00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Muy bien, vamos a repasar rápidamente
el tema de la semana pasada. El estudio se llamó 8 oraciones
que Dios contesta, si recuerdan. Vimos que Dios marca claramente
en su palabra cómo hemos de buscarle. Si no le conocemos, nos muestra
cómo acercarnos a él, cómo buscarle. Y también nos muestra el cómo
crecer en comunión con él, si ya somos sus hijos. Nos ayuda
a orar según su voluntad. La Biblia está llena de ejemplos,
llena de guía. Es el manual sobre cómo orar.
Y vimos una de esas guías, Vimos uno de esos ejemplos en el Salmo
119, leímos los versículos 33 al 40 y encontramos que Dios
responde cuando le pedimos estas ocho cosas que están contenidas
en el Salmo 119. Responde cuando le pedimos que
nos enseñe, responde cuando le pedimos que nos dé entendimiento.
Responde ante nuestro deseo y nuestra petición de que nos guíe cuando
le pedimos que cambie nuestro corazón, nuestras inclinaciones
al pecado, cuando le pedimos que nos ayude a vivir para él,
para su gloria, a poner primero su reino. Responde cuando pedimos
que él cumpla sus promesas. en nuestras vidas, cuando pedimos
que nos libre de vergüenza, cuando pedimos que nos salve. Vimos
esas ocho peticiones del salmista y cómo nosotros podemos emularlas
en nuestra propia vida de oración. Si se lo perdieron, está aquí
mismo en el canal de YouTube. También está disponible el audio
en Sermon Audio. Muy bien, buenas noches a todos
los que se están uniendo. Ya dimos un espacio para que
se fueran conectando. Ahora sí vamos empezando con
el estudio de esta noche. Hoy vamos a tratar con el tema
de la ansiedad. Queremos cubrir una perspectiva bíblica, una
respuesta bíblica del tema de la ansiedad. Es cada vez más
común escuchar que alguien te diga, yo sufro de ansiedad, tengo
un problema con la ansiedad, lucho con la ansiedad. Eso es
algo que escuchamos cada vez más en nuestros días. Desde que
comenzó esta crisis del COVID hemos cubierto ya dos temas muy
relacionados que van de la mano con el que vamos a ver esta noche.
Vimos el tema de la esperanza, la esperanza que tiene el creyente
ante toda esta crisis que nos está sobreviniendo. Y vimos el
tema de la depresión, las respuestas que encontramos en la Biblia
para la depresión. Hoy vamos a continuar con la
ansiedad y obviamente estos estudios no pretenden ser exhaustivos.
Podríamos dar una larga serie para cubrir cualquiera de estos.
Nuestro objetivo es ver estos temas de manera resumida y dar
respuestas a personas que están luchando con esto más que nunca
en medio de la crisis que estamos viviendo. Entonces los invito
a leer, los invito a regresar esta noche al Salmo 119. Vamos
a ver varios pasajes de nuevo en este Salmo 119. Y quiero leer
un versículo inicial que encontramos en el versículo 28 de este Salmo
119. Los invito a leerlo también,
a acompañarme en sus casas con sus Biblias. Dice lo siguiente. Mi alma llora de ansiedad, sosténme. conforme a tu palabra. Esta es
la versión actualizada. Les voy a leer la versión 60.
Dice, se deshace mi alma de ansiedad. Susténtame según tu palabra. Vamos a ir al señor y vamos a
pedir su ayuda, su bien esta noche. Los invito a acompañarme
en sus casas. Padre, nuevamente acudimos a
ti otro miércoles. Agradecido, Señor, por este medio
que nos has prestado para anunciar tu palabra. Te pedimos, Señor,
que esta noche tú traigas a almas que están luchando con ansiedad,
tal vez almas que no te conocen, o incluso creyentes, Señor, personas
que afirman ser tus hijos, pero que aún luchan profundamente
con este pecado de la ansiedad. Señor, ayúdanos a ver las respuestas
en tu palabra. Ayúdanos a ver cómo tú eres nuestra ayuda, nuestra
única solución. Te pedimos, Señor, que hables
tú y no hombres esta noche. Aplícanos, Señor, tu palabra.
Abre nuestras mentes, nuestros corazones, para escuchar, para
entender, para creer tu palabra. Te pedimos tu ayuda, Señor, y
nos encomendamos a ti en esta noche, en el nombre de Cristo
Jesús. Amén. Bueno, según lo que acabamos
de leer, la lucha con la ansiedad no es nada nuevo. Este no es
un tema nuevo, reciente. El Salmo 119 se escribió hace
más de dos mil años y vemos al autor luchando con su ansiedad
y llevándola a Dios. Este versículo lo podríamos poner
como un mini resumen de todo el tema que vamos a ver esta
noche. La lucha con la ansiedad existe. No es nada nuevo. Es
un problema del alma. Y el único doctor que te pueda
ayudar es Dios. El único auxilio, la única solución
real que tenemos es Dios y su palabra. Ese es el resumen del
tema, pero no quiero adelantarme. Hoy día científicos, doctores,
psicólogos tratan de decirnos que la ansiedad es una especie
de enfermedad física. Así como nos tratan de decir
que el alcoholismo, la drogadicción, hasta la infidelidad y muchas
otras cosas son enfermedades, en el 90 o 99% de los casos nos
quieren decir que la solución es un medicamento. La solución
a la ansiedad es un medicamento. Lo que básicamente resulta ser
una droga. pero legalizada y legislada.
