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El título esta mañana es Nuestro
Gran Sumo Sacerdote. Nuestro Gran Sumo Sacerdote. Y los versículos que estaremos
viendo son de Hebreos 4, 14 a 16. Hebreos 4, 14 a 16. Y vamos a estar, ustedes tienen
el bosquejo en el boletín. Vamos a estar viendo los primeros
dos puntos esta mañana. Luego, los últimos dos, el próximo
domingo. Realmente, estos versículos están
tan llenos de muchas verdades importantes, fundamentales, que
nos pueden ayudar en todo nuestra vida. Necesitamos saber quién
es nuestro sumo sacerdote Jesús. y realmente la ayuda que necesitamos
de él cada día. Vamos a entregar este tiempo
al Señor que nos ayude, nos guíe en el estudio esta mañana. Gracias Señor por la iglesia
bíblica Elión y te pido Señor que hoy día nosotros juntos podamos estar creciendo en ti,
entendiendo quién es nuestro gran sumo sacerdote Señor. Ayúdanos a entender realmente
todo lo que tú has hecho por nosotros, quién tú eres, tu perfección,
tu obra perfecta, y hay muchas verdades que estaríamos viendo
en estos versículos, tanto este domingo como el próximo domingo.
Y te pido, Señor, que estas verdades puedan penetrar nuestros corazones,
nuestras mentes, y que nosotros podamos confiar realmente en
Ti. Podemos acudir a Ti, Señor, buscarte,
entendiendo que nuestro socorro real viene de Ti, en toda circunstancia. Gracias, Señor, por tu palabra. Gracias por este pasaje que es
tan alentador y que nos ayuda, Señor, en la vida y cada día. Gracias en tu nombre. Amén. Así que esta mañana vamos a estar
viendo los primeros dos puntos del bosquejo de nuestro gran
sumo sacerdote. Esos dos puntos son quién es
nuestro sumo sacerdote. Entonces vamos a estar repasando
varias verdades de la naturaleza, de Jesucristo, de quién es y
también lo que él que él ha experimentado realmente la vida humana tal
como nosotros experimentamos y aún más profundamente las tentaciones. La verdad es, él es el único
que ha que puede socorrernos, que nos puede ayudar en cualquier
circunstancia difícil en la cual nos encontramos. En el contexto
de los versículos de estos capítulos que hemos estado viendo en estos
domingos, Hemos visto el ejemplo de los israelitas, quienes manifestaban
su incredulidad por su continua desobediencia. Y hemos estado
siendo advertidos a no seguir el mal ejemplo de esos israelitas. Y habiendo su mal ejemplo, sabiendo
también nuestro propio pecado, nuestras tendencias a no creer,
de desobedecer a Dios, uno puede preguntarse, ¿realmente es posible
que alguien permanezca fiel a Dios? ¿Que alguien puede permanecer
en obediencia Y si es posible, ¿cómo es posible? ¿Cuál es la
fuente para darnos lo que necesitamos cada día en cada situación que
necesitamos? Si uno vive, por ejemplo, como
los israelitas, ellos se quejaban de no tener, ¿no? Se preocupaban
por la falta de agua, de comida, de no poder de no poder vencer
sus enemigos. Había muchas circunstancias difíciles
y muchas veces nosotros nos preocupamos por la falta de economía. Estamos
luchando contra nuestro propio pecado. Estamos en circunstancias
difíciles en la vida, en el trabajo, en el colegio. Y la pregunta
es, ¿realmente podemos vivir en confianza en Dios? ¿Dónde
es nuestra ayuda? Y eso es lo que estaremos viendo
en estos sermones. Vamos a dar lectura a una buena
parte de Hebreos 4. No todo, pero comenzaremos con
Hebreos 4, versículo 1. Y vamos a leer. Voy a estar leyendo de la Nueva
Biblia de las Américas. Hebreos capítulo 4 a partir del
versículo 1. Por tanto, temamos, no sea que
permaneciendo a una promesa de entrar en su reposo, alguno de
ustedes parezca no haberlo alcanzado. Porque en verdad a nosotros se
nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la
palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada
por la fe en los que la oyeron. Porque los que hemos creído entramos
en ese reposo, tal como él ha dicho, como juré en mi ira, no
entrarán en mi reposo. aunque las obras de él estaban
acabadas desde la fundación del mundo. Pasamos a versículo 8,
porque si Josué les hubiera dado reposo, Dios no habría hablado
de otro día después de ese. Queda, por tanto, un reposo sagrado
para el pueblo de Dios, pues él que ha entrado a su reposo,
él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. Por tanto, Esforcémonos por entrar
a ese reposo. No sé que alguien caiga siguiendo
el mismo ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es
viva, eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos.
