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Levítico 1, leyendo desde el versículo 14
hasta el 17. Levítico 1, versículo 14. Y si el holocausto se hubiere
de ofrecer a Jehová de aves, presentará su ofrenda de tórtolas
o de palominos. Y el sacerdote la ofrecerá sobre
el altar, y ha de quitarle la cabeza, y hará que arda en el
altar, y su sangre será exprimida sobre la pared del altar. y le ha de quitar el buche y
las plumas, lo cual echará junto al altar hacia el oriente en
el lugar de las cenizas, y la henderá por sus alas, mas no
la dividirá en dos, y el sacerdote la hará arder sobre el altar,
sobre la leña que estará en el fuego. Holocausto es ofrenda
encendida de olor suave a Jehová. Oremos. Padre Santo, que estás en los
cielos, gracias te damos por tu palabra otra vez y rogamos
tu bendición sobre la exposición y la aplicación de ella, Señor,
que tu santo espíritu sea obrando nuestras vidas mediante tu palabra
y santificándonos, Señor, para que te ofrecemos nuestras vidas en sacrificio,
Señor Santo, a ti. Gracias por tu amor en Cristo
y pedimos en su nombre la bendición. Amén. Algunos heralditos quieren encontrar
el origen de los sacrificios mosaicos en Egipto. Otros quieren insistir que eran
una novedad de la ley mosaica. Pero la realidad es que el simbolismo
era el mismo desde el principio, desde que Dios reveló su gracia
a Adán y a Eva. Los sacrificios de Abel, de Noé,
Abraham, Isaac y Jacob eran muy parecidos y también apuntaban
a la redención vicaria o representativa de Cristo como nuestro sustituto. Esos sacrificios también hablaban
del Cordero de Dios, quien solamente quitará el pecado del mundo. Aún leemos del olor suave en
Génesis 8, en el versículo 21. En versículo 20 dice, Y edificó
Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda
ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová
olor de suavidad. Hoy vamos a considerar el holocausto
de las aves, hemos visto que habían varios
tipos o clases de animales que se usaban, los beceros, los vacuno, El último domingo estuvimos considerando
la ofrenda para holocausto de ovejas o corderos y de cabras. Y ahora vamos a considerar los
dos tipos o clases de aves que se ofrecían al Señor como holocausto. Estos eran los cinco clases de
animales que se podían ofrecer como holocausto. ¿Por qué ordenó Dios una variedad
de especies para este sacrificio? ¿Y de qué nos habla el uso de
estas? En versículo catorce, lo que
el hebreo nos indica es que, y si de la ave un ola es su ofrenda
a Jehová o Jehová, Entonces presentará su ofrenda
de las tórtolas o de los hijos de la paloma. En la Reina Valera de 1909 usa
la palabra palominos. En el original dice de los hijos
de la paloma. Primero, un presente u ofrenda
en holocausto podría también ser de las aves. Esta parece
ser una provisión hecha para los pobres, para que ellos también
podían ofrecer, obviamente que tenía otras razones que vamos
a considerar también, porque las aves, pero esta provisión
hacía que ellos también podían sin mayor problema traer una
ofrenda al Señor en cumplir con el mandato del Señor o en este
caso el holocausto que en algunos casos
era por cumplir con una ley casos específicos y especiales, pero
en otros casos eran para mostrar amor a Dios además de lo requisito
en la ley. No era como el sacrificio para
el pecado o la transgresión que era prescrito cuando uno había
caído en un pecado específico. pero la ofrenda del holocausto
apuntaba al entero, a la dedicación entera del creyente y tenía sus propósitos particulares,
aunque era el principal, el que apuntaba a la dedicación entera de Jesús
a su obra de redención. Pero en Levítico 5, versículo
6, 7, y en particular en capítulo 12, pero en Levítico 5, 7 dice,
Y si no le alcanzare para un cordero, traerá en expiación
por su pecado que cometió, dos tórtolas o dos palominos a Jehová,
el uno para expiación y el otro para holocausto. Esto en el caso de la ofrenda para la culpa. Pero el principio está aquí,
que si no le alcanzaba para traer un cordero. Y en capítulo doce, versículo
seis, leemos, y cuando los días de
su purgación, después de un nacimiento, cuando los días de su purgación
o la purificación de la mujer fueran cumplidos por hijo o por
hija, traerá un cordero de un año para holocausto y un palomino
o una tórtola para expiación a la puerta del tabernáculo del
