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Vamos a usar nuestra Biblia,
el Libro de Romanos, pues hoy vamos a leer en Romanos 6, el
pasaje que estamos estudiando, Romanos capítulo 6. En nuestros estudios de este
gran libro de Romanos, ya llegamos al capítulo 6 y al versículo
15. Vamos a comenzar a leer ahí,
Romanos capítulo 6, versículo 15. Ustedes siguen con sus vistas
a la lectura de las Sagradas Escrituras. Romanos capítulo
6 y el versículo 15 dice, ¿Qué pues, pecaremos porque no estamos
bajo la ley, sino bajo la gracia? ¿En ninguna manera? ¿No sabéis
que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle,
sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para
muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a
Dios que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido
de corazón aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados.
Y libertados del pecado, venisteis a ser siervos de la justicia.
Hablo como humano por vuestra humana debilidad, que así como
para iniquidad presentáis a vuestros miembros para servir a la inmundicia
de la iniquidad, así ahora para santificación presentad a vuestros
miembros para servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos
del pecado, erais libres acerca de la justicia. Pero ¿qué fruto
teníais aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis?
Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados
del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto
la santificación, y como fin la vida eterna. Porque la paga
del pecado es muerte, mas la albada de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús, Señor nuestro. Yo creo que en la religión, como
en muchas cosas, los humanos somos muy extremosos. Hay unos
que se van al extremo de los fariseos legalistas, muy estrictos,
tradiciones, muchas reglas, no hagas esto, no hagas aquello,
no escuches de acá, no vayas de acá, no toques, no veas esto,
no tomes, no toques, no escuches, no te juntes con esto, muchas
reglas muy estrictas. Pero hay otros que se van al
otro extremo. Como una secta de los tiempos
de los fariseos que se llamaban Gnósticos. Esos Gnósticos eran
muy divertidos. Decían, tú estás limpio por dentro,
no importa lo que hagas por fuera. No importa lo que hagas con tu
cuerpo. Haz lo que tú quieras, no te va a afectar. Es lo que
decían y enseñaban. Ellos decían, tú estás bien por
dentro, tú estás bien con Dios, nada te afecta. Lo que hagas
con tu cuerpo no te afecta. Puedes emborracharte, puedes
adulterar, puedes robar, puedes mentir, lo que sea, no importa.
Esos presupuestos fueron al otro extremo. El apóstol San Pablo
tenía que enseñar contra esos dos extremos, contra los que
querían ser salvos por sus reglas y tradiciones estrictas, y también
tenía que enseñar contra aquellos que querían vivir sin reglas,
porque, según ellos, eran salvos por la pura gracia de Dios. En este pasaje de Romanos capítulo
6 del versículo 15 en adelante, el apóstol enseña contra los
que querían convertir en libertinaje la gracia de nuestro Dios. Querían
negar a Dios y a nuestro Señor Jesucristo. Si se les hacen conocidas
esas palabras, vienen de Judas capítulo 1 y el versículo 4.
Es algo que los apóstoles y los maestros del Nuevo Testamento
tenían que enseñar mucho. La enseñanza de este pasaje,
entonces, es muy útil para todos nosotros. Aún los mejores cristianos
pueden caer en la tentación de convertir en libertinaje la gracia
de Dios. ¿Y lo que pasa allá? A lo mejor
le ha pasado a usted. ¿Cómo cristianos estamos programados
para venir pensando que Dios nos perdona todos los pecados?
Y eso es muy cierto. Dios nos perdona todos los pecados.
Dios tiene misericordia de nosotros. Nada de nosotros. Todo por los
méritos de Cristo. Nada de nuestros esfuerzos. Todos
por los méritos de Cristo. Pero pasa, y a lo mejor, obviamente,
espero que esté inconsciente, ¿Cómo sabemos eso y cómo sabemos
que Dios nos favorece, que somos sus hijos y que vamos al cielo?
Creemos en la perseveración de los santos, es decir, que no
vamos a perder nuestra salvación, pase lo que pase. Lo que puede
pasar es que inconscientemente no estemos alertas a la tentación
del pecado. Inconscientemente pequemos y
veamos esos pecados como algo muy leve, algo que Dios nos va
a perdonar. Ahí está la mujer cristiana, enojada con su esposo,
y gritándole, aún tirándole un sartenazo, pero por dentro, en
su corazón, piensa, pues esto no es tan grave, Dios me perdona
todos los pecados, sabe que mi esposo me provocó, él tuvo la
culpa, y yo soy salva por la pura gracia de Dios. Como les
digo, a lo mejor no lo dicen, y no lo piensan con esas palabras,
pero su sentimiento y su programación como cristianos los lleva a tener
esas actitudes. Vienen a la iglesia con corazones
fríos ante Dios. No tienen devoción, no tienen
fervor al orar, pero piensan dentro de sí, tal como soy de
pecador, el Señor me recibe, Él me acepta así como soy, por
pura gracia, Él me va a recibir en gloria. En él no les afecta
si vayan a la iglesia, si no leen sus Biblias, si no viven
la cristiandad día a día, pues ellos son salvos por pura gracia.
