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Gracias y paz a todos. Estamos
hoy en Lucas capítulo 5. Estaremos siendo animados para
cumplir la gran comisión y muchas veces Cuando nosotros
escuchamos la palabra Gran Comisión, siempre estamos pensando en el
evangelismo. Y esa es la mitad del trabajo. Aparte de evangelizar, Jesucristo
dijo que por tanto ir y hacer discípulos. Es todo el proceso
de evangelizarlos y enseñarles las escrituras. dándole un discipulado, enseñándoles
que ellos sean parte de una iglesia local. Y gracias a Dios, muchos
de nosotros hemos sido guiados aquí, guiados por el Espíritu
de Dios para formar parte de esta iglesia local. Y aquí, y
en nuestros hogares, con nuestras familias, estamos haciendo discipulado. En las casas, Gracias a Dios
que hay personas que tienen interés en salir, en evangelizar, pues
los esperamos los sábados. También habrá viernes para los
que no pueden ir los sábados, también viernes los esperamos
para evangelizar en el parque. También hay oportunidades si
prefieren ir a una casa para participar en el evangelismo
ahí. Muchas oportunidades, pero Lucas capítulo cinco es uno de
los lugares donde podemos ser muy animados, muy animados para
seguir al Señor en el evangelismo personal, dando testimonio del
Señor Jesús y es. Ciertamente hemos creído que
la predicación de la palabra y la escena del Señor es el corazón
de la iglesia local. Pero fuera de la iglesia local,
su corazón es compartir lo que han aprendido en la iglesia y
muchas iglesias se han Pues han cerrado sus puertas porque por
falta de deseo de compartir con otros. Pierden su primer amor
y hablan de todo. Hablan de política, hablan de
cosas de redes sociales, hablan de deportes, hablan de todo menos
lo más importante, lo más sublime del cielo que es. pues el bendito
Evangelio de la persona de Jesucristo y su obra redentora. Lucas capítulo
5, verso 1 dice así, Aconteció que estando Jesús junto al lado
de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra
de Dios. Sería hermoso que personas estuvieran
peleando para poder acercarse más, para escuchar la palabra.
Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago y
los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Entonces ellos, como costumbre
de los pescadores hoy en día, pues siempre pescan en la oscuridad
porque los peces se acercan más a la orilla cuando es noche. Y dice aquí, y entrando en una
de aquellas barcas, la cual era de Simón, y le rogó que la apartase
de tierra un poco y sentándose enseñaba desde la barca a la
multitud. ¿Qué dice aquí que prestó su
barca? Lo dio al Señor Jesús con el
fin de que la palabra de Dios sea predicada. Tenemos que orar y tenemos que
consagrarnos a nosotros mismos, a nuestra familia, incluso puede
ser nuestra casa. Decir Señor, aquí está mi casa,
aquí que se predique la palabra de Dios. No todos tenemos barca,
pero si tenemos hogares, tenemos autos, tenemos posiciones que
Dios nos da para que sea útil para la extensión del evangelio. No tiene mucho que fui a República
Dominicana y de las muchas cosas interesantes que vi ahí, dice,
ah, pues va a venir una mano ahorita a apoyarme para que vayamos
en camioneta. Y yo dije, ah, pues para no ir
caminando, ¿no? Pues sirve la camioneta, nos
va a recoger y nos va a llevar. Y cuando llegó la camioneta estaba
llena de bocinas. Ya no había lugares para personas. Yo dije, ahora me subo arriba.
