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Como muchos de ustedes saben,
dos de mis hermanos tienen esposas que tienen problemas de salud. Las dos han ido a muchos doctores
y nadie puede saber exactamente qué está pasando. No han encontrado
la razón por qué están enfrentando lo que están enfrentando. Y como
no han encontrado lo que está pasando, obviamente no pueden
darles un remedio. Y así es también en nuestras
vidas y en el mundo alrededor. Hay muchas personas que viven
toda su vida sin saber qué hay de mal con la vida, porque la
vida es tan difícil, porque hay problemas en la vida. Y como
no saben la razón, muchas veces tampoco encuentran la respuesta
correcta y pasan toda su vida sufriendo sin entender por qué
están sufriendo y sin saber qué es el remedio del sufrimiento.
Entonces, una de las cosas que hablamos cuando empezamos este
estudio de Génesis es una de las cosas que Génesis nos enseña
es de dónde venimos, por qué estamos aquí y también por qué
el mundo está como está. Y aún muchos cristianos creo
que se confunden en eso porque no tienen un cimiento firme en
lo que enseña la palabra del Señor. Y lo que vemos en Génesis
capítulo 3 es en verdad la respuesta a la pregunta ¿Por qué el mundo
es como es? ¿Por qué hay tanto sufrimiento?
¿Por qué hay tanta maldad? ¿Por qué es tan frustrante a
veces la vida? ¿Por qué enfrentamos tantos problemas? Y en Génesis nos da la respuesta
a esas preguntas. ¿Por qué? Pero también nos da
el remedio aquí en Génesis capítulo 3. Y en verdad podemos decir
que el tema de esa parte es simplemente el hecho de que este mundo está
bajo la maldición de Dios. Por causa del pecado, el mundo
está bajo la maldición de Dios. Y por eso la vida es difícil,
la vida es frustrante, es dolorosa, es una vida de muchos problemas. ¿Por qué? Porque el mundo está
bajo la condenación de Dios, la maldición de Dios. Pero las
buenas noticias es como dicen Gálatas, que vamos a mirar en
un rato aquí, Cristo fue hecho maldición. El que dio la maldición,
como dice un himno, se hizo, tomó sobre sí esa misma maldición
para librarnos de la maldición. Cristo fue hecho maldición para
quitar nuestra maldición. Entonces, en Genesis 3 ya hemos
mirado cómo Eva fue engañada por la serpiente, cómo Adán siguió
en pecado, cómo los dos dieron excusas en vez de tomar responsabilidad
por su pecado. Culparon a otros por su pecado.
Y finalmente ya llegamos a en la Palabra de Dios a la respuesta
de Dios al pecado. Y en Génesis capítulo 3, vamos
a empezar aquí a leer en el versículo 14. Versículo 14. Después que la mujer dice, versículo
13, dijo la mujer, la serpiente me engañó y comí. Versículo 14
dice, y Jehová Dios dijo a la serpiente, por cuanto esto hiciste,
maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales
del campo. Sobre tu pecho andarás, y polvo
comerás todos los días de tu vida. Y pondré en amistad entre
ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya. Ésta te herirá
en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Vemos aquí que
hay tres diferentes maldiciones. Primeramente hay la maldición
en contra de la serpiente, entonces la maldición en contra de la
mujer y entonces la maldición en contra del hombre. Empezando
aquí en la maldición en contra de la serpiente, hay muchas preguntas
que tenemos que en verdad no sabemos las respuestas. Y si
en verdad piensas profundamente sobre esos versículos, van a
surgir muchas preguntas. Por ejemplo, si fue Satanás el
que engañó a la mujer, entonces, ¿por qué el animal, la serpiente,
es maldita? ¿Por qué recibe la serpiente
la maldición si no fue serpiente? ¿Fue Satanás que estaba controlando
la serpiente o pareciéndose como una serpiente? También hay la
pregunta, entonces, antes las serpientes tenían piernas, tenían
alas, podrían caminar o volar o hacer algo más y ya no pueden
hacer eso y eso fue parte de la maldición. Y en verdad no
sabemos las respuestas porque la Biblia no nos da las respuestas.
