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Marcos capítulo 4, versos 30
al 34, el tema del mensaje esta mañana, el reino de Dios, la
segunda parte, el reino de Dios, la segunda parte. Nos dice así
Marcos 4, 30 al 34. También Jesús decía, ¿a qué compararemos
el reino de Dios o con qué parábola lo describiremos? Es como un
grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque
es más pequeño que todas las semillas que hay en la tierra,
sin embargo, después de sembrado, crece y llega a ser más grande
que todas las hortalizas y echa grandes ramas, tanto que las
aves del cielo pueden anidar bajo su sombra. Con muchas parábolas
como estas, Jesús les hablaba la palabra según podían oírla. Y sin parábolas no les hablaba,
pero lo explicaba todo en privado a sus propios discípulos. Oremos. Soberano Dios y Padre
Tu que moras en las alturas de los cielos, en esta mañana que
hemos de entrar a tu presencia para escuchar tu palabra predicada,
te suplicamos oh Dios que nuestros corazones estén dispuestos a,
preparados para recibir esta palabra tu Espíritu Santo Señor
sea ese instrumento de gracia para aplicar estas verdades no
solamente a nuestro intelecto no solamente a nuestro conocimiento
sino también a la fuente de nuestras emociones a nuestras almas y
estemos más que dispuestos Señor a cumplir los mandatos claros
que encontremos en ella esto te lo suplicamos Dios en el nombre
de Cristo Jesús Amén y Amén. Pueden sentarse mis hermanos.
En esta sección el evangelista Marcos termina la presentación
de la enseñanza de Jesús sentado en la barca en el mar frente
a la multitud a la orilla de la playa escuchándoles las multitudes. Todo esto nosotros lo hemos visto
en este capítulo cuatro. Hasta acá Jesús ha estado enseñando
en esa barca. frente a la multitud allí en
el mar de Galilea enseñando esta palabra. Como se puede notar
en todo el capítulo 4 no es una enseñanza detallada y extensa
la que realiza el evangelista Marcos sino más bien un resumen
de algunas de estas enseñanzas para ilustrar la forma y contenido
de la enseñanza de ese gran maestro que es nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. Ya nosotros habíamos meditado
el domingo pasado en los versos inmediatamente anteriores en
la necesidad de comprender cómo el gobierno de Dios se va desarrollando
en la vida de su pueblo, la iglesia, cómo ese reino se hace evidente,
qué privilegio también tenemos nosotros de pertenecer a dicho
reino, y cuál debe de ser nuestra actitud ante la realidad del
reino de Dios, cómo debemos de comportarnos ante esta realidad. Hoy continuaremos hablando acerca
del Reino de Dios. Y vamos a continuar hablando
acerca del Reino de Dios porque precisamente el verso 30 nos
dice que Jesús está comparando al Reino de Dios con lo que Él
va a enumerar a partir de ahí. Aquí vamos a ver el Reino de
Dios desde la perspectiva de su inicio y su destino final. El inicio del Reino de Dios y
el destino final del Reino de Dios. Algo sumamente importante
para los cristianos de toda época, pero en especial los cristianos
que estaban siendo perseguidos en Roma durante el primer siglo. Tenga pendiente que hace un tiempecito
yo le dije que este Evangelio de Marcos, la audiencia primaria
a quien fue dirigida este Evangelio, eran los cristianos que se habían
convertido en la ciudad de Roma. Y estas palabras también son
muy relevantes, no solamente para esos cristianos del siglo
I. Mis hermanos, porque imagínense
que yo diga algo que es muy importante para aquellos cristianos que
tienen que ver con nosotros hoy. No, también es importante para
