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En esta mañana donde nosotros
una vez más estamos acá para así ser expuestos a tu palabra. Nos acercamos, oh Señor, con
un ánimo pronto y deseo, Padre, de que tú hables a nuestras vidas
a través de la exposición de tu palabra, a través del sermón,
a través del tema, a través del pasaje bíblico que nos corresponde,
Señor, estudiar en este día. Te suplicamos, Padre, que tú
remuevas toda distracción exterior o interna que nos pueda llevar
a perder la bendición y realmente la disposición humilde delante
de ti la reverencia que demanda cuando tu palabra es hablada. Te suplicamos, Señor, que tú
la remuevas, que tú lo quites, que nosotros también haya un
ánimo pronto para nutrirnos de esta tu palabra. Este manjar
espiritual lo podamos degustar al más mínimo detalle, Señor,
y que tu Espíritu Santo esté aplicando estas verdades a nuestros
corazones para que no seamos oidores olvidadizos de tu palabra
sino hacedores de la misma. Estamos en tus manos, Señor.
Te suplicamos, Padre, que de este lugar podamos salir bendecidos
a través de la correcta exposición y aplicación de tu Palabra a
nuestras vidas. Esto te lo pedimos, Señor, en
el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén. Marcos capítulo 3, verso 20 al
35. El tema del mensaje en esta mañana
es Jesucristo. Mentiroso, loco o señor? Jesucristo, mentiroso, loco o
señor? Marcos capítulo 3 verso 20 al
35 nos dice así la palabra del Señor. Jesús llegó a una casa
y la multitud se juntó de nuevo a tal punto que ellos ni siquiera
podían comer. Cuando sus parientes oyeron esto,
fueron para hacerse cargo de él porque decían, está fuera
de sí. Y los escribas que habían descendido
de Jerusalén decían, tiene a Belsebú y expulsa a los demonios por
medio del príncipe de los demonios. Llamándolos junto a él, Jesús
les hablaba en parábolas. ¿Cómo puede Satanás expulsar
a Satanás? Si un reino está dividido contra
sí mismo, ese reino no puede perdurar. Si una casa está dividida
contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. Y si Satanás
se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer
sino que ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la
casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata. Entonces podrá saquear su casa. En verdad les digo que todos
los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres y
las blasfemias con que blasfemen. Pero cualquiera que blasfeme
contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón sino que es culpable
de pecado eterno. Porque decían tiene un espíritu
inmundo. entonces llegaron su madre y
sus hermanos y quedándose afuera mandaron a llamar a Jesús y había
una multitud sentada alrededor de él y le dijeron tu madre y
tus hermanos están afuera y te buscan ¿Quiénes son mi madre
y mis hermanos? les dijo Jesús, y mirando a los
que estaban sentados en círculo alrededor de él, dijo, aquí están
mi madre y mis hermanos, porque cualquiera que hace la voluntad
de Dios, ese es mi hermano y hermana y madre. Dios bendiga su palabra
y la prospere en nuestros corazones. Pueden sentarse. Al continuar
con nuestra serie de sermones expositivos basado en el Evangelio
de Marcos, y antes de entrar en materia, tenemos que considerar
que cuando Cristo aseveraba ser Dios, Él dejó a sus oyentes con
sólo tres opciones. Podían descartarlo como un trastornado,
o denunciarlo como un endemoniado, o declarar que era divino y que
era Señor. No había término medio. Nosotros
leemos aquí que las multitudes que acudían en tropel para escucharlo,
o lo aceptarían como el Hijo de Dios y el Salvador del mundo,
o lo rechazarían como un megalómano peligroso y posiblemente loco
al que era necesario silenciar. Los evangelios fueron escritos
para demostrar a cualquier lector que Jesucristo no era un lunático,
no era un mentiroso. Los lunáticos no pueden curar
enfermedades, no pueden resucitar muertos. Los farsantes no pueden
realizar milagros innegables, ni alguien facultado por espíritus
malignos usaría ese poder para echar fuera demonios. La Biblia
deja a sus lectores con una sola alternativa. ¿Cuál sería esta
alternativa? Que el Señor Jesucristo es el
Rey Mesiánico, el Hijo de Dios, el Señor, el Salvador, a quien
Dios el Padre resucitará, resucitaría, de los muertos y sentaría a su
diestra en los lugares celestiales, tomando autoridad sobre todo
principado, sobre todo poder, todos señoríos, sobre todo nombre
que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. A pesar, mis hermanos, de la
enorme evidencia que confirma la Deidad de Jesús, desde su
asombrosa enseñanza hasta sus milagros espectaculares, su autoridad
sobre los demonios, y a pesar del claro testimonio de otros
que lo certificaron, desde el Antiguo Testamento hasta Juan
el Bautista y también Dios el Padre, hubo mucho en aquella
época que con su testarudez se negaron a creer en Él. Imagínense
ustedes teniendo a Dios manifestado en carne y que hubieran personas
que le rechazaran, no debería de traernos a sorpresa que ahora
en el siglo XXI, cuando nosotros no lo tenemos de manera presencial,
también hayan personas que pongan en duda que Jesucristo sea el
Señor, que Jesucristo sea Dios. Pero no obstante a estas personas
que pusieron esto en duda, hubo personas en aquellos tiempos
quienes genuinamente siguieron a Jesús, obedecieron la voluntad
del Padre al escuchar al Hijo, y estos creyentes verdaderos
entendieron correctamente que Jesús es Señor y Dios. también en nuestros tiempos y
espero que en este lugar hayan personas que estén más que dispuestas
a afirmar y a vivir su vida manifestando con hechos ciertos
correctamente que Jesús es su Señor, que Jesús es su Dios. ¿Cuánto están dispuestos a eso?
