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Levítico, capítulo 1. Levítico 1, versículo 7, para
leer de 7 a 9. Siguen en sus Biblias. la lectura
desde Levítico 1, 7 hasta 9. Y los hijos de Aarón sacerdote
pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el
fuego. Luego los sacerdotes, hijos de
Aarón, acomodarán las piezas, la cabeza y el redaño sobre la
leña que está sobre el fuego, que habrá encima del altar, y
lavará con agua sus intestinos y sus piernas, y el sacerdote
hará arder todo sobre el altar. Holocausto es ofrenda encendida
de olor suave a Jehová. Oremos. Padre Celestial, te damos gracias
por tu palabra otra vez. Señor, gracias por el privilegio
de meditar sobre ella, Señor. Gracias que has puesto en nuestros
corazones un deleito en tu palabra y rogamos que más y más por tu
gracia crece o crezca nuestro amor hacia ti, Señor. Te rogamos
que por tu gracia purifica a nuestros
corazones, Señor. que purifiques nuestros corazones
y nos entrega el privilegio de adorarte en espíritu y en verdad. Perdónanos nuestros pecados,
Señor. Limpia mi boca, Señor. Guíanos
en todas las palabras, Señor, en la comunicación en castellano
y que sea entendida, Señor, su voluntad, que sea bendecida su
palabra a cada uno de los oyentes, Señor, a cada corazón, para que
seamos transformados a la imagen de nuestro Salvador
y Señor nuestro Jesucristo. Pedimos tu bendición y guía en
la obra del Santo Espíritu y te agradecemos que siempre está
su bendición sobre la lectura y la predicación fiel de su palabra. En el nombre de Cristo. Amén. ¿Cómo puede Dios quedar satisfecho
con un pecador? ¿Cómo podemos ser limpios delante
de Dios y tener el fuego de su vida en nosotros ardiendo cada
día? ¿Y cómo podemos estar seguros
que nuestra adoración le agrada a Él? ¿Para qué sirve si no le
agrada? Dios nos guía a las respuestas
mediante el culto de Israel. Lo que Él ha revelado en el texto
que tenemos aquí enfrente del Levítico, del libro del Levítico
nos da las respuestas. En forma de repasar lo que vimos
recién en versículos 5 y 6, el que ofrendaba O el levita, ayudante
de los sacerdotes, o el sacerdote mataba un hijo de la manada delante
del señor. Un becero. O en caso de los otros
sacrificios, los otros animales que se podían traer, una oveja,
una cabra, o uno de los aves. Se mataba delante de Jehová,
delante del Señor. Segundo, los sacerdotes designados
traían la sangre cerca al Señor. ¿Recuerda la figura vívida o
viva de lo que pasaba mientras que estuvimos meditando sobre
eso la última semana? Cómo rociaban y pusieron desde
cada lado la sangre en el altar. y la esparcían sobre el altar
a la entrada de la tienda de reunión porque el altar era la
primera cosa que se veía cuando se entraba al tabernáculo cuando
la gente que adoraba llegaba a adorar a Jehová había una sola
puerta y ahí enfrente de la puerta estaba el altar de bronce el
altar del holocausto así tomó su nombre por el sacrificio principal
de Israel, el altar del Ola. Esparcían la sangre entonces
de cada lado alrededor del altar, sobre el altar. Tercero, el Ola era entonces
desollado, como nos dice el versículo 6. desollado y dividido en sus
piezas. La piel se quitaba, se dividía
en sus piezas y el todo fue puesto en altar, como vamos a ver en
lo que sigue. Entonces, cuarto, lo que vemos
aquí en versículo siete, los hijos de Aarón debían atizar
el fuego sobre el altar y la leña sobre el fuego. El fuego, desde el principio
de los sacrificios, cuando se implementaba lo que estamos leyendo
aquí en Levítico capítulo 9, que vamos a leer un pasaje en
un momento, desde entonces ardía el fuego. Se mantenía el fuego y creo que
es posible, aún cuando estaba moviendo estaba nube sobre el
arca en el desierto y el fuego por la noche entonces aún estaba
así pero por si acaso otra cosa pasaba entonces se mantenía lo
más probable el fuego en otra parte y ese mismo fuego se entregaba
al altar, se traía al altar o estando ahí fue atizado el fuego, la
leña ordenada o puesto en sus lugares apropiada y la leña que
fue añadido o añadida, la madera puesto encima. del fuego en forma
ordenada para recibir entonces el holocausto y para recibir
los sacrificios que vendrán. Entonces, los sacerdotes atizaban
el fuego sobre el altar, como cuando en la estufa de leña se
utiliza la herramienta para mover las la leña para mover la madera, los pedazos
de la madera, que tengo un problema que cuando empiezo con el artículo
femenino o el artículo masculino, entonces a veces no hay vuelta.
