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por favor a Mateo capítulo cinco
versículo veintitrés al veintiséis la extensión y aplicación del
sexto mandamiento la extensión y aplicación del sexto mandamiento
que nos ofrece nuestro señor Jesucristo aquí en este glorioso
texto de la palabra de Dios. Mateo capítulo 5 verso 23. Por tanto, si traes tu ofrenda
al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra
ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y anda, reconcíliate
primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario
pronto Entre tanto que estás con él en el camino, no seas
que el adversario te entregue al juez y el juez al alguacil
y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás
de allí hasta que pagues el último cuadrante. Oremos. Señor y Dios, Padre, nosotros
una vez más nos encomendamos a tu santo espíritu, porque él
inspiró a tu siervo para escribir tu palabra. Ilumina nuestro corazón
y nuestras mentes con ella, a fin de conocer la extensión del sexto
mandamiento y su correcta aplicación a nuestros corazones. Bendícenos,
te lo rogamos para tu gloria, en el nombre de Jesús. Amén. Como ya hemos señalado, nuestro
Señor Jesucristo aquí está exponiendo el alcance del sexto mandamiento. El sexto mandamiento dice, no
matarás. Y Cristo afirma que no solamente
se viola el sexto mandamiento cuando se comete un acto de homicidio. cuando se le quita literalmente
la vida física a una persona. También Cristo afirma que se
viola el sexto mandamiento cuando ultrajamos, insultamos, afrentamos,
humillamos a una persona. También se quebrante el sexto
mandamiento cuando se le grita fatuo a cualquier persona. Cualquiera que le diga fatuo
quedará expuesto al infierno de fuego", afirma Cristo. La palabra fatuo se usaba para
injuriar, para mancillar y vilipendiar a los individuos. Pero una segunda
aplicación que también se le puede dar a la palabra fatu tiene
que ver con el bullying. Aquí predicamos hace ya unos
meses acerca del bullying. Proverbios capítulo 19, versículo
1 dice, mejor es el pobre que camina en integridad que el de
perversos labios y fatu. En hebreo, esta palabra significa, entre
otras cosas, acoso. Fatuo es alguien acosador. Y ese término, acosador, es acuñado en inglés como bullying. Bullying. Bullying es la acción
de acosar a alguien. Se denomina bullying al maltrato,
se denomina bullying a la burla, a la conducta agresiva que se
exhibe en contra de alguien. ¿Con qué fin se exhibe o se hace
el bullying? se usa para maltratar, para hacer
sentir mal, para causarle daño emocional y psicológico a las personas. Se hace normalmente mediante
chistes. Se hace normalmente mediante
relajos. se hace también mediante un lenguaje
sarcástico. Y la meta del que hace bullying
o acusador, es mediante relajo, mediante chiste, maltratar, humillar, vejar, hacer
sentir mal a la persona que es víctima de esta conducta. Con
el bullying se denigra a la persona, se acorrala a la persona, se asusta a la persona. De ahí
que, por lo general, quien es víctima del bullying quieres escapar de ese lugar,
de ese sitio. Lo vemos especialmente en los
niños, que cuando son víctimas de un grupo de niños que practican
el bullying, sencillamente no quieren volver a la escuela,
no quieren ir a la escuela, y los padres se preguntan, ¿qué está
sucediendo? ¿Por qué tú no quieres ir a la
escuela? Muchas veces no lo explican, no lo dicen, pero en realidad
hay un ataque brutal en contra de ese niño y obviamente él no
quiere estar en ese ambiente del cual es víctima de acoso. Y amados hermanos, la iglesia no
está exenta de ese espíritu diabólico. que habiten muchos individuos. Pero debemos de estar conscientes
de que el bullying viola, viola, viola el sexto mandamiento. Cualquiera que le diga fatuo
es un violador del sexto mandamiento. debemos estar conscientes de
que todas las formas de maltrato aún sean de relajo. Es relajando que estoy contigo. Toda forma de maltrato viola
el sexto mandamiento. Toda agresión verbal, toda vejación
con que se denigra a una persona viola el sexto mandamiento. Sea pronunciada la agresión mediante el formato de un relajo
o mediante el formato de un chiste, que es el papel en que normalmente
se envuelve ese tipo de maltrato. Amados hermanos, eso quebranta
el sexto mandamiento. Se viola de manera flagrante
el sexto mandamiento. La iglesia, como señalaba hace
un momento, no está exenta de los que practican el bullying.
