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Buenos días, sean todos bienvenidos
los que nos visitan. No sé si fue que quitaron un
silla, pero se ve más bien. Bueno, hemos venido a estudiar
la Palabra del Señor y continuar con nuestra serie en la Epístola
a los Colosenses. Y hoy estaremos estudiando los
versículos en el capítulo 3, versículos 12, 13 y 14. y como es nuestra costumbre no
por mera costumbre sino porque necesitamos de la gracia del
señor para exponer su palabra y recibirla y que esta venga
a afectar nuestra vida hacia transformarnos vamos a pedir
al señor su bendición señor delante de ti como indignos como débiles
venimos porque cristo es nuestra dignidad y también nos ha abierto
el el camino para venir a ti con confianza y mostrar que dependemos
de ti, señor, y confesamos que no nos creemos tan débiles como
realmente somos. Señor, convéncenos de nuestra
debilidad y que esta convicción nos lleve a clamar a ti con toda
urgencia, en todo momento, sabiendo que sin ti nada podemos hacer.
Señor, que tu nombre sea el exaltado en esta hora en todo lo que se
diga, En la manera en que recibamos esta palabra, que te honremos,
que vayamos analizando nuestros corazones mientras vamos escuchando.
Dios Señor, ven a darnos un deseo sincero de vivir a la luz de
las cosas que hemos estudiado. Le pedimos esto en el nombre
de Cristo Jesús. Amén. Bien hermanos, nuestro texto
como indique es Colosenses capítulo 3, versículo 12 al 14. La ropa,
la ropa habla. Yo no estoy loco, no es que uno
pasa por un closet y oye, la ropa de uno tiene una conversación.
Pero la ropa habla, ¿qué es lo que quiero decir? Yo creo que
todos me entienden, que la ropa comunica algo. La ropa comunica
nuestros gustos. La ropa comunica nuestro pudor
o carencia del mismo. Nuestra ropa comunica nuestros
valores. Hasta comunica nuestro estatus
socioeconómico. Por lo menos hay quienes lo entienden
y lo interpretan así. Y el texto que vamos a estudiar
hoy nos habla de ropa, pero en un sentido metafórico, con el
fin de hablarnos de las virtudes que el Señor quiere que nosotros
nos pongamos al llamárselos a vestirnos de nuestro Señor Jesucristo.
El creyente está llamado a vestirse de Cristo, al exhibir en su vida
las virtudes de nuestro bendito Señor y Salvador. Y los tres
puntos que estaremos siguiendo en esta mañana son los siguientes,
en primer lugar veremos el diseñador y su diseño, estaremos hablando
de ropa, el diseñador y su diseño, versículo 12 en la primera parte,
en segundo lugar las piezas de ropa, versículos 12 en su segunda
parte y el 13, y por último el cinturón en el versículo 14.
veamos primero el diseñador y su diseño versículo 12 al principio
dice entonces ustedes como escogidos de Dios santos y amados la versión
que estoy usando es la nueva Biblia de las Américas en algunas
ocasiones la nueva versión internacional entonces ustedes como escogidos
de Dios santos y amados muchos de nosotros conocemos y hemos
escuchado a lo largo de nuestras vidas de diferentes diseñadores
de modas. Hemos oído de Tommy Hilfiger.
Hemos oído de George Armani. Hemos oído de Hermenegildo Zinha. No sé si se pronuncia así. Hemos
oído de Donna Karen. Pero muchos de nosotros nunca
hemos visto ni el rostro de estas personas. No sabemos quiénes
son, dónde viven, si están vivos, si ya han muerto. Muchos menos
los hemos visto sentados diseñando algún traje o algún vestido. No sabemos nada de eso, no los
hemos visto. En el versículo 12 de nuestro texto, Pablo empieza
hablándonos del gran diseñador que diseñó un glorioso plan de
salvación. Un plan que incluye la elección
soberana de una cantidad innumerable de pecadores. Versículo 12 de
nuevo, entonces ustedes como escogidos de Dios, Él es el gran
diseñador, Él fue el que diseñó el plan de salvación y ese plan
incluye la elección soberana de una multitud innumerable de
personas. En Efesios 1.4 Pablo también
habla del mismo tema cuando alabando al Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo dice en el versículo 4, porque Dios nos escogió en
Cristo antes de la fundación del mundo. Este es un acto de
la pura y soberana gracia del Dios que hace todas las cosas
conforme al designio de su voluntad. Dios no le debe la salvación
a nadie por si acaso alguien quisiera quejarse y atreverse
a decir eso es injusto. Dios no le debe salvación a nadie.
Antes de exhortar a los colosenses sobre lo que quieren llamarles
a ser en este pasaje para no les recuerda a ellos de que ellos
habían sido objetos de esa elección soberana y que por eso eran santos
y amados de Dios según el versículo 12 en su primera parte dice ustedes
como escogidos de Dios santos y amados y que dice Pablo al
incluir esto de santos y amados bueno por un lado de que habían
sido separados de este mundo que Dios los había traído a él
y ellos eran posesión especial de él eran santos es lo que significa
literalmente separados para un propósito sagrado pero también
eran amados con lo cual nos recuerda hermanos que la elección no es
un acto soberano de Dios que es frío y calculado y mecánico
sino que es fruto del amor eterno de Dios. Somos amados en Cristo. Pablo les está diciendo a ellos
con estas palabras, digamos, introductorias antes de llamarlos
a, antes de darles la exhortación. Les está recordando a ellos o
les está diciendo, Colosenses, recuerden. Recuerden que Dios
los escogió a ustedes, ustedes no escogieron a Dios. Ustedes
son cristianos y son parte de la iglesia de Cristo por la pura
gracia de Dios, por la iniciativa misericordiosa de Dios, no se
debe por nada que haya en ustedes, ni aún lo que Dios haya previsto
que había de suceder en ustedes, no, todo es por pura gracia.
Pero hay algo que quiero que ustedes entiendan, Pablo les
dice, que esa lección soberana tiene una meta bien específica
y esta es hacerlos conforme a la imagen de su Hino, a lo cual
él hace referencia Romanos 8, 29, al decir a los que de antemano
conoció también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen
de su vida. Pablo usa esta elección como
la base de su exhortación. Es decir, colosenses, ustedes
son elegidos por Dios, por lo tanto, conduzcanse de esta manera.
porque aquellas personas a quienes Dios elige los conforma a su
Hijo Jesucristo y deben por lo tanto exhibir esta, esta, esta
y esta otra virtud o gracia espiritual el diseñador y su diseño ahora
en segundo lugar las piezas de ropa que es lo que se les llama
a los colosenses a ponerse versículo 2 en la segunda parte dice revístanse
de tierna compasión, bondad, humildad mansedumbre y paciencia,
soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros si alguien tiene
queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así
también háganlo ustedes. Habla y empieza con un imperativo,
es decir, con un mandato, está en el modo imperativo. Dístanse. Dístanse. Lo opuesto a lo que
dice el versículo 8. Miren lo que dice allí. Sí, él
lo pone ahí. Pero ahora, desechen, literalmente
quítense también todo esto, y ya eso lo estudiamos, ira, enojo,
malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca. Pablo ya les ha exhortado
a ellos que se quiten eso, como quien se quita una ropa vieja
y sucia. Quítenselo en el sentido de ya no practiquen esas cosas.
