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de tenerlos aquí. Vamos a ir
a la parte donde Israel es culpable por no haber abrazado la justicia
de Dios en Cristo y vamos a ir a Romanos, el capítulo 9. Estamos
en esta cuarta parte en el sentido de hablar por qué los judíos
han sido tropezaderos en cuanto a su creencia de Cristo. Y siempre
es un tema un poquito contra y de pena en el sentido lastimero
porque han pasado muchas cosas en cuanto a la vida. Un genocidio
nunca es agradable, pero no es el único pueblo, hay muchos pueblos
que han sufrido genocidios y muertes, solo que muchas veces la historia
no los registra. quizá lo del holocausto es lo
más reciente en nuestra época, en nuestra humanidad o sea, en
la historia universal que vivimos a comienzos de 1900, finales
de 1800 también hubo un pueblo armenio que sufrió mucho genocidio
y todavía hay hoy en día algunas tribus en la China que están
sufriendo persecución y muerte por ser musulmanes nadie debe
ser perseguido por sus ideas religiosas ni de un lado ni de
otro. Tampoco morir por esas ideas
religiosas. Pero el cristiano siempre ha
sufrido más bien eso. No Israel, o sea, el cristiano
verdadero siempre va a sufrir por su creencia cuando las personas
no creyentes lo acusan de cosas que no son por su fe. Y debemos tener cuidado, por
ejemplo, muchas de estas personas que siempre hablan de que nuestro
cristianismo es falso, hipócrita, y ellos no son ni cristianos.
Porque el que es cristiano nunca va a criticar a otro cristiano
su cristianismo, porque entiende que es pecador y que todos somos
susceptibles de levantadas y caídas. Y las personas que pueden tener
pecados, no es que no sean salvos, pero probablemente nunca les
ha amanecido la justicia de Dios. Entonces, como estamos nosotros
hablando aquí, el apóstol Pablo está entrando en su pensamiento
que la justificación por la fe es tanto para gentiles como para
judíos. Pero se pone a pensar, y los
otros también, ¿qué pasa con el pueblo judío? ¿Por qué no
aceptaron a Cristo como Señor y Salvador? Ese es su tropiezo.
O sea, no pueden haber abrazado, no alcanzan porque no han abrazado
la justicia de Dios en Cristo. Son responsables. Por eso hasta
hoy en día ellos rechazan a su Mesías. Y vamos a leer el versículo
30 del capítulo 9, 33. Tal como está escrito, y aquí
pongo en sí una piedra de tropiezo y roca de escándalo, y el que
cree en él no será avergonzado. Hermanos, el deseo de mi corazón
y mi oración a Dios por ellos es para su salvación. Entonces,
si hacemos un alto ahí y lo comparamos con la enseñanza del domingo
anterior, no porque nacen como judíos, son ya salvos. o no porque
se identifiquen con el pueblo de Israel, sea por la circuncisión
o por su práctica de su religiosidad, son salvos. Aprendemos a oír
al apóstol. Dice él, en cuanto a esta justicia,
en la oración de él es que ellos sean salvos. Si lo ponemos en
el lado negativo, entonces no son salvos. Porque yo testifico
a su favor de que tienen celo de Dios, pero no conforme a su
pleno conocimiento. Y este celo es lo que él llevó
a perseguir a la iglesia primitiva en un comienzo. Pues desconociendo
la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no
se sometieron a la justicia de Dios. porque Cristo es el fin
de la ley para justicia a todo aquel que cree. Y yo creo que
este es el clavo que el apóstol Pablo nos enseña tanto a judíos
como a no judíos. Cristo al venir a la tierra trae
como consecuencia el cumplimiento de la ley y si alguien cumple
la ley se acaba. Entonces no solamente es la ley
ceremonial, es que Él ahora, como estamos viendo, apuesta
en nosotros, Espíritu Santo, para que cumplamos la ley. Pues
Moisés escribe que el hombre que practica la justicia que
es de la ley vivirá por ella. Entonces tiene que practicar
la ley. Eso está en Levítico. Pero la
justicia que es de la fe dice así. No digas en tu corazón quién
subirá al cielo. Esto es para hacer bajar a Cristo.
O quién descenderá al abismo. Esto es para subir a Cristo de
entre los muertos. ¿Pero qué dice? Cerca de ti está
la palabra en tu boca y en tu corazón. Es decir, la palabra
de fe que predicamos. Que si confiesas con tu boca
a Jesús por Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó
entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues
la Escritura dice, todo el que cree en él no será avergonzado. Porque no hay distinción entre
judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando
en riquezas para todos los que le invocan. Porque todo aquel
que invoca el nombre del Señor será salvo. ¿Cómo pues invocarán
a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien
no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien
les predique? ¿Y cómo predicarán si no son
enviados, tal como está escrito? ¡Cuán hermosos son los pies de
los que anuncian el Evangelio del Bien! Sin embargo, no todos
hicieron caso al Evangelio, porque Isaías dice, Señor, ¿quién ha
creído en nuestro anuncio? Así que la fe viene del oír y
el oír por la palabra de Cristo. Pero yo digo, ¿acaso nunca han
oído? Ciertamente que sí. Por toda
la tierra ha salido su voz y hasta los confines del mundo sus palabras.
