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y creo que Samuel 51 va a ser
el texto que cubrimos hoy. Es un capítulo en la Biblia que
es crucial para la vida del creyente. Es crucial leer estas palabras
que escribió el Rey David allí, pensar ¿Por qué escribió él esto? ¿Por qué un hombre va a escribir
algo que es tan íntimo, algo que es tan doloroso en su corazón
también? Pero está allí con el propósito
de edificarnos a nosotros. Entonces vamos a estar allí.
El título es La confesión de un pecador arrepentido. Y hablando de arrepentimiento y
confesión, solo una persona que ha sido adoptada como hijo de
Dios. puede genuinamente arrepentirse
delante del Señor. Y algo que lleva a una persona
a arrepentirse es la seguridad de la salvación que Dios le ha
dado, basada en el sacrificio del Señor Jesucristo. Entonces,
el creyente se arrepiente, confía en sus pecados porque no está
esperando condenación. Busca perdón. Y no vive tampoco
temiendo a la muerte. Sabe que si muere va a estar
con el Señor. Está esperando en él como su
salvador. Sabe que el Señor es su pastor. Sabe que él es el
que cuida de su alma. Adelante, alguien ayuda a la
familia que está entrando, por favor. Toda su esperanza está
puesta en Dios. Está seguro del amor del Señor.
sabe que nada lo puede separar del amor de Dios. Nada, nada
lo va a separar de él. Está seguro y confiado en la
bondad y el poder de Dios porque Dios es quien le sostiene. Y
además vive sabiendo que Dios es fiel y cumplirá todas sus
promesas. Entonces un creyente tiene todo
esto para pensar en cómo acercarse a Dios en arrepentimiento y lo
puede así, lo puede hacer. Pero aún así, Aunque el creyente
tiene toda esta seguridad, toda esta garantía, sabe que es un
pecador. Todo creyente sabe que es un
pecador. Que su caminar con el Señor no está libre de faltas
y pecados. Y una de sus necesidades imperantes
es confesar delante de Dios sus pecados. Y buscar perdón y reconciliación
con Dios. Porque sabe que Dios es misericordioso. Sabe que el Señor es misericordioso.
Entonces lo que vamos a hacer es ver la confesión de un pecador
genuinamente arrepentido y su búsqueda de reconciliación con
Dios. Esa es la proposición o la tesis
de nuestro mensaje de hoy. Esto debe servirnos como modelo
para confesar nuestra maldad manteniendo el enfoque en Dios
mientras rogamos por su perdón y por su reconciliación, la reconciliación
con él. Vamos a hacerlo en seis puntos
normalmente trato de no usar tantos puntos pero queriendo
cubrir todo el capítulo no tengo opción el primero es y todo va
a ser en respuesta a confesar los pecados o arrepentirse primero
buscando la misericordia compasión de dios segundo reconociendo
que sólo dios es justo y yo un pecador tercero buscando la purificación
que sólo un dios puede encontrar Cuarto, suplicando que la relación
con Dios sea restaurada. Quinto, anhelando seguir sirviéndole
a Dios. Y sexto, no quitando la mirada
de la gloria de Dios. Y nuestro texto va a ser el Salmo
51. Lo vamos a leer mientras avanzamos
en el mensaje por cuestión del tiempo. Pero quisiera orar antes
de seguir. Dale gracias al Señor. Padre,
gracias que podemos venir a tu palabra. Sabemos que no merecemos,
Señor, conocer la verdad. Éramos tus enemigos y tú mostraste
misericordia y bondad rescatándonos en Cristo Jesús. Y ahora nos
permites venir a ella para conocerte mejor, para tener una guía de
cómo caminar agradándote, Señor. para cómo vivir esta fe que Tú
nos has dado, cómo poner en práctica la verdad de Tu Palabra, Señor.
Te rogamos que nos ayudes a entender, que nuestra mente esté atenta,
Señor, nuestro corazón dispuesto a recibir lo que Tú nos muestras
en Tu Palabra, Padre. Te lo pedimos en el nombre de
Jesucristo. Estamos en 51, tiene una frase
al principio, si usted mira una biblia en hebreo, va a encontrar
que el, no el título, pero la frase que está después del título,
antes del verso 1, es el verso 1. Entonces, si usted mira una
de esas biblias, no coinciden los versos con la biblia en español,
porque ese se cuenta como el primer verso. Y dice, para el
director del coro, salmo de David, cuando después que se llegó a
Bethsabé, el profeta Natán lo visitó. Y esto nos da el contexto
del salmo. Esto nos da el contexto de por
qué o cuándo el rey David escribió este salmo. Y el contexto es
que David es descrito en la palabra como un hombre conforme de Jehová,
un hombre conforme al corazón de Jehová. Él es el rey, es el
mejor rey de Israel, se encuentra en la cúspide del éxito. Como
rey es admirado, querido, respetado por su pueblo y temido por sus
enemigos. Nunca ha perdido ni una sola
batalla. Israel ha sido liberada de sus
enemigos, una nación próspera, con paz interna y con unidad.
Pero David tiene un problema, y es que como rey, él solamente
debería tener una esposa, porque Dios en la ley le dijo a los
reyes que una sola esposa, pocos caballos, y hay una guía allí. Usted piensa, ok, lo que sigue
después de David, obviamente no se parece a la ley, pero David
pasa por alto esto. En lugar de tener una esposa,
tiene varias esposas. Creo que a este punto ya ha tenido
seis. Y no contestó, no está contento con esto, toma una más. Pero esta vez él toma a una mujer
que es casada. Es la esposa de Urias y Tita. Ella se llama Betsabe. Y el esposo
de Betsabe, Urias, es un soldado de los mejores del ejército de
Israel. Y está peleando con el ejército
de Israel contra los enemigos de su pueblo. Betsabe está sola
en su casa. y David no ha ido a la guerra
como hacen los reyes normalmente en el tiempo de la primavera.
En esta ocasión se quedó, se tomó unas vacaciones y no era
la costumbre de los reyes quedarse cuando el ejército iba a la guerra.
Y él, en su tiempo de descanso, se toma una siesta, qué sé yo,
sube a la terraza del palacio, se está paseando en la terraza
del palacio, y desde allí el palacio de David está construido,
piensen como un ave, en esta montaña está el palacio de David,
en esta montaña hay casas de las personas del pueblo. Entonces
cuando él sube a la terraza de su palacio, todo lo que está
enfrente se ve, él ve desde arriba, ve todas las casas. No tiene
que empinarse a ver porque el ángulo permite que se vea. Así
cuando estuvimos en Israel, fuimos a las ruinas del palacio y era
bien fácil ver al otro lado. Y Betsabe se toma un baño en
la azotea de su casa. El texto, si usted lo lee en
Segunda de Samuel, no da los detalles, pero parece que ella
se está exponiendo. El rey está solo, está en el
palacio, sale a la terraza, la ve, manda a preguntar por ella.
¿Quién es ella? Y le dicen, es la esposa de Urias.
Sabiendo que es la esposa de Urias, manda por ella. Se acuesta
con ella, ella queda embarazada, le da la noticia. Entonces, David
se encuentra con el problema de que ella está embarazada y
su esposo no está en la casa porque está en la guerra y ella
estuvo en el palacio con él. Entonces, manda a traer a Urias. Lo manda a llamar de la batalla,
lo recibe, le hace un buen banquete, lo invita a tomar, quiere emborracharlo
y mandarlo de regreso a su casa. Obviamente con eso él resolvería
tal vez el problema, pero este hombre es tan fiel. Dice, ¿cómo
voy a ir a mi casa cuando mis compañeros están en la batalla?
