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Después de lo que acabamos de
leer sobre la poca fe como la causa de un sinnúmero de problemas
en la vida increíblemente de los creyentes. Las palabras fueron
dirigidas a los creyentes. Ahora llegamos a esto en Hebreos
4. Y la lectura en el primer versículo,
temamos pues lo que hemos de temer, ¿no? Que quedando aún
la promesa de entrar en el reposo, en su reposo, ese es el tema
de los judíos que nunca entraron a ese reposo bajo la ley mosaica,
los que murieron en el desierto, incluso después de los 40 años
peregrinando por el desierto rumbo a la tierra prometida,
temamos que parezca que alguno de vosotros pudiera, nos pudiera
suceder lo mismo, ¿no? Que pudiéramos quedarnos cortos,
pudiéramos quedarnos fuera, personas que se identifican como creyentes,
están en el contexto del argumento. y la posibilidad de equivocarnos,
de quedarnos para atrás. Es una tremenda advertencia.
El Apóstolo de Pablo a los hebreos está lleno de advertencias en
cuanto a la apostesía doctrinal, la apostesía moral y la apostesía
que muchos cayeron en dicha apostesía, se apartaron de la fe bajo la
persecución anticristiana en aquel entonces. Y luego agarrando
este hilo dice, porque también a nosotros se nos ha evangelizado,
se nos ha sido predicado el Evangelio como a ellos. Más no les aprovechó
el oír la palabra aquellos judíos, están en un contexto aquí, que
perecieron en el desierto. Incluso Dios juró, y la cita
en el versículo 13, que en su ira que jamás entrarían a ese
reposo, que simbolizaba la salvación y el reposo, el descanso de la
fe, al cual llegan todos los creyentes que son salvados por
su gracia. Incluso luego vienen grandes
temas aquí que no nos interesan sobre ese punto, pero El versículo
2 es el libro que nos interesa el día de hoy porque dice que
no les aprovechó el hecho de haber oído la palabra porque
no la oyeron correctamente. Y aquí lo que es la fórmula que
nos interesa, la oyeron y en nuestra versión antigua dice,
sin mezclar fe. Las versiones sacralizadas cambian
la palabra y ponen sin acompañar la palabra, sin acompañarla con
fe. Algunas versiones van al tema
del griego y meten la palabra sin unirla, sin mezclarla como
nuestra versión antigua. Sin vingularla, sin unirla, sin
acompañarla con la fe. Ahora, hace ocho días empezamos
este asunto de cómo oír bien los requisitos para escuchar
bien la Palabra de Dios. Y vimos que no es necesario que
seamos eruditos o expertos, súper dotados o algo por el estilo.
El requisito indispensable es que seamos nacidos de Dios, regenerados,
capacitados por el Espíritu de Dios para entender en principio
lo que estamos leyendo y estudiando. Es un requisito indispensable
porque para los inconversos esta palabra es locura. No la pueden
entender. También vimos que es necesario
que tengamos el deseo de conocer, no simplemente la palabra de
Dios, sino el autor de esta palabra, nuestro Señor Jesús. Y de crecer
en nuestro conocimiento de Él, en su gracia, en nuestra relación
con Él, en la comunión, el compañerismo con Él. Como veremos en otro
estudio, esto es lo más importante, porque todo esto es algo, es
un medio que nos conduce a Dios. Y el deseo de conocer la voluntad
de Dios en relación con lo que hemos de ser, hacer, saber y
querer en esta vida, la ontología, la epistemología, la teleología,
temas a los cuales vamos a volver. Y todo esto con una dependencia
en la ayuda y el poder del Espíritu de Dios, la guianza de Dios,
el poder del Espíritu Santo ayudándonos a entender la verdad revelada
en este libro, la verdad de la palabra de Dios, orando por su
ayuda, buscando su apoyo, ¿no? Y es un gran tema también al
cual vamos a volver. Y terminamos introduciendo el
concepto de la mente, usando correctamente la mente. Y vimos
terminando un par de ejemplos de cómo usar la mente correctamente. Dimos algunos ejemplos de estos
en una forma de introducción. La mente usada para no tan solo
recibir, dirigir, para que no seamos oidores olvidadizos, ni
flojos, ni indiferentes, sino la mente activada. y usada para
meditar, analizar y aplicar la palabra de Dios a nosotros mismos.
A esto vamos a volver. Este tema de reflexionar, meditar
y aplicar la palabra es crucial. Y el día de hoy agregamos lo
que acabamos de leer aquí. La necesidad de escuchar la palabra
con fe. De mezclarla, ¿no? De aplicarla,
mezclarla, acompañarla. Estas son las traducciones con
fe. Este es el tema que vamos a introducir,
también como acabamos de introducir lo de la mente, ahora vamos a
introducir el papel de la fe en este asunto para que seamos
oidores capaces de exponer la palabra, la palabra expositiva,
de entender, comprender y aplicar la palabra a nosotros mismos
antes que a los demás. Entonces, comencemos con esto
y lo que vamos a discutir el día de hoy es, en parte, vamos
a introducir este asunto y vamos a ver que es el papel de la poca
o la fuerte, como sea, el papel de la fe en todo esto que es
importantísimo este papel. Y comencemos con lo siguiente. Vamos a repasar una lista de
puntos en relación con la palabra fe. Para salir de dudas aquí,
es un tema que conocemos. Y sin embargo es importantísimo
iniciar con estas distinciones, porque es como la palabra amor
y tantas otras palabras que se encuentran en la Biblia. Resulta
que cada quien termina dando su propia definición, su propio
significado a muchísimas cosas, incluyendo estas palabras bíblicas
que son de suma importancia. Y para salir de dudas aquí, vamos
a repasar diferentes tipos de fe. Y en un contexto, hay mucho
aquí que no vamos a poder discutir, es simplemente introducir el
argumento. Hay una fe doctrinal, en un contexto
religioso hablamos mucho de doctrinas, ¿no? Y muchas personas tienen
una fe que no va más allá de cuestiones doctrinales, que son
de suma importancia, claro que sí. Y sin embargo, cuando vemos
que una persona nos habla de su fe y le preguntamos, ¿qué
es lo que creen? ¿Qué es lo que crees tú? Y nos
dice, lo que cree en mi iglesia. ¿No? ¿Pero qué es lo que creen
en tu iglesia? Lo que enseñan en mi iglesia. ¿Pero qué es lo
que enseñan en tu iglesia? Y puede llegar al extremo de
decir, lo que está en nuestra confesión de fe, si es una iglesia
que tiene una confesión de fe. O muchas personas lo tienen reducido
a lo que enseñan en mi denominación cristiana, punto. Eso es lo que
creo. Eso es mi fe. Es la fe doctrinal
denominacional. Escuchamos de personas que dicen,
yo soy carismático, pentecostés, bautista, presbiteriano, luterano,
metodista, astrolista. Este, y esta fe es simplemente
en conformidad con las doctrinas que enseñan en su grupo o iglesia. No estamos hablando de eso cuando
hablamos de la fe. No. No es el mero hecho de sostener
un credo, una confesión histórica de fe. Hay muchísimos sobre esto.
Tú puedes encontrar en páginas de internet, internet, tantas
iglesias que se identifican y dicen, somos una iglesia confesional,
es lo que nos dicen. Ni saben lo que están en esas
confesiones de fe. En la grama y los casos. Eso
es un rollo. es puro rollo, ni creen lo que está en esas confesiones
de fe. Por un lado ni saben, por otro
ni creen lo que está ahí, ni cuál es el origen, ni el trasfondo,
nada. Es una cortina de humo. Yo entiendo
que hay personas que andan buscando Una iglesia confesional en donde
sostienen una postura doctrinal, por ejemplo, sobre las doctrinas
de la gracia, para dar un ejemplo. Pero hoy en día de nada sirve
eso. En ningún lugar en el mundo sirve eso. Es una cortina de
humo para engañar a los necios, ignorantes, en muchos casos,
ingenuos. Segundo, hay una fe intelectual o mental, lo que
llamamos la fe histórica. Esta es la fe que vemos por todos
lados hoy en día. Esta fe consiste del asentamiento
intelectual en donde las personas profesan sostener o creer hechos
históricos. Pueden ser hechos bíblicos en
relación con un hombre que se llamaba Jesús. Dicen, creo que
vivió este hombre. Creo que en algún sentido murió
Jesús. Y hasta cierto punto pueden decir,
hasta creo que resucitó. Pero, ¿habrá alguna secta, comenzando
con la católica, que no crea esas cosas? Son hechos históricos,
indiscutibles, en un sentido incapaces de refutar incluso,
en donde se trata simplemente de sostener intelectual, mentalmente,
una postura sobre unos eventos. En este caso, estoy ilustrando
el ejemplo de Jesús, su vida, muerte y resurrección, en donde
no hay ningún compromiso con él de por medio. No hay ni la
más mínima comprensión de su persona y obra, menos sus enseñanzas. Simplemente intelectualmente
hacen encuestas a nivel mundial, no es como las encuestas. ¿Cuántas
personas creen en Dios? Por favor. Por favor, cada quien
cree en el Dios a su modo, a su manera, Dios de la imaginación
del hombre, etc. ¿Cuántas personas creen en el
Dios que se revela en las santas escrituras? Muy pocas. Los porcentajes
que varían de país en país son mínimos. Es increíble, ¿no? Ver
las encuestas, las cifras, los estudios sobre esto. No estamos
hablando de eso. cuando hablamos de la fe. Luego
hay una fe emocional y racional basada en experiencias normalmente
religiosas pudieran ser sumamente emocionales en donde las personas
han experimentado normalmente en un contexto religioso, en
un culto, pudiera haber sido en una campaña evangelística,
lloraron, sintieron profundamente cosas que no podían explicar.