testimonio al sacerdote. y ofrecerá delante de Jehová
y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley de la que pariere
varón o hembra. Y si no alcanzar su mano lo es
suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos,
uno para alocausto y otro para expiación. y el sacerdote hará
expiación por ella y será limpia. Otra vez una provisión para el
que no tenía suficiente para traer un cordero. Y encontramos a José y María,
los padres encargaros, José el encargado, y María la madre de
Jesús, nuestro Salvador, entre estos pobres. En Lucas 2, Lucas
capítulo 2, 22 a 24, presentaron a Jesús. Según la ley, dice,
empezando al final de 22, le trajeron a Jerusalén para presentarle
al Señor. Como está escrito en la ley del
Señor, todo varón que abriere la matriz será llamado santo
al Señor. Y para dar la ofrenda, conforme
a lo que está dicho en la ley del Señor, un par de tórtolas
o dos palominos. Evidentemente no es alcanzada
a ellos. para comprar un cordero y ofrecer
un cordero. Entonces tomaron esta provisión
de poder traer dos tórtalas o dos palominos. Matthew Poole explica, el comentarista,
las palomas deben ser jóvenes porque así son mejores. pero
las tórtalas son mejores cuando son más adultas y por lo tanto
no se limitan a esa edad. Segundo, estas aves son particularmente
suaves y pacíficos. En la Reina Valera 1909 dice,
de tórtalas de tórtolas o de palominos, al final del versículo catorce.
Estos dos nombres son intercambiables en general y simplemente se refieren,
se referían a dos clases diferentes de palomas que existieron en
abundancia en Palestina. similares a los que todavía son
comunes en América. Eran y todavía son una especie
muy tranquila y pacífica. Y entonces Cristo instruyó a
sus discípulos a ser sencillos como palomas. El puritano Henry Ainsworth describió
la paloma como una criatura sociable, inocente, pura, melancólica,
tranquila, temerosa, dada a la meditación. Y dice, a ella es
comparado el pueblo de Dios a menudo en las escrituras. Por ejemplo, en Salmo 74, 19,
dice, no entregues a las bestias el alma de tu tórtola. y no olvides
para siempre la congregación de tus afligidos. Estos animales pacíficos eran
traídos al altar y allí matados con violencia, como Cristo fue
traído a su altar y matado con violencia. Su muerte fue lo opuesto
de la paz. aunque fue el príncipe de paz
que fue crucificado. Sin embargo, fue matado para
traer paz en la tierra. Él es nuestra paz, dice Efesios
2, 14. Él hace la paz entre los creyentes
y Dios. Justificados, pues, Por la fe
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Él trae la paz. Y la única manera en que un hombre
puede tener paz con Dios, porque Dios naturalmente está airado
con el hombre por ser obrador de iniquidad. Somos nacidos con
el pecado. Y de eso fluyen entonces los
síntomas de la pecaminosidad que es parte de nuestra naturaleza
humana y nuestro ser. Los pecados que cometemos, los
malos pensamientos que tenemos son simplemente síntomas de este
gran problema que radica en el hombre y el único que podría
traer paz y perdón fue el hijo de Dios, quien Dios apuntó para
este mismo propósito, morir por los pecados de su pueblo, para
salvar su pueblo de sus pecados, o su gente, Mateo 1, 21. Leemos además en Isaías 53, versículos
9 y 10, Nunca hizo él maldad, nunca hizo él maldad, Ni hubo
engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo. Cristo era como paloma, tórtola,
inocente, perfecto, sin pecado. Y el que
era y fue, vivió una vida sin pecado, fue hecho pecado para
nosotros. Para que nosotros pudiéramos
ser hechos justicia de Dios en él. Y por medio de él. Nunca hizo él maldad, ni hubo
engaño en su boca, con todo eso Jehová quiso quebrantarlo. ¿Por
qué? porque era el plan de Dios salvar
a pecadores de nuestros pecados y de nuestra pecaminosidad. Que bueno también que Cristo
sea manso y pacífico, porque así nos anima a someternos a
Él. No tenemos temor de venir a un
Dios airado porque Dios es aislado con los pecadores cada día, pero
ahora que Él ha revelado su amor y gracia en Cristo, uno que vino
para salvar pecadores, y uno que era gentil, lleno de gracia,
que andaba sanando a los enfermos en todos lados, nunca rechazando
a nadie, y diciendo, venid a mí, y de cual leemos, y el que viene
No le echa afuera. Nos damos más desanimados de
venir a él, de llegar a él. porque sabemos que tenemos en
