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Buenas noches. Quiero decir que yo aprecio las
palabras que dio mi amigo y anciano, Butch Thomas. Y yo le aseguro
que nuestros 14 años aquí han sido una bendición para nosotros.
Nosotros somos los que nos sentimos bendecidos después de 14 años.
No estoy tan agradecido por mi esposa
fiel, porque sin una familia fiel, cualquier hombre que sirviera
a la iglesia, les podría decir rápidamente que no pudiéramos
servir bien si no tuviésemos una esposa fiel y unos niños
fieles. Soy bendecido por ellos y por usted. Es un gran gozo
poder servir en una iglesia donde las personas aman al Señor y
aman a Su Palabra y nos aman a nosotros y es una gran bendición
que nosotros nos subestimamos. Así que le damos gracias al Señor
por ustedes. Quiero pedirle por favor que
vaya al Evangelio de Lucas capítulo 6 de nuevo esta noche. Lucas
capítulo 6. Y empezamos viendo el sermón
que Jesús predicó en un llano, dice Lucas en el
Evangelio de Mateo. Se le refiere como el sermón
del monte. Y si yo estoy correcto al pensar
que este es el mismo sermón, entonces Pablo en medio de la
montaña, en medio de las colinas, ha encontrado un lugar lleno
y estaba predicando ahí. Como dije esta mañana, aun si
no es el mismo sermón que se dio a la misma ocasión, el tema
es el principio, donde él empieza es el mismo, donde termina es
el mismo. El grupo de pensamientos es el mismo y todos los puntos
que hace son los mismos, así que podemos encontrar información
adicional acerca de lo que él está diciendo aquí en la historia
de Mateo. Lucas capítulo 6, empezamos con
el verso 17. Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano.
Había una gran multitud de sus discípulos, una gran muchedumbre
del pueblo de toda Judea de Jerusalén y de la región costera de Tiro
y de Sidón, que habían ido para oírle y para ser sanados de sus
enfermedades, y los que eran atormentados por espíritus inmundos
eran curados. Y toda la multitud procuraba
tocarle porque de él salía un poder que a todos sanaba. Volviendo su vista hacia sus
discípulos, decía, «Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro
es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora
tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los
que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados sois cuando los
hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de
insultos y desechan vuestro nombre como malo por causa del hijo
del hombre. Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque aquí
vuestra recompensa es grande en el cielo. Pues sus padres
trataban de la misma manera a los profetas. Pero hay de vosotros
los ricos porque ya estáis recibiendo todo vuestro consuelo. Hay de
vosotros los que ahora estáis saciados, porque tendréis hambre. Hay de vosotros los que ahora
reís, porque os lamentaréis y lloraréis. Hay de vosotros cuando todos
los hombres hablen bien de vosotros, porque de la misma manera trataban
sus padres a los falsos profetas. Pidamore a nuestro Dios su bendición
en la Palabra esta noche. Nuestro Padre en el Cielo, yo
te doy gracias de nuevo por el gozo y el privilegio que es mío
de poder hablar acerca de tu Hijo, poder, Señor, dar a tu
pueblo La palabra que nos has dado a nosotros en las Escrituras,
Señor, yo estoy de acuerdo con mi hermano. Yo oro que tú tengas
cuidado sobre este tiempo, de tal manera que yo pueda manejar
tu palabra correctamente y entregarla de una manera que te agrade a
ti y que sea buena para tu iglesia. Así que, Señor, yo pido que me
fortalezcas para eso y que nos fortalezcas a todos mientras
que escuchamos, porque sabemos que la predicación es solo la
mitad de la ecuación. Tú quieres que seamos buenos
escuchadores, personas que solo mente no escuchan, sino que también
hacen tu palabra. Así que yo oro que esta noche
escuchemos sumisivamente, de una manera que estemos sometidos
a ti, que estemos listos para aprender y recibir de tu mano,
y estemos listos para caminar en las cosas que nos muestras.
Oramos por los perdidos en este cuarto y pedimos salvación. Nosotros
vamos a estar con mucho ánimo y te daremos gran alabanza si
las almas son traídas a la fe verdadera en Jesús. También oramos
por tu iglesia. Señor, sabemos que necesitamos
una limpieza continua cuando tu palabra sale. Buscaremos estas
cosas y te daremos gracias por lo que tú logres en esta hora.
