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Lucas 22 15 al 20 Leo y les dijo intensamente he deseado
comer esta pascua con vosotros antes de padecer porque os digo
que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino
de Dios Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias,
dijo, Tomad esto y repartidlo entre vosotros, porque os digo
que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que
venga el reino de Dios. Y habiendo tomado pan, después
de haber dado gracias, lo partió y les dio, diciendo, Esto es
mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de
mí. De la misma manera tomó la copa
después de haber cenado, diciendo, Esta copa es el nuevo pacto en
mi sangre que es derramada por vosotros. Amén. Vamos, hermanos, a orar y a pedir
al Señor que nos ayude a entender su Palabra. Señor y Dios, guíanos
por tu Espíritu para poder comprender tu Palabra. Y danos la gracia
de poder, Señor, gozarnos en ella, porque de ella nosotros
hemos recibido bendición y vida eterna. Por ella hemos nacido
de nuevo y por ella crecemos a la imagen de Cristo. Habla
nuestras almas y transfórmanos por medio de tu Palabra. en el
nombre de Jesús, nuestro Señor te lo pedimos. Amén. Queridos
hermanos, nosotros tenemos, hemos estado estudiando sobre el culto
de adoración y el título del mensaje es La Santa Cena es parte
del culto de adoración. El Señor nos enseña En Juan capítulo
14, versículo 23 al 24. Que la hora iba a venir y la
hora había llegado. Y los verdaderos adoradores adorarían
al Padre en espíritu y en verdad. Porque ciertamente a los tales
el Padre busca que le adoren. Dios es espíritu y los que le
adoran deben adorarle en espíritu y en verdad. Dios es Espíritu
y los que le adoran deben adorarle. Deben hacerlo en espíritu y en
verdad. Ambas cosas no son necesarias
a nosotros. Y hemos estado hablando sobre
la adoración. La adoración pública es el acto
mediante el cual el pueblo del pacto con todo su ser adora al
trino Dios, al Dios trino, por medio del principio regulativo
de la verdad revelada en las escrituras. y gloriosamente en
la persona, en la enseñanza, en la muerte, en la resurrección
y en la segunda venida de Cristo. Y esto lo hacemos por la pura
gracia de Dios para con nosotros. En la adoración pública, nosotros
venimos porque somos el pueblo del pacto. Dios llama a su pueblo
a adorarle. Y venimos a adorar al Dios trino,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y esto lo hacemos a través de
las sagradas escrituras de la verdad. Y ellas nos regulan. Ellas nos dicen qué hacer, nos
dicen en qué tenemos que estar enfocados. Y es nuestro deber
solamente hacer lo que ella nos llama a hacer, nos manda a hacer. Nosotros estamos llamados a mirar,
a traer esa adoración a través de nuestro Señor Jesucristo.
Y esto lo hemos ido estudiando hasta ahora. Hemos estado escudriñando,
estudiando las escrituras para determinar cuáles son esos elementos
mediante los cuales podemos ofrecer a Dios un sacrificio racional,
un culto racional, un culto espiritual. Hemos visto que este culto está
compuesto de un centro, ¿Hacia dónde nosotros adoramos? Adoramos
a Dios. Él es el centro de nuestra adoración. El Dios Trino, quien hizo un
pacto eterno para salvarnos, un pacto de redención. Y esta
adoración pública que elevamos al Dios Trino se realiza en un
día. en el día del Señor, el día de
reposo cristiano, donde celebramos la obra de Cristo, la muerte
de Cristo, la resurrección, la avenida del Espíritu Santo. Ese
culto racional en el día del Señor es realizado por el pueblo
del pacto al que Dios ha llamado a través de la sangre de Cristo.