Una cosa que sí sabemos es que muchas veces Dios usa la creación
para recordarnos de verdades bíblicas. Entonces, aunque la
serpiente, el animal mismo, no hizo nada malo, cuando vemos
la serpiente y vemos cómo está en la tierra y nos asusta y causa
problemas y está, como dice aquí, comiendo el polvo, está ahí en
un una posición muy baja nos recuerda de la maldición. Y es una cosa visual y muchas
veces a Dios le gusta hacer cosas visuales. Igual con el arco iris,
es algo visual que nos recuerda de su promesa. De la misma manera,
cuando vemos las serpientes nos recuerda de la maldición que
trajo Satanás. ¿Quién la serpiente representa?
Aunque la serpiente misma no pecó, nos recuerda de lo que
Satanás hizo. Muchos de los diálogos dicen
que a lo mejor la serpiente siempre era así y su estado es solamente
recordarnos la maldición, es solamente mostrar qué es y recordarnos
de lo que Satanás hizo. Pero lo que sí quiero enfocarme
aquí es el hecho de que la maldición no solamente afectó a nosotros. Vamos a ver cómo afectó a nosotros.
Pero la maldición no solamente afectó a nosotros, afectó a toda
la creación. Cada parte del universo fue afectado
en ese momento cuando Adán comió el fruto. No solamente fue Adán
quien fue ya bajo la maldición de Dios y iba a morir, pero cada
parte del universo. Y si no entendemos eso, muchos
cristianos puedan malinterpretar el mundo que está alrededor. Por ejemplo, muchas veces vemos
a cosas en el mundo y decimos, bueno, si Dios es el creador
de todo y Dios hace todo bueno, pero miro alrededor y todo no
es tan bueno. Así miramos a los animales, los
animales a veces son bellas y son de mucha bendición, pero también
hay muchos animales muy feas y hay muchos animales que causan
muchos problemas. Y no solamente eso, pero vemos
cosas como la semana pasada, el terremoto en Taiwán y cosas
mucho más grande. En el año 1970 hubo un huracán, un ciclón en Bangladesh
y murieron 300,000 personas. Por eso, muchas veces las seguranzas
lo llaman un acto de Dios. Porque es un acto de Dios. ¿Y
por qué hay fuegos, como vimos en Texas y como vemos muchas
veces aquí? ¿Por qué hay problemas tan grandes
y huracanes y tornados y vulcanes y cosas que causan tanta destrucción
y muerte? Aún en el universo vemos estrellas
explotándose y causando mucha destrucción. Y vemos alrededor
de nosotros en el en los animales. Vemos a animales matándolos unos
a los otros. Estaba leyendo en un libro acerca
de la guerra, de la revolución de los Estados Unidos, y hablaba
de que en varias de las batallas en esa guerra, después de matarse
los unos a los otros, se quedaban allí en la noche y no podían
ya pelear por la noche. Y muchas veces dejaron a los
muertos o a los que estaban muriendo en medio del campo, pero nadie
quería entrar. porque estaban preocupados que
alguien les iba a disparar y iban a morir. Entonces, cada noche
por la noche, los soldados escucharon a los lobos venir y comer todas
las personas, algunos vivos todavía, algunos muertos, romper sus cuerpos,
comer y hacer todas esas cosas tan horribles. Y vemos eso y
muchos de nosotros vemos los perros tan chulos y bellos y
de amigos y oh, qué bonitos son. Pero no vemos esos lobos que
están rompiendo los cuerpos y destruyendo y sangre por todos lados y decimos
qué bellos. Y aún los insectos. Vemos a las
arañas que se comen y otras cosas. Yo estaba mostrando a mis estudiantes
un video de una avispa. Y lo que esa avispa hace es que
agarra una tarántula, una araña grande, y no lo mata. Solamente pone un veneno en esa
tarántula para que no se pueda mover. Entonces planta allí sus
huevitos y cuando sus huevitos crecen, comen, les arraña vivo. Esa es su comida mientras que
todavía está vivo. Y hay cosas así en toda la naturaleza. Los científicos dicen así es
la vida. Así es la evolución. Así la evolución
