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Primera de Juan, capítulo 4,
si Dios lo permite, vamos a considerar desde el versículo 7 hasta el
versículo 8. Primera de Juan, capítulo 4,
desde el 7 al 8. Si no amas, no conoces a Dios. Si no amas, no conoces a Dios. Consideremos aquí el texto, Primera
de Juan, capítulo 4, desde el 7 al 8. Amados, amémonos unos
a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido
de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido
a Dios, porque Dios es amor". Eso es 1 Juan capítulo 4 del
7 al 8. Si no amas, no conoces a Dios. Es que el amor genuino
demuestra una relación con Cristo. O sea, aquellos que han puesto
su fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador han recibido
ese amor genuino y por ello lo pueden reflejar. Aquellos que
no han recibido, que no han conocido el amor de Dios, no pueden reflejar
el amor genuino. Por ello, el amor genuino demuestra
una relación con Cristo. En Juan 13, Juan 13 del 34 al
35, dice, un mandamiento nuevo os doy. O sea, Jesús está enseñando.
Dice, un mandamiento nuevo os doy. Que os améis unos a otros,
como yo os he amado. Que también os améis unos a otros. En esto conocerán. conocerán
todos, que sois mis discípulos, si tuviéreis amor los unos con
los otros". Eso es Juan 13, del 34 al 35,
donde Jesús deja muy claro que el creyente debe de reflejar
amor, debe de mostrar amor genuino e incluso va a ser una característica
del cristianismo verdadero. El amor los unos para con los
otros. Y por eso Jesús mismo dice ahí
en Juan trece treinta y cinco en esto conocerán todos que sois
mis discípulos. Si tuvierais amor los unos por
los otros, o sea, aquí volviendo aquí a primera de Juan capítulo
cuatro en versículo ocho nos dice que Dios es amor. Y entonces, Él nos ha mostrado
amor, amor genuino, lo hemos recibido, nosotros debemos de
reflejar ese amor. En pensamiento y en práctica
debemos de amar, se debe de notar en nuestras actitudes, en nuestras
acciones, en nuestras palabras, en todo lo que hacemos, debemos
de mostrar el amor de Dios, debemos de mostrar que hemos recibido
el amor de Dios. Y es que el amor hacia el hermano
en Cristo demuestra que uno está en la luz. Nos dice 1 de Juan
2, del 9 al 11. 1 de Juan, capítulo 2, versículo
9. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano está todavía en tiñeblas. El que ama
a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano
está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe dónde va,
porque las tinieblas le han cegado los ojos. Eso es 1 Juan 2, del
9 al 11, donde resalta la importancia del amor. O sea, el amor, cuando
reflejamos amor hacia Dios y hacia nuestros hermanos en Cristo,
demostramos que estamos en la luz, demostramos que hemos puesto
nuestra fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador. Y por
ello hay ese texto en 1 Juan 2, del 9 al 11, dice, si no estás en la luz, vas a aborrecer
a tu hermano. O sea, vas a aborrecer a otros. Por ello, si aborreces
a otros, es que no estás en la luz. Sino, ahí nos dice, está
todavía en tinieblas. Viendo esa característica tan
esencial del creyente. El creyente ama. ¿Por qué ama? Porque ha sido amado. Y es que
el amor da evidencia de ser un hijo de Dios. Por ello, volviendo
aquí a primera de Juan, capítulo 4, versículo 7, dice ¡Amados! Aquí el apóstolo Juan, inspirado
por Dios, se dirige a los creyentes como amados. A aquellos a quienes