él un sacerdote que nos conoce un sacerdote que estaba viviendo
que vivió en este mundo y conoce todos los problemas que tiene
la raza humana y que fue manso y específico Y presto para ayudar y apoyar
a cualquier que llegaba a él. Y nos llama a venir a él y recibir
de él las aguas de vida. Aunque no menciona, en este caso,
como lo mencionó en otros casos, que el animal debe ser sin tacha,
o sin ningún defecto, aunque no menciona eso en este caso,
se puede asumir que estos animales iban a ser también libres de
imperfecciones considerables, tales como la ausencia de un
ojo o cualquier otro daño o deficiencia notable, mientras que las imperfecciones
menores de estos animales pequeños se pasaban por alto ya que no
eran importantes. si había otro problemita. Esta es la manera en que los
escribas hebreos lo entendieron. Pero sí, tenían que ser libres
de defectos importantes. Con certeza, ningún animal debía
ser escogido para ser presentado a Dios porque era deficiente. Eso era una abominación. Eso
habría sido una abominación en ese tiempo. El Señor castigó
a Israel en Malaquías 1.8, y cuando ofrecéis el animal ciego para
sacrificar, ¿no es malo? Asimismo, cuando ofrecéis el
cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe. ¿Acaso se agradará de ti, o le
serás acepto? Dice Jehová de los ejércitos. Que malo que la gente estaba
trayendo todo lo que no quería, todo lo que no servía y ofreciéndolo
a Jehová. Como si eso iba a agradar a Dios. Cuando, eso era muchos años después
que Dios en su propia ley dijo que no se podía hacer, que el
sacrificio tenía que ser sin tacha, sin defecto. Nuestro Redentor tuvo que ser
perfecto. El Señor nos ha aceptado porque
nos ha amado en nuestro sacrificio perfecto, Cristo su Hijo. Somos
aceptados en el amado. Yo digo a veces que Lo más importante
no es que nosotros aceptamos a Cristo y a Dios, es que Él
nos acepta a nosotros. Él nos acepta a nosotros porque
Él nos ha unido con Cristo por medio de la fe. Y Él en su eterna
elección quería darnos la vida en Cristo. y ha recibido a Cristo
y cómo no va a recibir al cuerpo de Cristo, a la esposa de Cristo. Nosotros que somos padres sabemos
que en general un padre bueno siempre va a recibir a la señora
de nuestro hijo o al marido de nuestra hija y le vamos a amar. Hay excepciones, como me hace
pensar en Isaac y Esaú y las esposas que tomó Esaú. Por eso es importante que uno
tenga cuidado en buscar una esposa buena para sí Una novia que teme a Jehová,
teme a Dios, a Cristo, sirve a Cristo. Igualmente importante que una
señorita busca a un marido, un novio, que teme a Jehová porque
va a tener que someterse a él. Y los padres también deben estar
tratando de ayudar en todo esto. protegiendo y guiando y bendiciendo
a sus hijos. El Señor nos ha aceptado porque
nos ha amado en nuestro sacrificio perfecto, sin tacha, sin mancha,
sin pecado. Cristo, el Hijo de Dios. Y nosotros
debemos querer presentarle solamente lo que es excelente en la manera
en que buscamos cumplir nuestros deberes cada día. Si Él nos ha amado de tal forma,
¿cómo nosotros le vamos a presentar algo a medias? Queremos presentarle
lo mejor. y deseamos servirle de la mejor
forma que podemos para la gloria y honra de Cristo como Pablo
por el Espíritu Santo y por la obra en él maravilloso dijo en
Galatas 2 Con Cristo estoy juntamente crucificado
y vivo ya, no ya yo, más vive Cristo en mí. Y lo que ahora
vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual
me amó y se entregó a sí mismo por mí. Cristo habiendo entregado
a sí mismo por nosotros, Nosotros creyendo en eso, que Él murió
por mis pecados, entonces nosotros queremos vivir por Él y glorificarle
por hacer, por cumplir con Su voluntad. Como Él dice, si me
amáis, guardad mis mandamientos. ¿Qué
es su mandamiento? amarás a Dios con todo su corazón,
toda su mente, todas sus fuerzas y amarás a su prójimo como a
sí mismo y amas uno a los otros. Esos son los mandamientos de
Cristo y queremos hacerlo con excelencia. Debe ser nuestro
deseo, amando a Dios primeramente, amando a nuestros prójimos y amando uno
a otro. Y esos tres se cumplen en armonía. Versículo
quince. No quiero repetir eso. Y nosotros
debemos querer presentarle solamente lo que es excelente en la manera
en que buscamos cumplir nuestros deberes cada día. Miramos al
