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Romanos, capítulo 8, verso 18. Es interesante cómo termina el
verso 17 porque ya hemos terminado la sección. La primera sección
es la ira de Dios. Ese es el capítulo 1, capítulo
2 y la mayor parte del capítulo 3 hasta el verso 23. Es la ira
de Dios revelada. Después vimos la justificación
de Dios, que Dios justifica. Es el Romanos 3, 24. hasta terminar
el capítulo 5 es en el capítulo 6 cuando vemos que Dios santifica
todo el capítulo 6 capítulo 7 y cuando llegamos al 8 18 perdón más bien 17 termina la
sección de la santificación con estas palabras para que juntamente
con él seamos glorificados y esto da la entrada a la nueva sección
que nosotros estaremos estudiando en las próximas semanas, la sección
de la glorificación, la glorificación. Entonces aquí en el verso 18
dice así, pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo
presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros
ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de
la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de
Dios. Entonces hay cosas que está hablando
de la gloria que será revelada, la gloria venidera de los creyentes. No sé ustedes, pero cuando yo
pienso en mí mismo, no puedo pensar en la gloria. Cuando yo pienso en el Señor,
ahí sí puedo pensar en la gloria de Dios. Pero cuando yo pienso
en los creyentes, la primera palabra que viene a mi mente,
no es gloria, pero está hablando del futuro. Ya el Señor ya nos
justificó, está santificándonos, pero aún estamos esperando, porque
dice la palabra del Señor, que Cristo nos está perfeccionando
hasta el día de Jesucristo y estamos esperando el día del Señor cuando
nosotros seremos perfeccionados y es la gloria que será mostrado. Pero no debemos adelantarnos
mucho, porque primeramente, antes de considerar la gloria venidera
de los creyentes, menciona algo acerca del presente. ¿Y qué dice
acerca del presente? la aflicción del tiempo presente. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera. Entonces en el presente hay aflicción,
en el futuro habrá gloria. En el presente, aparte de aflicción,
ya hemos visto que hay tribulación, hay problemas, hay circunstancias
que nosotros consideramos muy negativas. Pero nos da la esperanza
porque será manifestada la gloria venidera. Pero lo que me llama
la atención, es que ¿qué está haciendo Dios? Mira lo que dice,
la gloria venidera y ¿dónde será la gloria manifestada? Que en
nosotros ha de manifestarse, esa es la gloria interna manifestada
pero también Veamos esto que también es hermoso, porque el
anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación
de los hijos de Dios. Entonces la creación está esperando.
Ahí en Génesis capítulo 3, cuando Adán pecó, No solamente él fue
el único afectado. Dice, no, pues ya sé, porque
su esposa también fue afectada. Nosotros fuimos afectados. Pero
dice la palabra de Dios que hasta la misma creación fue afectada. La creación está corrompida. ¿Por qué? Veamos bien lo que
dice la Palabra de Dios. Porque el anhelo ardiente de
la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de
Dios. Toda la creación está esperando lo que más anhelan. Dice Salmo
19 que la creación misma pues proclama a Dios, su naturaleza. Podemos ver por ver las montañas,
por ver los cielos, por ver los mares, podemos ver su magnificencia,
podemos verlo incluso en la creación del ser humano. De muchas maneras
podemos ver, como dice Romanos capítulo 1, su poder, su eterno poder y su deidad. Podemos ver que Dios es eterno,
podemos ver que Él es todopoderoso y podemos ver que Él es Dios,
el creador. Es lo que vimos en Romanos capítulo
1. Pero cuando Adán pecó, algo pasó
a la creación. Vamos a ver qué dice en el verso
20. Y aquí inicia el tema de los tres gemidos. Los tres gemidos. Dice en el verso 20. a Adán. Pero cuando Dios juzgó
a Adán, dijo a Adán algo muy importante. Lo primero que dijo
Adán fue, maldito sea la tierra por tu causa, por tu culpa. ¿Qué
hizo Dios? Dios, aparte de maldecir a Adán
y todos sus hijos, Por eso un inconverso es un hijo de Adán.