ama. Y lo que está demostrando es
mucho amor hacia los destinatarios. Aquí vemos como Juan vuelve a
su exhortación del amor los unos por los otros. Y se centra en
amar a los creyentes, pero eso no excluye a las demás personas,
no excluye a los incrédulos. Hay que amar como Dios nos ama. Y es que el razonamiento del
mandato es amar de amar, es que el amor es una característica
de Dios. Por eso, aquí nos dice, 1 Juan
4, 7, Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. O sea, el amor tiene su origen
en Dios. Y es que el amor define a aquellos
que han nacido de Dios. Por eso nos dice, la última parte
del siglo VII, todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce
a Dios. Y es que el amor define a aquellos
que han nacido de Dios. Nos dice Juan 1, del 12 al 13,
Juan, capítulo 1, dice, más a todos los que le recibieron, este es
el evangelio de Juan, capítulo 1, versículo 12, más a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados
de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón,
sino de Dios. Está hablando de este nacimiento
espiritual, de este nuevo nacimiento de que reciben aquellos que creen
en Jesús como Señor y Salvador, aquellos que le reciben y creen
en su nombre. Y nos dice ahí que Dios les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios. Y por ello, vemos que
ese nacimiento, aquel que es nacido de Dios, como nos dice
aquí 1 Juan 4, 7, el que es nacido de Dios y conoce a Dios, ¿qué
es lo que hace? Amar. Ama a otros. Ahora, no debemos de malinterpretar
lo que Juan está diciendo. O sea, no está diciendo que cualquiera
que muestra amor es un hijo de Dios. Porque la escritura es
clara. Para ser hijo de Dios, primero
hay que creer en Jesús como Señor y Salvador. Incluso ese texto
que acabo de leer ahí en Juan 1, versículo 12, dice, más a
todos los que le recibieron Los que creen en su nombre les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios. O sea, hay que creer
también en Juan 3, 36. El que cree en el hijo tiene
vida eterna, pero el que rehúsa creer en el hijo no verá la vida,
sino que la ira de Dios está sobre él. Eso es Juan 3, 36. Entonces hay que creer en Jesús
para ser salvador. Si se rehúsa a creer, si no se
quiere creer, entonces no es salvo, aunque pueda mostrar alguna
clase de amor. O sea, cuando aquí nos dicen,
en 1 Juan 4, 7, dice, amemos nosotros a otros porque el amor
es de Dios, todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a
Dios, no está diciendo que el amor con solamente amar, eso
es suficiente para la salvación. Estamos aquí en 1 Juan, capítulo
4, en versículo 7. Entonces, Juan, el apóstol Juan,
ha dejado muy claro que un creyente genuino cree, o sea, tiene que
creer para salvación, tiene que creer en Jesús para salvación
y ama, o sea, demuestra su fe al amar. Ahí en primera de Juan
3, versículo 23, dice y este es su mandamiento. Que creamos
en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros como
nos lo ha mandado. Eso es 1 Juan 3, versículo 23. Entonces, para ser hijo de Dios
hay que creer en Cristo para salvación. Y eso se demuestra
con amor. Por eso nos dice, es el texto
que acabo de leer ahí en 1 Juan 3, 23. hacer esa conexión con
el creer en el nombre de su hijo Jesucristo y entonces el amarnos
los unos a los otros. Ese es su mandato, eso es lo
que él desea de nosotros, eso es lo que debemos de reflejar.
