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Lucas, capítulo trece Lucas, capítulo trece El tema
del mensaje de esta mañana, esforcémonos por entrar Vamos a leer desde el verso 22 hasta el verso 30, pero el mensaje estará basado
solamente en el verso 24. Lucas capítulo 13, verso 22 al
30, el tema del mensaje de esta mañana, esforcémonos por entrar. Dice así la palabra del Señor. Pasaba Jesús por ciudades y aldeas
enseñando mientras proseguía camino a Jerusalén. Alguien le
preguntó, Señor, son pocos los que se salvan? Y él les dijo,
esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo
que muchos tratarán de entrar y no podrán. Después que el dueño
de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes estando
fuera, comiencen a llamar a la puerta diciendo, Señor, ábrenos,
Y Él respondiendo les dirá, no sé de dónde son. Entonces comenzarán
a decir, comimos y bebimos en tu presencia y enseñaste en nuestras
calles. Y Él dirá, les digo que no sé
de dónde son, apártense de mí, todos los que hacen iniquidad. Allí será el llanto y el rugir
de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los
profetas en el reino de Dios, pero ustedes echados fuera. Y
vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán
a la mesa en el reino de Dios. Por tanto, hay últimos que serán
primeros, y hay primeros que serán últimos. Pueden sentarse mis hermanos. Una vez un hombre le hizo a nuestro
Señor Jesucristo la siguiente pregunta que nosotros encontramos
en el verso veintitrés. Le hizo esa pregunta. Señor, son pocos los que ¿Se
salva? Y la respuesta del Señor Jesucristo
sigue siendo muy importante para nosotros en nuestro tiempo y
para ellos en aquel entonces. Él dijo, esfuércense por entrar
por la puerta estrecha. Si hay muchos o pocos que se
salvan, Eso no afecta nuestra responsabilidad. Acuérdense que
esa fue la pregunta que le hice a este señor. Somos jóvenes salvajes. A usted no le importa eso. Eso
no nos corresponde a nosotros. Usted sabe cuál es nuestra responsabilidad.
Conforme a la respuesta que el Señor le dio a este hombre y
también la respuesta para nosotros, nuestra responsabilidad es esforzarnos. Esa es nuestra responsabilidad.
Y ahora es el tiempo para ser salvos. Usted debe esforzarse
por entrar ahora, porque el día vendrá, como nos dice la palabra,
cuando muchos tratarán de entrar y no podrán. Entonces, lo que
el Señor dice es algo a tomar muy serio. Sus palabras nos recuerdan
a nosotros acerca de nuestra responsabilidad personal de buscar
la salvación y del enorme peligro que tenemos de no hacerlo o dejarlo
para después. Así que el Espíritu Santo, mis
hermanos, esa es mi oración. Hable a nuestros corazones, a
todos aquellos que pudieran escuchar este sermón, para que puedan
entrar por esta puerta y así sean salvos. Entonces vamos a
considerar esta porción, como les dije, solamente es un verso.
El verso 24 específicamente, en tres encabezados. En tres encabezados. Lo primero
que nosotros podemos ver aquí, es una descripción del camino
de la salvación. Una descripción del camino de
la salvación. El Señor Jesús describe este
camino de la salvación como una puerta estrecha. Una puerta estrecha. Hay una puerta la cual conduce
al perdón, la paz con Dios y la vida en el cielo. Y todos los
que entren por esa puerta van a ser salvos. ¿Cuán grande es
entonces nuestra necesidad de esta puerta? Ahora bien, nosotros
sabemos que el pecado es un obstáculo enorme entre Dios y el hombre.
