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Mateo capítulo 26 es donde estamos esta noche. Mateo 26. Lo vemos empezando en el versículo 17 hasta el 25.
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús diciéndole, ¿dónde quieres que preparemos para que comas la Pascua? Y el hijo, id a la ciudad a cierto hombre y decidle. El maestro dice, mi tiempo está cerca. En su casa celebraré la Pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó y prepararon la Pascua.
Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce, y mientras comían, dijo, De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle, "¿Soy yo, Señor?". Entonces Él respondiendo dijo, "El que mete la mano conmigo en el plato, ese me va a entregar".
A la verdad, el Hijo del Hombre va, según está escrito de Él, mas hay de aquel Hombre por quien el hijo del hombre ha sido entregado, bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Entonces, respondiendo, Jesús, el que le entregaba, dijo, ¿soy yo maestro? Le dijo, tú lo has dicho.
Vamos al Señor en oración. Señor, Encontramos tu gracia esta noche y sabemos por medio del evangelio y por nuestra fe en tu palabra y por la experiencia en la salvación conocemos tu gracia y sabemos que entre más vivimos más vamos conociendo la verdad y estamos completamente conscientes de que la salvación debe ser únicamente por gracia o de otra forma pereceríamos.
Cuando consideramos todo lo que significa el ser pecador y todo lo que somos lejos de Cristo, sabemos que nuestra única esperanza era y es el Señor Jesucristo. Su sangre ha lavado nuestros pecados. Su palabra nos ha hecho, una vez que fuimos enemigos, y nos ha hecho ahora tus amigos, tus niños, adoptados por la nueva vida. Te damos gracias por esa misericordia tan grande que has tenido para con tu pueblo.
Y esta noche, encarando estos versículos, te pedimos que me ayudes a declararlos tal como son, que trabajen en nuestras mentes y en nuestros corazones, que conozcamos de ti y deseamos conocerte aún más. Cominar contigo, Señor. Caminar contigo es gozoso y es agradable a tu vista. Así que esta noche encontramos tu palabra que sea para la edificación de tu iglesia.
Sabemos que hay gente acá que nos escucha, que no pertenecen a tu reino y te pedimos, te pedimos, Señor, que tenga misericordia de ellos y que puedan ser salvos. Tú nos salvaste por gracia únicamente. y que sabemos que puedes salvarlos a ellos también. Te pedimos que lo hagas. Te damos gracias por lo que haces en el nombre de Jesús. Amén.
Alrededor de Jesús, los lobos se juntaban. Vimos esta mañana que había reuniones, estrategias que se estaban haciendo acerca de cómo atrapar a Jesús con engaño y cómo matarle. Los sacerdotes estaban planeando tomar la vida del Hijo de Dios. Esos planes estaban tan cerca de Jesús como sus propios discípulos.
Hay uno dentro de ellos que, de su propia mano, de su propia voluntad, se hizo voluntario para traicionar a Jesús. No fue algo que le fue asignado, eso fue algo que él buscó. Él va y busca a los enemigos de Jesús y se ofrece a darles a Jesús. Su falta de amor por Jesús, su ceguera ante la deidad de Jesús se demuestra en el precio que pide por sus servicios, 30 piezas de plata, el precio de un esclavo. Este es el valor que puso él a la vida de Jesús.
¿Qué lo motivó a Judas?
¿Qué lo motivó a hacer esto? Hemos oído a través del tiempo, tal vez que Judas estaba tratando de torcerle el brazo a Jesús en una manera que Es una manera muy gemenerosa de pensar acerca de Judas, tratando él de reforzar las circunstancias por las que Jesús sobresaldría y él podría entregarlo. No creo que así sea, pero es algo que podemos imaginar.
Algunos han pensado, de repente esto está más cerca de la realidad, que era la amargura que él sentía, desilusionado, Él se desilusionaba pensando que Jesús no era la clase de Mesías que él había pensado inicialmente y que no había hecho las cosas que él quería que hiciera. Y estaba más lastimado porque Jesús lo había reprendido. cuando regañaron a María, cuando regañaron más bien porque María le había ungido con el perfume y él se sintió reprendido.
Judas, en su hipocresía, protestó diciendo que este perfume podría haber sido dado a los pobres. Y ahora Judas en venganza quiere hacerle daño a Jesús.
