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Mateo 18, del versículo 1 al
versículo 14, y si Dios lo permite, vamos a ver la necesidad de reflejar
el carácter del reino de Dios. Humillándonos delante de Dios,
no poniendo tropiezo a nadie y buscando restaurar a los perdidos. Entonces, refleja el carácter
del reino de Dios. humillándote delante de Dios,
no poniendo tropiezo a nadie, no buscando tu propio bien, sino
buscar, restaurar a los perdidos. Es que muchas veces como creyentes
no reflejamos el carácter del reino de Dios. El carácter del
reino es muy diferente al carácter de este mundo. Y es que lo que
este pasaje aquí en Mateo 18 nos enseña es que debemos de
humillarnos delante de Dios. Porque para Dios la humildad
es importante. El ejemplo irreprensible es importante.
Dios quiere un espíritu contrito, un espíritu humillado. No quiere
que nos enorgullezcamos. No quiere que vivamos para nosotros
mismos, sino que vivamos en humildad. Que mostremos un ejemplo irreprensible,
que obedezcamos su palabra. Pero muchas veces hacemos exactamente
lo opuesto. Muchas veces queremos que nos
sirvan a nosotros mismos. Muchas veces queremos que la
gente nos honree. No queremos humillarnos. No queremos
ser los últimos. sino que queremos tener el lugar
de importancia y nos enorgullecemos. Pero vemos este texto donde nos
enseña que debemos de reflejar el carácter del reino, el carácter
de humildad. Poner a los demás antes que a
nosotros mismos. Porque es lo que Dios requiere
de nosotros. Incluso nos dice que no puedes entrar al reino
de los cielos si no te humillas. Tienes que reconocer tu posición
delante de Dios. No debes de buscar tu propia
gloria, sino humillarte. Porque si no te humillas, tu
orgullo te echará a perder. Si no te humillas, Dios te castigará. Si no te humillas, no puedes
entrar en el reino de Dios. Por eso vemos la importancia
de la humildad, la importancia de vivir de acuerdo a la Escritura. porque las prioridades del reino
de Dios son diferentes a los de este mundo. A Jesús le interesa
la humildad. Dios no está impresionado por
tu orgullo. La humildad es importante. Incluso
no puedes ser salvo si no te humillas. Vamos a empezar leyendo
aquí en Mateo 18, versículo 1. Porque debes de reflejar el carácter
del reino de Dios. Y lo primero que vamos a ver,
del versículo 1 al versículo 5, es que debes de humillarte
delante de Dios. ¡Humillate delante de Dios! Dice
Mateo 18, versículo 1. En aquel tiempo, los discípulos
vinieron a Jesús diciendo, ¿Quién es el mayor en el reino de los
cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos. Y dijo, de cierto os digo, que
si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el
Reino de los Cielos. Así que cualquiera que se humille
como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos. Y
cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me
recibe. Entonces vemos la necesidad de
humillarnos delante de Dios, reconocer nuestra posición delante
de Dios y humillarnos. Realmente es una característica
esencial para aquellos que reflejan el
carácter del reino de Dios. Ahora, es interesante porque
en este pasaje vemos varios términos enfatizados como mayor, niño,
pequeños, la necesidad de humillar, reino de los cielos, entrar,
recibir, tropiezo, ocasión de caer. Pero vemos, aquí en esta
primera sección, la necesidad de demostrar humildad. Ahora, en los pasajes paralelos
a éste, en Mateo, perdón, Marcos 9, 33, Marcos 9, 33, Dice, y llegó a Capernaum, y
cuando estuvo en casa, les preguntó, ¿qué disputabais entre vosotros
en el camino? ¿Qué es lo que refleja? Que los
discípulos realmente lo están considerando, incluso están disputando.