Ya ustedes han sido librados de esas cosas. pero ahora en
el versículo 12 les dice pónganse en el 8 quítense esto pero es
para ponerse esto otro el Señor no nos deja como nos encontró
cuando nos salvó Él nos va a santificar, Él nos va a transformar y algo
distintivo de toda ropa es que se ve Yo lo miro a ustedes, veo
diferentes colores, veo ropa. Ustedes me ven a mí también.
Todos ven la ropa. La ropa es algo que se ve. Todo
aquello a lo que se nos exhorta, los versículos 12, 13 y 14 de
nuestro texto, son gracias, son virtudes que la gente ve. Son
gracias y virtudes que la gente siente, que les impactan a ellos. Así como la ropa se ve. Y así
como la ropa también causa un impacto, positivo o negativo. Así como todos los pecados del
versículo 8 afectan a los demás que nos rodean, las gracias de
los versículos 12 al 14 afectan también a los demás que nos rodean.
Es decir, que aquí tenemos por delante, hermanos, en este pasaje,
un llamado a vivir en comunidad. Aquí no se nos llama a vivir
aislados, porque si tú miras cada una de las cosas que se
nos llama a ponernos, todas ellas se exhiben hacia los demás. y
no podemos practicarlas estando solos en nuestra casa, desconectados
de todos los demás en la iglesia. ¿Quién puede ser compasivo si
no conoce las necesidades de los demás? ¿Quién puede ser bondadoso
y hacerle bien al otro si no tiene comunión ni relación con
el otro? ¿Quién puede ser humilde? ¡Oh! Muy humilde se ve aquel
que no tiene relación con nadie. pero tan pronto entra en comunión
con los demás, empieza a ver personas que lo sobrepasan, se
despierta el orgullo y ahí se le cuenta lo orgulloso que es.
Pero si tú te la pasas desconectado de tus hermanos en Cristo, tú
te creerás muy humilde y te estarás engañando a ti mismo. Todas estas
gracias son para ser ejercidas en el contexto de la comunidad
o familia llamada la iglesia donde el Señor nos ha colocado
desde que nos salvó. Tus virtudes al igual que tus
pecados me afectan a mi mis virtudes y mis pecados te afectan a ti
versículo 8 los pecados que debemos quitarnos versículo 12 13 y 14
las gracias que debemos ponernos revistarse dice el texto pero
de que debemos vestirnos que es lo que se nos llama cuáles
son esas piezas de ropa que se nos llama a ponernos después
de habernos quitado la ira el enojo la maledicencia los insultos
y el lenguaje ofensivo. Veamos cada una de estas piezas
de ropa individualmente, trataremos de dar una breve definición de
cada una de ellas, abundaré un poquito sobre cada una de ellas
y al final de cada una estaré haciendo preguntas para que nos
evaluemos para ver dónde estamos con respecto a cada una de estas
gracias espirituales. La primera pieza que Pablo menciona
es Tierna compasión. La compasión es ese sentimiento
de tristeza y de identificación con el dolor ajeno. Cuando nos
duele enterarnos de que alguien sufre, cuando se conmueven nuestras
entrañas al conocer del dolor ajeno. y como quien dice ponerse
en el lugar del otro y pensar y a veces decimos yo no puedo
imaginarme el dolor que debe estar pasando esa persona que
perdió ese ser querido tan cercano no puedo imaginármelo porque
es que lo decimos porque hemos tratado de hacerlo y no lo logramos
y nos abruma solo el pensarlo imagínese vivirlo compasión el
dolernos con los que se duelen el llorar con los que lloran
es realmente sentir compasión pero Pablo califica llamando
la tierna compasión es decir una compasión afectuosa una compasión
que realmente se desprende del corazón como la compasión de
nuestro Señor Jesucristo miren por ejemplo uno de los tantos
ejemplos donde vemos la compasión del Señor exhibirse con toda
claridad es en Mateo 9 versículo 36 donde dice viendo las multitudes Tuvo compasión de ellas porque
estaban angustiadas y abatidas y a los obsímil como ovejas que
no tienen bastón. ¿Estás subrayada en una palabra?
Fíjense. Gracias. Fíjense. Viendo. ¿Por qué subrayé eso? Bueno,
porque la compasión fue fruto, fue una reacción de haber visto
algo. nosotros tenemos que estar atentos a nuestros hermanos,
nosotros para poder conocer la situación que nos llama a mostrar
nuestra compasión tenemos que enterarnos, tenemos que preguntar
¿cómo está hermano? interesarnos en ellos, el Señor
vio una multitud y lo que vio en ellos, vio ovejas, personas
con ovejas sin pastor, personas desamparadas sin guía espiritual
y eso nos movió a la compasión Él las vio como personas angustiadas
y abatidas. Eso es digno de compasión. Y
en nuestro texto se nos llama vestirnos de esa clase de compasión,
la compasión de Cristo. De compasión, lo contrario a
la compasión sería la apatía, la indiferencia. ¿Y cuánta gente
indiferente hay en nuestro alrededor en esta sociedad? Quizás años
atrás, siempre ha habido apatía e indiferencia en el ser humano,
pero no sé, pero en esta época, por alguna razón, como que resalta
mucho. Quizás años atrás uno viera una
persona o dos personas peleando y uno se metiera a separarlos.
O alguien siendo maltratado y uno se metiera a hacer algo o decir
algo. Hoy día sacan su teléfono y lo
firman y lo suben a las redes sociales. Como para mostrar YouTube
a ellos. Una pelea o un asesinato hoy
día para muchos es una oportunidad para lucirse en las redes sociales
de que yo estuve ahí. Yo lo vi. Mira la evidencia de
que yo fui testigo de esa atrocidad. Sí, pero ¿qué tú hiciste con
el que fue golpeado? Ni a 9-11 llamaste por lo menos.
Yo andaba demasiado rápido. Iba a llegar tarde al trabajo,
pero tuviste tiempo para firmarlo. Indiferencia, papía. ¿Cuán compasivos somos hermanos?
¿Cuán compasivos somos tú y yo? ¿Se nos conmueve las entrañas
al ver a un hermano en aflicción o al saber de la aflicción de
un hermano? ¿O justificamos nuestra apatía minimizando el dolor ajeno?
