00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
bueno, la oración básicamente
es la acción mediante la cual le comunicamos a Dios todo aquello que son nuestras
necesidades a través de la oración nosotros le damos a conocer a
Dios como nos sentimos a través de la oración le hacemos conocer
a Dios qué cosa necesitamos. También le damos
a conocer a Dios las cosas que nos proponemos hacer, las metas,
los objetivos, así como también le comunicamos a Dios las cosas
que hemos hecho o que hacemos. En fin, la oración es el medio
diseñado por Dios para que podamos comunicarnos con él. Es el medio
que Dios ha establecido para que podamos establecer una comunicación
de corazón a corazón, de mente a mente, a fin de darle a conocer
a él todos nuestros sentimientos, todas nuestras necesidades, así
como también todas y cada una de nuestras acciones de gracia. Tú oyes la oración, es una expresión
que nos revela que Dios escucha, amados hermanos,
cada oración que sale de nuestros labios. Muchas veces nos hablan
y no escuchamos. A veces nos hablan y tenemos
que preguntar una o dos veces, porque aunque escuchamos, no
entendemos lo que nos están diciendo. ¿Qué es lo que tú me dices? Eso
es muy frecuente y común entre nosotros. pero qué bueno es saber
que Dios no tiene necesidad de que le repitamos las cosas una
o varias veces porque él tiene un oído cuya cualidad primaria
es la omnisciencia. pero también su oído es, además
de omnisciente, es omnisapiente. Antes de que nuestras palabras
fluyan por nuestros labios, ya él conoce, ya él sabe cuáles son nuestros
sentimientos, cuáles son nuestras necesidades, qué cosa le vamos
a comunicar a él. Él no es como nosotros. Que somos
incapaces de leer el corazón, de leer la mente. Dios lee el
corazón, lee la mente. Porque él es omnisciente. Entonces,
¿para qué oramos? ¿Para qué nos comunicamos con
él? Bueno, por algo bien simple.
La oración es el medio que Dios ha establecido para que nosotros,
de manera consciente y deliberada, nos podamos comunicar con él. De hecho, la oración habla de
que somos criaturas finitas, con grandes limitaciones para
poder establecer una relación personal íntima de comunión con
Dios. Por eso tenemos que hacer uso
de un medio común, como lo es la oración, de un medio que revela
nuestra limitación. Pero qué bueno, hermano, que
de cara a nuestra limitación, Él estableció la manera en que
podemos llegar hasta Él para, mediante ese medio, darle a conocer
lo que sentimos, darle a conocer lo que necesitamos, darle a conocer
lo que son nuestros planes y proyectos, etcétera. Por eso, debemos de
orar, porque ese es el método que Dios ha establecido, para
que nuestras almas puedan entablar comunicación con Él. Así como
Él estableció el diálogo, la conversación, Él habla, ¿verdad?,
para que nos podamos comunicar unos con otros. También la estableció
para que nos podamos comunicar con Él, quien es un ser personal
y como persona Él oye, Él entiende, Él sabe, Él conoce, Él decide,
Él da, Él quita, Él pone, Él hace, en fin. Él es una persona. Y por eso podemos llegar hasta
él y comunicarnos a través de la oración. Es el método que
Dios ha establecido, la oración. Con él nos podemos comunicar
con el creador de los cielos y de la tierra. Tú oyes la oración, cada plegaria
que sale de nuestros labios llega hasta el oído de Dios. Es recibida en el oído de Dios. Una vez recibida, conocida por
Él, a partir de ese momento, Él responderá conforme a sus
propósitos, conforme a su misericordia, conforme a su gracia. En lo tocante
a lo que estamos pidiéndole, en lo tocante a lo que estamos
expresándole, en lo tocante a lo que estamos comunicándole, Él
responderá conforme a sus misericordias. El salmista era consciente de
eso. Su vida había sido una vida entregada
a la oración. Innumerable veces había visto
la respuesta de Dios a sus oraciones. Por eso, habiendo visto la respuesta
de Dios en el pasado, su conclusión fue, tú oyes la oración. Él no le estaba hablando al aire,
no le estaba hablando a un objeto inanimado, estaba hablando con
alguien personal con capacidad de escuchar. Por eso, dice él,
