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Apocalipsis capítulo 8 del 1
al 5 va a ser la base de nuestro sermón, hermanos, y voy a leer
la palabra del Señor y después haremos una oración para invocar
su ayuda y proceder a la explicación de la palabra. Apocalipsis 8
del 1 al 5 dice así Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio
en el cielo como por media hora. y vi a los siete ángeles que
estaban en pie ante Dios y se les dieron siete trompetas. Otro
ángel vino entonces y se paró ante el altar con un incensario
de oro y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones
de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante
del trono y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios
el humo del incienso con las oraciones de los santos. y el
ángel tomó el incensario y lo llenó de fuego del altar y lo
arrojó a la tierra y hubo truenos y voces y relámpagos y un terremoto. Amén. Hasta ahí la lectura de
la palabra. Vamos ahora. Señor, gracias. por la bendición de congregarnos
para escuchar tu palabra. Queremos ser nutridos y fortalecidos
con la predicación de tu palabra. Por eso te pedimos la sabiduría
de tu Espíritu Santo para que podamos comprenderla y comunicarla
fielmente. Perdona nuestros pecados una
vez más. Te lo pedimos en Cristo Jesús nuestro Señor. Amén. Hermanos, Apocalipsis capítulo
8 llega a un momento crucial, por
así decirlo, en el desarrollo. Del plan de Dios para el mundo
y para su iglesia. El capítulo 8 hermanos viene
en conexión con el capítulo 7, pero especialmente con el capítulo
6, porque hermanos en el capítulo 8 Se abre el último de los siete
sellos, ¿lo recuerdan? Se abre el último de los siete
sellos y por eso también termina esta serie de siete que se repite
varias veces en el libro de Apocalipsis. ¿Ok? Entonces, tengamos eso en
mente. Recuerden que en el capítulo
siete, Juan tuvo una visión muy hermosa acerca de todo el pueblo
de Dios que es preservado aún en medio de las luchas, de las
aflicciones y de los juicios que Dios envía a la humanidad. Él pudo ver esta multitud de
personas redimidas en el cielo que adoraban a Dios, que cantaban
y que daban toda la honra y la gloria al padre y al cordero
que estaba en medio del trono que los pastoreará. Termina diciendo
el capítulo 6. Pero ese fue un paréntesis en
la apertura de los sellos. El capítulo 6 nos habla de la
apertura, hermanos, de varios sellos hasta que llegamos al
sexto sello, ¿verdad? Que se abre allá. en Apocalipsis
6, versículo 12. Recuerden que el que está abriendo
los sellos es nuestro Señor Jesucristo, el Cordero de Dios. Él es el
que tiene el control de la historia, de la humanidad, de todo lo que
sucede. Y entonces, en el capítulo 6,
versículo 12, el Cordero abre el sexto sello. Y saben, hermanos,
el contenido del sexto sello Está muy relacionado con el juicio
final de Dios. No tengo ahí como dice. Miré
cuando abrió el sexto sello y hubo un gran terremoto y el sol se
puso negro como tela de silicio y la luna se volvió toda como
sangre. Seguimos adelante allá en el
versículo 15 de 6 6 15 y los reyes de la tierra y los grandes,
los ricos, los capitanes, todos ellos. Dice, se escondieron y
decían a los montes, caigan sobre nosotros y escóndanos del rostro
de aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del cordero,
porque el gran día de su ira ha llegado y ¿quién podrá sostenerse
en pie? Entonces, el capítulo 8 es continuidad
de esos sellos. El sexto sello nos deja con el
panorama del juicio final de Dios. Nadie puede sostenerse
de pie ante el juicio de Dios, ante la ira del Cordero. ante el rostro de Dios verdad
que va a castigar a aquellos que no aceptaron al Señor Jesucristo. Entonces ahí nos deja el capítulo
el capítulo seis con el sexto sello y hay como un tiempo de
suspenso verdad de manera que cuando llegamos al capítulo ocho
Juan tiene esta visión, continúa con su visión de los sellos y
dice, cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el
cielo como por media hora. Entonces tenemos el juicio de
Dios frente a nosotros y entonces se abre el último sello. El Cordero de Dios, que tiene
control de la historia, abre el último sello, lo cual nos
recuerda, ¿verdad?, que todo lo que sucede está guiado y gobernado
por la mano de Dios y, en este caso, del Cordero. ¿Y qué sucedió? Hubo silencio. A ver los niños,
guarden silencio. Nadie hable. Nadie diga nada. Imagínense, media hora así, ¿verdad? En el mundo que no haya ni un
ruido. Y hermanos, el texto dice que
hubo silencio en el cielo como por media hora. Recuerden que
el libro de Apocalipsis es un libro simbólico. Y cuando dice
media hora, en realidad está descrito como por media hora,
no exactamente media hora. Entonces no sabemos cuánto tiempo
fue. Pero si fueran 30 minutos de
silencio en el mundo, pues sería, como dice el dicho, un silencio
con mucho ruido. ¿Verdad? Sería un silencio bastante
solemne. Sería un silencio, como dicen,
que se puede escuchar incluso. Completamente en silencio. A
veces en los estadios, ¿verdad?, cuando se juega fútbol americano,
soccer, béisbol, o murió alguien, o hubo algo, alguna calamidad
por allá, y dice, vamos a hacer un minuto de silencio. Es impresionante,
¿cierto o no?, cuando miles y miles de espectadores de repente quedan
en silencio total. Bueno, aquí el mundo entero queda
en silencio. El apóstol Juan dice que hubo
silencio en el cielo como por media hora en el cielo. Recuerden
que Juan está teniendo esta visión. De lo que sucede en la tierra,
pero vista visto desde la perspectiva celestial, aunque dice en el
cielo, No significa que el silencio solamente fue en el cielo, allá
había silencio, pero también había silencio en la tierra. ¿Pero qué significa el silencio?