Nada de obras, nada de sus esfuerzos, nada de sus logros cristianos.
¿Qué pues, le caremos porque no estamos bajo la ley, sino
bajo la gracia? Esa es la pregunta y es el contexto
de este sermón. Romano 6, 15. Es lo que nos dice
nuestro texto. Pecaremos, es decir, continuaremos
practicando el pecado. Pues no estamos bajo el Rey,
sino bajo la gracia. Y el apóstol contesta con una
expresión muy fuerte, algo difícil de traducir. Es una traducción
de horror, de escándalo. ¡En ninguna manera! ¡Por supuesto
que no! ¡Claro que no! ¿Estás loco? God
forbid, como dice en inglés. Como le diga en esa mañana, es
como si alguien te preguntara, ¿verdad tú quieres que te dé
cáncer? ¡No! ¿Cómo se te ocurre decir eso? ¿Estás loco? Esta
es la expresión aquí. ¡En ninguna manera! ¡Por supuesto
que no! ¡Es imposible esto! Ahora, el
apóstol nos explica por qué contesta así. Es que si no lo puede...
vivir continuamente en pecado. Por supuesto que no. ¿Por qué?
Y él comienza, el versículo 10, revisan adelante con estas enseñanzas. Generalmente en esta iglesia
estudiamos versículo por versículo, palabra por palabra, frase por
frase. Pero ahora estamos haciendo algo diferente. Ahora nada más
estamos deduciendo ciertos principios, ciertas enseñanzas de por qué
el apóstol dice esto. Esta mañana aprendimos Que, en
primer lugar, en primer principio, uno es esclavo del que obedece. Uno es esclavo del que obedece. Si yo te veo trabajando en Walmart,
acomodando las frutas y las verduras, escuchando y obedeciendo lo que
dice el gerente, veo que te pagan en Walmart, obviamente voy a
concluir correctamente, tú eres un empleado de Walmart. Para
usar la palabra aquí de nuestro contexto, tú eres un esclavo
de Walmart. Si alguien te ve trabajando para
el pecado, Continuamente, si alguien, el gerente del pecado,
te pide algo y tú lo haces y recibes la paga del pecado, obviamente
eres un esclavo del pecado. Lo que nos dice el versículo
16, véanlo con sus propios ojos. ¿No sabéis que si os sometéis
a alguien como esclavos para obrecerle, sois esclavos de aquel
a quien obrecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia
para justicia? Y aquí nos da el segundo principio
que aprendimos esta mañana. Sólo hay dos patrones posibles
para el hombre. el pecado para la muerte, o la
obediencia para justicia. Repasamos, los hombres pecan
porque son esclavos del pecado de nacimiento. El rey David,
fíjense quién, el rey David, dijo, en pecado me concibió mi
madre. El salmista dice después, Salen
del bien de sus madres mintiendo. Del bien de sus madres salen
mentirosos los hombres, esclavos del pecado. El pecado les ordena
que se emborrachen y ellos le obedecen. El pecado dice que
roben y ellos le obedecen. El pecado dice que mientan y
ellos le obedecen. El pecado dice que digan una
mala palabra, ellos dicen la mala palabra. El pecado les dice
no crean en Cristo, no crean en Dios y ellos le obedecen. Y obedecer el pecado, nos dice
el pecado para muerte, es decir, obedecer el patrón del pecado
nos lleva a la muerte, porque la paga del pecado es muerte,
muerte eterna. Y esto, hermanos, es de lo más
horrible. Por toda la eternidad, no en un cementerio enterrados
ahí en una caja, en un ataúd, pero por toda la eternidad, lo
peor de esto es alejados de Dios. sin su amor, sin su consolación,
sin su paz, sin su luz, sin su majestad. El cuerpo, por supuesto,
sufrirá atormentado. El alma más sufrirá para siempre.
Será sufrir un insomnio eterno. ¿Han sufrido ustedes de insomnio?
