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aspectos del semipeligianismo.
A pesar de esta controversia se destaca que la iglesia adoptó
en gran parte de las ideas augustinianas, pero no de manera integral lamentablemente,
lo que generó un distanciamiento de la doctrina de Agustín en
el transcurso del tiempo en esa época. También la segunda controversia
de Agustín es la naturaleza del alma. La controversia en torno
a la naturaleza del alma en el pensamiento augustiniano era
principalmente la afirmación de Agustín que el alma es incorpórea,
influenciando en parte por el neoplatonismo. En ese momento,
Fausto Guerrier se opuso a esta doctrina, argumentando que el
alma es invisible, pero no incorpórea, ya que solo Dios es incorpóreo.
Por otro lado, Claudio Mamerto defendió la naturaleza incorpórea
del alma, basándose en la imago dei y en la ausencia de elementos
corporales en el alma. La controversia continuó con
Gennadio de Marsella, quien reiteró la idea de que solo Dios es incorpóreo. Con el tiempo, la influencia
del neoplatonismo a través de las figuras como Agustín y Mario
Victorino provocó que la controversia se relegara a un plano secundario.
el presilianismo y Orocio. El movimiento llamado presilianismo
que surgió en España a finales del siglo IV. El presunto fundador
presilianismo, obispo de Ávila, fue condenado a muerte por inmoralidad
y hechichería. Se debata si Brasiliano enseñó
las doctrinas que se le atribuyen. Sus seguidores se propagaron
por toda España y el sur de Galias y ya para el año 561 un sinodo
reunido en Braga se sintió obligado a condenarlos. Entre los opositores
del presilianismo, el más destacado es Pablo Orocio, cuya principal
contribución a la historia del pensamiento cristiano está en
una interpretación de la historia que aparece en sus Siete Libros
de la Historia contra los Paganos, escrita a petición de San Agustín.
Orocio recorre toda la historia de la humanidad mostrando cómo
los tiempos paganos no fueron mejores que los cristianos, sino
peores, y interpreta las invasiones de los bárbaros como un modo
en que Dios proveía para la conversión de los invasores. Además, podemos
ver que se mencionan algunos autores que acusan a Prisciliano
de sostener una doctrina trinitaria semejante en el siglo V y VI,
Manilo Torcuato Severino Boesio vivió en Italia bajo el régimen
de la monarquía. En el siglo VI y VI, Manilo Torcuato
Severino Boesio vivió en Italia bajo el régimen de la monarquía. En el siglo V y VI, Manilo Torcuato
Severino Boesio vivió en Italia bajo el régimen de la monarquía.
Ostrogrodo, administrador de la filosofía griega, especialmente
de Platón y Aristóteles, se dedicó a traducir textos clásicos y
a escribir comentarios sobre ellos, aunque no fue un pensador
original, o sea, era más que recolectaba información. y recibió
una gran influencia en la teología medieval por tres razones principales. En primer lugar, eso influyó
en la teología posterior a través de su discusión y su término
como la persona, sustancia y entre, en relaciones con la doctrina
trinitaria. En segundo lugar, fue el medio a través por lo
cual en los primeros siglos de la Edad Media tuvieron acceso
a la filosofía clásica, especialmente a la teología lógica. Por último,
mediante su lectura, Boesio planteó el problema de los universales,
que se debatió a lo largo de la Edad Media, dando origen a
las posturas realistas y no mialistas. Su posición ante esta cuestión
fue influenciada tanto por el platonismo como la solución aristotélica,
lo que contribuyó a exalbertar la controversia sobre los universales. el cuarto Casiodoro contemporáneo
de Boesio desempeñó un papel fundamental en la preservación
y difusión del conocimiento clásico y religioso. Su vida como mediador
entre los godos a rianos y los católicos y por una y fue conocido
también por una renuncia que tuvo a los cargos políticos para
dedicarse al estudio y a la meditación y su posterior vida como abad
y monje reflejan su Sus obras, tanto las de carácter
secular como las religiosas, muestran un vasto conocimiento
y su interés por recoger lo mejor de la cultura clásica. Destacan
tratados como el tratado del alma, comentarios bíblicos sobre
los salmos y algunos libros del Nuevo Testamento, así como su
obra más influyente de todas, las instituciones de las letras
divinas y seculares, que resumen la ciencia de la antigüedad y
sirviendo como un modelo para enseñanza medieval. Gregorio
el Grande, quinto. El Papa Gregorio, también conocido
como el Grande, es destacado como un autor clave que conecta
la antigüedad con la Edad Media. Su legado abarca varios ámbitos,
incluyendo la liturgia, el derecho canónico, las misiones, el monoquismo,
monarquismo y la predicación y a pesar de su pensamiento está
influenciado por Agustín, a pesar de que estaba influenciado por
Agustín Gregorio, se distingue por la importancia en la teología
medieval más que por su originalidad. Si bien sus raíces doctrinales
se encuentran en Agustín, Gregorio desarrolló un enfoque más centrado
en la institución nalización eclesiástica y el
temor a la inseguridad en el contexto de la peste y barbarie
o ignorancia. Su doctrina reflejó una ortodoxia
en temas como la trinidad, la persona de Jesucristo y el alma,
siguiendo la línea de los primeros cuatro concilios ecuménicos.
Sin embargo, se aparta de Agustín al afirmar una predestinación
condicionada por la fe y las buenas obras y una gracia no
irresistible. Gregorio enfatiza la importancia
de la penitencia también, la satisfacción por el pecado y
la confesión como elementos fundamentales para obtener perdón, así como
la existencia del purgatorio para la purificación de las almas
después de la muerte. Además, el Papa Gregorio es reconocido
como el doctor de los milagros, centrándose en los relatos sobre
prodigios atribuidos a santos y a ángeles y demonios. Su visión
detallada de estos seres celestiales y caídos, dividiendo a los ángeles
en jerarquías y atribuyendo a los demonios la perturbación de la
paz y la obstrucción del trabajo de los cristianos, fue influyente
en la mentalidad popular de toda aquella época. otros escritos
del mismo periodo. Durante el periodo que hemos
estado estudiando, figuras prominentes como San Benito de Nurcia, Boesio,
Casiodoro, Martín de Braga e Isidoro de Sevilla ejercieron, hermanos,
una influencia significativa en la historia posterior de la
iglesia. San Benito, cuya regla incluyó en todo el monocato occidental
medieval, tuvo un impacto especialmente importante en los aspectos prácticos
y ascéticos más que en los de la teología misma, lamentablemente.
A pesar de no haber sido un egiptor prolífico, su influencia en el
pensamiento de la vida del cristianismo medieval fue notable. Martín
de Braga también destacó por su labor misionera entre los
suevos. aunque su importancia para el
monarquismo posterior no se compara con la de Benito. Por otro lado,
Isidoro de Sevilla, contemporáneo de Gregorio el Grande, dejó un
legado trascendental a través de sus etimologías, una enciclopedia
que abarcó todos los conocimientos de la época y que fue ampliamente
citada en la Edad Media, aunque se le considera un eco de la
tradición más que un pensador original. capítulo veintidós
hermanos la teología en el oriente hasta el sexto concilio ecuménico punto número uno la la continuación
de las controversias cristológicas anteriormente hermanos eh el
autor se vio la necesidad de retomar la narrativa de las controversias
cristológicas en el oriente especialmente después del concilio de Él se propone dar prioridad al
curso de la teología occidental y darle desarrollo en historia
interrumpida en el oriente para comprender su influencia en el
pensamiento cristiano en los primeros siglos de la Edad Media.
Punto número uno, la continuación de las controversias cristológicas. El autor dice que esta controversia
surgió después del Concilio de Calcedonia, en el contexto del
imperio bizantino. A pesar de la definición de la
fe de Calcedonia, que afirmaba la dualidad de las naturalezas
en Cristo, hubo descontento entre algunos cristianos orientales.
Estos monofistas verbales, liderados por Severo de Antioquía, abogaban
por una única naturaleza en Cristo, en contraposición a las dos naturalezas
proclamadas en Calcedonia. Severus y sus seguidoras consideraban
que el término naturaleza era equivalente a hipotasis. la cual
generaba conflicto en la doctrina de Calcedonia. A pesar de intentos
conciliatorios por parte de emperadores como Basilisco y Zenón, las divisiones
teológicas persistieron y crearon tensiones dentro del imperio. Es entonces en donde el Papa Ormizdas desempeñó un papel crucial
al final del sisma de Acacio al restablecer la comunión entre
Oriente y Occidente. La condena de herejías y la reafirmación
del concilio de Cacedonia fueron pasos importantes para restaurar
la unidad en la iglesia. A través de estas controversias,
disputas cristológicas se evidenció cómo las interpretaciones semánticas
y teológicas podrían afectar profundamente la cohesión religiosa
y política del imperio bizantino. También se vio acerca de que
si el cuerpo de Cristo era capaz de sufrir corrupción, así como
las diferencias entre los seguidores de Severo de Antioquía y los
verdaderos monofistas capitaneados por Julián el Licarnaso. también fue claro hermanos como
se hace referencia a la controversia de Teo Pasquita que enfrentó
eh la cristología alejandrina y la antioqueña así como la controversia
de los tres capítulos y la Sin embargo, la oposición a esta
fórmula creció especialmente por parte de Máximo Crispolis
y finalmente el Concilio de Constantinople en los años 680 y 681 condenó
el monotelismo y afirmó la existencia de dos voluntades naturales en
Cristo. Este largo proceso de desarrollo dogmático culminó
con la afirmación de la íntima unión de las dos naturalezas
de Cristo en una sola hipotasis. descartando las posiciones extremas
tanto antioqueñas como alejandrinas. Punto número dos, la cuestión
de la filosofía y la teología. Hermanos, la influencia de la
filosofía griega en la teología cristiana, especialmente en el
contexto del oriente cristiano, destacó que en el oriente se
hablaba de la misma lengua que los antiguos filósofos griegos.