Gracias por su paciencia. se atisaba el fuego, quizás se
añadiría viento para preparar el fuego para que ardiera más y quedara
listo para poner los sacrificios por encima. Buscan a Levítico
9, por favor, y versículo 24. En Levítico 9 tenemos la sección donde se habían
preparado los sacerdotes. En capítulo 8 y 9 fueron consagrados
a la obra y entonces aquí en versículo 24, después de haber
ordenado el holocausto, Salió fuego de delante de Jehová
y consumió el holocausto y los cebos sobre el altar. Y viéndolo,
todo el pueblo alabaron y cayeron sobre sus rostros. Una vez preparado todo lo que
Dios había ordenado, Dios había mandado en estos primeros capítulos
de Levítico acerca de los sacrificios. las ofrendas de cuales se trataba
o se trata en capítulo uno a siete y entonces en ocho y nueve de
la consagración de los sacerdotes que eran Aarón y sus hijos. Entonces vino el fuego de Dios
mostrando la aprobación deleitándose y consumiendo el
sacrificio. Siempre eso es lo que esperaba
la gente, que se consumía el sacrificio para que la gente
podía estar seguro que era aceptable a Dios, que fue aceptado a Dios,
que su adoración agradaba a Dios. Cuando llegaba al fuego de Dios,
por ejemplo, en el caso de Elías, cuando estaba batallando con
los falsos profetas de Baal, Dios se probó, se probó como
en el lado de Isaías, perdón, en el lado de Elías, que Elías era su profeta verdadero
y los otros eran falsos porque nada ocurrió con Baal y con sus
sacrificios, pero cuando Elías oró, entonces el fuego descendió
de Dios y consumió los sacrificios. Y aquí pasó lo mismo Y entonces
ese fuego se mantenía. No era fuego extraño. Era de
Dios. Y era para consumir a los animales
que fueron ofrecidos los sacrificios ofrecidos a Dios. Antes de cada ofrenda, Los sacerdotes
arreglaban, atizaban la leña y el fuego sobre el altar, preparándolo
así para el holocausto y para los otros sacrificios que fueron
puestos encima. Los pases, los sacrificios, los
ofrendas de pases o de paz, de comunión, de pecado, de transgresión, lo
que vamos a ver adelante. Cristo, nuestro Señor Jesucristo
es el que bautiza con su Espíritu Santo y fuego. Como el fuego descendía de Dios
aceptando, mostrando que fuera acepto su sacrificio al que ofertaba,
también cuando Cristo resucitó, eso mostró que Dios había recibido
su sacrificio, que Dios había aceptado la ofrenda que
dio Cristo en nuestro lugar para que nuestra adoración sea ofrecida,
sea recibida y acepto a Dios. Él fue aceptado y eso entonces
significa que todo su cuerpo es aceptado. Que nuestra adoración es aceptable
cuando somos creyentes. cuando confesamos nuestros pecados
y nos arrepentimos del pecado y acudimos a Dios mediante el
único Salvador que Él ha puesto como Señor y Redentor y Salvador
de su pueblo, nuestro Señor Jesucristo. Entonces Él ascendió después
de la resurrección a los cielos y deramó su Santo Espíritu. para hacer la obra de la salvación
en nuestros corazones y en nuestras vidas, para aplicar la redención comprada por la
sangre de Jesús para nosotros, y Él lo aplica llegando habitar
en nosotros. Cristo mismo, por medio de su
santo espíritu, habita en los creyentes. Él es quien nos da
la fe. Él es quien nos da el arrepentimiento
a vida. Y Él es el que nos hace arder
en amor y en gracias a Dios para entregarnos un vivo, un sacrificio
vivo para la gloria y honra del Señor. Eso es la obra de Cristo. Él es el que bautiza con el Espíritu
Santo y fuego. Como nos dijo Juan Bautista. Como nuestro sacerdote. Como
los sacerdotes que ordenaban la leña y atizaban el fuego. Como nuestro sacerdote, nuestro
Señor Jesucristo, Él es el que da y atiza el fuego en la vida
del cristiano. No hay otro que hace eso. Nosotros
no lo hacemos nosotros mismos. Buscamos, sí, eso en la oración
de Dios, en entregarnos a hacer la voluntad de Dios. ¿Es la voluntad
de Dios que leemos su palabra? ¿Es la voluntad que nos reunimos
con Dios al principio de cada día? Sí. debemos ser bien ordenados
y bien determinados para encontrarnos con el capitán de nuestra lucha,
con el capitán de la batalla, del ejército de Dios, si somos
soldados, si somos siervos de Jehová, siervos del Señor, siervos
del Dios altísimo, todopoderoso, entonces, ¿cómo no nos vamos
a a llegar a él cada día para decirle otra vez que somos sus
siervos necesitamos de él todo el día su guía su ayuda para que hacemos todo
con gratitud y gozo y y para que no nos permita caer para
que nos mantiene y nos libera de la tentación
y presentándonos y re arreglando, como atizando el fuego de la
comunión con Dios. Asegurando que estamos reconciliados y estamos
en comunión. Eso es lo más importante de la
vida. Es lo más importante para el día. Entonces tenemos que
esforzarnos para presentarnos cada día. Y en domingo, ¿cómo
podemos estar no presentándonos a Dios en la adoración comunal
de la iglesia, de los creyentes, de los siervos de Jehová. ¿Cómo
nos podemos ausentar de donde nos presentamos delante de Dios
en la comunidad del cuerpo de Cristo, de la iglesia, quienes
somos los que adoran y sirven a Jehová, sirven a Dios, al Dios
de la Biblia? no podemos faltar, tenemos muchas
tareas, muchas muchas responsabilidades que debemos cumplir, pero igual
es Cristo quien hace ese fuego arder en nosotros para que deseamos
y para que cumplimos y entonces para que Oremos, pedimos a Dios
lo que necesitamos y Él nos entrega más y más de su Espíritu Santo
y de este fuego, del ardor y el deleite en su palabra que necesitamos. Los cultos personales de la mañana
y los cultos familiares y los cultos de la iglesia no se tratan
simplemente de leer la Biblia, orar y otras cosas. estamos en
comunión con Dios y eso es lo más importante eso es lo más
esencial es lo esencial que nos reunimos con Dios como amigo y como padre y como
nuestro fuerza Es nuestra alimentación
estar en comunión con Cristo. Él es nuestro gran sacerdote.