Vámonos al primer punto. de nuestro sermón en esta mañana. Lunático, suposición de la familia
de Jesús. Lunático, suposición de la familia
de Jesús. Lo encontramos ahí en los versos
20 y 21. Si usted no ha cerrado su Biblia, léalo, búsquelo. Y
si la cerró, vuelve y ábrelo. Ábralo, por favor, abra su Biblia.
Es difícil imaginar que alguien pudiera creer que Jesús se había
vuelto loco. Nadie habló jamás como Él lo
hizo, con tanta claridad, con tanta profundidad, con tanta
autoridad. Nos dice la palabra que cada
vez que Jesús enseñaba, la reacción de la gente siempre era la misma. Nosotros leemos en Lucas 19,
48 que toda la gente estaba en suspenso oyéndole. Pero a pesar de la recepción
popular por parte de las multitudes que se agolpaban detrás de él
para oírlo y también para ver sus milagros y también para alimentarse
el estómago, porque siempre hubieron todos esos grupos, ciertos miembros
de la familia de Jesús creían que se había vuelto loco. Después
que Jesús designara a los doce, que lo vimos el domingo pasado,
nos dice la palabra que él volvió a dónde, volvió a una casa en
Capernaum, la sede de su ministerio. Y la frase, llegó a una casa,
podría referirse a la vivienda de Pedro y Andrés, ¿se acuerdan? Como normalmente sucedía cuando
Jesús entraba en la ciudad, pues él se alojaba en una casa, y
en este lugar a esta casa, que era probablemente la misma casa
donde Jesús había hecho un milagro. el milagro de sanar la suegra
de Pueblo. ¿Se acuerdan? Que lo vimos hace
un tiempo atrás. Entonces, normalmente cuando
Jesús llegaba a un lugar, la gente se juntaba de nuevo a tal punto,
que nos dice aquí la palabra, que sus discípulos no podían
hacer qué cosa. Cuando Jesús llegaba a aquel
lugar. Llegó a aquel lugar. ¿Qué no podían hacer ni siquiera?
ni siquiera podían comer. Multitudes de personas trataban
de entrar a la casa donde Jesús se alojaba. Su Ministerio de
Sanidad no se parecía a nada que las muchedumbres en aquel
entonces hubieran visto alguna vez, atrayendo masivamente a
gente de todo Israel para presenciar el poder sobrenatural de Jesús
y oír su extraordinaria enseñanza. Hace algunas semanas atrás nosotros
vimos cómo en la casa de acá, donde estaba él en esta ocasión,
estaba enseñando a la multitud y era tanta la gente que había
allí que obligó a los amigos de un hombre paralítico a abrir
un agujero en el techo sólo para conseguir una audiencia con Cristo. Los milagros de Jesús como la
curación de ese paralítico sólo acentuaron el fervor de las multitudes
que abiertamente se preguntaban si Jesús era real y efectivamente
el Mesías. La concurrencia era tan grande
que Jesús y sus discípulos no podían ni siquiera llevar a cabo
las funciones básicas de la vida. Comer, es una función básica.