próximo versículo. Y el sacerdote la ofrecerá sobre
el altar y ha de quitarle la cabeza y hará que arda en el
altar. El sacerdote traerá entonces
al animal al altar y quitará su cabeza y quemarán el altar. La palabra
quemar significa incenso o quemar incenso o causar que el sacrificio
humea a Jehová. Y por eso lo entendemos de causar
el olor dulce ascender a Jehová o el olor suave ascender a Jehová. y su sangre será exprimida al
lado del altar, o sobre la pared del altar, como dice la Reina
Valera. Según Levítico 5, versículo 8, en la ofrenda de expiación o culpa, versículo
8, y ha de traerlos al sacerdote,
el cual ofrecerá primero el que es para expiación y desunirá
su cabeza de su cuello, mas no la apartará del toro. El sacerdote
entonces, según esto, con los varios sacrificios, desunirá
su cabeza de su cuello, mas no la apartará del toro. De esta manera la sangre salía,
pero la cabeza no era por eso apartada del cuerpo, dice Ainsworth. Todo entonces fue puesto en el
altar a ardar sobre la leña. El propósito aquí parece ser
principalmente la muerte del ave de tal manera que la sangre
podía o pudiera ser rociada en los muros del altar. Comparado con los animales de
beceros, cabras, corderos, la tórtola El palomino tendrá poca sangre
en comparación con los otros. Pero sabemos que continuamente
se ofrecían a estos animales y entonces seguramente los muros,
las piedras del altar de bronce a la entrada del tabernáculo y del templo
estaban cubiertas con sangre. Y uno por cualquier lado podía
ver la sangre que hablaba de la muerte de los animales al
lado norte del altar. A mí no me gusta matar ni a un
insecto, menos ver a algo ensangrentando. A veces si no lo pienso, no,
hay que quitar las moscas. A veces da un poquito de problema ver
al insecto. Menos ver a algo o alguien ensangrentando. Qué difícil habría sido ver a
una paloma mientras la mataba. o mientras la matan. Como dice
Andrew Bonar, era el sacerdote el que realizaba este acto aparentemente
duro y cruel, porque el padre quebrantó a Jesús y el sacerdote
actuaba en su nombre. Que difícil haber habría que
difícil habría sido ver a Cristo crucificado y colgando en la cruz, sangrentando
y sufriendo por nosotros. La sangre es la vida. Habla de la muerte cuando se
nota que la sangre fue derramada. Cristo murió en nuestro lugar. La muerte siendo la paga del
pecado. La vida de Cristo fue derramada
por nosotros. La vida de Cristo fue derramada
por nosotros. Versículo 16 dice, y quitará
su buche con sus plumas, o su contenido, la suciedad que
estaba de la comida alimentaria, lo cual echará junto al altar
hacia el oriente en el lugar de la ceniza. Había un lugar
donde se coleccionaba la ceniza para después llevarlo afuera
del templo, sacarlo. El buche es parte del canal alimentario
en el cual la comida de las aves es mantenida o parcialmente digerida. Había contenedores, perdón, contenedores
para la ceniza en los cuales también era echado lo que sería
sacado luego. Entonces esos contenedores estaban
al lado del altar hacia la puerta, hacia la puerta, hacia el oriente. Era echado ahí lo que sería sacado
luego. ¡Hacia el oriente! Ainsworth
comenta, eso era el lado más cercano a la puerta y el más
alejado del santuario, para que el desecho estuviera listo para
ser retirado, para enseñar que toda impureza debía ser quitada
de la vista de Dios, pues la santidad conviene a su casa. El lugar santísimo estaba al
extremo poniente del tabernáculo. La suciedad era puesta al oriente
para ser removida porque lo que es sucio representando lo que
no es santo no será recibido en la presencia del Señor de
señores. Los pecadores son admitidos Nosotros
somos admitidos solamente cuando Cristo ha sido ofrecido en nuestro
lugar, cuando Cristo ha sido ofrecido por ellos para redimirlos
y para salvar a los pecadores del pecado. Entonces Dios nos
admite a su presencia y a su favor para que moren en dominio
del Señor para siempre en la pureza de la santificación perfecta
que será completa cuando seamos finalmente glorificados en nuestro
Señor Jesucristo. y con nuestro Señor Jesús. Cuando
Él aparece, sabemos que seremos como Él, como dice la primera epístola de Juan,
capítulo 3. Versículo 2. Muy amados, muy
amados, ahora somos hijos de Dios. Y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él apareciera, seremos
semejantes a Él, porque le veremos cómo Él es. Cuatro. Se enfatizan la santidad