nosotros. Estas palabras son importantes
para los cristianos de todas las épocas. Y precisamente en
estos tiempos, mis hermanos, cuando hay tanta confusión, cuando
muchos dicen ser cristianos, pero su vida deja mucho que desear. Cuando tanta gente habla supuestamente
la palabra de Dios, pero en realidad enseñan otras cosas que no tienen
absolutamente nada que ver con la palabra de Dios. Hoy, en estos
tiempos, cuando nosotros vemos la sociedad que está en caos,
cuando nosotros vemos que las familias están en agudas crisis,
donde no hay respeto, donde no hay dirección, donde los gobiernos
de la Tierra no saben en realidad para dónde van, Pues la mayoría
de los gobernantes solo piensan en sus propios propósitos y agendas
políticas y no en el bienestar de los demás. Dejese ese cuento
de usted pensar que hay algún gobierno humano en esta tierra
que pueda desear el bienestar de los demás. Eso es una utopía. Bueno, mis hermanos, durante
el primer siglo, cuando Marcos escribió este Evangelio, la situación
en el gran imperio romano no era tan diferente como nosotros
estamos viviendo hoy. Pero en medio de esa situación
hubo un pueblo que marcó la diferencia porque ese pueblo fue llamado
a ser parte del Reino de Dios. Y esto nos conduce a la primera
enseñanza que nosotros vamos a tener en esta mañana, de nuestra
reflexión en el día de hoy. El reino de Dios es un reino
incomparable. Es un reino incomparable, porque
Dios mismo es incomparable. Nos dice Isaías 40, 18. Dios
es infinito, mis hermanos, y nosotros no podemos conocer más de lo
que Él se quiera revelar a nosotros. Usted no puede conocer a Dios
por sus propios medios. Solamente lo que Dios le ha revelado
al ser humano es lo que podemos conocer de Él. Pero algo bello,
precioso, que nosotros podemos ver acerca de Dios es que Él
se ha querido manifestar. como ese gran soberano de todos
los reyes de la tierra, como aquel que gobierna sobre todo
y sobre todos, pero no es como cualquier rey, y su reino no
es como ninguno de los reinos de la tierra. Ningún rey se compara
al gran rey de reyes y señor de señores. Y ese gran rey, nos
relata Marcos aquí en el verso 30, que lo puede ver conmigo,
al estilo de los grandes maestros, ese gran rey hace una pregunta
retórica para llamar la atención a sus oyentes, de modo que sus
oyentes presten mucha atención a su enseñanza. Él no estaba
en una situación difícil para enseñar, porque sabemos que Él
es la fuente de todo conocimiento, Él es la fuente de toda sabiduría,
y precisamente Jesús utiliza un recurso pedagógico en su soberana
condescendencia para con aquellos que a duras penas le podían escuchar. Pero a pesar de ser un recurso
para despertar el interés de su audiencia, es manifiesto en
estas palabras del verso 30, la respuesta implícita está allí,
es que el reino de Dios no es comparable con ningún reino de
la Tierra. No es comparable con ningún reino
de la Tierra. Usted no puede hacer una comparación
con ningún reino de la Tierra. Los creyentes del primer siglo,
la audiencia primaria que escuchó estas palabras estarían muy atentos
a esta introducción de la parábola de la semilla de mostaza, así
como los primeros, tanto los que estaban allí en la barca,
allí a la orilla del mar, como también aquellos oyentes que
estaban en la ciudad de Roma. Estaban allí atentos, ¿por qué? Porque ellos vivían bajo el poderío
del vasto imperio romano. Ellos conocían cómo operaban
los reinos humanos. Ellos conocían cómo conquistaban
el mundo, cómo se aplastaban otros reinos. Y el más fuerte,
el reino más fuerte, ¿qué hacía con el más débil? Lo aplastaba,