Están teniendo una pelea verbal. ¿Sobre qué? ¿Sobre quién va a
ser el más grande? sobre quién es el discípulo con
más autoridad en el momento, pero también, cuando pasen a
la eternidad, cuando venga el reino de Dios, ¿quién de ellos
va a ser? el que tiene más autoridad. Entonces,
ellos mismos están pensando en sí mismos, están pensando en
su gloria, y no se están humillando, sino que están mostrando orgullo,
y están debatiendo. ¿Quién va a ser? Como que están
diciendo, mira, seguramente voy a ser yo, porque yo soy el mejor,
yo soy el que tiene más autoridad, o yo soy el que tiene más acceso
a Cristo, o yo hablo más con Él, o tengo una mejor relación
con Él... Entonces, están hablando y se están... Se están enorgulleciendo,
y entonces aquí en Marcos, en 9.33, dice que cuando Jesús les
pregunta qué es lo que pasa, se callan. En versículo 34 dice,
más ellos callaron, porque en el camino habían disputado entre
sí quién había de ser el mayor. Y entonces, versículo 35, dice
que él se sienta y llamó a los doce y les dijo,
si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos y el
servidor de todos. Y tomó a un niño y lo puso en
medio de ellos, y tomándole en sus brazos les dijo, el que reciba
mi nombre a un niño como éste me recibe a mí, y el que a mí
me recibe no me recibe a mí, sino al que me envió. Si vamos
a el pasaje en Lucas 9, Lucas 9.46, otro pasaje paralelo a
este, aquí en Mateo 18, del 1 al 5, y aquí en Lucas 9.46 dice,
Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el
mayor. Entonces los discípulos, ahí vemos esa discusión, están
peleando para ver quién va a ser el más grande. Y versículo 47 vemos que Jesús
lo conoce. lo sabe, aunque seguramente no
estaba en su presencia, como nos lo dicen los otros pasajes, no lo están haciendo a oídos
de Jesús, pero Jesús aún así lo sabe. Y en versículo 47, Lucas
9, 47 dice, y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones. O sea, no pueden esconder nada,
no pueden esconder ni siquiera sus intenciones, sus pensamientos,
lo que está en sus corazones, no lo pueden esconder, Dice que
Jesús automáticamente empieza a enseñarles, ¿no? Dice, tomó
a un niño y lo puso junto a sí. Les dijo, cualquiera que reciba
a este niño en mi nombre, a mí me recibe. Y cualquiera que me
recibe, a mí, recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño
entre todos vosotros, ese, es el más grande. Y entonces, lo
que Jesús está enseñando a los discípulos es la importancia
de la humildad. A Dios le interesa la humildad.
Incluso es algo opuesto a lo que ellos pensaban. ¿Ellos querían
ser los más grandes? ¿Su meta era ser más grande? ¿Su meta era que otros les sirvieran?
Pero lo que Cristo está diciendo es que Es exactamente la mentalidad
opuesta a lo que debería ser. Deberían estar pensando, ¿cómo
puedo servir a otros? ¿Cómo puedo humillarme delante
de otros? ¿Cómo puedo reflejar a Cristo? ¿Cómo puedo reflejar el carácter
del reino? Porque el carácter del reino
es humilde. Pero los discípulos tienen los
motivos incorrectos. Ellos quieren ser los mayores
en el reino de Dios. Y su énfasis está en su estatus, en poder,
en tener autoridad. Incluso quizás están pensando
ahí en Mateo 17, versículo 19, cuando los discípulos no habían
podido sacar a un demonio del hijo de un hombre, Le preguntan
a Jesús por qué, esto es Mateo 17, 19, ¿por qué nosotros no
pudimos echarlo fuera? Ellos pensaban que tenían la
autoridad, que tenían el poder. Ellos querían hacerlo por su
propia fuerza. Y esa era la razón por la que
no pudieron. Jesús les dice, por vuestra poca
fe. Y es que estaban dependiendo
en su propio poder. Y entonces es interesante como
ellos mismos piensan que son grandes. Quieren ser grandes.
Quieren tener poder. Tienen los motivos incorrectos.
Están reflejando el carácter del mundo, no el carácter del
Reino de Dios. En Mateo 20, versículo 20, dice,
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus
hijos, postrándose ante él, que es ante Jesús, y pidiéndole algo. Él le dijo, ¿qué queréis? Ella
le dijo, ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos,
el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Y entonces vemos
su deseo de poder, ¿no? Su deseo de autoridad. Quieren
estar al lado derecho y al lado izquierdo
de Jesús, en esa posición de autoridad, y vemos que Jesús les dice, versículo 23, es para
aquellos, la última frase del versículo 23 dice, es para quienes
está preparado por mi padre, ¿no? Y luego va a reflejar que
realmente es aquel que es el menor, aquel que sirve, el más
pequeño es el más grande, ¿no? Es realmente lo opuesto a la
mentalidad del mundo. Pero es interesante porque los
discípulos vemos su deseo de poder, ¿no? Quieren tener autoridad. Y por eso, ahí en Mateo 20, versículo
24, cuando los diez oyeron esto, ¡se enojaron! ¡Se enojaron contra
los dos hermanos! ¿Por qué? Porque ellos quieren
ser los más grandes. Y vemos esta mentalidad de buscar
su propio poder. Incluso en Lucas 22, versículo
24, Lucas 22, Versículo 24 dice que hubo también entre ellos
una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Ahí están los
discípulos otra vez disputando. Parece que ocurrió varias veces.
