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Gracias y paz, bendito sea Dios.
Vamos a abrir nuestras Biblias a Romanos capítulo 8. Seguimos
tocando el tema acerca de que Dios santifica. Dios cambia nuestras
vidas y lo hace por medio de su Espíritu Santo. y por medio
de la palabra de Dios. Entonces vamos a estudiar la
obra del Espíritu Santo. Hay una palabra aquí que es neumatología,
que es el estudio del Espíritu Santo y vamos a hacerlo expositivamente,
estudiando versículo por versículo. Aquí en el verso capítulo 8,
acerca de la obra grande de Dios el Espíritu. El Espíritu Santo
es una persona, no es una mera fuerza, como enseñan los arreanos,
los falsos, los testigos de Jehová. Sino que Él es una persona, Él
es personal, tiene intelecto, tiene emociones, tiene voluntad. Él nos enseña, es nuestro divino
maestro. Y hay mucho más que hace el espíritu. Vamos a entrar en el pasaje y
vamos a estudiar más a fondo su gloriosa obra. Dice en el
capítulo ocho verso uno. Ahora, pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al espíritu. Notemos primeramente
que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús. No
hay, como Cristo dijo a la mujer, quien te condena. Y dijo él,
yo tampoco no te condeno. ¿Por qué no nos condena? Porque
hemos sido justificados. La justificación es para todo
aquel que en él cree. Es justificado, es absuelto de
todos los cargos contra él. Es perdonado de todos sus pecados
pasados, presentes y futuros. Pero aquí está calificado. para los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al espíritu. Usted no puede decir
que usted es cristiano si usted sigue andando en la carne. Si usted sigue en rebeldía en
contra de Dios, si usted da rienda suelta a su carne y no anda en
santidad, es porque usted no ha sido Justificado. Usted no es santificado porque
no ha sido justificado. Tiene que rogar a Dios y pedirle
por favor, sálvame, sálvame de mí mismo, sálvame de mi carne,
sálvame del diablo y del infierno. Señor, él tiene poder para justificar
y tiene poder para santificar. Dice porque la ley del espíritu
de vida en Cristo Jesús me ha librado. Es la gloriosa doctrina
de la santificación. El espíritu nos ha librado de
la ley del pecado y de la muerte. Ya no estamos bajo su dominio. Ya libres para servir a Dios. Libres para amarlo con toda nuestra
vida. Libres del pecado. Cristo dijo
el que peca En otras palabras, el que practica el pecado esclavo
es del pecado. Eso es tu amo. Pero si usted
ha sido libertado, va a dejar su vida pecaminosa y va a servir
a Cristo, va a tener un nuevo amo. Y aquí dice en su palabra. Porque lo que era imposible para
la ley La ley no cambia vidas. La ley no te da un corazón nuevo. Eso lo hace el Espíritu de Dios. La ley no te hace una mejor persona. ¿Cuántos? Al hablarles y decirles, si te mueres en esta noche irás
al cielo, dicen, bueno, Leo, los diez mandamientos y hago
mi mejor esfuerzo para cumplirlos. No podrás ser salvo así. La ley
nada más revela su maldad. La ley te condena en el sentido
como hemos estudiado y leído. La ley revela nuestra maldad,
nos da el conocimiento del pecado, pero no nos cambia. Dice aquí
en el verso tres, porque lo que era imposible para la ley, la
ley, como dice el libro de hechos, no justificará a ninguno. Imposible. No tiene el poder,
no tiene la fuerza para salvar. Solamente. Cristo Jesús dice
aquí por cuánto era débil por la carne. La ley no tiene poder
para salvar porque nosotros somos vendidos al pecado. El hombre
es pecador, injusto, no puede salvarse con la ley. Pero lo
que era imposible para la ley dice Dios enviando a su hijo
en semejanza de carne de pecado a causa del pecado condenó al
pecado la carne. Lo que hizo Jesucristo es que
él murió en la cruz tomando nuestro lugar, poniendo todas nuestras
rebeldías sobre sí. Y poniendo todas nuestras rebeldías
sobre sí, él fue castigado. Por nuestra paz. Él fue tratado. Como un. Criminal. Un rebelde. Un pecador. Él pagó el precio de nuestra
redención para que podamos ser dejados libres, libres. Dice aquí en el verso 4 que Cristo,
al morir por nuestros pecados que hizo Cristo, condenó al pecado
en la carne. O sea, esto significa que cuando
Cristo dio su vida no fue solamente para justificarnos, que Cristo
murió y su sangre tiene poder para cambiarnos, santificarnos,
para que seamos mejores y no seguir practicando la maldad. Dice en el verso 5 4, perdón,
porque la justicia de la ley se cumple, se cumpliese en nosotros,
que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu. Porque es el espíritu de Dios
que cumple nuevo pacto en su pueblo. En el pueblo verdadero
de Dios, el Espíritu Santo lo bautiza, mora en él y lo que
hace es que toma su corazón de piedra, lo rompe, le da un corazón
de carne y el Espíritu Santo empieza a escribir la santa ley
de Dios para que se cumple la ley de Dios en nosotros. se cumple
su ley moral en cada uno de sus hijos, los hijos del padre. Esa es la obra del espíritu.