Dice, no, vamos al parque. Y los micrófonos se escuchaban.
no a tres, cuatro cuadras el mensaje y estaba tan fuerte porque
hay que competir con toda la música reggaetón y todo lo que
de por sí todos tienen su música y él dijo no pues el señor me
ha dado este pues camionetita en este caso sería esta barca
para el uso de la gloria de Dios y que Dios le bendiga y que le
sigue proveyendo más donde esté pero lo interesante es es que
está predicando. Y cuando terminó de hablar dice
verso 4, dijo a Simón, boga mar adentro. Y esto es muy importante. Si tienen versiones modernas,
sí, sí lo cambia tantito. Pero dice aquí, boga mar adentro
y echen sus redes, plural, para pescar. Si tiene una versión
moderna, puede ser que diga, echa su red. Y lo interesante es que en el
verso 5, respondiendo Simón, le dijo, debemos recordar que
este es el mismo Pedro. Le dijo, maestro, toda la noche
hemos estado trabajando Y nada hemos pescado. Ya mencioné que
los que pescan en la noche con el fin de poder, pues los peces
se acercan a la orilla por ser oscuros. Tienen más confianza
de comer de ahí. Pero mira cómo contesta. Ya lo
hice toda la noche y no pesqué nada más en tu palabra
Y después dice esto, echaré la red. Ahora los que piensan que
la palabra sí debe ser red, ellos ven en Simón Pedro una confianza. Ellos ven en Pedro una confianza
en el Señor. Ya intenté en todas mis fuerzas,
toda la noche no pude pescar nada. Pero si tú me estás pidiendo
echar la red, dice más en tu palabra, echaré la red. Y ellos ven ahí gran fe. Pero los que están de acuerdo
que la palabra sí debe ser redes, aquí lo que ven es una confianza
a medias, una duda. porque debemos recordar que esas
redes son grandes, son pesados, hechos de sogas muy gruesas,
no es algo moderno, estamos hablando de cómo pescaban hace dos mil
años y todo ya mojado y empapado de las aguas de toda la noche,
pues pesaba. Y lo que dice Los que vean es
que el dijo, más en tu palabra echaré la red y que solamente
echó uno. Cuando Cristo pidió, echen sus
redes. ¿Cuántas? Todas. Y lo interesante en el verso
6 dice, habiéndolo hecho, mira lo que dice, encerraron gran
cantidad de peces Y noten aquí otra vez, ¿cuántas echó? Una. Y su red se rompía. Así no estaba preparado para
recibir la bendición de Dios. Cristo dijo, echen tus redes. Y solamente echó uno y al echarlo
solamente había Pues con una red dice que se llenó tanto que
ya se estaba rompiendo. Verso 7 Entonces hicieron señas
a los compañeros que estaban en la otra barca para que viniesen
a ayudarles y vinieron y llenaron ambas barcas de tal manera que
se hundían. Ellos Si fue fe y confianza plena
o fue a medias, lo que podemos ver es que por la voluntad de
Dios y la bendición del Señor Jesucristo, a su palabra había
una gran cantidad de peces, tanto que ya ambas barcas se hundían. Esto me llama la atención porque
si ponemos atención a lo que decía en el principio de la historia,
había dos barcas y solamente pidió una para predicar. Pero
cuando él empezó a trabajar y a recibir estos peces, pues se hizo un
llamado. Y al hacer este llamado, hay
peces. Vengan y vino y los dos estaban
ya cargados de estos peces que se hundían. Y yo sí soy de, yo
estoy persuadido y yo sí tengo la perspectiva de que Pedro su
fe no era plena. Y la razón por qué creo eso es
porque en el verso 8 es cómo responde. No responde como una
que su fe está plena en el Señor y en su palabra, porque dice,
apártate de mí, Señor, porque yo soy hombre pecador. Había
algo en lo que había acontecido donde él reconocía, soy un hombre
pecador, él es Dios, él es todopoderoso. También vean cómo lo llamó. Maestro,
no le dio el título que normalmente se le da al Señor cuando hay
fe grande. Incluso debemos recordar que
Judas Iscariote nunca lo llamó Señor, siempre lo llamó sencillamente
Maestro. Y no estoy diciendo que es malo
llamar a Jesús Maestro, pero si eso es todo lo que ves en
Él, entonces sí, está uno mal. Pero dice aquí que Él responde,
ahora, ¿qué palabra ocupa? ¿Qué título de Cristo ocupa?