Y entonces Jesús les enseña, les dice, los reyes de las naciones,
entonces Lucas 22, 25, los reyes de las naciones se enseñarían
de ellas. Y que sobre ellas tienen autoridad, son llamados bienhechores. más no así vosotros, sino sea
el mayor entre vosotros, como el más joven, el que dirige,
como el que sirve. Porque ¿cuál es mayor? ¿El que
se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta
a la mesa? Más yo estoy entre vosotros,
como el que sirve. Y luego, si recordáis, Jesús
ahí en Juan 13, Jesús se ciñe en su manto, y lava o se ciñó
una toalla y lava los pies de los discípulos. Y lo que Jesús
está reflejando es el que sirve en el reino de Dios, el que se
humilla y el que sirve es mayor que el que está siendo servido. Y vemos la importancia de la
humildad, vemos el ejemplo de Cristo, porque Él mismo dice,
mira, he venido para servir, no para, sino, no he venido para
ser servido, sino para servir y para dar mi vida en rescate
por muchos. Esos son Marcos 10, 45. Viendo esa necesidad de reflejar
el carácter del reino, ser ejemplos vivir de acuerdo al carácter
del reino en humildad. Entonces, volviendo aquí a Mateo
18, versículo 1, cuando los discípulos le preguntan quién es el mayor
en el reino de los cielos, vemos su motivación. Realmente quieren
que Jesús les diga quién es el más poderoso entre nosotros.
O sea, quién de nosotros va a ser el discípulo con más autoridad
en el reino de los cielos. Y entonces Jesús les enseña de
una forma muy visual, porque en versículo 2 dice, llamando
a Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos. Ahora, es interesante
porque no menciona el nombre del niño, no menciona de dónde
viene el niño, quizás es un hijo de los discípulos, quizás simplemente
es un niño que está por allí, pero Jesús llama a un niño, y
el niño, sin preguntas, sin titubear, sin decir que no, sin nada. Él
acude. Él se somete a lo que Cristo
está haciendo. Y de la forma que lo pone, es
que Jesús lo pone en medio de ellos. Ahí está enseñando a los
discípulos, Jesús se ha sentado, y quizás Jesús está abrazando
al niño. No nos dice, pero simplemente
vemos el amor que tiene Jesús con los niños. Y lo que está haciendo es instruyendo
a los discípulos con amor. Porque para los discípulos, los
niños no eran nada. Incluso los discípulos no quieren
permitir que los niños se acerquen a Jesús, porque pensaban que
un niño no merecía la atención de Cristo. Incluso en Mateo 19,
versículo 13, los vemos que había algunos, dice, entonces le fueron
presentados unos niños para que posiesen las manos sobre ellos
y orase, y los discípulos les reprendieron. Porque como que
los niños no tienen ningún estatus. ¿Cómo
van a venir ante el Señor? Versículo 14 dice, pero Jesús
dijo, dejad a los niños venir a mí. Y no se lo impidáis, porque
de los tales es el reino de los cielos. Viendo ese interés que
Jesús pone en los niños, incluso por eso le toma. Porque un niño
no tiene ningún interés en poder. No tiene ningún interés en ser
el primero, en tener prestigio. Y un niño es vulnerable. No se puede defender a sí mismo.
Es débil, dependiente, humilde. Realmente el término, cuando
mencionan niños, está hablando de un niño pequeñito. ¿Vale?
