00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Quiero invitarles a abrir sus
biblias a Colosenses 2, Colosenses capítulo 2. Y me parece demasiado
apropiado pensar en los principios, en las verdades
de Colosenses 2, después de haber participado de la cena del Señor.
y profundizar un poquito más en lo que significa que nosotros
estemos en Cristo. El pastor Enrique mencionaba
eso, de que estamos recordando lo que sucedió cuando Cristo
murió y resucitó, qué sucedió con nosotros. Colosenses nos
habla de que nosotros, cuando Cristo murió y resucitó, nosotros
morimos con Él, o sea, al creer en Él en fe, morimos con Él y
resucitamos con Él. Y por eso en el bautismo, cuando
se emerge una persona en el agua, eso simboliza morimos con Cristo
y cuando sale del agua, resucitamos con Él. Diciendo que ya morimos
al pecado, ya morimos a nosotros mismos y tenemos vida nueva en
Cristo. Y esta mañana quiero Quiero de
alguna manera animarles a pensar, a meditar en la maravilla de
nuestra unión con Cristo. La maravilla de nuestra unión
con Cristo le podríamos poner como título a este sermón. Vamos
a leer Colosenses capítulo 2, empezando en el versículo 6. Los versículos donde nos vamos
a enfocar son del 13 al 15. Tres versículos sencillos, pero
vamos a leer desde el 6 hasta el 15. Dice Colosenses 2. Por tanto,
de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en
él, arraigados y sobreficados en él y confirmados en la fe,
así como habéis sido enseñados abundando en acciones de gracias.
Mirad que nadie os engañe por medio de las filosofías y huecas
sutilezas según las tradiciones de los hombres, conforme a los
rudimentos del mundo y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente
toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en
él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él
también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano
al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal en la circuncisión
de Cristo, sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis
también resucitados con él mediante la fe en el poder de Dios que
le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos
en pecados y en la incircucisión de vuestra carne, os dio vida
juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el
acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era
contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Y despojando
a los principados y a las postestades, los exhibió públicamente, triunfando
sobre ellos en la cruz. En Colosenses, Cristo es superior
y supremo sobre todo. Ahí en el capítulo 1, versículos
15 al 20, se habla de que Cristo es la
imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Se exalta a Cristo por encima
de todo. De la creación inicial, de la
nueva creación. Él es supremo, preeminente sobre
todo. Pero el punto de hablar de Cristo,
de su persona, es resaltar de que este es nuestro Salvador. Este es nuestro Señor. Miren
quién nos ha salvado. Es lo que se está diciendo en
Colosenses. Y lo asombroso es que en la salvación
Dios nos une a esa persona exaltada, a ese que está por encima de
todo lo creado, por encima de todo lo nuevo, la nueva creación. Pero algo que se enfatiza mucho
en Colosenses es que esto no es solamente una expresión sobre
nuestra salvación. Cuando hablamos del Evangelio,
muchas veces, obvio que hablamos de la conversión, de que gente
llegue a tener fe en Cristo Jesús, que sea salvo de sus pecados,
que tenga vida nueva. Y a veces actuamos como si eso
fuese toda la vida cristiana. Bueno, lleguemos con esta persona
al punto de salvación. Y después, bueno, pase lo que
pase. Que entre al cielo. Pero Pablo,
cuando escribe la carta de Colosense, se está muy preocupado No solamente
por la salvación y cómo la falsa enseñanza puede afectar eso,
sino también la santificación, la madurez espiritual de la iglesia. Pablo está preocupado en esta
carta que la iglesia no está confiando en la suficiencia de
Cristo. Y obviamente que acá todos ustedes
afirmarían, el pastor les enseña aquí la suficiencia de Cristo.