Apártate de mí, Señor, ya no lo llama Maestro. Reconoce que, como dice el Evangelio
en Juan 15, separados de mí, Nada podemos hacer. Entonces
dice en el verso nueve, porque por la pesca que habían hecho,
el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban
con él. Reconocían la bendita persona
de Cristo, su obra. Y dice, asimismo, Jacobo y Juan,
hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón,
no temas. Desde ahora serás pescador de
hombres. Y uno de los versículos que nos
debe animar más, no tiene mucho, no voy a mencionar nombres, pero
no tiene mucho que salimos a evangelizar y hubo una plática con una de
las familias que venían. Y dice, es que la verdad, no
sé qué decir. Y contestó, tanto el esposo como
la esposa, ahí platicando entre ellos. Sí, pero el Señor nos
va a dar palabras. Y platicaban un poco más. Pero si me pongo nervioso, pues
el Señor va. Y ahí ponían su confianza en
el Señor. Y ahí fueron. Ahí llegaban y
platicaban conmigo de su deseo de querer aprender más de cómo
evangelizar. Pero hay algo que nos debe dar
ánimo, esperanza y palabras de aliento. Porque dicen los otros
evangelios que Cristo dijo Yo os haré pescadores de hombres. ¿Quién nos hace evangelistas?
¿Quién nos enseña a evangelizar? ¿Quién pone en nosotros tanto
el querer como el hacer? ¿Quién abre las puertas? Pablo
oraba. Él nos enseñó, dice, oremos para
que Dios abre una puerta para hablar la palabra de gracia.
Y tomamos la palabra de Dios para compartir el evangelio. ¿Por qué? Porque la fe viene
y el oír. Es la palabra. Por decirlo así,
la palabra de Dios predica sola. aunque nos cuesta explicarlo
y no estoy minimizando porque vemos ahí en Hechos ocho dijo
¿Cómo voy a entender esto a menos que alguien me explique? Dios
ha puesto a maestros y pastores para explicar la palabra de Dios,
pero a la vez podemos salir confiados que Dios nos va a usar guiados
por su Espíritu Santo para compartir siempre y cuando Tenemos la Biblia
en manos. Hermanos, lleven folletos. Lleven
sus bosquejitos. Pero sobre todo, lleven la Biblia. Con la pura palabra empieza una
porción y descríbelos. Léalos lo que usted leyó en la
mañana. Lo que ahí, bueno, si no leyó
la Biblia en la mañana ya están problemas, ¿no? Pues ahí mejor
ni abrir la boca. Pero cuando estamos leyendo la
Palabra de Dios en las mañanas, ahí hagamos unas anotaciones
de unos versículos que toca tu corazón acerca del Evangelio.
Y cuando llegan personas en el día, o nosotros vamos a ellos,
esos son los que se pueden ocupar. Entonces, es Cristo, por la gracia
de Dios que nos enseña a evangelizar. Juan capítulo 19, por favor. Perdón, 21. Debemos recordar la historia
de Pedro. Dice ahí en Lucas, capítulo 22,
que Cristo profetizó y le dijo por adelantado que Pedro lo iba
a negar y todavía más lo que nos dice la palabra es que Cristo le dijo a Pedro yo
estoy orando por ti yo estoy orando por ti y dice y cuando
vuelves dice confirma a tus hermanos. ¿Qué es confirmar? Pues afírmalos,
ayúdalos, restáuralos, ayúdalos que vuelven a servirme en el
ministerio. Porque Cristo ya sabía que iba
a haber gran desánimo. Pedro después de haber negado
al Señor, pues él era que tenía iniciativa. los demás pues eran
fácilmente influenciados por decir así son seguidores y Pedro
era mucho más uno que pues llevaba las riendas decía vamos a hacer