lo que condujo o continuó un estudio de las obras de Platón
y Aristóteles en ese momento. Además, se prescribe como la
Academia de Atenas, como la Academia de Atenas continuó funcionando
hasta su clausura en el año 529. Y como ciudades como Alejandría,
Antioquía y Constantinopla compartieron por la supremacía intelectual. En todo este punto se ve esa
rivalidad entre la filosofía griega y la teología cristiana,
centrándose en cuestiones como la creación, la resurrección,
la inmortalidad del alma. El autor, hermanos, menciona
prominentes pensadores y posturas en esos temas, así como la forma
en que utilizaron la terminología filosófica para abordar cuestiones
teológicas, especialmente en el campo de la cristología. Además,
se alude a la oposición a la doctrina de la eternidad del
mundo y a la negación de la resurrección del cuerpo por parte de algunos
pensadores, lo que generó debates y tratados en respuesta a estas
posturas por diversos lados. Punto número 3, el pseudo Dionisio. El escritor oriental pseudo Dionisio,
quien ejerció una influencia significativa en la teología
cristiana posterior, sus obras que por un tiempo fueron atribuidas
al discípulo del apóstol Pablo, incluyen la jerarquía celeste,
la jerarquía eclesiástica de los nombres divinos y la teología
mística, entre otras. A través de estas obras, el pseudo
Dionisio introdujo una cosmovisión impregnada de misticismo neoplatónico
que tuvo un impacto profundo en el pensamiento teológico de
aquel momento. Dionisio concibió que el mundo
como una estructura jerárquica en la que todas las cosas provienen
de Dios y llevan a Él. Dependiendo de su posición en
el orden jerárquico, también presentó la doctrina de las tres
vías, que incluyen la purgativa, la iluminativa y la unitiva. etapas místicas por las cuales
el alma se acerca a Dios a través de la jerarquía divina. Además,
el pseudo Dionisio describió la jerarquía eclesiástica compuesta
por dos órdenes fundamentales, el sacerdotal y la de los fieles. Estas órdenes cuentan con diferentes
rangos y cada uno se comunica con Dios a través de un nivel
jerárquico superior a él. También se aborda la relación
de Cristo con esta jerarquía, así como su papel en la estructura
y la actividad jerárquica. Punto número cuarto, Leonicio
de Bizancio. Leonicio Bizancio fue un teólogo
destacado de la época de Justiniano. Sus escritos, hermanos, reflejan
su participación activa en la controversia teológica de su
tiempo, especialmente en relación con las herejías trinitarias
y cristológicas, como el el Nestorianismo y el Eutiquianismo. Leóncio se propuso establecer
la distinción entre la relación de la hipotasis o persona y esencia
o naturaleza, considerando que errores en la comprensión de
estos términos es bueno considerar, hermanos, que la mala comprensión
de estos términos dieron origen a herejías, a grandes herejías,
hermanos. Según su perspectiva, la clave
para refutar esta herejía y resaltar la ortodoxia radicaba en comprender
adecuadamente la unión de la hipotasia y la naturaleza de
Cristo. También los tres modos distintos de unión entre dos
realidades, utilizando ejemplos como la llama y lo que arde,
así como el alma y el cuerpo. Estos ejemplos buscan ilustrar
la manera en que las dos naturalezas de Cristo se unen en una sola
hipotasis, manteniendo la integridad de ambas en medio de ambas. Y en medio de esto estaba la
oposición de un hombre llamado Leóncio a la idea de que la carne
de Cristo fuera incorruptible, ya que pensar así implicaría
una alteración en la naturaleza que se une. Este leóncio, este
hombre, fundamenta su argumento en fuentes como lógica aristotélica,
la antropología platónica y los trabajos de los capadocios sobre
la ucia y la hipotasis. Su síntesis de estos elementos
fue considerada de gran utilidad y contribuyó al triunfo de la
cristología calcedonense en el imperio bizantino. Leóncio también
defendió la pureza de María, sosteniendo que Cristo nació
de ella sin lastimar su virginidad, un punto que más tarde sería
debatido en el occidente. Máximo confesor, punto número
5 del capítulo 22. Máximo de Crisópolis, también
conocido como el confesor, fue quien destacó, fue un destacado
oponente del monarquismo y monotelismo del siglo VII máximo, de la monarquía
junto a Sofrio Sofriño de Jerusalén y Anastasio el Sinaíta defendió
la fe casedonense y elaboró una cristología basada en las enseñanzas
de Leoncio Bisancio para combatir estas herejías. En su posición
contra el monarquismo, Máximo sostuvo que la energía o principio
de actividad debe estar argumentó que si Cristo posee
dos naturalezas, también tendría dos principios de actividad,
refutando así la idea de una sola energía en Cristo. respecto
al monotelismo, Máximo distinguió entre la voluntad natural, inclinándose
de la naturaleza, y la voluntad de la razón en Cristo. Afirmó
que en Cristo había dos voluntades naturales, una humana y otra divina, para
que ambas pero que ambas estaban en armonía debido a que la voluntad
natural está subordinada a la voluntad de la razón. En los
años que abarcaron este concilio, desde el concilio de Calcedonia
hasta el tercer concilio de Constantinopla, la teología oriental mostró una
actividad más original y técnica que en el occidente. Sin embargo,
se enseña que hacia el final de este periodo creativo se vislumbraba
un futuro de repetición y discusión de antiguos textos y fórmulas
teológicas en el oriente, dando en el contexto histórico y político
de esta época. Punto número 6. Desarrollo posterior
de la teología Néstoriana. En este tiempo, hermano, se profundiza
en la divergencia cristológica que surgieron tras los concilios
de Éfeso y Calcedonia. Destaca como algunos cristianos
se negaron a aceptar las decisiones conciliarias y adoptaron posiciones
teológicas distintas, creando divisiones dentro de la iglesia.
En primer lugar, uno de los asuntos era, se menciona aquellos que
se resistieron a aceptar la fórmula en dos naturalezas y se adhirieron
a la idea de apariencia o presencia. colocando la unión de este aspecto. Y también este grupo que siguió
la tradición antiqueña en su forma extrema, se separó progresivamente
del resto de la iglesia y eventualmente se constituyó como una iglesia
independiente con sede en Persia, a menudo denominada como Néstor
y Ana. Nombres importantes en esta corriente
fueron Narces, Bavia, cuya teología se basaba en las enseñanzas antiguas. o queñas, antioqueñas, y rechazaban
ciertos aspectos de la doctrina de Cancedonia. A pesar de todo
esto, muchos cristianos que mantuvieron firmes, se mantuvieron firmes
en la fórmula de dos personas, representando la autoridad del
Concilio de Éfeso y siendo conocidos como Nestorianos. Esta posición
teológica se vio influenciada por la tradición anticueña y
se consolidó en Persia tras enfrentamientos doctrinales y políticos con la
Iglesia establecida en el Imperio Romano. Punto número 8. No, punto número siete, la expansión
del monofisismo. La expansión del monofisismo,
hermanos, en distintas regiones antes de las conquistas, fue
antes de las conquistas árabes y se detalló como esta corriente
teológica que se arraigó en diferentes
comunidades. Destaca que el monofisismo, centrado
en la Cristología Alejandrina, encontró mayor aceptación en
Egipto, donde se consolidó como una forma extrema de oposición
a la definición de Calcedonia. En Egipto, hermanos, el monofisismo
se convirtió en un símbolo de resistencia al emperador y al
gobierno de Constantinopla, lo que llevó su adopción principalmente
por la población cocta. Tras diversos sismas y conflictos,
la conquista árabe separó a Egipto del imperio bizantino, consolidando
la iglesia copta como la principal representante del monofisismo
en esa región. En contraste, una minoría que
permaneció fiel a la definición de Calcedonia recibió el nombre
de la iglesia de Melquita. Ocho, punto número ocho, el Islam.
El hilal fue en el siglo 7 uno de los fenómenos políticos más
significativos de la historia. Más significativos de la historia.
describe como tribus semi nómadas se organizaron rápidamente un
estado poderoso conquistando vastos territorios en Asia, África
y Europa. Destaca que divisiones, destaca
que las divisiones religiosas y las políticas en los territorios
conquistados como el monofesismo y el nestorianismo y el donatismo
facilitaron el avance de esto de los musulmanes. El Islam fue
recibido por mucho como un castigo divino contra el imperio bizantino,
y algunos lo consideraban una esperanza de libertad. Sin embargo,
a pesar de mostrar tolerancia hacia los cristianos de diferentes
sectas, el Islam impuso reglas y prohibiciones que limitaron
la influencia de la iglesia cristiana en la sociedad, reduciéndolas
a pequeños grupos. estáticos para que no se movieran. La creación de una gran civilización
islámica que durante los años oscuros del cristianismo europeo
se consideraba más avanzada y refinada. Dentro de esta civilización florecieron
pensamientos destacados como Avarroes, cuya influencia también
se dejó sentir en la teología cristiana. El Islam, hermanos,
tiene profundas raíces judaico-cristianas y se sugiere que podría ser visto
como una transformación extrema o distorsionada del cristianismo.
No obstante, se aclara que las referencias al Islam en la historia
se limitaron a lo que se revela para comprender el desarrollo
de la teología cristiana nada más. Capítulo 23. El renacimiento
carolingio. que tiene cuatro puntos. Punto
número uno o hablemos un poco de ese tiempo. El el Carolinio
es un periodo que de relativa prosperidad de desarrollo intelectual
en Europa Occidental durante el reinado de Carlos Magno. Se
destaca como Carlos Mano no fue solo un hábil líder militar y
gobernante sino también un promotor del desarrollo intelectual de
sus súbditos atrayendo a a sabios al cuino de York para construir
el avance cultural y educativo de su reino. El Renacimiento
Carolino se conoció como el florecimiento intelectual y teológico en esa
época, así como en las controversias y contactos que marcaron ese
periodo en la historia del pensamiento cristiano. y una de ellas es
la cuestión de cristológica del adopcionismo. Esta controversia
hermanos del adopcionismo fue una disputa teológica ocurrida
durante el periodo de Caroligio en la región de España que implicó
a varios teólogos y autoridades eclesiásticas en ese momento.
Esta controversia surgió en un contexto político y religioso
muy complejo, ya que España estaba en proceso de reconquista de
manos de y había diferencias culturales entre los cristianos
mozarabes y que vivían bajo el dominio musulmán y los francos.
En el centro de esta controversia estaba el impando de Toledo y
Félix de Urgell, quienes defendieron la doctrina adopcionista que
sostenía que la filiación de Cristo al Padre según su humanidad
era adoptiva y por gracia, distinguiéndola de su filiación divina. Este
concepto fue objeto de debate y crítica de otros teólogos como
Beato de Liebana, Alcúino y Paulino de Aquileia, así como papas y
sínodos también. Beato de Liébana y otros opositores
del adopcionismo argumentaban que esta doctrina dividía a la
persona de Cristo y se semejaba al Nestorianismo, una antigua
herejía que también separaba la naturaleza de Cristo. La controversia
trajo la atención a figuras destacadas en la época y culminó con la
muerte de Félix de Urgell en el año 818, tras retractarse
varias veces de sus posicionamientos adopcionistas. Controversia número
dos, la controversia sobre la predestinación, punto número
dos del capítulo veintitrés. Durante este periodo hubo una
intensa contienda teológica sobre la doctrina de la predestinación.