Entonces, vemos que Jesús le pone en medio de ellos Y en versículo
3 dice, de cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis
como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Ese término,
volvéis, tiene la idea de cambiar de camino, de convertir, de cambiar
de dirección. Y es la idea de volver, de lo
que indica arrepentimiento, un cambio de comportamiento. Rechazar
el pecado y volverse a Dios. Y lo que Cristo está diciendo
es que hay que adoptar la simpleza de un niño. La humildad de un
niño es necesaria para entrar en el reino de Dios. Simplemente
lo que Cristo está diciendo es, rechaza tu orgullo y humíllate. Porque un niño hace lo que hace
y no está pensando en qué es lo que la gente está pensando
de él, sino que es humilde. Y esa es la humildad que refleja,
que debemos de reflejar. Porque si una persona no se humilla
reconociendo su baja posición delante de Dios, no será salvo. Si una persona no se humilla
reconociendo y confesando su pecado delante de Dios, no será
salvo. Y por eso dice, si no os volvéis
y os hacéis como niños en esa humildad, no entraréis en el
reino de los cielos. Porque si una persona no se humilla
reconociendo que a Jesús como su Salvador, no será salvo. Si
no reconoce a Jesús como su Señor, no será salvo. La humildad da
acceso a Dios. Pero el orgullo recibe castigo
de Dios. Por eso Santiago 4.6 dice que
Dios da mayor gracia. Por eso dice Dios resiste a los
soberbios y da gracia a los humildes. Dios resiste a los soberbios,
da gracia a los humildes. Eso era Santiago 4.6. Primera de Pedro 5.5 también
lo menciona. La última parte donde dice Dios
resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. Pero vemos el orgullo que muchos
tienen y rechazan a Cristo. Incluso los fariseos lo muestran,
porque en Mateo 9, versículo 11 al 13, vemos a los fariseos
que se enorgullecen y dicen, ¿y este? ¿Cómo que come vuestro
Maestro con publicanos y pecadores? Ese es Mateo 9, 11. Y entonces, versículo 12, dice,
a lo visto Jesús le dijo, los sanos no tienen necesidad de
médico. sino en los enfermos. Y puedes
aprender lo que significa misericordia, quiero y no sacrificio. Porque
no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Y lo que Jesús está mostrando
es que es necesario reconocer tu necesidad. Es necesario humillarte
y reconocer que no puedes solo, que no puedes recibir la salvación
por ningún mérito tuyo, sino que te tienes que humillar y
reconocer tu dependencia en Cristo, como tu Señor y como tu Salvador. Y a eso se refiere aquí en Mateo
18, versículo 3, cuando dice, de cierto os digo que si no os
volvéis, os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el
reino de los cielos. Y en versículo 4 dice, así que
cualquiera que se... Cualquiera que se humille como
este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos. Ahora,
la humildad realmente es el deseo de tener una posición inferior,
una condición de bajar su nivel. Porque realmente el humilde,
ese término tiene la idea de bajar tu propia importancia. Sumisión voluntaria. considerar
a otros más importantes. ¿Pero qué pasa? Aquí vemos ese
cambio, ¿no? En que tú te humillas, pero eres
grande en el Reino de los Cielos. Esa idea de mayor, en versículo
4, dice, este es el mayor en el Reino de los Cielos. Esa idea
de mayor tiene una idea de extraordinario. Grande, más importante, más poderoso. Porque en el reino de Dios la
humildad tiene una posición importante. Es que el carácter del reino
es diferente al del mundo. Y por eso en Mateo 20, versículo
26, Mateo 20, 26, dice, Más entre vosotros no será así, sino el
que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.
Y el que quiera ser el primero entre vosotros será Vuestro siervo,
como el hijo del hombre, no vino para ser servido, sino para servir,
y para dar su vida en rescate por muchos. Ese es el ejemplo
de Cristo. En Mateo 11, versículo 11. Mateo
11, versículo 11. Dice, de cierto os digo, entre
los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan
el Bautista, pero el más pequeño en el Reino de los Cielos. Mayor
es que él, no el que se humilla. También en Lucas 9, versículo
48, Lucas 9, 48, Dice, entonces respondió, Lucas
9, 48, perdón, dice, y les dijo, cualquiera que reciba a este
niño en mi nombre, a mí me recibe, y cualquiera que me recibe, a
mí recibe al que me envió, porque el que es más pequeño entre todos
vosotros, ese es el más grande. Ese es el más grande. Viendo
el énfasis en que en el reino de Dios lo importante es la humildad. Porque si no te humillas, no
puedes ser salvo. Y en versículo 4, aquí en Mateo
18, 4, dice, así que cualquiera que se humilla como este niño,
este es el mayor en el reino de los cielos. Eso es lo que
Dios quiere. En Santiago 4, 10, dice, humillaos
delante del Señor y Él os exaltará. También en 1 Pedro 5, 6, dice,
humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios para que Él os exalte.
cuando fuere tiempo. Y entonces, en versículo 5, dice,
Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a
mí, me recibe. Entonces, esa idea de recibir
es la idea de aceptar. Porque si tú te humillas, tú
reconoces tu posición delante de Dios, pues vas a aceptar a
los de alrededor. Y entonces, cuando habla de niño
ahora, Realmente, está reflejando... Alguien que refleja esta humildad. Como este niño, como este...