Hay que empezar a preguntar eso. ¿Eres un hijo de Dios o eres
un hijo de Adán? Todos los hijos de Adán están
bajo maldicción. Y dice la palabra de Dios que
Dios, cuando Él sujetó a Adán. ¿Qué hizo Adán? Pues dio a él
y todo su descendencia a la naturaleza pecaminosa. Todos nacemos muertos
espiritualmente. Todos nacemos corruptos. Todos nacemos malos, pero también
la creación no es lo que era cuando Dios la creó. Cuando Dios Hizo la creación,
estaba perfecta y ahora la creación está sufriendo. Muy aparte de
que nosotros todavía lo estamos destruyendo más, lo estamos contaminando
más. Pero incluso la creación no era
lo que era. Por eso vemos en el reino de
Dios, versos como que el león estará acostado con el cordero. ¿De qué nos habla? De la maldicción
quitada. levantada, que ya no va a haber,
pues hoy podemos caminar las calles y es muy probable, como
hemos visto en noticias o algún video, que ahí sale un perro
y el perro en lugar de ser, como dicen algunos, que es el mejor
amigo del hombre, así dicen, pues dile a las personas cuando
el perro llega a ser un pitbull y ahí le quita un brazo, le quita
una pierna o le quita la vida, ¿no? ¿Por qué pasa eso? ¿Por qué la creación ataca a
sí misma? ¿Por qué hay tanta violencia?
Es por la maldición que hay. La creación está sufriendo. La
creación está sufriendo las consecuencias del pecado y por eso la creación
dice Dios, por favor, quita la corrupción de que nosotros tenemos,
porque Dios sujetó a la creación y tiene la maldición. Y cuando
la creación clama a Dios, ¿qué clama a Dios? Tú eres el creador,
tú eres eterno, tú eres Dios. Y la creación canta, pero la
creación también tiene otro cántico. ¿Y cuál es el otro cántico de
la creación? Dice, en el verso 21, dice, porque
también la creación misma, ya vimos su pasado, el pasado de
la creación, la creación fue sujetada a vanidad. ¿Cuándo?
En el pecado original del hombre, Génesis 3. Porque también la
creación misma será libertada. ¿Cuándo será libertada la creación? De la esclavitud y corrupción
a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Entonces, ¿cuál
es su presente? Eso es el verso 22. Porque sabemos
que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto,
Hasta ahora, la creación tiene dolores. ¿Y qué hace la creación? Gime, llora, sí glorifica a Dios. No estoy diciendo que no, pero
tiene otro cántico. Tiene un canto a Dios diciendo,
Dios, ¿hasta cuándo? Así claman muchos de los salmistas. Vimos en el libro de Jeremías,
Lamentaciones, ¿hasta cuándo, Señor? El pueblo de Dios clamando
a Dios, esperando su tiempo. Y cuando la creación canta al
Señor y dice, Señor, ¿cuándo seremos libertados de las consecuencias
del pecado? ¿Hasta cuándo vamos a sufrir
esto? Y la respuesta de Dios es...
La creación será libertada cuando los hijos de Dios se manifiestan. Este es una referencia al arrepentimiento. Es una referencia a nuestra resurrección. Es una referencia a nuestra glorificación. Veamos otra vez lo que dice aquí. en el verso 21. En el verso 21 dice, porque también
la creación misma se la ha libertada de la esclavitud y corrupción.