¿Quién no lo va a afirmar? Pero no es solo la afirmación
a la que se refiere Pablo, sino a la práctica, la práctica de
la suficiencia de Cristo. Porque hermanos, la falta de
confianza en la suficiencia de Cristo es tan sutil, es tan sutil,
pero tan peligrosa, muy peligrosa. Y yo lo veo, esa sutileza lo
veo en mi vida, lo veo en mi familia, lo veo a la hora de
liar con mis hijos, en disciplinarlos, en hablarles,
en instruirles. Es tan fácil para mí poner excusas,
razones por las que, bueno, es que ya está cansado o yo estoy
cansado. Me enojo porque estoy cansado
y perdí la paciencia, es obvio, ¿por qué no? Si ya le dije cuatro
veces, ve y haz esto o no hagas aquello, y fácilmente entro a
excusar, fácilmente entro a pensar y suplantar lo que la Biblia
me dice sobre mi pecado, sobre mi vida espiritual, con conceptos
de psicología, conceptos de excusa. Hay mucho, hermanos, hay mucho
que se entremete en la suficiencia de Cristo para nuestras vidas,
para nuestra madurez espiritual. Y la preocupación de Pablo se
ve en el tono con el que él escribe. Empezando allí en el versículos
6 y 7, fíjense que Pablo dice, por tanto, de la manera que habéis
recibido al Señor Jesucristo, o sea, ustedes recibieron a Cristo
en su salvación, de cierta manera, ahora andad en Él, vivan su vida
espiritual de la misma manera. Arraigados, sobreficados en Él,
confirmados en la fe. O sea, la idea, las palabras
que Pablo usa allí en el original es como que él está diciendo,
ustedes fueron en Cristo, fueron arraigados, y son palabras hablando
de plantados a la raíz, se les plantó en Cristo, Se les edificó,
y piénsenlo como una construcción. El fundamento fue Cristo, la
edificación de ustedes fue en Cristo, y después el fortalecimiento,
el fortalecer ese edificio, sus vidas en Cristo, fue todo en
Él. Todo en Él. Nada más. No se agregó nada. Fue todo en Cristo. Andad en Él. Sigan sus vidas
espirituales en él. No agreguen más. No quiten nada. Sigan haciéndolo con gratitud,
dice el versículo 7. Pero después del versículo 8
empieza una advertencia. Pero ojo, cuidado con aquello
que suplanta la suficiencia de Cristo para la vida espiritual.
Cuidado con la sutileza engañosa de aquellas enseñanzas que son,
como dice Pablo allí, según las tradiciones de los hombres y
los principios del mundo, versículo 8, y no según Cristo. Y no según Cristo. Siempre, hermanos, siempre aparecen
enseñanzas, métodos, formas que no son según la palabra de Cristo.
¿Pero saben qué? Son más fáciles a veces. funcionan,
no requieren tanto esfuerzo, no son tan humillantes. A veces
lo que el mundo hace para lidiar con sus problemas internos, espirituales,
parece ser como que le va bien, como que decidieron hacer algo
que no tienen que pesar en su pecado. Cuidado. Cuidado con acceder
a las enseñanzas que afectan la vida espiritual de una persona
sin depender de Cristo para llenar ese hueco. Colosenses, Pablo
en Colosenses, hermanos, está diciendo no hay nada que Cristo
y su palabra no pueden tratar porque en él, dice el versículo
9, habita corporalmente toda la plenitud de la Edad y vosotros
estáis completos en él. Él es completamente divino. Cristo
es completamente Dios. ¿Y saben qué? Ustedes lo que
están en Él están completos. La misma palabra. Él es completamente
la Deidad. Y ustedes están completos. Él
es suficiente. En Él tienen todo. En el pasaje de hoy, en los versículos
13 al 15, vamos a reflexionar en la obra de Dios La obra que Dios ha hecho por
nosotros al unirnos con Cristo y por qué es clave para nuestra
madurez espiritual. Y lo vamos a ver en tres puntos
en este pasaje y ustedes creo que tienen allí en sus manos
los tres puntos. Vamos a ver primero la condición
espiritual sin Cristo, después la vida espiritual con Cristo
y la victoria espiritual en Cristo o de Cristo. en los versículos 13 a 15. Hermanos, al ver esto, al ver
este resumen de lo que Dios ha hecho con nosotros en nuestra
salvación y ver lo profundo que es y lo real que es, que esto
nos motive, nos motive a caminar con Él, a buscarlo a Él para
nuestra madurez espiritual y no, no acudir a otras cosas, a otras
enseñanzas falsas, a excusas, Entonces veamos primero la condición
espiritual sin Cristo, primera parte del versículo 13. Y a vosotros,
estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne. A los creyentes le dijo esto.
Ustedes estaban muertos espiritualmente. La muerte espiritual se refiere
a un estado de perdición. No encuentra su camino. O de
estar bajo el dominio de la muerte y que una persona es incapaz
de resolver su situación espiritual. Es estar lejos de Dios. Lejos
de Él. Separados de Él. Imposible de
llegar a Dios. ¿Por qué? por el pecado. Estabas muertos en vuestros delitos,
dice otra traducción, en vez de pecados allí. Hay un pasaje
paralelo que les voy a mencionar en Efesios. Efesios capítulo
2, pasaje quizás más conocido, donde se habla de que estando
muertos en nuestros delitos y pecados, y se da toda una descripción
de cómo seríamos nosotros sin Cristo. Interesante que en este
pasaje no se menciona la palabra pecados, sino delitos solamente. Y delitos se refiere o enfatiza
a los actos de desobediencia intencionales y deliberantes. O sea, nosotros en nuestro estado
antes de Cristo, sin Cristo, desobedecíamos y éramos rebeldes
en contra de Cristo, de voluntad. Pero nuestros delitos tenían
consecuencias y tienen consecuencias fatales. Fíjense que en el Nuevo Testamento
un primer delito nos condenó a muerte. Por la transgresión,
dice Romano 5, por la transgresión de uno vino la condenación a
todos los hombres. Y esa palabra es la palabra delito. Pero antes de nuestra muerte
eterna, donde vivíamos en un estado de vida sin gusto por
Dios y sin la habilidad de acercarnos a Dios por nuestras propias obras. Acá el capítulo 2, estos versículos
como que dan un resumen muy corto. Yo les mencioné Efesios 2, 1
al 3. Y fíjense alguna de las cosas que dice allí en cuanto
a nuestro estado de muerte espiritual, cuando estábamos sin Cristo.
