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Esta conferencia se titula, Risa
sin felicidad, y está basada en las palabras bíblicas de Filipenses
4, 4. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo, regocijaos. Hay quienes ríen por no llorar. Además, dicen los médicos y confirman
los psiquiatras que la risa es buena para la salud mental. Parece
cosa natural y muchas veces indispensable en la vida humana. Si usted tiene
un hijo que ni sonríe siquiera, lo lleva al médico. Sabe que
algo anda mal. Un hombre o una mujer que no
ríen de vez en cuando son objeto de curiosidad y la gente habla
de ellos. Reírse es a veces un alivio,
la terminación de una visita agradable, la culminación de
una comida abundante. Reírse es bueno, y hay quienes
ríen por no llorar. Pero reírse de buena gana no
es tan fácil. Resulta a veces sumamente difícil. En efecto, hasta puede resultar
imposible. Reír cuando uno contempla las
tragedias de la vida humana, ¿quién puede reírse con gana
al ver los monstruos morales que ocupan el trono de nuestra
sociedad? hay las angustias de la necesidad,
la ausencia de un ser que parecía indispensable, el deseo sin cumplir. El mundialmente conocido cómico
argentino Luis Sandrini ha dicho que es mucho más difícil hacer
reír que hacer llorar, porque hay más cosas en el mundo y en
la vida que hacen llorar que las que dan risa. Dan, más bien,
ganas de llorar. Hay verdaderamente quienes ríen
por no llorar. por eso hay cómicos en la radio
y en la televisión y en la pantalla cinematográfica. Si son buenos,
se les pagan sueldos astronómicos, se los adula como si fuesen una
especie de dioses modernos que viven en algún cielo magnífico
y que, en su bondad, de vez en cuando descienden a nuestro nivel
miserable para hacernos reír un rato. Lo que la gente no sabe
es que muchas veces el cómico ríe por no llorar. Hay cómicos
muy buenos que ríen sólo para hacer reír. En el Jardín de las
Tullerías, en París, se encuentra la estatua de una mujer, probablemente
una bailarina, cuya cara cubierta con una máscara, vista de frente
y a la distancia, deja ver una sonrisa. Pero a medida que uno
se aproxima y la mira más de cerca, principalmente de lado,
se descubren las facciones trazadas por el artista una grande angustia,
como originada por algún dolor escondido. La mujer representada
quería sin duda, dada su profesión, mostrar en público una cara sonriente,
pero en realidad estaba consumida por un profundo dolor. Allí está
el caso de Jean-Baptiste de Bureau, gran cómico. El más grande de
los payasos franceses, que hizo reír a miles y miles, fue sin
embargo el hombre más triste de su generación, melancólico
por naturaleza, terminó por suicidarse después de una larga y penosa
vida. ¡Cuántas veces detrás de esa
máscara de felicidad existe el corazón dolorido, las lágrimas
secretas, el alma herida, el espíritu abatido y la sucesión
de frustraciones! Hay quienes ríen por no llorar. Si tuviesen la oportunidad de
verse completamente liberados, llorarían a rienda suelta, derramarían
lágrimas caudalosas. Ríen por no llorar. Es una risa
sin felicidad. Es por esta razón que tanta risa
es forzada. El cómico bien pagado cuyo trabajo
es hacerlo reír a uno. ¡Esa sonrisa en la tartulla que
encubre la amargura! ¡Esos chistes que sacan de la
rutina tediosa! Otra cosa, alguien ha dicho que
la risa es siempre producto de lo imperfecto. Uno se ríe cuando
ve un ser humano en una situación difícil, o cuando se burla de
un ser superior, o cuando alguien resbala sobre una cáscara de
banana. Observe usted un rato, y verá
cuánta verdad hay en esto de que el hombre se ríe de lo imperfecto,
de los errores humanos, de las tragedias de su prójimo. Tanta
risa es mala, especialmente si es risa sin felicidad, como lo
es en tantísimos casos. Sería difícil definir la risa
exhaustivamente. Es mucho más fácil decir lo que
debería ser. Sobre esto no caben dudas. La
risa debería ser expresión de genuina felicidad. Debería nacer
en el corazón del hombre. Debería reflejar sin hipocresía
su estado y hay una sola forma de llegar a eso. Si usted tiene
interés, escuche con atención que este puede ser el momento
más feliz de su vida, el momento en que puede llegar a reír porque
su ser todo está embargado de una tranquilidad serena y una
seguridad certera. ¿Cómo podía un hombre como el
apóstol Pablo sugerir, casi ordenar a los cristianos, regocijaos
en el Señor siempre? Otra vez os digo regocijaos. Es que el cristiano ha encontrado
la fórmula de la sabiduría, ha descubierto el secreto de la
humanidad, ha hallado el significado de la existencia. En Cristo Jesús,
el Hijo de Dios, el cristiano ha llegado a poseer la llave
famosa de la felicidad. y esto por tres razones o en
tres niveles distintos. En primer lugar, Cristo Jesús
ha revelado la ética humana. La conducta del hombre es la
fuente primera de sus lágrimas. Se agoniza porque el hombre odia
y mata y destruye. Se llora porque el hombre es
víctima de sucesos desagradables. Se vive en tristeza porque no
se alcanzan objetivos. pero en Cristo Jesús la conducta
humana alcanza su más elevado nivel. La ética cristiana es
amor al prójimo, es respeto mutuo, es desinterés personal. Tal vez
nunca se ha formulado esta ética tan bien como lo hiciera Jesucristo
mismo en el sermón del monte. La parte más llamativa es esta. Así que todas las cosas que queráis
que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con
ellos. Cristo es el hombre perfecto,
el que vivió como Dios quiso siempre que el hombre viviese.
