, aunque no
querían nada que ver con el Señor, como eran hermosas, decidieron,
queremos casarnos con ellos. Y de esa manera, aún los que
estaban tratando de seguir al Señor también se alejaron de
las cosas del Señor. Y ya todo el mundo se corrompía
por causa de esos deseos pecaminosos. Entonces, la primera cosa que
vemos aquí es que una de las maneras que la gracia de Dios
más se muestra en nuestras vidas para guardarnos de la destrucción
es mostrándonos cuán malos somos. Y muchas veces para poder evitar
la destrucción tenemos que escuchar la voz del Espíritu Santo, que
quieren convencernos que estamos en camino de destrucción, que
nuestras acciones no están bien y que están guiándonos a la destrucción. Y solo la gracia de Dios puede
ayudarnos a ver nuestra propia maldad. Ahí vemos la primera
manera en que Dios nos hace ver nuestra propia maldad, es que
nos muestra que muchas veces pongamos a nuestros deseos como
más importantes que los propósitos de Dios. Dios tenía un propósito
para el hombre, para servirle, para honrarle, para seguir sus
mandamientos. Pero el hombre vio a esas mujeres
hermosas que no querían servir al Señor y sus deseos físicos
eran más importantes que los propósitos de Dios. Y por esa
causa, todo el mundo se fue para abajo, se alejó del Señor. ¿Por qué? Porque los hombres
pusieron sus deseos ante los propósitos como más importantes
que los propósitos de Dios. He hablado con ustedes antes,
me encanta hablar de mi perrito, de Faiful. Estaba leyendo ese capítulo y
pensando en mi perro, porque muchas veces mi perro, como todos
los perros, o la mayoría por lo menos, creo que algunos son
un poco más perezosos. Pero a mi perro siempre le encanta
ir a caminar. Quiere que siempre le llevamos
a caminar por la calle para hacer su ejercicio. Y le encanta ir
y correr y oler todas las cosas que están ahí afuera. Y muchas
veces cuando estoy llevándole con el propósito de darle un
caminate de darle un poco de ejercicio, se distrae del propósito
de caminar y cree que no es tiempo para caminar sino es tiempo para
comer. Y el problema es que muchas veces él huele a algo que está
en medio de la calle. Y nosotros vivimos aquí cerca
de la calle 10. Y para los que son de esta área
saben que los en la calle 10 no van muy lento. Muchas veces
van muy rápido. Y muchas veces el huele algo
y muchas veces es solamente basura. Es solamente algo que alguien
ha tirado y ni tiene mucha comida, solamente tiene el olor. Y él
quiere ir ahí a la mitad de la calle, en medio de la calle,
para buscar lo que él cree que va a satisfacer sus deseos. Pero
yo sé que si él va allí a la mitad del calle, en medio de
la calle, va a venir un carro y va a pegarle y matarle. Pero él está tan enfocado en
buscar lo que él cree que va a cumplir sus deseos de un perro
que ignora todos los peligros y la destrucción que viene. Y
él solamente quiere ese pedazo de basura que está en la mitad
de la calle. Y yo, como el que tiene que guardar,
siempre tengo que jalarle para decirle no. Yo sé que esa cosa
mira muy delicioso, ese papel con un poco de carne que se quede
allí. Pero si vas allí, vas a sufrir
consecuencias terribles. Y demasiadas veces somos como
mi perro, Faiful. Nosotros miramos ese papel con
un olor grato en medio de la calle y olvidamos todas las consecuencias. Olvidamos el propósito que Dios
tiene para nuestras vidas. ¿Por qué? Porque tenemos que
cumplir los deseos de ahora. Y muchas veces vamos en camino
de destrucción y ignoramos la voz de Dios. Igual como esas
personas en aquel día que fueron controlados, no por el propósito
que Dios les había dado, sino por sus deseos y olvidaron de
todas las consecuencias y estaban yendo a la destrucción. Por qué? Porque dejaron sus deseos controlarle
de la misma manera a nosotros. Muchas veces hacemos lo mismo
y eso es lo que nos dice. En Santiago, capítulo uno explica
ese proceso y nos dice en Santiago uno y versículo trece. Cuando
uno alguno es tentado, no digo que es tentado de parte de Dios,
porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie,
sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia
es atraído y seducido. Entonces, la concupiscencia,
después que ha concebido, da a luz el pecado. Y el pecado,
siendo consumado, da a luz la muerte. Nosotros muchas veces
creemos que ese deseo nos va a satisfacer. Y estamos tan enfocados
en un deseo físico, un deseo temporal, que estamos dispuestos
a sacrificar todo los propósitos que Dios tiene para nosotros
solamente para cumplir ese deseo. ¿Y cuántas veces eso pasa en
nuestras vidas? Muchas veces el jefe viene a
nosotros y nos dice, mira, yo quiero darle un avance, yo quiero
darle una promoción, yo quiero hacerte mi ayudante aquí en el
trabajo. Si solamente estás dispuesto
a trabajar los fines de semana y solamente estás dispuesto a
hacer algunas cosas que a lo mejor no son tan buenas, a lo
mejor no son muy honestos. Pero si me ayudas en eso, voy
a darte ese avance y vas a poder tener mucho más dinero y vas
a poder tener más fama. ¿Y qué pasa? Miramos ese deseo
de avanzar en nuestro trabajo y sacrificamos nuestra familia
Sacrificamos el servicio de Dios a la iglesia. Sacrificamos aún
nuestros morales y agradando al Señor nuestra integridad.