¿Es simplemente ausencia de sonido? Bueno, sí lo es, ¿verdad?, en
un sentido. El silencio, hermanos, también
significa que alguien decide no hablar, ¿verdad?, y queda
en silencio. Ustedes se han dado cuenta de
eso con sus hijos, que le está hablando uno y le dice, ¡habla!
Esta vez que fui al catecismo con Abraham y con Esteban, le
decía yo a Esteban, ¡habla Esteban! Me decía Esteban, no podía hablar,
porque tenía mucha ampolla en su boca, ¿verdad Esteban? Y le
dolía mucho. Ahora sí ya puede hablar, ¿ya
lo vieron? Leía el Catecismo y leía... Así leía Abraham el Catecismo,
digo Esteban el Catecismo. Bueno, este es el silencio, es
simplemente ausencia de sonido, pero también significa que alguien
decide no hablar. Voy a guardar silencio. Pero
hermanos, el silencio es algo más que eso. El significado del
silencio proviene del Antiguo Testamento. Y si ponemos atención
a varios pasajes, descubrimos que el silencio está conectado
con el juicio de Dios, con el juicio sobre su pueblo y también
con el juicio sobre los enemigos del pueblo de Dios. ¿Se acuerdan
del profeta Habacuc 2.20 cómo dice? Mas Jehová está en su santo
templo. ¿Y qué dice después? cae delante
de él toda la tierra. Y en Habacuc, ese contexto, verdad,
es el de los babilonios que serían castigados por Dios. calle delante
de él toda la tierra. Bueno, ese es Habacuc 2.20, pero
también podemos leer otros pasajes. Vamos a leer el Salmo 115.17
solamente, entre muchos más que hay, ¿verdad?, para ver cómo
el silencio está conectado en el Antiguo Testamento con el
juicio de Dios. Salmo 115, versículo 17 dice, No alabarán los muertos, ajá,
una forma corta de Jehová, ni cuantos descienden al silencio. ¿Ya vieron? Es en el contexto
del juicio. Ni cuantos descienden al silencio
no podrán alabar al Señor. Ahí mismo el Salmo 31, vamos
hacia atrás, Salmo 31, 17. Escuchen, dice, no sea yo avergonzado,
oh Jehová, ya que te he invocado. Sean avergonzados los impíos,
estén ¿qué? Mudos en el Seol. En silencio,
que no hablen. Entonces, hermanos, el silencio
en el Antiguo Testamento está conectado con el juicio de Dios. Pero también encontramos En Romanos
3.19, lo siguiente, Romanos 3.19 dice
así, pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los
que están bajo la ley, ¿para qué? Para que toda boca se cierre. y todo el mundo ¿qué de qué?