Dice que nosotros seguíamos la corriente de este mundo, Éramos
conformes al príncipe de la potestad del aire. Éramos seguidores de
Satanás antes de conocer a Cristo. Éramos conformes al príncipe
de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos
de desobediencia. Vivimos en los deseos de nuestra
carne, haciendo de la voluntad de la carne y los pensamientos,
y éramos por naturaleza hijos de ira. Eso éramos nosotros. Realmente hacíamos lo que nos
venía bien a nosotros. Hacíamos no la voluntad de Dios,
sino la voluntad de nuestra carne, la voluntad de Satanás, y éramos
hijos de ira. Y de alguna manera nos debe dar
una sensación de cuán perdidos estábamos. Cuán esclavizados. Nuestro estado espiritual era
fatal. Y no solamente éramos muertos espiritualmente, sino
que también vivíamos en la incircuncisión de nuestra carne. Y esto sí que
es algo que quizás nos cueste entender en el día de hoy. ¿Incircuncisión? ¿Qué me vas a hablar de circuncisión?
¿Qué es eso? ¿Qué práctica tan rara que tenían
los judíos? Bueno, a lo que se refiere Pablo aquí
es el estado permanente de desobediencia en la que estábamos. El pueblo
judío, Dios le demandó, le pidió, como símbolo de su pacto, que
circunciden a todos sus hijos. Y claramente lo que Pablo está
escribiendo aquí es que el grupo a quien le escribe no son parte
del pueblo de Dios. Eran mayormente los de la audiencia,
entendemos por estudios históricos, que la mayoría eran gentiles
en la iglesia de Colosa. Por lo tanto, habían sido extranjeros
al pacto de Dios. Pero más que el aspecto físico,
me parece que Pablo acá está hablando de la falta de circuncisión
espiritual como causa de su condición sin Cristo. No sé cuánto han estudiado o
entienden ustedes el concepto de cómo funcionaba el tema de
la ley y la circuncisión. Dios mandaba o Dios demandaba
sí la circuncisión, pero como símbolo, demostrando que ellos
amaban, temían a Dios. Cuando uno llega al Libro de
Terronomio es obvio que Israel no ama, no teme a Dios, no lo
sigue. Y al principio del Libro de Terronomio,
en el capítulo 10, Dios le comunica a su pueblo que ellos necesitan
ser circuncidados de corazón, no solamente físicamente, sino
de corazón, dedicados a Dios. Pero lo que nos muestra la historia
de Israel y el libro de Eternomio es que nunca lo hicieron, nunca
circuncidaron sus corazones, nunca amaron y temieron a Dios
debidamente. Y al final de Eternomio Dios
habla de la destrucción y la restauración de Israel y que
cuando sea restaurado, Dios le va a circuncidar el corazón y
el corazón de su descendencia. Para que ames a Jehová tu Dios
con todo tu corazón, con todo tu alma, a fin de que vivas. Bueno, esa promesa de Deuteronomio
30 se cumple cuando Cristo muere, cuando Cristo resucita y ahora
el pueblo de Dios entra a un nuevo pacto y el nuevo pacto
permite que nosotros tengamos corazones circuncisos. Una relación hermosa, inquebrantable
con Dios Pero esta unión con Dios, con
Cristo, no solamente es en la salvación, sino también en el
día a día. Pero sin Cristo nuestra condición
espiritual era muerte en delitos y en nuestra incircuncisión. Y pauso aquí, hermanos, solo
para hacernos pensar a todos. ¿Cómo es que pensamos nosotros
de nuestra vida? Si somos creyentes, para los
que son creyentes, porque estoy seguro que no todos son aquí,
para los que son creyentes, ¿cómo piensan de su vida antes de Cristo? Las barbaridades que hacíamos,
los pensamientos que teníamos, los deseos descontrolados que
entreteníamos, ¿los vemos como delitos y parte de una condición
de muerte espiritual? A veces escuchamos testimonios,
yo mismo daba testimonio y cuando daba testimonio de mi salvación
hablaba 20 minutos de mí y de cómo yo era y de mi transcurso
en el Señor y de mis bondades y después les dedicaba unos minutitos
a Cristo. ¿Qué estaba haciendo? ¿Tengo
realmente un entendimiento bíblico de mi salvación cuando hablo
así? Yo estaba muerto en mis delitos y pecados, en la insucusición
de la carne. Yo no tenía relación con Dios.
