00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Romanos capítulo 1, versos 16
y 17. porque no me avergüenzo del evangelio
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree
al judío primeramente y también al griego porque en el evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito
más el justo por la fe vivirá pasamos también en romanos damos
vuelta a la página capítulo 3 Verso 10 hasta el 26. Como está escrito, no hay justo
ni a uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron, a una se hicieron inútiles, no hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto en su garganta,
con su lengua engañan, veneno de aspides hay debajo de sus
labios, su boca está llena de maldición y de amargura. Sus
pies se apresuran para derramar sangre, quebranto y desventura
hay en sus caminos. ¿Y no conocieron camino de paz? No hay temor de Dios delante
de sus ojos, pero sabemos que todo lo que la ley dice lo dice
a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre
y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios, ya que por las
obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él,
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley
y por los profetas. La justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque
no hay diferencia. por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien
Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,
para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto, en
su paciencia, los pecados pasados. con la mira de manifestar en
este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el
que justifica a él es de la fe de Jesús. Señor, gracias te damos
por tu palabra y por el poder que tiene para transformar vidas,
Señor. Hoy queremos darte las gracias,
las gracias en particular por esa obra, Señor, que haces en
tu pueblo y en especial, Señor, que has hecho en el hermano José.
Señor, te entregamos este tiempo y realmente te pedimos que por
medio de la obra que tú has hecho en su vida, señor, podamos ser
animados y desafiados en ti. En el nombre de Jesús. Amén. Bueno, hermanos, buenos días. Nuevamente vamos a hacer algo antes de comenzar. Vamos a repartir los libros ahora,
así si tenemos un... ¿Hay un fuerte eco, Sergio? No
puedo. ¿Me puedes ayudar ahí? Hay una
parte donde vamos a tener un poquito de interacción para algunas
preguntas, si es que quieren. Tal vez va a servir también como
una guía para poder tener referencia y poder hacer algunas preguntas. Vamos a esperar un ratito. Ahí
están repartiendo. Mientras tanto, una de las cosas
que vamos a estar haciendo, va a estar haciendo el hermano José,
es compartiendo su testimonio. Gracias. Y después vamos a estar
haciendo algunas preguntas, algunas cosas que pueden, que tal vez
queremos ahondar un poquito más. Antes de comenzar y tal vez ahorrar
por este tiempo, es que en una oportunidad estaba en la librería
y él Bueno, no sé si es por los que hemos podido ir al premilitar
o los que hemos ido al cuartel, cualquiera sea la circunstancia,
cuando uno está hablando con una persona que es un militar,
y de paso si ha sido un capitán, y te va contando varias cosas,
y de paso obviamente el conociendo al Señor. Uno tiene el deseo
de que otros más escuchen lo que tú has escuchado, ¿no? Y
en una oportunidad yo invité al hermano José ahí a la librería
y invité a algunos compañeros de la universidad para tener
un pequeño tiempo y poder compartir con él y poder un poquito yo
quería que escuchen, que le conozcan y puedan saber un poquito de
todo lo que él me iba contando de su vida, porque en cada cosa
hallaba ánimo, porque era su experiencia de vida y fue de
mucho ánimo, entonces en ese sentido cuando empezamos a hablar
decíamos, no sé, realmente yo muy malo para las fechas, pero
en ese año ya Yo le había dicho al hermano José, sería bueno
hacer esto más a menudo, sería bueno invitar a jóvenes donde
podemos reunirnos y podemos compartir y usted puede contar acerca de
su vida. Y no fue posible más reuniones
así, pero en una oportunidad entonces hablamos de la posibilidad
de escribir algo, escribir acerca de su vida. Para los que no saben,
Este es el segundo libro del hermano José, pero esta es la
segunda oportunidad en la que el hermano está escribiendo.
Ha publicado otro libro con otro coronel, en la que también retracta
un poco la parte de su vida, pero más con el énfasis también
en la vida militar que él ha tenido. Entonces, hoy tenemos
esto, que es el libro, que yo creo que no es todo el testimonio,
es una parte, y por eso la importancia de de las preguntas, de querer
saber un poco más, pero ustedes van a ir viendo ahí el libro.
Pero entonces, solo quería decir como una introducción, esto es
el fruto de ese deseo, de esa conversación, y eso estamos hablando,
no sé, más de cinco o seis años atrás que nos conocemos, de donde
nació la idea de escribir. Y en la providencia del Señor
Dios ha hecho posible todo lo que hoy día vamos a tener conclusión,
por así decir, en el fruto de este material y también guardando
la salud del hermano José para que este día esté con nosotros
compartiendo. Entonces vamos a orar una vez más. Después vamos
a darle lugar al hermano José y después vamos a tener un tiempo
donde ustedes pueden ir viendo algunas cosas para querer preguntar
y compartir con él. Oramos una vez más, hermanos.
Señor, te damos gracias una vez más por este tiempo y Señor,
nosotros podemos, los que hemos tal vez participado más de cerca
en todo esto, hemos podido ver los detalles, tu providencia
en cada detalle, Señor. desde, como decía, desde guardar
la salud de José hasta las personas que han podido colaborar para
la redacción, la impresión, cada cosa, señor, que tú has organizado
para bendición y beneficio de su vida, de la iglesia. Gracias,
Dios. Y lo que hoy día vamos a compartir
es fruto de de esto, señor, que tú has hecho posible. Queremos
ser agradecidos, queremos ser bendecidos en este tiempo y disfrutar
también de este tiempo con José, señor. Oramos en tu nombre. Amén. Amén. Hermanos, muy buenos días,
no sé cómo me escuchan. Lo primero que debo manifestarles
es mi profundo gozo, satisfacción de estar con ustedes. También está mi casa, también
es la iglesia donde empecé a conocer muchas cosas del Señor a través
de nuestros amados pastores que se encuentran acá. No voy a dar
muchas vueltas porque, bueno, en alguna medida el pastor Jaime,
el pastor Edward y el pastor... Edward, pastor y... Eduardo, me conocen. Tengo la debilidad de hablar
mucho y muchas veces no decir nada. Les comento que fue una
gran satisfacción poder, hace más o menos, el año pasado a
mediados del año 2023 o un poquito más antes, con la experiencia
que tuve de escribir junto a un coronel un libro llamado La Metamorfosis
Militar, la experiencia vivida esos cuatro años en colegio militar
fue muy recibida, fue muy aceptada, sobre todo en el ambiente y en
el mundo militar. El coronel con quien escribí,
bueno, él era el que ponía el capital y también algunas ideas. Mi único capital de aporte fue
mi participación, de tal manera que cuando se concluyó el libro,
hubo expectativa, hubo una buena venta del libro. Bueno, no sé
cuál destino sería ese. ese beneficio, pero yo me beneficie
con unos 10 a 15 unidades de ese libro, no fue más. Pero después
me vino, yo creo, a través de la bendición de Dios, la idea
de, en alguna medida, repetir un poco mi biografía, un poco
abigazada, un poco especial de la vida militar que había plasmado
en ese primer libro. en este pequeño opúsculo. Puedo
llamarlo opúsculo porque es un trabajo literario de corta duración
y de poca extensión, pero no creía yo conveniente de que pretende
extenderme mucho. De tal manera que esa primera
idea, ese primer deseo, le manifesté al pastor Jaime, al pastor Edward
y al pastor Eduardo, para poder ver la posibilidad de escribir
este pequeño opúsculo biográfico. De tal manera que empecé a hacer
un primer bordador, un segundo bordador, hasta que a finales
del año pasado ya había más o menos el bosquejo general. Y cuando
yo vi conveniente ya una pequeña división de parte de los pastores,
me permití consultarle primeramente al pastor Edward la posibilidad
de editar este libro, que él no tuvo ningún problema, pero
con el que había que ponerse de acuerdo con mucho más detalle
y era elemental. Ese paso era hablar con el pastor
Jaime. como dueño y responsable de su
empresa editora, y obviamente con Eduardo también. Y hubo aceptación
y hubo entusiasmo, sentí que les pareció muy bien la idea
de escribir. Entonces volví a Volví a revisar mi primer borrador
y después de revisarlo varias veces, tuve nomás que inmediatamente
pasar ese borrador casi en limpio al pastor Jaime y a Eduardo,
quienes indudablemente cooperaron en su edición primeramente, o
la aceptación de la edición por parte de Jaime, el trabajo de
división de la sintaxis, ortografía, le agradezco al hermano Eduardo. Obviamente, también al hermano
Sergio, quien con mucho interés me impulsaba, me animaba a seguir
adelante. De esta manera, el pequeño púsculo
literario salió. Jaime me dijo, ten paciencia,
vamos a editarlo en el momento correspondiente. Evidentemente
para mí fue una espera bastante desesperada. Quería saber si
al final se iba a editar el librito. Y de tal manera que llegó el
momento agradable en que el pastor Jaime me manifestó de que se
iba a editar. De esa manera, hace algún tiempo
atrás, me entregó una cantidad de ejemplares de este pequeño libro que los distribuí básicamente
entre mis vecinos de la zona de mi casa, familiares, pero
también apuntaba a mis camaradas del ejército. quienes me recibieron
con mucha satisfacción porque ellos conocieron de alguna medida
mi trayectoria dentro de la vida militar interrumpida. Después
mandé otro número de ejemplares a Santa Cruz donde tengo una
buena cantidad de parientes, de tal manera que Jaime calculó
exactamente la necesidad que tenía de la cantidad de libros.