Y añado, ¿acaso Israel no sabía? En primer lugar Moisés dice,
yo lo provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo. Con
un pueblo sin entendimiento lo provocaré a ira. Eisaías es muy
osado y dice, fui hallado por los que no me buscaban, me manifesté
a los que no preguntaban por mí. Pero en cuanto Israel dice,
todo el día he extendido mis manos a un pueblo desobediente
y rebelde. Oremos. Señor, tú tienes un pueblo que
es obediente, que es sumiso y sumí a tu palabra. Toda la enseñanza
de tu escritura es que así nos lo ordenas. Y haz que personas
sean obedientes a la fe. Que podamos obedecer lo que tu
palabra nos enseña. Que no podemos dar la espalda
a tu palabra porque las consecuencias son trágicas y tristes. Son consecuencias eternas que
afectan a nuestras generaciones. Afectan la vida eterna. Es por siempre. Por eso nos reunimos
aquí, no para cumplir un mero servicio, sino para que el Dios
de Isaac, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se manifieste
en la vida de cada uno de nosotros, en el verdadero Israel, que nos
cambies y nos transformes. y nos ayudes a seguir adelante
en este difícil rumbo y camino de la vida cristiana en este
mundo caído. Salva, oh Jehová, salva, oh Señor,
y edifica tu pueblo, multiplica tu pueblo en estos tiempos tan
difíciles que estamos viviendo. en el nombre de Jesucristo la
voz. Amén. Las promesas del Señor
no pretendieron garantizar que por el mero hecho de que alguien
nace dentro del país de Israel hoy en día o que profese la religiosidad
de la religión judía. Las estadísticas dicen que sólo
el 15% de todos los israelitas practican la religión. Entonces,
¿qué pasa con el otro 85%? Entonces, hablamos de cosas que
son reales para que tú y yo podamos entender qué es aquel creyente,
entonces. Porque si solamente el 15% dice
que es religioso, ¿dónde está el resto? De que puedas llamarlo
un pueblo escogido. Empleamos más los términos, los
adjetivos y los sustantivos cuando nos referimos. Entonces, la palabra
que nosotros podemos mencionar y hablar en esta última parte
es que ellos tropezaron en la palabra, tropezaron en la escritura. No nos acordamos cuando aprendemos
a caminar, pero todos sabemos lo que es tropezar. Además, hay
una canción del mundo que dice, tropecé de nuevo y fue a la misma
piedra, refiriéndose quizá a un amor viejo o pasado. Pero ¿quién
no se ha tropezado y tropiezas con algo que está fijo que no
te das cuenta? Entonces no hay nada más triste
que para Israel tropezar con la roca que es eterna, con la
verdad de Dios. Es algo de ellos, es algo que
vino por ellos. Entonces no debemos olvidar que
todas esas promesas, que como Dios se manifestó al pueblo de
Dios, lo hizo a través de Abraham, Isaac y Jacob y ellos tenían
muchos privilegios. Pero esos privilegios no hacían
que meramente ellos recibieran las bendiciones. o sea, tienen
que ser edificados, tienen que creer, no deben ser desobedientes,
no deben ser rebeldes. Entonces, no es un mero conocimiento,
no es un mero ir. O sea, ¿de dónde viene tu conocimiento?
¿de dónde viene tu fe? ¿qué es lo que tú crees en cuanto
a tu religión? Eso es lo que toda persona se
pregunta. Antes, seas niño, seas adulto, ¿es dónde vamos a ir?
¿Quién es Dios? ¿Para qué está Dios? ¿Para qué
envió a su Hijo Jesucristo? Entonces, no hay nada más triste
que estar tan cerca y al mismo tiempo tan lejos. La palabra
casi salvo es que estás totalmente perdido. Porque hay mucha gente
que puede acercarse tiene el gozo y el privilegio de oír la
palabra del Señor. Y quizá eso es lo que nos duele,
por ejemplo, de generaciones más nuevas o de nuestros hijos
que crecen en la iglesia, hoy en la Escritura, quizá no lo
ven practicar en sus casas, pero que desprecian esta gran verdad
de Dios, no se edifican, no vemos la obra de Dios en sus vidas.
Y eso es lo que lamentamos, porque tienen una oportunidad inigualable,
incomparable, de estar cerca a la verdad de Dios, de que sus
padres tratan de vivir la verdad de Dios, de comprender la verdad
de Dios, de adorar a Dios. Y qué privilegio tan grande es
cuando muchos familiares que aquí hay, o sea, sus padres,
sus hijos, sus nietos, sus sobrinos, etcétera, todos ellos en una
manera u otra viven el Evangelio, entienden el Evangelio. Así que
el estar cerca no es garantía de, pero por lo menos nos ayuda
a entender que las personas pueden ser salvas. Entonces cuando oyes
a otra gente disparatada que habla cosas de la Biblia que
no son, te das cuenta y dices, están lejos de la verdad ellos.