¿Y por qué? Bueno, debemos de ser conscientes
del hecho de que la iglesia está formada por personas que proceden
de un mundo violento. La iglesia está formada por personas
que proceden de familias donde el ambiente de violencia intrafamiliar
es algo común y corriente. Pero además, la iglesia está
formada por personas que han visto a lo largo de su vida cientos,
si no miles de películas violentas. De manera que la violencia es
algo que corre por sus venas. La violencia está en su sangre.
y de una forma u otra se expresa esa violencia, se manifiesta
esa violencia, se practica esa violencia. Y una de las maneras más sutiles
de disfrazar esa violencia es el bullying, porque se hace atento
a relajo, atento a cómico. Y la idea es tomar a alguien
para convertirlo en un objeto de mofa, de burla. El bullying es una patología
social que no debe ser tolerada, no debe ser bienvenida ni practicada
en la iglesia de nuestro Señor Jesucristo. ¿Quiénes forman parte de la iglesia? ¿Los grandes y los pequeños? ¿Los viejos y los jóvenes? Debemos de esforzarnos por cultivar
en la iglesia un ambiente de armonía, un ambiente de respeto,
un ambiente en donde Cada miembro se sienta
valorado, se sienta amado, se sienta estimado, se sienta honrado conforme a la imagen y semejanza
del Señor Jesucristo que lleva estampada en su vida. Aquí todos debemos de trabajar
para crear un reino y un ambiente donde todos nos sintamos amados,
valorados, protegidos y seguros en un ambiente de paz, de concordia,
de armonía. El bullying en la iglesia muchas
veces se presenta en formato de bromas. Hacen broma para reírse de la
ropa que llevan puesta, de la pelada que tienen. Hacen broma
de la forma de las orejas, de la forma de la nariz, de la forma
de la boca, si es chiquito, si es gordo, hacen broma de todo. Y no todo el mundo recibe de
buena gana esas bromas. Se hacen los simpáticos para
empezar a hacer broma, muchas veces sin conocer la persona. Sin conocer la persona. ¿Quién
te dio esa confianza para que tú empieces a hacer chiste a
costa del hermano o de la hermana? ¿Y qué produce eso? enfriamiento
y alejamiento de la persona, de la relación, porque no se
sienten cómodos cuando están cerca de alguien
que acosa, porque eso es acoso, es una forma de acoso. Cuando
usted, sin que le hayan dado la confianza, empieza con relajos, que tienen que ver con la persona,
con la idiosincrasia de ese individuo. Por eso, mis amados hermanos,
ninguna forma de acoso debe tener espacio dentro de la iglesia
del Señor. Aquí todo quien llega debe de
sentirse bienvenido, sea feo o sea bonito. Sea grande o sea
chiquito, sea flaco o sea gordo, sea calvo o tenga el pelo completo en la cabeza. Debe de
sentirse apreciado, valorado. Sea licenciado, sea doctor o
sea analfabeto. Porque, amados hermanos, la persona
debe de ser estimada, valorada, honrada, no por lo que tiene,
sino por lo que es en su interior. Debemos guardarnos de ese espíritu
mundano porque viola el sexto mandamiento. Cada vez que usted empieza a
hacer bullying de alguien, sépalo. Usted está pecando contra Dios. Está pecando contra ese hermano,
contra esa hermana, contra esa persona. Usted está violando
el sexto mandamiento en su espíritu, en su esencia. Por eso, mis amados hermanos,
el bullying no tiene lugar en la iglesia. no debe tener lugar en su vida. ¿Por qué debemos de guardarnos
ese espíritu mundano? Amados hermanos, primero que
nada, porque la violación del sexto mandamiento está claro
en este texto que hemos leído, que afecta nuestra adoración
a Dios. afecta nuestra relación personal
con el Señor. O no es eso lo que Cristo aquí
enseña. Note lo que dice en el versículo
23. Por tanto. Por tanto. Si traes tu ofrenda al altar
y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
¿qué manda el Señor? Ve antes de traer la ofrenda,
como hablaba Juanes hace un momento, y resuelve tu problema con el
hermano. Por lo tanto, esta expresión,
por lo tanto, es una expresión adverbial. Es una expresión adverbial que
significa por las razones antes señaladas o por los motivos antes
dicho. ¿Y qué fue lo que el Señor dijo
anteriormente? ¿Qué razones estaba dando el
Señor? Para afirmar que antes de venir
al altar, usted debe de arreglar su asunto con el hermano. Y la idea aquí es que si hemos
violado el sexto mandamiento, habiendo ultrajado, insultado,
afrentado, humillado, acosado al hermano, usted tiene un problema
que debe de resolver antes de venir a la presencia de Dios. ¿Qué es lo que se te requiere
que hagas? ¿Olvidarte del asunto? ¿Hacerte
como si nada hubiese pasado entre ustedes? ¿Ignorar al hermano? Cristo lo pone bien claro. Si
traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano
tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar
y anda, reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven
y presenta tu ofrenda. El principio aquí está claro.
