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Demos atención ahora a la lectura
de la palabra del señor Marcos 2, comenzando con el versículo
23. Aconteció que al pasar él por
los sembrados un día de reposo, sus discípulos andando comenzaron
a arrancar espigas. Entonces los fariseos le dijeron,
mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? Pero él les dijo, nunca leísteis
lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él
y los que con él estaban, como entró en la casa de Dios, siendo
aviatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición,
de los cuales no es lícito comer, sino sólo, sino a los sacerdotes. Y aún dio a los que con él estaban,
también les dijo, El día de reposo fue hecho por causa del hombre,
y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el
Hijo del hombre es Señor aún del día de reposo. Amén. Hasta ahí la lectura de la Palabra
del Señor. Vamos a pedir otra vez su ayuda
en oración. Nuestro Dios y Padre te pedimos
que nos permitas recibir esta porción de tu palabra también.
Que veamos tu provisión, tu bendición, tu cuidado de nosotros y que
también veamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo para así entender
tu ley, obedecer tu ley, y no malinterpretar tu ley, ni usar
tu ley como arma para atacar a los demás. Ayúdanos más bien,
oh Señor, a verlo como algo que procede de la mano del corazón
de nuestro Señor Jesucristo, algo que es para nuestro bien,
y de esa manera gozosamente obedecer lo que Él nos manda. Pues es
en su nombre que te lo pedimos. El cuarto mandamiento es acuérdate
del día de reposo para santificar. Y es un mandamiento que en el
Antiguo Testamento se rompió repetidamente, una y otra vez,
una y otra vez. Encontramos a los israelitas
violando el cuarto mandamiento. En el Nuevo Testamento también
encontramos que se rompía, pero de una manera distinta. Ahora, el cuarto mandamiento
viene en Éxodo, ¿verdad? Éxodo 20, donde están los diez
mandamientos. Y tenemos el mandamiento de no
tener dioses ajenos delante del Señor de Jehová. Tenemos el mandamiento
de no hacer imágenes. Tenemos el mandamiento de no
tomar el nombre de nuestro Dios en mano. Y luego tenemos el mandamiento
de acordarnos del día de reposo. O sea, que para su pueblo Dios
dio Un día que se debía apartar, en el cual no trabajaban, seguían
el ejemplo de Dios, ¿verdad? Se acuerdan en la creación, que
el primer día de la semana Dios trabajó, el segundo, tercer,
cuarto, quinto, sexto día, todos esos días trabajó. ¿Pero qué
hizo el séptimo día? descansó de su obra, bendijo
el día de reposo, lo santificó y lo dio a Adán y Eva en ese
entonces, ¿verdad? Porque no había otra gente. Pero
lo dio a ellos y a toda su posteridad como una bendición, como un día
que se puede apartar para descansar y nadie nos puede criticar si
estamos descansando. ¿Por qué? Porque estamos obedeciendo
al Señor. Entonces no es falta de diligencia,
verdad, si descansamos en ese día, sino es obediencia al Señor. Pero cuando leemos la Biblia,
encontramos que este mandamiento se ha violado más de lo que se
ha guardado. Pero como dije, de formas distintas. En el Antiguo Testamento, ¿cómo
es que violaban? ¿Cómo es que rompían este mandamiento? Bueno, durante la vida de Moisés
mismo, quien recibió este mandamiento, quien lo escuchó pronunciado,
¿verdad?, en la viva voz del Señor desde la montaña, se violó
porque hubo un momento en el libro de Números, ¿verdad?, cuando
uno de los israelitas salió a recoger leña el día de reposo, y tuvieron
que apedrearlo, tuvieron que matarlo por quebrantar la ley
de Dios. Entonces, en el Antiguo Testamento,
la manera característica de violar este mandamiento era, en efecto,
olvidarse del mandamiento, era comportarse como si el mandamiento
no existiera. O escuchen la manera en que el
profeta Ezequiel demuestra la maldad de Israel en torno al
cuarto mandamiento, cuando dice Ezequiel 20, comenzando con el
versículo 12. Dios está hablando por medio
del profeta, ¿verdad? Y dice, y les di también mis
días de reposo para que fuesen por señal entre mí y ellos, para
que supiesen que yo soy Jehová que los santifico. mas se reveló
contra mí la casa de Israel en el desierto. No anduvieron en
mis estatutos, desecharon mis decretos, por los cuales el hombre
que los cumpliere vivirá, y mis días de reposo profanaron en
gran manera. Dije, por tanto, que derramaría
sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos. ¿Qué hacían? Pues actuaban, se comportaban
como si el día de reposo fuera como cualquier otro día de la
semana. Si les daba la gana trabajar, trabajaban. Si les daba la gana
hacer lo que sea, lo hacían. En vez de apartar el día para
descansar, para buscar al Señor, lo trataban, trataban el día
de reposo como si fuera lunes o miércoles, ¿verdad? Lo cual
no estaba bien. Aún después del exilio. Porque
a lo mejor se acuerdan en la historia de Israel, ¿verdad?