por la fuerza. Entonces los creyentes que escucharon
esto, estas palabras que nosotros tenemos acá, que acabamos de
leer, formaban parte de ese grupo de pueblos, de naciones, que
habían sido conquistados y habían sido anexados por el vasto imperio
romano, acuérdense eso, por esa gran potencia mundial. Entonces
cuando Jesús está hablando acerca del reino, que comenzó a hablar
en lo que vimos el domingo pasado y ahora sigue hablando acerca
de esto, lo más probable es que ellos fueron llamados, se les
encendieron como los focos, se les llamó la atención, ¿Cómo
sería entonces ese reino de Dios? Porque ya nosotros conocemos
el vasto reino del Imperio Romano. ¿Qué tan poderoso habría de ser
ese ejército que está hablando Jesús para poder derrotar el
Imperio Romano? ¿Cómo lograría vencer la cultura,
el poderío económico y político del reino de entonces? ¿Cómo
lograría Jesucristo manifestar que es Rey de Reyes y Señor de
Señores? Esas son preguntas que de seguro
surgieron cuando oyeron hablar a Jesús acerca de el reino de
Dios es como esto. ¿Cómo es que lo va a hacer? Porque
nosotros queremos que nos libre del imperio romano. Yo quiero,
queremos salir de esta esclavitud, ¿cómo será? Pero mis hermanos,
¿no son acaso este tipo de preguntas similares a las que haríamos
nosotros hoy? No nos parece impresionante cómo
la cultura pagana de nuestros días sólo busca el placer de
cualquier forma, y esa cultura pagana impone cualquier tipo de ideología,
cruelmente, Cruelmente, pero la impone tal como lo haría en
su momento el imperio romano. No es lo mismo. Nosotros no tenemos
un imperio físico que gobierna, pero hay una cultura que nos
está aplastando. Hay una cultura que trata de
imponerse. En otros países, más que República
Dominicana, pero no estamos exentos también de nosotros ver cómo
ese tipo de ideología malvada, diabólica, trate de imponerse
en los próximos años sobre nuestro país, de la misma forma como
se impuso el Imperio Romano sobre aquellas naciones. Y son las
mismas preguntas que deberíamos de hacernos. ¿Son pocas y pequeñas
las estrategias que los representantes de esta cultura pagana emplean
en todas las esferas de influencia en los gobiernos e instituciones
de la sociedad actual? No, mis hermanos, tienen recursos
esas ideologías, tienen recursos. Entonces, hermanos, Nosotros
estamos en una situación similar a la de los creyentes de Roma
en el primer siglo. y la multitud que estuvo a la
orilla del mar, que escuchó directamente a Jesús, quien les enseñaba acerca
de un reino que no usa las estrategias de los reinos de este mundo,
un reino con mucho más poder, un reino mucho más firme, un
reino duradero, verdaderamente bueno, verdaderamente placentero
porque va encaminado a cumplir el diseño y propósito del Creador
con el Hombre. ¿Cuál es el propósito del Creador
que tiene el Creador con el Hombre? ¿Cuál es el propósito del Hombre?
¿Cuál es el fin último del Hombre? Glorificar a Dios y gozar de
Él para siempre. Y por esa razón nosotros podemos
decir que el reino de Dios es un reino incomparable y que las
armas que utiliza este reino de Dios no son armas humanas,
no son instrumentos humanos, pero algo les garantizo a ustedes,
la victoria es segura de parte de este reino. Es un reino incomparable,
eso es lo primero. Número dos, el reino de Dios
es verdaderamente un reino glorioso, glorioso. Esta es la segunda
enseñanza para nosotros en esta mañana. ¿Y qué estamos diciendo
con esto, con un reino glorioso? Precisamente que su majestad
excelsa es manifiesta a todos en sus aspectos, en todo su ámbito
de influencia, en todos los que hacen o forman parte, vienen