Están peleando y no se van. Entonces, la opción que tiene
el Rey David es matar a Orias. y lo que hace es que le da orden
al general del ejército para que cuando Urias llegue con el
ejército lo pongan al frente de la batalla y cuando esté en
el frente de la batalla se retiren de él y sus enemigos lo puedan
matar y es lo que sucede entonces David comete el pecado de adulterio
y el pecado de homicidio también. Y estando en esa situación, en
Segunda de Samuel, capítulo 12, no vamos a ir allí, pero capítulos
11 y 12 narra esta historia. El profeta Natán viene y habla
con el rey David, lo confronta con su pecado. Y la respuesta
del rey David inmediatamente se arrepiente. Inmediatamente
él se arrepiente de su pecado. Y es el Salmo 51. Es una descripción de su arrepentimiento. El Salmo 51 no es cuando David
se estaba arrepintiendo. El Salmo 51 es una narración
de lo que sucedió en su encuentro con el Señor después de que el
profeta Natán lo confrontó con su pecado. Y debe servirnos como
un modelo en cuanto a la oración, en cuanto a la confesión, en
cuanto a la humildad, en cuanto a la exaltación al Señor. Miren
una lista bien larga, no sé si la pueden poner en sus notas,
pero este Salmo muestra tantos atributos de Dios. Y es en oración
que esto sucede. Entonces vamos con el primer
punto. buscando la misericordia y compasión de Dios. En el Salmo
51, versos 1 y 2 dice, ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu
misericordia, conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones,
lávame por completo de mi maldad y límpiame de mi pecado y si
siguiéramos leyendo los 19 versículos de este capítulo encontramos
20 verbos imperativos en este salmo 20 verbos imperativos verbos
cuando dice ten piedad de mí es imperativo no le está ordenando
a dios pero en la oración lo que es súplica viene como un
imperativo no como una demanda, sino como un imperativo, un ruego
donde la persona está pidiendo algo que no hay otra opción,
es lo único que se puede presentar. Entonces él presenta su súplica
delante del Señor y en este sentido, si prestamos atención a todo
el capítulo, Orar no es platicar con Dios. Orar no es tener una
conversación con Dios. Orar no es sentarse a tomarse
un cafecito y hablar con Dios. No es. No es. Usted habla, usted
conversa, usted platica con un amigo, con un confidente, con
alguien de su casa, con un familiar, que es igual a usted. Pero con
Dios es diferente. Orar, en la oración se está dirigiendo
al creador del universo. Cuando Dios le habló al pueblo
de Israel en Éxodo capítulo 19 preparándolos para que recibieran
los diez mandamientos en Éxodo capítulo 20, el pueblo le dice
a Moisés que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos.
Sienten terror por el fuego, por el temblor, por el humo,
por el estruendo de los suenos cuando Dios está hablando en
el monte. Orar no es presentarse con un
amigo, no es sentarse con una persona con la que usted se lleva
bien. Dios es Dios. Y tenemos que entender, yo creo
que David entiende muy bien la diferencia cuando él va con Dios. A veces podemos caer en la trampa
de pensar que la oración es algo casual, donde le llevamos información
al Señor o establecemos una plática con Él. No es así. Créame que
no. No es tampoco para que usted
no pueda expresarse delante del Señor, no me refiero a eso, pero
la distinción entre Dios y usted no se debe quitar jamás. Jamás. Y lo maravilloso es que a pesar
de haber tal distinción, Dios le permite a usted conectarse
a él y lo llama a que lo haga confianamente. No confiando en
usted. Aquí es donde está una de las
trampas en la oración. Sentirse confiado cuando habla
con Dios. Hebreos habla de eso, pero se está refiriendo a confiados
en la obra de Cristo Jesús. No en lo que usted es, no en
lo que usted puede hacer. En la obra de Cristo Jesús. No en
su capacidad de comunicarse con Él. David lo sabe. Y de entrada
en su oración se humilla. Si usted lee en Nehemiah capítulo
1, Nehemiah se humilla cuando viene al Señor. Si lee Daniel
capítulo 9, Daniel se humilla delante del Señor. Hay una postura
de humillación delante de él en todas estas descripciones
de oración. David lo hace. Se humilla. Y viene pidiendo, lo primero
que él le pide es, ten piedad de mí. Ten piedad de mí. Ir con Dios es ir en necesidad.
Él no necesita de ustedes. Es falso cuando alguien dice,
oh, fulano se murió. Sí es que Dios lo necesitaba,
por eso se lo llevó. Dios no necesita a nadie. Dios
no necesita de usted ni de mí. Él no necesita de sus oraciones
ni de las mías. Es más, Dios no tiene que responder
ninguna oración. Pero Él quiere. Dios quiere responder. Dios quiere mostrar su amor.
Dios quiere que nos acerquemos y nos invita. Pero tenemos que
hacerlo con la actitud correcta, guardando el corazón cuando vamos
delante de Él. Y David le dice, ten piedad de
mí, oh Dios, ten piedad de mí. Lucas 18, 13, miremos una ilustración
rápido allí donde el Señor Jesucristo está mostrando una parábola,
una ilustración de dos hombres que se acercan delante del Señor. Usé un verso nada más, pero la
historia narra de un recaudador de impuestos, es lo peor en Israel,
lo más menospreciado como gente. y un fariseo o un experto en la ley que viene
delante del Señor. Y dice en el verso 13, en el
capítulo 18, dice, pero el recaudador de impuestos de pie y a cierta
distancia no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino
que se golpeaba el pecho diciendo, Dios, ten piedad de mí, pecador. La misma oración que está haciendo
David en el Salmo 51. Dios, ten piedad de mí. Él no pretende que tiene una
entrada gratuita delante de Dios y por eso se acerca a él. Él
sabe que necesita de Dios. El otro hombre viene todo confiado
en esa historia y dice, no soy como este pecador, yo sí voy
a la iglesia, yo sí leo la Biblia, yo sí hago eso. No hay nada,
créame, no hay nada que le califica a usted o a mí para presentarnos
delante del Señor. Es solamente la obra de Cristo.
Y eso debe producir humildad en nuestros corazones. Entonces,
no es una conversación donde se lleva información a Dios o
le repite lo que él ya sabe. Usted está delante de Dios Santo
y Todopoderoso. No pierda la perspectiva. David
no la perdió. Y le dice al Señor, ten piedad
de mí conforme a tu misericordia, conforme a lo inmenso de tu compasión. El enfoque de David es en la
bondad del Señor, en la misericordia del Señor. Piedad, misericordia,
compasión. Tres palabras que él está usando
aquí. Y se pone en las manos de Dios, se pone a merced de
Dios. Las tres palabras son tres sustantivos. que se parecen en su definición,
pero el central es misericordia. La palabra misericordia en hebreo
es la palabra gesed. La palabra gesed es el amor inagotable
de Dios por su fidelidad a su pacto. David sabe que el amor
de Dios es inagotable y con esa confianza viene a él. Ten piedad
de mí conforme a tu misericordia, a tu gesed, conforme a lo inmenso
de tu compasión. Viene delante del Señor en dependencia
de él y le dice borra mis transgresiones, lávame por completo de mi maldad,
límpiame de mi pecado. Cuando él dice ten misericordia
de mí, obviamente está recurriendo al favor de Dios porque él sabe
que es culpable. Él sabe que es culpable. Y por
eso está acudiendo a la misericordia del Señor. ¿Qué es la misericordia?
Misericordia es no darle a una persona lo que se merece. Tener
misericordia es eso. y David sabe que él se merece
la condenación. Pero está pidiéndole al Señor,
ten misericordia, ten piedad de mi Señor. Y le suplica, borra
mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad. Límpiame de mi pecado. Mira las
palabras que él usa. Transgresión, maldad, pecado. Todas las palabras que definen
la maldad. Cuando habla de Dios, habla de
la misericordia, de la bondad, de la compasión de Dios. Cuando
habla de él, habla de transgresión, habla de maldad y habla de pecado.
