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Vamos a abrir nuestras Biblias,
por favor, en el libro de Efesios, capítulo número 2. Y vamos a considerar la obra
redentora de Dios en los pecadores. En el capítulo 2 encontramos
tres aspectos de el proceso salvador de acuerdo a lo que la escritura
nos enseña. Tres aspectos de lo que nosotros
conocemos como la salvación eterna del alma. Esos tres aspectos
son en primer lugar la muerte del pecador, la muerte espiritual. En segundo lugar, la vida que
Dios da Primero, la muerte que el pecado trae. Segundo, la vida
que Dios da. Y tercero, la exaltación que
recibe aquel que es sábado. El apóstol Pablo comienza hablando
de la muerte cuando dice en el versículo uno del capítulo dos,
Él dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados. Muerte espiritual, muerte producida
por el pecado, muertos en vuestros delitos y pecados. La muerte
que produce el pecado. La paga del pecado es muerte. Y Pablo dice que estábamos muertos
en delitos y pecados. Luego, en el verso número 4, Pablo dice,
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos
amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida. juntamente con Cristo. Muerte
provocada por el pecado, vida en Cristo Jesús. Estábamos muertos por el pecado,
muertos en delitos y pecados. Y Pablo dice, estando nosotros
muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo Jesús.
Pero Pablo agrega un elemento adicional a esto en el verso
número 6. Dice, juntamente con él nos resucitó
y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jesús para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas
de su gracia y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Este tercer aspecto de la salvación
es una exaltación de la muerte provocada por el pecado a la
vida que Cristo nos da, a la exaltación que Dios nos ofrece
en Cristo después de habernos dado vida. Para sentarnos en lugares celestiales,
dice el verso número seis, para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con
nosotros en Cristo Jesús, exaltación. sentarnos en lugares celestiales,
mostrar en los siglos venideros, no mostrarle al mundo hoy día,
sino mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su
gracia en su bondad para nosotros en Cristo Jesús. Vamos a considerar esos tres
aspectos de la salvación, hermanos. Ante la pregunta, ¿qué se necesita
para ser cristiano? ¿Cómo alguien llega a ser un
cristiano? Tenemos que responder en primer
lugar que esa persona necesita reconocer su condición. Necesita
estar consciente de su pecado, de lo que el pecado es, de lo
que el pecado produce. Por eso Pablo dice acá, Él dio
vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados. Por eso la predicación del Evangelio
requiere hablar del pecado. Por eso la iglesia y la predicación
verdadera en la iglesia requiere que nosotros entendamos lo que
es el pecado. Esta mañana hablábamos de lo
que es el pecado. Hablábamos de la caída del hombre,
del pecado y las consecuencias del pecado. Las consecuencias
en los inconversos. Las consecuencias en los cristianos. No de los pecados particulares
que nosotros cometemos, sino del pecado, el pecado original. Hermanos, es importante, es imprescindible
que para que conozcamos el Evangelio, nosotros entendamos el concepto
del pecado original. Porque la gente piensa en pecados.
en términos de pecados específicos y dice bueno, no soy pecador,
de vez en cuando me tiro una mentiría, de vez en cuando pues
me robo una cosilla por allá, de vez en cuando tengo un mal
pensamiento y si he hecho unas cuantas cosas malas, pero no
es para tanto. Ellos piensan en términos de esos pecados,
pero ellos no se dan cuenta que nosotros nacemos legalmente condenados
por el pecado. Que legalmente delante de Dios,
desde el día mismo de nuestro nacimiento, nosotros venimos
condenados porque estamos conectados. A nuestro padre espiritual, Adán. Que nos transmite la condenación,
que nos transmite la contaminación del pecado, la corrupción, la
inhabilidad, la impotencia, la indignidad, la culpa del pecado. Nacemos así. Pero no solo nacemos
con la condenación legal del pecado, sino que nacemos con
la contaminación y la corrupción que ese pecado produce en nosotros. De manera que cuando nosotros
pecamos, cuando hacemos esas cosas malas y decimos esas mentiras
y tenemos esos malos pensamientos y cometemos ese robo, ese adulterio,
