00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Salmo 133, si Dios lo permite,
lo que vamos a ver es que Dios bendice la unidad de su pueblo. ¿Te esfuerzas en guardarla? ¿Dios bendice la unidad de su
pueblo? ¿Te esfuerzas en guardarla? Aquí en el Salmo 133, resalta la unidad que debe de
haber dentro del pueblo de Dios. Incluso el versículo 1 afirma
el tema y luego el resto del salmo lo ilustra. Quiero leerlo
aquí, el salmo 133, empezando con el título, dice, Cántico
gradual de David. Mirad cuán bueno y cuán delicioso
es habitar los hermanos juntos en armonía. Es como el buen óleo
sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba de Arón y baja
hasta el borde de sus vestiduras, como el rocío de Hermón que desciende
sobre los montes de Sion, porque allí envía a Jehová bendición
y vida eterna. Eso es Salmo 133. Y la clave
del Salmo está en el versículo 1, que es habitar los hermanos
juntos en armonía. Esa unidad que debe de haber
entre hermanos. No sé si podéis imaginar llegar
a una reunión familiar donde la familia está dividida Y os podéis imaginar todo lo
que puede ocurrir, ¿no? Conflicto, tensión, quejas los
unos contra los otros. En una familia que está dividida,
hay algunos que quieren ayudar, ¿no? Poner la mesa, o quizás
recoger la mesa, o limpiar los platos. Pero hay... Entonces, hay algunos que sí
quieren ayudar, pero otros no quieren ayudar. Hay otros que solamente
quieren ir allí y aprovecharse de los demás. Hay otros que no
quieren cubrir sus gastos. Están enfocados en sí mismos.
Lo que resalta es el individualismo. Se aprovechan los unos de los
otros. En una familia dividida hay pleitos por demás. Y hay
una atmósfera cargada de problemas. de actitudes cortantes, ¿no? Pero, ¿cuán placentero es la
otra cara de la moneda, no? Lo opuesto, una familia unida. Una familia donde todos trabajan
juntos, y trabajan como partes de un reloj, ¿no? Cada uno trabaja,
hace su función, y todo va extremadamente bien, ¿no? ¡Qué placentero! Cuando
una familia, cada una de sus partes, pues, cumplen, cumplen
sus deberes, ¿no? Todos ponen de su parte, todos
aportan para cubrir los gastos, voluntariamente, no hay que pedírselo,
ellos están dispuestos a dar, están dispuestos a ayudar. Una
familia caracterizada por amor, donde lo que resalta es una atmósfera
de gozo. Se sirven los unos a los otros.
Nadie intenta aprovecharse de los demás. Todos desean estar
juntos y lo que resalta son las risas, el gozo, el amor. Y llegas
a una familia así, y es que es placentero, ¿no? Aquí, el Salmo
133 muestra lo ideal, muestra el ideal de la unidad. Ahora, aquí, como sabéis, los
Salmos son canciones que cantaban los hijos de Israel, incluso
el título mismo nos dice que lo escribió el rey David, Entonces,
los destinatarios… originales, era el pueblo de
Israel, los cuales todos eran descendientes de Abraham, era
una familia, pero lo que resalta este salmo es que no solamente
era una familia en sangre o biológicamente, sino que eran una familia espiritual,
porque se reúnen para adorar al mismo Dios, porque sirven
y aman al mismo Dios. Incluso aquí el título mismo
nos dice que es un cántico gradual Y el cántico gradual lo más probable
es que se refiera a las canciones que cantaban los peregrinos al
subir a Jerusalén para las fiestas anuales. Porque si recordáis,
de acuerdo a la ley, a la ley de Dios, el pueblo de Dios debía
de subir tres veces al año para celebrar fiesta a Dios. Nos dice
Éxodo 23. Éxodo 23 desde el versículo 14 al 17 dice
tres veces en el año me celebraréis fiesta la fiesta de los panes
sin levadura guardarás seis días comerás los panes sin levadura
como yo te mandé en el tiempo del mes de abib porque en él
saliste de egipto y ninguno se presentará delante de mí con
las manos vacías También la fiesta de la siega, los primeros frutos
de tus labores que hubieras sembrado en el campo, y la fiesta de la
cosecha a la salida del año. Cuando hayas recogido los frutos
de tus labores del campo, tres veces en el año se presentará
todo varón delante de Jehová el Señor. Eso es Éxodo 23, del
14 al 17, y lo resalta a través de la ley, como en Deuteronomio
16, del 16 al 17, dice, tres veces cada año aparecerá todo
varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que Él escogiere,
en la fiesta solemne de los panes sin levadura, en la fiesta solemne
de las semanas y en la fiesta solemne de los taberráculos,
y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías.
