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Buenas tardes, hermanos. Preparación
para la meditación de Santa Cena. Vamos a buscar dos pasajes en
la Biblia y puestos de pie. Vamos a leer primero el libro
de Filipenses, el capítulo 2, puestos de pie, Filipenses, capítulo
2. mientras que buscan en sus Biblias
este pasaje, voy a pedir a las personas que están planeando
bautizarse, si me avisan por favor por un WhatsApp o me comunican
esta tarde, si estarán listos para este verano, si van a estar
aquí con nosotros para programar estos bautismos. Entonces, las
personas que están planeando bautizarse, estuvieron en la
clase Aunque no hayan terminado la clase de fundamentos, si quieren
avisarme, por favor, van a estar listos para bautizarse y planear
para los bautismos pronto. Filipenses capítulo 2, y sigan
con sus vistas la lectura, comenzando en el versículo 5. Filipenses
2 5. Haya pues en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús el cual, siendo en forma de Dios,
no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante
a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló
a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le
dio un nombre que es sobre todo nombre para que en el nombre
de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos
y en la tierra y debajo de la tierra. Y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre. Y el otro
pasaje es del libro de Isaías en el Antiguo Testamento. La
profecía de Isaías después de los salmos. Libro de Isaías,
el capítulo 45. Y vamos a comenzar a leer en
el versículo 20. Libro de Isaías, capítulo 45
y versículo 20, sigan con sus vistas. Esta es palabra de Dios. Reuníos y venid, juntados todos
los sobrevivientes de entre las naciones. ¿No tienen conocimiento
aquellos que erigen el madero de su ídolo y los que ruegan
a un Dios que nos salva? Proclamad y hacedlos acercarse,
y entren todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde el
principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino Yo Jehová? Y no
hay más Dios que yo, Dios justo y salvador, ninguno otro fuera
de mí. Mirad a mí y sed salvos todos
los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Por
mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia,
y no será revocada. Que a mí se doblará toda rodilla,
y jurará toda lengua. Y se dirá de mí, ciertamente
en Jehová está la justicia y la fuerza. A él vendrán, y todos
los que contra él se enardecen serán avergonzados. En Jehová
será justificada, y se gloriará toda la descendencia de Israel. Seguimos la lectura de la Escritura.
Vamos a repetir todos juntos el Padre Nuestro. Los domingos
de Santa Cena acostumbramos a repetir el Padre Nuestro a manera de
oración. Fijémonos en lo que estamos diciendo, que no sea
de rutina, una repetición vana, pero oremos con sinceridad todos
juntos el Padre Nuestro. Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino, hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro
de cada día, danoslo hoy. Y perdona nuestras deudas, como
también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos metas en tentación,
más líbranos del mal, porque tuyo es el reino, el poder y
la gloria por todos los siglos. Amén. Amén. Sentémonos, hermanos. Antes de la Santa Cena, meditaremos
brevemente en el versículo 24 de este pasaje de Isaías 45,
Isaías capítulo 45 y el versículo 24. En este versículo, el Señor
proclama y se dirá de mí, ciertamente en Jehová está la justicia y
la fuerza. A él vendrán y todos los que
contra él se enardecen serán avergonzados. Meditaremos en
este versículo frase por frase. Leemos en la primera frase, y
se dirá de mí. Y lo que hay que aclarar aquí
es quién es el mí y se dirá de mí. Y vamos a, por así decirlo,
contestar la misma pregunta del etíope Afelipe. ¿De quién dice
esto el profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?