Usted necesita tiempo para comer, ¿verdad que sí? Pues así mismo
Jesús durante su ministerio terrenal. Y cuando la noticia acerca de
la situación llegó a Nazaret, la familia de Jesús quedó impactada
y preocupada por los rumores. Los rumores corren. Y según Marco
explica, cuando sus parientes oyeron esto, ¿qué fue lo que
hicieron? Ahí mismo, usted lo tiene en su Biblia. Cuando sus
parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él. Dada la opresiva naturaleza de
las multitudes, desde el punto de vista humano es comprensible
la preocupación de la familia de Jesús por la seguridad de
Él, temerosos de que él pudiera estar en peligro. Ellos habían
salido de Nazaret y estaban viajando casi 50 kilómetros hasta llegar
a Capernaum para hacerse cargo de él. Y esa frase traducida,
hacerse cargo, significa apoderarse. Y de las 15 veces que se usen
marcos, en este Evangelio, ocho se refieren a agarrar presos,
a tomar presos, incluido su arresto. Ese término también se utiliza
cuando se habla acerca de la detención de Juan el Bautista
cuando él fue encarcelado, que lo veremos en Marcos 6, más adelante. Entonces, ¿qué es lo que nosotros
podemos asumir de esto? Que la familia de Jesús estaba
tratando de cogerlo preso, rescatarlo por la fuerza, si era necesario,
de las agobiantes multitudes que amenazaban con asfixiarlo. Físicamente, pero también trataban
de rescatarlo de él mismo. El deseo de la familia de proteger
a Jesús del peligro en que él mismo se metía, se refleja en
las conclusiones que llegaron en cuanto a él. Porque, ¿qué
decía la familia de Jesús? ¿Qué decía? está fuera de sí. Usted sabe lo que es cuando una
persona está fuera de sí? Está loco, está loco. Nosotros sabemos, mis hermanos,
que María no pensaba eso. Porque antes de que Jesús naciera,
ella había oído las palabras del ángel en Lucas, lo vemos,
Lucas 1, 31 al 33, de quién sería este Jesús. Así que sabemos que
María no estaba en ese grupo aunque andaba con el grupo. No
obstante, a pesar de María, los hermanos de Jesús no creían en
Él. Y los nombres de los medios hermanos
de Jesús, nosotros los conocemos en Marcos 6, que lo veremos más
adelante. Menciona por lo menos cuatro
hermanos de Jesús. Físico, medio hermanos de Jesús. Jacobo, José, Judas y Simón. Que a pesar que tienen nombres
de apóstoles y del papá de Jesús, no eran ninguno de ellos. Ese
versículo, Marcos 6, 3, que es bueno que usted lo anote, también
indica que él tenía más de una media hermana, lo que significa
que Jesús era hermano de por lo menos siete hijos que le nacieron
a María y a José luego de él nacer. Por lo menos siete hijos. Entonces cuando Jesús dejó a
la familia en Nazaret, como a los 30 años de edad nos dice la Biblia,
y se aventuró en su ministerio público, sus hermanos, como es
común, como es normal, debieron de haberse preguntado que qué
estaba haciendo este muchacho. A medida que la reputación de
Jesús se propagaba y las noticias acerca de Él llegaron a Nazaret,
de donde era Jesús, la curiosidad de ellos, quizás estuvo acompañada
de una creciente preocupación y angustia, les motivó entonces
a dejar esta ciudad y moverse hacia donde estaba Jesús. Luego
de oír que las multitudes lo agobiaban, que no le daban ni
siquiera tiempo para comer, ya era hora entonces de rescatar
a su hermano mayor, no solamente de las multitudes, sino del mismo.