Una droga que afecta la química de tu cerebro para crear una
sensación de paz o de bienestar artificial y que siempre es temporal. Una droga que calla una conciencia
cargada o un alma sedienta de Dios. Esa es la solución que
ofrece el mundo. Esa es la solución que ofrecen
los doctores, los psicólogos. Una droga que termina creando
dependencia. dependencia física, una adicción
y un mar de problemas que vienen después. Realmente lo único que
hacen estas pastillas es dañar el cuerpo a la larga. Profundizan,
empeoran el problema espiritual que origina la ansiedad. Y es
algo que están comenzando a ver, que estamos comenzando a ver
cada vez más temprano, desde que los niños están en la primaria.
Hoy día es muy común que un doctor, un profesor, un psicólogo, diagnoste
problemas espirituales de un niño que vienen, sabemos por
la palabra de Dios, vienen de la falta de disciplina bíblica,
vienen de la falta de temor de Dios, de la falta de entendimiento
de sus padres sobre cómo llevarlo a la palabra, a conocer a Dios,
a conocer de él. Pero nos vienen los psicólogos
a decir que son una enfermedad, que estos problemas de ansiedad
en los niños son una enfermedad. Le llaman déficit de atención
o alguna otra variante. Y el resultado es un niño en
el que crearon dependencia química desde antes que pudiera siquiera
tomar sus propias decisiones. Entonces, no voy a profundizar
más en esta triste historia. El hombre siempre trata de disfrazar,
justificar y llamar el pecado por otro nombre. Pero la palabra
de Dios nos deja muy claro que la ansiedad es un asunto del
alma. Vimos como la depresión también
es un asunto del alma, es un síntoma de sed de Dios, de sed
de conocerlo, de sed de ser llenos de una relación real con Él.
Y la ansiedad también es un asunto del alma. Prácticamente todos
luchamos con ansiedad en mayor o menor grado, así como todos
luchamos con el orgullo. con la soberbia, en mayor o menor
grado. Para muchos, este asunto de la
ansiedad es una de las grandes luchas a lo largo de sus vidas.
Y según la Biblia, no es nada nuevo. No es un fenómeno moderno. Tiene desde los tiempos de Job,
desde tiempos de Adán. Ahora, la situación global, esta
crisis mundial, sin duda está aumentando la prevalencia de
ansiedad más que nunca. Lo estamos viendo en todos lados.
he escuchado en estos días, en los últimos dos meses, todo tipo
de casos, todo tipo de luchas con ansiedad. Así que vamos con
nuestro primer punto esta noche. Vamos abordando este tema con
la ayuda de Dios. En primer lugar, ¿qué es la ansiedad? ¿Cómo podemos
describir o definir la ansiedad? Tengo aquí una definición muy
sencilla, probablemente la forma más genérica, más sencilla de
describirlo o definirlo, es lo siguiente, es sentir nervios
o preocupación por anticipar o asumir que algo malo va a pasar. Sentirnos mal por anticipar o
asumir que algo malo va a pasar. Esa es la definición básica,
la definición genérica. Estás nervioso, preocupado, angustiado
porque crees que algo malo te va a pasar. Algo malo en tu trabajo,
con tu salud, con tus finanzas, con tus hijos, con lo que sea.
Es sufrir porque anticipas que algo malo, algo desagradable
te va a sobrevenir. Obviamente la ansiedad tiene
grados de intensidad. Hay casos más fuertes, hay personas
que luchan más con esto, otras que luchan menos. Pero... Es
tremendo cómo se da esto en nuestras mentes, cómo surge la ansiedad. Podemos empezar a estar preocupados
simplemente porque escuchamos un ruido raro en el coche y terminar
paralizados con ansiedad porque según la secuencia de eventos
que nos estamos imaginando, ese ruido en mi coche que no había
escuchado antes, que no había notado antes, va a terminar finalmente
en que voy a perder mi trabajo. Esa es la secuencia de eventos
que corre por mi cabeza. Es como una reacción en cadena.