Penetra hasta la división del alma, del espíritu, las coyunturas
y los tuétanos. Y es poderosa para discernir,
para juzgar los pensamientos y las intenciones del corazón.
No hay cosa creada, oculta su vista, sino que todas las cosas
están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien
tenemos que dar cuenta. Y a continuación los versículos
que estaremos viendo. Teniendo, pues, un gran sumo
sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios,
retengamos nuestra fe. porque no tenemos un sumo sacerdote
que no puede compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza
al trono de la gracia, para que recibamos misericordia y hallemos
gracia para la ayuda oportuna. Así dice la palabra de Dios. La verdad principal es, en todas
nuestras flaquezas, dificultades y pecados, recibimos misericordia,
gracia y la ayuda oportuna de nuestro gran sumo sacerdote,
Jesús. Los versículos que estaremos
viendo, el versículo 14, comienza con, teniendo pues, teniendo
pues, o en la reina Valera, por tanto, Y la palabra, pues, por
tanto, ¿qué es lo que significa? Bueno, es una conjunción que
vincula diferentes pensamientos. Y en este contexto, es una conjunción
muy importante porque vincula lo que ya se ha dicho con lo
que viene después. Lo que hemos estado viendo en
estos capítulos son advertencias de no ser como los israelitas. Pero vamos a estar viendo también
el ejemplo más adelante de ellos en otras ocasiones. Hemos estado viendo en los versículos
justo antes de estos, en versículos 12 y 13, que viendo los mismos
israelitas, su mal ejemplo no fue escondido de Dios. Tampoco
nuestros corazones, nuestros pensamientos, nuestras intenciones,
no podemos esconder de la mirada de Dios. Estamos totalmente expuestos
delante de Él. Y así que la pregunta es, ¿cuál
es la solución a toda nuestra maldad? ¿Cómo es que podemos
estar bien delante de Dios, Padre? ¿Cómo es que podemos tener fe?
¿Y cómo es que podemos obedecerle a Dios? Y el fundamento de esa
respuesta se encuentra en esos versículos. Y es interesante
que si en estos versículos que estaremos viendo tanto hoy como
el próximo domingo, responden en una manera muy breve a esa
pregunta. Pero los próximos capítulos de
Hebreos van desarrollando este tema de una forma más extensa.
Así que eso es lo que vamos a estar viendo tanto este domingo. Y
luego en los próximos meses continuaremos viendo el sumo sacerdocio de
Jesucristo. Así que, ¿quién es nuestro sumo
sacerdote? Nuestro gran sumo sacerdote es
Jesús, el divino Hijo único de Dios, quien voluntariamente tomó
nuestra naturaleza humana. Hebreos 4.14 dice, Teniendo,
pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús,
el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Vamos a comenzar esta mañana
aclarando qué hace un sacerdote. Y podemos decir que, en resumidas
cuentas, un sacerdote es una persona que representa a otros
delante de la deidad. Tiene el rol de interceder, de
abogar, de presentar ofrendas, sacrificios delante a su deidad. Y en ese sentido, Tanto los sacerdotes
de Yahweh como los sacerdotes de dioses falsos tienen la misma
función. Hebreo 5.1, por ejemplo, nos
dice, porque todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres,
es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios
se refieren para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados. Y aunque este versículo está
hablando de sumo sacerdote, los otros sacerdotes también participaban
en presentar esas ofrendas sacrificios a favor de los hombres para con
Dios. Entonces el sacerdote representaba el pueblo, un grupo de personas
delante de la deidad y intercedía y ofrecían los sacrificios que
tenían que ofrecer. Los sacrificios que tenían que
ofrecer tenían que ver con el pecado y varias otras funciones. Pero Yahweh Dios, debemos entender
que Yahweh Dios es santo y no puede estar el hombre pecador
en su presencia sin tener ese intermediario de poder estar
limpio delante de él. Así que los sacerdotes ofrecían
esos sacrificios para para que la gente pudiera aproximarse
a Dios. Y es interesante que lo que vamos
a estar viendo brevemente hoy, perdón, yo creo la próxima semana,
en estos versículos y luego más adelante en hebreos, es que por Jesucristo
ya nosotros podemos entrar libremente a la presencia de Dios, algo
que en el Antiguo Testamento no podían hacer los israelitas. Así que los sacerdotes, todos
los sacrificios tenían que ver con limpiar santificar al pueblo
para que pudieran estar en la presencia de Dios. Muchas veces
pensamos que nuestro pecado, no le damos mucha importancia,
voy a decir. Pensamos que nuestro pecado no