¿Qué es esto de que siempre tuve fe? ¿Qué es esto de que fui una
buena persona, siempre amé a Dios? No. Sin Cristo. Muerto. rebelde, contrario a
Dios, aunque no parezca, aunque seas la persona más tímida, que
nunca dice nada, que nunca se pelea con nadie, por tu amor
a ti mismo, muerto espiritualmente. Este pasaje, este versículo y
el pasaje en Efesios resaltan esta condición espiritual de
la persona sin Cristo para enfatizar su necesidad de ser unido con
Cristo. ¿Por qué? Porque, hermano, no
vas a abrazar al Salvador de tu vida si no entiendes la profundidad
de tu pecado y de tu perdición. Hablaba con el pastor ayer de
esto. Hay un libro llamado El progreso del peregrino de John
Bunyan, muy conocido. en el mundo anglosajón. Y Cristiano,
el hombre personaje principal hasta que se convierte tiene
una carga sobre sus hombros y camina para todos lados con esa carga
y le pesa. Esa carga es la convicción de
su pecado. Él ha entendido por medio de
las escrituras que él ha roto la ley, ha violado la ley con
Dios, que aún un pecado solo lo condena y que es digno de
juicio, y lleva esa carga sobre sí. Y hay otros que son de la
misma ciudad que él, en esta alegoría, tienen los mismos pecados,
pero ellos no tienen una carga. Ellos están bien, van donde quieren. Y un punto muy importante de
Banya en ese progreso de peregrino es, si no has sentido la carga
de tu pecado, la convicción de tu pecado, ¿Por qué piensas que
realmente eres salvo? ¡Ojo! Yo me crié en una casa,
un hogar cristiano, en una iglesia cristiana, se predicaba el Evangelio,
y yo pensaba que era salvo hasta los 17 años. Y no lo era. No lo era. Y personas de muchos
años más que yo han tenido la misma experiencia. ¿Realmente
has sido salvo de tus pecados porque has reconocido tu condición
espiritual, tu necesidad? Esto es importante, hermanos.
Lo hablo así porque creo que... O sea, obviamente me apasiona
a mí, pero es el tono de Pablo, la preocupación de Pablo. Aquí,
en la Carta a los Colosenses, entiendan bien su condición espiritual.
Esto eran ustedes. Eso es la condición espiritual
sin Cristo. Pero ahora llegamos a la segunda
parte del versículo 13 y el 14 que dice que es la vida espiritual
con Cristo. La vida espiritual con Cristo. Voy a seguir usando este, a ver
si ahora se me quedó más quieto. Fíjense que es intencional el
hecho que menciono sin y con Cristo en mis puntos, porque
ahora se va a mencionar muy intencionalmente en el texto lo que ocurrió cuando
fuimos unidos por Dios con Cristo. En las Escrituras, especialmente
en las Cartas de Pablo, hay un gran énfasis en la unión del
creyente con Cristo. Y hermanos, permítame un momento
ahora de explicarles algo muy profundo, muy teológico, pero
muy importante de entender, muy clave para tu vida espiritual
como creyente. Algo hermoso ocurrió cuando Dios te salvó. Tú fuiste unido con Cristo en
su muerte, en su resurrección, y ahora vives una realidad espiritual,
no una metáfora. Lo que Pablo describe aquí no
es una metáfora de lo que es la salvación, es que él te unió
con Cristo y sos partícipe de esa muerte, de esa resurrección,
al punto de que ahora tienes victoria sobre el pecado, sobre
la muerte como Cristo la tuvo. Un escritor dijo, la unión con
Cristo involucra la participación de los creyentes en los eventos
de la narrativa de Cristo, incluyendo su muerte, su sepultura, su resurrección,
su ascensión, su glorificación. Se describe a los creyentes como
habiendo muerto con Cristo, habiendo resucitado con Él y todo lo demás,
tal que el sentido de estos eventos nos pertenecen, nos conciernen
a nosotros como le pertenecen y le conciernen a Él. Esto es una realidad espiritual. Estamos con Él. Y la aplicación de tal concepto
de ser unidos con Cristo sería que si el propósito de la muerte
y la resurrección de Cristo es restaurar a los seres humanos
al Dios Santo, entonces el propósito de la vida cristiana es vivir
según la relación restaurada. Y esto no es simplemente recordar.