No le podemos servir a Dios estando enemistados con nuestros hermanos,
con nuestras hermanas. Por lo que enseña Proverbios
15 8, el sacrificio de los impíos es abominación a Jehová, mas
la oración de los rectos es su gozo. Cuando usted está en pecado porque
ha quebrantado el sexto mandamiento, usted está en un estado de impiedad
y ese estado de impiedad le invalida para poder ofrecerle sacrificios
a Dios. Es lo que nos enseña aquí Proverbios
15 8. Como sabemos en el Antiguo Testamento,
las ofrendas eran traídas al altar con la finalidad de reconciliar
al hombre con Dios. Pero si alguien había quebrantado
el sexto mandamiento antes de venir a reconciliarse con Dios,
lo enviaban a reconciliarse con su hermano. Según Dalo Corintios 5 20, el
apóstol manda en el nombre de Cristo. Os rogamos reconciliados
con Dios. Pero es obvio que antes de que
no podamos reconciliar con Dios y adorarle, debemos de reconciliarnos
con nuestros hermanos y abrazarles. En la presencia de Dios, en nuestro
acto común de adoración al Señor, porque el Señor no acepta una
adoración fracturada, dividida, cada quien trayendo un pedazo
de adoración por su lado. Amados hermanos, está claro en
este texto que nuestra relación con Dios y su adoración está
íntimamente ligada a nuestra relación con nuestros hermanos
y su adoración al Señor. Somos un cuerpo, somos una sola
ofrenda en Cristo Jesús que debemos de traer íntegra a la presencia
de Dios. Primera de Juan 4 20 nos asegura
diciendo si alguno dice yo amo a Dios y aborrece a su hermano
es mentiroso porque el que no ama a su hermano a quien ha visto
no puede amar a Dios a quien no ha visto. Quien no se puede
reconciliar con el hermano a quien le está viendo la cara que no
venga con el cuento de que se está reconciliando con Dios a
quien no puede ver. Eso es lo que dice aquí el apóstol
Juan. En otras palabras, el Señor no
acepta la adoración traída por personas que están peleadas con
sus hermanos. De ahí la importancia, de ahí
la necesidad de buscar el perdón cuando somos los ofensores. De ahí la necesidad de dar el
perdón cuando hemos sido la víctima a quienes nos han ofendido. De
ahí la importancia de que nos reconciliemos con nuestros hermanos,
sea que hayamos sido los ofensores o que hayamos sido los ofendidos. Y el verso 25 da la razón. Ponte de acuerdo con tu adversario
pronto. Surraye pronto. Entre tanto que
estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue
al juez y el juez a largo asil y sea echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás
de allí hasta que pagues el último cuadrante. Observemos alguna cosa aquí en
este texto. Primero que nada, el mandato
de Cristo es a que nos pongamos de acuerdo pronto con nuestro
adversario. Usted y yo no podremos vivir
en paz, no podremos tener una limpia conciencia para poder
practicar la comunión con Dios. Si estamos con el corazón lleno
de rencor en contra del hermano, si estamos enojados con nuestros
hermanos, si estamos enojados en contra de nuestros hermanos,
no tendremos paz ni una limpia conciencia. Cosas indispensables
para ofrendarle a Dios nuestros cuerpos y nuestras almas en un
sacrificio vivo. Que debe de ser agradable, ¿y
qué más? Y aceptable a Dios. ¿Y cuándo es agradable y aceptable
a Dios? Cuando cumplimos los requisitos,
las normas que Dios ha establecido, para nuestra vida espiritual,
para que con esa vida espiritual nos acerquemos a él, a adorarle. Muchos lo que hacen cuando tienen
conflictos con sus líderes o con los hermanos de la iglesia, lo
que hacen es que dejan de acudir a la iglesia o se van para otra
iglesia. en lugar de venir a resolver
el problema, piensan que emigrando o abandonando la iglesia local
tienen su problema resuelto y están hábiles para adorar a Dios yéndose
a otro lugar. Pero mis amados hermanos, aquí
está claro, que cuando el problema que te saca de la iglesia es
el pecado de algún hermano, lo que tú debes de hacer no es abandonar
la iglesia. Lo que debes de hacer es ponerte
a cuenta con tu hermano. Porque aunque te vayas a la luna,
allá en la luna tú tendrás tu relación quebrada con el hermano
y por ende estará violando el espíritu del sexto mandamiento.
