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el Salmo 22, leyendo todo el
Salmo. Al músico principal sobre ajeletza,
Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi
salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de
día y no respondes. Y de noche no hay para mi reposo.
Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los libraste. Clamaron a ti, fueron librados,
confiaron en ti y no fueron avergonzados. Mas yo soy gusano y no hombre,
oprobio los hombres y despreciado el pueblo. Todos que me ven me
escarnecen. estira la boca, menea la cabeza,
diciendo, se encomendó a Jehová, librele a Él, sálvale, pues en
Él se complacía. Pero Tú eres el que me sacó del
vientre, el que me hizo estar confiado desde que estaba en
los pechos de mi madre. Sobre Ti fui echado desde antes
de nacer. Desde el vientre, mi madre, Tú
eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la
angustia está cerca. porque no hay quien ayude. Me
han rodeado muchos toros, fuertes toros de bazán me han cercado.
Abrieron sobre mí su boca como león rapaz y rugiente. He sido
derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron.
Mi corazón fue como cera, derretiéndose en medio de mis entrañas. Como
un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar,
y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han
rodeado, me ha acercado cuadría de malignos, horadaron mis manos
y mis pies. Contar puedo todos mis huesos.
Entre tanto ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí
mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, Jehová,
no te alejes. Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma, del
poder del perro mi vida. Salve la boca del león y líbrame
los cuernos de los búfalos. anunciaré tu nombre a mis hermanos,
en medio de la congregación te alabaré. Los que temes a Jehová,
alabarle, glorificarle descendencia toda de Jacob, y temerle vosotros
descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó
la aflicción del afligido, ni de él escondió su rostro, sino
que cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la
gran congregación. Mis votos pagaré delante de los
que le temen. Comerán los humildes y serán
saciados. Alabarán a Jehová a los que le
buscan. Vivirá vuestro corazón para siempre. se acordarán y
se volverán a Jehová todos los confines de la tierra y todas
las familias de las naciones adorarán delante de ti, porque
de Jehová es el reino y Él regirá las naciones. Comerán y adorarán
todos los poderosos de la tierra, se postrarán delante de Él todos
los que descienden la polvo, aun el que no puede conservar
la vida a su propia alma. La posteridad les servirá. Esto
será contado de Jehová hacia la postrera generación. Vendrán
y anunciarán su justicia. Al pueblo no nacido aún anunciarán
que Él hizo esto. Amén. Gracias a Dios por su palabra
y vamos a pedir a Él ahora que lo aplique en nuestros corazones.
Padre, te pedimos, Señor, que tú tomes ese salmo, ese salmo
de tu palabra, ese salmo tan lleno de ánimo, tan lleno de
realidad, tan lleno de tristeza y dolor. Y te pedimos, Señor,
que tú puedas aplicar a nosotros. Y ante todo, que podamos ver
a Cristo en ese salmo. Haz todo lo que pedimos en nuestros
corazones. Bendice la predicación en tu
santa palabra. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén. Nosotros sabemos que toda la
Biblia habla de Cristo. Él es el enfoque de la Biblia,
no nosotros. En el Nuevo Testamento es más
o menos fácil ver a Cristo en todo lugar. Pero a veces nos
cuesta más trabajo verle a él en el Antiguo Testamento. Y por
eso aquí en nuestra iglesia estudiamos los Dos Testamentos. A propósito,
hacemos estudios de los libros del Antiguo, así como en los
libros del Nuevo Testamento, porque creemos en lo que Cristo
hizo después de su resurrección, cuando habló con dos de sus discípulos
en el camino. Y dice en Lucas 24 que comenzando
desde Moisés, es decir, desde Génesis. Y siguiendo
por todos los profetas, todo el Antiguo Testamento, dice que
Cristo les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían. De Génesis hasta Apocalipsis
habla de Cristo. Él es el enfoque de todo. En
algunos Salmos puede ser un poquito difícil ver a Cristo, o cómo
apuntan hacia Cristo, pero en este Salmo de hoy, el Salmo 22,
no es difícil para nada. El Salmo 22 es un Salmo muy conocido
debido a su aplicación a Cristo en el Nuevo Testamento. Pero
sí hay un pequeño debate en cuanto a la aplicación de ese Salmo
a nuestras vidas, en cuanto a cómo deberíamos interpretarlo y después
aplicarlo. Por supuesto, como dije, no hay
ninguna duda de que este Salmo habla de Cristo. Cristo mismo
lo citó en el momento de su crucifixión. Cuando leemos el Nuevo Testamento,
y especialmente cuando leemos la crucifixión de Cristo, no
hay ninguna duda de que este Salmo se refiere a Cristo. Y
vamos a considerar esta parte más adelante. Entonces, la pregunta
no es si el Salmo habla de Cristo. La pregunta es si David escribió
ese Salmo como pura profecía, como algo que solamente iba a
ser cumplido en el futuro, o si lo escribió basado en sus propios
sentimientos, en su propia experiencia, y Dios le guió a escribirlo para
que también se refiera a Cristo en el futuro. Esa es la pregunta.