La verdad es que la Biblia no nos da un motivo específico. No nos dice qué motivó a Judas a traicionarlo. El motivo más claro que tenemos es el dinero. Sabemos que él era ya de por sí un ladrón. Juan nos dijo esto, robando de los fondos de los discípulos. Así que, desde este punto de vista, era un hombre avaro. No sabemos.
Pero lo que sí sabemos es que la Biblia trata esta tradición como algo muy escandaloso. Una y otra vez la Biblia nos lo menciona, indicándonos que esto es una abominación.
Desde el punto de vista de la traición, nos damos cuenta que tan terrible es traicionar a alguien de una u otra forma. Tarde o temprano, en algún momento, seremos traicionados por alguien si vivimos lo suficiente. Vamos a experimentar lo terrible de la deslealtad. Alguien a quien has amado, Alguien te ha traicionado cuando has tenido mucha confianza en ellos. Alguien se te traiciona cuando has sido bueno con ellos, cuando has confiado en ellos.
Desde nuestra experiencia propia hemos experimentado lo que significa esto, pero no hay nada más escandaloso que quien traiciona al Hijo de Dios. Por eso es que la Biblia nos describe a Judas en muchas ocasiones como un traidor.
Por ejemplo, cuando Mateo nos dice y nos da énfasis en esta tradición, Mateo 10, 2, Los nombres de los doce apóstoles son estos, primero Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, el publicano, Jacobo, hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón, el canastanista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.
No termina la lista diciendo más que él era un traidor. Cuando Jesús despierta a sus discípulos cuando están durmiendo, usa la palabra traición. Mateo 26, 45 nos dice, entonces vino a sus discípulos y les dijo, dormid y descansad aquí. Ha llegado la hora y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. La hora viene y el Hijo del Hombre es traicionado y entregado en las manos de los pecadores. Está alertándolos, diciéndoles que será arrestado como resultado de esta traición.
Cuando Pablo da instrucciones para la última cena a la iglesia de Corintios, les da esta instrucción por medio de Pablo, recordándoles que Él dio estas instrucciones en la noche que iba a ser traicionado, porque yo recibí del Señor lo que también he enseñado, que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó el pan, según la primera de Corintios 11, 23. Anteriormente, en el ministerio de Jesús, cuando habla de que Él es el pan que viene del cielo, Y la necesidad de que hay que abrazarlo y que hay que tomar su sangre. Y la gente se ofendía porque hablaba de esta forma. Los discípulos están dejándolo aún ahí.
Juan es cuidadoso diciéndonos que Jesús sabe quién es Judas. Juan 6, 60 nos dice, Al oirlas, muchos de sus discípulos dijeron, Dura es esta palabra. ¿Quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo, que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo, ¿Esto os ofende? Pues, ¿qué si vieres al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero? El Espíritu es el que da vida a la carne y para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Pero hay algunos de vosotros que no creen, porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién le habría de entregar Y dijo, Jesús conocía quienes eran creyentes y quienes no eran. Y sin embargo, acá mismo, Juan subraya quién será el que lo traicionará.
Vemos esta mañana que Juan escribe de la indignación que supuestamente había verbalizado Judas en el asunto del perfume caro. Entonces María tomó una libra de perfume del nardo puro de mucho precio y ungió los pies de Jesús y los ungió con sus cabellos, y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le habría de entregar. Está subrayando que él era el que le va a entregar. Esto en Juan 12, 3.
Juan nos dice también en el capítulo 13, nos muestra la fuente espiritual. Aparte del pecado de Judas, la fuente del pecado era el diablo mismo. De hecho, Satanás entró en Judas. Juan 13 nos dice, antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos y que había salido de Dios y a Dios iba.
Se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjuagarlos con la toalla con que se había ceñido. Entonces vino a Simón Pedro y Pedro y le dijo, Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús. Y le dijo, lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, más lo entenderás después. Pero le dijo, ¿no me lavarás los pies jamás? Jesús le respondió, si no te lavare, no tendrás parte conmigo, le dijo Simón Pedro. Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
Jesús le dijo, el que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio. Y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía a quién le iba a entregar. Por eso dijo, no estáis limpios todos. Jesús lavando los pies de los discípulos, incluyéndolos de Judas. Sabía que iba a ser traicionado.
