00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Ya dimos un poco de espacio,
así que vamos empezando con el estudio. La semana pasada, nuestro
tema fue la oportunidad de evangelizar y hablar de Cristo durante esta
crisis del COVID-19. La gran pregunta fue si no es
ahora, ¿Cuándo? Si ahora no es la oportunidad
de hablar de Cristo, de acercarnos a esas personas que no lo conocen,
¿cuándo vamos a tener una mejor oportunidad? Realmente es una
pregunta retórica. La respuesta obligada es que
nunca. Probablemente nunca vamos a tener una mejor oportunidad.
Estamos en medio de una de las mejores oportunidades que vamos
a tener en nuestras vidas. Hoy vamos a continuar con el
mismo tema, con la serie de mensajes aplicados al COVID-19. Estuve
desde el domingo debatiendo opciones. Por un rato estaba pensando que
íbamos a empezar una serie sobre el progreso del peregrino. Eso
todavía es una posibilidad, pero aún no estoy seguro. Siempre
suele ser una batalla este asunto de escoger el tema. Pero creo
que es claro que debemos abordar cosas relacionadas a lo que está
pasando en el mundo en estos días. Cosas aplicables a la crisis
mundial que estamos viviendo todos. De hecho estaba comentando
eso con el hermano Tomás. el domingo. No creemos que debamos
simplemente seguir con nuestro programa como si fuera todo normal,
como si nada estuviera pasando. Algunos hermanos resulta que
providencialmente ya estaban tocando temas idóneos para esta
situación que nos sobrevino a todos. Otros hemos tenido que modificar
nuestros planes para este año, como es mi caso, pero eso está
bien. Vamos a tratar de aprovechar
bien el tiempo y hablar de lo que está sucediendo. Entonces,
hoy vamos a continuar Y el tema de hoy se llama depresión ante
el COVID-19. Si recuerdan, creo que hace un
mes más o menos, hace unas cuatro o cinco semanas, nuestro tema
fue esperanza ante el COVID-19. El tema de hoy va a ser depresión
ante el COVID-19, depresión ante el coronavirus. Por múltiples
razones, medio mundo está desde ligeramente hasta extremadamente
deprimido debido a esta crisis que nos está sobreviniendo. Por
no hablar de muchos que ya de plano están desesperados, ¿no?
Escuchamos casos, vemos casos en la tele de personas que están
optando por el suicidio, creo que hoy en la mañana Ví el caso
de una persona que estaba contagiada del coronavirus, estaba en el
hospital y corrió al techo e intentó suicidarse y el personal de seguridad
que estaba ahí logró detenerlo, logró hablar con él, calmarlo
y frenarlo, todo para que al poco tiempo, al parecer el mismo
día, horas después, muriera de todos modos por complicaciones
del coronavirus. Eso nada más es un una historia
que vi en las noticias. No he corroborado la verdad de
eso, pero son cosas que están pasando. Las personas están desesperadas.
y muchos están deprimidos. Y es fácil entender por qué.
Hay múltiples motivos. Muchos están con ingresos reducidos
en alguna manera. Ya sea por reducción de sueldo,
disminución de horario, falta de clientes en el negocio, trabajos
cerrados. Otros están tratando de poner
en hibernación o mantener a flote su negocio de alguna manera.
Están con todo tipo de dilemas y buscando resolver la situación
de su negocio. Y prácticamente todos estamos enfrentando un
impacto económico, algunos drástico otros más moderado por las alzas
en precios por la devaluación de la moneda por muchas cosas
que están afectando la economía como el tema del petróleo todo
eso a fin de cuentas nos va a afectar a todos son problemas drásticos
que nos van a afectar a todos. Todos estamos enfrentando algún
tipo de impacto en esta crisis. Todos estamos enfrentando algún
tipo de impacto económico. Y hay muchos otros tipos de impactos,
no sólo económicos. Algunos están deprimidos porque
se arruinaron sus planes. Conozco personas, compañeros
en el trabajo que tenían sus planes de aniversario, aniversario
de bodas, a cruzar y ir al otro lado del mundo. Todo eso se arruinó.
Otros están deprimidos porque no pudieron ver a sus familias
en las vacaciones y no saben para cuándo, quién sabe cuándo
van a tener la oportunidad de reunirse con ellos. Muchos no
lidian bien con este asunto de estar encerrados todo el día,
todos los días. Y otros sufren por otro tipo
de problemas, ¿no? exposición prolongada con sus
familias, con sus parejas, no paran de llegar los videos y
los chistes acerca de lo que está pasando entre las parejas
ahora que están encerradas en la misma casa todo el día y están
obligados a tolerarse todo el día. Muchos simplemente extrañan
su rutina, se sienten fuera de lugar, extrañan hacer las cosas
como siempre las hacen. Algunos conocen amigos o familiares
que están enfermos, Algunos incluso han llegado a perder, algún familiar,
algún amigo por este COVID-19. Y podríamos seguir y seguir. Podríamos dar ejemplo tras ejemplo.