Y menciono este punto aquí al principio porque es esencial.
Determina si vamos a leer este Salmo y solamente pensar en Cristo
y meditar en su sufrimiento por nosotros, o si vamos a poder
usar este Salmo para cantar y orar y alabar a Dios. Porque entiéndanme,
si este Salmo era una pura profecía que solamente fue cumplido en
Cristo, entonces no podemos realmente usarlo para nosotros. Es decir,
no podemos tomar ese Salmo y usarlo para cantar y orar a Dios en
nuestras reflexiones y en nuestra angustia, si solamente se refiere
a Cristo. Pero si David escribió ese Salmo
en cuanto, basado en su propia experiencia, Y Dios también lo
usó para hablar de Cristo en el futuro, entonces nosotros
también podemos hacer lo mismo. Podemos pensar en Cristo y también
aplicar ese salmo a nosotros mismos. Entonces, la pregunta
es muy importante, pero no es difícil responder. Todos los
salmos hablan de la experiencia del salmista. Todos. Todos los
salmos fueron escritos basado en la experiencia del salmista
de David u otro salmista. Recordamos que el tema de los
Salmos es el alma del cristiano clamando a Dios. Aún en el Antiguo
Samento, cuando leemos de los profetas, recordamos que los
profetas siempre predicaron a su propia audiencia original. También,
a veces, sus profecías se aplicó al futuro. Pero, antes de todo,
eran predicadores. Sus profecías tenían sentido
y aplicación para el contexto original, para su audiencia original. Y es lo mismo aquí. Es lo mismo
aquí en ese salmo. David escribió ese salmo basado
en su experiencia. No niego lo que dijo Pedro en
Hechos 2, que David también era profeta y escribió más allá de
su propio conocimiento, es la verdad. Pero David aquí estaba
escribiendo de sí mismo y su situación actual. Obviamente
Dios también usó su experiencia y le guió a escribir de tal manera
para que también se refiera a Cristo en el futuro, entiéndeme. Pero
David no inventó eso nada más como profecía. David no escribió
eso diciendo, ah, es lo que Cristo va a sufrir en el futuro. David
escribió eso porque estaba pasando por eso. Y después Dios lo usó
también para hablar de Cristo y su sufrimiento y su muerte
en la cruz por nosotros. Por eso ese salmo es de mucha
ayuda para nosotros. Por eso es un salmo de lamento. Empiezo con un grito. No hay
otra palabra. Empieza en desesperación. Empieza
en el momento cuando ya no podemos más. Y nos dice exactamente qué decir,
exactamente cómo orar a nuestro Dios. El glorioso se salva, en
cómo se aplica a nosotros, y más glorioso, en cómo se aplica a
Cristo. Vamos a ver esas dos partes. Pero lo que quiero que
hagamos aquí al principio es considerar todos los elementos
de este salmo. Vamos a ver las diferentes partes
de este salmo. Y son varios aspectos que son
incluidos aquí en este salmo. Todos se relacionan, por eso
no voy a pasar mucho tiempo en cada uno. Pero si ustedes quieren
apuntar, van a ver varias cosas que nos van a ayudar también
a nosotros cuando hagamos. ¿Qué son las partes, qué son los elementos
de una oración cuando estamos en un punto cuando sentimos que
vamos a morir? Literalmente. Este Salmo nos
dice cómo deberíamos orar. Vemos entonces, en primer lugar,
la desesperación. Ese es el primer elemento de
este Salmo. La desesperación. Mesículos 1
y 2. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por
qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día y no respondes, y de noche y no hay para mi reposo. El primer elemento de esta oración,
desesperación completa. Desesperación completa. Hemos
visto que varios santos empiezan así, ¿verdad? Con un lamento
fuerte, con un grito de desesperación porque la persona está pasando
por algo muy fuerte y parece que Dios no está. Recuerda lo
que dice el Salmo 13. El Salmo 13 empieza diciendo,
¿Hasta cuándo Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta
cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos
en mi alma con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo
será enaltecido mi enemigo sobre mí? Varios Salmos empiezan con
desesperación. La oración empieza, Dios, yo
no puedo más. De hecho, ¿dónde estás Dios?