a formar parte de él. Es un reino digno de eterna alabanza
porque tiene un rey glorioso. este reino es glorioso este reino
es incomparable y su gloria es incomparable mis hermanos tenemos
que entender esto no hay nada que se compare con
este reino glorioso no hay reino en esta tierra que pueda ofrecer
lo que el reino de Dios nos ofrece a nosotros Y no es porque se
le antojó a los reinos de esta tierra no querer ofrecer eso,
es porque no tienen la capacidad de ofrecerlo. No hay forma de
ofrecerlo. Por eso es que constantemente
fallan los reinos en esta tierra. No hay esperanza en esta tierra. No hay esperanza en esta tierra
fuera de Cristo. Por eso es un reino incomparable,
es un reino glorioso. Ahora bien, mis hermanos, si
usted me acompaña, el Señor manifiesta en los versos 31 y 32 la gloria
de este reino expresada en la forma como crece. Nos dice que
inicia como algo muy pequeño. Jesús llama la atención de su
auditorio, de su grupo primario, y les manifiesta cómo su reino
es tan diferente a los reinos de este mundo, que hacen alarde
de su pompa, que hacen alarde de su poder militar y económico,
y tienen agresivos planes expansionistas. A diferencia de todos estos reinos,
Jesús señala que su reino en los corazones de los hombres
inicia con la siembra de la palabra, como la siembra de una semilla
de mostaza en un campo de hortalizas, como algo muy pequeño, para muchos
algo insignificante, Así es que comienza, algo que no se percibe. Como decíamos el domingo pasado,
algo que no sabemos cómo crece, cómo ocurre la transformación
de esa semilla para que produzca frutos. Jesús es Rey desde la
eternidad y hasta la eternidad. Los romanos clavaron un título
en la cruz. ¿Se acuerdan qué decía ese título?
¿Cómo decía? rey de los judíos. Ellos lo hicieron,
los romanos, para simplemente una forma de burla. Ellos, los
romanos, ni Pilato ni nadie, vieron en Jesús una amenaza seria. No lo vieron así. No vieron en
Jesús un movimiento desestabilizador. No vieron en Jesús un movimiento
revolucionario. Por eso ellos no se enfocaron
en primera instancia en perseguir a los discípulos. Los discípulos
se asustaron. Los discípulos salieron huyendo,
pero el imperio no persiguieron a los discípulos. Y de hecho,
mataron a Jesús porque no tenían otra opción, porque pensaban
que si no lo mataban, al contrario, si lo dejaban con vida, el pueblo
se iba a rebelar contra el imperio. no lo vieron como una amenaza. La Palabra nos dice que a pesar
de en algunas ocasiones donde había muchas multitudes, los
seguidores de Jesús eran pocos, eran pocos en comparación con
todo el pueblo de Israel. Cuando nosotros leemos la Palabra
en hechos, dice que los que estaban perseverando en oración en aquel
día, ¿cuántos eran en el aposento alto cuando vino el Espíritu
Santo? 120 personas en comparación con una gran nación. El Señor
mismo Jesús enseñando a los suyos en Lucas 12.32 Él dijo, no temas
rebaño pequeño porque el Padre de ustedes ha decidido darles
el reino. Es decir, está hablando de algo
pequeño. Y el reino de Dios aunque no
se compara con ningún reino en esta tierra, Jesús lo compara precisamente
a una pequeña semilla que es sembrada en un huerto, que es
por lo general la semilla más pequeña, que es por lo general
algo insignificante, pero que esa semilla un día crecerá y
ya no será algo insignificante. Pero así es que comienza. Esa
semilla a los ojos de todos es una semilla muy pequeña. Eso es lo que está diciendo Jesús
acá, mis hermanos. Es muy pequeña, pero crece en
su momento de forma abundante. La semilla no se queda como semilla.