¿Por qué? Porque solamente estamos enfocados
en, pero quiero esa cosa. Y ese deseo nos hace hacer decisiones
que llegan a la destrucción. Muchas veces es algo físico.
Necesitamos, miramos esa casa más grande o ese carro nuevo,
miramos esa ropa bonita o esa vacación que todos están tomando
y sabemos que en verdad no tenemos el dinero para hacer eso. Pero
decimos tengo que tenerlo, todos los demás lo tienen, lo necesito,
tengo que comprarlo y ya entramos en deudas y ya pongamos a toda
nuestra familia en problemas y ya no podemos ofrendar a la
iglesia, no podemos dar a otras personas, tenemos que trabajar
y no podemos ir a la iglesia. Por qué? Porque tuvimos que cumplir
ese deseo y olvidamos el propósito porque Dios nos tiene aquí. ¿Cuántas
veces pasa lo mismo? Muchas veces con nuestra propia
salud. Sabemos que no debemos estar
comiendo como estamos comiendo. Sabemos que debemos dar más ejercicio,
pero no queremos. Queremos comer lo que queremos
comer. No queremos salir y hacer un poco de ejercicio y tratamos
nuestros cuerpos mal. ¿Y qué pasa? Ya no podemos servir
al Señor tanto. Ya no podemos estar para nuestra
familia porque nuestros deseos son más importantes que los propósitos
de Dios. Muchos jóvenes y adultos a veces
miran a una muchacha bonita, un hombre que nos dice todo lo
que queremos escuchar y sabemos que en verdad no aman al Señor. Sabemos que tenemos un compromiso
con nuestro esposo o nuestra esposa, o tenemos un compromiso
con Dios, pero son tan bonitos, son tan amables, y creemos que
ellos van a rellenar ese hoyo en mi corazón. Ellos van a tratarme
como yo debo ser tratado. Y dejamos esos deseos temporales
destruir el resto de nuestras vidas, y destruir los propósitos
de Dios para nosotros. Y tenemos que reconocer, Dios
está diciéndonos, mira, no seas como los hombres, los hijos de
Dios, que dejaron a todos los propósitos de Dios para su vida
porque vieron que las hijas de los hombres eran hermosas. Y
no dejemos que los deseos temporales nos aparten de los propósitos
que Dios tiene para nuestras vidas, porque siempre guiará
a la destrucción. Solo la gracia de Dios puede
salvarnos de nuestra destrucción merecida y nos salva para haciéndonos
ver nuestra propia maldad. Nuestros deseos llegan a ser
más importantes que el propósito de Dios. Pero no solamente esto.
Seguimos leyendo en Génesis 6, versículo 3. Y dijo Jehová, no
contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente
él es carne, mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes
en la tierra en aquellos días y también después que se llegaron
los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron
hijos. Esos fueron los valientes que
desde la antigüedad fueron varrones de renombre. Vemos aquí que hay
varias cosas otra vez que tenemos que pensar. Allí al final del
versículo 3 hablamos hace algunas semanas acerca de ese versículo
que dice que Dios dice, ya no voy a contender más con el hombre. porque sus días serán 120 años. Y hay dos interpretaciones ahí.