Y en este momento tengo la satisfacción de que ustedes también reciben
este ejemplar modesto. No es una obra espectacular,
no es una gran obra, no es ningún gran ensayo literario de mucha
extensión. Básicamente, ustedes van a ver
ya con más calma en sus casas, Dos aspectos importantes. Un
resumen de mi biografía, de mi experiencia militar, acompañada
de mis experiencias de la vida escolar, la parte de mi formación
de secundaria, colegio militar, mi permanencia dentro del ejército
como profesional y mi salida de la misma por razones muy particulares. Y la segunda parte era la parte
que más me interesaba a mí porque tuve también la maravillosa bendición
de conocer el Evangelio. En este punto quiero aclarar
lo siguiente. Ustedes se van a dar cuenta que
casi desde las primeras páginas hablo de esa experiencia que
tuve cuando era muchacho de unos siete o ocho años de conocer
una iglesia evangélica por la invitación de un tío y precisamente
era la iglesia evangélica de la calle Bolívar. A partir de
entonces me interesó, me llamó la atención la palabra de Dios
y cuando podía, por invitación de los tíos que eran cristianos,
podía ir a la iglesia. Llegó la etapa de secundaria
que también en forma muy opcional o de mucho tiempo asistía a la
iglesia a escuchar un mensaje por la invitación de algunos
de mis parientes. Ingresé al colegio militar, Bueno,
allá también habían algunos caretes que eran de la fe cristiana,
que con ellos alguna vez coordinábamos los fines de semana para ir a
un culto de una escuela dominical de una iglesia cristiana en La
Paz, pero fueron experiencias muy pocas. Pero me acompañaba
a través de todo ello, la fe, el conocimiento, pero concretamente
yo considero que era más que todo un interés de cultura religiosa,
de cultura cristiana. No hubo ese encuentro personal
con el Señor Jesús. De esa manera se desarrolla mi
biografía a través de mi experiencia en el colegio militar, mi egreso
del colegio militar, mis diferentes destinos, donde empiezo a percibir
una influencia negativa del problema del consumo de alcohol. Y fue
ahorrando poco a poco mi situación profesional, esta adicción tan
fatal, tan terrible, de tal manera que hubo un punto en que, a pesar
de que los superiores que yo tenía Me consideraban, me tomaban
muy en cuenta porque en los momentos de sobriedad yo era un buen instructor,
un buen militar preocupado por los intereses de la institución.
Pero cuando entraba en el proceso de esto del consumo de bebidas,
me perdía totalmente. Hubo tanta buena voluntad de
los comandantes de mi ejército que en tres oportunidades me
dieron la posibilidad de regresar a un instituto que era muy muy
necesario para seguir la carrera militar, que era la escuela de
armas. En tres oportunidades. Una oportunidad aguanté unos
seis meses, después abandoné, la otra tres meses, y la tercera
parece que estuve un par de semanas. Pero los camaradas del ejército
me tenían confianza, y eso creo que fue una cosa no tan positiva,
en mi forma de ver desde esta óptica. Luego, Tuve que lamentar
una primera baja el año 1985 por estos problemas de abandono
y logré permanecer prácticamente dos años más en el Ejército,
donde definitivamente abandona el Ejército. A partir de esta
instancia, estoy resumiendo en forma muy tangencial el contenido
de este pequeño libro. A partir de mi retiro del ejército,
tenía que sobrevivir, tenía que ganar unos pesos para mantener
a mis hijos, que todavía eran niños, y empecé a buscar trabajo. En La Paz me puse a buscar trabajo
semanas, meses, sin poder encontrar la topografía de La Paz. Muchos
de ustedes conocen, no es una topografía tan cómoda como la
que tenemos acá, es de bajadas y subidas. Bueno, en esa época
yo era joven. Por otra parte, Después de un mes, un poco más
de buscar, ya estaba cansado, no había ninguna posibilidad,
porque en mi condición de exmilitar no habían tantas opciones. En
cambio, en la experiencia de cualquiera de ustedes, siempre
tienen la capacidad y la experiencia de otras actividades que pueden
ofrecer. En mi caso fue un poco difícil. En ese instante o en
esas circunstancias, una mañana que estaba en la plaza principal
de La Paz, prácticamente durmiendo de cansancio, el señor que estaba
a mi lado me despierte y me dice hay un señor que le está llamando
de allá al frente y me dirijo a verlo era de la de la dirección
del Palacio Legislativo los que conocen la paz y me con la mano
me llamaba y me señalaba que vaya y como tal pues fui a su
encuentro del supuesto amigo y se trataba de un diputado de
ADN llamado Marcelo Quiroga Obregón no era el diputado de izquierda Este diputado había sido compañero
de curso el primer año en colegio militar, pero por razones muy
personales, él decidió retirarse de la carrera militar y estudiar
Derecho. Estuvo un tiempo en el Brasil,
después retornó y se metió directamente a la actividad política. Era
un hombre de confianza del general Vance, en esa época que ya fundaron
ADN. Entonces, sin mucho trámite,
porque no había necesidad de que le explique toda mi tragedia,
todo mi historial, por las razones que había salido del ejército,
me dijo, Pepe, conozco todo tu problema. Lo que ahora tú necesitas
es trabajar. Sí, le dije, por favor, ayúdame.
No, me dice, yo manejo una oficina partidaria y te voy a acomodar
en un equipo de seguridad. Una gran felicidad, realmente,
ya tenía trabajo. Viendo a la larga y de la distancia,
vino más que Dios, jamás me abandonó a pesar de estas circunstancias.
Tenía trabajo. Y empezamos prácticamente con
el trabajo político partidario. El 88 me encontré con este compañero
y el 89, si se acuerdan, algunas personas mayores y algunos que
estudiaron un poco la historia nacional, hubo una elección general,
¿se acuerdan? En esa elección general, a nuestro
equipo nos nombraron responsables de la campaña provincial, sobre
todo de las provincias del Trópico, del Norte, de La Paz, Tipuán,
Iguanay, Teopón, de todo ese sector. Los fines de semana y
movilidades bastante cómodas íbamos y hacíamos nuestro trabajo
partidario. De tal manera que ese trabajo
lo hicimos muy bien. Me dediqué de lleno a ese trabajo
y estaba muy satisfecho. Marcelo, que era mi amigo y mi
compañero, y también los informes que mandábamos, tenía el estilo
y el formato militar. Y el jefe del partido veía, pues,
al general Vánzquez que alguien era militar y que estaba haciendo
esos informes. A través de esa curiosidad, un
día de ellos, Marcelo me dice, quiere conocerte o quiere verte
el general Vánzquez. Obvio que el general Vánzquez
ya había sido mi comandante en colegio, no, no era mi comandante,
pero él había estado en colegio militar el 70, pero con el que
tuvimos que ver en ese problema de la devolución del 71, era
con el general Vance, pero no hubo una relación personal en
esa oportunidad. Y cuando me presentó Marcelo
al general Vance, que estaba trabajando con él, me felicitó,
me alentó a que siga apoyando y que en su momento podía tener
la oportunidad de algún otro trabajo con mucha más más definido y estable. Esa campaña
terminó, manejamos todas las proclamaciones del general Banzer,
que en realidad yo los manejaba eso técnicamente y con la experiencia
que tenía, que salieron muy bien. Los resultados de esa campaña
de ese año fueron de que el primer puesto ocupó el MNS, el segundo
lugar ADN y el tercer lugar el MIR. ¿Alguno se acuerda de ese
tiempo? Bueno, pero después de una larga
conversación y tratativas entre políticos, el general que era
el segundo y que era enemigo histórico de Jaime Paz Zamora,
consiguen concertar en una unidad conformando el acuerdo patriótico.
Esos llamados dios de sangre que hablaba Paz Zamora desaparecieron.
