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Hermanos, tengo como intención dirigirles a una porción de Isaías
que se encuentra en el capítulo 6 y particularmente los versículos
primeros de este capítulo, aunque estaremos yendo a otros versículos. A través de la visión de Isaías
registrada en este capítulo, observamos los creyentes por
los ojos de la fe un sustituto que toma sobre sí nuestra iniquidad. Lo que Isaías vio es que alguien tomaría su lugar,
que para hacer él perdonado y limpio su pecado tenía que ser por medio
de otro. Y esa visión nos permite a nosotros
ver quién es el que tomó nuestro lugar. Isaías capítulo 53 y el versículo
6 nos lo dice. Jehová cargó en él el pecado
de todos nosotros. Isaías vio eso en esta visión
y nosotros por medio de la fe podemos observar a ese otro,
Jesucristo, el eterno Hijo de Dios, que vino para tomar nuestro
lugar, llevar sobre sí nuestra iniquidad. En esta misma visión, junto con Isaías, Contemplamos
a toda la humanidad dando a Dios por siempre, dando a Dios por
siempre la adoración que a Él le corresponde. Capítulo 66,
los versículos 22 y 23. Porque como los cielos nuevos
y la tierra nueva que yo hago permanecerán delante de mí, dice
Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes y de día de reposo
en día de reposo vendrán todos a adorar delante de mí, dijo
Jehová. Esta visión que es una visión
profética mantiene viva nuestra esperanza, mantiene viva la esperanza
del creyente como avivó la esperanza de Isaías y el remanente. A lo largo de la historia y en
el tiempo presente, esta visión nutre y fortalece nuestra esperanza. Pues al igual que el resto del
Antiguo Testamento, estas cosas fueron escritas a fin de que
por la paciencia y la consolación de las escrituras tengamos esperanza. Romanos capítulo 15 verso 4 porque
las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza
se escribieron a fin de que por la paciencia y la consolación
de las escrituras tengamos esperanza. No tenemos la visión de Isaías
como algo que sólo tenía la intención de dar una lección o una instrucción
al profeta. Lo que escribió Isaías en todo
su libro tiene que ver con lo que él vio en esta visión. Y como he dicho, lo primero que
él vio y nosotros por medio de la fe vemos es que un sustituto
llevó sobre sí nuestra iniquidad. También, como he dicho, podemos
contemplar a toda la humanidad dando por siempre la adoración
que a Dios le corresponde. Esta visión, entonces, hermanos,
mantiene viva nuestra esperanza. Para eso fue escrito, como dice
el apóstol Pablo en Romanos, como he leído, para que adoremos como Dios debe
ser adorado. Pero, amados hermanos, temo que
nuestra adoración no tiene el vigor, la espiritualidad, la
conciencia que debería tener. Dios es digno de toda alabanza,
de toda adoración. Se requiere asombro, se requiere
admiración. para poder reconocer algo como
especial. Las personas que van a los museos
y observan los distintos trabajos que allí se presentan, normalmente
dan el mérito y el crédito al artista que lo realizó. Decíamos en un mensaje anterior,
esa es nuestra inclinación, esa es nuestra tendencia. Pero los
cristianos por sobre toda habilidad que tenga alguna persona, y sí
que hay personas que tienen habilidades extraordinarias, nosotros bendecimos
a Dios con asombro y con admiración. Ahora, quiero presentar el mensaje
de esta hora haciendo unas preguntas. ¿Cómo convence, y esta es la
primera, cómo convence el Espíritu Santo a los hombres y hace de
ellos asombrados y fervientes adoradores de la majestad y gloria
de Dios? ¿Cómo es que lo hace? requerimos su intervención. Si queremos que nuestros hijos tengan
claro qué implica el tomar nuestra Biblia y nuestro cuadernillo
de cantos en la sala o en el comedor donde disponemos nuestra
devoción familiar. ¿Cómo los convencemos que Dios
es digno de asombro y de admiración por quien es Él y por lo que
Él ha hecho? Debemos adorarle, debemos alabarle,
debemos bendecirle. Requerimos la intervención del
Señor para que quite ese desgano y muchas veces enfado y a veces
incluso rechazo. Necesitamos la intervención del
Espíritu Santo en la congregación, en las iglesias locales para
que quienes las conforman tengan motivos de asombro y de admiración
para acudir donde el Señor promete estar y reconocer Que adorarle
no solo es un deber es un privilegio Cómo convence el Espíritu Santo