esto y los demás vamos pero cuando Pedro negó al señor y salió y
lloró amargamente le costaba le costaba volver a predicar
en su nombre después de lo que había hecho. Y por eso, hermanos, es tan importante
que nosotros permanecemos en dulce comunión con Dios. ¿Por qué? Porque separados de
mí, nada. podemos hacer nada, nada. Es cierto que puede seguir predicando, pero va a llegar a nada. Es cierto
que puede seguir ministrando en la iglesia, pero no habrá
fruto. Puede seguir haciendo las cosas
que hacía como antes, casi casi fingiendo. Pero no llegará nada
porque el Espíritu de Dios no usará tal vaso. El Señor usa
instrumentos limpios, vasos limpios. Si usted llega a mi casa, y lo
invito a comer y ve un vaso ahí que está lleno de lodo y de comida
encrustada ahí y digo, ¿quiere un poco de refresco? ¿lo va a
tomar? El señor tampoco. Si le ofrezco cereal en un tazón
y el tazón tiene residuos de frijol de la noche anterior,
¿usted va a comer? La respuesta es no. El señor
tampoco. Él usa vasos limpios. Limpios,
preparados para toda buena obra, que son listos para dar honra
al Señor. Es que el Señor es celoso. Y
cuando decimos el Señor es celoso en Éxodo 20 y en Deuteronomio,
no estamos solamente de idolatría y todas las imágenes que Dios prohíbe
en su palabra sino también habla de la idolatría interna que el
Señor no la acepta no la acepta y algo pasó dentro de Pedro y
después de haberlo negado lo vemos junto del fuego con inconversos
con los que estaban ahí burlándose de los otros discípulos Y ellos
estaban burlándose de Cristo. ¿Y dónde estaba Pedro? Junto
de ellos, dice, calentándose por el fuego. Es algo triste. Es algo triste
cuando uno se aleja del Señor. ¿Hasta dónde podemos llegar?
Y dice la palabra que Pedro dijo, te digo, no lo conozco. Se imagina,
y podemos culpar a Pedro, pero ¿cuántos de nosotros, cuántos
de nosotros hemos quedado con la boca cerrada por pena o por
vergüenza del Evangelio? O sencillamente, pues por indiferencia,
por falta de amor a los otros, decimos, no, pero Yo sé que está
perdido ese hombre, yo sé que esa mujer no conoce al Señor,
pero si me equivoco nos da más miedo vernos ridículos que lo que está
enfrentando una condenación eterna de la otra persona. Es algo terrible, qué tan egoístas
podemos ser. Entonces no podemos culpar a
Pedro de algo que también somos culpables. Entonces llegamos
al Evangelio, ahí en Juan capítulo 21, y dice después de esto Jesús
se manifestó otra vez a sus discípulos junto del mar de Tiberias. Y
se manifestó de esta manera y estaban juntos Simón, Pedro, Tomás, llamado
el Didimo, Natanael, el decanado Galileo, los hijos de Severo
y los dos, y otros dos de sus discípulos. Y Simón, Pedro les
dijo, voy a pescar. ¿Y qué dijeron los demás? Ah,
pues nosotros también. Y es maravillosa la forma en
que Dios hizo repetir la historia que pasó en Lucas 5. Pedro en su barco y ahí Jesucristo
hablándole. Mira lo que dice aquí. Debemos
notar lo que mencioné antes. Hay personas que tienen iniciativa. Hay personas que salen de su,
pues yo diría de su cáscara de huevo, ¿no? Hay algunos que quieren
ser seguidores. Solamente van y sirve cuando
los invitan. Y si los invitan para hacer cosas
efímeras, pasajeras, ahí van. Y si los invitan para cosas buenas,
también van. Pero Pedro en este caso se olvidó
las palabras que dijo, estoy orando por ti. Una vez vuelto,