Entonces, la política es una situación muy especial y muy
cambiante. y no muy, muy limpio. De esa manera, el general Vance
prácticamente era el que manejaba el gobierno ese año. El presidente
era Paz Zamora, pero el que en realidad manejaba todos los problemas
administrativos, políticos, era el general Vance, por su experiencia
en el gobierno que le tocó cuando era, cuando estaba en la época
de ser militar. Como resultado de ese trabajo
me dieron muy buenos destinos. Mi primer destino fue la administración
de la aduana del aeropuerto y otros destinos que he señalado, no
por incomodar a las personas, sino para que se den cuenta de
que tuve la oportunidad de tener experiencias muy interesantes
e importantes en este campo. Yo debería estar agradecido realmente
al general Podestá. por esa confianza. Me puse en
un lugar muy importante porque la salida por el aeropuerto principal
de La Paz lo hacía todo el personal del Acuerdo Patriótico, entonces
tenía yo la misión no solamente del trabajo técnico sino también
de manejar la parte protocolar, apoyar a todos esos jefes tanto
de ADN como del MIR para su salida al exterior, para su llegada,
el problema de sus maletas. En fin, fue una relación muy
interesante. De esa manera, tuve mucha más confianza con el general
Vance. Y en una oportunidad, cuando
llegó, me parece, de los Estados Unidos, me entregó ya las boletas
para dejar las diferentes maletas que traía. Y en un chiste que
se largó con los compañeros de su partido dijo, miren, hemos
perdido un buen militar, un buen capitán y hemos ganado un mal
aduanero. Eran sus salidas de ese momento, ¿no? Entonces tuve
la oportunidad de hacer un buen trabajo en ese primer destino.
Y después ustedes van a ver que hay una serie de otras oportunidades,
de otros cargos que me dieron. Lo que quisiera un poquito reiterar
es que hubo algunas experiencias muy interesantes en este tiempo
que he estado en la actividad política. Una oportunidad que
estuve yo una. Yo me era responsable de la seguridad,
inclusive familiar del general Bancet. Una oportunidad los del
ADN cuando llegó este cantante Manuel Otero. Algunos se acuerdan
de ese cantor? Bueno, los muy jóvenes ya no
se acuerdan. Era un excelente cantante y permanente. Permanentemente venía a la paz
y yo no sabía por qué venía, porque había muy buena actividad
económica y mucha aceptación. Pero el problema es que yo me
enteré de que sus continuas visitas a la pasera porque había estado
enamorado, enamorándose de una de las hijas del general Vance.
Bueno, es una historia que muy tangencialmente tomo acá, no
es un problema muy aparte. Pero lo interesante es que una
tarde hace una reunión exclusivamente privada, pero con la cúpula de
ADN. en el cual yo era el encargado
de la seguridad. Ocurre que después que pasó el
día y vino la noche, a eso de las diez de la noche más o menos,
uno del partido, un jefe del partido me dijo, José, ve a compartir
con nosotros, vas a conversar con Otero, parece que te gusta
mucho la música de este cantante. Y de esa manera me ubiqué en
la mesa del invitado, me ubiqué frente a Otero. Ocurre que en
la jerga de los que tenemos la costumbre de beber o de haber
tenido otros problemas, uno se da cuenta perfectamente quién
tiene también el mismo problema. En el primer encuentro me di
cuenta que Otero tenía también esa situación tan interesante
y tan particular. Era un bebedor interesante, ¿no? Perdió muchas oportunidades a
nivel artístico. Bueno, pero al final terminé
conversando muy estrecha y amigable y familiarmente con el otero.
Y era las 5 o 6 de la mañana y luego programamos ir a otro
lugar y el día pasó de esa manera. Entonces fue una cosa muy interesante
porque fue una experiencia que me hizo ver que esta gente que
se dedica al arte en esas condiciones, muchos de esos tienen problemas
de alcohol, de droga, que no son felices y no son gente realizada. Finalmente entendemos ahora que
todo es un problema espiritual. Y de esa manera seguí teniendo
una serie de experiencias muy particulares, muy interesantes. En esa oportunidad, mi hija con
su madre, mi hija Patricia con su madre, fueron a vivir a dedicar
a Barcelona. Pero a partir de ese momento
tuve muchos deseos de viajar a Europa. Viajé en cuatro oportunidades. Me gustaba realmente viajar a
esos países, tanto de Europa como de América. Precisamente,
en uno de esos viajes que tuve en el avión, me encuentro con
otro capitán dado de baja. un tal llamado abogadillo Vargas
de Quillacoyo. Este joven había sido de baja.
No sé por qué problemas ahora. Si me entero de que eran problemas
con el asunto de la droga. Fue un encuentro tan casual,
pero muy emocionante. En esa época, estas empresas
aéreas, todo lo que uno pedía le propiciaban, le daban el gusto. Usted pedía Coca-Cola, sándwich,
trago. Era una atención muy generosa
en estas áreas, en estas empresas aéreas. De tal manera que todo
el viaje de La Paz a Madrid, que debe durar unas ocho horas
o nueve horas, Llegamos al amanecer al aeropuerto de Barajas prácticamente
borrachos. Y le digo, bueno, ha sido una
satisfacción. Mi querido. Vargas, le dije yo me
voy ahora a Barcelona porque Barajas, como ustedes deben,
algunos que conocen, es el punto donde se bifurca todos los países
de Europa. Es un nudo de viajes. en Europa. No, me dice, ni loco, que sigamos
viajando. Yo conozco muy bien Madrid y
vamos a quedarnos unos días. De esa manera, con el famoso
capitán, nos quedamos dos noches de farándula y farda. Y bueno,
dije, yo ya estoy cansado, debo llegar a mi destino. No, me dice
Pepe. Lo último que te voy a pedir
es que me acompañes a París. Era la primera vez que iba a
París. Vamos a ir a un lugar que ni te imaginas, pero mejor
te doy la sorpresa allá. Y de esa manera, nuevamente aplacé
mi viaje hacia Barcelona y nos dirigimos con este amigo a París. Nos alojamos muy bien. en un
hotel cómodo, porque yo tenía también plata, porque estaba
en un puesto muy importante políticamente y un cargo que me permitía todos
estos gastos. Pero el que consiguió todos los
gastos era este capitán. Descansamos ese día y en la noche
me dice, ahora te voy a llevar a un lugar que nunca te imaginaste. Vamos a ir a comer, a bailar,
a tomar nuestros tragos, a un restaurante, bar famosísimo.
Algunos de ustedes se acuerdan de que y me dijo este bar, este
bar o restaurante es el lugar donde firmó Marlon Brando, la
famosa película. Era. El último tango en París,
alguna vez alguno ha visto esa película, son películas antiguas,
obviamente desde mi óptica, no soy un poco más antiguo que todos
ustedes, pero era una gran película. Y fue de esa manera que nos amanecimos
en el famoso bar-restaurant. No sé exactamente si estuvimos
en ese lugar donde firmó la película Marlon Brando, fue una tomada
de pelo de este capitán, pero al día siguiente le dije yo me
voy a Barcelona. Y de esa manera, Nos separamos
y quería llevarme a Italia porque él estaba viviendo en Italia.
Después me di cuenta que en Italia era un hombre un elemento importante
en el tráfico de drogas. Claro, eso era lo que justificaba
que tenía mucha plata. No me habló nada directamente
de ese problema, pero me invitó a ir a cuando pueda a visitarlo
a Italia. Entonces, hermanos, de esa manera, Transcribo todas esas anécdotas
que a mí me parecían muy interesantes, pero el objetivo es de llegar
a la segunda parte. Después de estar en la actividad
política, lo perdí también la forma más absurda y tonta e irresponsable
por los problemas de los tragos. El último cargo que me dio el
general fue administrar una de las. Cómo diríamos acá en la
alcaldía que se llaman las Son secciones, no son departamentos. Donde se administra todo el equipo
de transporte era una dependencia importantísima
en ese sentido en la Alcaldía de La Paz. de tal manera que
aparecía como jefe de esa administración con personal bastante numeroso
y con cualquier cantidad de depósitos de todo tipo, pero sobre todo
de depósitos de movilidades, tractores, camiones, porque la
Alcaldía de la Paz realmente es bastante grande. Hay algún
paseño acá, por favor? Parece que no hay ninguno, no?
Pero la alcaldía de la paz siempre ha sido mucho más importante.
De tal manera que en esa oportunidad volví a viajar a Europa. Yo estaba
muy feliz nuevamente en Europa, conociendo muchos lugares. Y
me llama un amigo y me dice, tienes que regresar inmediatamente
a Bolivia. Hay un problema. en tu departamento,
en tu responsabilidad. Llego a La Paz y me encuentro
con que la Fiscalía Mesita habían estado haciendo una investigación,
un inventario de las pérdidas de muchas movilidades en anteriores
gestiones. Era una dirección. Los anteriores directores habían
dispuesto a su manera y faltaba buena cantidad de unidades de
transporte. Hermanos, un poquito quiero pedirles
su comprensión. Mi expresión no es tan cosida,
tan cosecha por mi problema de salud, pero lo están entendiendo,
¿no? Así que me citaron pues a alguien
que opinó también que deberían revisar la gestión actual Y bueno,
en la Selección Actual, yo era consciente de que por orden del
alcalde, del amigo que tenía, que tenía el peso político, yo
había despachado varias unidades de tractores en buen estado.