aquellos que han creído, aquellos que han recibido la verdad, son
los llamados a adorar al Señor. Y según su demanda en la palabra,
con los principios que nos regulan, así como Aarón, nosotros debemos
presentar a Dios lo que Dios demanda. Aarón no podía ofrecer
cualquier cosa a Dios. Tampoco nosotros. Moisés no podía
ofrecer cualquier cosa a Dios. Lo que Dios demanda, eso es lo
que podíamos ofrecer. Y nosotros, amados hermanos,
hemos sido llamados a ofrecer delante de Dios, a través de
Jesucristo, alabanza, cánticos al Señor. Por eso cantamos aquí
en la iglesia, porque es un elemento necesario en la adoración. Dios demanda que su pueblo entre
por sus atrios según el Salmo 100 con acción de gracias, con
cántico y con alabanza. Pero también hemos visto que
Dios espera que su iglesia y le ordena a su iglesia que lea públicamente
su palabra. Por eso encontramos el ejemplo,
las escrituras, de que abrían el libro y lo leían. Dios mandó
a llamar al pueblo a través de Moisés, Éxodo 31, para que escucharan
la ley moral, para que la aprendieran, para que la guardaran en su corazón
y la enseñaran a sus pequeños. Dios llama a su pueblo a leer
la palabra de Dios, a alabarle, pero también lo llama a orar
de forma intercesora, a clamar como Cristo mismo clama por nosotros,
a orar por el pueblo, por la avanza del reino. y venimos en
el nombre de Cristo. No en nuestros nombres, no en
nuestra persona, no en el nombre del Espíritu Santo, no en el
nombre del Padre, en el nombre de Cristo. ¿Por qué? Porque Él
es el Cordero de Dios que quita el pecado. Porque Él es el nombre
delante del cual toda rodilla se va a doblar. porque a Él el
Padre ha enviado como nuestro mediador entre Dios y el hombre. Por eso nosotros adoramos, alabando,
leyendo la Palabra de Dios, orando y todo esto en el nombre de Cristo. También nosotros traemos la predicación
de la Palabra de Dios porque el Hijo de Dios, como dice Hebreos
capítulo 1, versículo 2, continúa hablando a su iglesia. El Hijo
de Dios, el Eterno, el Rey Supremo de la Iglesia gobierna la Iglesia. Como dice Pablo en Efesios, Él
es la cabeza de la Iglesia y la gobierna a través de Su Palabra. A través de aquellos hombres
que Él ha denominado como pastores para que estos pastores y maestros
enseñen la Palabra de Dios. Porque por ella Cristo reina
en el pueblo de Dios. Y nosotros también vimos en último
lugar que el diezmo es una forma en la que nosotros también adoramos
a Dios. Dios ha mandado que traigamos
nuestras ofrendas y diezmos. ¿De qué? De lo que hemos recibido
de Él. Pablo decía a la iglesia apartar
de lo que han ganado de la semana una ofrenda para los santos.
Llamaba a que se apartara el diezmo para que la iglesia pudiera
tener el sustento necesario para pagar sus responsabilidades,
gastos, pero también para la ayuda de los necesitados. Y hasta
aquí hemos visto que cada uno de estos elementos son los que
utilizamos aquí en el cuerpo del Señor Jesucristo en la adoración
pública. Hoy vamos a estar viendo otro
elemento importante en la adoración, la Santa Cena. La Santa Cena
es uno de aquellos ministerios que Dios ha dado para que sea
ministrada a través de sus pastores. Los hombres que Él ha llamado
para ministrar al pueblo de Dios a través de la Palabra. ¿Por
qué la Santa Cena forma parte de la adoración que le ofrecemos
a Dios? ¿Por qué debemos tomar el pan
y el vino para adorar a Dios? por lo que nos enseña Lucas 22
15 al 20 vamos allí a Lucas 22 capítulo 22 versículo 17 y habiendo
tomado una copa después de haber dado gracias dijo tomad esto
y repartilo entre vosotros Porque os digo que de ahora en adelante
no beberé del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.
Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió
y les dio, diciendo, Esto es mi cuerpo, que por vosotros es
dado. Haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa
después de haber cenado diciendo Esta copa es el nuevo pacto en
mi sangre Que es derramada por vosotros Y entre la primera cosa
que encontramos aquí Vemos que la santa cena es una ordenanza
de Cristo mismo Porque es un recordatorio del nuevo pacto
es el recordatorio continuo de lo que iba a suceder en su muerte
en la cruz Cristo los está preparando a ellos en este capítulo 22 antes
de morir y horas, horas antes de morir les dice a ellos miren
estamos aquí en la pascua este pan representa mi cuerpo que
por vosotros es partido. Como si fuera un cordero, el
cordero que era sacrificado por el pecado. Y ahí el cordero de
Dios, Cristo. Pero también le decía, miren
esta copa representa mi sangre, esta es mi sangre que por vosotros
es derramada. Eso era lo que iba a acontecer
en la Cruz del Calvario. Por lo tanto, el pan y el vino
es un recordatorio que Cristo nos ordena a realizar en memoria
de Él. En recordatorio de lo que Él
estaría haciendo, ¿dónde? En la cruz del Calvario. Cuando
Cristo muriese en la cruz, limpiase nuestras almas en la cruz, fuera
crucificado en la cruz, estas cosas representaban su obra,
el pan y el vino. Y amados hermanos, la iglesia
del Señor ha celebrado su cena, la cena del Señor, siempre. El pueblo de Dios toma el pan
y el vino con acción de gracias porque Cristo murió por ellos.
La iglesia del Señor alaba al Señor Jesucristo por su muerte
en la cruz. y al tomar el pan y el vino,
examinan sus vidas. Al tomar el pan y el vino, examinan
la obra de su Señor a favor de ellos. Amados hermanos, el pacto,
el nuevo pacto del cual ahora nosotros participamos y por el
cual ahora somos parte del pueblo de Dios, se recuerda siempre
en la cena del Señor, al tomar el pan y el vino. Y es importante
que el apóstol Pablo tome estas mismas palabras dadas por Lucas.
Estas mismas palabras en 1 Corintios, capítulo 11. En 1 Corintios,
capítulo 11, versículo 23 al 26, nos dice la palabra. Porque
yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado. Que el Señor
Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan. y después de dar gracias
lo partió y dijo esto es mi cuerpo que fue entregado pero esto es
mi cuerpo que es para vosotros haced esto en memoria de mí de
la misma manera tomó también la copa después de haber cenado
diciendo esta copa es el nuevo pacto en mi sangre haced esto
¿Cuántas veces la bebáis en memoria de mí? Porque todas las veces
que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor
proclamáis hasta que Él venga. Estos discípulos, según 1 Corintios
11, 23 y 26, tomarían la copa y el pan para celebrar, para
recordar a Cristo y su muerte y su sacrificio y la cruz y el
perdón de sus pecados. Amados hermanos, por eso la iglesia
toma el pan y el vino y celebra el recordatorio continuo del
sacrificio y anunciamos y proclamamos el nombre de Cristo. Cristo murió
por nuestros pecados. Cristo nos salvó. Siempre debe
de recordarse siempre debe tener presente que todo el bien recibido
no es por el esfuerzo del hombre, sino por el pacto del trino Dios. Y esto a través de un solo mediador,
uno solo, Jesucristo. Cada vez que tomamos el pan y
el vino, recordamos que hay un solo mediador entre Dios y el
hombre. Y no es María. No fue María la
que murió en la cruz. Fue Jesús. No fue el Espíritu
Santo. No fue ningún santo. Fue Jesús. Él es el único mediador
entre Dios y el hombre. Todos los demás son innecesarios,
son mentiras, un engaño. ¿Quién murió por ti? Jesús. ¿A quién el Padre aceptó a Jesús solamente aceptó el sacrificio
de Jesús si tú y yo como padres fuéramos delante de Dios y dijéramos
Señor yo voy a morir por mis hijos Dios no lo aceptaría porque
tú eres pecador y tú vas a morir por tu pecado ahora si Jesús
viene y dice yo voy a morir por ellos El Padre dice, acepte ese
sacrificio. Por eso es necesario que nosotros
y nuestros niños acepten a Cristo como Señor y Salvador. Porque
solamente su sacrificio es aceptado por Dios. Todos los otros son
pecadores. Todos los otros. Por eso, amados
hermanos, celebramos la cena del Señor, recordando que solamente
Él es digno de recibir la gloria, la honra y el honor. Como cantamos,
digno es el Cordero, que inmolado fue de tomar el reino, gloria,
honra y prez. Solamente el Cordero de Dios.