Esa frase está fuera de sí, como ustedes bien dijeron, significa
enloquecer o está descontrolado o está demente. Entonces los
miembros de la familia de Jesús estaban convencidos de que Él
ya no estaba en control de sus sentidos racionales. Mis hermanos, en realidad lo
único irracional En cuanto a Jesús era que ellos sabían, sus hermanos,
habían llegado a una conclusión equivocada, porque aunque sus
hermanos no creían su incredulidad, sabemos que fue temporal, después
ellos creyeron, y más adelante sus hermanos llegarían a aceptarlo
como el Mesías, como el Señor. Hechos, capítulo 1, verso 14,
nos habla acerca de eso. Primera de Corintios 15, 7. Es
más, mis hermanos, Jacobo, el hermano de Jesús, se convertiría
en un líder de la iglesia en Jerusalén, en un pastor se convertiría
luego de la muerte y resurrección. Y este Jacobo es el mismo Santiago
que escribió la epístola de Santiago. Y también conocemos de Judas,
que escribió una carta, no Judas Iscariot, sino Judas el hermano
de Jesús, escribió la carta de Judas, que usted lo tiene ahí
en su Biblia. Pero eso fue después de haber
resucitado Jesús. Hasta ese momento, debido a la
preocupación por él, quizás mezclada con una sensación de pena y de
deber familiar, ellos decidieron ir a Capernaum a fin de llevarlo
sano y salvo otra vez a Nazaret. Y entonces ahí, mientras esto
ocurre, mientras esta familia comienza el camino, nos damos
cuenta que no solamente ellos fueron los únicos que decidieron
irse de Capernaum, de Nazaret a Capernaum, sino que también
la élite religiosa de Israel, en este caso estaba compuesta
por varios grupos, pero aquí específicamente los escribas,
nos dicen que esos escribas que descendieron de Jerusalén también
tenían gran interés en buscar a Jesús. Y aquí nos encontramos
con el segundo punto de nuestro sermón en esta mañana. Mentiroso
la acusación de los enemigos de Jesús. Y esta estrategia no
buscaban salvarle la vida, a diferencia de los familiares de Jesús, sino
que procuraban a corto plazo, a largo plazo
era matarlo, como vimos hace parte de semana atrás, pero a
corto plazo lo que ellos buscaban era calumniarlo con el fin de
hacer volver la opinión pública en contra de él. En última instancia sabemos,
y eso lo vimos en el verso 6 de este capítulo 3, que ellos lo
que lo querían era muerto. Ellos lo querían muerto. Y como
ellos sabían que no podían negar la realidad de ese poder milagroso
y sobrenatural, entonces ellos tramaron una campaña de desprestigio
que pondría en duda la fuente de ese poder. Entonces, conscientes
de la popularidad de Jesús y en búsqueda de oportunidades para
sojabarle la credibilidad, una delegación de escribas viajó
desde la capital, que en ese entonces era Jerusalén, para
vigilar allá en aquel lugar, en Capernaum, el Ministerio de
Cristo. Y la disposición que tuvieron
para realizar este viaje demuestra, mis hermanos, el antagonismo
que les causaba la oposición que ellos tenían en contra de
Jesús. Porque ellos viajaron a Capernaum para intentar destruirle,
siguiéndole los pasos con el fin de acumular pruebas en contra
de Él. Y estos escribas, que estaban
atrapados en ese dilema de su propia creación, resolvieron
ataques, realizar ataques personales, absurdos, diciendo que Jesús,
¿qué tenía? Tiene abelsebú. Los hermanos
de Jesús dijeron, está fuera de sí, está loco. Y estos dijeron,
está endemoniado. Dice, tiene a Belzebú y expulsa
a los demonios por medio del príncipe de los demonios. Tan
odiosas acusaciones rebosantes de mala intención estaban diseñadas
para evitar que los judíos creyeran en Jesús. Al considerarse ellos
como los guardianes de la pureza doctrinal judía, no podían imaginarse
que ese libertador que ellos tan largamente habían esperado
por muchos años, cientos de años, se les opusiera a ellos con tal
vigor. Ellos esperaban, no, cuando ese
libertador venga nos va a dar un premio, nos va a dar un regalo
por nuestra dedicación. Por esa razón, mis hermanos,
aunque la evidencia de la condición mesiánica de Jesús era obvia
a la vista de todo, porque se estaban cumpliendo todas las
señales que los profetas habían hablado acerca de ese Mesías,
a pesar de que todas las evidencias estaban a favor de Cristo, Estos
escribas lo rechazaron de un modo obstinado, insistiendo rotundamente
en que él estaba poseído por los demonios, poseído por Satanás. Y puesto que sabía lo que los
fariseos y los escribes estaban diciendo acerca de él, en este
caso específico los fariseos, perdón, los escribas, Jesús hizo
un llamado a las multitudes. Y eso es lo que nosotros vemos
acá. Dice, ¿qué hizo Jesús? Luego de que ellos decían está
poseído por versebur. ¿Cómo le decía? ¿Puede buscarlo
ahí en su Biblia? ¿Cómo decía? Hablaba en parábolas. Sigue la lectura conmigo. Vaya
marcando ahí que vamos a ir leyendo paso por paso. Y les hablaba
en parábolas. El Señor usó a menudo parábolas
con el fin de bloquear la visión de los incrédulos. Eso lo vemos
en otras secciones de los Evangelios. Pero aquí, sin embargo, en esta
ocasión, las analogías de Jesús, las parábolas de Jesús, fueron
claras para que todos entendieran a fin de desenmascarar la absurda
naturaleza de las acusaciones de sus enemigos y por esa razón
el pregunta de manera retórica vaya conmigo al verso 23 mire
como pregunta Jesús se lo voy a leer ¿Cómo puede Satanás expulsar
a Satanás? verso 24 Si un reino está dividido
contra sí mismo, ese reino no puede perdurar. Verso 25. Si
una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. Verso 26. Y si Satanás se ha
levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer
sino que ha llegado su fin. Fin de la cita, hasta ahora.