Oramos en el nombre de Jesús. Amén. Lo que tenemos delante
de nosotros es un sermón que fue predicado por Jesús. Y es bueno que nosotros tengamos
solo un momento y que dejemos que eso entre nuestros corazones,
que lo que tenemos aquí es un sermón que fue dado por el Hijo
de Dios. que el Creador de este mundo,
el que nos dio vida a cada uno de nosotros y sostiene nuestra
existencia, la Segunda Persona del Dios Triuno, estaba de pie
en esta tierra en forma humana, habiendo tomado para sí una naturaleza
sin pecado, pero humana, y Dios estaba hablando sus palabras
a los hombres directamente. Él abre su boca y Él da la palabra de Dios. Usted no podría tener un tema
más pesado que con lo que él trata en este sermón. Dijimos
en esta mañana que si usted quiere saber de qué se trata este sermón,
vaya al final. Si es un buen predicador, al
final hay algo a lo que él está apuntando. Y nunca ha habido
un mejor predicador que Jesús, así que sin duda, él llegó a
su punto cuando llega al final de este sermón. En el capítulo
6, versos 46 al 49, El tema se vuelve claro. Jesús está predicando
acerca de la salvación y acerca de la ruina. Está predicando
de una manera que causa que los hombres le escuchen y crean en
Él y actúen sobre sus palabras. Y si usted le escucha a Él y
cree en Él y actúa en sus palabras, es como construir una casa que
tiene una fundación, de tal manera que cuando viene la tormenta
y el viento sopla, esa Casas permanece de pie, pero si usted
rechaza su palabra y no la escucha, si usted no va a confiar en Él,
si usted no construye su vida sobre las palabras de Él, entonces
algún día una tormenta vendrá y revelará cuál su fundación
realmente es y usted va a venir a una ruina. Escucha a Cristo, confíe en Cristo
y usted vivirá. Rechace a Cristo. Rehúse a Cristo
y usted vendrá a una ruina eterna. Sé que hay dos tipos de personas
que están siendo descritas en este sermón. Están las personas
bienaventuradas y aquellos que están bajo una maldición. Están condenados de parte de
Dios. Bienaventurados los pobres porque
vuestros es el reino de Dios. Bienaventurados los hambrientos
ahora porque ustedes serán satisfechos. Bienaventurados aquellos que
lloran porque ustedes reirán. Bienaventurados cuando las personas
te odian y te excluyen. Ellos son los bendecidos. Y luego
dice, ¡Ay de aquellos que son ricos! ¡Ay de aquellos que están
llenos! ¡Ay de aquellos que lean! ¡Ay de aquellos cuando todas
las personas hablan bien de ustedes! Son aquellos que están siendo
advertidos. Ustedes van en camino a la ruina. El mensaje que Jesús
está platicando aquí hace la pregunta, y nos hace examinarnos
a nosotros bajo la luz de esta pregunta. ¿Está usted entre los
bienaventurados o está usted entre los condenados? ¿Ha sido
usted realmente salvo? ¿Tiene usted una comunión verdadera
con Dios? ¿Conoce usted la gracia de la salvación, o usted está
todavía en sus pecados? ¿Está usted en esa condición
más favorable debido a la gracia de Dios o está usted en una condición
peligrosa debido al hecho de que usted todavía es un hombre
natural y usted está igual como fue nacido en este mundo y aún
no ha conocido la gracia salvadora de Dios? ¿En qué posición está
usted? Y lo que está siendo presentado
en este sermón es un estándar de justicia que no puede ser
producido en una vida si no es a través de la salvación. De
tal manera que cada uno de nosotros ha sido llamado a examinarnos
bajo la luz de lo que está siendo descrito aquí y preguntar, ¿Este
soy yo? ¿Soy yo la persona que está siendo
descrita por las bendiciones o soy yo la persona que está
siendo descrita por los AES o las condenaciones? Empezamos esta
mañana al tomar notas del hecho de que hay personas bendecidas
en esta época. Existen estas personas bendecidas
en este momento. Y esta condición de la bendición
está siendo manifestada. Está siendo evidente. Y la primera
manifestación de esta condición bendecida se encuentra en el
verso 20 cuando Jesús levanta sus ojos a sus discípulos y dice,
bienaventurados vosotros los pobres. Hablamos acerca del hecho
de que aunque a veces hay una correlación con la pobreza material
de una persona y su humildad, y por lo tanto la riqueza espiritual
en la que entran debido al hecho de que escuchan a Dios y creen
en Dios y confian en su Hijo, aunque eso es cierto, lo que
Jesús tiene en mente no está hablando acerca de una pobreza
material, sino que de una pobreza espiritual, como está dicho en
el Evangelio de Mateo, bienaventurados los que son pobres en espíritu. Una persona que reconoce que
en sí misma no hay ningún beneficio, que usted está quebrado espiritualmente.
Si usted está de pie delante de Dios basado en sus propios
méritos, no hay nada que le pueda hacer ganarse el cielo. No hay
ninguna razón que pueda encontrarse en usted que le va a ser aceptable
delante de Dios. Usted es un mendigo delante del
Señor en términos de justicia. No hay una justicia verdadera
en usted. Usted es pobre. No solamente
es un poquito pobre, sino que es un mendigo. Usted no tiene
nada en términos de cualquier cosa que le pudiera hacer ganar
a usted el cielo o ganarse a Dios. Y dijimos que solo es cuando
alguien reconoce su pobreza, en ese momento ellos clamarán
por la misericordia de Dios y su gracia, la cual se va a encontrar
en el Hijo de Dios. Esta noche empezamos con la segunda
característica de los bendecidos. Bendecidos, bienaventurados vosotros
los pobres, porque vuestros es el reino de Dios. Y luego dice,
bienaventurados los que ahora tenéis hambre. porque seráis saciados". Así como la pobreza que se mencionó
antes no era una pobreza física, sino una pobreza espiritual,
de la misma manera, la hambre que se menciona aquí no es una
hambre física, sino una hambre espiritual. Bienaventurada es
la persona que tiene hambre espiritualmente. porque el Señor los satisfacerá. Por supuesto, la pregunta es
¿hambre por qué? Cuando hablamos acerca de hambre espiritual,
¿qué tipo de hambre es esa? Lo que yo quiero que usted reconozca
mientras que nos movemos a través de estas bienaventuranzas es
que ellas se están construyendo una sobre la otra. ¿De qué se
trataba la pobreza? Se trataba de una falta de justicia,
¿cierto? Una falta de aquello que usted
necesita para poder estar de pie delante de Dios aceptado.