A muchos les está pasando este tema en estos días, con el tema,
por supuesto, del COVID. Varias personas me han comentado,
lo hemos escuchado, lo hemos visto por todos lados. Me siento
caliente. He de tener fiebre. Seguramente
he de tener fiebre. Y, por supuesto, tengo que tener
COVID. Me duele la garganta. Entonces,
Por supuesto que tengo COVID. Estoy estornudando, etcétera,
etcétera, etcétera. Han salido muchos memes, muchos
chistes al respecto, pero la verdad es que está pasando. Hay
casos reales de esto. Por más que hagamos chistes para
muchos, esto es una lucha real. puede ser en torno a COVID o
en torno a muchas otras cosas en nuestras vidas, no es nada
más un asunto de esta crisis. El punto es que nos estamos preocupando
por algo malo que anticipamos que va a pasar y a partir de
eso permitimos toda una reacción en cadena de preocupaciones que
dominan nuestras mentes y nuestros corazones. ¿Qué tal si me enfermo? ¿Qué tal si pierdo mi trabajo,
me corren? ¿Qué tal que un ser querido se
enferma? ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a reaccionar? ¿Cómo
voy a responder? Y concluimos, el final de esta reacción en
cadena es que estoy en una situación imposible, estoy en un callejón
sin salida, todo está perdido, nada va a salir bien. cuando
aún no pasa ni la primera cosa en esa secuencia que estamos
maquinando y que estamos dejando correr en nuestras mentes. Es
tan poderosa la ansiedad que muchas veces llega al grado de
producir síntomas físicos. Puede producir dolores de cabeza,
migrañas, palpitaciones, presión alta, falta de aire, una sensación
de depresión o de peso sobre nuestro pecho. problemas y angustias
espirituales pueden tener un profundo impacto sobre nuestros
mismos cuerpos. Veamos un ejemplo de los síntomas
que vivía el salmista hace más de dos mil años y que lo llevó
a escribir esto en el Salmo 22. Lo encontramos en el Salmo 22
orando a Dios y en el versículo 11 leemos, no te alejes de mí
porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude. Véanlo,
está luchando con angustia el salmista. Y vean sus síntomas
físicos. Más adelante en el versículo
14. 11. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, porque
no hay quien ayude. 14. Soy derramado como el agua. Todos mis huesos se han desarticulado. Mi corazón está como cera y se
ha derretido en medio de mis entrañas. Mi vigor se ha secado
como un tiesto. y mi lengua se ha pegado a mi
paladar, me has puesto en el polvo de la muerte. Problemas
y angustias espirituales pueden tener un profundo impacto sobre
nuestros mismos cuerpos. Si nos pusiéramos a buscar y
documentar la lista de posibles síntomas de ansiedad que encontramos
registrados en los salmos, la lista sería larga. Uno de los
más comunes es probablemente el insomnio. y el insomnio lo
encontramos frecuentemente en los salmos, en el salmista. Y
por supuesto que el insomnio trae su propia lista de problemas,
su propia lista de consecuencias. Sólo empeora la situación. Si
estoy luchando con ansiedad y luego no puedo dormir, tengo falta
de sueño, empiezo a sufrir otros efectos y sólo se vuelve más
grave la situación. Entonces hemos visto hasta aquí
que la ansiedad es algo real. que es un problema espiritual,
que el mundo trata de solucionar con medicamentos, y que todos
batallamos con esto en alguna medida. No es nada nuevo. Y en
esta crisis por el COVID, la lucha con esto, la lucha con
la ansiedad, en las vidas de muchos está por las nubes. Está
peor que nunca. Esto nos trae al segundo punto. Algunos tal vez estén escuchando
este estudio y piensen, bueno, ese no es un tema muy grave para
mí. Eso no es algo con lo que yo lucho mucho. Pues aún si para
ti la ansiedad no es un problema, Y eso sería algo muy poco probable,
algo muy raro. Sería un caso muy privilegiado.
Yo prácticamente no conozco personas que no batallan con ansiedad
en algún momento por algún tema en sus vidas. Pero aún si no
es un problema grave para ti, si eres creyente, tienes una
responsabilidad de conocer el tema, conocer los remedios divinos
y ser capaz de ayudar a las personas en tu vida que si luchan con
esto. Si escuchaste la introducción del estudio y ya te aburriste,
y ya pensaste que esto no te interesa mucho, yo te animo a
pensar y a amar a las almas perdidas a tu alrededor. Es común escuchar
respuestas a la ansiedad como la siguiente. Pues, ¿de qué tanto
se preocupan? No pasa nada. Yo no me dejo dominar
por esos asuntos, yo no me dejo dominar por la ansiedad. Pero
si esa es tu actitud ante los que luchan con este pecado, Entonces
tal vez tu batalla, tal vez tu pecado es otro. Tal vez es el
pecado del orgullo, el pecado de la soberbia. Aunque tú no
luches mucho con la ansiedad o no sea un problema serio para
ti, sin duda en medio de esta crisis, como lo hemos visto,
como lo hemos hablado en otros estudios, tienes una oportunidad
de ayudar a otros. La oportunidad para ti en este
mensaje es equiparte para ayudar a ese hijo en tu casa. ayudarte
a ayudar a esa pareja, a ese amigo, a ese padre, esa madre,
que si luchan con este tema, que si luchan con la ansiedad
de su corazón. Tu oportunidad es llevar a otros
las respuestas espirituales que Dios tiene en su palabra a la
ansiedad. No debemos de ser tan prontos
a afirmar que otros no deberían tener ese problema, que otros
no deberían estar teniendo tantas luchas con la ansiedad. No podemos
afirmar eso. Si esa persona que está luchando
con ansiedad no es creyente, si esa persona no conoce a Cristo,
claro que su vida va a estar llena de ansiedad. El estado
más ansioso del hombre Es una vida sin conocer al Creador,
sin una relación real con Él, con el Dios Todopoderoso. Esas
personas que no conocen a Dios ni siquiera han comenzado a conocer.