Entonces, quizás nos preguntamos, pero ¿qué de los incrédulos que
muestran alguna clase de amor? O sea, ¿qué del amor que reflejan
los incrédulos? Y es que el amor del que habla
Juan no se define como el mundo la define. Si preguntases a diez
personas en la calle qué significa el amor, qué significa amar,
pues posiblemente te darían definiciones diferentes. Pero el apóstol Juan
no está usando la definición del mundo, sino la definición
de Dios. Y es que el hombre puede amar
aunque sea de manera imperfecta, porque ha sido creado a la imagen
de Dios. Y como nos dice aquí 1 Juan 4,
versículo 8, Dios es amor. Entonces el hombre, al haber
sido creado a la imagen de Dios, puede mostrar amor de manera
imperfecta, pero hasta que no pone su fe y confianza en Jesús
como Señor y Salvador, no puede mostrar amor genuino. El amor
genuino es de lo que está hablando aquí el apóstol Juan. Es que
el incrédulo rehúsa a amar a Dios como debe. Y por su pecado, rechaza
a Dios. Y por ello no puede amar con
amor genuino. Es que el amor del incrédulo
cae muy corto del patrón divino. El amor en sí no es suficiente
para la salvación. Entonces, cuando aquí nos dice
1 Juan 4, versículo 7, que aquel que ama es nacido de Dios y conoce
a Dios, hay que entenderlo en todo el contexto de las escrituras,
donde está diciendo, mira, el amor lo que hace es demostrar Si reflejas ese amor genuino,
demuestras que eres hijo de Dios. Pero el amor no es suficiente
para la salvación. Porque es necesario creer en
Jesús como Señor y Salvador. Y es que el amor del que habla
Juan es un amor que solo creyentes pueden manifestar. No está diciendo
que puedes amar a tu manera. es necesario amar de acuerdo
a como Dios define el amor. El nuevo nacimiento precede el
amor genuino. El nuevo nacimiento precede ese
conocimiento genuino de Dios. Y es que los creyentes continúan
amando y creciendo en amor. Los unos para con los otros,
creciendo en amor hacia Dios, creciendo en el conocimiento
de Dios. Sí, aún los creyentes pueden fallar y errar y caer
y pecar al no amar lo suficiente. Pero rápidamente nos damos cuenta
y nos arrepentimos, nos arrepentimos de nuestros pecados. Y como aquí
mismo nos dice en 1 Juan 1 9, si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Entonces, El creyente, cuando
erra, cuando cae, cuando rompe la ley de Dios, cuando se desvía
del camino recto, se arrepiente. Y vive una vida de arrepentimiento,
constantemente corrigiendo sus caminos para andar en rectitud.
Cuando se da cuenta de que su amor está fallando, pues entonces
lo corrige, conforme a las escrituras. Y por ello, el amor que refleja
el mundo es muy diferente al amor de Cristo, al amor que refleja
el creyente. que ha sido rescatado con ese
amor genuino. Y es que Juan, lo que está haciendo
es motivando a que tengamos relaciones correctas entre la comunidad
de creyentes. Y además, provee el criterio
para discernir quiénes son miembros verdaderos de la Iglesia. Porque aquí, justamente, en el
capítulo 4, versículo 1, empieza diciendo, amados, no creáis a
todo espíritu, sino probad a los espíritus si son de Dios, porque
muchos falsos profetas han salido por el mundo. Entonces empieza
aquí el capítulo de 1 de Juan, capítulo 4. Aquí 1 de Juan, capítulo
4, versículo 1, empieza diciendo, oye, no creáis a todo espíritu,
tenéis que evaluar, tenéis que discernir. Y entonces va dando
diferentes pruebas para discernir dependiendo del contenido, dependiendo
del espíritu que tienen, dependiendo de lo que dicen, cómo viven.
Y entonces, por eso aquí llega al capítulo, al versículo 7,
donde dice el amor demuestra, el amor genuino demuestra si
alguien es creyente. Si una persona dice ser creyente
y no muestra amor, entonces se está engañando a sí mismo. Sigue
en tinieblas. Realmente no ama como dice Amar. Por eso, ese texto que leí anteriormente,
ahí en 1 Juan 2, del 9 al 11, dice, el que dice que está en
la luz, esto es 1 Juan 2, versículo 9, el que dice que está en la
luz y aborrece a su hermano, está todavía en tiñeblas. El
que ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo,
pero el que aborrece a su hermano está en tiñeblas y anda en tiñeblas
y no sabe dónde va porque las tiñeblas le han cegado los ojos".
Eso es 1 de Juan 2, del 9 al 11. Entonces, el creyente refleja
la luz que tiene. Ha recibido la luz, ha sido ha
sido transformado, es una nueva criatura, ha cambiado de reinos. Antes pertenecía al reino de
las tinieblas y al poner su fe en Cristo como Señor y Salvador,
ahora pertenece al reino celestial, al reino de la luz y vive en
la luz y refleja la luz. Como mencioné, sí puede caer
Sí, puede pecar, pero no va a ser una práctica constante, sino
que va a ser algo puntual, se va a dar cuenta y se va a arrepentir,
y va a volver al camino recto, y entonces va a reflejar la luz,
va a reflejar amor, y va a reflejar el fruto del Espíritu. Lo cual,
el fruto del Espíritu, nos lo describe en Gálatas, en Gálatas,
Capítulo 5, versículo 22, dice más, el fruto del espíritu es
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley,
pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus
pasiones y deseos. Sus gratas 5 del 22 al 24. Viendo
el fruto del espíritu, que el creyente va a reflejar.
