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hoy voy hablando del tema de
la luz. La semana pasada, ¿Qué es la luz? ¿Verdad? Ah, descripción
de la luz como conocimiento, como gozo, como salvación, como
santidad, diferentes aspectos de qué es la luz, pero más que
nada, Cristo siendo la luz del Pero hoy tenemos la aparición
de la luz o la venida de la luz. En Hechos capítulo 27, Pablo
estaba en un barco y allí entonces por varios días Se quitó la luz
totalmente. No podría ver en el barco porque
había una gran tempestad. El barco estaba tirado por la
izquierda, por la derecha, acá y allá. Y pensaron que el barco
iba a hundirse y de hecho se hundió finalmente con esa gran
tempestad. Se salvaron solo porque agarraron
pedazos de madera y así que pudieron con la pedazo de madera y las
olas llegar a la orilla de una isla. Pero allí estaban desesperados. No, no sabía que iba a pasar.
No podría navegar a la derecha o a la izquierda. No podrían
ver las estrellas. ¿Puede imaginar cómo sería estar
en un barco por la noche con una gran tempestad y todo puramente
oscuro? La única cosa que ellos querían
era un poco de luz, una gota de luz. Y entonces, con esa luz,
hubiera podido ver la orilla de alguna isla y saber por dónde
guiarse. Y de hecho, después de algunos
días, finalmente, allí por amanecer una mañana, con la luz se aclaró
un poco las tinieblas y la lluvia, y la luz les ayudó a ver una
isla cerca y salvarse a ellos mismos. Yo sé que sin la luz
uno puede, dije la semana pasada, caminando en la oscuridad puede
tropezar y puede ser peligroso. Varios hemos tenido la experiencia
de estar la noche y a lo mejor en el campo donde no hay mucha
luz allí en el camino. Y si tu carro a lo mejor tiene
un fallo y se apaga la luz, es horrible. Yo recuerdo la primera
vez que fui a Hidalgo, a San Luis Potosí, hace muchos años.
Les he dicho que salimos las tres y media de la madrugada
de DF y entonces teníamos que subir una montaña y la montaña
allí tiene curvas y curvas y curvas, ¿verdad? Era un día lluvioso. Yo no sé cómo salimos incluso
de DF porque parece que el Distrito Federal no tiene para escurrir
el agua fácilmente cuando se sobrecarga de agua. Y todas las
calles estaban, verdad, como ríos. Y teníamos nosotros un
Volkswagen. Muchos tenían Volkswagen, a lo
mejor todavía, ¿verdad? Y yo pensé que el Volkswagen
estaba nadando, pero allí estaba casi flotando para salir de la
ciudad. Pero allí, en esa hora de la
noche, llegamos a esa subida de la montaña y dando vueltas
y vueltas en la pura oscuridad. Y un Volkswagen no tiene una
luz muy fuerte, solo un poco para ver un poco adelante. y
con la oscuridad no podría haber nada, con la lluvia no podría
haber nada, y de vez en cuando vendría algún autobús y Son todos
locos los que conducen autobuses allí, verdad? En las montañas.
Pero estos eran como locos. Chom, chom, chom. No sé cómo
podría ver cómo se arriesgaron, pero entonces yo dije, bueno,
yo solo voy a echarme atrás. No, no voy a ni mirar qué pasa,
porque no puedo ver nada. Y entonces empezó a brillar la
luz, medio camino arriba, y noté al lado y dije, ¿qué está al
lado? Y dice, nada, un precipicio,
verdad, de no sé cuántos millares de metros para abajo, que si
nos tumbamos, allí estamos. Y noté que allí había muchos
altares. En varias curvas había como un
pequeño altar, verdad, con una linterna, a veces con una foto
de la Virgen adentro, lo que sea, ¿verdad? Y entonces pregunté
al misionero, ¿y qué son esos altares? Son muy religiosos.