El hombre es sobremanera pecaminoso y Dios es perfectamente santo. Entonces, ¿cómo pueden estos
dos ser mamás reconciliados? Damos gloria y honra al Señor
de que Él ha provisto una manera, que Él ha provisto un camino,
que Él ha provisto una puerta, que Él ha provisto una vereda,
y esa es la puerta de la cual Cristo habla ahora en esta porción
de las Escrituras. Y precisamente esa puerta fue
hecha por Nuestro Señor Jesucristo para los pecadores. Él la planeó
desde la eternidad y en el tiempo, en el tiempo destinado para ello,
en el tiempo propicio en que Dios determinó que eso habría
de ocurrir, Él vino, Nuestro Señor y Salvador Jesucristo vino
a este mundo e hizo esa puerta a través de esa muerte en la
cruz del Calvario. hizo esa puerta, él pagó esa
deuda del pecado, él llevó nuestro castigo. Esta puerta de la cual
él habla le costó a él su propio cuerpo, su propia sangre. A través
de su muerte, él hizo una puerta por medio de la cual todos los
pecadores puedan entrar, si así lo quieren, sin temor, puedan
entrar allí a la presencia de Dios. Él hizo un camino por medio
del cual el más grande pecador puede acercarse a Dios. Pero esta puerta, como nosotros
vemos aquí, es llamada con toda razón una puerta estrecha. Y es demasiada estrecha para
aquellos que aman al pecado y no quieren dejarlo. Es una puerta
demasiada estrecha para aquellos que aman los placeres pecaminosos
del mundo o que no están dispuestos a hacer ningún esfuerzo por la
salvación de su alma. Esa puerta es demasiado estrecha
para esos que confían en su propia justicia y piensan que merecen
ser salvos debido a su propia bondad, a que son personas de
bien, como dicen algunos. Para ese tipo de personas que
les acabo de mencionar, esa puerta es demasiada estrecha para ellos
entrar en ella o a través de ella. Pero mis hermanos, esta
es la única puerta a través de la cual Toda persona puede entrar
para la salvación. Toda persona. Usted y yo también
debemos de entrar por esa puerta. No hay forma de rodearla. No hay otra puerta. Todos los
que son salvos, son salvos solamente por Cristo y solo por la fe en
Él, en Cristo. Ninguno de nosotros, ninguno
de los que estamos aquí podemos merecer la salvación por nuestras
propias buenas obras. Ni siquiera nuestro arrepentimiento.
Ni siquiera el hecho que yo digo que yo me arrepentí en un momento,
me gana a mí algún mérito, algún punto a mi favor para yo merecer
esto. Yo solamente soy salvo y usted
también a través de Cristo. A través de la obra que hizo
Cristo en la cruz del Calvario. Ninguno de nosotros la merece. Ahora bien, aunque esta puerta
es estrecha, es una puerta que siempre está dispuesta a ser
abierta. A ningún pecador, óigalo bien,
en esta tierra, esa puerta le ha sido vedada, la entrada. A
ningún pecador en esta tierra, cada uno que lo desee puede entrar
y ser salvo. Y la única condición es que para
esa persona recibir ese beneficio y poder entrar por esa puerta
es que su corazón sea compunguido por sus pecados, que haya convicción
de pecado en su corazón y que venga en arrepentimiento y fe
delante del Señor bajo las condiciones de Dios. No sus propias condiciones,
bajo las condiciones de Dios. No es la pregunta que tenemos
que hacernos nosotros. Nosotros, usted como persona está consciente
de su culpa y de su inmundicia. Si eso es algo que ha trabajado
en su corazón, si es algo que ha llegado a su vida, esa convicción
de pecado, entonces usted puede entrar por esa puerta. No importa que tan gran pecador
sea usted, No que tanto usted pueda conocer si ha sido elegido
en la eternidad pasada o no. La única pregunta es ésta. ¿Siente
usted dolor por sus pecados? ¿Está usted dispuesto a entregarse
en las manos de Cristo? Si es así, si la respuesta es
afirmativa a una de esas, o a las dos preguntas, mejor dicho, entonces