y estará inhabilitado para adorar en espíritu y en verdad a tu
Creador. Matthew Henry dice, debemos preservar
cuidadosamente el amor cristiano y la paz con todos nuestros hermanos. Y si en algún momento hay una
pelea, debemos confesar nuestra culpa, humillarnos ante nuestro
hermano. Hacer u ofrecer satisfacción
por el mal hecho de palabras o de hecho. debemos hacerlo rápidamente
porque hasta que esto se haga no somos actos para la comunión
con Dios en las santas ordenanzas en la adoración pública y privada. Termina la cita. ¿Qué es lo que sucede cuando
no perdonamos? cuando no nos reconciliamos a
la manera de Dios con aquellos hermanos con quienes hemos tenido
conflictos. Amados hermanos, cuando no perdonamos
a las personas que nos han ofendido, nuestras almas se intoxican,
nuestro espíritu y nuestro cuerpo se enferman. porque somos cuerpo
y alma y todo lo que impacta y afecta el alma termina enfermando
el cuerpo. Cuando no hay un espíritu perdonador
y se practica el perdón, se destruye nuestra capacidad productiva porque la amargura de ánimo inhabilita al individuo para ser fecundo
y productivo en su quehacer diario. Si estás estudiando y procuras
concentrarse en algo, en el silencio, ¿Qué es lo primero que llega
a su mente? La ofensa que le hicieron, el mal que le hicieron,
el maltrato de que fue víctima y esas cosas llegan como a rayos
a la mente. A mí me pasa, no sé usted si
usted tiene esa capacidad de ser inmune a las ofensas, al
maltrato, pero yo no. Cuando no hay un espíritu perdonador
se limita nuestra capacidad productiva, se acelera el proceso de envejecimiento porque apagamos el gozo del espíritu
en nuestros corazones. La gente que no perdona se expone
a un envejecimiento prematuro de su vida emocional, de su vida
afectiva. Cuando no hay un espíritu perdonador
no se puede amar, porque amar y odiar son incompatibles. Son cuerpos que no pueden habitar
en un mismo espacio. Puede habitar el odio, el rencor,
el enojo al unísono con el amor. Es lo
imposible. Amados hermanos, perdonar es
un acto de la voluntad. Si vas a perdonar a alguien,
no debes esperar sentir el deseo. de perdonar. Estoy esperando
que me nazca el deseo para perdonar esa gran ofensa de que fue víctima. Estoy esperando ese día. Llega el lunes, el martes, el
miércoles, jueves y el viernes y pasa una semana, dos semanas,
dos meses, tres meses y ese pequeño parásito llamado rencor que llegó allí como un pequeño
bicho, poco a poco se va convirtiendo en un tremendo elefante, en un
tremendo elefante que genera un gran estancamiento espiritual
y un cese de las bendiciones del Señor para enriquecer la
vida espiritual de los individuos. Porque quién puede crecer en
gracia cuando tiene el camello, un camello de 22 toneladas de
odio, de rencor, de enojo, de ira contra alguien. Amados hermanos, perdonar es
un acto de la voluntad. No espere que algún día llegará
a su corazón el deseo y el anhelo de perdonar a alguien que le
ha maltratado. Eso no va a suceder. Pedir perdón y perdonar son pasos
que conducen a la humildad y a la humillación. Pero usted nunca sentirá deseo
de perdonar. ¿Sabe por qué? Porque el perdón
es lo opuesto al orgullo y a la altivez. Y siempre entre usted
y el acudir a buscar perdón o a pedir perdón. Se va a interponer el
orgullo que usted tiene, la arrogancia que usted tiene, la altivez que
usted tiene. Eso le paraliza. La lengua. El orgullo es un objeto pesado que cuando se apodera
de la lengua la pone a pesar tonelada y le imposibilita al
individuo decir, abrir la boca para pedir perdón. Qué difícil
es pedir perdón, hermano. Qué difícil es pedir perdón,