Pero pensemos positivamente, como cuando Jesús habló al joven
rico o le habló a otra gente respondiendo, diciendo, no estás
lejos del reino de Dios. Y en verdad no hay mucha gente
que está lejos del reino de Dios. Esta palabra que está hablándonos
aquí el apóstol Pablo dice, no digas, ¿quién va a atraer a Cristo
del cielo? La palabra está muy cerca. O
sea, tienes el privilegio de que tú estás escuchando hoy por
internet, quizás estás oyéndolo a través de este servidor por
décadas. Pero ¿cómo oímos? ¿Cómo procesamos la información
que Dios nos manda? Porque no es que es el pastor
alzafá. no es el pastor Jonathan, no es el hermano Juan o otro
hermano que viene y que ha sido invitado a predicar en este púlpito,
es cómo procesamos la verdad de Dios, cómo metabolizamos esta
verdad de Dios. Así que a través de todos los
décadas y centenias, Israel no supo aprovechar los privilegios
que tuvo. Y algo que aprendemos es que
cuando usted ve ahí o sea y cita o seas, no quiere decir que lo
que está en paréntesis esté en o seas. Más bien lo que está
en paréntesis, porque esa nota la hoyo, entonces yo le explico
a ustedes, más bien está basado en lo que dice Romano 9, 23 al
26. No, ¿por qué? Porque la cita
de 9, 23 al 26 está citando él, o sea, a lo que no era mi pueblo
y amaré pueblo mío y a la que no era amada, amada a mí. O sea,
Pablo el judío está diciendo que el Señor deja a Israel como
esposa por ser adúltera y llama la atención por celos a otra,
y en este caso es el pueblo gentil. Entonces el Señor, para unir
a uno, tanto al pueblo judío como al pueblo gentil, hace referencia
al libro de Oseas. Y en el lugar donde se le dijo
a ustedes, no son mi pueblo, ahí serán llamados hijos del
Dios viviente. Entonces no porque nacieron,
porque fueron liberados de la esclavitud, necesariamente son
hijos de Dios. Bueno, lo podemos poner al tiempo
moderno, la mayoría de hispanos cree que son hijos de Dios. Pero
son hijos rebeldes, desobedientes, violadores, fornicarios, adúlteros. ¿Qué clase de hijo eres? Porque
el verdadero hijo de Dios es obediente. Entonces, ni aún Israel
podía llamarse hijo de Dios cuando anduvo en la desobediencia, probada
por siglos, hasta que el Señor destruyó su templo y todo lo
que ellos habían creado y formado. Bajo este punto, podemos ir a
1 Pedro, capítulo 2, que me parece no leímos la semana pasada. Y
si lo leímos, lo volvemos a leer. Primera de Pedro, capítulo 2.
Ahora es el apóstol Pedro, no es Pablo el que nos da su visión,
pero es Pedro. Recuerden que Pablo es posterior
para unir la identidad del pueblo judío con la identidad del pueblo
gentil cristiano. O sea, Pablo Dios lo utiliza
para darnos ese pensamiento. esa fusión de lo que es la verdad
de Dios, si acaso entendemos. Entonces en 1 Pedro capítulo
2 versículo 4, pueden leer todo el capítulo si ustedes quieren,
y viniendo a él, sea como una piedra viva, y viniendo a él,
desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de
Dios. También ustedes, como piedras vivas, se han edificado como
casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios
espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Pues
esto se encuentra en la Escritura. Yo pongo en Sion una piedra escogida,
una piedra angular, y el que crea en él no será avergonzado,
Este precioso valor es, pues, para ustedes los que creen, pero
para los que no creen, la piedra que desecharon los constructores,
esa en piedra angular, se ha convertido. Piedra de tropiezo
y roca de escándalo, pues ellos tropiezan porque son desobedientes
a la palabra, y para ellos estaban tan bien destinados. Tú tropiezas
porque es un obstáculo, Pero cuando tú crees, no es un obstáculo,
es una roca de edificación, de crecimiento. Va creciendo hasta
convertirse en un edificio bien formado y forjado que es la Iglesia. Por ejemplo, tú te criaste pensando
que Pedro hablaba de que él era la piedra, pero este es el apóstol
Pedro. El apóstol Pedro lo que ve es
que el lito sacrocnianos, la principal piedra del ángulo,
es Jesucristo. Él está interpretando bien lo
que el Señor le dijo a Mateo. Si sobre esta roca edificaré
mi iglesia, hablando de Cristo. Es Pedro que está hablando acá.
Él no dice yo soy la piedra angular. No es porque el Señor le dijo
yo te voy a dar las llaves del reino y que la gente cree que
San Pedro está en el cielo con las llaves para abrir la puerta
en primer lugar. No, a ver, pasa tú. No, tú no. No. Es que cuando lees el libro
de los Hechos, tú entiendes que ¿Quién es el que le predica a
samaritanos? ¿Quién es el que le predica a gentiles? Es Pedro
primero. Pablo no está en la figura aquí,
no está en imagen. Él no aparece en nada del cuadro
todavía. Es Pedro que predica en Pentecostés.
Es Pedro que entiende que lo que Dios limpió él no puede llamar
inmundo. Él, como un judío lleno de sus prejuicios, ¿qué iba a
entrar a la casa de un gentil a predicar? No, él entra a la
casa de Cornelio. Él ve que el Espíritu de Dios
ha sido derramado sobre Cornelio. Ellos no pensaban así. No lo
pienses tú que todo el mundo es hijo de Dios o que Pedro es
el fundador de alguna iglesia, ¿no? La principal piedra del
ángulo es Jesucristo. Y todos los que creen en Él como
el único suficiente Salvador, son piedras vivas también. Lo
volvemos a leer. Ustedes, como piedras vivas,
sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para
ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de
Jesucristo. Pues esto se encuentra en la
Escritura. Yo pongo en Sion una piedra escogida. ¿Quién es Sion? ¿Qué es Sion
si no es Jerusalén? ¿No murió Jesucristo en Jerusalén?