Que después de muchos años, después de varios siglos, el Señor llevó
a su pueblo en cautiverio y pasaron 70 años exiliados en Babilonia. ¿Alguna vez se han preguntado
por qué 70 años? pues Dios nos da la respuesta, les dice, van
a estar exiliados por 70 años mientras la tierra goza de sus
días de reposo. O sea, debían apartar un día
de cada siete para el Señor, pero también debían de apartar
un año cada siete años, que se conocía como el año sabático,
en el cual descansaban la tierra. Y en 490 años de vivir en la
tierra, Israel no lo hizo ni una sola vez. Y esa es la base
matemática, por decirlo así, ¿verdad? ¿De por qué 70 años
exiliados? Pues porque la tierra iba a disfrutar
de sus años de descanso que los israelitas no le habían dado. Entonces fueron exiliados y luego
el señor los restauró. Y aún después de que fueron restaurados,
bajo el gobernador Neemías, había gente que salía a vender los
días de reposo. Y Neemías tuvo que poner alevitas
para guardar y les arrancó el pelo de la barba a algunos de
ellos y les dijo que les iba a encarcelar si lo volvían a
hacer. Tan seriamente Neemías tomaba
esta pregunta del día de reposo. O aprendemos del profeta Amos
también, que aunque había momentos en que más o menos observaban
el día de reposo, pero no lo hacían de corazón. Decían, ay,
qué pesado, ¿cuándo va a pasar el día de reposo y puedo regresar
a vender y comprar y ganar dinero? Les chocaba tomar un día a la
semana para no ganar dinero, sino para buscar al Señor. Bueno, entonces en el Antiguo
Testamento, ¿cómo se quebrantaba el Cuarto Mandamiento? Pues se
quebrantaba porque lo hacían a un lado. No le daban importancia. Pero
en el Nuevo Testamento hay una manera distinta en que se quebrantaba
el Cuarto Mandamiento. y se quebrantaba por aquellos
que decían ser muy adictos de guardarlo. Se quebrantaba por
los fariseos, porque ellos habían elaborado todo un sistema de
reglas, ¿verdad? Entonces distinguían que uno
podía cargar algo del tamaño o del peso de un olivo. Pero
si uno cargaba algo que pesaba lo mismo o más que un huevo,
eso ya era trabajar. me dían cuántos pasos puedo dar
el día de reposo. Y si doy un paso adicional, ya
trabajé, ya quebré el cuarto mandamiento. Y entonces, si en
el Antiguo Testamento lo rompían por no ponerle caso, en el Nuevo
Testamento lo quebrantaban de otra manera, lo quebrantaban
haciéndolo una carga pésima, una carga intolerable. Representaban
la ley de Dios como si fuera algo para nuestra destrucción,
como si fuera casi una trampa, ¿verdad? Que Dios pone todas
estas reglas y a ver si podemos evitar violar alguna de ellas. Y no era así desde el principio,
¿verdad? No era la intención de Dios que
estuviéramos preocupados. ¿Puedo levantar esto o es muy
pesado? Bueno, si este libro está bien,
¿qué tal este que es más grande, verdad? A lo mejor ya estoy trabajando
porque alcé este libro. Dios no quiere que pasemos nuestros
domingos en ese estado mental de preocupación, ¿verdad? Si
no quiere que apartemos un día para Él, que lo busquemos con
gozo, que nos esforcemos en buscarlo a Él, en servir a nuestros hermanos,
que tomemos tiempo. para descansar. Pues hay un ejemplo
muy claro de cómo violaban el cuarto mandamiento en el Nuevo
Testamento en Lucas capítulo 13. Ahí encontramos que el Señor
Jesucristo estaba en una sinagoga en un día de reposo y había una
mujer que por 18 años estaba enferma, encorvada, no se podía
levantar, no se podía enderezar bien. Y el Señor Jesucristo la
sanó. Y el presidente, el líder de
la sinagoga, el principal, como dice el versículo 14, dijo a
la gente, hay seis días en que pueden venir y ser sanados. En
efecto, diciéndolos, no se vayan a sanar el día de reposo, no
se vayan a sanar un sábado. ¿Qué entendía él del propósito
de Dios en darnos un día de descanso? ¿Dios por qué nos manda guardar
el día de reposo? ¿Para nuestra destrucción? ¿Para
que suframos? Es para nuestro bien, es para
nuestro beneficio. Y entonces que este señor, el
principal de la sinagoga, diga, ¡Ay no, sean sanados! ¡Sean librados
de sus enfermedades y aflicciones! Pues para él de domingo a viernes,
¿verdad? Pero sábado no. ¡Qué locura,
verdad! ¡Qué necedad! ¡Qué perversidad
de ánimo, de corazón! No es lo que Dios diseñaba. Y entonces, en el Nuevo Testamento,
varias veces encontramos al Señor Jesucristo en conflicto con los
fariseos, escribas, etc. ¿Por qué? Porque ellos le acusaban
a Él, o a sus discípulos, o a la gente que Él sanaba, de violar
el Cuarto Mandamiento. Y claro, no era cierto, ¿verdad?
