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Entonces, nos presentamos delante
del señor padre, nos presentamos ante ti pidiéndote ayuda. para
estudiar tu palabra, dirección, entendimiento, reconocemos que
tu Espíritu Santo es quien nos ilumina para entender tu palabra,
Señor, para ir allí y poder ver lo que tú quieres comunicar a
través del texto, Padre. Ayúdanos hoy, dirígeme, Señor,
permite que sea fiel al entregar esta enseñanza. En el nombre
de Jesucristo, amén y amén. Entonces, vamos a estar en el
libro de Romanos en el capítulo ocho, versos nueve al diecisiete,
hay unas copias que ya repartieron, pero antes de entrar allí, solo
quiero que pensemos en lo que Pablo ha estado enseñando, los
capítulos tres hasta el capítulo siete, Pablo ha establecido la
salvación, que es por la obra de Dios a través de su hijo Jesucristo,
la justificación, que no es por las obras o por la ley, sino
por la gracia. Ha establecido todas esas verdades,
lo ha afirmado, ha mostrado los beneficios de la salvación con
el amor de Dios. Y después, cuando llegamos al
capítulo ocho, Pablo se dedica a hablar de la obra del Espíritu
Santo, la tercera persona de la Trinidad, la obra del Espíritu
en la vida del creyente. Y fue lo que hemos visto en las
últimas dos predicaciones de este capítulo. lo que es no tener
ninguna condenación, porque ahora el que es creyente está en Cristo,
el Espíritu Santo está en él. Y después la afirmación de que
el que es la distinción entre el que está en la carne y el
que está en el espíritu, el que está en la carne no puede agradar a Dios,
no tiene poder, no tiene forma, pero el que está en el espíritu
va a poder agradar a Dios y eso es por el Espíritu Santo. Y aquí cuando entramos en el
versículo nueve hasta el diecisiete, habla de la vida del creyente
bajo el Espíritu Santo, el poder del Espíritu Santo en la vida
del creyente. Y el Espíritu Santo es la tercera
persona de la Trinidad llevando a cabo la voluntad de Dios en
el corazón de los creyentes. Generalmente lo que se habla
del Espíritu Santo está fuera de lugar. Generalmente me refiero
en que se habla sin tener en cuenta lo que la Biblia dice
acerca del Espíritu Santo. Y en muchos lugares se proclama
visiones sueños, sanidades, movimientos, temblores, ladridos, lloros,
caídas, usted póngale el nombre que quiera. Y se le atribuye
de manera blasfema al Espíritu Santo porque lo que se dice de
él, que no es bíblico, es blasfemo, es ofensivo para Dios. Tristemente,
así es. y Pablo en el capítulo ocho presenta
al Espíritu Santo y su obra en la vida del creyente y lo hermoso
que es esa labor del Espíritu Santo y lo necesario, lo indispensable
que es la presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente.
Entonces, aquí él sigue hablando más del espíritu, pero yo creo
que en más detalle lo podemos ver aquí. El el título es El
Espíritu Santo en los hijos de Dios y vamos con el punto número
uno. estamos ungidos por el espíritu,
estamos ungidos por el espíritu. En los versos 7 y 8, me regresé
un poquito aquí antes de leer el 9, muestra como los que están
en la carne son enemigos de Dios, no se sujetan a él, ni pueden
hacerlo. en el verso nueve dice sin embargo
aquí encontramos una conjunción acuérdese de esa palabrita una
conjunción es una frase que nos está conectando lo dicho anteriormente
con lo que continúa entonces a razón de esto sin embargo ustedes
no están en la carne sino en el espíritu y empieza a explicar
qué es esto de estar en el espíritu. Y ahora se está refiriendo, cuando
dice ustedes, a los hermanos de las iglesias de Roma, a los
creyentes, indicando que sus vidas no van en la dirección
que dicta la carne, es decir, el pecado y la voluntad del hombre,
sino por el Espíritu de Dios están dirigidos. Y esto, la manera
como Pablo lo dice, dice, ustedes no están en la carne, sino en
el espíritu, lo están dando como un hecho, como algo que es permanente,
algo que no tienen que alcanzar, sino algo que les ha sido dado,
una obra ya hecha por Dios en sus vidas. Están en el espíritu. Y esta vida que ahora tienen,
es una vida que es superior a ellos. ¿Por qué? Porque es la vida del
espíritu, es una vida que es penetrante en toda área de la
vida del creyente y es una vida que es permanente, es decir,
es algo que no se mueve de allí, no va a cambiar, no se va a ir,
no está acondicionado bajo ninguna circunstancia la presencia del
Espíritu Santo en la vida del creyente, por eso dice en el
espíritu. y esto afirma lo que dijo en
el verso uno, por tanto, ahora no hay condenación para los que
están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al espíritu, están en Cristo, andan conforme al
espíritu, en la vida del espíritu en ellos. Entonces, es la presencia
del Espíritu Santo en la vida del creyente, la tercera persona
de la trinidad y su ministerio en la vida del creyente lo que
hace posible esta vida del espíritu, valga la redundancia. Y el Espíritu
Santo viene para completar la obra que Dios comenzó en el creyente
y la la mantiene y la completa, la ejecuta completamente. Y dice
allí mismo en el verso nueve, sin embargo ustedes no están
en la carne, sino en el espíritu, si en verdad el espíritu de Dios
habita en ustedes. pero si alguien no tiene el espíritu
de Cristo, el tal no es de él. Entonces, esta frase lo que nos
está diciendo es que estar en Cristo es tener al Espíritu Santo. Eso es lo que está diciendo,
¿sí? Y la persona que salva, cuando es salva, esa persona
es sellada por el Espíritu Santo y es bautizada por el Espíritu
Santo. es sellada por el Espíritu Santo
porque él viene a habitar en esa persona, es el sello, es
la garantía de lo que Dios promete hacer en la vida del creyente.