sigue adelante con la muerte. Pero así creó Dios el mundo. ¿Con toda esa muerte y todo ese
desastre y todos esos problemas? No. Cuando miramos esas cosas,
no podemos decir, así era la creación al principio, así Dios
creó el mundo. No, en verdad, mucho de eso es
por causa de la maldición del pecado. Tenemos que entender
que la maldición que Dios puso sobre todo el universo cambió
todo. Y cambió todo el universo, las
estrellas, la tierra, los animales, cambió todo, aún nuestros cuerpos. Y cuando miramos al mundo alrededor,
sí reconocemos la belleza que todavía por la gracia de Dios
está allí. Todavía vemos el orden y todo
lo que Dios hizo al principio, pero todo eso está trastornado. por la maldición y tenemos que
entender eso para bien entender lo que está pasando. Muchas veces
los que creen en la evolución miran a esas cosas, dicen Mira,
cómo tú crees que Dios creó todos y esos animales están matándolos
unos a los otros y y hay tantos problemas y y hay tantos desastres
en el mundo. Cómo es que Dios creó eso? Y
podemos decir Dios no lo creo así. Está así por causa de la
maldición que trajo el pecado. Y eso es muy importante para
entender el mundo que está alrededor de nosotros. Sí, todo fue creado
por Dios, pero también todo ha sido distorsionado por la maldición
que Dios puso sobre la tierra. Vemos eso más cuando Dios habla
a Adán y dice a Adán, En el versículo 17, el hombre dijo, Por cuanto
obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol del que te
mandé, diciendo, No comerás de él, maldita será la tierra por
tu causa. Con dolor comerás de ella todos
los días de tu vida, espinos y cardos te producirá, y comerás
plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás
el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste
tomado, pues polvo eres, y al polvo volverás. No solamente
Adán fue maldito, pero también la tierra misma. Antes de la
caída no había espinos, no había muerte. Recuerda cuando cuando
leímos los primeros capítulos, al principio el hombre no comía
carne, solamente comía verduras y fruta. No había muerte antes
de la caída. Todo era perfecto. Pero la razón
por qué ya comemos carne es por causa de la caída. La razón por
qué animales matan los unos a los otros es por causa de la caída. Y antes de la caída no fue así. Todo fue diferente. No entendemos
todo eso. Obviamente todo tendría que ser
muy diferente. Los leones tendrían que ser muy
diferente que son ahora. Las arañas y muchas de las criaturas. No entendemos exactamente cómo
era, pero era diferente. Y la razón por qué hay tantos
problemas hoy es por causa de la maldición de Dios. De eso
también habla en el libro de Romanos, Romanos capítulo ocho. Dicen Romanos capítulo ocho en
versículo diecinueve, porque el anhelo ardiente de la creación
es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios, porque
la creación fue sujetada a vanidad. no por su propia voluntad, sino
por causa del que la sujetó en esperanza. Porque también la
creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción
a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos
que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto
hasta ahora. Entonces, tenemos que reconocer
que la creación está bajo la maldición. Todo el universo,
tanto el mundo físico como los animales, todo está bajo la maldición
de Dios. Por eso hay desastres, por eso
hay vulcanes, por eso hay terremotos, por eso la entera creación está
gimiendo. Por eso hay tanto aún en la vida
animal, donde no hay humanos, hay tanta muerte y sufrimiento
y en verdad cosas feas por causa de la maldición del pecado. Pero
gracias a Dios, sigue en versículo 15, regresando a Genesis 3. Y
aquí tenemos uno de los versículos más importantes de la Biblia.
Muchos de los teólogos llaman ese versículo el Proto Evangelio.