Y como nuestro sacerdote, entonces Él da y atiza el fuego en la
vida del cristiano. La regeneración. El nuevo nacimiento. Y toda la vida espiritual y todos
los hechos de aquella vida provienen de Él. Provienen de Él. Nosotros no decidimos un día
solitos seguir a Cristo. Si estamos siguiendo a Cristo
y si hemos decidido seguir a Cristo es porque Dios ha hecho esa obra.
Si es verdad, si es verdadero, si estamos adorándole en verdad
y en espíritu es porque Dios nos ha llevado a eso. Es la obra
de Dios. Cristo también recibió el fuego
de la ira de Dios sobre él. Cuando él estaba en la cruz,
cuando él andaba llegando a la cruz, en cualquier momento, si
fuera solamente un humano pecador, podría haber fallado y no continuaron
a darse en sacrificio para nosotros. Obviamente no había servido,
sino era limpio y puro. Pero como era puro, como era
Dios, como era el Redentor con el poder de Dios para ofrecerse
sacrificio en nuestra parte, entonces no falló. Y no se dio vuelta para ir atrás
y no llegar a la cruz. Pero obedeció hasta la muerte,
nos dice Filipenses. Fue obediente hasta la muerte.
Nuestro Señor Jesucristo, aun tomando entonces en sí la maldición
de la ley que merece nuestro pecado, que merecía el pecado del hombre,
lo tomó en sí y la ira de Dios correspondiente a ese pecado. Recibió el fuego como el sacrificio
del altar de Israel. En el altar de bronce, en el
tabernáculo, recibió el fuego del cielo. Cristo recibió el
fuego de la ira de Dios sobre sí mismo. ¿Para qué? Para que nosotros fuésemos, entonces,
rescatados del pecado. Para que fuéramos rescatados
del pecado. En la cruz se reveló la ira de
Dios contra toda impiedad y injusticia de los hombres, como dice Pablo
en Romanos 1. Lo primero que vemos aquí es
los hijos de Aarón, sacerdote, pondrán fuego sobre el altar
y pondrán la leña sobre el fuego. atizaban el fuego para el sacrificio. Segundo, el fuego, una vez que
estaba ardiendo sobre el altar, debía ser siempre mantenido allí. Buscamos a Levítico 6 por un
momento, por favor. Levítico 6, versículos 11, perdón,
12 y 13. Y el fuego encendido sobre el
altar no ha de apagarse, sino que el sacerdote pondrá en la
leña cada mañana, perdón, pondrá en él leña cada mañana y acomodará
sobre él el holocausto y quemará sobre él los cebos de las paces. El fuego ha de arder continuamente
en el altar. No se apagará. Lo que debía hacer, y cuando
Israel estaba obedeciendo, entonces esto se hacía todo el tiempo. Y ardía día y noche sobre el
altar el fuego. Tenía que ser mantenido siempre ahí. Aquel fuego solamente,
que era del altar, que era de Dios, era para el uso en la adoración
del Altísimo. Los hombres no podían venir con
cualquier fuego. Eso se ve claramente en Levítico
10, cuando Nadab y Abihu trajeron fuego extraño. y Dios los juzgó con la muerte. No le agrada a Dios el fuego
extraño, sino solamente el fuego que Él ha ordenado, lo que Él
ha mandado, lo que Él ha provisto. No le agradan las invenciones
de hombres en culto voluntario. culto voluntario, es decir, la
adoración según la voluntad del hombre, lo que el hombre quiere
traer y piensa quizás que podría servir. Lo que Dios quiere es lo que
Él manda y que no ignoramos y que no seamos negligentes en lo que
Él nos manda en las escrituras que debemos hacer en su adoración. No debemos estar pensando vamos
a llegar a Dios con lo que nos agrada a nosotros. Por ejemplo,
una música que nos va a hacer sentir bien nosotros. Debemos
estar interesados en qué es la voluntad de Dios y qué tipo de
música quiere Él en la adoración. Por un ejemplo, no le agradan
las invenciones de hombres en culto voluntario, Eso es decir, la adoración según
la voluntad del hombre. Ni le place a Dios cuando el
hombre decide cuáles obras hará en el servicio de Dios. No es para nosotros decidir,
vamos a hacer esto para Dios, vamos a hacer esto para Dios,
vamos a hacer esto... Dios puede darnos una idea. Como le dio la idea a David,
su siervo, el rey de Israel, le dio la idea de construir un
templo, una casa para Jehová, porque tenía la tienda, tenía
el taburáculo. Pero Dios tenía que decir sí.
