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El libro de jueces tiene mucho
en común con la iglesia moderna en los Estados Unidos. Aunque
Dios ha dado a nosotros una tarea importante, muchos hermanos actúan
como que la iglesia ya está jubilada, que la batalla ya se acabó y
que la conquista ya fue hecha. Pero cuando no estemos avanzando,
estamos en peligro Después de la muerte de Ahod,
los hijos de Israel volvieron a ser lo malo ante los ojos de
Jehová. Como los niños que son rebeldes
a veces cuando sus padres están ausentes, el pueblo de Dios estaba
mal después de perder uno de sus líderes. Eso pasó después
de Josué y ahora con Ahod. Una vez que el hombre principal
murió, se regresaron a su rebelión, como que estaban sirviendo a
los ojos de hombres. y no sirviendo delante de los
ojos de Dios. Versículo 2. Y Jehová los vendió
en mano de Javín, rey de Canaán, el cual reinó en Hazor. Y el capitán de su ejército se
llamaba Císara, el cual habitaba en Jaroset, Goín. Gracias. El ciclo está repitiéndose. El pueblo apartado de sus obligaciones
espirituales, va a caer terriblemente en la opresión de sus enemigos.
Una vez más, podemos ver que la mano de Dios estaba directamente
involucrada en esto. Jehová los vendió conforme a
su promesa, promesa fiel de romper pacto con Dios. Y estos dos hombres
serán importantes. Jabín. ¿Quién es Jabín? Jabín
es un rey cruel. Y su poder está derivado de su
milicia, un ejército bajo un general feroz que se llama Císara. Esos dos hombres son los enemigos
en este capítulo. Versículo 3. Entonces los hijos
de Israel clamaron a Jehová porque aquel tenía novecientos carros
errados y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel
por veinte años. El ciclo siempre empieza a cambiar
así. La gente va a empezar a orar
fervientemente. Esta vez el pueblo Tenía una
gran desventaja tecnológica, 900 carros de hierro, formidables. Los soldados tenían miedo de
enfrentar tales armamentos. A lo mejor tenían navajas afiladas
en sus ruedas para cortar en pedazos los soldados que venían
al lado corriendo. Así que bajo un buen castigo
de Dios, el pueblo estaba perdiendo territorio. Pero siempre Dios
estaba atento a la oración de sus hijos, que han sufrido ya
por 20 años. Dice en versículo 4. Gobernaba en aquel tiempo a Israel
una mujer, Débora, profetiza mujer de Lapidot. Y acostumbraba
sentarse bajo la palmera de Débora entre Ramá y Bethel en el monte
de Efraín, y los hijos de Israel subían a ella a juicio. Esta
vez el hués, es una mujer, Débora, también es profetiza, conoce
la palabra de Dios. Y había mucha anarquía, mucha
caos en el país y alguien tenía que gobernar. Y Dios levantó
a ella. Porque veremos, eran tiempos
en que gran número de los hombres eran cobardes. Ella gobernaba
bajo una palmera, se supone que era indecoroso entrar en la casa
de una mujer casada, aunque ella era como magistrado del gobierno,
versículo 6. Y ella envió a llamar a Barak,
hijo de Abinoam de Cedes, de Neftalí, y le dijo, no te ha
mandado Jehová, Dios de Israel, diciendo, ve, junta a tu gente
en el monte de Tabor. Toma contigo diez mil hombres
de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón. Ella estaba
profetizando la palabra de Dios a Barak, quien era líder del
ejército de Israel. Él sabía lo que tenía que hacer.