El argumento expuesto por los escribas era lo que se conoce
como un absurdo lógico. un absurdo lógico. Es indiscutible
que cualquier reino o casa real que esté en guerra contra de
sí misma está destinada a hundirse. Y ese principio es también válido
en el aspecto espiritual, en el reino espiritual. Si Satanás
estuviera echando fuera a sus propios agentes o destruyendo
sus propias obras, entonces su reino estaría irremediablemente
dividido. El planteamiento de Jesús era
evidente. Aunque el reino de las tinieblas
es intrínsecamente caótico porque hay desorden y es desordenado,
valga la redundancia, el diablo no despliega a sus agentes para
que peleen entre sí. El hecho de que Jesús pasara
a su ministerio terrenal desenmascarando, enfrentando, reprendiendo y expulsando
demonios proporcionaba una evidencia de peso de que
Él no estaba siendo facultado por Satanás. Amén. Eso es lo que Jesús está
diciendo. Entonces, la verdadera explicación de la autoridad de
Jesús sobre los demonios, no era que Él estaba facultado por
Satanás, sino más bien que tenía poder sobre Satanás. Entonces Jesús siguió diciendo
a las multitudes, sigue leyendo conmigo, verso 27. Pero nadie
puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes
si primero no lo ata, entonces podrá saquear su casa. Que los
escribas y los fariseos atribuyeran el poder de Jesús a Satanás y
no al Espíritu Santo, preste atención, era la forma más elevada
de blasfemia y los puso a ellos, a los escribas y fariseos, en
peligro eterno. La advertencia del Señor fue
solemne y severa, verso 28. Lo lee conmigo, en verdad les
digo, perdón, que todos los pecados serán perdonados a los hijos
de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, verso 29,
pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene
jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno. Aunque estos versículos han sido
el origen de mucha confusión innecesaria, siempre lo ha habido
y más en estos tiempos, el contexto deja en claro que Jesús tenía
una transgresión específica en mente cuando advirtió acerca
de blasfemar contra el Espíritu Santo. ¿Cuál era esa transgresión? ¿Cuál es la blasfemia contra
el Espíritu Santo? tomando en cuenta el contexto
de este pasaje bíblico. ¿Cuál era la blasfemia contra
el Espíritu Santo? Dígalo bien alto. No creer en
quién? En Cristo. El contexto, acuérdense
a quién que están acusando, es a Cristo. Entonces el contexto
no es creer en el Espíritu Santo, es no creer en Cristo. Esos escribas,
esos fariseos que habían visto la abrumadora evidencia del poder
del Espíritu Santo en el ministerio de Jesús, permanecieron totalmente
renuentes a aceptar a Jesús como el Hijo de Dios. Ellos prefirieron
en cambio atribuir la poderosa obra del Espíritu a Satanás y
por esa razón ellos fueron culpables de blasfemar contra el Espíritu
Santo. Aunque ellos habían sido testigos
de que él juró todo tipo de males, de que echó fuera decenas de
demonios y de que proclamó un evangelio de perdón divino, sin
embargo, los enemigos de Jesús lo acusaron de ser un engañador
endemoniado. Porque decían, como dice ahí
el verso, el verso siguiente, el verso... Porque decían, tiene un espíritu
inmundo. Sus enemigos, los enemigos de
Jesús, se negaron tercamente a creer en Jesús, a pesar de
toda evidencia posible de que el Espíritu estaba obrando a
través de Jesús. Se mantuvieron permanentemente
endurecidos sus corazones contra su Mesías. y en consecuencia,
debido a que su rechazo fue definitivo ante toda la evidencia que estaba
ante sus ojos, valga la redundancia, una evidencia más que suficiente,
entonces ellos no tenían posibilidad de perdón. El hecho de que los
dirigentes religiosos de Israel llegaron a la conclusión de que
el Mesías era un falsificador endemoniado, significó para ellos,
para los escribas, para los fariseos, el acto final de apostasía. Y debido a que esa fue su conclusión
definitiva acerca de Jesús, ellos se convirtieron, como nos dice
aquí la palabra, en reos culpables de pecado eterno. Eso es el pecado imperdonable,
rechazar a Cristo. Tenga eso pendiente porque los
pentecostales dicen otra cosa. Pero no, no tiene base bíblica
para decir que es otra cosa. El pecado imperdonable es rechazar
a Cristo. Ese es el pecado imperdonable.