Ellos decían que era chatado y no era chatado. Y bueno, la
Fiscalía determinó que me Bueno, me mandaron a la cárcel de San
Pedro en condición de una detención preventiva por tres meses, pero
esos tres meses se convirtieron en un año. No era muy fácil ya
salir. Llegué a esa cárcel húmeda, lleno
de humedad, de mucho frío, y no tenía dónde pernoctar esa primera
noche. Y en el libro expresa eso, ¿no?
Y ahí me encontré con el segundo hombre del MIR, ¿quién era? Oscar
Eid. Y me dice, ¿qué estás haciendo?
Estoy en esta situación y no tengo una celda, porque no era
fácil. Y hasta ahora parece que no es fácil tener una celda gratuita
en ninguna de estas cárceles. No te hagas problema, vas a acompañarme
en mi celda. Y de esa manera estuve un par
de noches en la celda de este político que me sirvió muy bien.
Y a los tres, cuatro días, un poco mejor ambientado, tuve la
oportunidad de conocer al famoso Barbasco, que no sé si alguien
se acuerda, un narcotraficante de alto vuelo, de alta importancia. Hice una amistad casual y eventual. Y me dice, bueno, hicimos una
buena amistad. Uno de esos días me cita a su
departamento privado en la cárcel de San Pedro, de dos o tres pisos,
con todas las comodidades. En realidad el que manejaba toda
la parte logística y de personal de los internos era Barbas Chauca. Me dice, Pepe, tú tienes que
ayudarme bastante, me dice. Bueno, un día me llama y me dice,
quiero que te hagas cargo acá del personal de la cárcel, porque
lo he sacado a patatas al baño del delincuente que estaba manejando
ese personal. Se robó tal cosa el presupuesto
para la alimentación, el presupuesto para muchas cosas. hizo desaparecer. Entonces, quiero que eso cambie
y tengo entendido que tú puedes hacerlo. Y como tal, a partir
de ese momento mejoramos la alimentación de los internos, mejoramos la
atención médica, era una sanidad abandonada. Bueno, con los contactos
que teníamos con ADN y el MIR, pudimos montar una una enfermería más cómoda, más
funcional, ¿no? Apoyábamos a la gente que tenía
problemas con los trámites. Había gente que estaba un año
ya con libertad, pero como no tenía plata para los trámites
burocráticos, no salí. En fin, ayudamos y cooperamos
mucho. Los meses pasaron rápidamente y como tenía costumbre y una
buena referencia de las iglesias cristianas, tuve la oportunidad
de congregarme a una de esas muchas iglesias que había en
el penal de San Pedro. Los hermanos me recibieron bien,
con mucha atención. Bueno, yo estaba feliz conciencialmente
porque decía que estaba con Dios y no a la iglesia. Barbas Choca
muchas veces me ha acompañado, yo lo llevaba, al final fuimos
amigos, ¿no? Barbas Choca fumaba tanto y me
dice, tú me vas a obligar a que no fume, ¿cuánto tiempo va? Parlar
al pastor en su prédigo, no moleste, le digo, vas a dejar de fumar
y así quizá no fumes tanto. Fue una experiencia bonita, hermano,
¿no? Después, rápidamente estoy resumiendo
este asunto. Llegó el año, salí libre, pero
ya sin opción a regresar a la actividad política. Entonces,
había que ver otras opciones. Vine acá a Cochabamba a beber,
a seguir con los amigos que estaban en el problema de los tragos.
Como tenía plata, tenía muy buena cantidad de amigos que me recogían
muy temprano de la casa. Pero pasaron los meses y ya la
cosa económica iba fallando, mermando. Entonces dije, tengo
que hacer algo. Y tomé la decisión de irme a
Santa Cruz. En Santa Cruz, con la ayuda de algunos amigos, organicé
una una dirección, sí, una oficina de seguridad privada. Me fue muy bien. Llegué el 2000
y el año 2008 empieza el primer problema serio en mi vida. En
Santa Cruz también visitaba algunas iglesias, sobre todo las iglesias
manejadas por hermanos coreanos de la línea bautista, me parece
que era. Yo iba allá con un miembro maso común, simpatizante, porque
tenía inclinación, interés de estar con esta gente, porque
había desde muy niño tenido esa costumbre de ir a las iglesias.
Pero en el fondo no era una situación muy profunda ni muy auténtica
mi fe cristiana. El año 2006 la iglesia coreana
de Santa Cruz me tomó en cuenta para viajar a Corea del Sur representando
a un grupo de personas mayores a un congreso mundial de jóvenes. Fue un viaje muy hermoso De Santa
Cruz fuimos algunos jóvenes, la única persona mayor en esa
época estaría con unos 56, 58 años de edad todavía, no tan
veterano como ahora, ¿no? Hicimos un periplo de viaje muy
largo, pero era el motivo, ¿no?, para ponerme en contacto con
mucha gente de la misión. De Santa Cruz partimos con dirección
a La Paz, de La Paz a Lima. En Lima me quedé una semana en
la iglesia de estos coreanos. Me asignaron a un hermano coreano
que era un importante empresario y me invitó a pasar las noches
en su hermosa y pequeña mansión. Era una cosa impresionante. Termina la semana de mi permanencia
en Lima. Después tomamos el avión zumbo
a la primera etapa, que era Venezuela. En Venezuela solamente decimos
un alto técnico, después continuamos con dirección A. Ámsterdam, donde
yo con anterioridad organizé mi permanencia de dos días en
Ámsterdam, en Holanda, ¿no? Pero en realidad estuve todo
un día y al día siguiente ya viajamos. En esa circunstancia
conocí Holanda todo el día, la noche, lugares muy bonitos. Y
de Holanda al día siguiente partimos con dirección a a Corea del Sur,
llegamos a ese hermoso aeropuerto de Seúl, que en algún momento
ustedes van a ver, está entre los 10 mejores aeropuertos del
mundo. Una cosa impresionante, un país pequeño pero bien organizado,
altamente tecnológico, y los hermanos de esa iglesia manejaban
en realidad con método militar a su juventud, a su gente. porque
funcionaba el método militar para estos campamentos de jóvenes.
Entonces, nos incluyeron a las personas mayores, a grupos de
jóvenes, donde empezamos a conocer diferentes ciudades de Corea
del Sur. Hacíamos campamentos, pernoctábamos
en campamentos. Era un ambiente prácticamente
familiar para mí, ¿no? Aunque no era tan joven, pero
igual con los jóvenes compartía organizar nuestra cama de de
campaña, despertar temprano, caminar ciertos lugares, una
cosa muy bonita e interesante. Estuve después un buen tiempo
en Corea, regresé de Corea, volví a Santa Cruz y en el 2008, después
de ese viaje tan agradable, Tuve una fatal noticia una mañana
de esas. No, no era una mañana. Sí, una
mañana, pero yo estaba en La Paz. Tenía una entrevista con
una persona importante, con el presidente de la aduana del aeropuerto,
que era un general compañero mío, que me estaba pidiendo el
favor de apoyarle en la aduana nacional. Pese a que yo tenía
una empresa de seguridad, me dijo, tú puedes dejar a alguien
encargado de esa empresa y tú me ayudas acá en la aduana. Y
una mañana muy temprano me alisté Y bueno, me preparaba a salir
y cuando estaba dando los primeros pasos del hotel, el encargado
del hotel me llama, usted es el señor Cabrer, sí, le digo,
tiene llamada telefónica. Y voy a la llamada y una voz
algo desconocida que había sido un policía de Zamaipata me dice,
señor, usted es el señor José Cabrer, sí, le dije, su hijo
acaba de fallecer esta madrugada acá en Zamaipata. Eso quería
comunicarle, seguramente usted coordinará con la gente para
que los recojan en ambulancia, no sé. Fue un golpe tremendo
para mi hermano, ¿no? Era el hijo menor con quien estaba
viviendo en Santa Cruz junto con mi hijo mayor y mi hija.
Estábamos manejando la empresa muy bien con la cooperación de
estos muchachos, pero la muerte de José fue tremendamente negativo
para mi vida. Santa Cruz DG, siempre he tenido
decisiones intempestivas, inconsultas, nada inteligentes, porque mi
vida no estaba manejada por Dios, estaba manejada por otras circunstancias. De esa manera tomé la decisión
de regresar a Cochabamba, dejando todo eso, no sé quién, en fin.