ese pensamiento impuro y todas esas cosas malas que nosotros
hacemos son producto de aquello que ya está en nosotros. Y a eso se refiere Pablo cuando
dice que estábamos muertos en delitos y pecados. Lo que nos
mata no son los pecados que cometemos, lo que nos mata es el pecado
que traemos con el cual nacemos. Y ese pecado que nosotros traemos
desde nuestro nacimiento se multiplica y comienza a producir más corrupción
y más enemistad y maldad y malicia. Y hace que nosotros queramos
seguir la corriente de este mundo y que nos dejemos arrastrar por
Satanás. Pablo describe aquí la condición
de aquellos que están muertos en delitos y pecados. En el verso
número dos. Él dice o yo. Él dio vida a vosotros
cuando estaban muertos en vuestros delitos y pecados. En el verso
dos agrega en los cuales anduvisteis en otro tiempo. Siguiendo. La corriente de este
mundo. Cuál es la corriente de este
mundo? Pues la corriente de las pasiones, la corriente de las
influencias mundanas, los intereses terrenales, materiales, lejos
de Dios. Y Pablo dice que en esa condición
andábamos siguiendo la corriente de este mundo conforme al príncipe
de la potestad del aire. ¿A qué se refiere el príncipe
de la potestad del aire? Pues se le pide a Satanás. Y
cuando le llama el príncipe de la potestad del aire, lo que
está queriendo decir es que es un poder invisible, es un principado
invisible, no se detecta. Nosotros no nos damos cuenta,
pero está operando, opera en los aires en el sentido de que
es invisible, es espiritual, el príncipe de la potestad del
aire. La Biblia dice claramente que
el mundo está bajo Satanás. ¿Por qué? Por la mentira. La
mentira, las ideologías falsas, doctrinas falsas, filosofías
falsas, las ideas equivocadas de Dios, de nosotros mismos,
de la eternidad, del pecado, de la Biblia, de Cristo. Todo
eso, hermano, es satánico. Por eso es que el Señor Jesucristo
le dijo a Pedro, apártate de mí, Satanás. ¿Por qué el Señor
Jesucristo le dijo a Pedro, apártate de mí, Satanás? Porque Satanás,
perdón, pero porque Pedro le estaba diciendo al Señor Jesucristo
que no debería de ir a la cruz, que no iba a permitir que fuera
a la cruz. Porque Pedro no entendía lo espiritual, él estaba razonando.
El Señor le dice a Pedro, apártate de mí, Satanás, porque tú no
entiendes las cosas que son de Dios, sino las de los hombres.
Es decir, Pedro estaba pensando como un hombre. Y estaba tratando
de decirle al Señor que no era necesario que fuera a morir en
la Cruz del Calvario. Y eso es satánico. ¿Por qué? Porque la única manera de salvarse,
la única manera de rescatar al hombre de esa condición legal
de pecado, de esa corrupción que el pecado produce en nosotros,
de esos pecados que brotan de nosotros, es que tengamos un
Redentor. Es la única manera. Y el único
Redentor que es digno, el único Redentor que tiene el poder,
el único Redentor que agrada a Dios, que Dios va a recibir
en la ofrenda que Él le presente, es el Señor Jesucristo. Hay un
Dios en los cielos y un solo Mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre. Así que cuando Pablo en el verso
2 habla de la corriente de este mundo, él está hablando de la
manera como el mundo piensa conforme al príncipe de la potestad del
aire, está hablando de los de las influencias y los poderes
que Satanás ejerce sobre el mundo. Y Pablo agrega el espíritu que
ahora opera en los hijos de desobediencia. O sea, el espíritu que opera En
la gente desobediente, ignorante, hostil al Evangelio, es el espíritu,
el príncipe de la potestad del aire. Es el espíritu de Satanás. Bueno,
el libro de Apocalipsis lo presenta muy claramente cuando dice que
Juan vio un dragón escarlata Y ese dragón escarlata le explicaron
a Juan es la serpiente antigua y Satanás. Y luego vio una bestia
y la bestia estaba recibía el poder del dragón escarlata de
Satanás y la bestia simboliza. Las instituciones humanas en
contra de Dios. Significa todo el poder institucional,
el poder político que se opone al Reino de Dios. Porque hermano, ni en la Casa
Blanca, ni en las Naciones Unidas, ni en ninguna de esos, de esos
lugares, de esos edificios, de estas instituciones mundiales,
influyentes, poderosas, humanas, ahí nos interesan por el Evangelio. Y ellos piensan que tienen el
poder. Satanás les da ese poder. Y la Biblia le llama a esos poderes
bestia, son poderes bestiales. ¿Por qué le llama bestiales?
