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Este es una gran promesa lo que
nos ofrece aquí este Salmo treinta y uno en su versículo veinte
es una gran promesa y amados hermanos es obvio que es un gran
estímulo para nosotros confiar en las promesas del Señor porque
nadie que confíe en las promesas del Señor será decepcionado. lo que el salmista decía cuando
hablaba diciendo que no había visto justo desamparado ni su
simiente que mendigue pan lo podemos decir nosotros de cada
promesa de dios no ha habido no hay ni habrá promesa en la
biblia que no habrá de cumplirse a cabalidad, de manera total
y absoluta en la vida de cada uno de quienes formamos el pueblo
de Dios. Con esa certeza nosotros podemos
hablar, podemos confiar y podemos esperar que Dios hará conforme
a sus propósitos según la oferta de su promesa para bendecirnos
en todo el sentido de la palabra. Nunca será desfraudada nuestra
confianza en las promesas de la palabra de Dios. Nunca. Y
susraye eso, nunca. Su confianza en una promesa será
defraudada. Y amados hermanos, debemos de
conocer las promesas. Debemos de estudiar la promesa
de Dios. La Biblia es un libro lleno de
promesas desde el principio hasta el final. Al promesa para esta
vida y al promesa para la vida venidera. Y debemos de. Emplear tiempo en estudiar. Todas y cada una, todas y cada
una de la promesa de Dios. Porque por medio de ella, sin
lugar a duda, que nuestra fe es alimentada. Queremos crecer en fe. Alimentemos
la fe con las promesas de Dios, porque lo que es el pan para
nuestro cuerpo es la promesa de Dios para nuestra fe. ella
se alimenta de promesas. Quien poca promesa sabe, poca
fe podrá ejercer, poca fe tendrá. Quien muchas promesas sabe, tendrá
allí una gran oportunidad de crecer en fe y de confiar en
fe. Porque en qué aspecto de nuestra
vida o para qué aspecto de nuestra vida Dios no nos ha dado promesas. Para qué circunstancia de nuestra
vida en esta tierra Dios no nos ha dado promesa. No hay circunstancia,
no hay necesidad, no hay situación para la cual Dios no nos haya
dado promesa en su palabra. tanto para nuestro sustento espiritual,
pero también para nuestro sustento en nuestra vida física. Porque
no somos espíritus desencarnados. Dios lo sabe. Él sabe que tenemos necesidades
perentorias en nuestra vida física. Él sabe que tenemos pruebas extraordinarias
que afectan nuestra existencia aquí en la Tierra, nuestra vida
aquí en la Tierra. Él sabe y conoce perfectamente
nuestros caminos, sea cuando estamos en medio de un apagón espiritual, pero también cuando
estamos con un sol bien radiante en nuestra vida espiritual. Él
conoce, sabe y entiende perfectamente cada una de nuestras necesidades. Para eso envió a Jesucristo como
la respuesta suya para nuestras necesidades. Y Cristo, mis amados
hermanos, es la revelación de cada una de esas promesas de
Dios. Por eso su nombre es Salvador. Por eso su nombre es Salvador.
¿Por qué se le llama Salvador? Porque él es la encarnación de
la promesa que vino como respuesta de Dios para satisfacer nuestras
necesidades. Sean de la índole que sean. En
Cristo hay respuesta para ello. Por eso, amados hermanos, nuestra
confianza en dios nunca será decepcionada porque cristo como
salvador nunca fallará nunca fallado nunca ha fallado nunca
fallará y en este contexto mis amados
hermanos debemos como reiterábamos como decíamos hace un momento
profundizar en el estudio de las promesas de Dios, conocerla,
escudriñarla, porque ello es el alimento con que Dios nos
sostiene. Las promesas de Dios, entre otras
cosas, nos mueven para confiar en dos doctrinas clave de la
Biblia, la soberanía de Dios y la providencia de Dios. Quien sabe de mucha promesa,
quien conoce muchas promesas. Evidentemente que tendrá. Una
plena confianza en la soberanía de Dios, una plena confianza
en la providencia de Dios. Porque sobre qué se fundamentan
las promesas de Dios en su providencia, se fundamentan también en su
soberanía. En esos dos fundamentos podemos
afirmar que se sustentan las promesas de Dios. Y en ese contexto,
así también nuestra fe será robustecida, hermoseada, acrecentada en la
medida en que nosotros nos ejercitamos en esa confianza en la soberanía
de Dios, en esa confianza en la providencia de Dios. Deben
de ser bien manejadas por nosotros esas dos doctrinas que están
resumidas en la confesión de fe. Porque no habrá un lugar más extraordinario
donde refugiarnos, que en la providencia de Dios y en la soberanía
de nuestro Señor. En lo secreto de tu presencia
los esconderás de la conspiración del hombre. Los pondrás en un tabernáculo
acubierto de contención de lenguas. Tremenda promesa en este mundo
de peligros donde estamos viviendo y de los que estamos a diario
rodeados. Que Dios nos dé esa confianza
y esa seguridad, mis amados hermanos, que duerme en paz a pesar de
las circunstancias adversas que en este mundo debemos de enfrentar.
En lo secreto de tu presencia los esconderás
Series Meditaciones breves
Esta es una gran promesa que nos fortalece y no nos decepciona.
| Sermon ID | 227221911196184 |
| Duration | 09:09 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Psalm 31:20 |
| Language | Spanish |
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