Una y otra vez, y otra vez, la Biblia señala y subraya la traición de Judas, señalando la abominación más escandalosa, la traición dentro de los hombres, Para el Hijo de Dios, traicionar a alguien que ha te amado perfectamente es la deslealtad más grave que hay. Has sido dado acceso para estar el tiempo con el Hijo de Dios. Has cometido pecado contra este gran privilegio, contra su perfecto amor, contra su gran y perfecta bondad. y su perfecta confianza. Encarando todo esto, Judas traicionó a Jesús. Esta noche veremos que Jesús le advirtió una última vez a Judas antes de que cometa este pecado que destruirá a Judas. Jesús le advierte. Nos recuerda una vez más que Jesús no es una víctima. Él es el Dios victorioso y soberano. No ha sido sorprendido, no ha sido arrastrado a la cruz. Él marcha a la cruz.
Sin embargo, y siendo este un acto muy grave, muy malo por parte de Judas, en Hechos 2.23 nos dice a este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, vendisteis y matasteis por manos de iniquos, crucificándole. Esto incluye la traición de Judas. De acuerdo al plan de Dios, no es una víctima, es un ser, un Dios victorioso. Y ahora vemos este plan. llevándose a cabo.
Hay dos puntos principales. El primero es este. Y los dos puntos celebran y enfatizan la soberanía de Cristo. El primer punto es la preparación soberana de la última cena. La preparación soberana de la última cena. En el versículo 17. El primer día de la fiesta de los panes sin lavadura, vinieron los discípulos de Jesús diciendo, ¿dónde quieres que preparemos para que comas la Pascua? Y dijo, ida a la ciudad a cierto hombre y decirle, el maestro dice, mi tiempo está cerca, en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó y prepararon la cena.
Lucas nos dice que Jesús está esperando con gran ansia este momento. Esta será la última pascua que Jesús observará antes de dar su vida Ha observado esto a través de su vida con sus discípulos, pero esta será la última vez que lo celebrará con ellos y está esperando ansiosamente este momento. porque en este momento a él les va a advertir de su muerte y les va a hablar de su futuro reino. Lucas 22, 14 nos dice, cuando era la hora se sentó a la mesa y con él los apóstoles y les dijo, ¿cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca? Porque os digo que no la comeré más hasta que se cumpla en el reino de Dios. He esperado mucho por este momento, antes de mi muerte por ustedes, y no lo haré más hasta que se cumpla en el reino de Dios.
Esto sucedió en un jueves, yendo al final del día. Y luego vendría el viernes, de acuerdo a como juntaban los días los judíos, esa noche sería arrestado Jesús. sería llevado a un juicio sumario y luego sería crucificado el viernes antes del sábado. Sé que ustedes saben esto, pero la Pascua era una conmemoración anual prescrita por Moisés recordando la liberación de Israel de Egipto. después de la última plaga y en la que se mató al primogénito de cada familia, habiendo dado Dios instrucciones de que cada casa tuviera sangre en el lintel de la puerta para que fueran liberados de este sacrificio. Y esto es lo que celebra Jesús.
La fiesta del pan sin levadura es un recuerdo de cómo los israelitas salieron de Egipto muy deprisa. Éxodos 12.33 nos dice, y los egipcios premiaban al pueblo dándose prisa a echarlos de la tierra porque decían, todos somos muertos. Y llevó el pueblo su masa antes de que la audace, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros. y cocieron tortas sin levadura de la masa que había sacando de Egipto, pues no había leudado. Habían comidas que estaban preparando, la fiesta del pan sin levadura que habían preparado y estaban yéndose de Egipto con mucha prisa. Así que esto nos dice también Jesús, hablando de Exodos 12, 39, cómo Él estaba celebrando la liberación de Israel. Jesús es Dios, así que Dios es el que liberó a los israelitas de Egipto, y siendo Jesús Dios, pues fue Jesús el que los liberó. Y ahora está sentado con ellos ante ellos en la última cena, transformándose en lo que sería la última cena dados a nosotros para que lo recordemos. Por eso es que tomamos la última cena para conmemorarlo de cuando en cuando.
Y en esta asociación tan íntima, la Pascua, la última cena, Es como Pablo nos exhorta en la primera de Corintios 5-7. Limpiaos pues de la vieja levadura para que seas nueva masa, sin levadura, como sois porque nuestra Pascua es Cristo y ha sacrificado por nosotros. Así que pensando en la Pascua y pensando en Israel, Pensamos que hemos sido limpiados de nuestros pecados. Él quiere que unamos estas dos cosas para que represente la gloriosa salvación.