Tenía una buena cantidad de motocicletas, armamento, Y alguna vez acá el
pastor Jaime le comentaba, ¿no? No sabía exactamente si todavía
existía la casa que tenía acá en Cochabamba, porque finalmente
muy poco me había interesado, ¿no? Pero menos mal había un
espacio en la casa que actualmente vivo. Y ahí me acomodé, pues,
¿no? Y bueno, empecé una nueva etapa. En esas circunstancias mi vida
se descompaginó totalmente porque yo no debería llegar al extremo
de dejar Santa Cruz donde tenía un buen trabajo, una buena actividad,
pero abandoné. Hasta no hace mucho pensé que
fue una desinteligencia mía, una tragedia existencial en mi
vida, todas estas malas decisiones. Pero ahora, desde ese momento
a este momento, lo que debo expresar es, hermano, que agradezco todas
esas desgracias y esas situaciones tan negativas, porque era el
trabajo del Señor. El Señor me había manejado de
un lugar a otro, pero con un propósito, con una finalidad.
En ese momento muchos de nosotros no sabemos por qué y para qué,
pero estaba cansado y prácticamente agotado. Volví a beber aquí en
Cochabamba cuando llegué de Santa Cruz para el entierro de mi hijo.
Alguna vez parecía que asistía a una iglesia también coreana,
pero abandoné completamente la actividad. Se me terminó el dinero. Y tengo un hermano que siempre
me ha apoyado porque yo en su momento a mí lo ayudé, lo cooperé
bastante. Y me dice, Pepe, ¿qué vas a hacer
seguir? ¿Bebiendo? ¿Destruirte? Mátate
al final porque eso es lo único que te queda. Pero si tienes
un poquito de sentido común, venga, discúlpate a la oficina
y me vas a cooperar. Pero yo le dije, no conozco leyes.
No, no, tú vas a ser mi acompañante, vas a hacer algunos trabajos
de entregar, de coger alguna documentación importante. Me
dicen, bueno, de esa manera un poquito me aliviané y trabajé
en la oficina de mi hermano. Una mañana más o menos que hicimos
cálculos con el pastor Edward y Jaime, era más o menos el año
1914, son diez años desde esa época
más o menos, ¿no, pastor? Y paso por la calle Bolívar y
veo un mostrador pequeño nomás de algunos libros interesantes,
porque más allá había una librería ostentosa. ¿Qué se llama esa
librería? Bueno, pero donde venden Biblias,
¿no? Y me acerqué y ¡bips! Libros
muy interesantes, títulos muy bonitos. Y en ese interín aparezco
acompañada de un joven alto y delgado que me miraba desde arriba, ¿no?
Y era Jaime. ¿Le gusta algún libro? Me dice,
sí, todos me gustan. ¿Por qué no pasa a la librería?
De esa manera me invitó a su librería interiormente y de verdad
habían libros hermosos, hermano. Yo quisiera que a partir de este
momento visiten la librería de Jaime y disfruten y tengan la
oportunidad de comprarse un libro, otro libro, porque eso ayuda. al crecimiento espiritual, a
la dinámica espiritual de cada uno de nosotros. Sabemos perfectamente
que el libro importante es la Biblia, pero estas obras son
muy buenas, que seguramente ustedes también van cada cierto tiempo
a comprarse un buen libro. De tal manera que fue una gran
cosa. Tenía un amigo en esa librería. Al tercer día regresé nuevamente
a esa librería y ahí encuentro a un joven como nosotros decimos
en la jerga boliviana, un gringuito, ¿no? Delgado, alto, y Jaime le
digo, ¿Quién es este señor? Y me presenta al pastor Edward.
Eduardo, Eduardo, estoy, ¿eh? Eduardo, ¿no? Ese día fue un
día maravillosamente muy importante para mí en este proceso de regresar,
no de regresar, de empezar la vida cristiana. Yo hasta ese
momento era un educado, un conocedor, un cultor de la doctrina cristiana,
por solamente ser un hombre informado, estar al día. Había leído varios
libros, visitado otras iglesias, había estado con algunos parientes
cristianos. Y una segunda vez que fui a la
librería de Jaime, no sé si fue casual, nuevamente lo encuentro
al pastor Eduardo, y el pastor Eduardo me emplazó su famosa
invitación al café. Y de esa manera apareció un café
hermoso acá, ese café expreso, capreso, de la placita de las
de Coleta y Aziva, ¿no se acuerdan? Y expreso con mucha sencillez
y directamente en este texto que por primera vez en mi vida,
después de tanto fracaso, después de tanta caída, después de tanta
frustración, entendí esa explicación sencilla, tan fácil de entender
del Evangelio. No sé cuántos minutos tardaría
en exponerle el Evangelio al pastor Eduardo, pero entendí,
comprendí Eso fue un acto, no mérito solamente del pastor.
Estoy seguro que fue mérito del Señor, pero utilizado por el
pastor. De esa manera me conecté con
el pastor, con Jaime, y asistimos a esa primera iglesia que estaba
por allá, después por allá. Bueno, es otra historia esa.
Entonces, estoy desde esa óptica observando todo este panorama
de que todos los problemas que había tenido hasta ese momento
terminaron en ese punto final para conceder una nueva vida,
una nueva experiencia, una experiencia para tener una eternidad junto
al Señor Jesucristo. Porque yo pensé que todos podíamos
tener una eternidad, si se portaba uno bien o no se portaba, pero
no, no entendía yo el Evangelio en su verdadera magnitud. Porque
ahora entiendo perfectamente, y todos los días que puedo compartir
con alguien, le adelanto y le digo en algún momento, que hay
dos eternidades, evidente. Una eternidad para gozarnos eternamente
en presencia del Señor Jesucristo, y la otra eternidad, no expreso
que sea el infierno, pero una eternidad de sombra y dolor.
En este momento estoy tan agradecido porque me están aguantando de
escucharme una exposición que no muy bien planteada por mi
problema de salud. Estoy muy agradecido a Dios y
también inmediatamente agradecido al Señor por la vida y el trabajo
del pastor Eduardo, del pastor Jaime y del pastor Edward. Ellos
han tenido mucho que ver en mi vida, he tenido muchas caídas,
he tenido muchas frustraciones, pero ellos siempre estuvieron
a mi lado. Y tengo este pequeño apóstol para manifestar toda
esa experiencia. Y la segunda parte es la parte
del Evangelio. Tomé como bibliografía un texto
del Dr. MacArthur y también la orientación
un poco de los pastores que, porque a la persona que lee por
primera vez el Evangelio, no les resulta muy entusiasta tener
muchas páginas para leer. La primera parte, mucha gente
podría leer con mucha entusiasmo, porque sobre todo los jóvenes
tienen siempre una curiosidad interna, una vocación muchas
veces dormida, y a veces no manifiesta de que alguna vez habían querido
ser militares y no pudieron. En fin, son cosas muy particulares
de nuestro carácter boliviano. Pero yo conozco que una gran
parte de los jóvenes no son gente que está contra los militares,
pero por razones obvias son profesionales también importantes. Pero esa
primera parte resulta interesante. La segunda parte es donde yo
le comentaba Jaime, me parece, o al pastor Eduardo, que si este
pequeño opúsculo Dios utilizara para que uno que no conoce a
Cristo entienda el Evangelio, estamos pagados inmensa y abundantemente
con la salvación de un alma. No puedo expresarme con más entusiasmo
sobre esta posibilidad, que sólo uno O uno de ustedes entienda,
si no conoce al Señor, el verdadero valor de esa maravillosa realidad
de tener el Evangelio y la vida eterna. No sé por qué ese problema
el que lo determine es el Señor. Sabemos perfectamente que quien
elige al Señor desde la eternidad o quien elige al pecador para
ser salvo desde la eternidad es el Señor. Hasta en ese sentido
yo he cambiado mucho de visión por esta iglesia maravillosa
que exactamente se colocó como anillo a mi dedo. Una iglesia
es deformada. En fin, es otro tema ese. Estoy
entusiasmado y muy animado. Quizás describe alguna otra cosa,
si es que todavía Dios me permite que tenga un poco de salud. Pero
lo que debo manifestarles esta mañana, y le comentaba a mi esposa,
¿no? Tengo problemas de salud, y este
problema de salud es muy cambiante. En algunos días estoy muy bien,
otros días No puedo moverme correctamente y tengo que permanecer en la
cama. Pero he pedido al Señor y creo que esto va a ser posible,
este pedido con la bendición y la oración de ustedes. Quiero
estar por lo menos un domingo con ustedes al mes, uno solo,
para alabar al Señor, para escuchar la palabra, para tener la oportunidad
de la maravillosa bendición de la Santa Cena. Una vez un domingo al mes, el
señor, no creo que, no me permita, no sé cómo será el asunto del