Dice, no, cada altar es para personas que han caído por el
precipicio aquí y están muertos allí abajo y construyeron un
pequeño altar aquí. Y dije en cuál de estos me van
a construir para mí un altar verdad? Porque yo pensé que íbamos
a tumbarnos por allí. La oscuridad me asustaba bastante,
verdad? Y finalmente llegó el día y a
lo mejor quería la oscuridad otra vez, porque al ver cuán
cerca estábamos y cuán profundo estaba allí, no sabía qué pensar. Pero el hecho es que cuando uno
está en la oscuridad, no sabe si va a la derecha, a la izquierda,
derecho, cómo, cómo debe ir. Si está en la casa y oscura de
la noche, no sabe ni dónde está el baño. Pero el hecho es que
este peligro de la oscuridad es realmente mucho más que eso,
como hablamos la semana pasada. La oscuridad puede ser una cosa
que uno dice No tengo buena salud. El médico me dice que tengo cáncer. ¿Qué es el remedio? Y ayer visité
a el hermano José, que tiene este problema que un gusanito
en el cerebro o algo y está con medicina que le hace tumbado
en la cama por varios meses. Ya no puede levantarse y entonces
ya está comenzando un poco aquí, un poco allá. Después de su semana
en el hospital esta semana, pero de cualquier manera, él no ve
ningún remedio. Él dice Bueno, los médicos dicen
que no saben qué hacer y que pueden hacer y como si, pero
estaba animado porque aunque no tenía luz para su salud, tiene
luz interior del Espíritu Santo para animarle hasta si tiene
que quedarse en cama y podría sonreír con la fe que tiene en
el Señor Jesucristo. Hay muchos que no tienen luz
para cómo mejorar su matrimonio. Hay muchos que no tienen luz
para qué hacer en su futuro, en su vida. Lo peor de todo es
que si uno no está seguro, se irá al cielo. Y hay una eternidad
inmensa y eterna que le espera si no recibe la luz ahora en
este mundo, la luz del Señor Jesucristo. Entonces no hay ninguna
luz por la eternidad, pero hay algunos que quieren creer que
miren alguna luz, pero si no conocen a Jesucristo, no tienen
luz. Hay algunos que están atribulados
porque Son borrachos, son drogadictos y no miren cómo salir de su drogadicción. He tratado este médico, he tratado
esta agencia, he tratado esto y ninguna cosa me ayuda a salir
de mi drogadicción, de mi borrachera o cualquier vicio. Yo quisiera
tener santidad, pero no veo cómo ser santo, no veo cómo vencer
esto. Así que además de la luz física
que puede causar peligro físico, hay muchos otros tipos de oscuridad
que necesita una luz de cómo mejorar tu matrimonio, cómo salir
de esa adicción, de cómo tener gozo porque hay algunos, yo sé
que algunos de ustedes aquí han tenido experiencia de depresión
y no ven ni la razón. A lo mejor hay algo en tu salud
que los químicos, imbalancias, yo no sé qué, le causan depresión. Y hay personas aquí que se han
quedado semanas o meses sin querer levantarse de la cama, no como
el hermano José, por algo que es evidentemente físico, pero
por una depresión. No quiero ni levantarme porque
la vida es muy oscura y no veo ningún gozo o felicidad. Y ese
tipo de oscuridad es una oscuridad tremenda. Pero el hecho es que
hay esperanza. Pero tenemos que ver la aparición
de la luz para poder vencer el pecado, estar seguro que iremos
a cielo, ser gozoso en medio de tiempos de depresión, tener
esperanza que hay una razón por mi enfermedad o lo que sea, Hay
un remedio para mi matrimonio roto. Ahora mismo estoy a punto
de divorciarme y no veo ningún remedio, pero tenemos que ver
que puede aparecer la luz como apareció a Pablo en ese barco
y puede con la ayuda del Señor llegar a una resolución espiritual. físico, a veces, emocional, por
la gloria del Señor. Oremos y veremos la aparición
de la luz en primera de Juan 1. Nuestro padre celestial, gracias
por la palabra de Dios. Señor, pedimos que nos ayudes
a ver la luz, seguir la luz, andar en la luz, porque allí,
Señor, es nuestro gozo nuestro bienestar, nuestra seguridad,
si podemos andar en la luz. Pero pedimos, señor, por los
que todavía andan en la oscuridad, con depresión, con tristeza,
con desesperación, que ellos puedan, señor, ver la luz. Abre sus ojos. Los ciegos, aunque
haya luz, dice No, no hay luz, porque yo no puedo ver la luz.
Pero señor, muchas veces hay luz, pero nosotros tenemos los
ojos cerrados, estamos cegados. Y como tú dices, en Segunda de
Corintios. El diablo ha cegado los corazones
de los hombres para que no vean la luz. Así ayuda, Señor, que
se aclaren su vista espiritual, que pueden, por la ayuda del
Espíritu Santo, ver la luz, andar en la luz y tener el gozo que
viene con la luz. En el nombre de Jesús. Amén. Primero de Juan uno, comenzamos
en versículo cuatro. Estas cosas os escribimos para
que vuestro gozo sea cumplido. Y ese es el mensaje que trae
gozo. Ese es el mensaje que hemos oído
de él y os anunciamos. Dios es luz y no hay ningunas
tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión
con él y andamos en tinieblas, Mentimos y no practicamos la
verdad. ¿Quieres leer el versículo 7
conmigo? Pero si andamos en luz, como
él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Amén. La aparición de la luz, número
uno. Para que nos aparezca la luz,
tiene que haber luz. Eso es sencillo, es fácil. No
puede aparecer lo que no existe. Así que la primera cosa que tenemos
que reconocer es que hay luz y hay una fuente de luz. Aquí tenemos que versículo 5,
versículo 5, Dios es luz. Desde Génesis 1, versículos 3
a 5, dice, Dios dijo, sea la luz y había luz. El hecho es
que el Señor es la luz. Dios mismo es la luz. Y no solo
es la luz, pero es el creador de la luz que viene de su palabra. Así que realmente hay dos fuentes
de la luz que es la misma fuente. Dios mismo y la Palabra de Dios. Su Palabra viene de Él. Por eso
la Palabra de Dios es como decir Dios habla. Y así que Él hace
luz porque Él es la luz. Digo Salmo 27,1. Salmo 27,1.