Cada uno, con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición
que Jehová, tu Dios, te hubiere dado". Eso es Deuteronomio 16,
del 16 al 17. Y esos dos textos, en Éxodo 23
y en Deuteronomio 16, mencionan estas tres veces que debían de
subir al lugar que Dios escogiere para celebrar, para adorar a
Dios. Y sabemos que Dios escogió a
Jerusalén para poner ahí su templo, y entonces debían de subir, y
debían de reflejar gozo en ello, y venir con ganas, incluso tenían
que venir preparados para la adoración. Y entonces, en todo
este proceso, había canciones que cantaban los peregrinos mientras
viajaban, y por ello se consideran estos, incluso aquí, empezando
en Salmo En el Salmo 120, desde el Salmo 120 hasta el Salmo 134,
podéis notar que los títulos de los Salmos incluye cántico
gradual, que se refiere a estos cánticos que los peregrinos cantaban
al subir a Jerusalén para las fiestas anuales. Y entonces vemos
la importancia de obedecer a Dios, ¿no? Era el requisito para el
pueblo de Israel, era el requisito de subir tres veces al año, al
lugar que Dios escogiera para poner su nombre y adorarle y
celebrar estas festividades, celebrar la bondad de Dios, celebrar
la provisión de Dios, y por ello deben de traer un poquito de
lo que Dios les había provisto. O sea, debían de venir agradecidos,
¿no? Y cumplir con sus ofrendas, con
sus sacrificios, en obediencia a Dios. Y aquí podéis notar,
en el Salmo 133, la expresión de gozo de observar la unidad, porque
aquí os podéis imaginar a las las 12 tribus de Israel reuniéndose,
o sea, una gran multitud de gente que viene de diferentes lugares,
de diferentes sitios, con diferentes oficios. Algunos han viajado
mucho, otros un poquito menos, han viajado de todos los lugares,
pero se reúnen con un propósito, y es adorar al Dios verdadero.
Y eso hubiera sido de gran ánimo, por eso el Salmo 122, versículo
1, dice, yo me alegré con los que me decían a la casa de Jehová
iremos. Vemos el gozo ha expresado en
esa oportunidad de subir al lugar que Dios ha escogido para adorar
a Dios, ir a su casa, adorar a Dios. Pero la clave es en armonía,
en unión. El adorar a Dios, la vida espiritual
no es individualista. O sea, no se debe de hacer una
persona sola y nunca reunirse, nunca congregarse. El propósito
es congregarnos, alabar a Dios, acercarnos a Dios, en comunión,
en unión. Y eso es lo que resalta aquí
el Salmo 133. Lo que resalta es la delicia de la armonía,
de la armoniosa comunión, porque ahí es donde hay bendición, ahí
es donde hay vida. Y Dios da bendición y Dios da
vida, incluso aquí al final del Salmo 133 menciona vida eterna. Entonces vemos esta bendición
por la unidad reforzada por las fiestas, incluso cuando Cuando
pensamos en una familia, simplemente porque perteneces a una familia
biológica o quizás una familia espiritual, eso no asegura unidad. Por eso tenemos que esforzarnos
para mantener la unidad. Incluso si solamente consideramos
el libro de Génesis, Vemos problemas familiares por todas partes,
solamente por resaltar algunos. Caín mató a su hermano Abel. Esaú quería matar a Jacob, su
hermano. Los hermanos de José vendieron,
le vendieron a esclavitud. O sea, con solamente el libro
de Génesis nos damos cuenta de que en las familias tienen problemas. Y por ello aquí el Salmo 133
resalta la importancia de la unidad. La importancia de mantener
esa unidad, de mantener ese amor los unos para los otros. Incluso
Jesús mismo destacó que el amor es el distintivo cristiano. Nos dice Juan 13,35. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos. si tuvierais amor los unos con
los otros. ¿No? Eso es lo que debemos reflejar.