Y es bautizado con el Espíritu Santo porque esa persona ahora
es tomada y puesta en el cuerpo de Cristo, bautizar es sumergir,
entonces la persona es sumergida en el cuerpo de Cristo, viene
a ser un miembro del cuerpo de Cristo y esto por obra del Espíritu
Santo. Quiero que miremos algunos textos
que afirman esto, lo que es tener al Espíritu Santo. Yo sé que
hay una enseñanza, vamos a Juan 14, 16 y 17. Hay una enseñanza
donde dice que hay que buscar el bautismo del Espíritu. o hay
hay creyentes que les enseñan, tú no tienes al Espíritu Santo
hasta que no hables en lenguas, o tú no tienes el Espíritu Santo
hasta que no seas ungido por el Espíritu Santo. Si una persona
no tiene el Espíritu Santo, ¿es salva o no es salva? No es salva. Ser salvo es estar en el Espíritu
Santo, es tener el Espíritu Santo. Entonces, es un cuento eso de
que tiene que ser bautizado en el Espíritu para que reciba el
Espíritu, es falso. He sacado del libro de Hechos
de una manera, de una interpretación errónea de los textos que hablan
en el libro de Hechos, donde nos da una narrativa de la obra
del Espíritu en la iglesia primitiva y el orden en que Él hizo esa
obra. y había un orden que era aprobado
por los apóstoles, por eso era necesario que los apóstoles estuvieran
presentes y poniendo las manos, pero eso es del siglo primero,
es de la iglesia naciente, para que fuera confirmada la iglesia
fuera de los judíos. el señor dijo me serán testigos
de Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta los confines de la tierra,
y en ese orden es que el señor viene y salva a las personas
y quienes confirman esto son los apóstoles pero no es así
hoy en día ¿Por qué? Porque ya se extendió hasta los
gentiles desde entonces. Entonces todos los gentiles que
somos alcanzados por el señor no necesitamos de un apóstol
que venga a poner las manos para recibir al La salvación es dada por Dios,
el Espíritu viene y habita en la persona. Miren lo que el Señor
Jesucristo dijo en Juan catorce dieciséis al diecisiete. entonces yo rogaré al padre y
él les dará otro consolador para que esté con ustedes para siempre
¿Cuándo va a estar? Para siempre. Verso diecisiete,
es decir, el espíritu de verdad, es otra manera de nombrar al
Espíritu Santo. A quien el mundo no puede recibir
porque ni lo ve, ni lo conoce, pero ustedes sí lo conocen porque
mora en ustedes y estará en ustedes. en la promesa del Espíritu Santo,
¿Para quiénes? Para los que creen en el Señor,
no para los que alguien ponga sus manos sobre ellos, es para
los que creen en el Señor. En nuestro otro texto, Efesios
uno trece, donde habla del sello del Espíritu Santo. Entonces,
Cristo dijo, les enviaré otro consolador, es decir, él se está
calificando como un consolador, y este otro consolador es el dice Pablo hablando del sello,
en él, también ustedes, después de escuchar el mensaje de la
verdad, miren la secuencia, el primero que dice Efesios, después
de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de su salvación,
y habiendo creído, ¿qué sucede con haber creído? Fueron sellados
en él con el Espíritu Santo de la promesa. ¿Dónde está el Espíritu
Santo cuando una persona cree en Cristo? viene a la persona,
viene a vivir, es el consolador que Cristo prometió, es el sello
que Dios le está dando a esa persona, es la garantía de que
esa persona es salva. Por eso Pablo dice, si en verdad
el Espíritu de Dios habita en ustedes, pero si alguien no tiene
el Espíritu de Cristo, el tal no es de él. Entonces, si una
persona dice, yo no tengo el bautismo del Espíritu Santo,
es porque no es salva. porque en el momento de la salvación
fue bautizada por el espíritu en el cuerpo de Cristo. Y ahí
quiero llegar en un minuto. Pero miremos primero a Tito 3,
versos 5 al 6. Tito 3, versos 5 al 6. Yo recuerdo que cuando comencé
a pastorear en el año 2000, Un tema que no me gustaba tratar
era el tema del Espíritu Santo, porque fui enseñado erradamente. Fui enseñado que había que esperar
que alguien pusiera manos para recibir al Espíritu. Fui enseñado
que tener el Espíritu Santo era relativo o era consecuente con
hablar en lenguas. Fui enseñado un montón de cosas
del Espíritu Santo que eran falsas. Entonces para mí era un mundo
de confusión pensar al Espíritu Santo y no tenía un concepto
claro para poderlo enseñar y decidí esperar años. Esperé años, me
puse a estudiar y esperé y dije no puedo enseñarle a la iglesia
algo que yo mismo no puedo comprender, algo que es confuso en mi mente.
Eventualmente empezamos a conocer más del Espíritu Santo. Una persona
vino una vez aquí y dijo, aquí no se siente el Espíritu Santo.
Le dije, mire, vete allí a la hacha, allá lo vas a sentir.
Allá se tiran, allá lloran, allá gritan, allá ladran, allá lo
vas a encontrar. Porque ese no es el Espíritu
Santo de la Biblia, no es el Espíritu Santo de la tercera
persona de la Trinidad, es otra cosa. La gente busca otra cosa. Tristemente, buscan otra cosa
porque han sido enseñados mal y hay muchos haciendo negocio
usando a la persona del Espíritu Santo sin ningún temor de que
están blasfemando el nombre de Dios porque el Espíritu Santo
es Dios. Es Dios. ¿Vieron que dice Tito? Tres del cinco al seis. Él nos
salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino conforme a su misericordia por medio del lavamiento de la
regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él
derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro
Salvador. Está junto con la salvación otra
vez. El Espíritu Santo. Cada vez que
habla de la salvación, allí está el Espíritu Santo. Allí está
el Espíritu Santo. Ahora miremos el bautismo del
Espíritu Santo. Entonces estamos claro, ¿cierto?
La presencia del Espíritu Santo está en el que está en Cristo,
por eso Pablo dice, si en verdad el Espíritu de Dios habita en
ustedes, pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal
no es de él. Primera Corintios 12, 13, nos
deja ver el bautismo del Espíritu Santo. ¿Cuándo sucede el bautismo
del Espíritu Santo? Dice, pues por un mismo espíritu,
con mayúsculas, está hablando del Espíritu Santo. Mire lo que
dice aquí. todos fuimos bautizados. ¿Quiénes? Todos fuimos bautizados. El Espíritu Santo no es el privilegio
de algunos que se los dan a otros. El Espíritu Santo todos fuimos
bautizados en un solo ya judíos o griegos, ya esclavos o libres,
a todos se nos dio a beber del mismo espíritu. Todos, dos veces
dice todos y después hace la aclaración que no hay ninguna
distinción en ninguna persona, no importa su background, no
importa su color de piel, no importa el lenguaje que hablen,
no hay ninguna distinción, no es un privilegio para nadie.
es un regalo de Dios para todos los que creen en Cristo Jesús.
Todos han sido bautizados por el Espíritu Santo en el cuerpo
de Cristo. Todos. Entonces, Pablo dice,
si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes, pero si alguien
no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él. Si una persona
está esperando todavía, creyendo que es algo y no tiene el Espíritu,
está engañado o no está en Cristo. Una de las dos. Entonces, la
función del Espíritu Santo da vida al creyente, el Espíritu
Santo está activamente operando en la vida del creyente, si usted
es salvo, entonces usted está, voy a usar otro término clave
aquí, usted está ungido por el Espíritu Santo. otra vez me pasó
saliendo de un servicio cuando estábamos en Modesto, yo pastoreaba
dos iglesias, una en Turluc, otra en Modesto, y salí de la
iglesia de Modesto, y me encontró una persona que conocía, era
un vecino, y me decía, ¿cómo te fue en el servicio? Muy bien,
fue muy bonito. Y me hacía así, yo quiero esa unción, yo quiero
esa unción. No creo que esté untado de nada
para decir que pueda pasar alguna unción. Es ridículo pensar que
una persona tiene una unción. Mira, en el Antiguo Testamento,
El Espíritu Santo venía, por ejemplo, vamos a usar el nombre
de un personaje, el Espíritu Santo venía sobre un rey y lo
ungía con poder, lo ungía con su misma presencia para llevar
a cabo la labor que Dios le encargaba entonces ese rey estaba bajo
esa unción eh eh David en el salmo cincuenta y uno ahora no
quites de mí tu santo espíritu él no está hablando de la salvación
él está hablando de que sin el espíritu santo cómo va a ser
el trabajo que Dios le encargó como rey pero no se refiere a
su salvación porque en el antiguo testamento el espíritu santo
así operaba y después de un tiempo el espíritu santo se iba cuando Cuando llegamos al Nuevo Testamento
dice la palabra que somos puestos en Cristo, en Cristo por el Espíritu
Santo, que somos hechos templo y morada del Espíritu Santo. ¿Cuándo? En el momento de la
salvación porque nosotros no podemos producir que el Espíritu
Santo venga a nosotros, ni podemos producir que el Espíritu Santo
se vaya de nosotros. Es la obra de salvación de Dios
garantizada por medio de la presencia del Espíritu Santo en el que
es de Él. así es como opera el Espíritu
Santo él vive en el creyente miremos un texto más primera
de Juan dos veinte primera de Juan dos veinte porque acabo
de mencionar la unción entonces quiero usar un texto que habla
de la unción primera de Juan dos veinte la unción es la presencia
del espíritu eso es lo que es la unción No es como que algo
especial vino sobre una persona. No es que yo como predicador
tenga una unción diferente que la de usted. Eso es falso. Hablar
de unción es hablar del Espíritu Santo. El Espíritu Santo se da
de manera abundante a cada creyente, no por partes. Ahora fluimos
diferente por los dones que el Espíritu Santo nos da. Y los
dones, uno de esos dones tiene que ver con enseñar y predicar.
Es un don. Otro don tiene que ver con servir,
otro don tiene que ver con la generosidad, otro don tiene que
ver con la fe, pero no son diferentes funciones, es el mismo espíritu. Pablo habla de eso en el texto
que leímos en primera de Corintios 12, dice un mismo espíritu obrando
de acuerdo a su voluntad, dando los dones como él quiere, repartiéndolos
como él quiere a los hijos de Dios, para que todos en unísono
trabajen con el mismo propósito, edificar el cuerpo de Cristo.
glorificar a Dios. Pero no hay ninguna distinción
entre unos u otros. Y aquí en la iglesia ya superamos
eso de que pastor yo creo que usted ore por mí porque su oración
llega más al cielo. ¿De veras? Eso es idolatría.
