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Antes de iniciar en Mateo 22,
me gustaría que abramos nuestras Biblias, por favor, a Lucas 14,
verso 12. Lucas 14, verso 12. Y esto nos dará la introducción
para Mateo 22. Señor, te damos gracias en esta
mañana. Por favor, háblanos. Que sea
tu Espíritu Santo quien nos hable. Y como dice tu palabra, si hoy
oyeramos su voz, que no debemos endurecernos sin hacer caso a
tu llamada, Señor. Señor, ¿cuántos siguen sin doblar
la rodilla a ti? ¿Cuántos creyentes siguen acariciando
su pecado y tampoco quieren rendir a ti lo que mereces, toda
nuestra vida, todo nuestro ser consagrado a ti. Señor, rogamos
que haya arrepentimiento hoy en día, que haya amor y gratitud
al consagrarnos a ti. Te lo pedimos en el nombre del
Señor Jesús. Amén. Antes de abrir el Mateo
capítulo 22, vamos a ver Lucas 14, verso 12, y dice así, la
palabra del Señor dijo también al que le había convidado, cuando
hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos,
ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, no sea que ellos a su
vez te vuelvan a convidar y seas recompensado. Mas cuando hagas
paquete, llama a los pobres, los mancos, los cocos, los ciegos,
y serás benaventurado, porque ellos no te pueden recompensar,
pero te serás recompensado en la resurrección de los justos. Lo que Cristo está haciendo,
está describiendo El Evangelio. El Gran Basquete nos habla del
Reino de Dios. Nos habla de abundancia. Donde,
pues es el, no solamente el Nuevo Edén. Donde no le hacía falta
nada a Dan y Eva. Pero es mejor que el Edén. El Reino de Dios será mejor de
lo que Dan y Eva tuvieron ahí. Y... La instrucción que Cristo hace
sí es muy práctico, muy práctico, porque si hay personas que solamente
invitan o ayudan a personas de dinero, porque qué están esperando,
que cuando ellos tengan necesidad o pues Están buscando algo de
regreso. Están esperando que ellos puedan
recibir favores en el futuro. Pero cuando se trata de invitar
a personas pobres y con gran necesidad, a ellos no los invitan. ¿Por qué? Porque ellos saben
que no pueden ofrecer nada. ¿Pero qué ha hecho Dios? Si el
banquete es figura del reino de Dios, ¿qué ha hecho Dios?
Dios sabía que nosotros estábamos y muchos siguen estando en bancarrota. Así la palabra de Dios al describir
a los pecadores y al describir a los que están sin Cristo, los
describen como pobres. ¿Cuál es la primera bienaventurada?
¿Bienaventuranza? Bienaventurados son los pobres
de espíritu, los que reconocen que no somos buenos, que somos
falsos, que nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos,
que estamos en bancarrota espiritual, que no podemos en nuestra condición
de pecador agradar a Dios, Como dijo un sabio que me enseñó cómo
evangelizar. Me dijo, diles que se arrepientan
incluso de sus buenas obras. Porque sus mejores esfuerzos,
las mejores cosas que han hecho para agradar a Dios siguen manchados
con el pecado. Así estamos, de faltas delante
de Dios. Es como la escritura que fue
la mano de Dios en el libro de Daniel. Mene, mene, tuchel, farsen. Y que decía ahí que ya han sido
puestos en avalanzas y han sido encontrados faltos, pecaminosos delante de Dios y
no podrán entrar en el reino de los cielos. Pero ¿qué ha hecho
Dios sabiendo que estábamos tan pobres, tan malos? Dios nos invitó al riego de Dios. Aún así, aún así clama y ofrece
la salvación como un regalo a los que no pueden pagar. ¿Qué dijo
Jesucristo? Invita a aquellos a tu casa para
comer, los que no te pueden repagar. Dios sabe que el pecador no puede,
ni siquiera con una vida rendida a él, no podemos realmente repagar
a Dios todo lo que él ha hecho por nosotros en Cristo Jesús. No estoy diciendo que no debemos
intentar vivir vidas que lo agradan por amor y gratitud, claro que
sí. Pero sería blasfemia si nosotros pensamos que podemos repagar
a Dios por todo lo que hizo Jesucristo. Y esto es lo que. Lo que dijo
un poco antes, si consideramos Lucas, es interesante cómo da
la entrada a nuestra porción. Mira el verso 15, oyendo esto,
uno de los que estaban sentados con él a la mesa le dijo, bienaventurado
el que coma pan en el reino de Dios. Y él dijo, no, pues imagina
uno que está en la reina de Dios, durmiendo en la presencia de
Dios. Y eso es lo que nos da entrada
a Mateo capítulo 22. Por favor, vamos a abrir a Mateo
capítulo 22, verso 1. Lucas también tiene información complementaria.