A veces las personas hablan de que predicarse el Evangelio a
uno mismo es como que recordar los pasos de Jesús. Desde Getsemaní
hasta el Calvario. Y pensar en esas verdades, en
esa narrativa. Y obviamente eso nos nutre, nos
bendice. Pero no es lo que Pablo está diciendo aquí. Pablo está
diciendo que estamos participando en la obra de Cristo de tal manera
que se expresa en la vida del creyente. Por ejemplo, querido cristiano,
si has muerto, dice Pablo en Romanos capítulo 6, si hemos
muerto al pecado con Cristo, ¿cómo viviremos aún en Él? ¿Andemos
en vida nueva? Yo no los conozco a ustedes,
a prácticamente ninguno los conozco de manera personal, íntima. Pero
estoy seguro que la mayoría están luchando con pecados en su vida
personal. Obvio. Y algunos pecados fuertes,
quizás escondidos. La ansiedad. El temor. La lascivia. La pornografía. El adulterio. No lo sé. Ustedes lo saben. Y
a veces alguno de estos pecados son tan... adictivos, y a veces
parece imposible salir de eso. Pero cuando uno está en Cristo
y ha muerto con Él, hay la esperanza, estando en Él, dependiendo de
Él y de su suficiencia de tener victoria. En un momento haremos
un poco más de eso. Pero acá el texto dice, versículo
13 nuevamente, que odio vida juntamente con Él, perdonándoos
todos los pecados. La vida espiritual es el resultado
del perdón de delitos. Y esto, pensando en que el texto
nos viene diciendo quiénes éramos, éramos muertos en nuestros delitos,
éramos rebeldes, desobedientes, lejos de Dios, Dios se extiende
a nosotros en gracia y nos perdona. La palabra perdón, en original,
origina de la palabra gracia. Y un autor dijo esto, que un
hombre esté moral y espiritualmente muerto o vivo depende de su relación
con Dios, la única fuente de vida. Y la relación, una vez
rota por el pecado, solo puede restaurarse mediante el perdón. ¿Cómo llegamos a tener vida espiritual?
¿Cómo llegamos a estar unidos con Cristo? Por medio del perdón.
Por medio de haber entendido esa carga que llevábamos, todo
ese pecado, esa condenación, y buscamos la gracia de Dios
en el perdón. Y luego el texto dice, en el
versículo 14, y cuando empecé a estudiar este pasaje realmente
me intrigaba esta frase, Muchísimo. Anulando el acta de los decretos
que había contra nosotros. La vida espiritual es el resultado
de la anulación de nuestra deuda espiritual. Hay mucho debate sobre qué quiere
decir esta palabra acta. Los comentaristas, los teólogos,
bueno, se vuelven locos debatiéndolo. Yo no me voy a meter en todo
eso. Pero posiblemente lo que esta
palabra explica o representa es un documento firmado que describía
la deuda, los crímenes de una persona y las cláusulas de penalización
por esa deuda. Recuerden que en Filemón, Onésimo,
De alguna manera había hecho mal en contra de Filemón, y Pablo
le escribe a Filemón y le dice, si en algo te dañó o te debe,
ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, lo escribo en mi mano,
yo lo pagaré. Toda persona, cada uno de ustedes,
jóvenes, ancianos, hombres, mujeres, Todos entramos al mundo y llegamos
a Cristo, si han llegado a Cristo, con una deuda, con un acta, con
nuestros crímenes, con nuestros delitos, con nuestros pecados. Los judíos, hablando de la Carta
de Colosenses, se habían comprometido a obedecer la ley y romper ese contrato con Dios
resultaba en la muerte. Los gentiles, nosotros, tienen
una ley moral en sus conciencias a las cuales están comprometidos
y no tienen excusa al violar esa ley. Tenemos esa deuda, hermanos,
porque hay un estándar. Si no eres creyente hoy, entiende
esto. Dios tiene un estándar muy alto.
Él es santo. Y un solo pecado, dice Santiago
2.10, nos hace ofensores de todo. El que ofendiera en un punto
se hace culpable de toda la ley. Y el texto dice que no solamente
tenemos esa deuda, esa acta en contra de nosotros, sino que
también esa deuda es contraria a nosotros, es agresiva en contra
de nosotros, adversa. Hay un énfasis en cómo todo esto
nos afecta personalmente, activamente hostil en nuestra condición espiritual
sin Cristo. Y la paga de nuestro pecado,
la paga de nuestro acto, ¿cuál es? Romanos 6, la muerte. Pero Dios la anuló, quitándola
del medio, clavándola en la cruz, dice el texto. ¿Qué hizo para que yo no tenga
ese peso moral, ese peso legal sobre mi espalda? La quitó de
en medio. Isaías 43, 25 dice, yo soy el
que borró tus rebeliones por amor de mí mismo y no me acordaré
de tus pecados. la clavó en la cruz. El acta
contraria, adversa, agresiva, en contra de nosotros, llevándonos
a la muerte, Dios la clavó en la cruz. En los tiempos de los
romanos, cuando clavaban ahí en la cruz, más o menos como
le hicieron al Señor Jesucristo, le ponían un cartel. Y generalmente,
dicen los historiadores, eran el acta de sus deudas, de sus
crímenes. Ellos estaban clavados en esa
cruz porque habían hecho esto, esto y aquello. Y estaban por
eso pagando su deuda, muriendo en esa cruz. Dios canceló la deuda del muerto
espiritual cuando Cristo fue clavado en la cruz del Calvario. Cuando Cristo muere en esa cruz,
tu deuda fue clavado allí. En su cruz y por su sangre Dios
perdonó los delitos que esclavizaron y condenaron a los criminales
espirituales, a todos nosotros. ¿Cómo es que nosotros llegamos
a tener vida espiritual, vida con Cristo? Por medio del perdón,
por medio de la anulación de nuestra deuda. Hermanos, que tremenda esta salvación.