La dispusta giraba en torno a la creencia que si Dios predestinaba
a ciertas personas a la salvación y a otras a la condenación, o
el otro lado decía si la voluntad salvífica de Dios era universal
y el libro albedrío humano tenía un papel en la salvación, que
el hombre podría influir en eso. La controversia comenzó con un
conflicto entre un monje llamado Gotescalco de Orbáis y prominentes
figuras de la época como Rabán Mauro y Ignaro de Reims. Getescalco, influenciado por
lecturas de autores como San Agustín, sostenía una doctrina
de predestinación en la cual era más apegada a la verdad. Su idea de prestigio implicaba
que algunos eran elegidos para salvación y otros estaban condenados
sin posibilidad de redención. Rabán Mauro abogaba por una interpretación
diferente a la de Gotelcasco, argumentando que la predestinación
estaba ligada a la presencia divina y a que Dios no podía
ser considerado culpable del pecado. Por otro lado, Inmaro
de Reims se opuso firmemente a las ideas de Gotelskafko, defendiendo
la voluntad salvífica de Dios y la participación libre albedría
de los hombres en la salvación. Esta controversia, hermanos,
se extendió a través de tratados teológicos escritos por diferentes
teólogos como Prudencio de Troyes, Cervato, Lupo, Retramno de Corbi,
quienes ofrecieron diferentes perspectivas sobre la predestinación
y el papel de Dios en la salvación de la humanidad del hombre. Esta
diputa teológica, Carolina Carolingia sobre la predestinación reflejaba
diferentes diferencias significativas en la comprensión de la soberanía
divina, el libre albedrío humano y la gracia salvadora, y generó
un intenso debate entre los principales pensadores de la época. La controversia
culminó en un concilio en Tusei, en el año 860, donde se llegó
a una posición intermedia y ambigua que reflejaba el agotamiento
de la dispusta. Finalmente, se destaca que esta
controversia en el siglo IV, en el siglo nueve, reflejó dos
enfoques diferentes sobre la relación entre la libertad humana
y la providencia divina, al final, sin encontrar una solución definitiva.
Punto número tres, la controversia sobre la virginidad de María.
La controversia teológica relacionada con la natividad de Jesús y la
virginidad perpetua de María durante este periodo carolingio
fue fuerte por medio del monje Retrasmo de Corbi. Se vio envuelto
en una discusión contra una doctrina que planteaba que Jesús no había
nacido de María de manera natural, sino de forma misteriosa y milagrosa. Retrasmo rechazó esta idea y
argumentando que Jesús nació de María de manera natural, sin
que ello sin que naciera de forma natural, contaminara al Salvador
ni violara la virginidad de su madre. Rectramo sostiene que
el nacimiento de Jesús por la puerta natural no implicó ninguna
contaminación, ya que a todo lo creado por Dios es bueno y
honesto. Además, Rectramo afirma la virginidad perpetua de María,
destacando que fue virgen antes, durante y después del parto.
Por lo tanto, Jesús nació de forma natural, sin comprometer
la integridad de su virginidad. Ante estas afirmaciones de retraso,
algunas monjas solicitaron a Pascasio, ex abad de la Corbi, que aclarara
la cuestión. Radberto respondió con su obra
del Parto de la Virgen. refutando la posición de Rattranmo,
al que señala que si bien es cierto que toda creación es buena,
el parto tal como la conocemos es consecuencia del pecado humano,
por lo que el parto de María no puede compararse con el de
otras mujeres. Rattranmo sostiene que el nacimiento
de Jesús fue milagroso, aunque no detalla cómo ocurrió exactamente.
La controversia continuó con aportes de Ignaro, orzobispo
de Reims, quien mencionó brevemente que María parió a Jesús no con
la vulva abierta, sino con el últero cerrado. Sin embargo,
la discusión no tuvo mayores repercusiones en ese momento.
punto número cuatro y último de mi exposición del capítulo
veintitrés, la controversia sobre la Eucaristía. Esta teología,
hermano, o esta enseñanza del siglo nueve acerca de que la
presencia del cuerpo y la sangre de Cristo estaba exactamente
en la Eucaristía, al momento de celebrar la misa, a la cena
del Señor, surge a partir de dos posturas opuestas, la del
Pascasio Radberto, que sostiene una interpretación extremadamente
realista de la presencia de Cristo en la Eucaristía, y la de Rattramo,
que argumenta que el cuerpo de Cristo está presente no de forma
visible, sino que es espiritual. transverso defiende una visión
realista según la cual las especies o los elementos del sacramento
se transforman verdaderamente, literalmente en la carne y la
sangre de Cristo. Pero por otro lado, Rattramo
sostiene que aunque Cristo está presente en el sacramento, su
presencia es más espiritual y no visible a los ojos corporales.
Esta diferencia de interpretaciones generó controversias entre teólogos
de la época, influyendo en discusiones teológicas posteriores que vamos
a ver más adelante. La postura de Roberto, a pesar
de las críticas recibidas, terminó imponiéndose con el tiempo, lamentablemente. sentando las bases para la doctrina
de la transubstanciación, y a lo largo de la historia esta controversia
ha tenido repercusiones en diversas corrientes teológicas y religiosas,
siendo objeto de estudios y debates que han perturbado hasta la actualidad. Hasta aquí, hermanos, mi participación
en esta tarde. excelente mi hermano excelente
ahora vamos a colocar la presentación del hermano jason para que él
pueda entonces continuar con nosotros en la segunda parte
de la exposición ¿Me escuchan? Fuerte y claro. Ah, excelente. Bien. Ya estamos listos. Puedes comenzar,
hermano Jessup. Muy bien. Buenas noches, amados hermanos. Vamos a continuar con las controversias que se sucedieron. Sí, se sucedieron
en el período del renacimiento carolingio, que es la continuación
del capítulo 23. No sé si han podido notar que la evolución o la historia del
pensamiento cristiano, por lo menos en los siglos 9, 10, 11,
12, y probablemente desde más atrás,
se ha desarrollado en base a controversias. O sea, discusiones entre personas,
estudiosos, hombres de Dios que estudiaban las escrituras y que
entendían algo, entendían una postura, sea que estuvieran en
lo correcto o no. Y otros hombres de Dios que entendían
lo contrario, pues entraban en controversia con ellos. Y esto
hizo o fue medio para el desarrollo del pensamiento cristiano. que
tenemos hasta el día de hoy. Obviamente, muchas de esas controversias
no eran todas de valor, vamos a decirlo así, sino que habían
algunas ociosas, pero forman parte de todas esas controversias
en el pensamiento cristiano. En el occidente carolingio hubieron
otras controversias, además de la que ya mencionó nuestro hermano
Jair. Por ejemplo, Hubo una discusión
acerca de la doctrina trinitaria y es interesante que esa discusión
que se llevó a cabo entre se llevó a cabo entre Ingmar y Gotescalco,
que ya lo mencionó hermano Jair, comenzó por una frase que decía
un himno. Un himno de la iglesia que cantaba
Divinidad Trina. Por ese himno se suscitó una
controversia, Ingmar lo aseguraba. que confesar una divinidad trina
era hacerse cómplice de una confusión entre las personas divinas, o
sea, las tres personas de la divinidad, y que eso era característico
del sabellanismo. En fin, a pesar de esa controversia,
se siguió cantando a ti divinidad trina. En el tiempo de Ludovico
Pío, uno de los de los papas, también en ese tiempo en el occidente
carolingio, se suscitó una breve controversia entre el canciller
del rey llamado Fredegiso de Tours. Fredegiso era el canciller,
no el rey. Fredegiso de Tours y el erudito
Agobardo de León. Agobardo afirmaba que los apóstoles
y los demás autores de las Sagradas Escrituras escribieron en un
lenguaje sencillo y a veces gramaticalmente incorrecto para fin de alcanzar
a los lectores. Y eso, como ya decía. Yo ahorita
que otros hombres se levantaban y entendían que no, que esas
posiciones no eran, no eran correctas. En este caso a Frederico. Esto le pareció intolerable y
compuso un tratado para defender a los apóstoles. Luego, Agobardo
de León respondió a ese tratado de Frederico con un libro en
contra de él, y allí él insistía en su posición, en la cual, aunque
no negaba la autoridad de las escrituras, mostraba que los
propios apóstoles, al igual que los patriarcas, los jueces y
los reyes del Antiguo Testamento, por razón de su humildad, ellos
nunca hubieran reclamado para sí mismos la infalibilidad gramatical
que Fredericio sí les otorgaba. Y nosotros también nosotros entendemos
que las escrituras son gramaticalmente inspiradas. Sin embargo, este
este hombre Agobardo o más bien si Agobardo entendía que no,
que los autores nunca se hubieran atribuido ellos esa infalibilidad. Bueno, en ese sentido estaban,
tenían razón, porque la infalibilidad no era de ellos como escritores,
sino de de quien inspiraba, que es el Espíritu Santo. O sea,
de los de los autores de la de la escritura nos nos referimos.
También decía Agobardo que si la gramática de las escrituras
no es siempre la más correcta desde el punto de vista humano,
eso se debe a que el uso de la el el uso de las escrituras es
descender con sus palabras hasta los hasta donde los humanos están
y no hablarles con un lenguaje tan excelso que ellos no puedan
alcanzar. Por último, los teólogos del
periodo carolingio debatieron sobre el sobre la cuestión de
si los redimidos verían a Dios con los ojos corporales. Un tal
cándido en la primera mitad del siglo nueve. Y miren cómo cómo
se suscitó esta controversia. Ese tal cándido recibió una carta
de un amigo consultándole sobre eso y le respondió que solo los
espíritus puros pueden ver a Dios, quien es invisible tanto a los
cuerpos como también a los espíritus impuros. Servato Lupo le respondió
aconsejándole prudencia ante los misterios que Dios no había
querido revelarnos en esta vida. Esa controversia no llegó a ninguna
conclusión como algunas otras, pero sí muestran el grado a que
llegaron las especulaciones sobre detalles ociosos en la teología,
en el Renacimiento carolinio. Si bien son detalles ociosos,
pero también muestran la, vamos a decirlo así, el desarrollo
del pensamiento y el florecimiento del pensamiento teológico. Vamos a decirlo así durante esa
época. Otra cuestión que se suscitó
durante el periodo carolingio fue la cuestión del del filio
que el filio que eh tiene que ver eh pastor puede ya mover
la presentación el el filio que viene de del tiene que ver con
el origen del espíritu santo y literalmente significa eh del
hijo. Pase a la a la siguiente, En Occidente, la mayoría de la
mayoría de los teólogos decía que el Espíritu Santo procedía
del padre y del hijo. Y cuando decimos en Occidente
nos referimos a Europa Occidental. Pero en
Europa Oriental se acostumbraba a decir que el Espíritu Santo
procedía del padre por el hijo. Y esa cuestión del filio del
filio, que ha sido uno de los factores que más han contribuido
al distanciamiento entre el cristianismo de la iglesia de Europa Oriental
y de Europa Occidental. Y eso tiene que ver también con
la diferencia entre el modo en que los orientales concebían
las relaciones entre las personas de la Trinidad, reitero los cristianos
de Europa Oriental. Y el modo en que lo concebían
los occidentales siguiendo a Agustín para los orientales era necesario
afirmar el origen único de la Trinidad. Sólo puede haber una
fuente en el ser de Dios y esa fuente es el padre. No procede
entonces el Espíritu Santo también del hijo, no en el mismo sentido
en que procede del padre, pues el padre es la fuente de su ser
y el hijo no lo es. De aquí la fórmula del padre
por el hijo. Esos son los orientales. Sin
embargo, para los occidentales, el Espíritu Santo es el amor
que une al padre y al hijo, puesto que este amor es mutuo. Debe
decirse que el Espíritu Santo procede del padre y del hijo
también. Esto no quiere decir que haya
dos fuentes últimas, pues el hijo no es su propia fuente,
sino que es engendrado por el padre. Otra disputa que tampoco
nunca se resolvió y que continuó estorbando todos los esfuerzos
de acercamiento entre las dos salas de la Iglesia cristiana,
o sea en Europa Oriental y Europa Occidental. Luego tenemos a Juan
Escoto de Erígena. Juan Escoto de Erígena es el
más notable de todos los pensadores del renacimiento carolingio.