Amor los unos para con los otros. Y cuando mostramos amor los unos
para con los otros, vamos a mostrar unidad. Porque vamos a desear
el bien del otro, no vamos a buscar pleito. No nos vamos a quejar
contra otro, ni murmurar contra otro, ni hablar mal de otro.
ni buscar el mal de otro, ni intentar derrumbarle y dañarle,
sino que vamos a buscar el bien de la otra persona y vamos a
mantener la unidad. Y si nos han ofendido, pues vamos
a buscar arreglar las cosas y asegurarnos de que hay perdón, ¿no?, de restablecer
esa relación, o sea, mantener la unidad. Y por ello aquí el
Salmo 133 resalta ese tema tan importante, la unidad, entre
hermanos, entre una familia, no sea una
familia biológica o una familia espiritual, la familia espiritual
de Dios, los hijos de Dios. Y entonces aquí nos dice Salmo
133, versículo 1, mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar
los hermanos juntos en armonía". Aquí podemos notar ese énfasis
de, mira, presta atención, o sea, obsérvalo. Le está llamando la
atención a observar y a pensar en una familia unida. Y eso es
extremadamente placentero. Es agradable, es dulce. Incluso ese término bueno es
la idea de deseable, ¿no? Algo que es placentero. ¿A qué
se está refiriendo? A la unidad, a la armonía entre
hermanos. Ahí dice, delicioso es, ¿no? ¡Cuán delicioso es! Hablando
de lo agradable que es tener unidad, esa armonía que resalta. Y como mencioné antes, estas
fiestas para el cual este cántico, este salmo, se escribió, eran
las fiestas anuales, y traen personas de diferentes tribus,
diferentes estatus sociales, diferentes oficios, y sería muy
fácil buscar pleitos, muy fácil tener desunión, porque entre
tantas personas, mientras más personas hay, más posibilidades
de conflicto. Y sería muy fácil ponerse de
un lado a otro y decir, tú me has quitado esto, o quítate de
mi territorio, o yo estaba aquí antes, o estás tomando demasiado
tiempo, o por qué tengo que esperar en tanta fila para comer o para... ir a por agua, etcétera, ¿no? Entonces, podría haber muchos
conflictos, pero lo que Dios hace es unir. Él une. Dios crea la unidad. Dios hace
que las diferencias entre personas no importen. Porque hay que recordar,
o sea, hay diferentes estatus. Hay personas extremadamente ricas,
hay personas extremadamente pobres. Pero delante de Dios, o sea,
eso no importa. No importa si una persona es
más alta que otra. No importa si una persona tiene
un color de piel diferente a otra. No importa de dónde vienen. No
importa. Para con Dios no importa. Él
crea la unidad. Y esa es la unidad que debemos
de reflejar como hijos de Dios. Y por ello aquí vemos como el
salmista se deleita en esta adoración colectiva. Se ha reunido toda
clase de gentes para adorar al Dios verdadero y vienen en unidad
y refleja esa unidad. Y por ello estas multitudes que
se han reunido durante las festividades pues mostraba unidad. Aquí muestra
el ideal, ¿no? Pero viendo la importancia que
Dios pone a la unidad entre la familia de Dios. debe de destacar
entre el pueblo de Dios la unidad, el amor que reflejamos los unos
hacia los otros. Y por ahí el salmista celebra
la maravilla de la unidad entre creyentes unidos. Vivir en unidad
entre creyentes es lo correcto y es agradable. Y aquí, pensando en estas festividades,
que celebraba Israel, bueno, incluso hoy en día aún, aún se
reúnen ahí en Jerusalén, durante estas festividades, aunque el
templo no está construido, pero lo que muestra es, al reunirse,
pues, crea unidad, ¿no? Un propósito. Se han juntado
con un propósito y es adorar al Dios verdadero. Esa actividad
en conjunto crea unidad. Aunque cada persona era diferente,
pero se unía con ese propósito común, porque todos sabían adorar
al mismo Dios. Tienen eso en común. No solamente
eran familia física, sino también familia espiritual. Lo cual es necesario recordar
que el pueblo de Israel, pues, tuvo tiempos de división también.
Incluso en los tiempos de David, Justo después de la muerte de
Saúl y Jonatán, ahí en 2 Samuel 2, del 10 al 11, nos dice de
40 años era Isboset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre
Israel y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá
siguieron a David. Y fue el número de los días que
David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis
meses. Eso es 2 Samuel 2, del 10 al
11. Luego, en capítulo 5, en 2 Samuel
5, del 1 al 5, vemos como vinieron
todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron diciendo,
enos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y aún antes de ahora,
cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel
a la guerra y lo volvías a traer. Además, Jehová te ha dicho, tú
apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás príncipe sobre Israel.
vinieron pues todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón y
el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová y
ungieron a David por rey sobre Israel. Era David de 30 años
cuando comenzó a reinar y reinó 40 años. En Hebrón reinó sobre
Judá 7 años y 6 meses y en Jerusalén reinó 33 años sobre todo Israel
y Judá. Segundo Samuel 5 del 1 al 5.