No te veo, no estás aquí, me has abandonado Dios. ¿Qué pasó? Así David empieza su oración. Y ni aquí, ni en el Salmo 13
creemos que David hubiera olvidado completamente de Dios. Estoy
seguro que el cerebro de David le dijo, Dios está contigo. Y
el corazón de David dijo, te he abandonado. Pues la lucha
a veces, ¿verdad? Entre lo que sabes y entre lo
que sientes. Pues no eres único, no eres raro. David pasó exactamente lo mismo.
No pensamos que aquí David pensaba que Dios realmente le había abandonado.
Él sabía mejor, pero así se sentía. Y por eso aquí grita en desesperación,
¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi
salvación? Psico 2, David estaba clamando día y noche, día y noche,
constantemente, constantemente, constantemente, pero sin recibir
ninguna respuesta. Y esa desesperación le llevó
a la confusión. El segundo elemento aquí, el
desalmo. La desesperación le llevó a la
confusión, en versículos 3 a 5. Bueno, lo vemos en versículos
1 y 2 también. ¿Por qué me has temparado? ¿Por
qué estás tan lejos de mí? ¡Estás confundido! Aquí vemos
su confusión de manera mucho más clara, en versículos 3 a
5. Pero tú eres santo. Tú que habitas
entre las alabanzas de Israel, en Ti esperaron nuestros padres,
esperaron, y Tú los libraste. Clamaron a Ti, y fueron librados.
Confiaron en Ti, y no fueron avergonzados. Tal vez podríamos
tomar los versículos como que, como David, confiando, pero,
puesto que en versículo 6 continúa más yo soy gusano y no hombre,
yo creo que lo que vemos en versículos 3 a 5 es confusión. Dios, lo
hiciste en el pasado, Lo hiciste con mis padres, lo hiciste en
el pasado, hemos visto lo que tú has hecho, me has respondido
antes, ¿por qué ahora no? Estoy confundido. Aquí vemos
que David está haciendo lo correcto, está intentando recordarse a
sí mismo quién es Dios. David está intentando predicar
el Evangelio a sí mismo, como decimos a veces. David está intentando
recordar y meditar en la fidelidad pasada de Dios. lo que hemos
estudiado muchas veces, lo que tenemos que hacer. Pero fíjense
en algo, no le está funcionando. No le está funcionando porque
vemos, la siguiente cosa es su desánimo. Versículos 6 a 8. Desesperación, confusión, desánimo. Mas yo soy gusano y no hombre.
oprobio de los hombres, despreciado del pueblo, todos los que me
ven me escarnecen, estiran la boca, menean la cabeza diciendo,
se encomendó a Jehová, líbrele a él, sálvale pues de quien él
se complacía. David intentaba meditar en la
fidelidad pasada de Dios y la primera vez que intentó, no le
funcionó. De hecho, le llevó a más desanio. pensando en cómo Dios había salvado
su pueblo en el pasado, no le animó. La meditación de David en la
fidelidad pasada de Dios, no le sacó en ese momento de su
desesperación, sino que parece que le llevó a más desánimo. Lo que pasa con nosotros también
muchas veces, ¿no? David dice, yo soy gusano y no
hombre. Todos se burlan de mí. Todo está en contra de mí. Todo
se escarnece de mí. Hasta que le dijeron, se me encomendó
a Jehová, líbrele a él. Sálvele, pues, de quien él se
complacía. Dijeron también los judíos a
Cristo en la cruz. Esos incrédulos hacen bules de
él. Y fíjense cómo lo hacen. David
está muy desanimado en sí mismo. Él se ve a sí mismo como gusano
y no hombre. En este momento, más ataque de
fuera. No le dejan en paz, sino más
personas se hacen bules de él y le atacan. Y no es así. Estás
pasando por desánimo, estás desesperado, confundido, desanimado en ti
mismo. Tú te ves a ti mismo como un
gusano, cosa para ser pisada, una peste. En ese momento, cuando estás
siendo tan fuerte en contra de ti mismo, también otros empiezan
también a burlarse de ti, y atacarte, y piensas, no puedo. No puedo
con más. Yo me veo así. Ellos me ven así. ¿Seguro que estoy así? Desesperación, confusión, desánimo. Pero David sigue adelante, porque
en los Siglos 9 a 10 vemos el recuerdo. En respuesta a ese desánimo vemos
que otra vez David intenta enfocarse en quién es su Dios. Ella sabe
que la única salida es la confianza en Dios y recordar lo que ha
hecho. Ella sabe sí que David se acuerda a sí mismo de que
Dios ha estado con él desde antes de su nacimiento, desde cuando
estaba en la vida de su mamá, desde su niñez. Dios ha estado
con él. Entonces, otra vez, David está
empezando a recordarse. ¿Quién es Dios? ¿Qué ha hecho
Dios por mí? Dios es fiel. Dios es fiel. Dios es fiel. Y
esta vez, la segunda vez que David lo intenta, ayuda un poco.