Si era realmente su voluntad o no. Si David había hecho un gran
templo sin Sin hablar con Dios, sin pedirle, sin decir nada acerca
de esto, aún Dios le dijo que no. Dios le dijo a David, no,
tú no lo vas a construir, pero su hijo. Su hijo lo construirá
para mi nombre. Entonces, ¿qué hizo David? ¿Construyó
el templo? No. David juntó materiales en
fe que su hijo lo iba a construir. David no simplemente decidió,
esto es lo que voy a hacer para Dios, y entonces está bien. Tenemos que buscar hacer la voluntad
de Dios. Como dice, como dijo Jesús, muchos
me dirán, Señor, Señor. Lo voy a leer de Mateo 7. Versículo 21. No todo el que
me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, más
el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día, señor, señor, no profetizamos
en tu nombre y en tu nombre lanzamos demonios y en tu nombre hicimos
muchos milagros y entonces les protestaré. Nunca os conocí apartados
de mí. Obradores de qué? Obradores de
maldad. Aunque pensaba que estaban sirviendo
a Dios. Hacían maldad, hacían maldad. ¿Quién entrará en el reino de
los cielos? El que hiciere, dice veintiuno,
la voluntad de mi padre que está en los cielos. No se trata a la adoración de
simplemente lo que nosotros podemos inventar y imaginar que le podría
agradar a Dios. Tenemos que ver en la Biblia
qué es lo que Dios quiere de nosotros. ¿Qué es lo que Dios
quiere en nuestras vidas? ¿Qué tipo de trabajo debemos
hacer? ¿Cómo lo debemos hacer durante la semana? ¿Qué vamos a estudiar? ¿Qué debemos
hacer en las tareas de la casa? en cuidar a los niños. ¿Qué debemos
enseñarles? ¿Cómo lo debemos enseñar? Tenemos
que considerar y leer y estudiar y aprender la palabra de Dios
y aplicarla a nuestra vida con la guía del Santo Espíritu. Debemos
estar pidiendo esta guía cada día de nuestro Señor. para que
hacemos su voluntad y especialmente en la adoración. Uno de los reformadores
que especialmente, obviamente Calvino también, y era muy buen
amigo de Calvino, John Knox, uno de los reformadores que enfatizaba
esto era John Juan Knox en Escocia. La importancia de la adoración
verdadera. No le agradaba a Dios cualquier
tipo de adoración. Tenía que ser adoración, según
su palabra, adoración verdadera. Ninguna obra es una buena obra,
sino aquella que Dios ha mandado. ¿Cómo sabemos que son buenas
obras? Lo que nos dice la Biblia, que Dios quiere que hacemos.
obedeciendo los mandamientos de Dios, aplicándolos a la vida
nuestra. Esas son buenas obras. Y lo que
no cae bajo cumplir con su mandamiento, como dice el salmista, su mandamiento
es demasiado amplio, traduciendo lo que sé del inglés. Yo no sé qué versión podría ser
eso en español, pero cuando Dios dice, amarás a tu
Dios de todo tu corazón, con todo tu corazón, tus fuerzas
y tu mente, ¿Qué no está cubierto bajo de
eso? ¿Qué cosa? Involucra todo y toda nuestra
vida. Sin el deseo de obedecer a Dios,
ninguna ofrenda ni obra será aceptada en la adoración. Sin
el deseo de obedecer a Dios, ninguna ofrenda ni obra será
aceptada por él en la adoración. Toda nuestra adoración tiene
que ser ofrecida en espíritu y en verdad con un deseo de obedecerle. Aún dijo Dios, a Saúl por medio
de Samuel. La obediencia es mejor que el
sacrificio. Es más importante. Porque el
sacrificio no vale sin la obediencia, sin un corazón dispuesto a servir
a Dios en espíritu y en verdad, sinceramente y del corazón. nuestras vidas deben ser una
ofrenda viva y continua al Señor necesitamos el fuego de Dios
necesitamos ser llenos del Espíritu Santo por esto debemos orar continuamente
porque esta necesidad es tan grande en la vida necesitamos
el Espíritu Santo todo el tiempo entonces debemos estar orando
sin cesar para que nos mantiene entonces Dios en comunión con
él y que nos guía por su fuego, su santo espíritu que nos hace
arder con amor con el espíritu de obediencia y servicio y cuidado
para sus cosas con el gozo de santo espíritu como dice El apóstol Juan. El apóstol del
amor. El apóstol Juan. En el capítulo 3 de su epístola. No, perdón. El capítulo 5, versículo
3. Dice, porque este es el amor
de Dios. Que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son penosos. Sus mandamientos no son penosos.
No nos deben llevar a llorar. Debemos estar gozosos cuando
cumplimos la palabra de Dios. ¿Sí? John Baptiste. No debemos llorar tanto. Por esto debemos llorar continuamente. No nos presentamos como ofrenda
a Dios solamente en los cultos públicos, cuando nos reunimos
con el pueblo de Dios. Nos estamos presentando como
ofrenda, pero no solamente ahí. No nos corresponde regular el
fuego en nuestras vidas para que arda con fuerza en el día
del Señor. y esté apagándose durante la
semana. No. La idea del Día del Señor
es para que nos renueva y el fuego puede estar ardiendo bien
para toda la semana entonces. Servir a Dios con ese fuego.
