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Oremos de nuevo. Padre que estás en los cielos,
alabamos tu nombre esta mañana. Acudimos a ti en total dependencia. Y te damos gracias por todo lo
que nos has dado. Al igual que el joven que tenía
los cinco panes y los dos peces, Nosotros tenemos muy poco, Señor. No tenemos suficiente para llevar
a cabo Tu trabajo. No tengo suficiente para alimentar
a Tu pueblo. Y ellos no tienen lo suficiente
para alimentarse también. Pero ahora acudimos a Ti con
fe. Confiamos en Ti para que proveas
lo necesario. Por eso, te rogamos que nos ayudes. Dejamos a un lado nuestro orgullo
que piensa que lo sabe todo. Abandonamos nuestra desesperación
que nos hace no tener esperanza. En lugar de eso, miramos a aquel
que ha prometido alimentar a su pueblo. Por favor, dame una boca
para predicar. Da a tu pueblo hilos para oír. En el nombre de Jesús doramos.
Amén. Amén. Por favor, vayan conmigo
en sus Biblias a Marcos capítulo 6. Marcos capítulo 6, desde el
versículo 35, al cuarenta y cuatro. Marcos
capítulo seis desde versículo treinta y cinco al versículo
cuarenta y cuatro. Y puedes encontrarlo en la página
mil veintis veinticinco en las Biblias proporcionadas. Marcos
seis, versículo treinta y cinco a cuarenta y cuatro. Dice así. Y cuando ya era muy tarde, sus
discípulos se acercaron a él, diciendo, El lugar está desierto
y ya es muy tarde. Despídelos para que vayan a los
campos y aldeas de alrededor y se compren algo de comer. Denles ustedes de comer, les
contestó Jesús. Y ellos le dijeron, ¿Quieres
que vayamos y compremos doscientos denarios de pan y les demos de
comer? Jesús les dijo, ¿Cuántos panes
tienen ustedes? Vayan y vean. Y cuando cesuraron,
le dijeron, cinco panes y dos peces. Y les mandó que todos
se recostaran por grupos sobre la hierba verde. Y se recostaron
por grupos de cien y de cincuenta. Entonces él tomó los cinco panes
y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo,
partió los panes, y los iba dando a los discípulos para que se
los sirvieran. También repartió los dos peces
entre todos. todos comieron y se saciaron. Recogieron doce cestas llenas
de los pedazos, y también de los peces. Los que comieron los
panes eran cinco mil hombres. Amén. ¿Qué haces cuando sabes que debes
hacer algo? ¿Qué haces cuando sabes que debes
hacer algo? En general, la mayoría de nosotros
diría que lo haría. Pero, ¿qué pasa si lo que debes
hacer es algo que no puedes hacer? ¿Qué haces cuando te encuentras
en una situación imposible? ¿Qué haces cuando sabes que Dios
requiere algo de ti, pero no tienes la capacidad de hacerlo? Estas son algunas de las varias
preguntas a las que este texto nos dará respuesta hoy. Pero
antes de predicarte este texto, tengo que ser muy sincero contigo. Yo tengo miedo. Yo tengo miedo. Me temo que la verdad de este
texto de la escritura no llegará a ti. ¿Por qué? Porque este es un milagro muy
común, muy común en la mente de todos. Has oído de este milagro. Pero ¿no es una afirmación extraña? ¿Un milagro común? Un milagro
es cualquier cosa menos común. Pero como vivimos en una cultura
cristiana, tendemos a pensar que estas cosas son comunes. Oímos a alguien hablar de Jesús
y decimos, sí, eso ya lo sé. Piensa en esto. Cuando leímos
este texto, acabamos de leer este texto. Nadie de nosotros
dijo, wow, 5,000 personas. ¿Qué pasó? Nadie dijo esto. ¿Por qué? Has oído de este milagro. es común en tu mente. Entonces, debemos pensar muy
bien en este milagro. Debemos pensar en este milagro
como algo nuevo. Porque un milagro es algo poco
común. Milagros no ocurren cada día. De hecho, probablemente no has
visto un milagro en toda tu vida. Y es posible nunca, nunca va