Una interpretación es que está hablando de las edades de las
personas y como en los últimos capítulos habla de que llegan
a 900, 800 años de edad. Pero dice que ya los hombres
son malos y si vivirás en 900 años de edad, quién sabe cuánto
mal van a ser. Entonces voy a cortar su vida
para que solamente vivan unos 100, 120 años de edad. Otra interpretación
está hablando del hecho de que Ya no va a contender con los
hombres que están allí en este tiempo. Y va a darles 120 años
y entonces viene el diluvio. Y entonces va a destruir al hombre.
Cualquiera de las dos interpretaciones nos muestra la misma cosa, que
Dios dice el hombre se va de mal en peor y que va a sufrir
por causa de su pecado. Y versículo 4 habla de esos gigantes,
en verdad la palabra ahí es Nephalim, Solamente se usa una vez más
en la palabra del Señor en números, cuando los espías van a la tierra
prometida y ven a los habitantes de la tierra y dicen que nosotros
somos como langostas delante de ellos. Y enfatiza la grandeza
de esas personas. Entonces, por eso se traduce
aquí gigantes. Pero no solamente eran gigantes,
dice allí que también eran personas valientes y que fueron varones
de renombre. Y creo que el énfasis aquí es
que esas personas no solamente estaban controlados por sus deseos
más que los propósitos de Dios, pero ellos creían que tenían
todo bajo control. Ellos creían que podrían pelear
en contra de Dios, podrían contender con Dios. Como estaban viviendo
muchos años, tenían mucha inteligencia, tenían mucha tecnología y ya
no solamente eso, pero estaban creciendo hasta ser más grandes.
Ellos podían dominar a otras personas, eran más fuertes, también
eran muy famosos, eran valientes, hombres de renombre. Ellos dirían
ya nosotros no necesitamos a Dios. No necesitamos someternos a Dios.
Tenemos todo bajo control. Somos los fuertes, los gigantes.
Nadie puede ir en contra de nosotros. Tampoco Dios. Nosotros tenemos
todo lo que necesitamos. No necesitamos buscar a Dios.
Y la segunda cosa que Dios revela a nosotros aquí, que guía a la
destrucción, no solamente es que nuestros deseos lleguen a
ser más importantes que los propósitos de Dios, pero nuestras habilidades
llegan a ser para nosotros más confiables que el poder de Dios.
Y creemos nosotros, yo puedo enfrentar la vida sin Dios. Igual
como en este día muchos creen, bueno, yo tengo mucho dinero,
mi cuenta bancaria, la tecnología ya me ayuda a resolver todos
mis problemas. ¿Por qué ir a la Biblia si puedo
ir a Google? Y ahí tengo todas las respuestas.
Puedo pedir a Alexa, no necesito orar a Dios. Ella me mandará
cualquier cosa que necesite dentro de una hora y ya puedo tener
la comida ahí enfrente de mí. Y ya si tengo cualquier problema
física, voy al doctor y ellos me sanan y ya no hay problema. Yo no necesito a Dios. Y tenemos esa misma idea que
tenían en ese tiempo, que somos bastante fuertes, inteligentes,
que ya no necesitamos buscar a Dios. Es interesante, a lo
mejor he hablado un poco antes de un ateo muy famoso llamado
Richard Dawkins. Él vive en Inglaterra y por muchos
años él escribió un libro llamado La Mentira de Dios y él dice
que no hay un Dios y él dice que solamente los cristianos
Y la Biblia solamente nos estorba para que no podamos avanzar.
Ya la educación, la tecnología, ya tiene todas las respuestas.
Y la religión solamente nos estorba para que no podamos avanzar.
Y ya no necesitamos a Dios. No hay necesidad para Dios. Ya
la ciencia tiene todas las respuestas. Pero allí en Inglaterra ya hay
más y más musulmanes. En marzo y en abril, cuando estaba
ya el tiempo para la Pascua, el tiempo para el Día de Resurrección,
casi ya en Inglaterra ya no hablan del Día de Resurrección. Ya solamente
hablan de los festivales musulmanes. Y empezaron a preguntar a ese
señor Dawkins, ¿estás contento que ya casi ni se habla de la
cristiandad aquí en Inglaterra, que muchos ya no van a las iglesias
y todo eso? ¿Estás contento que ya todos
están haciéndose musulmán? Y él dijo, no. Él dijo, de hecho,
yo quiero que regresen los cristianos. No me gustan los musulmanes.