Porque vemos en el siglo XI el clamor. El clamor. ¡No te alejes de mí! Porque la
angustia está cerca, porque no hay quien ayude. David empezó
sin poder orar. Nada más está gritando. ¿Por
qué me has desamparado? ¿Por qué me has abandonado? Ni
está orando al principio. Aquí, por fin, ya puede orar
un poquito. Dice, no te alejes de mí, Dios. Dice, amigos están
cerca, no hay quien ayude. Está empezando a orar. No es
una oración con mucha fe, aquí. Es una oración que es casi puro
clamor. Es una oración de emoción y nada
más. Pero es una oración. muestra un poco más confianza
de parte de David que sigue clamando a Dios aunque todavía no lo ve. Después vemos la persecución
con la cual David está pasando, la persecución David había dicho
que su angustia estaba cerca y lo vemos aquí claramente, en
versículos 12, 13, 16, 18. Compara a sus enemigos como toros, toros
de Bazán, una región conocida por sus animales muy grandes
y fuertes. También dice que sus enemigos
son como leones, abriendo sobre él sus bocas para devorarle. En versículo 16, compara a sus
enemigos a perros y no se refieren a las mascotes que vemos hoy
en día. En ese tiempo los perros andaban en la calle, en sus jaurías,
atacaron siempre los pies de la gente que estaban pasando,
y siempre aparecían, cuando había cadáveres, para modisquear los
cuerpos muertos. Así eran los perritos en ese
tiempo. Todavía está aquí continuando con la misma idea, animales,
juntos, atacándole. Y aquí parece que los enemigos
ya casi le consideran como muerto. porque en el versículo 18 dice
repartieron entre sí mis vestidos es una persona que se queda con
su ropa hasta el final es la última cosa que se quita es su
ropa ellos ya consideraron a él como ya muerto ya vencido y después
de la persecución de David vemos que esta persecución le afectó
hasta físicamente porque vemos en el versículo 14, 15, 17 su
colapso He sido derramado como aguas. Todos mis huesos se descoyuntaron.
Mi corazón fue como cera derretiéndose en medio de mis entrañas. Como
un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar,
y me ha expuesto en el fuego de la muerte. Versículo 17. Contar puedo todos mis huesos. Entretanto ellos me miran y me
observan. Vemos aquí su colapso. ¿Qué otro
palabra podemos usar? Derramado como aguas, ábrese,
drenado de energía. Todos sus huesos se descoyuntaron,
ábrele un dolor tremendo en su cuerpo. Imagínense, todos sus
huesos, ya no sé cómo decirlo, pero mal, fue al lugar. Su corazón como cera, derretiéndose
en medio de sus centrales, ábrele su miedo, su estrés, que estaba
bajo tanta presión, En el siglo XV que vemos que no tenía más
fuerza, se secó su vigor, sentía como estar en el polvo de la
muerte. En el siglo XVII leemos de lo que parece ser su malnutrición,
demacrado, hasta que podía contar sus huesos, sus costillas. Pero finalmente, después de toda
la fuerza de sus palabras, después de todo lo que estaba sufriendo,
por fin, en versículo 19, llegamos a su petición formal, si lo podemos
hacer así. Mas tú, Jehová, no te alejes,
fortaleza mía, apresúrate a socorrerme, libre de la espada de mi alma,
del poder del perro de mi vida, sálvame de la boca del león y
líbrame de los cuernos de los búfalos. Al principio David ni
podía orar. Sólo le podía gritar. Después
se acuerda a sí mismo de quién es Dios. Intenta otra vez, un
poquito, una pequeña oración. Después se acuerda otra vez de
quién es su Dios y ya empieza más libertad en la oración. Dios,
fuertaleza mía, ayúdame, líbrame, dame socorro. Y Dios responde. vemos en la parte final del Salmo
la alabanza. Así es con la mayoría de los
Salmos del Lamento, o Dios responde, el salmista empieza a alabarle
por lo que ha hecho, aún antes de recibir la respuesta a veces
el salmista empieza a adorar a Dios por lo que va a hacer.