a haber un milagro así en tu vida. excepto del milagro de
salvación. Es posible no has visto un milagro
y es posible no vas a ver un milagro. Porque un milagro es
poco común. Es porque un milagro es tan especial. Entonces, De hecho, es el único milagro. Este milagro es el único milagro
que aparece en los cuatro evangelios, incluido el evangelio de Juan. Este milagro no es especial solamente
porque es un milagro. Este milagro es especial en la
Biblia porque todos los apóstoles hablaron de este milagro. Y es el único milagro. El único
milagro. Lo que está en todos los evangelios
en la Biblia. No hay otro milagro en esta categoría. Entonces, este milagro es un
milagro especial. El título de nuestro sermón de
esta mañana es Todos Comieron. Todos Comieron. Y para nuestro
sermón de esta mañana, voy a hacer algo un poco diferente. Generalmente,
tenemos tres puntos. Y yo divido el texto en tres
partes y explico el texto en orden, así, en tres partes. Pero hoy voy a explicar el texto
en su conjunto. Repasaremos los detalles de lo
ocurrido. Y después de recorrer el texto,
consideraremos cómo afecta a nuestras vidas. Consideraremos cómo debe
afectar este texto a tu forma de pensar. Cómo debe afectar
este texto a tus acciones, tu punto de vista. Entonces, para
empezar, mira conmigo de nuevo el versículo 35. Dice así. Y cuando ya era muy tarde, sus
discípulos se acercaron a él, diciendo, El lugar está desierto,
y ya es muy tarde. Si recuerdas nuestro sermón de
la semana pasada, Jesús y sus discípulos estaban reunidos. Habían estado separados durante
un tiempo porque Jesús los había enviado a predicar y a hacer
milagros. Y por fin habían vuelto. Jesús escuchó sus historias. cuidó de ellos llevándolos a
un lugar desolado para que descansaran. Debían estar agotados por el
constante trabajo ministerial. Pero también vimos que les seguía
una gran multitud. Y así como Jesús sentía compasión
y cuidado por sus discípulos, Sentía una compasión similar
por la multitud. En el versículo 34 se lee. Al desembarcar, Jesús vio una
gran multitud y tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas
sin pastor y comenzó a enseñarles muchas cosas. Tuvo tanta compasión
de esta gente que se tomó un descanso de su propio descanso. Se tomó un descanso de ayudar
a sus discípulos para descansar y cuidó de la multitud. Él los amaba. Tuvo compasión
de ellos. vio que eran ovejas sin pastor. Pero ahora vemos en los versículos
35 a 36 que se había hecho tarde y los discípulos empezaron a
observar. De hecho, hicieron algo más que
observar. Decidieron ordenar, imagínate,
decidieron ordenar a Jesús que despidiera a la gente. Lo dijeron
en el versículo 36. Despídelos para que vayan a los
campos y aldeas de alrededor y se compren algo de comer. Eso fue muy irrespetuoso. ¿Quiénes son ellos para ordenar
a Jesús que haga algo? Ordenar a Dios a hacer una cosa. Pero Jesús en su maravillosa
sabiduría respondió con una orden propia. En el versículo 37 dijo, Denles ustedes de comer. Los discípulos acababan de reconocer
que se había hecho demasiado tarde. Probablemente esta multitud
tenía tanta prisa por seguir a Jesús que no tuvo tiempo de
preparar ninguna comida. Sabían que Jesús estaba aquí. Sabían que había venido el Señor
de la gloria. Así que dejaron lo que estuvieran
haciendo para seguirle. Y lo que hacían los discípulos
tampoco ayudaba. Se trataba de una multitud de
al menos cinco mil hombres. Esa cifra es 5,000 hombres. Esa cifra de 5,000 ni siquiera
incluía a las mujeres y los niños. Fue más que 5,000 personas. Hay personas que piensan, no
sabemos, no sabemos exactamente, esa cifra en total pudo ser 10,000