¿Y quién es el Cordero de Dios? Jesús. solamente Él es digno
de ser alabado, digno de abrir el libro, digno de abrir los
sellos solamente Él murió y venció a la muerte porque resucitó Él
resucitó solamente Él es digno de ser alabado porque Él venció
a la muerte pisó la cabeza de la serpiente,
la pisó queridos hermanos, esto es lo que recordamos en la cena
del señor y por eso el pueblo de Dios celebra la cena del señor,
celebra la cena del señor. Porque en él hallamos perdón
de pecados, hechos 1.42 y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,
en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en
las oraciones. La iglesia La primera iglesia
lo que hacía era que perseveraba en la enseñanza que los apóstoles
le daban de Cristo, la doctrina de los apóstoles. Perseveraban
en la comunión entre ellos, se reunían para tener comunión.
Perseveraban en la cena del Señor, en partir el pan y en orar y
en las oraciones. Ven, amados hermanos, cómo esos
elementos están en nuestro culto. La comunión con los hermanos,
el partimiento del pan, las oraciones, la enseñanza de la Palabra de
Dios. Eso es el culto de adoración. Pero esa debe ser nuestra vida
continua. La Iglesia de Dios celebra siempre
la Santa Cena desde el principio de su nacimiento. Desde el principio
la iglesia primitiva comenzó a cumplir con ese deseo expresado
por Cristo. Haced esto en memoria de mí. Haced esto en memoria de mí. La manera imperativa en que se
usa el verbo y la palabra imperativa es en forma de orden. El imperativo en el lenguaje
normal, en el idioma castellano, es una orden. Tráigame el vaso. Eso es una oración imperativa,
una orden. Y Cristo dice de forma imperativa,
hagan esto en memoria de mí. En orden para que la iglesia
celebre, alabe al Señor, tenga una fiesta solemne. Honrando a Dios según lo que
Él ha pedido que le llevemos a Él. La manera imperativa en
que se usa esto, hacer, sugiere repetición. Hacer una cosa muchas
veces. Cuando nos congregamos aquí,
no lo hacemos por nuestro propio impulso, sino porque Dios nos
manda hacerlo. El Señor mismo nos manda, nos
invita a que tomemos el pan y el vino, a que celebremos que Cristo
murió por nosotros. que recordemos que fue su sangre
la que fue derramada por nosotros, que solamente se puede ser salvo
por medio de él, no por nosotros. Mis hijos no pueden ser salvos
por mí, es por Cristo, por la cruz, su obra, su sacrificio. Por más que yo llore o tú llores
como mamá o como papá por tus hijos, no los salvarás. Si no
se arrepienten, no hay esperanza para ellos. Por eso, cuán necesario
es que nosotros tomemos a nuestros niños y los llevemos a la cruz.
Ven a ver mi hijo. Ahí, en la cruz, en la cruz,
fue que yo vi la luz. En la cruz vi el perdón de mis
pecados. En la cruz entendí que yo era
un terrible pecador porque él moría por mí, por mi maldad. Y tú, mi hijo, también eres un
gran pecador y morirás en tu maldad si no te arrepientes y
crees en Cristo. Hagan esto en memoria de mí,
decía el Señor. Entonces nosotros, amados hermanos,
al tomar el pan y el vino, al celebrar la cena del Señor, recordamos
el nuevo pacto. Somos el pueblo del pacto. el
facto en la sangre y en el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo.