Él fue oriundo de Irlanda y es interesante lo de Juan Escoto
de Erígena porque él fue un pensador muy profundo, como ya dijimos,
el más notable. Sin embargo, él tenía una excesiva
influencia sobre él de la filosofía griega y él tenía posiciones
que no eran siempre totalmente ortodoxas. Y por estas razones,
Erígena no logró crear una escuela, es decir, no tuvo discípulos,
no tuvo seguidores. sino que muchos obtienen materiales
de él para sus propias construcciones, pero siempre lo ven como algo
sobre lo que hay que tener mucho cuidado. Un buen material para
aplicar algo así como para aplicar el principio de la escritura,
de que examinemos todo y retengamos lo bueno. Perdón, hermanos. La principal
de sus obras originales, porque ya que como bien dijo el hermano
Jair en su exposición, muchos de los pensadores de este periodo
y aún de los que vamos a continuar viendo, no eran originales en
sí mismos, sino que reciclaban ya otros pensamientos teológicos
de otros autores. Sin embargo, en La principal
de sus obras originales de Juan Escoto de Erígena y que expresa
su pensamiento más cabalmente es la que se titula de la división
de la naturaleza. En la naturaleza, según Erígena,
puede dividirse en cuatro. Y hermanos, quiero seguir apuntando
al hecho de que, independientemente de que nosotros mismos, ya con
el conocimiento que tenemos ahora, al escuchar estas posiciones
de estos hombres, Podemos decir con claridad, bueno, por eso
no es correcto según las escrituras, pero sin embargo podemos ver
la profundidad de su pensamiento. Dice dice Erígena que la naturaleza
puede dividirse en cuatro. Reitero, esto está plasmado en
esa en su principal obra que ya mencioné de la división de
la naturaleza. Dice la naturaleza que crea y
la que no es creada. Es la primera división. Segundo,
la naturaleza creada que crea. Tercero, la naturaleza creada
que no crea. y cuarto, la naturaleza que no
crea ni es creada. La primera y la cuarta divisiones
de la naturaleza corresponden a una misma realidad. Dios, o
sea, la naturaleza que cree y no es creada, se refiere a Dios.
Y la última división, la cuarta, la naturaleza que no crea ni
es creada, también se refiere, se refieren a Dios. Dios, la
naturaleza in creada o no creada que crea, se encuentra muy por
encima de todas las limitaciones de nuestra en el sentido estricto, es imposible
conocer a Dios y al hablar de Dios hay que hacerlo paradójicamente,
o sea, como una paradoja afirmando y negando de él a un tiempo una
y la misma cosa, o sea, algo muy, muy profundo, creo que quizás
ni siquiera podamos comprender bien. A nosotros se nos no se
nos da a conocer la esencia de Dios, sino solo sus manifestaciones. En. En cuanto al filioque, que
lo mencionamos anteriormente, que tiene que ver de sobre de
dónde procede el Espíritu Santo, si del padre por el hijo o del
padre y del hijo. Juan Escoto de Orígena se inclina
a pensar que el Espíritu Santo procede del padre por el hijo.
Esta naturaleza no creada, pero sí creadora. Es Dios da origen
a las causas primordiales que constituyen la segunda división,
que son la naturaleza creada y creadora. estas causas primordiales
son eternas. Así que, siendo esas causas primordiales
el primer término de la creación y la segunda gran división de
la naturaleza, Erígena afirma que se encuentran en el verbo,
o sea, en el Señor Jesucristo, donde el Padre las ha colocado
desde la eternidad. La eternidad de la creación está
en las causas primordiales, o sea, en el verbo, residen en el verbo.
Allí las toma el Espíritu Santo y las distribuye en sus efectos. De esta acción de la Trinidad
en las causas primordiales surge la tercera división de la naturaleza,
es decir, la creada que no crea. Esta creación no apareció por
etapas, sino de una vez, y la razón por la cual el Génesis
la presenta en forma progresiva es solo para hacerle inteligible
a nosotros lo que de otro modo nos resultaría confuso. De igual
modo que nosotros expresamos en palabras consecutivas lo que
no son más que pensamientos instantáneos. O sea, para Juan Escoto de Orígena,
la tercera división es la creación, la creación física, lo que se
describe en Génesis. La primera división es Dios,
la naturaleza creada que no crea. La segunda es el verbo, el Señor
Jesucristo. Y la tercera es la creación física. Y fíjense que dice él que no
fue progresivamente que yo creo, sino que él creo de una vez,
pero Génesis nos lo nos lo presenta de manera progresiva para que
lo podamos entender. Es a este tercer nivel de naturaleza
que comúnmente le llamamos la creación, es decir, lo que existe
dentro del tiempo y del espacio. La cuarta división de la naturaleza,
la que no crea ni es creada, como ya dijimos, es idéntica
a la primera. Pero se trata aquí de Dios, ya
no como principio del cual todas las cosas proceden, sino como
fin al cual todas las cosas tienden a ir. Toda la creación está siendo
llevada de regreso al creador en una gran recapitulación o
restauración final o apocatástasis. Esta restauración ha comenzado
con la resurrección de Cristo, en la cual quedaron destruidas
las consecuencias del pecado. Así, por ejemplo, en el Cristo
resucitado, no había ya verdadera distinción de sexos. Y si se
presentó a sus discípulos en forma en forma masculina, fue
porque de otro modo no lo hubieran reconocido. No sé si con estas
cosas van notando hermano, porque yo decía que o porque dice el
libro, no el autor. Y yo estoy de acuerdo que Scoto
de Orígena. Fue el pensador más distinguido
y tenía una profundidad de pensamiento, pero no creo una escuela. Nadie
lo siguió así a nivel de de que fuera mi maestro, porque fíjense
cómo él plantea cosas interesantes, pero también cosas que hasta
pudiéramos decir disparatosas. Y hemos visto varias ya. Fíjense
aquí cómo dice que ya después que el señor Jesucristo resucitó,
él no era un varón masculino. Ya no hay distinción de sexos,
pero él se le presentó como Jesucristo hombre varón a los discípulos
para que para que lo pudieran reconocer. Tras una serie de
etapas de recapitulación, todo regresará a Dios. Cada cosa irá
siendo recapitulada en otra superior a ella hasta que todo regrese
a Dios y él sea el todo y en todos. Así se cumple el vasto
ciclo del pensamiento de Erígena. Hombre respetado y citado por
muchos autores medievales, pero que no encontró quienes le siguieran
como discípulos. La dificultad propia de sus vuelos
especulativos, como ya hemos visto, Y tres puntos cruciales
hacían que sugieran dudas sobre su ortodoxia. Esos tres puntos
cruciales son el de las relaciones entre Dios y las criaturas. Y
también el el panteísmo que se nota en sus en sus obras y en
sus obras no puede menos que recibir la impresión de que para
él solamente hay una realidad que es que es Dios, lo cual se
parece mucho al al panteísmo. Siglo después, O sea, es tanto
así que las obras de él apuntan como al panteísmo, independientemente
de que no fuera la la intención de origen o lo que estuviera
en su mente. Pero a Mauri Devene creyó encontrar en el tratado
de la división de la naturaleza que acabamos de describir muy
brevemente su base, la base para sus doctrinas panteístas a Mauri
Devene, que fue un. Un hereje. creyó que en la división
de la naturaleza de Erígena, él encontró su base para sus
doctrinas panteístas. En segundo lugar, la persona
de Jesucristo juega un papel muy secundario. Esto es el segundo
punto que es como que crea dudas en la ortodoxia
de Juan Escoto de Erígena. Él dice que la persona de Jesucristo
juega un papel muy secundario en sus especulaciones. Es cierto
que para él él es el verbo y que no se encuentran las causas primordiales
de la creación, o sea que todo lo creado, como dice la escritura,
fue por medio de Cristo y para él. Pero resulta difícil descubrir
la relación exacta entre ese verbo y el Jesús histórico. Y
tercero, lo que crea dudas sobre su ortodoxia es que él interpreta
los castigos del infierno como una metáfora y afirmaba que consistirían
en los sufrimientos de una mala conciencia. Por todas esas razones,
la influencia de Juan Escoto de origen de orígena en el medio
evo no fue lo que pudo haberse esperado de la de la de lo vasto
de su pensamiento el siguiente punto es el desarrollo
de la penitencia privada qué hacer hermanos y esto es interesante
qué hacer con los pecados post bautismales o sea cuando un creyente
se bautiza y luego ya de estar bautizado pega que es es natural
si no luego luego de que todos nos bautizamos pues ya nunca
íbamos a pecar seríamos hechos perfectos qué debe hacerse con
esos con esos pecados? No era posible repetirse el bautismo
como medio de lavar al creyente de su pecado. Por eso, oigan
bien, algunos dejaban el bautismo hasta llegar a la edad madura
y haber dejado detrás los pecados de la juventud. O sea, vamos
a bautizarnos ya, ya estando maduros y habría que ver a qué
se refieren con esa madurez. Si 60 años o qué? Porque si me bautizo joven y
después peco, no voy a poder volver a bautizar para volver
a lavarme. Eso da entonces la impresión de que ellos veían
virtud lavadora en el bautismo. Lo cual nosotros sabemos que
no, que no es así. Esta práctica distorsionada del
sentido original del del bautismo llevó a a otras fue fue fue como
una cadena. Otra alternativa que ellos usaban
respecto a este asunto era que. Bueno, vamos a hacer el segundo
bautismo. Si yo me bauticé y pequé luego de bautizarme, entonces
ya no me puedo volver a bautizar. Qué hago? Tenemos el martirio,
el bautismo del martirio. Sin embargo, ese tipo de bautismo,
entre comillas, sólo era posible en tiempos de persecución. Y
entonces no estamos siendo perseguidos. Cómo? Cómo voy a morir martirizado
para yo expiar mis pecados? Y el tercer modo de espiar los
pecados post bautismales era mediante el arrepentimiento y
la penitencia. Y ahí es que viene el sistema
penitencial de la iglesia. Aquí no dice, pero entonces yo
le agregaría de la iglesia católica. La la penitencia era pública,
no en el sentido de que requiriese una confesión pública de pecado,
sino más bien en el sentido de que la excomunión y la reconciliación
con la iglesia si eran públicas. La confesión, la confesión misma
podía hacerse en secreto normalmente ante el obispo. El pecador que
confesaba su pecado se volvía entonces en un penitente que
debía llevar vestimentas distintas y sentarse en una sesión especial
de la iglesia. Cuando se le reconciliaba con
la iglesia, los pecadores sabían que si volvían a pecar, ya no
podrían volver de nuevo a esa penitencia. Fíjense que cada
cosa que se hacía ya no se podía volver a usar, pero se encontraban
siempre con la realidad de que continuaban pecando. El hecho
de que no podía repetirse la penitencia pronto produjo entonces
otras prácticas semejantes a las del bautismo. Se tendió a posponer
la penitencia para asegurarse de la salvación. O sea, la dejaban
para más adelante. Vamos a aplicar, aplicar la penitencia
más adelante y la movían hasta que pudieran aplicarse a alguien
en el lecho de muerte para asegurarse de que se salvara mediante esa
penitencia. Otra consecuencia fue que se
llegó a pensar en el retiro monástico como un modo aceptable de hacer
penitencia. Oigan, hasta dónde se deterioró
eso? Y eso incluía que a veces llevaban a la fuerza a los monasterios,
a quienes habían pecado y a veces ni siquiera que habían pecado
en términos estrictos, o sea de algo que la escritura llame
pecado, sino simplemente porque se oponían al deseo de las autoridades.