Entonces aún durante la vida de de David, había división,
¿no?, entre el pueblo de Israel. Y bueno, a través de la historia
de Israel, vemos diferentes momentos de división, aún después del
reinado de Salomón, esa división de reinos, etcétera, ¿no? Entonces,
por ello la importancia de mantener la unidad, ¿no? Realmente eso
es lo que está resaltando aquí el Salmo 133. de mantener la unidad. Y esa alegría de reunirse en
unidad para alabar al Dios verdadero y desear el bien de todo el pueblo. Como el Salmo 122, termina el
Salmo buscando la paz de Jerusalén. Nos dice en el versículo 6, Pedid
por la paz de Jerusalén, sean prosperados los que te aman.
Sea la paz dentro de tus muros y el descanso dentro de tus palacios,
por amor de mis hermanos y mis compañeros, diré yo, la paz sea
contigo. Por amor a la casa de Jehová,
nuestro Dios, buscaré, tú vienes". Entonces, ahí vemos ese deseo
de paz entre el pueblo de Dios, ese deseo de unidad, que se reúnen
para adorar al Dios verdadero. Lo cual, este salmo, incluso
recuerda al pueblo de Israel la importancia de esa unidad,
porque como mencioné antes, se reúnen multitudes de gente, de
personas, pues va a haber conflicto, va a haber conflictos en alojamiento,
en conseguir agua, conseguir comida, etc. Y por ello la importancia
de mantener la unidad, porque es de beneficio, ¿no? Y esa es
la clave. es la clave que nos presenta
aquí el Salmo 133, la unidad que debe de haber en el pueblo
de Dios. Incluso ahora, en nuestros tiempos,
ahora que pertenecemos, los que hemos
puesto nuestra fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador,
pertenecemos a la Iglesia, pues nosotros debemos de mantener
la unidad dentro del pueblo de Dios, dentro de la Iglesia. Y
por ello, Este salmo nos aplica hoy en día la importancia de
mantener la unidad entre el pueblo de Dios. Porque es placentero,
es agradable. Eso es lo que Dios desea, ¿no?
Porque Dios bendice la unidad de su pueblo. Por ello debemos
de considerar. O sea, ¿nos esforzamos en guardar
la unidad? ¿Hacemos todo lo posible para
guardar la unidad? Continúa aquí el Salmo, el Salmo
133, versículo 2. Dice, aquí empieza a ilustrarlo. Incluso el versículo 2 nos muestra
una ilustración y luego el versículo 3, otra. Entonces, usa dos ilustraciones
para mostrar la delicia de la unidad entre el pueblo de Dios.
Y la primera, la primera ilustración es la de un óleo fragante. que señala, realmente, un tiempo
de regocijo, porque nos dice, versículo 2, es como el buen
óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la
barba de Arón, y baja hasta el borde de sus vestiduras. Entonces,
está pensando en el ungimiento del sacerdote, incluso en cada
uno de los sacerdotes y del sumo sacerdote, pues eran ungidos
y eso representaba un tiempo de gozo, de celebración, de unidad,
de ver la bendición de Dios, de cómo generación a generación
Hay líderes espirituales y Dios bendice a su pueblo. Incluso
en Ecclesiastes 9, versículo 8, presenta la idea de ungir
la cabeza como un tiempo de regocijo. Incluso Ecclesiastes 9, del 7
al 8, dice, anda y come tu pan con gozo. y bebe tu vino con
alegre corazón, porque tus obras ya son agradables a Dios. En
todo tiempo sean blancos tus vestidos y nunca falte un cuento
sobre tu cabeza". Eso es Ecclesia, este es 9 del
7 al 8. Ahora, en nuestros días, no estamos
acostumbrados a ungir personas con aceite, ¿no?, ungirles la
cabeza con aceite, pero era bastante común en los tiempos de Israel.
porque, de acuerdo a la ley, debían de ungir sacerdotes, ungían
los reyes, y era como una señal de que Dios les había escogido,
de que tenían una función especial dentro del pueblo de Dios, pero
también se ungían las visitas, ¿no? Llegaba una visita a tu
casa y entonces les ungías una visita, era una práctica común,
y entonces por ello estaban muy acostumbrados a ello, representaba
abundancia, representaba bendición, y por ello aquí vemos que menciona
este óleo, este óleo sobre la cabeza, la cual desciende sobre
la barba, la barba de Arón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.