es tan serio como Yahweh Dios dice que es. Cuando vamos viendo
todos los ritos, las ceremonias, los sacrificios, el sacerdocio
y todo lo que tenía que hacer en el Antiguo Testamento, Nos
puede parecer mucho lío por decir que Dios estaba exigiendo mucho
para que pudieran aproximarse a él. Pero la verdad es que nosotros
somos muy sucios en nosotros mismos. No medimos bien el pecado,
la maldad y nuestra rebelión en nosotros mismos. No vemos, no damos la seriedad
al pecado que debemos darle. Y cuando meditamos en el culto
de los israelitas, en el sacrificio y todo lo que hacían en ese entonces
para aproximarse a Dios, en la vida, muerte y resurrección de
Jesucristo, debemos entender qué tan serio es nuestro pecado
delante de Dios. y nuestra necesidad de tener
ese intermediario y alguien que nos limpia de nuestra maldad
para que podamos entrar en su presencia. Entonces el rol de
los sacerdotes fue eso. Cuando pensamos en el rol del
sumo sacerdote, porque este pasaje está hablando de Jesucristo como
nuestro sumo sacerdote. ¿Qué rol especial tenía el sumo
sacerdote? Vamos a leer algunos versículos
de Hebreos 9 y luego de Levítico 16. Entonces Hebreos 9, que hablan
del rol del sumo sacerdote. Comenzando con versículo 1, Hebreos
9, 1. Ahora bien, aún el primer pacto
tenía ordenanzas para el culto y el santuario terrenal, porque
había un tabernáculo preparado en la parte anterior, en el cual
estaban el candelabro, la mesa, los panes consagrados. Este se
llama el lugar santo y detrás del segundo velo había un tabernáculo
llamado el lugar santísimo, el cual tenía el altar de oro del
incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual
había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Arón que
retoñó y las tablas del pacto. Sobre el arca estaban los querubines
de gloria que daban sombra al propiciatorio, pero de estas
cosas no se puede hablar ahora en detalle. Así preparadas estas
cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernáculo
para oficiar en el culto. Pero en el segundo sólo entra
el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la
cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos
en ignorancia. Así que los sacerdotes entraban
en lugar santo continuamente. para oficiar en el culto, pero
en el segundo, es decir, en el lugar santísimo donde se encontraban
el arca del pacto, sólo el sumo sacerdote entraba una vez al
año. Y pasando a Levítico capítulo
16, en sí se podría leer todo el capítulo que habla del día
de la expiación, pero sólo vamos a leer algunos versículos al
final del capítulo. Pero el día de la expiación fue
el día anual en el cual el sumo sacerdote entró al lugar santísimo. Y es importante entender que
la presencia de Dios moraba encima del arca. Ahí dentro del lugar
santísimo estaba el arca. Y el arca contenía los diez mandamientos, las tablas
del pacto. Y eso representaba los deberes
de los seres humanos para con Dios. Y sobre el arca había el
propiciatorio, que era la tapa del arca. En la tapa misma estaban
los querubines y entre las alas de los querubines, encima de
la tapa del propiciatorio, moraba la presencia especial de Dios.
Entonces, fue ahí que el sumo sacerdote, una vez al año, llevaba
la sangre del sacrificio para rociarlo sobre el propiciatorio,
para aplacar la ira de Dios y para presentar lo que Dios había mandado
por todo el pecado de los israelites, como ellos habían quebrantado
la ley de Dios, la ley que estaba ya dentro del arca. Y así que eso es lo que hacía
el sumo sacerdote una vez al año. Y eso fue para propiciar
los pecados del pueblo. Y al final del capítulo dice Y esto será para ustedes un estatuto
perpetuo. En el mes séptimo, a los 10 días
del mes, humillarán sus almas y no harán obra alguna, ni el
nativo ni el extranjero que reside entre ustedes. Porque en este
día será expiación por ustedes, para que sean limpios, serán
limpios de todos sus pecados, delante de Yahweh. Será para
ustedes día de reposo, de descanso solemne, para que humillen sus
almas. Es estatuto perpetuo. Así, el
sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote
en lugar de su padre hará expiación. Se pondrá las vestiduras de lino,
las vestiduras sagradas y hará expiación por el santo santuario. Hará expiación también por la
tienda de reunión y por el altar. Además, hará expiación por los
sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea. Ustedes tendrán
esto por estatuto perpetuo, para hacer expiación por los israelitas,
por todos sus pecados, una vez cada año. Tal como Yahweh lo
ordenó a Moisés, así lo hizo. Así que fue o era el sumo sacerdote