Algunos incluso hablaron en lenguas o algunos dicen que fueron sanados
y la lista de cosas que pudieran incluir en esta En esta profesión
de fe emocional es interminable. Pero en la mayoría de los casos,
son emociones irracionales, experiencias que no concuerdan con la enseñanza
bíblica desde un principio. Y en la mayoría de los casos,
cuando hablamos de qué es lo que creyeron en relación con
la fe que están profesando, la verdad de la palabra de Dios,
resulta que es casi nada, cero, nada de la verdad, del verdadero
evangelio, de las doctrinas y enseñanzas básicas sobre la salvación, nada
de por medio en el asunto. Y eso es la fe emocional, mística,
etc. de tantas personas. Luego hay
una fe rápida, no podemos detenernos por favor Tomás. Hay una fe humana,
natural, basada en la ley de probabilidades. Y en el arminianismo,
si no sabes nada del arminianismo, eso no importa. Esas son las
personas que dicen, tú tienes fe. Como si fuera algo de origen
humano. Y como tú tienes fe en las ilustraciones
aquí nunca van a terminar. Llevo tantos años, llevamos cinco
años aquí caminando por encima de estas tablas. Ustedes que
no saben que hay un bautisterio aquí abajo. Y yo estoy caminando
por encima de las tablas. Y a veces escucho un pequeño
ruido. Como algo que no está bien sólido
ahí. Y a veces muevo. Ustedes no se
dan cuenta. Muevo mi pie. Estoy hablando y una parte de
mi cerebro está... ¿Qué es lo que sientes ahí, Tomás?
¿Se te van a colapsar estas tablas? No. No te van a colapsar, Tomás. Porque tienen un marco metálico.
Están reforzados por abajo con varas. No, no. Esto no te va
a pasar. Esto es mi fe. Es humana. Netamente. Humana,
la ley de probabilidades está de por medio. Estoy apostando,
estoy arriesgando. ¿Qué me puede pasar? ¿Me voy
a bautizar nada más? ¿Otra vez me caigo en las aguas?
¿Ustedes me van a sacar de ahí? ¿Se acabó el asunto? Esto es
la fe humana. ¿Y cuál es la distinción aquí? Estamos hablando de algún mano.
La fe salvadora, la fe verdadera, sobrenatural, no es origen humano,
es el don de Dios, es fruto de su obra en el corazón, es su
don para salvarnos, la fe es el don de Dios. ¿De qué estamos
hablando cuando hablamos de una fe natural? Cuando encontramos
a esas personas, esto lo hemos escuchado mil veces, que nos
dicen, les preguntamos sobre su fe y nos dicen, siempre he
creído. Esa es la persona clásica. Siempre
he tenido fe. Desde que tengo memoria, desde
mi niñez, y luego llegan hasta el kinder, y luego hasta... Antes, preescolar, pre-kinder,
siempre he tenido fe. Pero eso tampoco. Siempre he
creído en Dios. Siempre he creído en el Evangelio
desde que tengo memoria. No, porque la fe es la obra del
Espíritu Santo en base a la Palabra de Dios y el Nacimiento Nuevo,
etc. No es algo que siempre ha existido,
que siempre has tenido. Y luego rápido termino con la
fe selectiva, esto volveremos. en estos estudios sobre oidores
expositivos, porque es lo que vemos por todas partes en tantas
iglesias cristianas, grupos religiosos hoy en día que pretenden basarse
en la Biblia, en donde lo que tienen es una fe selectiva, incompleta,
en donde crean algunas cosas que están reveladas en este libro,
pero otras no. Están seleccionando selectivamente
¿no? Están a su gusto diciendo si
esto coincide con mis ideas y lo creo y lo acepto y aquello no. Aquello no. Estaba comentando
lo que dice en el camino de un escritor que me gusta, manda
correos y en uno de sus correos que me llegó de su blog estaba
alegando acerca de cómo hay que dejar que Dios sea Dios. Es un
gran argumento, diciendo que esto va a resolver mil problemas
en la vida, comenzando con los creyentes, dejar que Dios sea
Dios. Y luego se atrevió a dar una
lista larga de ejemplos, de que Dios sea Dios en la lista de
cuestiones económicas, de salud, la familia, matrimonio, etc. Llega al final de su lista y
estaba repasando. Dije, no, esto es lo que yo esperaba que iba
a decir, repasando, que hay que dejar que Dios haga lo que quiera
en mi vida. Y la lista muy negativa, cosas difíciles en la lista.
Y luego termina con que Dios condene el 90% del mundo al infierno. Yo estaba con, ¿cómo? No por estar en desacuerdo. Pudiéramos
discutir los porcentajes y las cifras. ¿Pero por cómo se atrevió? Estás negando. Y que el 90% del
mundo vaya al infierno. Hablando de los que han vivido
a lo largo de la historia del mundo. Él hizo sus cálculos y
llegó a la conclusión de que han de ser el 90% que van a la
perdición eterna. ¿Y su argumento? Que Dios sea Dios. Que haga lo que quiera con lo
suyo. con lo que le pertenece en su
soberanía como el creador. Y de inmediato los problemas
con las personas cuya fe es selectiva. No estamos diciendo que esa es
la cifra exacta y sin embargo estamos ilustrando el mismo argumento
de cuantas personas no están de acuerdo con enseñanzas bíblicas. Yo me quedo con Cristo diciendo
ancho y muchos los que van a la destrucción. Y pocos en contraste
con los muchos que llegan a la vida. Esto es de la boca del
amable Jesús. Muchos y pocos, sin meternos
en la cuestión de cifras. Estamos de acuerdo, sí o no.
Y luego se agrava más cuando no son números y cifras y porcentajes,
sino personas que conocemos. Luego resultan ser de nuestra
familia, resultan ser nuestros padres o nuestros hijos o otros
seres queridos nuestros. Y luego se agravó muchísimo,
se complicó demasiado esto. Porque la fe selectiva incompleta
Siempre va por este camino, en su forma de interpretar la palabra.
Lo vamos a ver en otros estudios. Pero rápido, esta fe quiere beneficios,
bendiciones, etc. Pero no quiere someterse, no
quiere seguir al maestro, no quiere que Cristo sea Señor sobre
su vida. Es selectivamente, eso es que
la fe no incluye La fe es creer, es confiar, pero nunca, nunca
entregarse, doblegarse al Señorío de Cristo, que es la única promesa
de salvación que hay en la Biblia, es la confesión de Cristo como
Señor, lo que salva. No es simplemente creer cosas
acerca de Él, ni confiar a tu manera en su obra, es entregarse.
Pero esto no lo quieren, su fe es selectiva. Y luego la fe diabólica,
y luego lo que yo estoy diciendo, la fe, Verdadera, donde Dios,
en donde te da la capacidad de creer todo, no tienes que entenderlo
todo para creerlo todo. Y la capacidad de confiar, en
un momento dado eso nunca va a cambiar, es nuestro tema el
día de hoy, la poca fe, el 100% confiar. Y lo mismo con entregarse,
no es a medias, no a tu manera, no a tu, no. Es incondicional
el compromiso con el señorío de Cristo. De esta fe estamos
hablando. Y nuestro texto dice que los
judíos en el desierto, ¿en donde fallaron? En todo esto fallaron.