Bueno, leamos los versículos anteriores y fíjense qué dicen
y a quién les recuerda. Versículo 21. Proclamad y hacedlos
acercarse y entren todos en consulta. Quien hizo ir esto desde el principio
y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová. No hay más Dios
que yo, Dios justo y salvador. Ningún otro fuera de mí. Mirad
a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque
yo soy Dios y no hay más. Por mí mismo hice juramento,
de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada, que a mí
se doblará toda rodilla y jurará toda lengua. ¿Quién es el mí
y se dirá de mí? ¿Quién es el único salvador? ¿A quién tenemos que ver, mirar,
para ser salvos? ¿Ante quién se doblará toda rodilla
y jurará toda lengua? Por supuesto, es nuestro Señor
Jesucristo. Entonces este versículo, ese
texto en Isaías es una profecía directa de Cristo, nuestro Señor
y nuestro Salvador Jesucristo. Ahora, la segunda frase del versículo
es el corazón del mensaje. La segunda frase del versículo
dice, y se dirá de mí, ciertamente en Jehová está la justicia y
la fuerza. Ciertamente en Jehová está la
justicia y la fuerza. Y no tenemos ningún problema
con que el versículo diga Jehová en vez de Jesucristo, en vez
de Jesús. Jesús es un hombre que en la
raíz hebrea significa Jehová salva. Jesucristo, por supuesto,
es Dios, es Jehová. Y es por eso que él nos puede
salvar, que su salvación es ciertísima, segurísima. Ciertamente en él
está la justicia y la fuerza, porque él es Jesús Jehová. Pero noten cómo describe el versículo
nuestra salvación. Nos dice el versículo, ciertamente
en Jehová está la justicia y la fuerza. De eso se trata la salvación
de Dios en el contexto. ¿Cómo somos salvos? Miramos a
Él para ser salvos. ¿Cómo es esto? Que Dios nos da
su justicia y su fuerza. Y esto es lo que necesitamos.
como humanos. Esto es lo que más necesitamos,
lo que urge para que vivamos en paz con Dios, para que vivamos
en paz con nosotros mismos, en paz con nuestra conciencia. Necesitamos
justicia y fuerza. porque nacemos sin justicia.
Es más, nacemos con antijusticia, nacemos en pecado, y pecamos,
vimos en esta mañana mucho de esto, y nacemos débiles, sin
fuerza, totalmente sin fuerza, muertos en delitos y pecados.
Un muerto no tiene nada de fuerza. Entonces, para poder vivir la
vida real, por así decirlo, para poder vivir la vida eterna ante
Dios, lo que nos urge es justicia y fuerza. Justicia, nos surge
justicia. Porque nacemos en anti-justicia,
nacemos pecadores. Necesitamos esa justicia, esa
rectitud, esa obediencia perfecta ante la ley de Dios, porque Dios
es justo. Muchos creen que la Biblia se
trata del amor de Dios. Y en cierto sentido es cierto
que la Biblia nos habla mucho del amor de Dios. Pero a lo último,
la Biblia se trata de la gloriosa justicia y santidad de Dios,
que Él es justo, que Él es santo. Notaron el énfasis en estos versículos. Versículo 21. Proclamad y hacerlos
acercarse entre todos en consulta. ¿Quién hizo ir esto desde el
principio y lo tiene dicho desde entonces? Sino yo Jehová. No hay más Dios que yo, Dios
justo. Versículo 23, porque por mí mismo
hice juramento y de mi boca salió palabra en justicia. Versículo
24, y se dirá de mí, ciertamente en Jehová está la justicia. Versículo
25, en Jehová será justificada y se gloriará toda descendencia
de Israel. La Biblia se trata de la justicia
y la santidad de Dios. Cierto, Dios nos ama y nos ama
muchísimo. De tal manera amó Dios al mundo
que dio a su hijo unigenito. Pero no puede recibirnos, no
puede recibirnos en el cielo, no puede recibir nuestras oraciones
porque no puede solapar ninguno de nuestros pecados. No puede
pasar por alto nuestras disobediencias, nuestras maldades. Él, Él requiere
justicia. Justicia al 100%. Es la condición
para que estemos con Él, porque Él castiga todo pecado. Para
recibirnos, tenemos que ser justos. Y no ser justos, por así decirlo,
de panzazo, pero justos al 100%, perfectos en justicia. Por eso
necesitamos su justicia. Y estas son las buenas noticias,
excelentes, gloriosas y gozosas noticias del Evangelio. En Cristo
tenemos esta justicia de Dios. Apóstol Pablo nos explica de
esto en Romanos 3, conmigo Romanos 3, el versículo 21. Romanos 3
y versículo 21. Hay veces que Dios me confirma
el sermón para los domingos en algún himno, en algún versículo,
alguna promesa, algo que dice un hermano. Y la semana pasada
en un estatus y yo leo los estatus en WhatsApp, sobre todo si son
de los hermanos de los cristianos. Quiero ver qué andan diciendo,
qué andan viendo, cuáles son las caricaturas de ellos, etcétera.