El Señor fue el que puso esa piedra escogida y preciosa. El
que cree en Él no va a ser avergonzado. Cuando miras al pueblo de Israel
en su desobediencia, en su rebeldía para con Dios, es un pueblo avergonzado. Es un pueblo dejado. Es un pueblo
no amado. Pero no porque Dios simplemente
los rechaza por rechazar, porque ellos despreciaron el amor de
Dios. Rechazaron una y otra vez la palabra que el Señor le manifestó
en sus vidas. Y esa es la tragedia, cuando
tú repetidamente oyes la palabra de Dios y haces oído sordo. Prefieres tu pensamiento, tus
filosofías, porque tú te crees que eres mejor que Dios. y Dios
le mostró sus maravillas a Israel sacándolo de la esclavitud en
Egipto. Diez plagas que habían destruido
Egipto y cuando lo sacó al desierto diez veces se rebelaron contra
Dios. Si te gustan las comparaciones
y las matemáticas y Pedro sigue añadiendo la piedra que desecharon
los constructores, esa piedra en piedra angular se ha convertido
y es una piedra de tropiezo y roca de escándalo. O sea, tú te escandalizas
de la verdad de Dios. Son desobedientes a la palabra.
y son desobedientes porque a eso estaban destinados. Pero los
que creemos nota cómo habla. Ustedes son un linaje escogido. Son real sacerdocio, nación santa,
pueblo adquirido para posesión de Dios a fin de que anuncien
las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz
admirable. Ustedes en otro tiempo no eran
pueblo. pero ahora son el pueblo de Dios.
No habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia,
porque somos edificados sobre esa roca. La roca no ha caído
sobre nosotros. Nosotros no hemos sido avergonzados.
El que de mí se avergonzare, yo me avergonzare delante de
mi Padre. pero quizá tú y yo pasamos por momentos de indecisión,
de duda, etcétera, pero el que ha creído en Cristo nunca es
avergonzado, porque sus pecados son perdonados, somos hechos
unas nuevas criaturas, entonces el que cree en Cristo no tropieza,
el que cree en Cristo crece para bendición, y ¿quién no ha tropezado
alguna vez con esta verdad de Dios? Pero nuestra idea de que
tú tropieces con la verdad de Dios es para que te caigas de
tus falsas creencias y puedas levantarte con los ojos de fe
en el Salvador Jesucristo. Vamos a ver la comparación, la
analogía que hace el apóstol Pablo en cuanto a esto. Primero
partiendo de por qué no se abrazaron y no creyeron en Jesucristo como
el salvador personal. Esta es la roca, es la piedra
del fundamento. Pablo lo repite una y otra vez,
Pedro lo está confirmando ahora con lo que hemos visto. Así que
el mayor problema para Israel fue ir tras su propia justicia. Volvemos ahí a Romanos, en el
capítulo 10, y leemos así. Cristo, dice el versículo 4,
es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Entonces
Pablo no ha perdido de vista que el justo vive por la fe y
que lo que nos hace a nosotros algo es la justificación por
la fe. Recuerda, no es mera compasión,
no es mera misericordia. Cristo Jesús, al morir en la
cruz, es la roca del fundamento, porque Él venció la muerte con
poder y se levantó entre los muertos para hacer nuestra justicia. Por lo tanto, ¿qué es lo que
encontramos aquí? La gente quiere ir tras su propia justicia. Así
que mira, cuando tú estás encrucijada en que si eres o no salvo, si
eres o no hijo de Dios, ¿quién es tu justicia? ¿Cómo te vas a presentar delante
de Dios? Recuerda que todos nosotros tratamos
de autojustificarnos. Siempre es culpa de otro. En
este país con tantas demandas siempre se trata de buscar alguien
que tenga la culpa aparte de ti. Uno porque no quiere pagar. Pero Cristo es el que murió en
la cruz del Calvario por nosotros. Él es el que nos da la justicia
porque ya hemos probado que no hay bueno ni alguno, no hay justo
ni alguno, no hay quien puede hacer salvo, ni de los judíos
ni de los gentiles. Por lo tanto, Cristo es el fin
de la ley para todo aquel que cree. Y creo que toda la parte
más importante, la palabra clave que pone el apóstol Pablo aquí
es que fue un pueblo rebelde y contradictor. Pero en cuanto
a Israel, dice el último versículo del capítulo 10, el versículo
21, dice todo el día he extendido mis manos a un pueblo desobediente
y rebelde. Y eso es duro. Un pueblo que
sabía que tenía la verdad de Dios escrito con el dedo de Dios.
Es un pueblo rebelde, es un pueblo que se subleva ante la ley de
lo que Dios ha establecido en Cristo. Pero está claro aquí.
para judíos o para gentiles, o para adventistas, o para todo
aquel que se base en su propia justicia. Cristo es el fin en
la ley. Pero no vivimos sin ley, vivimos
bajo la ley del Espíritu, la ley de Cristo. Y entonces, ¿qué
es lo que hace aquí el apóstol Pablo? Hace una comparación,
una analogía entre entrada a la tierra prometida y la salvación. Esa analogía se encuentra en
el capítulo 10, versículo 5 al 8 de Romano, que lo vamos a volver
a leer en este sentido. ¿Cómo ser salvo? Dice el subtítulo. Pues Moisés escribe que el hombre
que practica la justicia que es de la ley vivirá por ella.
y sabemos que no pudieron vivir por él. Pero la justicia que
es de la fe dice así, no digas en tu corazón quién subirá al
cielo. Esto es para hacer bajar a Cristo o quién descenderá al
abismo. Esto es para subir a Cristo de
entre los muertos. ¿Pero qué dice? Cerca de ti está
la palabra, en tu boca y en tu corazón. Es decir, la palabra
de fe que predicamos es esta. y ahí para. O sea, que si confiesas
con tu boca que Jesús, que Dios o que Jesús es el Señor y crees
en tu corazón que Dios lo resucitó dentro de los muertos, serás
salvo. Porque con el corazón se cree para justicia y con la
boca se confiesa para salvación. Entonces, esto vamos un poquito
a entenderlo de que hay mucha gente que dice yo creo en Dios.