Vale la pena repetir ese versículo para que la justicia de la ley. No está hablando de la ley ceremonial. Está hablando de la justicia
y de la ley. La ley moral se cumple en nosotros. ¿Por qué? Porque el Espíritu
Santo escribe sobre nuestras mentes y nuestro corazón sus
principios eternos. La ley santa del Señor. Y dice aquí en el verso 5, porque
los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero
los que son del espíritu en las cosas del espíritu. Si usted
todavía tiene una mentalidad humana y terrenal, no ha nacido
de nuevo. No ha tenido la vida nueva en
Cristo. Usted todavía actúa y piensa
en las cosas de la carne, las cosas terrenales como un inconverso. No ha sido regenerado. Desconoce
usted la vida de Dios. Pero cuando el espíritu entra
en una, él cambia su mente. Por eso lo primero que leemos
en Romanos capítulo 12. Cuando habla de la obra del espíritu,
dice así. dice, no se conforman a este siglo,
sino transformados por medio de la renovación de su entendimiento
para que comprueben cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta. ¿Qué hay? Hay una renovación
de la mente, hay un cambio de pensar. ¿Quién lo hace? El Espíritu de Dios lo hace en
todos los verdaderos hijos de Dios. Si usted sigue pensando
en las cosas de la carne, es que usted es de la carne. Pero
dice aquí en el verso 5, pero los que son del Espíritu, los
que pertenecen a él en las cosas del Espíritu, porque el ocuparse
de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida
y paz. los que se ocupan de la carne,
los que viven en la carne, no conocen a Cristo, no son de Cristo. Pero cuando se ve la obra del
Espíritu de Dios en la vida de uno, cuando se demuestra su obra de santidad en nuestras
vidas, la santificación de Dios. No solamente hay vida en abundancia,
Cristo dijo que el diablo vino para destruir, para hurtar, para
matar. Pero Cristo dijo yo he venido
para que tengan vida y vida en abundancia. Eso es lo que Cristo
da y lo da por medio de su espíritu. Entonces dice aquí en el verso ocho y los que viven según la
carne no pueden agradar a Dios. No pueden. Por qué? Porque viven en la carne, agradan
a la carne. Ellos quieren satisfacer sus
deseos. Cuántas personas que les digo
que tienen que arrepentirse y dicen es que no, no pienso suprimir
mis deseos. Bueno, si usted no se quiere
arrepentir, jamás va a conocer. No va a conocer lo que es vida
y no va a conocer la paz de Dios, porque la vida y la paz viene
por una vida que se sujeta a Dios, a Cristo como su Señor. Y el
Espíritu Santo les da vida, les da paz. Pero los que quieren
vivir condenados, y en su pecado ellos seguirán ocupándose de
su carne y no conocen ni la vida ni la paz. Pero aquí hace un
contraste, un contraste con los hijos verdaderos. Mas ustedes
no viven según la carne, sino según el espíritu. Está hablando
de personas que son diferentes, no se ocupan de la carne. Ellos
viven según el espíritu, no la carne. Si es que el espíritu
de Dios mora en ustedes. Si uno no tiene el Espíritu de
Dios, como dice aquí, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él. Si la vida, si el Espíritu Santo
no te está dando vida y paz, si no te está santificando, si
no está transformando su vida para no vivir en su maldad y
en su pecado, Usted no es de Cristo, no ha sido salvo, no
ha sido perdonado de sus pecados, siguen muertos en delitos sin
pecado, siguen condenados y usted verá la ira de Dios cuando será
enviado al lago de fuego. Ven a Cristo hoy. Siempre predicaba en los apóstoles
arrepientense, para conocer la vida en verdad. La vida está
en Cristo. Cristo lo da por su santo espíritu. Dice Juan el Bautista que el
hacha está puesto a la raíz. El tiempo del juicio ya está
tan pronto y dice y todo árbol que no da buen fruto será cortado
y será echado al fuego. Y dice, yo bautizo con agua,
pero viene uno después de mí que os bautizará con espíritu
santo o con fuego. Es uno de los dos. Si usted es un creyente verdadero, el
espíritu de santo va a cambiar su vida. va a escribir su ley,
la justicia de la ley va a ser escrito en su corazón y lo va
a obedecer. Pero si usted rechaza a Cristo,
si usted no tiene el espíritu de Dios, usted será bautizado
en fuego, el fuego eterno, donde será castigado para siempre. Por eso describe a Cristo con
el levantador en su mano y levanta el trigo en el aire. Y el trigo
permanece ahí para ser recogido en el granero. Pero la paja se