¿Por qué digo esto que esto es algo soberano, una preparación soberana? Porque Jesús está a cargo. Jesús está preparando esta cena. Él está diciéndoles a sus discípulos lo que deben hacer. ¿Por qué es soberana la preparación? Porque su plan para la última cena y lo que hará en ese momento Hablando de su sufrimiento, de su reino que vendrá, su soberanía está siendo desplegada.
Pero también, viendo los libros, el evangelio de Lucas y Marcos, cómo él tiene conocimiento de todo esto. Lucas 22, 8 nos dice, Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo, Id y preparadnos la pascua, para que la comamos. Y ellos le dijeron, ¿Dónde quieres que la preparemos? Él les dijo, He aquí. Al entrar en la ciudad, o saldrá, le encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidle hasta la casa donde entraré, y decida el padre de familia de esa casa. El Maestro te dice, ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Entonces él mostrará un gran aposento alto y adispuesto, preparada, y fueron pues y hallaron como les había dicho y prepararon la pascua.
Esa oración, y hallaron como él les había dicho, nos señala que esto es fantástico, justamente como Jesús dijo que sería, así fue. MacArthur nos dice, probablemente parte de esta obra, hablando del hombre que llevaba el cántaro de agua, lo cual no era la costumbre porque eran generalmente las mujeres. MacArthur nos dice, parte de esta preparación de la comida era llevar el agua, que generalmente la llevaban las mujeres. Así que un hombre llevando el agua sería algo muy inusual. el conocimiento de lo que Jesús haría en ese momento preciso, nos señala que es una manifestación de su conocimiento de absolutamente todo. Yo no estoy seguro totalmente de eso, pero sí estoy de acuerdo con el pastor MacArthur.
La soberanía de Dios y su conocimiento de todo se muestra acá. Él habla de su sufrimiento, de su padecimiento y del reino que vendrá. la preparación soberana de la última cena. La soberanía de Jesús también está mostrándose inmediatamente en el versículo 19. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó y prepararon la pascua. Cuando llegó la noche, Jesús se sentó a la mesa con los doce. Y mientras comían, dijo, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar". Y entristecidos de gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle, "¿Soy yo, Señor?". Entonces Él le respondió, dijo, "El que mete la mano conmigo en el plato, ese me va a entregar".
El Señor, el Hijo del Hombre, irá, justo como se había escrito. Pero hay de aquel que le entrega al Hijo del Hombre porque le sería mejor no haber nacido. Y Judas, que lo estaba traicionando, le dijo, ¿soy yo maestro? Le dijo, tú lo has dicho. ¿Dónde vemos la soberanía de Cristo acá? Primero lo anuncia en el versículo 21. Es cierto, digo que uno de vosotros me va a entregar. ¿Cómo lo sabe? Anuncia esta tradición. Esto nos aclara que Jesús no está siendo engañado. El que comete el pecado no es más listo que el que está siendo traicionado. Jesús sabe exactamente lo que está sucediendo.
Segundo, cuando los discípulos le recuerdan esto, o cuando los discípulos recuerdan esto, se dan cuenta que no fue sorprendido, que no ha sido tomado por sorpresa y que no es una víctima. sino más bien ha sido de acuerdo a la voluntad de Dios. Él se está llevando a sí mismo a esto. Él está siendo entregado, pero no lejos de su propia voluntad. Él anuncia antes de su traición, nos anuncia que esto ha sido algo que él ha escogido, que ha decidido entregarse y lo anuncia. como una nueva oportunidad para Judas de parar, como una advertencia para que pare, para que pare este pecado. Dice a Judas que no estás cometiendo este pecado en secreto, no es secreto. lo que estás haciendo está a la luz del día. Jesús sabe exactamente lo que Judas va a hacer. Judas no está escondiendo nada. Se sabe. Y así, aquí está tu última oportunidad antes de que sea demasiado tarde para lo que vas a hacer.
Y Jesús, La soberanía de Jesús está siendo demostrada y se despliega cuando captura la naturaleza de esta traición. trayendo a luz al pecado mismo, diciéndole, esto es lo que vas a hacer. Lo describe como el pecado de un amigo íntimo. Entonces, él respondiendo dijo, el que meta la mano conmigo en el plato, ese me entregará. No es el pecado de un extraño, sino de un amigo. de alguien que comparte comidas con él, que se sienta a la misma mesa con él. El pecado de alguien que pasó los últimos tres años junto a Jesús.