El punto es que todos estamos viviendo algún tipo de impacto
por todo esto. Por lo tanto, muchos están batallando
con tristeza, depresión, insomnio o ansiedad en el día a día. porque nadie planeó vivir esto,
no estaba dentro de nuestros planes, nadie esperaba esto para
el 2020. Los planes que teníamos todos están arruinados, nuestras
finanzas impactadas, nuestra seguridad y tranquilidad en muchas
áreas de la vida evaporadas. Entonces la pregunta, la gran
pregunta para nosotros es ¿cuáles son algunas de las respuestas
que Dios tiene ante todo esto? ¿Qué respuestas podemos encontrar
en su palabra? Eso es lo que queremos responder
esta noche con la ayuda de Dios. Y quiero aplicarlo con la ayuda
de Dios tanto a creyentes como a no creyentes. Mi esperanza
con este mensaje es que si eres creyente, te lleves aplicaciones
para tu vida y si conoces a Cristo, si alguien te invitó, si es la
primera vez que escuchas algo así, también puedas escuchar
el mensaje que Dios tiene para ti, el mensaje del Evangelio.
Entonces, ¿qué respuestas hay para ti en la Palabra de Dios
si ya estás en Cristo y Él es tu Señor? ¿Qué respuestas hay? Aunque no le conozcas, aunque
simplemente estés aquí porque alguien te invitó o porque de
casualidad te topaste con esta transmisión y estás viendo aquí
alguna cosa rara que nunca has visto antes en tu vida. Vamos
a ver respuestas y aplicaciones en la palabra de Dios. Comencemos
leyendo un pasaje inicial, por favor. Los invito a ir al libro
de Ecclesiastes en su capítulo 7. Vamos a leer un pasaje inicial
y luego vamos a orar y pedir la ayuda de Dios esta noche.
Nuestro pasaje inicial lo encontramos en Eclesiastes capítulo 7. Algunos
recordarán que cubrimos este pasaje hace un par de años cuando
estábamos en el libro de Eclesiastes. Es el versículo 14. Es un tremendo
pasaje, un tremendo pasaje, un pasaje que engloba muchas cosas
en la vida, una respuesta tremenda a lo que todos pasamos en el
desierto de este mundo. Y es uno de mis favoritos definitivamente
del libro de Eclesiastes. Dice lo siguiente, Eclesiastes
7, versículo 14. En el día del bien, goza del
bien, pero en el día de la adversidad, considera. Dios hizo tanto lo
uno como lo otro a fin de que el hombre nada halle después
de él. Vamos a orar. Si están en casa,
los invito a inclinar sus cabezas y vamos a ir ante el trono del
universo, ante el Señor del universo para pedir su ayuda. Padre, acudimos
a ti de nuevo esta noche. Reconociendo nuestra debilidad,
Señor, que sólo somos mendigos espirituales, que estamos desesperadamente
necesitados de Ti. Padre, ten misericordia de nosotros,
aplícanos Tu Palabra. Te pedimos, Señor, que exacies
con tu verdad, con tu poderosa palabra, almas sedientas, almas
hambrientas, tanto que equipes, Señor, y edifiques a creyentes
que estén sintonizados esta noche, como también, Señor, que ayudes
a aquellos que no te conocen a ver la luz del Evangelio, a
ver su necesidad de un Salvador, a ver sus pecados, a arrepentirse
y a venir a ti humillado, Señor, como mendigos espirituales. Te
pedimos Señor que hables tú y no hombres. Yo reconozco que no
puedo convencer a nadie. Dependemos completamente de ti,
Señor. Te rogamos que nos ayudes. En el nombre de Cristo Jesús
te pedimos todo esto. Amén. Bueno, la primera respuesta para
nosotros esta noche, la primera respuesta que encontramos en
la palabra, es que la depresión, depresión ante el COVID-19, es
un síntoma de otra cosa. La depresión es un síntoma de
que estamos sedientos de Dios. La palabra habla de esto en muchos
lugares y da por hecho que todos nacemos con un alma necesitada
de Dios. Cristo hablaba de esto cuando
le dijo a la mujer de Samaria en Juan 4, todo el que beba de
esta agua, volverá a tener sed. Todo el que beba de este mundo,
de todo lo que ofrece este mundo de agua física, volverá a tener
sed. Pero cualquiera que beba del
agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua
que yo le daré será en él una fuente de agua. que salte para
vida eterna. La Biblia nos dice lo mismo mucho
antes, en Ecclesiastes 3.11, donde Dios nos dice que Él puso
la eternidad en el corazón del hombre. Este es un mensaje consistente
que encontramos en toda la palabra de Dios, en el Antiguo Testamento
y en el Nuevo Testamento. Dios puso un deseo infinito,
un hueco infinito en tu alma que sólo Él puede llenar, porque
sólo algo infinito puede llenar algo infinito, un hueco eterno. ¡Eternidad en tu corazón! Es
un argumento incluso matemático, aunque no nos vamos a meter a
argumentos matemáticos esta noche. Entonces, esta es la primera
respuesta a la depresión. Cuando tenemos la garganta seca,
la boca pegajosa, como yo ahorita, es un síntoma de que necesitamos
agua. necesitamos hidratación. Y cuando nos sentimos deprimidos
es un síntoma de que necesitamos a Dios. Es un síntoma del alma. Leemos en el Salmo 107 que él
sacia al alma sedienta. y llena de bien al alma hambrienta."