personas o más, menos o más, pero no menos que 5,000 hombres,
mucha gente. Era una gran multitud en un lugar
desolado. Era imposible, imposible que
las aldeas, las ciudades de los alrededores pudieran acoger a
semejante multitud. Imagina, imagina que una multitud
de 10.000 personas acudiera a Dahabón en un solo momento de la noche. No habría suficiente picapollo
en esta ciudad para alimentar a toda esa gente en esa noche. No hay suficiente comida en nuestra
ciudad para apoyar esta cantidad de personas. Y habría sido una
situación similar allí. Así pues, ahora los discípulos
dan su propia respuesta a Jesús. Al final del versículo 37, ellos
dijeron, ¿Quieres que vayamos y compremos 200 denarios de pan
y les demos de comer? Un denario, solo un denario. equivalía aproximadamente al
salario de un israelita, al salario diario, al salario diario de
un israelita medio. Salario diario. Y puedes imaginar
varias razones por las que habrían respondido así. Algunos habrán
pensado que Jesús está loco. ¿Cómo podría mandarnos a hacer
algo que no podemos hacer? Puede que algunos de ellos pensaran
que Jesús no era razonable. ¿Cómo pudo obligarnos a hacer
algo tan imprudente como reunir 200 denarios para pagar esta
comida? Otros pueden haberse desanimado. Es posible que pensaran que nunca
podrían hacer lo que Él les mandaba. Pero Jesús siguió ayudándoles
a pensar. Mira lo que dijo en el versículo
38. Dice así. Jesús les dijo, ¿Cuántos
panes tienen ustedes? Vayan y vean. Y cuando se cercioraron,
le dijeron, cinco panes y dos peces. Jesús hace aquí dos cosas. Jesús es muy sabio. Muy sabio. Él hace aquí dos cosas. En primer
lugar, les llama sutilmente a la obediencia. Les preguntó cuántos
panes tenía. Esto significa que tuvieron que
ir buscando entre la multitud para averiguar quién tenía comida. Antes tenían su actitud mala
y ahora Jesús está mostrando. Él es el jefe en esta situación
y Él está llamándoles a obediencia en una manera sutil. Sabemos
por Juan capítulo 6 que encontraron a un joven con cinco panes y
dos peces. Puede que este joven estuviera
allí para vender comida a la multitud. Puede que este joven fue un esclavo
también para vender estas cosas así. En la mente de muchos fue
un joven muy chiquito en los libros de los niños. Pero esta
palabra para joven aquí en la Biblia puede ser un adolescente
también. No es necesariamente un joven
chiquito. En segundo lugar, Jesús también
estableció un gran hecho. Jesús estableció que alimentar
a esta multitud habría sido absolutamente imposible a ojos humanos. No hay forma de que puedas alimentar
a cinco mil personas humanamente hablando con cinco panes y dos
peces. Así pues, Jesús se había hecho
cargo. Ordenó a todos por grupos, porque
Él es un Dios de orden. Mira conmigo los versículos 39
y el versículo 40 también dice. Y les mandó que todos se recostaran
por grupos sobre la hierba verde y se recostaron por grupos de
100 y de 50. Y ahora mira conmigo los versículos
41 y 42. Entonces él tomó los cinco panes
y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo
partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se
los sirvieran. También repartió los dos peces
entre todos. Todos comieron y se saciaron. Puedes imaginar ¿Cuánto trabajo
es esto? Imagina, los discípulos dividieron una multitud de cinco mil hombres
en grupos de cien y cincuenta. Y todas las dificultades de esto. grupos de muchas familias diferentes. Personas estaban diciendo, no,
no, no, él está en mi grupo porque es mi hijo. Y no, él es mi primo. Él necesita estar en mi grupo. Y los discípulos estaban contando. Uno, dos, tres, cuatro. OK. Dice tu número. Dice tu número. Dice tu número.