Eso ofende a Dios. ¿Qué tiene su oración que la
mía no tenga? Es lo mismo. Es lo mismo. Yo soy miembro de
esta iglesia que sirvo en una capacidad porque el señor me
ha dado ese don, pero usted sirve en otra capacidad porque Dios
le ha dado ese don y cuando usted y yo oramos es lo mismo, no hay
ninguna distinción. Ahora si vamos a Santiago y dice
que cuando alguien está enfermo busque a los ancianos para que
oren por él, bueno, ahí está hablando de otro orden, pero
no es que esa oración vale más porque dice la oración ¿De quién? Del justo puede mucho o es poderosa. ¿Quién es el justo? el que salvo,
porque es justo, porque ha sido justificado por la obra de lo
cantamos ahora, lo estábamos cantando. Uno de los cantos decía,
por la por la cruz, tú propiciaste la ira de Dios, propiciar la
ira de Dios no es provocar la ira de Dios, propiciar la ira
de Dios es ser propicios, es decir, que la ira de Dios ya
no se viene contra nosotros, porque Dios la puso contra su
hijo Jesucristo, es lo que estábamos cantando ahora. Entonces, la
oración del justo, el que ha recibido esa bendición de la
salvación, puede mucho. No hay ninguna unción en ese
sentido. Miremos 1 Juan 2, 20. Y 1 Juan 2, 27. En el 2, 20 dice,
pero ustedes tienen la unción. ¿De quién? Del santo. ¿Quién es santo? Dios. Santo,
santo, santo, Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, pero
aquí yo creo que está refiriendo al Espíritu Santo. Ustedes tienen
la unción del santo y ¿quiénes? Todos. Todos ustedes lo saben. Otra vez está usando todos, absoluto. Miremos el verso veintisiete.
En cuanto a ustedes, la unción que recibieron de él permanece
en ustedes. no tienen necesidad de que nadie
les enseñe pero así como su unción les enseña acerca de todas las
cosas y es verdadera y no mentira y así como les ha enseñado ustedes
permanecen en él. La unción permanece en ustedes,
ustedes tienen la unción, la unción les enseña, está hablando
de la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente, de eso
es lo que está hablando, eso es lo que está afirmando Entonces,
¿hay más unción, menos unción? Eso es falso. El Espíritu Santo,
como Pablo dice, o está o no está. Eres de Dios o no eres
de Dios. Si eres de Dios, el Espíritu
Santo está en ti. Regresemos allí a Romanos 8.
a la segunda parte del verso nueve. No sé si voy a alcanzar
a escribirlo hasta el verso diecisiete, pero a la velocidad que vamos,
no sé, no sé hasta dónde vamos a llegar, pero vamos a tratar
de avanzar. entonces el mismo verso nueve sin embargo ustedes
no están en la carne sino en el espíritu si en verdad el espíritu
de dios habitan ustedes pero si alguien no tiene el espíritu
de cristo el tal no es de él es lo mismo que enfatizó en los
versos siete y ocho que están a carne se ocupa de las cosas
de la carne no puede obedecer a dios no tiene el poder no lo
busca entonces yo puse una pregunta aquí cómo consigue a alguien
tener el espíritu de cristo ¿A dónde va o qué hace para tener
al Espíritu Santo? Personas que piensan que si van
a un servicio carismático, ahí se lo van a dar. Ahí no pasa
nada. Nada más es un engaño. La manera
de recibir al Espíritu Santo. Usted tiene que clamar a Dios,
suplicarle a él por su misericordia, rogarle al Señor por la salvación
de su alma, pedirle al Señor que le permita arrepentirse,
confesar sus pecados y clamar a él para que la obra de Cristo
Jesús sea puesta sobre usted. Reciba ese perdón y el Espíritu
Santo entonces venga a vivir a ti. ¿Usted es un asunto de
fe? Pídale ayuda al Señor, clame
a Dios. Usted no tiene que quedarse afuera.
Y usted no tiene que no creer. Tienes que creer. Es lo que Dios
dice. De tal manera, amó Dios al mundo
que dio a su hijo unigínito para que todo aquel que en él cree.
Es creer. Pero para creer en la obra de
él, yo tengo que parar de creer en mí. Yo tengo que parar de
creer en mis propias fuerzas. Yo tengo que parar de creer que
yo puedo lograr esto. Es una vida que él da. Yo no
produzco esta vida. Entonces, clame a Dios. y él puede hacer esa obra en
usted. Entonces, nuestro primer punto fue estamos ungidos por
el Espíritu Santo. Usted puede mirar a la persona
que está a su lado, si es un creyente, le dice tú, usted es
un ungido de Dios. Y esta unción del Espíritu Santo,
esta presencia del Espíritu Santo es la marca distintiva. de quien ha nacido de nuevo.
Y ahorita lo vamos a mirar, ¿por qué? Segundo, fuimos vivificados
por el espíritu, versos 10 y 11, de ayer, Romanos 8. verso diez
dice, y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto
a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa
de la justicia. Qué tremendo esta esta palabra que Pablo da
aquí en el verso diez. Porque está hablando de dos cosas
tan opuestas, tan contrarias en el mismo texto. Está hablando
de muerte y de vida. ¿Y dónde está esa muerte y dónde
está esa vida? En el creyente. Dice, y si Cristo
está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado,
sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. Y mire cómo comienza, y si Cristo
está, cuando nosotros oímos estos términos en español, es como
una frase de duda. Y si es que estás, o si de veras,
pero no es la intención de Pablo. Pablo no tiene esa intención
cuando escribe así en el lenguaje, eso cambió. Más bien se pudiera
decir, sí, como es el caso, o siendo que así es, esa sería otra manera
de traducir esto, siendo que así es, que ustedes están en
Cristo, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin
embargo, el Espíritu está vivo a causa de la justicia. Entonces,
no es una duda, sino una afirmación, lo que él está haciendo aquí,
y lo hace para mostrar el resultado de estar en el Espíritu Santo. Entonces, dice, aunque El cuerpo,
¿cuál es el cuerpo? El cuerpo, ¿cierto? Carne y hueso,
donde vivimos. El cuerpo esté muerto a causa
del pecado. ¿Qué significa esto? 100%, quiero
profetizarles algo. Yo no soy profeta, pero esto
sí lo puedo hacer. Usted se va a morir. Y yo también. Es la realidad para todos nosotros.
Todos nos vamos a morir. Pablo dice, aunque el cuerpo
esté muerto a causa del pecado, y por eso en en en los en los
versos siete y ocho ahí en el capítulo ocho habló de la carne
y del espíritu de esa lucha en el capítulo siete habló de esa
lucha de con el pecado ¿Por qué? Porque este cuerpo fue tocado
por el pecado y este cuerpo en este cuerpo habita el pecado
no es señor de nosotros nosotros lo podemos someter por el poder
del espíritu santo lo que dice enseguida el espíritu está vivo
a causa de la justicia pero la realidad es que este cuerpo va
rumbo a la tumba un día mire segunda de corintios cuatro
once por más que usted le haga a este cuerpo Por más que se
compre las últimas vitaminas, por más que se compre la máquina
más avanzada de ejercicios, por más que usted se vaya al Himalaya
y piense que allá si respira de ese oxígeno, entonces va a
venir renovado. Haga lo que haga, usted no puede
cambiar el hecho de que este cuerpo va a terminar muerto. No podemos cambiar ese hecho,
Pablo lo dice. la presencia de la muerte en
nosotros. Segunda Corintios cuatro once dice porque nosotros que
vivimos constantemente estamos siendo entregados a muerte por
causa de Jesús para que también la vida de Jesús se manifieste
en nuestro cuerpo ¿Qué? Mortal. Es un cuerpo mortal. Este mundo exalta este cuerpo,
este mundo busca hacerle aquí, hacerle allá a este cuerpo, igual
va a terminar en una tumba. No hay nada que se pueda hacer.
Entonces, ¿debe eso deprimirnos y ya dejarnos y no hacer nada?