yo no puedo Cómo convence el Espíritu Santo a una querida
hermana que debe prepararse dispuesta desde las horas anteriores al
domingo con todo su corazón y su gozo espiritual porque se va
a reunir con Dios donde Él ha prometido manifestarse de manera
especial. Ha orado por la mañana, a mediodía
a veces y por la noche. Sabe lo que es invocar a Dios
y observa a sus hijos y a su esposo y bendice a Dios porque
ha escuchado sus oraciones. Lo mismo el varón, esposo y padre. Da gracias a Dios que puede ir
y regresar y encontrar su hogar, su familia. Que gozosa le recibe
y que están pensando en el momento de la reunión familiar. Ya sea
para tomar los alimentos primero y después adorar, adorar a Dios. ¿Cómo hacemos los pastores? ¿Cómo
hacemos? Sin la ayuda del Espíritu Santo,
ni los padres ni los pastores podríamos. Según un antiguo y fiel cristiano, lo hace por medio de una visión
de la majestad de Dios que alcanza toda la vida y toda experiencia. El Espíritu Santo hace a las
personas asombrados, admirados, fervientes, reverentes, adoradores
a través de una visión de la majestad y la gloria de Dios. Tal vez diga pastor Dios se manifestará tal vez aquí
entre nosotros y un día yo tendré algo semejante a Isaías. Tenemos
algo mayor todavía que lo que tuvo Isaías. Tenemos toda la
revelación de la palabra. En Jesucristo habitó la plenitud
de la deidad. Pero podemos ayudarnos de la
visión de Isaías para poder ver la majestad y la gloria de Dios. En el texto que vamos a considerar
en Isaías 6 tenemos la narración histórica de cómo Dios hace a
un asombrado y ferviente adorador. Lo hace mostrándole su majestad
y su gloria. En el año que murió el rey Usías
aproximadamente 740, 750 años antes de Cristo, vi yo al
Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas
llenaban el templo. Por encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas. Con
dos cubría sus rostros, con dos cubría sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces diciendo,
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Jehová de los
ejércitos! Toda la tierra estallera de su
gloria. Y los quisiales de la puerta
se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó
de humo. Sí, sin duda alguna nos gustaría
tener o oír que sucede algo así. sucedió hermanos sucedió algo
real y tiene que ver con nosotros como he dicho a través de esta
visión nosotros por fe podemos ver que un sustituto tomó nuestro
lugar por fe podemos ver que Dios es
digno de toda adoración y que los serafines son representantes,
representativos. Su pueblo le adorará, su pueblo
le adorará permanentemente. La primera cosa que Isaías miró
y que le impresionó fue la visión de Dios como el alto y sublime
sentado sobre un trono. Y por tanto, cualquier cosa añadida
a la visión, es decir, todo lo que él escribió, su visión después
la escribe en todo su escrito, valga la redundancia. Pero lo
que a él le impresionó fue ver al Señor, lo llama, alto y sublime,
sentado sobre un trono. Por tanto, cualquier cosa añadida
a la visión son el resplandor que procede del hecho de que
Dios está entronizado. Vi yo al Señor, dice Isaías. El contexto nos dice que el rey
Usías o Azarías, que también se le conoce así, había cometido
una falta grave después de haber sido un rey exitoso, bondadoso,
generoso, fiel. cometió una falta y debido a
su irreverencia él contrajo lepra y fue sacado de prisa y su hijo
Jotam fue corregente durante los últimos diez años de su vida. Isaías quiere que estemos en
el contexto de esto que él vio. Fue un poco después, diez años,
un poco más, que este hombre profanó el lugar donde el Señor
debería ser temido, servido, amado y adorado. Así que él ve
esto y lo que le imprime a él un gran temor de tal manera que
está abrumado, está asombrado, está lleno de admiración. Así
que nosotros podemos decir correctamente o apropiadamente que lo que vio
Isaías era la santidad soberana como también la santa soberanía
que estaba Dios ejerciendo. Él tiene en contexto lo que ha
estado pasando pues él mismo nos dice que su ministerio fue
en días de Usías, de Jotam, de Akash y de Ezequías. Los últimos
días de Usías y todos los días de Jotam, Akash y Ezequías. Fue un ministerio longevo. Pudo apreciar la manera en cómo
Dios se manifestó y esta visión. Él vivió varias de esas cosas