El Señor Jesucristo nunca rompe la ley de Dios. Al contrario,
su práctica, su conducta, es como un comentario acerca de
lo que verdaderamente significa la ley de Dios. Y es lo que encontramos
en nuestro pasaje para esta tarde, ¿verdad? Encontramos que un día
de reposo el Señor Jesucristo y sus discípulos estaban fuera
caminando, y no estaban fuera caminando más de la distancia
permitida, pero estaban atravesando por los sembrados. Y a los discípulos
les dio hambre, y comenzaron a arrancar espigas. Ahora, si
nosotros comenzáramos a hacer eso, quizás la pregunta sería,
oye, esas espigas no te pertenecen, son de otra persona, ¿cómo los
estás arrancando, verdad? Pero, No era quebrantamiento
de la ley del Señor porque Dios ya había dicho esto en Deuteronomio
23, 25. O sea, si estamos pasando por Pues aquí por los campos, ¿verdad?,
donde hay almendras. Si nos tomamos una almendra para
comer nomás, no es gran cosa. Pero si entramos para tirar todas
las almendras de un árbol y llevarlas, pues ahí ya nos pasamos, ¿verdad?
Ahí ya estamos robando. Entonces los discípulos no estaban
haciendo nada en contra de la ley de Dios. Simplemente estaban
satisfaciendo un poquito su hambre al caminar. Pero fueron criticados
por esto, por los fariseos que le dicen, mira, ¿por qué hacen
el día de reposo lo que no es lícito? No lo estaban diciendo
con cuestión de, ¿se están robando algo? Estaban diciendo, no lo
pueden hacer. porque es el día del reposo,
no están descansando. Bueno, por un lado, los fariseos
tenían cierta razón en que Dios había mandado a su pueblo que
aún en los tiempos más presionados de la agricultura, aún en la
arada y en la ciega, como dice Éxodo 34, 21, que no debían trabajar.
Pero, A poco agarrar dos o tres espigas
y meterlos a la boca es trabajo. De acuerdo al sentido común,
no lo es, ¿verdad? Pero los fariseos en su legalismo
habían perdido totalmente de vista el sentido común. Bueno,
todo eso es como trasfondo a nuestro texto, ¿verdad? Y es importante
para poder aprender lo que Dios tiene para nosotros aquí. Entonces, aquí está el escenario,
¿verdad? El Señor Jesucristo y sus discípulos atraviesan por
los sembrados. Los discípulos agarran un poquitito
de comida y los fariseos critican. Y la manera en que el Señor Jesucristo
responde es muy interesante. Vamos a dividir esto en tres
porciones. Vamos a hablar de David y el
día de reposo. Vamos a hablar del ser humano
y el día de reposo y vamos a hablar del Señor Jesucristo y el día
de reposo. Bueno, en primer lugar tenemos
que hablar de David y el día de reposo. ¿Por qué? Por la manera
en que el Señor Jesucristo le responde. Jesús les dijo... Ay, perdón, me fijé en el versículo
equivocado. Él les dijo, nunca leyeron lo
que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y los que
con él estaban, y les habla de cómo David y sus hombres comieron
los panes de la proposición. Bueno, aquí hay que notar que
el Señor Jesucristo rebate y hasta, en cierto sentido, como que los
regaña un poquito, ¿verdad? Estamos hablando de los fariseos.