Aquel que ha reflejado la humildad para ser salvo. Aquel que refleja
esa humildad. Si tú aceptas a alguien con esa
humildad... Si aceptas a alguien que es hijo
de Dios... Entonces, realmente, es como
que me estás recibiendo a mí. Y entonces, hacer bien a alguien
que es débil, es hacer bien a Jesucristo. Entonces, no hacer acepción de
personas, sino aceptar a alguien que es débil. Porque cuando aceptas
a alguien que es débil, es como aceptar a Jesucristo mismo. Y
en Santiago 2, del 1 al 4, dice, hermanos míos, que vuestra fe
en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Entonces, y luego va y explica los siguientes versículos, que
si alguien entra en vuestra congregación con mucho dinero o con poco,
los debéis de tratar de una forma igual. ¿Por qué? Porque no debes
hacer atención de personas. Y eso es lo que enseña ahí en
Santiago 2, del 1 al 4. Y es que vemos la exhortación
en la escritura de... mostrar humildad y tratarnos
sin acepción de personas. Incluso, hacemos lo que hagamos. Hacerlo como para el Señor. Siempre como para el Señor. Incluso,
en Efesios 5.22, dice las casadas estén sujetas a sus propios maridos
como al Señor. Efesios 6, del 5 al 7. Siervos,
obedecer a vuestros amos terrenales con temor y temor con temor y
temblor, con sencillez en vuestro corazón, como a Cristo". Dicen, no sirviendo al ojo, con
los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de
Cristo, de corazón, haciendo la voluntad de Dios. Sirviendo
de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres. Entonces,
el énfasis es servir a otros, como si fuese Cristo mismo. No
hacer acepción de personas, sino reflejar la humildad de Dios. Es que debes de reflejar el carácter
del reino de Dios, humillándote delante de Dios, pero también
no poniendo tropiezo a nadie. Porque si realmente te humillas,
realmente no haces acepción de personas, si realmente vives
de acuerdo al carácter de Dios, no vas a poner tropiezo Nadie. No vas a ser de mal ejemplo.
Entonces la gente no va a tropezar por causa de tu ejemplo. Y por
eso en Mateo 18, versículo 6 al 10, es que no debes de poner
tropiezo a nadie. Versículo 6, Mateo 18, 6 dice,
Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que
creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra
de molino. de asno y que se le hundiese
en lo profundo del mar. Aid el mundo por los tropiezos,
porque es necesario que vengan tropiezos, pero aida que el hombre
por quien viene el tropiezo. Por tanto, si tu mano o tu pie
te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti. Mejor te centrar
en la vida cojo o manco que teniendo dos manos o dos pies, ser echado
en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de
caer, sácalo y échalo de ti. Mejor te es entrar con un solo
ojo en la vida, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno
de fuego. Y entonces, incluso el versículo 10 dice,
mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños, porque os
digo que sus ángeles en los cielos. Ven siempre el rostro de mi padre,
que está en los cielos. Y entonces, no pongas tropiezo. No pongas tropiezo a nadie. Y
por eso hace ese énfasis, en versículo 6, dice, cualquiera
que haga tropezar a alguno de estos pequeñitos, que creen en
mí, mejor le fuera que colgase una piedra a su cuello. Dice, una piedra de molino de
asno. y que se hundiese en lo profundo del mar. Esa idea de
tropezar es la idea de causar que alguien
caiga. Activamente ocasionar que alguien
peque. Y ahora está hablando de alguien
que refleja esa humildad. Alguien que es pequeño. Pequeño
en el reino de Dios y entonces muestra la gravedad de ser un
estorbo a alguien. Incluso un estorbo a alguien
que está siguiendo a Jesús, quizás aún no ha puesto su fe en Jesús
como Señor y Salvador. Y entonces, si tú eres de mal
ejemplo, puedes hacer que se desvíe. Si tú eres de mal ejemplo
a alguien que está buscando a Dios, pero aún no lo ha encontrado
y tú eres de mal ejemplo, puede desviarse, puede caer atrás.
Incluso eso es lo que hacen los pariseos. En Mateo 23, versículo
13, dice, Mas hay de vosotros esquivas y fariseos, hipócritas,
porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres.
Pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están
entrando. Y entonces vemos ese esturbo,
ese esturbo para otros. estorbo para aquellos, incluso
los débiles. Los fariseos y los escribas no
quieren entrar en el reino de Dios porque ellos se piensan
que pueden por su propio mérito. No quieren humillarse y no quieren
que nadie más entre, tampoco. Y por eso son de estorbo. Entonces,
de la forma que lo describe aquí Mateo 18 es Es como, quizás está pensando
en estos falsos maestros, estos falsos profetas. Porque dice
que incluso es mejor que se atasen una piedra muy grande sobre el
cuello, que se echasen al mar, ¿no? Que pereciesen directamente
de esa manera, antes de ser de tropiezo a otro. Incluso en Mateo 7, habla de
estos falsos profetas, Mateo 7, versículo 15, donde dice,
guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos
de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos
los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos o higos de los abrojos? Así todo buen árbol da frutos
buenos, da buenos frutos. Pero el árbol malo da frutos
malos. No puede el buen árbol dar malos
frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que
no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que por sus
frutos los conocéis. Y entonces dice versículo 21,
no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de
los cielos, sino el que hace la voluntad de mi padre, que
está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera
de moños y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les
declararé, nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad. Y entonces eso realmente está
reflejando estos falsos maestros. Aquellos que se piensan que por
sus méritos van a entrar en el reino de los cielos. Y entonces
hacen tropezar a muchos. Y a muchos de estos pequeños.
A lo que se refiere aquí en Mateo 18. Pero nos dice que hubiese
sido mejor que se atasen una piedra al cuello. Y que se echasen
al mar. Antes de hacer tropezar a otro.
Incluso el versículo 17 dice, hay del mundo por los tropiezos. ¿Por qué? Porque en este mundo
hay muchos tropiezos. El mundo está lleno de tropiezos
porque el mundo rechaza a Dios. Y ese es el carácter del mundo,
tropezar. Hacer tropezar a otros por el pecado. Vivir para el
pecado. Aunque dice que es necesario
que vengan tropiezos, porque para probarnos, ¿no? Pero dice,
hay de aquel hombre por quien viene el tropiezo. Aquellos falsos
maestros, falsos profetas que realmente quieren dañar. Y por eso hay que hacer todo.
para no ser tropiezo. En 1 Corintios 8.13 dice, por
lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré
carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. Eso es 1 Corintios
8.13. También en Romanos 14, versículo
8, dice, pues si vivimos, para el Señor vivimos. Si morimos,
para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que
mueramos, del Señor somos. Porque Cristo, para esto murió
y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor de los muertos,
como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu
hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias
a tu hermano? Porque todos compareceremos ante
el tribunal de Cristo, porque escrito está, vivo yo, dice el
Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará
a Dios. De manera que cada uno de nosotros
dará a Dios cuenta de sí, Así que, ya no nos juzguemos más
los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo
u ocasión de caer al hermano. Yo sé y confío en el Señor Jesús
que nada es inmundo en sí mismo, más para el que piensa que algo
es inmundo, para él lo es. Pues si por causa de él la comida
de tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor.
No hagas que por la comida tuya se pierda aquel. Porque en Cristo
murió. Entonces, ese énfasis de no poner
tropiezo a nadie. Aunque, incluso, especialmente
a los débiles, ¿no? No poner tropiezo a nadie. Ser
ejemplo del creyente. Será Romanos 14, versículo del
8 al 15. Incluso también en 1 Corintios
10, del 31 al 33. Dice, si pues coméis o bebéis,
o hacéis otra cosa, ¡hacedlo todo para la gloria de Dios!