No estaba haciendo. Tenía sus instrucciones. No estaba
haciendo nada. Y tenía que ir. No había dicho, tiene que ir
y pelear en contra de estos reyes de Canaán. Ella, como el líder, estaba animando
y ordenando al general a pelear en contra de carros de hierro. lo que parecía una campaña de
suicidio. Pero tenían la promesa de Dios
de una victoria. Era como David en contra de Goliat,
versículo 8. Barak le respondió, si tú fueres
conmigo, yo iré. Pero si no fueres conmigo, no
iré. Barak tenía la palabra de Dios,
una promesa de victoria. Pero no quiso ir. sin la presencia
de Débora. Es como que Él estaba diciendo,
ok, yo sé lo que tengo que hacer, Dios me ama, voy a obedecer a
Dios bajo mis condiciones. Si ella va conmigo, me voy. Si
ella no va conmigo, no voy. Por lo menos estaba dispuesto
de ir, pero estaba poniendo sus condiciones. Versículo 9. Ella
dijo, iré contigo, mas no será tuya la gloria de la jornada. que emprendes, porque en mano
de mujer venderá Jehová a Cícera. Y levantándose, Débora fue con
Barak a Cedes. Están preparando para la batalla,
versículo 11. Y a ver ceneo de los hijos de
Obab, suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos, y había
plantado sus tiendas en el valle de Sanaím, que está junto a Cedes. Eso es otro grupo de personas
que son muy importantes en este capítulo. Son personas de la
familia del suegro de Moisés. Ellos van a jugar un papel importante
en esta breve historia. Versículo 12. Así serán las nuevas de que Pará,
hijo de Abinoam, había subido al monte de Tabor. ¿Quién es
Cícera? Cícera es el general del ejército
del enemigo. Él es el hombre que tiene todos
esos carros de hierro. Dice en versículo trece, Y reunió
Císara todos sus carros, nuevecientos carros, herrados, con todo el
pueblo que con él estaba, desde Har-Roset-Gohín hasta el arroyo
de Sison. Císara, el general del ejército
de los enemigos, tiene una fuerza sumamente formidable. Y Débora
dijo, Tú no vas a recibir la honra,
la gloria de esta batalla, sino que una mujer, y ella no está
hablando de sí misma. Habrá otra mujer involucrada
en este capítulo. En el siglo XIV, entonces Deborah
dijo a Barak, levántate. Porque este es el día en que
Jehová ha entregado a Císara en tus manos. No ha salido Jehová
delante de ti, y Barak descendió del monte de Tabor y diez mil
hombres en pos de él. Es ella, Débora, la que está
animando al ejército, asegurándoles de que Dios estaba a su lado.
Aunque, como en muchos casos, parecía imposible ganar. Pero ella estaba totalmente segura
del triunfo. Obviamente ella conocía su Biblia,
conocía la historia de la fidelidad de Dios, versículo 15. Y Jehová
quebrantó a Cícera a todos sus carros y a todo su ejército a
filo de espada delante de Barak. Y Cícera descendió del carro
y huyó a pie. La victoria fue inevitable. Pero
¿cómo? ¿Qué pasó de repente? Para entenderlo,
tenemos que mirar al capítulo que sigue. Porque el capítulo
5 es una canción famosa en la Biblia de lo que pasó en esta
batalla. En 5.19 dice así, vinieron reyes
y pelearon, entonces pelearon los reyes de Canaán. En Taanac,
junto a las aguas de Megiddo, estaban en un lugar bajo, cerca
de un río. más no llevaron ganancia alguna
de dinero. Cuando pelearon con esos carros
de hierro, siempre estaban sacando despojos de la riqueza de Israel. Desde los cielos pelearon las
estrellas. Se puede imaginar lo que estaba
pasando. Los cielos estaban peleando.
Desde sus órbitas pelearon contra Císara. Los abrió el torrente
en Sison. Ahora se puede entender lo que
pasó. Estaban en un lugar bajo, cerca
de un río, y Dios mandó un torrente de lluvias en la cual los carros
de hierro eran totalmente inútiles, atrapados en el lodo. y el enemigo
perdió toda su ventaja. Dios cumplió, como siempre, cada
aspecto de su promesa, pero hay más. El versículo 16 dice, Masbarak
siguió los cananeos y el ejército hasta Haroset, Goim, y todo el
ejército de Cícera cayó a filo de espada, hasta no quedar ni
uno. Fue una matanza. Parece que Barak
recibirá la honra y no una mujer. Pero no tan rápido. El siglo
XVII. Y Cícera huyó a pie. a la tienda
de Jael, mujer de Eber-Seneo, porque había paz entre Javín,
rey de Azor, y la casa de Eber-Seneo. Ahora tenemos que saber quién
es quién. Eber era esta familia del suegro
de Moisés. Jael es una mujer. Cícera es el general del ejército
del enemigo. Sí será, este general huyó de
pie. Y él estaba acostumbrado a manejar
su carro de hierro con los mejores caballos y se cansó luego y luego. Y llegó al campamento de la gente
descendida de la familia del suegro de Moisés. Y ellos supuestamente
están en paz con el rey de Canaán. Cícera llegó precisamente a la
tienda de la esposa del jefe de ese grupo, 18. Y saliendo
Jael, esa es la mujer, la esposa, de a ver, saliendo Jael a recibir
a Cícera, le dijo, ven, Señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella, a la tienda,
y ella le cubrió con una manta. Ella lo recibió suavemente. Lo
cubrió porque a lo mejor estaba mojado de la lluvia de ese día,
diecinueve. Y él dijo, te ruego que me des
de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre
de leche y le dio de beber. Y él volvió y le volvió a cubrir. Estaba tratándolo muy bien. En
vez de agua, le dio leche. A lo mejor fue leche caliente.