Una realización de que usted realmente es un pecador, de que
usted es un pecador en su corazón Y a lo máximo, no es que solamente
usted comete pecados, sino que usted es una persona pecaminosa.
Es su naturaleza. Es quien usted es. Así que dentro de usted existe
este reconocimiento de que si usted ha sido hecho pobre espiritualmente,
existe este reconocimiento de que usted necesita la justicia.
Usted no tiene lo que necesita para poder estar de pie delante
de Dios aceptado. Usted perdió la marca. Usted
se quedó corto del estándar. A usted le falta justicia. Así
que, ¿qué piensa usted? Que usted va a tener hambre.
Entonces va a tener hambre por la justicia que le falta. De
hecho, eso es lo que Mateo nos dice en Mateo 5 6. Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de justicia. Pues ellos serán saciados. Un escritor dice esto. Describe
a aquellos que tienen un deseo profundo y consumador para tener
aceptancia delante de Dios. Ellos quieren estar en una posición
correcta con Dios. Quieren una relación con Dios.
Quieren perdón. Quieren que su pecado sea tratado. Quieren comunión con Dios. Quieren
una vida eterna. Ellos quieren una posición correcta
con el Señor. Este es el hambre del cual está
hablando Jesús. Si quiero parar y preguntarle
a usted, ¿es ese su caso o alguna vez ha sido ese su caso? ¿Tiene
usted hambre y sed? ¿Ha tenido hambre y sed por una
posición correcta delante de Dios? ¿Justicia de parte del
Señor? Se da cuenta que el primer tipo
de justicia de la cual tenemos que tener hambre es una justicia
imputada. ¿Qué quiere decir imputada? Quiere
decir una justicia que es dada a usted, que ha sido puesta en
su cuenta por parte de Dios. Es una justicia que es un regalo.
No, algo que usted ha logrado por sus propios esfuerzos. No
algo que usted ha recaudado por sí solo, pero algo que va a ser
dado a usted como un regalo de parte del Señor bajo la base
de la fe que usted tiene en su Hijo. Fe en el remedio de Dios
para sus pecados. Y luego Dios le da a usted como
un regalo la justicia, la justicia imputada. Pablo habla acerca
de esta justicia en Filipenses 3.7 cuando dice, Pero todo lo
que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por
amor de Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida
todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer
a Cristo Jesús mi Señor, por quien lo he perdido todo y lo
considero como basura a fin de ganar a Cristo. y ser hallado
en él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley,
sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios
sobre la base de la fe. La pregunta es si a usted le
falta la justicia que es necesaria para ser aceptado por Dios, ¿cómo
usted puede obtener esa justicia? El hombre pecaminoso respondió
esa pregunta diciendo, bueno, al tratar de ser una buena persona,
al tratar de ser religioso, al tratar de guardar la ley de Dios,
al tratar de obedecer la Biblia, al tratar de obedecer los 10
mandamientos, al vivir de acuerdo a las leyes que son esperadas
por las personas en estándares humanos, al estándar de mi propia
conciencia, al hacer a los otros como yo quisiera que me hicieran
a mí, hay una multitud de respuestas, pero todas realmente tienen la
misma respuesta, la cual es, yo voy a tratar de alguna manera
de ganarme la aceptación con Dios. Pablo reconoce qué tan
fútil eso es y qué tan imposible es cuando el Señor le trajo a
sus sentidos. Y ese currículum largo que tenía,
que algún día pensó que le recomendaba a él y le encomendaba a Dios,
él se dio cuenta que todo eso que él pensó que le pudiera poner
en una posición correcta delante de Dios, todo se sumaba a basura. Nada de lo que él tenía ahí era
aceptable. Así que él se desechó de esa
esperanza. y se aferró a otra esperanza. Esperanza basada en las promesas
de Dios. Esperanza basada en una oferta
de salvación que ha venido de Dios. Y eso quiere decir que
si nosotros apartamos nuestra vista de nosotros mismos y vemos
hacia el Hijo de Dios, quien vino del cielo y vivió una vida
sin pecado y murió en la cruz por los pecadores y fue levantado
entre los hombres, si vemos hacia Jesús bajo la base de la fe en
Él, Dios nos dará a nosotros la justicia que nosotros necesitamos
como un regalo. Nos declara como estar correctos
delante de él bajo la base de la fe, una gracia imputada. Usted
no sabe si usted tiene hambre hasta que usted reconoce que
está disponible para usted. Usted no va a estar hambriento
por ella hasta que usted reconoce que no hay ningún otro camino
o otra manera de llegar allí. De hecho, a Pablo le molesta
la condición perdida de sus hermanos judíos. Escuchar lo que dice
acerca de ellos en Romanos 10, hermanos, el deseo de mi corazón