Si realmente es un creyente genuino, pues va a reflejar el fruto del
espíritu. Y una de las características del fruto del espíritu es el
amor. Y entonces, si una persona no
refleja amor, y constantemente no refleja amor, es porque no
es un creyente genuino. Puede decir lo que quiera, pero
permanece en tiñeblas, no está en la luz. Y es que la demostración
del amor genuino demuestra que uno es creyente. Y por ello lo
que está diciendo el apóstol Juan, aquí en primera de Juan
4, versículo 7, está dejando claro cómo uno demuestra ser
parte de la comunidad de creyentes. Y al mismo tiempo está ayudando
a los creyentes a usar discernimiento para poder evaluar si una persona
es creyente o no. Y por ello, si no amas, no conoces
a Dios. Llegando aquí al versículo 8,
dice, el que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. ¿Vale? Entonces, el versículo
7 acaba de decir, el que ama, es nacido de Dios y conoce a
Dios. Entonces, ahora lo dice al revés, ¿no? O sea, de otra
manera, diciendo, el que no ama, no ha conocido a Dios, porque
Dios es amor. Entonces, lo que hace Juan es
resaltar la relación entre el amor y el conocimiento de Dios.
O sea, una persona no puede venir al conocimiento de Dios y no
amar. Si conoces a Dios, vas a amar. ¿Por qué? Porque Dios es amor. Y entonces, si conoces a Dios,
vas a ver que Él es amor. Y mientras más conoces a Dios,
vas a notar más y más su gran amor. Y vas a reflejar ese amor. Como un hijo refleja a su padre,
pues un hijo de Dios va a reflejar a su Padre Celestial. va a reflejar
su amor. Y entonces, viendo que todo creyente
ama y conoce a Dios, lo contrario también es cierto. Aquí lo pone de manera contraria,
¿no? Dice, el que no ama no conoce
a Dios. O sea, el que ama sí conoce a Dios, pero el que no
ama no conoce a Dios. Y es que la ausencia del amor
de Dios evidencia que uno no conoce a Dios. Porque Dios es
amor en su naturaleza. Y por ello sus hijos demuestran
el mismo amor. Y el que no ama, no es hijo de
Dios. Incluso nos dice 1 Juan 3, versículo
10. En esto se manifiestan los hijos
de Dios. y los hijos del diablo. Todo aquel que no hace justicia
y que no ama a su hermano no es de Dios". Eso es 1 Juan 3,
10. Entonces, ahí vemos cómo el vivir,
o sea, refleja De la manera que vivimos, si hacemos lo recto
o no, si amamos a nuestros hermanos o no, reflejamos si conocemos
a Dios o no. Y por eso lo ponen de esa manera,
ahí en 1 Juan 3.10, que se manifiestan, de esta manera se manifiestan.
Se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. O sea,
el que no hace justicia y no ama a su hermano no es de Dios.