lo lleva el viento y recogen la paja. ¿Y qué hacen con la
paja? Lo queman. No hay dos opciones. Usted será
bautizado con el Espíritu Santo o usted será bautizado en fuego. Solamente hay dos lugares. Por
favor, ven a Cristo Jesús, sea salvo. Y aquí está hablando acerca
del sello del Espíritu Santo. Antes hablaba yo acerca de la
neumatología. Y aquí estamos viendo que el
Espíritu Santo nos sella para que seamos propiedad de Cristo,
así como cualquier hombre que tiene su ganado sella. al ganado para que pueden decir,
pertenece a tal dueño. Eso es lo que hace el Espíritu
Santo. Él es el sello de Dios. Ahí en el libro de Apocalipsis,
los creyentes están sellados en sus frentes. Es el Espíritu
Santo. Nos habla acerca de que somos
propiedad de Cristo y por eso dice que si no tenemos al Espíritu,
no somos de Cristo. Él es el sello. También dice
aquí en su palabra, verso 10, pero si Cristo está en ustedes,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu
vive a causa de la justicia. El Espíritu Santo es el dador
de vida. Él es No solamente él es Dios
quien nos da la vida, pues la primera vida, la vida biológica
no es el que nos hace ser concebidos y también somos por Dios. Somos concebidos y tenemos vida
y nacemos, pero también es por el Espíritu Santo que nacemos
de nuevo, que tenemos vida en él. Y en el verso 11, si el espíritu
de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en ustedes, el que
levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también sus
cuerpos mortales por su espíritu que mora en ustedes. Lo que dice
aquí es que él no solamente nos salva, nos da vida eterna, sino
que él con el mismo poder que ocupó para resucitar a Cristo
de entre los muertos, el mismo poder que ocupó, que es todo
el poderoso, es omnipotencia. Resucitó a Cristo de entre los
muertos. ¿Cuánto poder ocupó Dios? Eso no es poder mortal. Es poder
infinito. Es el poder del Todopoderoso. Y dice la palabra de Dios que
esa misma poder que ocupó para levantar a Cristo de entre los
muertos es el poder que ocupará para vivificarnos. para santificarnos,
para que ya no vivamos en el pecado y la maldad, sino que
vivamos en justicia para agradar a nuestro Dios quien es santo
y quien dijo sean santos porque yo soy santo. Eso es lo que hace
el Espíritu Santo, nos cambia, nos transforma. Así que dice
verso 12, hermanos deudores somos no a la carne, para que vivamos
conforme a la carne. No somos deudores de la carne,
somos deudores de Dios. Le debemos todo si Él nos salvó,
si nos dio vida nueva. ¿Cómo vamos a vivir tratando
de gratificar la carne y nuestros deseos y pasiones? Tenemos que
vivir por aquel que dio su vida por nosotros. que nos dio su
espíritu y su palabra. Vivir en obediencia, por amor,
por gratitud. Esa es la vida de Dios en uno
que es salvo. Eso es lo que hace el espíritu
de Dios. Él vivifica nuestros cuerpos
mortales para que ya no andan en lo mismo. ¿Cuántos se han
caído en sus mentiras ahí de la psicología? Es que a mí me
cuesta obedecer porque cuando yo nací, esto me pasó. Cuando era yo chico, esto me
pasó. Por eso no cambio y batallo con
mis deseos. Una persona que es justificada
también es santificada. Y el Espíritu Santo ocupa el
poder todopoderoso para transformar y vivificar su cuerpo mortal. No va a seguir igual. Va a cambiar
no importando lo que pasó en el pasado. Va a seguir adelante
hacia la justicia, hacia la santidad para vivir en gratitud a Dios
que nos rescató de tan gran muerte del infierno. Y ocupar pretextos
para seguir en lo mismo es un pretexto de que no tenemos el
Espíritu de Dios si queremos seguir andando en maldad y en
vicio. El Espíritu Santo nos vivifica,
nos transforma. Eso es su obra. Y lo sé ya con
esto. Porque si vivimos conforme a
la carne, moriremos. Mas si por el Espíritu hacen
morir las obras de la carne, vivirán. Vamos a leerlo otra
vez. Porque si viven conforme a la
carne, morirán. Mas si por el espíritu hacen
morir las obras de la carne, vivirán. Hay un libro escrito
por John Owen. Que nada más se trata de este
versículo. Este versículo solamente, ningún
otro. ¿Cuántos sermones se puede predicar
de un solo versículo que es este? Pero es tan profundo que nunca
podemos llegar a toda su plenitud, pero a la vez es tan sencilla
que podemos explicarlo básicamente rápido. Número uno, si nosotros
vivimos Aquí, como dice aquí, si vivimos conforme la carne,
moriremos. No debemos esperar otra cosa.