Porque es la primera vez donde se predica el Evangelio en la
Biblia. Génesis 3, 15 dice, Y pondré en amistad entre ti, la serpiente,
y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya. Esta te herirá
en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Muchos teólogos
liberales quieren decir, bueno, eso solamente está hablando de
los hombres y las serpientes. Siempre vamos a estar peleando
con las serpientes y tenemos que tratar de matar a los serpientes,
pero ellos nos van a picar, nos van a morder y vamos a siempre
estar peleando. Pero va mucho más allá de eso. Porque habla aquí de la simiente
de la mujer. Y eso es una cosa que a través
de toda la Biblia es una frase muy importante. Porque esa simiente
no es cualquier simiente. Esa simiente es el Señor Jesucristo. Y está hablando aquí no solamente
de la serpiente, pero del que representa la serpiente, el diablo
y el hecho de que el diablo si va a batallar en contra de todos
los que siguen a Cristo. La simiente de la mujer y todos
los que siguen al diablo, la simiente de la serpiente van
a estar en batalla en contra de nosotros. Y en la cruz, la serpiente, como
dice ahí, dañó, hirió El calcañar de Cristo. Pero Cristo destruyó
la cabeza de Sátanas. Y eso es lo que vemos también
en Gálatas, capítulo 3. En Gálatas, capítulo 3. Y nos
dice allí en Gálatas 3, y empezando en versículo 10. Dice porque
todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición. Pues escrito está maldito todo
aquel que no permaneciera en todas las cosas escritas en el
libro de la ley para hacerlas y porque la ley y que por la
ley ninguno se justifica para con Dios. Es evidente porque
el justo por la fe vivirá. Y la ley no es de fe, sino que
dice él que hiciera esas cosas, vivirá por ellas. Entonces, cada
uno de nosotros estamos bajo la maldición. Empezando con Adán
y Eva en desobedecer a Dios, ellos pusieron a toda la raza
humana, toda la creación bajo la maldición de Dios. Y dicen
Romanos 5 que en Adán, cada uno de nosotros nacemos pecadores. Ya somos pecadores por naturaleza
y ya estamos bajo la condenación de Dios. Y cada uno de nosotros,
además de nacer pecadores, también quebrantamos la ley nosotros
mismos. Y somos pecadores por naturaleza y también por decisión
propia. Y por eso todos estamos bajo
la maldición. Y no importa cuánto tratamos
de seguir la ley, la ley no nos salva, nos condena. Nos recuerda
que estamos bajo la condenación y ninguno será justificado por
seguir la ley. Nadie puede ser salvo por hacer
las cosas buenas. Entonces, ¿cómo podemos ser salvos?
Versículo 13, Cristo nos redimió de la maldición de la ley. ¿Cómo? Hecho por nosotros maldición. Porque está escrito, maldito
todo el que es colgado en un madero. para que en Cristo la
bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que
por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo
en términos humanos. Un pacto, aunque sea de hombre,
una vez ratificado, nadie lo invalida ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron
hechas las promesas y a su simiente. No dice a las simientes como
si hablase de muchos, sino como de uno y a tu simiente, la cual
es Cristo. La misma simiente que prometió
Abraham, que por medio de tu simiente iba a bendecir a todas
las naciones, la misma simiente que prometió a la mujer, que
la simiente de la mujer iba a aplastar, iba a destruir, la cabeza de
Satanás es Cristo. Y Cristo se hizo maldición. Él que nunca pecó, el único que
no mereció la maldición, recibió nuestra maldición. Fue maldito
por Dios, separado por Dios. Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has desamparado? Fue colgado en una cruz que fue
un ejemplo de maldición en la palabra de Dios. Tomó lo que
nosotros merecemos, tomó la maldición para librarnos de la maldición.
Y esa promesa fue desde el momento que Dios dio la maldición con
la misma palabra dio el remedio. que Cristo iba a venir, la simiente
de la mujer, iba a venir y iba a librar a todo el mundo de esa
maldición. Entonces vemos aquí, la primera
cosa que tenemos que hacer es esperar en Cristo para quitar
la maldición que está sobre la creación. Tenemos que reconocer
que este mundo es maldito. Si esperamos que el mundo va
a ser perfecto, que el universo es perfecto, que todo lo que
vemos ahí en la creación es perfecto y bello, vamos a ser muy desanimados,
desilusionados. ¿Por qué? Porque no es así. Y
aún hay muchos cristianos que creen, bueno, Dios creó todo
el mundo, entonces yo puedo ir y jugar con los osos y todo va
a salir bien. Pero no es así. Aunque en la
naturaleza todavía hay belleza allí, también hay maldición y
la belleza ha sido trastornada. Y vamos a ver eso en toda la
creación y debemos esperar ver eso. ¿Por qué? Porque eso es
lo que la Biblia enseña. ¿Pero qué son las buenas noticias?