¿Cuál es el resultado? ¿Qué es lo que evidencia que
es hijo del diablo? O sea, es... pertenece al reino de las tinieblas. en primera de Juan 3, 14. Nosotros
sabemos que hemos pasado de muerte a vida en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece
en muerte. O sea, lo deja muy claro. Si no amas, no conoces a Dios. El que ama O sea, y como mencioné
antes, no es suficiente solamente amar, porque el amor demuestra
muchas diferentes clases de amor, ¿no? El mundo muestra amor, pero
no es un amor genuino. El amor genuino solamente lo
pueden demostrar los hijos de Dios, aquellos que han aceptado
a Jesús como Señor y Salvador, aquellos que conocen a Dios Aquellos
que tienen vida eterna, incluso nos dice Juan 17.3, y esta es
la vida eterna, que te conozcan a ti, al único Dios verdadero
y a Jesucristo a quien has enviado. Por ello, el conocimiento de
Dios es esencial para poder amar como Dios ama. Por ello, el incumplimiento
del amor demuestra que uno permanece en la oscuridad del pecado y
apartado de la salvación. Alguien que demuestra odio, alguien
que no demuestra amor genuino, pertenece a la oscuridad y permanece
en la oscuridad. No ha recibido la salvación. Y es que aquellos que no aman
no pertenecen a la comunidad de creyentes y no tienen un conocimiento
verdadero de Dios. Y por ello esta exhortación del
apóstol Juan requiere evaluación propia. para ver si realmente
estamos amando de manera genuina. ¿Cómo sabemos que estamos amando
de manera genuina? En Primera de Corintios, capítulo
13, Primera de Corintios, capítulo 13, nos define lo que es el amor
genuino. Primera de Corintios 13, versículo
4, del 4 a la primera parte del versículo 8, dice, el amor es
sufrido. Es benigno. El amor no tiene
envidia. El amor no es jactancioso. No se envanece. No hace nada
indebido. No busca lo suyo. No se irrita. No guarda rencor. No se goza
de la injusticia. Más se goza de la verdad. Todo
lo sufre. Todo lo cree. Todo lo espera.
Todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. Ahí vemos esa definición de amor,
ahí en 1 Corintios 13, del versículo 4 al versículo 8, y sería bueno
que nos evaluásemos, que tomemos tiempo para una evaluación propia
y consideremos ese texto ahí en 1 Corintios 13, del 4 al 8,
para ver si realmente estamos reflejando este amor genuino.
Y si no, pues consideremos, si realmente hemos aceptado a Jesús
como Señor y Salvador, si hemos aceptado a Jesús como Señor y
Salvador, pues debemos de corregir nuestros caminos, arrepentirnos
de nuestros pecados, de nuestros fallos y de nuestros errores,
de nuestras rebeliones y volver al camino recto. Y es que todo lo que Dios hace
es por amor. El creyente debe de imitar a
Dios, imitar su amor. Incluso nos dice Efesios 5, Efesios
5, del 1 al 2, sed pues imitadores de Dios, como hijos amados, y
andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo
por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. esos
Efesios 5, del 1 al 2. Puedes notar ahí, como menciona,
que debemos de imitar a Dios. O sea, si hemos puesto nuestra
fe en Cristo como Señor y Salvador, debemos de imitarle. Y una de
las maneras en que la imitamos es andando en amor. Y es que Dios demuestra su amor
en su plan de salvación. Incluso aquí el texto Nos dice
aquí en primera de Juan 4 del 9 al 10 dice En esto se mostró
el amor de Dios para con nosotros en que Dios envió a su hijo unigénito
al mundo para que vivamos por él. En esto consiste el amor,
no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó
a nosotros y envió a su hijo en propiciación por nuestros
pecados. Eso es 1 de Juan, capítulo 4,
del 9 al 10. O sea, Dios demostró su amor
al enviar a su Hijo a morir en la cruz por nosotros. Nos lo
dice también Romanos 5, 8. Más Dios muestra su amor para
con nosotros. En que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. Eso es Romanos 5, versículo 8. O en Juan 3, 16. Porque de tal manera amó Dios
al mundo. que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel
que en él cree no se pierda más tenga vida eterna". O sea, ahí
vemos el gran amor de Dios proveyendo salvación a aquellos que no lo
merecen. Aquellos que lo que merecen es
castigo eterno en el lago de fuego. Pero Dios provee la solución
para salvar y redimir a los pecadores. para librarles de la muerte eterna,