Podemos ver aquí la alabanza de David en los últimos versículos,
Dios le sacó de todo eso. Como vimos en otros Salmos, no
significa que en los dos minutos que toman para leer el Salmo,
Dios le sacó de eso. Ese sábado está reflejando tal vez horas,
días, semanas, meses. Pero al final Dios respondió,
así como Dios siempre responde. Y David responde a la respuesta
en alabanza. Pero fíjense que no es alabanza
privada. Es alabanza pública. Versículo
22. Anunciaré tu nombre a mis hermanos. En medio de la congregación te
alabaré. En el siglo XXIII anima a otros
a alabar a Dios y glorificarle y temerle. En el siglo XXV leemos,
de ti se da mi alabanza en la gran congregación. Mis votos
pagaré delante de los que le temen. En el siglo XXVI y los
que siguen vemos que David alaba así para que los humildes también
alaban a Dios. Para que todos los confines de
la tierra y todas las familias de las naciones adoren delante
de Dios el Rey. Para que todos le sirvan. David
quería anunciar a todos lo que Dios ha hecho. para que ellos
en su momento también puedan alabar a Dios por lo que ha hecho.
David alaba a Dios así tan públicamente, con y ante otros, para compartir
con el pueblo, no solamente su sufrimiento, sino también su
confianza en las respuestas de Dios. Ahora bien, ¿cómo podemos aplicar
este sábado a nosotros y nuestras vidas? David aquí está describiendo
en sí mismo una situación real en su vida. Y nosotros también
pasamos por momentos muy fuertes, cuando todo parece perdido, estamos
cerca de la muerte y parece que no hay esperanza. Podemos pensar
en nuestra desesperación. A veces parece que Dios no está.
A veces honestamente pensamos que Dios nos ha abandonado. Y la única cosa que podemos hacer
en este momento es abrir nuestras bocas y gritar. Un grito de lamento. Más allá
de palabras, cuando solamente podemos decir, Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Dónde estás? Esa desesperación a veces nos
lleva a más confusión. porque sabemos intelectualmente
que Dios sí está, Dios sí está, intentamos de meditar en su fidelidad
pasada, intentamos de predicar el Evangelio nosotros mismos,
intentamos de pensar en lo que Dios ha hecho en nuestros días
en el pasado, y a veces solamente nos lleva más desánimo. Nos sentimos como gusanos, el
más bajo de lo más bajo. Y en este mismo tiempo, cuando
estamos sufriendo internamente, somos atacados de manera externa. Otros empiezan a burlarse de
nosotros. Otros empiezan a atacarnos, diciéndonos
que deberíamos tirar la toalla, porque el Dios en quien decimos
que confiamos ya no está. Es lo que nos dicen. Tu Dios
ya no está. ¿De qué sirve tu Dios? Esposo,
esposa, hijo, hija, hermano, hermana. ¿De qué te sirve tu
Dios? Con el momento de tanta angustia
y tanto problema, ya no está. ¿Dónde está tu Dios? ¿Te han
dicho eso a veces? Tú estás desesperado, confundido,
desanimado. Y otra vez intentas recordarte
quién es tu Dios, pensando en lo que Él ha hecho. Tal vez como
David aquí piensas, yo sé que Dios me escogió antes de la fundación
del mundo. Dios pensó en mí y me amó antes
de mi nacimiento. Tal vez intentamos fortalecernos
en esta verdad. Y empezamos a salir un poquito.