No, no. Lo que tenemos que hacer es entender
el concepto correcto de la vida a través de lo que nos está diciendo
aquí, para que entendamos que la condición de este cuerpo es,
eso es final, no se puede hacer nada. pero aún así, sin embargo,
el espíritu está vivo a causa de la justicia. Y es lo que dice
aquí este texto que leímos. Si Cristo se manifiesta su vida
en nosotros, en nuestros cuerpos mortales, eso es maravilloso.
Porque antes estábamos muertos en nuestros delitos y pecados
con un cuerpo destinado a ser muerto y viviendo, haciendo pecado
que nos llevaba a la muerte. Ahora no. ahora a pesar de ese
cuerpo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. Romanos cinco doce, no vamos
a ir, pero dice que la muerte entró a todos por el pecado de
Adán, así nacimos. Pero a pesar de la realidad de
que el cuerpo esté muerto y además, el creyente encuentra un conflicto
dentro de sí por la presencia del pecado en sus miembros, sin
embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. Hay un
conflicto que tenemos que enfrentar. Y Pablo lo que hace es animar
al creyente acerca de la presencia del Espíritu Santo en su vida.
Animarlo de que el Espíritu Santo está presente en su vida, eso
lo va a llevar a vivir una vida de santidad, una vida de pureza,
no una vida en la carne, en la muerte, en el pecado. Es una
vida de santidad y de pureza. Y esta es la realidad del creyente.
La presencia del Espíritu Santo le da una posición sublime con
Cristo, a pesar de este cuerpo de muerte. El creyente puede
mirar las cosas de arriba, poner su mirada en lo eterno, a pesar
de que este cuerpo se duele. Yo estoy caminando un poquito
más lento el día de hoy, porque estuve haciendo un poquito de
trabajo de construcción en mi casa y me doy cuenta que me duele
hacer ese trabajo, pero hay que hacerlo. pero a pesar de eso
está en la vida del espíritu. Es algo glorioso lo que el Señor
nos permite para verlo a él, para poner la mirada en las cosas
de arriba, no aquí en las cosas de la tierra. Poner la mente
en las cosas del espíritu. Entonces necesitamos ese fundamento,
saber esto para crecer espiritualmente. Entonces, la carne de este cuerpo
está destinada a morir, pero lo dedicamos por el Espíritu
que ha dado vida a nuestro espíritu para servir al Señor, no para
servir al pecado. Entonces, esta carne queda sujeta
al poder del Espíritu Santo, una nueva vida. Entonces, ¿qué
concluimos acerca del cuerpo? Está en bancarrota, no necesita
invertir allí, va a perder su inversión, créame. El espíritu
está vivo a causa de la justicia, allí es donde usted pone su inversión. Allí es donde pone su inversión.
Sí, y Pablo dice a causa de la justicia, la obra de Cristo,
lo explicó Llano, verso dos al cuatro. Miren lo que el Señor
dice en Juan cuatro catorce. Juan cuatro catorce. donde habla de lo que va a fluir
de la vida del que está en Cristo, pero el que beba del agua que
yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré
se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. entonces tenemos vida eterna
en nosotros ahora porque el Espíritu Santo nos ha vivificado mire
Efesios dos cinco miremos otro texto que nos afirma esto Efesios
dos cinco ¿Cierto que son buenas noticias cuando estudiamos del
Espíritu Santo? nos anima, nos nos ministra,
nos nos recuerda que no estamos solos en este caminar con el
señor, que no estamos solos en este mundo, que no nos confrontamos
contra el pecado, nuestro propio poder, es alguien más que nos
va a ayudar. Efesios dos cinco dice aún cuando
estamos muertos en nuestros delitos nos dio vida juntamente con Cristo
por gracia ustedes han sido salvados y esa Pero no solo es verdad en cuanto
a los beneficios que el creyente ha recibido ya, estamos hablando
aquí en la tierra, pero Pablo también se mueve allí en el verso
11 de Romanos 8, hablar del futuro, mire lo que dice. pero si el
espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos
habita en ustedes, recuerden que ese sí el espíritu, la intención
de Pablo es decir, bueno, sabiendo que el espíritu está en ustedes,
le quiere animar, no poner duda. Entonces, sabiendo que el espíritu
de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos, fíjense
cómo se refiere al Espíritu Santo. El espíritu de aquel que resucitó
a Jesús de entre los muertos habita en ustedes. Hablando de
la obra que hizo en la resurrección. El mismo que resucitó a Cristo
Jesús de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales
por medio de su espíritu que habita en ustedes. Entonces,
Entonces, para el creyente, la realidad de la muerte está enfrente
de nosotros todo el tiempo, pero nos dice que ese no es el final. Nos está diciendo que el espíritu
de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos, ese mismo
espíritu nos va a resucitar a nosotros. Pablo aquí está hablando de la
resurrección del cuerpo porque acaba de hablar en el verso diez
del cuerpo que está muerto. Pero en el verso once está hablando
del cuerpo que va a ser resucitado. Entonces el creyente ni siquiera
su cuerpo lo pierde. Ni siquiera su cuerpo lo pierde.
La obra del Espíritu Santo es total en la vida del creyente.
Esta parte que está en bancarrota, el cuerpo de humillación en que
vivimos, que tiene que morir por causa del pecado, será levantado
el día de la resurrección por el poder del Espíritu que resucitó
a Jesús dentro de los muertos. La misma vida que le dio a Jesús
cuando lo levantó de los muertos el mismo poder con que él logró
en Jesús para levantarlo de los muertos igualito va a trabajar
en nosotros los que estamos en Cristo los que tienen el espíritu
de santo, santo, entonces tenemos vida ahorita ese cuerpo es un
cuerpo de humillación pero entonces será un cuerpo glorioso. Mire, En los versos catorce al diecisiete
para ver lo que Pablo dice aquí acerca de esto. En este caso,
los tesaronicenses, cuando Pablo escribe esta carta, ellos los
han engañado y piensan que ya la resurrección pasó, que ellos,
como que los que se murieron ya no van a tener esa oportunidad.
Están confusos y Pablo le dice, no, no, no, no, no, no es así. Miren, miren, miren, miren lo
que el señor dice. Primero Tesaronicenses 4, hasta el diecisiete. Porque si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con él
a los que durmieron en Jesús, durmieron se refiere ya ya murieron,
siendo cristianos. Por lo cual les decimos esto
por la palabra del Señor, que nosotros, los que estemos vivos,
y que permanezcamos hasta la venida del pues el Señor mismo descenderá
del cielo con voz de mando, con voz de arcángel, y con la trompeta
de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Está hablando
de la resurrección, no se desanimen, ellos se van a levantar. Entonces,
verso diecisiete, nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos,
seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro
del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre, por tanto,
confortense unos a otros con estas palabras. Aquí está hablando
del rapto, está hablando de la resurrección, el rapto, porque
dice los que estemos vivos no precederemos a los que durmieron
en Cristo, no seremos transformados antes que ellos, sino los que
murieron en Cristo van a ser glorificados, van a ser resucitados,
y nosotros seremos, nos encontraremos con el Señor en las nubes, y
allí seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos, si
estamos con vida, aquí sí podemos, si es que, si es que estamos
con vida, cuando él venga. Yo siempre ando esperando eso,
pero no quiero olvidarme de que igual me voy a morir, a lo mejor,
no sé, hoy, mañana, no sé. Quiero vivir esta vida lo mejor
que pueda para el Señor, pero ando esperando esta promesa.