Eran personas que sentían mucho orgullo por su dedicación y esfuerzo
en el estudio de la Palabra de Dios. Cuando les dicen, nunca
han leído, pues por supuesto que sí lo habían leído. Lo habían
leído muchas veces. Pero es como decir, ¿cómo es
que no entendieron? O sea, si se dedican tanto a
estudiar y a leer, ¿cómo es que no saben nada? Pero su respuesta
podría parecer un poquito raro para nosotros, porque sus discípulos
fueron criticados por quebrantar el día del reposo, y responde
con, David comió los panes de la proposición. Pues la una cosa,
¿qué tiene que ver con la otra? ¿Cuál es la conexión entre ellos? Aquí el Señor Jesucristo está
aludiendo a un relato que tenemos en 1 Samuel 21. Fue un momento en que David tuvo
que escaparse de la corte del rey Saúl porque Saúl lo quería
matar. Salió con prisa y no llevó comida
ni nada así para él ni para los hombres que lo acompañaron. Entonces
vino a donde estaba el arca del pacto de Jehová, donde estaba
el sacerdote. Ahora, aquí de paso una nota
breve. En primera de Samuel encontramos
que el nombre del sacerdote era Aimelec, y aquí el Señor Jesucristo
habla del sacerdote Aviatar. ¿Será que el Señor Jesucristo
se confundió por el nombre del sacerdote? Pues no, ¿verdad?
Porque el Señor Jesucristo no se confunde. Lo que pasa es que
poco después, Aimelec murió y su hijo Aviatar se volvió sumo sacerdote
y sirvió a David por toda la vida de David. Entonces el Señor
Jesucristo apela a ese nombre como diciendo, en los días de
esta persona que era mejor conocido, verdad, más eminente que su padre
Aimelec. bueno y en ese entonces David
viene con los sacerdotes y les pide que si no tienen comida
y el sacerdote le dice pues la única comida que tenemos son
los panes de la proposición ahora es muy posible que haya sido
un día de reposo un sábado porque semanalmente se retiraban 12
panes que habían sido puestos sobre una mesa de oro delante
del señor y se ponía panes nuevos, recién salidos del horno. Lo
más probable, no estamos 100% seguros, pero lo más probable
es que cambiaban los panes de la proposición un día del reposo. ¿Y cuándo llega David? Pues cuando
apenas han retirado a unos, pero todavía no acaban con ellos,
y los retiraron porque acaban de poner panes nuevos. Entonces
para David y para sus hombres hay doce panes de la proposición
para comer. Y el sacerdote se los da. ¿Eso
qué tiene que ver con romper el día de reposo? Bueno, según
los fariseos, ¿verdad? No era una verdadera violación,
pero ellos así lo veían. ¿Qué tienen que ver? Pues es
este principio breve, que las ceremonias siempre dan lugar
a la necesidad. El hambre, la necesidad de comer,
es una necesidad verdaderamente humana, y si tenemos que escoger
entre alimentar a una persona que está en condiciones graves,
o tenemos que escoger en cumplir con algún rito, pues vamos a
alimentar a la persona, porque la ley de Dios se da para el
bien. del hombre, no para su destrucción. Entonces, el ejemplo de David
demuestra que, aunque no era lícito para él y sus hombres,
en circunstancias normales, comer el pan de la proposición, cuando
había una necesidad, lo lícito, y es un término técnico, ¿verdad?,
que habla de lo que es conforme a la ley, y más explícitamente,
conforme a la ley ceremonial. Pues lo que pertenece a la ley
ceremonial, uno puede variar de la regla en casos de necesidad. Pues lo mismo sigue siendo cierto
hasta ahorita. Normalmente los domingos nos
congregamos, ¿verdad? Y no queremos faltar a la iglesia.
Pero... supongamos en dado caso que uno
de los niños tiene que ir al hospital. ¿Llevamos al niño al
hospital o nos esperamos hasta que se acabe el servicio y luego
vamos? Pues depende de qué tan grave sea, ¿verdad? Pero si uno
de los niños se cayó afuera y está sangrando y inconsciente quizás,
¿verdad? Pues los llevamos, aunque implique
faltar al servicio. ¿Por qué? Porque la ceremonia
o el rito da lugar a la necesidad, a la emergencia. Eso fue cierto
con David y fue cierto en el Nuevo Testamento. Los discípulos
tienen hambre, pueden arrancar dos o tres espigas y comérselo.