¿Cuándo? A la libertad gloriosa de los
hijos de Dios. Cuando nosotros somos transformados
en un cerrar y abrir de ojos, eso es cuando ya no habrá maldicción
sobre la tierra. ¿Por qué? porque Gloria a Dios
dice la palabra que esta tierra que se encuentra corrupta. Dice
Mateo 24, 29, de la tribulación de aquellos
días, el sol se escurecerá, la luna no dará su resplandor y
las estrellas serán conmovidas. Dice 1 de Pedro, 2 de Pedro,
capítulo 3, que qué va a ocurrir, que dice que esta tierra será
completamente consumida por fuego, será quemada. Todos los elementos con el fuego
ardiente, todo será consumido. ¿Y qué dice Apocalipsis 21? Dice,
habrá, también dice segundo Pedro 3, dice, porque habrá nuevos
cielos, nueva tierra. La tierra ya no va a haber maldicción. Cuando nosotros seremos glorificados,
la tierra también será. glorificada a la misma vez. Estamos
esperando al mismo. Entonces la tierra cuando, pues
no sé si ustedes saben hablar inglés, algunos están tomando
clases y todo eso, pero muy pocos de nosotros hablamos en pichón
y en ave. ¿Por qué? Porque ellos van cantando
todas las mañanas, ahorita en primavera, Es difícil callar
a las aves que están aquí afuera en este árbol. ¿Pero qué dicen? ¿Qué cantan? Cantan gloria a
Dios. Cantan que Dios es eterno, que
Dios es todopoderoso y que Él es Dios el creador. Pero también
cantan a Dios. Las aves, las bestias, los reptiles,
todos los monstruos marinos, todos los seres vivos en el agua,
en el aire, todos cantan a Dios, libértanos Señor. Estamos esperando
ya que sean glorificados tus hijos. Están esperando ese momento. Ellos, dice aquí, que lo anhelan. ¿Y qué hacen? Mira lo que dice
el verso de nuevo. 22. Porque sabemos que toda la
creación gime a una. ¿Qué hacen las aves? ¿Qué hacen
todas las bestias y la creación? Incluso las montañas, que no
escuchamos su voz. Pero todos gimen a una. Gimen a Dios. No son palabras
que podemos escuchar, pero gimen a Dios y dicen a Dios, por favor,
revela, manifiesta a tus hijos que llega ese día. Entonces mi
pregunta es, y seamos sinceros, si la creación anhela que ese
día venga, ¿cuánto más los verdaderos hijos de Dios? Y por eso estoy
diciendo que seamos sinceros porque la mayoría de los creyentes
desconocen tanto las Escrituras, los creyentes sinceros y genuinos,
incluso a veces estamos tan apegados al mundo que muchas veces preferimos
estar aquí que estar con Cristo. Y esa no es la actitud de las
Escrituras. ¿Qué dijo Pablo? Que es mucho
mejor estar con Cristo. Esos versículos nos tienen que
convencer de lo que realmente dice la Palabra de Dios. Y Pablo
dijo, pues, es necesario que yo me quede, es necesario que
sea yo apóstol y que la voluntad de Dios se haga. Pero no debemos
la mayoría, por lo cual muchos quieren quedar. No es para ser
más para el Señor. Es porque quieren pasar más tiempo
con sus amigos. Pero veamos, por favor, lo que
dice aquí en el verso 23. Dice, y no solo ella. Cuando
dice no solo ella, ¿a quién se refiere? A la creación. Y dice,
y no solo la creación, sino que también nosotros mismos. Esto es, la primera es el gemido
de la creación, y aquí es el gemido de los creyentes. Este es el segundo de los tres
gemidos. Dice, y no solo la creación,
sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del
Espíritu, de lo que vimos hace ocho días, acerca de el Espíritu
Santo nos sella. El Espíritu Santo son las arras. Toda la obra del Espíritu Santo,
y dice, nosotros tenemos las primicias del Espíritu Santo. Nosotros también gemimos. Bueno, yo no he escuchado que
ustedes gimen. Escucho que cantan, escucho que
platican, pero dice aquí, dice, nosotros también gemimos. ¿Pero qué dice? Dentro de nosotros
mismos. Vemos en el capítulo 7 que habla
de dos regímenes. Habla acerca, según el hombre
interior, Dice, nos deleitamos en la ley de Dios. Pero también hay otra ley dentro
de nosotros, la ley carnal. Pero lo que está describiendo
aquí es, es que lo que somos lo más adentro de nosotros, anhela
ser libertado. Dice aquí, en el verso 23, Dice, nosotros también gemimos
dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de
nuestro cuerpo. Entonces, nuestro presente es
que nuestro cuerpo, nuestro espíritu, sabe que la naturaleza pecaminosa
está adentro. Sabe que fallamos a Dios. Sabe
que estamos todavía débiles. ¿Y qué es lo que quiere hacer?