El único remedio real, la única fuente de respuestas reales.
Es fácil pensar que otros deberían buscar a Dios. en vez de estar
luchando con tanta ansiedad. Deberían buscar las respuestas
en la Biblia, en vez de dejarse dominar por cosas que no han
pasado y probablemente no van a pasar. Sí, deberían arrepentirse,
deberían buscar a Cristo. Todo eso es cierto, pero ver
a personas dominadas por esto, debería llevarnos a la compasión,
debería llenarnos de un deseo por ayudarles, por ser un instrumento
para que ellos también miren a Cristo. Esa es la gran oportunidad
que tenemos con muchos que nos rodean en estos días. Es una
excelente forma de compartir con alguien. Una excelente forma
de sacar el tema, hablarle a tu amigo, hablarle a tu tía, preguntarle,
oye tía, ¿no te has sentido ansioso ante todo lo que está pasando?
¿No has tenido problemas con la ansiedad? Es una excelente
forma de comenzar una plática con alguien. Muchas personas
están llenas de ansiedad porque no tienen esperanza en Cristo,
porque no le conocen. Y aún si conoces a una persona
que dice ser creyente y que aún así está luchando con ansiedad,
hemos de tener también un deseo de ayudar a esos hermanos creyentes
que luchan con esto, que tienen una debilidad ante este pecado.
No debemos de ser como el fariseo en Lucas 18 que decía, Dios,
te doy gracias porque no soy como los demás, porque yo no
tengo problemas. con ansiedad, ¿no? Muy bien,
avanzando. Punto número tres, vamos a empezar
a ver las respuestas bíblicas a esta lucha. Ya dijimos que
la ansiedad es un pecado. A diferencia de lo que vimos
en el caso de tristeza, depresión, la ansiedad sí es un pecado. Y aquí es importante diferenciar
la ansiedad de los síntomas físicos que muchas veces se asocian con
la ansiedad y que tienden a variar entre persona y persona. Sentir
una migraña, sentir presión en el pecho, por supuesto que no
es pecado. Tener síntomas físicos fruto
de situaciones de presión, dificultades, luchas. No es pecado. Nosotros
no siempre podemos controlar nuestra respuesta física a situaciones
de estrés. No siempre podemos controlar
los efectos físicos que sentimos cuando estamos en situaciones
de mucha presión o situaciones de peligro. A esas reacciones
y efectos físicos muchas veces les llamamos ansiedad. O sea,
mezclamos sentimientos, efectos, síntomas físicos con síntomas
del alma. Mezclamos la palabra. Lo que
sentimos en nuestros cuerpos muchas veces son respuestas naturales,
y aunque podamos aprender a reaccionar bien a ellos, aliviarnos en alguna
medida con la ayuda de Dios, pueden ser difíciles de controlar.
Pero vean, y este es el centro del mensaje, no estamos hablando
de los síntomas físicos. Estar ansioso Permitirte dar
vuelta y vuelta y vuelta una preocupación, asumir que todo
está perdido y todo va a salir mal porque existe un riesgo de
enfermarte, o porque escuchaste un ruido en tu coche, o porque
tu jefe no te quiere, eso sí es pecado. Permitirte dominar
por eso, darle vuelta y vuelta a esta cadena de eventos catastróficos
que te imaginaste, es pecado. Y se puede manifestar este pecado
de muchas maneras. Vamos a ver una lista. En primer
lugar, hay veces que la ansiedad se manifiesta como idolatría.