No creían, a unos cuantos días, mejor nos vamos a regresar a
Egipto, no? Y luego la desconfianza nos ha
traído aquí para matarnos todos, a nosotros y a nuestros hijos
en el desierto. Y en su, cuantas veces, en su rebeldía en contra
del señorío de Dios, y en este caso su siervo Moisés, en cuantas
ocasiones estaban ahí con un complot para matar a Moisés,
para acabar con él. Y en rebeldía, no, este, volverse
a Egipto, todos. en su rebeldía, no mezclaron,
fueron evangelizados dice nuestro texto. Es un gran tema, el éxodo
mismo es en forma simbólica, ilustrativa, figurativa, todos
los detalles sobre el evangelio están en todo lo que pasó, vamos
a ver dentro de poco en estos estudios en la semana sobre el
éxodo. El éxodo es el evangelio en miniatura, es el cordero,
es la sangre, lo vimos ayer con Lo vimos ayer terminando con
el hisopo y con como por encima de la puerta de los dos lados
los judíos tenían que poner la sangre, no la señal de la sangre
del sacrificio propiciatorio para que el ángel de muerte no
entrara a matar a los primogénitos en su casa. Y luego en la secuencia
de eventos el cruce por el mar rojo es como un bautismo y la
nube y de día y de noche la kianza, la dirección del espíritu y la
dependencia total del espíritu santo en su peregrinación por
el desierto por cada cosa mencionada ahí en el sermón del monte. por
la comida, por el agua, por el vestido, por todo, en medio,
sin discutir la cifra de unos dos millones, en medio de un
desierto, ¿cómo van a sobrevivir? Cada detalle, ¿no? Y aquí dice,
escucharon el evangelio, fueron evangelizados, tenían mucho conocimiento,
habían visto incluso increíbles milagros en relación con las
plagas y el éxodo. Y todo el asunto sin, sin acompañar
esa palabra con fe. sin mezclar la fe. Ahora, entonces,
¿el tiempo que nos resta? Una larga introducción, perdónenme. A veces decimos más en la introducción
que en el sermón, está bien. Si has leído mucho a Spurgeon,
Spurgeon hace lo mismo. Dice más en la introducción que
en el sermón, está bien. No estoy comparándome con Spurgeon,
por favor, no. Estoy pidiendo licencia y entendimiento y nada
más. Ahora, la fe, salvadora, que
es creer, confiar y entregarse al 100% a la persona y obra de
Cristo, nos conduce a hacer muchas cosas. Y aquí estoy con una segunda
introducción. Nos conduce, como vamos a ver,
a resistir grandes tentaciones. Nos conduce a obedecer, a pesar
de grandes riesgos y peligros de por medio. Nos ayuda a acabar
con lo que comenté al principio, con dudas, con cuestionamientos,
con temores y ansiedades y preocupaciones. La fe pone fin En alguna medida
pone fin a estas cosas en nuestra vida. La fe nos mantiene firmes,
estables, fieles, ¿no? Constantes. En medio de un mundo
sujeto a mil cambios en forma cotidiana, nos mantiene firmes
esa fe. Y nos mantiene en contacto. directo
con Dios, con el trono de su gracia, con la persona de Cristo,
de donde recibimos de él un suministro de ayuda, poder y gracia, incluso
otras cosas por medio de la fe. Creemos en sus promesas por medio
de la fe, obedecemos y nos sometemos a su guianza y dirección por
medio de la fe. La lista aquí es interminable,
¿no? Hay un poder operando en nosotros, el poder omnipotente
y soberano de Dios para creer esas promesas, para actuar en
base a esta palabra para mezclar todas sus enseñanzas por medio
de la fe aplicándoselas a nuestra vida, nuestras circunstancias.
Y Dios nos está en forma cíclica, lo comentábamos en la clase,
en el mini culto de oración, en forma cíclica nos está obligando
a hacer esto continuamente a lo largo de nuestras vidas. Así
el asunto. Ahora, para empezar a discutir
este asunto, lo que vamos a discutir aquí en parte el día de hoy,
es esta acusación levantada por nuestro Señor Jesús en contra
luego de sus apóstoles, en una lista de ejemplos, son tres,
cuatro a veces más de estos ejemplos, en los cuatro evangelios, en
donde les acusa de tener una fe pequeña. Una fe débil, una
fe, este, yo voy a usar la palabra deluida, aunque pudiera no ser
la mejor palabra. Una fe aguada, ¿no? Les acusan
de esto en nuestro texto, hombres de poca fe, al ver todo lo que
este Dios soberano hace. en donde el universo entero es
un despliegue de sus atributos, su naturaleza, su carácter. Es
como un museo de arte, una galería en donde las estrellas, todas
las fuerzas de la así llamada naturaleza, los detalles increíbles. Lo comentábamos hace poco con
las venas y arterias del cuerpo. Si se fueran a sacar y extender,
se daría la vuelta a la tierra. ¿Cuántas veces? ¿No se acuerdan? 2.5 veces se extendería el hilo
alrededor del globo. Y esto es tan solo el mundo pequeño
de tu cuerpo. Todo el argumento, ¿no? Basándonos en el mismo argumento
del sermón del monte, hay tantas pruebas, evidencias de la realidad
de este Dios, de su existencia, de su... Lo vamos a discutir
más. Lo comenté hace ocho días. Algunos
pensaban que nos estaban desviando. No. Cuando yo hablaba del intento
de parte de los seres humanos de crear un tipo de inteligencia
artificial, Y yo estoy en contra, ven lo que voy a decir. Es un
mundo peligrosísimo porque falta tan solo que el diablo se meta
en una de esas computadoras para engañar a todos. Pero yo estoy
en contra incluso de usar la palabra inteligencia. Yo pudiera
pasar media hora discutiendo de si esta máquina tiene a de
veras inteligencia o no. Y mi argumento es no. Definitivamente
no. Y cuando hablábamos de emociones,
tu computadora te ama. ¿Se acuerdan, no? No voy a decir
más. No te ama tu computadora. No
tiene emociones. No siente nada. No está consciente
de nada. No tiene ni siquiera inteligencia
real. Por eso la palabra artificial. Están imitando nada más. A esto vamos a volver en estos
estudios. Bueno, no voy a decir hacia donde vamos a ir con ese
argumento, pero es una parte de nuestro tema. De cómo ser
oídores expositivos de la palabra. Y comienza con qué? Con la existencia
de un Dios, que es la única explicación por la existencia del hombre. La prueba más grande de la existencia
de Dios. Es la existencia de los seres humanos. Porque nosotros
tenemos capacidades que, en el mejor de los casos, en el mundo
de la ciencia y la tecnología, pretendan imitar artificialmente
capacidades y cualidades que nosotros tenemos. Pero siempre
será de imitación. Nunca, nunca será de que la máquina
se volvió viva y ahora es una criatura independiente, autónoma,
autosuficiente, todo el paquete, con todo lo necesario para apoderarse
de nosotros y destruir a nosotros. Eso nunca va a pasar, porque
estamos hablando de De que hay un botón para apagar, ¿no? Por un lado, no, no, ni estamos
hablando de eso, estamos hablando de que, de que nosotros no somos
Dios. Y nosotros no podemos crear.
Y eso es otro debate. Escuchen lo que voy a decir.
Esto es que alegan los científicos en el mundo de la biología, que
han creado nuevas formas de vida. Es una mentira total lo que están
diciendo. Esto nunca ha sucedido ni sucederá. Están manipulando formas de vida
preexistentes. No están creando nada. Cero. Y llevamos casi 40 años con los
ingenios creyendo mentiras de este tipo. ¿A dónde nos han conducido
estas nuevas formas de vida? ¿En dónde están? No, se crearon
en el laboratorio a nivel microscópico. Por favor. ¿Y va hacia qué? Códigos genéticos preexistentes
que pretenden manipular, pero que no crearon. Ya, ya, ya, te estás desviando,
Tomás. Ya, páralo, páralo. Estamos hablando de qué? De la
poca fe que tenemos como creyentes en nuestro Creador. Ese es el argumento aquí. Viendo
todo lo que Él hace. Y mi desviación es una ilustración
de miniatura de algunas cosas que Él hace. Creando criaturas
como nosotros. Que somos capaces de creer en
Él, de confiar en Él y entregar nuestras vidas al que nos hizo.
Punto. Pero en donde lo que vamos a
volver a ver en esto, ya lo mencioné el domingo pasado y hoy en la
introducción, no hay nada artificial aquí. Nosotros somos personas
reales. Dios es una persona real y se
relaciona con nosotros personalmente. Y es más que conocimiento, es
más que información, es más que doctrinas y enseñanzas. Es una
relación real, personal, la que Él establece con nosotros. De
tal modo que nosotros podemos decir, aunque nunca le hemos
visto con nuestros ojos a nuestro Señor Jesús, podemos decir que
le amamos. y nos regocijamos en él. Y hay
un despliegue de emociones de por medio porque sentimos su
amor para con nosotros y estamos conscientes de su presencia con
nosotros. Spurgeon alegaba y muchos decían
que en gran medida logró vivir su vida así, que Cristo era la
persona más real para él, la persona más real en su vida.
más real que su esposa, que sus hijos y cualquier otro ser humano
con quien él tenía relaciones íntimas y personales. Y de eso estamos hablando, de nuestra
fe en él. Es importantísimo que esta fe
sea fuerte, activa, completa, vigorosa, desarrollada, no limitada,
no inmadura, no a medias. Es importantísimo. En este argumento
de grados de fe, medidas de fe, poca fe, la fe débil, la fe fuerte,
aumentanos la fe, no es necesario ver los textos. Hombre, grande
es tu fe. O mujer, grande es tu fe. ¿Estamos
hablando de qué? No de la fe que salva en sí,
porque la fe que salva en sí consiste del mismo grado en todos.
Somos capacitados a creer, confiar y entregarnos. Yo estoy poniendo
aquí el 100%, el mismo grado de fe salvadora está operando
en la vida de cada creyente sin excepción. Aquí estamos hablando
de la fe práctica. La fe por la cual vivimos la
vida cristiana, ¿no? Es más allá de la entrega inicial
a Cristo, de la capacidad de arrepentirnos y entregarnos a
Él. Esto es lo mismo en cada creyente. Estamos hablando aquí
de qué? De la fe que se convierte en
la base de nuestras vidas. La fe que crece, la fe que madura,
la fe que nos conduce a obedecer más, a entender mejor. La fe,
escuchen lo que estamos diciendo, que comienza en un momento como
lo mismo en cada uno, pero sigue creyendo, cada creyente. Y entre
más que va entendiendo de esto, cree más y más y más y sigue
confiando. De tal modo que después de una
vida cristiana de 20, 30, 40 o más años, su capacidad de confiar
en este Señor es mayor, es más grande que al principio. Y de
igual manera la fe que sigue entregándose cotidianamente a
Cristo como Señor. Sigue entregándose, vuelve a
entregarse. Cada vez que yo regreso de un
viaje a los Estados Unidos, muchos me han preguntado, ¿por qué dos
días manejando? Estuvimos ocho días manejando en tres semanas
de viaje. Yo estoy a lo largo de dos días
entregándome nuevamente a la obra que tengo que hacer en este
país. Diciendo nuevamente adiós al mundo de Gringolandia. Y preparándome
psicológicamente, emocionalmente, pero en el trasfondo del asunto.