Quiere su libertad. Jamás hemos sido redimidos por
la sangre de Cristo. Y el hombre interior, el hombre
nuevo, no quiere pecar contra Dios. Por eso, cuando nosotros
ofendemos a Dios, hay un gran pesar. Si uno peca y no lo siente
y no le duele, es porque no es hijo de Dios. porque es el Espíritu
de Dios dentro de nosotros, que cuando nosotros contristamos
al Espíritu también sentimos tristes, cuando vemos injusticia
nos duele. Pero hay algo interesante conforme
a este versículo. Lo que es interesante es lo que
dice aquí, que nosotros también gememos dentro de nosotros mismos,
esperando la adopción. Ya no queremos fallar a Dios. Ya por dentro nuestros cuerpos
dicen, ya no quiero fallar, ya no quiero pecar contra Dios,
ya no quiero nada de eso. Yo quiero ser libre, completamente
libre. Y que es completamente libre
cuando seremos glorificados. Entonces nuestros cuerpos claman
a Dios igual que la creación. Y dice, ¿hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo seré libre para
ya no pecar contra mi Salvador? ¿Que ya no seré infiel? Se cansa. Y dice, ya me cansé. Así el mundo
me está atacando y dentro de mí mismo veo otra ley en mis
miembros y ya no quiero fallar a Dios. Ya no quiero fallar. Y por eso Jime exclama a Dios,
esperando la adopción. Ahora, esto sí hay que tener
cuidado. ¿Por qué hay que tener cuidado? Porque ya vimos hace
ocho días que ya fuimos adoptados. Así nuestro ser ha sido adoptado. Ya somos hijos de Dios. No seremos hijos de Dios. Ya
fuimos adoptados. Ya fuimos redimidos. Dice la
redención la cual está en su sangre. Y dice que Cristo nos
redimió todos los versículos. Gálatas, Romanos, ya redimidos. Ya el pago ya se ha hecho. Pero mira lo que dice aquí. Está
hablando de nuestro futuro. Dice estamos esperando. La adopción. Estamos esperando
la redención. Y dicen, no, que ya fuimos adoptados,
ya fuimos redemidos. Pero hay que terminar la frase.
Esperando la adopción y la redención de qué? De nuestro cuerpo. Es nuestro cuerpo que se cansa. Se cansa y dice, ya no quiero
fallar a Dios. Ya no quiero ver nada injusto. Ya no quiero poner nada injusto
delante de mí. Nuestros manos quieren servir
a Dios todo el tiempo. Nuestros pies quieren andar anunciando
las buenas nuevas. Nuestro cuerpo dice, ya no quiero
pecar. Ya no. Entonces clama a Dios. Clama a Dios y dice que ya sea
el tiempo. Glorifica a tus hijos, ¿para
qué? Para que la creación sea libertada. Glorifica a tus hijos, ¿para
qué? Para que también el cuerpo puede ser glorificado. Porque
¿qué pasará en la glorificación? ¿Qué pasará en el día de la resurrección? ¿Qué vamos a recibir? Así me
van a ver. Ya no con cuerpos glorificados,
así como tuvo nuestro bendito Salvador. Entonces ya vimos nuestro
presente, que gemimos. Ya vimos nuestro futuro, que
seremos adoptados y nuestro cuerpo adoptados y redemidos. Nuestro
pasado es en el verso 24. Porque en esperanza fuimos salvos. Igual como Dios dijo a la creación
en Génesis 3. Ahorita van a ser corrompidos. La creación corrompida. Por eso
tantas cosas pasan en el mundo. Preguntamos ¿Por qué esto? ¿Por
qué aquello? Es que el pecado está en el mundo. Pero dice aquí en el verso 24,
porque en esperanza fuimos salvos. Y así como la creación recibió
una promesa de que serán glorificados, también dice Dios a nosotros
que ya fuimos salvos en el pasado, pero tenemos que esperar un día,
el día en que seremos glorificados, porque dice, pero la esperanza
que se ve no es esperanza. Porque lo que alguno ve, ¿a qué
esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. ¿Qué esperan? ¿Cuál es su esperanza? ¿Para qué viven? ¿Para qué se
levantan en las mañanas? ¿Qué están esperando? ¿Cuál es
su motivo para seguir adelante? Lo que debe ser para cada creyente
es... la glorificación, la manifestación. Debemos vivir a la luz de la
venida de Cristo. Lo que personas ya no quieren
predicar, ya lo hemos mencionado en Romanos, casi todos están
enfatizados, ya no quieren predicar la ira de Dios y su juicio. Ya no quieren predicar también
la venida de Cristo. Tenemos que escucharlo. Ese es
otro motivo por el cual celebramos la cena del Señor. ¿Por qué? Porque en la cena del Señor hacemos
memoria de su muerte. Pero también, como hoy nos refrescaron
la mente y Cristo así, el vino, ¿el vino de qué nos habla? El
vino nos habla de gozo cuando lo vemos en las escrituras. Lo
vemos cuando ellos están de celebración. Lo vemos en las bodas de Cana. ¿Por qué? Porque estaban celebrando
bodas. Y Cristo dijo, yo prometo ya
no tomar hasta que esté contigo en las bodas del Cordero. Eso es lo que Él está esperando. ¿Y nosotros? ¿Qué estamos anhelando? ¿Otra promoción para que nos
den otros 500 por mes? ¿Sí me explico? Eso es bueno.