quien se encargaba de ese rito anual. El rito y ese rito fue
el rito más importante por el pueblo de Israel. Tenía que ver
con expiar el pecado de todo el pueblo. Y esto es el trasfondo
para entender el rol de Jesucristo como nuestro sumo sacerdote,
nuestro gran sumo sacerdote. Así que vamos a estar viendo
varios aspectos de quién es y por qué es Jesús, no como un sumo
sacerdote de los que vivían en el Antiguo Testamento. Más bien,
quién es Jesucristo y por qué lo llaman gran, nuestro gran
sumo sacerdote. Debemos entender que Jesucristo
es nuestro sumo sacerdote, nuestro gran sumo sacerdote por su infinita
superioridad en todo aspecto. No le falta nada en su persona,
en su obra, para ser nuestro sumo sacerdote perfecto y eterno. Recuerden los sacerdotes en el
Antiguo Testamento, ellos morían y luego tenían que pasarlo a
su hijo. Pero Jesucristo vive perpetuamente. Ya hemos visto varias verdades
de quién es Jesucristo, pero repasamos varios de estos rápidamente. No voy a leer los versículos
que apoyan, pero en esta carta hemos visto que Jesucristo es
divino por naturaleza, siendo el Hijo de Dios. Jesucristo por
su naturaleza es divino, y eso es lo que dice también en Hebreos
4, 14, el Hijo de Dios. Jesucristo es el creador y sustentador
de todo. Hebreos 1 habla de eso en versículo
3 y 10 en adelante. Jesucristo merece la adoración
de todos los ángeles y toda la creación. también en Hebreos
capítulo 1. Jesucristo se rebajó voluntariamente,
tomando nuestra naturaleza humana para experimentar toda clase
de prueba y tentación. Y de hecho, eso es lo que vamos
a estar viendo en el segundo punto esta mañana. Jesucristo también vivía la vida
de victoria perfecta sobre el pecado, sobre el diablo. No pecó
en nada. Y también es algo que estaremos
viendo hoy. Jesucristo pasó por los cielos
llevando su propia sangre al lugar santísimo en los cielos
delante del Padre. Estaremos viendo eso el próximo
domingo. Jesucristo se resucitó de los
muertos y así ganó la victoria sobre la muerte. Jesucristo está
delante del Padre intercediendo a favor de todos los que confían
en Él. Así que nosotros, si confiamos
en Cristo, Jesucristo está realizando esa obra. Por eso es nuestro
gran sumo sacerdote. Y como dije, su sacerdocio no
tiene fin. Él tiene un sacerdocio eterno
que no va a terminar en ningún momento. Y Él es, como dice en
Hebreos 1 también, se sentó en los cielos como la autoridad
máxima sobre toda la creación. Así que esas son solo algunas
de las verdades de quién es nuestro sumo sacerdote Jesús. Y quiero leer, voy a leer solo
algunos pasajes que fundamentan estas verdades. Hebreos capítulo
1. Y en varios de estos pasajes
hay varios de estas verdades. Hebreos capítulo 1. Dios, habiendo
hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas
maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días
nos ha hablado por su hijo, a quien constituyó heredero de todas
las cosas, por medio de quien hizo también el universo. Él
es el resplandor de su gloria. La expresión exacta de su naturaleza
sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación
de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en
las alturas. Hebreos capítulo 7 Hebreos capítulo
7 y versículo 26. porque condenía que tuviéramos
tal sumo sacerdote, santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores,
exaltado más allá de los cielos, que no necesita, como aquellos
sumo sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus
propios pecados y después por los pecados del pueblo. Porque
éste Jesús lo hizo una vez para siempre, cuando Él mismo se ofreció. Y luego Hebreos 9 a 11, Hebreos
9 a 11 y 12. Pero cuando Cristo apareció como
sumo sacerdote de los bienes futuros a través de un mayor
y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no
de esta creación, entró al lugar santísimo. Una vez para siempre,
no por medio de la sangre de machos, cabrillos y de becerros,
sino por medio de su propia sangre, obteniendo redención eterna. Y así hay muchos versículos en
Hebreos que vamos a estar viendo que hablan de quién es nuestro
gran sumo sacerdote y la obra que él ha llevado a cabo. Y tanto hoy, bueno en el segundo
punto ahorita, como el próximo domingo vamos a estar profundizando
algunas de estas verdades. Pasando al segundo punto de esta
mañana. Nuestro sumo sacerdote ha experimentado
la misma tentación. Jesucristo ha sufrido todo como
nosotros, pero sin pecar. Por esto, Él puede compadecerse de nosotros en todas nuestras
debilidades y flaquezas en las cuales nos encontramos. Vamos
a leer Hebreos 4, todos estos tres versículos de 14 a 16 nuevamente.