Jehová es mi luz y mi salvación. Dios es luz. Jehová es mi luz
y mi salvación. ¿De quién temeré? La luz quita
el temor. La luz da gozo. La luz es símbolo
de que ya tengo salvación si tengo luz, porque Dios es luz
y si tengo Dios, tengo salvación. Jehová es la fortaleza de mi
vida. ¿De quién he de atemorizarme? Jesucristo dijo en Juan 8, yo
soy la luz. Jesús es el gran yo soy. Siete
veces dice yo soy la puerta, yo soy el camino, yo soy la vida,
yo soy el agua y aquí yo soy la luz. El Señor es todo lo que
nos hace falta. El gran Javé. Yo soy. ¿Necesitas gozo? Yo soy tu gozo. ¿Necesitas salvación? Yo soy
tu salvación. ¿Necesitas paz? Yo soy tu paz. ¿Necesitas salud? Yo soy tu salud. ¿Necesitas perdón? Yo soy tu
perdón. ¿Necesitas redención? Yo soy
tu redención. Todo lo que nos hace falta, Jesús
es. Porque Jesús es Dios, y lo que
es Dios es Jesús, y así que Él es nuestra salvación. Él es nuestra
salud. Muchas veces tiene, algunas no
son parábolas, sino fábulas, ¿verdad? De Aesop, en los tiempos
de los griegos, contaba de animales hablando y árboles hablando para
enseñar una lección. Estuve leyendo, no de Aesop,
pero otra fábula, verdad? Diciendo como si una cueva oscura
en el profundo de la vida fuera una persona, verdad? Pudiera
hablar y como si el sol arriba fuera una persona y pudiera hablar. Y así que encontramos en esa
fábula, que el sol dice a la cueva, mira, yo quiero mostrarle
algo. Sal del profundo de la tierra
y puede ver cómo es la luz. Y la cueva dice, no hay luz.
Yo he estado aquí por siglos y milenios y yo sé que no hay
luz, solo hay oscuridad. Y el sol le gritaba, no, salga
de allí. Y salió y de pronto ya brilló
la luz y la cueva se asombró y dijo, oh sí, muy bonito. Y entonces regresó a su lugar
en la tierra. Pero entonces dijo, sol, Yo quiero
mostrarte a ti cuán serena es la oscuridad, cuándo, cuán bonita
es la oscuridad. Sol, venga a visitarme para ver
la oscuridad. Y así que en la historieta, el
sol se bajó a la cueva y dijo, pero dónde hay oscuridad? Y no había, porque dónde está
el sol, está la luz. y cuando entra el sol, quita
la oscuridad. El hecho es que donde hay Dios
en nuestras vidas, hay luz, hay gozo, hay entendimiento, hay
valor. Todo lo que es la luz está en
él porque él es la luz. Así que puedes buscar la luz
en una educación porque La educación que viene de Dios es luz, pero
traten de tener luz sin Dios. Están enseñando jóvenes mera
oscuridad. Puede tener un consejero que
dice yo te voy a enseñar cómo vencer tus vicios. Venga, te
daré luz de cómo hacerlo. Y muchos han ido a estos consejeros
y siguen con sus vicios, porque si el consejero no les apunta
a la luz, que es Dios, Jesucristo, todavía no hay esperanza, no
hay luz. ¿Cuántos consejeros? Eso me ha
fastidiado mucho como pastor. Hay personas que van a consejeros
mucho más entrenados que su servidor como consejeros profesionales,
doctor de consejería. Y dice, mira, mi familia, mi
esposo y yo tenemos dificultades. Estamos a punto de divorciarnos.
Y el consejero dice, págame mucho dinero y yo te mostraré la luz,
¿verdad? Y entra el consejero, y como
no cree que Dios puede cambiar su matrimonio, escucha al señor,
escucha a la señora, dice, yo te recomiendo, yo os recomiendo
que se divorcien. No hay esperanza para ustedes. Muchos me han llegado, pastor,
los consejeros me han dicho o nos han dicho que no hay esperanza,
porque los consejeros si no son cristianos, no creen en la Biblia,
no tienen luz. Hay muchos que entonces vienen
y digo, bueno, puedo darle muchos consejos, pero si usted no anda
en la luz, si usted no tiene la luz en su matrimonio, en tu
corazón, en tu vida, usted va a ser como ciego, que no va a
ver lo que estoy diciendo. Así que primero tiene que ser
salvo, aceptar a Jesús para entrar la luz en tu vida, en tu corazón,
y entonces Dios va a ser tu luz. Pero no hay esperanza para mí.