Si quiere vivir gratificando su carne y sus deseos, sus pasiones,
si quiere vivir practicando el pecado, no hay otra cosa que
la espera, sino la muerte, y después la muerte segunda. que es el lago de fuego. Pero
dice. Mas si por el espíritu hacen
morir. Número uno es una responsabilidad
propia. Yo tengo que hacer morir las
obras de la carne. Yo tengo que mortificar las obras
de la carne. Hay una condición. Yo lo tengo
que hacer, pero no lo puedo hacer solo. Dice más si por el espíritu
hacen morir las obras de la carne. Yo no podré solo. Cristo dijo
sin mí nada podrán hacer. Nada podemos hacer. Pero si por
el Espíritu de Dios hacemos morir las obras de la carne. Si nosotros
nos sujetamos a su señorío, si no apagamos al espíritu, si nosotros
no contristamos al espíritu de Dios y en obediencia, en sujeción
entregamos nuestras vidas para que él sea el que nos guía, el
que nos lleva a la victoria y él sea el que nos lleva a la victoria
sobre la carne. ¿Qué dice la palabra de Dios?
No hay muerte para tal persona. vivirán. En el espíritu hay vida,
en el espíritu hay poder, porque donde está el espíritu de Dios
hay libertad. Ya no van a seguir viviendo la
misma vida que antes. Cuántos se engañan y siguen en
sus vicios y siguen en sus maldades, siguen practicando sus abominaciones. y se llaman a sí mismos cristianos. No se engañan, dice el Espíritu
de Dios. El que siembra la carne segará
corrupción. No debemos engañarnos. El que
siembra al Espíritu segará vida, paz, vida eterna, justicia. Su vida va a cambiar. Las iglesias están llenas de
personas autoengañadas. Y por eso rogamos que sea la
obra del Espíritu Santo en nosotros. Él es quien nos santifica, el
que nos vivifica nuestros cuerpos para vivir por él que entregó
su vida. y resucitó al tercer día por
nosotros. Y así también nosotros andaremos
en vida nueva, confiando en el Señor y caminando a su lado. Bendito sea el Señor, dice en
el verso 14, porque todos los que son guiados por el Espíritu
de Dios, estos son hijos de Dios. Si el Espíritu Santo no es tu
guía, si él no te está, si no está siendo guiado por. Por su
liderazgo. Si no ha reconocido su soberanía
en su vida, cómo dirá que usted es creyente? ¿Cómo dirá eso? Todos los creyentes verdaderos
son guiados por el Espíritu y andan y practican la justicia porque
el Espíritu Santo le ha dado vida. Seguiremos hablando de
la obra del Espíritu Santo en el siguiente sermón, pero cuán
importante es conocer el poder del Espíritu Santo para santificar
gracia y paz. Vamos a orar. Cualquier duda
o pregunta, quédense para preguntarme. Y ahorita les voy a hablar de
la palabra de Dios. Vamos a orar.
La Santificación y el Libertinaje
Series Romanos
Escucha este estudio para meditar sobre la bendita Persona y obra del Espíritu Santo. Su obra garantiza la santificación del creyente verdadero.
| Sermon ID | 2252006541534 |
| Duration | 28:02 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 8:1-14 |
| Language | Spanish |
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