la puerta le va a ser abierta de inmediato y usted puede pasar
por ella. A pesar de que esta puerta es
una puerta estrecha, Nosotros podemos afirmar que es una puerta
donde hay millones de personas que han entrado por ella y han
sido salvos. Ningún pecador jamás ha sido
rechazado por ser demasiado malvado. Algunos han sido excesivamente
malos, pero esa puerta no le ha sido rehusada a ninguno. Tenemos
el caso patético, si se pudiera decir así, de ese malvado rey
de Budá llamado Manasés, Él vino a esa puerta. Él fue culpable
de idolatría, de homicidio, aún de sus propios hijos. Manasés. Pero cuando sus ojos fueron abiertos
para ver a sus pecados, para ver sus pecados, él corrió a
esa puerta y se le dejó entrar. Pero también nosotros tenemos
el caso de Saúl. ¿Quién no conoce a Saúl? O cristiano,
me han dicho. El apóstol Pablo, el fariseo. Ese fariseo que vino a esa puerta. Él había sido un blasfemador
de Dios, él había sido un perseguidor del pueblo de Dios. Una persona que trató de silenciar
el Evangelio en su momento. Una persona que en un momento
dado cuando iba, como dice la palabra, respirando amenazas
contra la iglesia, tuvo esa revelación en el camino. Y cuando se encontró allí, que
oyó esa voz que lo tiró al suelo, lo único que él preguntó, ¿y
quién eres Señor? La respuesta que él escuchó,
yo soy Jesús a quien tú persigues. Y lo único que quedó para él
decir, lo único que en ese momento de confrontación, en ese momento
de ese encuentro real con su Señor y Salvador, Lo único que
él pudo decir es, Señor, ¿qué quieres que hagas? Señor, ¿qué quieres que hagas? Pero también tenemos el caso
de muchos de los fariseos que crucificaron al Señor Jesús,
también vinieron a esta puerta. Ellos habían traicionado y crucificado
al Hijo de Dios, pero en respuesta a la predicación del apóstol
Pedro, sus corazones fueron confundidos Y de repente esta puerta fue
abierta para ellos y ellos fueron salvos. Desde que la Biblia fue escrita,
mis hermanos, o terminó de escribirse, millones de personas de todos
los países y de todas las clases sociales han venido a esta puerta
y han sido salvos. Mi sincero deseo, mis hermanos,
es que si usted todavía no ha pasado por esa puerta, usted pueda cruzar por esa puerta
y estar plenamente seguro de que ha cruzado a través de esa
puerta. Considere cuán hermoso es el
privilegio que usted tiene de tener disponible esa puerta para
usted. Muchos han vivido, muchas personas han muerto sin conocer
nada de esa puerta, pero usted la tiene expuesta claramente
ante sus ojos. Tiene la palabra ante sus ojos.
Cristo le ha sido proclamado, la salvación es ofrecida a usted
como un don gratuito. Un don gratuito, tenga cuidado
entonces de no descuidar esta puerta y perecer en la incredulidad. Pero cuán agradecido debería
usted ser si ya usted ha entrado por esa puerta. O sea, alguien
está diciendo, no, pero aquí ya yo paseo, oh bueno, pues entonces
eso es para usted ahora. Cuán agradecido usted debería
de ser si usted ha entrado por esa puerta. ¿Por qué? Porque
usted ha sido perdonado. Usted está preparado tanto para
la muerte como para el juicio. Como para cualquier otra cosa
que le pueda suceder en este mundo. Ya usted está preparado
eso. Cuán fuerte es el motivo que
usted tiene para vivir una vida de gozo. Una vida de alabanza. debido precisamente a la misericordia
de Dios. ¿Cuán agradecido usted debería
de vivir? ¿Con qué perspectiva tan diferente
usted debería de vivir si usted ya ha entrado por esa puerta? Totalmente diferente. Totalmente
diferente, su vida ha cambiado. Debería de ser, debería de haber
cambiado si ha cruzado por esa puerta. En segundo lugar, mis
hermanos, nosotros tenemos un mandamiento que el Señor nos
da a nosotros. ¿Cuál es ese mandamiento? Él lo dice aquí en el verso 24.