qué difícil. Por eso, hermano, decimos que
no es un acto de las emociones, no es un acto que cuando usted
lo desee, es un acto de la voluntad. O sea, usted tiene que darle
un decreto, una orden a su mente, a su corazón y a su voluntad
para hacer lo que es contra natura, lo que no es conforme a su naturaleza. Qué difícil es ver cuando fallamos. cuántas justificaciones se levantan
para excusarnos y el punto es huir de la responsabilidad que
debemos de asumir para pedir perdón. Recordemos, mis amados hermanos, que el pedir perdón y humillarnos
delante del Señor y de aquellos a quienes hemos agredido u ofendido
con nuestras palabras, actitudes y acciones. Es un camino que
conduce con paso seguro para dejar ir aquello con que nos
agredieron, con que nos ofendieron, con que nos maltrataron, con
que nos humillaron. ¿Cómo lo podemos dejar ir? ¿Cómo
lo podemos dejar escapar de nuestros corazones? Cuando practicamos
el perdón, O sea, cuando pedimos perdón, cuando ejecutamos la
acción de perdonar. Es allí donde el Espíritu Santo
empieza a romper esa cadena de amargura, esa cadena de rencor. Esa. O ese volcán de ira y de
enojo creciente que nos controla. Cuando pedimos perdón, estamos
renunciando, renunciando a las ofensas, renunciando al dolor,
renunciando al odio, renunciando al rencor, renunciando a la venganza. Por eso es absolutamente necesario
que usted, cuando ofende a alguien o cuando ha sido ofendido por
alguien, Se siente con esa persona. Se siente con esa persona en
un ambiente y espíritu de oración. Porque su actitud debe de ser
la del médico cuando el paciente va delante de él. A buscar tratamiento para su
mal. que me ha agredido, está mal,
violó el sexto mandamiento y yo debo de perseguir la sanidad
de esa persona, sí o no. Para que estando sano vea su
pecado, reconozca su pecado, confiesa su pecado y me pida
perdón. para que yo concediéndole el
perdón, deje ir la ofensa que él me hizo. Renuncie a vengarme
por el mal que me hizo. Es allí donde pedimos perdón. donde los malos recuerdos son
borrados de la faz de nuestros corazones por el Espíritu de
Dios. Es allí donde la amargura del
corazón que brota como fruto del mal que nos hicieron es deshecha
y desaparece de nuestros corazones. Cuando eso sucede, viene la reconciliación y una
relación más estrecha, más fuerte, más vigorosa, más fructífera
con esa persona que nos maltrató, que nos humilló o a quien maltratamos
y humillamos. Nunca debemos olvidar que cuando
perdonamos o cuando pedimos perdón, desarraigamos
todos esos sentimientos que producen las violaciones al sexto mandamiento. porque toda violación a la ley
de Dios genera un estado espiritual, genera un estado emocional, genera
un estado mental, psíquico, porque hay una conciencia que genera
tal cosa. Si lo violamos, la conciencia
se ocupa de hablar y de hablar en voz alta. para generar un
estado emocional equi, para que mediante ese estado emocional
equi, nuestra voluntad sea guijoneada para ir a hacer lo que debemos
de hacer a fin de restituir nuestra salud espiritual, nuestra salud
emocional, nuestra salud mental que se afecta con el pecado. Ciertamente, hermanos, hay cosas
que son difíciles de perdonar. Es odio. Conforme a la malignidad
de la ofensa y al daño causado, es difícil perdonar. No es fácil. Y hay experiencias, hermanos,
hay situaciones, circunstancias que son realmente dolorosas,
que marcan a uno por el resto de la vida. Por eso muchos dicen que lo perdone Dios,
pero yo no. Que lo perdone Dios, pero yo
no puedo perdonar eso, ni lo voy a perdonar, ni quiero perdonar.