Y todo lo que es muy complicado, ¿sí? Muy complicado. Y recuerda
también, este tiempo debería ser su tiempo
de descanso. Y ahora no hay más descanso. Es un tiempo de trabajar mucho,
mucho, mucho más que antes. Pero Jesús en su amor está ayudando
a esta multitud porque Él los amaba. Jesús también tomó la
poca comida que tenía. y luego miró al cielo. Reconoció el poder y la autoridad
del Padre sobre toda la creación y dijo una bendición. Básicamente agradeció al Padre
su provisión. Este es un buen ejemplo de lo
que debemos hacer al recibir nuestra propia comida. No estoy
hablando como debemos hacer como un sacerdote en la iglesia católica,
no. Pero debemos reconocer que Dios
provee nuestra comida. Dios provee todo lo que necesitamos. Y debemos mostrar que estamos agradecidos por esto. Y decir, esto es de Dios. Y debemos bendecir a Dios por
esto. Y entonces ocurrió algo asombroso. Partió los panes y repartió los
peces y dio de comer a todos. Y de algún modo la comida se
multiplicó, probablemente en sus propias manos divinas. Y todos comieron. Y quedaron satisfechos. Y quedaron
más que satisfechos. Mira conmigo los versículos 43
y 44. Recogieron doce cestas llenas
de los pedazos y también de los peces. Los que comieron los panes
eran cinco mil hombres. Doce cestas de sobras. Probablemente
se trataba de doce cestas que los doce discípulos utilizaron
para distribuir la comida. Jesús no sólo proveyó a la multitud. Puede que incluso le proporcionara
comida para los días siguientes para sus discípulos. Eso sí que
es un hermoso milagro. Pero, pero, ¿Cómo se aplica este
milagro a nosotros? ¿Qué debemos extraer de este
milagro para nosotros mismos? En primer lugar, quiero indicarte
lo que dice sobre Jesucristo. En este milagro, Él demostró
que es único en todos los sentidos. Ningún hombre ha caminado jamás
por esta tierra con este poder. Ningún hombre ha mostrado jamás
más santidad, más sabiduría, más compasión, más poder que
el Señor Jesucristo. Este milagro debería hacerte
sentir temor por él. Debería hacerte temerle. Debería hacerte considerar cuidadosamente
si estás viviendo para él o no. Él es el Dios que calmó el viento
y el mar con una palabra. Él es el Dios que tomó cadáveres
fríos y los resucitó. Él es el Dios que hizo que los
demonios cayeran ante Él y huyeran de terror. Puede ver a través de ti. Él
ve a través de tu palabrería hacia Él. Él ve a través de las
mentiras con las que puedes engañar a otros hombres. Pero no puedes
engañar a Jesús. No es simplemente como Dios. Él es Dios. Por tanto, piensa
para ti, piensa para ti. ¿Qué diría Él de tu vida en este
momento? ¿Diría Él que le sigues fielmente? ¿Diría que has puesto tu confianza
en Él? ¿Diría Él que eres fiel a la
adoración y a la comunión con su pueblo? ¿Diría Él que eres
fiel a la lectura de su palabra? ¿O diría Él que te has entregado
a los ídolos de este mundo? ¿O diría Él que te has entregado
a un tipo concreto de pecado en tu vida, incluso un pecado
secreto? Puedes ver ¿Por qué es tan importante
para pensar en milagros como este milagro nuevamente? Generalmente, cuando leemos milagros
así, pasamos sobre estos milagros
como es una cosa normal. Pero no estamos pensando bien
si no podemos sentir el poder de Dios. Si no podemos sentirnos
que Dios es santo, lleno de poder, todo poderoso. Si no tenemos
temor por Él. No estamos pensando bien sobre
este milagro. Imagínate si estabas con él en
este momento para ver este milagro. Imagínate tus pensamientos. Imagínate. No pudieras pensar en otra cosa. por días, por meses. Vas a decir, wow, él tomó cinco
panes y dos peces y acabó de comer más comida que estaba en
su mano. ¿Cómo podemos explicarlo? ¿Cómo