Miren todo lo que el Señor nos dice en la palabra de la obra
del Espíritu. Esto es posible, ¿por qué? Porque el Espíritu
Santo está en el creyente. El creyente no puede llegar solo
allí. El creyente no puede producir
esto. Es el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, el que hace
esta obra. Y miren uno de mis textos favoritos,
Filipenses 3, 20 al 21. Filipenses 3, 20 al 21. A veces cuando le voy a decir
a mi esposa que me duele algo, digo, ay, este cuerpo de humillación,
otra vez. Ahí voy. Tres veinte al veintiuno. Porque nuestra ciudadanía está
en los cielos. de donde también ansiosamente
esperamos a un salvador, el señor Jesucristo, el cual transformará
el cuerpo de nuestro estado de humillación, este cuerpo de muerte,
en conformidad al cuerpo de su gloria por el ejercicio del poder
que tiene aún para sujetar todas las cosas a él mismo. Dice que
Jesucristo nos va a transformar. para que este cuerpo sea como
el de él, y esto es por el Espíritu Santo, que es posible en la vida
del creyente. Entonces, aunque suframos en
este cuerpo de una manera o de otra, aunque este cuerpo se deteriora,
estamos llenos de dolencias, enfermedades, el envejecimiento,
Todos los cambios que van sucediendo con este cuerpo, tenemos esa
promesa, la esperanza de ser resucitados y ser transformados
en cuerpos gloriosos. ¿Con cuál cuerpo? Con el cuerpo
que vivimos aquí, con ese mismo cuerpo. Entonces, ¿qué pasa con
un bebé? Bueno, ese es otro tema, no lo
voy a anunciar hoy, pero tendríamos que ir a primera de Corintios
15. Pero la promesa está allí, de la resurrección. entonces
es maravilloso es maravilloso nuestro presente que aunque tenemos
muerte y vida dentro de nosotros tenemos el Espíritu Santo que
nos da victoria sobre la muerte y en el futuro tenemos la garantía
de la resurrección por el poder del Espíritu Santo estábamos
muertos en delitos y pecados, pero ahora tenemos vida y no
solo eso, esperamos ser transformados. ¿Qué pasa para una persona que
no tiene el Espíritu de Dios? Una persona que no tiene el Espíritu
de Dios y muere sin Cristo, esa persona es enterrada y se va
al infierno a ser atormentado. por el tiempo que viene, viene
el milenio, pasan mil años y sigue siendo atormentado. Cuando termina
el milenio, el Señor Jesucristo va a establecer el reinado eternal,
el cielo nuevo y la tierra nueva. Dice que todos los muertos son
entregados, resucitan, todos. No importa quién sea y dónde
haya estado. Todos los que murieron en sus pecados son resucitados. y con ese cuerpo y su espíritu
son condenados por el Señor de acuerdo a todas sus obras y lanzados,
mire, son sacados del infierno, resucitan son juzgados y condenados
y lanzados al lago de fuego que es llamado la segunda muerte.
Entonces el creyente está esperando vida, ha recibido vida y espera
más vida. El que no está en Cristo espera
muerte y le espera la segunda muerte después de estar más de
mil años sufriendo el tormento por haber desobedecido a Dios,
por no haber creído en Cristo Jesús como el Señor y Salvador
de su vida, como el que pagó por sus pecados, sino que quiso
vivir como quiso, de acuerdo a su propia voluntad, sin creer
en el Hijo de Dios. Hay una distinción marcadísima
y Pablo la establece desde el principio del texto, hace esa
distinción y la mantiene. porque dice, no es todos los
que escuchan el mensaje, es los que están en Cristo, los que
tienen el Espíritu Santo, los que tienen todas estas promesas
y esta seguridad. Entonces, primero, estamos ungidos
por el Espíritu Santo. Segundo, fuimos vivificados por
el Espíritu Santo. Y tercero, somos deudores al
Espíritu. ahora Pablo se mueve a nuestra
respuesta hacia el espíritu primero está describiendo lo que el espíritu
ha hecho. Versos doce y trece en el doce dice así que hermanos
somos deudores no a la carne para vivir conforme a la carne. ¿A quién nos debemos entonces
es a Dios? Es a Dios. lo que Dios ha depositado
en nosotros, como hemos visto hasta este punto, es incalculable,
invaluable, es incomprensible a nuestra mente lo que Dios ha
hecho por nosotros. Ha puesto su propio espíritu
en nosotros, tenemos el mismo poder que operó para levantar
a Jesús de los muertos, entonces nos debemos a Dios. no a la carne. Antes estábamos
en la carne, Dios de ahí nos sacó, nos dio su Espíritu Santo,
entonces nos debemos a él. ¿Esto qué indica? Pablo se está
moviendo a la responsabilidad del creyente de vivir una vida
de santidad, una vida para, por y en el Espíritu Santo para agradar
a Dios de esos que está hablando. Y Pablo indica claramente que
el creyente no anda en cruz control. Oh, ya tengo el Espíritu Santo,
ya tengo todas esas promesas, yo no tengo que hacer nada, él
me va a llevar. No, ¿Cuál? Tienes que orar, tienes que luchar
contra el pecado, tienes una lucha espiritual que pelear,
tienes que clamar a Dios, tienes que rendir tu voluntad todos
los días y en cada ocasión delante de Dios para obedecerle a él,
te debes al Espíritu Santo. no andamos en como el carro le
hunde un botón y hizo cruz control o si uno de esos carros nuevos
él me va a llevar y se va a parquear. No, no. Es una combinación del
poder de Dios y tu voluntad siendo rendida completamente a él. Porque
mira lo que dice el verso trece ahí en Romanos ocho, porque si
ustedes viven conforme a la carne, ¿quiénes son ustedes? Los creyentes.
Habrán de morir y ahorita vamos a ver cuál clase de muerte está
hablando él. Pero si por el espíritu hacen morir las obras de la carne,
vivirán. otra vez hace esa distinción.
¿Qué está hablando aquí? De la responsabilidad de la obediencia
a Dios. ¿Por qué? Porque si el creyente se desvía
de lo que Dios dice y empieza a desobedecer al Señor, ¿qué
es lo que trae? Muerte, dolor, sufrimiento, un
montonón de consecuencias que tienen que ver con la muerte.
No está hablando de perder la salvación. No puede estar hablando
de eso. Pero sí está hablando del sufrimiento
que trae el pecado. Entonces hay una lucha que el
creyente tiene con la carne. ¿Pero cómo enfrenta esa lucha?
Tiene el poder. El único poder posible para vencer
es el poder del Espíritu Santo y por él puede hacer morir las
obras de la carne y vivir. ¿Qué pasa con los creyentes que
no creen en el poder del Espíritu Santo y se van con los médicos
a buscar la solución a problemas que son del corazón? a problemas
que son de la carne, a problemas que son espirituales y se olvidan
y no reconocen el poder del Espíritu Santo, no tienen fe, están rechazando
lo que el Señor ha hecho en sus vidas y se meten en un montón
de problemas. O simplemente no tienen al Espíritu
Santo, por eso no lo buscan. Buscan en otras fuentes. Palabra
dice que son fuentes rotas, cisternas rotas. Una cisterna rota, cuando
usted la mete en la cubeta para sacar agua, lo que hay abajo
es arena. Y si se toma un vaso de arena,
pues, ni siquiera una cucharada de arena se va a poder tomar.
No hay nada ahí. Entonces, Pablo estaba hablando. de la obediencia
del creyente al Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo le da
el poder, le da el entendimiento, le da la sabiduría, le da la
guianza para que obedezca y viva una vida de santidad. Nos debemos
no a la carne, sino al Espíritu Santo. Mire Gálatas 5, 22 al 23. Un texto muy conocido donde Pablo
habla acerca de la llenura del Espíritu Santo. Y aquí nos da
una idea muy clara de entonces, si nos debemos al Espíritu Santo
y no a la carne, ¿cómo se debe ver nuestra vida? Galatas 5,
22 al 23, pero el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio,
contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús
han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. ¿Han crucificado
qué? La carne. ¿Por qué? Porque viven
conforme al espíritu. Pablo dice en Romanos, no nos
debemos a la carne, sino al espíritu. Entonces vivimos de acuerdo al
espíritu. Ese fruto que acabo de leer allí
en el verso 22 dice, pero el fruto del, ¿de quién? Del espíritu. No es mi fruto. Es el fruto del
espíritu. Yo no puedo producir este fruto.
Yo no puedo producir amor, gozo, paz, paciencia, veneridad, bondad,
fidelidad, macedumbre, dominio propio. No puedo producir eso.