que Dios le mostró. Lo que Isaías vio fue la gracia
soberana como también la soberanía de la gracia que se estaba manifestando. Y esta exhibición del Señor como
el alto y sublime Rey es lo que condujo a los resultados que
quiero compartir con ustedes. el primero y esto es lo que hace
falta en nuestras iglesias. Esta visión condujo al profeta
a un profundo conocimiento experimental de su propia pecaminosidad, de
su propia pecaminosidad. No es posible conocer porciones
de la escritura que revelan la majestad de Dios sin quedar asombrados. Esta visión condujo al profeta
a un profundo conocimiento experimental de su propia pecaminosidad. ¡Ay de mí! Dijo el profeta. Vean ustedes el versículo 5,
hay de mí que soy muerto porque siendo hombre inmundo de labios
y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos han
visto mis ojos al rey Jehová de los ejércitos. Escuche usted
cómo traduce la Biblia de las Américas. Ay de mí, porque perdido
estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo
de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el
Señor de los ejércitos. ¿Quién era Isaías hermanos? ¿Quién era Isaías? Podríamos
preguntarnos ¿Era acaso un joven inquieto y rebelde que iba por
la calle diciendo y haciendo cosas ofensivas? ¿Ese era Isaías
hasta que llegó el momento en que el Señor apareció a él? ¿O acaso era algún tipo de estudiante
que se había involucrado en la impureza sexual? ¿O acaso era
un hombre de negocios que se había enriquecido por medio del
fraude y el engaño? No, Isaías no era este tipo de
hombre. Isaías era un hombre piadoso
desde cualquier ángulo que se le mirara. Él era un hombre de
Dios. Si usted ha leído Isaías, ha
encontrado las veces que él se expresaba acerca del pueblo. ¡Ay de este! ¡Ay de aquel! ¡Ay de aquellos! Hasta que llegó, ¡Ay de mí! ay de mí porque siendo un hombre
de labios impuros y morando en un pueblo también de labios impuros
han visto mis ojos al rey a Jehová de los ejércitos. Él era lo que
podríamos decir ahora un creyente consagrado que nos superaría
a cualquiera de nosotros que nos superaría a cualquiera de
nosotros Si hoy Isaías viviera entre nosotros todos reconoceríamos
qué hombre más consagrado, qué persona más piadosa. Pero hermanos
a él le faltaba, él no había. experimentado la visión del Señor
que le dejaría pasmado, sacudido y le expondría la corrupción
inherente de su corazón. Muchos en nuestras congregaciones
ven dentro de sí y encuentran que son buenas personas. y no
dudo que según la opinión de la sociedad y mayormente sus
seres queridos sean buenas personas. Pero es necesario mirar la corrupción
inherente que está, que gobierna nuestros corazones. Nosotros
podemos por esta visión afirmar que Dios nunca hace a un cristiano
mostrándole su gloria y majestad sin conducirlo a una apropiada
convicción de pecado a la luz de su soberanía, de su justicia,
de su santidad. Eso fue lo que condujo a Isaías
a una profunda idea de la condición espiritual de su propia generación. No solamente de su condición
personal, sino de la condición de su propia generación. ¿Tiene carga tu alma? por eso
que se oye, que sucede, que personas alteran el orden y disponen de
las vidas de otros como si fuese cualquiera cosa. ¿Tiene carga tu alma por ver
¿Cómo se conducen algunas personas alejadas de Dios, sin temor de
Dios? O dices, bueno pues allá ellos.
¿Te aflige realmente la condición en la que viven algunos seres
queridos? ¿Y lloras delante de Dios suplicando? Porque si sabes que si mueren
en ese estado, la condenación eterna les espera. preguntaba a un hermano qué cosa quiere decir o qué significa
estaca. Nosotros tuvimos la experiencia
de abligirnos y considerar nuestras visitas en los días pasados,
jueves y viernes. y llegué a considerar evitarlas
o por lo menos evitar una. Providencialmente Dios operó
para que pudiéramos reunirnos y adorar a Dios, trayendo a la
mente que un hombre de Dios que tenía un corazón semejante al
de Dios dijo en el día que temo yo confío en Dios, no hay nada
que pueda hacer por mí mismo. Así que no sé a qué horas estábamos
regresando el jueves y providencialmente, porque siempre
es otro hermano el que cierra, yo llego y me voy antes, pero
ahora así quiso el señor. Yo me fui después y se acercó
un hombre joven, no sé, veintitantos años tal vez, Y le miré cara como de asustado. Y me dijo, buenas noches, señor.