Hebreos 4, 14 a 16. Teniendo pues un gran sumo sacerdote
que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios. Retengamos nuestra
fe. porque no tenemos un sumo sacerdote
que no puede compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza
al trono de la gracia para que recibamos misericordia y hallemos
gracia para la ayuda oportuna. Así que aquí dice, por ejemplo,
no tenemos un sumo sacerdote que no puede comparecerse de
nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como
nosotros. Él realmente entiende a nuestra
situación. Cuando pensamos en nuestra experiencia
personal, cuando una persona, cuando uno de nosotros pasa por
una situación difícil en la vida, ¿A quiénes buscamos o a quién
acudimos para ayudar? ¿A quiénes buscamos para ayudarnos,
para darnos consejo, para ayudarnos y para guiarnos en cuanto a lo
que debemos hacer? Bueno, en general Son las personas
que han pasado por varias dificultades y pruebas para ganar experiencia
y sabiduría. Por ejemplo, en nuestro entorno
sería personas que han pasado por experiencias cuando han tomado
buenas decisiones y a veces han tomado malas decisiones. Ellos
han experimentado victorias y derrotas aprendiendo a ser cada vez más
victorioso sobre el pecado. Y conforme a eso, nosotros en
nuestra experiencia general, lo sabio es buscar ayuda, buscar
consejo de personas sabias que son experimentadas en la vida.
Conforme a eso, y aún estas preguntas a veces nos parece que ni siquiera pensaríamos en
eso, pero vamos a buscar ayuda de un recién nacido, un bebé,
para ayudarnos y la respuesta es obviamente no. No puede. No nos pueden facilitar la ayuda
que necesitamos. ¿Qué tal de un niño? ¿No? Un niño de 6 años. ¿Vamos a ir
a él para buscarle, buscar de él? ¿Sabría consejo en decisiones
importantes de la vida? Otra vez la respuesta es no.
¿O qué tal un adolescente? Muchas veces los adolescentes
o los jóvenes piensan que ya saben todo, entonces parecen
las personas adecuadas a las cuales debemos acudir para buscar
esa ayuda, ese consejo que necesitamos. Pero la respuesta nuevamente
es, ellos aunque piensen que saben todo, no saben. En sí,
la respuesta es que debemos buscar ayuda de personas con más edad,
con experiencia, que han pasado por muchas situaciones, que han
pasado por diferentes dificultades. Personas que han aprendido a
tomar decisiones correctas. Esta es la clase de persona que
debemos buscar cuando pasamos dificultades. Y por eso la Biblia,
por ejemplo, dice de los jóvenes ellos son necios en sí mismos
porque no han aprendido la sabiduría. Y como padres nuestro rol es
tanto enseñarles como mostrarles ejemplos de sabiduría. Así que cuando pensamos en Jesucristo,
podemos pensar que, bueno, Él es divino, tiene naturaleza divina,
y también no era muy anciano cuando murió, cuando fue crucificado. Así que tal vez no es el candidato
correcto como para representarnos delante del Padre, ni para darnos
la ayuda que necesitamos en nuestras dificultades. Pero este pasaje
nos afirma que realmente Jesucristo es exactamente quien necesitamos. Y la razón es precisamente por
haber pasado toda clase de prueba, pero sin pecado. Versículo 15,
Hebreos 4, versículo 15. Porque no tenemos un sumo sacerdote
que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas. Entonces,
en la parte positiva está diciendo, puede compadecerse de nuestras
flaquezas. Sino uno que ha sido tentado
en todo como nosotros, pero sin pecado. Y ya hemos estado viendo que
Jesucristo tiene la naturaleza divina y humana. Y la primera
objeción puede ser, bueno, Jesucristo no puede realmente ser un sacerdote
comprensivo porque él es divino. Él ha creado todo. Es el sustentador
de todo. ¿Cómo es que Él podría pasar
por toda nuestra experiencia? Pero hay varias maneras de aún
evaluar eso. Pero uno, si pensamos, si hubiera
un rey, por ejemplo, humano, que se humilla para pasar tiempo
entre los ciudadanos de su reino, como uno de los más humildes
de su reino, no aprovechando de ninguno de los beneficios
que tenía cuando era rey, de los
lujos, de la comida, de esas cosas, Ya después de un buen tiempo,
llegaría realmente a entender las dificultades y todo lo que pasen esa gente. Y esa experiencia, por ejemplo,
sería hasta la desesperación por la falta de recursos y muchas
otras dificultades en cuanto a la salud, en cuanto a no tener
toda la mano que el rey normalmente tiene. Y aunque ese ejemplo,
yo no creo que realmente llegue a la magnitud para nada a lo
que Jesucristo el Hijo ha hecho cuando se rebajó para ayudarnos,
cuando se hizo hombre, nos ayuda a entender un poco de lo que
Él hizo. Y eso en Filipenses 2 dice también
exactamente eso. que él se despojó a sí mismo
tomando forma de ciervo, haciéndose semejante a los hombres. El Hijo de Dios, siendo el ser
más exaltado que existe, escogió humillarse, tomó nuestra naturaleza,
fue nacido y creció como niño, experimentando todas las pruebas,
experimentando toda dificultad que nosotros podemos, o toda
clase voy a decir, que nosotros podemos experimentar. Como adulto
pasó por toda clase de tentación, dificultad y sufrimiento. Entonces,
eso es lo que él hizo. Voy a leer una cita medio larga
del comentarista Kistemaker que habla de esto. El escritor Subraya
lo que quiere enseñar al presentar esta verdad negativamente y positivamente. Negativamente, la doble negación. No tenemos un sumo sacerdote
que no sea o que sea incapaz de compadecerse. Expresa una
idea positiva. Tenemos un sumo sacerdote altamente
exaltado que puede descender hasta nuestro nivel. Los destinatarios
originales de hebreo sabían que la enseñanza respecto al sumo
sacerdocio de Jesucristo se articulaba por primera vez en este epístola.