podemos explicar? Debemos arrodillarnos ante él
como rey ahora mismo. Jesucristo es único en su persona. No hay nadie como él. Pero no solo su persona es única,
su trabajo es único también. No solo debe sentir el temor
a su poder, también debes ver la belleza de su poder. Debes ver la belleza de su obra. Un día Jesús usará su gran poder
para traer un gran juicio sobre el mundo. Pero ahora mismo Él
está utilizando principalmente su poder para hacer algo muy
hermoso. Utiliza su poder para el bien
de la humanidad. En todos los milagros que hemos
visto hasta ahora en Marcos, Jesús se sirvió de ellos para
mostrarnos su amor por los hombres. sanó a los enfermos, resucitó
a los muertos, expulsó a los demonios, calmó la tormenta y
alimentó a los hambrientos. Imagínate, si él quiso, él pudo matar los fariseos. como un milagro, pero no. Él
utilizó sus milagros para el bien de la humanidad. Y toda
situación era imposible sin su poder. Todos estos milagros te
señalan su obra final y más maravillosa en la cruz. En la cruz, Jesús
dio algo más que comida. Se entregó a sí mismo. Él es
el pan de vida. Él es el agua viva. Debes comer su carne y beber
su sangre. Él es todo lo que necesitas. Él es el maná del cielo. Y así como el alimento para esta
multitud salió de sus manos, todo lo que tú necesitas sale
de sus manos. Ahora bien, también en este milagro
hay algo más que debes ver en Jesús. Considera el carácter
de Jesús. Hemos visto su persona y su obra,
pero ahora consideremos su carácter. Vemos en este texto que Jesús
es un Dios de orden. hizo que la gente se ordenara
en grupos de cientos y de cincuenta. También hizo que los discípulos
recogieran todas las obras. En Juan capítulo 6, versículo
12, Él dijo que era para que no se pierda nada. Jesús nos
muestra el carácter ordenado de Dios. Es el carácter de Jesús
el que debe exhortarte a ser puntual en el culto. Es el carácter
de Jesús el que debe exhortarte a dar prioridad a nuestra comunión. Es el carácter de Jesús el que
debe exhortarte a ordenar tu vida en consecuencia para hacer
todo lo que Él ordena dentro de su iglesia y fuera de ella. Debemos ordenar nuestras vidas
en orden para hacer todos sus mandamientos. Considera también
lo que los discípulos aprendieron de Jesús. Los discípulos querían
despedir a la gente. Solo podían ver con ojos terrenales. Cuando Jesús les devolvió su
necia orden con una orden propia, deberían haberle gritado, deberían
haber dicho, No tenemos, Jesús, no tenemos para darles de comer,
pero Señor, tú puedes hacerlo. Deberían haber dicho, Señor,
tú lo sabes. Dinos en tu divina sabiduría
lo que debemos hacer y cómo debemos pensar. Pero en cambio interrogaron
a Jesús. La vida cristiana, escucha muy
bien, la vida cristiana es una vida imposible. La vida cristiana es una vida
imposible. Es imposible si intentas vivirlo
con tu propio poder. Pero Jesús te invita a descansar
en Él. ¿Hay algún pecado en tu vida
que parece sobrepasarte siempre? Si es así, Jesús puede liberarte
de ella, pero debes confiarte a Él. ¿Hay algo que Él requiere
de ti que no sabes cómo vas a hacer? Jesús proveerá, pero debes confiarte
a Él. ¿Hay alguna prueba en tu trabajo
o en tu familia que te haga desesperar? Jesús te dará sabiduría, pero
debes confiarte a Él para pedírsela. ¿Estás perdido ¿O vives en pecado? ¿Eres un hipócrita que oculta
un pecado secreto? ¿O eres un pecador abierto que
sigue volviendo a su inmudicia? Jesús salva a personas como tú,
pero debes dejar de confiar en tu propia capacidad para limpiarte. Confíate a Él. Él es la solución
de todos tus desafíos, de todos tus problemas, de todos tus pecados. Si bebes mucho, Él es tu solución. Si mujeres es tu problema, Jesús