No hay esperanza para mi matrimonio. Y digo, entonces no hay un Dios,
¿verdad? Dios no tiene poder para ayudar
a tu matrimonio. Él no es poderoso bastante para
ayudarte a ti en tus dificultades. Y así vienen personas con problemas
de drogas o alcoholismo o lo que sea. Mira, pastor, he tratado
y no hay esperanza para mí. Claro que no existe Dios, entonces
no hay esperanza para ti. Dios no puede porque no existe,
¿verdad? Así es lo que piensan, como si
Dios no existiera, como si Dios no es todopoderoso. Pero cuando
entra la luz en su vida y corazón, empiezan a ver que todo se aclara. Y no necesita tanto el consejo
de un pastor como necesita la luz de Dios. Salmos 127 dice, no puede nadie
edificar una casa si Jehová no edifica la casa. Es Dios el que
tiene que ayudar a nuestros hijos a ser buenos hijos. Es Dios que
puede ayudarnos a ser buenos padres. Es Dios el que da la
luz porque Dios es la luz. No hace falta solo la enseñanza
de Dios. Necesitas a Dios. El sol en la
cueva ya no hay luz porque el sol es la luz. Así que no solo
es el creador de la luz para ser fuente, pero también es revelación
de la luz. Su palabra da luz. porque su
palabra es luz. Génesis 1, 3, y 4, Dios dijo,
sé la luz y fue la luz, y vio a Dios que la luz era buena,
porque Dios dijo, no solo es la luz, pero revela la luz. Dice
cómo tener luz, por su palabra. Salmo 119, versículo 105, lámpara
a mis pies es tu palabra, y lumbrera a mi camino. Abajo a mi oficina,
cuando visité Israel, compré una pequeña linterna donde se
pone como una mecha y puede llenarlo de aceite, de atarlo a las sandalias
de una persona. Y es una lámpara chiquitita,
verdad, que cuando está encendida esta lámpara, entonces no da
un brillo como faro en el mar para miles y miles, pero da la
luz al camino. Y ya puede caminar con eso y
por lo menos no tropezar una piedra o no pisar alguna serpiente
en el camino porque tiene luz a tus pies. Y así es Dios. Él es la luz del sol. Pero nos
da su palabra que a veces es solo lámpara a los pies, cuando
entendemos un poco de la palabra de Dios. Así que Él es la luz,
Él es creador de la luz y Él es revelación de la luz. Y así que Dios mismo es fuente
de la luz. Puede ser, como digo, una educación,
un pastor, una iglesia, otra iglesia, y dice, aquí no hay
luz. Claro, si estás buscando para
fuente de luz la enseñanza de alguna iglesia, de algún consejero,
algún maestro, no lo va a encontrar. Tiene que ir a Dios mismo. Arrepentirte
de tu pecado. Poner tu fe en Dios, que Él va
a ser tu luz. Así tenemos para que aparezca
la luz en tu vida, que andes en la luz. Primero, tienes que
reconocer de dónde viene la luz. ¿Quién es la fuente de luz? Segundo,
Tienes que ver la promesa de la luz. Desde el tiempo de Adán
y Eva, el Señor había prometido que vendría la luz al mundo allí
en números con El Balaam, el profeta malo, ¿verdad? Dice,
va a aparecer una estrella como una luz matutina. Dice en Isaías
9, versículo 2, el pueblo que andaba en tinieblas vio gran
luz. Los que moraban en tierra de
sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la
gente y aumentaste la alegría. Malaquías, capítulo 4, versículo
2, otra promesa de la luz. Malaquías 4, 2. Más a vosotros
los que teméis su nombre. Hay que creer en el Señor, temer
al Señor. A vosotros nacerá el sol de justicia. Jesús es el sol de justicia. Él es la luz del mundo. Y en
sus alas traerá salvación o salud. Puede interpretar eso. Y saldréis
y saltaréis como becerros la mañana de gozo, de alegría, cuando
ustedes vean esa luz. Si vienes y estás enfermo y entra
el médico en tu cuarto y ha encontrado exactamente la receta, la medicina
que tú necesitas para sanidad, y dice, mira, has estado enfermo
mucho tiempo, pero he encontrado el remedio. Ya te prometo, si
tomas eso, te vas a mejorar. Qué alegría tienes, qué paz tienes,
porque ya la promesa del médico le ayuda a tener esperanza. Estabas tanto tiempo sin esperanza. No hay remedio para mí, no hay
ayuda para mí. Y al final encuentran el problema
y encuentran el remedio y solo la promesa de que tienen un remedio,
le da ánimo y le da vigor para el momento. Y así es que el sol
de justicia, primero dice el Antiguo Testamento, es como la
estrella matutina. Allí temprano en la mañana, cuando
desaparecen todas las otras estrellas, y si Venus, que realmente no
es estrella, pero es planeta, pero parece estrella, Y es la
última cosa que brilla en la noche y sigue brillando cuando
sale el sol, pero cuando desaparecen todo y sigue allí la estrella
matutina, el brillo de Venus, el planeta, tú dices, ah, mira,
ya viene el sol, porque en ese momento La luz del Sol, que todavía
no ha subido, oscurece por su luz del Sol, oscurece a nuestra
vista las otras estrellas, pero Venus sigue brillando como una
estrella matutina, indicando ya viene el Sol mismo Y cuando
desaparece, ya el sol mismo viene. Cristo es tanto la estrella matutina
del Antiguo Testamento, la promesa que vendrá sol a nosotros, el