Hay ansiedad que comienza con pensamientos que pueden ser un
acto de idolatría. ¿Qué es la idolatría? Es darle
más importancia a cualquier cosa por encima de Dios. Pensar más
en esa catástrofe que tememos, que en la soberanía de Dios,
es pecado. Preocuparte más por tu salud
y por sentirte bien, que por agradar a Dios, es pecado. Es
idolatría. Somos capaces de crear, adorar
y angustiarnos por todo tipo de ídolos. ídolos de salud, ídolos
financieros, ídolos de bienestar y ausencia, el deseo de ausencia
de problemas. Cristo dijo en Mateo 23, versículo
37, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu
alma, con toda tu mente. Este es el grande y el primer
mandamiento. Dios tiene que ocupar el primer
lugar en tu vida y en tu mente. Entonces, la ansiedad puede ser
idolatría. Puede ser que estás dejando de
buscar primero el reino de Dios. Segundo, la ansiedad también
puede ser soberbia. El pensar que las cosas están
siempre en tus manos y no en las manos de Dios. Angustiarte
por tratar de controlar todo en tu vida es pecado. El salmista
dice en el Salmo 31, en tus manos están mis tiempos. Salmo 31 15,
en tus manos están mis tiempos. Pero muchas veces hemos vivido
angustiados pensando que todo depende de mí. Todo está en mis
manos. Que no me enferme, depende de
mí. Que tenga dinero, que tenga identidad. Mi identidad, como
vimos el domingo, depende de mí. Mi éxito depende de mí, está
en mis manos. Angustiarte por todo eso, vivir
en ansiedad por todo eso es soberbia. Tercero, la ansiedad puede manifestarse
por una falta de gratitud. Sea lo que sea que nos sobrevenga,
incluso una pandemia global, incluso dificultades económicas
o mala salud, tenemos un mandamiento en primera tesalonicense cinco
de dar gracias en todo. Hemos de dar gracias aún por
las tormentas que llegan a nuestras vidas en vez de permitirnos vivir
en angustia por ellas. Cuarto, La ansiedad puede ser
un exceso de amor propio, un exceso de preocupación por mí
mismo, mi vida, mis necesidades, mi felicidad, mis deseos. Estoy pasando demasiado tiempo
ansioso por lo que yo quiero, en vez de buscar el reino de
Dios y lo que Dios quiere de mí. Entonces, los pecados de
ansiedad se manifiestan de muchas formas, pero vean, las buenas
noticias, las buenas nuevas, La buena noticia, la respuesta
del Evangelio es que Cristo murió por pecadores. Murió por los
pecados de todos los que se entregan y se rinden a Él. Entonces, la
primera respuesta a la ansiedad es que no importa cuántos años
hayas vivido creyendo las mentiras del mundo acerca de la ansiedad,
tal vez probando los remedios que te ofrece el mundo para la
ansiedad, no importa cuántos pecados de ansiedad hayas cometido,
si te arrepientes, si te vuelves a Dios, si llevas todo eso a
Cristo y le entregas tu vida, ¡ay, perdón! Hay alivio, hay
gracia para personas que han vivido dominadas por la ansiedad.
Según 1 Pedro, Cristo murió para que los que están en él podamos
vivir libres de ansiedad. Vamos a 1 Pedro, capítulo 2,
por favor. Vamos a leerlo todos juntos.
1 Pedro, capítulo 2, versículo 24. No importa cuánto hayas luchado
con este pecado, Cristo murió para los que luchan con la ansiedad,
para que podamos ser libres de la esclavitud del pecado. Leemos
en 24, Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero, a fin de que nosotros, habiendo muerto para los pecados,
vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados. porque erais como ovejas descarriadas,
pero ahora habéis vuelto al pastor y obispo de vuestras almas. Hay
perdón, hay alivio, hay gracia para tus pecados de ansiedad
en Cristo. Aun si ya eres creyente, aun si has conocido a Cristo,
pero sigues batallando con este pecado, batallando por mortificarlo,
por crecer ante Él, pero tu crecimiento ha sido lento. Si sigues llevando
estos pecados a Dios, si sigues buscando su poder, su perdón
para vivir confiado en Él, Él te ayudará. Leemos en Romanos
8 que ahora pues ninguna condenación hay para los que estamos en Cristo
Jesús. Y antes, en Romanos 6, leemos
que una vez que estamos en Cristo, ningún pecado, incluida la ansiedad,
tiene el poder de dominarnos. Si estamos en Cristo, tenemos
poder y la responsabilidad de avanzar y caminar en santidad
porque según el versículo 14 del capítulo 6 de Romanos, El
pecado no se enseñoreará de vosotros, ya que no estáis bajo la ley,
sino bajo la gracia. Ese es el gozo, la libertad,
el poder que hay en conocer a Cristo. Y es lo que tú necesitas si has
vivido una vida de ansiedad, buscando remedios terrenales
y mundanos bajo el poder de este pecado. El único que te puede
librar y cambiar es Él. Sea este tu pecado o cualquier
otro, necesitas conocerlo. Ahora vamos al cuarto punto de
esta noche, vamos avanzando al cuarto punto. Habiendo conocido
a Cristo, la primera respuesta es Cristo, siempre es Cristo,
ante cualquier pecado en nuestras vidas. Pero habiendo conocido
a Cristo, hemos de usar los medios de gracia que Él nos provee para
vencer y mortificar la ansiedad en nuestras vidas. Vencer la
ansiedad no es un simple acto de voluntad, no es apretar fuerte
los puños y gritar que ya no vamos a caer en eso. es usar
los medios que Dios ha puesto a nuestra disposición, usar los
medios de gracia. Entonces vamos a ver un repaso
rápido de cuáles son algunos de estos medios. y vamos a ver
las respuestas que Dios tiene para nosotros. El primero son
las escrituras, es la Biblia. En la Biblia encontramos la respuesta
divina, encontramos una respuesta y palabras literalmente de parte
de Dios para cada problema y cada situación que te tiente a caer
en ansiedad. Por lo tanto, tienes que conocerla.
Por lo tanto tienes que dominarla, tienes que empaparte de ella.