Yo sería el primero en aceptar un aumento de pago. ¿Pero qué
es lo que nos mueve? ¿Qué es lo que nos dirige? ¿Cuáles
son nuestras metas? No metas temporales, sino ver
su rostro. Como dice el himno, ver su rostro,
¿qué será? ¿Qué será? Y estamos como familia
en Primero de Juan, tratando de comunicar a mis hijos lo que
dice, que algunos se alejarán de él avergonzados. Y dijo, Señor, ¿cómo se lo comunico?
Mis palabras no dan abasto. Tócales. Tócales y muéstrales
que hay personas que viven una vida de vanidad, malgastando
su tiempo en cosas tan temporales, tan pasajeras, que no tienen
valor eterno. No estoy diciendo, no lo tomen
a mal, porque alguno dirá, entonces, ¿para qué van al parque con sus
hijos? Entonces, ¿para qué? Mejor pónganse,
porque hasta eso das gloria a Dios. Así, no estoy diciendo que todo
el tiempo a fuerza tiene que estar con folletos en la carretera,
porque cuando una mujer está en su casa, incluso lavando los
trastes para la gloria de Dios, lo hace para él. Cristo dijo,
si damos un vaso de agua a un discípulo, tiene recompensa eterna. Pero a lo que voy es malgastar
el tiempo tan valioso que tenemos. Hasta el mundo dice que el tiempo
es oro. ¿Cuándo seremos así conscientes
y despertados al tiempo que se nos escapa de nuestros manos? Viviremos, hermanos, a la luz
de la venida de Cristo. Dice aquí, este es el tercer
gemido. El tercer gemido, el primero
es de la creación, el segundo es de los creyentes y el tercero,
para que sean trece, es del Consolador, el Espíritu Santo. Entonces,
la creación gime. Nosotros, dentro de nosotros
mismos, gemimos. Y también el Consalador, el Espíritu
Jime, dice el verso 26, y de igual manera el Espíritu nos
ayuda. Aquí nos habla de la ayuda del
Espíritu Santo. ¿Y por qué nos ayuda? Lo que
hemos visto en los versículos anteriores, todavía no somos
glorificados. ¿Qué somos entonces si no somos
glorificados? Nos ayuda en nuestra debilidad. Hay que admitirlo. Hay que confesarlo. Somos débiles. No lo decimos
con orgullo, pero lo decimos clamando a Dios, fortaléceme
porque no puedo solo. Aliméntame con tu palabra para
que sea yo fuerte, Señor, porque yo estoy débil. Entonces, el
Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. ¿Y por qué somos débiles? Razón número uno, y principalmente,
es porque tenemos una gran debilidad para orar. Gran debilidad para
orar. Y dice, nos ayuda en nuestra
debilidad. Pues, ¿qué hemos de pedir? ¿Cómo conviene? No lo sabemos. El Espíritu Santo nos ayuda porque
tenemos una debilidad al orar y tenemos una deficiencia de
conocimiento. Por eso tenemos que orar. Por
eso tenemos que leer la palabra de Dios. Porque no sabemos, desconocemos. Hace poco empecé a cambiar los
motivos de oración y empecé a poner versículos bíblicos. ¿Con qué?