En ese día tan fría, le ayudaba a caer rápidamente en un sueño
profundo. Y él le dijo, éstate a la puerta
de la tienda, y si alguien viniera y te preguntara diciendo, hay
aquí alguno, tú responderás que no. Ella ganó su confianza, e
iba a ser una guardiana para él, hasta que él descanse un
poquito. Versículo 21. Pero Jael, mujer
de Haber, tomó una estaja de la tienda, y poniendo un mazo
en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las
sienes y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño
y cansado, y así murió. Un mazo es un martillo grande
de madera. Y en estas culturas las mujeres
se levantaban y bajaban las tiendas. Eso fue su trabajo normal. Tenían experiencia con estacas,
con mazos. Tenían los brazos fuertes para
ese trabajo después de años y años de experiencia. Entonces, esta
mujer, Jael, cuyo nombre significa una cabra montés, era una persona
totalmente inesperada. puso el clavo final en la victoria
de aquel día. Y Balak, el general de Israel,
con todo su éxito y valor en la batalla, sería una persona
olvidada por la leyenda de esa mujer. Esa mujer, Jael, no era
cobarde. No era cobarde. Arriesgó que
vengan más soldados. Cuando ella estaba a punto de
meter esa estaca, arriesgó que tal vez ese hombre espantado
se despierta. Pero no, ella tenía la confianza
porque Dios estaba con ella. Versículo 22. Y siguiendo Barak a Císara, Jael
salió a recibirlo y le dijo, ven, Y te mostraré al varón que
tú buscas. Y él entró donde ella estaba,
y ella aquí sí será y así ha muerto con la estaca por la cien. Estaba clavado. Algo tan extraño
y inesperado que todo el capítulo cinco será una canción sobre
estos eventos. Se convertirá en una leyenda
en Israel. Y si usted conoce personas judías
que tiene una muchacha con Jael, siempre están bromeando. Pues
cuidado cuando se va en el campamento. Porque es una leyenda hasta la
fecha, lo que pasó. Versículo 23. Así abatió Dios
aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Dios lo hizo, pero no dio la
honra a Barak. Porque él dudó de la palabra.
Y no confió completamente en la promesa. Ganó la batalla. Pero una mujer recibió la gloria. Como estaba profetizada. Versículo
24, último verso. Y la mano de los hijos de Israel
fue endureciéndose más y más contra Jabín, eso es el rey de
Canaán, hasta que lo destruyeron. Después de esto, el pueblo de
Dios experimentó una temporada de victoria de nuevo hasta el
próximo ciclo. Doctrina Dios ha usado muchas mujeres
en la Biblia. Yo veo desde aquí muchas mujeres
tan muy felices en este capítulo. Hasta que hay libros nombrados
por mujeres, Ruth, Esther. Abigail era una mujer sumamente
sabia en el libro de I Samuel. Y las mujeres más espectaculares,
como en este capítulo, se levantaron especialmente cuando los hombres
eran cobardes o ignorantes. Que a veces en una familia, cuando
el hombre no quiere llevar a cabo, desempeñar su trabajo, la mujer
está enseñando la familia de la palabra de Dios. O a veces
el hombre, por su orgullo, es insoportable que su esposa sabe
más que él de la Biblia. Y a veces llegando a un capítulo
así, las hermanas que son muy emocionadas con el feminismo
moderno creen que tienen aquí un buen ejemplo en Débora para
proponer mujeres en la gobernación de la iglesia. Pero hay que tener
cuidado tratando de respaldar una posición con el Libro de
Jueces. El Libro de Jueces no es normativa,
no es normal. Es un libro de anarquía y llena
de cosas, las cosas más raras en toda la Biblia. Vamos a ver
más adelante en ese libro que se van a cortar a una mujer en
doce pedazos y mandarla a los doce tribus. Entonces, tenemos
que recordar siempre el último versículo de ese libro. ¿Qué dice el último
versículo de ese libro? Eso es la anarquía. En estos
días no había rey en Israel. Cada uno hizo lo que bien le
parecía. Había otro punto. Que en 1 Samuel 2.30, si alguien
quiere leer, 1 Samuel 2.30. En 1 Samuel 2.30 estamos hablando
de los hijos de Elí. Elí tenía una promesa de Dios,
pero como se rompieron tanto con el pacto de Dios, Fue cancelada
la promesa. Si alguien quiere leer en 1 Samuel
2.30. El Santo Jehová, el Dios de Israel,
dice, Yo había dicho que tu casa y la casa de tu Padre andarían
delante de mí perfectamente. Mas ahora, ha dicho Jehová, no
me salió tal ala porque, no me salió tal ala porque yo a los
que me honran y a los que me desprecian serán tenidos en poco. Amén. Ese es un punto muy importante.