De acuerdo al plan soberano y de acuerdo a las escrituras en el versículo 24, nos dice, de Aquel. Esto confirma las Escrituras. Qué cosa más increíble escuchar que lo que has tratado de empezar a tramar creyendo que es en secreto, ahora el rabí, el maestro, está diciéndote que lo que has planeado, él no solo lo sabe, sino que estás llevando a cabo lo que decían las escrituras Él se va a ir a la muerte, justo como las Escrituras lo predijeron, pero hay de Aquel que contribuye a esto. Jesús nos dice, esto no es algo que te has sacado tú de la manga o que tú has creado, y de lo cual me ha sorprendido. Esto es algo que Dios reveló muchísimo antes de esto. y tú eres uno de los que están en las escrituras. Estás jugando el rol más despreciable en cuanto a lo que está sucediendo. Esa es la soberanía siendo demostrada.
Tercero. También anuncia el desastre que le espera al traidor del círculo 24. Sería mejor al hombre no haber nacido. Solo porque cumple el plan divino no significa que no será desastroso para el que está cometiendo el pecado. De hecho, al final será tan terrible que sería mejor que no hubiera existido. Desearías no haber nacido nunca. Él anuncia la traición y explica la naturaleza de esta traición, el pecado de un amigo cercano, lo que confirma las Escrituras y que confirmará ser desastroso para el pecador.
No termina ahí, sino que identifica al traidor. Jesús sabe que vendrá la traición, pero ¿sabe Jesús de quién se trata? Todos los versículos le dicen, ¿no seré yo? Y esto nos habla de la humildad que la salvación produce, que se angustian pensando, ¿seré yo? ¿Seré yo, Señor? Le dicen. Ellos confían tanto en él, sabiendo que es lo que de hecho va a suceder, que están tan angustiados, deseando que no sean ellos los que lo traicionarán, y le preguntan, ¿seré yo?
El que no tiene esta fe y que no conoce esta humildad más bien pretende y finge lo que oye de los demás. Él asume el rol de los otros discípulos y haciendo esto trata de esconder el hecho de que él es el traidor. Entonces, prácticamente él se ha identificado a sí mismo. Y él dice, ¿seré yo maestro?
Algunos han enfatizado que él usa la palabra rabí acá en lugar de usar la palabra señor. ¿Seré yo rabí? Vamos a los demás evangelios y todos los discípulos en una u otra forma se refieren a Jesús, a rabí o maestro, pero el hecho de que Él use la palabra rabí no sería significante, pero es significativo que nunca encuentras a Judas en los evangelios jamás refiriéndose a Jesús como Señor. Como rabí, sí, como maestro también, pero nunca como Señor.
Jesús le dice, tú lo has dicho. Quieres ponerle en sus labios las palabras que ha hablado. Acaba de salir de tu propia boca, Judas. como decir Judas no? tu crees que eres tu? lo reconoce como el hipócrita hasta el final ha sido revelado. Él sabe esto.
Cuando leo esto pienso, Judas, ¿por qué no te arrodillas? ¿Por qué no empiezas a llorar de tu deslealtad? ¿Por qué no te confiesas ante Jesucristo? ¿Por qué no recibes su perdón si ha probado ser misericordioso y lleno de gracia una y otra vez? ¿Por qué no solo admites tu pecado para que Él te perdone? Porque no dejas que su soberanía, que ha sido desplegada y mostrada de una manera tan clara, no dejas que todo esto te detenga. Que no es tan obvio para ti que él es el hijo de Dios, pero Judas prefiere ser un traidor y un mentiroso hasta su tumba, hasta el final.
El soberano poderoso Jesús, el pastor poderoso, con su soberanía mostrándose mientras prepara la última cena que lo transformará, hablando de su padecimiento y de su reino por venir. En su última cena, el rey soberano Jesús trata de darle esta última advertencia, habiéndole lavado los pies a Judas. Le dice Judas, prácticamente le dice Judas, sé quién eres y qué es lo que vas a hacer, va a ser desastroso para ti. Pero Judas continúa su curso.
Cerremos esta noche con cinco observaciones. Primero, que no está claro que la soberanía divina no destruye la responsabilidad humana. La soberanía de Dios no destruye tu responsabilidad humana. El Evangelio viene a nosotros con el mandamiento de arrepentirnos de nuestros pecados y poner nuestra fe en el Hijo de Dios. No puedo pensar en alguna oportunidad en la que el Evangelio ha sido enseñado diciendo, has sido tú el elegido. Veo donde los discípulos son retados. Pero cuando el Evangelio viene y le dice al creyente, aquí está la buena nueva, aquí es como Dios salva a los pecadores, arrepiéntete y cree, y tú serás salvo.