Es otra vez me entrego. Otra vez te doy mi vida. Así,
así, así con cada creyente. En nuestras vidas. Quizás no
en la misma ilustración que estoy usando, a ese mismo nivel, no.
Y sin embargo, de eso se trata. Esta fe que es la convicción
y la certidumbre según Hebreos 11 de cosas eternas, de cosas
invisibles, de cosas espirituales que en este momento todavía no
se ven. Cosas futuras, promesas y advertencias
en la palabra de Dios. Y esta fe nos hace seguros de
todo lo que está revelado aquí. Nos convence de que no hay fantasía,
no es engaño, no es lavado de cerebro, no es locura, no. Sino todo lo contrario. Están
tan convencidos de que la célula humana más sencilla, más complicada
que la Ciudad de México no se hizo por sí sola. De que tiene
un creador. Los argumentos de causa y efecto
aquí son contundentes. De que esto no surgió de la nada.
Y en esa medida todo lo demás. Este libro no surgió de la nada.
Más allá de la existencia, yo diría por encima de la existencia
del hombre, es este libro. la evidencia más grande de la
existencia de Dios. Este libro es incomprensible. La idea de que esto fuera escrito, haz tu fórmula, ni me meto en
este asunto. ¿De dónde salió este libro? La fe es la capacidad de creer,
pero en medidas. Estamos hablando de esto por
el momento. En 2 Corintios, no vamos a ver el texto, dice Pablo.
Ustedes que ya tienen fe, dice, en la medida en que crezca vuestra
fe. 8.15 de 2 Corintios, ¿no? Y en
2 Corintios, que va creciendo, estaba dando gracias a Dios porque
iba creciendo. la fe. Y dice, va creciendo de
sobremanera ha crecido vuestra fe, grados de fe. Y este argumento es en relación
con nuestro conocimiento de Dios, su naturaleza, su carácter, que
vamos creciendo en la fe. Es nuestro conocimiento de su
palabra, es nuestro conocimiento de las promesas y advertencias
en esta palabra. Es en relación con todo lo que
nos revela sobre el pasado, el presente y el futuro. El único
libro que existe que nos explica todo desde el principio hasta
el fin. Todo está aquí. Y en la medida en que seamos
en nuestra fe capacitados, para no simplemente ir adquiriendo
esta información, sino mezclándola, como lo dice el texto en hebreo,
uniéndola, acompañándola por la fe. Para que nuestra fe no
permanezca débil, para que sea fuerte. Y esto es un obstáculo
tremendo. Hemos visto el pecado en tantas
formas como obstáculos. Hemos visto, hace ocho días volveremos
a esto, la indulencia de la mente. La gente no quiere meditar, no
quiere analizar, no quiere razonar, no quiere prestar atención. Todo
lo quieren en imágenes, lo quieren en su computadora, lo quieren
en su celular. Hoy en día es una lucha tremenda que hay que
superar el uso correcto de la mente para leer y comprender
esta palabra. Y ahora estamos agregando la
poca fe. La poca fe. Ahora rápido. Esta
fe es tan importante porque vivimos por medio de la fe. La fe está
vinculada, la fe está relacionada con todo lo que hagamos. La salvación
es por medio de la fe. Y todo lo que viene después está
relacionado con la oración, la fe. Con la obediencia, la fe.
Con nuestro testimonio, la fe. Con todo lo que hagamos. Haz
tu mundo y las relaciones interpersonales, todo en relación con la fe. Tu
Chamba, haz tu lista, todo está vinculado con la fe. Es por medio
de esta fe que según primero de Juan, vencemos al mundo. Que
esto es lo que vence al mundo, dice Juan, nuestra fe. Nos hace
más que vencedores, más que capaces de vencer al mundo, al pecado,
al diablo, al enemigo mismo, el diablo mismo. Como vamos a
ver, a eso se dedica Satanás. Atacar nuestra fe de manera constante. Volveremos a verlo antes de terminar.
Pero es por medio de la fe que vencemos al mundo. Que glorificamos
a Dios. Que hacemos su voluntad. Y la
lista aquí es interminable. Que nos mantenemos hasta cierto
grado humildes. Hasta cierto nivel mansos. Hasta cierto nivel submisos y
conscientes de cuánto dependemos. Cuánto es nuestra dependencia
de Él. Cristo lo dijo. Nada pueden hacer sin mí. Cero. Nada. Nada sin mí. Y esta fe
es de suma importancia porque es la capacidad de ver las cosas
tales como son. En este argumento nos vamos a
meter en esta miniserie. De ver las cosas tales como son.
La verdadera realidad de las cosas. La perspectiva verdadera,
correcta, realista, espiritual. La perspectiva divina. De todo
lo que sucede en el mundo. De todo lo que sucede en nuestras
propias vidas. De todo lo que sucede en nuestro
entorno. La fe desempeña un papel gigantesco
en todo esto, de tal modo que en una lista de ejemplos, sin
discutirlos, con los dos ciegos en Mateo 9, lo que Cristo les
dijo, conforme a vuestra fe. O sea hecho, cuando le pidieron
el milagro. Conforme a vuestra fe, la respuesta. Y conforme
a vuestra fe, tendrás la capacidad de ver la realidad. Conforme
a tu fe, tendrás la capacidad de entender las cosas. Conforme
a tu fe, tendrás la capacidad de hacer la voluntad de Dios. Y entonces no es tan sorprendente
que este es el énfasis. Aunque no seamos perezosos, sino
imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia recibieron,
heredaron las promesas de Dios. Este argumento aquí mismo en
Hebreos, el hecho de que esta fe es la clave para hacer cualquier
cosa, incluyendo cosas pequeñas y cosas grandes. Porque una fe
viva, activa y fuerte es esencial para el bienestar de cada creyente.
Y estamos sufriendo de anemia, de debilidades de todo tipo,
por todos lados en la fe. Lo que profesamos, estoy hablando
en términos genéricos aquí. Pero hay que decirlo, la fe en
los verdaderos creyentes, puesto que es el don de Dios, no se
desvanece. No deja de existir. Estas personas que dejan y abandonan
su fe, que normalmente comienzan a no asistir a los cultos y luego
terminan expulsadas de la iglesia, nunca tuvieron la verdadera fe. Salieron de nosotros porque nunca
eran de nosotros, dice Juan. Porque la verdadera fe no la
podemos perder. No se puede desvanecer, puesto
que es la obra de Dios, es el don de Dios, existe siempre en
los creyentes esta fe. Pero lo que estamos diciendo
es que puede estar débil, no plenamente desarrollada. Puede
ser variable, puede dudar, como vamos a ver próximamente. Y cuando
Cristo habla de esta poca fe, Lo vincula en otros ejemplos
con el miedo, la ansiedad, las preocupaciones. Este tema en
relación con Pedro. ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué
dudaste? ¿Por qué dudaste? Y luego los
discípulos en el mismo argumento de Mateo 8 en medio de la tormenta
en el lago. ¿Por qué tienen miedo? ¿Por qué
temes? Y les califica a todos sus discípulos
como hombres de poca fe. ¿No? Como yo lo estoy diciendo
hoy en día. No es sorprendente esto. No me
estoy quejando, estoy señalando una triste realidad. Pero vuelvo
al comienzo con mi argumento aquí. Estamos hablando aquí de
dos aspectos de la fe. El primer aspecto es la fe intelectual,
doctrinal, la creencia a nivel mental, la comprensión de las
enseñanzas y doctrinas bíblicas. Ese es un proceso que nunca termina
en la vida de cada creyente. Pero es muy posible que tú y
yo seamos fuertes en lo que creemos, fuertes en la comprensión mental,
intelectual de las palabras de Dios y sumamente débiles. en la aplicación, en la práctica
de esta fe. Esta es la distinción, la fe
de una persona sana en la fe, ortodoxa en la fe, ¿no? Es importantísima
porque si nos desviamos de lo que creemos, si lo que creemos
no es la verdad, a este punto volveremos en otros estudios,
si no estamos creyendo, si nuestra fe es selectiva o parcial, entonces
Estamos en problemas desde un principio. Y lo vuelvo a decir,
la verdadera fe es la capacidad de creer lo que está escrito
aquí, sin poder entenderlo todo. Pero la fe en forma práctica
es, escuchen, la capacidad de poner en práctica lo que este
libro enseña. Y obviamente las dos cosas están
relacionadas. Son dos cosas íntimamente relacionadas. No es posible que seamos fuertes
en la práctica a menos que seamos fuertes en lo que creemos. Sanos
en la fe. Pero es posible que seamos sanos
en la fe y muy débiles en la aplicación de nuestra fe. Esto
es el problema. Y esto es lo que vemos con los