confirma, restaura, anima a tus hermanos. Pero aquí Pedro está
llevándolos a pescar y no es pescar por hombres, sino por
peces. Y dice, fueron y entraron en
una barca y aquella noche No pescaron nada. Es lo mismo que
se repite ahí en Lucas 5. Entonces, cuando ya iba amaneciendo,
igual que en Lucas 5, se presentó Jesús en la playa. Pero los discípulos
no sabían que era Jesús. Y les dijo, hijitos, ¿tienen
algo de comer? Y le respondieron, no. Dios en
su gran bondad y misericordia lo que hace es, hace preguntas,
no porque Dios no sabe. Él hace preguntas para que nos
demos cuenta de nuestra condición. Él preguntó a Adán, ¿dónde estás? ¿No sabía? Sí sabía. Quería mostrar a Adán que hace
unos momentos, andaba en la frescura del día con Dios y ahora está
escondiéndose de Dios. Él quería mostrar a Adán su condición
y cómo estaba. Y aquí quería mostrarles que
sin estar permaneciendo en la vida, en la palabra y en oración,
sin estar así, Dice aquí la palabra de Dios, no tienen nada de comer,
nada de peces. Él les dijo echar la red a la
derecha de la barca y hallarán. Entonces la echaron y ya no la
podían sacar por la gran cantidad de peces. Se vuelve a repetir
Lucas 5. Entonces aquel discípulo, que
es Juan, el que escribió este evangelio. A quien Jesús amaba
dijo a Pedro, es el Señor. Yo les pregunto, los dos estaban
a la misma distancia. Los dos escucharon exactamente
lo mismo. Pero uno reconoció que era el
Señor antes que el otro. ¿Por qué será? Aquí lo dice. Es el que lo amaba. Es el que
estaba acostumbrado a estar reclinado sobre su seno. Es uno que conocía
el latido del corazón y de la voluntad del Señor Jesucristo. Él estaba acostumbrado a eso.
Y se dio cuenta mucho antes que Pedro. Pedro estaba alejado.
Es lo que pasa, hermanos, cuando cualquier de nosotros empezamos
a alejar, dejamos de leer, dejamos de orar y perdemos. Ya no podemos reconocer la voz
de Dios hablando a nuestra vida. No podemos discernir lo que está
ocurriendo en nuestras vidas. No nos damos cuenta que estamos
mal hasta que ya estamos sintiendo las consecuencias. Entonces dice aquí, Pedro cuando
yo era el señor se ciñó la ropa porque se había despojado de
ella y se echó al mar y los otros discípulos vinieron con la barca
arrastrando la red de peces pues no estaban de tierra sino como
de 200 codos. Entonces ahí ya no pudo esperar
sabía que era tiempo de reconciliarse, era tiempo de acercarse después
de lo que había hecho. Ahora, lo que yo espero es si
hay problema con otra persona y había yo pecado contra esa
persona y llego para reconciliarme con ellos, Espero que estén,
cuando toque el timbre y abren la puerta, yo espero que me digan
algo como, ¿y tú qué haces aquí? O una cara seria, silenciosa. A ver, ¿qué quieres decir? Pero, ¿qué hizo el señor? Es uno. Aquí es algo milagroso. ¿Por qué? Porque Jesucristo ha estado por
mucho tiempo, desde antes que lo negó, ha estado orando por
Pedro. Y desde que lo negó, ha estado
orando por él y pidiendo por su vida como fiel y sumo sacerdote
intercesor, pidiendo. Uno que fue tentado en todo,
pero sin pecar, pidiendo por Pedro. ¿Y cómo lo encontramos? Al descender
a tierra vieron brasas puestas y un pez encima de ellas y pan. En otras palabras, el Señor ya
tenía la mesa puesta, diciendo, siéntate, vamos a reconciliarnos. Vamos a tomar pan. No has pescado nada de peces.