La semilla crece y se convierte en una planta con abundante fruto. Primero tiene que ser sembrada,
claro que sí, primero es la más pequeña de todas las semillas
del huerto, pero después de sembrada crece y se hace la mayor de las
hortalizas y echa grandes ramas. Mis hermanos, ¿no es eso glorioso? no causa admiración que algo
tan pequeño llegue a crecer de tal forma que no sólo da fruto
sino que además beneficia al resto de la creación a su alrededor. Eso es lo que está diciendo el
Señor en estos versos. Recuerde, recuerde que esta hortaliza
beneficia, dice el Señor aquí, a las aves, a las aves también
lo es para el resto del huerto con su forraje, con sus nutrientes
y por supuesto claro está a quien participa de su fruto, que es
la mostaza. El reino de Dios no se impone
con armas ni con fuerzas humanas. Zacarías 4.6 nos dice, no por
el poder ni por la fuerza, sino por mi espíritu, dice el Señor
de los ejércitos. No por el poder ni por la fuerza,
sino por mi espíritu, dice el Señor de los ejércitos. Zacarías
4.6 habla acerca de eso. Entonces, ¿qué nosotros aprendemos
de allí? Que es Dios mismo quien hace que esa semilla tan pequeña
crezca y dé fruto abundante y sea una planta que dé bendición a
otros. es el Señor que hace eso es Dios
mismo quien está empeñado en manifestar su reino y bendecir
al hombre con su reino desde la creación del hombre en el
Edén, allá, Adán y Eva pero que sabemos que el pecado no permite
al hombre reconocer ese reino sino rebelarse contra él Pero
aún el pejado es aplastado por el poder del reino de Dios y
aún no vemos todavía que todo pejado haya sido aplastado porque
todavía vemos muchas personas perdidas. Pero la obra de Cristo
es más que suficiente para que ellos también se beneficien de
este reino. y esa obra de Cristo seguirá
manifestando tal suficiencia en los suyos hasta el día final,
cuando se verá cuán abundantemente creció el Reino de Dios, así
como una semilla pequeña que fue sembrada pero esa semilla
pequeña que fue sembrada crece abundantemente y oiga bien esa
semilla pequeña pequeña y sembrada que crece abundantemente beneficia
a todo aquel que forma parte del Reino de Dios Dice el Señor
en su ilustración que esta pequeña semilla cuando crece echa grandes
ramas de tal forma que vienen las aves del cielo, pueden anidar
en ellas, que pueden resguardarse bajo su sombra. Mis hermanos,
el reino de Dios es el verdadero reino que protege a quienes son
parte del reino. Este es el único reino que protege,
mis hermanos. Reinos humanos no tienen la capacidad
de proteger como debieran. Cristo es el verdadero Rey que
protege, Cristo es el verdadero Rey que defiende, Cristo es el
verdadero Rey que da toda suerte de beneficios a quienes acoge
como suyos y con quienes establece una relación de pacto, una relación
en el cual Él es su Rey y Señor, pero también es su Salvador,
Aquel que dio su vida Ese Dios en la que es llamado a ser nuestro
Dios, pero también nuestro protector, también nuestro refugio. ¿En
quién también podemos descansar confiadamente? Como dice el Salmo
91, que es muy mal usado por mucha gente, pero hasta que una
persona no entre en relación de pacto con ese Señor, ese Salmo,
que muchas veces en esas Biblias están tan desgastadas porque
nada más lo mantienen abierto allí, es totalmente ineficaz
como el periódico de la semana pasada. ¿Para qué le sirve a
usted el periódico de la semana pasada? ¡Para nada! Hay que entrar
en una relación de pacto con el Señor para beneficiarnos de
ese reino. ¿Está usted bajo esa relación
de pacto con el Señor? ha establecido usted o el señor
ha establecido con su vida ese pacto donde usted se ha comprometido
a serle fiel al señor hasta el día final Cuando nosotros leemos,
volviendo aquí al Salmo 91, este Salmo 91 amplía las razones por
las cuales no sólo el ungido del Señor confiaría en el Padre
Dios, sino que todo creyente, por la gracia de Dios, puede
confiar en Aquel bajo cuyas alas ha venido a refugiarse. Los que
estamos en relación de pacto. Pero algo que yo puedo ver, mis
hermanos, es que el Reino de Dios no trae pesadas cargas como
las de los reinos de este mundo. No trae, no trae extorsiones,
no trae perversidades, no trae desesperanza para los suyos. Al contrario, el Reino de Dios
trae bienestar verdadero para los suyos. Pregunto, ¿Forma usted
parte del reino de Dios? ¿Disfruta usted de la paz y el
gozo de saber que todos sus pecados han sido perdonados y que usted
vive en esa nueva realidad? ¿Disfruta usted de eso? ¿Disfruta
usted el reino de Dios y ora al Señor cada día? Venga tu reino. o solamente está pensando en
que usted necesita que el Señor le resuelva algo y por eso va
a orar. ¿Ha entendido usted lo que significa
el Reino de Dios en su vida? ¿Ha crecido en usted la semilla
de la Palabra de Dios, su corazón, trayendo beneficios a su vida
y la vida de toda su familia? Si su respuesta es no a cualquiera
de estas preguntas, la invitación es a que usted crea en Cristo,
que usted se arrepienta de todos sus pecados, de todo corazón.