Hay cosas que son difíciles de perdonar, pero En Cristo todo
lo podemos porque en Él somos fortalecidos, somos capacitados,
somos entrenados y vestidos con la humildad, con la mansedumbre
para poner en práctica lo que humanamente hablando es imposible
de realizar. para poder restaurar nuestra
relación con otras personas a quienes hemos ofendido. Primero que nada,
es recomendable orar, tomar un tiempo específico para orar y
ayunar. no solamente para que Dios cambie
la disposición del corazón de esa persona, sino para que también
comience cambiando la disposición del corazón mío. Porque si no hay una buena disposición
de corazón y de ánimo, para arreglar las cosas a la manera de Dios.
Las reuniones donde pretendemos resolver el problema se convierten
en un ring de pelea, en un ring de pelea, en donde en vez de
resolver el problema lo que hacemos es echarle leña al fuego y encender más la llama de la
discordia, de la disputa, del pleito, Por eso, lo primero que debemos
de hacer es tomar un tiempo es para orar. Para orar de manera específica. A fin de que el señor nos provea
de las ocasiones necesarias para hacerles bien a ese individuo. Y yo no creo que haya un bien
mayor que le podamos hacer a alguien que perdonarle sus pecados, sus
faltas, sus ofensas. Ese es el mayor regalo que usted
le puede brindar a alguien, perdonarle sus ofensas Proverbio 24, 17. Cuando cayere
tu enemigo, no te regocije. Y cuando tropezare, no se alegre
tu corazón. Ven el espíritu con que debemos
tratar a la gente que tiene problemas con nosotros. Hacerle bien. Hacerle bien. Romanos 12, 20 y 21. Así que,
si tu enemigo tuviera hambre, dale un buen plato de comida.
Eso es lo que dice ahí. ¿A quién? ¿Al enemigo? ¿A tu
enemigo? Si tuvieres sed, dale un buen
vaso de agua fría. Sobre todo si estás bien sudado,
porque es que bien cae esa agua. Pues haciendo esto, asco de fuego
amontonará sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino
vence con el bien el mal. ¿Ven la receta de Cristo? Amados hermanos, esa es la forma
en que debemos de abordar el mal que nos han hecho. Finalmente, a los amigos ¿Qué le podemos decir? Aquí todo está dicho. Lo primero
que te debemos de decir es que escuche y obedece al consejo
que te da Cristo por medio de este pasaje. Ponte de acuerdo
con tu adversario. ¿Quién es tu adversario en este
contexto? tu pariente que te ha ofendido,
tu amigo que te ha maltratado. Tu adversario en este contexto es
nada más y nada menos que tu creador, el que te ha sustentado
la vida. Jehová Dios, El Señor es tu adversario porque
fuiste creado para que seas una persona santa. Pero eres un inmundo,
inmundo de labios e inmundo de vida. Él te creó para que tengas
vida eterna, pero tú estás muerto en tus delitos y pecado. Él te
creó para que seas salvo, pero está perdido. Él te creó para
que creas en Él, pero eres un incrédulo impío. Te creó para
que seas su amigo, pero eres su gran contrincante, eres su
enemigo. Él te creó para que viva, para
su gloria, pero vives para darte gloria a ti mismo. Estás en un gran problema. Por
esas razones tú eres el adversario de tu creador, eres el adversario
de quien te dio la vida y eres el adversario a quien le tendrás
que dar cuenta cuando acabe tu agenda de vida aquí en la tierra. Por ello, Cristo te manda que
te reconcilie hoy con el Señor por medio de la fe en el Señor
Jesucristo, porque solo hay un paso entre tu persona y la muerte,
entre tu persona y el infierno, donde irás a pagarle a tu adversario,
a quien has desafiado todos los días de tu vida, viviendo de
espalda a él. Cristo advierte diciendo ponte
de acuerdo con tu adversario. Porque si no lo haces, de cierto,
de cierto. Que viene el día. En que tendrás
que pagar hasta el último cuadrante. En donde tendrás que pagar cada
una de tus violaciones del sexto mandamiento y de cada uno de
los mandamientos de la ley de Dios. Pero si reconoces que eres pecador
y te arrepiente, Él es fiel, Él es justo para perdonarte y
para limpiarte de cada una de las violaciones al sexto mandamiento
y de cada mandamiento de su santa ley. Él te perdona. Reconciliaos
con Dios. Os digo, reconciliaos. Mi amigo, cuando Cristo te dice,
ponte de acuerdo con tu adversario, Te está invitando a volverte
a Dios por el camino de la fe. Te está invitando a volverte
a Dios por el camino de la verdad. Te está invitando a volverte
a Dios por el camino de la vida que Cristo nos ha abierto para
que lleguemos a la presencia de Dios el Padre, a reconciliarnos
con él. ¡Qué gran bendición! Si lo haces ahora, si acudes
inmediatamente al llamado que te hace el Señor, en este mismo
instante Él te salvará y te reconciliarás con Él. No te demores en hacer tal cosa. Ponte de acuerdo pronto con tu
adversario. Es el mayor bien que jamás le
podrás hacer a tu vida. Es el mayor bien que podrás recibir
en el presente y en el futuro. No hay un bien mayor que este.