Mire, yo trabajo de eso que dije hace un rato. Yo trabajo de. Y no me puedo quedar en cualquier
lugar. Necesito 12 dólares para poder conseguir la primera parte
de un cuarto. Y dije, oye, yo no traigo ese
dinero. Y fue muy rápido, me dijo, ok,
disculpe, no se preocupe, discúlpeme, y se fue. Y le decía a mi esposa,
no sé qué describe ese término, no sé qué cosa sea. Después pregunté a otro hermano
y me dijo, y comentábamos, mira, Fui, confieso con algo de temor,
vinimos con algo de temor, bendecidos, contentos, alegres, pero aquí,
aquí, saliendo, una de esas personas que su profesión u ocupación
es terrible. ¿Sientes carga por esas personas
que viven sin esperanza y sin Dios? ¿Sientes carga por la pecaminosidad
que aún hay en tu corazón? Isaías era un hombre piadoso,
noble, era un creyente, era alguien que adoraba a Dios, pero no era
todavía un adorador asombrado. No era un hombre admirado de
Dios, de su gloria, de su majestad, pero era un creyente, era alguien
que servía a Dios. Dios tenía que manifestarse a
Él para mostrarle cuán glorioso y dignísimo y excelentísimo es
Él, por lo cual debe ser, debe ser adorado. Si nosotros Leemos
con cuidado nos damos cuenta que no solamente se da cuenta
de su pecado sino que también del pecado de su generación. Y si nosotros leemos Isaías 1 nos
daríamos cuenta que su generación que sus contemporáneos eran buenas
personas ofrecían los sacrificios y elevaban sus oraciones. ¿No es cierto? Vaya al capítulo
1 y observen los versículos 11 a 14. ¿Para qué me sirve? Dice Jehová la multitud de vuestros
sacrificios, hastiado estoy de holocaustos, de carneros y de
cebo, de animales gordos. No quiero sangre de bueyes, ni
de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras
manos? Cuando venís a presentaros delante de mí para ahollar mis
atrios, no me traigáis más vana ofrenda. El incienso me es abominación,
luna nueva y día de reposo. El convocar asamblea no lo puedo
sufrir, son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas
nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma. me son gravosas, cansado estoy
de soportarlas. Era una gente que practicaba
su religión, ofrecían oraciones, ofrecían sacrificios. Si usted
y yo hubiéramos visitado Jerusalén y sus alrededores, habríamos visto y concluido que
la religión de Israel era bastante buena y que quienes la practicaban
eran buenas personas, pero cuando este hombre, Isaías, tuvo una
vista de Dios y percibió su majestad y gloria esto lo condujo no sólo
a darse cuenta de su propia pecaminosidad sino también a darse cuenta de
la condición de su propia generación. Definitivamente tal vista condujo
al profeta a un profundo conocimiento experimental de su propia pecaminosidad. Y esto es necesario para adorar
a Dios. Esto es necesario para adorar
a Dios. También esta visión produjo otro
efecto. No solamente le llevó a un profundo
conocimiento no mental, subrayen, experimental. no solamente llegó
y leyó génesis 6 o leyó el salmo 14 o leyó jeremías o leyó romanos
3 y memorizó romanos 3 23 y memorizó romanos 6 23 y ya tiene el esquema
el hombre es pecador y lo puede decir y puede disertar y argumentar
que el hombre es caído no sólo eso Isaías sabía eso, pero él tuvo
que ver la corrupción en su propio corazón. Pero en segundo lugar,
esta visión condujo a Isaías a un conocimiento experimental
de la gracia y el perdón divinos. Hablando con un hermano querido,
amado hombre, el día de ayer no es uno entre nosotros. Me compartía el privilegio y
el gozo que tiene al enseñar la palabra, pero mientras más
entiende y más quiere hacerlo, dice él, me atormentan mis recuerdos
de mis experiencias pasadas, de mi juventud. de la manera
en cómo me conduje incluso cuando ya empezaba yo a vivir el evangelio
a vivir la vida cristiana y le decía hermano felicidades felicidades
solo ten cuidado no te sumerjas en tus pecados El Señor los olvida
y los echa lejos, tan lejos como está el oriente del occidente,
y los pone en el fondo del mar, y planta un letrero que dice
prohibido pescar. Sin embargo, debido a tu composición,
a mi composición, los vamos a recordar con frecuencia. Y eso nos llevará