Bajo el juicio de Dios. ¿Ya vieron? Silencio conectado
¿con qué? Con el juicio de Dios. Y entonces,
cuando llegamos a Apocalipsis 8 con esta perspectiva, nos damos
cuenta que implica más que la ausencia del oído. Es un silencio
solemne Es un silencio provocado por la ira de Dios que está por
caer sobre la humanidad que no se ha arrepentido. Y queda tan
pasmada la humanidad, tan aterrorizada, tan consternada, que hasta en
el cielo mismo los ángeles guardan silencio. como para aumentar
el efecto de la terrible ira de Dios que está por caer sobre
la humanidad. Por eso dice, cuando abrió el
séptimo sello, el Cordero de Dios, se hizo silencio en el
cielo como por media hora. Hermanos, el juicio de Dios es
una realidad en la Escritura. Es una realidad en el Antiguo
y en el Nuevo Testamento. Es una realidad en nuestro tiempo
también. Pero el juicio final será, hermanos,
la expresión total de la ira de Dios. Y si no ponemos atención
a ello, si no temblamos ante este Dios santo y justo, vamos
a experimentar todo el poder de la ira de Dios sobre nuestras
personas por toda la eternidad. ¿Se acuerdan cuando el Señor
Jesucristo también estuvo en la cruz? ¿verdad? Y él clamó, Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado? Mucha gente dice, bueno, a muchos
crucificaron aparte de Cristo y muchos murieron en la cruz
de una manera más cruel y atroz que Jesús. Habían muchos crucificados
que quedaban colgados ahí por días. El Señor Jesucristo ni
un día completo estuvo en la cruz. Entonces, ¿por qué hablamos
de su sufrimiento como más grande que el de los demás? Bueno, porque
el Señor Jesucristo estaba experimentando en su humanidad, no solamente
el dolor de los clavos y de los látigos y de todo el cansancio
que ello implicaba humanamente hablando, sino sobre todo estaba
experimentando ¿qué? La ira eterna de Dios por nuestros
pecados. Y si nosotros no nos arrepentimos,
vamos a experimentar también el juicio de Dios. donde ya no
habrá quien muera por nosotros, donde ya no habrá quien nos rescate.
¿Por qué? ¿De quién se habla que está lleno
de ira? Del Cordero de Dios, ¿verdad?
Del Redentor. Entonces, hermanos, este silencio
es un silencio de acuerdo a la Biblia que introduce, que prepara
Por así decirlo, la escena del derramamiento del juicio final
de Dios sobre los que no se arrepienten. Versículo 2. Y vi a los siete
ángeles que estaban en pie ante Dios y se les dieron siete trompetas. Noten el número siete otra vez
en Apocalipsis, ¿verdad? Siete ángeles, siete trompetas. Esos siete ángeles al parecer
son un grupo de ángeles diferentes a los demás ángeles. Todos los
ángeles son servidores de Dios, pero estos siete ángeles, hermanos,
con trompetas, Son un grupo especial de ángeles que, como vamos a
ver después en la segunda mitad del capítulo 8 y capítulo 9,
son los instrumentos que Dios usa para derramar su ira sobre
la humanidad. Esos siete ángeles estaban en
pie ante Dios, en la presencia de Dios, mensajeros de Dios,
listos para servir a Dios. Entonces, en la Escritura es
común que cuando se dice estar en pie ante Dios, delante de
Dios, es como si se dijera estar prestos al servicio de Dios. listos para obedecer las órdenes
de Dios. Los ángeles también están al
servicio de Dios, ¿verdad? Todos están al servicio de Dios.
Y se les dieron siete trompetas. Igual, niños, recuerden, en el
Antiguo Testamento había muchas trompetas. Ahí están escuchando
una, ¿verdad?, de la ambulancia. Vamos a dejar que pase. Y entonces,
en el Antiguo Testamento, Dios le mandó a Moisés que construyeran
trompetas. A ver los niños, ¿ustedes saben
cómo hacían las trompetas en ese tiempo? A ver, ¿quién lo
sabe? ¿Cómo eran las trompetas en el
Antiguo Testamento? A lo mejor lo han visto en las
películas también, en las películas de guerra. ¿Cómo eran las trompetas? Esas bien bonitas como que hay
en las bandas de guerra aquí en la escuela. Eran cuernos,
dice Grace. ¿Cuernos de qué? Pues de animales
que tienen cuernos, ¿verdad? De los chivos. ¿Mande? de los
goats, exactamente, de los goats, de los carneros, ¿verdad? De
diferentes animales que tienen cuernos, ¿verdad? Especialmente
del carnero. Agarraban esos cuernos, los preparaban
y eso era lo que soplaban y emitía el sonido. Se tocaban las trompetas
con varios propósitos, para congregarse, para alarma, para la guerra,
Para las celebraciones también leemos de las trompetas en el
Nuevo Testamento y aquí se mencionan de manera muy especial. Siete
ángeles con siete trompetas. Otra vez el número siete es un
número simbólico que hace referencia a la perfección de los propósitos
de Dios, pero particularmente a la perfección de su juicio
que va a derramar sobre la humanidad que no cree en él. Otro ángel
vino entonces, hermanos, y se paró ante el altar. Esta expresión
es bien interesante. Eran siete ángeles y ahora aparece
otro ángel del cual no se da más información, pero se dice
que se paró ante el altar. ¿Ok? Otro ángel vino entonces
y se paró ante el altar con un incensario de oro. Noten aquí
hermanos que está hablando Juan de lo que vio en el cielo. Habla
de. Los ángeles con trompetas y ahora
está hablando de un incensario de oro. Era un instrumento que
los sacerdotes en el Antiguo Testamento, en el tabernáculo,
usaban. El incienso era un compuesto
de especias aromáticas que producían un olor bastante agradable. El
incienso luego lo compramos en las tiendas como en varitas.