Leemos en 2 Timoteo 3 que toda la escritura es inspirada por
Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección,
para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios
sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra. Estas son
excelentes noticias. Dios te dice que lo que tienes
en su palabra es suficiente y es poderoso para tratar con tu ansiedad. Entonces tienes que conocerla,
tienes que dominarla. Tienes que meditarla. Tienes
que buscar las respuestas a los temas específicos que te tientan
a ti a caer en ansiedad. Cuando estés cayendo en ese ciclo
de darle vuelta y vuelta a algo que te preocupa, y crees que
algo va a pasar, obligate a meditar en las respuestas bíblicas a
esa situación. En vez de meditar en la cadena de eventos catastróficos
que te imaginaste, medita en las respuestas de la palabra
de Dios. Puedes llevar una agenda. Hay muchas formas de hacerlo.
Puedes llevar una agenda de los pasajes que te ayudan. Puedes
escribirlos alrededor de tu casa, tu trabajo. Puedes convertirlos
en oraciones. Lo que estábamos viendo la semana
pasada en el Salmo 119, cómo podemos convertir muchos pasajes
en oraciones. Eso es lo que Dios espera que
hagamos con su palabra. Así quiere que la utilicemos.
Que quiere que creamos y nos aferremos a pasajes como el de
Filipenses 4. Yo los invito a buscar en Filipenses
4, vamos a leer los versículos 6 y 7, y yo voy a leer en el
Salmo 119, versículo 11. Filipenses 4, versículo 6, es
uno de los pasajes más famosos con respecto a la ansiedad. Por
nada estéis afanosos, vean, no hay nada que merite afán. Nada
que merite ansiedad. Más bien, presentar vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción
de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras
mentes en Cristo Jesús. Regresando al Salmo 119, encontramos
que debemos de guardar en nuestro corazón los dichos de Dios para
no pecar contra Él. Salmo 119, versículo 11. En mi
corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti. Debemos
conocer y guardar la palabra de Dios en nuestros corazones.
Debemos orar en base a la palabra. Debemos confesarle a Dios nuestras
luchas y nuestras caídas, buscando su perdón, buscando su ayuda,
su fortaleza en esta lucha, las respuestas. están en la palabra
de Dios. Leemos en primera de Pedro 5,
hecha sobre él toda tu carga, él tiene cuidado de ti. Leemos
en Mateo 6, y vamos a leer aquí en Mateo 6, los invito a ir a
Mateo 6 porque sí vamos a leer dos versículos, el versículo
25 y el versículo 34. En Mateo 6, 25 leemos, por tanto
os digo, ¿No os afanéis por vuestra vida?
¿Qué habéis de comer o qué habéis de beber? ¿Ni por vuestro cuerpo?
¿Qué habéis de vestir? ¿No es la vida más que el alimento
y el cuerpo más que el vestido? Respuesta tras respuesta a los
temas y las situaciones que nos tientan a la ansiedad, sea cual
sea el tema que tú estás enfrentando, el problema que te tienta la
ansiedad y que ha de ser cosas cambiantes a lo largo de nuestras
vidas. Hay respuestas específicas en la palabra de Dios. Dios nos
las ha dejado registradas. Muy bien, nuestro quinto punto,
nuestro quinto punto esta noche es que esta lucha con la ansiedad
es una batalla a largo plazo. Esta es una batalla a largo plazo.
Tenemos que entender eso. No va a desaparecer nuestra lucha
en un día, en un mes. Leemos en Mateo de nuevo, Mateo
6, versículo 34, al final del capítulo. No os afanéis por el
día de mañana. Porque el día de mañana traerá
su propio afán. Va hasta a cada día su propio
mal. Cada día trae su propio mal. No es eso lo que hemos vivido
todos nosotros a lo largo de nuestras vidas, en cada esfera
de nuestras vidas. en el trabajo, en la vecindad,
en la familia, en la pareja. Cada día trae su propio mal.