Y en segundo lugar, adoramos al Señor con la Santa Cena porque
es un recordatorio visible de la obra redentora del Señor. La cruz del Calvario es una representación,
la Santa Cena es una representación de su muerte. conociendo el Señor
todas nuestras grandes debilidades y necesidades y que somos semejantes
a Tomás aquel discípulo que decía que si él no veía no creía que
si él no tocaba no iba a creer por esa causa el Señor nos provee
de un recordatorio visible no para excusarnos nuestra incredulidad
sino para ayudarnos en nuestra debilidad. Porque la incredulidad
es pecado. Y de la incredulidad tenemos
que arrepentirnos. Pero somos débiles, somos frágiles. Y necesitamos
que Dios nos dé entendimiento, abra nuestra mente para poder
gozar de los bienes que nos ha dado. Por eso el Señor nos deja
la cena de su santa cena o el recordatorio del nuevo pacto
para que nosotros en nuestra debilidad seamos ayudados. Cada vez que los hijos de Israel
comían la Pascua con el cordero y el pan sin levadura, ¿qué recordaban? Recordaban que sus padres fueron
sacados de Egipto. Papi, ¿por qué nosotros estamos
comiéndonos este cordero asado? ¿Y por qué estamos comiendo este
pan sin levadura? Ah, mi hijo, porque cuando Dios
sacó a tus abuelos de Egipto, Él los mandó a celebrar la Pascua
con este corderito y con este pan y con estas hierbas amargas. Y nosotros lo comemos para recordar
y nunca olvidar lo que Dios hizo por nosotros. Amados hermanos,
así mismo la cena del Señor nos recuerda a nosotros el gran sacrificio
de Cristo. Su pasión, como dicen las Escrituras,
la pasión del Señor, donde Él derramó su vida, su muerte, fue
en la cruz. Cada vez que el pueblo de Dios
contemplaba el arca del testimonio, recordaban los grandes hechos
de Dios. La vara de Aarón, la vasija con
el maná, estaban dentro de esa arca, dentro del tabernaco de
reunión. Y les recordaba la guía, el sostén
del Señor durante todos esos años en el desierto. Aquí tenemos
que el nuevo pacto en la sangre de Cristo lo podemos recordar
a través de la cena del Señor. Aquí tenemos el cuerpo del Señor
Jesucristo representado no en un madero ni en una figura, no
en una figura o en una cruz con dos palos pegados. Dios no ha
mandado hacer nada de eso, amados hermanos. Usted no vio ninguna figura.
Le dijo el Señor al pueblo. Dios es más bien amonestó, disciplinó
al pueblo cuando estos quisieron hacer algún tipo de figura para
reverenciarlo. Dios no nos llama a reverenciar,
a adorar figuras, retratos de hombres, mujeres, ángeles, estrellas,
nada de eso. Eso es penado más bien por la
palabra de Dios. Porque esas figuras es hechicería
y brujería. Y algunos lamentablemente en su
ceguera, porque no leen la Biblia, no saben que más bien el juicio
de Dios está sobre ellos por eso. Sin embargo, el Señor aquí nos
recuerda que a través de este pan y vino celebrado, nosotros
recordamos su obra y su sacrificio. Todo el pueblo de Dios debe de
comer el pan y debe de tomar el vino. ¿Y quiénes son el pueblo
de Dios? Aquellos que se han arrepentido,
han creído en Cristo. han recibido el mensaje de salvación
y se han bautizado en su nombre esos son el pueblo de Dios usted
lo puede ver en Hechos capítulo 1 capítulo 2 Hechos capítulo
2 versículo 37 Al oír esto, compungidos de corazón, dijeron a Pedro y
a los demás apóstoles, hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dijo,
arrepentíos y sed bautizados, cada uno de vosotros. Miren cómo
dice el Señor a través de Pedro, arrepentíos y sed bautizados,
cada uno de vosotros. Versículo 39. Porque la promesa
es para vosotros y para vuestros hijos. Versículo 41. Entonces los que
habían recibido la palabra fueron bautizados y se añadieron aquel
día como tres mil almas. Observe ahí el plo del Señor.