y mi oración a Dios por ellos es para su salvación, porque
yo testifico a su favor de que tienen un celo de Dios, pero
no conforme a un pleno conocimiento. Escuche eso. ¿Reconoce usted
que usted puede tener una persona que tiene un celo por Dios, pero
que ellos están mal informados tienen un celo por Dios, pero
están operando en ignorancia, y se acerca de sus hermanos judíos
y ellos tienen un celo por Dios, pero no de acuerdo al conocimiento,
pues desconociendo la justicia de Dios, no teniendo un entendimiento
correcto de la justicia de Dios, y procurando establecer la suya
propia. No se sometieron a la justicia
de Dios, porque Cristo es el fin de la ley, para justicia
a todo aquel que cree. Si usted solo escucha a Dios,
usted va a descubrir que el camino a una posición correcta con Él
no es al guardar la ley, es a través de la fe en su Hijo. Así que
usted tiene que desecharse de su plan para poder lograr justicia
a través de guardar la ley y se tiene que someter. Es un tema
cerca de la obediencia y submisión y obediencia. Usted se tiene
que someter a la revelación de Dios, la cual es que usted es
un pecador incapaz de salvarse a sí mismo. Y Dios ha hecho todo
lo necesario para salvarle en su Hijo. Hijo. Usted debe retirar
su vista de sí mismo y aferrarse a su Hijo en fe si usted va a
ser salvo. El que tiene al Hijo de Dios
tiene vida. El que no tiene al Hijo de Dios
no tiene vida, sino la furia de Dios está sobre él. Trata
todo acerca de Jesús. ¿Qué va a hacer usted con el
Hijo de Dios? ¿Alguna vez ha visto eso? ¿Alguna
vez ha reconocido que usted no puede salvarse a sí mismo? De
tal manera que existe esta hambre, este deseo de tener una posición
correcta delante de Dios, no al guardar la ley, pero por virtud
de la fe en su Hijo. Entienda esto, y esto es cierto
con todas las cualidades que estamos viendo. Donde hay una
salvación verdadera, Estos pensamientos, estas perspectivas,
estos deseos, no solamente se muestran en el tiempo de la conversión.
Continúan operando en la vida que es bendecida. Continúan operando
en la vida donde existe la salvación. Hablamos acerca de la primera
de la que hablamos esta mañana, pobreza de espíritu. Eso se desapareció
después de la conversión. Se reconoce a sí mismo como ser
un pecador. Reconoce que usted no tiene ninguna justicia por
sí solo. Usted vio eso cuando usted fue convertido. Pero eso
dejó de ser. Y ahora que usted es un creyente,
¿acaso no es cierto que mientras que crecemos en nuestra fe en
Cristo, mientras que nosotros viajamos con Cristo, mientras
que caminamos con Cristo en esta tierra, nosotros continuamos
reconociendo de que nosotros, eso es nuestra carne, no hay
ninguna cosa buena. Como nos dijo nuestro Señor,
porque sin mí, ustedes no pueden hacer nada. Absolutamente nada. Esta noche,
si no es por Cristo, yo estoy destruido y deshecho. Si no es
por lo que Él ha construido en mi vida y está construyendo en
mi vida, no hay nada que es bueno en mí. Yo debo de continuar caminando
en un espíritu humilde, reconociendo quien yo realmente soy, si no
fuese por Jesús. Si yo voy a continuar caminando
con Cristo, y esto es lo que caracteriza a las personas que
continúan caminando con Cristo, se ven a ellos mismos bajo la
luz de la Palabra de Dios, de la misma manera. No solamente
existe este hambre y esta sed de ser puesto en una posición
correcta delante de Dios y querer justicia en ese sentido, sino
que después de haber recibido la justicia como un regalo a
través de la fe en Cristo, sabiendo que yo tengo una posición delante
de Dios que ahora está en Su Hijo. La evidencia de que yo
realmente he sido justificado y declarado correcto delante
de Dios es que ahora en mi vida existe este hambre y esta sed
continua de vivir una vida que realmente representa su justicia,
la justicia de Dios. Eso quiere decir que yo no solamente
quiero la justicia imputada, sino que quiero una justicia
impartida. Yo quiero la justicia de Dios que sea construida en
mi vida a través del Espíritu de Dios, la obra del Espíritu
de Dios. He sido salvo, y he sido salvo,
y seré salvo, y algún día seré salvo en términos de la glorificación,
y durante este tiempo de la santificación continua, ¿Qué es? Es un tiempo donde mi justicia
aumenta y el carácter de Dios está siendo construido en nuestras
vidas. Y esa es la justicia que Dios
nos da. Para decirlo simplemente, queremos vivir vidas que le agradan
a Él. Si usted realmente ha nacido
de nuevo, usted quiere agradar al Señor. Usted tiene hambre
y tiene sed por ese tipo de justicia también. 2 Timoteo 2.22 dice esto. Huye,
pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el
amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro.