¿Por qué le llama bestia? ¿Por qué representa? ¿Por qué representa la Biblia
los poderes humanos terrenales como bestia? Porque son impulsados
por sus propios pasiones y deseos, por los intereses de poder, de
gloria humana, sin Dios, es bestial. Por eso le llama bestia. Y el
Apocalipsis habla de un falso profeta que representa todas
las filosofías equivocadas, antidiós y habla de, habla de las naciones
que se alían. Las naciones dicen ¿Quién como
la bestia? ¿Y quién podrá contra ella? Entonces es lo que a veces nos
preguntamos nosotros, ¿cómo es posible que sigan votando por gente que
ha destruido naciones? Han destruido Venezuela y siguen
votando por gente que promueve la misma filosofía de Venezuela.
Han destruido el este de Europa y siguen adorando y admirando la misma
filosofía que ha matado millones de personas. ¿Por qué? Porque los mundanos adoran la
bestia. Adoran ese sistema, adoran el mundo. Bueno, Pablo dice acá,
hermanos, en el verso número 2 del capítulo 2, que ahí andábamos
nosotros en otro tiempo, siguiendo las corrientes de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora
opera en los hijos de desobediencia. Y agrega en el verso 3, entre
los cuales, también todos nosotros vivimos en otro tiempo, en los
deseos, no de Dios, en los deseos de nuestra carne. Haciendo la
voluntad, no la voluntad de Dios. Haciendo la voluntad de la carne
y de los pensamientos. Y éramos por naturaleza hijos
de ira. Lo mismo que los demás. Eso es una descripción del pecado.
Es una descripción de la muerte espiritual. Los deseos de nuestra carne.
La voluntad de la carne. y de los pensamientos. Así viven
los mundanos. Así viven los que están muertos
en delitos y pecados. No les interesa nada de Dios.
Están muertos en delitos y pecados. Sigue la corriente de este mundo.
El príncipe de la protestar del aire. Ese es el espíritu que
opera en los cincos de desobediencia. Que viven en los deseos de su
carne. Que viven haciendo la voluntad
de su carne y de sus pensamientos y son hijos de ira. Así le llama
Pablo. Esto es la descripción del pecado.
Esto es muerte espiritual para que alguien sea salvo. Tiene
que darse cuenta de eso. Mientras no se dé cuenta de eso.
No va a poder ser salvador. ¿Por qué? Porque no va a querer
un salvador. No va a apreciar a un salvador.
Quizás van a pensar de una manera romántica de Cristo. Quizás van
a pensar de una manera sentimental acerca de Dios y de la iglesia.
Y van a decir, qué bueno que existe la religión. Qué bueno
que tú eres religioso. Oh, Cristo, sí, yo reclamé y
Él me ayudó cuando estaba en necesidad. Pero no van a ver
su pecado. No se van a dar cuenta de que
están condenados, de que van al infierno, de que su miseria
es grande delante de Dios, que un día van a tener que llegar
al tribunal de Dios y van a ser hallados culpables. No se dan
cuenta de su condición. Para que alguien sea salvo, para
que alguien sea cristiano, tiene que reconocer su pecado, su miseria,
su necesidad, su impotencia. Tiene que reconocer que es culpable,
legalmente culpable. Vas a tener que darle cuenta
al juez del universo y que eres corrupto, que tu corazón es corrupto,
engañoso y no lo puedes cambiar. No vas a poder vencer el pecado
a menos que Dios en Cristo te regenere, te perdone, te justifique
y te limpie de tus pecados. No hay otra manera. Así que la
salvación requiere reconocer el pecado. En segundo lugar,
la salvación consiste no solamente en reconocer el pecado, pero
consiste en que Dios haga una obra milagrosa en el corazón
que nosotros llamamos o la Biblia le llama regeneración. Regeneración
es nacer de nuevo. Así que Pablo lo explica de la
siguiente manera en el verso número 4, pero Dios que es rico
en misericordia, por su gran amor con que nos amó, estando
aún nosotros muertos en pecados, nos dio vida, juntamente con
Cristo, nos dio vida, nos dio vida, significa regeneración,
nos dio vida, es un acto de Dios, Es un milagro de Dios darle vida
a un pecador por su mucho amor, porque él es rico en misericordia,
por su mucho amor con que nos amó, estando nosotros muertos
en delitos y pecados nos dio vida. Hizo el milagro de darnos
vida. El milagro de la regeneración
sin el cual no podemos ver ni entender, ni entrar al reino
de Dios. Eso le dijo el Señor a Nicodemo.