Esta es la distinción entre Dios y el hombre. David lo sabe. Se declara como transgresor,
como un malvado, como un pecador y está suplicando por la misericordia
de Dios para que le borre, le lave y le limpie su pecado. Los
términos que usa David son específicos en su oración. David es conocido
en su caminar por su odio a los que odian a Dios por su odio
a lo que ofende a Dios yo una vez usé una ilustración pensando
en el rey David si entrara al hogar de muchos cristianos y
viera la televisión prendida sacaría su espada y destruiría
ese aparato de inmediato al escuchar cuánta maldición y cuánta blasfemia
se permite en muchos hogares era un hombre conocido por esto
Pero se siente aquí manchado y pide que le borre su transgresión. Se siente sucio y pide que le
lave por completo de su maldad. Se siente impuro y le está pidiendo
a Dios que lo limpie de su pecado. Ir delante de Dios es ir delante
del Dios santo. Él es santo, santo, santo. Él
demanda que seamos santos como Él es santo. No serlo es pecar
y nos lleva a que vayamos pidiendo, buscando misericordia de parte
de Dios. Él es el estándar de pureza y
santidad. Él es el estándar. En el libro
de Isaías, Isaías ve la gloria de Dios y dice, ay de mí porque
perdido estoy. La palabra que usa en hebreo
es la palabra soy un hombre, me estoy desintegrando, desintegrar
es tomar todas las partes y ponerlas separadas y no queda nada allí.
Así se ve a Isaías cuando ve la gloria del Señor. Isaías no
ve la gloria del Señor porque esté buscando la misericordia
del Señor, él ve la gloria del Señor porque Dios le muestra
su gloria en una visión. Pero cuando ve la gloria de Dios,
ahí está el estándar de santidad y se da cuenta, estoy perdido,
me voy a desintegrar, soy un hombre muerto, es lo que él dice.
El Señor envía a un ángel con un carbón que lo pone en su boca
porque dice soy un hombre de labios inmundos. Dios es el estándar. Dios es
el estándar. David no busca otra cosa más
que el estándar de Dios. Y eso lo lleva a suplicar para
ser limpiado. Por eso usa esas palabras. Lávame,
límpiame, borra. Él quiere ser como Dios en el
sentido de la santidad y se da cuenta que su pecado es una carga
sobre él. Y se ve como lo que es. y no
busca otra cosa más que ser limpiado. Se siente como lo que es por
causa de su pecado y no lo soporta. Cuando un creyente ora por sí
mismo, no está orando para que Dios le dé esto y le dé aquello
y le dé aquello, está orando buscando santidad. Cuando un
creyente no está orando por sí mismo, está orando para que Dios
perdone a otra persona, salve a otra persona, restare a otra
persona, le conviccione su pecado. Lo que el hombre puede pedir
delante del Señor. Jeremías dice en el libro de
Lamentaciones, ¿de qué sabe lamentar el hombre cuando se lamenta?
¿Laméntese de qué? De sus pecados. Es horrendo. Es horrendo lo que
la iglesia carismática ha hecho con la oración. Cuando se atreven
a demandarle al Señor. Demandamos tu bendición Señor.
Ordenamos que tú hagas esto. Es horrible cuando usted compara
con la oración del Salmo 51. Es horrible pensar que el hombre
le pueda demandar algo a Dios. Es horrible. Dios es bueno. Pero
Él es Dios. Nosotros somos criaturas de él
y tenemos semejante privilegio de ir en oración delante del
Señor. ¿Qué regalo tan grande saber
que podemos hablar con el Dios creador del universo? Y mire,
poniendo una ilustración de cómo David se siente cuando le pide
al Señor y le está diciendo, borra mis transgresiones, lávame
por completo, límpiame de mis pecados. Es como si una persona
se enferma, de repente se vomita y el vómito cae sobre su ropa.
No va a soportar el olor. No lo va a soportar. Rápido va
a buscar cómo cambiarse. Quiere estar limpio. Seguramente
quiere lavar la ropa. Quiere borrar eso de su mente.
Es desagradable, no quiere eso. Así es quien de veras se arrepiente. Aborrece su maldad. Y solamente
haya una salida, el ser limpiado. La diferencia está en esto. Esta
ilustración, el que le pasa eso lo puede hacer él mismo. Con
el pecado no. Usted no puede limpiarse de su
pecado. Usted no puede borrar su pecado. Usted no puede lavar
su pecado. David recurre a Dios porque Él
es el que le puede borrar su maldad. Dios es el que lo puede
limpiar de su inmundicia. Dios es el que lo puede lavar
y dejarlo limpio. Es Dios. No es el hombre. El hombre no tiene esa capacidad.
Nadie tiene esa capacidad. Nadie puede pensar, ya confesé
mis pecados, ya estoy limpio. ¿Basado en qué? ¿En su confesión?
¿O basado en la misericordia de Dios por usted? Es lo que
David está diciendo aquí. Necesita que Dios sea el que
lo haga. El Rey David sabe de esto y busca
la piedad de Dios, busca la misericordia y busca lo inmenso de la compasión
del Señor. No espere. No espere mucho para
ir usted al Señor. No se detenga. No asuma que usted
no tiene que hacerlo. Es más, al final del día no asuma
que usted no tiene nada que confesar. El Señor Jesucristo le enseña
a sus discípulos a orar y una parte esencial de la oración
es perdona nuestros pecados. ¿Cuándo? Se hace una oración
de todos los días. Perdónanos así como nosotros perdonamos
a los que nos ofenden. Un corazón humilde que reconoce
la necesidad del Señor. Y cada pecado es horrendo. Cada pecado debe ser detestado,
odiado. La única área donde el creyente
puede tener odio en su corazón es contra sus propios pecados.
Fuera de allí no hay espacio para esa palabra. Vaya con el
Señor. No se quede con la pestilencia
del pecado en su vida. Dios es misericordioso. Él le
puede limpiar. Anhele la pureza del Señor. Anhele
la santidad del Señor cuando vaya al Señor. Clame por eso,
por usted. Por usted. Luche por la santidad en su vida,
en el poder del Señor y búsquela. Búsquela en el Señor. Necesita
vivir en santidad. Él es el estándar. David sabe
esto, va al único lugar donde puede ir para buscar compasión.
Está de rodillas. Seguramente David no está platicando
con Dios cuando hace esta oración. Yo no creo que saca un manual
de oración y le dice, Señor primero ten piedad de mí. Segundo, yo
creo que David tiene su corazón derramado a los pies del Señor
en esta súplica, en este ruego. Mire, hay un problema aquí. Un
problema serio. ¿Sabe cuál es el problema? Usted
es el problema. Usted tiene problemas en su vida. Usted tiene dificultades
en su vida, en su matrimonio, con sus hijos, en su trabajo.
Usted tiene dificultades. El problema es usted. El problema
es usted. David entiende eso. Y él va adelante
del Señor confesando qué? Su pecado. Buscando misericordia
para quién? Para Él. David pudo haber hecho
cuantas cosas aquí, y él está hablando desde él. Siempre que
hay un problema, piensen esto, el problema es usted. Autoconfrontación,
recuérdense, los que estudiamos esto. El problema soy yo, tengo
que empezar con mi problema y llevarlo delante del Señor y buscar ser
restaurado por el Señor. Segundo, Reconociendo que solo
Dios es justo y yo soy un pecador. Versos 3 a 5 del Sábado 51. Verso 13 dice, porque yo reconozco
mis transgresiones y mi pecado está siempre delante de mí. Aquí
David está reconociendo que él es el problema. 85 semanas predicando
de Pablo ahorita ya. Creo que David es Pablo. David
toma la responsabilidad de su pecado. Él es culpable. No dice, la mujer que tú me diste. No dice, es que ella me hace
enojar. No dice, es que estos niños si
supieran cómo son. No. Ni siquiera considera decir,
pero si tú eres Dios, ¿por qué no evitaste que yo hiciera esto?