en este sacrificio, y lo humillante y destructivo de la muerte, que
es el castigo del pecado. Versículo diecisiete dice, y
la henderá por sus alas, no dividirá, lo que sigue entonces es lo mismo
que antes. El sacerdote la hará arder o
quemará sobre el altar, sobre la leña, las maderas, que estará
en el fuego, Holocausto es ofrenda encendida
del olor suave o aroma grato a Jehová. Toda la última parte
de este versículo es lo que hemos tenido en cada caso de los holocaustos. Sea vacuno, sea cordero o cabra,
lo que es diferente Nuevo aquí es la endera por sus alas. Obviamente los otros animales
no tenían alas. Los aves sí, pero no dividirá. En Salmo veintidós catorce, leemos
esto, leemos esto en la profecía de nuestro Mesías. Heme escurrido
como aguas y todos mis huesos se descoyuntaron. Mi corazón fue como cera, desliéndose
en medio de mis entrañas. Este Salmo siendo único en, en, hablar del punto de vista de
Jesús cuando estaba colgando en la cruz. Sentía como si su
corazón fue como cera desliéndose en medio de sus entrañas. Dice,
heme escurrido como aguas y todos mis huesos se descoyuntaron. Ninguno de sus huesos fue quebrantado. Pero Uno salía de la junción. ¿La junción? ¿La juntura? Donde uno de los huesos se encuentra
con el otro. Todo descoyuntado, ¿está bien? Todos los huesos se descoyuntaron. Nunca podemos olvidar, nunca
debemos olvidar la gravedad de la crucifixión de nuestro Señor.
Era grave, era horrible. Sus manos siendo clavadas a la
cruz, sus pies clavados su sangre derramando desde su cabeza, por
las espinas, de su espalda, por los azotes. La humillación de no solamente
una muerte, pero una muerte como transgresor, como pecador, porque
tomó el puesto que nosotros merecimos. la gravedad de la crucifixión.
Y quinto, estos sacrificios también
serían un olor dulce a Dios, al igual que los otros. Estas
ofrendas tipificaban al mismo Señor nuestro, Jesucristo, que
los otros tipos de holocaustos. En cada caso, Dios miraba a su
hijo, no a la representación. No era tan importante si fuera
ave para Dios, o si fuera becero, vacuno, o cabra, o cordero. Lo importante para Dios era que
representaba a su hijo. Y como dice Hebreos 10, la pistola a los hebreos capítulo
10 versículo 4 creo que es 4 porque la sangre de los toros y de los
machos cabrios de los machos cabrios no puede quitar los pecados
esos sacrificios nunca quitaban pecados sólo la sangre de Jesús
abre la puerta al cielo y la reconciliación con Dios por cual
nosotros somos redimidos En cada caso, Dios miraba a su
Hijo, no a la representación. Debido a que cada creyente está
en Cristo, Él está igualmente complacido con la dedicación,
la obediencia y la redención de los pobres y despreciados
como con las de cualquier otro. Lo importante es que seamos unidos
con Cristo, creyendo en Él. Y entonces, como recibe a su
hijo, recibe a la esposa de su hijo y al cuerpo de su hijo.
¡Qué bueno! Dios no está mirando a lo que
nosotros somos o a lo que nosotros traemos a Él, sino a Cristo. Él nos recibe en Él. Él nos ama en Él. Él nos mira
en Él. y nos perdona nuestros pecados
en él. Dios no está mirando a lo que
nosotros somos o traemos, sino a Cristo. No hay nada que nosotros
podamos hacer que no esté contaminado. Entonces es bueno que mira a
Cristo y nos salva en Cristo. Henry Ainsworth dice, Otra vez,
Dios consuela al pobre prometiéndole la misma aceptación y deleite
en su pequeño sacrificio, tanto como en los toros, carneros y
cabras del rico. Merece repetir eso. Dios consuela al pobre prometiéndole
la misma aceptación y deleite en su pequeño sacrificio, tanto
como en los toros, carneros y cabras del rico. Los reyes de Israel
a veces trajeron miles, miles de holocaustos. Pero Cristo se
enfocó en la viuda que echó todo lo que tenía en ofrenda a nuestro Señor. Como dice segundo a los Corintios
8, 12, porque si primero hay la voluntad pronta, será acepta
por lo que tiene, no por lo que no tiene. Y una vez más, el Ainsworth Estos
holocaustos agradaban a Dios y eran un perfume dulce delante
de Él, no por causa de ellos mismos, sino por Cristo, en la
fe del cual los piadosos los ofrecían hasta el tiempo en el
cual se reformarían todas las cosas, hasta los tiempos del
Nuevo Testamento. cuando ahora no tenemos que dar
sacrificios porque ha llegado el sacrificio perfecto en Cristo.