Y solamente así, cuando usted se arrepiente y crea en Cristo,
verá el Reino de Dios creciendo en su vida, llenando de beneficios
verdaderos, su forma de pensar, su forma de actuar, su forma
de hablar, su forma de vivir donde Dios le ha puesto. porque
tiene que manifestarse, tiene que haber frutos. La semilla no se siembra y se
queda tapada en la tierra, la semilla produce frutos. Y si
no produce frutos hay un problema. Hay un problema. ¿Está produciendo frutos esa
semilla? Si no es así, venga el arrepentimiento y fe delante
del Señor. suplique misericordia al Señor,
dígale al Señor, ten piedad de mí Señor, haz que esa semilla
produzca fruto en mi vida, frutos que me beneficien, claro está
a mí pero también me beneficia a los que están a mi alrededor,
que la gente vea esos frutos en mí. Es tiempo para hacerlo,
porque el día del Señor viene pronto. Finalmente la tercera enseñanza
de este pasaje nos dice que el reino de Dios es un reino manifestado
a todos. Marcos nos ha resumido algunas
de las parábolas enseñadas por Cristo a la multitud que estaba
allí a la orilla del mar pero enfatiza aquí el hecho de que
ha declarado la palabra que ha manifestado su enseñanza que
ha declarado que el Reino de Dios se ha acercado y les ha
estado enseñando acerca del Reino de Dios y a toda la multitud
fue declarada, fue manifestada la verdad del Reino de Dios nos
dice aquí esta porción que lo hizo de manera sencilla Las parábolas
usadas por Cristo eran sencillas, dice ahí, dice el verso. Con muchas parábolas como esta,
Jesús les hablaba la palabra según podían oírla. Era algo
sencillo, ilustrando la obra de Dios. Jesús estaba estableciendo
con cosas sencillas, semejanzas, que hacían parte de la cotidianidad
de las personas para que pudieran atender, para que pudieran interesarse
por la enseñanza de lo que eran las verdades profundas del Reino
de Dios. Y claro está, mis hermanos, no
todos entendían a cabalidad y esto no implica que su enseñanza no
fuera clara o que tuvieran intenciones Jesús perversas de oscurecer
la verdad de lo que Jesús estaba enseñando. Jesús no tenía esto
en mente. Más bien, aquellos que estaban
en tinieblas y cuyos corazones endurecidos no fueran quebrantados
por el Señor, serían dejados en su incredulidad, y por más
clara que fuese la enseñanza, seguirían endurecidos. Creo que
el domingo pasado les hablaba de Judas. Judas estaba allí. Judas recibió estas enseñanzas.