Luego la penitencia dejó de ser algo algo excepcional, como como
ya vimos. Miren el cuidado que se tenía
para aplicar esa penitencia. Luego ya pasó de ser excepcional
a volverse algo común. Y en resumen, la práctica moderna
de la penitencia. Que conocemos en el día de hoy
alcanzó sus características esenciales o primarias en ese tiempo del
renacimiento carolingio. Veamos ahora el desarrollo del
poder papal. El papa no tenía poder para oponerse
a la voluntad del emperador. Y los emperadores de Constantinopla,
que eran muchos de ellos profundamente religiosos, pensaban que su tarea
y autoridad les habían sido divinamente encomendadas. Ya ustedes ven
ahí de nuevo. Una controversia. El papa no
tiene poder para oponerse a la voluntad del emperador, eso pensaban
los papas y los perdón. Pensaban los los que seguían
los emperadores, vamos a decir los los civiles. Y los papas
y los clérigos de la iglesia entendían que el emperador no
no podía oponerse a la voluntad del del papa. Los emperadores
entendían que su tarea y autoridad les había sido divinamente encomendadas.
Nosotros sabemos que sí, que Dios es el que pone los gobernantes,
pero Esa no era la connotación que ellos le daban. En Occidente
la situación era muy distinta. Los dirigentes eclesiásticos,
tales como Ambrosio, habían insistido en que el emperador es un miembro
de la iglesia y que no se encuentra por encima de ella. Gelacio,
que era el secretario del Papa Félix III, me parece que el hermano
José Luis Beliar lo mencionó en su exposición. El asio decía
que el emperador ciertamente ha sido nombrado por Dios, pero
esto no le coloca por encima de la iglesia. Ha sido ungido
para ser la voluntad de Dios, pero él no puede juzgar cuál
cuál es esa voluntad. Por lo tanto, su tarea no consiste
en ser maestro de la iglesia, sino más bien en aprender de
la iglesia. El emperador tiene el poder, pero la autoridad le
pertenece a aquellos a quienes Dios ha nombrado para ello, es
decir, a Pedro y a su sucesor. Puesto que el propósito de la
vida en este mundo es prepararse para la vida futura o venidera. El vicario de Pedro tiene una
función más elevada que la del emperador. Gregorio el Grande,
que lo mencionó el hermano Jair hace unos momentos, ese gran
papa contribuyó con el crecimiento del poder papal y él hizo que
la iglesia llenara el vacío resultante. Luego de que el imperio de Constantinopla
pues comenzó a. A decaer. El papa Gregorio hizo
que la iglesia llenara ese vacío resultante y fue preservadora
de los valores de la antigüedad, así como guardiana del orden,
mientras que en Oriente la iglesia y su hierarquía seguían sujetas
al emperador. En Occidente el imperio desapareció y la iglesia
tomó varias de sus funciones y así entonces se desarrolló
el poder papal. Hasta aquí el capítulo 23 del
renacimiento carolinio. Pasamos al capítulo 24 que habla
de la edad oscura. Como contexto general. Vamos
a decir brevemente que tras la muerte del emperador Carlos el
Calvo, la decadencia del poderío carolingio se aceleró y junto
con esa decadencia, las invasiones de los normandos, los sarracenos
y los húngaros crearon un constante estado bélico en el que la cultura
y con ella el pensamiento teológico sufría mucho. Los monasterios
trataron de conservar algo de la cultura y la erudición del
pasado, pero la mayoría de ellos, por encontrarse fuera de las
ciudades amuralladas, estaban expuestas a salpillajes de los
invasores y muchas de las bibliotecas valiosas fueron destruidas o
dispersas. En medio de este caos, la iglesia no podía imponer el
orden, pero ella misma se encontraba pasando por tiempos difíciles. Puede ir avanzando la presentación,
Pastor. Ese fue el contexto general que
acabamos de ver. Entonces, ¿no hubo pensamiento
teológico durante la Edad Oscura? No. O sea, perdón, sí lo hubo. No debemos entender que aunque
el pensamiento teológico tuvo las dificultades que tuvo por
esa situación, de de inestabilidad social y de de muchas guerras. Hubo inestabilidad, pero el. Las letras y la teología no desaparecieron
por completo, sino que por el contrario, hubo varios centros
monásticos y escuelas catedralicias en las que se continuó la vida
intelectual y de hecho de manera muy muy interesante. En el sentido
de las controversias, porque también en esta edad oscura y
en este capítulo continúan las controversias. El principal de
estos centros de pensamiento teológico fue el de San Germán
de Auxerre. Allí floreció Enrique de Auxerre,
quien escribió comentarios sobre San Agustín. Remigio de Auxerre,
que fue discípulo de Enrique de Auxerre, fue el más notable
pensador de esa escuela, de la escuela de San Germán de Auxerre.
Y en el año 893 él fue llamado por el arzobispo de Reims para
enseñar en las dos escuelas de esa ciudad de Reims. Más tarde,
Remigio de Auxerre se trasladó a París. Allí fue maestro de
Odón, quien sería el futuro propulsor de la reforma de Cluny. Remigio
hizo comentarios sobre San Agustín. Y en el campo teológico compuso
comentarios sobre el Génesis y sobre los Salmos. Decía Remigio,
en cuanto al ser humano, se dice que fue creado a imagen y semejanza
de Dios porque era racional e inmortal. Y en esto consiste la imagen.
O sea, la imagen de Dios era su raciocinio e inmortalidad
y porque era santo y justo. En eso es que consiste la semejanza
al pecar y caer. Perdió la semejanza de Dios,
o sea la lo de lo de inmortal, pero no perdió la imagen, o sea
lo de la justicia o perdón, creo que lo dije al revés. Al caer
perdió la semejanza, o sea la justicia y la santidad, pero
no perdió la imagen que es la la inmortalidad y ser racional. También a fines del siglo XIX
y principios del, perdón, a fines del siglo IX y principios del
siglo X, hubo cierta actividad teológica e historiográfica en
el monasterio de San Galo, en Alemania. Allí floreció Nocker
Bálvolo. Él compuso un martirologio que
resulta muy interesante porque da una idea de los conocimientos
históricos de la época. Pasamos ahora a la teología del
siglo X. En el siglo X, las obras teológicas más importantes son
el Tratado del Cuerpo y la Sangre del Señor de Jesús de Tórtona.
Y el Tratado del Anticristo de Axón de Luxeville. Y los comentarios sobre San Pablo
de Atón de Berseil. En el siglo XI no vamos a comentar
mucho sobre sobre estas obras. Pero son las obras teológicas
más importantes en el siglo X. En el siglo XI, si vamos a ver
ahora a Herberto de Aurilac y a Fulberto
de Chartres. En el siglo XI, ese erudito Herberto
de Aurilac fue uno de los que más se destacó y él fue heredero
de la tradición de Remigio de Auxerre, que lo acabamos de mencionar. él ahora él no es el que brilla
más, Gerberto de Áurela, sino más bien su discípulo Fulberto
de Chartres. En en el año mil nueve él fue
nombrado obispo de la de la ciudad de de Chartres y el más famoso
de los discípulos de Fulberto fue Berengario de Tours, que
fue discípulo de él, pero no siguiendo sus sus posiciones,
sino más bien oponiéndose a ellas. Berengario de Tours se revela contra Fulberto, o sea, contra
sus posiciones, y da origen entonces, así, cuando se revela contra
ellas, a la más importante controversia teológica del siglo XI, que la
vamos a ver en el siguiente punto, que fue la controversia eucarística.
Los dos temas cruciales que tienen que ver con la controversia O
sea, por lo cual Berengario se se opuso a Fulberto de Chartres,
su maestro, son la relación entre la fe y la razón, por una parte,
y la presencia del cuerpo de Cristo en la Eucaristía, que
es lo que vamos a ver en breve sobre la controversia eucarística. Así que brevemente, esos dos
aspectos del pensamiento de Fulberto, a los cuales se opone Berengario. Son que en lo que a la fe y la
razón se refiere, Fulberto cree que ambas facultades han sido
dadas por Dios y que por tanto ambas son buenas y útiles. Cada
una de ellas, sin embargo, tiene sus objetos propios de conocimiento. Los altos misterios de Dios no
son objetos propios del conocimiento racional, sino sólo de la fe.
Pues aunque la mente desea alzarse hasta la visión de los secretos
divinos, su debilidad es tal que sólo logra caer en el error.
Las profundidades de los misterios de Dios no son reveladas al esfuerzo
intelectual humano, sino a los ojos de la fe. Estos misterios
necesarios para la salvación son tres la eternidad, las razones
del lavacro del autismo y los dos sacramentos de la vida, que
son el cuerpo y la sangre del Señor. De estos tres misterios,
el que el que más se va a comentar en este capítulo es el tercero,
que es el del cuerpo y la sangre del Señor, o sea de la Eucaristía.