Quizá ellos tendrían que sufrir dificultades, persecución y aislamiento
de parte de los judíos si profesaban el sumo sacerdocio de Jesús.
Deben haberse preguntado, ¿entendería el sumo sacerdote altamente exaltado
sus debilidades si ellos no llegaban a confesarle públicamente? ¿Entendería
él su situación? Sí, sí, les aseguraba el escritor. El sumo sacerdote celestial puede
sentir lo que ellos sienten. Si confesamos su nombre públicamente,
él sufre con nosotros cuando otros nos reprochen, se burlan
y nos insultan. Y positivamente, Jesús no solo
es totalmente divino, también es completamente humano, y por
lo tanto entiende nuestras debilidades, nuestras tentaciones. Además,
Jesús mismo experimentó debilidades y tentaciones. Al comienzo de
su ministerio, él fue tentado por Satanás. Luego tuvo que enfrentar
la sed, la fatiga, la decepción de los desencantados a lo largo
de su ministerio humano. Jesús, totalmente conocedor de
la naturaleza humana, es tocado por el sentimiento de nuestras
debilidades. Él ha sido tentado en profundidad
y alcance en toda forma. Nada en la experiencia humana
le es ajeno, porque él mismo la ha sufrido. Cuando estuvo
en el desierto experimentó hambre y también el demonio le tentó
insinuándole que transformara las piedras en pan. Mientras
colgaba en la cruz se burlaban de él. Los sacerdotes más importantes,
los maestros de la ley, los ancianos y los líderes del pueblo. Él
sufrió todas las tentaciones, aunque tal como lo hace notar
el escritor, sin pecar. El pecado es la única experiencia
humana en la cual Cristo no participa. Así que las tentaciones que sufrimos
nosotros nos llegan de acuerdo a la capacidad con que podamos
soportarlas. Y por eso la palabra dice, ninguna
tentación os ha sobrevenido, que no sea lo que es común. Nosotros, sin embargo, nunca
seremos, y yo creo que esta es la parte clave. Nosotros, sin
embargo, nunca seremos capaces de sondear la profundidad de
las tentaciones que Cristo sufrió. Sin embargo, Él soportó la profundidad
y el pecado de las tentaciones. Las venció como el único sin
pecado. ¿Es Jesús capaz de compadecer
de nuestras debilidades, nuestras tentaciones? La mente del Salvador
percibió mucho más agudamente que nosotros, que somos débiles,
las formas de tentación. Y Él es capaz de ayudarnos. Y muchas veces yo creo que revertimos
la situación. Pensamos que nuestra experiencia
humana es mucho más dura que la experiencia de Jesucristo,
porque él también tenía naturaleza divina, pero también él tenía
naturaleza humana. Y creo que nunca nosotros, y
tal vez, no tal vez, seguramente en el cielo o en la eternidad,
vamos a estar meditando, entendiendo más las profundidades de cuánto
ha sufrido, cuánto ha sido tentado nuestro Salvador, nuestro gran
sumo sacerdote Jesucristo. En Hebreos capítulo 2, Hebreos
capítulo 2, Dice, versículo 14, Hebreos 2, 14, Así que por cuanto
los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó
de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que
tenía el poder de la muerte. Versículo 17, Por tanto, tenía
que ser hecho semejante sus hermanos en todo. Versículo 18, Hebreos
2, 18. Pues por cuanto él mismo fue
tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los
que son tentados. Estos versículos enfatizan la
semejanza de la experiencia de Jesucristo a la nuestra. Él tenía
que ser hecho semejante a sus hermanos, a nosotros. Él realmente
ha experimentado todo. Y creo que debemos someter nuestro
juicio, nuestra evaluación de la realidad al juicio de Dios. Aquí está diciendo, en este pasaje
de tanto Hebreos 2 como Hebreos 4, que Jesús ha experimentado
toda clase de flaqueza, tentación, tal como nosotros. Y si decimos,
no es así. Estamos llamándole a Dios, mentiroso. Así que debemos meditar en quién
es nuestro gran sumo sacerdote. Y recordamos también En Hebreos
capítulo 2, estando ahí todavía, dice, Hebreos 2 capítulo 10,
perdón, dos días, Porque convenía que aquel para quien son todas
las cosas, y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos
a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos
al autor de la salvación de ellos. Dice ahí, hiciera perfecto. Y esa frase, cuando vimos, entendimos
que quiere decir, fue hecho perfecto en el sentido de totalmente completo
y maduro. Ya había pasado por toda experiencia,
toda clase de sufrimiento, de tentación, logrando así la perfecta
madurez. En su niñez, por ejemplo, Jesús
sí era una persona, un niño perfecto, pero no había llegado a la madurez