Eso es más un ñoño. No será que ese cuadro de tristeza
que ha llevado a otros a compadecerse y a dolerse, te ha expuesto tu
propia indiferencia y apatía. Pero tenemos que buscar una manera
de justificar por qué no sentimos tanta compasión para con ese
hermano innecesario. Eh, porque se lo buscó, lo botaron
de trabajo, seguro fue por ir sin saber, seguro fue por ir
irresponsable. Ahora hermanos, ¿de qué vale
sentir compasión? Porque definitivamente por la
obra del Señor en nosotros, los que estamos en Cristo, compasión
hay. Debemos seguir abundando más
y más en ella y crecer en ella, pero hay compasión por la gracia
del Señor. Y si sentimos dolor cuando vemos
un hermano en necesidad o sufriendo, lo sentimos. Y eso es lo que
nos lleva a orar por ellos, es lo que nos lleva a tratar de
aliviar, a interesarnos por ellos y preguntar cómo están. Pero
la pregunta es ahora, ¿de qué vale sentir compasión si no hacemos
nada al respecto? Sí, teniendo el poder para hacerlo,
me refiero. Porque a veces va a haber compasión,
pero no va a haber mucho que podamos hacer. Miles y miles de víctimas de
ese terremoto horrible que hace poco ocurrió uno ve las noticias
y sus entrañas se conmueven pero uno no puede mover ni una sola
de esa piedra para sacar a nadie uno puede orar por ellos pero
ya no se puede hacer nada más no podemos ¿qué hacemos cuando
sentimos compasión? eso nos lleva a la segunda pieza
de ropa aquí que es la bondad hay una conexión aquí esto tiene
sentido lo que está diciendo el apóstol. El bondadoso es el que además
de sentir compasión, se sienta con el quebrantado de corazón
para consolarlo, para animar su alma, para edificarlo. Es el que además de dolerse de
la necesidad financiera del hermano, mete la mano hondo en el bolsillo,
abre la cartera y dice, hermano Tein, que yo sé que tú estás
pasando por necesidad, compasión primero y luego la bondad. Es
el que además de orar por el hermano descarriado, sale a buscarlo
y se esfuerza por restaurarlo con la Palabra de Dios para que
vuelva otra vez a servir al Señor con fidelidad. No decimos con
nuestra indiferencia allá él. Muy bien dijo J. Adams hablando
de la compasión, cito, la compasión es el factor motivante. La bondad
es la compasión haciendo algo por el otro. El factor motivante
es esencial. El Señor quiere que nos vistamos
de tierna compasión. Pero no nos conformemos con la
tierna compasión. Hay que también vestirse de bondad.
Esa es otra capa que hay que ponerse encima. Bondad que nos
lleve a hacer algo por el otro. Veamos un texto donde vemos la
bondad del Señor y la bondad del Señor que es en sí su compasión
en acción. Mateo 20, versículo 34. Cinto
dice, Jesús tuvo compasión de ellos y les tocó los ojos. En ese mismo instante los ciegos
pudieron ver de nuevo y siguieron a Jesús. Ven, Jesús no se quedó
en la compasión. Él hizo algo por los ciegos.
les tocó los ojos, miren la acción, compasión y bondad. Mateo 14,
14, otro ejemplo. Cuando Jesús desembarcó vio una
gran multitud y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos. Y que de las veces que el Señor
alimentó a miles, que en una ocasión dijo, yo no quiero que
se vayan por ahí, que se van a desvayar del hambre. búsquenle algo de
comer. Señor, pero solamente tenemos
esto. Hizo un milagro y los alimentó con pasión, en acción, es decir,
bondad, bondad. ¿Y qué de ti y qué de mí, mi
hermano? Hacemos algo para aliviar al sufrimiento ajeno. Y no necesariamente
y únicamente tienen que ser hermanos en Cristo. No compadecemos de
aquellos que están en necesidad, aunque no conozcan del Señor.
Mucho más si estamos hablando de un alma perdida. Eso es lo
que debe motivarnos, la compasión debe llevarnos a mostrar bondad
y qué mayor bondad que darle a conocer el Evangelio de vida
a un alma perdida. Oramos por ellos, le damos lo que tenemos o nos
duele darnos para eso. ¿Qué hacemos con el hermano que
ha caído? Procuramos su restauración o
que se la busque como pueda. vayamos evaluando los hermanos
a la luz de estas cosas. Esto debe llevarnos a orar. Señor,
aumenta mi compasión, aumente esa bondad que tú quieres que
yo manifieste. Otra pieza de ropa que debemos ponernos sumamente
importante, aquí dedicaré un poquito más de tiempo, es la
humildad. Porque aquí si estamos carentes. Es que generalmente todos los
seres humanos carecemos mucho de la humildad. en comparación
con la compasión y la bondad, la humildad es otro asunto totalmente
aparte, en cierto sentido. Porque yo me atrevo a decir que,
en cierto sentido, la compasión y la bondad son un poco más,
en muchos casos, aún la gracia común de Dios, una reacción natural
de los seres humanos ante el sufrimiento ajeno. ¿Quién se
va a reír? ¿Quién va a estar en el piso
rodando de la risa, viendo los documentales, viendo los reportes
sobre lo que ha pasado en ese terremoto? Tiene que ser una
persona de mente, apta para un manicomio. No hay que ni conocer
al Señor, porque el Señor, como imagen Suya que somos, nos compadecemos
del dolor ajeno. En ese sentido es casi natural,
más fácil se podría decir. Pero la humildad no sale así
tan natural, ¿no? No es la misma. La pregunta es,
¿por qué es que carecemos tanto de humildad? Aún entre creyentes.
Porque el orgullo, el pecado que es lo opuesto a la humildad,
está demasiado arraigado en nosotros. Y porque a veces, aún como creyentes,
no tomamos tan en serio el pecado del orgullo y no luchamos contra
él según la palabra de Dios y en dependencia del Espíritu Santo.
Y cómo vamos a crecer en alguna gracia si no estamos clamando
al Señor para que nos lo aumente. Tan orgullosos somos que a veces
podemos hasta llegarnos a enorgullecer de nuestra humildad que creemos
que tenemos. Es como aquel que dice yo soy
tan humilde que ni me doy cuenta de lo humilde que soy. La gente
me lo tiene que decir. Obviamente se están orgulleciendo
de su supuesto humildad. No hay pecado hermanos y amigos,
no hay pecado más engañoso, sutil, difícil de detectar y de subyugar
que el pecado del orgullo. El puritano John Boyce dijo con
mucha percepción, así como la muerte es el último enemigo,
el orgullo será el último pecado que será destruido en nosotros.
Eso también ha regado de adentro. Y dime si tú no tienes problemas
con eso, mi hermano, a pesar de que estás en Cristo y a pesar
de que le conoces ya por tantos años. ¿Qué es el orgullo? Ya que estamos hablando de la
humildad, es bueno definir su contraparte, ¿verdad? ¿Qué es
el orgullo? Es bien simple definirlo. Este
es un concepto demasiado alejado de nosotros mismos. La manera
más simple es esta. es tener un concepto demasiado
elevado de nosotros mismos. La humildad es lo contrario.