Ese es el Salmo 107, versículo 9. Por más que pienses que tu
tristeza y tu depresión se deben a tus circunstancias terrenales,
por más que creas que el problema es esta gran crisis en la que
estás metido y tú no esperabas y tú no pediste estar metido
en esto, pero Dios te dice que tu depresión, tu tristeza, es
porque tu alma está seca. y sedienta. Aunque todo este
desastre mundial desapareciera, el problema no se solucionaría. Tu alma seguiría sedienta porque
Dios te hizo así. Dios te hizo con esa necesidad
espiritual. El único que te puede saciar
es Él. Aún si milagrosamente mejoraran
tus circunstancias terrenales mañana, aunque mañana amaneciera
y te ganaras la lotería, o se cumplieran todos tus sueños,
Cristo te advierte y Cristo te promete que todo el que bebe
de esta agua volverá a tener sed. Aunque tus circunstancias
terrenales se arreglen, tu alma seguirá teniendo sed. Pero cualquiera
que bebe del agua que yo le daré, el agua que tiene el Mesías,
el agua que tiene Cristo Jesús, el que bebe de esa agua nunca
más tendrá sed, sino que será en él una fuente de agua que
salte para vida eterna. Deja de buscar una solución a
tu sed y tu hambre espiritual en este mundo. Eso es parte de
lo que Dios te está comunicando en esta crisis. Busca a Dios.
Busca tener una relación real con Cristo. Si eres creyente,
sabes de lo que te estoy hablando. Lo has experimentado. Pero a
unos creyentes somos olvidadizos. Tenemos que reaprender. Tenemos
que reentregarnos a Cristo para ser saciados cada día. Eso es
lo que entendía el salmista. Vamos al Salmo 42. Los invito
a que guarden su lugar ahí en el Salmo 42 porque vamos a pasar
mucho tiempo en el Salmo 42 el día de hoy. Vamos a examinar
la mayoría del capítulo. Así que los invito a mantener
su lugar ahí. Estamos en el primer punto del mensaje todavía, por
si se van conectando. El primer punto es que la depresión
es un síntoma, no de tus problemas terrenales, sino es un síntoma
espiritual. Es un síntoma de que estás sediento
de Dios. Entonces, esto es lo que entendía
el salmista en el Salmo 42. Dice en el versículo 1, como
ansia el venado las corrientes de las aguas, así te ansía a
ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios. del Dios vivo. El salmista entendía
que la gran necesidad de su alma era Dios. El único que podía
suplir sus necesidades más profundas era Dios. Y seguramente algunos
están pensando, pero a ver Mark, yo no me siento así. Yo leo ese
pasaje del salmista y yo no me identifico. Yo no me siento así.
Yo no siento lo que dice ese pasaje. Yo no tengo sed de Dios.
Entonces ese no puede ser mi problema. Eso no es lo que necesito. Pero lo que te voy a decir el
día de hoy es que no sí. Y no solo yo, lo que Dios te dice
el día de hoy es que sí. Eso es lo que necesitas. Tu corazón
es engañoso, según su palabra. El enemigo de tu alma es engañoso. Todos los días te está tratando
de distraer, te está tratando de enganchar con cosas que no
sacian, con cosas que no llenan, con cosas que no satisfacen.
Tus sentimientos no son la guía, no son de fiar. Si te sientes
deprimido y sientes que Dios no es la respuesta, puedes estar
seguro. Puedes saber a ciencia cierta
que Dios sí es lo que necesitas. Tu alma está sedienta de Dios
porque Dios te hizo así. Tu creador te hizo así. Él es
el que te asegura que todo esto es así. Es su palabra. Es la verdad. No busques soluciones
terrenales. Busca a Dios. Él es, según el
Salmo 103, el que perdona todas tus iniquidades. Salmo 103, versículo
3. Él es el que perdona todas tus
iniquidades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata
del hoyo tu vida, el que te corona de favores y de misericordia,
el que sacia con bien tus anhelos de modo que rejuvenezcas como
el águila. Y vean, no estamos tratando de
negar que pérdidas o necesidades financieras, o de salud, o de
cualquier tipo, duelen. No estamos tratando de negar
eso. No estamos diciendo que cancelar planes, vivir separados
de nuestros seres queridos, luchar por sobrevivir, no estamos diciendo
que eso no es difícil, que eso no duele. Lo que estamos diciendo
es lo que leímos al inicio, en Ecclesiastes 7. En el día del
bien, cosa del bien, pero en el día de la adversidad, ¿Quién
puede decir que no estamos hoy en el día de la adversidad? Sin
duda, estamos hoy en el día de la adversidad. De eso está hablando
este pasaje. En el día de la adversidad, considera,
Dios hizo tanto lo uno como lo otro a fin de que el hombre nada
halle después de él. Dios trae todas estas cosas.
Dios permite la adversidad para obligarte a buscarlo a él. para obligarte a buscar saciar
tu alma en él. Entonces pasamos al segundo punto.
Habiendo puesto esta base, esta gran respuesta inicial, esta
introducción, vamos a seguir metiéndonos más en esto y vamos
a tratar de desmenuzarlo un poco más. El siguiente punto es que
Dios no le promete a nadie ausencia de dolor, ausencia de lucha,
ni ausencia de depresión en esta vida. Dios no le promete eso
a nadie. Lo que sí promete es la fuerza para sobrellevarlo,
si le conoces, si eres su hijo, si estás en él. Leemos en el
capítulo 14 de Job, otro versículo muy famoso, otro versículo fundamental,
Job 14.1, el hombre nacido de mujer es corto de días y hastiado
de sinsabores. El hombre nacido de mujer es
corto de días y hastiado de sinsabores. Este es un mundo caído bajo la
maldición del pecado. Nadie puede escapar de probar
dolor, luchas, decepción, tristeza. Esas son las realidades de este
mundo, las consecuencias de nuestro pecado. Cosas como la crisis
que estamos pasando, las debemos esperar, son de esperarse. Ni
siquiera los creyentes estamos exentos de vivir y luchar con
todo esto. Lo importante es responder correctamente,
responder buscando a Dios. Tendremos que enfrentar estas
cosas, no tendremos de otra más que enfrentarlas, y lo importante
es que no sea un desperdicio en tu vida. que no sea todo para
nada. Hay muchos ejemplos de creyentes
en la Biblia luchando con situaciones muy difíciles como la nuestra.