Bueno, un estatus de un hermano. tenía este pasaje de Romanos
3.21. No voy a decir quién es porque
el hermano Jonathan se va a enojar conmigo. Romanos 3.21. Romanos
3.21. Pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley
y por los profetas. La justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él. Porque no
hay diferencia por cuando todos becaron y están destituidos de
la gloria de Dios, no siendo justificados gratuitamente por
su gracia. mediante la redención que es
en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio
de la fe en su sangre para manifestar su justicia, causa de haber pasado
por alto en su paciencia los pecados pasados, pero con la
mira de manifestar en este tiempo su justicia a fin de que él sea
el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Eso
se trata en la Biblia, el evangelio, los famosos versículos de Romanos
1, 16. Porque no me avergüenzo del evangelio,
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree,
al judío primeramente y también al griego. Porque en el evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe. Como está escrito,
más el justo por la fe vivirá. Dios es tan justo que no nos
puede recibir de ninguna otra manera. Él no te perdona de ninguna
otra manera. Aunque su amor es infinito, él
no puede solapar ninguno de tus pecados. Es imposible por su
gran justicia y santidad. Pero en Cristo, esas son las
buenas noticias, en Cristo, por su sacrificio, Dios te puede
declarar justo, justificado. Lo leímos en Romanos 3 y de eso
se trata nuestro pasaje. Isaías 45, 25 nos dice, en Jehová
será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel. Isaías 53, ¿ustedes lo conocen?
El retrato de la crucifixión nos dice en el versículo 11,
hablando de nuestro Señor Jesucristo. Verá el fruto de la aflicción
de su alma y quedará satisfecho. Por su conocimiento justificará
a mi siervo justo a muchos. ¡Mi siervo justo! Justificará
a muchos y llevará las iniquidades de ellos. De eso se trata el
Evangelio. De eso se trata la Biblia y es
nuestro pasaje. Y por eso es el corazón aquí
esta tarde y nos lleva inmediatamente, por supuesto, a la Santa Cena.
Porque esto es lo que celebramos, conmemoramos, la muerte de nuestro
Señor Jesucristo para que nosotros seamos declarados justos. Aunque
somos pecadores, pecamos todos los días, podemos ser justos
ante Dios por lo que Cristo hizo por nosotros. En nuestro texto,
la palabra justicia, y se dirá de mí, ciertamente en Jehová
está la justicia, en el original está en plural. En el original
dice, ciertamente en Jehová están las justicias. Y es como una
manera hebrea, una manera judía, de decir que son muchas justicias,
que es una justicia abundante. En Jesucristo tenemos una justicia
abundante, perfecta, completa, inagotable, eterna. Y eso se trata esto. Entonces,
¿cómo podemos ser salvos? ¿Cómo podemos tener esta justicia
que tanto necesitamos? Bueno, aquí nos dice en el versículo
22, mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra, porque
yo soy Dios y no hay más. Mira a Cristo, ten fe en Él,
confía en Él. Cree que Él es Dios en carne,
que vino a ser sacrificado para que pudiéramos ser justos, para
que Dios nos perdonara y nos acreditara con su justicia. Ahora, noten que el versículo
dice, ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza. Necesitamos justicia, pero también
estamos fuerza para vivir para Dios. Y eso es lo que tenemos
en el Señor también. Todo lo que necesitamos para
ser salvos y para ser santos, lo tenemos en él. Hay algunos
que creen que somos salvos por Cristo, pero luego para ser santos,
nosotros tenemos que esforzarnos. Nuestras fuerzas, por nuestras
fuerzas, vivimos la cristiandad. No, no, no, no, no, no. Eso es
totalmente falso. Y qué bueno que en Cristo tenemos
la justicia y tenemos la fuerza, porque si dependiera de nosotros.