¡Espuércense por entrar! ¡Espuércense por entrar! Frecuentemente
nosotros podemos aprender mucho de una palabra bíblica y sin
lugar a duda nosotros también podemos aprender mucho de esta
sola palabra. ¡Espuércense! ¡Espuércense! ¡Espuércense! Nos enseña a nosotros
que debemos de usar con diligencia los medios que Dios ha dispuesto
para que le busquemos. Debemos atender con diligencia
lo que es la lectura de la Biblia, lo que es la predicación del
Evangelio, lo que es estar firme en esta fe que hemos recibido.
¡Espuércense! Nos enseña que Dios tratará con
nosotros como seres responsables. Como seres responsables. Nosotros
no debemos estar sentados sin hacer nada, porque Cristo nos
dice, vengan, arrepiéntanse, crea, labore, pida, busque y
toque. Esta es la particularidad que
el Señor nos enseña, nos muestra en esta porción de las Escrituras.
Ahora bien, nuestra sanación es enteramente obra de Dios,
pero debemos de saber algo, que si perecemos en nuestros pecados,
nuestra ruina es enteramente de nosotros. porque Dios ha provisto los medios.
Entonces esfuércense, nos enseña que debemos esperar mucha oposición,
que debemos esperar una batalla difícil si queremos que nuestras
almas sean salvas. Dios ha hecho la obra completamente,
pero usted debe de saber que mientras esté en esta tierra
va a sufrir mucho por la causa de Cristo. El diablo satanás
siempre nos va a presentar una una batalla sin cuartel. También
esta naturaleza caída que todavía arrastramos, este cuerpo físico nos va a querer arrastrarnos,
nos va a querer desviar la atención de los principios eternos, de
los principios espirituales, de las cosas espirituales, para
tratar de arrastrarnos. Entonces tenemos esa batalla
en este cuerpo. Satanás Y también, en tercer
lugar, el mundo. El mundo y sus tentaciones no
serán vencidos si no lo enfrentamos. Y nada de esto debería sorprendernos,
porque no se realiza ningún bien real, ni en la esfera de lo natural,
ni en la esfera de lo espiritual, sin que haya un esfuerzo de nuestra
parte. Es decir, para usted conseguir
algo en la vida, usted tiene que esforzarse, pues también
así es lo espiritual. Es así también lo espiritual,
esto no es como que algo lo reciba así, estoy aquí tranquilo y ya,
gloria a Dios. Entonces esfuércense, nos enseña
que vale la pena precisamente esforzarse para ser salvos. La
gente se esfuerza para todo tipo de cosas mucho menos importantes
que su salvación. Se esfuerzan por tener dinero,
se esfuerzan por tener grandeza, se esfuerzan por tener educación,
se esfuerzan por tener promoción en sus áreas de trabajo, y son
todas esas cosas, son cosas corruptibles, cosas corruptibles Entonces las
cosas incorruptibles precisamente son aquellas que están dentro
de la puerta estrecha. ¿Cuáles son esas cosas incorruptibles?
La paz de Dios, la presencia del Espíritu Santo morando en
nosotros, el conocimiento de que nuestros pecados han sido
perdonados. Esas son cosas por las cuales verdaderamente vale
la pena esforzarse. ¡Esfuérzense! Nos enseña que
es un pecado ser flojos en los asuntos de Dios. Es un pecado
ser flojo en los asuntos espirituales. Si usted es flojo en los asuntos
espirituales, entonces usted está pecando, porque Dios le
manda a esforzarse, y si usted no lo hace, no tiene pretexto
alguno. Esfuércense. Esfuércense, nos enseña el gran
peligro de estar fuera de la puerta estrecha, morir fuera
significa estar perdido y sin esperanza para siempre. El Señor Jesús vio esto claramente.