Lo compramos y lo ponemos allí para aromatizar. Está hablando
que vio a este ángel que se paró ante el altar. Entonces, si está
hablando de altar y de incienso, está hablando del templo. Pero
ya no existía el templo de Jerusalén, ya había sido destruido. Y además
la escena es del cielo, entonces está hablando del templo celestial,
en otras palabras, de la presencia misma de Dios. Recuerden que
el tabernáculo, el templo, estaba diseñado según el modelo del
cielo, ¿verdad?, el modelo celestial. Pero aquí se nos menciona de
esa manera. hermanos, para ver que lo que estaba sucediendo
provenía de la presencia misma de Dios. No se refiere a un templo
material. Ya no existía el tiempo, el templo
ya no era necesario el templo, porque ya Cristo había cumplido
todas las ceremonias y los rituales de la ley. Entonces este ángel,
hermanos, Se paró ante el altar con un incensario de oro y se
le dio mucho incienso para añadir a las oraciones de todos los
santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.
Se habla, hermanos, de este altar y este altar era el altar del
incienso. Era un altar, hermanos, que estaba
en el tabernáculo justo antes de la entrada al lugar santísimo
donde estaba el arca del testimonio el lugar santísimo donde solamente
podía entrar el sumo sacerdote una vez al año ok se habla de
ese de ese altar y se habla de mucho incienso, como decía yo,
estas especias aromáticas, ¿verdad?, que estaban conectadas íntimamente
con las oraciones del pueblo de Dios. Por ejemplo, podemos
leer acerca del incienso en varias partes de la Escritura. Déjenme
ver dónde podemos leer primeramente. Vamos a Apocalipsis 6 porque
ahí está el contexto más cercano. Apocalipsis 6, en el versículo
9 hasta el 11. Noten lo que dice allí, cuando
abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que
habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el
testimonio que tenían. ¿Ya vieron, hermanos? Entonces
se está hablando de ese mismo altar, del altar del incienso
allá en Apocalipsis 8. Bueno, esa es la primera referencia. Pero también, hermanos, podemos
ir a otras partes para leer acerca del incienso. Vamos, por ejemplo,
a Éxodo capítulo 30. Pero antes estaba brincándome
otro pasaje en Apocalipsis. Es Apocalipsis 5-8. Apocalipsis
5-8. Noten cómo dice ahí. Y cuando
hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro
ancianos se postraron delante del cordero. Todos tenían ¿qué? Arpas y copas de oro llenas de
incienso, que son las oraciones de los santos. ¿Ya vieron? Entonces,
el incienso estaba íntimamente conectado. con las oraciones
de los santos, de los cristianos, de los creyentes, de tal manera
que cuando se habla del incienso a veces se usa en lugar de las
oraciones porque estaban muy íntimamente ligados. Y ahora
vamos al Salmo 141-2 para que veamos esto que estoy explicando
un poco mejor. Salmo 141-2. Dice el rey David,
suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis
manos, como la ofrenda de la tarde. Ya vieron incienso y oraciones
están muy relacionados y Apocalipsis 5 8 nos dice que el incienso
se refiere a las oraciones de los santos, es decir, de todos
los creyentes, porque todos los que han creído en Cristo son
santos en Cristo. Bueno, regresando a Apocalipsis
8, versículo 3, dice que se le dio mucho incienso para añadir
a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro
que estaba delante del trono. Noten aquí, hermanos. que lo
que está diciendo el capítulo 8 está en conexión con los que
han muerto por causa del testimonio de Jesús, por aquellos que fueron
fieles, por aquellos que fueron perseguidos, hermanos, mientras
vivían en la tierra y que serán perseguidos mientras el Señor
Jesucristo no venga. Entonces el mundo derrama su
ira. sobre los creyentes, sobre el
cuerpo de Cristo sufren. Y por eso es que en Apocalipsis
6, en el versículo, en el versículo 10, aquellos que habían muerto
por causa de la palabra decían hasta cuando señor santo y verdadero
no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra.