estuviéramos perdidos. Si somos honestos, vamos a reconocer
esta verdad. Solo en sus fuerzas podemos vivir
la cristiandad, venciendo las tentaciones en su fuerza, creciendo
en virtudes en su fuerza. Porque de nosotros no tenemos
nada de fuerzas, pero en Cristo tenemos todas las que necesitamos. El cristiano es uno que dice
para todo, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. El contexto,
por supuesto, ahí en Filipenses 4, 13, el contexto es de pasar
hambre o tener abundancia, vivir bien económicamente con lo que
Dios nos da, estando contentos con lo que Dios nos da. Pero
el cristiano para todo tiene que decir todo lo puedo en Cristo
que me fortalece para todo lo que hago en la vida, para todo
lo que quiero hacer para Dios, lo puedo hacer en Cristo, en
él que me fortalece. Y tiene que ser así. para que
toda la gloria de nuestra salvación sea del Señor. Él no comparte
su gloria. Isaías nos enseña mucho de esto.
Él no comparte su gloria con ningún otro. Toda la gloria tiene
que ser del Señor. Y nosotros no contribuimos nada
más que nuestro pecado. Todo lo demás, Él lo da. Él nos lo acredita. Él nos lo
da en Cristo. Esta mañana cantamos un himno
y una de las frases dice, las fuerzas vienen de Él. Esto también es verdad. Todo
lo que tenemos, todo don perfecto, toda fuerza, toda energía para
vivir, tenemos por Cristo. Y un comentario práctico aquí,
es que primero dice justicia, y luego dice fuerza. Y se dirá de mí ciertamente en
Jehová está la justicia y la fuerza. Primero justicia y luego
fuerza. La gente, el mundo, otras religiones
dicen hay que esforzarnos mucho para tener justicia. Dios nos
dice primero justicia y luego tendrán fuerza. Y hay muchos
cristianos que caen en esta trampa también. Ellos quieren esforzarse
mucho para tener la justicia de Dios. Pero primero es la justicia,
aferrarnos a la justicia de Cristo, entender y comprender Dios me
ve justo en Cristo y eso nos quita la carga del pecado, nos
quita la carga de nuestra frustración, esa gran depresión que no hemos
podido vivir la cristiandad. Es cuando llegamos a ese punto
de reconocer toda mi justicia es en Cristo. Es lo que nos motiva,
nos da la batería, la energía para poder vivir para Dios, para
tener esas fuerzas que tanto necesitamos. Y otro comentario
aquí es que la justicia y la fuerza de Cristo es lo que garantiza
que viviremos como cristianos y al final llegaremos al cielo.