discípulos. Incluso, es tan sorprendente. En la lista de Kimball nos regañaba
por la debilidad de su fe. Si no me equivoco, Y estoy sujeto
a ser corregido. El hermano me dijo, antes de
irme, yo decía, la esposa de Pedro. tenía fiebre y luego se
me acercó el hermano muy amablemente, me dijo, hermano, la suegra,
yo no quería decir la palabra suegra, yo tenía miedo de decir
que era la suegra, no, ni me di cuenta de que yo estaba diciendo
la mamá, se me hacía raro cuando escuchaba, la mamá, no, la suegra
de Pedro, lo que estoy comentando aquí es que hasta yo puedo decir
cosas aquí, si digo cualquier cosa ayudenme y señalen el error,
por favor, pero mi punto aquí es que es importantísimo que
seamos fuertes en lo que creemos, la comprensión, vamos a discutir
esto a fondo, pero si esto resulta... En que nuestra fe, en vez de
crecer, sea debilitada, anémica, no plenamente desarrollada. Entonces,
estamos no mezclando, el texto en hebreo dice, evangelizados,
les comunicó la información y no lo mezclaron con cual aspecto
de la fe, con la fe práctica. En realidad, creyeron, la primera
parte, los judíos, en su rebeldía apostataron. Pero, escuchen lo
que estábamos diciendo. Hay un texto, por el tiempo no
vamos, yo simplemente estoy citando los textos, en 1 Tessalonicenses
3, en donde Pablo está ansioso para llegar a la iglesia y continuar
enseñando. Y lo que dice es que llegando,
lo que pretende hacer, escuchen lo que dice, es completar lo
que falta de vuestra fe. Es nuestra versión antigua, 3
días de 1 Tessalonicenses, el texto. Escuchan, completar lo
que falta en vuestra fe. Ahora, nosotros podríamos entender
de inmediato, podría ser en cuestiones doctrinales, obviamente, porque
quería instalar Pablo en cada iglesia un paquete que él identifica
como todo el consejo de Dios, ¿no? Entonces, podría ser en
una cuestión de doctrinas, quería complementar Llenar completo,
la palabra griega habla de cumplir o llenar el hueco, la deficiencia,
la debilidad, lo que faltaba, que no había enseñado por falta
de tiempo, porque se salió huyendo, etc., en la persecución. Y nosotros
entendemos, obviamente, en la práctica. Lo que faltaba, ¿no? Aplicar estas enseñanzas en la
práctica a sus vidas. La mayoría de nosotros sufrimos
de una debilidad en nuestra fe en alguna medida en la cuestión
doctrinal. Eso depende de qué tipo de iglesia,
de qué tipo de enseñanza hayamos recibido y cuánto tiempo llevamos
en la fe cristiana. Pero todos llevamos esta debilidad,
esta poca fe en la práctica. en algunas cosas, ¿no? La debilidad en una o ambas cosas,
¿no? Es lo mismo. Y ahora vamos a
ilustrar lo que acabamos de decir. Por ejemplo, las debilidades
en la práctica. Tenemos que acercarnos a la palabra. Si vamos a ser oidores, expositivos,
con el fin de comprender la enseñanza, la doctrina, Siempre, lo vimos
hace ocho días, poniéndola en práctica. No simplemente como
oidores, sino hacedores. Pero vean los ejemplos aquí.
Cuando un creyente se deja dominar por sus circunstancias, y haz
tu lista. ¿Cuáles circunstancias? Algo
difícil, alguna crisis, algún problema serio. Cuando a este
creyente le estamos virando, se vuelve medio loco, le estamos
viendo espantado, le estamos viendo entrando en pánico, le
estamos viendo y en su pánico, en su locura, comienza o a decir
o a hacer cosas necias. ¿Cosas indebidas? Le vemos, le
estamos mirando y luego descubrimos, no, ya está deprimido, ya está
medio desviándose. Y lo que viene a nuestra mente,
¿qué pasó con su fe? Este folleto de Lloyd-Jones,
¿qué es de vuestra fe? ¿No? La mejor traducción, ¿qué pasa
con vuestra fe? Y vemos a la persona comportándose
como si no tuviese, como si no tuviera fe. Como si el Señor
no existiera. Como si la palabra no supiera
nada de esta palabra. Lo vemos con los discípulos en
medio de tormentas, en repetidas ocasiones, que es un gran símbolo
de lo que estamos ilustrando aquí. Están en la nave, en la
barca, en medio de una tormenta, piensan que se van a morir, que
se van para abajo, en un estado de terror, gritando. Y en uno
de los casos, Cristo está dormido y lo tienen que despertar. Vamos
a perecer, vamos a morir todos. Yo he señalado, fui a la Ciudad
de Guatemala, lo tenía en marca con el Ministerio Público. Llego
al hotel, prendo mi celular, me dicen, no, ya lo tienen detenido,
no lo van a soltar. Y voy al instituto en la Primera
Iglesia Bautista en la Ciudad de Guatemala. Estoy ahí como
lo que acabo de decir. Me vieron deprimido. Me vieron
asustado. Me vieron más que triste y muy
enojado. Estaba muy enojado. Y se me acercaron
y me movieron así. Yo estaba así como que, hermano,
¿ya no crees en la soberanía de Dios? Esto fue la pregunta.
Y les dije, a lo mejor no. Quizás no. ¿Qué es lo que hicieron
conmigo? Enseñalaron una enseñanza bíblica
de que Dios es soberano, de que Dios, entre tantas cosas, Dios
tiene el control. ¿Acaso ya no lo crees, Tomás?
Y yo les dije, estoy dudando. Ya no sé. Todo terminó bien. Aquí está
Mark. Salió. Aunque se quedó secuestrado ahí
unos días. Aquí está. Todo terminó bien. Estoy ilustrando
lo que pasa. Y obviamente, no voy a meterme
más en esa ilustración. Obviamente, las circunstancias
pueden ser muy graves. y nos pueden dominar y nos pueden
conducir a un punto en que no sabemos qué hacer. Y es en ese
momento cuando yo les voy a confesar. Escuchen, la verdad es que se
me había olvidado la soberanía de Dios. Quizás no. O a lo mejor yo ya no creía en
la soberanía de Dios. Yo tampoco. Tampoco. Pero ellos me miraban así. Hasta
yo me sentía medio ofendido con las preguntas que me estaban
haciendo. Porque yo fui a Guatemala a enseñarles a ellos sobre estas
doctrinas y ahora me están echando todos en mi cara. Tú que viniste
a enseñarnos esto y ahora te vemos. En medio de una crisis. Y no era una crisis de fe. Pero ellos lo interpretaban así. No voy a decir más. Bajo una
prueba, una situación en que debemos actuar conforme a las
normas bíblicas, esto es el segundo ejemplo, no obedecemos. No hacemos
lo que Dios ordena, sino tan solo buscamos la forma más fácil
de salir del problema. La salida fácil, el antago, el
camino corto, esquivando lo que pueda ser en un momento dado
incluso leyes o otras cosas. No hacemos lo que Dios dice,
no hacemos lo que Dios ordena, porque tenemos miedo de sufrir
o perder o el costo, lo que pudiera pasar a nosotros en un momento
dado. Entonces, en vez de actuar en base a nuestra fe, Actuamos
como personas sin conversas. Echando a un lado las normas
o las enseñanzas bíblicas. Estos son ejemplos, escuchen.
Cuando, y esto es increíble lo que voy a decir aquí. Cuando
nos parece a veces, hay creyentes en donde nos parece que lo que
estamos viendo en la vida de estos creyentes, escuchen, es
que no quieren confiar en Dios. Y buscan cómo evitar la necesidad
de vivir por la fe. No quieran, aparentemente es
lo que se nos hace como que están tratando de evitar la necesidad
de vivir en base a su fe. Y esto es algo espantoso. Lo
vemos, obviamente, hay muchas ilustraciones. Pero una ilustración
es en donde tienen recursos, dinero, o policies de seguro
de por medio en algo. ¿No? Piensen, bueno, no me importa
lo que vaya a suceder porque tengo mi seguro, o tengo mi cuenta
bancaria, o tengo, y los contactos, los amigos, haz tu lista, ¿no?
De personas que me van a ayudar, que me van a sacar de problemas. Y cuando vemos esto, es un fenómeno
en el primer mundo, en las iglesias cristianas, en donde tienen un
seguro en contra de todo. Puede haber una fuga de agua,
como arreglaron aquí una fuga de agua en los baños, en los
muros. Tienen un seguro contra inundaciones,
huracanes, tornados, incendios, haz tu lista. Demandas, todo
el mundo anda con su seguro en la bolsa, aquí estoy con mi seguro.
Entonces, para no confiar en Dios, No sé. Pero el punto es,
lo que sucede en esto es que la fe es como un músculo del
cuerpo en esta ilustración. Para que crezca y se fortalezca,
se tiene que usar ese músculo, se tiene que ejercer la fe. En la medida en que no actuamos
en base a la fe, por falta de ejercicio, por falta de actividad,
hay algo ¿Qué va a suceder con ese músculo? ¿Se va a atrofiar?