Ya vieron? Entonces, Estas oraciones son
las oraciones de los santos, de los creyentes que han sufrido
y que ahora piden a Dios venganza, piden a Dios que derrame su ira
sobre aquellos que no se arrepienten. Impresionante, ¿cierto o no?
Este ángel lo que hace está presentando las oraciones delante de Dios. las oraciones de todos los santos,
no solamente hermanos de los que han muerto, si de los que
han muerto como hemos leído, pero de todos los creyentes en
general que van a morir antes de la venida del Señor Jesucristo. Versículo 4 y 5 dice y de la
mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso
con las oraciones de los santos. Noten cómo en el versículo 3
el ángel presenta estas oraciones y hermanos recuerden aquí. El
ángel no está fungiendo como el mediador de los creyentes
del pueblo de Dios, porque ellos ya han sido salvos, ya han sido
rescatados. Pero este ángel es un símbolo
de la aprobación divina de todas las oraciones de los santos.
Él está funcionando como un instrumento de una manera gráfica para ayudarnos
a entender que las oraciones son presentadas en la presencia
de Dios. Y en el versículo 4 aclara que
estas oraciones son aceptadas por Dios. Por eso dice que de
la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del
incienso con las oraciones de los santos. Es decir, llegaron
estas oraciones ante la presencia misma de Dios. El Señor los aprobó. El Señor escucha las oraciones
de su pueblo. El Señor escucha las oraciones
de su pueblo afligido. Y qué hermosa enseñanza hay para
nosotros, cierto o no, de saber que por medio de Cristo todas
nuestras oraciones llegan como un aroma agradable delante de
su presencia. Por eso, hermanos, oremos con
fe, sabiendo que Él recibe nuestras oraciones. ¿Pero qué pedían los
santos? Bueno, ya lo vimos de Apocalipsis
6. Decían, ¿hasta cuándo, Señor, juzgarás a los que no creyeron
en Ti? ¿Hasta cuándo vas a vengar nuestra
sangre en los que moran en la tierra? Y vean la respuesta en
el versículo 5. Y el ángel tomó el incensario,
y lo llenó de fuego del altar, y lo arrojó a la tierra, y hubo
truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. Entonces, hermanos,
vemos en el versículo 5 cómo Dios responde a las oraciones
de los santos, a las oraciones de su pueblo. Dice que el ángel
toma el incensario, lo llena de fuego del altar, el fuego
que en la escritura significa purificación, pero también el
fuego significa destrucción. Es algo simbólico, lo llena de
fuego del altar y lo arroja a la tierra. lo tira a la tierra. Y entonces, hermanos, Todo esto
era obra de Dios, porque dice que hubo truenos, voces y relámpagos
y un terremoto muy parecido a lo que sucedió en el monte Sinaí.
Se acuerdan en el en Éxodo 19, cuando el Señor dio su ley, dice
que también hubo truenos y relámpagos y la gente se atemorizaba porque
todo el monte temblaba por la presencia majestuosa de Dios.
Y aquí, hermanos, el contexto es que el Señor responde las
oraciones de su pueblo para castigar, para enjuiciar, para derramar
su ira, para juzgar, para vengarse de sus enemigos. Entonces, Apocalipsis
8, del 1 al 5, es como otro interludio entre los sellos y las trompetas
para declararnos la veracidad, la realidad del juicio de Dios
sobre la humanidad que no se arrepiente. Por eso el silencio,
por eso estos ángeles, por eso este ángel en especial que presenta
las ofrendas, por eso es que muchos piensan que tal vez este
ángel sea una manera de referirse al mismo Señor Jesucristo. Y por eso vemos cómo el Señor
responde de manera eficaz a estas oraciones. El juicio de Dios
entonces, amados hermanos, es una realidad. El juicio de Dios
es un juicio completo. El juicio final de Dios alcanzará
a toda la humanidad que no se arrepiente. Y esto es lo que
proseguirá explicando en el resto del capítulo 8. Amados hermanos,
¿cómo es que los santos, cómo es que los creyentes pueden soportar
la ira de Dios? Pues porque se han refugiado
en la sangre del Cordero. Él los ha librado, Él los sostiene,
Él los fortalece y ellos serán librados del juicio de Dios para
poder entrar a la vida eterna en toda su plenitud. Gloria a Dios, porque Él nos
ha librado de su ira por medio de la sangre de su Hijo Jesucristo. Amén.
El Silencio del Juicio de Dios
Series Apocalipsis
| Sermon ID | 3821520273325 |
| Duration | 31:32 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Revelation 8:1-5 |
| Language | Spanish |
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