Te pregunto, ¿Has obedecido al Evangelio y te has arrepentido de tus pecados y creído en el Señor Jesucristo? Porque un día reconocerás que la soberanía de Dios no excluye, no excusa tu falta de fe. Aún cuando un hombre está llevando a cabo lo que dicen las Escrituras con su pecado, él es completamente responsable de lo que hace.
Nos lleva a la segunda observación. El amor divino no destruye la justicia divina. Jesús amaba a Judas. Él era el mejor amigo que Judas nunca pudo tener. Pero él tendría que enfrentar la justicia de Dios y responder por su pecado. ¿Dios ama a todo el mundo? Sí, lo ama. ¿Los hombres que no creen se irán al infierno eternamente? Sí. El amor de Dios que es general en naturaleza y que refleja gracia en común no negará la justicia divina. y el único lugar que el pecador tiene de salvaciones en el trabajo, la obra que hizo Jesucristo en la cruz. Si tienes al Hijo tienes vida, si no tienes al Hijo no tienes vida, pero la ira de Dios llegará a ti. Tan cierto como que la sangre en en la noche de Pascua fue la que protegió a los que creían. Así, el Señor hará evidente su justicia. perdonando nuestros pecados, tomando refugio en la obra de la sangre derramada del Cordero. La muerte del Hijo de Dios y la justicia del Hijo de Dios es lo que nos salva. Convéncete que esta es la única forma en que podrás ser salvo.
poniendo nuestra confianza en una especie de amor general de Dios, diciendo, ah, no, Dios nos ama tanto que Él nos llevará todos al cielo. Es trágico que se darán cuenta en algún momento que la justicia divina no niega el amor divino de Dios. Si crees en Él y recibes al Señor Jesucristo, Tendrás el perdón.
La tercera observación. La decepción demoníaca no destruye la maldad humana. El engaño demoníaco no destruye el mal humano o la maldad humana. El diablo estaba trabajando en Judas para lo que hizo. Satanás entró en Judas, que era uno de los doce. para que él pudiera traicionarlo y estuvieron de acuerdo en darle dinero. Así que buscó una oportunidad para traicionarlo. Así que esa reunión inicial entre los que iban a hacer padecer al Señor lo hizo habiendo entrado Satanás en él. Hay una motivación y una instigación aparte de la naturaleza pecadora de Judas. Y cuando lleva a cabo el plan por el que habría de entregarlo, Satanás está en la escena otra vez. Jesús contestó, cuando le dio el pan a Judas, después de que lo había tomado, Satanás entró en él Jesús le dijo, lo que vas a hacer, hazlo rápido. Nadie en la mesa sabía lo que estaban diciendo. Jesús le estaba diciendo, después de recibir lo que recibes, se fue y era de noche. Satanás está trabajando en todo esto.
Pero Judas era malo. Judas es llamado un diablo. No pienses nunca que todos tus pecados se le puede echar la culpa al diablo. Tu necesidad es de Cristo. El diablo es una realidad, los demonios son una realidad, pero si no conoces a Jesús, quiero que sepas y comprendas que desde la caída de Adán, Aún sin la actividad o la influencia del diablo, tú eres malo. Lo que hizo él era ofrecer gasolina al fuego y dar la oportunidad para que la maldad de nuestro corazón se manifieste de esa manera te da el camino a la destrucción. Si no conoces a Cristo, realmente perteneces al reino del diablo. Estás bajo el poder del dueño de este mundo, el rey de este mundo. La salvación es un verdadero milagro porque cuando Jesucristo te salva, te lleva del dominio de este mundo de él y somos hechos libres del dominio de Satanás. Y el malvado no puede tocarte más. Seguimos siendo pecadores, pero eres fundamentalmente diferente y tu naturaleza ha cambiado. Eso es lo que es la salvación. El engaño demoníaco no destruye la maldad humana.
La cuarta observación es que Jesús no era una víctima débil, sino más bien el soberano pastor fuerte. Esto tiene que estar muy claro en nosotros. El Dios victorioso, el Salvador victorioso, nuestro pastor victorioso al que los lobos rodearon Él fue y voluntariamente dio su vida para salvarnos.