¿Por qué no interviniste si tú eres todopoderoso? ¿Por qué me
dejaste en la terraza? Mejor me hubieras llevado a la
guerra o me hubieras causado una enfermedad para no hacer
esto. David no considera nada fuera de él. Él toma plena responsabilidad. Tampoco dice, es que el ejército
no me quiso esperar y por eso me fui de vacaciones y ahora
estoy en este lío. David dice, porque yo reconozco
mis transgresiones. ¿Por qué puede pedir piedad?
¿Por qué puede pedir misericordia? ¿Por qué puede pedir compasión
de parte de Dios? Aquí dice el por qué. Porque
yo reconozco mis transgresiones. Y mi pecado está siempre delante
de mí. Y esta es una de las pocas sesiones
en la Biblia donde usted encuentra mí, mí, mí, mí, y no es egoísta. Es realístico. Es realístico. y ha pedido piedad y misericordia
sabiendo que el problema es él, ya fue confrontado por Natán
y ha reconocido su falta, él es culpable delante de Dios ¿saben
qué dijo David cuando Natán lo confrontó con su pecado? él dijo
el tal merece la muerte y Natán le dijo ese eres tú, ese eres
tú, David sabe que él merece la muerte por lo que hizo pero
está buscando la misericordia del señor tampoco se ha apachurrado
y oprimido y cerrado en la autoconmiseración y en la depresión pensando wow
qué malo soy yo y se cierra allí no él sabe que tiene a un dios
que lo ama él sabe que tiene un dios misericordioso y compasivo
y está recurriendo a él él sabe que dios lo puede limpiar La
opción no es huir del problema. La opción es buscar la reconciliación
con Dios. Y David lo sabe, lo está haciendo.
Miren el verso 4. Contra ti, contra ti solo he
pecado y yo he hecho lo malo delante de tus ojos. ¿Quién es
el primer ofendido cuando una persona peca? Es Dios. Es Dios. Y David lo está reconociendo. Miren las palabras que él usa.
Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo. ¿Cómo?
delante de tus ojos. Él está reconociendo la omnisciencia
de Dios y está reconociendo que la inmundicia del adulterio lo
hizo ante los ojos de Dios. Que la inmundicia del homicidio
lo hizo ante los ojos de Dios. Usted puede estar pensando, yo
no soy un adulto ni un homicida. Ahorita vamos a llegar un poquito
a la ley en Mateo 5 y le voy a mostrar que sí lo es. Él reconoce la omnisciencia de
Dios y lo inmundo de lo que ha hecho porque Dios siendo justo,
puro y santo, Él lo hizo delante de los ojos de Dios. Aún, mire,
cada uno de sus pensamientos cada uno de sus pensamientos
Dios los está viendo el asunto queremos claros con algo aquí
el asunto no es que usted vaya a salir acusado de aquí la palabra
nos acusa obviamente pero lo que nos está dando es una salida
una respuesta y nos está indicando qué podemos hacer es ir con Dios
que vamos a encontrar con Dios bondad misericordia piedad compasión
Y el poder de ser limpiados porque Dios es poderoso para hacerlo,
pero tenemos que admitir nuestra falta. David está delante del
Juez Supremo, de Dios justo y sabe que si Dios lo juzga, el juicio
de Dios es justo. Y mira lo que dice, de manera
que eres justo cuando hablas y sin reproche cuando juzgas. David no está hablando de algo
suelto de que se le ocurrió decir, oh pues Dios es justo. No, está
diciendo, si tú hablas juicio contra mí. Este está refiriendo
a la relación de Dios con él. Es justo. Si tú decides que yo
muera, es justo. Tu juicio es justo. Porque yo
hice esto delante de tus ojos. ¿Quién puede presentar una excusa
delante del Señor? ¿Quién puede decirle, Señor,
es que tú no entiendes? Cuando Cristo tomó humanidad, sufrió
sin haber pecado. Sufrió aún la muerte sin tener
razón para morir. No hay excusa delante del Señor,
no hay. Lo que tenemos que hacer es confesar
nuestras faltas. Y solo Dios puede lavarnos de
nuestros pecados. Y el primero ofendido es Dios,
eso es misericordia, compasión y gracia. Miren, cuando una persona
peca, déjenme una descripción pequeña del pecado. Cuando una
persona peca, y usted pecó esta semana, seguramente. Si no, les
regalo un billete de 500 que no le he podido regalar. Cuando una persona peca, usted
o yo, esto es lo que sucede. Dios está sentado en su trono.
Él es soberano, Él es justo. David está diciendo, tú eres
juez justo. Lo que tú hablas es justo. Usted
lo que hace es que le dice a Dios, lo corre de su silla del trono
y le dice, tú no sabes, yo sí sé. Yo sí sé. Y yo voy a hacer mi voluntad,
no la tuya. Eso es lo que está haciendo una
persona cuando peca. El nivel de orgullo y de vanagloria es
altísimo por el nivel de ofensa que se le está haciendo a Dios,
que es santo al actuar siguiendo sus emociones, sus costumbres,
su propio razonamiento, sus excusas, sus circunstancias, respondiendo
a eso. Eso es lo que está haciendo delante
del Señor. Así de horrendo es el pecado. Por tanto, confesar
el pecado demanda buscar la piedad y la misericordia de Dios. No
hay razón para pensar que Dios tenga que hacer esto. Dios no
tiene que. Él quiere hacerlo. Él quiere
hacerlo. Él quiere mostrar esa bondad.
Pero tenemos que ir de la manera adecuada delante de Él. Porque
lo hemos ofendido de una manera muy grande. David sabe esto.
El pecado de David es grave. Sabe que el juicio de Dios es
justo y su pecado no tiene perdón. ¿Por qué? Porque el Señor dijo
que el que mate a una persona en Génesis capítulo 9, el hombre
tiene autoridad para quitarle la vida a ese. Dios le entregó
la pena de muerte al hombre por la muerte de otro hombre. ¿Por
qué? Porque mató a una persona que fue creada a la imagen de
Dios. La ofensa es gravísima. Y en la ley, en Levíticos, el
Señor le dice al pueblo de Israel, En ese caso no hay sacrificio,
hay muerte. David sabe esto y David está
aclamando a Dios por misericordia. Mira lo que dice el verso 5 y
no es una excusa. Él dice yo nací en iniquidad y en pecado
me concibió mi madre. No está hablando de psicología.
La psicología, el hombre nace bueno y cuando crece la sociedad
lo corrompe, eso es falso. El hombre nace en pecado y él
dice, yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre.
No está diciendo que su mamá pecó para tenerlo como hijo,
él está hablando que él nació así, con pecado, nací en iniquidad. ¿Por qué dice esto? Se está excusando,
él no está haciendo lo que el hombre cínico hace. Ah, pues
todos pecan, nadie es perfecto y con eso exalta su propio pecado
y su maldad. No. David lo que está reconociendo
es que el único, acaba de decir, el único justo es Dios. Él no
es justo. Él no tiene nada de justicia
en él por sí mismo. Él no tiene nada que presentar
delante del Señor que lo califique para que Dios le dé su misericordia
y su bondad. No hay nada en él. Él entra delante
del Señor en plena dependencia de él. Diciendo que nunca ha
sido justo. Dios sí. Que él nunca ha sabido
todas las cosas, Dios sí. Que él ha pecado contra Dios
y Dios conoce su falta. No presenta una excusa sino una
realidad, reconociendo su necesidad de Dios y cómo Dios es bondadoso. Tercero, lo primero fue buscar
misericordia y compasión, lo segundo es reconocer que solo
Dios es justo, yo soy un pecador. Tercero, buscando la purificación
que solo en Dios puede encontrar. Versos 6 a 9, dice el 6, tú deseas
la verdad en lo más íntimo y en los secretos me harás conocer
sabiduría. Tampoco es una frase desconectada. Va en la misma
línea de lo que David está hablando. Se refiere a que Dios busca cuando
dice que en lo íntimo Dios está mirando el corazón. Dios busca
lo que hay en el corazón de una persona la verdad en lo más íntimo
es lo que sucede en el corazón miren lo que sucede en sus pensamientos
es lo que sucede en su corazón las palabras que usted dice salen
de su corazón cuando alguien está enojado y dice la palabra
que dijo la dijo porque estaba en su corazón eso es lo que hay
en el corazón Y después dice, no es que no quise decirlo, no
es que tú me hiciste. No, eso está en su corazón, por eso lo
dijo. De la abundancia del corazón habla la boca. Dios busca lo
que está en el corazón, lo más íntimo. No la apariencia de la
religiosidad y la hipocresía, sino un corazón puro. Jesucristo
dijo, han oído decir, no matarás, no cometerás adulterio, en Mateo
5, versos 21 al 23, Él habla del adulterio y del homicidio.