Así que ustedes no son los únicos que están en la carrera, no son
los únicos que están persiguiendo estas cosas, con aquellos que
llaman al Señor de un corazón puro, con sus hermanos y hermanas,
junto con la familia de Dios. Huyan de las pasiones juveniles
y ustedes persiguen la justicia. Así que la justicia no es solo
algo que la persona bendecida recibe como un regalo, sino que
es algo también que la persona bendecida continúa persiguiendo. La justicia recibida por fe en
Cristo es un regalo y es perfecta. no puede ser mejorada, no se
le puede agregar nada, es la justicia de Dios, es la justicia
de Cristo. Si usted confía en el Hijo de
Dios para recibir vida, usted está de pie delante del Señor
vestido en la justicia de su Hijo, y es perfecta. No puede
estar en una posición más correcta con Dios que él estar en Cristo,
pero la justicia que está siendo perseguida por los creyentes
es una experiencia progresiva. Es Dios obrando en nosotros,
produciendo en nosotros. lo que le agrada a Él. En todos
los ámbitos de nuestra vida, nosotros tenemos hambre y sed
para pensar pensamientos que agradan a Dios. Tenemos hambre
y sed de tener actitudes que agradan a Dios. Tenemos hambre
y sed de usar palabras que agradan a Dios. Tenemos hambre y sed
de vivir vidas de nuestros cuerpos que le agradan a Dios. Nosotros
apuntamos hacia la justicia y tenemos hambre por ella. En el libro
de primera de Juan, cuando Juan describe a los creyentes, escucha
esta descripción de los creyentes, primera de Juan 3.22, y todo
lo que pedimos lo recibimos de él porque guardamos sus mandamientos
y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Esa es una descripción
general de un cristiano, alguien que guarda los mandamientos de
Dios, no perfectamente, pero como un patrón. Alguien que guarda
los mandamientos de Dios y hace lo que le agrada a él. O Philippenses
2.13 que dice esto, porque Dios es quien obra en vosotros, tanto
a querer como a hacer para su beneplácito. Dios está obrando
en su pueblo, dándonos el deseo y dándonos la habilidad. de hacer
lo que le agrada a Él. ¿No es maravilloso estar en la
mano del Señor? ¿No es maravilloso el haber sido salvo y tener al
Espíritu Santo viviendo en nuestras vidas? Porque si usted conoce
esa realidad, si usted es un verdadero creyente, usted sabe
lo que es. encontrar al Espíritu Santo moviendo deseos en usted
que, si no fuese por su presencia, se irían de nosotros. Usted sabe lo que es pasar por
un día y estar perdido en sus actitudes y en su corazón y en
sus pensamientos Y que en ese momento el Espíritu
Santo le traiga convicción y le recuerda y le traiga delante
del ojo de su mente cosas que le hacen regresar a un lugar
donde usted va a perseguir a Cristo con todo su corazón. Se da cuenta.
El Señor está obrando en nosotros. Él realmente está ahí, produciendo
los deseos y la habilidad de hacer lo que agrada a Dios. ¿Es usted uno de los bendecidos
o ha conocido esta pobreza de espíritu y un corazón quebrantado
a una humildad producida por el Espíritu de Dios y el Evangelio
de Dios, y de esa humildad y de ese reconocimiento de su quiebra
espiritual? ¿Ha existido esta hambre y esta
sed? por lo que le falta, por una
justicia que debe de ser dada a usted como un regalo para que
usted esté delante de Dios de una manera correcta, y por una
justicia que sea construida en su vida de tal manera que usted
haga lo que le agrada al Señor. Tenemos que movernos más allá
de lo teológico. Tenemos que movernos más allá de lo teórico. Y mientras que nos probamos a
nosotros mismos, tenemos que buscar las experiencias. Porque
usted puede definir esta hambre, y usted puede describir esta
hambre, y usted puede estudiar todos los matices y los aspectos
de esta hambre, pero todavía existe una gran pregunta que
solo podría ser respondida de esta manera, y la pregunta es
esta. ¿Está usted entre aquellos que tienen hambre? ¿Ha tenido
usted este tipo de hambre? ¿Se ha visto usted su necesidad
de tener una justicia perfecta y usted no la tiene? ¿Usted ha
visto su necesidad de una justicia extraña porque es la justicia
de Cristo y no es su propia justicia? ¿Usted ha tenido hambre de una
justicia que ha sido un regalo, una que usted no se lo va a ganar,
sino que va a ser recibida en la base de su fe en Cristo? ¿Y
luego tiene usted hambre en este momento de vivir una vida que
le agrada a Dios? tal manera que hacer su voluntad
se ha vuelto su deseo. Usted está poniendo su pecado
a morir en su vida. Usted se considera a sí mismo
muerto al pecado, muerto a sí mismo, pero usted está vivo para
Dios. Usted está consciente de la Palabra de Dios y usted está
sometido a la Palabra de Dios. Usted está buscando al Señor
a través de oración y estudio bíblico porque usted tiene hambre
de tener comunión con Él. Usted desea conocer a su Dios.