sol de salvación, el sol de salud, el sol de justicia, el sol de
paz. Pero primero apareció como una
estrella matutina en el Antiguo Testamento. Y así que la estrella
encima de Belén, símbolo de eso, ya viene el sol. Y la promesa
misma hacía que Ana y Simeón en Lucas capítulo dos estaban
día y noche vigilando y orando en el templo. Dice que hablando
a todo el mundo es de la promesa de Dios que iba a dar esperanza
al mundo. Y así un día entroje María y
José con el bebé Jesús y Ana y Simeón tomaron ese niño en
sus brazos Y Simeón dijo, ya puedo partir, Señor, porque he
visto con mis ojos tu salvación, tu luz, tu sol, que es este niño,
Jesús. Y así María dice que Ana después
de eso ya tenía a lo mejor 117 años de edad. A lo mejor Ana
unos 117 años de edad. Y ella dice que ya solo hablaba,
no podría ser más que hablar de la esperanza de Israel que
había visto. Oh, ven, oh, ven, bendito Emanuel. Así cantamos en Navidad, ¿verdad? Tú rescatas siempre a Israel. Aquí encontramos que es la promesa
de Jesús como la promesa de un médico y mucho más, infinitamente
más. Es lo que nos da gozo, lo que
nos da esperanza, solo la promesa que la luz iba a venir al mundo. Y así que cuando los ángeles
venían allí para anunciar el nacimiento, dice paz en la tierra,
Buena voluntad con los hombres. ¿Por qué? Porque la luz ha nacido. La luz ha venido. La promesa
de Dios ya se está cumpliendo para traer paz a la tierra. Tenemos
para animarnos primero la fuente de la luz que es Dios y su palabra. Tenemos segunda la promesa de
la luz, en su palabra, para los que andan en tinieblas por generaciones
teniendo oscuridad. Dice allí en Luke, en Isaías
nueve, allí en Zabolón, en Naftali, la nación, las tribus de Israel,
andaban en la luz, en oscuridad. Cuando estuve en Sabalón, eso
está al norte del Mar de Galilea. Tiene que subir
un poco más. Hay un lugar que realmente es
Cesarea Felipo, se llama. donde tiene, les he dicho varias
veces, tiene una pequeña montaña y allí tiene cuevas pequeñas,
cavadas en esa montaña, que en los tiempos de los griegos y
los romanos habían puesto muchas estatuas. Muchos ídolos, los
diferentes dioses de los griegos, de la mitología, para nosotros,
de Apolos, de Zeus, ¿verdad?, de Cúpida, ¿verdad?, de Júpiter,
de todos los dioses de ellos. Y entonces ahora ya solo veo
las cosas que están por allí. Pero entonces en esa montaña
sale de otra cueva grande todo un río de agua subterráneo de
la tierra y nadie ha podido cavar hasta el fondo donde está, donde
sale ese río de agua subterráneo por la cueva. Y así que lo llamaron
los griegos y los romanos. Lo llamaron así como la boca
del infierno, la puerta del infierno, creyendo que de allí podría entrar
y ir más abajo. Y de hecho, con tanta idolatría,
la gente buscando a luz en la idolatría andaban en tinieblas
y por muchos siglos, hasta el momento de Cristo, estaban en
tinieblas. Así que Cristo se paró allí en
frente de esa cueva con todos estos ídolos y dijo, Simón Pedro,
mira, nadie va a poder destruir la iglesia de Dios. Las bocas
de la boca de Hades no puede prevalecer contra mí. Y así es
que el Señor está diciendo que él está en control del diablo,
de la muerte, del pecado. Y así que dice sobre esta roca,
la enseñanza que usted da de la palabra de Dios acerca de
mí, sobre mí, Así es la promesa. Pero entonces, cuando vino Jesús
y murió, y resucitó otra vez de los muertos,
allí entonces era no sólo la promesa de la luz, pero número
tres, la venida de la luz. Jesús vino para mostrar que Él
es la luz, para dar luz, como sólo puede dar el Creador de
la luz. Así lo dio Jesús a nosotros. Juan 1, versículo 4. En él estaba la vida, y la vida
era la luz de los hombres. Juan 1 5. Y la luz en las tinieblas
resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra él ya. El sol siempre hace huir todas
las tinieblas. Cuando recibimos a Cristo nos
da luz. Hubo un hombre enviado de Dios,
el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio para
que diese el testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen
en él. No era él la luz, sino para que
diese el testimonio de la luz. Juan mismo dijo, ¿por qué me
siguen a mí como si yo soy la luz? He aquí el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Así que Juan, como muchos buscan
maestros para ser su luz, Juan dijo, no busques un maestro,
ni me busques a mí. Soy el precursor de la luz, pero
usted no necesita una enseñanza de un maestro. Usted necesita
Jesucristo. Usted necesita no enseñanza de
la luz, sino la luz misma. Así que no era el la luz, versículo
ocho y versículo nueve de Juan uno, aquella luz verdadera que
alumbra a todo hombre, viene Este mundo en el mundo estaba
y el mundo por él fue hecho por el mundo, pero el mundo no le
conoció. Y así cuando Jesús caminó en
la tierra, dijo en 1812, Jesús les habló diciendo yo soy la
luz del mundo. El que me sigue no andará en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 9, versículo
5, El hecho es que hay personas que han tenido un vistazo de