Miren cómo se nos llama la humildad en Romano capítulo 12, versículo
3, leyendo de la nueva versión internacional. Nadie tenga un
concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien
piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe, que Dios
le haya dado. Simplemente mencionar un par
de cositas aquí de este texto. Nadie tenga un concepto de sí
más alto del que debe tener. Dice del que debe tener porque
todos debemos tener un concepto de nosotros mismos. Y dice del
que debe tener porque hay un concepto apropiado, correcto,
bíblico, realista y balanceado de nosotros mismos. Es decir, no es tampoco algo
bíblico y agradable el Señor el que nos aplastemos tanto en
nuestro concepto de nosotros mismos que minimicemos la obra
de la gracia de Cristo en nosotros. Tú has crecido en amor para tus
hermanos y es un deleite servir a tus hermanos. No digas que
tú eres un inútil. No digas que tú no sirves, que
tú casi no te preocupas por los hermanos. No niegues la realidad
de lo que Cristo es en ti. Usted no es un esposo amoroso,
usted es una esposa que respeta a tu marido y tiene una buena
relación. No nieguen eso, no se jacten
de ello, pero den gloria al Señor por ello. El problema está cuando
nos pasamos de esa manera de pensar de nosotros que debe ser
según el texto conforme a una debida moderación y dice según
la medida de fe que Dios ha dado a cada uno. Es decir, según la
medida de la gracia y el nivel de crecimiento en esa gracia
que el Señor te haya dado. Si tú sabes que tú llegas hasta
aquí, yo sé que es difícil decir de esa manera física, pero para
ilustrarlo, si tú sabes que tú llegas hasta aquí en tu fe, no
creas que tú estás hasta aquí. Ni tampoco te veas hasta aquí
abajo, tampoco. Según la medida que el Señor
te haya dado. El humilde piensa de sí mismo
con moderación. reconoce sus áreas débiles, como
reconoce también las áreas en las que ha crecido. Reconoce
las áreas donde él ve progreso, como reconoce también las áreas
en las que está viendo retroceso por su descuido. No negando lo
que Dios ha hecho, él reconoce que todo lo que tiene proviene
de Dios. Se ha podido servir, se ha podido
hacerle de bien a muchos hermanos. Si los hermanos dan testimonio
de la ayuda que le ha sido el ejemplo de ese otro hermano.
Todo eso él se lo atribuye al Señor y le da la gloria a él.
Segundo a los Corintios, perdón, primero a los Corintios 4, 7,
dice una pregunta que el Señor nos hace a cada uno de nosotros.
¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué presumes
o por qué te jactas como si no se te hubiera dado, si no te
lo hubieran dado? Nuestro orgullo es una negación
de lo que el Señor ha hecho. Nuestro orgullo es quererle robar
a Dios la gloria que solamente le pertenece a Él. Es un pecado
horrible. El humilde reconoce que sin el
Señor nada puede hacer. Por eso depende de él. Nunca
se olvida el humilde, nunca se olvida, al igual que todos los
demás, que él es un pecador inmerecedor de la gracia de Dios. Pues como vemos hermanos, por
esta definición de orgullo y la manera en que Romanos 12, 3 nos
llama a ser humildes y tener un concepto moderado de nosotros
mismos, la batalla entre el orgullo y la humildad se libra en la
mente, en nuestra manera de pensar sobre nosotros mismos. Tiene
mucho que ver con la manera en que pensamos, no tanto reaccionamos,
sino ahí está la raíz de cada uno de nuestros pecados, en nuestra
manera de pensar. Y ahí la necesidad de que nuestra
mente esté instruida por la palabra de Dios y que clamemos al Señor
que por medio de esa palabra nos siga transformando y llevándonos
a vernos a la luz de lo que la Escritura nos enseña. Vernos
como indignos pecadores, vernos como débiles que somos, vernos
como aquellos que todo lo que tienen lo han recibido de la
mano del Señor. Pero es que el orgullo, la dificultad
de tratar con Él es lo sumamente sutil que es, sumamente sutil
que es. Mira, hermano, tú te puedes ver
en una ocasión delante de la presencia del Señor en oración
con un corazón contrite y humillado, quebrantado, diciendo al Señor,
perdóname, perdóname Señor, porque yo soy un iracún. Yo he estado
flotando en ira en estas últimas semanas, He herido a mis seres
queridos, perdóname, de misericordia de mi Señor, yo soy débil. Termina
su oración, 17 minutos después su esposa le dice que se quiere
sentar con él para expresarle una inquietud. Y la esposa le
dice con todo cariño, con todo respeto, de que ha notado últimamente
que ha estado muy irritable y que de todo explota. Oye y le explota
de nuevo y dice ¡Oh! Pero él acaba de humillarse delante
del Señor reconociéndose. Entonces, luce humilde delante
del Señor, pero con un arrogante delante de la moneda. ¿Ve que
sutileza, hermano? O eso que llamó, o que parecía
humildad delante del Señor realmente no lo era. Humildemente aceptamos
la amonestación de un hermano, pero con mucha arrogancia le
reaccionamos a nuestros seres queridos más cercanos cuando
vienen a señalarnos el mismo pecado que el hermano nos señaló.
tú sabes porque humildemente reaccionamos delante del hermano
porque queremos darle la impresión al hermano de que somos humildes
entonces no hay humildad ahí eso es puro orgullo disfrazado
en nuestro texto se nos llama a vestirnos de humildad hacia
los demás ese es el énfasis hacia los demás el énfasis de nuestro
texto no es humildad hacia Dios o delante de Dios o en relación
a Dios sino en relación a los demás Cabe entonces hacernos
preguntas tales como ¿Cómo me veo cuando me comparo con los
demás? ¿Con quiénes me comparo? ¿Con
quiénes me comparo yo? ¿Hay alguien a quien tú tienes
en poco porque te crees superior a ese hermano o esa persona por
algo que tienes que él o ella no tiene? ¿Cuánto valoras a los
hermanos que te sobrepasan en su vida espiritual o que tienen
más dones que tú. ¿Cuánto lo valoras? ¿Te irrita
saber que ellos te han sobrepasado? ¿Cómo te haces sentir si ese
hermano que llegó quizá muchos años después de ti a la iglesia,
hoy día por el avance que ha visto en su vida espiritual,
porque el Señor ha prosperado su diligencia y le está usando
en una manera más evidente, no que sea mejor que tú por ello
pero le está usando más que tú te está eclipsando hermano así
lo verás si hay orgullo si no lo verás como un don de cristo
a su iglesia te gozará con ese hermano por su progreso y mucho
más te gozará porque es el nombre del señor está siendo glorificado cuán propenso somos a ver la
falta de los demás el orgulloso tiende a ver más fácilmente la
falta en el otro conoces lo que es gozarse con los que se gozan
especialmente cuando Dios le ha dado a ese hermano aquello
que tú por años ha deseado y él a ti no te ha dado te puede gozar
sinceramente y gozosamente y humildemente con el hermano en ello o te crea
una molestia en el corazón dice Thomas Brooks el puritano el
alma humilde se regocia con los logros y la gracia de otros tal
como lo hace con los propios. Se goza en los logros y las gracias
de los demás. En humilde, el alma humilde.