Usted desea conocer a su Salvador. Y usted lo conoce. Usted tiene
una comunión verdadera con Él. ¿Ese es usted? Usted dice que usted es un seguidor
de Cristo, pero ¿está siguiendo a Cristo cuando Él dice en Juan
8.29 que dice, Y el que me envió está conmigo, no me ha dejado
solo, porque yo siempre hago lo que le agrada? a Él. Esa es la vida de Jesús en esta
tierra, viviendo una vida que le agradaba a Su Padre. Si usted
es un seguidor de Cristo, entonces usted debe de estar intentando
vivir una vida que le agrada a Dios. Sabiendo que usted está
siendo aceptado en Dios a través de su Hijo, sin embargo, usted
quiere vivir una vida que le agrada Usted dice que usted es
la obra de Dios y si usted dice que usted ha sido salvo, usted
es una nueva creación y la obra de Dios. Hay evidencia de que
su obra, la obra de Dios, está continuando en su vida. Hebreos
13.20 dice, Y el Dios de paz que trajo que resucitó entre
los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas,
mediante la sangre del Pato Eterno, os haga aptos en toda obra buena
para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable
delante de Él, mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los
siglos de los siglos. Estas son dos partes de la imagen
de un creyente verdadero. Ellos han recibido la justicia
como un regalo, y ellos están persiguiendo la justicia como
su deseo. Ellos han recibido la justicia
de Cristo. Es final. Está terminada. Y están
de pie con esta justicia delante de Dios. Sin embargo, Dios está
obrando en ellos ahora, produciendo en ellos el deseo y la habilidad
de hacer lo que les agrada a Dios. ¿Ese es usted? Así que los bendecidos son los
pobres, espiritualmente pobres. Ellos ven su condición espiritual
como pobreza, y los bendecidos son aquellos los que tienen hambre,
hambre de lo que no tienen, hambre de lo que les falta, la justicia. Lo que nos lleva a la tercera
cosa que vemos cuando él dice esto, ¿bienaventurados
sois los que ahora lloráis porque reiréis? Si la pobreza es una de espíritu
y el hambre es una de justicia, ¿qué tipo de tristeza y de llanto
cree usted que es esta? ¿Qué tipo de tristeza es esta?
Es una tristeza acerca de lo que acabamos de hablar. Si usted
reconoce su pecado y usted desea la justicia, entonces, ¿qué cree
usted que va a quebrantar su corazón? que va a causar a una
persona que es verdaderamente bendecida, a un creyente que
va a causar a un creyente llorar, la presencia del pecado. Se da
cuenta donde está el pecado y la justicia no está. Le causa a alguien que es bendecido
llorar. Esto es decir, que esta persona
está triste acerca de todas estas cosas. Triste acerca de su condición
espiritual. Triste acerca de su falta de
justicia. Triste acerca de aquello que
está en su vida que está causando deshonra a Dios y desagrado a
Dios. No solamente hay un espíritu
humilde, como vimos en Isaías 66, no solamente hay un espíritu
humilde, hay un espíritu contrito, una contrición, una tristeza,
un luto. y se extiende aún más allá de
la tristeza sobre nuestro pecado personal empieza ahí. Dese cuenta de eso. Tome nota
de eso. Donde existe este verdadero llanto no empieza ahí afuera,
donde todos los demás están pecando. Siempre empieza aquí. Hay suficiente
razón para llorar en nuestras propias vidas. Empieza aquí.
Pero no termina allí. donde existe esta humildad, donde
existe esta hambre por la justicia, existe una tristeza acerca de
todo en este mundo, en esta edad presente, que está en guerra en contra
de Dios, aquello que deshonra a Dios, aquello que se revela
en contra de Dios. 2 Pedro 2 Mientras que Pedro está escribiendo,
el Espíritu de Dios está dando a través de Pedro este mensaje
acerca del juicio seguro de Dios. Es inescapable. Seguramente vendrá
en medio de esa discusión y nos dice algo acerca de Lot. Porque
nosotros no hubiéramos sabido si Él no nos lo hubiera dicho.
Escuche lo que dice. Porque Dios no perdonó a los
ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y
los entregó a fosos de tinieblas reservados para juicio. Si no
perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador
de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre
el mundo de los impíos. si condenó a la destrucción a
las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a ceniza, poniéndolas
de ejemplo para los que habría de vivir impiamente después,
si rescató al justo Lot. ¿Ha estudiado usted la vida de
Lot? ¿Justo en qué sentido? Bueno,
justo seguramente en el sentido de que él era un creyente. justo
en el sentido de que Dios le dio o reconoció justicia en él
bajo la base de la fe. Declaramos otra cosa, es justo
de otra manera. Si rescató a justo Lot, abrumado por la conducta
sensual de hombres libertinos, porque ese justo, por lo que
veía y oía mientras vivía entre ellos diariamente, sentía su
alma justa atormentada por sus hechos inicuos. ¿Entendió eso? Él está viviendo
en medio de una sociedad pecaminosa y malvada. y lo está atormentando. Ese hecho lo atormenta cuando
él ve, cuando él escucha las cosas que estos hombres hacen. Amado, ¿vivimos en un lugar malvado? ¿Vivimos en un tiempo malvado?