progreso de mi problema de salud, Será el primer domingo del mes,
el segundo, no sé, pero quiero estar un mes para verlos a ustedes,
para compartir con ustedes, porque esta es mi iglesia local y quiero
siempre compartir con los jóvenes y con los hermanos la importancia
y la trascendencia de tener la fe cristiana. Al margen de todos
los problemas que tengamos sociales, políticos o económicos, todos
los que estamos acá tenemos la herencia más grande y maravillosa,
como decimos acá, el milagro más grande de nuestra vida que
ha sido la conversión y la seguridad de tener, no un mundo tan conflictivo
como en este momento. No sé. ¿Alguna pregunta, alguna
curiosidad? Estoy acá escoltado por estos
dos pastores que pueden hacer muchas preguntas, pero a veces
se abstienen de preguntar porque me alargo mucho, hermanos, ese
es el defecto que tengo. El pastor Eduardo, yo no sé cómo
tendría la experiencia. La última vez que me encontré
le salí con no sé qué historia. En el fondo, he querido compartir
y aprovechar la presencia de cada uno de ustedes. Eso sería
por mi parte en este momento, ¿no? Podrían preguntarme ustedes. Gracias. Muy buenos días a todos. Querido
felicidades y yo no quiero hacer una pregunta, quiero felicitarlo
por todo el proceso que ha pasado en su vida. Es un proceso que
se identifica mucho con mi persona. Yo también lo he conocido a General
Banzer, lo he atendido, lo he cuidado en Santa Cruz y de igual
manera casi todo lo que ha comentado usted lo mismo ha pasado por
mi vida. Tantos tropiezos, desgracias, las cuales que he llegado a la
casa del Señor y mi vida ha empezado a cambiar y me identifico con
usted y lo felicito por todo el trayecto que ha tenido en
su vida y por el cambio y por la bendición que da cada uno,
por el ejemplo que nos da cada uno de nosotros los miembros
de la iglesia. Felicidades y muchas gracias a todos. Hermano, qué
satisfacción profunda de saber que hay otra persona que tiene
mis mismos, mis mismas inquietudes y mis mismas experiencias. Le
animo a que escriba también y un día de ese esté aquí en mi lugar
para presentarnos. Claro, no un opúsculo tan pequeño,
¿no? Pero que Dios le bendiga, hermano. Siga adelante. ¿Alguna otra pregunta,
curiosidad? Adelante, hermano. No, no estamos. Tal vez no es
una pregunta, pero es algo que marcó mucho mi vida cuando lo
conocí. Fue un día que nos costó mucho venir a la iglesia, más
que nada por los niños, traerlos y no queríamos. Yo no quería
ir a la iglesia. Estaba muy cansado de haber discutido
y cansado de cargar a los niños. Y en la salida, terminando la
reunión, se me acercó y me dijo, es una bendición tener a sus
hijos a esta edad. Yo hubiese querido tenerlos aquí
en la iglesia a esta edad. Y me marcó mucho la vida lo que
usted me dijo. Entonces yo seguí esforzándome
en traerlos a la iglesia. es difícil, pero esas palabras
que usted me dijo, me marcaron, me comentó un poco como usted
hubiese deseado tener a sus hijos en la iglesia, y eso me animó
mucho para continuar trayéndolos. Hermano, que Dios le bendiga
y le felicite y siga adelante. Una cosa que en la vida me permitió
es mucho cariño a los niños, tengo, porque tuve también hijos,
niños, aunque ustedes no crean, pero no tuve esa suerte ni la
oportunidad de llevarlos a la iglesia, estar junto a ellos.
Mi hermano, siga adelante con ese cariño, esa dedicación a
sus hijos, porque Dios le va a bendecir a través de esos hijos.
¿Usted quiere tener un buen hijo? Este en función a su comportamiento
y a su relación con el Señor. Sí, hermano. Me parece muy interesante lo
que nos contó sobre su vida. De mí son un poco al revés las
cosas, podríamos decir. Yo estoy conociendo, no voy a
decir que lo conozco completamente, el Evangelio ya tengo idea, por
lo menos, una base. Es más, usted lo conoce mejor,
Eduardo. A través de ellos y mi esposa, yo he llegado a la iglesia.
Yo también era católico a morir. ¿Para qué vamos a hablar de otras
cuestiones que nada tienen que ver con esto? ¿Me habría gustado
a mí también? No sé. Yo me dedicaba a trabajar,
asistir a la iglesia, participar en el coro, qué sé yo. Pero conocer
al Señor precisamente, y en esta iglesia sí lo estoy conociendo.
Doy gracias al pastor Eduardo, a la iglesia en sí, porque es
una iglesia deformada que Bíblica, como dice Bíblica en León. Conocemos
la verdad ahí, porque en otro lado nos cuentan todo bonito,
pero no precisamente lo que es la Biblia. Conozco al Señor no
por mí, el Señor desde la eternidad me ha elegido. Y a través de
mis hijos, de mi hijo en este caso, todavía sigo luchando,
seguimos orando por mi hijo mayor que está todavía sin conocer
a Dios. Entonces, yo no voy a decir que
me dediqué a mis hijos desde pequeño. Trabajar, trabajar,
toda la responsabilidad la he cargado a mi esposa. Pero agradezco
ahora al Señor que me está permitiendo, aunque sea de viejo, Conocer
a mis nietos, que ya están en la iglesia, están con un buen
fundamento, podemos decir, para que... Gracias, hermano. Hermano, felicidades. Alberto. Hermano Walter, hermano Gualberto,
muchas gracias por su palabra. Yo siempre he tenido un concepto
muy particular en usted. Siempre he tenido un compañero,
un camarada, antiguo o menos antiguo, más superior o menos
superior, con una estampa de seriedad, de verticalidad. Y
alguna vez yo le decía, pobre Edward, con su comandante en
la casa. Y ahora es un don maravilloso. Y sé que Dios va a seguir bendiciendo
su vida, porque usted es la cabeza, el puntal para todos, como ejemplo
para todos sus hijos, pero también para nosotros, hermano. Muchas
gracias. Bueno, hermano José es una alegría
conocerlo. Bueno, su historia me hace recuerdo
a mi padre. Él también fue parte trabajando
para el gobierno y era policía de inteligencia y falleció. Y veo en usted su testimonio. También la parte donde usted
menciona que al hablar simplemente con el pastor Eduardo, que es
un siervo del señor, nosotros cuando yo estoy casada
y estábamos en un tiempo de crisis, al comenzar nuestro matrimonio
y parecía no haber esperanza y simplemente cuando mi esposo
me comenta cómo él llegó a hablar con el pastor Eduardo y él con
simples palabras le hizo quitar la venda de sus ojos y ahora
tenemos un matrimonio consolidado en el Señor. y agradecer por eso también.
Muchas gracias. Hermana, que Dios le bendiga
y le sostenga. Dios nunca la va a abandonar. Dios tiene un
gran plan para usted y la satisfacción que expresa de tener un gran
pastor y su familia, la hermana. Y la vida siempre conmigo ha
sido un poco sorprendente, ¿no? Las cosas que más quiero siempre
se la llevan o se apartan. ¿Ven que el hermano, el pastor
Eduardo va a viajar a su tierra? Es cierto que tenemos como algún
cantante de sí ese maldito instrumento, el celular, pero no es lo mismo,
¿no? Pero sí vamos a estar siempre
con él compartiendo y comunicándonos, pero Dios nos quita muchas veces,
no para para lamentarnos sobre esta partida, sino para darnos
mayor responsabilidad vamos a tener la misma inquietud, la misma
dedicación de parte de los pastores que tengo acá a mi lado, pero
siempre tomando en cuenta todo el favor y toda la formación,
todo lo que el pastor Eduardo ha hecho por todos nosotros,
gracias a Dios, ha sido una gran bendición y Dios en su momento
sabrá premiarlo. merecidamente. Y nosotros no
tenemos que sentirnos mal porque se va un tiempo el pastor, porque
siempre estaremos junto a él. Y con mucha más razón, yo por
lo menos que alguna vez presiento que estoy más cerca al día de
partir. Digo, no, yo ya no tengo que
pensar en los muchos años que podría faltar el pastor en mi
vida. Quizás en menos años, ¿no? Porque estoy pensando y calculando
en función a mi salud. No es un decir, pero nuevamente
yo le agradezco la dedicación, el pastorado, desde un comienzo
que he podido observar para mí, más que las palabras han sido
los actos y la vida del pastor y su familia. Lo que grita más
fuerte no son los actos, son los hechos, son el testimonio.
Cada uno de nosotros podemos isladear en el barrio que estamos,
los parientes que estamos. Yo era un tipo descalificado
para estos, mis camaradas del ejército. Hoy en día, hay alguna
vez una reunión importante, me vienen, me recogen, y siento
el cariño, la amistad de todos esos camaradas que alguna vez
les hice sentir mal y lloraron por mi desgracia y mi tragedia.