Cristo vino para redimir, no solamente a nosotros, pero a
toda la creación. ¿Recuerda lo que leímos en Romanos
8? Que toda la creación gime a uno esperando su redención. ¿De qué está hablando ahí? Bueno,
habla más de eso en Isaías. Isaías, capítulo 11, habla de
lo que Cristo vino para hacer. En Isaías capítulo 11, versículo
1, dice así, saldrá una vara del tronco de Isaías, del padre
de David. Parecía que el linaje de David
ya estaba muerto, ya no había más reyes, ya no había más esperanza,
pero una vara va a salir de ese tronco muerto. Y Vástago retornará
de sus raíces y reposará sobre él en el espíritu de Jehová,
espíritu de sabiduría, de inteligencia, espíritu de consejo y de poder,
espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. y le hará entender
diligente en el temor de Jehová, no juzgará según la vista de
sus ojos, ni agüirá por lo que oigan sus oídos, sino que juzgará
con justicia a los pobres, y agüirá con equidad por los mansos de
la tierra, y herirá la tierra con la vara de su boca, y con
el espíritu de sus labios matará limpio, y será la justicia cinto
de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Morará
el lobo con el cordero y el leopardo con el cabrito se acostará. El
becero y el león y la bestia doméstica andarán juntos y un
niño los pastoreará. La vaca y la osa pasarán, sus
crías se echarán juntas, y el león como el buey comerá paja,
y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién
destatado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora". Interesante,
hablando de las serpientes, ¿verdad? No harán mal, ni dañarán en todo
mi santo monte. porque la tierra será llena del
conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar". Entonces vemos aquí que Cristo
vino para quitar la maldición. Y gracias a Dios, un día lo quitará
para siempre. Hoy todavía vamos a enfrentar
dificultades. Todavía vamos a ver la maldición
alrededor de nosotros en la naturaleza. Pero podemos esperar ese día,
cuando Dios quitará toda la maldición y ya los animales una vez más
serán como fueron hechos para ser. No para matárselos unos
a los otros, sino para vivir en paz. Y Cristo va a traer un
mundo perfecto. El mundo como primero fue hecho
para ser. y va a quitar la maldición que
nosotros hubiéramos puesto sobre la creación. Empezando con Adán
hasta nosotros, porque él se hizo maldición por nosotros. Cristo fue hecho maldición para
quitar nuestra maldición. Primero, esperar en Cristo para
quitar la maldición que está sobre la creación. Pero no solamente
eso, regresando a Génesis 3, vemos la segunda maldición. No
solamente fue sobre toda la tierra y la serpiente, pero también
ya da una maldición a la mujer y al hombre. Y dice en Génesis
3, versículo 16, a la mujer dijo, multiplicaré en gran manera los
dolores en tus preñeces. Con dolor darás a luz los hijos
y tu deseo será para tu marido y él se enseñará de ti. Dios había dado a la mujer varios
diferentes papeles. Uno de sus papeles fue para ayudar
al hombre en tener dominio sobre la tierra. El otro era poder
reproducir y tener hijos y llenar la tierra. Y las dos cosas que
Dios había dado a la mujer para hacer ya iban a ser trastornados. Todavía tenía que hacer las cosas.
Todavía tenía esa responsabilidad, pero ya iba a ser con dolor.
Ya en vez de solamente tener hijos fácilmente, ya iba a ser
con mucho dolor. Ya en vez de poder vivir junto
con su esposo en alegría, en comunión, en paz, ya ayudando
y animando, iba a querer dominar. Iba a querer revelar. Y iba a
haber problemas en el matrimonio. ¿Por qué? Por la maldición del
pecado. Vemos también con el hombre la
misma cosa. Dios había dado al hombre la
tarea de dominar la tierra, de tener dominio sobre la tierra.
Pero ya todavía tenía que hacer eso. Pero ya, como ya hemos leído,
iba a ser muy difícil, frustrante. Iba a haber espinos y cargos.
Iba a sudar. Siempre tenía que trabajar. El
trabajo no es una maldición. Es una bendición el trabajo.