a ti vendrá toda carne. Y aquí el salmista David estaba
vislumbrando, vislumbrando la iglesia. Porque toda carne básicamente
es una expresión que se refiere a toda la humanidad, específicamente
la humanidad redimida. Incluye no solamente a Israel,
al Israel redimido, sino también a toda la humanidad redimida. A ti vendrá toda carne. una marca distintiva de quienes
forman esa humanidad redimida es su vida de oración. Quien
dice que es cristiano, pero no ora, sencillamente no ha nacido
de nuevo. Tiene el nombre de que vive,
pero está muerto. Porque la oración es una de esas
marcas indelebles que nunca se desvanecerá de la
vida de un verdadero cristiano, de una verdadera cristiana, nunca. Y amados hermanos, así como necesitamos
hablar con la gente desde que empezamos a hablar cuando éramos
bebé hasta que vamos a la tumba, Así también necesitamos hablar
con Dios a través de la oración desde que nacemos de nuevo y
hasta que vamos a la tumba. Sin oración no habrá comunicación
con Dios y sin comunicación con Dios no habrá vida espiritual. Tú oyes la oración a ti vendrá toda carne. Todo hombre, toda mujer que ha
sido redimido por la sangre de Cristo, vendrá a Dios en oración. Si no viene, sencillamente la
conclusión es clara, es porque no le ha amanecido. No le ha
amanecido. Quien no tiene la capacidad de
hablar con Dios, es porque no ha nacido de nuevo. Estemos claros
en esto. No hay sordomudos en la iglesia.
Gente incapacitada para hablar, no. En la iglesia, no. Porque
hasta los sordomudos, los que no pueden hablar. Mire, yo me encanta ver los sordomudos
orando. porque hablan, se comunican con
el lenguaje de señas. No hay solo mudo en la iglesia
del Señor, no la hay, no los hay realmente. Y eso, amados
hermanos, es algo que nosotros debemos de entender con claridad
y nunca está de más ver, examinar, evaluar nuestra vida de oración
porque obviamente que ello habla con claridad de nuestra condición
y de nuestro estado espiritual. Recuerden este pasaje, tú oyes
la oración, a ti vendrá toda carne. Estamos viniendo a nuestra
reunión de oración de manera regular cuando la iglesia se
reúne para orar y clamar delante del Señor. Estamos viniendo a nuestra reunión
de oración en el culto del devocional familiar. Estamos participando
de eso. Nos estamos reuniendo con el
Señor de manera íntima y secreta en nuestros cultos personales.
y tenemos tiempo allí orando en la presencia del Señor. Amados
hermanos, es un aliento para nosotros. Dios escucha nuestras
oraciones. No seamos tardos para orar, ni
lentos. Seamos diligentes en eso, porque
mientras más pedimos, más podremos recibir de él. Nada que usted
no pida a Dios. Oiga bien, nada que usted no
le pide a Dios debe de esperar que lo va a recibir. Nada de
lo que usted no le pida a Dios llegará a sus manos. Y Cristo lo pone bien claro.
Pedir. Todo. ¿Y qué más sigue? Pedid todo lo que queráis y que
prometed. Y será hecho. ¿Hay necesidades
en tu vida, en tu casa, en tu vida personal? Pide. Este es el mandato del
Señor. No sea escaso en pedir. Pide
abundancia. Si usted tiene necesidad de un
carro, pídelo. Tiene necesidad de una casa,
pídela. De un empleo, pídela. De salud, pídelo. De un almuerzo, pídelo. Todo lo que necesitamos. Tenemos
libertad para pedirlo. Y no creo que Dios se ponga un
tapón para no escuchar tu juego. Te escuchará y dará conforme
a su abundante gracia para con nosotros. Recordar la oración es la acción
de comunicarnos con Dios. A través de ella le abrimos el
corazón a Dios. Para contarle ¿Cómo están nuestros
sentimientos? ¿Cómo están nuestras vidas? ¿Qué
hemos hecho para darle también acciones de gracia? Para eso
Dios diseñó la oración. Usemos ese medio que Dios ha
dado para que seamos, por ello, enriquecidos en nuestra vida
espiritual.
Tuya es la alabanza en Sion oh Dios
Series Meditaciones breves
Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,
Y a ti se pagarán los votos
| Sermon ID | 525222113422515 |
| Duration | 14:59 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 65:1-3 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.