De hecho, aunque no creo en Dios, yo me llamo a mí mismo un cristiano
cultural. Porque me gusta cómo la cristiandad
afecta a la sociedad y no me gusta cómo los musulmanes están
afectando la sociedad aquí en Inglaterra. Y quiero que los
cristianos regresen. Es interesante que aún los ateos
reconocen, ellos creían, oh, yo no quiero a Dios, yo no quiero
a los cristianos, yo no quiero sus creencias, hasta que ya no
los tienen. Y ya reconoce que en verdad sí
necesita a Dios, aunque ni creen en Dios todavía, reconoce, yo
quiero que los que creen en Dios regresen, porque es mucho peor
cuando no están aquí. Y eso es la cosa, muchas veces
aún nosotros decimos, bueno, yo creo en Dios, Yo sé que yo
necesito a Dios, pero ¿cuántas veces durante la semana buscamos
a Dios? ¿Cuántas veces estamos diciendo
a Dios en el trabajo, Señor, ayúdame? Porque yo no voy a tener
la actitud correcta ahora si no me ayudas. ¿Cuántas veces
estamos pensando, qué dice la palabra de Dios? Porque yo necesito
la sabiduría de Dios para enfrentar esa situación. O decimos, bueno,
yo estoy bastante inteligente, yo estoy educado, yo sé cómo
enfrentar esa situación. Y demasiadas veces decimos, sí,
yo confío en Dios, necesito a Dios. Pero nuestras acciones muestran
que en verdad confiamos en nosotros mismos. Somos iguales a las personas
en el día de Noé que creían ser gigantes y hombres de renombre
y creían que ellos no necesitaban buscar a Dios. Y muchas veces
con nuestras acciones mostramos que en verdad creemos, tengo
un carro, tengo dinero, tengo las respuestas que necesito en
el internet o con otras personas. Entonces no necesito leer tanto
la palabra de Dios. No necesito orar tanto al Señor.
Yo puedo resolver los problemas a solas. Y estamos mostrando
que estamos en camino a destrucción y un día va a venir y para muchos
de nosotros ya ha venido cuando ya no hay respuestas. Ya nuestra
sabiduría se acabó. Ya no importa cuánto dinero tenemos,
no importa cuántos doctores podemos pagar. Ellos no tienen las respuestas
a nuestros problemas y el dinero no puede resolver la vaciedad
que está en nuestro corazón y la quebrantura que ha venido a nuestra
familia. Y tenemos que reconocer que nuestras
habilidades no son más confiables que el poder de Dios. Tenemos
que reconocer que necesitamos a Dios. Solamente en Él podemos
encontrar la fuerza para hacer lo que a Él le agrada. Y entonces,
regresando a Génesis 6, dice en versículo 5, Y se arrepintió
Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová, raeré de sobre
la faz de la tierra los hombres que he creado, desde el hombre
hasta la bestia y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me
arrepiento de haberlos hecho. Y bajando a versículo 11, en
ese 611, dice, corrompió la tierra delante de Dios y estaba la tierra
llena de violencia. y miró Dios la tierra, y ve aquí
que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su
camino sobre la tierra. Vemos aquí que dice, en versículo
5, que cada pensamiento, todos los designios de los pensamientos,
eran continuamente y solamente y completamente maldad. Y dice que el hombre en ese tiempo,
todos sus deseos, todos sus planes, todas sus metas eran puramente
maldad. ¿Qué quiero yo hacer? Y olvidaron de las demás personas
y miraron a todas las demás personas solamente como herramientas para
cumplir sus propios planes. Y muchas veces llamamos esa actitud
ambición. que tengo esa ambición de hacer
lo que mis planes son los más importantes y no importa quién
está enfrente. Si me estorban, voy a tirarlos
a un lado porque yo tengo que cumplir mis planes. Y eso es
porque dice en el siglo once y doce que la tierra se llenó
de violencia. Porque cada designio, el plan,
el propósito de sus mentes eran. Yo tengo que cumplir mi propósito. Y no importa lo que los otros
quieran, si me van a ayudar, entonces son mis amigos. Si me
estorban, quítense del camino. Porque yo tengo que cumplir lo
que yo quiero hacer. Y eso es la tercera cosa que
vemos que Dios revela, que nos guía a la destrucción. No solamente
nuestros deseos llegan a ser más importantes que los propósitos
de Dios, no solamente nuestras habilidades llegan a ser para
nosotros más confiables que el poder de Dios, pero nuestra ambición
llega a ser más importante que las necesidades de otras personas.
y decimos mis deseos, mis metas, mis propósitos. Tengo que alcanzarlos,
no importa cómo, no importa qué pasa con las otras personas.
