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Muy buenos días hermanos y amigos
que Dios nos bendiga en este hermoso día que el Señor nos
regala. Pues seamos bienvenidos una vez
más a este tiempo de lectura, meditación y oración. En este
día nos corresponde leer la epístola del apóstol Pablo a los filipenses. Es decir, que hoy iniciamos una
nueva lectura de un nuevo libro. En esta ocasión una epístola
como cada sábado. Así que yo le invito por favor
a que me acompañe en esta mañana a la lectura de dos capítulos
específicamente. Es el capítulo uno y el capítulo
dos. Así que sin pérdida de tiempo
vámonos a esa hermosa lectura de las epístolas paulinas. Nos dice así la palabra del Señor. Pablo y Timoteo, siervos de Cristo
Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos,
incluyendo a los obispos y diáconos, gracias, gracias a ustedes y
paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios siempre
que me acuerdo de ustedes. Pido siempre con gozo en cada
una de mis oraciones por todos ustedes, por su participación
en el Evangelio desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido
precisamente de esto, que el que comenzó en ustedes la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Es justo
que yo sienta esto acerca de todos ustedes porque los llevo
en el corazón, pues tanto en mis prisiones como en la defensa
y confirmación del Evangelio, todos ustedes son participantes
conmigo de la gracia, porque Dios me es testigo de cuánto
los añoro a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús. Y esto
pido en oración que el amor de ustedes abunde aún más y más
en conocimiento verdadero y en todo discernimiento a fin de
que escojan lo mejor para que sean puros e irreprensibles para
el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que es por
medio de Jesucristo para la gloria y alabanza de Dios. Quiero que sepan, hermanos, que
las circunstancias en que me he visto han redundado en un
mayor progreso del Evangelio, de tal manera que mis prisiones
por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia
pretoriana y a todos los demás. La mayoría de los hermanos, confiando
en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor
para hablar la Palabra de Dios sin temor. Algunos, a la verdad,
predican a Cristo aún por envidia y rivalidad, pero también otros
lo hacen de buena voluntad. Estos lo hacen por amor, sabiendo
que he sido designado para la defensa del Evangelio. Aquellos
proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad,
pensando causarme angustia en mis prisiones. ¿Entonces qué? Que de todas maneras, ya sea
fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado. Y en esto me regocijo,
sí, y me regocijaré. Porque sé que esto resultará
en mi liberación mediante las oraciones de ustedes y la provisión
del Espíritu de Jesucristo, conforme a mi anhelo y esperanza de que
en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aún ahora,
como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida
o por muerte. pues para mí el vivir es Cristo
y el morir es ganancia. Pero si el vivir en la carne,
esto significa para mí una labor fructífera, entonces no sé cuál
escoger. Porque de ambos lados me siento
apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo,
pues eso es mucho mejor. Sin embargo, continuar en la
carne es más necesario por causa de ustedes. Y convencido de esto,
sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para su progreso
y gozo en la fe, para que su profunda satisfacción por mí
abunde en Cristo Jesús a causa de mi visita otra vez a ustedes. solamente compórtense de una
manera digna del Evangelio de Cristo, de modo que, ya sea que
vaya a verlos o que permanezca ausente, pueda oír que ustedes
están firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del
Evangelio. de ninguna manera estén atemorizados
por sus adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos,
pero de salvación para ustedes, y esto de Dios. Porque a ustedes
se les ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en Él,
sino también sufrir por Él, teniendo el mismo conflicto que vieron
en mí y que ahora oyen que está en mí. Capítulo 2. Por tanto, si hay algún estímulo
en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión
del Espíritu, si algún afecto y compasión, hagan completo mi
gozo siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos
en Espíritu, dedicados a un mismo propósito. No hagan nada por
egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada
uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí
mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien
los intereses de los demás. Haya pues en ustedes esta actitud
que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma
de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de
siervo, haciéndose semejante a los hombres. y hallándose en