Y aquí menciona este buen óleo, ¿no?, lo más probable refiriéndose
a un óleo fragante, y al mencionar aquí Aarón, el sumo sacerdote,
el primer sumo sacerdote de la tribu de Leví, nos menciona este óleo, lo más popular es
refiriéndose al óleo santo, que aún es más especial. Incluso
era tenía que ser específicamente
como Dios lo había dicho, como Dios lo había determinado, nos
lo menciona Éxodo 30, del 22 al 30, cuando dice, esto es Éxodo
30, 22, habló más Jehová Moisés diciendo Tomarás especias finas
de mirra, excelente, 500 siglos, y de canela aromática en la mitad.
Esto es 250 de cálamo aromático, 250, de casia, 500 según el siglo
del santuario, y de aceite de olivas, un ín, y harás de ello
el aceite de la santa unción. superior ungüento. Según el arte
del perfumador, será el aceite de la unción santa. Con él ungiras
el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa
con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios,
el altar del incienso, el altar del holocausto con todos sus
utensilios y la fuente y su base. Así los consagrarás y serán cosas
santísimas, cosas santísimas. Todo lo que tocare en ellos será
santificado. Ungirás también a Arón y a sus
hijos y los consagrarás para que sean mis sacerdotes". Eso es Éxodo 30, del 22 al 30,
donde menciona esa mezcla de la unción santa ese superior
ungüento, ese óleo santo, y luego en Levítico, Levítico 8, del
1 al 12 menciona la consagración de Aarón y sus hijos, cuando
les derraman el aceite. Nos dice Levítico 8, Versículo
1, habló Jehová a Moisés diciendo, tomaron sus hijos con él y las
vestiduras, el aceite de lanción, el becerro de la expiación, los
dos cárneros y el canastillo de los panes sin levadura y reúne
toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión. Hizo
pues Moisés con Jehová, perdón, como Jehová le mandó, Y se reunió
la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión. Y dijo
Moisés a la congregación, esto es lo que Jehová ha mandado hacer. Entonces Moisés hizo acercarse
a Aron y a sus hijos y los lavó con agua. Y puso sobre él la
túnica y le ciñó con el cinto, le vistió después el manto y
puso sobre él el efod. y lo ciñó con el cinto del efoz. Lo ajustó con él. Luego le puso
encima el pectoral y puso dentro del mismo los urín y tumín. Después puso la mitra sobre su
cabeza y sobre la mitra, enfrente puso la lámina de oro, la diadema
santa como Jehová había mandado a Moisés. Y tomó Moisés el aceite
de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban
en él y los santificó. Y roció de él sobre el altar
siete veces y ungió el altar y todos sus utensilios y la fuente
y su base para santificarlos. Y derramó el aceite de unción
sobre la cabeza de Harón y lo ungió para santificarlo. eso
es Levítico 8, del 1 al 12. Entonces, vemos este tiempo de
consagración de Aarón y continúa esa consagración aún de sus hijos,
pero viendo la importancia del ungimiento, ¿no? Le unge la cabeza
a Aarón y era un momento de gozo, un momento de recordar la misericordia
de Dios y aún presentar este culto a Dios, el poder presentar
sacrificios y ofrendas a Dios porque Dios lo había establecido
así, ¿no? Entonces, viendo la importancia
del sumo sacerdote, ¿no? Y el ser ungido, el ser escogido
por Dios para presentar estas ofrendas. Y entonces, por ello,
vemos que unge en la cabeza de Arón, aún en Éxodo 29, versículo
21, incluso menciona santificar aún los vestidos de
Arón. Pero entonces vemos aquí, volviendo
aquí al Salmo 133, versículo 2, cómo ilustra la importancia
de la unidad con esta ilustración. Es como el buen óleo sobre la
cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Arón, y
baja hasta el borde sus vestiduras. Si pensamos en la imagen que
nos presenta aquí, es que hay bastante aceite. Este óleo se está derramando
en abundancia. porque desciende sobre toda la
cabeza de Aarón, incluso llega hasta sus vestiduras. Y menciona
allí la última parte del versículo 2, baja hasta el borde de sus
vestiduras. Ese borde podría significar el
cuello de la vestidura o podría significar hasta la parte más
baja, hasta el borde mismo de las vestiduras, pero simplemente
está resaltando la abundancia que hay, la bendición, el cómo resalta la bendición de Dios
hacia su pueblo, proveyendo un sumo sacerdote para interceder
por ellos. Y es que, de la misma manera
que el óleo fragante cubría la cabeza de Arón, también la unidad
del pueblo de Dios debe de llegar a todos los miembros, ¿no? O
sea, impacta a toda la comunidad. Y es que la unidad tiene beneficios
de gran alcance para los creyentes. Y viendo esta bendición de la
unidad, y aún este... esta fragancia, esta bendición
de fragancia, esta bendición de frescura, y de... de este óleo que cubre en gran
abundancia, viendo que Dios provee exactamente lo que se necesita.