eso, Yo recuerdo que Mercedes no siempre
puede venir los domingos mañana a Mercedes García. Varias veces
iría a Cuba para ver su padre, que estaba muriendo. Y cada vez
el padre ya tenía, no sé si 101 años de edad, un poco por allí
cuando murió. Pero entre 90 y 100 años de edad,
llamaba y dijo, ay, Mercedes, me voy a morir, así que venga
para orar por mí en mi muerte, porque ya me voy a morir. Y cada
vez que fue Mercedes a Cuba para verle, el padre se reavivó, ¿verdad? Y ya duró otro año. Y entonces
le llamaría. Ya, ya estoy para morir. Venga
para verme, para venir a mi funeral. Y ella fue. Y el padre, ¡ay,
qué bueno verle! Estaba otra vez reavivado. A
lo mejor usted ha tenido experiencias así de personas que estaban a
punto de morir de verdad hasta que usted fuera. Yo sé que me
ha pasado eso varias veces como pastor, ¿verdad? No sé si es
porque soy pastor o porque mi cara es chistosa o qué, pero
de cualquier manera, he entrado varias veces en hospitales o
en lugares donde están con hospices y ancianitos, ancianitas están
muriendo. Y como me conocen, digo, ya están
inconscientes, de verdad. Pero digo, hola, hermano, hola,
hermano, ¿cómo está usted? ¿Usted está bien? Y no podría responder mucho,
pero respondí a mi voz, ¿verdad? A lo mejor, como digo, porque
es el pastor que viene y va a orar por mí, eso me anima. A lo mejor
porque dice, es ese chistoso que viene, así que quiero reírme
un poco otra vez. No sé qué será la razón. Pero
el hecho es que lo que Dios puede usarnos a ayudar personas a ser
como somos la luz del mundo, reflejo de Jesús, Dios nos puede
ayudar a despertar a algunos un poco, solo un poco. Eso es lo que hace Cristo totalmente. Dice que el Señor Jesús destruyó
cada funeral que asistió. Destruyó cada funeral, porque
cada vez que fue a un funeral, levantó a los muertos y ya no
podría haber funeral. Así que ahí está Lázaro, todos
llorando. ¡Ay, señor, señor! ¡Lázaro, ven
fuera! Estropeó el funeral, ¿verdad?
Un joven allí en un ataúd, todos llorando, y Jesús dice, hijo,
te digo, levántate. Y el niño se levanta y le presenta
a su madre. Y la hija de Jairo se ríe, ay,
tú dices que no está muerta, pero está muerta. talita como
Akume. Hija, levántate. Y entonces,
cuando fue Jesús, allí no había muerte, ¿verdad? Porque Él es
la resurrección y la vida. Porque Él es la luz. Así que
Él vino a dar luz. Así que no solo había la promesa
que vendría, pero cumplió con su promesa y vino. Y cuando vino,
murió en la cruz para pagar por todo pecado, y en tres días y
tres noches resucitó otra vez, y así mostró la luz del mundo,
victoria contra el pecado, el diablo y la muerte, todo en él
quien es la luz, Jesucristo. Aleluya. Amén. Y así encontramos
que como tenemos la fuente de luz, la promesa de luz y la venida
de luz, ya aprendemos cómo andar en la luz. Porque es una cosa
tener luz afuera, pero tú estás en tu cama y todo oscuro y tienes
que, para aprovecharse de la salud que da la luz, Y el ánimo
que da luz, tienes que aprender a andar en la luz. ¿Cómo puedo
hacer eso? Para terminar, Juan 12, versículo
35. Otra vez hay Juan y hay primera
de Juan. Ya es San Juan, 12, 35. Entonces
Jesús les dijo, Aún por un poco está la luz entre vosotros. Cristo caminando con los discípulos,
andad entretanto que tenéis luz, para que no sorprendan las tinieblas,
porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. Entretanto que tenéis luz, Creer
en la luz. Tres cosas para aprender aquí.
Número uno, para poder andar en la luz, hay que creer. en
la luz, creer en la luz para que seas hijos de luz. Estas
cosas habló Jesús y se fue, se ocultó de ellos. En versículo
46, Juan 12, 46. Yo, la luz, he venido al mundo
para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Ahí estaba María Marta, desesperada
con la muerte de su hermano Lázaro. Ahí estaban llorando. ¡Ay, Señor! Si hubieras estado aquí, mi hermano
no hubiera muerto y no tenía ninguna esperanza, no tenía ningún
gozo. Y el Señor dice, ¿por qué estáis
desconsolados? ¿Por qué no creen? Todo es posible
a los que creen. Yo soy la resurrección de la
vida. El que me sigue, aunque muera,
vivirá. ¿No crees esto? Ay, Señor, sí,
en el último día Él va a resucitarse. No, yo soy, ahora mismo, no solamente
seré. la vida, seré la luz, yo soy,
ya ve, Jehová, yo soy la vida, yo soy la resurrección, yo soy
la luz del mundo, pero ¿cómo puedo aprovecharme? Creer en
mí, muestra tu fe por quitar esa piedra. OK, señor, si tú
lo dices. Pedro, estás llorando, que has
pescado toda la noche en Juan 21. ¿Qué pasa? Hemos pescado y no pescamos nada. ¡Creed en mí! Echa tu red a la
derecha. Como dije a Marta y María que
quitaron la piedra, demuestre que tienes fe, que crees en la
luz. Y cuando creen en la luz, el
Señor dice, ¡Lázaro, ven fuera! Y cuando dice, echa tu red a
la derecha y a tu diestra, entonces vienen todos los peces para llenar
la red. Y así el Señor muestra que cuando
uno tiene fe que Él es la luz, puede regocijarse en la luz.