La segunda parte de ese verso, cuando Dios dice, yo honraré
a los que me honran y a los que me desprecian serán tenidos en
poco. Y cuando ese hombre Barak, que
su nombre quiere decir relámpago, dudó de la promesa de Dios, o
cuando Barak dijo, ok, yo voy a obedecer a Dios bajo mis condiciones,
si ella va conmigo. Él estaba despreciando la palabra
de Dios, y por eso ganó la victoria como Dios profetizó, pero no
regresó como un hombre de gran honor por la victoria. Fue como
Deborah dijo, porque era como los hombres del primer capítulo
de jueces que no estaban cumpliendo. Entraron en la tierra prometida
y empezaron a pensar, pues ya tenemos todo, es tiempo de disfrutar. Y tenía que conquistar y echar
a la gente de ahí, y dijeron, no, pero tenemos muchas cosas,
tenemos cosas que disfrutar. Y abandonaron la conquista en
medio de de la batalla. Y eso estaba pasando más y más.
Doctrina. Ay, perdón. Aplicación. El pueblo de Hueses pensó que
pues ya llegamos al premio de la tierra que fluye de leche
y miel. Y querían disfrutar. Pero jamás acabaron con la conquista. Abandonaron el trabajo. De repente
empezaron a disfrutar la tierra y jamás tenían paz. Estamos viendo
en cada capítulo. Empezaron a rebelar, ya vino
la opresión, gritaron a Dios, Dios levantó a otro juez, y después
repite el mismo ciclo. Quedaba mucho trabajo que hacer
en conquistar al enemigo. pero se pusieron a descansar
y a disfrutar antes de cumplir la tarea que recibieron de parte
de Dios. Como Débora estaba exhortando
a Barak, tú sabes que Dios dijo tienes que ir y pelear, pero
él no estaba haciéndolo. Tenía su tarea, pero no hizo
nada. Y el mismo puede pasar con la iglesia moderna. Podemos
pensar que ya es tiempo de descansar, ya hemos llegado. Es tiempo de
disfrutar. Y Cristo tenía varios lugares
en el Nuevo Testamento en que algunos estaban cayendo en las
tentaciones de, por ejemplo, especulaciones. Vamos a Lucas
13. Lucas 13. Y se puede ver cómo que Cristo
estaba luchando en contra de esto. Es algo que está muy común en
las iglesias entre los que hablan inglés, tal vez no tan severo
entre las iglesias latinas, pero hay muchos que empiezan a estudiar
la Biblia y dicen, ahora es tiempo de teología, de especular y analizar en vez de
trabajar. En versículo 22 dice, pasaba
Jesús por ciudades y aldeas enseñando y caminándose a Jerusalén. Y
algunos le dijeron, Señor, ¿Son pocos los que se salvan? Entonces
querían especular. ¿Son muchos? ¿Son pocos? ¿Cuántos
van a ser salvos? Y en un sentido, Estaban perdiendo
tiempo. No fue tiempo de especulaciones
teológicas. Mira lo que Cristo dijo. Esforzaos
a entrar por la puerta angosta. Porque yo os digo que muchos
procurarán entrar y no podrán. Después que el padre de la familia
se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis
a llamar a la puerta diciendo, Señor, Señor, ábrenos. Él respondiendo
os dirá, no sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir,
delante de ti hemos comido y bebido, hicimos preguntas, estuvimos
analizando doctrinas. Dicen, no, no, no, eso fue un
pérdida de tiempo, no fue tiempo de especulaciones, era tiempo
de traspasar la estaca por nuestra carne y quitar de nuestra vida
la basura, la iniquidad de nuestra vida. Pero La gente quería descansar
y especular de filosofías. Bueno, otro último punto en Hechos,
en el libro de Hechos, capítulo uno. Primero de Hechos, capítulo uno,
Cristo estaba preparando ascender y tomar su trono al lado de Dios. Padre, y mire, había otras especulaciones
en 1.6. Dice, entonces los que habían
reunido le preguntaron diciendo, Señor, ¿restaurarás el reino
a Israel en este tiempo? Queremos estudiar profecías,
¿cuándo será? Tú lo vas a hacer, ¿verdad? Nosotros
no tenemos que hacer nada. Será obra tuya. Pero no fue tiempo
de especulaciones sobre profecías. Era tiempo de trabajar. Mira
cómo Cristo respondió. Y les dijo, no os toca a vosotros
saber los tiempos o los sazones que el Padre puso en su sola
potestad. Pero recibiréis poder cuando
haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. No fue tiempo de especulaciones,
era tiempo de trabajar en el evangelismo. A conquistar, como
en el tiempo de Josué, pero no con espadas físicas. A conquistar,
a avanzar el reino, predicando en todos lados bajo el poder
del Espíritu Santo. No fue el tiempo de simplemente...