Y si han oído decir, no cometerás adulterio, pero yo te digo, El
que mira a una mujer y la desea en su corazón, ya adulteró con
ella. ¿Qué está diciendo él allí? Dios
está juzgando el corazón. ¿Cómo está el corazón? No en
la acción del adulterio, sino en lo que sucede en el corazón
si se permite que se quede allí. Han oído decir, no matarás, pero
yo te digo, El que siente rencor contra su prójimo es culpable
de la corte. Y el que le dice estúpido, idiota,
tonto es culpable de la corte suprema. Es culpable del infierno,
dice el Señor Jesucristo. ¿Qué está diciendo? El que actúa
así en su corazón porque Dios busca lo íntimo del corazón es
un adúltero y es un homicidado. Dos mandamientos, son diez. Ni
le sigamos. Necesitamos confesar nuestros
pecados delante de Dios. Dios está viendo el corazón.
Dios busca un corazón puro. Dios busca un corazón puro. Esta
no es una oración sin esperanza. Esta es una oración, una súplica
llena de esperanza. Llena de esperanza. ¿Por qué?
Porque no depende del hombre en nada. Mira, toda la descripción
de David no tiene nada que ver con él. Él es el enemigo aquí.
El bueno es Dios. El justo es Dios. El que sabe
todas las cosas es Dios. Y David sabe que Dios siendo
justo no lo ha matado todavía con el pecado que él cometió.
Y viene buscando compasión y misericordia. Dios ve el corazón. Y allí en
su corazón Dios hace juicio. Un juicio justo contra usted. ¿Cuál es la opción? Hacer lo
que David hizo. Verso 7. Purifícame con hisopo
y seré limpio. Lávame y seré más blanco que
la nieve. La progresión de esta súplica
de David es impresionante. Yo cuando estaba estudiando este
texto estaba... ¡Wow, señor! Yo pensé que conocía
mejor este Salmo. Fíjense que David... a pesar
de que reconoce su maldad, lo sucio que él es, él sigue acercándose
a Dios sigue recurriendo a él por ayuda y le está diciendo
aquí purifícame con hisopo y seré limpio, lávame y seré más blanco
que la nieve el hisopo es una planta con la que hacían un tipo
de brocha y no se está refiriendo hisopo o usar una brocha como
los malos cristianos porque hay malos cristianos que el domingo
sacan su biblia de por allá y sacan Le quitan el polvo y hay que
ir a la iglesia, pues hay que sacarla. No estoy hablando de
eso. Hisopo, esa planta, la usaban
los sacerdotes para purificación ceremonial. ¿Qué hacían con el
hisopo? ¿Limpiaban la ofrenda? No. la
metían en la sangre del animal inocente que habían matado por
el pecado de esa persona y con esa sangre rociaban para que
Dios aceptara esa purificación. ¿El pecador podía purificarse?
no, el sacerdote lo tenía que purificar usando esa sangre la
primera vez que se usa el hisopo en la biblia aparece en el libro
de éxodo cuando el pueblo va a salir de Egipto y Dios les
dice con hisopo tomen, maten al cordero primero lo degollan
y esa sangre con el hisopo lo meten allí y pintan los dinteles
de su puerta, hubo una muerte está hablando de sangre cuando
usa el término hisopo está hablando de sangre Pero él dice, purifícame
con hisopo porque vea a Dios como el que lo puede limpiar.
¿Pero por qué está hablando de hisopo y de sangre? Dice, y seré
limpio. Porque David ha entendido que
los sacrificios y los holocaustos y las ofrendas que Dios les dio
a ellos cuando estaban en el desierto, están diseñadas para
que ellos tengan entrada delante del Señor y sean limpiados porque
hay un sacrificio, hay una muerte, hay sangre. Pero eso es Dios. Él va más allá del acto religioso.
Él está yendo mucho más allá de eso. Purifícame con hisopo
y seré limpio. Lávame y seré más blanco que
la nieve. Vuelve a repetir términos que
ha dicho antes. ¿Qué hay más blanco que la nieve?
Es más, cuando uno va a la nieve tiene que usar lentes oscuros
porque la reflexión de la luz es tan fuerte que daña los ojos.
Completamente en las manos de Dios, a los pies del Señor. A
menos que Dios lo limpie, David no puede ser limpio de sus pecados.
Él no puede ser limpio de sus pecados. Usted cuando va delante
del Señor, Usted no puede hacer nada para limpiarse de sus pecados,
créame que no puede hacer nada, no existe tal persona, no existe
tal persona, no hay tal persona. Quiero que miremos un texto en
hebreo, donde podemos ver cuando Moisés usó el hisopo para rociar
al pueblo con la sangre del pacto. Hebreos 9, 19 al 22. Hace unos
años, cuando se hace la feria aquí en Siris, Hubo un tiempo
que con un grupo de estudiantes de aquí, de la iglesia, hicimos
un modelo de un tabernáculo. Estudiamos todos los elementos
del tabernáculo, parte por parte. Compramos los modelos y cada
equipo trabajó con las partecitas y iban armando todo el modelo.
Cuando se termina de armar el modelo, En la entrada al tabernáculo
están los sacrificios a los animales. Entonces están los corderos,
están las vacas, están los animales degollados. Allí está pintado
con sangre. Yo decidí sacar ese modelo a
la feria. ¿Qué viene la gente a mirar a
la feria? Que los entretengan, ¿cierto? Su propio placer. Y
ahí lo puse en una mesa. y voy a evangelizar con esto
y lo hice con las personas que llegaban pero una señora se molestó
tanto de ver eso y dijo, that's disgusting, eso es horrible y
yo no me pude contener y le dije, es por su pecado que es tan disgusting
esto representa su pecado y la necesidad de un sacrificio y
derramamiento de sangre para que tenga el perdón, se volteó
y se fue David sabe eso. Y va con el Señor, mira que dice
Hebreos 9, 19 al 22. El texto dice así, porque cuando
Moisés terminó de promulgar todos los mandamientos a todo el pueblo,
conforme a la ley, tomó la sangre de los cerveceros y de los machos
cabríos con agua y lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo
y a todo el pueblo. ¿Con qué? Con el hisopo, ¿cierto? los roció, lo untó de la sangre
y los roció a ellos de una manera simbólica diciendo esta es la
sangre del pacto que Dios les ordenó a ustedes de la misma
manera roció con sangre el tabernáculo y todos los utensilios del ministerio
y según la ley casi todo ha de ser purificado con sangre y sin
derramamiento de sangre no hay perdón David está yendo delante
de Dios diciendo límpiame con hisopo perdóname pero entiendo
que alguien tiene que morir por causa de mi pecado porque cuando
alguien peca Dios castiga ese pecado no hay excepción créame
no hay excepción para ningún pecado que reciba el castigo
de Dios en el caso nuestro Dios ha castigado sus pecados en Cristo
Jesús y cuando vamos con el Señor le decimos límpiame con hisopo
estamos recurriendo al sacrificio del Señor Jesucristo Porque mi
pecado causó que él fuera ejecutado en la cruz del Calvario donde
derramó su sangre. Eso es lo que David está haciendo
aquí. ¡Wow! ¿Qué oración es esta? ¿Qué clamor es este que David
hace? ¿Por qué el creyente de hoy piensa
que ir con Dios es solamente hablar? No estoy diciendo ustedes,
yo no me ando metiendo en la oración de nadie, pero en general,
como que la oración se ha tomado como algo, no sé, casual. La gente en el mundo dice, ah,
yo te voy a tener en mis oraciones. Yo antes decía, ¿este me va a
tener en sus oraciones? Vive como el diablo. ¿A quién
va a orar? Pero eran frases para hacer sentir
bien a la otra persona. Imagínense cuando un creyente
le cuenta una necesidad a otro y el otro le dice voy a estar
orando por ti. ¿Y ora? Eso es pecado. Eso es pecado. La oración es algo tan rico,
tan profundo. Lo que representa, lo que implica
para ir delante del Señor la oración. No puede usarse esa
palabra como algo superficial, como algo para quedar bien con
otra persona. Estás implicando usar el nombre de Dios en vano.