Renevándose en los cultos familiares, en los cultos personales cada
día. Cuando nos juntamos con Dios
otra vez. viviendo en él, continuando en él, pero tomando un momento
en secreto, como nos indica Jesús, que debemos hacer en Mateo 6,
en el sermón del monte, entrando al lugar secreto para comunar
con Dios, comunar con nuestro Padre en los cielos, que entonces
nos recompensará en el abierto. El día del Señor es para una
renovación, para reavivar el fuego. Esta es la obra de Cristo. Cristo bautiza con el Espíritu
Santo y fuego. Cristo es el que mantiene en
nosotros el fuego de la comunión con Dios. Él es nuestro sumo sacerdote
y intercede para nosotros. Él mantiene la llama si no se
apagará. Sin embargo, nosotros debemos
buscarle a Él continuamente. Como nos dice Cristo mismo en
Lucas 11, versículo 13, dice, pues si vosotros, siendo malos,
sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre
Celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieron de Él.
¿Cuánto más vuestro Padre Celestial dará al Espíritu Santo a los
que lo pidieran de Él? Tercero, la madera que se ocupaba
era traída por la gente para mantener un suministro, una provisión
pública una provisión pública continua
para el altar, o un suministro público continuo para el altar. En Nehemiah 10, versículo 34,
leemos esta historia. Echamos también las suertes,
los sacerdotes, los levitas y el pueblo acerca de la ofrenda de
la leña para traerla a la casa de nuestro Dios, según las casas
de nuestros padres en los tiempos determinados, cada un año. ¿Lo captan? Lo leo otra vez. Echamos también las suertes los
sacerdotes, los levitas y el pueblo acerca de la ofrenda de
la leña para traerla a la casa de nuestro Dios según las casas
de nuestros padres en los tiempos determinados cada un año para
quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios como está escrito
en la ley. Cuando el pueblo regresó, cuando
estaban reconstruyendo los muros de Jerusalén, cuando había un
reavivamiento de interés en las cosas de Dios, ¿qué hicieron? Regresaron a la ley y obedecieron
y juntaron la leña para el fuego. Entonces, Cuando los sacerdotes trajeron
la leña al altar, no era la leña que trajo el que ofertaba, el
que trajo el animal. El que ofertaba trajo solamente
el animal, el que ofrendaba. La leña venía de un suministro
público y general y no era provisto por cada cual cuando traía su
ofrenda. Y este fuego para consumir el
animal era mantenido solamente por los sacerdotes y por Dios,
por medio de esta leña que estaba en la casa de Dios porque la
gente había ofrendado en común la leña. según la voluntad de
Dios, Él lo había ordenado. Los sacerdotes, por medio de
la madera proveída o provista en la casa de Dios, mantenían el fuego ardiendo.
Últimamente, era el Señor que consumió y quemó a su Hijo, a
Jesucristo, nuestro Salvador. no estaba en el poder de los
hombres crucificar al hijo de Dios, sino que él mismo puso
su vida por nosotros y él fue entregado, como nos dice Hechos
2, fue entregado por determinado consejo y providencia de Dios. Cristo puso su vida según el
mandato y el pacto de gracia que Dios había
ordenado, el Padre. Asimismo, es Dios el que pone
el fuego en nosotros, utiliza los dones de los hombres en el
proceso, la predicación de la palabra y la enseñanza de la
palabra de Dios, la literatura excelente, los buenos ejemplos
y aún la obra de ángeles. Sin embargo, el Señor es el que
suple estas cosas que son los medios secundarios para santificarnos,
para mantener nuestro fuego ardiendo. Usted puede empezar un fuego
allá, si se permite, afuera de su casa o adentro en una estufa,
pero tiene que añadir leña para mantener el fuego. El fuego no
se va a mantener sin la leña. Un auto va a acabar de andar cuando no
tiene más benzina, cuando falta la benzina o el petróleo. No puede continuar de andar. Nosotros entonces tampoco podemos
vivir para la gloria y la honra de Dios sin una renovación continua
del Espíritu Santo. Y por eso tenemos que aprender
a orar constantemente. Tenemos que siempre estar buscándole
a él en la oración. Los hijos de Aarón, entonces,
debían colocar las piezas en sus puestos. Si leemos versículos
7, Perdón, ocho. Luego los sacerdotes, hijos de
Aarón, acomodarán las piezas, la cabeza y el redaño sobre la
leña que está sobre el fuego. Que habrá encima del altar. El redaño era la parte central
de... del cuerpo del animal. O la grasa. O una mezcla de esas cosas. Donde
se encontraban la grasa del animal. Dice Andrew Bonar, representando
las partes externas e internas. La cabeza y el redaño. La cabeza
fue la parte sobre cual, recordamos, el que ofrendaba había puesto
su mano, ¿recuerda? Había puesto su mano, según los
primeros versículos de este capítulo, confesando sus pecados. Y ahora
la cabeza fue puesta en el altar. Andrew Bonnard dice, es sobre
la grasa también que el fuego especialmente se enciende. es
sobre el corazón del hombre, los sentimientos y los deseos
que Dios expresa su indignación más completa. Allí está el asiento
de la maldad, el asiento de la corrupción de nuestra naturaleza. La cabeza y la grasa podrían
representar el cuerpo y el alma del hombre. Los creyentes son
templos del Espíritu Santo. Y entonces, Dios dice, glorificar a Dios. Pablo dice, por el Santo Espíritu,