¿Se va a debilitar? En la medida en que hagamos lo
que estoy ilustrando aquí es queremos permanecer en la zona
de comodidad. ¿Cuántas veces lo hemos escuchado
en Santiago 5 en los argumentos? Está alguno feliz, ¿no? Y quisiéramos
permanecer ahí. Pero hay una zona, ¿se acuerdan? De inseguridad. Una zona de aflicciones
a la cual Dios nos mueve. para que no permanezcamos en
la zona de seguridad. Y luego por último hay una zona
de peligro enorme en donde hay incluso puede ser el peligro
de perder la vida de por medio. Y Dios nos está moviendo constantemente
en nuestra vida cristiana con el fin de evitar lo que estamos
señalando aquí. Con el fin de que ningún creyente permanezca
por mucho tiempo, por un periodo prolongado de prosperidad en
su vida, sin luchas, sin oposición, sin dificultades, Dios hace algo
para que este creyente no permanezca perezoso, contento, seguro en
sí mismo, indolente, flaco, débil, etcétera. Le obliga a crecer,
le obliga a ejercer su fe. Y esto nosotros lo vemos constantemente
en todas las iglesias. Y es un motivo de sumo gozo.
A mí les parezca quizás como lo más absurdo el comentario.
Nos dio tanto gozo en medio de COVID. Y me atrevo a decir en
nuestro círculo aquí en Sándalo y en otros lugares en la república,
pero comenzando aquí, yo no creo que ninguna familia se quedó
libre, intocable, fuera del alcance de COVID. Y cada vez que veíamos esto,
ya llegó a tal familia. Y no estamos hablando mal al
hablar y decir, bueno, yo hablaba con Mark, con Luke y decía, bueno,
Dios les está tratando con todos en nuestro círculo a través de
de esa enfermedad y nos estaba obligando a todos a confiar exactamente
a crecer, a madurar, a depender de su ayuda, de su poder, de
su providencia, de su soberanía, etcétera, etcétera, etcétera.
Y cuando vemos esto es un motivo de sumo gozo porque el propósito
de Dios en todo esto con los creyentes es muy diferente de
su propósito con los incrédulos. Su propósito con los incrédulos
es una advertencia más. Es su peligro de perderse eternamente.
Con los creyentes es un medio para crecer, confiar y entregarnos
más a Dios. Pero cuando no aplicamos la fe
a la totalidad de nuestras vidas, Ese es otro gran ejemplo de la
debilidad de la fe. Cuando se trata de la pregunta
de cómo ser salvo, todos estamos de acuerdo en teoría. Pero luego
estas personas que tienen aspectos de su vida, puede ser de su matrimonio,
de su noviazgo, de la relación con sus hijos, sean cuales fueran
estas circunstancias, ya de repente Dios está ajeno, Dios está afuera,
Dios en forma selectiva no puede entrar aquí. Y vemos que estas
personas quieren aplicar la palabra de Dios selectivamente a sus
vidas. Y luego vemos otros clientes
como en Mateo 6, les estaba regañando porque no estaban pensando correctamente,
no estaban analizando, no estaban usando su facultad intelectual
para llegar a la conclusión. Y les estaba regañando una y
otra vez Cristo. Y cuando vemos a clientes haciendo
esto, concluimos de inmediato la misma conclusión. Su fe es
débil y la culpa es de ellos. Nuestra fe es débil y la culpa
es nuestra. A esa conclusión llegamos. Y luego, escuchen ahora, hay
que apurarnos. Luego, estoy midiendo aquí el tiempo. Este, tenemos
este fenómeno del diablo, ya lo mencioné. Satanás, ¿cómo es
que nos ataca? ¿Cómo es que se dirige, no? Hacia
nosotros, atacándonos. Y inquietándonos, ¿no? Y tratando de lograr un desastre
en nuestras vidas. La respuesta es la misma. Se
pone a atacar nuestra fe. Este fenómeno en Lucas II es
no tan solo en relación con Pedro, sino quiere zarandear, quiere
sacudir, quiere atacar y quitarles el tapete, quiere asustar, quiere
sacudir, quiere aplastar. Estos son conceptos en esta fórmula
como si fueran trigo, dice. El proceso de separar el grano
de la paja con el trigo es algo violento, es algo que sacude,
es algo que termina separando una cosa de la otra y lo que
el diablo quiere hacer es separarnos de Dios, separarnos de nuestra
fe, separarnos de la palabra, separarnos de las promesas de
Dios, apartarnos, nos trata así. como esto fuera posible y se
dirige a atacar a quien sea. Muchos nunca lo han entendido.
Antes de que una persona sea convertida al diablo, hace todo
lo posible para que esta persona se mantenga lejos del evangelio,
lejos de la verdad, lejos de la predicación, lejos del amigo
cristiano que le estaba evangelizando. Hace todo lo posible para que
esta persona no escuche, para que no sepa, para que no entienda
nada. Y una vez convertidos, se dedica a atacar a todos, esperando
que sean conducidos a la apostesía. Es un gran tema, ¿no? Lo estábamos
viendo en la miniserie sobre el diablo y el inframundo, al
cual pretendemos volver a este tema de la armadura. Incluso
lo voy a mencionar aquí. Pero el diablo no sabe quiénes
son los verdaderos creyentes. No puede leer el corazón de nadie.
Nunca, Spurgeon lo decía, nunca le ha sido permitido al enemigo
ver los nombres escritos en el libro de vida del Cordero. el
libro de vida eterna, nunca ha visto con sus ojos satanás esos
nombres que serán leídos en el día de juicio. Entonces se dedica
a atacar a todos, esperando que todos sean falsos, que no tengan
la verdadera fe, y que terminen apostatando de su profesión de
fe. Y en este sentido, El diablo,
si no puede lograr tu apostesía, sabe que lo que va a lograr es
un desastre en tu vida. Es lo que él espera, es lo que
él esperaba lograr. No, este es el mejor creyente
del mundo de aquel entonces, no es más que un hipócrita, farsante,
auto engañado en el mejor de los casos. Y si tu me das licencia
para hacer una lista de cosas que tengo planeada, hacerle a
tu mejor ejemplo de un creyente este gusano que se llama Job,
terminará blasfemándote en tu cara, decía el diablo. Y hace
lo mismo con cada uno de nosotros. Se dedica a atacar nuestra fe.
Él entiende todo lo que hemos escuchado y más sobre la fe. Sabe que si no puede conducirnos
a sufrir naufragio en la fe. Una fórmula técnica que habla
de los apóstoles. Sabe que puede conducirnos a
un desastre. A que hagamos cosas necias, tontas,
que nos dañan a nosotros y a otros. Sabe que nos puede volver flojos,
autosuficientes, descuidados, ¿no? Autoengañados. Y nos puede
conducir a una situación en la cual le está provocando a Dios.
a mover las cosas. Le está provocando a Dios a sacarnos
de la zona. Eso es lo que hizo Conjol. Le
voy a sacar de su zona de comodidad. Y cuando vio que esto no funcionó,
le voy a sacar a la zona de peligro. Si me das licencia, acabaré con
él. Y así, así, así. El enemigo sabe
que andamos por fe. Que la única forma que podemos
vencer al mundo es por medio de nuestra fe. Que la única manera
que le podemos vencer a él Es por medio de la misma fe, no? Manténganse firmes en la fe. Primero Pedro, la única forma
para resistirle es por medio resistirle al diablo. Firmes
en la fe dice Pedro. Y el diablo sabe que puede lograr
un desastre con tu testimonio, que puede lograr un desastre
en tu familia, que puede lograr un desastre en tu matrimonio,
que puede lograr un desastre en tu trabajo. Haz tu lista.
Con tal que tu fe sea debilitada, con tal que tu fe no sea fuerte,
sí. Así. Sabe que, como veremos de
ahí en ocho, que tan solo sembrando dudas, hablándote al oído, sembrando
dudas, ¿no? En cuanto a la palabra, dudas.