Es bueno estudiar las dos porciones. Yo estaría mencionando algunas cosas que
Lucas menciona, pero en Lucas veintidós dice en el verso uno,
respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo
el reino de Dios es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas
a su hijo. Cómo inicia la Biblia? Cómo inicia las escrituras, la
historia de redención? Inicia, algunos dicen, yo ya
sé, inicia con la creación. Sí, inicia con la creación. Pero
también inicia con una boda. Dios instituyendo el matrimonio
entre a Daniel. ¿Cómo termina la Biblia? Apocalipsis
22, termina con una boda. Cristo y la iglesia. Y podríamos decir que uno de
los temas que va corriendo a través de todas las escrituras tiene
que ver con matrimonio, tiene que ver con boda. Incluso durante
de todos los libros históricos y los profetas, los profetas
que hablaron en el nombre del Señor, al hablar de la infidelidad
del pueblo, siempre los acusaba de adulterio, adulterio espiritual,
porque en toda la vida el tema de matrimonio va corriendo entrelazado
en todos los capítulos. Entonces es hermoso porque Jesucristo
al hablar de esta parábola les dice que Que había, como dice
aquí, el reino de Dios, semejante a un rey. ¿Quién es el rey? Pues es el Padre. El Padre Celestiano. ¿Y qué hizo el rey? ¿Hizo una
fiesta de bodas? ¿A quién? A su hijo. Entonces,
el Evangelio, según el Coretios capítulo 11, verso 2, el Evangelio
es Dios. Proponiendo matrimonio. Porque
Pablo dijo yo os despose a un solo marido. ¿Y quién es ese
marido? Cristo. Cuando Pablo predicaba
en el Evangelio es decirles ven a Cristo y pueden formar parte
de la iglesia y casarse con Cristo. Y dice aquí. Y envió a sus siervos. ¿Quiénes son los siervos? Estos
son los profetas. Son los siervos de Dios que hablaron
en su nombre en todas las escrituras del Antiguo Testamento. Envió
a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas. Y dice
esto. Mas estos no quisieron venir. ¡Qué triste! volvió a enviar
otros siervos diciendo digan a los convidados que aquí he
preparado mi comida. Mis toros y animales engordados
han sido muertos y todo está dispuesto. Vengan a las bodas. Eso es lo que lo que hacemos. al predicar el Evangelio, vengan
a las bodas, pero vean por favor el desinterés de parte de las
personas. Mas ellos sin hacer caso se fueron,
uno a su labranza y otro a sus negocios y otros tomando a los
siervos, los afrontaron y los mataron. Debemos entender claramente
que esta palabra no es solamente para nuestros días, está hablando
de la historia de Israel. Israel como nación vimos en el
capítulo anterior que los edificadores desecharon la piedra principal. Los edificadores también causaron
daño y muerte a los siervos que fueron enviados. Y está hablando
de los profetas del Antiguo Testamento y muchos fueron heridos y los
mataron, los maltrataron. Incluso estaba yo buscando la
información el otro día de cómo, pues, No sé si es una palabra
correcta o lo estoy inventando, pero cerrucharon. Pues sí, lo cortaron a la mitad
con esa mano. Cerraron. Cerraron. Gracias. Cerraron a Isaías. Se imagina que cómo sufrieron
los que hablaron por su nombre. personas como Jeremías, que todo
el tiempo, puro padecimiento. Y no solamente ellos, pero cómo
terminaron todos los apóstoles, todos los apóstoles, padeciendo,
los mataron, fueron perseguidos. Y aquí podemos ver claramente Primeramente debemos notar sus
pretextos. ¿Qué dicen? Vean versículo 5. Fueron llamados, fueron convidados. ¿Qué hicieron ellos? Ellos sin
hacer caso. Algunos son muy propios, son
muy incultos al hacerlo. Si nosotros leemos El relato
en lugas dice así, te ruego que me excuses. Así todavía amablemente
dijeron, ¿sabes qué? La verdad me gustaría, pero no
tengo tiempo. Y nosotros conocemos que eso