todavía. Y ese versículo dice que llegó
a ser perfectamente maduro. Otra vez, Hebreos 4.15 dice que
ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. La perfecta madurez que llegó
a tener Jesucristo fue precisamente por haber pasado toda prueba
sin caer. Debemos entender que el pecado
no es necesario o el experimentar pecar no es necesario para ser
un ser humano. Adán y Eva eran seres humanos
que fueron creados perfectos y podían haber vivido perfectamente
sin caer en pecado como seres humanos. Y solo quiero lanzar
la pregunta para realmente asentar la verdad de lo que he estado
diciendo. ¿En cuál situación sería más
fácil tener una vida perfecta? Adán
y Eva, ellos son representantes de nosotros. Dios los puso en
el jardín de Edén, en un lugar perfecto. Ellos fueron creados
perfectos. Tenía todo a su alcance. No necesitaba
de nada. Y así que en ese tiempo, realmente
tenía toda oportunidad para continuar viviendo conforme a la ley, conforme
al amor y la comunión que tenía con Dios Padre. Eso es más fácil o la experiencia
de Jesucristo. Jesucristo, tomando nuestra naturaleza
humana, entró al mundo lleno de pecado, lleno de maldad. El mundo, bueno, con toda clase
de perversidad, de maldad, y de toda clase de tentación, que
todos estaban metidos en ese pecado. Cuando uno está en una
situación donde todos en su alrededor están pecando, es mucho más fácil
ser tentado y llevado a pecar. Así que, realmente, si pensamos
en eso, ¿quién lleva, o tiene por decir, la ventaja? Adán y
Eva, y nosotros en ellos, o Jesucristo. ¿Cuál situación es más difícil? Obviamente es la situación que
ha experimentado Jesucristo. Él entró este mundo caído y llevó,
bueno, contra todas, por decir, en todas esas dificultades, llevó
una vida perfecta. Y en este momento creo que es
importante responder a una pregunta. Muchos hacen la pregunta fuera
y es un aparte por decir, pero es importante. Muchos preguntan
si era posible que Jesús, si era posible en un momento que
Jesús pecara. Y la respuesta yo creo que tiene
dos partes. Uno, Jesucristo es por ser divino,
no le era posible pecar. Entonces, porque ¿qué es la definición
de pecado? La definición de pecado es hacer
algo en contra de Dios mismo, en contra de la divinidad. Entonces,
no le era posible hacer algo en contra de su propia naturaleza.
Pero por otro lado, nosotros debemos entender que Él tomó
nuestra naturaleza humana. Él sintió, como acabo de decir,
el peso real y completo de toda clase de tentación. Las dificultades
y tentaciones que pasó no fueron ilusorias, sino reales. Sin embargo, por quien él es, en el sentido
de todo lo que es de su naturaleza, de quien él es, también en el
ser humano, dependiendo del Espíritu Santo, él no iba a ceder a la
tentación. Y dice, continuando con Hebreos
4, 15, dice, Él puede compadecerse de nuestras
flaquezas. Y el comentarista Morris dice,
compadecerse, de donde procede nuestra palabra simpatía, significa
entrar en nuestro dolor y condición, compartir nuestro sentimiento
al respecto. Esta palabra solo se encuentra
aquí en 10 a 34, en hebreo 10 a 34. Y estos pasajes demuestran que
nuestra capacidad para simpatizar con otros está basada en la capacidad
de Cristo para hacerlo. Cristo es nuestro ejemplo para
poder compadecerse de otros. Así que este pasaje dice que
en verdad Cristo tiene la plena capacidad de entender y compadecerse
de nosotros. Y esto incluye cualquier situación
en la cual podamos estar pasando. Él tiene la simpatía para en
cada situación de nosotros. Así que las preguntas, voy a
hacer algunas preguntas para ir terminando hoy. ¿Tú crees
que nuestro gran sumo sacerdote entiende la situación que estás
pasando? ¿Tú crees eso? Yo creo eso. Muchas veces nuestras
acciones, nuestras palabras muestran que no creemos eso. Tú estás
seguro que él puede compadecerse de ti. Y otra vez, muchas veces,
por nuestras acciones y palabras, mostramos que no creemos eso. Y así que podemos hacer la pregunta,
¿qué dificultad estás pasando en este momento? ¿Estás pasando
una dificultad financiera, trabajo, familia o la salud? O tal vez
estás perdiendo la batalla contra tus propias inclinaciones y pecados
pecaminosos, tu carácter, ¿no? ¿En cuál lucha estás? Cada uno
de nosotros estamos luchando y batallando. Muchas veces pensamos que ni
está atento a Jesús, ni entiende, ni nos puede ayudar. Pero este
pasaje nos dice que todo lo contrario. Jesús sí está atento. Jesús sí entiende. Jesús sí nos