Decir que tenía demonio Jesús. Acusar a Jesús de ser un demonio
o actuar en base a demonio. Incluso, mis hermanos, después
de esta ocasión, a pesar de la advertencia de Jesús, ¿usted
sabe qué ocurrió? Que los líderes religiosos siguieron
sosteniendo que Él estaba facultado por Satanás, lo siguieron diciendo. Aquellos que blasfemaron los
escribas contra el Espíritu Santo, que era la obra que estaba haciendo,
acuérdese que Cristo fue investido del Espíritu Santo, ¿en qué momento?
cuando fue bautizado. Esa persona que decían que ese
poder que obraba a través de Cristo era fruto de los demonios,
esas personas se aislaron de la gracia salvadora de Dios a
través de su propia incredulidad motivada por sus corazones endurecidos. Los apóstatas, al igual que los
incrédulos dirigentes religiosos de la época de Jesús, son aquellos
que han estado, han estado, perdón, expuestos a la verdad del Evangelio
y sin embargo se alejan de Cristo a pesar de la abrumadora evidencia
que se les ha dejado o que se les ha dado. En su núcleo La
apostasía es un repudio voluntario del testimonio del Espíritu Santo
en la persona y la obra de Jesucristo. Ese es el pecado imperdonable. Entonces la blasfemia contra
el Espíritu Santo describe el corazón apóstata que con pleno
conocimiento ha rechazado irrevocablemente a aquel a quien el Espíritu señala. Por esa razón, ¿y a quién es
que el Espíritu señala? a Jesucristo, y es por esa razón
que no tienen jamás perdón, porque ningún perdón es posible para
quienes se niegan a dejar de rechazar a Cristo, y no sólo
de labios, sino de hechos. Por eso que el pecado imperdonable
es no tener a Cristo en el corazón, en pocas palabras. El que no
tiene a Cristo en el corazón, por muy bueno que sea, está condenado absolutamente al infierno
eterno. El que le da otro lugar a Cristo,
que no sea como su Señor y Salvador, está condenado irremediablemente
al infierno. Amén. Ese es el pecado imperdonable,
rechazar a Cristo. Todos los demás pecados tienen
perdón, pero el rechazar a Cristo no tiene perdón en esta vida
ni en la futura. Visto esto, mis hermanos, entramos
a nuestro tercer punto en esta mañana. Tenemos aquellos que
pensaron que Jesús era un lunático, Están aquellos que pensaron que
eso era un agente de los demonios. que era un endemoniado y ahora
tenemos aquellas personas que lo tienen como Señor reconocimiento
de los seguidores de Jesús Señor reconocimiento de los seguidores
de Jesús después de salir de Nazaret para encontrar a Jesús
que vimos en el verso 21 aquí nos dice la palabra que su madre
y sus hermanos llegaron finalmente a Capernaum Los primeros dos
versos de nuestra lectura de hoy solamente dicen que salieron,
ahora aquí llegaron. Y frente a la realidad de que
María creía en Jesús, su venida tal vez estaba motivada por un
deseo de proteger al Hijo de Dios. No obstante, mis hermanos,
como les acabé de decir hace un ratito, los medios hermanos
de Jesús estaban convencidos en ese momento de que Él se había
vuelto loco. y vinieron a rescatarlo de las
multitudes que amenazaban con sofocarlo y quizás con la intención
de llevarlo de vuelta a Nazaret de alguna forma presa. Porque
eso es lo que dicen, fueron para apoderarse de él, fueron para
apresarlo, fueron para retenerlo. Y nos dice la palabra acá que,
a partir del verso 31 que ellos quedándose afuera afuera
de la casa ¿qué hicieron? mandaron a llamar a Jesús adentro
de la casa Jesús se dirigía a la multitud que estaba ¿qué cosa? sentada alrededor de él cuando
le dijeron tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan aceptando
la interrupción, ¿verdad?, porque también se paró allí, Jesús respondió
de una manera totalmente inesperada y que debió haber sorprendido
a quienes lo oían hablar. Nadie esperaba eso, ¿eh?, nadie
esperaba eso. Usted está aquí en una reunión
y que usted le diga, ¿verdad?, los que tienen sus madres vivas,
mira tu mamá te está esperando ahí afuera. Todo el mundo pensaría
que... déjeme un segundo, déjeme ver
qué decía. Porque acuérdense que ella ha viajado alrededor
de 50 kilómetros, no es que usted la tiene allí en la esquina.