Andamos ansiosos por los problemas de al rato, por los problemas
del mañana que ni siquiera se han materializado, cuando Dios
nos asegura que cada día va a traer nuevas dificultades, nuevas pruebas. La lucha aquí no es por encontrar
algún remedio mágico para ya no tener pruebas, para ya no
tener cosas que nos tienten a la ansiedad. Es aprender a reaccionar
bien. a esas cosas que nos tientan,
a esas piedras que nos hacen tropezar, no permitirnos dar
vuelta y vuelta a una preocupación o una cadena de eventos catastróficos
que nos hemos imaginado. Leemos en Santiago 1, hermanos
míos, tenedlo por sumo gozo cuando se encontréis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, pero que
la paciencia tenga su obra completa para que seáis completos y cabales,
no quedando atrás, no faltando nada. No debemos de esperar ni
pensar que Dios va a quitar las fuentes de ansiedad que tenemos
en nuestras vidas como si fuera por arte de magia. Generalmente
no lo hace. Dios está usando esas pruebas
en nuestras vidas para cambiarnos para madurarnos, para transformarnos. Las pruebas de cada día, esta
es una ilustración que me gusta usar con este pasaje, las pruebas
de cada día son como una especie de medicamento de parte de Dios,
son algo que necesitamos porque nos humillan, porque nos llevan
de nuevo a los pies de Cristo. Un hipertenso necesita su medicina
diaria. No funciona tratar de tomarse
todas sus pastillas en un día, porque ya no quiere tener que
seguirse las tomando los días siguientes. Y es lo mismo con
la ansiedad. Dios nos debe humillar y ayudarnos a recordar nuestra
dependencia de Él cada día. Muchos de los problemas, muchas
de las pruebas en tu vida no las va a quitar. Necesitamos
nuestro medicamento diario. Debemos de aprender qué es lo
que Dios está haciendo en nuestras vidas con esas luchas, con esas
pruebas, en vez de caer en la ansiedad. Porque si caigo en
la ansiedad, si empiezo a pensar en esa cadena de eventos catastróficos,
si empiezo a traer los problemas de mañana a hoy, es como si estuviera
tratando de tomarme toda la botella, todo el frasco completo de pastillas
hoy. Eso nunca va a funcionar. Nunca
va a resultar para mi bien. Llegamos al sexto punto esta
noche. Nos quedan dos puntos más. Un
último esfuerzo. Vamos a concentrarnos un poco
más. Punto número seis, la gracia de Dios basta. La gracia de Dios
es suficiente para la lucha con la ansiedad. Ese es nuestro sexto
punto. Aunque Dios no quite lo que me
preocupa, aunque Dios no quite la prueba, aunque Dios no alivie
inmediatamente el problema, si me dará las fuerzas en su gracia,
si busco en él, si busco su gracia, su gracia es suficiente para
sobrellevarlo. Aunque te parezca que no es así,
aunque no siempre lo sientas, debes de creerlo. Dios te dará
las fuerzas de continuar. Aunque te frustres, aunque te
canses, aunque creas que no puedes continuar, las promesas de Dios
son reales. Sus promesas para Pablo en medio
de sus luchas, su promesa para Pablo en medio de sus luchas,
la tan conocida promesa, ¿cuál fue? Incluso el mandamiento de
Dios para él. ¿Cuál fue? ¿Cuál fue la respuesta
de Dios ante las luchas de Pablo que lo llevaban incluso a batallar
con ansiedad? Me ha dicho, bástate mi gracia,
porque mi poder se perfecciona en tu debilidad. Por tanto, Pablo
decía, de buena gana me gloriaré, más bien en mis debilidades,
para que habite en mí el poder de Cristo. Su promesa, la promesa
de Dios en Isaías es, cuando pases por las aguas, yo estaré
contigo. Este es un pasaje tremendo que
habla justamente de nuestro tema esta noche, la ansiedad. Isaías
43, versículo 2. Cuando pases por las aguas, yo
estaré contigo. Y cuando pases por los ríos,
no te inundarán. Cuando andes por el fuego, no
te quemarás, ni la llama te abrazará. Vean, Este es el tema central
en este versículo. La ansiedad es el tema central.
Está hablando justo de la ansiedad. Estás en aguas. Estoy pasando
por aguas que creo que me van a inundar. Estoy en medio del
fuego. Hay fuego a mi alrededor. Y creo
que me voy a quemar, que la llama me va a destruir. Pero si estás
en Cristo, puedes vencer ese temor con sus promesas. Como
lo describe el salmista en el Salmo 34. vamos a leer todos
el salmo 34 los invito a buscar en el versículo 4 salmo 34 versículo
4 versículo 8 dicen yo busqué a Jehová Y él me oyó, y de todos
mis temores me libró. Los que a él miran son iluminados,
sus rostros no serán avergonzados. Este pobre clamó, y Jehová le
escuchó, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová
acampan deredor de los que le temen, y los libra. Probad y
ved que Jehová es bueno, bienaventurado, el hombre que se refugia en él. Este salmo es tremendo, incluso
creo que el hermano Germán de la iglesia en Iscali está dando
una serie sobre este salmo. Pero vean, lo que encontramos
aquí es que no tienes nada que temer como creyente, nada de
qué angustiarte si estás en Cristo. Hay dolor en este mundo, hay
pruebas, hay luchas, hay dificultades, pero quien está en Cristo no
debe ser dominado por la ansiedad. En Dios están todas las respuestas.