La última observación, disimular, nunca rescataré a Judas. ¿No seré yo maestro, Rabbi? Voy a decir lo que los otros discípulos dicen, voy a tratar de fingir, voy a tratar de jugar ese papel. Ninguno en ese grupo dijo, nosotros sabemos quién es. Él era el encargado, era el tesorero, era el encargado del dinero. Ahora lo vemos y es tan claro para nosotros, pero para ellos en ese momento no era claro. Ahí está Judas con la voz del Hijo de Dios quitándole la máscara de lo que iba a ser y de todas maneras optó por fingir y pretender y pierde su vida y pierde su alma. disimulando. Disimular nunca rescatará a un Judas.
Por supuesto no es lo mismo, pero experimentamos cosas similares a hoy en día. ¿Cuántas veces alguien se ha sentado en un servicio como este? Y la palabra de Dios está tan tremendamente dirigida a sus corazones como si fuera la única persona en el cuarto, en el recinto. Como si el pastor sabe todo sobre ti. ¿Qué haces con esos momentos? ¿No crees que es una dinámica humana? un pastor con una retórica que reconoces o reconoces que el Espíritu de Dios toma la espada del Espíritu de Dios y pone su dedo en las vidas humanas a través del pastor y te llama al arrepentimiento. tan seguro como Jesús advirtiendo a Judas, los pecadores están siendo advertidos hoy en día.
Lo que es pretencioso, lo que no es real, te voltearás, caminarás lejos de eso y te entregarás genuinamente. Si crees que disimular o jugar un papel cuando todos los demás creen en ti de alguna manera te rescatará, te darás cuenta que estás eternamente equivocado. Es el amor de Dios, queridos hermanos, que nos hace ver nuestros pecados y que nos hace ver nuestro refugio en el Hijo de Dios. Así que alguien que aún no ha hecho Jesús su salvador, tal vez estás pretendiendo y has estado jugando el papel y aún crees o deseas ser salvo, pero el fruto claramente nos dice que no es así. Podrías dejar de pretender, dejar de disimular, rechazar tus pecados y recibir al Señor Jesucristo por vida.
Cuando vemos esta escena, Nos sentimos agradecidos por el Pastor poderoso, Salvador. Amén.
Señor, te damos gracias por el amor de Jesucristo demostrado hasta el final en todos Sus discípulos, aún en el que no era Su discípulo realmente. un amor que advertía, que daba espacio y oportunidad al arrepentimiento, amor que exponía el pecado antes de que fuera cometido, pero tristemente no lo tomó. Pedimos, Señor, sabiendo quién es tu Hijo Jesucristo, lo amemos aún más. Que nos alejemos de nuestros propios pecados, sabiendo cuáles son nuestros pecados, y que nos sometamos al verdadero Rey y Salvador, tratando de vivir vidas que lo complazcan. sabiendo que somos aceptados en Él como nuestro Padre, los entrenas de manera que, en cualquier forma que tengamos que crecer o cambiar, nuestro corazón esté dispuesto.
Especialmente pido por quienes no son parte de tu pueblo aún. Algunos estaban entre nosotros, pero no eran de nosotros. Sin lugar a dudas, alguien acá que escucha mi voz está con nosotros, pero no es de nosotros. Puedes poner tu dedo sobre sus corazones, Espíritu Santo de Dios, de manera que puedan escuchar la voz amorosa de tu Hijo y ser salvos. Pedimos esto, Señor, en el nombre poderoso de Jesús. Amén.
Pongámonos de pie.
Puedo limpiarme de mi maldición solo si...
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Eres gracioso y salvador. Eres perfecto y amable. Un día volverás. Eres. Eres gracioso y salvador. Un día de vuelta en el mundo. Puedo limpiar mi pecado solo con amor.
El autor de Hebrews escribe en Hebrews, capítulo 13. Ahora, que el Dios de la paz, que nos ha traído nuevamente desde los muertos, nuestro Señor Jesús, el Gran Espíritu de las espesas, por el sangre del Covenantio eterno, te equipe con todo lo bueno que puedas hacer en su camino, trabajando en nosotros lo que es agradable y agradable, a través de Jesucristo, a quien sea gloria para siempre y nunca.
El Cordero soberano
Series Spanish Translation
| Sermon ID | 2124130441337 |
| Duration | 59:41 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Matthew 26:17-25 |
| Language | Spanish |
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