Toda la noche. Y ahora, por el milagro de Dios,
de nuevo, podemos ver en el verso 6, que no la podían sacar por
la gran cantidad de peces. Y el Señor ya tiene aquí un pez
encima de ellas y pan. Jesús le dijo, trae de los peces
que acaban de pescar. Él quería mostrar que cuando
estamos cerca de Él, que sí podemos pescar muchos peces. Hermanos, estamos hablando de
la Gran Comisión. Estamos hablando de cómo, cómo
puedo ser testigo por el Señor Jesucristo. Si yo conozco poco,
si yo tengo poco tiempo. Y pueden preguntar a los que
ya tienen muchos años, que ciertamente hay una ventaja
de tener muchos años y conocimiento y tal vez experiencia, pero en
sí no te ayuda en nada si estás alejado del Señor. Yo prefiero
llevarme a uno que se convirtió hace ocho días, pero ha estado
leyendo su Biblia y ha estado en oración y está cerca de Cristo
que uno que ya tiene 30 años enseñando, pero no había abierto
su Biblia en ocho días. Si escucharon eso, es mejor uno
que tiene poco tiempo. Pero está en comunión con Dios
que uno que ya tiene mucho tiempo. y está distante. Entonces Pedro llega y dice verso
11 subió Simón Pedro y sacó la red a tierra y llena de grandes
peces 153 aún Dice aquí, siendo tantos, la
red no se rompía. ¿Qué pasaba en Lucas 5 si se
rompía? Y aquí lo mantuvieron a salvo
para que no haya pérdida. Así Dios está bendiciendo y está
dando fruto. Y me encanta esto, dice en el
12, les dijo Jesús, venid, Vengan, coman. Los está invitando a estar en
comunión. Y nadie se atrevió a decirle tú quién eres. Ni se
les pasó por la mente. Estaban callados, estaban sin
saber qué decir. ¿Por qué? Porque ya se estaban
alejando. Cuando no tienes nada que decir
en la cena del Señor, es porque te estás alejando. Si viene a
la comunión con los santos y no quiere hablar con otras personas
y no quiere adorar a los señores porque ya está lejos de ellos. Entonces llega el versículo 15
y ya trató con todos ellos pero quiere hablar con Pedro. Y es una lección muy importante
cuando estamos hablando del discipulado y la razón por la cual estamos
aquí. ¿Por qué estamos aquí? Estamos
aquí para hacer memoria del Señor Jesús, escuchar su palabra y
el mensaje que Dios tiene para con nosotros es si lo amamos. Esa es la pregunta. ¿Lo amamos?
Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón, Pedro, Simón, hijo
de Jonás, me amas más que a estos. Está haciendo una comparación.
Vemos en Mateo 10, verso 37, 38 y 39, Jesucristo dijo que
no podemos amar más a nuestro padre y a nuestra madre más que
al Señor. No podemos amar a nuestros hijos
y a nuestras hijas más que al Señor. Ya lo hemos mencionado,
el Señor es celoso. Pero está haciendo la pregunta.
Pedro, ¿me amas más que estos? Y le respondió, sí, Señor, Tú
sabes que te amo. ¿Y cuál es la respuesta? Él le
dijo, apacienta mis corderos. Lo que podemos aprender es que
la voluntad de Dios para todos nosotros, todos, todos, todos,
todos. Cuando yo escucho que este sermón
es para pastores, me da cosa. Eso es para todos. Si amamos
al Señor, nos vamos a dedicar a los corderos de Cristo. Si amamos a Dios, vamos a dedicarnos
a la iglesia del Señor. Él dijo, Señor, Tú sabes que
te amo. Y dice, pero no te estoy pidiendo
amor de labios para afuera. que se vea y él le mostró cómo
se ve cuando en verdad amamos al Señor y cómo se ve el amor
para con Dios, la dedicación y dar a comer a los corderos
y notemos que corderos son tiernos, son No tienen mucho que han nacido. Y cuando vemos a los hermanos
que tienen poco tiempo en el Señor, o tal vez tienen un poco
más de tiempo, pero son hijos de creyentes, los debemos ver
y no darnos lástima. Ah, mira cómo está. Sino apacentarlos. Darles un estudio, darles un
libro, pasarlos. hablar con ellos. Los corderos
pueden ser, pues, niños pequeños, pero también pueden ser personas
ya grandes de edad, pero son creyentes nuevos. Son delicados, son fácilmente
llevados, y necesitan la comida de Dios, la palabra. Volvió a
decirle la segunda vez, Simón, hijo de Juanás, ¿me amas? Ya
no los compara con otros. Dice, ya olvidamos de ellos.