Judas recibió estas palabras, pero su corazón sigue endurecido.
a tal punto que estuvo dispuesto a vender a su maestro. Hoy ocurre
lo mismo, mis hermanos. La palabra de Dios en cuanto
a lo que es la salvación, en cuanto a lo que debemos de hacer
para ser salvos, en ese aspecto es clara, es sencilla. La Palabra de Dios, para dar
a conocer a todo ser humano que es un pecador y que necesita
de Cristo y que a través de la misma Palabra puede entender
lo que significa la salvación que Cristo ha traído y cómo puede
vivir en esa salvación, es clara, es sencilla. Esa parte no es
complicada, pero a la gente le cuesta trabajo. La gente le cuesta trabajo y
cuando la gente persiste en seguir en su ignorancia dice el Señor
que el Señor lo deja, el Señor lo deja, el Señor lo abandona. Eso es lo que dice Romanos 1,
como no tuvieron en cuenta a Dios, Dios lo abandonó, Dios lo dejó. No hay que enredar la palabra
de Dios con cosas raras, No hay que hacer aplicación extraída
de los cabellos. La Palabra de Dios es clara,
la Palabra de Dios es en sí, es luz para nuestras vidas, alumbra
nuestras tinieblas. Es el Reino de Dios manifestándose
a nuestras vidas. Pero aquellos que persisten en
seguir en su ignorancia o que buscan miles excusas para no
obedecer lo que Dios ya claramente ha establecido en su Palabra,
a esas personas Dios los va a dejar. En su camino, en su mal camino,
los va a abandonar, los va a dejar. Van a ser dejados en su dureza,
van a ser dejados en su incredulidad y no entenderán, pero aquellos
que presten atención a estas palabras, nos dice la palabra,
que irán creciendo en la gracia y el conocimiento del Señor porque
su reino es manifestado a todos pero de manera especial a su
pueblo, de manera especial a su pueblo. Marcos acá mis hermanos
Como vimos también en el verso 11, si usted gusta puede leer
el verso 11, ahora aquí en el verso 34 nos indica algo similar,
nos dice que lo explicaba todo Jesús, lo explicaba todo en privado
a quienes. a sus discípulos, pues a ellos
les era dado saber los misterios del reino, porque ellos serían
encargados al igual que usted y yo, somos encargados de anunciar
este reino a todo el mundo. Como aquel sembrador que vimos
la semana pasada, antepasada, Somos llamados a ir y sembrando,
regando esa semilla. Somos, es nuestra responsabilidad
también cumplir con esa parte. Somos llamados a trabajar en
lo que es la extensión de su reino, viviendo como Hijo del
Rey, como el Hijo del Rey de Reyes y Señor de Señores. experimentando,
oiga bien, el crecimiento que da Dios a los suyos. Ese crecimiento
que tiene que comenzar en mí. Ese crecimiento en su gracia.
Ese crecimiento en el conocimiento del Señor. Ese crecimiento que
se manifiesta en vivir la vida para dar a conocer con nuestra
forma de ser y de actuar las maravillas de la gracia de Dios
en Cristo. Esos cristianos En aquel siglo
estaban experimentando de manera especial la manifestación del
reino de Dios, pero también nosotros en estos tiempos. Acuérdense
lo que les decía hace un ratito, de forma similar nosotros también
vivimos bajo la opresión, ya no de un imperio humano visible
pero sí de una forma de ideología que se manifiesta como ese imperio
en el siglo I, el imperio romano, esa ideología que trata de aplastarnos. pero debemos de entender que
a pesar de que trata de aplastarnos ese imperio de este tiempo como
lo trató de hacer con la Iglesia Primitiva en el siglo I, de igual
forma nosotros somos llamados a entender que ese reino va creciendo
en nosotros, que ese reino se va manifestando en nosotros,
que ese reino va siendo de bendición a los que nos rodean. usted y
yo hoy también somos llamados en el mismo sentido a manifestar
ese reino que está creciendo en nosotros. Somos llamados a
eso, somos llamados a eso. Pero ese reino, mis hermanos, en un momento dado, va a ser manifestado de forma
visible. ¿Usted sabe cuál día? El día
del Señor. El día de Cristo. Recordemos
la parábola anterior, mis hermanos, que cuando el fruto está maduro,
si usted gusta puede verlo allí, el verso 29, que vimos el domingo
pasado, que dice que cuando el fruto está maduro, ¿qué ocurre? se mete la hoz porque ha llegado
el tiempo de la CIA. ¿Qué es la hoz? Es como un tipo
de cuchillo curvado que utilizó el comunismo como una señal,
un cuchillo curvado con un martillo. Esa es la hoz que se usa para
cegar. Un cuchillo curvado, es eso, para cortar. El día que
Cristo se manifieste en gloria a toda la humanidad, nos dice
la palabra que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará
que Él es el Señor, el gran Rey que gobierna sobre todo y sobre
todos. Pregunto, pregunto, ¿está usted
preparado para ese día? Su confesión de Cristo será un
acto en aquel día de adoración reverente y sumamente llena de
gozo por haber experimentado en su vida el reino de Dios.