Es otro pecado. No haga eso. Y David busca Señor, busca la
limpieza, el pecador debe buscar esa limpieza de su pecado, pero
acordarse que es exclusivamente la limpieza de su pecado, su
perdón es exclusivamente una obra de Dios y nadie más, nadie
más, no existe ser humano, no existe tal persona Que tenga
la capacidad de borrar sus pecados o de hacer algo para ganarse
el perdón de sus pecados. Si así fuera, termina pisoteando
a Cristo y menospreciando lo que le hizo a una cruz. Esto
es exclusivo de Dios y David no lo deja saber aquí. Mira lo
que dice en el verso 12, en el mismo capítulo de Hebreos 9.
Dice, entró hablando de Jesucristo. al lugar santísimo una vez para
siempre. No por medio de la sangre de
machos cabríos, que es a lo que está recurriendo David, y de
becerros, sino por medio de su propia sangre obteniendo redención
eterna. Cristo nos ofrece ese perdón. Cristo nos ofrece ese perdón
y debemos buscarlo. Somos animados a ir con él. David cree en la promesa del
Señor en el futuro y cuando está orando, Señor, límpiame con mi
sopo, él sabe de la promesa del Mesías. David no es ajeno a esto. Isaías dice, aunque sus pecados
sean como la grana, como la nieve, serán emblanquecidos. Aunque
sean rojos como el carmesí, como blanca lana, quedarán. ¿Por qué? ¿Por qué ha de creer un creyente
que el pecado esté en él? ¿Por qué? ¿Por qué va a hacer
espacio en su corazón para que se quede el pecado allí? ¿Por
qué? ¿Why? Debemos ser compungidos en nuestros
corazones. movidos a leer esta oración para
ir con el señor, para buscarlo a él, para arrodillarnos y clamar
y llorar delante del señor y pensar en el costo que tuvo para poder
obtener nosotros el perdón de un pecado. La oración de David se está basando
en eso, en la sangre de la víctima que muere por sus pecados. Obtener
el pecado no es algo gratis delante del Señor, no es algo pasajero,
no es algo superficial, es algo muy profundo. Muy profundo, muy
significativo. Pero él sabe que Dios le puede
conceder el perdón porque Dios es misericordioso. Si saben ustedes
que la justicia de Dios es superada por la misericordia de Dios,
así dice la palabra, Dios es misericordioso. No podemos ir
delante de Dios buscando justicia. O sea, no tiene sentido pensar
que buscáramos justicia. ¿Qué nos daría Dios si buscamos
justicia? Nos aniquila en el instante, nos mata. No podemos
buscar justicia. Una persona una vez está diciendo,
es que mi hijo está en la cárcel y le quiero pedir que hagan justicia.
Le digo, no ore así, no haga eso. No vaya a hacer eso delante
de Dios. Pida misericordia. Pida misericordia
mejor. Cuando usted ora por sus hijos,
¿usted cree que usted tiene algún derecho para pedirle a Dios por
sus hijos? No lo tiene. Ni por usted. Usted clama a Dios. ¿En base a qué? A su piedad y
a su misericordia. ¿Por qué? Porque sus hijos ofenden
a Dios. Como usted ofende a Dios. Si
no tienen ningún derecho, ellos no tienen ninguna herencia de
su parte para que sean salvos. Conocen de la palabra. Pero el
que los puede limpiar de sus pecados con hisopo es Dios por
el sacrificio de Cristo. Su oración debe ser fundamentada
en la compasión, en la misericordia de Dios para que los limpie.
Y Dios quiere hacerlo. Y David busca esa limpieza. Porque
anhela el gozo y la alegría, el alivio de recibir el perdón,
la libertad que eso le va a dar, el peso que le puede quitar de
encima. Miren el verso 8, hazme oír, regresé al Salmo 51, hazme
oír gozo y alegría, haz que se regocijen los huesos que has
quebrantado. David está hablando de aflicción
física aquí. Los términos que está hablando
de sus emociones y de sus huesos quebrantados. Miren Salmo 38,
verso 3, ahí cerca. Salmo 38, verso 3. Nada es sano en mi carne a causa
de tu indignación En mis huesos no hay salud, ¿a causa de qué? De mi pecado. Este es David. Este es el mismo David. Mira
el verso 5, ahí mismo. Mis llagas huelen mal y supuran
a causa de mi necedad. Y más adelante, bueno, mira el
18, verso 18. Confieso pues mi iniquidad, afligido
estoy a causa de mi pecado. Afligido estoy a causa de mi
pecado. Está suplicando a Dios. Su dolor,
su opresión, su depresión que muchos tienen hoy en día. Que
están deprimidos. Es su pecado. Siempre que hay
depresión, siempre hay pecado. Créame. Siempre hay pecado. ¿Alguien
le puede decir a usted que usted es una víctima y por eso está
así? Usted tiene que confrontar sus pecados. Este es el problema.
Usted es la persona que puede ir con Dios. Nadie puede llevarlo
a usted, decirle mente, mira, aclama a Dios. No, esa decisión
la toma usted. Y aquí está este ejemplo del
Rey David para ir con el Señor. La aflicción es causada en el
pecador por la mano de Dios. La mano de Dios está en contra
de algunas personas y Dios está con su mano sobre ellos y los
aflige por su pecado, pero no confiesa en su maldad. corren
con quien? con los médicos corren con la
medicina, viven drogados cuando el problema es el corazón, tienen
que ir escondidos hay un rey en el antiguo testamento, lástima
que no anote la referencia pero se enferma y busca a los médicos
y Dios le manda a decir por medio del profeta por cuanto buscaste
a los médicos y no a Dios vas a morir y Dios lo mata Estoy hablando del contexto de
lo que la Palabra nos está diciendo aquí. Él le dice al Señor, esconde
tu rostro de mis pecados en el 51.9 y borra todas mis iniquidades. Dicen, ya no mires mi maldad,
Señor, perdóname, quita esta aflicción de mi vida. Es Santiago,
dice así, el que está enfermo, así dice. ¿Qué tiene que hacer? Llame a los ancianos para que
oren por él. Y si hay pecado, está hablando
de enfermedad y dice si hay pecado, Dios lo sanará. Está hablando
de la aflicción espiritual que causa el pecado. Consume a la
persona por dentro, le roba. David dice, permíteme tener,
devuélveme gozo y alegría. Le roba el gozo y la alegría.