Situaciones de depresión, situaciones que les traen desánimo, tristeza.
Vamos a ver unos cuantos rápidamente. Si todavía tienen su lugar ahí
en el Salmo 42, pueden buscar el versículo 6 en el Salmo 42. Parece que alguien ya, creo que
alguien comentó algo aquí en el chat, pero Probablemente el
autor de este Salmo es David, el rey David. Eso es lo que muchos
creen. Vamos a leer el versículo 6 y
después yo les voy a leer otros dos pasajes. Salmo 42, 6. Dios
mío, mi alma está abatida en mí. Y otro ejemplo de David lo
encontramos en el Salmo 6, donde dice, me he agotado de tanto
gemir. Toda la noche inundo mi cama
y con mis lágrimas empapo mi lecho. De nuevo, palabras del
siervo de Dios, David. Leemos las palabras de Pablo,
angustiado por la conversión de otros. Dicen Romanos 9, versículo
1. Digo la verdad en Cristo, no miento. Mi conciencia data
testimonio conmigo en el Espíritu Santo de que tengo una gran tristeza
y continuo dolor en mi corazón. Estos son creyentes maduros.
O sea, estos son los creyentes que a veces pensamos, bueno,
estos creyentes maduros, estos creyentes avanzados no pasan
por estas cosas, no luchan con depresión, con tristeza, con
desánimo. Pero aquí tenemos ejemplos de
creyentes maduros, creyentes fuertes. Podemos leer cosas así
y pensar, ¿cómo, hermano? Yo pensaba que este tipo de creyentes
o que los creyentes en general eran inmunes a todo esto, pero
lo que vemos es que no. Todos luchan con tristeza, todos
pasan por dolor, luchan con desánimo. en diferentes intensidades, por
diferentes causas, pero es algo universal. Todos estamos luchando
ahora con las consecuencias de este virus en diferentes áreas
de nuestras vidas y con diferentes intensidades. Según la palabra
de Dios, este tipo de cosas son de esperarse en el desierto de
este mundo, transitando por esta vida, porque todos estamos viviendo
en ese espacio de tiempo entre la caída en el capítulo 3 de
Génesis, donde cayó toda la raza humana, donde Adán pecó como
nuestro representante y nos trajo la maldición a todos. Estamos
en ese espacio entre el capítulo 3 de Génesis y el capítulo 20
del Apocalipsis, donde comienza a reinar Cristo. Y vean, luchar
con tristeza o depresión, pasar por dolor, no es en sí pecado. Luchar con depresión en esta
situación no es en sí algo pecaminoso. Es consecuencia del pecado. Es
consecuencia de la maldición de este mundo. Es consecuencia
de lo que han traído nuestros pecados a este mundo. En las
palabras de Spurgeon, les voy a leer una cita. Él decía que
la tristeza en sí no es pecado, ya que nuestro Señor Jesús una
vez dijo, mi alma está muy triste. hasta la muerte. Cristo no pecó
y por lo tanto la tristeza o la depresión en sí misma no son
un pecado. Pero lo que debemos recordar
es que son consecuencias del pecado. Aún esa tristeza que
tuvo que pasar Cristo fue directamente consecuencia del pecado. Y eso
nos trae a nuestro tercer punto. Nuestro tercer punto. Nuestra
tercera respuesta bíblica a lo que estamos enfrentando con esta
crisis. Y es la siguiente. El 90% de las luchas no se resuelven
mágicamente. El 90% de las luchas en esta
vida no se resuelven mágicamente. Y ese es un número estimado del
hermano Mark. Creo, así funcionan las cosas.
Es muy improbable que todo esto se va a resolver como por arte
de magia. Que todo va a haber una recuperación, como dicen
los economistas, en forma de B. que todo va a regresar o al
revés, como lo quieran ver, todo va a regresar de un día a otro,
todo se va a recuperar, la economía se va a restablecer, todo mundo
va a tener su trabajo otra vez y va a tener todo lo que tenía
antes de eso. Es muy improbable. Cada vez parece que los impactos
de este virus y esta crisis van a durar mucho más de lo que esperamos,
mucho más de lo que quisiéramos. Muchos malentienden y muchos
venden el cristianismo como una solución mágica a todos tus problemas. Algunos se burlan del cristianismo
como una solución mágica que no puede ser cierta. Y otros
tristemente, otros que no hacen ningún caso de lo que dice la
palabra de Dios, personas que no son creyentes verdaderos,
engañadores, venden el cristianismo como justo eso. una solución
mágica que va a resolver todos tus problemas. Y eso resulta
en que muchos no tienen idea qué es el cristianismo bíblico,
no tienen idea qué significa ser un cristiano verdadero. Si
el cristianismo fuera una solución mágica a todos tus problemas,
no tendríamos pasajes como los que hemos leído de Job, de David,
de Pablo. Regreso de nuevo a lo que leímos
al comienzo, nuestro pasaje principal, en el día del bien goza del bien.
pero en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo
uno como lo otro a fin de que el hombre nada halle después
de él. Y voy a agregar otro pasaje en
Isaías 43, Isaías 43, versículo 13. Dice lo siguiente. Aún antes de que hubiera día,
estas son palabras de Dios. Aún antes de que hubiera día,
yo soy y no hay quien pueda librar de mi mano lo que hago. ¿Quién?
lo estorbará. Esas son las palabras de Dios.