para proveer salvación y vida eterna. Y es al enviar a su hijo,
mostrando su gran amor, entregando a su hijo para morir en la cruz
por nosotros, tomando nuestro castigo para que nosotros pudiéramos
tener vida eterna. Y por ello, aquí, este texto
aquí en 1 Juan 4, del 7 al 8, deja muy claro O sea, si no reflejas amor genuino
es porque nunca has recibido el amor genuino de Dios. Es porque
no has conocido el amor genuino de Dios. Es porque no conoces
a Dios. Porque, como nos dice la última, las últimas palabras
ahí del versículo 8, Dios es amor. Ahora, ¿cómo manifestamos
amor hacia Dios? Nos dice 1 de Juan 5, versículo
12. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos
a Dios y guardamos sus mandamientos. Eso es 1 de Juan 5, 2. Entonces
debemos de amar a nuestros hermanos en Cristo, pero debemos de amar
a Dios primero y poner en práctica sus mandamientos. Eso es 1 de
Juan 5, 2. Pero entonces no solamente es
guardando sus mandamientos que mostramos amor hacia Dios, sino
también amando al prójimo, porque nos dice primera de Juan 4 del
20 al 21 primera de Juan 4 versículo 20. Si alguno dice yo amo a Dios. Y aborrece a su hermano. Es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano
a quien ha visto cómo puede amar a Dios a quien no ha visto. Y
nosotros tenemos este mandamiento de Él. El que ama a Dios, ame
también a su hermano. Eso es 1 Juan 4, del 20 al 21. Y el argumento es muy sencillo. O sea, si no amas a la persona
que puedes ver físicamente, o sea, la puedes ver, la puedes palpar,
¿cómo vas a amar a Dios que es espíritu, él es espíritu, y no
le puedes ver y no le puedes palpar. O sea, tienes que amar
a Dios y amar a tu prójimo, pero demuestras tu amor hacia Dios
al amar al prójimo. Si no amas al prójimo, si no
amas a otras personas con amor genuino, es porque no amas al
Dios verdadero, es porque no amas al Dios quien es amor. Y por ello, incluso Jesús resumió
la ley y los profetas con el amor. Nos dice en Mateo 22, del
36 al 40, uno le preguntó diciendo, maestro, ¿cuál es el gran mandamiento
en la ley? Jesús le dijo, amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu
mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es
semejante. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos
mandamientos depende toda la ley y los profetas. Eso es Mateo
22, del 36 al 40. Entonces, ahí Jesús deja claro
que el amor, al mostrar amor genuino, vamos a amar a Dios
sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros
mismos y entonces vamos a cumplir la ley de Dios. Vamos a cumplir
su palabra Y vamos a demostrar que realmente somos sus hijos. Que realmente hemos aceptado
a Jesús como Señor y Salvador. Que realmente hemos nacido de
nuevo. Porque al amar, al amar genuinamente,
reflejas que conoces a Dios. Reflejas que le amas. Pero si
no amas, no conoces a Dios. Por eso aquí nos dice 1 Juan
4, del 7 al 8, dice, amémonos unos a otros, porque
el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido
de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido
a Dios, porque Dios es amor. Entonces, el que no ama no conoce
a Dios. Y el amor, como mencioné antes,
hay la definición en primera Corintios 13, nos describe qué
es el amor genuino. O sea, si alguien no muestra
amor que es sufrido, amor que es benigno, amor que no tiene
envidia, que no es jactancioso, que no se embanece, un amor que
no hace nada indebido, no busca lo suyo, que no se irrita, no
guarda rencor, que no se goza de la injusticia, un amor que
se goza de la verdad, un amor que todo lo sufre, un amor que
todo lo cree, un amor que todo lo espera, un amor que todo lo
soporta, ese es el amor genuino que no deja de ser. Ese es el
amor genuino que debemos de reflejar. Y entonces, si no estás reflejando
esa clase de amor, evalúa tu corazón. Asegúrate primero que
eres creyente y si no, cree en Jesús como Señor y Salvador.
Pero si eres creyente, Arrepiéntete de tu pecado y vuelve al camino
recto y refleja el amor genuino que debes de reflejar. Porque
si no amas, si no amas genuinamente, no conoces a Dios. Vamos a terminar
en oración.
Si no amas, no conoces a Dios
Series 1 Juan
| Sermon ID | 417241853531762 |
| Duration | 34:00 |
| Date | |
| Category | Prayer Meeting |
| Bible Text | 1 John 4:7-8 |
| Language | Spanish |
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