forma de hombre, se humilló él mismo, haciéndose obediente hasta
la muerte y muerte de cruz. por lo cual Dios también lo exaltó
hasta lo sumo y le confirió el nombre, que es sobre todo nombre,
para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y toda
lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios
Padre. Así que, amados míos, tal como
siempre han obedecido, no sólo en mi presencia, sino ahora mucho
más en mi ausencia, ocúpense en su salvación con temor y temblor,
porque Dios es quien obre en ustedes tanto el querer como
el hacer para su buena intención. Hagan todas las cosas sin murmuraciones
ni discusiones, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos
de Dios sin tacha, en medio de una generación torcida y perversa,
en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo. sosteniendo
firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo
para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano
ni habré trabajado en vano. Pero aunque yo sea derramado
como olivación sobre el sacrificio y servicio de su fe, me regocijo
y comparto mi gozo con todos ustedes. Y también ustedes, les
ruego, regocíjense de la misma manera y compartan su gozo conmigo. Pero espero en el Señor Jesús
enviarles pronto a Timoteo, a fin de que yo también sea alentado
al saber de la condición de ustedes. Pues a nadie más tengo del mismo
sentir y que esté sinceramente interesado en el bienestar de
ustedes. Porque todos buscan sus propios
intereses, no los de Cristo Jesús. Pero ustedes conocen los probados
méritos de Timoteo, que sirvió conmigo en la propagación del
Evangelio, como un hijo sirve a su padre. Por tanto, a este
espero enviárselo inmediatamente, tan pronto vea cómo van las cosas
conmigo. Y confío en el Señor que también
yo mismo iré pronto. Pero creí necesario enviarles
a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, quien también
es su mensajero y servidor para mis necesidades, porque él los
extrañaba a todos y estaba angustiado porque ustedes habían oído que
se había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo,
a punto de morir, pero Dios tuvo misericordia de él, y no sólo
de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre
tristeza. Así que lo he enviado con mayor
solicitud para que al verlo de nuevo se regocijen y yo esté
más tranquilo en cuanto a ustedes. Recíbanlo pues en el Señor con
todo gozo y tengan en alta estima a los que son como él, porque
estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando
su vida para completar lo que faltaba en el servicio de ustedes
hacia mí. esta ha sido la lectura del día
de hoy filipenses y sus capítulos 1 y 2 estamos iniciando esta
lectura de esta carta que es cortita y por lo que veo probablemente
no nos tome más de una semana más, valga la redundancia esta
lectura. Pero estas lecturas apostólicas
siempre tienen principios prácticos, enseñanzas prácticas para nuestras
vidas, porque estas epístolas resumen lo que es la doctrina
de la fe cristiana. estas doctrinas dan, vamos a
decir, vienen a ser como esa aclaración, esa luz de lo que son las grandes doctrinas
que están esparcidas en todas las escrituras y en las epístolas. Entonces, vemos allí cómo estas
se nos presentan de maneras prácticas, cómo nosotros vemos esas enseñanzas,
por ejemplo, del Antiguo Testamento, cómo tienen esa aplicabilidad
para el creyente del siglo XXI. Por eso me encantan las epístolas. todas especifican, todas mayoritariamente
las de Pablo porque son las que son más pero las epístolas paulinas,
las petrinas que son las de Pedro, Juaninas, Tejuán y las universales
que no, que están también allí dentro de las de Pedro, Juan,
Santiago, Hebreos, Judas que no fueron dirigidas a una comunidad
de fe específicamente a diferencia de las del apóstol Pablo que
si fueron dirigidas a iglesias locales por eso se le llaman
epístolas universales las de Pedro, Juan, Judas y Santiago
y Hebreos porque no fueron dirigidas a una comunidad específica, a
una iglesia local visible, mientras que todas las de Pablo sí fueron
dirigidas a iglesias específicas que existían en el siglo I. Muy
bien, entonces vamos a leer, vamos a considerar lo que son
los pensamientos para el culto personal y familiar. Comenzamos
con el capítulo uno. Nos dice así. Es fácil entrar
en el lugar de la oración sin pensar, siendo presa de las vanas
repeticiones. A veces luchamos con saber por
qué orar o qué forma debería tener nuestra oración. La oración
de Pablo en la sección de apertura de este capítulo nos ofrece un
modelo de oración bíblico. Oiga bien, la oración debe de
ser parte del ritmo de vida regular de un cristiano. La oración se
expresa en acción de gracias a Dios y en intercesiones por
otros. Pablo no solo hace una petición
general por bendiciones, sino que ora específicamente para
que Dios obre en la vida de los cristianos y los haga crecer