¿Vivimos en un mundo malvado? ¿Es más malvado que el mundo reconoce
que es? ¿Acaso le causa a usted dolor? ¿Se encuentra a usted mismo orando? Tu reino venga, Tu voluntad sea
hecha en la tierra, como está siendo hecha en el cielo. ¿Se
da cuenta donde existe esta bendición? Existe un amor por Dios, un amor
por Su honor, y todo lo que le causa deshonor a Dios que quebranta
el corazón Suyo, Su corazón, en Su vida y en la vida alrededor
de usted. Cuando empieza este lloro, este
llanto, empieza en la conversión. Ahí es donde empezamos la vida
cristiana. El evangelio vino a nosotros
y lo primero que hizo es que nos humilla. Usted puede pensar
que es una buena persona hasta que viene el evangelio y le informa
que no solamente usted no es bueno, sino que usted es malvado.
Malvado en sus raíces. Hay pobreza de espíritu. Hay
humildad. Y luego el Evangelio le informa
que como resultado usted no puede estar de pie delante de Dios
por sí solo. La justicia es requerida. Y mientras
que usted clama, ¿dónde puedo encontrar esta justicia? La respuesta
es en Jesús. Y si preguntamos qué es lo que
Jesús hizo para salvar a los pecadores, Él murió en una cruz
cruel, tomando sobre Sí un castigo que Él no se merecía para rescatarnos
a nosotros, un pueblo que se merecía ese castigo. Y cuando
el Espíritu Santo está haciendo Su obra salvadora en nuestros
corazones, ese mensaje no se recibe fríamente, callosamente,
impersonalmente. Ya no es que Jesús murió por
los pecadores. Cuando el Señor salva, usted
lo escucha de esta manera, Jesús murió por mí, por alguien como
yo. Y quebrante a su corazón. Cuando Pedro estaba predicando
en el día de Pentecostés en Hechos 2.36, sepa pues, con certeza,
a toda la casa de Israel que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto,
compungidos de corazón. Es una palabra vívida que se
traduce como cortar o traspasar. Estaban compungidos de su corazón,
atravesados en su corazón. Y dijeron a Pedro y a los demás
apóstoles, hermanos, ¿qué haremos? El Señor estaba obrando, salvando
a miles en ese día. Y cuando ellos escucharon el
Evangelio, atravesó sus corazones, penetró sus corazones. ¿No eran insensitivos? ¿No eran
fríos hacia el Evangelio? No. Entró y penetró su corazón. ¿Qué haremos? De hecho, la Biblia nos dice
acerca de la tristeza y de una de un luto que lleva a las personas
al arrepentimiento, según Corintios 7.10, porque la tristeza, que
es conforme a la voluntad de Dios, produce un arrepentimiento
que conduce a la salvación, sin dejar pesar. Pero la tristeza
del mundo produce muerte. Dos tipos de tristeza, ¿cierto?
Dos tipos de tristeza, especialmente cuando usted está siendo confrontado
con el pecado. Dos tipos de tristeza. Existe
el tipo de tristeza que produce el arrepentimiento que lleva
hacia la salvación, que es el arrepentimiento, yo me doy la
vuelta de mis pecados y de mis caminos hacia Dios, y es su verdad,
y es su hijo, y es su remedio. Yo me doy vuelta de mi camino
hacia el camino de Dios. Ese es el arrepentimiento. Es
una tristeza que lleva a alguien al arrepentimiento, y eso lleva
a la salvación. Hay otro tipo de tristeza, y
usted lo ve en Judas Iscariote. ¿Quién sabe que él ha traicionado
la sangre inocente pero él no ve a Jesús como el Hijo de Dios
y él entonces va y se deshace del dinero que tomó
y se suicida, se cuelga a sí mismo, se ahorca? Él está arrepentido,
hay tristeza, pero no hay fe en ese arrepentimiento. No hay
un arrepentimiento que viene de la fe y como resultado él
muere y perece. A propósito, ¿cuál es la tristeza
secular o del mundo? La Biblia dice, la tristeza del
mundo que produce muerte. ¿Qué es la tristeza del mundo?