¿Han tenido depresión? Es de lo más horrible. cree uno
que se está volviendo loco, nunca jamás voy a poder dormir, nunca
jamás, y se le quita a uno el hambre, se le quita a uno las
ganas de vivir, las ganas de levantarse de la cama, ¡es horrible! La muerte espiritual, la muerte
eterna, es de lo más horrible. Porque allí se sufrirá la sed
de sedes, el hambre de hambres, el insomio de insomios, y lo
más terrible para el alma, alejados de Dios, de la consolación de
Dios, del amor de Dios, de la esperanza de saber, algún día,
algún día, algún día estaré ahí. ¡No! ¡Nunca más! ¡Nunca jamás! Y eso es la muerte. Ser esclavos
del pecado nos lleva a la muerte. Pero el otro patrón posible es
la obediencia para justicia. El pecado es desobediencia, y
lo contrario, por supuesto, es la obediencia a Dios. Aprendimos
esta mañana que cuando dice esclavos de la obediencia para justicia,
se refiere a la vida justa del cristiano, como dice el versículo
22, la santificación del cristiano. Y esa es la obediencia de Dios,
la sumisión a su voluntad que nos lleva a ser santos en esta
vida. Pero la lesión que enfatizamos
es que solo hay dos patrones posibles. Solamente dos amos
posibles. No hay ninguna otra opción. Tuve esta tarde O eres un esclavo
del pecado, o eres un esclavo de Dios. El último principio
que vimos es que si uno no es esclavo del pecado y es esclavo
de la justicia, es por obra de Dios. Si uno no es esclavo del
pecado y es esclavo de la justicia, es por obra de Dios. Aquí el
apóstol dice, gracias a Dios. Gracias a Dios que ya no sois
esclavos del pecado, ahora sois esclavos de Dios. No dice gracias
a tu libre albedrío, no dice gracias a tus esfuerzos, pero
dice gracias a Dios. Y es por esa gratitud, por amor
a nuestro Dios que nos libró de esa esclavitud, que nos esforzamos
para servirle más. Sólo Dios, ahora es lo que enfatizamos
en esta mañana, enfatizamos la palabra Dios. Que sólo Dios puede
librarnos de la esclavitud del pecado. Solo Dios, absolutamente
solo Dios puede cambiar nuestros corazones para que no obedezcamos
al pecado. Sólo Dios nos podía hacer esclavos
de la justicia, y que obedeciamos antes de lo imposible, pero Dios
cambió nuestro corazón. Pero vamos a ver algo más de
eso esta tarde. Aquí nos quedamos, el cuarto principio que aprendemos
de este cortaje. Ven conmigo el versículo 17 otra
vez. Versículo 17. Pero gracias a Dios, que aunque
erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón aquella
forma de doctrina a la cual fuisteis entregados. ¿Cuál es el principio aquí? Aprendemos
de este pasaje, que Dios cambia el corazón del cristiano para
que le obedezca voluntariamente y sinceramente. Ahora dice, habéis
obedecido de corazón, y aquí se va a la raíz del problema.
Porque la raíz del problema del hombre es el corazón. De nacimiento
tiene un corazón muy duro, más duro que el diamante, un corazón
rebelde, un corazón corrupto. Es por eso que obedece al pecado
sin problema alguno. Pero para salvarnos Dios cambia
el corazón, nos da un corazón nuevo, un corazón enternecido
en la Palabra de Dios, un corazón que quiere creer, un corazón
que ahora quiere obedecer, quiere arrepentirse. Ese es el primer
paso en la salvación del hombre, es por eso que tenemos la promesa
en Ezequiel. Os daré un corazón nuevo, pondré
un espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de vuestra carne el
corazón de piedra. Os daré un corazón de carne y
pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en
mis estatutos, y guardaréis mis preceptos, y los pongáis por
obra. Es por eso que el cristiano no
continúa viviendo en pecado al estar bajo la gracia, esto es
imposible, claro que no, el corazón ha cambiado, ha sido transformado,
el cristiano ya no quiere pecar, el cristiano ahora quiere obedecer
a Dios y le afecta pecar, si peca Siente remordimientos, siente
pena, siente vergüenza, ahí viene la Santa Cena, y la tomaré o
no la tomaré, ahí está su conciencia, y delante de Dios se siente tan
mal. Por supuesto, tiene un corazón
nuevo, ahora le afecta esto. Y por eso no obedecemos a Dios
a regañadientes o de mal humor, todo lo contrario, voluntariamente,
de corazón, sinceramente, por eso dice San Juan, los mandamientos
de Dios no son gravosos ahora para nosotros. Le obedecemos. Tenemos un corazón nuevo. Muy
importante este principio. Dios lo conseguió en una lección
también muy importante. Nosotros creemos en el libre
albedrío, por supuesto. Pero también creemos que después
de la caída del hombre, el ideal del río se afectó. Quedamos como
esclavos del pecado. Y por eso dice la Biblia que
desde que nacemos queremos hacer el mal, tendemos al mal. Pero
Dios Aquí está toda la blanca bendición. Dios, al cambiarnos
el corazón, al cambiarnos la voluntad, hizo nuestro libre
albedrío verdaderamente libre, para que podamos escoger lo bueno
ahora, para que ahora podamos obedecer voluntariamente de corazón. Entonces, no es que neguemos
el libre albedrío, por supuesto que no, nosotros creemos en el
libre albedrío, diólogos. Pero nosotros creemos que antes
estaba, como dice Isaías 1, en depravación total. Pero ahora
Dios ha cambiado, de tal manera que podemos obedecer al Señor
de corazón. Bueno, esto era un paréntesis
para los teólogos. Quinto principio. El cristiano
obedece las enseñanzas de Dios. Versículo 17, una vez más, lealo.