Pero de eso no está hablando la Biblia. No está hablando de
que tú puedas creer en Cristo histórico, que Él vino aquí a
la Tierra. No está hablando de eso. Está
hablando en el momento en que tú crees que sólo el único que
te puede salvar es Cristo. Que no tiene el auxilio de ninguna
otra persona para salvarte. Que no te da pena otro familiar
de Cristo que se ha puesto a un lado. O sea que tú eres confrontado
en el Evangelio en que sólo Él salva. no hay nadie más, y que
por eso se encarnó. O sea, estás hablando de que
no es que es un profeta, un ángel, no es alguien creado, no, es
la segunda y bendita persona de la Trinidad que se encarnó,
bajó de los cielos, subió de la tierra, mira el lenguaje que
habla Pablo, pero él está haciendo una reflexión teológica de lo
que Moisés está diciendo en Deuteronomio. Por eso vamos a ir ahí ahora,
en Deuteronomio capítulo 30. Y Deuteronomio 30, versículo
10 al 14, dice así. Si obedeces a la voz del
Señor tu Dios, guardando sus mandamientos y sus estatutos
que están escritos en este libro de la ley, y si te vuelves al
Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, Este mandamiento
que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera
de tu alcance. ¿No está en el cielo para que
diga quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo
oír a fin de que lo guardemos? ni está más allá del mar para
que diga ¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo
y para hacérnoslo a fin de que lo guardemos? Pues la palabra
está ¿Qué? Muy cerca de ti en tu boca y
en tu corazón para que la guardes. Mira yo he puesto hoy delante
de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Hoy te ordeno amar
al Señor tu Dios, andar en sus caminos, guardar sus mandamientos,
Es una analogía. En primer lugar, porque nos llama
la atención el libro de Deuteronomio. ¿Se acuerdan que hace alguna
semana atrás les dije que vivimos en tiempos deutero-canónicos?
Deuteronomio es un libro de segunda oportunidad. Cuando la gente
piensa que Dios no da la segunda oportunidad, Dios da un montón
de oportunidades. A Israel se cansó de darle oportunidades. Vez tras vez. Cuando vemos que
ya aparecían en la extinción, le dio vez tras vez. ¿Pero cuál
fue la base? La escritura. La escritura que
el pueblo desprecia. Porque yo te aseguro a ti, te
lo digo con seriedad, probablemente tú leíste la Biblia por cultura,
pero no por tu religión. Tu religión te prohibía a ti
leer la Biblia. Para evitar esos sismas, la Iglesia
te obligaba a ti a creer lo que tú tenías que creer, no por tu
experiencia con Dios. Cuando tú vas a la Biblia, a
la Escritura, y por qué Dios saca a este pueblo como una analogía
de la salvación, de la esclavitud, es eres tú, tú estás esclavo
de tu pecado. Si Dios no interviene, entonces
tú no puedes ser liberado. Siempre la intervención para
salvarte es de Dios, no tus fuerzas. Es más, más bien cada día te
hundes más y más en tu esclavitud y en tu pecado, a menos que el
Señor te libere, te libre. Recuerda, es muy fácil. Ahí está
la palabra, léela. Lo que pasa es que no la vas
a entender porque no comprendes la manera como Dios obra. La
vas a interpretar de acuerdo a lo que tú crees y piensas.
Por ejemplo, cualquier persona, no que todavía tiene su, lo que
le llaman ellos, su latría de adorar sus imágenes, aunque a
veces estos mensajes son medio pesados o antipáticos, pues no
podemos dejar de hablar la verdad de Dios. Hay diferentes formas. Yo recuerdo años atrás en la
República Dominicana, era una prédica de evangelización, y
ese día yo hablé de Isaías en cuanto a la idolatría, o sea,
Dios estaba hablándole a su pueblo contra la idolatría, que ellos
no debían ser idólatros. Y justo había una muchacha que
después del servicio me dijo, qué pena, porque mis padres siempre
que vienen o escuchan es algo contra la idolatría. Dentro de
mí yo dije, bueno, que es lo que necesitan. Tú puedes tener
cualquier tipo de imagen y cualquier ídolo que tú tienes, y si tú
lees la Biblia en Éxodo, te vas a dar cuenta que el Señor le
dijo a su pueblo, no tendrás imagen. Es más, Cristo vino en un tiempo
en que no podían ni tomarle fotos ni selfies. Porque si no, la
gente diría. No, recuérdate cómo es el ser
humano. Ve a alguien famoso, quiere tomarse una foto con él.
Y gente que, ah, bueno, a ver, fírmenme la Biblia. Yo no soy
el autor de firmar la Biblia cualquiera. El autor es Dios. Y Dios es el que nos enseña cómo
debemos nosotros adorar. O sea, la relación que comenzaron
a crecer con el pueblo de Israel que Dios liberó, o sea, primera
generación, el Señor le dijo claramente, no tendrá dioses
ajenos delante de mí. Cuando el Señor le reveló a Abraham,
se le reveló a Isaac, se le reveló a Jacob, la gente tenía sus ídolos
caseros. Aún Raquel se robó los ídolos
de su padre Labán. Pero una vez que Jacob comienza,
hay una limpieza. Cuando tú lees bien, sacan todos
esos ídolos. Porque Dios le dice, no, yo no
tengo amuletos. No hay amuletos. Hace poco me pintaron la casa
y tenía que pasar varias veces bajo la escalera del pintor.