Tengo que cumplir mis deseos. Eso es lo más importante. Este
fin de semana y muchos fines de semana aquí en Antioquia,
hemos escuchado las noticias y algunos de ustedes, yo varias
veces he visto, muchas veces hay jóvenes en esta área que
agarran sus carros y van a una sección y toman control de esa
sección. y empiezan a conducir sus carros
locamente. Y hay personas que solamente
toman control de un camino total y no dejan a nadie pasar. Y están
ahí muchas veces poniéndose a sí mismo y a los jóvenes que están
mirando en peligro grande de sus vidas. Están estorbando a
todos los demás que están alrededor. Muchas veces ambulancias que
quieren llegar de un área a otra área no pueden porque están estorbando
todo el tráfico. Para ellos no les importa. ¿Por
qué? Porque su propósito es ganar fama para ellos mismos, disfrutarse
de la vida. ¿Y a qué me importan las personas
que están alrededor? Que se juntan conmigo o que se
vayan de aquí, pero mis propósitos son los más importantes. Y así
muchas veces somos nosotros también. Al amor no vamos en un carro
para tomar control de una calle, pero muchas veces nosotros estamos
tan enfocados en mis propósitos, en mis planes, en mis deseos,
que manipulamos o nos enojamos cuando alguien se pone enfrente
de nosotros y nos estorba. Cuántos jóvenes están muy contentos
de amar y ayudar a sus padres mientras que sus padres apoyan
sus deseos y sus planes. Pero cuando un padre empieza
a decir no, ya empiezan a gritar, ya empiezan a rebelar. ¿Por qué? Porque cada diseño de su corazón
es continuamente y siempre el mal. Solamente lo que yo quiero. Y por eso van a violencia. ¿Cuántas
parejas tienen problemas en su matrimonio? ¿Por qué? Porque
mientras que la otra pareja está haciendo lo que yo quiero, está
ayudándome con mis deseos y mis planes, voy a darle regalos,
es el amor de mi vida. Pero cuando empieza a gastar
el dinero de una manera que yo no quiero, Cuando empieza a estorbar
mi tiempo de televisión o cuando empieza a decir que lo que estoy
haciendo no está bien y no me apoya en lo que yo quiero hacer,
cuídense, ya va a haber problemas. A lo mejor gritería, a lo mejor
solamente no voy a hablar más contigo. O no voy a darte lo
que tú quieres y no me das lo que yo quiero. ¿Por qué? Porque cada diseño de nuestros
corazones, igual como en ese día, es solamente el mal continuamente. No queremos creerlo. Queremos
creerlo. No, no, yo soy una persona buena. Sí, de vez en cuando hago
algo malo, pero eso solamente es porque otros son malos y me
irritan y por eso. Pero la maldad no viene de mí.
Pero Dios dice, no solamente aquí, pero en Romanos 3 y por
toda la palabra, sin Cristo, todos somos así. Cada designio
de cada uno de nuestros corazones, aun cuando hacemos lo bien, lo
hacemos para manipular y agarrar algo de alguien más. Porque así
somos naturalmente. Así pasa en el trabajo. Hacemos
bien a los que trabajan con nosotros solamente para que nos ayuden
o para que nos aprueba, aprueba. Pero si cuando no están ahí ya
hablamos mal de ellos y burlamos de ellos. Por qué? Porque solamente
son herramientas, solamente son maneras, cosas que usamos para
alcanzar nuestros propósitos. Y así somos todos. Sin Cristo,
aparte de la gracia de Dios, así somos todos nosotros. Entonces, ¿qué es la respuesta?
Génesis 6, versículo 8. Pero Noé halló gracia ante los
ojos de Jehová. Saben que Noé también merecía
la destrucción. Vemos eso después del diluvio.