es uno de los pretextos más grandes, no es el tiempo que no tenemos,
son nuestras prioridades. Muchos no tienen a Dios como
prioridad. Ellos piensan que van a vivir
para siempre. Solamente cuando les sorprende
la muerte es cuando ya quieren acercarse a Dios. Pero ese no
es fe, no es arrepentimiento genuino. Te ruego que me excuses. Sí tenían
sus labranzas, sus negocios, sus trabajos. Es que no puedo. Tengo que trabajar. ¿Y saben qué tiene que trabajar
nuestro texto? Personas lo ocupan tan fácilmente
como si fuera válido delante de Dios. Y no lo es. Dice aquí, en el verso 7, al
oír el rey. ¿Cómo reaccionó el rey? Se enoja. ¿Quién es el Rey? Dios Padre. Se enojan. Están convirando. Están invitando a personas a
casarse con su hijo. Para ser parte de la Iglesia
Santa del Señor. Su pueblo verdadero. Por medio
del Evangelio la invitación sale y sale y personas dicen no. Gracias, no. Pero otros son,
pues, expresan grandemente su aborrecimiento. Algunos reaccionan
con groserías. Algunos comentan, incluso cuando
sales a irracionalizar en la calle y hablas, las personas
reaccionan de manera diferente. Algunos De plano te dicen que
no y te lo dicen con groserías y todo, pero otros son amables. ¿Pero realmente hay una diferencia
delante de Dios entre los que desprecian y los que menosprecian? Así el desprecio al parecer se
ve muy mal por su enojo con que hablan, por su forma de decir
su rechazo, su odio hacia Cristo. Pero nunca han considerado que
aunque actúan amablemente y dicen me gustaría, pero que también
es aborrecimiento. Es menosprecio. ¿Y a quién están
menospreciando? Al Hijo de Dios, al Señor Jesús. Podemos pensar aquí en el verso
7. Al oír, el rey se enojó y envió
a sus ejércitos. Destruyó a aquellos homicidas
y quemó su ciudad. Esto se cumplió en el año 70.
Dios permitió y envió a los romanos y entraron con toda su fuerza
y la nación de Israel quedó completamente destruida. En las palabras del
Señor Jesús, no quedó piedra sobre piedra. Y ellos sufrieron
las consecuencias de su rechazo. ¿Qué hará Dios con personas hoy
en día? con los que escuchan el Evangelio,
y algunos escuchan seguido, hijos, padres, invitados, esposos, esposas,
y son invitados y escuchan el Evangelio muchas veces, y amablemente
dicen, bueno, hoy si voy, en otros días no, hoy si voy, pero
que pasa cuando rechazan a Cristo tantas veces, escuchan el Evangelio
y todavía no lo tienen por digno de doblar tu rodilla y seguir
en voz de Cristo, que no lo reciben como su Señor y Salvador. Dice aquí en el verso 8, Entonces
dijo a sus siervos, las bodas a la verdad están preparadas,
mas con los que fueron convidados no eran dignos. Vayan pues a
las salidas de los caminos y llamen a las bodas a cuantos hayan. Y saliendo los siervos por los
caminos, Y juntaron a todos los que hallaron juntamente, malos
y buenos, y a las bodas fueron llenas de convidados. Es interesante. Es interesante,
primeramente, a dónde los envían. Me gusta cómo lo describe Lucas
14-21. Dice Cristo, ve pronto por las
plazas y las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, a los
macos, a los cocos y a los ciegos. Ya vimos que nosotros sin Cristo,
sin Dios, sin salvación somos pobres, pero ahora podemos ver
que somos no solamente pobres, sino mancos. ¿Por qué? Porque
sin ser salvos no podemos hacer nada bueno con nuestras manos. ¿Por qué cojos? Porque uno sin
Cristo no camina, no anda con Dios. ¿Y ciegos? Porque el Dios de este mundo
ha cegado al entendimiento. Y como se dijo en la cena del Señor,
no podemos ver a Cristo y todo su glorio. sino que uno anda
en tinieblas y por eso está ciego. Y dijo el siervo, Señor, se ha
hecho como mandaste y aún hay lugar. Me encanta eso, aún hay
lugar. ¿Saben por qué estamos aquí hoy?