La maldición es que el trabajo ya iba a ser frustrante, ya iba
a ser doloroso, ya iba a ser difícil. El trabajo todavía es
una bendición, todavía es algo bueno, pero ya entalla mucha
dificultad, mucha frustración. Y otra vez, si entramos en la
vida pensando que todo va a ser fácil, ya soy cristiano, ya todo
va a ser fácil, el trabajo va a ser fácil, mi vida va a ser
fácil, mi familia, mi matrimonio, todo va a ser fácil. Estamos
ignorando la maldición. Tenemos que reconocer que va
a ser difícil. El trabajo muchas veces da gozo
y es bueno el trabajo. Debemos trabajar. Pero en un
mundo caído nunca vamos a cumplir lo que queremos cumplir. Nunca
vamos a poder tener satisfacción completa en el trabajo. Si nos
da satisfacción, si es bueno, pero no va a ser tan bueno como
queremos. Y muchas veces no vamos a poder
cumplir lo que queremos cumplir. Muchas veces las cosas no van
a salir como esperábamos que iba a salir y va a tomar mucho
dolor y vamos a estar frustrados y sudando y va a haber problemas. Igual con la familia y el matrimonio. Si es algo bueno, es algo que
Dios ha bendecido, pero no será fácil. Habrá problemas. Pero, ¿saben qué? Gracias a Dios,
Cristo también vino para redimir a nosotros, para cambiarnos a
nosotros, para que podamos, aún en el dolor y en la frustración,
todavía encontrar gozo en el trabajo, todavía hacerlo lo mejor
posible. Aunque el matrimonio no será
todo fácil, sí podemos tener matrimonios buenos y firmes por
la gracia de Dios. Si podemos cumplir los propósitos
aún en un mundo caído, aún cuando es difícil y frustrante, podemos
hacer eso. ¿Por qué? Porque Cristo fue hecho
maldición para quitar nuestra maldición. No solamente podemos
esperar en Cristo para quitar la maldición sobre la creación,
Pero también podemos seguir a Cristo para quitar la maldición sobre
nuestras vidas. Mira lo que dice en Efesios capítulo
4. En Efesios capítulo 4 nos habla
del hecho de que Cristo vino para quitar esa maldición. Un día, gracias a Dios, quitará
la maldición completamente. Y ya no habrá más dolor. Ya no
habrá más frustración. Todavía vamos a trabajar en el
cielo. Muchos, especialmente los jóvenes, dicen, ¿qué? ¿Vamos
a trabajar en el cielo? Sí, todavía habrá trabajo. Pero ya no habrá
la frustración, el dolor. Será un trabajo que siempre satisface. Siempre vamos a poder cumplir
lo que queremos cumplir. No va a haber problemas con los
computadores y con espinos y cardos. No va a haber problemas con las
cosas con que estamos trabajando. Las relaciones entre los humanos,
no va a haber matrimonio, pero las relaciones van a ser perfectas.
Vamos a vivir en completa comunión perfecta. Pero aún antes de eso,
aún en esta tierra, Cristo ya está redimiéndonos de la maldición.
Aunque no completamente, poco a poco está haciendo esa obra.
Efesios capítulo 4, versículo 17. Esto pues digo y requiero
en el Señor, que ya no andéis como los otros gentiles, que
andan en la vanidad de su mente. teniendo el entendimiento entenebrecido,
ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay,
por la dureza de su corazón, los cuales, después que perdieron
toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con
avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido
así a Cristo. Si en verdad le habéis oído y
habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está
en Jesús, en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del
viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos,
y renovaos en el espíritu de vuestra mente. y vestidos del
nuevo hombre, criados según Dios en la justicia y santidad de
la verdad. Por lo cual, desechando la mentira,
hablad verdad cada uno con sus prójimos, porque somos miembros
los unos de los otros. Aeraos, pero no pequeis. No se
ponga el sol sobre vuestro enojo, ni déis lugar al diablo. El que
hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que
es bueno para que tenga que compartir con el que padece necesidad.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca. sino la que
es buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristeis al Espíritu
Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maldecencia,
y toda malicia. Antes, sed benignos unos con
otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo. Cristo, si hemos confiado en
su obra en la cruz, Él nos redime de la maldición que hace que
queremos pelear en los matrimonios, que hace que queremos ser perezosos
y no cumplir el trabajo que Dios nos ha dado para hacer. Ya nos
redime para que podamos más y más llegar a ser como Él. Y poco
a poco está quitando esa maldición y un día lo quitará para siempre. Pero hasta entonces seguimos
adelante por la gracia de Dios para más y más quitar la maldición
y vivir en luz del hecho de que ya somos nuevos en Cristo, redimidos
de la maldición del pecado. Y entonces termina Génesis capítulo
3, regresando a Génesis capítulo 3, termina en versículo 20 con una
cosa un poco interesante aquí. Y dice en el Siglo XX, Y llamó
a Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre
de todos los vivientes. Adán da a su mujer la nombre
de vida. Ella que da vida. Y eso es muy
raro. ¿Por qué? Porque acaban de ser
malditos con la muerte. Acaban de recibir las noticias
que ya no iban a vivir, ya iban a morir. Ya enfrentaban la muerte,
la separación de Dios. Entonces, ¿por qué llama a su
esposa vida? Si acaban de darse cuenta que
iban a morir. Bueno, recuerda la promesa. La
simiente de la mujer iba a destruir Satanás. Él está mostrando su
fe de que por medio de Eva, Eva iba a tener nueva vida, iba a
tener hijos. Y de esos hijos, él no sabía
cuándo o quién, pero de esos hijos iba a venir alguien que
iba a quitar la maldición de la muerte. Iba a traer vida eterna
por medio de la simiente de la mujer. Ella iba a traer vida
aunque estaban bajo la maldición de la muerte. Versículo 22, y
dijo Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles
y los vistió. Recuerda al principio cuando
habían pecado y se dieron cuenta que estaban desnudos, aunque
siempre estaban desnudos, pero ya tenían vergüenza por su pecado. Ellos trataron de cubrirse a
sí mismos. pero solamente usaron plantas,
las hojas de una higuera. Y vemos aquí que Dios dice eso
no cubre el pecado. Para poder cubrir el pecado necesita
morir alguien. Y aunque esos animales, como
dice Hebreos, no podrían quitar el pecado, fueron representantes
del hecho de que el pecado trae muerte y solo la muerte puede
cubrir, la sangre puede cubrir el pecado. Y otra vez es mostrándonos
que alguien iba a venir, que iba a tomar la maldición de la
muerte sobre él para cubrir nuestra vergüenza, para cubrir nuestro
pecado. Versículo 22, y dijo Jehová Dios,
y aquí el hombre es como uno de nosotros. Está viendo el bien
y el mal. Ahora, pues, que no alargue su
mano y tome también el árbol del árbol de la vida y coma y
viva para siempre. Algunos piensan eso es un poco
raro. Parece que Dios tiene miedo de que los hombres van a llegar
a ser Dios. Pero muchos creen que lo que
está diciendo aquí es que Dios sabía que ya en su estado de
pecado, Si tomaron del árbol de la vida y vivieron para siempre
en un estado de pecado, sería lo más terrible. Entonces, fue
de misericordia separarlos de eso. Pero vemos que ya no podrían
comer del árbol de la vida. Y sigue, y dice en el siglo 23,
Y los sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrase la
tierra de que fue tomado. Hecho pues fuera al hombre, y
puso al oriente del huerto de Edén querubinas, y una espada
encendida, que se revolvía por todos lados, para guardar el
camino del árbol de la vida." Ya estaban separados de Dios
y separados de la vida. ya iban a morir separados de
Dios y separados de la vida, y el que guardaba fueron los
querubines. Es interesante que vemos a los
querubines varias veces en la Palabra de Dios. Mira conmigo
a Segunda de Crónicas, capítulo 3. ¿Dónde más miramos esos querubines? en muchos lugares, pero casi
siempre se menciona en ese contexto. Según las crónicas, capítulo
3 es la edificación del templo. Y vemos en 2 Crónicas 3, versículo
7, dice, Hizo asimismo lugar santísimo. cuya longitud era de veinte codos
según el ancho del frente de la casa y su anchura de veinte
codos, y lo cubrió de oro fino que ascendía a seiscientos talentos",
según la Crónicas 3, versículo 9. Y el peso de los clavos era
de uno hasta cincuenta ciclos de oro. Cubrió también de oro
los aposentos. Y dentro del lugar santísimo
hizo dos querubines de madera. los cuales fueron cubiertos de
oro. La longitud de las alas de los querubines era de 20 codos,
porque una ala era de 5 codos, la cual llegaba hasta la pared
de la casa, y la otra de 5 codos, la cual tocaba la ala del otro
querubín. De la misma manera, una ala del
otro querubín era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared
de la casa, y la otra era de cinco codos que tocaba la ala
del otro querubín. Estos querubines tenían las alas
extendidas por veinte codos y estaban en pie con los rostros hacia
la casa. Hizo también el velo de azul,
púrpura, carmesí y lino. e hizo realizar querubinas en
él. Esas querubinas eran símbolos
de la protección de la presencia de Dios. El lugar santísimo era
el lugar que representaba la misma presencia de Dios. Ahí
estaba el arco y ahí estaban los querubines encima. No solamente
estaban encima, pero también estaban en el velo que separaba
a las personas de la presencia de Dios. Igual como los querubines
separaban a Adán y Eva de la presencia de Dios en el jardín,
Así siempre los israelitas tenían el recordatorio en el tabernáculo
y luego en el templo que esos querubines les separaban de la
presencia de Dios por su pecado. Pero, ¿qué pasó cuando Cristo
murió? Ese velo con esos querubines fue roto. Y ya, como dicen los
hebreos, ya podemos entrar al lugar santísimo. ¿Por qué? Porque ya en Cristo la maldición
es quitada. Y ya esos querubines que quitaron
a Adán y Eva del jardín que les guardaban de poder entrar a la
misma presencia de Dios que habían gozado antes, ya en Cristo son
quitados. ¿Y qué de ese árbol de la vida?