Ha viajado 50 kilómetros y no en un carro. Era un camino, no
con asfalto, un camino pedregoso y peligroso. Nadie esperaba esta
respuesta de Jesús. ¿Cuál fue? Con una pregunta.
¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Les dijo Jesús. La pregunta de
Jesús no nació del desconocimiento, ya que él conocía bien la identidad
de los miembros de su familia terrenal. Tampoco Jesús estaba
mostrando falta de respeto o antagonismo hacia su madre y sus hermanos,
a quienes amaba sinceramente. Acuérdense que cuando él fue
a la cruz Él encargó a su madre a este discípulo amado, a Juan. Ahora, en esta vocación,
Jesús simplemente utilizó esta interrupción en la vida real
para enseñar una verdad espiritual trascendental a sus seguidores
que se hallaban reunidos alrededor de Él. Y Jesús responde a su
propia pregunta. Jesús responde a su propia pregunta. Verso 34. Y mirando a los que
estaban sentados en círculo alrededor de él, dijo, aquí están mi madre
y mis hermanos. Versículo 35. Porque cualquiera
que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano y hermana y
madre. El planteamiento del Señor era
que la única relación para Él que de verdad importa eternamente
no es física sino espiritual. Su familia espiritual se compone
de aquellos que tienen una relación salvadora con Cristo por medio
de la fe. Eso es lo que nos dice Juan 1.12.
A los suyos vino y a los suyos no les recibieron, mas a todos
los que les recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
el derecho de ser llamados hijos de Dios. Romanos 8, 14 al 17,
habla acerca de eso. Primera de Juan, capítulo 3,
verso 1 y 2, nos habla acerca de eso. Y según el mismo Jesús
le había explicado antes a Nicodemo, no es el nacimiento terrenal
el que nos hace parte de la familia de Dios, sino haber nacido de
arriba. A diferencia de los escribas
y fariseos quienes resistieron y blasfemaron del Espíritu Santo
al rechazar al Hijo de Dios, Los verdaderos discípulos tienen
cuidado de hacer, como dice acá, la voluntad de Dios honrando
a Jesucristo como Salvador y Señor. Amén. Así lo explicó Jesús en
Juan 6.40, porque esta es la voluntad de mi Padre, que todo
aquel que vea al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna y yo
mismo lo resucitaré en el día final. En otra ocasión, en Judea,
cuando una mujer exclamó, y eso es un pasaje, digo yo, para los
católicos, Juan capítulo, perdón, Lucas 11, 27. Una mujer le dijo
a Jesús, ¡Dichoso la matriz que te concibió y los senos que te
criaron! ¿Y cómo le respondió Jesús? ¿Se
acuerdan de ese pasaje bíblico, Lucas 11, verso 27 y verso 28? Jesús le respondió de la siguiente
forma, al contrario, al contrario, le contestó Jesús, ¡Dichosos
los que oyen la palabra de Dios y la guardan! Tremendo, mis hermanos. Sólo aquellos que prestan atención
al mensaje de Dios serán bendecidos eternamente. ¿Es usted de esas
personas? Ese mensaje empieza con el testimonio
del Padre. Este es mi Hijo amado en quien
tengo complacencia, a él oíd. Como Marcos ya ha señalado en
el verso 21, algunos de los miembros de la familia de Jesús lo veían
como un loco, mientras tanto los miembros de la élite religiosa
de aquel entonces lo veían como un mentiroso o un endemoniado,
acusándolo de estar aliado con Satanás. Pero mis hermanos, los
seguidores de Jesús Aquellos que pertenecían a su familia
espiritual lo aceptaron como su Señor. Ellos obedecían la
voluntad del Padre, la cual es que los pecadores crean en el
Hijo de quien el Espíritu da testimonio y por ende reciban
vida eterna. Mis hermanos, aquellos que de
verdad reconocen, cuando digo de verdad no es solamente de
labios, aquellos que de verdad reconocen que Jesús es el Señor
responden con un deseo de obedecerle. La verdadera conversión siempre
se ha caracterizado por la obediencia a la palabra de Dios, por la
sumisión a la palabra de Dios. y esa sumisión tiene que ver
con la autoridad de Cristo. Así lo explicó Jesús en Juan
8.31. Si ustedes permanecen en mi palabra,
verdaderamente son mis discípulos. Algunos capítulos más adelante
en Juan, Él repitió esa misma verdad en Juan 14.15. Si ustedes
me aman, guardarán mis mandamientos. Al contrario, el que dice yo
le he llegado a conocer y no guarda sus mandamientos es un
mentiroso y la verdad no está en él. Primera de Juan 2.4. Mis hermanos, aceptar el señorío
de Jesucristo es más que simplemente unas palabrerías. Es más que simplemente decirlo.