glorificar a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro alma, vuestro
espíritu. los cuales son de Dios. Glorificar
a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. De la misma manera, el ser completo
de Cristo, su cuerpo y su alma, fue puesto sobre el altar, en
el fuego, y aguantaron la ira de Dios. como
dice Bonar. Todo nuestro Señor, su cuerpo
y alma, sufrieron el dolor del castigo de Dios y la ira contra
nuestro pecado. Tanto que Él dice, Padre mío,
Padre mío, ¿por qué me has desamparado? Próximamente vemos que la parte
interna y las piernas eran lavadas en el agua. Versículo nueve. Y lavará con agua sus intestinos
y sus piernas. Eso es del animal. Y el sacerdote
hará arder todo sobre el altar. Primero lavaron. con agua en
el lavacro. Era uno de los muebles del tabernáculo,
el lavacro, para lavar cosas. Y una de las tareas de los sacerdotes
era lavar las partes internas del animal. ¿Por qué? La naturaleza del hombre siendo
corrupta en cada parte tiene que ser lavada. Nosotros tenemos
que ser lavados y no es lo más importante de nuestra vida tomar
una ducha y lavar la parte externa de nuestras vidas. de nuestros
seres, ¿no? Lo más importante es ser lavados
por la sangre de Cristo en la parte interna. Ser lavados por
el Espíritu Santo y por la palabra de Dios, que Dios aplica a nuestras
vidas para sacar esa corrupción, para conformarnos a la imagen
de Cristo, para cambiarnos desde adentro hacia afuera. Tenemos que ser lavados. Nada nos dice, al final de Apocalipsis,
creo que capítulo 21 por ahí, nos dice que nada que corrumpe
va a entrar al cielo. Primero, somos lavados por la
sangre de Dios, la sangre de Cristo. por razón de la sangre, por causa
de la sangre, para ser justificados delante de él. Justificados desde
todo pecado. Nuestros pecados borrados y no
estando ahí para condenarnos eternamente. Pero al mismo tiempo que Dios
justifica al hombre por fe, también empieza a limpiarlo por la santificación. También por fe en Jesucristo.
Recibimos el Espíritu Santo y Él nos va limpiando, Él nos va transformando,
Él nos va cambiando. Escuchan otra vez
lo que dice Pablo en Romanos 12. Así que, hermanos, os ruego por
las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional
culto, nuestra adoración, que debería ser. Y no os conforméis
a este siglo, mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento
para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable
y perfecta. Debemos ser transformados, renovados,
reformados por el Santo Espíritu de Dios. Como dice mi señora
a veces, no seamos deformados pero reformados. También el Cristo sería puro. Entonces lo que le tipificaba
tenía que ser limpio. El animal que se ponía en el
altar era un animal sin tacha, ¿no? Un macho sin tacha, sin
problema, sin ningún defecto. Tenía que ser sano. Y no le agradaba
a Dios cuando israelitas trajeron ofrendas con desperfectos pero con todo eso también los
sacerdotes tenían que limpiar las partes internos internas
porque Cristo era puro Cristo era iba a ser sin pecado cuando
andaba en la tierra y se iba a sacrificar un sacrificio sin
cualquier contaminación. Entonces los intestinos, todas
las partes adentro del animal tenían que ser limpiados por
los sacerdotes. Los sacerdotes no escogieron
ser sacerdotes si solos en ese tiempo, ¿no? Eran los hijos de
Aarón. Dios le había dado esta tarea
y eran tareas no tan agradables, quizás, limpiar todas las partes
adentro del animal, pero era para tipificar el último sacrificio
de Cristo, que sería un sacrificio vicario, el justo por el injusto. Cristo fue santo en todo aspecto,
en todo sentido. Como lo ha notado Andrew Bonar,
el cuerpo y alma de Cristo, toda su persona y todos sus actos
eran santos. Su andar era santo y sus afecciones
más internas eran santas. Siendo salvados por Cristo, entonces
el cristiano también, nosotros también, ofrecimos al Señor.
El cristiano también ofrecido al Señor es limpiado por la sangre
de Cristo y purificado por la obra santificadora del Espíritu
Santo, para ser un sacrificio vivo, aceptable al Señor. Debemos acercarnos a Dios con
corazón verdadero, en plena certidumbre de fe. Purificaros los corazones de
mala conciencia y lavaros los cuerpos con agua limpia. Hebreos
10, 22. Lo que hace Cristo. Él nos va limpiando la conciencia. Él nos va lavando para que odiamos
el pecado, para que no continuamos en el pecado, para que buscamos,
orando ese fuego que nos santifica siempre y nos hace hacer todo
a la gloria de Dios, más y más, cuando morimos al pecado y vivimos
más y más a la voluntad y la justicia de Dios. Entonces el sacerdote quemaba
toro sobre el altar. Un ola hecho por fuego. Como leemos en versículo 9 en
la mitad. Y el sacerdote hará arder toro sobre el altar. Eso era uno de los elementos
principales, esenciales de este sacrificio. Que el animal entero,
todas las partes, dividido, lavado. Pero todo fue puesto en el altar. para ser consumido enteramente
por Dios. Toro era quemado. Toro ascendía en el olor suave
a Dios. Toro fue ola. Toro fue holocausto. Literalmente, el toro era quemado. La palabra catar significa hacer
humear los sacrificios. Henry Ainsworth, un escolástico comentarista,
dice que la palabra implica el quemar como perfume. Entre citas, como perfume. El fuego se mantenía ardiendo
siempre. por noche y día, como ya anotamos.