Bueno, mirá que no me vaya a caer el tarro pintura, pero ¿cuál
es la superstición? ¿Cuál es la superstición que
un pobre gato negro se te cruza? Se te cruza gente que no es gato
ni perro, pero son peores que un gato y un perro y no le llamas
mala suerte. No existe, pero el ser humano
es muy supersticioso en cuanto a esto. La relación del conocimiento
de la verdad de Dios es por la escritura. Fue el mismo dedo
de Dios. Entonces no es la escritura y
tus dogmas. y tus tradiciones. Es lo que
la palabra de Dios le enseña. Entonces el Deuteronomio es un
libro importante porque toda esa primera generación murió
en el desierto. Generación rebelde y contumaz. Y no es que uno se libera, no
es que uno se libra, pero cuando tú sabes lo que tú tienes que
hacer delante de Dios y no lo haces, eres rebelde, te sublemas
a la verdad de Dios, sabiéndolo hacer. Por eso Santiago dice,
el que sabe hacerlo bueno y no lo hace, le es pecado. ¿Tú piensas
que te puedes burlar de Dios? No hay ninguno de nosotros que
se puede burlar de Dios. Entonces no podemos autojustificarnos
delante del Señor. Sobre todo cuando alguien nos
está evangelizando y nos habla a nosotros, te está hablando
con la Palabra de Dios. Y échale el cuño. Cada vez que
tú le hablas a alguien que no es cristiano, lo primero que
trata de ridiculizar es la Escritura. ¡Ah! El papel aguanta todo. ¿Tú
crees lo que está ahí escrito? Porque no entienden cómo es Dios.
El primero en escribir es Dios, que le manda a Moisés y le dice
así, así me vas a adorar. Yo te envío a que tú lo liberes
y como prueba vendrán a este monte y me adorarán. Cuando yo
lo libere... Justo estaba leyendo en esta
semana la liberación que termina con la Pascua, esas diez plagas
donde Dios destruye a Egipto. Y le dicen, éste es el dedo de
Dios, éste es la mano de Dios. Y Moisés cuando baja con las
tablas de la ley dice, éste es el dedo de Dios. Si tú menosprecias
la escritura, estás despreciando lo que Dios te ha dicho. la necedad
de mucha gente. Ay, si yo hubiera en el cielo
escrito o alguien me dijera que Dios ha hablado y esto yo lo
creería. Si prefieres ver a lo mejor una
virgen que se aparece en algún manto y ahí lo crees, pero Dios
que ha escrito su palabra y te la ha mandado a ti en orden,
no le haces caso. Te rebelas contra esa verdad
de Dios. Y por eso cuando él está evangelizando
y está hablándole a esta generación, se le vuelve a leer la escritura.
Me recuerda mucho que en la puerta del horno se les quema el pan.
Qué triste, ¿no? A lo mejor tú olías rico el pan,
gastaste horas trabajando y haciéndolo, y de repente por algún descuido
dejaste el pan ahí y se te quemó. Todo el trabajo se perdió. No
sirve ni pa' carbón. Y así es tu vida cuando tú confías
en dioses falsos o en religiones falsas y no en Dios. ¿Cuál es
tu esfuerzo? ¿Por qué menospreciamos la verdad
de Dios? Y créeme, casi no hay ninguno
de nosotros, aún desde el que habla, que cuando alguien nos
habló de Cristo primero pusimos un signo de interrogación. ¿Qué
me está hablando? Y cuando vamos a la Escritura,
a la Palabra de Dios, nos damos cuenta que es nuestra propia
rebeldía. Entonces, ellos vieron lo que
pasó con sus padres. Ellos vieron la rebelión de sus
padres. ¿Se acuerdan que el Señor le
dijo a Josué? Mira, todos esos muchachos, y
a Moisés, todos esos muchachos que tú dices de 20 años para
abajo, ellos sí entrarán, ustedes no. Sus huesos quedarán en el
desierto. Tú puedes hacer un estudio de
la Biblia de tú no, pero tus hijos sí es interesantísimo.
Dios mismo se lo dice a David. Tú no, tu hijo construirá el
templo. Ustedes no, su hueso quedará
en el desierto. Pero tus hijos, Dios tiene misericordia
de tus hijos, de la verdad de Dios. Pero Moisés insiste. Ustedes vieron. Ustedes saben
lo que ocurrió. Ustedes tienen el testimonio
y tienen el ejemplo. ¿Tú tienes familiares que son
cristianos? No te burles de ellos. Mira lo
que Dios ha hecho en sus vidas y cómo Dios está mostrando la
verdad de Él. No son perfectos, pero la verdad
de Dios en sus vidas. Pero se cumple lo que el apóstol
Pablo estaba hablándole también a los corintios. Para los judíos
el cristianismo es un tropezadero. Para los gentiles es una locura. ¿Yo puedo ser salvo sin hacer
nada? No es por obra. Es la gracia
de Dios. Lo que pasa es que no entiendes
la gracia. Porque si entendieras la gracia de Dios, sabes que
no puedes hacer ninguna obra. ¿Qué obra tienes que va a agradar
a Dios? Uno comprende que es por gracia. ¿Por qué los liberó?
Por gracia. ¿Por qué les dio la tierra que fluye leche y miel?