Hay personas que viven así en su pecado y se hacen joy suckers. En inglés, en español es alguien
que le roba el gozo a los demás, se lo absorbe, está cerca de
otras personas y les quita el poco gozo que ellos pueden tener,
porque están amargados en su corazón. Y es el pecado. Una persona que no tiene gozo
y alegría es por el pecado. Yo no me refiero a que uno tenga
que estarse riendo todo el tiempo, pero Dios nos hizo esta vida
para que nos la disfrutemos, la podemos disfrutar en la relación
con Él. Isaías 59.2 dice, pero las iniquidades de ustedes han
hecho separación entre ustedes y su Dios, y los pecados le han
hecho esconder su rostro para no escucharlos. Sus pecados causaron
la distancia entre usted y Dios. Dios no le dejó a usted, usted
dejó a Dios. Fue usted el que dejó a Dios.
Dios no le ha dejado a usted. Dios está en su trono, está en
el mismo lugar, gobernando todo el universo, sosteniendo a todas
las personas y toda la creación. y David ora al revés de eso y
le dice esconde tu rostro de mis pecados no de mí sino de
mis pecados ya no mire mis pecados y borra mis iniquidades todo
atribuido a la bondad y a la misericordia del señor David ora a eso que es opuesto. Y lo dijo en el verso 1. Le dijo,
conforme a lo inmenso de tu compasión borra mis transgresiones, aquí
lo dice otra vez. O sea que David, si ustedes se
fijan, David no quita la mirada de lo que tiene que tener la
mirada puesta en su pecado buscando la misericordia del Señor. que
no se olvida ni por un segundo de cuál es su necesidad y es
exhaustivo, confesando su pecado, no diciendo cuál es el pecado
en detalle, pero mostrando la severidad, lo horrible de su
pecado y la condición en que lo ha puesto. Miren nosotros,
Nuevo Testamento, Colosenses 2, versos 13 al 14. Esto nos muestra la oración de
David, parece que David tenía un Nuevo Testamento por ahí guardado
en algún lado, porque esta oración hace referencia a muchas cosas
que el Señor Jesucristo hizo. Dice Colosenses 2, 13 al 14. Y cuando ustedes estaban muertos
en sus delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida
juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos los delitos,
habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos
contra nosotros y que nos era adverso y lo ha quitado de en
medio clavándolo. en la cruz. Él quitó la lista
que nos acusaba en la oración que David está haciendo allí
cuando le pide al Señor que voltee su rostro de sus iniquidades.
Esconde tu rostro de mis pecados, dice, borra todas mis iniquidades.
En Cristo esto se hizo. Cuando ellos hacían los sacrificios
en el Antiguo Testamento, el animal moría. El animal era inocente.
Y los animales que ellos sacrificaban, ¿saben cuáles eran? No era un
animal que estaba por allá en un potrero, quién sabe dónde
iban y lo compraban. No, ellos criaban a esos animales.
Eran sus mascotas. Ellos cuidaban a esos animales.
Ellos sabían que ese animal era inocente, pero por su pecado
tenían que llevarlo delante del Señor. Cuando lo llevaban con
el sacerdote, ellos tenían que degollar al animal. El sacerdote
se encargaba de partirlo en pedazos y presentarlo en la ofrenda en
el altar. Pero el pecado es horrendo, es
horrible. Y un inocente tiene que morir
siempre que usted peque. Acuérdese, un inocente murió
por causa de su pecado. Siempre acuérdese de eso. Y entonces
usted puede ir con la actitud correcta delante del Señor. Para
que piense en el perdón, el costo del perdón. Entonces, busca la
misericordia y la compasión del Señor. Reconoce que solo Dios
es justo. Usted es un pecador. Busca la
purificación que solamente Dios le va a dar. Cuarto, suplicando
que la relación con Dios sea restaurada. Versos 10 al 12.
Crea en mí, oh Dios. David no se detiene, él sigue
avanzando. Dios le permite a él que siga
avanzando. Mire, crea en mí, oh Dios, un
corazón limpio. Renueva un espíritu recto dentro
de mí. No me eches de tu presencia, no quites de mí tu santo espíritu.
Restituyeme el gozo de tu salvación y sosténme con un espíritu de
poder. Cada una de estas palabras, fíjese, cada una de estas palabras. Depende de la acción de Dios.
Crea en mí un corazón limpio. Renueva un espíritu recto. No
me eches de tu presencia. No quites de mí tu santo espíritu.
Restituyeme el gozo de tu salvación y sosténme con un espíritu de
poder. David no está hablando de su
salvación aquí. En el Antiguo Testamento, Dios daba al Espíritu
Santo a hombres que Él ungía. para cumplir alguna labor específica. Tenemos ejemplo como en el libro
de los jueces, tenemos el ejemplo de los reyes. David sabe que
Saúl había sido ungido por Dios. Qué interesante la historia de
Saúl y la historia de David. Creo que cabe comentarlo aquí.
Saúl peca contra Dios. Samuel, el profeta, lo confronta. Y Saúl dice, yo no pequé, fue
el pueblo. Yo hice lo que Dios pidió. Mira,
son ellos. No se arrepiente. Y después cuando va con Samuel
le dice, no me dejes. Le da vergüenza presentarse delante
del pueblo sin el sacerdote porque eso indica acusación contra él.
Y le agarra el manto y se rompe el manto. Y Samuel le dice, así
te ha cortado Dios, como se ha roto este manto. Dios quitó su
espíritu de él porque él era el rey. Y lo abandonó en la locura
de sus pensamientos, en los tormentos de los demonios. David vio eso
cuando ora aquí, está diciendo no quites de mí tu santo espíritu. Restituyeme el gozo de la salvación.
Él no está diciendo que puede perder la salvación porque David
sí es salvo. Él lo que está hablando es que
si David como rey no tiene el Espíritu de Dios, no puede reinar
bien. Porque necesita el Espíritu de
Dios. Por eso dice, y sosténme con un espíritu de poder. Es
por el poder del Espíritu que ellos pueden ministrar en el
Antiguo Testamento. Pero una vez que el Espíritu
cumple ese propósito, el Espíritu se va. Los salvos no tienen el
Espíritu de Dios en el Antiguo Testamento. Tienen la guía del
Señor, pero no el Espíritu. El Espíritu solamente viene por
partes, en ciertas personas, por alguna ocasión. Entonces,
David no está hablando de la salvación. ¿David está hablando
de qué? de ministrar al pueblo de Israel. Porque él es rey. Él está hablando
de eso. De ministrar al pueblo de Israel.
Y le está diciendo, devuélveme el gozo de la salvación. Porque
su pecado le ha hecho olvidarse de su primer amor y del gozo
que produce la salvación. Y le dice, crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio. Yo no puedo cambiar mi corazón. Dios, tú
eres el que me puede cambiar. Renueva un espíritu recto dentro
de mí. Una persona íntegra que camina
en santidad. ¡Wow! Esto contiene tanto hermanos,
este capítulo es para predicarlo como en 10 semanas. Y le dice que lo sostenga con su
poder. Entonces cuando usted va al Señor, Dios puede hacer
todo esto por usted, todo lo que dice aquí. David no está
hablando de sus emociones, está hablando con convicción. Quinto,
anhelando seguir sirviendo a Dios. El verso 13 al 17. Dice, entonces
enseñaré. Ese entonces es clave aquí. Ese
entonces viene después de cuándo? De toda la confisión, de toda
la súplica, de todo pedir renuevo a mi corazón, renuevo a mi espíritu,
regresame el gozo de mi salvación. Entonces, una pausa allí, ese
entonces. Una persona que está pecando
contra el Señor y está en la iglesia del Señor, no pierde
la salvación. La Biblia dice que no, yo no
estoy promoviendo el pecado, la Biblia no dice que hagamos
eso. Y Satanás sabe eso. Pero esa persona se hace un inútil
en el reino de Dios. Esa persona no sirve para nada
en el reino de Dios. No sirve. No da fruto. No hace discípulos. No evangeliza. No sirve a su iglesia. Se hace
un inútil. Porque tiene un pecado que no
ha confesado. Porque tiene un pecado que no
ha ido con Dios Señor. No ha reconocido su falta. Está
apuntando para otros lados. Esa persona queda como en paus. Se hace inútil, está allí como
flotando nada más. David entiende eso y cuando dice
entonces, entonces que cuando tú respondas a mi súplica por
tu misericordia voy a ser limpiado, voy a ser perdonado, voy a ser
borrado a mis iniquidades, mi relación contigo es restaurada,
entonces enseñaré a los transgresores sus caminos y los pecadores se
convertirán a ti. ¿En qué está pensando David?