¿Me amas a mí? Pedro le respondió, sí señor,
tú sabes que te amo. Y le dijo, pastorea mis ovejas. Ya no es solamente darles La
palabra, pero ahora es guiarlos, salir con ellos, estar a su lado. Sí implica alimentar, pero ahora
involucra más cosas. Es sobrevelar, es cuidar. Diecisiete, y le dijo la tercera
vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Y Pedro se entristeció. de que le dijese la tercera vez.
Hay dos razones por lo cual se puso triste. Número uno, Pedro
lo negó tres veces y aquí Cristo le pregunta tres veces, ¿me amas? Y de una manera, le dolió porque
le hizo recordar. su infidelidad, su cobardía,
etcétera, su falta de fe. Pero también yo creo que es muy
interesante porque cuando Pedro estaba más fuerte es cuando era
más débil. Y dice, ¿cómo está eso, hermano? Estaba más fuerte cuando estaba
débil, porque Cristo dijo, tú estás listo para ser pescador
de hombre. Así yo, yo te voy a hacer un
pescador de hombre. ¿Y cuándo fue? Cuando él dijo,
señor, yo soy hombre pecador. Entonces, él vio qué tan mal
estaba él, qué tan necesitado necesitaba la salvación y la
gracia de Dios en su vida. Y estando así es cuando era su
mejor punto para predicar. Hermanos, cuando nosotros pensamos
que ya estamos mejorando, que ahora sí soy bueno, es cuando
dejamos de depender de Dios y así no podemos predicar, así no podemos
ser testigos. Entonces aquí cuando le preguntó
la tercera vez le hizo recordar, gracias, le hizo recordar de cuánto necesita el Señor.
Y al ministrar y ayudar a las personas pues vemos muchas necesidades,
pero que nunca nos vaya a pasar por la mente, yo soy mejor que
ellos. Yo sí que nunca nos vaya a pasar
por la mente. Empiezas a hacer lo que dijo
Cristo que no deberíamos. Ver La pequeñez en el ojo del
otro cuando nosotros tenemos una viga. Es muy importante. Pero la otra razón es porque
las primeras veces que Cristo le preguntó que se le amaba,
él ocupaba la palabra ágape. Me amas con el amor de Dios,
me ágape. la primera vez. La segunda vez,
Pedro, ¿me agape, me amas? Es el verbo agapao. Pero la tercera
vez lo cambió y bajó el nivel de la palabra. Y digo, Pedro,
¿me fileo? De la palabra Filadelfia, ¿no?
Amor fraternal. Y Pedro se puso triste. Se puso
triste porque Y hermanos, lo que yo puedo decirles personalmente de mi vida, no
siempre tengo la confianza de decirte en cualquier momento
dado, mi amor para el Señor es hasta arriba. No siempre. Quisiera
decírselos y lo anhelo. Pero por decirlo así, mi carne
me traiciona en cualquier momento. El que piense que está firme,
mira que no cae. Pero lo que es hermoso es que
el Señor no nos desecha, sino que nos invita a amarlo
más. No creo que ninguna persona se
enoje al decir a confesar delante de ustedes todos los días puede
aprender a amar a Jenny más? Eso les causa molestia? No, es
una verdad. Pero hermanos, es lo mismo en
las cosas espirituales. Siempre podemos amar al Señor
más. Siempre podemos confiar más,
amarlo más y entregarnos más. Pero qué nos dice el Señor? Nos dice, quieres amarme más? Sí, señor. Entonces te pido que
lo muestras con obras. ¿Cómo, Señor? Dime. Dime. Y Él dice, apacienta mis ovejas. ¿Queremos mostrar a Dios que
en verdad lo amamos? Dediquémonos a la iglesia. A las personas que faltan por
escuchar el Evangelio. Pablo dijo, yo sufro penalidades
por amor de los escogidos. Él amaba la iglesia presente
y los que todavía faltaban por creer. Pero también hay muchos
que ya se han convertido y necesitan, todos necesitamos. Si pudieran
escuchar mis conversaciones con mi esposa en este último mes, He estado más desanimado, yo
creo que por años, por años. Muy desanimado a veces. Pero lo que podemos ver aquí
es que todos nos somos necesitados. Y lo he escuchado muchas veces. Hermano, es que estoy desanimado
y nadie viene a verme. Y me duele decirlo, pero ¿cómo
podemos pedir algo que nosotros no damos? ¿Cómo podemos esperar que todos vengan a verme cuando
nosotros no estamos dispuestos? Y aún cuando nosotros estamos
visitando a algunos y aún así nadie nos visita, no lo hacemos
porque alguien me visitó. No regreso así, ya estoy diciendo,
ya no quiero reunirme. No me reúno porque otros me visiten.