Dios está tocando nuestras vidas. Dios está tocando tu vida con
todo esto. Y si Dios está cambiando tus
circunstancias para obligarte a acudir a Él o obligarte a regresar
a Él, nadie lo va a frenar. Nadie lo va a impedir. Él es
soberano. Ninguna solución mágica va a
llegar a resolver lo que estamos pasando. Nadie va a estorbar
los propósitos de Dios en todo esto. No se va a acabar esta
crisis hasta que Dios haya hecho todo lo que tiene que hacer,
todo lo que quiere hacer. En vez de seguir soñando con
una vacuna, con alguna solución mágica, considera qué es lo que
Dios está haciendo en tu vida, qué es lo que Dios quiere que
aprendas en medio de todo esto. La única respuesta real a todo
esto es Dios en tu vida. Arrepiéntete de tus pecados.
Si no lo conoces, arrepiéntete. Búscalo. Él es la única respuesta.
Humíllate ante Él. Entonces, ¿qué hemos visto hasta
ahora? Vamos a resumir rápidamente. Hemos visto que la tristeza y
la depresión en esta crisis son síntomas de otra cosa. No son
síntomas de tu situación terrenal, son síntomas de que estamos sedientos
de Dios, de que necesitamos a Dios. Hemos visto que nadie está exento
de dolor, luchas, depresión en esta vida y en esta situación.
Hemos visto que la mayoría de nuestras luchas y problemas no
se van a resolver como por arte de magia, y eso incluye, por
supuesto, la crisis que estamos viviendo. Y ya hemos visto el
porqué de todo esto. Dios nos está obligando a voltear
a verlo a Él, a acudir a Él. Entonces, en el tiempo que nos
resta, vamos a ver algunas de las fuentes de consuelo y algunas
aplicaciones adicionales que podemos hacer de la Palabra de
Dios. Nuestro cuarto punto. Nuestro cuarto punto esta noche.
Solo los que conocen a Cristo tienen una roca firme a que aferrarse
en esta tormenta. Solo los que están en Cristo
pueden aferrarse a esa tierra firme para enfrentar las consecuencias
del coronavirus. Vemos una y otra vez en la palabra
a creyentes aferrándose a Dios, predicándose a sí mismo las verdades
de la Biblia, para enfrentarse a sus luchas y sus circunstancias.
Y eso es exactamente lo que hemos de hacer nosotros el día de hoy.
Leemos de nuevo en el Salmo 42. Regresen. Espero que no hayan
perdido su lugar en el Salmo 42. Vamos a leer el versículo
11. Vamos a leer el versículo 11 que dice, ¿Por qué te abates,
oh alma mía? ¿Por qué te turbas dentro de
mí? Espera a Dios, porque aún le he de alabar. Él es la salvación
de mi ser y mi Dios. Este es el salmista, vean lo
que está pasando aquí, este es el salmista luchando consigo
mismo, contestando sus propias dudas, sus propios temores, ¿con
qué? Con la palabra de Dios, con la
esperanza que encuentra en la Biblia, predicándose a sí mismo
las verdades de la Biblia. Tienes que dejar de escucharte
a ti mismo, dejar de escuchar tus quejas, tus lamentos, tus
planes arruinados, dejar de maquinar y repasar en tu mente tus presiones
económicas, ¿Y con qué has de sustituir todo eso? Predicarte
la Palabra de Dios. La Biblia tiene poder sobre tu
vida. Si estás en Cristo, todas las
promesas de la Palabra de Dios son para ti. Aplican a ti. Claro
que no estamos hablando de las mentiras, de las mentiras torcidas
de los predicadores falsos que abundan en este mundo, que curiosamente
han estado un poco más callados de lo normal. Esa es mi percepción,
estar un poco más callados de lo normal. Pero estamos hablando
de promesas reales. Y esto no es simplemente un asunto
de psicología positiva, ni vendérmelo, ni creérmelo. La palabra de Dios
es una espada penetrante, penetra hasta el alma, tiene poder, es
poderosa. La Biblia nos estabiliza en medio
de las peores circunstancias, en medio de la inestabilidad. Leemos en el Salmo 94, Salmo
94, versículo 18, cuando yo decía, Mi pie resbala. Este es un pasaje
muy interesante, muy aplicable a nuestros días. Cuando yo decía,
Salmo 94, 18, mi pie resbala. Tu misericordia, oh Jehová. me sustentaba cuando yo decía
eso. En la multitud de mis pensamientos, dentro de mí, tus consolaciones
alegraban mi alma. Esta es exactamente la situación
en la que estamos muchos en estos días, pensando, mi pie resbala. No voy a poder enfrentar esto.
¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a enfrentar todo lo
que está pasando? Pero aquí tenemos la respuesta de Dios. En la multitud
de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban
mi alma. En la multitud de mis pensamientos,
en mis preocupaciones, en la angustia que llena mi cabeza,
tengo este consuelo si estoy en Cristo. ¿Cuál consuelo? Las consolaciones de Dios. Les
voy a dar algunos ejemplos, les voy a leer Isaías 26.3, una promesa
tremenda de Dios que dice que Él guardará en completa paz a
aquel cuyo pensamiento en Dios persevera, porque en Dios ha
confiado, Isaías 26.3. El Salmo 119, versículo 166,
mucha paz tienen los que aman tu ley y no hay para ellos tropiezo. Estos son los consuelos de los
creyentes. Estas son las promesas que pueden
calmar nuestras mentes, nuestros pensamientos, nuestras angustias.
Pero vean, esto solo es si estás en Cristo. Solo si estás en Cristo,
tienes esta roca firme, este cimiento firme al cual aferrarte
en la tormenta. Solo si estás en Cristo, tienes
acceso a estas promesas. Nuestro quinto punto, nuestra
quinta respuesta a la depresión ante el COVID-19, es que cercanía
a otros creyentes es uno de los medios que Dios da para estabilizarnos
en medio de estas crisis. Uno de los medios de gracia que
tenemos en tormentas y momentos de crisis es acercarnos a otros
hermanos que nos rodean. Podemos pedirles que oren por
nosotros, podemos contarles nuestras dudas, nuestras preocupaciones.
Debemos acercarnos a los creyentes que tenemos a nuestro alrededor.
El versículo 4 de este Salmo 42 que estamos examinando, donde
hemos pasado la mayoría de nuestro tiempo el día de hoy, habla de
exactamente la situación que estamos viviendo todos ahora.
La gran mayoría de nosotros no podemos asistir a la iglesia
físicamente. No podemos reunirnos presencialmente a escuchar la
palabra, a ser alimentados. No podemos asistir a tener comunión
con los hermanos. Veamos lo que dice el versículo
4 en este capítulo 42. Dice, recuerdo estas cosas y
derramo mi alma dentro de mí. ¿Qué es lo que recuerda David?
¿Qué es lo que recuerda el salmista? dice que recuerda cuando pasaba
con la muchedumbre guiándolos hasta la casa de Dios con voz
de alegría y de acción de gracias de la multitud en celebración. Cualquier creyente se debería
identificar con este pasaje en estos días. Extrañamos la comunión
de los santos, extrañamos reunirnos y ser alimentados. Gracias a
Dios tenemos medios como este que estamos usando para subsistir
y para sobrevivir durante la crisis. Pero sin duda, cada uno
de nosotros debemos aumentar nuestros esfuerzos por ser cercanos
con los hermanos cercanos que tenemos cerca de nosotros en
nuestras vidas, con otros creyentes. No tenemos excusa en este asunto.
Lo único que hay que hacer es levantar el teléfono. Solo se
requiere mover la boca un poco, usar los dedos un ratito. Dios
puso la comunión con otros creyentes como un medio de gracia. para
animarnos, para estabilizarnos en una crisis. Si eres alguien
que no conoce a Cristo, que estás escuchando esta transmisión,
alguien que fue invitado tal vez a ver esta transmisión, alguien
que vio la transmisión en el muro de algún amigo, de algún
conocido y lo compartió, acércate a esa persona que te invitó.
Dios usa a otros como medios para acercarnos a Él, para acercarnos
a su palabra. Hazle preguntas a esa persona,
pídele que ore por ti. Muy bien, nuestra sexta respuesta,
vamos al sexto punto esta noche. Nuestra sexta respuesta a la
depresión ante el COVID-19 es que vale más tener a Dios que
sentirte bien y ganar todo el mundo. Si ya conoces a Dios,
o si llegas a conocer a Dios por medio de lo que está pasando
en esta crisis, no hay nada mejor, no hay nada más valioso que pudieras
tener o encontrar. Ese es el punto. Vale más tener
a Dios que sentirte bien, que no tener que pasar por todo esto,
que ganar todo el mundo. Valdrá la pena haber pasado por
cualquier lucha. cualquier tristeza, cualquier
depresión. Todos vamos a perder todo lo
que tenemos en esta vida, tarde o temprano. Salud, finanzas,
trabajo, capacidades, amistades, relaciones queridas. La consecuencia
del pecado es que todos vamos a atravesar muchas pérdidas,
mucho dolor en este desierto, en este mundo. Pero si estás
en Cristo, esto solo va a durar, según la palabra de Dios, un
corto tiempo, por un ratito. y nunca perderás lo más valioso
que es tu alma. Eso es lo que tenemos que recordar
los creyentes cada día en medio de esta situación. Este es un
punto que debemos recordarnos diariamente. Tenemos la perra
preciosa, tenemos a Dios. Nadie nos puede quitar eso. Si
estás en Cristo, solo va a durar esto un corto tiempo. Ahora,
¿qué pasa si no conoces a Cristo? Si no estás en Cristo, lo que
está pasándote ahora no va a ser nada. comparado con la pérdida
de tu alma. No conoces el perdón de tus pecados.
Tienes una carga encima infinita, incalculable, de pecados, de
ofensas en contra de Dios. No tienes la seguridad de aferrarte
a Dios y sus promesas, como las que hemos leído. No puedes decir
lo que dice Mateo 28, lo que Cristo promete a todos los creyentes.