La Eucaristía, como la Trinidad y el bautismo, no es objeto de
razón, sino de fe. El misterio de la Eucaristía
no es terrenal, sino celestial. No es dado para que para la comparación
humana, sino para la admiración. No se debe disputar, sino temer.
No ha de estimarse por la visión del cuerpo, sino por la intuición
del espíritu en él. El cuerpo de Cristo, o sea, en
el misterio de la Eucaristía, el cuerpo de Cristo se encuentra
verdaderamente presente en los elementos visibles, de tal modo
que los comulgantes se alimentan de él. Fulberto no emplea el
lenguaje preciso en la doctrina de la transubstanciación. Él
no distingue entre la sustancia del cuerpo de Cristo y los accidentes
del pan y del vino, sino entre la sustancia exterior, que son
los elementos y la sustancia interior, que es el cuerpo. y
la sangre del Señor. Esta sustancia interior, aunque
muy real y aunque se toma al comer y beber la sustancia exterior,
o sea el pan y el vino, requiere en quien la recibe una disposición
interior que envuelve el paladar de la fe. las fauces de la esperanza
y las vísceras de la caridad. Y si alguien todavía duda de
esta doctrina, recuerda que Dios, que pudo crear sus criaturas
de la nada, mucho más fácilmente puede transformar estas mismas
criaturas, dándoles una mayor dignidad e infundirles, o sea,
transfundir la sustancia del cuerpo de Cristo. Esas son las
posiciones de Fulberto de Chartres, el maestro de Berengario de Touro,
a quien Berengario, que fue su mayor discípulo, el más notable
de sus discípulos, se opuso. Esta oposición de Berengario,
entonces, da origen a la controversia más notable de ese periodo, la
controversia eucarística. Puede pasar a la siguiente, pastor. Berengario de Tours, o sea, de
la ciudad de Tours, fue el más famoso discípulo de Fulberto,
como ya dijimos. Él estudió en Chartres y más
tarde regresó a Tours, donde primero practicó la medicina
y luego la enseñanza hasta llegar a ser rector de las escuelas
de esa ciudad. Su fama allí creció notablemente
y Tours vino a ser uno de los principales centros intelectuales
de Francia. Berengario, a diferencia de Fulberto, su maestro y de
la mayoría de los eruditos de la época, él le prestaba gran
atención a la razón en las cuestiones de la fe. Según él, el ser humano
ha sido creado a imagen de Dios y en virtud de su razón. Perdón,
ha sido creado a imagen de Dios en virtud de su razón y sería
el extremo de la necesidad pretender que no hiciese uso de ella. Berengario
fue llevado a la controversia eucarística primero por su admiración
hacia Juan Escoto de Orígena, que lo vimos anteriormente el
que escribió sobre la división de la naturaleza. Y luego por
su propia inclinación racionalista. y la controversia, hermanos,
giró alrededor de la ortodoxia del tratado de Ratrán, ¿no? Que
lo lo mencionó, o sea, a a esta persona, a este hombre, Ratrán,
¿no? Lo lo mencionó el hermano Jair, del cuerpo y de la sangre
del del señor. Berengario pasó a defender esas
doctrinas, o sea, las las las doctrinas de de Ratrán, ¿no?
Defendía las a la de su maestro, Fulberto
de Chartres. A partir de ahí, entonces la
discusión cobró vuelos y Berengario fue condenado, oigan bien, repetidamente
más de las veces en medio de intrigas relacionadas con el
interés de las autoridades eclesiásticas de establecer su poder por encima
de las civiles. Y lo que decía que quiero que
oigan bien es esto, porque me pareció interesante. Varias veces
Berengario fue llevado ante la fue llevado Ante la alternativa
entre muerte y la retractación, fue llevado a la última, o sea,
a retractarse solo para volver a su antigua doctrina tan pronto
como pasaba el peligro. Berengario murió ya anciano en
una pequeña isla en las afueras de Taurus, sin haber abandonado
definitivamente sus doctrinas. O sea, aunque decía que se retractaba. Para hasta que pasar el peligro
nunca se retractó en realidad. Y eso le permitió llegar hasta
el final de su vida defendiendo sus doctrinas. Los primeros documentos
en los que se en los que se une el nombre de Berengario a esta
controversia eucarística datan de alrededor del año 1048. Y vuelvo y llamo la atención,
hermanos, a la forma en la que estas controversias comenzaban. El documento, ese documento donde
se ve por primera vez a Berengario ligado a esta cuestión, Fue una
carta en el año 1048 que Hugo, obispo de la ciudad de Chartres,
le dirigió a Berengario al recibir noticias de sus opiniones eucarísticas. En esta carta o epístola se ve
claramente que eran dos los aspectos de la doctrina de Berengario
que le preocupaban a su contemporáneo. Primero, la negación de que la
esencia del pan y el vino sea transformada. O sea, Berengario
decía que eso seguía siendo pan y vino. Y segundo, su afirmación,
según la cual el cuerpo de Cristo está presente solo intelectualmente,
o sea espiritualmente en los en la en la Santa Cena y no físicamente. Hugo afirma frente a Berengario
que el pan deja de ser tal y se convierte literalmente en el
cuerpo de Cristo, aun cuando conserva el sabor del pan. De
lo contrario, este supuesto cuerpo no tendría poder alguno y la
comunión resultaría vana. La controversia entonces tomó
nuevos vuelos cuando tras su condenación en Roma en el mil,
en el una de las varias condenaciones en el mil cincuenta y nueve,
Berengario publicó un opúsculo. En el que él insistía sobre sus
doctrinas. Entonces a ese opúsculo le comenzó
a responder Lanfranco de Canterbury con un libro llamado El Cuerpo
y la Sangre del Señor, que escribió para oponerse específicamente
a Berengario. y puesto que Berengario entonces
le contestó en su tratado de la sacra cena, la controversia
desembocó en una confrontación entre los dos teólogos más notables
de su época. Veamos entonces la controversia
como tal. Berengario rechaza la doctrina
de sus opositores en dos puntos. En la idea según la cual el pan
y el vino dejan de existir. y en la pretensión de que el
cuerpo de Cristo, que nació de María, está presente físicamente
en el altar. Ambas doctrinas le parecen absurdas
y yo ahí también me uno como persona, no como no diciendo
que se opone a la Escritura, sino racionalmente son absurdas. O sea que ese cuerpo físico de
Cristo está ahí en el altar. Eso es absurdo realmente. Berengario afirma que aún sus
adversarios, sin percatarse de ello, le conceden la razón, porque
cuando dicen que el pan y el vino son el cuerpo. Y la sangre
de Cristo están diciendo que el pan y el vino todavía son
algo. El cuerpo y la sangre de Cristo, por ello dicen que ya
si está el cuerpo de Cristo y ya no existen el pan y el vino.
Pero todavía son algo si si dicen que el pan y el vino son el cuerpo
y la sangre del Señor. Además, si el color y el sabor
del pan y el vino permanecen aún después de la consagración,
esto quiere decir que la sustancia de los elementos permanece también,
pues los accidentes no pueden separarse de las sustancias en
que existen. O sea, el accidente aquí sería
el convertirse en el cuerpo de Cristo. En segundo lugar, En
cuanto a la presencia del cuerpo de Cristo, Berengario se niega
a aceptar las consecuencias de que tal presencia o a aceptar
las consecuencias que tal presencia carriaría. El cuerpo de Cristo,
el mismo que nació de María, está en el cielo y no hay porciones
de su carne en cada altar, ni hay millones de cuerpos de Cristo.
Totalmente lógico, digo yo. Jesucristo fue sacrificado de
una vez por todas y la comunión es un recordatorio de este sacrificio.
En resumen, ni el pan es asumido hasta el cielo, ni el cuerpo
de Cristo desciende del cielo y, en consecuencia, el pan sigue
siendo pan. Esto no quiere decir, sin embargo, que Brengario piense
que la comunión sea solo un recordatorio del sacrificio de Cristo. una
especie de ejercicio psicológico en el que la iglesia hace un
esfuerzo por despertar sus recuerdos de los acontecimientos del calvario.
Él sostiene que la comunión es eficaz y que sin que el pan y
el vino dejen de existir, vienen a ser sacramento, es decir, señal
del cuerpo de Cristo que está en el cielo. Luego, aunque no,
aunque no en un sentido estricto, se puede decir que el sacramento
es el cuerpo y la sangre del del señor. Lanfranco de Canterbury,
el contrincante de Berengario, natural de Spavia, que fue abogado
y profesor de derecho y de gramática y se unió al monasterio de Beck,
a cuya escuela le dio gran, gran fama. Luego pasó a otro monasterio
y finalmente fue nombrado arzobispo de Canterbury en el año 1070.
Él fue quien entonces escribió un libro para oponerse a estas
posiciones de Berengario. ¿Cuáles eran las posiciones de
Lanfranco? Lanfranco decía o insistía en hacer uso de la razón y de
su estructura formal, la dialéctica, pero siempre dentro de los marcos
de la ortodoxia, según la definían las escrituras y la tradición
de la iglesia. Aunque la razón es buena y debemos usarla, lo
que nos es dado por la fe y no puede ser alcanzado por el entendimiento,
ha de ser creído con humildad y paciencia. Y en esa partecita
yo creo que que tiene cierta razón de cara a las escrituras. La doctrina eucarística de Lanfranco
se opone radicalmente a la de Berengario. El cuerpo de Cristo,
dice Lanfranco, está realmente presente en la Eucaristía y esto
por una transformación en la esencia misma de los elementos
consagrados, de tal modo que ya no son pan y vino. De hecho,
si las escrituras y los padres se refieren a ellos como pan
y vino, lo hacen solo simbólicamente, pues lo que hay en el altar es
símbolo, aunque no del cuerpo ni la sangre de Cristo, sino
del pan y el vino que antes estaban allí. Pero obviamente, Esto resulta
contradictorio. El primer punto contradictorio
es cuando Blanfranco afirma que en la comunión el pan material
alimenta el cuerpo al tiempo que el cuerpo de Cristo alimenta
el alma. Cómo puede un pan que no existe alimentar el cuerpo?
El segundo se encuentra en la doble afirmación, según la cual
el cuerpo eucarístico de Cristo comienza a existir al momento
de la consagración y ese cuerpo es el mismo que nació de María.