Por gracia. El que cree en él no será avergonzado
jamás. La autojustificación lleva a
la perdición. Cristo es nuestro salvador, nuestra
justicia para un pueblo rebelde y contradictor, para que nosotros
creamos esta locura de Dios. La palabra de la cruz es locura
a los que se pierden, pero a los que se salvan es poder de Dios. Siempre me acuerdo del pastor
Valerio Blanco que una vez llegó a Trujillo y había una persona
que por años acompañaba al esposo, pero ella no era salva. Y él
trajo el mensaje de 1 Corintios 1, 15 en adelante. La palabra
de la cruz es locura a los que se pierden, pero a los que se
salvan esto es poder de Dios. El dijo, vos no crees porque
la palabra de la cruz es locura para ti. Y una persona que había
estado oyendo el Evangelio, hablando de que es una rebeldía cuando
Dios te insiste y te llama por la Palabra. 15 años había estado
oyendo la Escritura. Esa mañana se levantó como un
relámpago y dijo, yo quiero conocer a Cristo. Y le entregó su vida.
Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y crees
en tu corazón que Dios le rosicitó entre los muertos, serás salvo.
O sea, ¿crees el Evangelio? porque con el corazón se cree
para justicia y con la boca se confiesa para salvación. No importa
la edad que tengamos, cuando tú abres tu boca y dices Jesús
es mi salvador, todo lo demás no es salvador. Cuando tú dices,
Cristo, yo lo creo en mi corazón, Él es el que murió en la cruz
por mi pecado, Él es el Dios vivo y verdadero que murió por
mis pecados, fue sepultado, enterrado por mis pecados, se levantó entre
los muertos, Él es el que me salva. Y mi pregunta para ti en este
otro lado, ¿tienes la palabra cerca? Vivimos en el mejor de los tiempos.
Si te has afectado de la vista. O en el punto más raro que a
lo mejor no puedas leer. Hay aplicaciones que te leen
en la Biblia. Porque la fe viene ¿por qué? Y el oír por la palabra
de Dios. Pero fueron incrédulos porque
no oyeron con fe. No es que no sabían. No es que tenían el pretexto.
Nadie me lo dijo. Nadie me enseñó. ¿Qué? ¿Tenemos que ir al cielo
a traerte la palabra? Que está traducido en más de
14.000 idiomas. Pero la ciudadanía más importante
es la del cielo. Todo el que invoque el nombre
del Señor será. Es Hijo de Dios. Tiene el pasaporte
para entrar en el cielo. Todo el que invoque el nombre
del Señor será salvo. Esta es la palabra de fe que
predicamos. O sea, ¿tú cómo sabes que alguien
predica la verdad de Dios? ¿Cómo predica la Escritura? Tú
que ya vienes aquí tiempo, décadas o años, pues la Escritura dice
todo aquel que cree en Él no será avergonzado, porque no hay
distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor
de todos, abundando en riqueza para todos los que le invocan.
Hablaremos de esa riqueza posteriormente, porque todo aquel que invoque
el nombre del Señor será salvo. Y el pueblo de Dios en esta época,
en este año, tú y yo tenemos la gran necesidad de que la Iglesia
vengan nuevos convertidos. ¿Quién irá si no hay quienes
prediquen, si no son ustedes a través de sus huecos? Dice, si es posible, fuérzalos
a entrar a mi casa. Y claro, muchas veces decimos,
bueno, no hay que forzar a nadie. No, no es que se trata de forzar,
pero al mismo tiempo hay una necesidad de que si una persona
fallece, ¿dónde va a ir? No va a ir a un lugar intermedio,
un nirvana. No, toda la oportunidad que tienes
el día de hoy, el día aceptable, te he oído, he aquí hoy el día
de salvación. Y sobre todo porque la gente
siempre ofrece resistencia a la verdad de Dios. Las personas
tienen muchas cosas que les pasan por la cabeza, se sienten avergonzados
quizás. ¿Avergonzado de qué? Hay que
tener vergüenza, decían mis abuelos, para robar. Pero no puedes avergonzarte
de la verdad de Dios. Avergüénsate de tu incredulidad.
avergüenzate que tú has despreciado, no en que tú seas una buena gente
y una buena persona, sino que la verdad de Dios que se te enseña,
que es Cristo quien murió por ti, por tu pecado y por tu maldad. No seas como el pueblo de Israel,
que sí nos sirve de ejemplo, que fue un pueblo incrédulo. desobediente a Dios, que Isaías
tenga que decir cuando está proclamando que el Mesías viene. Señor, ¿quién
ha creído a nuestro anuncio? La verdad de Dios, la gente le
pone signos de interrogación, pero ¿quién puede cuestionar
al Cristo bendito de gloria? Examina si las palabras de Cristo
son verdad o no. Cuestiona a lo mejor lo que cualquier
hombre te pueda decir, pero ahí están los evangelios. Ahí está
la verdad de Dios. Ahí están millones y millones
de personas que están dispuestos a dar su vida en el sentido y
morir como mártires con tal de no negar a Cristo. Yo fui hallado por los que no
preguntaban por mí. Dios te ofrece la maravillosa
oportunidad. de que estés de frente a Dios
y que en su misericordia Él te salve. ¿A qué nos referimos? Que el
que cree todo lo que invoca el nombre del Señor será salvo. ¿Qué es la muerte de Cristo para
ti? Tienes que tener la fe del centurión que cuando vio morir
a Cristo dijo verdaderamente este es el Hijo de Dios. ¿Tú
crees que Él es el Hijo de Dios? ¿Eterno? Que se encarnó, descendió
del cielo. para llamar a pecadores al arrepentimiento. Ese es lo que tu Cristo dice.
He venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. No hay
mayor consuelo para una persona que invoque el nombre de Cristo
y que Él nos diga a nosotros tus pecados te son perdonados.
Es el mismo Cristo. Yo no quiero a nadie. Es Cristo. Yo soy el buen pastor, el buen
pastor su vida da por las ovejas. ¿Qué es confesar el nombre de
Cristo? ¿Qué es invocar su nombre? Es
darte cuenta como el ciego Bartimeo. Yo imagino ahí, no es que era
una ciudad grande, pero era una ciudad, no es que era algo a
lo mejor que tenía asfalto, aire acondicionado en las casas, electricidad,
internet, pero era un hombre necesitado. Y él dice, ¿qué es
este tumulto? ¿Qué es este barullo? Porque
era ciego. Es el hijo de David, le llaman. Ha venido, está pasando por aquí.
Y se dice que ha hecho muchos milagros. Bartimeo dijo, bueno,
qué pena. Eso sería la... Yo no voy a dejar
la religión de mi padre. Había una necesidad en él. Estaba
ciego. ¿Qué hizo él? Fue donde Dios,
rogándole. ¡Hijo de David, ten misericordia
de mí! ¡Ten misericordia de mí! Ese
es el corazón arrepentido, el que cree. Le dice a Dios, ten
misericordia de mí. Todo depende de la misericordia
de Dios, que si él no hubiera puesto su dedo salvador sobre
nosotros, todavía estaríamos perdidos y sin esperanza. ¡Mira
la compasión de Dios! Y él se voltea y les ama. Pero hay algo siempre que cuando
leo los Evangelios no es que me perturba, sino que me inspira
de la humildad que tiene que haber en la confesión de fe para
Cristo. Y es la mujer cananía. Su hija estaba atormentada. Y
viene donde Jesús. Sana mi hija. Ten compasión. Si fuera en este tiempo, uno
diría, wow, ¿qué pasa con Jesús que no es inclusivo? Es más, Jesús todavía como que
ni siquiera la mira y le dice, bueno, no está bien tomar, ¿y
quién de ustedes lo haría? Tomar el pan de sus hijos o hijas
y dárselo a hijos extraños. Créeme, hay mucha gente así en
cuanto a la fe. O en cuanto a sus cosas, prefieren
dárselo a los extraños y no a su propia familia. y engañan y mienten
a muchos. El Señor le dice, mira, yo no
voy a dejar de dar mi pan a mis hijos, he sido enviado a las
ovejas perdidas de Israel. Tú eres cananea. Si fuera la mujer cananea hispana
diría, ¿y este quién se cree que es? Mira cómo nos discrimina. Mira
cómo nos tratan mal, nos regresan de la frontera, no nos dejan
entrar. Siempre pensamos que se burlan
de nosotros, que nos discriminan, que nos dejan a un lado, que
violan nuestros derechos. Y esa misma actitud a veces la
llevamos a Dios. ¿Tú crees que Dios tiene que
tener el deber de salvarte? No, cuando tú vienes a la fe
en Dios, tú invocas a un hombre porque sabes que él es el único
que puede salvarte de verdad, a pesar de lo que tú eres, como
incrédulo, como un no creyente. ¿Cuál fue la respuesta de la
mujer en Mateo 15, si acaso quiere leerlo posteriormente? Sí, señor, pero aún los perrillos. comen de la mesa de sus señores,
de las migajas que caen. Esa es la actitud de aquel que
invoca el nombre del Señor para ser salvo. Yo no tengo ningún
derecho que tú me salves. No merezco tu salvación. Pero
si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, como uno de tus peregrinos. Sálvame por tu amor, tu compasión,
tu misericordia. La salvación no se demanda. En
la salvación tú eres el humilde siervo. Que pides de Dios que
él te dé por gracia lo que tú no puedes obtener por las hojas.
Los que creen así no son avergonzados. Vamos ahora. Gracias que de corazón hemos
obedecido a esta forma de doctrina, hemos sido entregados en la fe,
la fe preciosa de Cristo Jesús. Concede la fe, concede el arrepentimiento. Tráelos con tu cuerda de amor,
porque si tú no salvas ¿quién? Pon la actitud correcta, el sentimiento
correcto de arrepentimiento en los corazones. Da valor a tu
pueblo para hablar de esta gran verdad de Dios. Porque cómo irán
si no hay quienes prediquen. Cómo irán si no hay quienes obedezcan
a andar en los pasos de obediencia de Dios. Danos pies benditos,
danos lengua bendita para hablar de tu verdad. Es lo único que
vale la pena hablar. Es lo único que trae en verdad
esperanza para tu pueblo. que puedas seguir bendiciéndonos,
enriqueciéndonos con tu palabra, que tú envíes a tus siervos para
que obedezcamos tu palabra y seamos edificados. Y en esta misma hora
oramos por aquellos que oyen tu palabra, donde quiera que
estén, y que puedan inclinar sus rostros, cerrar sus ojos,
abrir su corazón y decir Cristo salva. Hazlo, cuéntanos. Dínoslo, para que nos lo exijemos
en el cielo como aquí en la tierra por un pecador que se arrepiente.
En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Duro es vivir en la incredulidad
-Israel es culpable.
-Cristo es el fin de la ley.
-Entrar a la tierra prometida, salvación.
-No oír con fe, desobediencia, rebeldía.
-Predicar la palabra de fe.
-Invocar el nombre del Señor para salvación.
| Sermon ID | 21323223349374 |
| Duration | 52:03 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Peter 2:4-10; Romans 9:30-10:21 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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