en amor para que sepan cómo vivir en el mundo. ¿Para qué vives? ¿Es la fama del nombre de Cristo
lo más importante para ti o lo es la comodidad y la vida fácil? La vida de Pablo estaba tan inmersa
en Cristo y el Evangelio que no quería otra cosa sino ver
el avance del Evangelio, incluso si eso significaba que otros
buscaran aumentar sus aflicciones. Cuando las circunstancias de
la vida se ponen difíciles, es fácil centrarse en uno mismo
y en cómo minimizar la incomodidad. Pero Pablo nos anima a permanecer
firmes y a vivir de una manera acorde con el Evangelio. Mediten esas palabras. Es tremendo,
mis hermanos, tremendo lo que podemos aprender de allí. Y si
se le escapó algo porque estaba hablando con alguien, entonces
dele para atrás al video. dele para atrás al video y oiga
de nuevo estas aplicaciones que tienen este capítulo 1 pero por
el momento vamos a seguir con el capítulo 2 Dice así, medita
en la maravilla de la encarnación del Hijo de Dios. Considera la
humillación de Cristo en su nacimiento, su vida y su muerte. Alaba a
Dios Padre por el don del Hijo de Dios, quien voluntariamente
se sometió a morir una muerte en la vergonzosa cruz para redimir
a pecadores indignos. Cristo merece nuestro todo. Considera los mandamientos en
los versos. Oiga bien, capítulo 2, versos
3 al 5, versos 12 al 16. Piensa en eso. Vuelva allí, a
esa lectura. Filipenses, capítulo 2, versos
3 al 5, capítulo 2, versos 12 al 16. Y piensa de manera práctica
en lo que te están llamando a hacer. ¿De qué manera Timoteo, como
lo vimos en los versos 19 al 24, y Epafrodito, que lo vimos
en los versos 25 al 30, modelan la obediencia a estos mandamientos? a lo que hemos visto en los versos
3 al 5 y 12 al 16. Queremos dejarle estas meditaciones
para que usted la considere, la analice, la saboree, la deguste,
vuelva a ella por favor y ore al Señor para que estas palabras
que hemos leído en estos dos capítulos sean también de edificación
y desafío para su vida. ¿Qué le parece? Yo voy a orar
en sentido general, pero como leíamos acá en esta porción,
en el correspondiente al capítulo 1, nuestras oraciones deben de
ser específicas. Y como yo no sé quién me está
viendo, quién está siguiendo esta transmisión, quién está
escuchando los audios, pues tengo que orar en sentido general.
Pero usted como creyente, si lo es, y si no lo es, pues la
invitación sigue abierta para que venga Cristo. Usted como
creyente debe de orar por peticiones específicas y acciones de gracias
específicas. Hay que aprender a tener esa
dinámica de la oración. No es solamente orar en sentido
general. No, cuando estamos a solas con
el Señor tenemos que ser específicos. Y sería muy bonito que usted
también pueda dedicar un momento a orar de manera específica por
estas lecturas diarias, para que Dios esté obrando en aquellos
que las están escuchando, para que Dios también traiga arrepentimiento
y fe en aquellos que aún no le han conocido, que no han conocido
al Señor. ¿Qué le parece? ¿Podría sacar
un tiempecito para orar de manera específica por esa petición? Ojalá lo pueda hacer. Oremos. gracias te damos señor en este
día por esta porción de las escrituras que tú nos concedes nos das el
privilegio de leer meditar en algunos principios que extraemos
de ella gracias te damos también por estos medios que tú nos has
dado para que tu palabra pueda correr pueda extenderse a todo
lugar donde haya la facilidad de tener internet y ser efectiva,
efectiva estas palabras también en aquellas vidas. Padre, queremos
suplicarte de una manera especial que tu gracia sea sobre nuestras
vidas. Al nosotros dedicar este tiempo
a la lectura de tu palabra, a este tiempo de oración, a este tiempo
de meditación, Suplicándote, Padre, de que así como nosotros
nos estamos esforzando en seguir estas lecturas, tú provoques
en nosotros ese deseo genuino de seguir alimentándonos de tu
palabra. Que tú provoques en nosotros
esas convicciones necesarias para que aquellas áreas de nuestras
vidas que no estén andando correctamente, nosotros podamos traerla a tus
pies, confesar nuestras culpas y pecados y poner de nuestra
parte para que nuestra vida sea transformada a la imagen y semejanza
de tu hijo amado Jesucristo. En tus manos nos disponemos,
nos ponemos, descansamos, Señor. Fortalece nuestras vidas hasta
el día de Cristo. Esto te lo pedimos, Señor, en
el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Bien, ha sido todo por el día
de hoy, mis hermanos. Que Dios se les bendiga, que
Dios se les guarde y nos veremos mañana, si Dios quiere. Que la
pasen bien.
176-Tiempo de lectura, meditación y oración (Filipenses 1 y 2)
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| Sermon ID | 624221945122872 |
| Duration | 20:37 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Philippians 1 |
| Language | Spanish |
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