que al principio pareció insignificante pero fue creciendo hasta llegar
a ser tan grande que trajo beneficios para usted y para su familia
y para todos a su alrededor, o en aquel día será su confesión
producto del terrible juicio de Dios que le va a condenar
por la eternidad al infierno de fuego. por no haber creído
en esa buena noticia del reino de Dios que le fue manifestado
a usted por medio de la predicación de su palabra, ¿cuál va a ser
su confesión en aquel día? ¿Para juicio o para bienestar? ¿Para gloria o para deshonra? ¿Cuál va a ser su confesión en
aquel día? No espere que llegue aquel día
para saberlo. Usted tiene que tenerlo claro
hoy. Tiene que tenerlo claro hoy. Indiscutiblemente, mis hermanos,
la realidad del Reino de Dios es que crece profusamente en
la vida de todos aquellos que somos llamados a formar parte
del Reino. Ese es nuestro deber. que este
reino siga creciéndose en nosotros y que comience también a impactar
la vida de aquellos que nos rodean. Es nuestra responsabilidad que
este reino se expanda y no por nuestras fuerzas sino por el
poder del Señor obrando en nuestras vidas. La historia de la iglesia,
si usted lee un poquito de historia de la iglesia, usted se dará
cuenta que la historia de la iglesia atestigua que por todo
lugar, a través de la historia, se ha manifestado la verdad del
Señor transformando vidas, y lo sigue haciendo hoy, transformando
vidas. si usted forma parte de ese reino
de Dios va a haber fruto en su vida De hecho ya lo hay, pero
seguirá creciendo de tal forma que usted puede exaltar cada
día más a Dios porque usted conoce cada día mejor a Jesucristo,
porque usted disfruta cada día de las bondades de su reino,
porque es una realidad en su vida y la vida de sus hermanos,
conciudadanos del reino de Dios también. Usted no puede decir
que forma parte del reino de Dios y esa semilla no está creciendo
en usted. Oremos en esta mañana y siempre
que nosotros podamos crecer cada día en la gracia de Dios. Que
nosotros disfrutemos la realidad de la manifestación del reino
de Dios en nuestra vida y en la vida de todo el pueblo de
Dios. que se manifieste con hechos
y no con palabras. Estemos de pie, vamos a aclamar
al Señor, porque el día del Señor está próximo, está pronto a venir
y es necesario tomar medidas ciertas.
EL REINO DE DIOS (2 parte)
Series MARCOS
Indiscutiblemente, la realidad del reino de Dios es que crece profusamente en la vida de aquellos que son llamados a ser parte del reino. Si eres parte de ese reino, habrá fruto en tu vida, y de hecho ya lo hay, pero seguirá creciendo de modo que puedas exaltar cada día más a Dios porque conoces mejor a Jesucristo, porque disfrutas de las bondades de su reino, porque es una realidad en tu vida, y la vida de tus hermanos conciudadanos del reino de Dios. Acompáñame y envíame tus inquietudes en lo que respecta a este sermón basado en el evangelio de MARCOS 4:30-34.
Comunícate con nosotros a través del número: (809)234-7795 y el correo electrónico: [email protected]
| Sermon ID | 58231446365799 |
| Duration | 42:15 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Mark 4:30-34 |
| Language | Spanish |
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