Pero gracias a Dios que aunque erais esclavos del pecado, habéis
obedecido de corazón aquella forma de doctrina. La expresión
aquí, muy interesante, quiero que vean dos cosas aquí. La primera
es esta expresión, forma de doctrina, literalmente molde. La palabra
griega aquí es tipo de doctrina, es un molde de doctrina. Doctrina,
ustedes saben, significa, es una palabra, básicamente significa
enseñanza. El apóstol obviamente aquí se
refiere a las enseñanzas de Dios, de cómo ser salvos, el evangelio,
cómo vivir, que tenemos los procesos, las reglas, los parámetros que
se nos enseñan en la Biblia. Y el punto práctico aquí, hermanos,
es El cristiano tiene, sabe cuál es la voluntad de Dios. No estamos
viviendo en algo nebuloso para saber qué hago ahora, no sé qué
hacer en mi vida, no sé cómo agradar a Dios. Tenemos los parámetros,
tenemos los mandamientos de cómo servir a Dios. Y esto es muy
útil para nosotros en nuestras vidas diarias como esclavos de
Dios. No vivimos la cristiandad conforme
a nuestros ideales. No debemos adorar al Señor conforme
a nuestros ideales, como aprendimos en la conferencia de música.
Dios nos ha dicho cómo debemos adorarle, y podemos ver la voluntad
de Dios. Entonces, hay una forma de doctrina
para el cristiano. Hay enseñanzas sobre el matrimonio. ¿Qué debería ser la mujer? ¿Qué
debería ser el hombre? ¿Qué deberían ser los niños?
¿Qué deberían ser los jóvenes? ¿Cómo debemos de vivir en el
trabajo? ¿Cómo debemos de comportarnos? Aquí está en la Palabra de Dios.
¿Cómo debemos disciplinar a los hijos? Aquí está. ¿Cómo debemos
disciplinar a la iglesia? Aquí está. ¿Qué hacer con las
religiones falsas que tocan a nuestra puerta? Aquí está. ¿El cuidado
de nuestros cuerpos? Aquí está. ¿El cuidado de nuestras
casas? Tito capítulo 2, aquí está. Nos dice el Señor. Tenemos aquí
una forma de doctrina. Tenemos el molde. Sabemos cómo
debemos servir al Señor. Y eso es lo que quiero enfatizar
esta tarde. Para mí es maravilloso. El cristiano obedece de corazón
a estas enseñanzas de Dios, porque es un esclavo de Dios, obviamente,
y tiene esta forma de doctrina, pero sobre todo, porque, como
dice aquí, fuimos entregados a esta forma de doctrina. Ahora,
les voy a decir por qué me emocioné con esto. Estaba estudiando este
pasaje. y descubrí aquí fuiste entregados
dice fuiste entregados no ustedes se entregaron pero ustedes fueron
entregados y me puse a investigar porque dice aquí que ustedes
fueron entregados no que nosotros nos entregamos pero que fuimos
entregados y noté que las expresiones aquí de este versículo son muy
interesantes molde tipo En esos tiempos, como aún en esos tiempos
en la escuela bíblica de vacaciones, hace mucho tuvimos unas figuras
de yeso que colgamos en la pared con versículos. Dios, estamos
de acuerdo, que poníamos yeso en un molde, ¿te acuerdan? Son
las mismas palabras aquí. Aquí dice que nosotros fuimos
echados a un molde, a ese molde de enseñanzas, a ese molde de
doctrinas. Es lo que dice aquí el apóstol.
Y lo que me emocionó, y nos debe de motivar esto a todos nosotros,
Nuestra santificación, nuestra transformación, es una obra de
Dios. Dios nos echó al molde, Dios
nos está formando, y Dios nos quita las asperezas, Él nos lija
las asperezas, y todas las debilidades, y todas las fallas. Como sus
esclavos, ya cambiando aquí al a lo que nos habla el apóstol.
Como sus esclavos, Él nos dice exactamente que hacer, lo que
hay que hacer, Él nos ayuda, Él nos guía, Él nos da el querer,
como el hacer, por su buena voluntad, y Él terminará en nosotros la
obra que Él ha comenzado. Por eso es imposible que el cristiano
continúe practicando el pecado. ¿Por qué? Porque Dios nos ha
entregado a un molde de doctrina. Dios nos ha echado a un molde
que Él está formando para cambiarnos a la imagen de Su Hijo, como
nos dicen romanos capítulo 8. En penúltimo lugar, Versículo
18 nos enseña que el cristiano ha sido libertado del pecado.