Nuestra conversión, nuestra regeneración, que Dios nos haya sacado de la
muerte y nos haya dado vida. Esto es increíble. No es solamente
una oración que ahora no sé si soy o no soy creyente, y yo no
digo que no luchemos con nuestra seguridad de la salvación, pero
tenemos que apuntar de nuevo a esto, al entendimiento de que
mi salvación implica que ya no hay delito que no haya sido perdonado,
pasado, presente, futuro. No hay deuda que me condene por
más severo que haya sido mi pecado y la carga que me haya dejado
en su momento. No hay nada que te pueda separar
de la unión con Cristo. Nada. Cuando Dios te unió a Cristo
en la salvación, Él te colocó en lugares celestiales, dice
Efesios. Y estás ahí con Él espiritualmente. ¿Cómo afecta esto ahora, volviendo
a la suficiencia de Cristo, tu perspectiva sobre su suficiencia
para tu vida espiritual? Es frustrante, hermanos. Es frustrante
la lucha espiritual. Yo veo a varios jóvenes aquí, adolescentes, jóvenes. No sé si luchan con su vida espiritual,
su vida carnal. No lo sé. Espero que sí. Espero
que sientan cierta lucha interna cuando se están entregando al
pecado sexual. a la pornografía, a las ansiedades. Y lo menciono, hermanos, porque
es una realidad, es una realidad que hay que lidiar con eso. Si estamos frustrados por nuestros
pecados recurrentes, si estamos afligidos por nuestros pecados
pasados, o si estamos temerosos de nuestros pecados futuros,
si vamos a caer de nuevo y de nuevo, Medita, enfócate en que has sido
perdonado y nadie te condena. Ahora vives con Cristo, deletándose
en su persona, en su obra, en su palabra, en sus promesas. No te aferres a prácticas legalistas,
ni a compararte con otros, ni a enseñanzas que son dudosas,
que no son según Cristo. Eso es demasiado común. Que vivimos
nuestra vida cristiana, bueno, yendo a la iglesia, Y estoy escuchando
la palabra y comparado a fulano de tal, o hermana tal, ¿estoy
bien? Y bueno, yo soluciono mis problemas
de esta manera o de aquella manera. ¿Qué es eso? Nosotros comenzamos
en Cristo por su gracia y tenemos que continuar en Cristo por su
gracia. Pensando y meditando en las verdades
de quienes ya somos en Cristo. No buscando qué más que hay afuera,
acudiendo a mí mismo, a la psicología. Aférrate a la realidad espiritual
de tu unión con Cristo y a todas las promesas y tesoros que tienes
en Él. ¿Cómo vamos a generar nosotros
fe si no estamos pensando en las cosas que Dios nos ha dado,
en quienes ya somos en Cristo? Pastor, yo necesito más fe, veo
que mi fe está débil. Bueno, no es solo decirlo, sino
que ahora tienes que pensar más en el objeto de esa fe. Hablamos de esto con el pastor
ayer. ¿Por qué hay tantos cristianos hoy que viven ansiosos, temerosos,
a veces preocupados de toda la vida, preocupados y hasta quejándose? ¿Por qué? Porque sus mentes,
nuestra mentalidad está enfocada en nosotros. Pensamos acá, yo,
mi vida, mi familia, mis posesiones. Cuando a nosotros se nos manda,
se nos dice, y se nos dice que es lo mejor para nosotros pensar
en Dios, en Él, sus atributos, su persona, sus bondades, sus
promesas. El mandamiento primordial en
las Escrituras es amar a Dios con todo el corazón, con toda
tu mente, con todas tus fuerzas y después al prójimo, pensando
más en Dios, pensando más en los demás. Es como Dios va a
llenar tu vida de bendición espiritual, que es más importante que bendición
física o de posesiones. El texto nos habla de la condición
espiritual sin Cristo, después la vida espiritual con Cristo,
que Dios nos da vida juntamente con Cristo. Y por último menciona
un detalle que casi no parece encajar en el texto, en el versículo
15, la victoria espiritual en Cristo o de Cristo, versículo
15. Fíjense que hasta el momento
Pablo viene hablando de quienes éramos Antes de Cristo, sin Cristo,
después quienes somos con Cristo. Pero acá empieza a hablar de
algo que no tiene que ver con nosotros. Ya no es personal.