No puedo. Es el Espíritu Santo. Ese es
el fruto de él, del Espíritu Santo. Esa es la vida del Espíritu. Por eso Pablo dice, el que está
en Cristo, el que está en el Espíritu, va a manifestar esta
vida. entonces nos debemos al espíritu
para que la vida del espíritu se manifieste a través del creyente
cuando se dé su voluntad a él. Mire Efesios cinco del quince
al veintiuno porque estoy tratando de mostrar ok yo me debo al espíritu
pero ¿cómo hago para vivir de acuerdo al espíritu? Ya vimos el fruto pero miremos
una instrucción práctica de parte de Pablo cuando dice Efesios
cinco quince por Tengan cuidado cómo andan. ¿Quiénes
toman esa decisión? El creyente, el que está leyendo este texto,
¿no? Tengan cuidado cómo andan. Y dice, ¿cómo? No como insensatos,
sino como sabios. Insensato es el que ignora la
palabra del Señor. Sabio es el que busca, tiene
temor de Dios y busca la palabra del Señor. Verso 16, ¿cómo se
hace para andar así? Aprovechando bien el tiempo.
porque los días son malos, no dejando que las horas se le van
y se le van y se le van en el teléfono y se le van y se le
van y se le van y no hace nada, no hay productividad en la vida.
¿Qué está haciendo con su vida? Aprovechando bien el tiempo.
Verso 17, así pues, no sean necios. ¿Sabe qué significa necio en
la Biblia? Uno que no cree en Dios, un necio es ese, el que
busca su propio camino. No sean necios, sino entiendan
cuál es la voluntad del Señor. Se está hablando del entendimiento.
Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino
sean llenos del Espíritu. Qué interesante la comparación
tan drástica que hace entre ser llenos del Espíritu Santo o llenos
de vino. Una persona cuando está llena
de vino está intoxicada y es controlada por esa sustancia. Su manera de pensar cambia, su
manera de actuar cambia, la percepción que tiene de todo lo que está
a su alrededor cambia completamente. Es otra persona, está bajo el
control de una sustancia que le ha intoxicado o con la que
se ha intoxicado. Igual con las drogas, es lo mismo. Y Pablo dice, no se llenen No
se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, hay problemas,
hay sufrimiento, hay muerte. Es lo que hay, es lo único que
produce. Si no sean, ¿qué? Llenos del Espíritu. Pero para
llegar a Dios, dice, tengan cuidado cómo viven. Tengan cuidado cómo
manejan el tiempo. No sean necios, sean entendidos,
conozcan la voluntad de Dios. No se embriaguen, llénense del
Espíritu Santo. Nos está diciendo cómo hacerlo.
Aquí está la guía. específicamente está diciendo
cómo hacerlo. Y para conocer la voluntad de
Dios hay que conocer que la palabra de Dios, allí está expresada
claramente la voluntad de Dios. que dice verso diecinueve, hablen
entre ustedes con salmos, himnos, cánticos espirituales, cantando
y alamando con su corazón al Señor, den siempre gracias por
todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el
Padre, sométanse unos a otros en el temor de Cristo. Aquí está
indicando qué es esto de ser llenos del Espíritu Santo. ¿Qué
es esto de que somos deudores al Espíritu y no a la carne?
Aquí dice, usted debe tomarse el tiempo en su casa, lea este
texto, de entre todos los que estamos usando, léalo si quiere
algo práctico, de cómo vivir una vida como un deudor del espíritu
y no de la carne. Y revise al final del día qué
hizo, cómo manejó su tiempo, qué fue lo que conoció de la
voluntad de Dios o qué anduvo conociendo. YouTube o bueno,
yo sé que podemos mirar allí cosas instructivas, pero tenga
cuidado. cuando usted quiere conocer de
Dios, tenga cuidado, mire, tenga cuidado de gente que se la pasa
escuchando que este predicador, que aquel predicador, que aquel ¿Qué vimos de la unción del Espíritu
Santo? El creyente tiene la unción del Espíritu y no necesita que
nadie le enseñe. ¿Qué significa eso? Que el creyente
nunca se siente bajo la enseñanza de alguien. No, que sea cuidadoso
a quien escucha, pero que se dé cuenta que su crecimiento
no puede venir de allí. Su crecimiento viene de su estudio
de la palabra, de su dedicación, de conocer la voluntad de Dios,
como Pablo está diciendo aquí. De allí viene cuando usted mismo
va a la palabra y usted entiende, usted dice, oh, ¿a qué dice esto?
Nadie le va a quitar eso. Nadie se lo va a quitar. Y lo
que usted escucha en la enseñanza, lo que el espíritu le ayude a
entender, usted lo guarda y lo practica y lo lleva y lo vive.
Pero usted tiene que tomar esa decisión. Somos deudores al espíritu,
no a la carne. ¿Cuáles son las cosas del espíritu?
¿Cuáles son las de la carne? Miren, el pastor MacArthur escribió
esto en 1986. Dice, ser lleno del espíritu. es vivir conscientes de la presencia
personal del Señor Jesucristo, como si estuviéramos parados
frente a él, y dejar que su mente domine nuestras vidas, es llenarse
uno mismo con la palabra de Dios, de tal manera que sus pensamientos
son nuestros pensamientos, su estándar, nuestro estándar, su
obra, nuestra obra, y su voluntad, nuestra voluntad. Estar conscientes
de Cristo nos lleva a parecernos a Cristo. El libro de Salmos
habla en lo opuesto. Los que tienen ídolos se hacen
como ellos. Nosotros tenemos un Dios y somos
deudores a él. El Espíritu Santo es Dios. Nos
debemos a él. Debemos estar conscientes de
su presencia en nuestra vida. Entonces, primero estamos ungidos
por el Espíritu Santo, segundo fui movificado por el Espíritu
Santo, y tercero somos deudores al Espíritu Santo. ¿Cómo estamos de tiempo? ¿Hay mucho tiempo todavía? Oh,
bastante, entonces. OK. Ustedes no tienen prisa,
¿cierto? No, ya me dijeron que no, así
que, pues, entrémosle aquí y sigamos más profundo. Estamos en una
parte bien interesante. Yo quiero, mira, porque no me
fijé en mi reloj. Entonces, cuarto, el Espíritu
Santo testifica que somos hijos de Dios. Wow. Mire, cada, usted
lee este texto, usted dice, man, cada línea que leo, Pablo me
lleva más y como que me levanta y me levanta y me levanta y te
dice, mira lo que tienes, aprecia lo que tienes. Mire el verso
catorce porque todos los que son guiados por el Espíritu Santo,
los tales son hijos de Dios. Aquí está hablando de la relación
con Dios. El Espíritu Santo vive en el creyente y obra. ¿Para
qué? Para santificarle. ¿A través
de qué? La iluminación de la palabra
de Dios. Él es su guía, es su ayudador. Y solo los hijos de
Dios son guiados por el Espíritu Santo. ¿Qué quiere decir esto? No anda la oscuridad. no anda
en las tinieblas, no anda sin saber qué onda, para qué estoy
aquí. No, el creyente tiene dirección. Mira, el creyente se levanta
en la mañana y sabe para dónde va. Claro, hay cosas que hay
que atender del trabajo y eso, pero igual, cómo atiende su trabajo,
cómo para el Señor, cómo atiende a sus hijos, cómo criarlos para
el Señor, cómo ama a su esposa, cómo Cristo no la iglesia, cómo
se somete a su esposo, cómo la iglesia se somete a Cristo. Todo
está delineado por el Señor. ¿Y qué hago cuando se me estalla
una llanta en el frío? Bueno, pues cámbiala con una
buena actitud como para el Señor. Y dele gracias que tuvo que esperar
allí, él sabe por qué. Como para el Señor. El Espíritu
Santo, si usted cede su voluntad al Espíritu Santo, él le va a
guiar, él le va a ayudar. ¿Quién le va a ayudar? Esta semana
tenía que hablar con un vecino y lo dije en una clase, o lo
puse en un mensaje porque Israel compartió algo en el chat de
WhatsApp. Y dije, ¿a quién le va a compartir
hoy? Y pregunté a mí mismo que yo tengo unos vecinos que necesito
alcanzar, necesito volver otra vez. Estamos haciendo algo en
la casa. Simplemente dejé todo y me fui
sin decir nada. Empecé a caminar hacia esa casa.