Él no fue un hombre perfecto. Él también era pecador. Pero
él reconoció que era pecador. Reconoció que la destrucción
iba a venir. Y nos dice en Hebreos capítulo
11 y versículo 7, Por la fe, Noé, cuando fue advertido por
Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor. Él reconoció que él merecía la
destrucción, que sus acciones también guiaban a la destrucción,
y que él iba a ser destruido con todos los demás. Pero también
escuchó la advertencia de Dios. y con temor preparó el arca en
que su casa se salvase. Y por esa fe condenó al mundo
y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Fue su confianza en Dios, en
la sangre del Cordero que iba a venir que le salvó de la destrucción
que él también merecía. Y por eso halló gracia. Y cuando
él confió en Dios, Dios sí le ayudó a ser diferente, a conquistar
esas pasiones, a conquistar esos deseos, a conquistar la maldad
que estaba en su corazón. Y por eso dice en versículo 9,
estos son las generaciones de Noé. Noé, varón justo. ¿Cómo era justo? Porque halló
gracia ante los ojos de Dios. Era perfecto. Eso significa completo,
no sin pecado, pero en cada área de su vida estaba tratando de
agradar al Señor en sus generaciones. Con Dios caminó Noé y engendró
a Noé tres hijos, a Sama, a Cam, y a Japheth. Versículo 13, dijo
pues Dios a Noé, he decidido el fin de todo ser porque la
tierra está llena de violencia a causa de ellos. Y aquí que
yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de golfer,
harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro
y por fuera. Y de esta manera la harás, de
trescientos codos de longitud del arca, de cincuenta codos
su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás
al arco, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de
arriba. Y pondrás la puerta del arco a su lado, y le harás piso
bajo, segundo y tercero. Y aquí que yo traigo un diluvio
de agua sobre la tierra para destruir toda carne, en que haya
espíritu de vida debajo del cielo, todo lo que hay en la tierra
morirá. más estableceré mi pacto contigo,
y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres
de tus hijos contigo, y de todo lo que vive, de toda carne, de
cada especie, meterás en el arca para que tengan vida contigo,
macho y hembra serán. de las aves según su especie,
de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según
su especie. Dos de cada especie entrarán
contigo para que tengan vida, y toma contigo de todo alimento
que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.
Y lo hizo así Noé. y hizo conforme a todo lo que
Dios le mandó. La destrucción iba a venir, el
diluvio iba a matar a todo sino lo que estaba en el arco. Todos
los que estaban fuera del arco iban a ser destruidos y lo merecían. Pero solo los que confiaban en
la manera de salvación que había provisto Dios y entraron por
fe en ese arco fueron salvados. Y dice en 1 Pedro capítulo 3,
explicando lo que significa para nosotros, y versículo 18, porque también Cristo padeció
una sola vez por los pecados. el justo por los injustos para
llevarnos a Dios, siendo la verdad muerto en la carne, pero vivificado
en el espíritu, en el cual también fue y predicó a los espíritus
encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando
una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras
se preparaba el arco en el cual pocas personas, es decir, ocho,
fueron salvadas por agua. De la misma manera que solamente
los que por fe reconocieron la destrucción que venía y confiaron
en la manera que Dios provió por la salvación y entró por
fe en Naralca fueron salvados. De la misma manera, solo los
que aceptan la provisión de la cruz de Cristo serán salvos de
la destrucción. Si alguien aquí hoy día que cree
que ellos mismos son buenos o que ellos mismos puedan salvarse
de la destrucción, olvídatelo. No hay esperanza fuera del arca,
fuera de la cruz de Cristo. Acércate a Cristo, confiesa tus
pecados, reconoce tu rebelión y busca el perdón que solamente
se encuentra en Jesús. Y para los que somos salvos,
nosotros todavía muchas veces creemos las mentiras del diablo
y decimos, yo no soy tan malo. Y muchas veces destruimos nuestras
familias. Destruimos nuestras vidas. Estamos
controlados por nuestros deseos. Estamos controlados por la mentira
de que nosotros podemos enfrentar la vida sin Dios. Estamos controlados
por solamente manipular a otros para alcanzar nuestros propósitos.
Y eso va a guiar más y más a la destrucción en nuestras vidas.
Y nos preguntamos, ¿por qué tengo tantos problemas en mi familia?
¿Por qué tengo tantos problemas en el trabajo? ¿Por qué no tengo
satisfacción en mi vida? ¿Por qué mi vida tiene tantos
problemas? Porque estás sufriendo la destrucción
que viene por causa de la rebelión. Y aunque somos salvos, todavía
necesitamos la cruz de Cristo, la gracia de Dios. Cada día tenemos
que acercarnos a Él y decir, Señor, yo no puedo. Necesito
tu gracia para cambiar mi corazón, para revelar mi pecado más y
más.
La maldad de la tierra
Series Génesis
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 632452345994 |
| Duration | 38:29 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Genesis 6 |
| Language | Spanish |
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