Cristo, hermanos, es nuestro ejemplo supremo de humildad,
¿verdad? Después de decirle a los colosenses,
después de Pablo decirle a los colosenses en el capítulo 2 de
Colosenses, creo que el versículo 2 o 3, que nada hagan por contienda,
que nada hagan por egoísmo o por vanagloria o por orgullo, ¿verdad? Es lo mismo. le dice miren, miren
como ustedes tienen que pensar miren la mente humilde y el corazón
humilde que debe haber en ustedes y le presenta el cuadro de la
humildad sin comparación del Señor Jesucristo dice él en los
versículos en Filipes 2, 5 al 8 la actitud de ustedes debe
ser como la de Cristo Jesús quien siendo por naturaleza Dios no
consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por
lo contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo
y haciéndose semejante a los seres humanos, y al manifestarse
como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta
la muerte y muerte de cruz. Hermanos, el texto lo dice claro,
Jesús no se aferró al hecho de que Él era Dios. Si él se hubiera
aferrado a ese hecho, él hubiera dicho, no, yo no voy a rebajarme,
yo no voy a humillarme por seres indignos como esos que yo mismo
creé y que se han rebelado contra mí, ellos no lo merecen. Yo soy
Dios, yo no voy a humillarme. Él no se aferró a eso. En un sentido, él puso eso a
un lado, en su humildad. Y sí vino, y sí se hizo hombre,
y sí se humilló a sí mismo. ¿Y nosotros de qué nos aferramos?
¿De qué es que tanto nos aferramos para hacernos creer, para convencernos
de que superamos a alguien? Que es de carne y hueso como
nosotros, que es hecho en la imagen de Dios como nosotros, que es
un pecador como nosotros, que si no se baña lleve como nosotros.
Perdonen esa expresión tan gráfica. Pero la verdad, ¿de qué nos aferramos
tú y yo? De que el carrito ese es mejor
marca que el del otro. De que la ropita esa tiene un
nombrecito de los diseñadores que mencioné al principio. Eso es pura tela. Pero de algo
nos aferramos. ¿De qué es que nos estamos aferrando?
Si él siendo Dios no se aferró al ser igual a Dios. También debemos vestirnos de
mansedumbre. ¿Qué es la mansedumbre? Es la gracia que nos ayuda a
subyugar el enojo y a reaccionar de manera contraria a lo que
nuestro corazón nos subviere cuando somos heridos, ofendidos,
menopreciados. Alguien la definió muy simplemente
como poder bajo control. la mansegumbre es poder bajo
control porque esa vida nuestra es poderosa puede arremeter contra alguien
y acabar con esa vida el enojo es peligroso pero por la gracia
del Espíritu de Dios sobrando en nosotros la mansegumbre viene
a ejercer nos ayuda a dominar a subyugar ese enojo es como
Un león, uno lo ve en uno de esos circos, el que lo doma. El león es poderosísimo. Puede acabar con la vida de ese individuo
y dejarlo en pedazos. Solamente con esas cargas que
tiene puede arrancarle quizás un brazo al
individuo. pero el león sujeto a ese domador
es algo maravilloso y asombroso y eso ilustra lo que la mansedumbre
hace nos doma, nos ayuda a domar el enojo Jesucristo dijo aprended
de mí que soy manso y humilde de corazón manso y humilde de
corazón y eso lo vemos en su vida al leer los evangelios ferozmente por los fariseos,
líderes religiosos, le llamaron Belzebú, que echaba fuera los
demonios por Belzebú, que le llamaron hijo ilegítimo. Muchos
insultos le lanzaron. Y él reaccionaba con mansedumbre.
¿Y acaso no es mansedumbre el que él, mientras le crucificaban,
clamó, Padre, perdónalo porque no sabes lo que haces? cuando
la bofetearon públicamente le digo si he hecho algo malo ¿en
qué estuvo el mal? pero si no he hecho nada malo
¿por qué me bofeteas? y nosotros ¿cuán mansos somos?
¿cómo reaccionamos cuando nuestros hijos nos provocan? especialmente
los que son chiquitos que son candela no que son candela en
el sentido de que tienden a ser más fastidiosos o molestosos
o lo que sea Tú vienes a tu trabajo explotado, cansado y tú te prometes
una tarde el resto del día tranquilo, en chancletas, con los pies para
arriba, sobre una mesa, disfrutando de un partido, de fútbol, después
de una buena cena y seguir leyendo tu buen libro cristiano, todo
en paz y tranquilidad, bonanza, sosiego, pero no siempre así. Empieza el muchachito y la muchachita
a molestar, a decir que fulanito le quitó el juguetito. ¿Cómo tú reaccionas en esos momentos?
¿Cómo tratamos con los pensamientos que nos vienen cuando alguien
casi se estalla contra nosotros en una carretera? No, no le lanzaremos
insultos. Nuestra reacción instintiva no
será sacar uno de nuestros brazos y hacer una señal indecente. Pero estoy hablando de los pensamientos
que son lo que empieza antes de cualquier otra acción. ¿Cómo
tratamos con esos pensamientos? ¿Saben que una de las mejores
cosas para hacer en un momento como eso en la carretera es cambiar
esos pensamientos antes de que ya empiecen a hervir? tornar
eso una oración y decir gracias señor por haberme librado de
un accidente pónganse a orar pónganse a orar y ore por ese
maniático que va como un loco por ahí uno dice ¿dónde está
la policía? porque nunca están por ahí pero si están para agradar
a uno cuando uno doble y se le olvidó poner la luz ora por ese
el señor lo salve el señor parece que tiene más seguridad de salvación
que uno que se mueren y yo te aseguro, parece para donde van. Hermanos, nos toca a nosotros
tratar con nuestros corazones. Vestirnos de más segundas. Paciencia,
también debemos vestirnos de paciencia. ¿Y quién nos dice
que necesita paciencia? Todos. ¿Qué es la paciencia? Bueno, con relación a Dios, la
paciencia es esa disposición sumisa que nos ayuda a nosotros
a someternos, a someternos nuestra voluntad a la de Dios y esperar
que Él actúe según su calendario y no nuestro. Al tiempo tuyo,
Señor, ayúdame a seguir esperando pacientemente Tu voluntad. Yo
sé que mientras yo espero, Tú estás obrando. Aunque yo no vea
ese obrador, Señor, ayúdame a confiar en Ti. Paciencia para con Dios. Esperar pacientemente en el Señor.
¿Cuántos sanos no nos llaman? Esperar callado en Él. Es un
llamado esperar pacientemente en Él. Pero con relación a los
demás, ahí es que la piña se pone agria. Es más difícil. La
paciencia en ese sentido, la capacidad para sobrellevar las
ofensas y las injusticias que los demás cometen contra nosotros,
oigan este elemento, sin pagar mal por mal. Ahí es que está
la paciencia. El no pagar mal por mal. El tener que confrontar algo
o a alguien, el tener que decir a estos injustos, eso se puede
hacer. con la debida paciencia. Pero
el énfasis de nuestro texto, hermanos, es lo segundo, es la
paciencia nuestra para con los que nos provocan. Además, la
paciencia nos ayuda también a esperar, oigan esto, nos ayuda a esperar
que los demás crezcan. A veces queremos que la gente
cambie rápido, que nuestro ser querido cambie, que nuestro esposo
cambie en esa área de su vida que está débil, que nuestra esposa
de un salto de repente, que de un día a otro ya sea como debería
ser. queremos también que nuestros
hijos inmediatamente absorban, entiendan todo lo que le hemos
dicho, sus implicaciones y que tengan absolutamente todo lo
que le hemos dicho en cuenta a la hora de tomar una decisión,
pero vemos las torpezas que vienen, vemos las malas decisiones que
vienen y vemos un sinnúmero de cosas que son un llamado a nosotros
de hacer paciencia. Y decirme acá, pero el Señor
no es paciente para conmigo. ¿Cuántos años llevo llorando?