Apocalipsis capítulo 22. Al final del tiempo, cuando ya
estamos con Cristo, Apocalipsis 22, versículo 2, en medio de
la calle de la ciudad y a uno al otro lado del río, estaba
el árbol de la vida. que produce doce frutos, dando
cada mes el fruto, y las hojas del árbol eran para la sanidad
de las naciones. Y no, todos leen el versículo
tres, y no habrá más maldición, y el trono de Dios y del Cordero
estarán en ella, y sus siervos le servirán. Luego, en versículo
14, dice, bienaventurados los que lavan sus ropas para tener
derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la
ciudad. En el jardín había el árbol de
la vida, había la presencia de Dios y Adán y Eva podrían gozar
de eso, pero en rechazar a Dios y querer tomar control de sus
propias vidas fueron echados. Ya no podrían comer del árbol
de la vida. Ya tenían que experimentar la
muerte. Ya no podrían entrar a la presencia
de Dios. Había los querubines con la espada,
siempre guardando la presencia de Dios para que no podrían entrar.
Y por toda la historia de Israel, siempre vieron ese velo con esos
querubines, quitándoles de la presencia de Dios, recordándoles
de la maldición. Pero Cristo vino y tomó esa maldición
sobre Él mismo para librarnos de la maldición, para que ya
podemos entrar ahora libremente a la misma presencia de Dios
y un día entrar por las puertas del cielo y tomar del fruto del
árbol de la vida y gozar de vida eterna. ¿Por qué? Porque Cristo
fue hecho maldición para quitar nuestra maldición. Oremos. Padre,
gracias por tu palabra. Señor, cada día nos maravillamos
de cuán bueno eres. Señor, ayúdanos a en verdad entender
por qué hay tanta maldad en el mundo, por qué el mundo está
tan quebrantado. Aún en el reino animal vemos
tantas cosas tan feas, tan terribles que pasan aún entre los animales
y las cosas del mundo físico, de los terremotos y volcanes
y inundaciones que causan tanta destrucción y tantos problemas. Y tenemos que ver que esas cosas
no están ahí en la creación al principio. No estuvieron allí. Son consecuencias de la maldición
que Dios puso sobre la tierra por causa del pecado. Pero las
noticias buenas es que Cristo se hizo maldición por nosotros. Para que todos los que creemos
en Él, confiamos en Él, podemos tener aún ahora esa maldición
quitada en parte. y un día gozaremos de una tierra
perfecta donde reina la justicia, donde la maldición es quitada
para siempre. Anhelamos este día y ayúdanos
a vivir sabiamente en esta tierra en luz del día que viene Pero
mientras tanto, sirviéndote con todo el corazón más y más, viviendo
en luz el hecho de que tú nos ayudas a poder conquistar la
maldición en nuestras vidas y vivir vidas gozosas, llenos de esperanza,
esperando con gozo este día cuando ya estaremos contigo para siempre.
En nombre de Cristo pedimos estas cosas. Amén. Vamos a terminar aquí cantando el número 430. Vamos a ponernos
de pie a cantar solamente la primera estrofa y entonces nos
quedaremos despedidos. Siempre estoy aquí si tienen
cualquier pregunta, si quieren oración o cualquier otra cosa,
recuerda, si quiere ayudar con las escuelitas bíblicas, solo
poner su nombre bajo una de esas categorías al salir y que el
Señor les bendiga. Pero vamos a cantar 430 la primera
estrofa. Cuando he tentado, un día entenderemos. Cuando he intentado, yo he deseado
saber por qué hay muchos aquí. que anden sin pruebas y sin cuidados,
mientras el mal me acecha a mí. Entenderemos nuestras angustias,
entenderemos nuestro pesar, Hermano mío, nunca desmayes, todo en
el cielo se ha de aclarar.
El Remedio para la Madición
Series Génesis
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 4924050232374 |
| Duration | 48:08 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Genesis 3 |
| Language | Spanish |
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