Nicodemo, te es necesario nacer otra vez. El que no nace del
agua y del espíritu no puede ver el reino de Dios, no puede
entrar en el reino de Dios. Tienes que nacer otra vez. Claro. Nicodemo era un religioso hermano,
muy prominente. muy educado, pero esto no lo
entendía. Él no entendía su pecado. Él
no entendía la necesidad de ser regenerado. Una de las manifestaciones
de la falsa religión, de los falsos religiosos, de los falsos
cristianos es que no entienden su pecado. La razón por la que
están en la iglesia puede ser diversas. Puede ser que alguna
crisis en su vida los llevó a la iglesia y se adaptaron después
a la iglesia. Puede ser que les gusta la iglesia,
que tienen una cierta tendencia religiosa. Puede ser que crecieron
en la iglesia. Puede ser que tienen problemas
de conciencia y los quieren acallar en la iglesia. Pero si no te
das cuenta de tu pecado, si no reconoces tu condición, Y luego
si no reconoces que necesitas que Dios haga un milagro en tu
vida, un milagro divino, el milagro de la regeneración, no vas a
ser salvo. Por eso es que se requiere arrepentimiento,
quebrantamiento, humillación. Claro, ni el quebrantamiento,
ni la humillación, ni el arrepentimiento salvan, eso no salva a nadie.
Pero esas son cosas que vienen inseparablemente unidas a la
verdadera fe, la verdadera fe en Cristo, bien acompañada de
arrepentimiento, porque la fe en Cristo que salva la fe salvadora
solamente opera en la vida de aquellos que reconocen su condición,
que reconocen que están ofendiendo a Dios, que reconocen que van
a llegar a la eternidad desamparados y van a ser encontrados culpables,
que reconocen que son impotentes para salvarse de sí mismos y
por lo tanto se quebrantan, se arrepienten, suplican, piden
y creen, creen, creen en Cristo, porque no hay súplica, no hay
lágrima, no hay arrepentimiento, no hay esfuerzo que nos pueda
salvar. Si un verdadero cristiano llora,
se arrepiente, se quebranta, Es porque reconoce su impotencia
y su necesidad. No es porque esté confiando en
su quebrantamiento y en su arrepentimiento y en sus lágrimas. Porque eso
no salva a nadie. Pero el verdadero cristiano se
quebranta, se arrepiente, llora su pecado y cree. Y lo que nos salva es la fe.
Cuando digo que la fe nos salva, que la fe salva hermano, no estoy
queriendo decir y la Biblia tampoco quiere decir que la fe salva,
no, la fe nos salva, la fe en Cristo, la fe es el medio por
el cual nos aferramos al Salvador Jesucristo. Somos salvos por
la fe, pero no por la fe en sí misma, somos salvos por la fe
en Cristo Jesús. Así que en el verso 4 Pablo dice
Dios que rindo misericordia por su gran amor con que nos amó
aún estando nosotros muertos en pecado nos dio vida. Si quieres tener vida tienes
que reconocer que estás muerto en pecado. Y el llegar a entender
hermano que estamos muertos en pecado es algo traumático, es
algo humillante. Hay una mujer que se convirtió
del veanismo al cristianismo, se convirtió verdaderamente y
escribió un libro, y en ese libro describe su conversión diciendo
que su conversión fue como el desastre que ocurre cuando se
chocan dos trenes, porque el pacto, el trauma que
ella sufrió cuando se dio cuenta de la inmensidad de su pecado,
no por ser lesbiana, no por eso, sino por el pecado mismo, no
por el tipo de pecado que cometía, sino por la naturaleza del pecado. El pecado no tiene que ser un
pecado grotesco, es el pecado mismo, la culpa del pecado, que
la traemos desde que nacemos y que se manifiesta, claro, puede
manifestar en borrachera, en adulterio, en promiscuidad, en
homosexualidad, en crímenes, en robos, en hipocresía, en envidia,
se puede manifestar de muchas maneras, pero esas son manifestaciones
de algo más perverso que está dentro de nosotros. Y muchas veces no parece tan
perverso, ese pecado parece decente, Ese pecado se puede manifestar
de una manera muy decente, muy religiosa. Los fariseos eran
los peores. El Señor les dijo sepulcro, blanqueados,
hipócritas, degeneración de víboras. Pero ¿saben qué? Los fariseos
eran muy decentes. Ellos no cometían pecados loceros,
escandalosos. Pero el Señor les dijo que ellos
se ganaban un adepto para su sinagoga y lo hacían dos veces
más hijos del infierno que ellos. O sea, el pecado es muy engañoso,
se manifiesta de muchas maneras. Pero Dios, que es rico y misericordio,
por su mucho amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos
en pecado, nos dio vida. Pero Pablo es muy explícito,
muy claro, hermano. Estoy leyendo el verso 5. Porque
no simplemente dice que nos dio vida, sino dice que nos dio vida
con Cristo. Con Cristo. Y entre paréntesis
agrega, por gracia sois salvos. En el verso número 6 agrega,
y juntamente con él nos resucitó. Nos resucitó. O sea, nos dio
vida, porque estábamos muertos, y nos resucitó a una nueva vida.