Y ya salió una pequeña oración, y sin mucha fe. va reclamando
y nada más, pero ya sale un poquito después hay más persecución rodeados
por familiares amigos, compañeros de trabajo nos atacan hasta que lleguemos
al punto del colapso estamos tan drenados de energía con dolores
tremendos en el cuerpo, tal vez hasta malnutridos físicamente,
bajo tanta presión y estrés que colapsamos físicamente. Hemos pasado por eso, ¿verdad? Pues, eventualmente, Dios nos
da la libertad de orar más, con más confianza, pidiendo su ayuda. pidiendo que nos rescate, que
nos fortalezca, y ¿saben qué? Lo va a hacer. Lo va a hacer. Digo, tal vez
no en los dos minutos que toma para leerse sano. Días, semanas, meses. Pero si eres Hijo de Dios, Si
no estás confiando en ti mismo para tu salvación, si no estás
engañándote, pensando que el venir a la iglesia te salva,
si eres Hijo de Dios, Él no puede abandonarte. Dios solamente puede
abandonarte cuando Él abandone a Su Hijo. Eso nunca va a pasar. Estamos en Cristo. Es no nada
más una frase muy bonita. Significa que así como Dios trata
a su Hijo, así también trata a nosotros. Y Dios nunca va a
abandonar a su Hijo eterno y amado, y tampoco te va a abandonar a
ti. A veces parece que sí. A veces
pasamos por todos los pasos. Desesperación, confusión, desánimo,
ataque, persecución, colapso. Pero Dios responde. Dios está
con nosotros, y cuando Dios responda a nosotros, cuando ya tengamos
esa confianza otra vez, después del tiempo que sea, necesitamos
alabarle, pero no nada más en privado, no nada más en tu corazón,
ande todos en la congregación, porque queremos entrar en tu
gozo. Hemos sufrido contigo en tus tribulaciones, también queremos
gozarlos contigo en tu regocijo. O si no has dicho a nadie, nadie
es lo que está sufriendo, no vas a poder compartir tu gozo
con nadie. Compartimos todo aquí hermanos,
lo deberíamos. Sufrimiento, gozo, todo. Necesitamos ser animados
también. Necesitamos que otra persona
pase por cosas muy fuertes y después salga a otro lado diciendo, Dios
me fortaleció. Dios no me abandonó. Dios todavía
está conmigo y todavía está contigo. Eso no solamente es mi trabajo,
hermanos. Es parte de mi trabajo. Pero ustedes también tienen parte
en eso. Dios va a pasar... Dios va a poner a ustedes también
en el fuego. Cuando parece que Él no está.
Para que aprendas, para que seas santificado, para que crezcas
y para que salgas a otro lado con más confianza y fe en Dios,
para que tú también puedes decir a tus hermanos aquí en la iglesia,
Dios sí puede. Tú puedes pasar por eso también
y Dios va a estar contigo. todo lo que necesitamos aquí,
hermanos. Demasiados de ustedes sufren en silencio. ¿Y saben
qué? Es puro orgullo. Y más, es pecado
porque nosotros necesitamos sufrir contigo. Nosotros necesitamos
sufrir contigo y después revoslejarnos contigo. Estás quitando de nosotros la
bendición. Que no seamos tan orgullosos,
hermanos. Que compartamos nuestras tribulaciones, nuestros problemas,
las persecuciones, y después, nuestras alabanzas, nuestra confianza
en quien es nuestro Dios. Y, por supuesto, aquí después
podemos meditar en la aplicación de ese Salmo a Cristo. No ignoramos
el contexto original, lo hemos visto. Como David pasó por eso,
nosotros también. Pero, sin duda, ese Salmo habla
claramente de Cristo y lo que Él pasó por nosotros en la cruz.
Sabemos aquí en que las descripciones en versículos 12 a 17 describen
perfectamente la condición física de Cristo antes y durante de
su crucifixión. Los versículos 14 y 15 describen
su cuerpo antes de su crucifixión. he sido derramado como aguas,
todos mis huesos se escollontaron, mi corazón fue como cera, derretiéndose
en medio de mis entrañas, como un tiesto se secó mi vigor, y
mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo la
muerte, y es porque Cristo sufría por nosotros. Después, él estaba
desnudo en la cruz, ellos podían contar todos sus huesos. Ellos
también le dijeron como en el versículo perdón 7-8 todos que me ven me
escarnecen, estiran la boca, menean la cabeza diciendo se
encomendó a Jehová, líbrele él, sálvele puesto que en él se complacía,
los judíos simularon a Cristo, dijeron lo mismo tú dices que
eres hijo de Dios, que Dios te salve Leemos que esos judíos se burlaron
de él, así atacándole como todos, leones, perros. Vamos a leer
por favor en Mateo 27, para que ustedes puedan ver con sus propios
ojos este cumplimiento de ese Salmo. Mateo 27, 41 a 44. Es mejor que lo vean, que nada más
esté escuchando lo que yo digo, ¿no? Mateo 27, versículos 41. Bueno, podemos empezar en el
versículo 39. Y los que pasaban le injuriaban,
se burlaron de él, meneando la cabeza, las palabras precisas
de Salmo 22. Y diciendo, tú que derribas el
templo y en tres días lo verificas, sábate a ti mismo. Si eres Hijo
de Dios, desciende la cruz. También los principales sacerdotes,
esclareciéndole con los escribas y los fariseos, los ancianos
decían, a otro salvo, a sí mismo no se puede salvar. Si es el
rey de Israel, desciende a guardar la cruz y creemos en él. Confío
en Dios, libre ahora si le quiere, porque ha dicho, soy hijo de
Dios. Lo mismo le injuriaron también los ladrones que estaban
crucificados con él. Se burlaron de Cristo en su momento
de más gran angustia. Leemos en Juan 19 que repartieron
entre sí sus vestidos. Sobre su ropa echaron suerte.