Creo que es lo que el Espíritu Santo quiere que yo haga. Creo
que esto es obedecer al Señor en este momento, creo que esto
es acercarme allá y hablar con esta persona. Pero eso viene
de estar llenos de la palabra, de estar buscando conocer la
voluntad de Dios, de querer anhelar, de agradar a Dios, de poner la
mirada en las cosas de arriba, en Cristo Jesús, no en las de
la tierra, de saber que no soy un deudor de la carne, sino un
deudor del Espíritu, de entender que el Espíritu Santo me guía,
me da el poder, Él me protege, Él me guarda, Él me instruye.
Entonces, no somos personas sin poder, somos personas con mucho
poder, mucho poder. no como los falsos maestros que
manipulan y roban a la gente usando el nombre del Espíritu
Santo para hacer sus cosas, pero el poder para obedecer a Dios,
para santificar su nombre, para hacer como su palabra dice. Ahí
está la dirección de nuestras vidas. Entonces la buscamos intensamente
todos los días. ¿Cuánto? Toda la Biblia. ¿Cuánto?
Todos los días. ¿Cuándo paramos? Nunca. Hasta
que Él venga. para que entonces vivamos como
hijos de Dios, porque el Espíritu Santo, ese es el testimonio que
da de nosotros, que somos hijos de Dios. Él es el que da ese
testimonio. De tal manera que las personas
vean vidas transformadas, porque no camina como el mundo camina.
No habla como los del mundo hablan. No encuentra gozo en lo que el
mundo se goza. Su vida es diferente. Su gozo
es diferente. Su fortaleza viene de Dios. Su
propósito en la vida es complacer a Dios, así como un buen hijo
con sus padres. Y el Espíritu Santo le ilumina
para que camine esa vida como un hijo de Dios. Eso no es. Eso
no es. Pablo lo está poniendo todo el
tiempo así. Miro que dice Juan 1426. Juan catorce veintiséis y el
Espíritu Santo no doblega la voluntad del creyente, no, el
creyente cede su voluntad de Espíritu Santo, el Espíritu Santo
lo guía para que llegue ahí también. Juan catorce verso veintiséis
dice, pero el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él les enseñará todas las cosas y les
recordará todo lo que les he El Espíritu Santo les va a enseñar.
Aquí no están escritos los libros de la Biblia del Nuevo Testamento.
Ellos después, cuando escriben, son muchos años después, pero
es el Espíritu que les recuerda y les guía en lo que deben de
escribir sin doblegar su voluntad. Ellos ceden su voluntad a él.
¿Cuál es la aplicación para nosotros? El Espíritu Santo nos va a guiar
a entender todo lo que le recordó a ellos para que vivamos de acuerdo
a esto. ¿En dónde? En toda la Biblia.
Génesis hasta Apocalipsis. Entonces el creyente es iluminado
y persuadido por el Espíritu Santo. Eso lo dijo Lloyd Jones. Es muy acertado. Mire, primera
de Juan tres uno. Miremos otro texto para afirmar
este punto aquí. Primera de Juan tres uno. El apóstol Juan escribe allí
a los creyentes. Está hablándole a creyentes.
Miren cuán gran amor nos ha otorgado el padre. que seamos llamados
hijos de Dios y eso somos por esto el mundo no nos conoce porque
no lo conoció a él y habla en otras partes también cuando dice
cuando el mundo yo aprendí antes cuando estaba en la iglesia carismática
con estos textos aprendí a empezar a distinguir entre los que eran
del mundo y los que eran del señor y los que yo veía los famosos
que el mundo los escuchaba y ponían aún su música en sus emisoras
del mundo dije oh el mundo escucha a los que son del mundo esto
no son del señor esto no son del señor aunque suena bonito
aunque suena bien aunque se ve bien no son del señor porque
los que son del señor el mundo no los escucha porque son hijos
de Dios y solamente los hijos de Dios los pueden escuchar a
ellos y entonces somos hijos de Dios
y las palabras que Juan usa aquí dice que el amor, cuán gran amor
nos ha otorgado el padre, adopción en el tiempo que esto se escribió,
que somos adoptados como hijos de Dios, en ese entonces los
padres adoptaban a un hijo que tuvieran otro hijo, pero ese
que adoptaban, ese, ese iba a ser el heredero, ese iba a ser el
principal, ese era el escogido de entre todos, ese era No es
como hoy en día. Es muy diferente el concepto
cuando Pablo habla de esto. Cuando Juan habla de esto. Y
el Espíritu Santo da testimonio. No somos nosotros los que decimos
yo soy hijo de Dios. Bueno, sí, lo podemos decir.
¿Cuál es el testimonio? ¿Quién testifica de que tú eres
hijo de Dios? El Espíritu Santo. ¿Cómo? Amor,
gozo, paz, paciencia, benevolidad, bondad, macedumbre, dominio propio,
templanza, fe. ¿Cuál es el fruto que se nota
en tu vida? Es el testimonio del Espíritu Santo. El Espíritu
Santo testifica a nosotros. Y mire lo que él hace. Verso
quince. Pues ustedes, romanos ocho, no han recibido un espíritu
de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido
un espíritu de adopción como hijos por el cual clamamos Abba
Padre. El gran amor con que nos amamos.
Y la declaración que sale del corazón de un creyente es Abba
Padre. ¿Por qué no recibimos un espíritu
de temor? El espíritu de temor es el temor a la muerte, el temor
al juicio de Dios, el temor a lo que debemos a Dios. Pero la persona
es liberada completamente, recibe un espíritu de adopción, es abrazado
por Dios. Y no es que la persona se aprendió
las palabras correctas para decir Abba Padre. Oh, ya estoy diciendo
Abba Padre, entonces yo seré hijo de... Sí, ya digo Abba Padre.
No. Fíjese que dice que por el espíritu. Ese es un clamor que es por el
espíritu. Una persona no lo produce. Gente
que yo he oído a veces que como que se lo memorizan y dice, oh
papito lindo, ay papito, ay papito Dios. Y yo, ¿de veras? Suena
como cursi. No, no, no, no veo un testimonio
del espíritu allí. Porque un creyente no se relaciona
con Dios de esa manera. El término abapadre tiene que
ver como, aba es una palabra en arameo, ni siquiera es en
griego. Jesús hablaba más arameo que griego, era su idioma principal. Y él cuando, por eso sabemos,
porque dice abapadre, está expresando de lo íntimo de él, como él es
en su persona, en el lenguaje que él usa, dice abapadre. Es
el término que usa un niño de cariño con su papá. no es otro
de afuera que se aprendió el término, se lo va a decir a él,
no. Es algo que sale de adentro, es una vida que está allá, allí.
Jesucristo enseñó en la oración del Padre Nuestro, oren así,
Padre Nuestro, está usando el mismo término. Está enseñando
a sus discípulos, refiéranse a Dios como su Padre, ¿por qué?
Por la adopción, ¿por qué? Porque el Espíritu hizo esa obra
y por el Espíritu pueden clamar eso. que dice primero de Corintios
doce dos para para afirmar este punto primero de Corintios doce
dos ustedes saben que cuando eran paganos de una manera u
otra eran arrastrados hacia los ídolos montanos por tanto les hago saber
que nadie hablando es el verso tres nadie hablando por el espíritu
de Dios dice Jesús es anatema o Jesús es maldito y nadie puede
decir Jesús es el Nadie puede hacer esa declaración
excepto por el Espíritu Santo, quiere decir que esa persona
no produce esa declaración, el espíritu en esa persona produce
que haga esa declaración. Jesucristo es el señor. Cuando
una persona es salva, mire, cuando una persona es salva, no es como
que la persona confiesa a Cristo y entonces se salva, no, la persona
confiesa a Cristo por el Espíritu Santo, lo cual indica que la
persona ya es salva, está haciendo la confesión, porque ya fue salva,
ya el Espíritu Santo regeneró su corazón, cuando hizo esa declaración,
lo hizo por el Espíritu, y sólo el que tiene el Espíritu Santo
es un hijo de Dios. Solo el que es salvo tiene al
espíritu, solo el que es salvo puede hacer tal declaración.