Muchas gracias por toda esa experiencia. ¿Alguien más, hermanos? ¿Alguna
pregunta, alguna expresión? Tal vez, hermano, preguntarle
qué consejo les podría dar a los jóvenes. Miren, yo hasta no hace mucho
no aceptaba que estaba viejo, siempre me sentía joven. No sé, siempre estaba mejor físicamente,
mentalmente, pero mi relación siempre ha sido más con jóvenes.
No es que no los quiera ni los acepte a las personas mayores,
pero después me di cuenta que el más viejo era yo. La juventud
es el tesoro más grande que está depositando el Señor en la vida
de cada uno de nosotros. Pero lo triste, lo amargo, como
en mi experiencia, es que esa juventud que podía haber aprovechado
para testificar, para trabajar para el Señor, la desaproveché,
la utilicé mal, y al final de mi vida desde ahí me doy cuenta
el gran valor que tiene la juventud. Yo les animo a los jóvenes que
sean líderes, no sólo en esta iglesia, sino en sus casas, en
sus barrios, y en cada medio en que se encuentran, porque
este mundo más que nunca necesita gente cristiana comprometida
con el Señor. Nosotros tenemos la gran ventaja
de no ser de un partido oficialista, de no tener mucho capital económico,
nada, pero tenemos el capital más grande, más maravilloso,
que es la fe y la presencia de nuestro Señor Todopoderoso Jesucristo. Bueno, ya tal vez para ir cerrando
este tiempo, ¿ustedes saben qué significa José? José significa Dios añadirá.
Y quiero comentar algo. Como dice el hermano José, lo
hemos visitado varias veces, me ha visto varias veces, algunas
historias me ha repetido cuatro o cinco veces, que yo sé que
hay muchas que no están aquí, no están aquí todo. Pero bueno,
yo quiero animarles en este sentido de José Añadirá, en una oportunidad
después de estos tiempos de salud difíciles que ha tenido el hermano
José, Yo me encontraba en la zona sur, muy lejos, y él me
hizo una llamada. Fueron varios años atrás. Y él
me dijo, Jaime, quiero que vengas, porque creo que son los últimos
momentos. Entonces yo le dije a mi esposa, es urgente. Lo veía
mal, entonces vine rápido a su cuarto. Yo nunca había entrado
hasta su dormitorio, estaba en cama. Y ahí me dio algunos últimos
consejos, palabras para la iglesia, para los hermanos. para saludos,
para lo que... como se estaba despidiendo. Y
estábamos ahí hablando, ¿no? Y guau, era un tiempo así. Yo
me fui, pensativo. Hermanos, han pasado varios años.
Y el hermano José está todavía aquí. no podíamos ver en ese
momento la posibilidad de varias cosas. Y algo que ustedes han
debido notar, aún en el resumen oral que él ha hecho, es que
donde él iba, de alguna manera, le daban para que administre
algo. Y lo administraba bien, más que todo. Y eso me hacía
recuerdo a mí en el tema de José de la Biblia, ¿no? Pasando por
varios lugares y administrando también en la cárcel, ¿no? Administrando
varias cosas. Y yo estaba queriendo decir,
José añadirá, porque el hermano José siempre me está diciendo,
habla a veces de la muerte o de su encuentro con el Señor, no como un joven, no con tristeza,
sino con alegría por ese encuentro. Pero los años están pasando,
y el hermano José todavía está ahí. Y recuerdo este significado
de Dios añadirá. Entonces una de las cosas que
yo estaba pensando en lo que leía, en lo que escuchaba, es
que por distintos lugares lo ha llevado el hermano José. Administrando
en lo personal a mí me animó cuando un día me contó a detalle
de su empresa de seguridad. Y uno como joven está con ánimos
de emprender un negocio o hacer algo, y te encuentras con alguien
que te dice, yo tenía 100 nombres a mi cargo, tenía todo esto.
Y es como, ¿y ahora estoy aquí? No tengo nada. Y como que te
pincha el globo y te hace entender en qué consiste la vida. O si
hay algo que resalta de su vida, como van a ir leyendo o preguntándoles,
los distintos lugares aún de poder político y todo eso que
Dios lo ha puesto. De hecho, hasta un día me contó
que el alcalde actual era su alterno en el ejército, Manfred
Reyes Villa, entonces lo conoce y cosas así. Pero cosas así,
hermanos, pero quiero volver al punto de que por alguna razón
Dios le ha dado varias cosas y llevado por varios lugares.
Y ahora tiene este libro. Y esto no es a detalle varias
cosas, pero uno de mis deseos es que unas cosas que vemos con
José en la Biblia es que Dios lo llevó para con su tragedia
de vida por culpa de sus hermanos, pero administrando la casa de
Potifar, administrando la cárcel para después administrar una
gran nación como Egipto. Entonces Dios estuvo preparando
la vida de José para lo que después le iba a dar. Y aunque tal vez
el hermano José está pensando, yo ya estoy en, como siempre
me dice a mí, en el otoño de mi vida, Y yo quisiera que podamos
orar por él en ese sentido, de que tal vez esta no pueda ser
la única manera, el único lugar donde él pueda sentarse o compartir
con otras personas su testimonio para que puedan animarse y entender
que, como dice este libro, el milagro en la vida azarosa de
un soldado que Dios es poderoso y no recuerdo la cita en la Biblia
donde Pablo está hablando acerca del apóstol Pablo de su salvación
y él dice se me salvó a mí como ejemplo como ejemplo para que
para que ustedes vean si Dios me ha podido salvar a mí entonces
puede salvar a varios no entonces yo quisiera que en ese sentido
podamos orar porque José significa Dios añadirá y que Dios le añada
el tiempo, la fuerza para que comparta con nosotros, para que
comparta con otros jóvenes, tal vez en una situación más informal.
Porque siempre, más allá de que todos lo que decían nos gusta
la primera parte, y es verdad, porque a mí cada historia, yo
estaba diciendo, José, no has contado esta historia, no les
has contado esta historia. Pero nos gustan las anécdotas,
nos gustan. Yo cuando me contó todas esas
cosas, volví a casa y le decía, mami, he conocido un capitán.
Había sido así, así, así, así, ¿no? Y quería volver a escucharlo. Pero lo lindo de escuchar a José
es que te cuenta todo eso y después termina en el Evangelio. termina
en el Evangelio. Y eso es algo, yo creo, valioso.
Entonces podemos orar por eso, porque creo que en ese sentido
bendice mi vida. Y aquí en la última parte tiene
una frase que yo quisiera que la abran. porque en estas últimas
visitas me has repetido esto varias veces. Y si has repetido
esta vez no creo que es porque está viejo, sino porque ya tiene
convicción de lo que dicen las primeras líneas. Dice, estoy
plenamente convencido y persuadido que la vida y el destino del
hombre está predeterminado por una voluntad suprema y poderosa. Y yo quiero animarnos con eso. A mí me anima mucho esa frase
porque siempre me dice lo mismo, que cada detalle... Tiene una
frase que yo no recuerdo como... La idea es como que Dios no desperdicia
cartuchos, más o menos, o Dios no da una apuntada en vano. Y lo que me hace pensar eso es
que cada detalle Cada detalle está preordenado por nuestro
Dios y Dios está al control y podemos descansar. Entonces, eso creo
que ha sido un resultado de toda su experiencia de vida para poder
decir esas palabras. Ha tenido por así decir, José,
que pasar por toda esa vida para decir, ahora entiendo que todo
lo que me ha pasado ha sido ordenado por el Señor, aún mis malas decisiones,
mi pecado estaba dentro de su plan maravilloso para salvarme. Entonces eso fue de mucho ánimo
y podemos terminar orando por él y pidiéndole al Señor también,
sumándonos a su petición de que él pueda estar con nosotros una
vez al mes. al entrar una niña dijo ha llegado
una persona nueva a la iglesia y yo le decía no es nuevo, es
porque mucho tiempo no lo hemos visto y algunos niños no lo conocen
y nosotros queremos pedirle al señor que le añada días, que
le añada fuerza y que podamos verlo más seguido en la iglesia
y otros también puedan beneficiarse de pasar tiempo con José. Oremos
hermanos. Señor, te damos muchas gracias
por la vida de José y nosotros reconocemos tu marca, tu obra en su vida y sabemos que es nuestro hermano,
Señor. Señor, tú nos has llamado en esta mañana, hemos hecho énfasis
en la oración. Señor queremos juntos como iglesia
pedirte porque tú sabemos que tiene días difíciles con la salud
que a veces le hacen desear estar contigo, señor. Pero yo te pido
que le des la fuerza, la gracia por para su vida, el ánimo, la
lucidez mental, señor, para que otras personas puedan tener tiempo
con él. que puedan ser animados por su
vida. Señor, que puedan ver la experiencia hablándoles frente
a frente, Señor. Y mucho más de una persona que
ha vivido toda esa vida, pero te ha conocido, te conoce, te
ama y quiere seguirte, Señor. Cuán valiosos son los consejos
que nos da, porque como dice tu palabra, decir Rey David,
joven fui y envejecido. Señor, el hermano José tiene
muchas experiencias que las ha puesto en el panorama claro,
en el texto, en el cuadro claro de tu providencia y puede usar
eso, Señor, para ayudarnos a nosotros, muchas veces que a veces nos
estamos ahogando en una gota de agua, a ver más allá. Y yo
te pido, Señor, porque tú le bendigas, como dice su nombre,
que le añadas vida, Señor. que le añadas tiempo, Señor,
aún para su casa, para que pueda ver a Daisy, a Rubén, amándote
y siguiéndote. Dale también la bendición de
poder eso que él está orando, Señor. También oramos por sus
hijos en España, en Europa, que no ha tenido la oportunidad,
Señor, como él compartía, de llevarlos a tus pies. Pero Señor,
dale también. Tú eres un Dios que hace más
de lo que pensamos o pedimos, Señor. Y te pedimos por su casa,
te pedimos por su familia, te pedimos por él. Señor, bendice
su vida. Escucha nuestras oraciones en
esta hora, Señor, y dale fortaleza a su cuerpo. Señor, gracias por
este libro. Yo te pido también que lo podamos
leer, que podamos realmente pedirte tu Espíritu Santo que use aún
todo este tiempo y aún esa parte de apéndice que tiene la parte
de atrás para ver todas esas experiencias que no es mentira
sino es verdad y que sea realmente como en Hebreos 11 un trofeo
de tu gracia, un trofeo de tu misericordia Señor. Gracias por
la vida de José, porque ya está mayor que nosotros y nos anima
a seguir corriendo, como le decía Marcelo y a los jóvenes, que
no nos cansemos con nuestros hijos, que invertamos, que, como
dice tu palabra, no solo gastemos nuestro dinero para ti, sino
nosotros mismos nos gastemos para ti, porque vale la pena,
Señor. Te damos gracias por este espacio
que nos has regalado, Señor. Y bendice también a la iglesia.