Le doy una definición fácil aquí. Es cualquier tristeza que se
queda corto del arrepentimiento, que no lleva al arrepentimiento. Cualquier tristeza que no lleva
al arrepentimiento. Esa no es la obra del Espíritu
de Dios y puede o usar muchas máscaras. Las personas pueden
estar tristes porque las atraparon, o las descubrieron, o pueden
estar tristes por los efectos del pecado. Yo odio lo que esto
le ha hecho a mi vida, a mi familia y a mis hijos. Puede ser una
tristeza por cómo nosotros hemos decepcionado a las personas a
un nivel humano, en un nivel humano. Me rompe el corazón lo
que yo le he hecho a mi madre, me rompe el corazón lo que yo
le he hecho a mi esposo, a mi padre y en la vista de mis hijos. Puede ser una tristeza sobre
nuestra propia estupidez. Yo estoy Me arrepiento de que
he sido una persona tan estúpida, que he hecho las cosas que he
hecho. Puede ser ese tipo de tristeza. Puede ser una tristeza
por una vida que ha sido un desperdicio. He desperdiciado mi vida. Un auto-odio. Pero todas las cosas que acabo
de mencionar, una cosa, falta de ellas. me arrepiento de haber pecado
en contra de Dios, así que doy la vuelta y busco a Dios con
todo mi corazón y de una manera obediente bajo los términos de
Dios. Se da cuenta las personas que
son bendecidas, son las personas que claman y lloran con Dios
en el centro, con Cristo en el centro de su llanto. Las personas que están perdidas. Son las personas
que no lloran para nada y ellos tienen tristeza secular, tristeza
del mundo. Es una tristeza que está centrada
en el mundo. Está centrado en lo que yo he
hecho aquí en este mundo, en lo que he perdido aquí en este
mundo. Se trata acerca de mí mismo. Y así como yo acabo de decir
que la pobreza del Espíritu continúa después de la conversión, y un
hambre y una sed por la justicia continúa después de la conversión.
Así, este llanto continúa en las vidas de las personas donde
la salvación realmente existe. ¿Creyente, alguna vez se ha dejado
usted de arrepentir? ¿Cuántos creyentes hay aquí que
continúan arrepintiéndose? ¿No es eso lo que hacemos? ¿Acaso el Señor no nos muestra
nuestro pecado? ¿Acaso no nos causa tristeza? ¿Acaso no rompe nuestro corazón?
¿Acaso no nos lleva hacia Cristo, hacia Dios? ¿Acaso no nos lleva
a que nosotros nos deshagamos de ese pecado, para perseguir
a nuestro Salvador y caminar en sus caminos y en sus pasos
de acuerdo a Su Espíritu, de tal manera que nosotros vivamos
vidas que le agradan a Él? Vamos a parar ahí esta noche.
No hemos llegado a la cuarta de estas bienaventuradas y no
hemos hablado acerca de lo que se le promete a los bendecidos.
Llegaremos allí. Solo quiero preguntarle a usted
si le pertenece a este grupo. ¿Se ve usted perteneciendo a
este grupo? ¿Acaso esto lo ha descrito usted?
¿Conoce usted la pobreza del Espíritu? ¿Conoce usted la humildad
producida por el Señor en su palabra? ¿Tiene usted hambre
y sed por justicia? ¿Ha descansado usted en Cristo?
¿Ha confiado en usted en Cristo? ¿Y en este momento puede decir
que usted es alguien que está persiguiendo la justicia? Y el pecado en usted, y el pecado
que está alrededor de usted, ¿le rompe su corazón y le hace
a usted llorar? ¿Le mueve a usted a arrepentirse
y seguir a Cristo de una manera nueva y fresca? Esta es la salvación, y lo que
Cristo está haciendo en este sermón es que Él quiere que las
personas se despierten y se den cuenta acerca de cuál es su fundación,
en qué está usted construyendo. Pero escuche, y voy a parar con
esto. Usted puede construir una casa de religión en una fundación
falsa. Usted puede estar en esta iglesia
semana tras semana, y si usted no conoce a Jesús, algún día
esto va a ser expuesto. Cuando Él le dice a aquellos
que dicen, Señor, Señor, ¿no hemos nosotros predicado en tu
nombre? ¿He hecho muchas obras maravillosas en tu nombre? ¿He
hecho milagros en tu nombre? Y Él les dice a ellos, apartados
de mí, hacedores de maldad. Yo nunca
os conocí. Ustedes dicen que me conocían,
pero yo nunca les he llegado a conocer a ustedes. Que el Señor nos ayude a discernir
correctamente dónde estamos nosotros parados. Ponemos juntos Nuestro Padre en el cielo, te
damos gracias, Señor, por tus palabras que nos buscan y nos
prueban. Yo oro, Señor, que Tú nos otorgues
una habilidad de vernos a nosotros mismos correctamente. Oro por
cualquier persona en este cuarto que no tiene la vida, que ellos
puedan reconocer y que ellos puedan ver y poner su vista en
Jesús y que puedan ver a Tu Hijo y que ellos puedan vivir. Y oro
por cualquier persona, cualquier creyente aquí esta noche que
está viviendo una vida que va en contra de sus confesiones. Rompe sus corazones por su necedad
y su terquedad y su rebelión y tráelos a un lugar de arrepentimiento.
Haz que se arrepientan para que puedan ir a la vida. Pedimos
esto en el nombre de Jesús. Amén.
(Spanish) Los Bienaventurados o los Condenados Parte 2
| Sermon ID | 624122046503 |
| Duration | 46:52 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Language | Spanish |
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