Señor, ayúdame en mi vida de No es lo mismo que antes, ni
es lo que debería ser. El Señor lleva muchos años aguantándonos,
siendo paciente con nosotros. Nosotros debemos también serlo
con los demás. El que es paciente está dispuesto a esperar mientras
Dios va formando el carácter de mi hermano. ¿Cuánto tiempo
le va a tomar? Yo no sé. ¿Cuándo mi hermano
va a ser más diligente en tratar de crecer en esa edad? Yo no
sé. Pero el señor ayúdame a esperar, porque el amor, como veremos
más adelante, todo lo espera. Es paciente. El impaciente, por
otro lado, quiere cambios de los demás y quiere esos cambios,
no hoy, no, ayer lo quiere. Inmediatamente quiere cambios. Y se molesta y se irrita cuando
no ve que la gente cambia o mejora en cierta área de su vida. Cristo
es nuestro ejemplo supremo de paciencia. Cuán paciente se mostraba
Él con sus discípulos, hermanos, a pesar de su ignorancia muchas
veces. ¿No habéis leído la Teneca de
Sirén? Ustedes son judíos que conocen desde pequeñitos las
escrituras del Antiguo Testamento. ¿Ustedes no se acuerdan de lo
que dice? Era paciente para con ellos a
pesar de su torpeza, a pesar de su orgullo, a pesar de su
falta de fe, a pesar de la impulsividad de Pedro. Pero hermanos, todas estas gracias
que se nos llaman a ponernos son las que nos preparan para
hacer las dos cosas más que ahora Pablo nos exhorta a hacer. Ya
no a modo de ponernos, sino a modo de actuar. y eso lo encontramos
en el versículo 13 porque cuando estamos creciendo en compasión,
bondad, humildad, mansedumbre y paciencia entonces podemos
hacer lo que dice el versículo 13 soportándose unos a otros
sopórtense unos a otros esto lo podemos hacer cuando estamos
creciendo en toda esta gracia que he mencionado hemos visto
ya ¿por qué ustedes creen que hay parejas cristianas que llevan
muchos años casados y puede que ya hayan llegado al punto donde
ya ni se soportan unos a otros. Eso pasa. No se soportan. ¿Por qué pasa eso? Porque hay
hermanos en iglesias que antes tenían una buena relación, eran
buenos amigos y hoy no se aguantan. ¿Por qué? En los dos definitivamente hay
algún nivel de apatía o malicia, orgullo, enojo, resentimiento,
impaciencia, en otras palabras, no están creciendo espiritualmente.
Es bien simple. No están creciendo espiritualmente.
Y el problema no es el otro, como tendemos a pensar. El problema
somos los dos. En una manera u otra, somos los
dos. Hay un dicho en inglés que no
lo había buscado realmente pero siempre me ha llamado la atención
que bueno voy a decir el equivalente en español mejor también se entiende
muy bien dos no pelean si uno no quiere dos no pelean si uno
no quiere si un individuo te llama a pelear y te levanta los
puños y dice vamos a pelear y tu te niegas a pelear Si quieres
que se te golpee el solo, porque tú no vas a pelear. ¿Ahí no hay
pelea? No, no, ahí hubo una provocación,
un llamado a pelear, pero no hubo pelea porque tú no peleaste.
En todo problema conyugal, problema entre marido y mujer, siempre,
definitivamente, todos deben, ambos deben con unidad preguntarse,
no qué está haciendo el otro man, sino en qué estoy yo contribuyendo
al problema. Porque en algo estoy contribuyendo.
que quizás uno más que el otro, muy probablemente, pero ambos
en algo estamos contribuyendo. En todo conflicto siempre debe
haber esa actitud humilde hermanos, pero si no hay humildad, vamos
a vivir señalando al otro, siempre señalando al otro. Es que casi yo no puedo, yo no
puedo casi ni soportar eso hermano, es que me saca de quicio. No
te sacara de quicio por lo impaciente y orgulloso que tú eres. Ah,
pues eso te llama a acabar contigo. El Señor te puso ese hermanito
ahí para enseñarte lo muy débil que estás en esa área. El Señor ha rodeado las iglesias
con hermanitos. ¿Por qué no sacan de quicio? Yo no tengo nadie en mente. No, de verdad, no tengo nadie
en mente. Pero en la realidad, en toda iglesia siempre va a haber
un hermanito que le saca de quicio a la persona. Había un hermanito
que hace muchos años yo tuve entendido que lo iban a buscar
a alguna ciudad de Nueva York para traerlo a una iglesia. El hermanito siempre bajaba tarde,
¿no? Siempre así llega la gente tarde. Luego un día confrontaron
al hermanito y el hermanito respondió, pero eso estaba predestinado
antes de la fundación del mundo, no se llega tarde. Mira, si alguna vez el calvinismo
ha provocado a alguien, fue ese día, la predestinación
no cayó muy bien en ese vehículo. Con propenso somos, aún echada
la culpa al Señor, ¿verdad? No vemos que el problema somos
nosotros. Fue el Señor que me dio a esa pareja, fue el Señor
que me dio a ese hermano, el problema siempre es el otro,
no yo. La realidad es, hermano, que aunque sea difícil la persona,
el Señor nos manda a soportarla. Y con paciencia. pues deja de
enfocarte en las deficiencias del carácter del otro examina
tu propio corazón y conducta y confiesa tus propios pecados
y entrégate a luchar en dependencia del Señor para que te ayude a
crecer en esa área hay matrimonios que han mejorado grandemente
por la gracia del Señor cuando cada uno de ellos ha empezado
a darle vuelta ese dedo y a señalárselo a sí mismo y empezar a abrir
su corazón delante del Señor y reconocer que Yo estaba contribuyendo
también. Señor, perdóname. Mi amor, tenemos
que hablar. Yo me he dado cuenta, al leer
la escritura, al estar sentado un domingo en la iglesia, el
Señor me habló y me exhortó a mirarme a mí mismo. Y es verdad que yo
también soy el problema. Pero también el texto dice, en
el versículo 13, perdonándose unos a otros, terminando el tiempo,
es perdonándose unos a otros si alguien tiene quejar contra
otro. este deber también depende muchísimo
de las demás gracias espirituales y también es uno muy difícil
de cumplir para nosotros el perdonar a los demás es difícil pedir
perdón es difícil por nuestro orgullo perdonar también es difícil
siempre habrá alguien contra quien tendremos alguna queja
porque esa persona nos va a ofender o nosotros ofenderemos a esa
persona aun sin darnos cuenta a veces ofendemos y que es perdonar
según las escrituras bueno estos son algunos de los frutos de
lo que vienen y son evidentes cuando uno ha perdonado de corazón
a alguien uno no sigue teniendo en contra de esa persona lo que
le perdonó no lo sigo usando ¿que se olvida completamente?
no, no se va a olvidar completamente pero cada vez con el pasar del
tiempo por la gracia del señor más frecuentemente le vendrán
esos pensamientos a la persona de la ofensa que cometieron contra
mí no sacarle en cara al perdonado lo que le hemos perdonado es
otra manera de manifestar que hemos perdonado según las escrituras
y por supuesto también cuando no le guardamos rencor a la persona
cuando no le guardamos rencor a la persona y Pablo aquí entonces
pasa a presentarnos cuál es el patrón a seguir a la hora de
perdonar el patrón no soy yo el patrón no son mis sentimientos
el patrón no es ahora la conducta depende de cómo se porte El patrón
es Cristo. Miren, versículo 13 en la segunda
parte. Como Cristo los perdonó, así
también háganlo ustedes. ¿Cómo fue el perdón de Cristo?