Aceptar el Señorío de Cristo es la esencia de la vida cristiana. Y una característica segura de
aquellos que forman parte de la familia de Dios es ese deseo
constante de obedecerle, de hacer lo que Él manda, a pesar de que
quizás no nos guste. Mis hermanos, con el fin de seguir
a Cristo, nosotros tenemos que negarnos a nosotros mismos. Tenemos que crucificarnos a nosotros
mismos. Tenemos que tomar la cruz de
Cristo. Tenemos que hasta cierto punto
perder nuestra identidad. Él no nos llama a una negligencia,
a una tibieza negligente, sino a un compromiso vigoroso y absoluto. Él nos llama a ser nuestro Señor. Hace un tiempo yo les decía a
ustedes que esa frase, Jesús es el Señor, Esa es la formulación
más antigua conocida del credo de los cristianos. Y esas palabras
tenían un aire peligroso en días del Imperio Romano. Ahora cualquiera
puede decir, no, Jesús es el Señor. Pero en aquel entonces,
en el Imperio Romano, las personas tenían que decir, César es el
Señor. Y cuando una persona cambiaba
esa frase y comenzaba a decir Jesús es el Señor, el decir esas
simples frases ponían en peligro de muerte al que lo decía. Pero los cristianos de aquel
entonces no se amedrentaban. no podían dar al César su principal
lealtad porque ya se la habían entregado al Emperador Jesús. Dios el Padre había exaltado
a su Hijo por sobre todo principado, por sobre todo poder, y lo había
investido con un rango superior a cualquier rango. ¿Usted sabe
para qué? Para que delante de Él se doble
toda rodilla y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor. Mis hermanos, el destino eterno
de todo pecador está determinado por lo que esa persona hace con
Jesucristo. los que finalmente lo consideren
un lunático, o un mentiroso, o un hombre bueno, pero no Dios,
pasarán la eternidad en el infierno, separados de Él en el infierno.
Pero quienes hacen la voluntad de Dios, al aceptar a Jesucristo
como su Señor y Salvador a esas personas, se les ha prometido
la vida eterna. Romanos 10.9 nos habla acerca
de eso. Así, mis hermanos, como personas
que cada domingo estamos siendo expuestos a estas verdades del
Evangelio, yo quisiera terminar en este día haciéndole una pregunta
a usted. ¿Qué es Jesús para usted? ¿Un mentiroso, un loco o su Señor? Y la segunda pregunta, si has
respondido que es tu Señor, ¿cómo lo demuestras? ¿Cómo lo demuestras? Guardando sus mandamientos. Estemos
de pie mis hermanos y oremos al Señor para que el Señor confirme
esa palabra en nuestras vidas y que en medio de tanta adversidad,
en medio de tantas palabras que tratan de ponerle a Cristo un
término que no es el bíblico, nosotros podamos discernir la
verdad del Evangelio y proclamar a Cristo como Amo y Señor de
nuestras vidas. Orimos al Padre.
JESUCRISTO: ¿Mentiroso loco o SEÑOR?
Series MARCOS
El destino eterno de todo pecador está determinado por lo que esa persona hace con Jesucristo. Los que finalmente lo consideran un lunático o un mentiroso pasarán la eternidad separados de Él en el infierno. Pero a quienes hacen la voluntad de Dios al aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador se les ha prometido vida eterna en el cielo (Ro. 10:9). ¿Qué es JESÚS para ti? ¿Un mentiroso, loco o SEÑOR?
Acompañame y enviame tus inquietudes en lo que respecta a este sermón basado en el evangelio de MARCOS 3:20-35.
Comunícate con nosotros a través del número: (809)234-7795 y el correo electrónico: [email protected]
| Sermon ID | 327231427145261 |
| Duration | 48:50 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Mark 3:20-35 |
| Language | Spanish |
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