a la humildad, pero eso también nos llevará a la adoración, al
agradecimiento. Y le citaba yo el Salmo 130,
que quizá es conocido por ustedes. 133 y 4. Ja, si mirares a los pecados,
¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón para que
seas reverenciado. Es como Dios opera. Dios nos
muestra la corrupción de nuestro corazón, pero no para atormentarnos,
no para dejarnos postrados. sino para que anhelemos la limpieza,
la pureza, para que reconozcamos nuestra indignidad, para que
nos admiremos y con asombro adoremos a Dios quien ha tenido bien extender
su diesta de misericordia. Isaías recibió la gracia mediante
el juicio y nosotros recibimos la gracia mediante el juicio
de Jesucristo creyendo en que él es el sustituto que llevó
sobre sí nuestra iniquidad. Observemos el texto. Y voló hacia mí uno de los serafines
teniendo en su mano un carbón encendido tomado del altar con
unas tenazas y tocando con él sobre mi boca dijo he aquí que
esto tocó tus labios y es quitada tu culpa y limpio tu pecado. Mientras Isaías sentía su inmundicia
y su perdición ante la presencia del Señor sucedió algo hermoso. Un serafín toma un carbón ardiente
del altar del sacrificio con unas tenazas. Un carbón que viene
a ser el símbolo de la base sobre la cual Dios perdona a los a
los pecadores. el carbón tocó los labios del
profeta. Y aunque hay dolor, también está
la maravillosa palabra de consolación, quitada es tu culpa y limpio
tu pecado. Hay dolor, hay tristeza, hay
contrisión, hay pesar. Han pasado no sé cuántos años,
12 creo, Cuando el pastor Pablo, ahora
pastor Pablo, en aquel entonces fue referido a nosotros por el
pastor Francisco Orozco y aunque fue a la primaria, secundaria,
preparatoria y universidad y llevó geografía, pienso, no sabía que
existía progreso. pero vino a progreso. Y la primera vez que hablamos,
sentí un poco de, no quiero decir envidia, pero un sentimiento
de, me gustaría tener esa experiencia. Estaba en la oficina, estábamos,
y él estaba llorando, llorando. Porque Dios le había mostrado
su corazón, su condición pecaminosa, pero no sólo por eso sino porque
Dios le estaba mostrando ahora, le había estado mostrando no
sé cuánto tiempo él tenía de empezar a leer y a escuchar a
comer ya no chatarra sino un buen corte espiritualmente hablando
Y eso le llevó a mostrar, le llevó a mirarse a sí mismo Y
a la vez mirar la obra de la gracia La gracia mediante el
juicio para el que cree Eso es lo que está pasando con Isaías
Y lo que ha pasado con los creyentes Si mirar es el pecado ¿Quién
puede permanecer delante de ti? pero en ti hay perdón para que
seas la sesenta dice reverenciado tradúcelo alabado honrado bendecido
servido amado glorificado exaltado de eso es dios por quien es él
pero por lo que él ha hecho Aquí está un hombre que ha sido conducido
a ver su propio pecado de tal manera que se pregunta ¿Cómo
puede una persona como yo estar en la presencia de tan grande
y majestuoso Dios? Hermanos amados Dios es omnipresente
lo sabemos y está en todo lugar Va con nosotros, viene con nosotros,
no nos tocará ninguna flecha si Dios no lo ha dispuesto. Ninguna
llanta va a reventarse, si ninguna llanta va a poncharse, nada sucederá
si Dios no lo ha determinado. Ese es el Dios que nos convoca
y Ante quien venimos para adorarle ¿Cómo puedes hacerlo con desgano? Como si solo se tratara de los
pastores O de tus padres o de los hermanos mayores Es porque
no has visto lo que hay en tu corazón Pero Él no solamente
ve lo que hay en su corazón Él tiene esta experiencia que un
serafín toma un carbón con unas tenazas, dice el versículo 6,
tomado el carbón, tomado del altar con unas tenazas y tocando
con él sobre mi boca dijo, he aquí que esto tocó tus labios
y es quitada tu culpa y limpio tu pecado. es a esta persona
y esto es repetitivo esto sucede a cada persona esto sucede a
cada creyente el pastor Spurgeon comenta una
experiencia visitando una de las familias en una hacienda
estaba reunida la familia porque llegó el pastor todos expectantes
pues tendrían un tiempo de adoración familiar y preguntó si estaba toda la familia