Por eso decíamos, decía Berengario, que es un absurdo. claramente
ambas opiniones en el caso de Lanfranco de Canterbury son irreconciliables. Yo le daría la victoria de esa
controversia a Berengario de Tours. La importancia de esta controversia
no está solo en el hecho directo de que por ella se llegó a formular
la doctrina de la transubstanciación y no decimos en un sentido positivo,
pero esta fue la importancia de esta controversia. Sino también
de que a través de ella, el uso de la razón en la teología que
era necesario, llegó a tener mucho más alcance. Hasta ahí
la controversia más grande de ese de este tiempo
y de este capítulo de la edad oscura. Fíjense dónde ocurre
esa controversia en la edad oscura. Otra actividad teológica en la
edad oscura incluye a personajes como el cardenal Humberto, que
escribió también sobre la controversia eucarística. También. Las investiduras. O sea, el tema
de de si los emperadores podían nombrar a papas o a clérigos. Esto llevó a varios teólogos
a escribir tratados sobre la autoridad de la iglesia también
en la edad oscura y ya a principios a principios de ese siglo 10,
es el que comprende la edad oscura, comenzó a aparecer en Francia
y en otras regiones de Europa. La herejía de los cátaros iba
a ser cruelmente perseguida en el siglo 13, como vamos a ver
en el siguiente capítulo en breve. A fines de la centuria, poco
antes de la muerte de Berengario, un judío converso Samuel Marroquí
compuso en árabe un libro de la pasada de la pasada venida
del Mesías en el que trata de probar casi siempre en base a
textos del Antiguo Testamento que Jesús era el Mesías que los
judíos pecaron al no recibir y como tal que por ese pecado
han sido dispersados por el mundo. Esa fue otra de las actividades
teológicas que se desarrolló durante la Edad Oscura, el siglo
X. Así pasamos entonces al capítulo
25, el renacimiento del siglo 12. Obviamente, el renacimiento lo
conocemos históricamente como un periodo de renacer. Periodo donde. Las luces se comenzaron
a aprender luego, luego del oscurantismo. Buen provecho para Rafael. Y
obviamente esto produjo Grandes teólogos y grandes debates doctrinales
siguen los debates y las controversias en el desarrollo del pensamiento
cristiano. El renacimiento no comenzó en
este contexto del pensamiento teológico, no comenzó exactamente
en el año 1100, o sea, cuando comienza el siglo XI, sino que
ese renacimiento comenzó a gestarse años antes el día en que Anselmo
de Beck, más tarde obispo de Canterbury, que lo mencionamos
hace un momentico, tomó la pluma para dar inicio a su vasta producción
teológica. El método teológico de Anselmo
de Canterbury, que fue el precursor de ese renacimiento teológico
del siglo XII, bueno déjenme que se me ha estado
pasando. Primero mencionar los puntos
que vamos a ver, que para eso lo puse en la diapositiva. Ahí,
pastor. Vamos a ver en este, y perdonen que no lo hice en
los dos puntos anteriores. En este capítulo 25 vamos a ver el precursor, que fue Anselmo
de Canterbury. Luego vamos a ver el pensamiento
de Pedro Abelardo. Vamos a ver la escuela de San
Víctor. Luego a Pedro Lombardo. Y por último, otros teólogos
y escuelas del siglo XII y algunos herejes y sismáticos de este
siglo XII. Anselmo de Canterbury, como ya
dijimos, fue el precursor de este renacimiento teológico.
El método teológico de Anselmo consistía en plantearse un problema
teológico y luego resolverlo, no en base de la autoridad de
las Escrituras o de los padres de la Iglesia, sino mediante
el uso de la razón. Ahora, eso no debe tomarse a mal así desde
el inicio. Vamos a seguir escuchando. El
tipo de problema que Anselmo se plantea no es una mera cuestión
especulativa, sino que es generalmente una posición equivocada de algún
ateo o hereje que era preciso refutar. A partir entonces de
las presuposiciones que ese ateo o hereje aceptaría, aunque transformándolas
a medida que el argumento progresa, Anselmo prueba la doctrina ortodoxa. Este método parece a primera
vista en extremos racionalistas, como yo decía, y de hecho Anselmo
se lanza a probar doctrinas que la mayoría de los teólogos posteriores
nunca trataría de probar por medios puramente racionales,
tales como la Trinidad y la Encarnación. Pero es necesario recordar que
Anselmo el teólogo fue siempre Anselmo el creyente, de modo
que él ya creía lo que pretendía probar, y su propósito o el propósito
de su trabajo con esta metodología no era llegar a la fe mediante
la razón, sino mostrar a los incrédulos sus errores y hacer
más rica y profunda la fe del propio teólogo. Ese doble propósito
de Anselmo con este método se encuentra claramente expresado
en una de sus obras, ¿Por qué Dios se hizo hombre? Dice él
allí, el fin de aquellos que hacen esta petición No es el
llegar a la fe por la razón, sino el de complacerse en la
inteligencia y contemplación de las verdades que creen. Quieren
llegar a poder dar cuentas, en cuanto les sea posible, de la
esperanza que nosotros tenemos a cualquiera que les pregunte
sobre el particular. Luego, el propósito de la teología
de Anselmo no es escudriñar los secretos de Dios, llevada por
una curiosidad ociosa, sino que es conducir la fe a su propia
comprensión. No intento, señor, decía el penetrar
tu profundidad, porque de ninguna manera puedo comprar con ella
mi inteligencia. Pero deseo comprender tu verdad,
aunque sea imperfectamente esa verdad. Que mi corazón cree y
ama. O sea, quiero comprender tu verdad,
aunque sea imperfectamente esa verdad que mi corazón ya cree
y ama, porque no busco comprender para creer, sino que creo para
llegar a comprender. Creo en efecto, porque si no
creyere, no llegaría a comprender. Muy interesante, me parece. Sigue
diciendo Anselmo, el insensato tiene que convertir, tiene que
el insensato tiene que convenir en que tiene en el espíritu la
idea de un ser por encima del cual no se puede imaginar ninguna
otra cosa mayor. Porque cuando oye anunciar este
pensamiento, lo comprende y todo lo que se comprende está en la
inteligencia. Y sin duda alguna, este objeto
por encima del cual no se puede concebir nada mayor, no existe
la inteligencia solamente, porque si así fuera, se podría suponer,
por lo menos, que existe un ser mayor. un ser mayor que aquel
que no tiene existencia más en el puro y simple pensamiento.
Por consiguiente, si este objeto por encima del cual no hay nada
mayor estuviese solamente en la inteligencia, sería, sin embargo,
tal que habría algo por encima de él, conclusión que no sería
legítima. Existe, por consiguiente, de
un modo cierto, un ser por encima del cual no se puede imaginar
nada ni en el pensamiento ni en la realidad. Existes pues,
oh señor Dios mío, y tan verdaderamente que no es siquiera posible pensarte
como no existente, y con razón. Porque si una inteligencia pudiese
concebir algo que fuese mayor que tú, la criatura se elevaría
por encima del creador y vendría a ser su juez, lo que es absurdo.
Por lo demás, todo, excepto tú, puede por el pensamiento ser
supuesto no existir. A ti solo, entre todos, pertenece
la cualidad de existir verdaderamente y en el más alto grado. Aquel
que comprende lo que es Dios no puede pensar que Dios no existe,
aunque pueda pronunciar estas palabras en sí mismo, ya sin
atribuirle ningún significado, ya atribuyéndole un significado
torcido, porque Dios es un ser tal que no puede concebir, que
no se puede concebir mayor que él. El que comprende bien esto
comprende al mismo tiempo que tal ser no puede ser concebido
sin existir de hecho. Por consiguiente, quien entiende
este modo de ser de Dios no puede pensar que no existe. Ese es
el argumento, el pensamiento de Anselmo de Beck. Además de este argumento que
él usa para probar la existencia de Dios, la obra de San Anselmo
de Beck, que más ha sido estudiada y discutida, es su tratado sobre
por qué Dios se hizo hombre. En este tratado, Anselmo rechaza
la teoría según la cual el propósito de la encarnación y la pasión
de Cristo fue librar al hombre de su esclavitud al diablo o
pagar una deuda contraída con él. El propósito de la encarnación
es ofrecer satisfacción por una deuda. Sí, dice Anselmo, pero
no al diablo, sino a Dios. Todo el que peca debe devolver
a Dios el honor que le ha quitado. Y esa es la satisfacción que
todo pecador debe darle a Dios. Dios no puede sencillamente perdonar
esa deuda, porque eso sería capitular ante el desorden. Pero el humano
es incapaz de satisfacer por sus pecados. pues lo demás, pues
lo más que puede hacer es el bien y eso no es más que su deber.
Cuando das algo a Dios de lo que le debes, aunque no hayas
pecado, no debes considerarlo como una satisfacción de tu deuda.