Es el modelo sin par para la humanidad de todos los tiempos.
Cuando se contempla a Jesucristo y Sus enseñanzas, hay esperanza
para este mundo entristecido. Los principios éticos de Su vida
son un camino en el que es posible encontrar la felicidad que puede
permitir al hombre regocijarse en el Señor siempre. Pero de
poco valdrían los principios éticos de Jesucristo por sí solos. Son principios puros, y el hombre
es impuro. Son principios espirituales,
y el hombre es carnal. Son principios del reino de los
cielos, y el hombre es terrenal. Hay una segunda dimensión en
Cristo, la dimensión espiritual. Su obra suprema no fueron sus
enseñanzas sublimes sino su sacrificio personal. Murió en una cruz,
coronado de espinas, burlado por sus contemporáneos, condenado
injustamente. Su muerte fue el suceso de mayor
significado en la historia porque es esa cruz donde murió no solamente
Jesucristo, sino con Él los pecados de todo Su pueblo. La deformada
naturaleza humana puede ser renovada en Cristo. El hombre puede nacer
de nuevo. Las cosas viejas pasan y son
hechas nuevas. En Él puede el hombre ser hecho
nueva criatura. El apóstol Pablo escribe a los
corintios, por ejemplo, y les dice que Dios estaba en Cristo
reconciliando consigo mismo al mundo, no tomándoles en cuenta
a los hombres sus pecados. Precisamente por eso es posible
ahora ir por todo el mundo y rogar a los hombres que se reconcilien
con Dios por medio de Cristo. Eso no sería posible si Cristo
no hubiese muerto en la cruz por el pecado humano. Alegrese,
sea usted quien sea porque es posible para usted reconciliarse
con Dios, y así ser transformado en hijo de Dios. Si ha de ser
feliz, esa es su única alternativa. Algo debe ocurrir en su corazón,
en lo íntimo de su ser. Debe usted nacer de nuevo, debe
llegar a ser hijo de Dios. Mientras esto no ocurra, todo
su reír y toda su sonrisa son una farsa vergonzosa, porque
la tragedia de su vida no puede permitirle tal risa ni tal sonrisa. En Cristo puede usted ser restituido
a ese nivel espiritual que dará significado y felicidad a su
existencia. Pero hay una tercera dimensión
en Cristo, es la dimensión cósmica. Cristo Jesús no solamente puede
enseñarle a usted su ética magnífica o transformar su ser corrompido. Él es también Rey de la creación,
Señor de señores. Oiga usted lo que dice Pablo,
por ejemplo, con respecto a este Cristo. Dios le exaltó hasta
lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que
en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, de los que están
en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra, y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor. Esto significa que
Cristo tiene significado no solamente en la vida humana personal, sino
en el universo, en la realidad total de la historia. Es el Redentor
no solamente de Juan, Pedro y Diego, sino del sistema en el que Juan,
Pedro y Diego juegan su papel humano. No hay región de la realidad
que no sea dominada por este Jesucristo de la historia. Él
es el primogénito de la creación, y todo fue creado por Él y para
Él. Él es antes de todas las cosas,
y todas las cosas en Él subsisten. Con esa perspectiva es posible
reírse porque uno es feliz. Si usted tiene a Cristo, lo tiene
todo. Sin Él, todo lo que tenga es
sin valor y sin significado duradero. Regocíjese usted, pero que sea
en el Señor.
Risa Sin Felicidad
| Sermon ID | 617121816111 |
| Duration | 11:24 |
| Date | |
| Category | Teaching |
| Bible Text | Philippians 4:4 |
| Language | Spanish |
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