Exactamente como David había dicho en Samuel 22. Al final
leemos en Mateo 27 y 46, cerca de la hora novena, Jesús clamó
a gran voz diciendo, Eli, Eli, lama sabachthani? Esto es, Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Esta frase, dicha por Cristo,
Hijo de Dios, Dios mismo, es algo más allá de la comprensión
humana. De cierta manera, y no podemos
decir tan precisamente como queramos, exactamente cómo, pero de cierta
manera, el Padre le dio la espalda a su Hijo en ese momento. Y Cristo se sentía como que hubiese
sido abandonado. El Padre derramó todo su ira
sobre nuestros pecados en su Hijo. Es un don inefable. Es una salvación
maravillosa que no podemos comprender en su claridad. Pero todo fue por nosotros. Porque Cristo cumplió otra parte
de su Reciclo 22 de Sábado 22. Anunciaré tu nombre a mis hermanos. En medio de la congregación te
alabaré. Ven conmigo en Hebreos 2. Libro
de Hebreos y el capítulo 2 para ver cómo Cristo cumplió esta
profecía también. Hebreos 2, reciclos 11 y 12. Vemos aquí en el contexto que
se habla de Cristo, reciclo 9, vemos aquel que fue hecho un
poco menor que los ángeles a Jesús. Entonces, leemos de Jesús en
mis siglos once y doce, porque el que santifica y los que son
santificados de unos son todos, por lo cual no se avergüenza,
Cristo, no se avergüenza de llamar a los hermanos, diciendo, anunciaré
a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré. Aquí el autor de Hebreus cita
el Salmo 22, 22, para hablar de cómo Cristo se siente en cuanto
a nosotros. Dice, Cristo, no se avergüenza
de llamar a los hermanos. ¿Cómo es posible eso? Muchas
veces nosotros aquí en la iglesia local nos avergonzamos de llamar
a nuestros hermanos. Y Cristo no. En ningún momento
de tu vida, Cristo se avergüenza de ti. En ningún momento de tu vida
cristiana, Cristo se avergüenza de ser tu hermano, ser tu Salvador
y ser tu Dios. En ningún momento. Y no entendemos eso. A veces estoy avergonzado de
mí mismo. Pero Cristo no. ¡Qué gran salvación! ¡Qué increíble
don! Que Dios nos ha dado por Su pura
gracia. No por nada nosotros. Hay muchísimo vergonzoso en nosotros. Pero Cristo ha cubierto todo
con Su sangre. Y por eso Él no se avergüenza
de llamar a los hermanos. Y para terminar viendo el cumplimiento
de Cristo aún más en ese salmo, al final de ese salmo, vemos
algo también que Cristo citó. ¿Ustedes recuerdan las últimas
palabras de Cristo en la cruz? Consumadores. Palabras de dolor y agonía. Pero
también palabras de triunfo. Porque en ese momento había comprado
para nosotros la salvación. Ahora, después de eso, nada falta.
Él hizo todo. Así lo decimos a veces, ¿verdad?
¿Consumadores qué significan? Él hizo todo. Versículo 31 de Salmos 22. Vendrán,
anunciarán su justicia al pueblo no nacido aún, anunciarán que...
Él hizo esto. He dicho varias veces, es muy
difícil traducir la poesía hebrea. No me enterfáis, perdemos algo
de su belleza. Aquí no hay objeto. No es tanto
que Él hizo esto. La realidad es más general. Él
lo ha hecho. Y muchos piensan que Cristo está
recitando ese reciclo cuando dijo al final de su vida. Consumado
es. Ya ha sido hecho. Ya ha sido
hecho. No hay más que hacer. Consumado
es. Y quiere ser una persona aquí
que no cree eso. Tú no crees en la obra completa
y terminada de Cristo. Tú no crees que Cristo ha hecho
todo para salvar a su pueblo. Tú no crees que su muerte en
la cruz es la única cosa que te puede salvar. Hay personas
que ven a las iglesias y piensan, Cristo hizo su parte, ahora tengo
que hacer mi parte. No es la verdad. Cristo ha hecho
todo. Una persona dijo, la única cosa
que tú traes a tu salvación es el pecado que lo hizo necesario.