¡No seáis tropiezo! Ni a judíos, ni a gentiles, ni
a la iglesia de Dios. Como también yo en todas las
cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el
de muchos, para que sean salvos. Y esa es la exhortación. No ser
tropiezo a nadie. Sea lo que sea que tengas que
hacer, no seas tropiezo. Y por eso volviendo aquí a Mateo
18, versículo 8 al 9, muestra la necesidad de no ser tropiezo
de una forma muy radical. Ningún tropiezo para ti mismo,
ni tropiezo para otros. Y por eso en versículo 8, Mateo
18, 8, dice, por tanto, si tu mano o tu pie te hace ocasión
de caer, ¡córtalo! Y échalo de ti. Bastante radical,
¿no? Mejor te es entrar en la vida
cojo o manco que teniendo dos manos o dos pies ser echado en
el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de
caer, sácalo y échalo de ti. Mejor te es entrar con un solo
ojo en la vida que teniendo dos ojos ser echado en el infierno
de fuego. Y es que está enfatizando esa
idea de que es mejor entregarlo todo que perderlo todo. Es mejor
quitar lo que te estorba y entrar en el reino de Dios. Es una amputación
radical para servir a Dios. Y... En Mateo 5.29 vemos un pasaje
similar. La necesidad de quitar, de remover
lo que estorba. Mateo 5.29 dice, por tanto, si
tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. Pues mejor te es que se pierda
uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala
y échala de ti. Pues mejor te es que se pierda
uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno. Y entonces, está mencionando
la importancia de quitar cualquier cosa que sea tropiezo, cualquier
cosa que te pueda ayudar a pecar. ¿Por qué? Porque quieres ser
fiel a Dios. Quieres someterte a Dios. Quieres hacer su voluntad. Y no quieres pecar tú, y no quieres
hacer que otros pequen. Y entonces, practica la amputación
radical. Y quita de ti lo que estorba. Y por eso, volviendo aquí a Mateo
18, Dice en el versículo 8, córtalo y échalo de ti. En el versículo
9, ¡sácalo y échalo de ti! Y habla de mano, de pie, del
ojo, ¡quítalo! Porque el daño es eterno. El daño que produce ese estorbo,
ese tropiezo, es eterno. Especialmente si alguien no conoce
al Señor, pues si tropieza, ese daño va a ser por la eternidad. Y entonces, es que hay que reflejar
el carácter del reino de Dios. Humillándote delante de Dios,
no poniendo tropiezo a nadie y buscando restaurar a los perdidos. Porque aquí en versículo 10 dice,
mira que no menosprecies a uno de estos pequeños. Porque os
digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi padre,
que está en los cielos. Y entonces, aquí lo que está
reflejando simplemente es como que Dios lo ve todo. Dios es
omnisciente, omnipresente. Nada se puede esconder de sus
ojos. Y por eso no debes despreciar
a nadie, o considerar que alguien es menor que tú, o pensar poco
de alguien, o despreciarle. Incluso menciona aquí, dice,
porque os digo, que sus ángeles en los cielos ven siempre el
rostro de mi padre, que está en los cielos. Y es un poquito... difícil exactamente
a lo que se está refiriendo, porque hay algunos que piensan
que quizás se está hablando de ángeles guardianes. Ahora, la
Escritura realmente no es muy claro sobre los ángeles guardianes,
de que hay ciertos ángeles que protegen a los santos. Obviamente
sabemos que es cierto, porque en Salmo 91, del 11 al 12, dice,
pues, a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos
tus caminos. En las manos te llevarán porque...
para que tu pie no tropiece en piedra. Es la Salmo 91, 11 al
12. También cuando... un abocadonosor echa a Shadrach,
Meshach y a Bédnego en el horno de fuego, ahí en Daniel 3, 28,
vemos que dice que envió su ángel y libró a
sus siervos que confiaron en él. Y vemos a Nabucodonosor que
está reconociendo que Sadrach, Meshach y Abednego tenían un
ángel ahí protegiéndoles. Por eso dice, bendito sea Dios,
que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaban en él.
Daniel 3.28, también Daniel 6.22, cuando Daniel es echado en el
foso de los leones, vemos que un ángel, dice, mi Dios envió
un ángel, envió a su ángel, el cual cerró la boca de los leones
para que no me hiciesen daño. Y entonces, simplemente lo que
vemos aquí en Mateo 18, es la protección de Dios, el cuidado
de Dios, y como que todos los pequeños, todo seguidor de Cristo
es importante para Dios. No hay sitio para el menosprecio. Sino que debemos de servirnos
los unos a los otros, honrarnos los unos a los otros. En veces
uno de los días dice, mirad que no menospreciéis a uno de estos
pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven
siempre el rostro de mi padre, que está en los cielos. Entonces
viendo esa idea de ese acceso directo como que Dios lo ve todo,
lo sabe todo. Y vemos el propósito, dice, versículo
11, porque el hijo del hombre ha venido para salvar a lo que
se había perdido. Y entonces lo enfatiza con una
historia, porque dice, ¿qué os parece si un hombre tiene 100
ovejas y se descarría una de ellas? ¿no deja las 99 y va por
los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece
que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por
aquella que por las 99 que no se descarriaron. Así no es la
voluntad de vuestro padre que está en los cielos que se pierda
uno de estos pequeños. Y entonces, realmente vemos aquí
la idea de Dios como nuestro buen pastor, que quiere salvar
lo que se había perdido. Quiere buscar la oveja perdida.