Ahora lo recordamos cuando tomamos la santa cena en un sacramento
mucho más simple. Lo recordamos cuando la palabra
es predicada. el Evangelio verdadero. Le recordamos
cuando el bautismo, las aguas del bautismo, representando la
sangre de Jesús que lava todos nuestros pecados, es aplicada
o puesta sobre el consagrado. Estamos ahora
en los últimos días, los días del Nuevo Testamento. cuando
ya todo se ha cambiado y estos sacrificios no se han de ofrecer. No saben que en el Nuevo Testamento
se habla de los últimos días, del momento de que ya llegó Cristo,
ya llegó el Espíritu Santo en el día de Pentecostés y ahora,
desde entonces hemos estado en los últimos días. Cristo cumplió a todos estos
sacrificios. Y entonces no se han de ofrecer
ahora si no recordamos el perfecto sacrificio de Cristo por nosotros.
La administración del Evangelio ahora se centra en las ordenanzas
de la predicación, el bautismo y la Santa Cena. En estos, Cristo
es predicado. Debe ser nuestro tema central,
porque Él es quien cada uno necesita esencialmente para la salvación. Si predicamos a Cristo, entonces los que oyen van a escuchar lo que necesitan
escuchar. Confía en Él y en su sacrificio
perfecto. Acérquese a Dios porque Él ha
puesto a su Hijo por los pecadores, de cada uno que lo recibirá en
fe y arrepentimiento. Tenemos que confiar en Él, en
Su perfecto sacrificio. Debemos acercarnos a Dios sin
temor porque Dios ha puesto un sacrificio para abrir la puerta
de reconciliación y comunión con Él. Así nos llega al favor
de Dios por medio de Cristo. Y siempre cuando Cristo es nuestro
mediador, estamos bien. Lávese de sus pecados en la sangre
de Jesús. confiese sus pecados a Dios.
La palabra dice, si confesamos nuestros pecados, Él es fiel
y justo para perdonar, para que nos perdone nuestros pecados
y nos limpie de toda maldad. Oremos. Padre Santo, gracias te damos
por su palabra perfecta. Gracias te damos por el Evangelio
de Cristo, por los sacrificios que apuntaban a él, por el bautismo
y la Santa Cena que también nos hacen recordar su gran redención. y rogamos que por tu gracia y
la obra de su Espíritu Santo, todo nuestro amor, todo nuestro
celo puede fluir, Señor, desde la cruz del Calvario, Señor,
donde nuestro Señor dio su vida por nosotros. Gracias le damos
por su Evangelio y por nuestro sustituto. que tomó el castigo
de nuestros pecados en sí, para que Tú nos podías amar, para
que Tú nos podías salvar, Señor, regalándonos Su Santo Espíritu
y viviendo en nosotros para enseñarnos el buen camino y darnos las fuerzas
para ser fiel a Ti. Ayúdanos a serle fieles y llénanos
de su Espíritu Santo en nuestra oración en el nombre precioso
de Cristo. Amén.
Cristo Nuestra Paz: El Holocausto de las Aves
Series Levítico 1 - El Holocausto
Un holocausto en Israel podía también ser de las aves. Estas aves eran particularmente suaves y pacíficas, como Cristo, el Hombre perfecto, que fue matado con violencia para traer paz en la tierra. Llegó a ser "nuestra paz" cuando Su vida en Su sangre fue derramada por nuestros pecados. En cada holocausto Dios miraba a Su Hijo. Él debe ser nuestro tema central. Confíe en Cristo. Confiese sus pecados y lávese de ellos en la sangre de Jesús!
| Sermon ID | 61715224111 |
| Duration | 49:22 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Leviticus 1:14-17; Luke 2:22-24 |
| Language | Spanish |
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