En la gloria de Dios. Líbrame de delitos de sangre.
¿Por qué dice eso si ya ha orado? Le está pidiendo al Señor no
me dejes caer en el mismo pecado, guárdame. Dios de mi salvación. Entonces, otro entonces, mi lengua
contará con gozo tu justicia. ¿Por qué? Porque ya no está encadenado
a ese pecado, es como una cadena. Abre mis labios, oh Señor, para
que mi boca anuncie tu palabra. Él quiere servirle a Dios anunciando
la verdad de Dios, porque tú no te deleitas en sacrificio,
de lo contrario, yo lo ofrecería. ¿No te agrada el holocausto?
Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito, el corazón
contrito y humillado. Dios no despreciará. ¿Cómo es
un corazón contrito y humillado? Pues va a leer desde el verso
1 hasta aquí, ahí está. Es lo que estamos viendo. David
está resumiendo lo que acaba de decir. Eso es un corazón contrito
y humillado. Un corazón que reconoce su maldad.
Se doblega ante Dios y sabe que el único que lo puede limpiar
es Dios. Ese es un corazón contrito y humillado. Dios no menosprecia
ese sacrificio. Ahora los sacrificios, que es
la liturgia y todo eso, no impresiona para nada a Dios, porque Dios,
como ya vimos, busca la intimidad del corazón. Aquí hacemos ese
énfasis, mire, aquí venimos y cantamos, pero usted viene aquí y está
ahí cantándole a Dios y en su casa nunca le canta? Usted no
adora a Dios? pues está pretendiendo algo,
eso no le impresiona a Dios. Es como el que pasa, aquí no
se hace eso, fue en otro lado, pero pasa la canasta de las ofrendas
y este hombre pone un billete y después que se va y se va con
el urgente y le dice mira me equivoqué, pues un billete de
siempre, yo quería dar uno de un dólar y el urgente le dice
no te preocupes, Dios ve tu corazón y lo recibe como un dólar, déjalo
así. Yo vi el corazón, yo vi el corazón. Cuando oramos aquí, oramos en
público, es bello, es un privilegio. Pero si no obra en casa, se hace
como algo superficial. Dios quiere el corazón. Dios
quiere ese corazón. Fíjese que su corazón esté pegado
con el Señor, esté dependiendo de Él. No se quede en lo religioso.
Y dice, entonces enseñaré a los sangresores tus caminos y los
pecadores se convertirán a ti. Va a haber una pasión por el
inconverso. Va a haber un deseo por llevar
la palabra del Señor. David no está pensando en su
bienestar. David está pensando en la restauración de su relación
con Dios, en el regreso del gozo de la salvación para servirle
al Señor. para servirle a él, para anunciar
su reino, para dar testimonio de quién es Dios. Mira Romanos
4, de 6 al 8, este sí es Pablo, este no es David, Romanos 4,
de 6 al 8, pero hace relación a David inclusive. Dice, como
también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien
Dios atribuye justicia aparte de las obras. Bienaventurados
aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas y cuyos pecados
han sido cubiertos. Bienaventurado el hombre cuyo
pecado el Señor no tomará en cuenta. Es una alegría. ¿Quién es el que toma en cuenta
o no el pecado? Es Dios. Y hay pecados que nadie
sabe. Usted tiene secretos en su vida,
tal vez no los deje allí, confiéselo, vaya con Dios. No deje nada en
su corazón que no se parezca a lo que Dios dice de su palabra.
Y cuando no entiende, dígale al Señor que examine su corazón. Y Samuel 51, 14 dice, líbrame
de delitos de sangre de Dios. Bueno, ya lo expliqué. Está hablando
de eso. Y Dios no desprecia un corazón
contrito y humillado créame Dios no lo va a despreciar Entonces
buscamos la misericordia y compasión de Dios Reconocemos que solo
Dios es justo, nosotros somos pecadores Buscamos la purificación
que solo Dios vamos a poder encontrar Y suplicamos que la relación
con Dios sea restaurada Porque queremos servirle a Él Sexto y último, no quitando la
mirada de la gloria de Dios, verso 18-19, dice, haz bien con
tu benevolencia, acción, edifica los muros de Jerusalén, entonces
te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto del
sacrificio perfecto, entonces se ofrecerán novillos sobre tu
altar. David no ha perdido el enfoque, él sigue pensando aquí
es en la gloria de Dios, la gloria de Dios manifestada en su pueblo. la edificación de los muros,
su benevolencia, su obresión, Dios haciéndolo, entonces te
agradarán los sacrificios de justicia cuando hay confesión,
cuando hay arrepentimiento, cuando hay humillación, cuando el corazón
está derramado delante del Señor dependiendo de él y dice entonces,
aquí está el otro entonces, dos entonces, Te agradarán los sacrificios
de justicia, el holocausto, el sacrificio perfecto, la ley que
les dio. Entonces ofrecerán ovillos sobre tu altar. Entonces la adoración
tiene sentido cuando hay confesión. Cuando se depende que Dios es
el que me limpia, no son mis sacrificios. Y la gloria de Dios
en Israel es el enfoque de Rey David aquí. David piensa en la
nación de Israel, en Sion, en la ciudad santa, en los muros
de Jerusalén. ¿Y nosotros en qué debemos pensar?
Tener un corazón arrepentido y tener un corazón perdonado.
y pensar en la gloria de Dios. Cargar nuestros pecados solamente
va a cargar a la iglesia. Cargar nuestros pecados sin confesarlos
solamente va a impedir que fluya al ministerio donde Dios le ha
llamado. Cargar con sus pecados, ocultarlos, le va a impedir a
usted disfrutar del gozo de la salvación, de la alegría de ver
a sus hermanos crecer con los dones que Dios le ha dado a usted.
Y ese debe ser un anhelo en su corazón, ver a la iglesia crecer,
ver a la iglesia madurar, parecerse más a Cristo. Usted puede hacer
su parte, usted tiene que hacer su parte y usted necesita hacer
su parte porque esto es algo de todo el tiempo, esto es algo
de todo el tiempo, confesar nuestros pecados delante de Dios. Ese
salmo muestra la piedad del Señor la misericordia de Dios, la compasión
de Dios, el poder perdonador y restaurador, la omnisciencia
de Dios, la santidad de Dios, la fidelidad de Dios, lo muestra
Él como el Salvador, el justo, el verdadero, muestra la gloria
de Dios y como Él es digno de ser adorado, muestra la soberanía
de Dios. y muestra la benevolencia de
Dios. Seguro usted va a encontrar más cosas allí. ¿Cómo? Con la confesión de un pecador
que está genuinamente arrepentido delante del Señor. ¡Wow! Dios
es glorificado, Dios es honrado.
Salmo 51
Series Salmos
Hoy veremos la confesión de un pecador genuinamente arrepentido y su búsqueda de reconciliación con Dios.
Buscando la misericordia y compasión de Dios. 1-2
Reconociendo que solo Dios es justo y yo pecador 3-5
Buscando la purificación que solo en Dios puede 6-9
Suplicando que la relación con Dios que sea restaurada 10-12
Anhelando seguir sirviendo a Dios. vs. 13-17
No quitando la mirada de la gloria de Dios. vs. 18-19
| Sermon ID | 4292412535037 |
| Duration | 1:10:59 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 51 |
| Language | Spanish |
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