No puedes hacer nada para salvarte de ti mismo. Estás perdido. Estás en camino al infierno.
Pero tú no puedes hacer nada. Necesitas a Cristo. Él ha hecho esto, no tú. Cristo dijo, consumado eres.
Vamos a creer en Él. Arrepiente tus pecados. Cree
en lo que Cristo ha hecho. Vemos aquí que Cristo citaba
este Salmo varias veces en su crucifixión. En una de sus últimas
palabras, con aplicación final para nosotros hermanos, Cristo
mismo usó la Biblia para orar. Cristo mismo usó las palabras
inspiradas de siglos pasados para expresar su sufrimiento
en el momento de su crucifixión. Podemos pensar, tal vez, Él no
tenía las palabras humanas en ese momento para decir, por tanta
angustia. Tocito del Salmo. ¿Cuánto más
debemos nosotros, hermanos? ¿Quieren saber por qué enfatizo
tanto venir los miércoles para aprender cómo orar esos salmos?
Pues no podemos orar de mejor manera que orar la Palabra de
Dios. Es lo mismo cuando Cristo hizo lo mismo. Así necesitamos
orar. Es el patrón. A veces tú pasas
por cosas y no sabes qué decir. Abre tu Biblia, lee un salmo,
óralo. Es completamente válido hacerlo
porque Cristo mismo lo hizo. Además, los salmos son un tesoro
para nosotros. Cuando parece que Dios no está,
cuando estás desesperado, desanimado, confundido, perseguido, hasta
físicamente colapsado, corre a los salmos, lee los salmos,
ora los salmos, canta los salmos, y ora honestamente. Cristo mismo
usó palabras muy fuertes de desesperación, y desánimo, y confusión, y también
es para nosotros válido usar palabras así y orar así en nuestro
Dios. Terminando aquí, que fijemos nuestros ojos en Cristo, el autor
y consumador de nuestra fe. Que le aleremos por su obra en
la cruz, por todo su sufrimiento, que nos dio la salvación que
no merecemos. Que meditemos en Cristo, en su
salvación, y nos salimos de aquí hoy y durante toda la semana. Y también, hermanos, que seamos
animados. Animados a seguir adelante, animados a seguir orando, animados
a perseverar en la oración, animados a seguir aprendiendo cómo orar
más bíblicamente, cómo orar los salmos. Porque un cristiano puede
sentirse confundido, desanimado, desesperado cuando clama a Dios
por ayuda y salvación. Pero siempre, siempre puede confiar
en la respuesta de su Dios. que Dios nos ayude a aprender
de Él y de esta Padre Su Palabra, que nos ayude a aplicarla a nuestras
vidas. Vamos a orar. Padre, te pedimos
que tú sigas enseñándonos de los Salmos de tu Palabra, que
son de tanto ánimo para nosotros, que son exactamente lo que necesitamos.
A veces tendemos a correr a otras personas, a otras cosas, con
almas quedarnos en nuestra desesperación cuando ya tenemos la solución
cuando nos has dado la salida en tu palabra no siempre es fácil
tenemos gracias, tenemos esas palabras inspiradas que también
podemos orar te pedimos Señor por aquellos
aquí que están pasando por angustia muy fuerte por tribulaciones
inmensas físicamente, emocionalmente, espiritualmente Te pedimos, Señor,
para los que están aquí que puedan aferrarse a tu palabra, no soltarla
y pasar mucho tiempo en los salmos. Y, Señor, para los que no están
hoy, precisamente porque están pasando por momentos tan difíciles,
te pedimos, Señor, que regresen, que puedan escuchar este mensaje
o por lo menos leer ese salmo y recibir el ánimo que necesitan,
recibir la respuesta que necesitan para poder salir de la prueba
después de haber aprendido lo que tú quieres que aprenda. Te
pedimos, Señor, que nos bendigas, que apliques esta palabra en
sus corazones, que nos des ahora en nuestro tiempo de convivencia
la confianza para hablarnos unos con otros y platicar lo que estamos
sufriendo y también platicar lo que estás haciendo nosotros.
Te pedimos, Señor, que podamos seguir santificando este tu día
y alabando atento. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén. Amén.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué?
Series Estudio de los Salmos
Un cristiano puede sentirse confundido, desanimado, y desesperado cuando clama a Dios por Su ayuda y salvación, pero siempre puede confiar en la respuesta de su Dios.
| Sermon ID | 6219232617791 |
| Duration | 44:56 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 22 |
| Language | Spanish |
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