Aquí Cristo está con nosotros todos los días, hasta el fin
del mundo. No tienes consuelos como lo que
dice Juan 10. yo les doy vida eterna. No perecerán
jamás. Nadie los arrebatará de mi mano.
Mi padre me las ha dado y es mayor que todos. Y nadie los
puede arrebatar de las manos de mi padre. La pregunta para
ti, si no eres creyente, si conoces a Cristo, es ¿cuánto tiempo más
vas a tratar de ganar el mundo a costa de tu alma? Dios te pudiera
pedir tu alma hoy, esta noche. ¿Cuánto tiempo más vas a resistir
a Dios? eso nos trae a nuestro siguiente punto punto número
7 vamos a ver sólo ocho puntos así que falta poco estamos en
la recta final aguanten un poco más concéntrense punto número
7 es que Es Dios el que trae estas circunstancias difíciles
a tu vida. No es el diablo, no es la suerte,
es Dios. Regresamos al Salmo 42 donde
hemos estado. Ahora vamos a leer el versículo
7, Salmo 42. Un abismo llama a otro. Por la
voz, otras versiones dicen, por el rugir de tus cascadas, todas
tus ondas y todas tus olas han pasado sobre mí. es Dios el que
trae las crisis, las pérdidas, las circunstancias difíciles
a tu vida, las olas que te llevan al fin de ti mismo, al fin de
tus recursos, al fin de tus fuerzas. Leemos en Lamentaciones 3, versículo
37, ¿Quién será aquel que diga algo y eso ocurra sin que el
Señor lo haya mandado? ¿Acaso de la boca del Altísimo
no salen los males y el bien? Dios Es soberano. Dios es el
que te ha metido en esta crisis, en esta situación. Dios te está
obligando a ver tu pequeñez. Te está obligando a mirarlo a
Él. Si te entregas a Él, si encuentras tu vida en Cristo, podrás decir
con todos los creyentes, lo que dice Romanos 8, esta gran promesa
que prácticamente todo mundo se sabe de memoria, si te entregas
a Cristo podrás decir que todas las cosas en tu vida ayudan para
bien, no que todas las cosas son buenas, sino que todas las
cosas en tu vida ayudan para bien a los que le aman. Esto
es a los que son llamados conforme a su propósito. Pero si sigues
huyendo de Dios, si no quieres tener a Dios en tu noticia, si
quieres tapar tus oídos, quieres cambiar de canal, quieres dejar
de escuchar esto, si no quieres nada con Él, estás solo. estás solo y vas a estar solo
para siempre. Esa es una de las cosas más temibles
del infierno. Dir a la eternidad sin Dios es
que vas a estar separado de él para siempre. No vas a, no vas
a gozar de ninguno de sus beneficios, de ninguno de sus bondades y
misericordias. Si mueres sin Cristo, no hay propósitos buenos
para tu vida en lo que te concierne a ti. Nada de lo que estás pensando,
nada de lo que está pasando está siendo encaminado para bien en
tu vida. Las cosas en este mundo nunca
se van a arreglar realmente. Aunque empecemos a recuperarnos
del coronavirus, aunque algunas cosas empiecen a mejorar y empiecen
a regresar a la normalidad, la realidad es que este es un mundo
maldito, caído, bajo la maldición del pecado. Las cosas nunca se
van a arreglar realmente. Tu única esperanza de que se
arreglen en la eternidad, el único final feliz que existe,
está en Cristo. para ti y para cada ser humano
sobre la faz de este mundo. Eso es lo que Dios quiere de
ti, quiere humillarte, quiere que lo busques. Y si Cristo es
tu Señor, si ya estás en Cristo, reconocer y recordar todo esto
es crítico. para tu felicidad, para tu contentamiento,
para tu estabilidad, para pasar estas tormentas. Dios es soberano. Dios está al mando de todo lo
que está viniendo a mi vida. Dios está conmigo. Puedo buscarlo
en oración, puedo aferrarme a sus promesas, pero nada de eso. es válido, ni es real en la vida
del inconverso. Si tú no puedes decir que tu
vida es un cheque en blanco, que has entregado a Cristo, que
Él es tu Señor, que lo amas con todas tus fuerzas, que te has
entregado a Él, que Él tiene el lugar número uno en tu vida,
está por encima de todo, tu familia, tu trabajo, tus sueños, tu carrera,
tus hijos, todo. Si Él no está en el trono, en
el lugar número uno, no le has conocido realmente. Y eso nos
lleva a nuestro octavo punto para concluir, para terminar. Nuestro octavo punto es que el
desánimo y la depresión son una herramienta de Dios para llevarte
a él. Esta es la octava respuesta.
Sufrimiento y dolor deben ser la puerta que te lleve a buscar
a Dios. Son la puerta para ir a buscar
a Dios. Son herramientas de Dios para obligarte a mirarlo a él. En el día del bien, goza del
bien, goza de la prosperidad. Pero en el día del mal, en el
día de la adversidad, considera que Dios hizo tanto lo uno como
lo otro a fin de que el hombre nada halle después de él. Dios nos ha asignado a todos
una mezcla en su misericordia. Nos ha asignado días de prosperidad
y días de adversidad. nos ha asignado una mezcla. Todos quisiéramos que fueran
puros días buenos, puros días de bien, puros días de gozo,
puros días de prosperidad. Todos tomamos medidas humanamente
hablando. Hacemos grandes esfuerzos tratando
de lograr que todos nuestros días sean días buenos, días de
gozo. Tratamos de evitar los días malos
por todos los medios. Pero Dios no quiere que pase
eso. Dios se va a asegurar que eso no pase en tu vida. y nos
lo demuestra con lo que todos estamos viviendo en estos días.