Es por la justicia y la fuerza de Cristo que podemos vivir la
cristiandad y llegar al cielo. Entonces, si veíamos algo de
esto esta mañana, Como cristiano, nunca confíes en tu justicia
o en tu esfuerzo personal. Te vas a frustrar. Vas a caer en una depresión espiritual. Muy, muy peligroso esto. Tú quieres
ser buen cristiano y te esfuerzas, te levantas temprano, lees oras
y dices, ahora sí. y caes otra vez, y caes, y caes,
y no te sientes como buen cristiano. Precisamente es por esto. Tenemos
que llegar al punto en nuestra cristiandad de reconocer, si
yo tengo justicia, si Dios me va a recibir, si yo voy a poder
ser santo, tiene que ser por la justicia y la fuerza de Cristo. Tu hora, Señor, de la justicia
y fuerza de Cristo, dame las virtudes que necesito. Yo tengo
esas virtudes por la justicia que tengo en Cristo y por la
fuerza que tengo en Cristo. Yo tengo esta victoria sobre
las tentaciones que batallan contra mi alma, porque la justicia
y la fuerza de Cristo es mi justicia y mi fuerza. No dividamos entonces
nuestra cristiandad en Cristo de nuestra santidad para Dios. Las dos cosas, la salvación y
la santificación, la tenemos en Cristo. Ahora, siguiente frase,
el versículo de Isaías nos motiva mucho. A él vendrán. Y se dirá de mí, ciertamente
en Jehová está la justicia y la fuerza. A él vendrán. La profecía no es quizás, a lo
mejor algunos vendrán. La profecía es segurísima. A
él vendrán. Es como cuando Cristo dice en
Juan capítulo 6, todo lo que el Padre me da, vendrá a mí. Y al que a mí viene, no le echo
fuera. ¡Qué preciosísima promesa! Todo lo que el Padre me da, vendrá
a mí. Y al que a mí viene, no le echo
fuera. Entonces, a Él vendrán, es algo
de lo más seguro, porque Dios Padre se lo da a Dios Hijo. Es su pueblo. Y porque Cristo
mismo les da las fuerzas para venir. Niños, ¿se acuerdan de
Lázaro? Lázaro muerto, ya apestaba, estaba
muerto de días. pero el Señor le dijo, Lázaro,
ven fuera. En otras palabras, ven a mí. Y le dio las fuerzas para vivir
y para venir a Cristo. Y así de seguro es con cada cristiano. Nosotros estamos aquí como cristianos
porque el Señor nos da las fuerzas para vivir y para venir a Él. Ahora, de la frase a él. Vendrán, a él vendrán. Subrayen el pronombre. El pronombre
él. Lo voy a decir con mucho cuidado.
Ojalá que nadie me malinterprete y lo mal aplique. La salvación
es venir a él. Venir a Cristo. La salvación
no es venir a la iglesia. La salvación no es venir al bautismo. La salvación no es venir al compañerismo. La salvación no es venir a la
Santa Cena. La salvación es venir a Él, a
Cristo. Es Cristo que nos da la justicia
y la fuerza. Es en Él que tenemos el perdón
y la paz y el poder de la cristiandad. Entonces, cuando asistas a la
iglesia, Cuando leas la Biblia, cuando participes de la Santa
Cena, tú ora, clama al Señor, dile, Señor, revela a tu Hijo. ¡He venido a la iglesia buscando
a Cristo! ¡Señor, enséñame de tu Hijo! ¡Señor, esa tarde en la Santa
Cena, aliméntame de tu Hijo! Y también, ¡evangeliza, comparte
el Evangelio! ¡Motivado, porque de seguro que
el que es de Cristo, vendrá a Él! El que es de Cristo vendrá a
Él. Padre, Madre, calma tus ansiedades
por tus hijos. Con esta gran promesa, a Él vendrán
de seguro que el que es de Cristo vendrá a Él. Calma tu ansiedad,
y lo entiendo. Calma tu tristeza. Calma tu miedo. por tus parientes, tus amigos.