¿Saben por qué Cristo sigue extendiendo su brazo para salvar? porque
todavía hay lugar, pero va a llegar el tiempo que ya no habrá lugar,
no habrá oportunidad para entrar por la puerta de la gracia y
esa puerta es Cristo. Esa puerta se va a cerrar y todas
las veces que tú despreciaste o tal vez menospreciaste, esa
oportunidad se va a acabar. ¿Y qué día tan triste será? Y ya no servirán sus pretextos. Ya no podrán señalar a tal persona
de la iglesia y decir, y mira cómo él anda. Y ya no podrán
decir, y mira, son como aquellos. Ah, pues yo tuve un familiar
que dijo que era cristiano y era peor que yo. Ya no servirán nada
de esos pretextos. Solo estarás delante de Dios. Él en su santidad y tú aún en
tus pecados. ¿Y sabes cómo vas a quedar? Callado. No te vas a atrever a decir nada
al ver la santidad de Dios. Dice aquí también lo que me encanta
de Lucas 14 21. Todo el lugar. Dijo el señor al ciervo, ve por
los caminos y por los vallados. Me encanta cómo lo dice en inglés. Go to the highways and byways. Para los que no saben inglés,
highway tiene que ver con un camino muy ancho, muy grande. De hecho, ocupamos highway para
hablar de autopistas donde pueden ir muchos carros rápidos. Pero cuando dice buy ways significa
vereditas. ¿Qué significa eso? Dios está
diciendo que debemos procurar predicar en ciudades grandes,
hermanos. Es necesario ir a las ciudades
grandes donde hay mucha gente, en los mercados, y hay que predicarles
el Evangelio. Pero también al Señor le importa
que vayamos por las vereditas. Por ejemplo, aquí donde vivimos,
ir por los caminitos, en los lugares donde ya no hay carretera
y donde ya no hay luz, a las personas que son más alejadas.
Y que dice Dios, vayan allá y fuérzanos a entrar. Predícanos qué tan
importante es hablar en lugares donde hay muchas personas. Pero
también Dios quiere que vayamos a los pueblitos. A Dios le concierne,
le preocupa. Amos. Dice aquí en Mateo 22. Y entró el rey para ver a los
convidados. Y vio ahí un hombre que no estaba
vestido de boda. Y le dijo, amigo, ¿Cómo entraste
aquí sin estar vestido de boda? ¿Y qué dice? Mas él enmureció. Es lo que estaba diciendo hace
unos momentos. Al estar delante de Dios, se
va a presentar a todas las personas todas las oportunidades que Dios
te dio para arrepentirte. Darán testimonio. Y ya no habrá protestas. Usted
se va a quedar callado después de tantos testigos que se pondrán
de pie para testificar cuántas veces despreció y menospreció
a Cristo. Podemos pensar en Génesis 3.
¿Qué le faltaba? Le faltaba vestido de bodas.
¿Cuál es el vestido de bodas cuando estamos pensando en nosotros? En Génesis 3, Adán y Eva pecaron,
igual que todos nosotros. ¿Y qué intentaron hacer ellos?