Los que recibieron la palabra, los que se arrepintieron y los
que fueron bautizados. Esos fueron, esos son el pueblo
del pacto. Y hago ese señalamiento para
que no se malinterprete lo que estoy diciendo. Dios nos llama
a todos a tomar el pan y el vino. Pero es el pueblo del pacto lo
que han recibido a Cristo arrepintiéndose, confesando su pecado, pidiéndole
a Cristo en oración que le perdone y recibiéndole como su Señor
y Salvador, esos que por obediencia se han bautizado y de una forma
pública han dicho yo he muerto al pecado y ahora vivo para Dios,
yo me he arrepentido de mi maldad y ahora soy una nueva criatura
Esos que se han arrepentido y se han bautizado son los miembros
de la iglesia del Señor, el pueblo del pacto. Por eso es la iglesia,
el pueblo del pacto, el que debe tomar el pan y el vino. Los impíos no tienen parte ni
suerte en esto. Aquella humanidad perfecta, la
del Hijo de Dios, y sin pecado, era depositaria del amor infinito,
la verdad absoluta, el Dios eterno, el Dios inmutable, el gran yo
soy, estaba allí, muriendo en una cruz por su pueblo. Y eso
es lo que nosotros celebramos. Al tomar el pan y el vino, recordamos
que Él, el Dios eterno, se hizo hombre. Y llevó nuestras maldades
y pecados Y los clavó en la cruz El Señor quiere que le adoremos
Mediante el recuerdo permanente De esta gran realidad A través
del cual el Cordero de Dios Fue sacrificado por ti Y amado hermano
Siempre recuerda eso El sacrificio fue por ti, por tus pecados,
por tus maldades. Por lo tanto, alaba al Señor
y darle gracias por su amor y misericordia. Y al celebrar el pan y el vino,
vamos a tomarlo con mucha reverencia, con mucho respeto y amor a nuestro
Señor. Porque estamos recordando que
en su nombre, en su sangre, somos ahora el pueblo del pacto. Su sangre nos ha limpiado. Su
sangre nos ha lavado. Ha sido su sangre, su sacrificio,
el de Cristo en la cruz. Y en último lugar, la Santa Cena
nos recuerda la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
1 Corintios 11.26 Así pues, todas las veces que comieras este pan
y bebieras esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que
Él venga. Cristo viene. ¿Y qué tenemos
que estar haciendo nosotros hasta que Él venga? Anunciando, proclamando,
siendo proclamadores de la verdad. Al tomar el pan y el vino, le
decimos a todos, Cristo murió. Al tomar el pan y el vino, le
decimos a todos, Cristo viene por segunda vez a buscar a su
pueblo. El pan y la copa es un recuerdo
de que Cristo vino, por su muerte obtuvo la victoria y se fue. Y está sentado a la diesta del
trono de Dios. Por su muerte, por este pan y
vino, recordamos que él viene a buscar al pueblo del pacto. Él viene a buscar a su pueblo,
a los que han creído en él. Y eso también lo recordamos.