Como digo, hay muchas personas bien tristes, desesperados. Murió su hermano,
su madre, Ellos mismos han recibido noticias que ya van a morir.
Y se desesperan, ¿por qué? Porque no tienen fe en la luz. Para andar en la luz, primero
tienes que creer en la luz. Creer que Dios puede sanar, salvar,
ayudar, fortalecer, hacer todo. Primero, no permanecer en tinieblas
cuando crees, pero cuando no crees, Es como si permaneces
en tinieblas, dice aquí. Es como si hay desesperación.
No hay esperanza para ti. Pero así hay que primero creer
en la luz, que hay esperanza en Cristo. Segundo, tienes que
andar en comunión con la luz para andar en la luz. Primero
de Juan, uno, cinco, ese es el mensaje que hemos oído anunciamos.
Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. Número dos,
en versículo seis, si decimos que tenemos comunión con él,
comunión con él, si decimos que tenemos comunión, pero andamos
en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en
la luz, como él está en luz, Tenemos comunión unos con otros
y así con el Señor mismo, porque la sangre del Señor Jesucristo
nos limpia de todo pecado. Aquí tenemos entonces que cuando
uno de verdad cree en la luz, tiene que tener comunión con
la luz, acercarse a la luz, andar en la luz. Hay una historia de
una señora en la India que vivió en una región con muchos tigres,
como hay muchos tigres y otros animales salvajes en esa parte
de la India. Pero ella nunca tenía miedo de
andar en la noche. Allí aún con tigres y con ni
con muchos estrellas o nada. Y la gente dice que es tu secreto. Ella dice, bueno, yo siempre
llevo una tea con fuego para dar luz. Y cuando tengo esa tea
con la luz, doy vueltas y vueltas alrededor con la luz así circulándome
con mi tea y ningún tigre se atreve a venir a mí cuando estoy
andando en la luz. Así es como nosotros tenemos
que andar cerca de la luz, tener comunión con la luz, y entonces
el Señor es el que hace oír al diablo todo temor, todo miedo,
porque andamos en la luz. Si no queremos andar en la luz
y yo quiero ir por mi camino, yo creo que yo sé cómo mejor
vivir y no me importa pecar aquí o pecar allí. Entonces hay problemas. Estoy andando en tinieblas y
entonces voy a caer en problemas. Y la última cosa es que si me
alejo de la luz un poco. Versículo nueve. Primero de Juan
1, 9, quiere leer conmigo si confesamos nuestros pecados.
Él es fiel y justo para perdonarnos de todo pecado y limpiarnos de
toda maldad. Amén. Confesar que tú no estás
andando en la luz. Hay muchos que no quieren confesar
eso. Yo tengo la luz de mi religión, la luz de mi maestro, la luz
de mis padres. Pero necesitas andar en comunión
con la luz que es Cristo. Y entonces vas a de verdad. Y si te alejas, confesar que
te has alejado. y volver a la luz, volver confesando,
recibir perdón y recibir otra vez la leñura del Señor. ¿Pero
qué pasa con la gente? Pueden andar en la luz, pero
la mayoría del mundo rechaza la luz. Y creen que andan en
la luz, pero andan en tirieblas. ¿Y por qué lo hacen? Juan 1,
11 dice que él vino a los suyos, su tierra, su pueblo, y los suyos
no lo recibieron. Yo tengo, yo soy judío, yo tengo
mi religión. Yo no necesito Jesucristo. Y
así que rechazan a Jesús porque tienen religión. Rechazan a Jesús
porque tienen buenas obras y creen que eso es su luz. En la religión,
las buenas obras no van a salvarles y llevarles al cielo. Tienen
que rechazar su fe en esas cosas, pero en vez de rechazar fe en
otras cosas, rechazan a Jesucristo. Y así que él vino lo suyo, que
los suyos no lo recibieron. ¿Y qué es otra razón, además
de orgullo, que todo eso es religioso y bueno? Juan 3, 19. Juan 3, 19. Esa es la condenación. Que vino la luz al mundo y los
hombres amaron más las tinieblas que la luz. Dije la semana pasada,
comenzando el sermón, yo muchas veces me levanto en la mañana
y me molesto por la luz. No quiero que salga el sol tan
temprano porque estoy cómodo en la oscuridad. Y hay muchos
que andan en la oscuridad, las tinieblas. A mí me gusta este
pecado. A mí me gusta ese tipo de vida,
porque sus obras eran malas, amenazas más destinables que
la luz, porque todo, versículo 20, Juan 3, 20, todo aquel que
hace lo malo, aborrece la luz. No quiere venir la luz, no viene
la luz. Para que sus obras no sean reprendidas,