Él sabe que el tiempo es corto. Él sabe que el tiempo es incierto
y nos urge a cada uno de nosotros a no retardar ese compromiso
y a actuar pronto y no esperar hasta que sea demasiado tarde. Esa palabra, esfuércense, condena
a muchos que dicen ser cristianos. pudieran haber personas que han
sido bautizados en la iglesia, que pertenecen a la iglesia,
que no son asesinos, que no son ladrones, que no han cometido
adulterio. Pero con todo y eso no se esfuerzan
respecto a su salvación. Son muy activos en su relación
con los asuntos de esta vida, pero los asuntos espirituales
no hacen ningún esfuerzo del todo. Y puede ser que no tengan
esos pecados grandes que les acabo de mencionar, pero con
todo y eso tienen ese pecado de no esforzarse. Muchos son
irregulares en su asistencia en el día domingo, eso no es
esforzarse. Muchos asisten regularmente pero
lo hacen solo como un hábito o para hacer visto de los hombres,
eso no es esforzarse. Muchos casi no leen la Biblia,
nunca leen la Biblia, pero leen los periódicos, leen las revistas,
las novelas, pero descuidan la Palabra de Dios. Eso no es esforzarse. Muchos nunca borran. No piden
nada de Dios, ni tampoco le confiesan nada. No le dan gracias, ni le
buscan, ni le buscan. Esas personas saben que tienen
que morir, pero no están en condiciones para hablar con su juez y su
hacedor. ¿Es eso esforzarse por entrar?
¿Es eso esforzarse por entrar? La respuesta es claro que no.
¡Claro que no! Pero hay muchos llamados cristianos
que dicen ser cristianos, pero no se esfuerzan por entrar. Que
cada hombre o mujer que posea sentido común juzgue esto que
le acabo de decir por sí mismo. Y yo lo hablo como una persona
que tengo varios años conociendo al Señor y es doloroso ver, es
doloroso ver con poco se esfuerzan muchas personas que se hacen
llamar cristianos por entrar por la puerta estrecha. Muchos
escuchan la predicación de la palabra y no la aplican a sus
vidas, tampoco se esfuerzan para entrar y ser salvos, son celosos
con relación a los asuntos de esta vida, se esforzarán para
ser ricos y para tener éxito pero muy pocos se esfuerzan para
ser salvos. Y no es que la salvación tenga
algún costo de nuestra parte, pero sí la Palabra de Dios constantemente
nos advierte acerca de esa responsabilidad que tenemos de esforzarnos. La parábola de la gran cena es
una representación exacta De lo que yo he visto por mi mismo
desde el tiempo que yo llegué a los caminos del Señor. Lucas
14. Desde el 15 al 24. Usted ahora
puede leerlo. No lo lee ahora porque se lo
dejo de tarea para que usted lo lea. Usted lo tiene ahí cerquita
si no se va a subirle, pero léalo en su casa. Dice, esta es una
historia que dice que comenzó el hombre de la casa acerca de
que estaba todo listo, ¿verdad?, y comenzó a llamar a la gente
para que viniera a la cena. Pero nos dice Lucas, allí en
esta parábola, que todos, todos, a una, comenzaron a excusarse. Todos a una. Dije, ¿cuáles fueron
las excusas? Excusas desde el punto de vista
humano válidas. Uno tenía que ir a atender su
tierra, uno tenía que ir a probar sus bueyes, y otro tenía la excusa
en su familia. No, eso no es pecado en sí, no
era pecado. El asunto es buscar una excusa
en algo que no es pecaminoso para no cumplir con el mandato
que Dios nos ha dado de esforzarnos. Ahí es que está el problema.