Ya no habla de la relación entre Cristo y los creyentes. Pero
es demasiado pertinente. Es muy importante. Porque nuevamente
nos trae al tema de la suficiencia de Cristo sobre todas las cosas. Hay todo un debate. entre los
que estudian teología y la Biblia, sobre qué estaba pasando en Colosa,
qué estaba pasando en esta iglesia para que Pablo escribiera estas
cosas. Porque no solamente habla de las enseñanzas de los judaizantes,
de seguir la ley, de la circuncisión, cosas que ya conocemos de otras
cartas, pero habla de acudir a ángeles, a seres espirituales,
seres supernaturales. Y uno dice, ¿qué está pasando?
¡Qué raro esto! Parece casi una brujería. La ciudad de Colosa y la iglesia
de los colosenses Estaba luchando con no solamente la parte de
la ley y los judaizantes, de ser legalistas y requerir todas
estas cosas para crecer espiritualmente, sino también con decir para llegar a un nivel espiritual
que otros no lo tienen. Casi como los élites, las personas
que están por encima. Si querés ser un élite, en la
vida espiritual, tenés que acudir a los ángeles, tenés que tener... acudir a la magia, fíjense esto,
acudían a la magia y formas de magia para tener ángeles buenos,
ángeles benignos, quien lucharan en contra de los ángeles malignos
y luego experimentar una experiencia de Dios en los tronos viendo a Dios de una manera que
los demás no lo podían hacer. Entonces le decían, ustedes tienen
que acudir a los ángeles. Algo muy extraño, un sincretismo,
una mezcla de enseñanzas paganas y judaizantes. Y las personas le tenían miedo
a estos seres espirituales, a estos ángeles malignos. Y querían llegar
a esa experiencia de ver a Dios como otros creyentes no lo podían
hacer. Y por eso en el versículo 15
dice que cuando Cristo nos perdonó, cuando Dios nos perdonó y nos
unió con Cristo y clavó nuestra deuda sobre la cruz, dice también
Él despojó a los principados y apostestades. Los exhibió públicamente
triunfando sobre ellos en la cruz. El texto dice que Dios despojó
estos seres celestiales de su autoridad por medio de Cristo. Cristo tuvo victoria sobre ellos
al punto que los exhibió públicamente Las palabras ahí es, los hizo
objetos de burla, de difamación. Cuando José se entera que María
está embarazada, él no quiso difamarla, no quiso que se burlen
de ella, que las exhiban públicamente. Entonces, sin decir nada, la
deja. Esa es la misma palabra que tenemos
en este texto. que dice que Cristo expuso, se burló de esos seres
espirituales cuando murió en la cruz. Y en el tiempo romano,
en el contexto donde se encuentra esta carta, uno de los espectáculos
más grandes de los tiempos antiguos era la procesión de un triunfo
militar romano. Cuando un general conquistaba
a un enemigo con ciertas condiciones, le hacían toda una procesión. El conquistador sólo recibía
esta procesión si cumplía con estos requisitos. Victoria completa
y decisiva, victoria sobre un enemigo extranjero, victoria
con más de 5.000 enemigos muertos en una sola batalla, victoria
que traiga extensión de territorio y fin a la guerra. O sea, realmente
generales tenían victorias por todos lados, pero sólo recibían
esta procesión si tenían este tipo de victoria. Uno formidable,
excelente. Y los historiadores cuentan de
que cuando ese general caminaba en la procesión era algo sin
igual. Multitudes en las calles, decoración
de los templos, incienso por todos lados, aroma de especies
en los templos y en las calles. Hasta los senadores y otros líderes
estaban en la procesión honrando al conquistador. Y los enemigos también eran obligados
a desfilar en la procesión y eran exhibidos públicamente. resultando en la vergüenza, la
burla, la difamación del enemigo. Lo que Pablo está diciendo acá
acerca de Cristo y de su victoria es que a esos supuestos ángeles,
esos seres espirituales que ellos tanto acudían y tanto pensaban
que necesitaban más allá de Cristo, dice, Él los exhibió. Interesante que aquellos poderes
que estuvieron detrás de la difamación de Cristo, al llevar líderes
judíos y romanos a colgarlo en la cruz y darle la muerte más
vergonzosa, resultó en la victoria de Cristo y la difamación de
esas autoridades. ¡Qué enseñanza increíble esta!
¡Qué tremendo que se nos enfatice esto acá en el texto! Cuando
nosotros, hermanos, estamos unidos con Cristo y estamos en Él. Fíjense cómo Pablo usa estas
preposiciones. En, con, de, para. Cuando nosotros estamos en Cristo
es como que estamos encerrados en una cápsula o en un balde. Dios nos ha puesto en Cristo
y ha cerrado ese balde con una tapa Y ya no hay nada que nos
puedas afectar. Y ya no necesitamos nada fuera
de Cristo. Es la idea. Él es suficiente. No necesitamos
acudir a nada más, a nadie más. Sino Cristo, sus enseñanzas,
sus promesas, sus bondades. No hay razón por la cual temer
o acudir a seres espirituales Cristo es suficiente y nuestra
unión con Él nos da la victoria sobre la muerte y nos libra del
poder de Satanás y de sus huestes. Cristo está por encima de toda
enseñanza, toda filosofía, todo principio del mundo y principado
celestial que arriesgue su suficiencia. En las manos no hay obra de la
ley, no hay ángel, No hay filosofía mundana, no hay psicología humana
que pueda solucionar tu lucha espiritual. No lo hagas. No excuses tu pecado. No excuses tu falta de sentir. Y todos lo hemos sentido. Todos
pasamos por desánimo espiritual. Momentos donde nos sentimos que
estamos en un pozo, en un pantano de desaliento, diría Banyen en
ese mismo libro, Progreso de Peregrinos. Estamos en un pozo,
en un pantano. Es una realidad. David lo sintió. Pero la fortaleza no vino de
él decir, bueno, ya, vamos que yo puedo. Vamos que solo tengo
que cumplir con estas tres, cuatro cosas que me dice el pastor.