Para que aprendamos a orar como oraron los apóstoles. Como oraron también los santos
hombres de Dios que fueron inspirados. por el Espíritu Santo. Entre
más que oramos como David, entre más que oramos como Salomón,
entre más como Pablo, como Juan, como Pedro, mejor. Hermanos,
somos débiles por dos razones. No oramos y desconocemos la verdad
de Dios. Hay una debilidad de orar, hay
una deficiencia de conocimiento. Pero, gloria a Dios, el Espíritu
Santo intercede. Dice, pero. Primero tenemos la
ayuda del Espíritu Santo y también tenemos la intercesión del Espíritu. Pero el Espíritu mismo intercede
por nosotros con gemidos indecibles. Esto es muy importante porque
hay personas que dicen que el gemido aquí se refiere al don
de lenguas. Y eso es incorrecto. ¿Por qué? Porque, número uno, el gemido
que vemos aquí es el mismo gemido que tiene la creación. Es el
mismo gemido que tiene nuestro cuerpo, que clama a Dios en palabras. Indecibles dice aquí, gemidos
indecibles, no son palabras. No se refieren a palabras articuladas
por una persona. Dice, el Espíritu mismo intercede
por nosotros con gemidos indecibles. Nos habla del Espíritu Santo
como el paracleto divino. ¿Qué es el paracleto? Es el intercesor. La palabra griega para la palabra
como Cristo es nuestro abogado para con el Padre. El abogado. ¿Cuándo menciona a Cristo como
abogado para con el Padre? Dice ahí en 1 Juan capítulo 2,
si alguno hubiere pecado, tenemos abogado. Aquí en Romanos 8 dice
así, si alguno es débil para orar, Si alguno es deficiente
en su conocimiento, tenemos un abogado, tenemos un consolador,
tenemos un intercesor. ¿Quién es? El Espíritu de Dios. ¿Y qué hace Él? ¿Por qué nos
conviene que Él sea nuestro intercesor? Por los mismos motivos que Cristo. Nos conviene que Cristo sea nuestro
intercesor. Número uno, Porque dice, más
el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del
Espíritu. El Padre conoce la mente del
Espíritu. Así está hablando del Padre,
Dios Padre, y conoce cuáles son las intenciones del Espíritu.
El Espíritu es omnisciente, igual que el Padre, igual que el Hijo,
todo lo sabe. Y todo su conocimiento es a la
vez. ¿Y cómo pide por nosotros? ¿Cómo
pide Cristo por nosotros? Conforme a la voluntad de Dios. Mira lo que dice la siguiente
frase. Porque conforme a la voluntad
de Dios intercede por los santos. No solamente Dios Padre conoce
la mente del Espíritu, pero el Espíritu conoce la mente del
Padre. Entonces desconocemos que viene
la vuelta. Desconocemos que nos va a pasar
aquí un mes, aquí mañana. No lo conocemos, pero ¿quién
sí sabe? El Espíritu de Dios. Cristo sabe. Y cuando ellos interceden, interceden
por nosotros con gemidos indecibles. Así no lo tomen a mal, pero el
Espíritu Santo está ya clamando, ya con llanto por nosotros para
que seamos perfeccionados cumpliendo la voluntad de Dios. Por eso
debemos estar eternamente agradecidos. Por eso debemos decir, Dios,
gracias. Gracias. Nunca ha pasado que
su hijo es pequeño. Ya conocen, ¿verdad? Lo que pasó
a mi pequeño. A veces, como pequeños, cometen
cosas que nosotros. ¿Y por qué lo hiciste? Y yo pregunté
acerca de mi hijo. ¿Y por qué hiciste eso? ¿Cuál
era su respuesta? No sé. Pues nunca se imaginaba
que íbamos a terminar en el hospital. Nunca le dije qué iba a pasar
y nada más estaba llorando y llorando. ¿Pero cómo lo voy a decir? ¿Pero
por qué lo hiciste? Pero Dios podrá decir lo mismo
de nosotros. Él conoce y por eso la creación
gime. Por eso nuestros cuerpos gimen. Por eso el Espíritu Santo gime.
¿Para qué? Para que seamos glorificados.
para que seamos transformados, para que seamos diferentes. Y
por eso dice en el verso 28 que todas las cosas están siendo
hechas conforme a la voluntad soberana de Dios. Tenemos mucho
de qué agradecer a Dios. Y bendito sea Dios por su gracia
que en nosotros nos mostró.
Los Tres Gemidos
Series Romanos
El Gemido de la creación, el creyente y el Consolador.
| Sermon ID | 3141951342320 |
| Duration | 36:42 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 8:17-27 |
| Language | Spanish |
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