Nos resucitó, y esta no es una resurrección temporal. No es
como la resurrección de un zombi. He estado un par de veces en
Haití y he tratado de investigar qué es eso de los zombis. Casi
nadie lo sabe realmente. Algunos dicen que es muy misterioso.
Algunos dicen que es una cosa, como una cosa legendaria, ¿no?
Pero he hablado con un par de personas que parecen saber que
son de ahí, nativas de ahí. Dicen que hay una manera en la
que los, con ciertas drogas, a ciertas personas enfermas, les logran congelar el cerebro
o algo como eso, y luego los hacen actuar al capricho de la
persona, es decir, están como muertos cerebralmente,
pero viven todavía, y por lo tanto pueden hacer con ellos
lo que quieran. Bueno, yo no sé si eso es cierto
o no es cierto. Lo cierto es que la leyenda de los hombres
dice que son seres que caminan automátamente y hacen lo que
otros les dicen. Bueno, la resurrección a la que
Dios nos llama no es algo automático. Los cristianos no se vuelven
autómatas. Los cristianos somos gente pensante,
somos gente consciente. que respondemos al llamado de
Dios. Y lo que sucede es que Dios nos
cambia la perspectiva de manera que ahora ya no miramos a lo
terreno, ahora miramos a lo eterno, miramos hacia de manera que ahora
miramos a Dios, no como a nosotros se nos ocurre, sino miramos a
Dios como su palabra nos lo dice. Ahora nos miramos a nosotros
mismos, no como nosotros se nos ocurre, porque nosotros nos miramos
con muy buenos ojos a nosotros mismos, no es cierto. Pero cuando
nosotros comprendemos lo que Dios nos revela de nosotros mismos,
nosotros comprendemos que somos pecadores, estamos muertos, que
nuestro corazón es engañoso y perverso. Es decir, Dios nos cambia la
perspectiva. Y nos comienza a enseñar muchas cosas, como el mandamiento,
las bienaventuranzas, el Padre Nuestro. Todas esas cosas, todos
esos principios bíblicos nos cambia la manera de ver absolutamente
todo, la familia, los hijos, el dinero, el futuro, nosotros
mismos, a Dios, absolutamente todo nos da vida, nos resucita. Es una resurrección eterna. Es total, permanente,
es para con Dios, es sobrenatural. Dios nos la da por su misericordia,
por su amor, por su gracia y por la fe. Es un don de Dios esa
nueva vida. Es en Cristo. En Cristo, con
Cristo. Pablo dice con Cristo estoy justamente
crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Cuando él dice ya no vivo yo,
vive Cristo en mí, lo que quiere decir es que ahora ya no vive
en Adán, ahora vive en Cristo. Ahora su justicia es Cristo,
su esperanza es Cristo. y está crucificado juntamente
con Cristo. Y dice, ahora lo que vivo en la carne, lo vivo
en la fe del Hijo de Dios. Todo lo que me sucede en la vida
es en Cristo. Cuando fallo, tengo a Cristo,
mi sumo sacerdote. Cuando entro en tentación, tengo
a Cristo, mi fortaleza, mi justicia. Esa es la nueva vida espiritual. Así que, Para ser salvo necesitamos
reconocer nuestro pecado y necesitamos, en segundo lugar, que Dios haga
un milagro, el milagro de la regeneración. Pero en tercer
lugar, la salvación no solamente es
liberación de la muerte, sino que también es una exaltación.
La salvación no solamente nos humilla, nos quebranta, nos muestra
nuestro pecado, sino que nos da vida. Y después de que nos
da vida y nos saca del pecado, nos exalta. Como el padre hizo
con el hijo pródigo. El hijo pródigo iba arrepentido,
esperando que el padre lo recibiera, aunque sea como uno de sus jornaleros.
¿Pero qué hizo el padre? No lo recibió como un jornalero. lo abrazó, lo besó, lo bañó,
lo limpió, le puso joyas, le puso calzado, mató al becerro
gordo, hizo una fiesta, un banquete, exaltó a su hijo, lo exaltó. Podría haberlo perdonado y decirle,
aprendiste la lección, vete a trabajar, pero no. lo recibió, hizo una
fiesta y dijo, este hijo estaba muerto, ya resucitado, estaba
perdido y ha sido hallado. Hagamos fiesta. El único que
no quiso entrar a la fiesta fue el hermano. ¿Por qué? Porque
el hermano se sentía muy digno, se sentía muy obediente, se sentía
muy merecedor y se ofendió, se ofendió que el padre fuera tan
misericordioso. Pero el padre exaltó al hijo.