Ahí es que está el problema. Y eso realmente es preocupante
y es algo digno de tener lástima de ver personas que tienen tan
cerca la salvación y permanecen perdidos porque no se esfuerzan
por entrar. Yo no conozco el estado de sus
corazones, pero yo les quiero advertir a ustedes del peligro
de perecer eternamente no quiere esforzarse por las cosas de Dios. Usted no debe suponer que usted
tiene que cometer crímenes condenados por la sociedad para usted pensar
que merece el infierno. No, mis hermanos, el camino de
la flojera espiritual, el camino de la negligencia conduce también
al infierno. Usted no tiene que ser un ladrón,
un asesino o un violador o un drogadicto. No. La flojera espiritual
también conduce al infierno. Ahora, si usted ha aprendido,
si usted ha aprendido la necesidad de esforzarse para el bien de
su alma, yo le pido entonces en esta mañana que usted nunca
piense que usted se está esforzando demasiado o que no es necesario
esforzarse tanto. Tampoco lo piense así. Ese es
también otro error. Tenga cuidado de no volverse
flojo en sus oraciones, en la lectura de la Biblia, en ese
tiempo de comunión con Dios que Dios le manda. Todo lo que usted
hace, hágalo con todo su corazón, con toda su mente, con todo su
esfuerzo. No se preocupe por lo que otras
personas piensen de usted. Su Señor le dice a usted, esfuercése. esfuércese Número 3 mis hermanos
aquí encontramos en este verso 24 una profecía espantosa ¿qué
nos dice? ¿qué nos dice Jesús en la última
sección de este verso 24? porque les digo que muchos ¿qué
va a ocurrir? tratarán de entrar y no podrán. Tratarán de entrar y no podrán. El Señor en esta parte aquí está
hablando del tiempo de su segunda venida, cuando Él va a venir
a juzgar al mundo. Él está hablando aquí del tiempo
cuando se acabará su longanimidad, su amor, su misericordia, cuando
ese trono de gracia sea reemplazado por el trono de juicio. cuando
esa puerta estrecha ya va a ser cerrada y trancada. Y el día,
ese día de gracia que estamos viviendo ahora habrá terminado
para siempre. Entonces el día del juicio vendrá
y esas palabras solemnes serán cumplidas. Muchos tratarán de
entrar y no borrar. El tiempo se acerca cuando será
inútil buscar a Dios. Ojalá que los hombres se dieran
cuenta de esto y buscaran a Dios ahora. El Señor dice que muchos
estarán afuera en las tinieblas por toda la eternidad. Él no
habla de uno o dos. Él habla de muchos. Muchos entenderán
la verdad demasiado tarde. La verdad de su propia pecaminosidad,
de la santidad de Dios, la verdad de su necesidad del Evangelio.
Muchos se arrepentirán. pero demasiado tarde. Llorarán
y lamentarán al recordar sus pecados. El peso de sus pecados
les será intolerable, pero será demasiado tarde. Muchos creerán demasiado tarde. Ya en aquel momento no podrán
negar la realidad de Dios, ni la verdad de su palabra, tal
como es el diablo. Tanto no creen en el diablo ahora
mismo, finalmente van a creer y van a temblar. Como dice el
diablo, pero será mucho, muy tarde. Muchos por primera vez
desearán el perdón, pero ya será demasiado tarde. Mis hermanos, ese tiempo viene
cuando los dolores de este mundo serán invertidos cuando la riqueza,
la fama, el lujo y todas las demás cosas por las cuales la
gente vive hoy se volverán en cosas sin valor. Y esa salvación
anunciada por el Evangelio, la cual los hombres menosprecian
hoy, entonces llegará a ser lo que los hombres desearán por
sobre todas las cosas en aquel momento. Pero será demasiado tarde. Muchos Tratarán de entrar y qué
ocurrirá? No podrán. Y yo quisiera invitarle
a usted a que usted vea esa descripción espantosa de ese día en Proverbios
capítulo 1 verso 24 al 31. Si usted gusta anótenlo ahí.