Y ese es el propósito. Versículo 11 dice que el Hijo
del Hombre ha venido con ese propósito. ¿Cuál es el propósito?
Para salvar lo que se había perdido. Y vemos a Jesús como el buen
pastor, en Juan 10, versículo 11, Jesús dice, yo soy el buen
pastor, y el buen pastor su vida da por las ovejas. Y hace el
contraste con el asalariado, ¿no? Porque el asalariado dice,
y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve
venir el lobo y deja las ovejas, y huye. Y el lobo, Arrebata las
ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye porque
es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor
y conozco mis ovejas y las mías me conocen. Así como el padre
me conoce y yo conozco al padre y pongo mi vida por las ovejas. Vemos a Jesús como Dios realmente
interesándose por las ovejas y protegiéndolas y queriendo
su bien. Lo cual refleja también en Ezequiel,
Ezequiel 34, versículo 14, Ezequiel 34, versículo 14, donde dice, en buenos pastos
las apacentaré, perdón, versículo 11 dice, porque así ha dicho
Jehová el Señor, he aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas
y las reconoceré. Versículo 12, Ezequiel 34, 12. Como reconoce su rebaño el pastor
el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré
mis ovejas y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas
el día del nublado y de la oscuridad. Y yo las sacaré de los pueblos,
las juntaré de las tierras, las traeré a su propia tierra y las
apacentaré en los montes de Israel, por las riberas y en todos los
lugares habitados del país. En buenos pastos las apacentaré. Y en los altos montes de Israel,
estará su aprisco. Allí dormirán en buen redil,
y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes
de Israel. Yo apacentaré mis ovejas, y yo
les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Yo buscaré la pérdida,
y haré volver al redil la descarriada. Vendré, perdón, vendaré la perniquebrada
y fortaleceré la débil, más a la engordada y a la fuerte destruiré,
las apacentaré con justicia". Entonces realmente cuando vemos
esa idea de aquí en Mateo de ese pastor buscando a la oveja
perdida es que vemos a Dios yendo a rescatar a su pueblo yendo
a rescatar a aquel que se ha perdido a restaurar porque Dios
quiere esa restauración entonces nosotros como sus hijos también
debemos de buscar restaurar a los perdidos y por eso nos dice que se regocija,
en versículo 13 dice, si aconteciere que la encuentra, de cierto os
digo que se regocija, más por aquella que por las 99 que no
se descarriaron. Ahora, no es que no se regocija
de las otras, que no se descarriaron, sino que regocija, que hay esa
restauración, que hay esa salvación. Estaba perdido, ahora ha sido
hallado y obtiene esa salvación. Es como la parábola del hijo
perdido, ¿no? Del hijo pródigo, que se va,
pero cuando vuelve el padre se regocija. Tienes ese regocijo. Y el padre no muestra rechazo,
sino regocijo por el que ha sido encontrado. Y en todo el versículo
14 dice Así no es la voluntad de vuestro padre que está en
los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. Y entonces
debemos hacer todo lo posible para restaurar, para proteger.
Y por eso muchas veces en la Escritura, incluso en el Nuevo
Testamento, vemos esa idea de hacer lo posible para proteger
y restaurar. Por eso la exhortación a los
pastores de las iglesias, en 1 Pedro 5.2, a pacientar La Grey de Dios, que está entre
vosotros, cuidando de ella. También en Santiago 5, 19 al
20, dice, Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado
de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga
volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte
un alma, y cubrirá multitud de pecados. Entonces la exhortación
de, sal y vea por esas ovejas perdidas. Ve a por aquel que
se ha desviado, aquel que está perdido, y dale el Evangelio
para que pueda ser salvo y vuelva a Dios. Incluso también en Galatas
1.6 dice, hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta,
vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre,
considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Eso es Galatas 6.1. ¿Por qué? porque Dios quiere
la restauración. En 2 Pedro 3.9 dice el Señor
no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza,
sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno
perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Ahora, Dios
quiere que reflejes el carácter del reino de Dios. Entonces,
humíllate delante de Dios. No pongas tropiezo a nadie sino
sé ejemplo del creyente. Y busca restaurar a los perdidos. Porque ese es el deseo de Dios.
Vamos a terminar en oración.
Refleja el Carácter del Reino de Dios
Series Mateo
| Sermon ID | 221161542510 |
| Duration | 49:56 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Matthew 18:1-14 |
| Language | Spanish |
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