Oh, vamos a comprar otro libro y vamos a comprar otro video. No, era tiempo de mover, de actualizar. Cuando olvidemos de esto, somos
como los torpes del libro de jueces, preparando de repetir
el ciclo vicio una vez más. Cristo dijo en En un libro más
adelante de hebreos y romanos, en la última parte, perdón, San
Pablo dijo a la iglesia en Roma, en 1620, el Dios de paz aplastará
en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor
Jesucristo sea con vosotros. Eso es lo que Dios quiere hacer.
Aplastar en breve a Satanás. Usando la iglesia como esa mujer
que tomó esa estaca y mazo y clavó ese enemigo al suelo. Eso es
lo que Dios quiere hacer. Y desafortunadamente cuando los
hombres somos cobardes, Dios va a levantar mujeres. pero tenemos que continuar en
la batalla y no descansar antes del tiempo. Vamos a orar. cumplir trabajo con mujeres que
los hombres re gustan hacer. Ayúdanos, Señor. Ayúdanos a tener
el espíritu de Kaled, el espíritu de Josué, que siempre pensaron,
lo podemos hacer, lo podemos comer el enemigo como pan. Y
no estar como los que lloraban y dijeron, vamos a regresar a
Egipto, vamos a regresar al mundo. La batalla es demasiado difícil. Oh Padre, ayuda a cada hombre,
Señor, que tiene obligaciones de instruir en la casa, que no
se siente dañado su orgullo si su esposa sabe muchas cosas de
la Santa Palabra. Ayúdanos, Señor. a tener el deseo,
Señor, de aprovechar del tiempo en el día malo. Ayuda a los hermanos que van
a salir evangelizando, Señor. Ayuda a los que están aprendiendo,
siendo equipados para presentar Tu mensaje de una manera coherente,
Señor, lógica, y escritual, para que la gente realmente pueda
entender, Señor, qué es Tu Evangelio, para que se escuchan. Ayúdanos,
Señor, a seguir adelante en la conquista, sabiendo que hay enemigos
en todos lados, y si no, vamos a continuar Tu gran tarea, la
gran comisión, vamos a acabar como estos hombres y estas familias
en el Libro de Jueces. Ayúdanos, Señor. a tener el valor
de seguir adelante, Señor, a esa gran conquista, no con armas
ni con ejércitos, sino con Tu Espíritu Santo, Señor, con Tu
Palabra y con el amor por los perdidos, Señor. Llénanos, Señor,
con ese deseo. Hay personas perdidas en todos
lados. Hay personas recaídas que han apartado de la iglesia
y están rompiendo pacto contigo. Bendiga, Señor, a Samuel, que
está saliendo fielmente, Señor, en el evangelismo. Ayúdanos,
Señor, a no ser flojos, Señor, en tu viña. Pedimos en el santo
nombre de Cristo Jesús. Amén. Bueno, hermanos, estaremos
aquí enfrente si acaso hay alguna petición de oración.
Cuando Los Hombres Son Cobardes - When Men Are Cowards
Series Jueces - Spanish
De una manera u otra la obra de Dios tiene que ser cumplida. Débora no representa evidencia para mujeres en el liderazgo de la iglesia porque nada en el libro es normativa. El libro de Jueces está lleno de caos y de anarquía.
| Sermon ID | 21707132346 |
| Duration | 30:33 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Judges 4 |
| Language | Spanish |
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