Esto es lo que Pablo está diciendo acá cuando en el verso número
6, leemos, juntamente con ellos requisitó y asimismo nos quiso
sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Ven que no solamente
nos dio vida, nos hizo sentar en los lugares celestiales con
Cristo Jesús. Ahora, la pregunta es, bueno,
¿Cómo es eso que nos hizo sentar en los lugares celestial? ¿Qué
significa eso? Bueno, se refiere a la posición
que Dios nos asigna, legalmente, por promesa. Algo que todavía
nosotros no lo estamos viviendo de una manera plena, pero que
por promesa nosotros lo vamos a experimentar. Y por determinación
y decreto divino, legal, ya es nuestro. Sentarnos en los lugares
celestiales con Cristo Jesús. En un cierto sentido ya lo estamos.
Porque nosotros tenemos acceso al trono de la gracia. Porque
tenemos un sumo sacerdote que intercede por nosotros. Porque
podemos entrar con libertad en el nombre de Jesucristo por el
Espíritu. Tenemos acceso, estamos sentados en ese sentido, estamos
sentados en lugares celestiales, pero todavía no se ha manifestado
todo lo que hemos de ser. Todavía vivimos en este cuerpo
de bajeza, pero llegará un día cuando después de nuestra muerte
Dios nos resucite, nos glorifique, nos exalte y nos siente en lugares
celestiales juntamente con Cristo Jesús. Esa es la gran esperanza
del creyente hermanos, que un día resucitaremos. que este cuerpo
se va a ir para la tumba, se va a podrir ahí en la tierra,
pero el Señor lo va a levantar entre los muertos y seremos por
toda la eternidad humanos. No nos vamos a convertir en espíritus
etéreos ni en ángeles, vamos a seguir siendo lo que somos
hoy día. El nombre quizás no lo cambien,
la apariencia No creo que nos la van a cambiar, tal vez sí,
pero sí, la van a perfeccionar. Porque todos tenemos algo de
bonito, pues nos van a poner todo lo bonito que podamos hacer.
Y todos tenemos algo de feíto, nos van a quitar todo lo feo
que tenemos. Vamos a hacer, hermano, lo que Dios quiso que fuera,
por toda la eternidad, en su presencia. Y al decir en su presencia
no quiere decir que vamos a estar amontonados los millones delante
del Señor Jesucristo, no. Lo que quiere decir, hermanos,
es que la presencia de Dios va a ser evidente y manifiesta en
todas partes y todos nosotros, en cualquier lugar del universo
que estemos, porque me sospecho que vamos a tener acceso al universo
de acuerdo a lo que Dios determine, ¿no? Y de acuerdo a lo que Pablo
dice, esta tierra, esta creación, será renomida y será habitada. Y lo más lógico pensar que será
habitada por los humanos. Porque dice la Escritura que
la nueva Jerusalén descendió del cielo a la tierra. Interesantemente,
hermano, la Biblia no habla mucho del cielo, habla, habla bastante
del cielo, pero sin entrar en muchos detalles. Solamente nos
dice que es ahí donde está Cristo y que ahí estaremos nosotros.
Y nos dice también que esta tierra será redimida a la libertad de
los hijos de Dios. Pero cuando Pablo dice acá, hermanos,
que nos hizo sentar, verso número
6, en los lugares celestiales con Cristo Jesús, está hablando
de algo que nosotros parcialmente hoy lo disfrutamos. y en la eternidad,
en la resurrección, lo disfrutaremos total y permanentemente. Vean
ustedes cómo lo explica Juan, por favor, vengan a la primera
carta de Juan. Juan lo dice de esta manera,
capítulo 3, verso 1. Mirad cuál amor nos ha dado el
pago para que seamos llamados hijos de Dios. Por eso el mundo
no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos
de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque
le veremos tal como Él es. Seremos transformados, seremos
semejantes a Él. Pablo lo dice, dice lo mismo
hermano en el libro de Colosenses. Capítulo 3 verso 1 dice si pues
habéis resucitado con Cristo, buscar las cosas de arriba donde
está Cristo sentado a la diestra de Dios, poner la mira en las
cosas de arriba y no en las de la tierra, porque habéis muerto
al pecado y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo vuestra vida se manifieste, entonces vosotros
también seréis manifestados con él en gloria. O sea que nos espera
una gloria. Tenemos que seguir esta carrera,
pelear esta batalla, guardar esta fe. Porque la corona de gloria nos
espera. No sólo a mí, dice Pablo, sino
a todos los que aman su venida, la corona de gloria. Así que
cuando Pablo dice en el capítulo 2, verso 6, nos hizo sentar en
los lugares celestiales con Cristo Jesús. Él agrega en el verso
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas
de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
En los siglos venideros se va a manifestar y vamos a comprender
la inmensidad de esta salvación, la grandeza de lo que hoy tenemos.