Versículo 18, lo repite el apóstol. Véanlo, y libertados del pecado,
vinisteis a ser siervos de justicia. Ahora, esto, hermanos, es algo
maravilloso. Es algo sorprendente. Este es
un milagro. Hay un cambio radical aquí. Y
libertados del pecado. Ahora nosotros, ya no somos esclavos
del pecado. Podemos decirle al pecado, ¿sabes
qué? No. ¿Tú quieres que vea esa página
en Internet? ¿Sabes qué? No la voy a ver. Me voy a levantar.
No la voy a ver. Y te levantas. ¿De dónde sacaste
esa fuerza, esa energía espiritual? Dios te ha libertado del pecado. Dios te ha cambiado. Ahora tenemos
las fuerzas espirituales para desobedecer al pecado. Antes
éramos esclavos del pecado, el pecado nos ordenaba algo y lo
hacíamos y le obedecíamos, pero Cristo nos libertó del pecado.
¿Cuándo? ¿Qué pasó? ¿Qué hizo Cristo?
Esto nos lleva a la cruz. En la cruz, ¿qué pasó en la cruz? Él nos redimió, Él nos compró
con Su preciosa sangre. Él nos compró, nos redimió del
mercado de esclavos, y nos hizo ahora esclavos de Dios, siervos
de Dios, o como dice nuestro texto literalmente, esclavos
de la justicia. Tiempo. Time out. Objeción, Paco. Yo creo que soy cristiano, pero
yo no me siento como que soy libre del pecado. Te voy a ser
sincero. Llevo veinte años en la cristiandad,
y yo no me siento libre del pecado. Hay unas cosas, hay unos pecados
que te sorprendían lo que yo hago y lo que me ha pasado y
lo que sufro por esto. ¿Por qué honesto si me dices
esto? Vamos a estudiar más de eso en el capítulo 7, por supuesto.
Pero entre tanto, quiero hacerte unas preguntas para diagnosticar
bien tu caso. ¿Pecas igual que antes de ser
cristiano? ¿Pecas igual que antes de ser
cristiano? Otra pregunta. ¿No ha habido
ningún cambio en tu vida? Eres la misma. Eres el mismo.
te afecta pecar, te duele, te da pena, te da vergüenza cuando
haces esas cosas. Y muy importante, confiesas esos
pecados, te arrepientes. Tienes que tomar en cuenta también
que Aquí el apóstol cuando nos dice libertados del pecado, no
significa que ya nunca vas a pecar en tu vida. No significa que
te vuelves un cristiano perfecto y nunca pecas. Eso es imposible.
San Pedro pecó. Ustedes me pueden decir, ¿qué
hizo el apóstol San Pedro en el tiempo de la cruz? ¿Qué hizo?
Negó a nuestro Señor Jesucristo tres veces y le advirtieron,
se le advirtió, el Señor le dijo, antes de que el gallo cante dos
veces, me vas a negar tres veces. y cayó pecal. Santo Tomás pecó. El dudo, mucha incruidad. San
Pablo pecó, vamos a ver en Romanos 7, él confiesa que pecó. No soy
perfecto, nos dice también en Filipenses, es obvio que todos
los cristianos pecan. Tienes que tomar eso en cuenta,
que somos libertados del pecado no significa que eres perfecto.
No significa que nunca más vas a pecar. Significa que el pecado
ya no tiene el mismo poder que tenía antes sobre ti. Ahora tú
puedes vencer ese pecado. El pecado, además, ya no te condena.
¿Por qué? Porque Cristo pagó por nuestros
pecados. El pecado ya no te puede condenar. El pecado no tiene
dominio absoluto sobre ti. Ahora puedes obedecer a Dios.
Y esta es una pregunta muy importante. Estás obedeciendo a Dios. ¿Quieres
tú obedecer a Dios? te esfuerzas por obedecer a Dios. Él te ha dicho, el primer mandamiento,
cree en el Señor Jesucristo, cree en mi Hijo. Crees en Cristo,
perseveras. Déjame decirte, el hecho de que
estés aquí, el domingo por la noche, es señal, es buena evidencia,
que tú has sido libertado del pecado. Muy buena evidencia para
mí, sobre todo los que vienen el domingo por la noche. quieren
decir que tienen algo de conciencia cristiana, algo de amor al Señor
para volver a su casa. Quieren aprender, quieren tener
más fe, quieren adorar al Señor, quieren amar al Señor. Eso es
una muy buena señal para ti también. Pero vamos a ver más de esto
en Romanos capítulo 7. El último principio que vamos
a ver de este pasaje. El cristiano ahora es esclavo
de la justicia. Notice el versículo 18, libertados
del pecado, viniste a ser siervos de la justicia, viniste a ser
literalmente esclavos de la justicia. El Señor no nos libertó del pecado
para que viviéramos como nosotros quisiéramos, no. Él nos libertó
de la esclavitud del pecado para hacernos esclavos de Dios. Pero ahora aquí la esclavitud
es muy diferente. Somos esclavos de Dios, con gozo,
con alegría, porque Él nos ha salvado de la muerte, por supuesto.