Y continúa aquí el Salmo 133, con versículo 3, cuando dice,
como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de
Sion, porque allí envía Jehová bendición y vida eterna. Y entonces, Aquí lo que hace
el salonista ahora es expresar la unidad por medio del rocío
que provee la fertilidad del territorio de Israel. Ahora,
el Hermón se refiere a una montaña, y es la montaña más alta de Israel,
que se encuentra a unos 200 kilómetros al norte de Jerusalén. Entonces, está en la parte más
norte del territorio de Israel, y tiene una altura de unos 2.814
metros sobre el nivel del mar. Entonces, pues es un monte muy alto, recibe
mucha precipitación, recibe mucha nieve, mucha lluvia, y aún se
le conocía por recibir un rocío muy grueso, muy importante. Entonces, esa lluvia, esa nieve
que recibe el monte Hermón, impacta todo el país. O sea, la humedad
del monte Hermón impactaba hasta Sion. Y Sion era donde estaba
Jerusalén. Y entonces, hay que recordar,
¿no? En una gran montaña, donde hay
mucha nieve, pues se va derritiendo la nieve, y ese agua va por los ríos y entonces provee
ese agua tan necesario para el resto del país. Y por eso la
humedad del Hermón impacta a todo Israel. Porque fluye por los
ríos y provee esa abundancia para Israel. Y es que el Hermón
recibe mucha nieve. Aún hoy en día hay muchas pistas
de esquí allí por toda la nieve que recibe. Es que el rocío del
Hermón, por eso lo enfatizo aquí, el rocío del Hermón, del monte
Hermón, potencia la vida de los cultivos de Israel. Entonces,
de la misma manera, la unidad potencia la relación entre el
pueblo de Dios. De la misma manera que el monte,
el rocío y esa humedad que da al resto del territorio, que
incluso desciende aún sobre los montes de Sion, vemos la bendición
que refleja, la abundancia De la misma manera que el aceite
se derramaba sobre la cabeza de Aarón en gran abundancia hasta
que Aún chorreaba sobre sus vestiduras, pues de la misma manera está
la precipitación que sobre el Hermón desciende Aún sobre los
montes de Sion viendo la gran bendición de Dios. Y por ello, estas celebraciones
que hacían en estas festividades, estos peregrinajes, a celebrar
las fiestas, refrescan como el rocío, ¿no? Esa fraternidad les
refrescaba. Y podéis notar que repite un
término, la idea de descender, ahí en versículo 2, dice, la
cual desciende sobre la barba, la barba de Arón, O en versículo
3 dice, como el rocío de Hermón que desciende sobre los montes.
Ahí, resaltando esa idea de que desciende, ¿no? ¿De dónde desciende
esta bendición? Pues la última parte del versículo
3 nos dice cuál es la fuente, ¿no? ¿De dónde viene esta bendición? Dice, porque allí envía Jehová
bendición y vida eterna. Ese término envía es la idea
de mandar, ¿no? Es una orden directa de mandar,
de enviar. Entonces, ¿quién está enviando
esta bendición? ¿Quién está enviando este frescor,
todo aquello que es placentero y bueno? todo aquello que alegra y que
refresca y que provee esta bendición garantizada, ¿no? Todo esto que hermosea, pues,
es Dios mismo quien da en abundancia, ¿no? Porque el aceite que es
lo que hace, pues, hermosea el rostro, ¿no? Es bueno,
es... dado en abundancia, es un óleo
fragante, es bueno y placentero y agradable, es refrescante y
aún como el rocío que es refrescante y provee en abundancia para los
campos y para las cosechas, para los cultivos. Y por eso hay una
gran bendición. ¿Y de dónde viene? Viene de Dios.
Dios es quien envía bendición. Todo desciende de Dios. En Números,
Números capítulo 6, del 23 al 26, dice, hablaron y a sus hijos
y diles, así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles,
Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro
sobre ti y tenga de ti misericordia. Jehová alce sobre ti su rostro
y ponga en ti paz. ¿No? Refiriéndose a esa bendición
sacerdotal que debían de dar al pueblo de Israel. Eso es número
6. Número 6 del 23 al 26, pero viendo
como Dios es la fuente, ¿no? De Él viene, Él es el origen
de la bendición. Y esa bendición incluye aún,
como nos mencionan las últimas palabras del Salmo 133, ahí en
el versículo 3 dice, y vida eterna. O sea, La vida la da Dios, ¿no? Y la vida se disfruta en unidad.