Él nos sostendrá conforme a su palabra. Y eso nos trae a nuestro
séptimo punto para concluir. Nuestro séptimo punto. La batalla
con la ansiedad se acabará. Sabemos que se acabará si estamos
en Cristo. Para el creyente, aunque luchemos
mucho, aunque sea terrible la batalla, hay un final feliz. Si tu ansiedad te humilla ante
Dios y te lleva a sus pies, Es para tu bien que Dios te permita
seguir luchando con esto. Por muy difícil que sea tu situación,
por muchas que sean tus luchas con tu ansiedad, puedes saber
aquí mismo en el Salmo 34 que cercano está Jehová a los quebrantados
de corazón. Él salvará a los contritos de
espíritu. Vean, muchos son los males del
justo, pero de todos ellos lo librará Jehová. Salmo 34, 18
al 19. Entonces, si has estado batallando
en esta crisis con ansiedad, si tiendes a batallar con esto
en tu vida, en mayor o menor grado, Dios está contigo en tu
lucha. Bástate su gracia. Deja que la
paciencia tenga su obra perfecta. En palabras de Santiago 1, puedes
saber a ciencia cierta que al final habrá alivio, habrá un
fin, Dios te librará de esta lucha. Pero tengo que terminar
con una advertencia, una advertencia final. Si has escuchado todo
esto y resistes la convicción de pecado que hay en tu alma
por tu idolatría, por pensar que tú puedes controlar todo,
por huir de Dios, por buscar respuestas terrenales a tu ansiedad,
a tu pecado, en vez de buscar en Cristo, si resistes la obra
del Espíritu que te llama a entregarte a Él, a buscarlo, tu ansiedad
y tu angustia en este mundo no son nada. Son sólo el comienzo. de una eternidad de angustia,
de ansiedad sin fin. Una eternidad en angustia, sin
socorro, sin alivio, sin fin. Acude a Cristo hoy. Para eso
te ha llegado este mensaje. Búscalo, búscalo con todo tu
corazón. La semana pasada alguien me preguntó
después del estudio que qué significa eso de buscar a Dios con todo
tu corazón. Vimos la promesa de Dios que
quienes le buscan con todo su corazón le hallarán, encontrarán
en él salvación, encontrarán en él sanación de sus almas,
perdón de sus pecados. ¿Qué significa buscar a Dios,
buscar a Cristo con todo tu corazón? ¿Qué significa entregarte a Él?
Significa que Él sea lo primero en tu vida, que no haya nada
antes que Él, ni tu pareja, ni tus hijos, ni tu éxito, ni tu
dinero, ni tu salud, ni tu felicidad, que no pongas nada antes que
él. Que busques primero su reino
en tu vida. Es que puedas decir que tu vida
es un cheque en blanco. Es como si tu vida fuera un cheque
en blanco. Escrito en el monto está tu vida, todo lo que tienes,
todo lo que eres, tu tiempo, tus posesiones, tu dinero, todas
tus oportunidades. y en el nombre de quien lo recibe
está Dios. Has puesto todo en sus manos,
has rendido todo a él, a sus pies, te has vuelto de tu pecado,
te has arrepentido de él y has puesto a Cristo con su ayuda,
porque nadie puede hacerlo en sus propias fuerzas. Has acudido
a él rogando, clamando hasta que te ha respondido y ahora
él es tu señor. Ahora él es tu rey, acude a Cristo
hoy. Hoy es el día aceptable. Y si ya le conoces, si ya tienes
este gran gozo, esta paz, este alivio, esta pronta ayuda, gózate
en la promesa de Filipenses capítulo uno. Cree y gózate en saber que
Dios está trabajando en ti, está realizando una obra de santificación
en ti, te está cambiando, te está purificando. Y aún en tus
luchas con este pecado de la ansiedad, Puedes estar convencido
de esto, según Filipenses 1, versículo 6, que en que vosotros
comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo. Vamos a orar. Padre, acudimos
a ti como mendigos espirituales, reconociendo, Señor, cuántas
veces hemos luchado con este pecado de la ansiedad, cuántas
veces hemos creído y hemos tratado de controlar todo en nuestras
vidas, para evitar cualquier peligro, cualquier cosa que no
nos gusta, para cambiar nuestras vidas a nuestro gusto, a nuestro
parecer. Señor, sabemos que alguno estará
escuchando esta noche que batalla con este pecado que no te conoce.
Te rogamos, Señor, que le muestres su profunda necesidad, que le
muestres que no haya esperanza de escapar de la ansiedad nunca
sin ti, que tú eres la única respuesta y que tú hoy lo llamas
a arrepentirse de su pecado, a reconocer su necesidad, arrojarse
a tus pies. Señor para los creyentes, ayúdanos
Señor a estar alertas. Hay tantas personas a nuestro
alrededor en estos días que están en medio de profundas luchas,
en profunda ansiedad. en profunda angustia porque no
te conocen, porque no saben quién eres, porque no están en Cristo. Ayúdanos a estar alertas, Señor,
orando por estas oportunidades, buscándolas, prestos, calzados
con la preparación del Evangelio para llevar las respuestas que
tú das a todas estas luchas, a todo el sufrimiento que trae
este pecado. Ayúdanos a ser siervos útiles
y ayúdanos a aplicar en nuestras propias vidas, a nuestras propias
luchas con la ansiedad, las valiosas promesas, estar siempre preparados,
buscando, meditando en tu palabra y acudiendo a ti, caminando contigo,
Señor, como lo hizo Enoch. Te pedimos todo esto, nos encomendamos
a ti, en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Ansiedad ante el Covid19
Series Corona Virus Covid19
Es cada vez más común escuchar que alguien te diga: "Yo sufro de ansiedad, tengo problemas de ansiedad, lucho con la ansiedad." ¿Qué debes hacer si esta es tu lucha?
| Sermon ID | 59201455387990 |
| Duration | 41:06 |
| Date | |
| Category | Bible Study |
| Bible Text | Psalm 34; Psalm 119:18 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.