Él nos ha salvado de muchos vicios, pero lo principal es que ahora
podemos estar con nuestro nuevo amo, con mucha gratitud, porque
Él nos salvó. Corremos a Él después de que
el Señor nos deja libres del pecado. Corremos a Dios con mucha
gratitud, con mucho gozo, por supuesto. Dejamos de ser esclavos
del pecado y ahora somos de Dios. Y es por eso, hermanos, entre
paréntesis, la razón por la cual las terapias del mundo fallan
está aquí. Están incompletas, a lo mejor
te ayudan con ciertos vicios, con ciertos problemas, con ciertos
pecados, pero no te cambian el corazón y no te llevan a servir
a Dios. que era incompleto el proceso.
Muy importante, tenemos que dejar el pecado. Número uno, pero inseparable
de eso es, tenemos que servir a Dios, amar a Dios, ser esclavos
de Dios. Ahora, lo que quiero que aprendamos
en esta tarde, que salgan de la puerta y alguien les diga,
¿qué aprendiste en el juzgo esta tarde? Quiero que se salgan pensando
esta tarde, el Señor nos libertó a todos los cristianos del pecado. A todos los cristianos los libertó
del pecado. A todos los hizo siervos de Dios. Esto no es algo para los super
espirituales que tienen más de 30 años en la cristianad. No,
no, no, no, no. Esto no es nada más que los predicadores
son siervos de Dios y que las misioneras son siervas de Dios.
No, no, no, no, no, no. Todos los cristianos, todos los
cristianos son siervos de Dios. todas las cristianas son siervas
de Dios. Sean estudiantes, sean enfermeras,
sean empleados, sean doctores, sean niños, sean profesores, sean comerciantes,
sean cristianos débiles, sean cristianos fuertes, Todos somos
siervos de Dios. Todos somos siervas de Dios.
Todos los cristianos son libertados del pecado, si no, no son cristianos.
Todos los cristianos son siervos de Dios, si no, no son cristianos. Entonces, todos podemos decir
como el salmista o Jehová, ciertamente, yo soy tu siervo. Siervo tuyo
soy, hijo de tu sierva. Tú has roto mis prisiones. Te
ofreceré sacrificio en alabanza e indocaré en nombre de Dios. Es una lección muy importante,
quiero que salgan las puertas de esta iglesia pensando en eso.
Otra cosa, quiero que aprendamos, es que así como el pecado nos
ordenaba cosas y las hacíamos, le obedecíamos, así la justicia,
así Dios nos ordena ciertas cosas y nosotros las cumplimos, las
obedecemos. El pecado te forzaba, te seducía,
te engañaba, te empujaba a hacer ciertos pecados y ahí tú ibas
a cometer esos pecados. y así también la justicia, la
justicia te ordena, te provoca, te empuja para que hagas lo bueno. Es por eso que no vamos a pecar
como cristianos, no vamos a practicar el pecado, no, no, no disfrutamos
pecar, por supuesto que no, estamos ahora bajo la gracia, ahora somos
esclavos de Dios, es imposible entonces que pequemos así. El cristiano entonces, escuchen
bien, al ser esclavo de la justicia, le obedece porque la justicia
le ordena, le enseña, le guía, y Dios a Sus esclavos los trata
muy bien. Es muy misericordioso, tiene
mucha paciencia con nosotros, nos enseña, y nos está echando
a ese molde. Nos rima las asperezas, nos ayuda. Entonces, el cristiano obedece
esas enseñanzas de Dios. El cristiano sigue los caminos
de Dios, porque la justicia lo guía, lo provoca, le enseña. ¿Y saben qué? Si fallamos, si
pecamos, como somos esclavos de Dios, Él nos azota. Hebreos capítulo doce. Tenlo
por seguro, dice la Biblia, dice Hebreos doce, Dios nos ama tanto
como Sus hijos, y si no, fuéramos bastardos, pero Él nos ama tanto,
que si estamos descarriados y andamos fallando, Él nos azota. Es la palabra que usa allí el
escritor. por esa disciplina, por ese amor,
por esa providencia, obedecemos a Dios como esclavos. Esto nos
debe de alegrar, esto nos debe de motivar mucho, porque la justicia
quiere que lleguemos a Dios, la justicia quiere que lleguemos
al cielo, la justicia quiere que tengamos comunión con Dios
por toda la eternidad. Por eso el pasaje termina, Romanos
capítulo 6 termina con estas palabras, Más ahora que habéis
sido libertados del pecado y en sus siervos de Dios, tenéis por
fruto la santificación. TENÉIS POR FRUTO LA SANTIFICACIÓN,
NO ES A LA MEJOR VAS A SER SANTIFICADOS, NO, NO, NO, AL QUE DIOS FUSIFICA,
EL SANTIFICA, EL NOS AYUDA, EL NOS CONMUEVE, EL NOS PROVOCA,
TENÉIS POR FRUTO LA SANTIFICACIÓN Y COMO FIN LA VIDA ETERNA, PORQUE
LA PAGA DEL PECADO ES MUERTE, MAS LA DAIVA DE DIOS ES VIDA
ETERNA EN CRISTO JESÚS, EL SEÑOR NUESTRO. Muy bien, es lo que
nos enseñan nuestros versículos. Vamos a terminar con unas aplicaciones. ¿De qué nos sirven estas enseñanzas?