Ainsworth dice, esta quema de sacrificios figuraba la consagración
de Cristo por medio de aflicciones y sufrimientos y las pruebas
de fuego similares que su gente debe sufrir. Figuraba también
la obra del Espíritu... del Espíritu de Dios, Mateo 3,
11. Ahí nos dice Juan Bautista, Él
os bautizará en Espíritu Santo y en fuego. Y en la última parte del versículo
nueve leemos, holocausto es ofrenda encendida de olor suave a Jehová. El holocausto era un aroma tranquilizante
al Señor. Primero, en hebreo se lee un
sabor de tranquilidad. un sabor de tranquilidad. El
griego lo traduce de sabor dulce. El significado es que sería recibido
por el Señor con placer y satisfacción. No por su olor natural, que probablemente
no era el mejor, sino por causa de Cristo, a quien tipificaba
el holocausto junto al plan de dios para redimir también a todo
el cuerpo de cristo su iglesia para que lo sirva
para siempre como un sabor dulce calma y relaja los sentidos relaja
los sentidos el sacrificio de cristo tranquilizó la ira de
dios y propició por los pecados de su pueblo. Dios mira sobre
Cristo y su cuerpo como uno. Por eso se dice en escrituras
que él es cabeza, nosotros el cuerpo de Cristo. Es igual como
en el matrimonio. Hay una figura de Cristo y su
iglesia. Cabeza y esposa. Juntos. Dios mira sobre Cristo y su señora, la iglesia, los creyentes, como
uno. Cristo, habiendo tomado los pecados
de su gente sobre sí mismo, ha dejado a Dios satisfecho. El sacrificio de Cristo resulta
en un olor suave a Dios, tranquilizante, dulce, y su gente, habiendo recibido
la justicia propia de Cristo, de Jesucristo, su justicia entregada
a nosotros, somos también parte de este aroma
agradable a Dios, porque por su cruz, por su sacrificio, él
ganó por nosotros, su santo espíritu nos entregó el santo espíritu
entonces y él mantiene el fuego en nosotros para purificarnos
y hacernos limpios como nos dice Efesios 5 de lavarnos por la palabra de
Dios de santificarnos para presentarnos una esposa limpia delante de
Dios eso lo está haciendo Cristo Y Cristo y su cuerpo son un aroma
agradable. Mientras que se conviertan en
ofrendas al Padre por medio de Cristo. Llevando la justicia
perfecta de Cristo como una cubierta, como una... ¿Cómo se llama eso? ¿Cómo se dice? ¿Una ropa? un traje, ¿no? Por encima, la
justicia de Cristo. Cuando Dios nos mira a nosotros, nos ve a nosotros por medio de
esta cubierta de la justicia de Cristo. Entonces, no mira
nuestros pecados porque ve nuestros pecados limpiados por la sangre
de Cristo. Era dulce a Jehová mirar sobre
lo que le recordaba de la obediencia de Cristo por venir. Esto era
miles de años antes de que Cristo vino. Mil quinientos, aproximadamente. Un milenio y medio antes de que
Cristo llegara a la tierra. Y por todo ese tiempo, estos sacrificados, estas ofrendas
de ascenso, de ola, de holocausto, hicieron un olor suave a Jehová, un aroma dulce, recordando la
obediencia de Cristo que iba a venir cuando Dios miraba sobre
este mundo pecaminoso Ese fuego ardiendo siempre en el altar,
y los sacrificios siendo siempre ponuestos sobre el altar, sobre
la leña, en la mañana y en la tarde, y todos los sacrificios
de paces y otros encima. Cuando Dios miraba a ellos, podía
perdonar. Podía salvar. Podía estar contento. porque había una razón por no
destruir al mundo pecaminoso. Era solamente por causa de Cristo
que Él dejaba que el mundo permaneciera. Segundo, lo que Dios ha instituido
para su adoración y servicio, le agrada. Lo que él ha instituido. Miren lo que vemos al final del
versículo nueve. Y esto es el final de la parte
que trata de cómo tratar con el becero. El holocausto. Después entra a comentar partes
que vemos adelante, si Dios quiere, en otro día acerca de los otros
animales. lo que Dios ha instituido para
su adoración y servicio le agrada. Como dice versículo nueve, era
olor suave a Jehová. Lo que no ha instituido Dios
no le agrada. El sabor dulce nos enseña de
la virtud excelente De la institución divina. Esas son las palabras
de Matthew Poole, otro comentarista que escribió un comentario bastante
bueno. Aún Spurgeon lo menciona como
muy bueno. Comentarios sobre toda la Biblia
de Matthew Poole. Dijo, de la virtud excelente
de la institución divina. Este sabor dulce nos enseña de
eso. Y continúa Matthew Pool. Sin cual Dios no aprecia ninguna
adoración. Aunque nunca haya habido una
más gloriosa. Y por cual aún las cosas más
ordinarias son preciosas y aceptables a Dios. La institución divina, el hecho
que Dios ha dicho, esto es como quiero que haces las cosas en
mi adoración, eso da una virtud excelente a lo que se hace. Aunque el hombre inventa algo
tremendamente glorioso de nuestro punto de vista. No le va a agradar