más el que practica la verdad, él viene la luz. Para que sea
manifiesto, que sus obras son hechas en Dios. Hay muchos que
no vendrán a una iglesia como esta, porque predico, usted puede
estar andando en tinieblas. Hay que sacarse a Jesús, no a
la religión, y andar a Jesús. Ay, no quiero escuchar eso. Yo
soy muy buena gente. No quiero escuchar. Y el pastor
dice que no debo hacer esto, y no debo tomar, no debo fumar,
no debo correr con mujeres, no debo hacer otras cosas. El hecho
es que aman las tinieblas más que la luz. Por eso no vienen
a la luz. Pero es como uno que el médico
le ofrece la medicina para su cáncer. Dice, no, esto es incómodo,
prefiero quedarme así. Y entonces mueren porque rehusan
tomar la medicina necesaria. Jesús es la medicina para nosotros. Pero hay muchos que yo tengo
mi religión, yo tengo mis vitaminas, yo tengo lo que sea, no necesito
a Cristo. Ya prefieren andar en tinieblas
que la luz por su placer de las tinieblas. Así que dos cosas
hace rechazar a Cristo. Mi orgullo de ser religioso. A lo mejor miedo de otros de
mi familia que son religiosos de una religión y no quiero que
crean que ya no soy de ellos. Y segundo, mi amor de las tinieblas,
me gusta cómo estoy viviendo. Yo no veo razón para cambiar.
Así que rechazan la quimioterapia de Jesucristo que podría sanar
su alma. Y entonces siguen enfermos y
mueren. porque rehusen a Cristo la luz
del mundo. Que el Señor nos ayude a cada
uno a creer en la luz, recibir la luz, creer en la promesa de
la luz, creer en la persona de la luz, y entonces andar en la
luz para acercarnos a la luz en comunión y nunca rechazar
la luz de pie, por favor. Nuestro Padre celestial, gracias
por Jesucristo. Gracias, Señor, que Él es nuestra
luz, que hay luz, pero la luz es Cristo y solo Cristo en Dios. Así, ayúdenos, Señor. Si nos
hemos alejado y hemos sido resistentes, ayúdenos a confesar nuestro pecado
y venir a la luz para perdonarnos el pecado y para ayudarnos a
andar en la luz de santidad. Glorifica tu nombre en esta iglesia
y con los que están escuchando por internet, tanto como aquí
en persona, que muchos así, Señor, reciben la luz, andan en la luz,
y confiesen cuando no andan en la luz, que así es, que no andan
en la luz. Ayúdales a ser honestos. para
volver a Jesucristo en vez de una iglesia, en vez de consejeros
humanos, volver a Jesucristo como la luz de su alma y la luz
del mundo. En el nombre de Jesús, ayúdanos. Amén. Terminemos, pon tus ojos
en Cristo, no en religión, no en tus buenas obras, no en buenos
maestros. Pon tus ojos en Cristo, tan lleno
de gracia y amor. Y lo terrenal, después de mirar
al sol por un momento, hace que todo esté oscuro aquí en la tierra.
Lo terrenal sin valor será. a la luz del glorioso Señor.
Nunca tienes que temer mirar al sol físico, pero nunca tienes
que temer mirar a Jesucristo demasiado. Oh sí, es la verdad,
te hace ciego un poco a las cosas del mundo, está bien eso. Pero
así es porque tienes una vista bien clara de lo que es importante
de seguir a Jesucristo. Si usted necesita empezar a seguir
a Jesús, no está seguro si irá al cielo. Usted ha estado dando
sus excusas, pero tengo religión, pero yo soy buena gente. Ay,
pero yo no quiero dejar ciertas cosas. Y esta mañana dices, por
eso tengo oscuridad, por eso mi vida muchas veces es muy triste
y muy deprimido y muy vencido. Yo quiero empezar a seguir a
Jesucristo. Yo quiero recibir a Cristo, andar
en la luz que es Cristo. Si usted es un cristiano que
se ha alejado un poco de la luz y ya necesita, Primera de Juan
1.9, confesar nuestro pecado para volver al Señor, venga,
para que oremos por usted, para andar en la luz también. ¿Quiere
ser salvo? ¿Quieres consagrarte más al Señor?
¿Quieres andar en la luz? Venga, si quieres oración, oraremos
por usted. Cantemos. Pasa adelante, si quieres, mientras
que cantamos. Con tus ojos en Cristo, tan lleno
de gracia y amor, y la Eterna sin valor, será a la luz del
glorioso Señor. Si quiere oración, estoy aquí
para servirle en cualquier momento. En el boletín tiene mi teléfono
La Aparición de la Luz
Series 1-3 Juan
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 55242148386820 |
| Duration | 55:32 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 John 1 |
| Language | Spanish |
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