puede ayudar. Y así que deseo que durante esta
semana, estos días, hoy día, podamos estar reflexionando en
quién es nuestro gran sumo sacerdote y lo que él ha hecho por nosotros. El próximo domingo vamos a estar
viendo que nuestro sumo sacerdote ha trascendido los cielos y vamos
a estar viendo varias de las cosas que él ha realizado al
pasar por los cielos. Y finalmente, nuestro sumo sacerdote
es nuestra ayuda oportuna. Así que deseo que vayamos meditando
en estos versículos para que seamos fortalecidos en Cristo. Si alguien que me está escuchando
no es cristiano verdadero, si no se ha sometido a Jesucristo
en el Evangelio, si no se ha arrepentido y creído en Cristo,
Realmente, Jesús no es tu gran sumo sacerdote. No puedes recibir
de Él la ayuda que tú necesitas. El primer paso es volver de ti
mismo a Él en arrepentimiento y fe. Y para nosotros, otra vez,
digo, ¿a dónde vamos para recibir lo que necesitamos? Vamos a ir
primero al psicólogo, al consejero secular, ¿A dónde vas para ser
fortalecido y recibir ayuda? Solo existe uno, la fuente de
toda la ayuda que necesitamos. Es nuestro gran sumo sacerdote,
Jesucristo. Terminamos leyendo Hebreos capítulo
2 y algunos versículos de Hebreos capítulo 4. Hebreos capítulo
2, versículo 9. en adelante, Hebreos 2, 9. Pero vemos aquel que fue hecho
un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de
gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte. ¿Para qué? Por
la gracia de Dios probara la muerte por todos. Porque convenía
que aquel que para quien son todas las cosas, y por quien
son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera
perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos. Pasando versículo 14. de Hebreos
2. Así que, por cuanto los hijos
participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo
mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que
tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar
a los que por el temor a la muerte estaban sujetos a la esclavitud
durante toda la vida. Porque ciertamente no ayuda a
los ángeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham. Por
tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin
de que llegara a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel
en las cosas que a Dios atañen. para hacer propiciación por los
pecados del pueblo. Pues, por cuanto él mismo fue
tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los
que son tentados. Hebreos 4, 14 y 16, teniendo
pues un gran sumo sacerdote que prascendió los cielos, Jesús,
el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe, porque no tenemos un sumo
sacerdote que no puede compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza
al trono de la gracia para que recibamos misericordia y hallemos
gracia para la ayuda oportuna. Oremos, hermanos. Gracias, Señor, por esta mañana
y gracias por tu palabra. Realmente, señores, para animarnos,
para alentarnos en quien eres tú, Señor. Realmente vemos este
mundo va de mal en peor. Nosotros en nuestras propias
vidas muchas veces estamos tomando decisiones bien equivocadas.
Señor, no estamos pudiendo pasar el tiempo contigo. No pasamos
el tiempo con tu pueblo en la iglesia. No estamos pudiendo
trabajar nuestro propio carácter. y te pido Señor que entendamos
primero que tú has pasado por toda experiencia, toda tentación
humana y que con experimentar toda clase de tentación, experiencia,
nos puedes ayudar. que acudimos a ti, Señor. Ayúdenos,
Señor, realmente entender eso. Te pido por la iglesia que juntos
podemos animarnos en ti. Podemos ser aconsejando, exhortando
y ayudándonos, Señor, en medio de la maldad en la cual vivimos. Gracias otra vez por nuestro
gran sumo sacerdote Jesús. que ha trascendido a los cielos,
ha presentado su ofrenda, su sacrificio perfecto y está abogando
por nosotros en este momento, quien nos puede ayudar en todas
circunstancias. Gracias, Señor, en tu nombre.
Amén.
Nuestro gran Sumo Sacerdote #1
Series Hebreos
VERDAD PRINCIPAL: En todas nuestras flaquezas, dificultades y pecados, recibimos misericordia, gracia y la ayuda oportuna de nuestro gran Sumo Sacerdote Jesucristo.
Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas Copyright 2005 por The Lockman Foundation; usadas con permiso; todos los derechos reservados. www.NuevaBiblia.com
| Sermon ID | 52923224496223 |
| Duration | 1:01:24 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 4:14-16 |
| Language | Spanish |
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