Por eso debemos celebrar tomando el pan y el vino, comiendo el
pan y el vino, para que no lo olvidemos. Nos estamos preparando
para una ciudad que es la ciudad celestial. No es esta que está
aquí. Esta donde hay odio, donde hay pecado, donde hay enfermedad,
esta ciudad se va a borrar. Este mundo será pasado por fuego
y Dios nos ha preparado una ciudad. la Celestial y nosotros nos estamos
preparando y como hemos estado viendo en la Escuela Dominical,
nosotros estamos levantando una generación para ese día, preparándolo
para ese día cuando Cristo venga. Nosotros y nuestros niños hemos
de estar en pie glorificando al Señor y por eso lo preparamos
le enseñamos la palabra y le llamamos a nuestros niños al
arrepentimiento. Le veremos recogiendo cada espiga
a Cristo de lo que ha producido su muerte en la cruz. Le veremos
como dice Isaías 53. Versículo 12 Por tanto yo le
daré parte con los grandes Y con los fuertes repartirá despojos
Porque derramó su alma hasta la muerte Y con los transgresores
fue contado Llevando él el pecado de muchos E intercediendo por
los transgresores Dios le dará parte con los grandes Le dará
el poder ver el resultado de su obra, de su muerte. Amados
hermanos, nosotros somos el resultado de la muerte de Cristo. Nosotros,
la iglesia, predicamos la palabra de Dios para que muchos vengan
a Cristo, para que muchos sean el resultado de su muerte, de
su sacrificio. Todo lo que la iglesia ha predicado
y ha ganado para Cristo, se presentará a él. La iglesia de los Efesios,
aquella iglesia en la que Pablo escribió, predicó la palabra
y vinieron a Cristo la gente. La iglesia de los Filipenses,
la iglesia de los Colosenses, la iglesia de los Corintios,
la iglesia de Filadelfia, la iglesia de Teatira, la iglesia
de Roma, la iglesia bíblica Pacto de Gracia. También debe predicar
la Palabra de Dios Y recoger los frutos del Señor Las almas
Para presentárselas al Señor Y Él lo verá y se gozará Y se
alegrará en el fruto de su aflicción Como dice Isaías 53 Él lo verá
y se gozará Debido al angustia de su alma,
Él lo verá y quedará satisfecho. Nuestro Dios a través del profeta
Isaías nos dice que el Señor Jesucristo verá su sacrificio
y verá el resultado de su sacrificio y quedará contento, satisfecho
porque su muerte produjo pecadores salvados. Salvación, vida eterna. Por eso la Santa Cena nos recuerda
que el Señor volverá a buscar a cada una de sus ovejas. ¿Eres tú una oveja del Señor? La Santa Cena nos recuerda que
Él viene a buscar a los redimidos, a los que Él compró con Su sangre. ¿Él te compró a ti con Su sangre?
La Santa Cena nos recuerda a cada uno de los santificados. Él vino
a buscar a su pueblo santo. ¿Eres tú uno de esos santos? ¿Santos no porque eres bueno,
sino porque Él perdonó tus pecados? ¿Porque te arrepentiste y has
confiado en su sacrificio? La Santa Cena nos recuerda a
cada uno de nosotros, amados hermanos, que Cristo viene. viene a buscarnos y no podemos
estar tranquilos. No podemos estar tranquilos. Cristo viene. ¿Estás tú listo? ¿Están tus hijos aquí ya preparados? El arca de aquellos días de Noé
fue aquella caja de madera que él preparó y calafateó Y le echó
mucha brea para que esto no se llenara de agua. Para salvarse
él y su familia. El arca en el día de hoy es la
iglesia del pacto. La iglesia por la cual Cristo
murió. Y nosotros debemos llamar a la
gente. Ven a Cristo, ven a Cristo. Recibe a Cristo, arrepiéntete
de tu pecado. Porque así como en los días de
Noé, Que Noé entró y comenzó a llover. Así vendrá el día del
Señor. Y nuestro Señor volverá. Nuestro
Señor volverá. ¿Y sabe qué sucederá? Que ya
la gente no podrá entrar más a la iglesia. Porque también las puertas de
la salvación tienen un límite, un día de cierre. Y la gente
deseará escuchar la palabra, deseará escuchar esperanza, gozo,
