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Hermano, qué privilegio es tener
por padre a quien se ocupa de alimentar, de proveer para las
necesidades de todos los habitantes del mar. Aquí se habla de que
la cantidad de habitantes del mar es innumerable. Criaturas grandes y pequeñas
dependen de las manos bondadosa de nuestro Padre Celestial para
recibir el pan que le hace posible su subsistencia. Los peces, para poder estar vivos,
necesitan una serie de condiciones, condiciones que Dios ha puesto
allí en el agua. Necesitan comida. Y la comida Dios se la puso en
ese gran restaurante llamado el mar, o los ríos, o las lagunas. Ahí hay un gran restaurante donde
Dios se ocupa de proveerle a la criatura absolutamente todo lo
que necesitan. Un pez para vivir no necesita
ir a cazar en una montaña por allá. No necesita ir a un llano
a sellar una presa, lo tienen en el mar. Así tampoco los animales
terrestres, los que habitan en el planeta, en la parte seca
de la tierra, no tienen que ir al mar a zambullirse a buscar
comida, la tienen en la tierra. Usted nunca ha visto una paloma
zambullida en el mar allí buscando los granos que se va a comer
durante el día, ni una galsa buscando gusano en el mar. Simple
y llanamente, Dios le provee para sus necesidades. Todos ellos,
dice aquí, esperan en ti. Y si esperan en Dios, es porque
hay cierta conciencia en ellas, en las criaturas, tanto racionales
como irracionales, de que dependen de Dios. Por eso esperan en quien
es la fuente que les suple para sus necesidades. Cuando va al campo y anochece
en el campo, puede ver esa cantidad de garza que van volando de regreso,
porque la mañana pasaron. Tempranito a las 6 de la mañana,
usted ve que pasa esa parvada de garza. Decenas, centenas de
garza que van subiendo desde los campos hacia los dormideros
donde ya pernotan. Tanto van como vienen. Yo me
imagino que cuando se despiertan en la mañana, ¿dónde habrá gusano? ¿Dónde habrá gusano? Pues yo
voy a explicar gusano, cómo es gusano. Esa será su pregunta
natural. Y hermano, mire, Dios las guía
donde están los gusanos de manera infalible. Usted luego puede
ver cómo van, cómo encuentran los lugares donde están arando
la tierra, cómo llegaron hasta allí, cómo llegaron, quién la
dirigió desde los dormideros, que generalmente duermen en esos
lugares pantanosos, y de ahí vuelan directo. llegan
a donde están arando. ¿Quién la guió hasta allá? Mi
hermano, Dios le puso, le puso la respuesta a esa necesidad
en su pequeño cerebro para que vuelen hasta allá y ubiquen donde
está la comida. Nadie tiene que regálelo a los
gusanos, ellos se ocupan de encontrarlo. Y así sucede, hermano, con cada
especie, con cada especie. Se ocupan de buscar. Dios le
provee. Todos ellos esperan en ti para
que les des su comida. Y no sé qué dice a su tiempo. A su tiempo, cuando la necesitan,
ahí encuentran los benditos gusanos. Nunca he visto una garza muerta
en el camino que se cayó muerta, muerta de hambre de arriba porque
no encontró. Usted no va a encontrar una garza
que se murió porque no había gusano, no había cosecha para
ella y perecieron por inanición. Todos ellos esperan en ti para
que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen, abres tu mano,
se sacian de bien. Y esto incluye a todo el género
de la creación de Dios, todo género. Las plantas, los peces,
los insectos, los parásitos, todas las criaturas encuentran
dónde comer. Si usted se imaginara la cantidad de animales que viven
del cuerpo nuestro, usted no se puede imaginar la cantidad
de de parásitos, de bichos, que viven, que se nutren de nuestro
cuerpo, de nuestra piel se nutren. Usted no le da comezón a veces
así. ¿Sabe qué son eso? Áscaros, que le pican y usted
lo siente. ¿Y qué están haciendo esos ácaros
con la piel suya? Limpiándolo a usted. Limpiándolo. La piel que se va muriendo y
ellos la comen, viven de eso. ¿Dónde consiguen su almuerzo?
Esos áscaros, en la piel suya, ese es su hábitat. Todos ellos esperan en ti para
que les des su comida a su tiempo. Hay ciertos parásitos que son
parte del organismo de nosotros, que no lo pueden matar porque
si lo matan en nuestro cuerpo nos crea problemas de salud,
porque tienen una función ahí dentro del cuerpo. Son de las
cosas extrañas que uno puede ver, pero están ahí, son reales. Eso es la ciencia. Todos ellos,
no hay excepción a estas reglas, todos ellos esperan en ti. ¿Con qué propósito? Para que
les des su comida a su tiempo. Y obviamente, esa espera no es
en vano. Por eso dicen, les das, recogen. Abre tu mano, se sacian de bien. Alabados el Señor. Qué bueno
tener un padre así, ¿verdad? Un padre que no solamente tiene para dar a sus criaturas irracionales,
sino también a nosotros. De eso es que Cristo está hablando
cuando dicen, miren, no se pongan atrás, no se llenen de ansiedad
ni de afán. Miren los pájaros. Miren las flores. Por eso no
se preocupen. Por la comida, no se preocupen
por eso. Por el vestido, no se preocupen por eso. Porque si
su padre alimenta pájaros, no los va a alimentar a ustedes.
Si viste las flores con esa despampanante belleza, no se va a ocupar de darles otro trapo que ustedes
necesitan para cubrirse. ¿Cuál es la respuesta? Claro
que sí. Claro que sí, que lo hará. Que
Dios nos conceda, hermano, esa vida consciente de quién es nuestro
padre y de quiénes somos nosotros, sus hijos. Tenemos un padre responsable,
a carta cabal, a quien nada a quien nada le falta para dar
respuesta a todas y a cada una de nuestras necesidades, sean
temporales o sean de carácter espiritual. Bendito sea su nombre
para siempre.
Dios provee de alimento a todos
Series Meditaciones breves
Dios provee de alimento a todos
| Sermon ID | 6212423545933 |
| Duration | 09:02 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Psalm 104:25-27 |
| Language | Spanish |
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