Vamos que puedo acudir a esta psicología. O bueno, es que yo
me equivoco, tengo errores porque soy humano. Todo eso, todo eso,
disminuye la suficiencia de Cristo para tu vida espiritual. No acudas
a esas cosas. Vuelve. Vuelve a quien eres ya
en Cristo. Vuelve a sus promesas. Vuelve
a lo que dicen las Escrituras de que cuando Él, Dios, te unió
con Cristo, ya tienes la victoria. Ya tienes
todo lo necesario para la vida, para la piedad, para la santificación. En el capítulo 3, versículos
1 al 4, son unos versículos bastante conocidos, basado en esta unión que tenemos
con Cristo. Dice, si podés habéis resucitado
con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra, porque habéis muerto y vuestra
vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo en vuestra
vida se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados
con Él en gloria. Si estamos con Él, unidos con
Cristo, No busquemos las cosas alrededor, no busquemos las cosas
dentro de nosotros para satisfacer nuestra vida espiritual. Si estamos
unidos con Él ahora, el texto nos dice, mantengamos los ojos
en Él, en las cosas de arriba, en nuestra posición en Él, en
su palabra, en sus promesas y aferrémonos a Él. Confiemos en Él. Pero sólo vas a confiar, sólo
vas a tener fe si tu mente está puesta en él y en estas cosas. Sólo él es suficiente para sustentar
y sostener tu vida espiritual. Y si dudas de que este sea tu
estado espiritual, examina tu vida y en quién tienes puestos
los ojos. Esto es tremendo. Por favor,
jóvenes, Jóvenes, adultos, ancianos todos, pero esto no es algo superficial,
algo que no tiene mucha importancia. Esto es tremendo. ¿Dónde tienes
puestos los ojos? ¿En quién estás pensando constantemente?
Si es en ti, algo está mal. Algo está mal, porque o no conoces
a Cristo, ¿O estás realmente enfocado en
ti mismo y no vas a crecer espiritualmente? Reconoce que fuera de Cristo
estás muerto espiritualmente. Busca su perdón y la anulación
de la deuda de tu pecado. Arrepiéntete y cree en Cristo,
su muerte, su resurrección para la vida eterna. Y esto será suficiente para esta
vida. y para la vida por venir. Hermanos,
gloriémonos en que estamos unidos con Cristo. Que ese sea nuestro
pan de cada día. Pensar en Él, meditar en Él y
en Su palabra. Y si no lo conoces, por favor,
ve la importancia de reconocerlo y de arrepentir de hoy y de creer.
Vamos a orar. Señor, te damos gracias por tu
palabra y por este pasaje que, aunque es profundo y a veces
complicado de entender todo lo que implica esta unión con Cristo,
sabemos que es tan necesario, tan pertinente. Necesitamos de tu suficiencia
todo el tiempo, Padre. Necesitamos de la suficiencia
de nuestro Señor, de nuestro Salvador. Ayúdanos a verlo, a
reconocerlo, a clamar a Ti, porque reconocemos
nuestra necesidad, primeramente, de que nuestro pecado sea removido,
que nuestra carga sea removida, nuestros delitos anulados. Pero luego, como Tus hijos también,
necesitamos reconocer y acudir a ti, a quien nos ha salvado
y a nuestra posición, que es segura. Las verdades que son
ciertas, que no van a cambiar. Padre, por favor, obra estas
verdades en nuestros corazones hoy. Y obra en aquellos que están
aquí, que no te conocen, que solo están porque tuvieron que
venir, porque se los obligaron, porque les parece que es lo correcto, Hazlos verdaderos adoradores
del Señor de señores. Por favor, te lo rogamos en el
nombre de Cristo Jesús. Amén.
La Maravilla de Mi Union con Cristo
Series COLOSENSES
Colosenses 2:13-15
La Condición Espiritual SIN Cristo (Vs. 13a)
La Vida Espiritual CON Cristo (vs. 13b-14)
La Victoria Espiritual DE Cristo (vs. 15)
| Sermon ID | 31022658377176 |
| Duration | 54:54 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 2:13-15 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.