En cuanto a lo que debes o no de hacer, dudas, ¿no? En cuanto
a la enseñanza, dudas. En cuanto a la práctica, dudas
en cualquier sentido. Que te vas a quedar vacilando,
debilitado, inseguro, preocupado, porque el escudo de la fe En
la armadura, el escudo de la fe es la única cosa que nos protege
de sus dardos de fuego. El escudo de la fe. Y el texto
en Pedro dice, si ustedes se mantienen fuertes resistiendo
al enemigo y la implicación en la fe, yo voy a decir, con el
escudo de la fe, dice que saldrá huyendo Que el diablo terminará huyendo
de nosotros. Cuando le resistimos firmes en
la fe, saldrá huyendo. Sabrá que no voy a ganar. Es
una pérdida de tiempo. Mejor voy al siguiente, al siguiente
creyente. Lo encuentro desarmado, flojo,
débil en la fe. A ese sí, voy a atacarlo a él. Y al mismo tiempo, escuchen esto,
el diablo sabe que nuestra fe puede ser débil, mientras que
nosotros, y esto es uno de los grandes peligros de la soberbia
doctrinal, que nuestra fe puede, ante nosotros, puede ser fuertísima. Nosotros podemos pensar que porque
creemos y entendemos y sacamos la bandera de los puritanos o
los reformados, o nos gusta escuchar a uno de estos Y el diablo, este
cuate piensa porque por lo que sabe y la advertencia de Pablo
en esto es una de las más fuertes de la Biblia. Dice que este tipo
de conocimiento es tan peligroso porque tiende a inflar, a llenar
de soberbia, de orgullo. Si alguno se imagina que sabe
algo, no sabe nada como debería de saberlo y su argumento es
que este conocimiento hincha a la versión antigua, llena a
la persona de sí misma, de soberbia doctrinal, pero el verdadero
conocimiento conduce a la persona a amar y servir a Dios. ¿Cuál
es el efecto de este conocimiento en la práctica? Si tan solo te
llena de ti mismo, si tan solo te llena, ¿no?, en tu creencia
de creer que tú eres la única persona en el mundo que todo
lo sabes y todo lo entiendes y todos los demás están mal,
Y hay personas que piensan, no, pero así predican en nuestra
iglesia, sí. Sí, predicamos y decimos a bautistas,
a presbiterianos, a reformados, a todos, ¿no? Lo mismo, de que
si no se alinean con esto están mal. Y nosotros no pretendemos
ser perfectos en alinearnos con todo esto, pero esto es nuestra
intención. Y lamentamos tanto que nos quedamos cortos en nuestra
comprensión y la práctica, exactamente lo que estamos reconociendo aquí
y predicando. Lo contrario de la debilidad
que vemos en aquellos que por su soberbia doctrinal y son una
iglesia confesional y vuelvo a decirlo. Yo me atrevo a decir
el 80 o 90% de las personas en las iglesias que andan jactándose
así ni saben lo que están en sus confesiones de fe. Ni saben,
no, ni creen. Es nada más lo que estoy ilustrando. Personas que piensan que son
tan fuertes. a cuando la verdad es algo muy
diferente. Me suena como Pedro, estoy listo
para ir contigo aún a la cárcel. No, mejor hasta la muerte. Estoy
dispuesto a ir hasta la muerte, decía. Y aunque todos sean escandalizados,
yo nunca, nunca, nunca seré escandalizado. Es una palabra técnica en nuestra
versión antigua, escandalizado. tan lleno de sí mismo, tan confiado
en sí mismo, tan lleno de sus emociones y sus entendimientos
y el diablo. Habiendo pedido permiso para
sacudir, para quitarle el tapete. Y el diablo, ¿no? Habiendo fracasado
con el pobrecito Job, ahora está con que sí. ¿Qué es lo que pensaba
Satanás así después de que tres veces ante una niña? ¿Qué es
lo que? Yo creo que ya estaban haciendo
una fiesta. Los demonios estaban bailando
y festejándose, diciendo Este el que Cristo decía que sería
la pequeña roca en la palabra griega, no la roca enorme, la
pequeña roca. Este cuate ya negó al Señor,
ya juró que ni conocía a Cristo y terminó blasfemando con groserías. El diablo y lo tenemos grabado. No, lo captamos en video y fue
directamente a otros demonios y les mostraban, ven, pero ven,
escuchen lo que decía este cuate. No, no traía ni de Apple, no,
nada de esto, de ningún celular. Pero la ilustración es válida. El diablo nos ataca cuando creemos
que somos los más fuertes, de los más fuertes. Y nos damos
cuenta después. Ahora vamos a terminar. Hemos
dado vueltas a esto. Es la primera parte del papel
de la fe. El papel de la fe. En lo que
escuchamos de la palabra de Dios tenemos que mezclar la fe. Ahora
vamos a terminar con una forma para examinarnos a nosotros mismos,
y lo vamos a dejar así. Ahora, esta fórmula se podría
extender mucho, ¿no? Pero lo voy a resumir. Primero,
una serie de preguntas. Para examinarnos a nosotros mismos,
para saber hasta cuál punto lo que decimos creer las doctrinas
y enseñanzas bíblicas, ¿no? En relación con la práctica y
la debilidad de nuestra fe. La primera pregunta es, ¿cuándo
oramos? ¿Qué tan frecuentemente, y yo
no estoy hablando con la palabra cuánto, de estas veladas de oración? No, no, no, no, no, eso es otro
asunto. Incluso Cristo regaña en el sermón del monte a aquellos
que pensaban que porque se dedicaban más tiempo a orar en forma pública,
¿no? Que en forma privada, ¿no? Que
eran los mejores y los más santos, o los que tenían la fe de su
forma más fuerte, diciendo Cristo que no. Aquí estamos hablando
Con esta pregunta de una lista de cosas, escuchen bien. Cuando
podemos pasar en el transcurso de cualquier día, mucho tiempo,
sin orar. La oración es una manifestación
de nuestra fe. Es la forma más fácil para ejercer
nuestra fe. La gente que quiere saber en
la práctica qué significa poner en práctica nuestra fe. La primera
respuesta es orando. Esa es la forma más fácil para
ejercer nuestra fe. Ahora lo voy a cambiar. No es
posible que nuestra fe sea fuerte Si oramos poco, si oramos poquito,
lo que estamos mostrando es que no entendemos la oración, no
entendemos el vínculo entre los propósitos de Dios y nuestras
oraciones. Pudiera ser que nunca hayamos entendido el vínculo
entre la predestinación y la oración. Son dos cosas íntimamente
vinculadas en la Biblia. Lo más seguro es que no sentimos
mucho nuestra necesidad de orar. O de que no estamos convencidos
de hasta cual punto dependemos del Señor. O de que no estamos convencidos
de la necesidad de humillarnos y confesar nuestros pecados cotidianamente. O hasta cual punto nos falta
la ayuda de Dios, la mano de Dios, la protección de Dios en
mil circunstancias en la vida. El punto, estamos conscientes
de nuestra necesidad de interceder. Aquí estoy hablando egoístamente
de uno mismo y nada más, sin hablar de otros. ¿Cuándo oramos
por los demás, de interceder por los demás creyentes o por
los inconversos? Estoy ilustrando aquí una forma
para medir la debilidad de nuestra fe o
la fortaleza. Si oramos de forma mecánica,
rutinaria, fría, indiferente, como si no nos interesara nada.
Estamos leyendo esos que van a la oración, todos traen en
forma escrita o por lo menos de manera mental su lista de
shopping, ¿no? Y repasar la lista, ya, ya, ya
se acabó. O peor, los que están constantemente
repitiendo las mismas peticiones y en verdad no esperan recibir,
ni reciben respuestas. ¿Qué tipo de fe? Están jugando,
están tratando la oración como si fuera una pérdida de tiempo,
como si fuera una fantasía o una forma de autoengaño. Es un tema
tremendo, lo dejo. Segundo, lo que hemos visto ya
repetidas veces en la crisis. ¿Cuál es tu reacción instintiva?
¿Gritar? ¿Llorar? ¿Enojarse? ¿Echar la culpa a otros? ¿Perder la cabeza? ¿Salir huyendo
de la realidad? ¿Caer en profunda depresión? ¿Cuál es tu reacción instintiva?
Lo vemos con los discípulos. gritando. Se enojaron con Cristo
mismo en uno de estos ejemplos. Lo vuelven a sacudir, a despertar. No te importa que nos vamos a
morir todos. Estaban huyendo de la realidad.
Increíble. Echaron la culpa a nuestro Señor
Jesús. Sí. ¿Cómo es posible que actuaron
de esta manera? Por su poca fe, es lo que Cristo
mismo les dice. ¿En dónde está vuestra fe? ¿Qué
tipo de, qué tan pequeña es tu, es la fe de ustedes? ¿Piensan
que es posible que se vaya para abajo la nave? ¿Cómo? ¿A quién acudimos? ¿De dónde buscamos ayuda? Si nuestra primera reacción no
es de orar, si nuestra primera reacción instintiva no es de
clamar al Señor. Entonces tenemos muy poca fe.
Muy poca fe. Ahora, lo mismo, de lo que escuchamos
de esta palabra cada semana en diferentes formas, el estudio
de la palabra. ¿Hasta cual punto tomamos en
serio la palabra de Dios? ¿Hasta cual punto las promesas
de Dios se conviertan en algo más que esperanzas en nuestra
vida? Y esto lo combino con nuestro servicio. ¿Hasta cual punto estamos
contentos con hacer muy poquito para servir a Dios? Esto es que
lo que hacen es asistir al culto y se acabó. No tienen metas,
no tienen planes, no tienen anhelos. De forma práctica hacen muy poquito,
casi nada. para servir a Dios en forma práctica? Si les fuéramos a pedir, ¿qué
haces cada semana? Y yo no estoy negando que tu chamba ha de ser
convertido en servicio para Dios. Lo mismo tu familia, servicio
para, eso no lo estoy minimizando. Y sin embargo, sin embargo, ¿no? Muchos se contentan con eso.
No, yo estoy aquí, hermano, para atender a mi familia y nada más.
Okay. ¿Está bien? ¿De eso se trata
nada más? No, yo estoy aquí para suplir
las necesidades y a eso me dedico y no, no, no me inquietas, no.
Y yo no estoy tratando de crear un complejo de culpabilidad o
no, no estoy tratando de insinuar ni manipular ni nada con mi comentario. Simplemente estoy preguntando.