No es gran cosa. Bueno, eso nos lleva entonces
al segundo punto, el ser humano y el día de reposo, que consiste
en el versículo 27, donde Cristo les dijo, el día de reposo fue
hecho por causa del hombre y no el hombre por causa del día de
reposo. Bueno, y aquí podemos recordar
más que nada, verdad, algunas cosas ya dichas y combinarlas. del libro de Macabeos, ¿Verdad?
Que no pertenece a la Biblia, pero es una obra histórica de
cierto valor. El primer libro de los Macabeos.
Escuchamos de un momento en la historia de Israel, cuando los
judíos estaban siendo atacados. Y lo pensaron, ¿Verdad? Y dijeron,
pues, Nos atacan el día de reposo, pero pelear, entrar en batalla
es trabajar. Dios prohíbe trabajar. Entonces
el día de reposo no vamos a batallar. Pues, ¿qué pasó? Pues vino el
enemigo y los mató a todos porque no alzaron armas, ¿verdad? Y
entonces lo volvieron a pensar y dijeron, pues Dios nos permite
batallar para defendernos el día de reposo, ¿verdad? Hasta
cierto punto uno puede admirar su compromiso, ¿verdad? O sea,
su entrega, están dispuestos a morir para no quebrantar el
cuarto mandamiento. Pero es una falta de sentido
común, es una falta de... interpretar bien la ley de Dios. Y el Señor Jesucristo nos muestra
que debemos de interpretar la ley de Dios con por lo menos
dos apoyos. O sea, tenemos el texto de la
ley, pero también tenemos la intención de la ley, y luego
tenemos los relatos de la Escritura que nos ayudan a aprender el
sentido común en interpretar la ley. Y entonces, los fariseos
critican a los discípulos, El Señor Jesucristo los defiende,
pero también demuestra que para interpretar bien la ley tenemos
que recordar su propósito y tenemos que apelar a toda la Biblia,
no solamente a porciones. Por eso cita el ejemplo de David,
y por eso aquí agrega El propósito de la ley. El día de reposo fue
hecho por causa del hombre y no el hombre por causa del día de
reposo. Ahora, vale la pena notar lo
que el Señor Jesucristo no dice. No dice, ay, el día de reposo
fue para el Antiguo Testamento. Aquí en el Nuevo Testamento no
se necesita. No dijo eso, ¿verdad? No dijo, ay no, mis discípulos
no necesitan apartar tiempo para Dios ni tiempo para descansar.
Ellos pueden trabajar a todo dar constantemente y no les afecta. Tampoco no dijo eso. Lo que sí
dijo es que el cuarto mandamiento, el día de reposo, es una bendición
para el hombre. Ya lo escuchamos, ¿verdad?, de
Génesis 2, que Dios reposó y bendijo este día. Lo podemos ver en Deuteronomio
5, donde se repite el cuarto mandamiento y se nos dice que
debemos observarlo para recordar que fuimos esclavos en la tierra
de Egipto y el Señor nos rescató. El día de reposo, el cuarto mandamiento,
nos da descanso para el cuerpo. También nos recuerda el descanso
que tenemos para el alma en la redención de Cristo. O a lo mejor
se acuerdan de Faraón, ¿verdad? Que cuando Moisés viene y les
dice, que permite ir al pueblo para que adoren al Señor. Él
dice, no, ¿quieren hacer esto porque son flojos? Les voy a
aumentar su carga de trabajo. Pues ya estaban agonizando bajo
una carga excesiva de trabajo. Y Faraón dice, no, ahora se los
voy a aumentar todavía más. Faraón no es misericordioso como
el Señor. Dios da descanso a su pueblo. Y es lo que el Señor Jesucristo
aquí afirma. No es que el día de reposo sea
más importante que el ser humano. El ser humano no fue creado para
honrar el día de reposo. Pero el día de reposo se dio
en la forma de un mandamiento para ayudar al ser humano. Y entonces, si inventamos un
montón de reglas, si convertimos a lo que Dios dio para descanso
en una carga, estamos violando la ley de Dios. al mismo momento
que estamos profesando honrar y guardarlo. Era lo que hacían
los fariseos. Y eso nos lleva, por último,
al el Señor Jesucristo y el día de reposo, porque en el versículo
veintiocho agrega esto más. El hijo del hombre es señor,
aún del día de reposo. Pues a lo mejor se acuerdan,
¿verdad? Que de Marcos dos Y el principio del capítulo, cuando
Jesús sana al paralítico, que también habla de sí mismo como
el hijo del hombre. Y el Hijo del Hombre es un título