Yo se lo voy a leer. como por aquellos que ya han
entrado. ¿Cuál debe de ser la actitud de los que están de un
lado o del otro de la puerta? Pero mire esta descripción. Proverbios,
capítulo 1, versos 24. Oiga como lo dice, porque he
llamado y han rehusado oír. He extendido mi mano y nadie
ha hecho caso. Han desatendido todo el consejo
mío y no han deseado mi represión. También yo me reiré de la calamidad
de ustedes. Me burlaré cuando sobrevenga
lo que temen. Cuando venga como tormenta lo
que tenen y su calamidad sobrevenga como torbellino, cuando venga
sobre ustedes tribulación y angustia, entonces me invocarán, pero no
responderé. Me buscarán con diligencia, pero
no me hallarán, porque odiaron el conocimiento y no escogieron
el temor del Señor, ni quisieron aceptar mi consejo, mi reprensión. Comerán del fruto
de su conducta y de sus propias artimañas se hartarán. Proverbios 1, 24 al 31. Mis hermanos,
yo he tratado de enseñarle lo que el Señor Jesucristo Y esto tiene que comenzar con
una pregunta directa para usted. ¿Ha entrado usted por la puerta
estrecha o no? No me responda audiblemente,
respóndase a usted. Yo no le pregunto a usted si
usted cree que esa puerta exista y espere algún día entrar a través
de ella. Yo le pregunto a usted, ¿ha pasado
realmente por ella, sí o no? ¿Ya está adentro? Porque si todavía
no ha pasado por esa puerta estrecha, entonces sus pecados no han sido
perdonados. Usted todavía no ha nacido de nuevo. Usted no
está preparado para ir al cielo cuando usted muera. Usted será
miserable y eternamente estará perdido si no ha pasado por esa
puerta ahora. Ahora piense en ese tiempo tan
corto que nos queda. La vida es como un soplo. La
vida es como neblina, nos dice la palabra. Muy pronto usted
se va a haber ido de esta tierra y pronto será demasiado tarde
para usted si usted no ha pasado por esa puerta. El mundo va a
continuar pero su cuerpo estará en el cerculo y su alma si no
ha pasado por esa puerta en el infierno eternamente perdida
para siempre. Pero hoy la puerta está abierta
para usted y está delante de usted. Dios me llama en esta
manera a esforzarse Jesucristo le llama. Solamente le falta
a usted dar ese paso de fe y esforzarse por entrar por ella. Dar ese
paso de fe. Yo necesito esforzarme en las
cosas de Dios. No es un asentimiento mental. No es que yo sí que yo
sé que Dios existe. El mundo está lleno de creyentes
con ese asentimiento mental. Pero en su vida, su vida denota
que no, realmente no le importa si realmente efectivamente existe
ese Dios o no. Entonces no es solamente asentir
mentalmente, no es usted decir sí, yo sé que esa puerta existe,
no, es que usted pase por ella, usted se esfuerce por entrar
por esa puerta. Entre ahora sin dilación, nadie
ha llegado al cielo sino a través de esa puerta. Nadie ha entrado
por esta puerta sin esforzarse. Pero por otra parte, Ninguno
que se ha esforzado por entrar ha fallado en su intento. Ninguno
que se ha esforzado por entrar ha fallado en su intento. Y nadie
de los que han entrado por esa puerta, nadie se ha arrepentido
después de haberlo hecho. Los verdaderos hijos de Dios
no se arrepienten de haberlo hecho. Y puesto que estas cosas son
verdaderas, porque como decíamos hace un ratito, esta es palabra
de Dios, entonces usted tiene que buscar a Cristo de inmediato
y entrar por la puerta mientras que esté todavía abierto. Entonces
la invitación es comience hoy, que usted acuda al Señor, que
usted venga en oración delante de Él, que usted confiese sus
pecados sin ocultar nada delante del Señor, sin buscar una excusa
para ningún pecado en su vida. que usted se entregue a Él, que
usted le encomiende a Él todas sus necesidades espirituales
pidiéndole la salvación, pidiéndole el don del Espíritu Santo, según