Para que cada quien conteste en su propio corazón y conciencia
acerca de lo que hacen o no para servir a Dios. No me estoy quejando. No. No. Estoy preguntando. Y en relación con la palabra,
¿hasta cual punto vivimos a la luz de esta palabra? Y todo el
tema de las promesas de Dios, no lo vamos a discutir, el tiempo
se nos fue. Pero estas promesas en su alcance, en su aplicación,
son sin límite. Y tienen un papel crucial porque
la oración y la fe se basan en las palabras y las promesas de
Dios. Y hasta cual punto vivimos en
base a estas promesas, en base a estas palabras. Ese es un indicador
del grado de crecimiento de nuestra fe. ¿Cuántas de estas promesas están
grabadas en tu corazón? ¿Cuántas veces has ido al Señor
poniendo simbólicamente, invocando su nombre y con tu mano como
el Rey David diciendo, haz lo que has dicho, aquí está escrito? ¿No? Yo decía en una plática con unos
hermanos, me preguntaban, alguien en Holanda de 40 años, y comencé
a narrar. de una lista de cosas espantosas
que nos han pasado. Comencé en forma muy abreviada,
pasó esto y pasó aquello y pasó lo otro. Llegué a la parte de
que mis dos hijos secuestrados por el Ministerio Público, y
así, así, así, en diferentes ocasiones, diferentes y distintas
cosas, y los hermanos me estaban escuchando. Y luego tuve que
parar y decir, y decir, y en cada una de estas circunstancias,
nunca, Ni una sola vez nos haya fallado nuestro gran Dios. Ni una sola vez. Así termina. Voy a predicar en esta serie
quizás sobre lo que está ahí en el libro de Josué. En donde
termina la historia así, que no falló ni una palabra, ni una
promesa, ni un compromiso, ni una letra, ni un detalle, así
dice como es una secuencia de reacción en cadena, no falló
ni incumplió ni un solo punto Dios en su trato con ese pueblo
de Israel. Y eso es el testimonio en teoría
de cada creyente. En el retrovisor, yo te pregunto,
Yo simplemente estoy usando el ejemplo de que en mi retrovisor
hay más tiempo y hay más cosas, quizás. Pero la conclusión será
la misma. La misma. Pero yo les decía a
estos hermanos, pero no piensan que esto es tan fácil como suena.
No. Yo decía, yo caía en agonía con
David, con mi dedo sobre el versículo, en voz alta, invocando a mi Dios. Sácame de esto, ayúdame. Así. Ah, porque yo no estoy aquí
por gusto mío, en este país. Yo no he expuesto mi vida y la
vida de mi familia a estas circunstancias por algún interés mío. Y cada
creyente puede decir lo mismo. Espero, no, que no es por algún
interés nuestro. Y en la medida en que sea por
el reino de Dios y no algún interés nuestro, cualquier creyente puede
orar así y debe orar así y ora de esta manera en conformidad
con la debilidad o la fortaleza de su fe. Y termino con el último
ejemplo en la lista de puntos para examinarnos. Es este ejemplo
de No es necesario verlo, es Moisés dando la espalda a los
tesoros, toda la riqueza del faraón de Egipto que le habría
pertenecido. Dando la espalda a todos los
placeres, dice el texto en Hebreos 11, lo conocemos. A todos los
placeres, las comodidades temporales del pecado, es la versión antigua,
aquí lo tengo apuntado. Los placeres del pecado en las
versiones modernas que le habrían pertenecido. dio la espalda a
todo aquello. Ustedes conocen la historia,
fue lanzado a 40 años en el desierto, el gran Moisés. Pero el argumento
es que por la fe lo hizo. Por la fe resistió lo que para
él qué tan grande era esa tentación en la vida de Moisés. La tentación
de escoger a favor de los tesoros de los egipcios. La tentación
de escoger el favor del faraón y los allegados al faraón. Él pudiera haber sido, como lo
vemos con José, primer ministro de Egipto en un momento dado.
Y dice que por la fe, nada más, escogió ser afligido con el pueblo
de Dios, por la fe. Se sostuvo como viendo al invisible. Lo que hebreos mismos dicen,
te da la capacidad de ver más allá de lo visible. Viendo al
invisible, se sostuvo por medio de la fe, dice. Por medio de
la fe. Hay que escoger la obediencia.
Cuando cuesta, cuando signifiquen cosas desagradables, vendrán
a tu vida. Hay que escoger la obediencia.
Cuando vas a pagar las consecuencias de esa decisión, hay que escoger. Hoy en día hay que escoger si
tú vas a decir que un hombre puede ser una mujer o viceversa.
Que esto puede ser real, de que una persona de X género pueda
verdaderamente convertirse a otra persona de otro género. Simplemente
decir no te puede costar tu chamba en Gringolandia, en Canadá, en
el Reino Unido puede ser peor. Te pueden correr, te pueden amenazar. Hay varios contextos en donde
por no ceder ante esa tontería, esa mentira, es una mentira la
más garrafal, absurda, necia, perversa mentira que se anda
propagando hoy en día. y por no dejarte llevar, por
no obligarte, ¿qué te van a hacer? Solamente la fe te va a conducir
a escoger la obediencia, escoger lo que puede significar, lo que
significaba para Moisés, ser afligido, sufrir, decir no a
toda una lista de privilegios y placeres de este mundo. Pero
la fe nos hace ver las cosas tales como son. Yo les aseguro
de que habrá un día de juicio. Yo les aseguro de que ninguna
de estas personas que en su rebeldía y falsa autonomía y libre albedrío
se haya atrevido a cambiar su identidad comenzando con su género. Yo les aseguro de que estas personas,
yo les aseguro de que antes del día de juicio se van a arrepentir.
Esto está pasando en forma masiva en el primer mundo. Están dando
entrevistas, están con documentales con un montón de estas personas
ya más que arrepentidas. Pero con un daño por la cirugía,
con un daño por las hormonas, con un daño físico, fisiológico,
emocional, psicológico, un daño. Es por eso que índices de suicidio
en estas personas están por las nubes. Están ya arrepentidas. Y nosotros no vamos a ser cómplices
con nadie en sus pecados, menos con estas personas. Menos con
los que nos quieren obligar a aplaudir, a decir que sí. No, vamos a decir
que no. Que no. Y si esto significa en
un momento dado, no, ustedes ya no pueden estar en medios.
Ustedes ya no pueden comunicarse en redes sociales. Ustedes ya
no pueden transmitir. Ustedes ya no pueden, ya no pueden
tener una iglesia. Aquí estamos temblando. Yo no
estoy temblando. No. Por miedo a la fe. Por la gracia de Dios. No soberbia. Es exactamente lo mismo. decir
no al pecado, a la tentación de pecar, de ceder, de ser cómplices
con estas personas en un suicidio colectivo. Si fueran a llevar
a cabo lo que pretenden hacer y están con una campaña a nivel
nacional en los países del primer mundo, es inconcebible lo que
está pasando. Una cadena de cervezas, la más
vendida en los Estados Unidos, sacó un anuncio de menos de 30
segundos promoviendo esta idea. Hay un boicot masivo en la Unión
Americana. Y dicen que pueden ir a la quiebra
por lo que hicieron. Ah, porque el boicot es en el
anonimato. Es tan fácil ya no comprar esa
cerveza. para que vayan a la ruina en esa empresa. Pero es
otra cosa si vienen contra de ti, contra de mí. Y es una cuestión
de nuestra fe. Ya estoy aquí al final del sermón
ilustrando cómo nos puede costar, eso estoy hablando y nada más,
no ceder No ser cómplices con lo que iba a decir es esto. Si
se lleva a cabo esta campaña a su meta, escuchen lo que voy
a decir. Es el suicidio colectivo de cada
una de esas naciones sin excepción. Desde la perspectiva simplemente
biológico-procreativa, ya no van a tener la capacidad de procrear
hijos. Punto. Y los que opten por cirugías
ya no pueden procrear hijos tan sencillamente. Por eso quieren
reclutar y robar a los hijos de todos los demás. Y lo están
haciendo ya en las escuelas públicas en la Unión Americana, en varios
estados, en donde los papás, si no dan luz verde a que sus
hijos sean sujetos a todo esto, se los van a quitar de sus padres.
Adelante, veremos qué sucede. Es un suicidio colectivo. No
por primera vez en la historia, romanos, uno narra ese suicidio
colectivo. No es progresista, no es progresar,
no es avanzar, es regresar al paganismo antiguo. Y al mundo
incluso antediluviano, si quisieran entenderlo así. Un suicidio colectivo
sobrevino aquel mundo antediluviano. Y luego, en miniatura, Sodoma
y Gomorra, otro suicidio colectivo. Y el viejo, yo voy a decir, hablando
de los griegos antes que los romanos, pero luego al mundo
greco romano, un suicidio colectivo. Yo voy a decir, en cuanto a los
pueblos indígenas en México que practicaban muchas cosas no iguales,
pero muy parecidas, les sobrevino un suicidio colectivo. Así, así,
así. Pero, ¿qué vamos a hacer tú y
yo? en medio de cosas así. Pruebas
de nuestra fe. Les pido perdón por alargar aquí
los comentarios finales. Tendremos que borrarlo. A lo
mejor bloquearlo en internet. Padre, damos muchas gracias.
Oidores Expositivos 12
Series Oidores Expositivos
La verdadera fe es la capacidad de poner en práctica lo que la Biblia enseña.
| Sermon ID | 52323182394875 |
| Duration | 1:24:37 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 4:1-2; Matthew 6:25-34 |
| Language | Spanish |
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