a Dios si lo que hacen en una catedral de cristal tremenda
con luces y con ventanas maravillosas, si lo que hacen ahí no le agrada
a Dios y no es conforme a su palabra, el toro no le agrada. Tercero, la ofrenda que Cristo
hizo de sí mismo fue de un sabor dulce al Padre. Y la ofrenda
de su cuerpo por medio de él es también de un dulce sabor,
un sabor dulce a Dios. Él lo recibe a Cristo y a su
iglesia. Está contento con la devoción
y el servicio consagrados. y cuarto, la oración acompañaba
estos sacrificios. Como en Job 42, versículo 8,
donde se les ordenó a sus amigos a ofrecer por sí mismos un holocausto,
y citamos, Job 42, 8, y mi siervo Job orará por vosotros, porque
de cierto a él atenderé. a él atenderé. Cuando los amigos
trajeron sus ofertas, sus ofrendas, y Job oraba como tipo de Cristo, iban a ser
recibidos entonces. Y en Esdras 6, 9 a 10, Darío
decretó la provisión de los animales necesarios para los holocaustos. Para que ofrezcan olores de holganza
al Dios del Cielo y oren por la vida del Rey y por sus hijos. Para que ofrezcan olores de holganza
al Dios del Cielo y oren por la vida del Rey y por sus hijos. Es las seis diez. Su oración acompañaba todas estas
ofrendas. Fueron dadas en un espíritu de
oración. Hemos considerado muchos de estos
pocos versículos. Para resumir, Cristo siendo puro
y limpio, fue consumido enteramente. recibiendo la ira de Dios en
nuestro lugar y dejándolo a Él satisfecho. Segundo, nosotros
necesitamos ser lavados, y de hecho, siendo redimidos, Cristo
nos limpia por Su sangre y Su palabra. Necesitamos que Cristo
mantiene Su fuego en nosotros. ¡Dependemos de Él! Debemos estar
siempre mirando a Cristo y orando por medio de Él. Tercero, Dios requiere adoración
según sus direcciones, y esa adoración le agrada. Él está
contento con Cristo y con su cuerpo, los que creen y le adoran
en espíritu y en verdad. Entonces, adoremos a nuestro
Señor. Adoremos a nuestro Redentor y
Padre en los cielos. Él es maravilloso. Ha hecho una
provisión inexpresable. Y nuestra gratitud debe ser continuo
y maravilloso. Demos gracias por su gran salvación. Oremos a Dios continuamente. Dependemos tanto de Él por su
fuego, por el ardor, por el la vida en nosotros, la comunión,
oremos a Dios continuamente por medio de Jesús, así reconociendo
cuánto dependemos de él. Si no ores, no estás manifiestando
que usted depende de él. Usted está viviendo su propia
vida. Si no ores, sin reconocer cuánto dependes de él. Cada cristiano
va a orar. Es un señal que somos cristianos,
una evidencia que somos cristianos. Y la oración demuestra que estamos
dependiendo en él. Y ponemos atención cuidadosa
a la manera en que le adoremos a Dios. siendo cristianos tenemos
que desear obedecer a la palabra de nuestro señor y tenemos que desear glorificarle
a él. Oremos. Padre celestial, gracias te damos
por tu palabra, por lo que tú nos estás enseñando, perdónanos,
señor, por la progresa de nuestro servicio. Gracias te damos, Señor,
que tú eres misericordioso y has cubierto, has quitado y has limpiado
nuestro ser de la culpa de los pecados, Señor. Y nos ha recibido. Y que aún en Cristo somos un olor
suave a ti. Pero dependemos, Señor, enteramente
en el sacrificio perfecto de nuestro Señor y nuestra cabeza,
Jesucristo, gracias que Él se puso en sacrificio perfecto en nuestro
lugar en la cruz para que siendo recibido, Señor, nos ha redimido,
nos ha perdonado. Tú nos has perdonado. Señor,
gracias. Te damos por tu gran pacto de
gracias, Señor. por salvarnos en Cristo su Hijo
y te rogamos que por tu gracia podamos presentarnos constantemente
con dependencia en ti un sacrificio vivo para ser transformados y
vivir la vida santa Señor de tus santos, de tus siervos. Pedimos tu gracia y y que nos
llena de su Espíritu Santo en el nombre de Jesucristo. Amén.
El Holocausto y el Olor Suave: Dios Muy Contento con Cristo y Su Cuerpo Redimido
Series Levítico 1 - El Holocausto
- Cristo, siendo puro y limpio, fue consumido enteramente, recibiendo la ira de Dios en nuestro lugar y dejándolo satisfecho.
- Nosotros necesitamos ser lavados, y de hecho, siendo redimidos, Cristo nos limpia por Su sangre y la Palabra. Necesitamos que Cristo mantiene Su fuego en nosotros, dependemos de Él. Debemos estar siempre mirando a Cristo y orando por medio de Él.
- Dios requiere adoración según Sus direcciones; y esa le agrada. Él está contento con Cristo y con Su cuerpo, los que creen y le adoran en espíritu y en verdad.
| Sermon ID | 510152321319 |
| Duration | 1:12:34 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Ephesians 5:26-27; Ephesians 5:1-2 |
| Language | Spanish |
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