Gracias por los que han podido también compartir y que pueden
ser animados a entender que tú eres un Dios de oportunidades.
Eres un Dios de gracia y eres un Dios que nos permite escribir
una nueva historia cada día, Señor. Gracias por este tiempo
en el nombre de Jesús. Amén. Amén. Bueno, muchas gracias
hermano José, pastores Edward y Jaime y realmente ha sido un
placer escuchar otra vez el testimonio y realmente queremos darle gracias
a Dios por lo que ha hecho en la vida del hermano José Tengo,
bueno, estos 10 años de recorrido con él y hemos pasado muchas
experiencias juntos y ha sido realmente un pasar tiempo con
él en las dificultades, los buenos momentos, también dificultades
de salud y otras, y de ver la obra de Dios en él. Y ha sido
realmente lo que me anima es la paciencia y el amor de Dios
y realmente cómo Dios ha estado transformándolo. Y siempre cuando conversamos, bueno,
muchas veces me comenta de cosas de su vida que el Señor sigue
trabajando. Y a su edad no dice, ya he llegado. más bien entiende su necesidad
del Señor cada día. Y eso realmente es de mucho ánimo
y viendo también cómo Dios obra para sacarnos aún de muchas de
nuestras propias maldades y cómo nos nos lleva a su reino. Quiero leer los versículos y
Vamos a estar compartiendo la escena en unos momentos, pero
quiero leer los versículos que hemos leído con el pastor Edward. Romanos 1, 16 y 17. Porque no me avergüenzo del Evangelio,
pues es el poder de Dios por la salvación de todo el que cree,
del judío primero y también del griego, porque en el evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito,
más el justo por la fe vivirá. Y si uno va leyendo el otro pasaje
en Romanos 3, lo que ha compartido también se ve ahí una explicación
más detallado y dice que dice aquí en versículo 16 1 16 es el poder de Dios para la salvación. Y saben, el evangelio que le
compartí en ese día es el mismo evangelio que podemos compartir
con todos. No cambia el mensaje. Y muchas
veces yo me reúno con personas y les pregunto, ¿qué es el evangelio? y muchos no saben, pero no es
complicado. El Evangelio es muy sencillo. Es de un Dios santo, el Dios
creador, que ha creado todo para su propia honra, su propia gloria. Es del ser humano que Dios creó
a su imagen, el ser humano que se rebeló contra él. Adán y Eva
y también cada uno de nosotros estamos en esa rebelión contra
Dios. Y muchas veces, bueno, no entendemos
lo que merecemos por esa rebelión contra Él. El pecado, en primer
lugar, es contra Dios porque Él merece todo de nosotros. Y nosotros Usamos todas sus bendiciones,
todas las cosas buenas que él nos da para fines egoístas. Y así que, ¿qué es lo que merecemos? Merecemos su justa ira, la eterna
maldición de Dios. Y eso es lo que nosotros merecemos.
Pero el enfoque del Evangelio es Jesucristo. Jesucristo, el hijo de Dios,
vino como ser humano, tomó nuestra naturaleza, vivió la vida perfecta
bajo la ley de Dios, la ley que él mismo le había dado a Moisés. Él vivió esa vida perfecta y
luego fue ejecutado en la cruz, fue
crucificado. por hombres malvados. El hijo perfecto de Dios fue
crucificado, pero eso fue el plan de Dios. No fue una un accidente
por casualidad. Dios dice en Isaías cincuenta
y tres que Dios mismo no. Puso cargo sobre él nuestras
iniquidades. Y ese Cristo, Jesucristo, tomó
la maldición nuestra, tomó el pecado nuestro sobre sí, el castigo
que nosotros merecemos. Y eso es el enfoque del Evangelio.
Luego él se resucitó de los muertos, venciendo el pecado, venciendo
la muerte. Y ahora está sentado a la diestra
de Dios, intercediendo a favor de todos los que confían en él. ¿Y qué es lo que demanda ese
mensaje del Evangelio? Una respuesta nuestra. Y esa
respuesta es arrepentimiento y fe. Es volver de nosotros mismos
para confiar solo en Jesucristo. Y eso es el mensaje que compartí
ese día con el hermano José. Y es el mensaje que Dios usa
para la salvación. Y dice otra vez aquí, el Evangelio
es el poder de Dios para la salvación. No es complicado. No es complicado. Es muy sencillo. Y Dios nos usa
a nosotros como siervos para compartir el Evangelio. No es el siervo que es poderoso,
es el Evangelio, es el poder de Dios. Y así que quiero animarles
a realmente profundizar su conocimiento del Evangelio Nunca sabemos cuando
estamos en ese momento de oportunidad para compartir con una persona. Y Dios usa eso en nuestras vidas. Así que antes de repartir los
elementos, quiero orar una vez más, realmente dar gracias a
Dios por el Evangelio y todo lo que Él ha hecho en nuestras
vidas. Cada uno de nosotros Todos venimos
de un trasfondo diferente, experiencias diferentes, y nos ha llevado
a sus pies. Y yo creo que en el cielo, en
la eternidad, una de las cosas que vamos a estar haciendo es
compartir la gracia de Dios y cómo Él ha obrado para llevarnos ahí. Así que vamos a orar. Gracias,
Señor, por el Evangelio, que es el poder de Dios para la salvación. Y sabemos que necesitamos ser
salvos, Señor, primero de Ti, de Tu justa ira, de lo que merecemos
de Ti. Necesitamos la salvación de nosotros
mismos Porque estamos para la destrucción. Queremos en nuestra
locura destruirnos a nosotros mismos antes de volver a ti. Y sabemos que es solo por tu
gracia soberana que tú haces esa obra transformadora en nuestras
vidas. Y gracias por todo lo que Jesucristo
ha hecho para salvarnos y llevarnos a tus pies y también para transformarnos
y seguir transformándonos en esta vida. Gracias por el ánimo
de los hermanos, gracias por la vida del hermano José, lo
que tú has usado para llevarlo a tus pies, señor. Y como tú
sigues usándolo también en esta etapa de su vida, señor. Y sabemos
que tú vas a seguir usándolo en la vida de otros también.
Gracias otra vez por tu maravillosa, maravilloso evangelio. Tu poder
que es para la salvación en tu nombre santo y tu nombre perfecto. Amén. Amén.
Milagro en la vida azarosa de un soldado
Series Varios
Verdad principal: Estoy plenamente convencido y persuadido que la vida y el destino del hombre está predeterminado por una voluntad Suprema y Poderosa.
| Sermon ID | 512241853443434 |
| Duration | 1:31:08 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 1:16-17; Romans 3:10-26 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.