lo que Él nos ha prometido. No hay persona en esta tierra,
por muy mala que sea, que haya acudido a Cristo de esa manera
que haya sido rechazado por Él. Entonces el asunto es hacerlo
ahora, de inmediato. De inmediato. Ahí tenemos el
caso de la fuerza maritana. vino al pozo como una pecadora
y se fue de allí como una criatura nueva en Cristo. El carcelero
de Filipo llegó a ser un discípulo del Señor Jesús en una sola noche. La invitación es a renunciar
a sus pecados y echar mano de Cristo hoy mismo. Ahora bien, déjeme entonces hacerles unas
peticiones a aquellos que ya han pasado por esa puerta estrecha. aquellos que han pasado, que
se han esforzado por entrar por esa puerta estrecha. Eso es para
ustedes ahora. ¿No estaría usted dispuesto a
hablar como otros de la bendición que han encontrado? Cuando Andrés fue convertido,
este discípulo, de inmediato habló a su hermano acerca de
Cristo. Felipe hizo lo mismo con Atanael cuando encontró a
Cristo. Saulo, cuando este fariseo, el
apóstol, bueno primero todavía no era Paulo, no era el apóstol,
cuando él fue convertido, nos dicen Hechos 9.20, que enseguida
se puso a predicar de Jesús en las sinagogas diciendo, Él es
el Hijo de Dios. Ese espíritu debe de estar en
usted también. Debemos de esforzarnos también
porque otros pasen por esa puerta. Trabajemos mientras que sea de
día porque nos dice la palabra en Juan 9.4 porque la noche llega
cuando nadie ya puede trabajar. El hombre que trata de enseñar
a su prójimo la puerta estrecha está haciendo la obra que agrada
a Dios. Está en la voluntad de Dios.
Como nos dice Santiago 5.20 SEPA QUE EL QUE HACE VOLVER A UN PECADOR
DEL ERROR DE SU CAMINO, SALVARÁ SU ALMA DE MUERTE Y CUBRIRÁ MULTITUD
DE PECADOS. Entonces, la invitación a si
usted ha pasado por esa puerta, que usted despierte a un sentido
más profundo de esa gran responsabilidad que usted tiene en este asunto ¿Cuántos de sus contactos, amigos,
familiares, compañeros de estudio, de trabajo, desconocidos incluso,
están fuera de esa puerta? ¿Quién sabe qué fruto dará una
palabra hablada en fe y con oración a esa persona? Usted no sabe
lo que Dios puede hacer a esa persona si usted es ese instrumento
para invitarle a esa persona a cruzar la puerta, esa puerta
estrecha. Ojalá pudiéramos tener ese sentido
de urgencia para así hablar con amor y de nuevo su palabra. Porque
nos dice aquí esta porción. Muchos tratarán de entrar en
aquel día, ¿qué ocurrirá? Y no podrán. ¿Quién puede pensar acerca de
tales palabras? si no pasa por esa puerta. Que
el Señor nos ayude y nos dé gracia para entender la gran tarea y
responsabilidad que tenemos aquellos que hemos pasado por la puerta
y para aquellos que todavía no han pasado que en esta mañana
o en este momento puedan pasar por esa puerta esforzándose esforzándose
por pasar por ella luchando con sus fuerzas pero con el poder
del Espíritu Santo.
Esforcemonos por entrar
Series Cristianismo Práctivo
En Lucas 13 leemos acerca de un hombre quien hizo a nuestro Señor Jesucristo la siguiente pregunta: "Señor, ¿Son pocos los que se salvan?" La respuesta del Señor Jesucristo en Lucas 13:24 fue y sigue siendo muy importante. Debido a que estas cosas son verdaderas, usted tiene que buscar a Cristo de inmediato, y entrar por la puerta mientras que esté todavía abierta. Comience hoy. Acuda al Señor Jesús en oración, confiésele su pecaminosidad sin ocultar nada. Entréguese a El encomendándole todas sus necesidades espirituales, pidiéndole la salvación y el don de su Espíritu Santo según su promesa.
| Sermon ID | 61321217377099 |
| Duration | 40:28 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 13:24 |
| Language | Spanish |
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