Nadie puede evitar lo que está pasando en el mundo en nuestros
días. Si todos tus días fueran buenos, fueran de prosperidad,
fueran de gozo, ¿buscarías a Dios? Si todos tus días fueran buenos,
¿buscarías a Dios? ¿Habrías buscado a Dios? La respuesta
es sin duda que no. Ninguno de nosotros le habría
buscado. El hombre que no vive días malos, no busca a Dios. Nadie llega a Dios sin pasar
por angustia del alma, sin ver la carga de sus pecados, sin
verse como un mendigo espiritual, una persona profundamente necesitada
de Él. El creyente, una vez que conocemos
a Cristo, el creyente que no vive días de adversidad, no crece.
no crece en paciencia, no aprende el contentamiento. Dios determina
y nos asigna la medida de días buenos y malos que necesitamos.
¿Y qué bendición nos da, verdaderamente? ¿Qué bendición nos da? Porque
nunca lo habríamos buscado sin esos días malos. Como creyentes,
nunca creceríamos sin días malos. Muchos están angustiados, muchos
están preguntando, hermano, ¿por qué me tocan tantos días malos,
tantos días de adversidad? La respuesta es que Dios sabe
lo que necesitas. Dios sabe la medida. Dios hace estas cosas
a fin de que nada hayes después de él. ¿Alguna vez has pensado
que todos tus esfuerzos por evitar los días malos son esfuerzos
por evitar lo que Dios está haciendo en tu vida? ¿Esfuerzos por evitar
lo que Dios está usando en tu vida? ¿Puedes decir que no te
ha dado días buenos? que te ha dado más de lo que
puedes sobrellevar si eres creyente. Ninguno de nosotros puede decir
eso. Nos ha dado días buenos, nos ha dado la mezcla que necesitamos.
Dios dice que él es el que hace esta mezcla. Él es el que hace
la combinación de adversidad y prosperidad en tu vida para
llevarte a ir a manera que no encuentres nada después de él,
a manera que te decepciones de este mundo y lo busques más a
él. Entonces, Ese es el mensaje para
creyentes. Si no conoces a Dios el día de
hoy para cerrar, ten por seguro que Dios se va a encargar. de que no encuentres nada que
lo sustituya a Él en tu vida, que llene ese hueco eterno, la
eternidad que tienes en tu corazón. Él se va a encargar de que nada
hayes después de Él, de que nada supla la necesidad de tu alma
fuera de Él. Entonces, te invito a que en
las palabras de Romanos 2 no menosprecies. la riqueza de su
bondad, de su paciencia, de su unanimidad contigo, ignorando
que su bondad te guía al arrepentimiento. Dios te ha mandado todo esto
para que te arrepientas, para que lo busques, para que lo conozcas. Si eres creyente, recuerda que
mientras peregrinas por el desierto de este mundo, Dios asigna tus
días malos para tu bien, para que crezcas, para que aprendas
paciencia, contentamiento, y en su gracia también es cierto que
te da días buenos. Bueno, vamos a leer por último
nuestro pasaje principal. Eclesiastes 7, versículo 14. En el día del bien, goza del
bien. Y en el día del mal, considera
que Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que nada halle
el hombre. Después vamos a orar y después
vamos a dar unos momentos por si alguien tiene alguna duda. Padre, grande es tu fidelidad. Gracias por tu poderosa palabra,
Señor, que nos da esperanza como creyentes Señor, sabemos que
Tú controlas la mezcla, que Tú nos estás dando exactamente lo
que necesitamos, que Tú estás en control de nuestras vidas.
Ayúdanos, Señor, a vivir cada día de esta crisis recordando
estas verdades preciosas, apropiándonos estas promesas, predicándonos
a nosotros mismos Tu verdad Ayúdanos, Señor, a responder a nuestras
depresiones, nuestras tristezas, acudiendo a Ti, saciándonos en
Ti. Ayúdanos a recordar, Señor, que
la depresión es un síntoma de que tenemos sed de Ti. Necesitamos
ser saciados de Ti. Y para los que no te conocen,
Señor, ayúdanos a ver también esta misma conclusión. Su depresión,
su tristeza, su angustia, son síntomas de las necesidades de
su alma. del hueco eterno que hay en su
corazón. Tráelos a tus pies, te rogamos,
Señor. Ayúdalos a ver tu gloria, la
gloria de Cristo. Ayúdalos y ayúdanos a todos,
Señor, a ser humillados y a acudir como mendigos espirituales a
los pies de Cristo Jesús. Te pedimos todo esto, Señor,
y nos encomendamos a ti en el nombre de tu Hijo y por sus méritos.
Amén.
Depresion ante el Covid19
Series Corona Virus Covid19
!Nadie planeó vivir esto! ¡Los planes que teníamos todos están arruinados! ¡Nuestras finanzas impactadas! ¡Nuestra seguridad y tranquilidad en muchas áreas de la vida, evaporadas! ¿Cuáles son algunas de las respuestas que tiene Dios ante todo esto?
| Sermon ID | 428201814132 |
| Duration | 43:36 |
| Date | |
| Category | Bible Study |
| Bible Text | Ecclesiastes 7:14; Psalm 42 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2025 SermonAudio.