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Muy buenas tardes, que Dios les
bendiga. Mi nombre es José O'Dorán, uno de los pastores aquí de la
iglesia Bautista Emanuel, y es para nosotros un honor y una
responsabilidad también poder compartir la palabra de Dios
con nuestros hermanos de la iglesia Bautista Emanuel, como también
a todos ustedes que nos escuchan o miran a través de este medio,
sabiendo la la situación que estamos viviendo en todo el mundo
sobre esta pandemia y el poder privarnos de reuniones, de compañerismo. Pero esta oportunidad es más
que todo para poder meditar un momento en la palabra de Dios
durante la semana. Y quiero comenzar con una palabra
de oración. Acompáñenme, por favor. Bendito Dios, que estás
en los cielos, en la tierra y en todo lugar, alabado sea tu nombre,
mi Dios. Te glorificamos porque tú eres
bueno y que para siempre es tu misericordia
y tu verdad, mi Dios. Y en este momento rogamos que
por medio de tu palabra hables a nuestros corazones y que nuestra
vida, Señor, sea edificada por tu palabra, que podamos encontrar
ánimo, fortaleza, dirección, alimento espiritual que tanto
necesitamos, Señor. Gracias Dios por estos medios
y permite que todo funcione sin ninguna interrupción y que los
hermanos y hermanas puedan escuchar Señor estas meditaciones que
vamos a tener. Gracias, te damos, mi Dios, por
Cristo Jesús, nuestro Señor y salvador, en cuyo nombre oramos. Amén.
Bien, vamos a abrir nuestras Biblias en un pasaje que toqué
el domingo pasado. Si quiere ir a ver la grabación
el domingo, ahí en la página Estudio de las Escrituras, El
estudio que hemos estado llevando o que he estado llevando en la
Academia Bíblica es en el libro de Romanos capítulo 8, Seguros
en Cristo. Pero hay una parte importante
que quiero tocar en estos momentos y está en Efesios capítulo 1,
versículos 13 y 14. El sello y la garantía de Dios
en nuestra salvación. El sello y la garantía de Dios
en nuestra salvación. Efesios 1, 13 y 14 nos dice así,
en él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
Evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis
sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras
de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida
para la alabanza de su gloria". Aquí encontramos que Pablo está
hablando de un tema muy, muy importante en cuanto a la salvación
Y sobre todo ya cuando llega al versículo 13 y 14, hablando
de las arras de nuestra herencia, el sello de la salvación que
tenemos por parte de Dios, con el Espíritu Santo en nuestras
vidas. Esto nos pone a pensar un poquito qué es el sello y
qué es las arras en particular. Y rápidamente, de acuerdo a la
teología bíblica, El sellar representa la práctica antigua de colocar
con cera blanca en la correspondencia o la propiedad de uno, sobre
lo que a continuación se presionaba un sello con una marca única
que identificaba de manera inequívoca al propietario u originador. Y esto simbolizaba precisamente
la seguridad, la protección, la propiedad, la autoridad y
la autenticidad, cuando hablamos en el sello. Y ahora en garantía
o las arras, en un depósito financiero o un depósito que se entregaba
como una prueba de buena fe de que los pagos restantes llegarían
para completar una transacción de negocio. Comunicaba la idea
de una promesa que fomentaba certeza y seguridad. Es como cuando usted está realizando
un pago Usted está escribiendo un cheque y lo firma. El cheque, obviamente, es papel,
pero representa el dinero que usted está queriendo pagar. Pero
a la vez de que entrega un cheque, está garantizando que hay fondos
para que la persona que lo reciba va a recibir esos beneficios.
Está dando de buena fe. El sello, lo puedo pensar un
poquito en cuanto a esa propiedad de uno. Usted mira, tengo mi
anillo de matrimonios y si usted se da cuenta, cada anillo de
matrimonio tiene una característica muy única y particular, que en
la parte de adentro no trae mi nombre, sino trae el nombre de
mi esposa. a quien le pertenezco. Y si usted
va y le dice a mi esposa, preste su anillo de matrimonio. ¿Quién
está ahí adentro? Va a ver que está mi nombre en
ese anillo, indicando somos uno del otro. Es un bonito recordatorio
también de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas al sellarnos
con el Espíritu Santo. el momento que le recibimos,
el momento que creímos en él, el momento que nos rescató del
hoyo cenagoso, el momento que él lavó nuestros pecados con
la sangre preciosa de Cristo, con la cual hemos sido comprados.
Según 1 Corintios, capítulo 6, versículos 19 y 20, hemos sido
comprados con precio. por Dios mismo, con la sangre
de Cristo Jesús. Y es que ahora Él nos ha sellado
y nos hace propiedad de Él. Es cuando el creyente que
recibe al Espíritu Santo, ese es el momento cuando uno viene
a ser sellado. Y el propósito de ese sello es
identificar a Dios a los suyos. identificar a los suyos. Miremos
precisamente el pasaje que hemos estado estudiando, Romanos capítulo
8, versículo 20 al 23, dice esta porción. Porque la creación fue
sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa
del que la sujetó en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una y a una está con dolores de parto hasta ahora. Y no solo
ella, sino que también nosotros mismos que tenemos las primicias
del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos. esperando la adopción, la redención
de nuestro cuerpo. Hemos sido sellados y tenemos
la esperanza, esa seguridad. Regresando a Efesios, precisamente
capítulo 1. Una vez más, el texto nos dice
así. Habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra
salvación y habiendo creído en él, Fuisteis sellados. El sello viene después o como
respuesta, garantía de esa salvación, de la respuesta al evangelio
escuchado por medio de la palabra de Dios, que son las zarras. ¿Hasta cuándo? Y esto es algo
tan importante para recordar Porque si pensamos que algo nos
puede separar del amor de Dios, nada. Porque somos propiedad
de él y tenemos la garantía. ¿Hasta cuándo? Hasta la redención
de la posesión adquirida para la alabanza de su gloria. Alabanza de su gloria. Quiero
concluir con este pasaje en el libro de Juan, capítulo 10, versículos
27 al 29. Juan, capítulo 10, versículos
27 al 29. Dice el apóstol Juan aquí en
el Evangelio. Mis ovejas oí mi voz hablando
de Jesús y yo las conozco y me siguen. Y yo les doy vida eterna
y no perecerán jamás ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dio es mayor
que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi padre. ¿Qué hermosa seguridad tenemos
en Cristo Jesús? Somos propiedad de Él, tenemos
la garantía y tenemos el cuidado de Dios al estar en las manos
de Dios. Oremos, Padre, gracias por este
recordatorio de estar seguro, Señor, en Ti. Gracias por Tu
amor y gracias por Tu misericordia que has mostrado para con nosotros
al amarnos en Cristo Jesús al darnos el Espíritu Santo como
sello y garantía a Dios de esta salvación y que somos tu propiedad. Y como dice el texto en Efesios,
para la alabanza de la gloria de tu gracia, para glorificarte
y exaltarte, mi Dios. A ti sea la honra y la gloria
en Cristo Jesús. Amén. Dios les bendiga.
El Sello De La Garantía De Dios En La Salvación
Series Romanos 8
| Sermon ID | 416202151526997 |
| Duration | 08:50 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Language | Spanish |
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