¿Por qué me reúno? Porque amo al Señor. Si vienen
a verme, no vienen a verme. ¿Y a qué voy? Es que voy Yo creo
que mi hermano me estudia porque voy y no aprendo nada. ¿Saben
qué? Yo no voy a la iglesia para aprender
algo nuevo. Yo voy a la iglesia para escuchar
la voz de Dios, a mi vida, para ser exhortado, alimentado, y
si todo lo que se dice Es algo que ya conozco, gloria a Dios.
Porque aún lo que conozco tengo que mantenerme firme. Porque
ni hago todo lo que ya conozco. Y como ustedes saben, tenemos
que escucharlo mil veces. Como cualquiera de mis hijos,
les digo mil veces, recoge eso, ya te dije de la basura. Ah,
yo? Sí, pues ya tiene tres años que
te digo. Pero somos iguales. Tenemos que escuchar muchas veces
lo mismo para que nos caiga el 20. Entonces, hermanos, veamos Lo que dice la palabra del Señor,
aquí en el verso 17. Todos juntos, voy a leer la primera
parte y ustedes empiezan donde dice, Señor, tú lo sabes todo.
Le dijo la tercera vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro
se entristeció. de que le dijese la tercera vez,
me amas? Y le respondió, señor, tú lo
sabes todo. Tú sabes que te amo. Jesús le
dijo, apacienta mis ovejas. Hagámoslo hermanos, para la gloria
de Dios y para la edificación de la iglesia. Señor, te damos
gracias. Gracias por tu palabra. Gracias
por, porque es pan del cielo. que descendió es alimento para
las ovejas. Señor, gracias. Edifica tu iglesia. Gracias porque tu hijo amado
dijo, edificaré mi iglesia. Y gracias porque nos quieres
usar como instrumentos limpios, vasos de honra, útiles al Señor. apartados del mal y poderosos
en manos del poderoso gigante. Gracias, Señor, porque amas a
la iglesia tanto que enviaste a tu hijo amado para derramar
su sangre por ella. Ayúdenos también a dedicarnos
a amar la iglesia y entregar nuestra vida por ella. porque
es pueblo de Dios. Y ciudad viva y santa. Gracias. Úsanos, lo pedimos. Ayúdanos a ser mejores pescadores
de hombres. Enséñanos. Y Señor, rogamos que
podamos discipular y enseñar los unos a los otros como nos
has pedido. Ayúdanos a ser fieles, Señor.
Lo pedimos en el nombre glorioso de la cabeza de la iglesia y
el que vino al mundo para salvar a pecadores. Gracias, Señor. En el nombre dulce e incomparable
de Cristo Jesús. Amén.
¿Amo a la Iglesia?
El llamado, negación, restauración e llamado a Pedro para entregarse al evangelismo y cuidado de las ovejas de Cristo, la iglesia del Señor.
| Sermon ID | 62922920264977 |
| Duration | 51:08 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | John 21:1-19; Luke 5:1-11 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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