Hermanos, qué pobre es nuestro entendimiento. ¿Qué pobre es
nuestra adoración? ¿Qué pobre es nuestro deleite
de algo que es tan, tan grande, tan maravilloso? Porque estamos
limitados por esta naturaleza terrena, carnal, y estamos Estamos
rodeados no solamente de debilidades, sino de distracciones que no
nos permiten ver y comprender y apreciar verdaderamente. Pero
dice acá que en los siglos venideros él va a mostrar las abundantes
riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros. Las abundantes
riquezas de su bondad, de su gracia en su bondad para con
nosotros. en Cristo Jesús y todo esto por
gracia, por gracia. Esta es la salvación, esto es
lo que se necesita para ser cristiano, reconocer nuestra impotencia,
nuestro pecado, que Dios haga el milagro de la regeneración
nosotros, para que entonces seamos exaltados y que nosotros podamos disfrutar
y vivir la vida a la que Dios nos ha Pero esto requiere que
nosotros hermanos seamos de los medios de gracia. Requiere que
nosotros peleemos una batalla contra el pecado. Requiere que
nosotros nos sacudamos de nuestra mediocridad y de la pereza espiritual. Que peleemos esta batalla, que
peleemos contra el pecado. Y que seamos esforzados en usar
los medios de gracia y nos comprometamos con la palabra de Dios, con Dios,
con su pueblo. Y le sirvamos y que nos arrepintamos
del pecado cuando éste nos alcance, porque nos alcanza el pecado.
¿A quién no lo alcanza el pecado? ¿Quién de nosotros no tiene que
arrepentirse continuamente delante de Dios? Pero cuando ese corazón
verdaderamente está doblegado, cuando nosotros comprendemos
la importancia de ser pobres en espíritu, porque de los pobres
en espíritu es el reino de los cielos, entonces nosotros trabajamos
con nuestro corazón para que nuestro corazón se mantenga en
la condición apta, adecuada para caminar con Dios
y para disfrutar de esta gran salvación. Padre nuestro, te damos gracias,
Señor, porque Tú nos has dado una vida nueva, nos has colocado
en una posición, nos has dado un destino, sentándonos en lugares
celestiales para que nosotros podamos hacer el bien, para que
nosotros podamos caminar contigo, ser útiles para Tu gloria y nuestro
prójimo, prosperar espiritualmente y ser fructíferos. Señor, por
favor, te suplicamos que nos permitas comprender esto con
más claridad cada vez. Conducir nuestras vidas por esta
ruta que tú has trazado para nosotros, vivir dignamente conforme
a la vocación a la que tú nos has llamado, Señor. Que cuando
se escriba la historia de nuestra vida, se pueda saber que nosotros
te servimos y caminamos contigo, como dice la escritura, Haznos ver nuestro pecado y esperar
ante ti más y más vida espiritual en nuestro peregrinaje hacia
la eternidad. Te lo pedimos en el nombre precioso
de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Amén. Amén. Gracias. No nos entiernemos por un momento,
por favor. Vamos a prepararnos para la cena
del Señor. Recordemos cómo caminábamos nosotros
lejos. de nuestro Padre Dios y como
el Señor Jesucristo nos encontró, nos salvó, por su gracia nos
dio vida. Vamos a cantar esto y luego te
haremos a la semana siguiente. por su gracia y por su amor ¡Ey Jesús, mi Señor, sea mi gloria
eterna! Él me amó y me salvó, por su
gracia tiene JESÚS MI SALVADOR PONGO MI CONFIANZA
TODA MI NECESIDAD SUBENANDA Es Jesús el Señor, sea mi gloria
la eterna. Él me amó y me salvó por su gracia
fiel. Cerca de mi buen Pastor, vivo
cada día. Toda gracia en su Señor, allá
va el alma mía. Es Jesús mi Señor, sea mi gloria
eterna, en mi amor y en ti me salvo, por su gracia tierna. Pueden sentarse hermanos, por
favor. Solamente quiero recordar lo
que el apóstol Pablo dice acerca de la cena del Señor, en el capítulo
11 de Corintios. Él dice que el Señor Jesús, la noche
que fue entregado, tomó pan, y habiendo dado grasa y lo partió,
dijo, tomad, comid. Esto es mi cuerpo que por vosotros
es partido, hacer esto en memoria de mí. O sea que es un memorial,
es para recordarnos, para no olvidar que la esencia de nuestra fe es la persona del Señor Jesucristo. La esencia de nuestra fe es el