Que el bien de estar reconciliado con Dios. Recuerda que la eternidad es
un hecho que está a la mano. Y la muerte, como paga por tus pecados, te
hundirá en una eterna perdición. Tendrás que escuchar las nefastas
palabras pronunciadas por Cristo, apartado de mí, malditos, al
fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles el
día en que tú seas sacado de este mundo por la puerta de la
muerte. Puerta que tendrás que cruzar
indiscutiblemente. No hay quien se haya quedado
de este lado después que el pecado entró al mundo. ¿Dónde está tu
abuelo? ¿Dónde está tu bisabuelo? ¿Dónde
están muchos de nuestros padres? Ah, cruzaron la puerta. Tuvieron que cruzarla. No fue por descuido. ¿Por qué
no fueron al médico? ¿Por qué no se alimentaban bien?
No, la acusaron porque está establecido para el hombre que muera una vez. Y después de esa muerte,
¿qué es lo que sigue? El juicio. Eso lo dice la Palabra
de Dios, no lo dice Miguel Ángel, no lo dice... Hombre, lo dice Cristo. lo dice Cristo. Finalmente, hermanos,
a los miembros de IBT, sigamos clamando a Dios cada
día para que llene nuestros corazones con la gracia de la humildad
y la mansedumbre. porque esas gracias son indispensables
para mantener buenas relaciones entre nosotros. Son gracias vitales para poder
mantener relaciones armoniosas a pesar de nuestras diferencias, preferencias, muchas diferencias. La lista
es larga, diferencias que pueden quebrar nuestras relaciones. e impedir vivir en armonía con
nuestros hermanos y hermanas, guardando el sexto mandamiento. Porque no hay la menor duda de
que la ley de Dios, entre otras cosas, fue dada para que vivamos
en armonía unos con otros. Porque la ley nos garantiza una
relación simétrica los unos con los otros. Si tú la obedeces
y yo la obedezco en la misma medida, ¿qué produce eso? ¿Cómo
se llama eso? ¿Harmonía? Cuando el violín toca
en Fa y el piano toca en Fa y la guitarra toca en Fa y el... trombón toca en fa. ¿Cómo se
llama eso? Armonía. Ahora, cuando el violín
toca en re, y el otro toca en la, y el otro toca en mi, y cada
uno toca en las siete cosas que hay, hermano, ¿qué se produce? ¿Cómo se le llama eso? Música. No, eso es ruido. Eso es ruido. De ahí, mis amados
hermanos, la importancia de las doctrinas bíblicas en la iglesia,
porque es el medio usado por Dios para poder, para ponernos
a tocar en armonía. En armonía en la sinfónica del
Señor Jesucristo, llamada Iglesia bíblica de la Trinidad. Por eso necesitamos de humildad
y mansedumbre. Tenemos entre nosotros personalidades
diferentes, con fortalezas y debilidades diferentes, y eso nos lleva a
reaccionar de manera diferente a las debilidades y flaquezas
a los pecados y a las inmadurezas de nuestros hermanos. Por eso necesitamos de madurez,
de equilibrio y de dependencia del Espíritu de Dios para ejercer
dominio propio o autocontrol en nuestras emociones. para no
dar malas respuestas a los demás, para no tener malas actitudes
a los demás cuando nos pisan los callos. Porque su hermano no es perfecto
y en algún momento le pisará el callo por su ignorancia o
por sus debilidades y flaquezas. En algún momento por ahí en un
pasillo de esos, le pisa el pie al hermano. ¿Y cómo usted va a reaccionar?