y dijo el jefe de la casa si estamos estamos todos bueno con
excepción de una joven mujer de servidumbre y dijo el no empezaremos
hasta que ella esté y le hicieron venir. Dice que estuvo muy expectante
esta señorita y al terminar la reunión tímidamente
se acercó a preguntarle, ¿hay algo que yo pudiera hacer? Dice él que le dijo, pide a Dios
que te muestre quién eres tú. Pide a Dios que te muestre quién
eres tú. Y yo rogaré que Él se muestre
a ti. Estas cosas, hermanos, deben
suceder en las personas para que se vuelvan con asombro y
admiración, con gratitud, en adoración a Dios. Y estamos resueltos
a que en esta congregación quienes nos reunimos lo hagamos con ese
entendimiento y con ese espíritu. venimos para adorar a nuestro
Dios y Señor porque Él es digno de toda adoración. Hermanos, la razón del por qué
la gracia es tan poco apreciada en nuestros días se debe a que
poco, muy poco se aprecia la trascendente majestad la soberanía
y la santidad de Dios y no vemos mucho más que un paso entre Dios
y nosotros Dios tú sabes yo ando ocupado
pero si te parece bien que hoy atiendas esto y sucede que resultó favorable
y concluyes que Dios está contento contigo y que está concediendo
lo que tú lo que tú quieres. No vemos que hay una distancia.
La visión hermanos para Isaías representó un abismo infinito,
insalvable. Ay de mí que soy un perdido traduce
la de las Américas. Porque siendo un hombre, una
persona de labios impuros Él se da cuenta y escucha las
voces de los serafines ¿Qué hacen ellos? ¡Santo, santo, santo Jehová
de los ejércitos! Mis labios ¿Cómo podrían pronunciar
ese nombre? mis labios son contaminados,
cómo podría yo a menos que sean limpios, a menos que sean purificados,
a menos que sea yo perdonado. Isaías ve un abismo infinito
entre él y Dios pero a la vez observa que el Señor extendió
soberanamente su misericordia a lo largo del abismo y lo tocó
y una vez que lo tocó Isaías vino a ser un hombre que inmediatamente
evidenció su asombro su admiración en obediencia en una admirada
obediencia, en una asombrada reverencia respondiendo, heme
aquí Señor, sea tu voluntad, envíame a mí. Volvemos a nuestra pregunta ¿Cómo
convence el Espíritu Santo a las personas? Necesitamos que el
Espíritu Santo nos convenza, nos muestre la belleza de nuestro
Salvador. Hermanos nosotros tenemos una
vista más amplia pues tenemos el espectro completo. Tenemos
las verdades cardinales del evangelio. Tenemos los atributos de Dios
que nos dicen de ese maravilloso Dios. Tenemos el obrar de Dios
y la culminación en la cruz. El amor de Dios, ese sustituto
que tomó nuestro lugar. Debemos adorar a Dios por lo
menos como Isaías. Pero deberíamos hacerlo de una
mayor manera pues tenemos mayor revelación. ¿Cómo lo hace el Espíritu Santo?
Lo hace por medio de una visión de la majestad y de la gloria
de Dios que abarca la persona completa y toda su experiencia. Que viene a ser una persona que
adora de una manera reverente, consciente, gozosa. Para concluir,
esta historia nos presenta a un hombre que fue conducido a una
completa, gozosa y espontánea sumisión a Dios. Su fe vino a
ser su experiencia de vida. Habiendo sido perdonado nos dice
que oyó la voz, vea el versículo 8, después oí la voz del Señor
que decía a quien enviaré y quien irá por nosotros. Entonces respondí
yo, eme aquí, envíame a mí. Aquí no tenemos como en algunos
lugares hacen, algunos misioneros o algunos pastores empiezan a
alentar a los jóvenes o a los hombres en la iglesia para tratar
de despertarlos un poquito y comprometerlos aún algo con el ministerio de
la iglesia Y tal vez para ver si alguien quiere levantarse
y decir Pastor me gustaría ir y ser misionero O quisiera ir
y estudiar para servir al Señor Aquí no hay eso hermanos Aquí no hay eso No es una conversación motivacional
Es Dios manifestando su gloria y mostrando a la persona lo que
hay en su corazón y extendiendo su diestra para perdonarle y
limpiarle de todo pecado. Oh, que Dios tenga bien mostrar
lo negro de tu corazón y lo maravilloso de su gracia,
extendiendo su favor inmerecido, limpiando tu pecado. haciéndote