sacrificio de Cristo Jesús, que fue el sacrificio de un hombre
inocente, de un hombre justo, de un hombre obediente. Así que él, la noche que fue
entregado, que entregó su cuerpo inocente, su vida inocente a
la cruz, tomó este pan, lo partió y le dijo, hago esto en memoria
de mí para que recuerde. Después dice que tomó la copa
después de haber cenado y dijo, esta copa es el nuevo pacto en
mi sangre. Hacer esto todas las veces que
la bebiera es en memoria de mí. Así que tenemos el pan que representa
el cuerpo, molido de Cristo y tenemos la sangre. El Señor Jesucristo
le llama la sangre del nuevo pacto. Porque en el Antiguo Testamento
todo, todo se sellaba con sangre. Los pactos que Dios, que Dios
realizó en el Antiguo Testamento, los selló con sangre. Siempre
habían animales inocentes que eran sacrificados y la sangre
de esos animales ratificaba el pacto. Cuando alguien pecaba,
tenían que traerle un animal, lo sacrificaban y la sangre cubría
el pecado y el culpable, la sangre inocente del animal. Todo el
templo, los elementos, los implementos, los altares, el lugar santísimo,
absolutamente todo tenía que ser cubierto con sangre, mataban
animales, derramaban la sangre. Y el Señor Jesucristo está haciendo
referencia a eso, porque aquella sangre, aquella sangre señalaba
la sangre de Cristo. que cubre el pecado. ¿Por qué
es que somos salvos por la sangre de Cristo? Porque es la sangre
inocente que se está entregando por los culpables. Es la sangre
inocente del Corteo de Dios. Así que el Señor dice, esta copa
es el nuevo pacto en mi sangre. Hacer esto todas las veces que
la bebieras en memoria de mí. Así pues, todas las veces que
comieras este pan y bebieras esta copa, la muerte del Señor
anunciáis hasta que él venga. es un anuncio también de su venida,
entonces la cena del Señor. Estamos confesando que nosotros
creemos que un día Él va a regresar, hermano, y vamos a participar
con Él. Yo no sé cómo, pero vamos a participar
con Él y los millones de redimidos vamos a participar y hacer memoria
de eso que el Señor Jesucristo realizó en la cruz del Calvario.
Así que dice que cualquiera que comiera este pan, o bebiere la
copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de
la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno
a sí mismo y coma así del pan y beba de la copa, porque el
que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor,
hizo come y bebe para sí. Es decir, no se puede jugar con
esto, no se puede tomar de una manera ligera, liviana, la cena
del Señor, porque representa algo muy, muy sagrado. Y requiere
que los que participan de la cena del Señor puedan discernir
el Cuerpo de Cristo. ¿Qué quiere decir discernir el
Cuerpo de Cristo? Quiere decir que tenga un entendimiento de
lo que Él hizo al entregar su Cuerpo en la Cruz y que también
tenga un entendimiento de lo que Él hizo al dejar aquí en
la Tierra un Cuerpo que somos nosotros, somos el Cuerpo de
Cristo. Es decir, que tenemos que tener fe en aquel Cuerpo
que se entregó en la Cruz y tenemos que tener compromiso con este
Cuerpo que es su Iglesia. Los que participan de la cena
deben estar comprometidos unos con otros en la iglesia. No es
para gente casual, gente superficial, sino es para gente comprometida
y para gente redimida. Porque el que come y bebe indignamente
sin discernir el cuerpo del Señor, quizo come y bebe para sí, por
lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros y muchos duermen. Así que examinémonos y tomemos
así de la cena del Señor. Vamos a hacer una oración, hermano
Rubén, por favor. Déjole gracias al Señor por este
acto sagrado, precioso. Padre nuestro, a quien os quiero
agradecidos por su presencia.
La obra redentora de Dios en los pecadores
Series Santa Cena
La obra redentora de Dios en los pecadores
| Sermon ID | 61023173320810 |
| Duration | 50:59 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Ephesians 2:1 |
| Language | Spanish |
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