deseará escuchar algo de vida y no lo podrá escuchar. Amados hermanos, antes que ese
día gozoso, porque Cristo viene a buscarnos a la iglesia, y al
mismo tiempo un día terrible para todo pecador sin Cristo. Antes de que llegue ese día debemos
llamar a los hombres al arrepentimiento, a la salvación. Quienes se han
de sentar a la mesa del Señor para adorarle y reverenciarle? Aquellos que son sus ovejas,
los que han sido redimidos, el pueblo del pacto. que ha creído
en Cristo y que se ha bautizado en las aguas del bautismo. Mi
amigo, la Santa Cena es una señal de esperanza para ti. Hay esperanza
para ti, porque el juicio aún no ha llegado, pero viene. El día de la ira vendrá. Pero
aún no es el momento. Por eso huye de la ira que vendrá. Por eso ahora es el momento de
creer en Cristo y de refugiarse en Él. Ahora es el momento de
entrar al arca de salvación que es Cristo Jesús. Que por medio
de su iglesia proclama el mensaje de salvación. por medio de cada
miembro que se levanta y habla en el nombre de Cristo. Es Cristo
mismo que está hablando y llamando a los hombres al arrepentimiento
y a la reconciliación. Queridos hermanos, por eso la
cena del Señor es parte también de la adoración pública. Y nosotros
la celebramos Y la vamos a celebrar recordando el nuevo pacto, recordando
el sacrificio del Señor, pero también recordando de que Él
venció la muerte, el pecado, resucitó y viene por segunda
vez a buscar a su pueblo. ¿Estamos listos? ¡Claro que estamos
listos! Si hemos creído en Cristo, estamos
listos. Si hemos confesado a Cristo como
Señor, estamos listos. Si Él ha muerto por nosotros
y nosotros hemos creído en su muerte, ¿estamos listos para
que Él venga o hasta para morir? ¿Ya estamos listos? Ahora, tú
mi amigo que no has recibido a Cristo, niño que no has recibido
a Cristo, tú no estás listo para morir. Si tú mueres, irás al
infierno eterno. Por eso te llamo con gran amor,
con gran solemnidad. Cree en el Señor Jesucristo.
Arrepiéntete de tu pecado. Confiesa tu desobediencia, tu
orgullo. Confiesa tu arrogancia, el odio
de tu corazón. y pídele a Dios en el nombre
de Jesús que te limpie y te sane de toda maldad. Pídele a Jesús,
pídele al Señor que entre y te limpie y hoy serás una nueva
criatura. Hoy, si recibes a Cristo hoy,
hay para ti perdón de pecados para niños, para jóvenes, para
ancianos, para todos. para todo aquel que les reciba.
A esos les dio el derecho de ser hijos de Dios. ¿Tienes tú ese papel, ese derecho
sellado con la sangre, con el dedo de la sangre de Cristo?
¿Tienes tú ese derecho firmado por el mismo nombre de aquel
que hizo los cielos y la tierra? Recibe a Cristo y salvo serás. Recibe a Cristo y para ti también
hay perdón de pecados. Que el Señor nos conceda a cada
uno de nosotros poder celebrar con gozo y con reverencia la
cena del Señor porque Él ha derramado su muerte y su vida por nosotros.
Vamos, hermanos, a orar. Señor y Dios y Padre, ayúdanos
y bendícenos. y permítenos en tu nombre poder,
Señor, celebrar la santa cena, la cena del Señor. Permítenos,
Señor, el poder tomar el pan y el vino y dar gloria y honra
a tu nombre por tu fidelidad y por tu amor. Y en esta hora
te rogamos que tú te glorifiques en nuestras vidas. Y te pedimos,
Señor, que tú nos permitas tomar con gozo la dicha y la bendición
de poder Señor celebrar este recordatorio continuo de nuestra
salvación en Cristo. A ti sea la gloria. Te lo pedimos
en el nombre de Jesús. Amén.
013 La santa cena es un elemento del culto
Series La adoración
"Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí. Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga." 1 Cor. 11:26
| Sermon ID | 2221331406521 |
| Duration | 47:08 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 22:15-20 |
| Language | Spanish |
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