uno de sus hijos. Habiendo tenido tal visión y
quedado asombrado tanto por la gloria de Dios como su propia
inmundicia y la palabra de perdón que recibió, ¿qué puede hacer
un hombre? ¿Qué puede hacer un hombre habiendo
tenido esta experiencia? O mujer, ¿qué puede hacer una
persona habiendo tenido esta experiencia? Si Dios habla, obedecer, obedecer, estar dispuesto Es el día del Señor, vamos estemos
listos Estaremos en la presencia del Señor Nuestro hermano con
frecuencia lo dice y aprecio que lo repita. Es un anticipo
de lo que será cuando estemos por la eternidad con nuestro
Dios. Ya sin la condición de nuestra debilidad, de nuestro
cuerpo. Ya no, pero es un anticipo. Aquí
nos alegramos, nos regocijamos. Me bendice mucho ver a algunos
de sus niños acudiendo y adquiriendo el hábito, adquiriendo el hábito,
la forma y esperamos que un día Dios obre en sus corazones. Esto que vemos en Isaías fue
justo la reacción instintiva de un hombre que vio la gloria
de Dios y oyendo respondió con un envíame a mi Señor. sea hecha tu voluntad. Entonces
el señor hermanos fíjense bien probó el señor probó la profundidad
de su confesión y le dijo verso 9 Anda y diga a este pueblo,
oíd bien y no entendáis. Ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo
y agrava sus oídos y ciega sus ojos para que no vean con sus
ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se
convierta y haya para él sanidad. Y él preguntó, ¿y hasta cuándo,
señor? O sea, ¿nunca voy a tener éxito? Sí, sí se le prometió
éxito la parte última del verso 13. Pero como el roble y la encina
que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco
de la simiente santa. Y el Señor tendrá siempre quien
le alabe, quien le bendiga. Isaías 66, 22 y 23. Porque como los cielos nuevos,
Isaías vio eso. La tierra nueva, Isaías vio eso. Isaías vio un sustituto que tomaría
su lugar y lo relata en un capítulo Particularmente la parte B del
capítulo 52 y la parte completa del capítulo 53 y nos dice cómo
en él nosotros fuimos perdonados, cómo en él nosotros fuimos absueltos
llevando él nuestra inmundicia, nuestro pecado. El Señor probó
esa espontaneidad y le dijo anda y predica. aunque no habría respuesta. De hecho, nuestro Señor mencionó
esta cita y la registra en el Evangelio de Juan, creyendo no
solamente en la mesianidad de Jesucristo, sino en la divinidad
de Jesucristo. Queridos hermanos, se requiere asombro y admiración. ante la majestad y la gloria
de Dios. Hermanos, somos privilegiados
en que podamos acudir a un lugar para adorar a Dios. Uno de nuestros
hermanos en autobús, hermano, corrió aproximadamente como cuatro
horas y media para poder estar hoy en la reunión con nuestros
hermanos en la misión, que es un grupo muy pequeño. Hoy solo
estuvieron tal vez unas ocho personas allí y un hermano viajó
con la disposición de encontrarse allí con los hermanos y adorar
a Dios. Falta asombro, falta admiración. Que Dios bendiga esta iglesia
con esas cosas. Soberano Dios, A través de esta
visión de Isaías vemos nuestro sustituto. Él llevó sobre sí
nuestra iniquidad y por él somos perdonados. Por eso el carbón
fue tomado del altar del sacrificio. Por esta visión vemos Señor que
siempre habrá un pueblo que te alabará. Oh Señor somos parte
de ese pueblo. concede que te adoremos en espíritu
y en verdad a través de esta visión señor nuestra esperanza
se fortalece se vivifica porque estas cosas fueron escritas señor
para que por la paciencia y la consolación de las escrituras
nuestra fe sea fuerte esperanzada no en nosotros sino en ti para
la gloria de tu nombre en el nombre de Jesús. Amén.
Asombro y admiración son necesarios para adorar a Dios
Nvo Progreso, Tamps, México
Nuestra oración es que sean ayudados a crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Si es así, ¡nos daría gran gozo saberlo! En la página del sermón hay opciones para hacer contacto con nosotros, y también para compartir el mensaje con otras personas.
| Sermon ID | 58231346371753 |
| Duration | 55:47 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Isaiah 6; Isaiah 53:6 |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.