Ellos tomaron hojas de la higuera y ahí estaban pues tratando de
cubrir sus propios pecados con plantas. Y Dios dijo que no,
no era suficiente. Ellos intentaron por sus propios
esfuerzos, sus propias cobras, esconder su maldad. Pero dice
Dios que Él hizo un sacrificio. Él derramó sangre y los vestió
de pieles. De la misma manera, la única
manera de llegar al reino de Dios, es estar vestido con la
justicia de Dios que solamente Cristo te puede dar. Usted puede tratar de cubrir
su pecado por, no sé, hay muchas maneras. Algunos tratan de dar
dinero a la iglesia, otros tratan de decir, pues yo ayudé a Néstor
y algunos pues entran en ciertas ayudas comunitarias. Y todo eso
lo hacen pensando que un día Dios va a ver que yo soy buena
persona y me va a dejar entrar. Pero no será así. Solamente está
cubriendo su pecado. Y cuando Dios destapa tu cubierta
artificial, se va a ver todo el Pecado está descubierto delante
de los ojos de Dios todo su maldad y será condenado para siempre. La única manera de poder entrar
al reino de Dios es por la justicia de Dios. Dios lo da como un regalo. Un regalo cuando uno confía y
cree que Jesucristo vino. Qué hermoso escuchar acerca del
Rey, convidando a las bodas de su Hijo. Pero su Hijo, siendo
tan glorioso, descendió del cielo y Él tomó forma de siervo. Me preparaste cuerpo, dijo el
Señor Jesús. Me preparaste cuerpo y estando
en condición de hombre, que fue tan obediente a la voluntad de
Dios. Obedecía cada mandamiento. En su corazón estaba escrito
toda la palabra de Dios. Y Él mostró su amor perfecto
al siempre ser obediente. Y a pesar de su obediencia, Él
padeció y sufrió toda su vida. lo aborrecieron por rechazar,
pero al final de su vida, todavía más, fue pendiente de la cruz. Y cuando él murió en la cruz,
fue puesto sobre él el pecado de los hombres. Y este es importante
porque Cristo tomó sobre sí el pecado Y cuando nosotros creemos en
el Señor Jesús, Él nos da la justicia de Dios. Eso es lo que libros teológicos
llaman la imputación. Que Cristo tomó sobre sí toda nuestra
maldad y fue puesto sobre Él y nos pone a nuestra cuenta la
justicia de Dios. Es la única manera. Por eso en
Apocalipsis, Cuando vemos a los creyentes en el cielo, en la
presencia de Cristo, ¿de qué están vestidos? Vestidos de vino
fino, pero no es suyo. Es un regalo, regalo de Dios. Y eso es lo que Dios da. Entonces
Dios ve a esta persona. Y pregunta, ¿Cómo entraste sin
vestido de boda? ¿Cómo entraste aquí sin estar
vestido de boda? Más él me deseó. Verso 13. Entonces el rey dijo
a los que servían, átenme de pies y manos y échenme en las
tinieblas de afuera. Allí será el lloro y el rugir
de dientes. ¿Dónde termina? Al infierno. ¿Por qué? Por sus pecados. Pero también porque despreció
y menospreció la obra de Cristo para su salvación. Nunca confió,
nunca creyó. ¿Y dónde termina? llorando, crujiendo
sus dientes, y está en el fuego eterno. Dice el verso 14, porque
muchos son llamados y pocos escogidos. ¿Pero cómo puedo saber si soy
escogido? Porque se ha arrepentido y ha
creído en el nombre del Unigénito Hijo de Dios. porque doblaste
a tu rodilla reconociendo tu pobreza y confió en la obra de
Cristo. ¿Cómo sabes que eres escogido?
Porque no has menospreciado ni has despreciado. La invitación
de venir a las bodas. Dios sigue clamando y Dios sigue
invitando. Dobla la rodilla, cree, conviértete
a Cristo y arrepiéntete. Dice el Señor, es tan importante,
vuélvete a mí y yo me volveré a ustedes. Busquen al Señor mientras
puede ser hallado. No sabemos cuánto tiempo queda,
pero sí le puedo garantizar que es corto. Ven a Cristo hoy, por favor.
Ven a Cristo Jesús. Todavía más dicen aquí en El
verso 15. Entonces se fueron los fariseos
y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y enviaron
los discípulos de ellos con los herodianos. Es interesante esto
porque normalmente no se llevan. Los de Herodes y los fariseos
no se llevan. Pero cuando se trata de ir en
contra de Cristo, ahora sí resulta que son mejores amigos. Así pasa. Y llegaron diciendo, maestro,
sabemos que eres amante de la verdad y que enseñas con verdad
el camino de Dios. Que es cierto que Cristo sí es
así, pero es mentira que ellos realmente creen. Y que no te
cuidas de nadie porque no miras la apariencia de los hombres.