En consecuencia, llega uno a la conclusión de Bozo, el interlocutor
de Anselmo, en este diálogo. No me queda nada con qué satisfacerla
por el pecado. Y esta Y esta dificultad se agrava
si se tiene en cuenta que va contra el honor de Dios, que
el hombre se reconcilie con él, no obstante la injuria que le
ha hecho, sin que antes honre a Dios, venciendo al demonio
del mismo modo que le deshonró cuando fue vencido por éste. Bueno, como ya me estoy quedando
corto de tiempo, voy a volar un poquito sobre este pensamiento
de Anselmo. Con este libro de por qué Dios
se hizo hombre, Anselmo hizo época, aunque sin seguirlo en
todos sus puntos, la mayoría de los escritores posteriores
en la Edad Media interpretó la obra de Cristo a la luz de esta
obra, de este libro de Anselmo. Fue el más grande teólogo de
su época y llamado el primer verdadero pensador cristiano
de la Edad Media. Veamos un poquito más brevemente
a Pedro Abelardo. Pedro Abelardo fue un personaje
interesante porque en él se conjugaron un renacimiento teológico, una
tragedia eclesiástica y el amor romántico. Abelardo se dirigió
a París, donde ganó fama en su tiempo como maestro de filosofía
y de teología. Él nació en Bretaña, pero fue
a París. este hombre se casó en secreto
con una con una mujer llamada Eloisa y de su matrimonio nació
un hijo al que llamaron Astrolabio. Y eso desembocó en la tragedia
cuando los parientes de Eloisa se introdujeron en la habitación
de Abelardo y le privaron de sus órganos genitales. Sin embargo, a pesar de eso, Abelardo continuó
con su con su eh desarrollo teológico y su labor eh intelectual entre sus doctrinas está la la
doctrina trinitaria y él luego de que le pasó eso ese asunto
él eh se fue perdón. Él se fue a un a un. A un lugar, o sea, él se
retiró, se retiró a un lugar donde fundó una escuela a la
que dio el nombre del del del paracleto. Sus doctrinas trinitarias
fueron. Recibieron oposición en un sínodo
en el en el 1121, Ese sínodo le obligó a quemar su propio
su propio libro, el tratado de la de la divinidad. De la divina
unidad y trinidad. Eso es esa condena que se le
hizo en ese sínodo del 1121 más el hecho que ya narramos de su
tragedia física. Lo fue lo que lo movió. herido
en cuerpo y en cuerpo y alma a retirarse. Entonces allí donde
él se retiró, se formó prontamente alrededor de una comunidad y
allí entonces funda una escuela a la que da el nombre del paracleto. Las obras de Pedro Abelardo son
muchas, tanto en el campo de la filosofía, donde su obra más
notable es la dialéctica. También conoce teatrismo o ética. Allí él planteó un modo de ver
el pecado original muy distinto al que comúnmente se aceptaba. Y también él tuvo una apología
interesante, o una obra que se puede considerar una apología,
que se titula Diálogo entre un filósofo y un judío cristiano. Pero sus obras fundamentales
son su introducción a la teología, teología cristiana, y el Sikh
etnon, que significa sí y no. Y también se le deben añadir
algunas epístolas, sermones e himnos, o sea, cartas, algunas cartas
para que no se confunda con las epístolas bíblicas y su Tratado
de la Divina Unidad y Trinidad, que fue el que lo obligaron a
quemar cuando lo condenaron en el sínodo del 1121. Tres cosas en el pensamiento
de Abelardo merecen nuestra atención. El método teológico que él usa
en su obra, si es no, o sea, si y no la obra de Cristo y la
ética. Esos son los tres. Las tres cosas
del pensamiento de Abelardo que vamos a mencionar. En el en el
Siquet Nom, Abelardo trata una serie de ciento ciento cincuenta
y ocho cuestiones teológicas a las que algunas autoridades,
ya sea la Biblia o ya sea alguno de los padres, responden afirmativamente
y otras en sentido contrario. Abelardo se contenta con citar
unas frente a otras a estas autoridades, al parecer contradictorias, y
no pretende ofrecer respuesta alguna por su parte. Es decir,
es una obra donde él presenta cuestiones teológicas la posición
de unos y la posición de otros que se contradicen. Pero Abelardo,
el Pedro Abelardo, no da a él su propia posición. Es como cuando
a veces en un mensaje nosotros citamos que tal comentarista
sobre eso dice tal y tal cosa, otro comentarista dice esto contrario
al otro comentarista. pero nosotros mismos no presentamos
una posición propia o una posición definitiva. La importancia de
este libro para la historia de la teología fue inmensa, aunque
no tanto en su contenido, pero sí en su método. Los escolásticos
aceptaron el reto de Abelardo y siguieron un método en el cual
tras plantear cada cuestión se procedía a citar a autoridades
que parecían inclinarse hacia una respuesta y luego otras en
sentido contrario. El teólogo tenía entonces que
ofrecer su propia respuesta y resolver las dificultades planteadas por
las autoridades que al parecer opuestas. O sea, las autoridades
se refieren a las personas de las cuales ellos presentaban
su posición. Una de estas autoridades podía
ser la escritura. En segundo lugar, la doctrina de Abelardo
con respecto a la obra de Cristo. Abelardo rechazó tanto la opinión
tradicional de que Cristo había venido a pagarle una deuda al
diablo como la teoría de Anselmo en el sentido de que el pago
se le había hecho a Dios. Abelardo desarrolla una teoría
según la cual la obra de Cristo no consiste en morir para pagar
algo que el humano le deba a Dios, sino en dar un ejemplo y enseñanza
tanto verbal como de hecho del amor de Dios. Este ejemplo es
tal que mueve al hombre a amar a Dios y éste le perdona en virtud
de ese amor y de las oraciones de intercesión del Cristo resucitado. Y el tercer punto principal del
pensamiento de Pedro a Abelardo es el que se encuentra en su
obra La ética. ahí, Abelardo, se centra en la intención del
acto, no en el acto mismo. Esto no quiere decir que no haya
acciones buenas y acciones malas, sino que la culpa de una acción
mala esté en su intención, y lo mismo puede decirse del mérito
de una acción buena. Por ejemplo, si un cazador apunta
a un ave y en su lugar mata a un hombre que no había visto, no
es culpable de su acción. Además, nadie puede ser culpable
por lo que no ha hecho, y por consiguiente, la culpa de Adán
no ha pasado a sus descendientes, sino solamente la pena. Todas
estas doctrinas de Abelardo tuvieron por resultado la aparición de
adversarios implacables, así como de discípulos entusiastas.
El mayor de esos opositores fue Bernardo de Claraval. Cuando se reunió en el concilio
del 1141 para discutir el caso de Abelardo, ese opositor Bernardo
estaba presente con una lista de errores que le pidió a Abelardo
que condenara. Este quiso discutirlo, pero el
monje Bernardo simplemente exigió una retractación y nada más.
O sea, no quiso debatir. En algunas de las otras proposiciones
que condenaron en ese concilio, respecto a Pedro Abelardo son
que Cristo no se encargó para que Cristo no se encarnó para
librarnos del yugo del diablo, que el libre albedrío por sí
solo basta para hacer algún bien, que no contrajimos la culpa de
Adán, sino solamente la pena. que no pecaron quienes crucificaron
a Cristo, ignorando lo que hacían, y que no ha de culparse lo que
se hace por ignorancia, y que la potestad de atar y de desatar
fue dada sólo a los apóstoles y no a sus sucesores. Esas eran
otras de las posiciones de Pedro Abelardo, que fueron condenadas
en ese en ese concilio del año 1141. En resumen, las posiciones
más características de la arqueología de Abelardo fueron condenadas.
Sin embargo, eso no destruyó la influencia de este gran pensador
y hubo autores que continuaron su tradición, aunque a veces
con más moderación que su maestro. Pasamos a la escuela de San Víctor.
El fundador de esa escuela fue Guillermo de Champoix. O Champoix,
más bien. Después de su debate con Abelardo,
con Pedro Abelardo, él se retiró a la Capilla de San Víctor. Allí
organizó una escuela de tipo monástico, que es la que se conoce
como la Escuela de San Víctor. Según Guillermo Champó, de la
Escuela de San Víctor, una y la misma esencia está totalmente
presente en cada individuo de la misma especie, o sea, en los
seres humanos, y lo que constituye la individualidad es solo el
conjunto de accidentes que concurren sobre esa esencia en cada caso
particular. Aunque Guillermo de Champoz fue
el fundador de la Escuela de San Víctor, quien más contribuyó
a hacerla famosa fue su sucesor Hugo de San Víctor. Entre sus
extensas obras exegéticas, está un un comentario a la jerarquía
celeste de San Dionisio, el el el aeropaguita, y los tratados
de los sacramentos de la ley natural y escrita. Otra otra
obra titulada de los sacramentos de la fe cristiana, otra de la
arca mística de Noé, y otra de la unión del cuerpo y el espíritu. En en el prólogo de los sacramentos
de la obra de los sacramentos de la fe cristiana, se afirma
que toda la ciencia es ir alrededor de la creación y la restauración.
El tema, según Hugo de San Víctor, el tema de las escrituras es
la obra de la restauración humana. Dos son las obras en las que
se incluye todo cuanto ha sido hecho. La primera es la obra
de la creación y la segunda la obra de la restauración. La obra
de la creación es la creación del mundo con todos sus elementos
y la obra de la restauración es la encarnación de Cristo y
todos sus sacramentos. El título en la obra principal
de Hugo, que se llama de los sacramentos de la fe cristiana.
Él allí su propósito principal es llevar la contemplación de
Dios mediante los sacramentos. Hugo da el nombre de sacramento
a una multitud de ritos y aún de fórmulas, pero él solamente se discute con más
detenimiento de todos esos sacramentos o todas esas cosas a las que
llama sacramentos. el bautismo, la confirmación, la comunión,
la penitencia, la extrema unción, el matrimonio y la ordenación.
La comunión, entre esos sacramentos, ocupa un lugar principal en la
exposición de Hugo, o sea, la comunión de la Santa Cena. Por
la santificación de las palabras, la verdadera sustancia del pan
y la verdadera sustancia del vino se convierten en cuerpo
y sangre de Cristo, quedando solo la apariencia del pan y
el vino y pasando una sustancia a otra. Vemos que muchos de los
expositores insistían en el tema de que el pan y el vino se convertían
literalmente en sustancia en el cuerpo y en la sangre de Cristo. Hugo de San Víctor también tuvo
su sucesor, que fue Ricardo de San Víctor. Ricardo usa la razón
para adentrarse en los misterios que le son conocidos por la fe,
y eso se puede ver en su obra titulada De la Trinidad. Ricardo
muestra en esa obra la necesidad de la doctrina trinitaria a partir
de la naturaleza del amor. El amor exige comunicación y
de ahí la pluralidad de las personas de la Trinidad. Los maestros
posteriores de San Víctor, después de Ricardo, comenzamos con Guillermo,
luego su discípulo su discípulo Hugo y luego Ricardo
Guillermo Hugo Ricardo. Luego. En otros otros maestros
se levantaron en esa escuela fueron Gautier y Godofredo. Ellos subrayaron la importancia
de la piedad y la fe al tiempo que condenaban a quienes hacían
uso de la dialéctica para penetrar en los misterios de la fe. Pedro
Lombardo, Pedro Lombardo llegó a París alrededor del año 1130,
y allí estableció relaciones muy estrechas con esa escuela
de San Víctor. Sus obras más famosas son cuatro
libros de sentencias, que se conocen también como Las Sentencias.
Allí, en ese libro, o ese libro se considera como la culminación
de la actividad teológica del siglo XII, y es la principal
herencia que el siglo XII le dejó a los siguientes siglos,
al siglo XIII. En las sentencias, Pedro Lombardo,
que se parece mucho a Pedro Abelardo, pero este ahora es Pedro Lombardo,
para que no vayamos a confundir los nombres. En las sentencias,
más que una obra teológica constructiva, las sentencias son una compilación
de posiciones de autoridades que tratan sobre cada tema, parecido
al si y no de Pedro Abelardo. Pero aquí Pedro Lombardo no se
limita, como Pedro Abelardo, solamente a dar las posiciones
de las autoridades, sino que Lombardo ofrece sus propias posiciones. En el primer libro de la sentencia
trata de Dios trino y uno, y en él se expone la doctrina de la
Trinidad y los atributos divinos. En el segundo libro comienza
la doctrina de la creación, o sea, el segundo libro o la segunda
sentencia, acuérdense que son cuatro, Allí en la segunda sentencia
habla de la doctrina de la creación, incluyendo la angeología para
luego pasar a la antropología en general y a la gracia y el
pecado. En la tercera sentencia trata
sobre la cristología, la redención, las virtudes y donas del Espíritu
Santo.
Historia del pensamiento cristiano #4
Series AMT
Historia del pensamiento cristiano desde el capítulo 21 al 25
Autor: Justo L. Gonzálezalez
| Sermon ID | 31124217385069 |
| Duration | 1:43:12 |
| Date | |
| Category | Teaching |
| Language | Spanish |
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