¿Tragándoselo? ¿O mostrándole su cara de dolor? ¿Verdad? ¿Y cómo reacciona el
hermano cuando ve su cara plegada? ¿Verdad? ¿Por el dolor? ¡Ay,
perdóname! Déjame buscarte una curita, si
estás cortado. Déjame buscarte una curita. Para eso necesitamos madurez.
Si tu hermano peca contra ti. Recuerda que el pecado en la
Biblia se define como una enfermedad. Y al que esté enfermo lo que
necesita que es una camisa de palo o un tratamiento para curar
ese mal que le afecta. Recuerden que para aplicar el
tratamiento debemos de usar la metodología de Dios, no la del
diablo. El problema es que muchas veces
en lugar de coger la metodología de Dios, cogemos la del diablo.
En vez de coger los medios de la gracia, cogemos
la lengua avisperina. ¡Avisperina! Que nos caracteriza. Usted le ha picado una vipa en
su vida. ¿Usted ha pasado por esa experiencia?
De recibir el aguijón de una vipa, de unas grandes que hay,
llamada campanera, porque siempre están en lo alto allá y cuando
se le caen de encima, entrulla, se lo come en vivo y pone la
gente hinchada o así. Yo he visto eso, espérense, lo he visto con
mis ojos. Hermanos, hay gente que son como
avispas, que cuando les pullan una cosita es con el aguijón
en la boca para clavarlo lo más profundo posible. Y después usted
nada más ve el hinchón. Ese no es el espíritu de Dios,
el que obra así, naturalmente. Esas son las obras de la carne. Finalmente, termino con Romanos
12, 18 al 19, porque creo que aquí el apóstol Pablo resume
de manera específica todo lo que hemos hablado en estos dos
sermones. Si es posible, en cuanto dependa
de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os vengáis
vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de
Dios, porque escrito está mi es la venganza. Yo pagaré. Dice que El Señor. Ese es el resumen de toda la
historia. Nuestro trabajo, nuestra meta
y nuestra responsabilidad no es cobrar venganza, sino estar
en paz, vivir en paz. Y la venganza, ¿quién la cobra? El Señor. Está claro ahí. Nuestra meta
es guardarle el sexto mandamiento al pie de la letra, en lo exterior
y en lo interior, dentro y fuera. Ya lo demás, de eso dejemos dejárselo
a nuestro Señor Jesucristo. Que Dios nos conceda esa gracia
de vivir en armonía y en paz, desde nuestra casa hasta nuestros
vecinos y con los miembros de la iglesia del Señor Jesucristo.
con los miembros de Iglesia Bíblica de la Trinidad. Te damos gracias,
oh Dios, por tu bendita palabra que hoy nos ha traído luz sobre
la amplitud y profundidad del sexto mandamiento. Concedeno
vivir en ese espíritu del sexto mandamiento para andar en una
relación que traiga gloria a tu nombre y gran bien, gran armonía,
nuestra vida familiar, a nuestra vida social y a nuestra vida
congregacional. Padre, nosotros sabemos de nuestras
debilidades y flaquezas, sabemos cuán dañado estamos por causa
del pecado original, pero nos entregamos en las manos del Señor
Jesucristo. Ponemos nuestra lengua en sus
manos, nuestros pies, nuestras manos las ponemos en las manos
de él. para que nuestro cuerpo y nuestras
almas sean modelados por Cristo, para vivir la vida que te agrada
a ti, Señor, conforme a la vida que vivió nuestro Señor Jesucristo. Oh, bendícenos, lo rogamos en
el nombre de Jesús. Amén.
Extensión y aplicación del 6to mandamiento #2
Series Sermon del Monte
Extensión y aplicación del 6to mandamiento
| Sermon ID | 31422352463084 |
| Duration | 1:03:19 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Matthew 5:23-26 |
| Language | Spanish |
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