Para entonces entender cómo debe ser el nuestro. El perdón de
Jesucristo para cada uno de los que hemos creído en él fue gratuito. Ninguno tuvimos que pagar por
él. No lo merecemos, no lo ganamos. No crean la mentira de que el
perdón es algo que la gente se gana. no nos pongas a cumplir penitencia
aquel a quien tu quieres perdonaras diciéndole básicamente hasta
que tu no hagas esto y esto y esto yo no te perdono no eso no es
bíblico Cristo no hizo eso contigo el perdona gratuitamente el perdona
gustosamente no dice la escritura que les amplien perdonar que
se deleiten perdonar lo dice así nosotros debemos aunque sea
duro para nosotros debemos decir, Señor, mi deseo es agradarte,
mi deseo es ser como Tú, ayúdame a perdonar a esa persona de todo
corazón. El perdón del Señor también es
total. Es un conjunto, un perdón total. Él ha perdonado todos tus pecados. Tú sabes, hermano, que cuando
el Señor te mira a ti, Él no siente cierta incomodidad cada
vez que te ve por algo muy grande que Él te tuvo que perdonar,
¿no? Él te ha perdonado y te ama con
un amor perfecto. Amén. Eterno, infinito. La promesa
la tenemos en primera de Juan 1, 9. Si confesamos nuestro pecado,
se le es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos, no
de alguna maldad, no de dos maldades, no de una docena, toda maldad. Su perdón también es completo
y total. Amén. Pues el Señor nos dice
en este pasaje de hoy, que así es que él quiere que nosotros
nos perdonemos unos a otros. Comentarista que uso mucho en
esta serie es Max Anders y él comenta, cito, los perdonados
están obligados a ser perdonadores. ¿Es verdad? Así como tú fuiste perdonado,
perdona, dice el texto. Los perdonados están obligados
a ser perdonadores. el diseñador y su diseño, dos,
las piezas de ropa, ya hemos visto, por último y más brevemente,
el cinturón, versículo catorce. Sobre todas estas cosas, vístanse
de amor, que es el vínculo de la unidad, así dice la versión
de las Américas, pero hay otra traducción que es preferible,
por aquellos que son estudiosos del original, y también así lo
han traducido muchas versiones, entre ellas la nueva versión
internacional y de hecho, La misma versión Reina Valera la
traduce como es en la opinión de muchos expertos, de algunos
expertos, de los que pude consultar, que la mejor traducción es la
siguiente. Según la Reina Valera, sobre todas estas cosas, vestidos
de amor, que es el vínculo perfecto, el énfasis no es la unidad, es
el vínculo perfecto. Un vínculo es una unión o una
atadura que une a dos o más personas o dos o más cosas. Es un vínculo. La gracia del amor, según este
texto, es el vínculo, es la atadura, es como el cinturón que une a
las demás gracias. Imagínense que cada una de estas
gracias que Pablo nos llama a ponernos fuera como un tipo de, es una
pieza de vestir, pero una encima de la otra. Nos ponemos primero
la compasión, luego encima la bondad, luego la mansedumbre,
la humildad. Cada una de esas gracias, ya
las tenemos todas puestas, estilo esos mantos que se ponían altos
y túnicas y cosas así. Ellos usaban también un cinturón.
Entonces Pablo nos dice en el versículo 14, ahora amárrense
todas esas cosas, amárrense todos esos mantos y túnicas con el
cinturón del amor. Es la idea. La gracia del amor. Es la gracia que debe permear
a todas las demás gracias que hemos mencionado. Porque miren,
una persona puede mostrar compasión y hay personas que la gracia
común del Señor lo hacen, no son ni cristianos. Puede mostrar
compasión, bondad, mansedumbre, paciencia y hasta soportar a
personas difíciles y no hacerlo motivado por amor. Eso es importante notarlo aquí. Es sólo el amor que nos permitirá
ejercer todas estas virtudes en una manera que agradece. Porque
el Señor es lo que busca en el corazón. El Señor está mirando
el corazón, la motivación del corazón. Muy bien dijo John MacArthur,
cito, el tratar de practicar las virtudes de los versículos
12 al 13, sin amor es legalismo. Bien dicho, puro legalismo. ¿Por
qué tú lo haces? No, ¿por qué hay que hacerlo?
Porque es justo, es bueno, que la gente no necesitamos unos
a otros. Es muy lindo. Es muy lindo mostrarnos
compasión. Es muy lindo mostrar, es soportarnos
unos a otros y ser una comunidad unida. No, el Señor dice háganos,
pero háganos por amor. Por amor. De ahí lo que se nos llama hacer
en 1 Corintios, lo que Pablo dice en 1 Corintios 13, en este
capítulo que allá conocido como el capítulo del amor, por lo
menos de los versículos 1 al 7, Pablo empieza en los primeros
tres versículos de este capítulo diciéndonos cómo sin el amor
todos los sacrificios que podamos hacer, Todas las cosas grandes
que podamos lograr para el Señor no tienen sentido ni valen nada
si no son motivadas por un buen atero amor. Miren lo que dice.
Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, estoy hablando con
un lenguaje hiperbólico o una manera exagerada para comunicar
un énfasis. Si hablara lenguas humanas y
angélicas pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que
resuena o címbalo que retiñe. Esta parte tiene que ver con
la comunicación con los demás. Si yo me comunico con los demás
y pudiera hablar en todos los idiomas, y pudiera hasta si fuera
posible hablar en el idioma de Los Ángeles, aunque realmente
no hay evidencia de que ellos hablan otro idioma, pero es una
manera hiperbólica de hablar. Si yo tuviera todo y lograra
todas esas cosas, y me parara a predicar en todos esos idiomas
diferentes, si no lo hago por amor, ni de beneficio voy a ser,
puede ser un mero ruido molestoso al oído de los demás y si tuviera
el don de profecía y entendiera todos los misterios y todo conocimiento
ahora tiene que ver con su entendimiento y conocimiento de las cosas y
si tuviera toda la fe para trasladar montañas pero no tengo amor nada
soy y ahora habla de su sacrificio por los demás y si diera todo
mi bien para dar a comer a los pobres y si entregara mi cuerpo
para ser quemado pero no tengo amor de nada me aprovecha entonces
Pablo dice el amor es esencial por eso y yo le voy ahora a decir
a ustedes cómo actúa cómo se comporta el verdadero amor porque
el amor es más que un sentimiento. Dice el versículo 4 al 7, el
amor es paciente, es bondadoso, el amor no tiene envidia, el
amor no es jactancioso, no es arrogante. Yo espero que ya vayan
viendo lo que hemos estudiado, lo que él ya nos mandó a ponernos,
está aquí, paciente, bondadoso. Lo de la envidia y el amor no
es jactancioso está tratando de humildad. no se porta indecorosamente,
leí una vez que un comentarista dice que eso significa, yo creo
que Martin Henry, que eso significa que el amor, cuando uno ama a
alguien, uno no lo avergüenza en público, no se porta indecorosamente,
no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido,
el amor no se regocija de la injusticia, el amor no dice,
¡oye ahí! ¡Ya pude lo que...! No, no, no, no, no. El amor no
se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, no de una manera ingenua, si
hay evidencia de lo contrario, no lo sigas cayendo porque la
evidencia te dice que no es así. Pero si la persona te dijo que hizo lo que hizo y lo hizo
bien, créelo, por amor, a menos que tú recibas evidencia de lo
contrario. Todo lo espera, espera cambios,
espera que el Señor obre, todo lo soporta. no vamos a abundar en cada una
de estas cosas porque ese no es el propósito y también el
reloj me estaba hablando hace rato. Hemos visto el diseñador
y su diseño, hemos visto las piezas de ropa que debemos ponernos
y hemos visto el cinturón que las amarra a todas y realmente
que debe permearlas a todas porque debemos ser compasivos con amor,
debemos ser bondadosos con amor, misericordiosos con amor, humildes
con amor, soportar a los demás con amor, perdonar con amor. Amigo que nos visitas en esta
mañana, tú me has oído hablar, aquellos principalmente que son
cristianos, que en lo que Cristo ha hecho una obra y le ha dado
la gracia para realmente aplicar estas cosas y vivir a la luz
de estas cosas. yo estoy seguro y te puedo decir
de parte de todos ellos que cuando ellos dicen amén lo que están
diciendo es por un lado amén es verdad que yo no estoy creciendo
en esa área como debería amén es mi deseo sincero de crecer
en ella porque yo quiero parecerme más al Señor Jesucristo pero
toma un momentito en tu mente todas estas gracias que hemos
visto estas virtudes no te agradaría acercarte a una persona o seguro
es tu experiencia que te encanta asociarte y hablar, tener relación
y amistades con personas que son compasivas. Tú no te relacionas
con gente que son indiferentes, gente que no le importa lo de
lo ajeno, tú encuentras eso un poco repugnante, ¿verdad? No
se repugna ver gente así. También hay gente que son humildes,
en el sentido de que no andan promoviéndose a sí mismas, ni
exaltándose, y reconocen que el otro también lo hizo, y especialmente
en el trabajo, que tú ves que esa persona fue la que más trabajó,
pero a la vez, cuando es la hora de de conmemorar a aquellos que
han hecho el trabajo. Él se asegura de decir, no, esto
fue un trabajo de equipo. Entonces, ¡wow! Me llamó mucho
la atención. Mira, esa persona fue la que
más trabajó, o la que más hizo, o la que más produjo su experiencia,
lo que sea. Y nos incluyó a todos. ¡Qué bueno!
¡Qué hermoso es eso! Y nos encanta asociarnos con
personas así. Nos llama la atención. No le
huimos. No huimos de gente así, que son
humildes, mansos, que son bondadosos. Cuando nosotros te llamamos a
Cristo, te llamamos a alguien que es así, pero de una manera
infinita. Él mismo dice, vengan a mí, todos los que están cansados
y cargados, y yo les haré descansar. Y miren cuál gente incentivo
da para venir a él. Dice, tomen mi yugo sobre ustedes
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. Nosotros no te llamamos a un
salvador que es un despotado. No te llamamos a un salvador
abusivo. Te llamamos a un salvador que
se presenta a sí mismo y lo es, como aquel que es manso y humilde
de corazón. Aquel que no arremeterá contra
ti cuando tú tropieces. Aquel que no querrá acabar contigo
cuando tú por quinta vez el mismo día crees que es contra él. Él es paciente, misericordioso,
compasivo. Y cuando te llamamos a Cristo,
no te llamamos a un concepto. No te llamamos a un conjunto
de reglas que tienes que cumplir para pertenecer a un grupo local
específico llamado Iglesia Furana de Tal. No, te estamos llamando
a tener una relación personal con el único Salvador de pecadores. Te llamamos a alguien, no a algo. Ese alguien es manso y humilde
de corazón. Ese alguien es compasivo. Ese
alguien se deleita en perdonar a los pecadores. Mira, se deleita
en perdonar cualquier pecado que tú hayas cometido. Jovencitos,
niños, ustedes también necesitan a ese salvador. Ustedes también
pecan contra él. Ustedes también nacieron pecadores
y sus pecados les ofenden. Vengan a él, él dice que él es
manso y humilde de corazón. Mira lo que promete y hallarán
de caso para sus almas. Tu pecado de canso no te va a
dar, te va a aturbar la conciencia, te va a alejar más de Dios. Y
sin Cristo, y mueres así, te vas a perder para siempre en
el infierno. Pero el Salvador, manso y humilde,
da descanso a las almas. Tú no estás cansado ya de vivir
para ti. No estás cansado ya de vivir para lo temporal y lo
material. ¿No estás cansado ya de seguir sirviendo el placer?
Cuando el Salvador te invita y dice en este texto, vengan
a mí, todos los que están cansados y cargados, y yo les haré descansar. Pues pon tu confianza en Él,
amigo. Clama a Él que tenga de ti misericordia. Te limpia de
toda tu maldad, de todos tus pecados. Te reconcilia con el
Padre y te lleva a la gloria. Señor, gracias te damos por tu
palabra, confesamos, señor, que al ver cada una de estas piezas
de ropa espiritual que debemos ponernos, nos vemos cortos, nos
vemos muy lejos de lo que tú demandas de nosotros y especialmente
cuando nos comparamos con la compasión, la bondad, la humildad
y mansedumbre de nuestro llamado a ti, tú has estado formando
a Cristo en nosotros. Te rogamos que cada una de estas
gracias se vean cada vez más claramente en nosotros. Que nosotros
podamos exhibirla en una manera que te exalte a ti y que sea
un testimonio poderoso en este mundo tan apártico y tan indiferente,
tan ensobervecido y endurecido. Oh, Señor, que seamos luminares
en este mundo. Gloríficate entre nosotros. Bendice
nuestro tiempo ahora. Lo pedimos en Cristo. Amén.
Los frutos de la nueva vida en Cristo
Series Colosenses
| Sermon ID | 424232041486267 |
| Duration | 1:07:27 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 3:12-14 |
| Language | Spanish |
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