es tu solución. Si hombres son tu problema, Jesús es tu
solución. Si tienes amigos malos, Jesús
es tu solución. Pero si tú piensas que tú puedes
luchar sobre pecado sin Jesús en tu propio poder, no va a tener
éxito. No va a tener éxito. Considera
la multitud. Abandonaron sus hogares. Pero hicieron lo que era correcto. Siguieron a Jesús. Solo seguían
a uno que valía la pena seguir. Dejan de lado todas las demás
cosas que ofrece esta vida para seguirle a Él. En otras palabras,
buscaban primero el reino de Dios y su justicia. Como sabemos por Mateo capítulo
6. Y se les añadieron todas las
cosas temporales. En este caso, su comida, su alimento. Dios proveyó. Esto puede ser
lo que necesitas ahora mismo. La razón por la que tanta gente
está espiritualmente enferma o incluso no se ha convertido
de esta es porque te niegas a dejar de centrarte en las cosas de
este mundo. Dejas de leer la Biblia porque
estás centrado en esto. Te saltas el culto porque estás
centrado en eso. descuidas la comunión cristiana
porque necesitas más dinero. Descuidas guiar a tu familia
en el aprendizaje y conocimiento de la Palabra de Dios porque
necesitas ropa mejor o cualquier otra cosa. Todo el tiempo empeoras
No te vuelves peor porque es la verdad. Piensa en esto. No
te vuelves peor porque te falta dinero, ropa, un buen trabajo
u otra cosa. No es tu problema. Dinero no
es tu problema. Ropa no es tu problema. Te vuelves
peor porque abandonaste el reino de Dios para intentar conseguir
esas cosas. Puedo decirte que si consigues
esas cosas sin Cristo, sin Él, serán una maldición para ti. Puedes ver en nuestro texto de
hoy que Jesucristo no solo cuida del alma, cuida de todo el hombre. Sabe lo que necesitas, pero debes
buscarle a Él por encima de esas cosas. En otras palabras, no
consigues que te proporcionen tus necesidades simplemente buscando
tus necesidades. No digo que no debes trabajar,
pero lo que digo es que debes buscarle a Él primero. Y al igual que Él proveyó las
necesidades de la multitud, Él proveerá tus necesidades. Lamentablemente, sabemos por
Juan capítulo 6 que esta multitud no aprendió la lección de la
que estamos hablando ahora. En el principio, han hecho lo que
es correcto. Pero en Juan capítulo 6, sabemos
que las multitudes volvieron. ¿Por qué volvieron? porque querían
volver a comer. Querían comida gratis. Casi lo
entendieron, pero no lo entendieron. Al final les dijo que él es el
pan de vida, Jesús. Jesús les dijo esto. Deberían
comer su carne y beber su sangre. le siguieron por comida, pero
en realidad deberían haberse dado cuenta de que él era su
comida. Por nuestra parte, encontramos
nuestro alimento en él. Él es nuestra comida. Hay una manera para buscar tus
necesidades de Jesús porque tú quieres necesidades más que Jesús. Pero debemos buscar a Jesús. Jesús es tu necesidad. Él es tu ídolo. Él es tu comida. Debes comer su carne y beber
su sangre. Y si buscas a Jesús, Él va a
proveer todo lo que necesitas. Todo. Todo el dinero, lo que
tú necesitas. Todo lo que es bueno para ti.
Él es tu comida. Él es nuestra comida. Oremos. Padre, gracias por este milagro. Gracias por el ejemplo de Tu
Hijo. Le alabamos, Señor. Alabamos
Su amor, compasión, sabiduría y ejemplo. Ayúdanos a verle tal
y como es. Ayúdanos a verle como nuestro
alimento. Él es el pan de vida. Él es el
Maná del Cielo. Por favor, salva y santifica
de este mensaje, Padre. Haz tu obra desde la predicación
de tu palabra. En el nombre de Jesús oramos. Amén.
Todos comieron
Series Exposición de Marcos
| Sermon ID | 513232143137506 |
| Duration | 46:07 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Mark 6:35-44 |
| Language | Spanish |
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