Se disfruta en unidad con el pueblo de Dios. La vida en comunidad
es una bendición, ¿no? Parte de la bendición de Dios
es que el pueblo camina y adora en unidad. Y entonces, viendo aquí la vida como regalo
de Dios, En él hay vida, y no solamente vida física, sino también
vida espiritual, como luego en el Nuevo Testamento vemos Dios
es quien da esa nueva vida, esa vida eterna, como nos dice Romano
6.23, porque la paga del pecado es muerte. Eso es lo que merecemos,
merecemos muerte eterna. Pero dice Romanos 6, 23. Más,
la dádiva de Dios es vida eterna. En Cristo Jesús, Señor nuestro. Entonces, Dios da vida eterna.
¿A quiénes? Aquellos que creen en Jesús como
Señor y Salvador. Que creen en Él. Romanos 5, 8. Más, Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces vemos este regalo que
Dios da. Vida eterna. Para el pueblo de
Israel, ellos tenían que mirar adelante a las promesas de Dios,
mirar adelante al Mesías prometido que les rescataría de sus pecados,
que les salvaría. Pero nosotros tenemos el Nuevo
Testamento que identifica a Jesús de Nazaret como el Cristo, el
Mesías, quien quita el pecado del mundo. Y cuando creemos en
Él como Señor y Salvador, tenemos vida eterna. que nos dice Juan
3,16, porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a
su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda
más, tenga vida eterna. Entonces, viendo la vida eterna
que Dios da, esa bendición abundante, y viendo cómo Dios menciona esta
unidad entre su pueblo, que refleja una transformación del corazón,
refleja una... en esta unidad ideal, refleja
el creer, el tener fe en Dios, el amar a Dios sobre todas las
cosas, y el amar al prójimo, como a sí mismo. Incluso nos
dice Mateo 22, del 35 al 40 nos presenta la historia donde un
intérprete de la ley le pregunta a Jesús intentando tentarle dice
maestro cuál es el gran mandamiento de la ley y Jesús le dijo amarás
al señor tu dios con todo tu corazón y con toda tu alma y
con toda tu mente este es el primero y grande mandamiento
y el segundo semejante amarás a tu prójimo como a ti mismo
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Eso
es Mateo 22, del 35 al 40. Y Jesús, ¿qué es lo que hace?
Él, siendo Dios, Él resume la ley en dos mandamientos. Ama a Dios sobre todas las cosas,
y ama a tu prójimo como a ti mismo. Y cuando se vive en este
ideal de la unidad, o sea, cuando vivimos en unidad, reflejamos
este amor hacia Dios, reflejamos ese amor hacia el prójimo. Y
así cumplimos estos mandamientos de amar a Dios sobre todas las
cosas y amar al prójimo como a nosotros mismos. Entonces,
realmente vemos la importancia de obedecer, ¿no? Obedecer a
Dios. Porque Él desea unidad. Porque
Dios bendice la unidad de su pueblo. Y por eso debemos de
considerar nuestro corazón. ¿Realmente obedecemos a Dios? Incluso Jesús mismo dijo en Juan
14, 15, si me amáis, guardad mis mandamientos. Eso es lo que
el cliente debe hacer, ¿no? Guardar los mandamientos de Dios.
Y Jesús mismo resume todos los mandamientos en amar a Dios y
amar al prójimo. Y eso es lo que debemos de reflejar.
Y cuando amamos a Dios y amamos al prójimo, entonces vamos a
reflejar unidad, vamos a desear en la unidad entre el pueblo
de Dios. Y es que Dios no desea desunión. Dios no desea el aislamiento
entre creyentes. Él nos ha creado para que seamos
una unidad. Por eso Dios ha establecido la
Iglesia. Que haya una unidad de creyentes. y nos ha dado funciones, nos
ha dado dones espirituales para edificarnos mutuamente, para
reunirnos y exhortarnos los unos a los otros, para crecer espiritualmente
juntos a esa unidad que debemos de tener como creyentes. Y por ello resaltar la unidad.
No debe de haber un espíritu de competencia No debe de haber
un espíritu de intentar sobresalir sobre los demás. No, sino debemos
demostrar unidad. Amor los unos para con los otros.
Porque Dios desea que pongamos en práctica la unidad. Dios desea
que nos amemos unos a otros. En Romanos 12, versículo 10.
Romanos 12, 10, dice, amaos los unos a los otros con amor fraternal.
En cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. esos romanos
12, 10. O sea, debemos de amar a otros
y honrar a otros, más que nos honramos a nosotros mismos. Incluso
nos dice 1 Pedro 1, 22. 1 Pedro 1, 22. Dice, para el amor
fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente de corazón
puro. Sos primera de Pedro 1, 22. O
sea, el amor debe ser genuino, no fingido. Y debemos de amarnos
los unos a los otros. Sos primera de Pedro 1, 22. Y
es que Dios desea que estimemos a los demás como superiores a
nosotros mismos, ¿no? Creando esa unidad, deseando
el bien de los demás. Nos dice Filipenses 2, del 3
al 4. ¡Nada hagáis por contienda o
por vanagloria! Antes bien, con humildad, estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo, no mirando cada uno
por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros". Eso es Filipenses 2, del 3 al
4. Ahí mismo nos dice, nada hagáis
por contienda o por buena gloria. ¿Por qué? Eso crea desunión,
eso crea conflictos, eso resalta que estás buscando tu propio
bien, y que eres egoísta. Pero aquí nos dice que no debemos
hacer eso, sino que debemos de reflejar humildad y estimar a
los demás como superiores a nosotros mismos. Entonces, servirles a
ellos, honrarles a ellos, buscar su bien, buscar la unidad entre
creyentes. Eso es Filipenses 2, del 3 al
4. Es que Dios desea que cuidemos a los demás. Dios desea la unidad. En Juan 17, del 20 al 23, Jesús está rogando, está orando, dice, más
no ruego solamente por estos, sino también por los que han
de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean
uno. Está resaltando la unidad, desea
que haya unidad Y luego, saltando el versículo 23, dice, para que
sean perfectos en unidad. Esa es la petición que Jesús
tiene para su pueblo, que sean perfectos en unidad. Eso es Juan
17. Y solo he resaltado algunas de
las frases, pero es desde el versículo 20 hasta el versículo
23. Porque, como mencioné antes, o sea, el distintivo cristiano
es el amor, debemos de reflejar amor. Y en ese, en el reflejar amor,
reflejamos unidad, o sea, deseamos la unidad. Nos amamos los unos
a los otros y por eso oramos los unos por los otros. Queremos
el bien de los demás. Juan 13, 35 dice, en esto conocerán
todos que sois mis discípulos, si tuvierais amor los unos con
los otros. Eso es Juan 13, 35. Y por ello la importancia de la
unidad y de reunirnos. Por eso Hebreos 10, del 23 al
25, porque ahí resalta que el creyente no debe de estar desconectado
de la comunidad de creyentes, debemos de reunirnos y tener
unidad. Nos dice Hebreos 10, del 23 al
25, mantengámonos firme sin fluctuar la profesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que prometió. y consideremos unos a otros para
estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos,
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos, y tanto más
cuando veis que aquel día se acerca". Esos Hebreos 10, del
23 al 25, que resalta la importancia de la unidad, de reunirnos para
adorar a Dios. El creyente no debe estar desconectado del resto
de la comunidad, sino debe de unirse y debe de haber esta unión
y el reunirse para adorar al Dios
verdadero. Esta unidad de propósito, esta
unidad de corazón, este amor los unos para con los otros,
el deseo de unidad, el deseo de agradar a Dios, el deseo de
obedecer a Dios. Y eso es lo que nos resalta aquí
el Salmo 133, lo cual, el versículo 1 es la clave. Dice, mirad cuán bueno y cuán
delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía. Ese es el
ideal que debemos de buscar. Eso es lo que debemos de hacer,
de cumplir. Poner de nuestra parte para mantener
la unidad. Porque Dios bendice la unidad
de su pueblo. Dios bendice la unidad de su
pueblo. Pero ¿Te esfuerzas en guardarla? O sea, ¿creas unidad
o desunión? ¿Muestras amor u odio? ¿Buscas el bien de los demás
o el tuyo propio? ¿Creas amistades o enemigos? ¿Buscas ayudar o dañar? ¿Hablas bien de las personas
o hablas mal de ellas? ¿Usas tu boca para bien o para
mal? ¿Eres egoísta o renuncias tus
derechos para servir a otros? ¿Te aprovechas de otros o das
en abundancia? ¿Sirves a otros o buscas que
te sirvan a ti? ¿No? Debemos de considerar nuestro
corazón? Dios bendice la unidad de su
pueblo. ¿Te esfuerzas en guardarla? Vamos a terminar en homenaje.
Dios bendice la unidad de Su pueblo; ¿te esfuerzas en guardarla?
Series Salmos
| Sermon ID | 53123190242728 |
| Duration | 51:51 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 133 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.