¿De qué nos sirven estos principios? Muy bien. Número uno. Si dices
que tienes fe, que amas a Dios, que crees en la Biblia, pero
desobedeces a Dios, eres un mentiroso. Uso esa palabra por lo que nos
dice Primera de Juan. El que dice que conoce a Dios,
pero no guarda los mandamientos de Dios, dice San Juan, es un
mentiroso. Te estás engañando. Porque, como
dice Santiago en otra parte, tu fe, tu creer, si la sobras,
está muerta. Y lo voy a decir con mucho cuidado
aquí. La cristiandad, hermanos, no es acepta a Cristo. Es todo lo que tienes que hacer.
A ver, levanta la mano. Acepta a Cristo. Es todo lo que
tienes que hacer. No, no, no, no, no, no, no. Esa no es la
cristiandad de Romanos capítulo 6. La cristiandad de Romanos
capítulo 6 es que somos entregados a una forma de doctrina, es que
somos libertados del pecado, es que servimos a Dios, no para
ser salvos, pero porque somos salvos. Por amor al Señor, por
gratitud al Señor, le obedecemos, le servimos. Ese es el Evangelio
completo. Nada de que tú aceptas a Cristo
y no importa cómo vivas. Mira, no importa. Es que tú eres
un cristiano carnal, no te preocupes. Tú te vas a ir al cielo de todas
maneras. Vivas como... Eso es lo que nos enseña Pablo.
Eso es lo que nos enseña Pablo. No, no, no, no, no, no, no, no,
no. nos dice aquí que pues pecaremos porque no estamos bajo la ley
sino bajo la gracia. ¡De ninguna manera! ¡Eso es imposible! ¿Estás loco? ¡Por supuesto que
no! ¿No sabéis que si os sometéis
a alguien como esclavos para obedecerles o es esclavo de aquel
a quien obedecéis sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia
para justicia, pero gracias a Dios, si aunque serais esclavos del
pecado, habéis obedecido de corazón, esa es la cristiandad, habéis
obedecido de corazón aquella forma de doctrina a la cual fuisteis
entregados y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la
justicia. Ese es el Evangelio completo.
Número dos. Hoy, febrero 19 del 2012, Hoy, en este día, en este culto,
antes de salir de las puertas de esta iglesia, decide de corazón
que servirás al Señor el resto de tu vida. Si esto es verdad,
si la paga, el sueldo del pecado es muerte, Si es verdad que la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro,
si es verdad que sólo podemos obedecer realmente lo último
a Dios para tener vida, y que solamente hay un patrón que vale
la pena para nuestra santidad y nuestra felicidad y por toda
la eternidad, entonces hoy decide que servirás al Señor el resto
de tu vida. No puedes servir a dos señores.
No puedes servir a dos amos dijo el Señor. No puedes servir al
pecado y a Dios. Entonces el reto es el mismo
que dijo Josué hace muchos años. Ahora pues, temed a Jehová, temed
a Dios. Servirle con integridad y en
verdad. Servirle, obedecerle de corazón.
Si mal os parece, servir a Dios. Escogeos hoy a quien sirváis.
Pero yo y mi casa serviremos a Dios. Hoy. en la semana que
entra, hoy decide, voy a servir al Señor, voy a comenzar, voy
a estudiar, voy a leer, voy a preguntar, voy a comenzar a servir al Señor,
hoy. Hay un himno que decía, tal vez
mañana no habrá lugar, y es muy cierto. No te quiero asustar
con esto. Yo te quiero provocar y animar
por el gran amor de Dios. Porque a lo último esto nos lleva
a la cruz, como les dije. Fue allí que Cristo vino al mundo
y mostró el amor para con nosotros, en que siendo un pecador es esclavo
del pecado, Cristo murió por nosotros. Entonces te ruego por
las misericordias de Dios. que tú le sirvas a Él, que le
busques a Él, Él que ha hecho tanto por ti, Él que puede cambiar
tu vida. Pero Pablo, es que soy muy débil.