con un aspecto doble. A veces en alusión a Ezequiel,
en alusión al Salmo 8, el Hijo del Hombre es un título que conlleva
la implicación, aquí hay un ser humano, ¿verdad? Aquí hay un
ser humano verdadero. Pero en alusión a Daniel capítulo
7, el título Hijo del Hombre refleja una figura divina, alguien
quien es Dios. Bueno, en Jesucristo esas dos
formas de usar el título se reúnen, ¿verdad? Se armonizan, porque
¿quién es nuestro Señor Jesucristo? Pues es Dios el Hijo, es también
el Hijo de María, es Dios y hombre, dos naturalezas distintas en
una sola persona para siempre. Y aquí usa este título para decir
que él también es el señor del sábado, el señor del día de reposo,
es el señor del descanso. Y hermanos, ahí hay tres cosas
que creo debemos aprender rápidamente. La primera cosa es que el Señor
Jesucristo es el ser humano perfecto, ¿verdad? Y Él es quien está en
una posición para interpretar bien la ley, para demostrar con
su ejemplo qué significa la obediencia a la ley de Dios. Él no está
en contra del cuarto mandamiento, pero nos recuerda su propósito
verdadero. La segunda cosa, ¿cuándo el Señor
Jesucristo se llama el Señor del día de reposo? Pues recordemos,
¿quién dio la ley? ¿Quién pronunció el cuarto mandamiento? Pues fue Dios mismo. ¿Quién puede
ser Señor de cualquiera de los mandamientos, sino solamente
Dios? El Señor Jesucristo, como el
ser humano, nos ejemplifica perfectamente lo que es la obediencia a la
ley. El Señor Jesucristo, como Dios, autoritariamente explica
y aplica esa ley a nosotros. Pero la tercera cosa es esta.
Cuando el Señor Jesucristo se llama el Señor del día de reposo,
debemos ver que el Señor Jesucristo es el Señor del descanso. ¿Qué dice en Mateo 11? Que vengan
a Él todos los que están cansados y cargados, ¿verdad? Los que
están agobiados y afligidos bajo el peso de sus pecados, bajo
el peso de sus problemas, bajo el peso de sus pruebas. ¿Y qué
dice? y hallarán descanso para sus almas. Hermanos, el Señor
Jesucristo es en quien obtenemos reposo. Y eso me lleva a observar
dos cosas. que van unidos ahí, ¿verdad?
Uno es que si no creemos, si no confiamos en el Señor Jesucristo,
no importa qué tan escrupulosos seamos de apartar todo el domingo
para el Señor. Si no creemos en el Señor Jesucristo,
estamos quebrantando el cuarto mandamiento. Porque el cuarto
mandamiento trata de nuestro reposo, y nuestro reposo está
en Cristo. Pero la segunda observación es
entonces, si necesito reposar en Cristo, si hallo mi descanso
en Él, ¿a poco no es una bendición tener un día en siete apartado
para alimentar mi alma, para ser recordado de Cristo, para
unirme con su pueblo en adorarlo? En otras palabras, si yo no aprovecho
del domingo, si no aparto ese tiempo para el Señor, como que
estoy obstaculizando mi propio crecimiento. Estoy interfiriendo
con mi propio descanso. Estoy actuando como si yo fuera
el esclavo de Faraón y también Faraón mismo, y yo mismo me estoy
oprimiendo. Hermanos, es una tontería. ¿Por
qué me voy a oprimir yo mismo? Pero cuando no ocupamos domingo
para el Señor, pues en efecto es lo que estamos haciendo. Si
el Señor Jesucristo es el Señor del día de reposo, entonces pueden
ver la coherencia, pueden ver la hermosura de que antes El
día de reposo caía en el séptimo día de la semana, ¿verdad? En
sábado. ¿Por qué? Porque fue el día en que Dios
dejó su obra de la creación y descansó. Pero ahora, en el Nuevo Testamento,
el día de reposo se ha trasladado al domingo, al primer día de
la semana. ¿Por qué? porque es el día que
Jesucristo resucitó de entre los muertos. Es el día, se puede
decir, en que Él descansó de su obra de la redención que inauguró
la nueva creación que comenzó el nuevo mundo en que nosotros
vivimos, descansando en Él. Amén.
El Señor del descanso
Series Marcos
El Señor Jesucristo, como el Hijo del Hombre, interpreta y demuestra el verdadero sentido del cuarto mandamiento.
| Sermon ID | 62821338305619 |
| Duration | 32:56 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Mark 2:23-28 |
| Language | Spanish |
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