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Vayamos a Salmo 84, mi hermano,
tengamos ahí una breve meditación antes de nuestra primera ronda. Dice, ¿cuán amables son tus moradas,
oh Jehová de los ejércitos? Anhela mi alma y aún ardientemente
desea los atrios de Jehová. mi corazón y mi carne cantan
al Dios vivo. Señor y Dios, Padre, agradecemos
en esta hora que nos conceda congregarnos aquí, en este lugar
santo que tú ha apartado para que tu pueblo se constituya en
el templo, en la morada donde tú habitas en medio de nosotros.
Es nuestro ruego, Padre, que tu Espíritu Santo descienda a
nuestros corazones a fin de que tus caminos sean afirmados en
ellos. Bendícenos, Señor, dándonos corazones
humildes para orar. Lávanos de todo pecado para darnos
corazones santos para orar. Límpianos de toda incredulidad
de toda apostasía espiritual a fin de que podamos tener una
fe pura, una fe sincera, una fe auténtica para aclamar y suplicar
delante de ti. Aparta de nosotros, Señor, todo
lo que nos impida estar delante de ti con una limpia conciencia.
Lávanos y límpianos la mente, el corazón, Nuestro cuerpo, Señor,
en la sangre de Jesucristo. Ella fue derramada para que por
su llaga seamos nosotros curados y limpiados. Ven, bendícenos,
dándonos una fe robusta para que al orar nuestros ruegos sean
de olor fragante para ti. Porque sabemos que sin fe es
imposible agradarte. Te rogamos esto en el nombre
de Jesús. Amén. Bueno, aquí el salmista
habla de cuán amable es la morada de Dios. Ahora, ¿por qué es amable
la morada de Dios o por qué son amables las moradas de Dios?
Aquí el salmista describe la morada de Dios con una cualidad
amable. El término amable habla de gentileza,
habla de educación, habla de un espíritu de amor, un espíritu
de gracia para con aquel que está en una situación difícil,
con aquel que está en necesidad, con aquel que está en una circunstancia
adversa. Ser amable es una cualidad. La gente habla de amable sonrisa.
Me dispensó una amable sonrisa. cuando venimos aquí a la iglesia
Dios nos dispensa una amable sonrisa aquí sonríe la gracia
de Dios cuando venimos aquí a congregarnos para adorar y glorificar el nombre
del Señor cuán amables son tus moradas o Jehová de los ejércitos
y esa amabilidad de la casa de Dios era lo que motivaba al salmista
David como bien, perdón, a Coré que era el autor de este salmo,
a anhelar ardientemente estar en la casa de Dios, estar en
la morada de Dios. Anhela mi alma y aún ardientemente
desea los atrios de Jehová. Mi corazón y mi carne cantan
al Dios vivo. Ese era el espíritu que movía
el corazón de Coré Y en ese contexto, los hijos de Coré cantaban también
al Señor. Amados hermanos, siempre será
un motivo de gran gozo y alegría para el alma piadosa buscar estar
en la casa de Dios. Porque ¿qué es lo que encontramos
en la casa de Dios? ¿Qué es lo que hace que la iglesia
sea un lugar amable? ¿Qué es lo que hace que la iglesia
sea un lugar cariñoso? ¿Qué es lo que hace que la iglesia
sea un lugar de trato fino para nosotros? Amados hermanos, aquí
encontramos el amor de Cristo. Eso hace de la iglesia un lugar
amable. Encontrarnos aquí con el amor
de Cristo sin lugar a duda que es el mayor bien, la mayor amabilidad
que Dios puede dispensarnos cuando venimos a este lugar. Aquí nos
encontramos con la paz que nos dispensa el Señor Jesucristo. Y sin lugar a duda que la paz
que nos dispensa el Señor es una de las grandes bendiciones
que nosotros recibimos cuando estamos aquí en la iglesia. Y
es una expresión de la amabilidad de Dios en favor de nosotros,
el concedernos el bien de la paz. En fin, cada fruto del espíritu
de Dios. Aquí lo encontramos de manera
abundante, por eso podemos decir como el salmista, cuán amable
son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos. Aquí encontramos
el pan de la vida eterna, aquí encontramos descanso para nuestras
almas. Aquí encontramos respuestas para
nuestras oraciones. Aquí encontramos el amor fraterno
de nuestros hermanos. Aquí encontramos un gimnasio
donde somos ejercitados en la fe. Aquí encontramos respuestas
para curar nuestras llagas, para curar nuestras cuitas. En fin,
aquí encontramos respuestas divinas para nuestras necesidades temporales. ¿Puedes decir cuán amables son
tus moradas? Como lo expresaban los hijos
de Corea en su tiempo, En el nuevo pacto, las moradas de Dios
no están en Palestina, no están en un tabernáculo como el que
estuvo Israel en el desierto, no están en Jerusalén como el
templo donde estuvo Israel allá. Están en la iglesia del Señor.
Ahí están las moradas de Dios. Ahí está, sin lugar a la menor
duda. la plena presencia de Jesús en
medio de nosotros. Cada vez que nos reunimos, cada
vez que nos congregamos, tenemos el privilegio y la gran oportunidad
de llegar hasta donde están las moradas de Dios. Y aquí podemos
cantar como los hijos de Coré, cuán amables son tus moradas,
oh Jehová de los ejércitos. Anhela mi alma y aún ardientemente
desea los atrios de Jehová. Mi corazón y mi carne cantan
al Dios vivo. han oído cantar ese salmo. Cuán amables son tus moradas,
oh Jehová de los ejércitos, cuán amables son tus moradas, Oh Jehová
de los ejércitos, anhela mi alma y aún ardientemente desea a los
satrios de Jehová. Mi corazón, mi carne canta al
Dios vivo. Cuán amables son tus moradas,
oh Jehová de los ejércitos. Cuán amables son tus moradas,
Oh Jehová de los ejércitos, anhela mi alma y aún ardientemente. Desea los atrios de Jehová. Mi corazón, mi carne canta al
Dios vivo. Amén. Ese debe de ser el anhelo
de nuestro corazón.
Cuan amables son tus moradas
Series Meditaciones breves
Breve meditación del Salmo 84,
Cuan amables son tus moradas
| Sermon ID | 22122429203575 |
| Duration | 10:33 |
| Date | |
| Category | Prayer Meeting |
| Bible Text | Psalm 84 |
| Language | Spanish |
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