Aferrado a esta promesa, de seguro que el que es de Cristo vendrá
a Él. La última frase del versículo
es una advertencia, y todos los que contra Él se enardecen serán
avergonzados. Probablemente nosotros no usamos
la palabra enardecen. Es una palabra que conota enojarse. Por eso creo en la Biblia de
la versión de las Américas así lo traduce. Y este versículo y la Biblia
divide a los hombres en los que vienen a Cristo y los que se
enojan contra Él. Aquí pueden apuntar el Salmo
2, por ejemplo. La Biblia divide a todos los
hombres y mujeres del mundo en los que vienen a Cristo o los
que lo rechazan, los que se enojan contra él. Y los hombres que
no vienen a Cristo se enojan contra él por sus mandamientos,
no les gustan, odian los mandamientos del Señor, odian que el Señor
los condena, odian, están enojados porque no quieren que Cristo
sea el rey de sus vidas. Bueno, yo sé si usted va con
su vecino esta tarde y le pregunta, ¿usted ama a Dios? Le va a decir,
claro, sí, yo amo a Dios. Y si usted le pregunta a su vecino,
¿usted no está enojado contra Dios? ¿Usted no odia a Dios?
Su vecino le dice, no, no, no, no, no, yo por supuesto que yo
no odio a Dios. Pero sus hechos lo comprueban. No lo obedecen. No lo adoran. no lo honran. Pero la advertencia
aquí es, si te enojas contra el Señor, serás avergonzado. Ahora aquí, esta palabra, avergonzado,
no es una simple vergüenza. Yo me acuerdo en la primaria,
una vez, no sé qué pasó con mi uniforme, no sé, si estaba mojado
o qué, pero se me ocurrió ir en shorts. y unos shorts que
me habían regalado unos misioneros. Eran amarillos de rayitos amarillas
y naranjas. Por supuesto, nadie había visto
tales shorts. Y estaba en la primaria. Y cuando
llegué, lo primero que me dijeron mis amigos, ya vélo. Y me dio vergüenza. No me acuerdo
si me puse a llorar a lo mejor y me puse a llorar. porque me
habían dicho chabelo en mis shorts. Y a veces tenemos ese concepto,
¿verdad?, de vergüenza, algo así. Pero aquí es una vergüenza
horrible. Vean la misma palabra, los mismos
conceptos en Isaías 41, 11. Isaías capítulo 41 y versículo
11. He aquí que todos los que se
enojan contra ti serán avergonzados y confundidos, serán como nada
y perecerán los que contienden contigo. De eso se trata aquí. Es algo, una vergüenza terrible. Al final tendrás mucha vergüenza
ante la multitud de ángeles y cristianos que te vean al final rumbo al
infierno. Pero qué horrible y dolorosa
vergüenza tendrás ante tu Creador. Cuando tendrás la conciencia
ahí, esto es cierto. Dios me hizo. El infierno existe. El cielo existe. Yo escuché muchas
veces del evangelio. Yo fui a la iglesia bíblica Montiorev. en Hermosillo, yo sabía de esto,
yo sabía de Dios, yo vi como Dios contestaba a las oraciones
de mi padre, yo vi, yo supe, yo canté los himnos, qué vergüenza,
qué horrible pena estar ante Dios de tu creador que te dio
la vida, tantas oportunidades y tantas bendiciones, entonces
sí va a ser una horrible vergüenza. Entonces, amigo, amigo, amiga,
hermano, ven a Cristo. Como dice el himno, a Jesucristo
vencir tardar, que entre nosotros hoy Él está. Arrepiente de tus
pecados y cree estas buenas noticias. Y se dirá de mí, ciertamente
en Jehová está la justicia y la fuerza. A Él vendrán y todos
los que contra Él se enardecen serán avergonzados. Ese es el
Evangelio. Esas son las buenas noticias.
Y eso es lo que conmemoramos de hecho en esa tarde, que en
Cristo por su muerte tenemos esa justicia y las fuerzas para
vivir. Antes de participar de la mesa
del Señor, vamos a cantar una estrofa del himno
Dios es tu Justicia y fuerza?
Series Santa Cena Meditaciones
Cristo nos da todo para vivir nuestra vida cristiana: Su justicia y Su fuerza.
| Sermon ID | 5624420382782 |
| Duration | 30:49 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Isaiah 45:24; Philippians 2:5-8 |
| Language | Spanish |
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