Dinos pues qué te parece, ¿es lícito dar tributo a César o
no? Y de parte de Israel, ellos,
la mayoría tenían pues un enojo y un odio para su gobierno. La mayoría, la verdad, era por
su propio pecado. La consecuencia de su pecado
es que ellos llegaron a estar bajo el dominio del imperio romano. Dios les había prometido que
no iban a estar cautivos ni sujetos si eran obedientes, pero por
su desobediencia terminaron en cautiverio. Entonces, ellos no
les era de su agrado pagar impuesto. Es la voluntad de Dios. Y aquí
dice, es lícito dar tributo a César o no. Pero Jesús, conociendo
la malicia de ellos, les dijo, ¿por qué me tientas? Hipócritas,
muéstrame la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces, en este denario, pues
tenía la imagen y suscripción de César. Ahí estaba. Ellos ya estaban ocupando la
moneda de los romanos. Aunque ellos
antes habían ocupado otras monedas, ya estaban bajo el dominio de
ellos y ya ocupaban dinero de ellos. Entonces les dijo, ¿de
quién es esta imagen y la inscripción? Aquí en México se conoce bien
la moneda de Estados Unidos. Aquí está lo que algunos llaman
peseta, 25 centavos. ¿De quién está su rostro ahí? No sé. Jorge Washington, ¿no? Y de un centavo, Abraham Lincoln. Ahí están sus imágenes, sus rostros. Pero de la moneda de Roma, pues,
estaba César. Y debajo de la moneda, casi siempre
de Estados Unidos, ¿qué dice? En God we trust, ¿no? En Dios
confiamos. Pero de la moneda de Roma, pues,
estaba la suscripción, los escritos de César. Entonces dice esto. Le dijeron de César y les dijo,
den pues a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. ¿Qué quiso decir Cristo con esto?
Número uno, ya mencioné que la moneda que era de Roma y por
poder usar sus carteras, pues y todos los beneficios que Roma
les daba, había que pagar por eso. Y como su imagen estaba
ahí, había que dar los impuestos que se le había pedido. Eso es por un lado. Por otro
lado, lo que podemos ver es que el dinero que nosotros recibimos
en sí y realmente no es del gobierno. ¿De quién es? Es de Dios. Y nosotros debemos tomar en cuenta
eso cada vez que ofrendamos, dar a Dios lo que es de Dios,
la ofrenda. Por eso Malakías dice que no
debemos robar a Dios. Dios nos acusó de robar. Pero hay algo más. Nosotros, dice el Génesis capítulo
1, fuimos creados a la imagen de Dios y su semejanza. Dios nos creó a su imagen y nosotros
debemos por ser creados por Dios, debemos rendir nuestras cuentas,
nuestra vida a Él, porque Él va a pedir cuentas de todos.
¿Por qué? Porque Él es nuestro creador.
Pero hay algo todavía más maravilloso, que Cristo murió en la cruz,
vino al mundo para salvar a pecadores. Y si nosotros somos creyentes
en el Señor, Si nosotros somos creyentes en el Señor, fuimos
comprados por precio, dice el primero de Corintios, capítulo
seis. Y si fuimos comprados por precio, debemos consagrarnos,
adorar a Dios y dar no solamente nuestros cuerpos, sino dice ahí
el primero de Corintios, nuestro espíritu, y cuerpo salud, porque
las dos son de Dios. Y ese es el mensaje que Dios
nos da en esta mañana. Que Dios bendiga su palabra. Nuestro Señor, queremos rogarte,
por favor. Señor, ayúdenos. Ayúdenos a entregarnos a ti. Entregar todo nuestro ser Dice
Tu Palabra, Espíritu Santo y Cuerpo, todos nuestros seres de Ti. Que no seamos personas que queremos
tentar a Dios como fueron aquellos que solamente aparentaban la
justicia, pero eran falsos, no quisieron entregar sus vidas,
no quisieron entregar todos los bienes que habían recibido a
ti, Señor. Son como aquellos que despreciaron
y menospreciaron la invitación a las bodas. Señor, rogamos por
aquellos que se encuentran aquí, que ya son muchas veces que han
escuchado de la invitación, pero todavía No acepta medicación,
Señor. Siguen sin vestido de boda, siguen
sin la justicia de Dios, y aún permanecen sus pecados. Señor,
que tu Espíritu Santo los convenza de la verdad. Ayúdalos, Señor,
y ayúda a nosotros. Comprometernos más y concentrarnos
más en ti porque nuestro espíritu y cuerpo también fueron comprados
por precio y debemos glorificarte con toda nuestra vida. Te lo
pedimos y te lo rogamos en el nombre glorioso.
La invitación a la cena
Series Mateo
La gran invitación a la cena para las bodas del Cordero.
| Sermon ID | 22123193021695 |
| Duration | 40:57 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Matthew 22:1-14 |
| Language | Spanish |
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