Si conocieras mi carácter, si conocieras cómo grito, si conocieras
lo que hago yo en Internet, si conocieras... No quiero saber,
porque tú no eres peor que yo. Pero déjame decirte, Dios es
más poderoso que nosotros. Él cambia corazones, Él cambia
vidas. Pero Paco, yo ya traté. Y yo
ya dije que recibí a Cristo. Pero Paco, yo ya me bauticé.
Y vuelve a Él. Lucenera. Conoce más el Evangelio. Conoce más la forma de doctrina
a la cual ha sido entregado. A lo mejor ese es tu problema. Conoce más el Evangelio de Cristo. Eso es lo que nos cambia. Número
tres. Como cristiano cumple, obedece
con mucha confianza que serás santificado y al último glorificado. Como cristiano cumple con tus
deberes, obedece al Señor con mucha confianza sabiendo que
será santificado y perfeccionado. Dios te ha echado al molde la
forma de su doctrina. Dios te ha hecho su esclavo,
y Él es bueno, Él es sabio, Él trata bien a Sus esclavos, Él
nos guía hasta el final. Si es necesario nos disciplina,
sí, pero Él es muy bueno. Cumple con tus obligaciones.
Conoce la forma de doctrina. Conoce las enseñanzas de Dios.
Obedece a Dios. Eso es lo que te lleva a la felicidad
y a la santidad. Obedecer cumple nuestro deber.
Si queréis ser felices, debéis obedecer este himno. En penúltimo
lugar, como cristiano, guárdate, cuídate, Protégete de la infección
del libertinaje cristiano, usando la gracia de Dios como excusa
para tus pecados. Ahora eres siervo de Dios, entonces
tienes que estar alerta a no pecar. Tienes que estar alerta
a cómo puedo hacer buenas obras. Tienes que estar alerta a las
virtudes de Dios. Ponte toda la armadura de Dios.
¿Cómo va el libro, por cierto? ¿Les gustó? ¡Excelente libro! Se los recomiendo, les quedan,
¿qué? 10 meses para terminarlo, lo
prometimos hermanos. Bueno, cerrando el paréntesis, mañana, levántate
listo para obedecer a Dios. Mañana, dile al Señor, ¿qué quieres
que yo haga? Y sigue su voluntad revelada
en tu profesión, en tu llamada. En último lugar, si eres un esclavo
de la obediencia para justicia, dale gracias a Dios. Gracias a Dios, que aunque erais
esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón aquella forma y doctrina
a la cual fuisteis entregados. Gracias a Dios. Si ya no eres
un esclavo del pecado, es un milagro maravilloso. Le debes
la vida al Señor. Le debes la vida eterna y lo
más maravilloso, qué gran bendición, que ahora somos siervos de la
justicia. Entonces cantemos como el salmista,
bendice alma mía a Jehová, bendiga a todo mi ser su santo nombre. Bendice alma mía a Jehová, no
olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas sus
iniquidades, el que sana todas sus dolencias, el que rescata
del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias. Bendice
alma mía a Jehová. ¡Ah, Jehová, ciertamente soy
tu siervo! ¡Siervo tuyo soy, hijo de tu
sierva! ¡Tú has roto mis prisiones! Te
ofreceré sacrificio de alabanza e invocaré el nombre de Jehová. Esta tarde, al salir de las puertas
de esta iglesia, tú eres un siervo del pecado o un siervo de Dios. Si eres un siervo del pecado,
te ruego, te amonesto, te aconsejo que considere las cosas que hemos
visto. Vas a vivir en algún lugar para siempre. Asegúrate. Tú léelo con tus propios
ojos. Lee el Evangelio, lee tu Biblia.
Si no tienes una, dinos que regalamos una. Pero es hora de que sirvas
a Dios. Como cristianos, el diálogo nos
dice, ustedes son siervos inútiles, y somos siervos inútiles. Cuando
cumplamos con todo, somos siervos inútiles. El diablo nos dice,
ustedes son siervos que fallan mucho. Ustedes no testifican
como deben de testificar, no ofrendan como deben de ofrendar,
no cantan como deben de cantar, y el diablo les hace una lista
y la conciencia va a decir, es cierto, es cierto, es cierto,
es cierto. Pero, somos siervos de Dios.
El Señor nos está ayudando. El Señor nos está cambiando.
La alegría y el gozo que podemos tener es que Él hace la obra
de nosotros. Obedezcamos, sigamos perseverando,
Él nos ayuda. Juremos.
La libertad del creyente
Series Romanos
Los cristianos vivimos pensando que Dios nos perdona todo y que Él es misericordioso por los méritos de Cristo y, aunque esto es verdad, dejamos de estar alertas contra el pecado. El apóstol Pablo nos enseña algunos principios bíblicos con el fin de cuidarnos de no caer en el libertinaje cristiano.
| Sermon ID | 341216282710 |
| Duration | 42:04 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Language | Spanish |
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