Por eso es tan falso decirle a una persona, repite una oración,
la oración del pecador, es falso, es un engaño. Es un engaño y
miles y miles han sido metidos en las filas de las iglesias,
haciéndoles creer que son salvos por algo que ellos hicieron,
pero ni siquiera hay evidencia de lo que el espíritu puede hacer
en sus vidas. Esa es la evidencia que se busca. el Espíritu Santo
da testimonio de que somos hijos de Dios y clamamos a mi padre
por el Espíritu Santo es él obrando en nosotros. Mire primera de
Juan cuatro dieciocho voy a regresar allí a ese texto primera de Juan cuatro dieciocho En el amor no hay temor, sino
que el perfecto amor, ese texto no está en sus notas, lo puedo
agregar, creo que es bueno para ponerlo ahí. En el amor no hay
temor, sino que el amor, el perfecto amor echa fuera el temor, porque
el temor involucra castigo y el que teme no es hecho perfecto
en el amor. ¿Por qué estoy usando ese texto?
Porque Pablo dice que no recibimos un espíritu de temor y de esclavitud. sino un espíritu de adopción.
Y para ser adoptados tiene que haber amor. ¿Cuál amor? El perfecto
amor. Y quien hizo ese amor echó fuera
todo el temor. todo el temor. El que está en
ese amor es perfeccionado, en ese amor dice la palabra. Entonces,
por el Espíritu Santo que el creyente puede relacionarse con
Dios de esta manera tan íntima y especial. En su oración usted
sabe qué pasa cuando se está solo, cuando se está sola con
Dios, cómo son sus palabras con Dios. ¿Qué le dice usted a él?
No hay nadie que lo está escuchando. Usted no tiene que quedar bien
con nadie. Es usted y él. ¿Qué es lo que sale de lo profundo
de su corazón? Si usted es un hijo adoptado,
el Espíritu Santo le lleva a confesar así. Verso 16, ahí en Romanos
8, el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, que somos
hijos de Dios. Bueno, ya lo expliqué. Romanos
5, 5, habla que el amor de Dios fue derramado en nosotros. ¿Por
qué? Por el Espíritu Santo. Verso 17, es el último verso.
Y si somos hijos, somos también herederos. Pablo no para. sigue más todavía aquí. Somos herederos. está hablando
de toda esa obra que nos dio de la de la salvación, la adopción,
hijo de Dios, lo que clamamos. Ahora cuando dice somos herederos,
aunque ya vimos de la resurrección, pero está hablando del lugar
que nos espera con Dios. Somos herederos, herederos de
Dios y coheridos con Cristo, si en verdad padecemos con él,
al fin de que también seamos glorificados con él. Lo de padecimiento
lo dejo para la semana entrante, pero dice que somos herederos.
Apocalipsis 21, 6 al 7. Entonces no somos hijos de nombre,
somos hijos de verdad. Tenemos una herencia con Dios.
Apocalipsis 21, 6 al 7. También me dijo, hecho está.
Yo soy el alfa, el omega, el principio y el fin. El que tiene
sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
El vencedor heredará estas cosas. Y yo seré su Dios, y él será
mi hijo. ¿Heredará qué? El reino de los
cielos. ¿Heredará qué? Si es un hijo,
¿qué hereda? ¿De qué es dueño el padre? Esa es la herencia de los hijos,
somos herederos. Dice que somos herederos juntamente
con Cristo. Coherederos con él. Mire Juan
diecisiete veinticuatro. Juan diecisiete veinticuatro.
Quiero terminar con este texto. Juan diecisiete veinticuatro. Padre, quiero que los que me
has dado estén también conmigo donde yo estoy. para que vean
mi gloria, la gloria que me has dado, porque me has amado desde
antes de la fundación del mundo. Jesucristo dice, quiero que estén
conmigo. Somos coherederos con Cristo. Lo que Cristo heredó
es lo que nosotros heredamos. Si el Espíritu de Dios está en
nosotros, si el Espíritu Santo está en nosotros. Entonces, estamos
ungidos por el Espíritu Santo, fuimos vivificados por el Espíritu
Santo, somos deudores al Espíritu para vivir vidas de santidad,
y el Espíritu Santo testifica que somos hijos de Dios. ¡Qué
obra! ¿Qué obra? La del Espíritu Santo,
hermanos. Y creo que la vimos un poquito
a la carrera. ¿Pero qué obra? Nos da absoluta seguridad. Nos
da testimonio. Nos da poder para vencer el pecado. Nos da el poder para vivir en
obediencia. Nos da el deseo, el querer como
el hacer para agradar a Dios en todo. Y nos da la esperanza
para el futuro. ese es una descripción que Pablo
da aquí del Ministerio del Espíritu Santo en la vida del creyente
maravilloso maravilloso ¿Por qué no nos ponemos de pie? Le
damos gracias al Señor porque tenemos razón para vivir vidas
victoriosas tenemos razón para no parecernos a este mundo tenemos
razón para vencer en toda situación que se presente tenemos razón
para creer padre gracias gracias señor gracias padre tú has hecho
de nosotros templo y morada de tu santo espíritu y él ha venido
a morar a vivir aquí para fortalecernos para guiarnos para iluminarnos
para dar testimonio a nuestro espíritu para que no dudemos
para guiarnos cuando venga confusión, para fortalecernos cuando nos
sentimos débiles, para ayudarnos en nuestro consolador en tiempos
de dificultad, de lamento, de pérdidas, para fortalecernos,
para poder confrontar las pruebas, las dificultades que vienen en
la vida, y responder de una manera que es honrosa para Dios, porque
no somos Señor, gracias, porque esto afirma
que no depende de nosotros, sino de ti. Nuestra parte es obedecerte,
rendirnos a ti. Y al final toda la gloria es
para ti, solamente para ti, Señor. Gracias, gracias, oh Dios, por
venir a vivir en nosotros, por la libertad que esto significa,
para escoger lo que es correcto delante de ti, Señor. Gracias
Dios. Abba Padre, gracias Padre, te
bendecimos Señor, te amamos y queremos disfrutar esta relación de amor
íntimo que tú nos ofreces al habernos adoptado como tus hijos.
Gracias. Señor, oramos por las personas
que no han recibido esta adopción todavía, la adopción no se escoge,
simplemente se recibe. Que tú les concedas, Señor, el
clamor de su corazón. Que tú les concedas el ruego
en sus almas, Señor, pidiendo por la salvación, pidiendo por
el perdón de sus pecados. y por nosotros, señor, que vivamos
estas vidas llenos del espíritu, obedeciendo al espíritu, diciendo
testimonio a un mundo, que es un mundo de muerte, una cultura
de muerte, donde no hay vida, señor, y necesitan ver esta vida
y conocer de este salvador, Cristo Jesús. Gracias, Padre, en el
nombre de Jesucristo, amén, y amén.
El Espíritu Santo en el Creyente
Series Romanos
Romanos 8:9-17
- ESTAMOS UNGIDOS POR EL ESPÍRITU VS. 9
Jn. 14:16-17; Efes. 1:13; Tito 3:5-6; 1Cor. 12:13 esta es la unción del Espíritu Santo en la vida del creyente.
1Jn. 2:20, 27 él vive en usted y usted está en él.
- FUIMOS VIVIFICADOS POR EL ESPÍRITU vs. 10-11
mostrar los resultados de estar en el Espíritu Santo.
2Cor. 4:11 la vida de Jesús se manifiesta en nuestro cuerpo mortal.
Rom. 5:12 la muerte entro a todos por el pecado de Adán.
1Tes. 4:14-17; Filp. 3:20-21 el Señor, de la muerte saca vida.
- SOMOS DEUDORES AL ESPÍRITU vs. 12-13
Gal. 5:22-23
Efes. 5:15-21
hay que vivir llenos del Espíritu
- EL ESPÍRITU SANTO TESTIFICA QUE SOMOS HIJOS DE DIOS vs. 14-17
Jn. 14:26 "el creyente es iluminado y persuadido por el Espíritu Santo" (Lloyd Jones).
1Jn. 3:1
1Cor. 12:2 solo por el Espíritu se confiesa a Jesús
Apoc. 21:6-7 la herencia que Dios le da a sus hijos
Jn. 17:24 coherederos con Cristo
| Sermon ID | 516221353586033 |
| Duration | 1:11:44 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 8:9-17 |
| Language | Spanish |
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